3ero de Bachillerato FilosofíaProfes: Lorena Alvez, Yamila Rodríguez
ARISTÓTELES
(384-322- Siglo IV)
Fue un filósofo, polímata y científico griego nacido en la ciudad
de Estagira, al norte de la Antigua Grecia. Es considerado junto
a Platón, el padre de la filosofía occidental. Sus ideas han
ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual
de Occidente por más de dos milenios.
Fue discípulo de Platón y de otros pensadores durante los veinte
años que estuvo en la Academia de Atenas. Poco después de la
muerte de Platón, Aristóteles abandonó Atenas para ser el
maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia durante
casi 5 años. En la última etapa de su vida, fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de
su muerte.
Aristóteles escribió cerca de 200 obras, de las cuales solo se han conservado 31, sobre una enorme
variedad de temas, entre ellos: lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía
política, estética, retórica, física, astronomía y biología. Transformó muchas, si no todas, las áreas del
conocimiento que abordó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien
existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles donde se
encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto.
Ética nicomáquea o Ética a Nicómaco es el nombre dado a la obra más conocida
de Aristóteles sobre ética, escrita en el siglo IV a. C. El título de la obra en ocasiones se asume que se
refiere a su hijo Nicómaco, a quien dedico las enseñanzas de su ética. Este escrito juega un rol importante
en la definición de la ética aristotélica, consiste en diez libros, originalmente pergaminos, y su
entendimiento está basado en notas de sus disertaciones en el Liceo.
-ÉTICA A NICÓMACO-
LIBRO I: SOBRE LA FELICIDAD.
1. Introducción: toda actividad humana tiene un fin
“Todo arte y toda investigación e, igualmente, toda acción y libre elección parecen tender a algún bien; por
esto se ha manifestado, con razón, que el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden. (...) Pero
como hay muchas acciones, artes y ciencias, muchos son también los fines; en efecto, el fin de la
medicina es la salud; el de la construcción naval, el navío; el de la estrategia, la victoria; el de la economía,
la riqueza. (...)”
2. La ética forma parte de la política
“Si, pues, de las cosas que hacemos hay algún fin que queramos por sí mismo, y las demás cosas por
causa de él, y lo que elegimos no está determinado por otra cosa-pues así el proceso seguirá hasta el
infinito, de suerte que el deseo será vacío y vano-, es evidente que este fin será lo bueno y lo mejor. ¿No
es verdad, entonces, que el conocimiento de este bien tendrá un gran peso en nuestra vida y que, como
arqueros que apuntan a un blanco, no alcanzaremos mejor el que debemos alcanzar? Si es así, debemos
intentar determinar, esquemáticamente al menos, cuál es este bien y a cuál de las ciencias o facultades
pertenece. Parecería que ha de ser la suprema y directiva en grado sumo. Ésta es, manifiestamente, la
política. (...) Y puesto que la política se sirve de las demás ciencias y prescribe, además, qué se debe
hacer y qué se debe evitar, el fin de ella incluirá los fines de las demás ciencias, de modo que constituirá el
bien del hombre. Pues aunque sea el mismo el bien del individuo y el de la ciudad, es evidente que es
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mucho más grande y más perfecto alcanzar y salvaguardar el de la ciudad; porque procurar el bien de una
persona es algo deseable, pero es más hermoso y divino conseguirlo para un pueblo y para ciudades. (...)”
ACTIVIDAD 1:
¿Cuál es el fin al que tiende todas las cosas?
4. Divergencias acerca de la naturaleza de la felicidad
“Puesto que todo conocimiento y toda elección tienden a algún bien, volvamos de nuevo a plantearnos la
cuestión: cuál es la meta de la política y cuál es el bien supremo entre todos los que pueden realizarse.
Sobre su nombre, casi todo el mundo está de acuerdo, pues tanto el vulgo como los cultos dicen que es la
felicidad, y piensan que vivir bien y obrar bien es lo mismo que ser feliz. Pero sobre lo que es la felicidad
discuten y no lo explican del mismo modo el vulgo y los sabios. Pues unos creen que es alguna de las
cosas tangibles y manifiestas como el placer, o la riqueza, o los honores; otros, otra cosa; muchas veces,
incluso, una misma persona opina cosas distintas: si está enferma, piensa que la felicidad es la salud; si
es pobre, la riqueza; los que tienen conciencia de su ignorancia admiran a los que dicen algo grande y que
está por encima de ellos. Pero algunos creen que, aparte de toda esta multitud de bienes, existe otro bien
en sí y que es la causa de que todos aquellos sean bienes. (...)”
5. Principales modos de vida
“(...) No es sin razón el que los hombres parecen entender el bien y la felicidad partiendo de los diversos
géneros de vida. Así el vulgo y los más groseros los identifican con el placer, y, por eso, aman la vida
voluptuosa —los principales modos de vida son, en efecto, tres: la que acabamos de decir, la política y, en
tercer lugar, la contemplativa—. (...)
