Switched Bodies
Switched Bodies
Rating: Explicit
Archive Warning: Creator Chose Not To Use Archive Warnings
Category: M/M
Fandoms: Naruto (Anime & Manga), Boruto: Naruto Next Generations
Relationship: Uchiha Sasuke/Uzumaki Naruto
Characters: Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto, Uzumaki Boruto
Additional Tags: Body Swap, Accidental Body Swap, Pining, Hidden Feelings, Rough
Sex, Outdoor Sex, Forest Sex, Emotional Sex, Strength Kink, Sasuke
Uchiha-centric, mutual confession, Unresolved Sexual Tension, Resolved
Sexual Tension, Top Uzumaki Naruto, Bottom Uchiha Sasuke, Anal Sex
Language: Español
Stats: Published: 2025-04-26 Words: 9,068 Chapters: 1/1
Switched Bodies
by Prettylittlebunny02
Summary
Un jutsu mal ejecutado intercambia los cuerpos de Sasuke y Boruto. Mientras intentan
ocultarlo y revertirlo, Sasuke —en el cuerpo de Boruto— termina compartiendo un baño con
Naruto. Lo que empieza como una escena incómoda se convierte en un despertar de deseos
ocultos que ambos llevan tiempo reprimiendo.
Notes
💌
Nueva historia, saque inspiración de un tiktok que vi, lastimosamente me olvidé de guardarlo
y ahora no lo encuentro :( Anyway disfruten la lectura
El sonido de los grillos acompaña el incómodo silencio que se instala entre los dos. Sasuke,
de brazos cruzados y con una expresión neutral en el cuerpo de Boruto, observa con
severidad a su propio cuerpo —ahora habitado por el espíritu inquieto de Boruto.
—Tsk —chasquea la lengua Boruto (en el cuerpo de Sasuke)—. ¡No pongas esa cara tan
seria! Vas a delatarnos en dos segundos si sigues actuando como... tú.
Sasuke no responde. Simplemente entrecierra los ojos, incómodo en la piel ajena, la ropa
holgada y el cabello corto.
—Escucha bien —continúa Boruto, señalándolo con firmeza—: en esta aldea, tú —le apunta
— eres yo. Y yo —se señala a sí mismo, en el cuerpo adulto de Sasuke— soy el legendario
Uchiha Sasuke. Así que tienes que actuar como un adolescente normal, ¿okey?
—¡Sí! Nada de esas caras de muerto viviente que siempre pones. Y sobre todo... —Boruto se
acerca, bajando la voz como si compartiera un secreto importante— no seas amable con el
viejo.
—¿Viejo?
—Mi papá —gruñe Boruto—. No seas cortés, ni considerado, ni nada raro. Yo siempre le
hablo seco, le digo "anciano" o "viejo", no "padre" ni nada cursi, ¿entendido?
Sasuke observa unos segundos a Boruto, calibrando si aquello era una broma. Pero el brillo
de seriedad en los ojos de su propio cuerpo le confirma que va en serio.
—Eso es. Y no olvides fruncir el ceño de vez en cuando, y no ser tan educado con todos.
Nadie sospechará nada si te comportas como un mocoso problemático.
—Hn.
Boruto suspira.
—Por favor que eso no haya sido un "hn" de Sasuke... —se queja.
Sasuke desvía la mirada hacia el horizonte, con el ceño ligeramente fruncido. No es como si
quisiera participar en aquella absurda farsa... Pero, gracias a la imprudente travesura de
Boruto, estaban atrapados en esa situación sin una solución inmediata.
No tenía más opción que actuar como el hijo del Hokage hasta encontrar una manera de
revertir el desastre.
Naruto bosteza mientras se recuesta en el sofá, agotado tras otro interminable día como
Hokage. Hinata y Himawari están en la cocina preparando la cena, mientras el ambiente
huele agradablemente a estofado.
Sasuke siente un leve sobresalto en el pecho. Esa sonrisa era cálida, reconfortante... distinta
de la rudeza que Boruto le describía.
Disimulando su agitación, avanza con las manos en los bolsillos, fingiendo desinterés.
Sasuke parpadea, genuinamente sorprendido. Boruto le había advertido que Naruto a veces
intentaba ese tipo de cosas familiares... y que él siempre las rechazaba con fastidio.
Pero ahora, ocupando ese cuerpo adolescente, viendo la ligera sonrisa nerviosa en el rostro de
Naruto, Sasuke sintió algo diferente: una calidez suave, como un hilo tirando de su pecho.
