La importancia de las competencias 1 y 16 en la formación ciudadana de los
estudiantes peruanos
En el Perú, la educación busca formar no solo estudiantes con conocimientos académicos, sino
también ciudadanos responsables, conscientes de sí mismos y comprometidos con su comunidad.
En este sentido, el área de Desarrollo Personal, Ciudadana y Cívica juega un papel fundamental.
Dentro de esta área, destacan dos competencias clave: la competencia 1: Construye su identidad y
la competencia 16: Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien común. Estas
competencias son esenciales para formar peruanos que contribuyan al desarrollo de un país más
justo, solidario y democrático.
La competencia 1: Construye su identidad, ayuda a los estudiantes a conocerse mejor como
personas. En el Perú, un país diverso en culturas, lenguas y costumbres, es muy importante que los
jóvenes aprendan a valorar su historia personal, sus raíces culturales y sus aspiraciones. Esta
competencia fomenta la autoestima, el respeto por las diferencias y el reconocimiento del valor que
cada uno tiene como ser humano. Un estudiante que conoce y acepta su identidad estará más
preparado para tomar decisiones responsables, resistir la presión social negativa y convivir con
personas distintas a él.
Por otro lado, la competencia 16: Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien
común, promueve la participación activa de los estudiantes en su comunidad. En un país como el
nuestro, donde aún existen problemas como la corrupción, la discriminación y la desigualdad, es
urgente formar ciudadanos que respeten las normas, practiquen la tolerancia y busquen el
bienestar de todos, no solo el propio. Esta competencia nos enseña a dialogar, a escuchar
opiniones diferentes, a trabajar en equipo y a participar en acciones solidarias para mejorar nuestro
entorno, ya sea en la escuela, el barrio o el país.
Estas dos competencias están estrechamente relacionadas. Un joven que ha construido una
identidad sólida es más capaz de convivir respetuosamente y de participar con responsabilidad en
su comunidad. Por ejemplo, un estudiante que conoce sus derechos y deberes podrá defenderlos
sin recurrir a la violencia, y también podrá promover cambios positivos en su entorno escolar o
vecinal.
En conclusión, desarrollar la competencia 1 y la competencia 16 en los colegios peruanos es clave
para construir una sociedad más humana, participativa y democrática. Si los jóvenes peruanos
aprenden a valorarse a sí mismos y a convivir en paz, el Perú tendrá ciudadanos comprometidos
con el cambio y con la construcción de un futuro mejor para todos.