Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco
División de Ciencias Biológicas y de la Salud
Licenciatura en Enfermería
Modulo:
Cuidado de enfermería en el crecimiento y desarrollo del recién nacido, lactante y
preescolar.
Ficha 1: Morbilidad neonatal y su relación con la génesis del daño neurológico como
causa de trastornos del desarrollo.
Taller:
Cuidados de enfermería orientados a la prevención de las alteraciones en el neuro
desarrollo infantil.
Estrategias para la vigilancia y promoción.
Docente:
Mtra. Fabiola Soto Villaseñor
Elabora:
Gaona Juarez Roque Alonso
Introducción
La organización Mundial de la Salud define a el recién nacido pretérmino como todo neonato cuyo
nacimiento tiene lugar antes de las 37 semanas de gestación o 259 días de amenorrea, uno de los
sistemas con mayor susceptibilidad en el prematuro es el sistema nervioso. En este sentido el primer
objetivo es mantener la estabilidad fisiológica para reducir el riesgo de daño al sistema nervioso (1).
Desde el punto de vista estructural el daño neurológico implica los diversos procesos de respuesta del
sistema ante un agresor y se caracteriza por alteraciones en la estructura y repercusiones en su
funcionamiento (2). Este puede cambiar a través del tiempo y depende del agente causal, magnitud,
duración y momento del desarrollo en que se produce la anomalía (1).
Las múltiples condiciones de riesgo a las que están sometidos los niños en la etapa temprana del
desarrollo, en una gran mayoría tienen su origen en el periodo ante, peri y posnatal inmediato. Los
antecedentes del niño que se encuentran fuertemente asociados con alteraciones en el neurodesarrollo
se denominan factores de riesgo (2).
Desde la perspectiva del neurodesarrollo, la etapa perinatal se considera un punto crítico por la
vulnerabilidad a la que está expuesto el sistema nervioso ante múltiples factores de riesgo, que
pudieran originar alteraciones a largo o corto plazo. Toda condición biológica y ambiental puede
provocar desviaciones anatómicas y/o funcionales ya sean transitorias o definitivas capaces de
modificar el desarrollo del recién nacido (1).
Esta etapa se considera un periodo crítico, ya que estos hacen referencia a lapsos de tiempos
específicos en que se demanda un mayor gasto energético, contando con momentos de crecimiento y
de maduración de los sistemas de organismos vivos (2).
Resumen
La prematurez y el bajo peso al nacer se relacionan con la inmadurez de aparatos y sistemas, lo cual
dificulta la adaptación a la vida extrauterina; este estado de inmadurez trae consigo diferentes
repercusiones como un mayor esfuerzo respiratorio, demanda excesiva de glucosa para las reacciones
metabólicas, aporte deficiente de nutrientes para el crecimiento y desarrollo, incapacidad de mantener
el equilibrio hidroeléctrico, incremento en el riesgo de infección, etc. Estos a su vez derivan en el
aumento del riesgo de presentar procesos mórbidos (1).
En la siguiente tabla podemos observar los factores relacionados con el estado de prematurez
(biológicos) y los factores que se relacionan con el contexto en qué se encuentra el neonato
(ambientales).
Factores de riesgo biológicos Factores de riesgo ambiental
• Alteración cardiopulmonar • Fluctuación de la temperatura
• Alteración de la fisiología digestiva • Exposición al ruido
• Alteración en la función renal • Iluminación continúa
• Alteración en la termorregulación • Aplicación de fuerza en el neonato
• Deficiencia del sistema inmune • Intervenciones terapéuticas
La presencia de diversos agentes agresores a un sistema nervioso inmaduro lleva a la expresión de
diversas secuelas que se organizan en las estructuras y funciones del sistema nerviosos que suelen ser
observadas como retrasos de diversas magnitudes, en la adquisición de funciones, conductas y
competencias propias de las secuencias madurativas esperadas en el proceso de desarrollo (2).
Las lesiones generadas durante la etapa perinatal presentan tasas de mortalidad elevadas y las
principales causas de morbilidad que se han relacionado con la prematurez son encefalopatía
hipóxico-isquémica, sepsis, persistencia del conducto arterioso, hipoxia neonatal grave, convulsiones,
meningitis, hiperbilirrubinemia, etc. Una vez controlado el proceso mórbido, persiste una lesión
residual que puede ocasionar a corto, mediano o largo plazo una secuela cerebral manifestada por una
parálisis cerebral, deficiencia mental, crisis convulsivas, etc (1).
La atención de enfermería en estos contextos se enfoca en la prevención por medio de una detección
oportuna de factores de riesgo, para establecer acciones que garanticen un cuidado integral y
sistematizado que minimice la aparición de complicaciones (1). Los cuidados llevados a cabo por el
personal de enfermería deben de compensar las deficiencias en los sistemas derivado de su estado de
inmadurez y disminuir los factores ambientales que dificultan su adaptación al medio ambiente (1).