Naruto, que claramente esperaba un rechazo, abre mucho los ojos, visiblemente sorprendido.
Sasuke asiente con un leve movimiento de cabeza y camina hacia el baño, sintiendo el
corazón —el de Boruto— latir con fuerza dentro de su pecho prestado.
El vapor ya comenzaba a llenar el cuarto cuando ambos entran. Naruto cierra la puerta tras
ellos con naturalidad, deslizándose la camiseta por la cabeza como si nada.
Sasuke, en cambio, se queda en el umbral un segundo más, observando la escena con una
mezcla de nervios y fascinación.
Naruto lanza la prenda a un cesto, luego se baja los pantalones con la misma comodidad con
la que uno se quita los calcetines. Sasuke intenta mirar hacia otro lado... pero no lo logra del
todo.
Y entonces lo ve.
La toalla que Naruto toma no alcanza a cubrir de inmediato lo que cuelga entre sus piernas, y
Sasuke, atrapado en una visión fugaz pero impactante, siente una descarga por todo el cuerpo.
Naruto, ajeno al caos interno de su "hijo", se vuelve hacia él con una sonrisa despreocupada.
—¿Qué pasa? ¿Te vas a quedar ahí parado? Anda, quítate la ropa. Te vas a enfriar.
Sasuke traga saliva. Intenta recuperar la compostura, bajar la mirada, moverse como si nada.
Empieza a desvestirse torpemente, luchando por no volver a mirar.
Sasuke se queda un momento de espaldas, solo en calzoncillos, apretando los puños con
fuerza para obligarse a entrar sin temblar. No era la primera vez que veía desnudo a Naruto,
pero...
nunca desde esa perspectiva.
Nunca con esos pensamientos, con ese deseo inexplicable de tocar... lo que no debía.
Sasuke respira hondo. Aprieta los dientes. Y finalmente, se mete con él.
El agua caliente rodea a Sasuke en cuanto entra a la bañera. El vapor sube en hilos delgados
entre ellos, y el silencio se instala por unos segundos mientras se acomodan, uno frente al
otro.
Sasuke baja lentamente, cuidando que sus movimientos no sean torpes. Intenta no mirar, pero
la vista se le va sola: el pecho desnudo de Naruto está justo frente a él, amplio, marcado y
mojado, con las gotas resbalando por la línea de los pectorales hasta perderse bajo el agua.
Traga saliva.
(¿Siempre fue así de... atractivo?)
Naruto reclina la cabeza hacia atrás, relajado, con los brazos descansando a cada lado del
borde de la tina. Un par de mechones rubios se pegan a su frente por el calor.
—Oye... —murmura, con voz baja, como tanteando el terreno—. ¿Tú... hablas seguido con
Sasuke?
—¿Sasuke? —replica, enderezándose un poco—. Pues... sí. Nos vemos seguido. A veces
viene a cenar o a entrenar contigo, ¿no?
—Ah, sí, claro... —finge Sasuke, como si recordara algo obvio. Luego añade, tratando de
sonar casual—. ¿Te cae bien?
—Claro que sí. Es uno de mis mejores amigos. ¿Por qué preguntas eso de repente?
Sasuke lo mira directo por primera vez, sus ojos recorriendo inconscientemente el contorno
de su clavícula mojada, la piel bronceada, el pecho fuerte y amplio, cubierto solo por algunas
gotas de agua que parecen tardar en resbalar.
—No sé... curiosidad —responde, bajando la vista con rapidez—. A veces pareces... hablar
de él con cariño. Como si fuera algo más que un amigo.
Sasuke niega con la cabeza, lento. En realidad, no sabía qué le molestaba más: que Naruto
hablara así de "Sasuke"... o que lo hiciera mientras su cuerpo actual ardía por dentro.
—No. Solo... me da curiosidad. Dices que es importante para ti, ¿pero cuánto?
—Mucho —responde al fin, con sinceridad—. Sasuke es alguien con quien he compartido
todo. Dolor, peleas, años, batallas. Hay pocas personas con las que me sienta tan... conectado.
(Conectado... claro que sí. Y yo aquí, mirándote con ojos sucios, en el cuerpo de tu hijo.)
Se hunde un poco más en el agua, queriendo esconder el rubor que le arde en las mejillas.
