BATALLA DE JUNÍN
En aquellas fechas Simón Bolívar,
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA Y CON EL
ENTONCES
TÍTULO
LIBERTADOR DE ESE PAÍS, ACUDIÓ A LA
DE
LLAMADA del Congreso del Perú, para
continuar la guerra de emancipación del
Perú, ya iniciada por José de San
Martín cuatro años antes, en 1820. El
protector del Perú había formado el Ejército
Unido Libertador del Perú y promovido el
surgimiento de la República Peruana y
negociado con Bolívar antes de retirarse. No
obstante, tras el Motín del Callao, BOLÍVAR
ORDENÓ LA RETIRADA GENERAL DEL EJÉRCITO
DE COLOMBIA EN DIRECCIÓN HACIA LA
FRONTERA NORTE DEL PERÚ.
La situación estratégica cambió en el curso del año 1824. El Ejército Real del Perú sin ninguna
ayuda desde la sublevación de Riego y aislados de España gracias a la exitosa campaña naval peruana,
a duras penas se sostenía aún en la sierra peruana.
A esto se añadió la rebelión de Olañeta en el Alto Perú que desencadenó una guerra
doméstica que les obligó a combatir en dos frentes. Al norte, Bolívar tenía en su ejército más de 10 000
hombres, en su mayoría colombianos y peruanos, menos de 1000 chilenos y una centena de jinetes
rioplatenses. Su número era equivalente al número de realistas, pero las tropas realistas estaban
desperdigadas entre el valle del Mantaro y Alto Perú. La sublevación en el Alto Perú del general
realista Pedro Antonio Olañeta fracturó la defensa del virreinato, y obligó al virrey José de la Serna a
luchar contra su antiguo subordinando en el Alto Perú y mandó una parte importante de sus ejércitos, al
mando de Gerónimo Valdés, unos 5000 veteranos que tenían su base en Puno, denominado «Ejército del
Sur» con el objetivo de asegurar la base andina de recursos militares. José de Canterac, veterano de la
guerra en Venezuela, que contaba con 6.000 efectivos según los cálculos independentistas, [8] estaba en
desacuerdo con el virrey, y le advertía de los peligros de dividir sus fuerzas, desgastarlas y dar esta
evidente ocasión a Bolívar.
Bolívar, conocedor de esta ventaja, carteándose con Olañeta, aprovechó la
oportunidad, y en junio de 1824 enfiló su ejército de 12.000 efectivos y seis
piezas de artillería hacia la sierra central del Perú, para aislar a las
solitarias fuerzas realistas del general Canterac, denominado «Ejército del
Norte». Restando los desertores y enfermos, la fuerza que finalmente
alcanzó a cruzar la cordillera andina y presentarse en Junín fue de 8.000
soldados y 1000 jinetes, y a ellos hay que añadir unos 1500 montoneros,
que formaron una pantalla de guerrillas.
A estas fuerzas hay que sumar la movilización de miles de civiles
peruanos enganchados forzosamente en largas filas de cargadores
siguiendo al paso del ejército, amenazando con fusilar a quienes
demoraran la columna o no aportaran el acopio de víveres. Ante la
resistencia de los pobladores frente a la imposición de los militares,
el coronel Aldao propuso «fusilar a todos los —peruanos— que no
sean decididos por la causa justa de América». Sucre le responde
«Tome Ud. medidas duras.
La batalla se desarrolló en la pampa de Junín o también llamada
la Meseta de Bombón, situada en el centro del Perú en el
actual departamento de Junín a orillas del lago llamado Junín o
Chinchaycocha que está situado a 4000 m s. n. m. La planicie está
ubicada en la región natural de la puna o altoandina, entre los
El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus
superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser
buenos ciudadanos.
El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus
superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser
buenos ciudadanos.
El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser
respetuosos con sus superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes
mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos.
El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser
respetuosos con sus superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes
mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos.
El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus
superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser
buenos ciudadanos.
La situación estratégica cambió en el curso del año 1824. El Ejército Real del Perú sin ninguna
ayuda desde la sublevación de Riego y aislados de España gracias a la exitosa campaña naval peruana,
a duras penas se sostenía aún en la sierra peruana.
A esto se añadió la rebelión de Olañeta en el Alto Perú que desencadenó una guerra
doméstica que les obligó a combatir en dos frentes. Al norte, Bolívar tenía en su ejército más de 10 000
hombres, en su mayoría colombianos y peruanos, menos de 1000 chilenos y una centena de jinetes
rioplatenses. Su número era equivalente al número de realistas, pero las tropas realistas estaban
desperdigadas entre el valle del Mantaro y Alto Perú. La sublevación en el Alto Perú del general
realista Pedro Antonio Olañeta fracturó la defensa del virreinato, y obligó al virrey José de la Serna a
luchar contra su antiguo subordinando en el Alto Perú y mandó una parte importante de sus ejércitos, al
mando de Gerónimo Valdés, unos 5000 veteranos que tenían su base en Puno, denominado «Ejército del
Sur» con el objetivo de asegurar la base andina de recursos militares. José de Canterac, veterano de la
guerra en Venezuela, que contaba con 6.000 efectivos según los cálculos independentistas, [8] estaba en
desacuerdo con el virrey, y le advertía de los peligros de dividir sus fuerzas, desgastarlas y dar esta
evidente ocasión a Bolívar.
Bolívar, conocedor de esta ventaja, carteándose con Olañeta, aprovechó la
oportunidad, y en junio de 1824 enfiló su ejército de 12.000 efectivos y seis
piezas de artillería hacia la sierra central del Perú, para aislar a las
solitarias fuerzas realistas del general Canterac, denominado «Ejército del
Norte». Restando los desertores y enfermos, la fuerza que finalmente
alcanzó a cruzar la cordillera andina y presentarse en Junín fue de 8.000
soldados y 1000 jinetes, y a ellos hay que añadir unos 1500 montoneros,
que formaron una pantalla de guerrillas.
A estas fuerzas hay que sumar la movilización de miles de civiles
peruanos enganchados forzosamente en largas filas de cargadores
siguiendo al paso del ejército, amenazando con fusilar a quienes
demoraran la columna o no aportaran el acopio de víveres. Ante la
resistencia de los pobladores frente a la imposición de los militares,
el coronel Aldao propuso «fusilar a todos los —peruanos— que no
sean decididos por la causa justa de América». Sucre le responde
«Tome Ud. medidas duras.
La batalla se desarrolló en la pampa de Junín o también llamada
la Meseta de Bombón, situada en el centro del Perú en el
actual departamento de Junín a orillas del lago llamado Junín o
Chinchaycocha que está situado a 4000 m s. n. m. La planicie está
ubicada en la región natural de la puna o altoandina, entre los