Parte de las actividades de enfermería también deben ser encaminadas a una correcta estimulación
del recién nacido parte de esto involucra el contacto piel con piel, estimulación auditiva con voz
materna, periodos de tranquilidad y estimulación olfativa estos estímulos deben acompañar los
cuidados que se reciben en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) para un óptimo
desarrollo y estado de salud a largo plazo (3).
Análisis critico
Se reconoce de manera implícita la importancia que tiene el cuidado integral de un recién nacido
prematuro y se intuye un estado de vulnerabilidad, se debe pensar que no solamente en este periodo
de tiempo perinatal se pueden presentar problemas, lesiones y riesgos; puesto que una afección y/o
alteración en el sistema nervioso que se presente durante este lapso con frecuencia termina por
provocar retrasos o dificultades que se ven expresadas en las habilidades que un niño debe ir
obteniendo y afinando con el paso de los años, siendo estas graves o menores dependiendo el tiempo
en que se tardo en detectar y tratar el agente causal.
Se identifica que, si el sistema nervioso es dañado, este siempre traerá consigo repercusiones que se
reflejaran a lo largo de la vida de la persona, estas pueden ser deficiencia de habilidades sociales,
cognitivas, lingüísticas o físicas; y es en las etapas de crecimiento y desarrollo donde se es posible
identificar y tratar de manera oportuna estas secuelas; estas preceden a un proceso de morbilidad,
entonces resulta importante detectar signos de alarma que nos ayuden a actuar de manera oportuna y
evitar estos procesos. Se pueden identificar 2 tipos de factores de riesgo, los primeros siendo los
biológicos que no se puede controlar su aparición en prematuros y los segundos son los factores
ambientales y estos si pueden sufrir cierta variabilidad.
El manejo de estos factores de riesgo va a depender de su origen puesto que en los biológicos solo se
pueden controlar con medidas terapéuticas hasta que el neonato alcance cierto punto de maduración
necesario y se disipen estos factores; por otro lado se debe de valorar el manejo del entorno como
objetivo primordial reconociendo que el neonato prematuro con mucha seguridad pasa los primeros
días de su vida en la UCIN y es responsabilidad del personal de enfermería el proporcionar un entorno
seguro y una estimulación adecuada propiciamos que los sistemas y aparatos puedan terminar su
proceso de maduración de manera adecuada.
Conclusiones
Concluyo que si bien actualmente se cuenta con mejor equipo tecnológico, conocimiento e
instrumentos de valoración, cuidado y seguimiento para la atención que recibe un neonato prematuro,
es vital hacer un uso lo más eficiente posible en la búsqueda de la disminución y control de factores
de riesgo, ya que los daños resultantes son algo que perduran por mucho tiempo y no solo influyen a
la persona afectada sino también a las personas del entorno que las rodean ya sea por cuestiones
emocionales, económicas, etc. Opino que es necesario comprender que hay factores que no podemos
evitar y por lo tanto como enfermeros se debe priorizar la reducción de los factores ambientales como
el ruido, la iluminación, el exceso de manejo y situaciones estresantes, ya que pueden ser prevenidos
de manera casi total. Como propuesta para la prevención de secuelas, planteo un contexto donde en
los servicios de UCIN pueda existir cierto aislamiento con respecto a otros servicios para minimizar
el ruido, además de un mayor espacio físico que permita un mejor manejo del entorno y que la
presencia de la madre y padre pueda realizarse de manera cómoda y por más tiempo.
Referencias
1. Sánchez C, Arévalo M, Figueroa O, Nájera R. Atención del neonato prematuro en la UCIN.
Centrada en la prevención de factores de Riesgo de daño neurológico y promoción del
neurodesarrollo. Manual Moderno-UAM. 2014. Cap. 1. Factores de riesgo en el recién nacido
Prematuro (p. 2-17) y Cap. 4 Intervenciones de enfermería dirigidas a la prevención del daño
y secuelas neurológicas (p. 29-36). Disponible en Biblioteca en Sección de Archivo Histórico
AH Archivo Histórico AH RG 600 A84
2. Sánchez CV. Et al. Una propuesta para la construcción de la Ciudadanía Infantil. El Cuidado
Integral y la prevención de discapacidad. UAM, 2018. Cap. II. Condiciones de riesgo, daño
neurológico y sus secuelas en los niños. Generación de alteraciones y trastornos del
Neurodesarrollo. Disponible en Biblioteca en Sección de Archivo Histórico AH Archivo
Histórico AH HQ 792 M48 P76
3. Aita, M., Héon, M., Lavallée, A., De Clifford Faugère, G., Altit, G., Le May, S., Dorval, V.,
Lippé, S., Larone Juneau, A., Remmer, E., & Rennick, J. E. (2021). Nurturing and quiet
intervention (NeuroN‐QI) on preterm infants’ neurodevelopment and maternal stress and
Anxiety: A pilot randomized clinical trial protocol. Journal of Advanced Nursing (John Wiley
& Sons, Inc.), 77(7), 3192–3203. [Link]