Sasuke permanece en silencio unos segundos, observando cómo el agua se agita levemente
entre ambos. La imagen de Naruto relajado, con el pecho al descubierto y la expresión
serena, contrasta profundamente con el torbellino de emociones que se agita en su interior.
Las palabras "conectado" y "alguien importante" resuenan con fuerza.
—¿Y alguna vez… —empieza a decir, como si dudara, jugando con el borde del agua con los
dedos— has sentido algo más por él?
Naruto parpadea.
—¿Eh?
—Por Sasuke —aclara Sasuke, haciendo un esfuerzo por sonar como Boruto, con
indiferencia forzada—. ¿Alguna vez te gustó? ¿Como... algo más que amigo?
El silencio que sigue es espeso. Naruto lo mira, desconcertado por la pregunta, pero
también... intrigado.
—¿De dónde sacas esas ideas? —dice, medio sonriendo—. ¿Estás celoso o algo así?
—Sasuke y yo... pasamos por muchas cosas. Tal vez alguna vez me lo pregunté. Pero eso no
significa que...
Sasuke lo observa sin pestañear. Siente una punzada en el pecho, un cosquilleo extraño en la
piel húmeda. Su mirada se posa en los labios de Naruto por un segundo.
—¿Y si él sí sintiera algo por ti? —deja caer, con una voz más baja, casi ronca.
Naruto lo mira con los ojos ligeramente abiertos, como si no supiera si reír o incomodarse.
—¿Sasuke? —repite.
—No lo sé. Nunca me ha dicho nada. Pero... si lo hiciera... —hace una pausa, como si se
respondiera en silencio—. Creo que no me enojaría.
Sasuke siente cómo algo dentro suyo se tensa y se afloja a la vez. El agua ya no parece tan
caliente, su respiración se vuelve más lenta, y por un segundo, solo escucha el latido de su
corazón.
Naruto se ríe.
Pero Sasuke no responde. Solo baja la mirada de nuevo... justo a tiempo para ver otra gota
resbalar por el centro del pecho de Naruto.
Y esta vez, la visión lo deja sin aliento.
El movimiento hace que los músculos de su torso se tensen, dibujando cada línea con
claridad bajo la luz húmeda. La piel mojada brilla, el agua resbala por los pectorales y
desaparece tras la toalla que aún apenas le cubre las caderas.
Sasuke estira la mano para recibirlo, y sin querer, sus dedos rozan los de Naruto.
El sonrojo se le dispara al rostro. Aprieta el jabón en la mano, sin atreverse a levantar la vista.
Su respiración se acelera, apenas perceptible, pero él lo nota. Y se odia un poco por eso.
Naruto, sin embargo, no parece notar nada raro. Se acomoda de nuevo en el agua con un
suspiro relajado.
—Hace mucho no hablabas tanto conmigo. Me alegra que estés más abierto hoy.
Sasuke no responde. Solo asiente muy leve, sin levantar la mirada, esperando que el calor del
agua disimule el ardor que le consume el rostro.
Naruto se mueve un poco en el agua, y de pronto se inclina hacia Sasuke con una sonrisa
suave.
No alcanza a responder cuando Naruto ya está más cerca, sus piernas rozando las de él bajo
el agua, y sus manos —grandes, tibias, seguras— comienzan a enredarse en su cabello.
Sasuke aprieta los puños bajo el agua. El corazón le golpea con fuerza dentro del pecho.
El aroma cálido de la piel de Naruto, la sensación de sus dedos en el cuero cabelludo… Todo
se vuelve abrumador. Y su cuerpo —el cuerpo joven de Boruto— reacciona sin permiso.
—¿Eh? ¡Oye, espera! —Naruto se incorpora también, sorprendido por la reacción, y trata de
sujetarlo del brazo.
Pero Sasuke intenta dar un paso atrás, resbala con el borde mojado de la tina y pierde el
equilibrio.
En el forcejeo, ambos se tambalean. Naruto tropieza también, y el movimiento los lanza hacia
adelante.
El tiempo se detiene.
Sasuke siente el calor subirle de la espalda al rostro con violencia. Los ojos se le abren como
platos. El rubor le quema las mejillas.
Naruto, congelado, no reacciona aún.
(¡NO, NO, NO!)
(¡¿Por qué justo frente a eso?!)
Sasuke se aparta de golpe, salta fuera del agua, agarra la primera bata que ve colgada y se la
envuelve alrededor del cuerpo como si le fuera la vida en ello.
Sasuke corre sin mirar atrás, los pies descalzos chapoteando contra el suelo mojado del
jardín, la bata ondeando tras él como una capa improvisada.