En cuanto a la vida de negocios, es algo violento, y es evidente que la riqueza no es el bien que
buscamos, pero es útil en orden a otro. Por ello, uno podría considerar como fines los antes mencionados,
pues estos se quieren por sí mismos, pero es evidente que tampoco lo son, aunque muchos argumentos
han sido formulados sobre ellos. Dejémoslos, pues.
ACTIVIDAD 2:
¿Por qué el concepto de felicidad es ambiguo?
7. El bien del hombre es un fin en sí mismo, perfecto y suficiente
“(...) Puesto que parece que los fines son varios y algunos de éstos los elegimos por otros, como la
riqueza, las flautas y, en general, los instrumentos, es evidente que no son todos perfectos, pero lo mejor
parece ser algo perfecto. Por consiguiente, si hay sólo un bien perfecto, éste será el que buscamos, y si
hay varios, el más perfecto de ellos.
Ahora bien, al que se busca por sí mismo le llamamos más perfecto que al que se busca por otra cosa, y
al que nunca se elige por causa de otra cosa, lo consideramos más perfecto que a los que se eligen, ya
por sí mismos, ya por otra cosa. Sencillamente, llamamos perfecto lo que siempre se elige por sí mismo y
nunca por otra cosa.
Tal parece ser, sobre todo, la felicidad, pues la elegimos por ella misma y nunca por otra cosa, mientras
que los honores, el placer, la inteligencia y toda virtud, los deseamos en verdad, por sí mismos (...) pero
también los deseamos a causa de la felicidad, pues pensamos que gracias a ellos seremos felices. En
cambio, nadie busca la felicidad por estas cosas, ni en general por ninguna otra. Parece que también
ocurre lo mismo con la autarquía1, pues el bien perfecto parece ser suficiente. (...) Consideramos
suficiente lo que por sí solo hace deseable la vida y no necesita nada, y creemos que tal es la felicidad. Es
1 Una de las acciones centrales de la moral aristotélica. La felicidad es el bien que, cuando lo poseemos, nos hace
independientes, y el hombre es independiente cuando posee todo lo necesario para su felicidad.
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lo más deseable de todo, sin necesidad de añadirle nada (...) Es manifiesto, pues, que la felicidad es algo
perfecto y suficiente, ya que es el fin de los actos. (...)”
8. La felicidad es una actividad de acuerdo con la virtud
“Se ha de considerar, por tanto, la definición de la felicidad (...) El hombre feliz vive bien y obra bien, pues
a esto es, poco más o menos, a lo que se llama buena vida y buena conducta. (...) Nuestro razonamiento
está de acuerdo con los que dicen que la felicidad es la virtud o alguna clase de virtud, pues la actividad
conforme a la virtud es una actividad propia de ella. (...) Y así como en los Juegos Olímpicos no son los
más hermosos ni los más fuertes los que son coronados, sino los que compiten (pues algunos de éstos
vencen), así también en la vida los que actúan rectamente alcanzan las cosas buenas y hermosas; 2 y la
vida de éstos es por sí misma agradable. Porque el placer es algo que pertenece al alma, y para cada uno
es placentero aquello de lo que se dice aficionado, como el caballo para el que le gustan los caballos, el
espectáculo para el amante de los espectáculos, y del mismo modo también las cosas justas para el que
ama la justicia, y en general las cosas virtuosas gustan al que ama la virtud. (...) Si esto es así, las
acciones de acuerdo con la virtud serán por sí mismas agradables. Y también serán buenas y hermosas, y
ambas cosas en sumo grado, si el hombre virtuoso juzga rectamente acerca de todo esto, y juzga como ya
hemos dicho. La felicidad, por consiguiente, es lo mejor, lo más hermoso y lo más agradable (...).”
ACTIVIDAD 3:
¿Qué relación establece el filósofo entre el bien y la felicidad?
LIBRO II: NATURALEZA DE LA VIRTUD ÉTICA
1. La virtud ética, un modo de ser de la recta acción
“(...) ninguna de las virtudes éticas se produce en nosotros por naturaleza, puesto que ninguna cosa que
existe por naturaleza se modifica por costumbre. Así la piedra que se mueve por naturaleza hacia abajo,
no podría ser acostumbrada a moverse hacia arriba, aunque se intentara acostumbrarla lanzándola hacia
arriba innumerables veces (...) De ahí que las virtudes no se produzcan ni por naturaleza ni contra
naturaleza, sino que nuestro natural pueda recibirlas y perfeccionarla mediante la costumbre 3. (...)