—¡Ugh, idiota, idiota, idiota! —se dice a sí mismo mientras atraviesa los árboles,
desesperado por encontrar al único que entiende lo que está pasando.
Boruto —en su cuerpo original, con la expresión de siempre de Sasuke pero los brazos
cruzados— lo espera apoyado contra un árbol, masticando una ramita con aire aburrido.
—¡Me lavó el cabello! —grita Sasuke, señalándose la cabeza como si tuviera un trauma
cerebral— ¡Se me acercó tanto que… que...!
Pero antes de que Sasuke pueda responder, un ruido entre los arbustos los hace congelarse.
Una silueta se acerca, moviéndose rápido.
Naruto.
Sasuke palidece.
Boruto, aún en el cuerpo de Sasuke, lo mira con los ojos abiertos como platos.
—¡Tú dijiste que nadie podía enterarse! —le susurra, pero es tarde.
—…
—¿Desde cuándo Sasuke se cruza de brazos como tú cuando está molesto, Boruto? —
pregunta en voz baja, pero firme—. ¿Y desde cuándo Boruto se sonroja al verme desnudo?
—…
Naruto suspira.
—¿Me van a decir la verdad ya, o tengo que hacer que hablen?
Naruto los observa un segundo más... y luego deja escapar una risa nasal.
—Por supuesto. Esto es tan típico de ti, Boruto.
—Ya decía yo que había algo raro. Boruto jamás me dejaría lavarle el cabello sin quejarse
durante cinco minutos —murmura, y le lanza una mirada lateral a Sasuke, todavía en el
cuerpo de su hijo—. Y tú… tú eres demasiado educado para ser él.
Boruto parpadea.
—¿Y por qué no dijiste nada antes?
Sasuke se sonroja aún más, y Naruto decide no comentar sobre la forma en que sigue
evitando su mirada.
—Muy bien —dice el Hokage, juntando las palmas—. Prepárense. Esto puede picar un poco.
Naruto se arrodilla entre ambos y extiende sus manos, apoyando una en el pecho de Boruto
(en el cuerpo de Sasuke) y otra sobre el hombro de Sasuke (en el cuerpo de Boruto). Una
pequeña corriente de chakra naranja empieza a brillar suavemente alrededor.
Una especie de halo cálido los envuelve. La energía se arremolina con precisión, vibrando en
el aire como un zumbido leve.
Naruto cierra los ojos, concentrado, y en cuestión de segundos — ¡pum!— una onda de
chakra se libera.
El intercambio es instantáneo.
Boruto cae de rodillas en el suelo, ahora sí en su verdadero cuerpo. Se toca el rostro, la
cabeza, los brazos.
—¡Al fin! —exclama— No te ofendas sensei pero ¡Mi cuerpo se siente diez veces mejor que
el tuyo!
Sasuke, por su parte, se pone de pie lentamente, aliviado. Se acomoda el cuello de su camisa
y lanza una breve mirada a Naruto… pero no dice nada.
—¡¿Sin ramen?! ¡Eso es abuso parental! —grita, pero al ver la expresión de su padre, gruñe y
da media vuelta—. Tch… nunca me entienden.
Naruto se pasa una mano por el cabello mojado, suspira… y luego lo mira.
Sus ropas están algo revueltas, el rostro aún levemente encendido, y los ojos bajos. Naruto lo
observa en silencio por unos segundos.
Sasuke no responde de inmediato. Solo cruza los brazos, como si eso fuera suficiente para
defenderse.
—Fue incómodo.
Su tono es bajo, casi susurrado.
—¿Lo fue?
—…
El silencio cae entre los dos. El viento sopla entre los árboles. Y por un momento, ninguno
dice nada.
Sasuke alza la vista, sus ojos negros se encuentran con los de Naruto.
—…No fue tan terrible.
Naruto se queda allí, frente a Sasuke, con el cuerpo aún húmedo, la toalla atada flojamente a
la cintura. El vapor que todavía emana de su piel parece mezclarse con la brisa del bosque.
La mirada se le escapa por un segundo al pecho de Naruto: amplio, musculoso, aún perlado
de agua. Las gotas bajan lentamente por el abdomen firme, perdiéndose en el borde de la
toalla.
Traga saliva, casi con culpa. Se obliga a subir la vista, directo a esos ojos azules.
Sasuke asiente.
—Sí.
Naruto da otro paso, y ya está muy cerca. Su calor corporal es perceptible ahora, como un
leve campo magnético que empuja a Sasuke a retroceder… pero no lo hace.
No hay burla en su voz, ni provocación. Solo una pregunta sincera, y esa honestidad lo
desarma un poco más.
—Sasuke…
—No fue tan terrible… —repite, como si esa frase aún flotara en el aire.
—A mí tampoco me pareció terrible. —Hace una pausa—. Es raro decirlo… pero me gustó
tenerte cerca.
—¿Querés que me vaya a vestir… o querés seguir hablando así? —pregunta Naruto, con la
voz baja, casi como un susurro compartido solo entre ellos dos.
Las palabras salen con fluidez, seguras, sin titubeo. Pero en cuanto llegan a sus propios oídos,
Sasuke parpadea. Su rostro, de por sí serio, se tiñe de un color rojizo tenue que va subiendo
desde el cuello hasta las mejillas.
—No estoy acostumbrado a verte así —agrega, como si quisiera arreglarlo, pero solo
empeora el calor que arde entre ellos—. Es todo.
Naruto se cruza de brazos, y sin quererlo —o quizás sí— eso hace que la toalla descienda un
poco más sobre su cadera.
—…
Sus ojos azules lo recorren, lentos, como si lo estuviera viendo por primera vez desde otro
ángulo… o quizás como si por fin se diera permiso de mirar.
Lenta. Tranquila.
Y apenas la apoya en el costado de Sasuke, justo sobre la tela de su camisa. No hay fuerza en
ese contacto, solo calidez. Su pulgar roza con suavidad el pliegue de la tela, como si
comprobara que está ahí, que es real.
—Sasuke… —murmura.
El nombre sale con una cadencia distinta. Más baja, más íntima.
Y Sasuke tiembla. Apenas, pero lo suficiente para que Naruto lo note.
—¿Te sentís bien? —pregunta, la voz aún ronca por el calor del baño.
—Puedo sentir tu chakra… sigue agitado —dice, con una sonrisa que casi parece una caricia.
—Quería asegurarme.
Y en ese segundo… el silencio vuelve a hablar más fuerte que cualquier palabra.
Sasuke, de pie frente a él, sigue sin retroceder. Sus pupilas tiemblan apenas. Respira hondo.
Espera.
Entonces Naruto inclina la cabeza, muy lentamente. Su mano sigue en el costado de Sasuke,
cálida, firme. Y es él quien cierra la distancia.
Un roce tímido, casi torpe, como si todavía dudaran si tienen permiso. Pero ni Sasuke se
aparta… ni Naruto se detiene.
Los labios se encuentran ahora con intención. Con una calma pesada, medida. Sasuke
entreabre la boca un poco, solo un poco, y el mundo parece desvanecerse alrededor.
Naruto responde a ese gesto con algo más firme. Más decidido.
El beso deja de ser tanteo y se convierte en reclamo. En deseo contenido demasiado tiempo.
Naruto se inclina más, su mano sube por la espalda de Sasuke, empujándolo con suavidad
hacia él.
Nada importa.
Las bocas se abren por completo ahora, se buscan, se prueban. Naruto lo besa como si
necesitara memorizar su sabor. Y Sasuke responde, sin reservas, con una entrega silenciosa y
profunda.
Naruto rompe el beso solo para apoyarse en su frente, con la respiración agitada.
—Ni yo.
La respuesta de Sasuke se pierde entre el silencio del bosque y el sonido leve de sus
respiraciones entrecortadas. Su mano reposa firme sobre el hombro de Naruto, como
anclándolo… o anclándose a sí mismo.
El beso es profundo desde el inicio. Hambriento. Naruto desliza la lengua entre los labios de
Sasuke, y él la recibe con naturalidad, con deseo, como si lo hubiera estado esperando desde
mucho antes.
La mano de Naruto se mueve por la espalda de Sasuke, trazando una línea lenta pero
decidida. Acaricia cada centímetro como si buscara recordarlo todo. No se detiene. No se
apura. Siente cómo tiembla bajo su contacto, y eso lo impulsa más.
Naruto desciende con la mano, con los dedos fuertes y cálidos que se aferran ahora a la curva
de su trasero. Aprieta con firmeza, una que arranca otro jadeo bajo de los labios de Sasuke.
El Uchiha arquea la espalda un poco, pegando aún más su cuerpo al de Naruto. El contacto es
directo, eléctrico, como si todo el aire se hubiera vuelto fuego.