Adquirimos las virtudes como resultados de actividades anteriores. Y este es el caso de las demás artes,
pues lo que hay que hacer después de haber aprendido, lo aprendemos haciéndolo. Así nos hacemos
constructores construyendo casas, y citaristas tocando la cítara. De un modo semejante, practicando la
justicia nos hacemos justos; practicando la moderación, moderados (...)
Además, las mismas causas y los mismos medios producen y destruyen toda virtud, lo mismo que las
artes; pues tocando la cítara se hacen tanto los buenos como los malos citaristas, y de manera análoga
los constructores de casas y todo lo demás: pues construyendo bien serán buenos constructores, y
construyendo mal, malos. Si no fuera así, no habría necesidad de maestros, sino que todos serían de
nacimiento buenos y malos. Y este es el caso también de las virtudes: pues por nuestra actuación en las
transacciones con los demás hombres nos hacemos justos o injustos, y nuestra actuación en los peligros
acostumbrándonos a tener miedo o coraje nos hace valientes o cobardes (...)
2. La recta acción y la moderación
(...) Primeramente, entonces, hemos de observar que esta en la naturaleza de tales cosas el destruirse por
defecto o por exceso, como lo observamos en el caso de la robustez y la salud (...); así el exceso y la falta
de ejercicio destruyen la robustez, igualmente, cuando comemos o bebemos en exceso, o
insuficientemente dañamos la salud, mientras que si la cantidad es proporcionada la produce, aumenta y
conserva. Así sucede también con la moderación, virilidad4 y las demás virtudes: pues el que huye de todo
2 La vida humana es, preferentemente, acción, y son nuestras acciones las que nos hacen felices o desgraciados.
3 La costumbre es primordial en la adquisición de la virtud, pero la naturaleza desempeña también su papel en la
capacidad natural para adquirir y perfeccionar las virtudes o vicios.
4 Conjunto de características que se atribuyen tradicionalmente a un varón u hombre adulto, como la energía, el
valor, la entereza, etc.
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y tiene miedo y no resiste nada se vuelve cobarde; el que no teme absolutamente a nada y se lanza a
todos los peligros,
temerario (...) Así pues, la moderación y la virilidad se destruyen por el exceso y por el defecto, pero se
conservan por el término medio.”
LIBRO VI: EXAMEN DE LAS VIRTUDES INTELECTUALES
1. Las virtudes intelectuales. Determinación de la recta razón
“Puesto que hemos dicho ya más arriba que se debe elegir el término medio, y no el exceso ni el defecto,
y que el término medio es tal cual la recta razón dice, vamos a analizar esto. En todos los modos de ser
que hemos mencionado, como también en los demás, hay un blanco, mirando hacia el cual, el hombre que
posee la razón intensifica o afloja su actividad, y hay un cierto límite de los términos medios que decimos
se encuentran entre el exceso y el defecto y que existen en concordancia con la recta razón5.(...)”
5. La prudencia
“En cuanto a la prudencia, podemos llegar a comprender su naturaleza, considerando a qué hombres
llamamos prudentes. En efecto, parece propio del hombre prudente el ser capaz de deliberar rectamente
sobre lo que es bueno y conveniente para sí mismo, no en un sentido parcial, por ejemplo, para la salud,
para la fuerza, sino para vivir bien en general.
Una señal de ello es el hecho de que, en un dominio particular, llamamos prudentes a los que, para
alcanzar algún bien, razonan adecuadamente, incluso en materias en las que no hay arte. Así, un hombre
que delibera rectamente puede ser prudente en términos generales. Pero nadie delibera sobre lo que no
puede ser de otra manera, ni sobre lo que no es capaz de hacer. (...) la prudencia no podrá ser ni ciencia
ni arte: ciencia, porque el objeto de la acción puede variar; arte, porque el género de la acción es distinto
del de la producción. Resta, pues, que la prudencia es un modo de ser racional verdadero y práctico,
respecto de lo que es bueno y malo para el hombre. Porque el fin de la producción es distinto de ella, pero
el de la acción no puede serlo; pues una acción bien hecha es ella misma el fin. Por eso creemos que
Pericles y otros como él son prudentes, porque pueden ver lo que es bueno para ellos y para los hombres,
y pensamos que ésta es una cualidad propia de los administradores y de los políticos. Y es a causa de
esto por lo que añadimos el término “moderación” al de “prudencia”, como indicando algo que salvaguarda
la prudencia. (...) La prudencia, entonces, es por necesidad un modo de ser racional, verdadero y práctico,
respecto de lo que es bueno para el hombre. (...)”
Aristóteles: “Ética a Nicómaco”.
Editorial Gredos. Madrid, España. (2014)
ACTIVIDAD 4:
¿Qué relación podemos establecer la virtud, la recta razón y el término medio?
ACTIVIDAD 5:
¿Cuál sería el hombre virtuoso para Aristóteles?
5 La recta razón es la que determina el justo medio de las virtudes morales y es obra de la sabiduría perfecta,
phrónesis.
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