Naruto rompe el beso solo para atrapar su labio inferior con los dientes, con suavidad. Lo
estira apenas, lo suelta. Mira sus ojos oscuros.
Naruto lo toma de la cintura y lo impulsa hacia atrás, con paso firme, sin romper el contacto
visual. Sasuke cede, sin oponer resistencia, hasta que su espalda choca suavemente contra el
tronco del árbol que estaba detrás.
El frío de la corteza contrasta con el calor que hierve entre sus cuerpos.
Su única mano se aferra más al hombro de Naruto, uñas presionando contra su piel. Su
cuerpo entero se curva instintivamente hacia el otro, buscando más.
Y entonces lo besa.
El beso no es suave esta vez. Es profundo, invasivo, arrasador. Naruto lo toma con hambre,
con necesidad. Su lengua se mueve con fuerza, rozando, empujando, saboreándolo por
completo.
Sasuke gime contra su boca, más alto esta vez, y su cuerpo se arquea aún más, atrapado entre
el árbol y el calor que Naruto irradia sin límites.
La rodilla se mueve apenas, ejerciendo presión entre sus piernas, provocando un roce que lo
hace jadear de nuevo. Naruto siente ese temblor, ese impulso, y sonríe sin separar sus labios.
Sasuke no puede responder. Solo lo mira, con las mejillas encendidas y la respiración agitada,
los ojos brillando como brasas oscuras a punto de estallar.
Uno.
Luego otro.
No se apura. Cada botón desabrochado revela más de su piel pálida y tensa, marcada por el
roce del deseo. Para cuando llega al último, la tela queda abierta por completo, colgando floja
sobre sus hombros.
Naruto observa el pecho expuesto de Sasuke con una intensidad que lo hace temblar.
Levanta una mano, lentamente, y la apoya sobre su torso.
—Tu cuerpo también tiembla por esto… —susurra, con una sonrisa suave.
Sus dedos suben hasta uno de sus pezones, lo rozan con la yema, apenas.
Sasuke suelta un gemido ahogado y baja la mirada, sonrojado hasta las orejas.
Naruto sigue acariciándolo, ahora con más decisión. El pezón se endurece al instante bajo sus
dedos, y Naruto lo pellizca con delicadeza, luego lo masajea con la palma entera, sin dejar de
observar cada gesto de Sasuke.
Su única mano lo sostiene aún más fuerte del hombro, como si temiera caerse.
Su otra mano baja lentamente por su vientre, hasta encontrar el borde del pantalón.
Sasuke asiente, sin abrir la boca. Su garganta traga saliva con fuerza.
Naruto abre el pantalón sin dificultad, bajándolo apenas lo justo para meter la mano por
dentro de la ropa interior.
Y entonces lo toca.
Sasuke se arquea, un gemido más agudo escapando de sus labios. Naruto envuelve su
miembro con la mano firme, cálida, y empieza a moverla despacio, con ritmo pausado,
explorando, aprendiendo su forma, su textura.
—Sasuke… —murmura con voz baja, contra su oído—. Estás tan duro ya…
Sasuke tiembla, el pecho subiendo y bajando sin control, mientras su cadera comienza a
buscar el ritmo por instinto, empujando levemente hacia esa mano que lo envuelve.
La camisa abierta cae del todo por sus hombros. El pantalón descuelga de sus caderas. El aire
entre ellos arde.
Naruto baja la cabeza lentamente, sin dejar de mover la mano con ritmo preciso, firme. Sus
labios se deslizan por el centro del pecho de Sasuke, hasta llegar a uno de sus pezones, ya
erguido por el roce anterior.
Naruto chupa suavemente, luego suelta y vuelve a lamer con más insistencia, mientras su
mano no deja de acariciarlo entre las piernas, provocando que los gemidos se repitan, se
vuelvan más incontrolables.
Y entonces, sucede.
La toalla que hasta ahora colgaba de sus caderas cede por completo, deslizándose hasta el
suelo sin resistencia.
El miembro de Naruto, alzado, duro, a solo centímetros de él. Cercano, tan grueso, tan real,
que lo hace gemir solo con verlo.
Un espasmo le recorre la espalda. El miembro en su ropa interior pulsa con fuerza, y un leve
rastro de líquido se escurre sin control. Sasuke cierra los ojos con fuerza, avergonzado, pero
no puede evitarlo.
—¿Eso fue solo por verlo? —susurra, levantando la mirada mientras sus labios aún rozan su
pecho húmedo.
Sasuke no puede hablar. Solo asiente, rojo hasta la punta de las orejas.
—Estás increíble —dice en voz baja, y vuelve a lamer su pezón, esta vez con más lengua,
mientras su cadera se acerca más, rozándolo apenas con su erección.
Y Naruto lo entiende perfectamente, deja un último beso húmedo en el pecho de Sasuke antes
de incorporarse un poco. Su erección roza el vientre expuesto del otro, dejando un leve rastro
de calor que hace que Sasuke vuelva a gemir bajito, entre dientes, sin poder contenerse.
La mano de Naruto sigue dentro del pantalón abierto, acariciándolo con lentitud. Pero ahora
se detiene, solo por un momento, para bajar por completo la ropa interior y liberar del todo el
cuerpo de Sasuke.
Sasuke solo asiente. Está jadeando, los labios entreabiertos, el rostro encendido. El árbol tras
él ya no parece sostenerlo: es Naruto quien lo sostiene ahora, con sus manos, su cuerpo, su
calor.
Naruto se arrodilla.
Lleva las manos a las caderas de Sasuke y lo guía un poco hacia atrás, acomodándolo mejor
contra el tronco. Luego, sin apartar la mirada, lleva una mano hacia sus glúteos y los separa
con cuidado.
Y sin más, pasa un dedo por la entrada, húmeda ya por el calor y la excitación acumulada.
Luego humedece sus propios dedos con saliva, generosa, y vuelve a deslizar uno, lento,
empujando apenas.
Sasuke gime con fuerza. Baja la mirada y lo ve, allí, de rodillas frente a él, tan concentrado,
tan atento a cada reacción suya.
Sasuke se muerde el labio, la mano en su hombro aferrándose con fuerza. Su cuerpo tiembla,
pero no se aparta. Siente el ardor inicial, el estiramiento, pero también el placer escondido
que empieza a despertar.
—Así… estás haciéndolo muy bien —susurra, y luego añade un segundo dedo.
Sus caderas se mueven apenas, intentando adaptarse, empujando un poco hacia esa invasión
que, aunque nueva, lo consume.
Y cuando lo encuentra, Sasuke jadea con fuerza, la cabeza hacia atrás, su miembro pulsando
con una nueva descarga de placer.
—Ahí… Naruto… —susurra entre gemidos, sin pensar, sin poder detenerse.
El gesto hace que Sasuke se sonroje aún más, sintiéndose completamente expuesto,
vulnerable… pero también profundamente deseado.
—Voy a entrar —murmura Naruto, con la voz ronca, temblorosa de contención—. Decime si
te duele.
Sasuke no dice nada al principio. Solo alza la mirada, su rostro aún encendido, los labios
húmedos por los gemidos. Entonces asiente, con la respiración agitada.
Naruto alinea la punta con cuidado. Sostiene la cadera de Sasuke con una mano, firme,
mientras la otra acaricia su espalda baja, calmándolo, guiándolo.
Y empieza a empujar.
El cuerpo de Sasuke se tensa de inmediato, la entrada cede solo a medias. Naruto detiene el
movimiento, le da un suave beso en la mejilla.
Vuelve a empujar.
Sasuke aprieta con fuerza su hombro, su única mano aferrada a él como si fuera su única
ancla en el mundo. El cuerpo lo traiciona, queriendo resistirse y desear al mismo tiempo.
Pero Naruto es paciente.
Cuando la cabeza finalmente entra, Sasuke deja escapar un jadeo que roza el gemido.
—Lo sé —responde él, con la voz contenida, temblando también—. Pero te estás abriendo
tan bien…
Empuja un poco más. Luego otro poco. Cada movimiento lento, profundo, medido.
Sasuke siente cómo lo llena, cómo lo invade hasta el fondo. Es una sensación abrumadora,
ardiente, húmeda… pero también irresistible.
El cuerpo de ambos está cubierto de una fina capa de sudor, el bosque a su alrededor es solo
un murmullo lejano. Ahora solo existen ellos dos.
Naruto no se mueve todavía. Apoya la frente contra el cuello de Sasuke, respirando agitado,
conteniéndose. Su mano sigue en su espalda, acariciándolo.
Sasuke no responde con palabras. Solo se arquea, apenas, haciendo que Naruto lo sienta aún
más.
Y eso basta.
Primero suave. Un vaivén lento, apenas saliendo y entrando, asegurándose de que Sasuke se
adapte por completo a su tamaño. Cada empuje arranca un gemido bajo del otro, que se aferra
a su hombro con fuerza, la pierna temblando al sentir cómo el cuerpo de Naruto lo penetra
una y otra vez.
—Naruto… —gime, casi sin voz, su mejilla rozando el cuello caliente del rubio.
Naruto lo sostiene con más firmeza y acelera apenas, los movimientos haciéndose más
definidos, más profundos. El roce húmedo de sus cuerpos se intensifica con cada empuje, y
Sasuke no puede evitar mover las caderas en busca de más, su cuerpo reaccionando por
instinto, deseando más contacto, más fricción, más de él.
Sus labios buscan los del otro, y esta vez el beso no es tímido ni exploratorio. Es urgente,
mojado, cargado de hambre contenida. Sasuke lo responde con desesperación, su única mano
aferrándose ahora a la nuca de Naruto mientras sus cuerpos se chocan una y otra vez.
El miembro de Sasuke, erecto, roza el abdomen firme de Naruto, frotándose entre sus
cuerpos, mientras gotas de sudor corren por sus sienes, por sus espaldas, por sus pechos
pegados.
—Más… —jadea Sasuke, con los ojos entrecerrados, el rostro encendido—. No pares…
Y Naruto obedece.
Empuja con más fuerza. Más ritmo. Cada vez más rápido, más profundo. Sus testículos
chocan contra el cuerpo de Sasuke con cada estocada, el sonido húmedo se mezcla con los
gemidos, los jadeos y la respiración entrecortada.
—Te tengo —murmura con voz ronca, justo antes de mover sus brazos.
Con un impulso firme, Naruto lo levanta por completo, haciendo que Sasuke lo rodee con
ambas piernas, una a cada lado de su cintura. Lo sostiene con fuerza, con control total, como
si no pesara nada. El cambio de posición es repentino, brutal, poderoso.
El cuerpo de Naruto lo sostiene alto, firme, con las manos sujetándolo por debajo de los
muslos mientras sigue enterrado en él hasta el fondo. Las embestidas continúan, más
profundas, más potentes, el ángulo ahora perfecto para rozarle justo ese punto con cada
empuje.
Y Sasuke se retuerce.
Pero su cuerpo dice lo contrario. Su espalda se arquea, su rostro se tensa de puro placer, los
gemidos le escapan con cada nueva embestida.
Cada vez que lo alza un poco y lo deja caer sobre su polla dura, siente cómo se le corta el
aire, cómo el orgasmo le arde cerca del vientre bajo.
—Te encanta que te cargue así, ¿verdad? —le susurra Naruto al oído, con una sonrisa cargada
de lujuria—. Estás temblando…
—¡Cállate…! —responde Sasuke entre jadeos, pero sus uñas se clavan en la espalda del
rubio, su rostro hundido en su hombro, sus piernas aferradas a su cintura como si no quisiera
soltarlo jamás.
Naruto lo empotra contra el árbol con una embestida tan profunda que Sasuke grita.
—Sasuke… estás tan caliente… —gime Naruto, entre embestidas cada vez más profundas,
jadeando contra su cuello.
—Desde la tina… —jadea, con la voz ronca, el rostro ardiendo—. Desde que te ví ahí… no
podía pensar en otra cosa…
—¿Sí? —le susurra, acelerando el ritmo, haciéndolo rebotar contra su pelvis con cada
estocada—. ¿Estabas así de necesitado?
—Sí… —jadea Sasuke, sin pudor, con la voz temblorosa—. Te miraba y no podía más… tu
cuerpo, tu voz… cuando te quitaste la ropa en el baño, casi pierdo el control.
—Pensaba… en cómo sería sentirte adentro… que me tomes así, fuerte… que me dejes
marcado por dentro…
—No sabía que podías hablar así… —le dice al oído, lamiéndole el lóbulo entre susurros
jadeantes—. Pero me encanta… decime más, Sasuke.
Sasuke gime alto cuando Naruto lo embiste con más fuerza, su cuerpo pegado contra el árbol.
—Pensé en esto tantas veces… en tus manos… tu polla… en cómo me mirarías si supieras lo
que quiero…
Naruto lo aprieta más contra él, como si esas palabras lo empujaran más allá del autocontrol.
—Ahora lo sé —le responde, besándole el cuello con hambre—. Y te voy a dar todo lo que
querés… te lo voy a dar hasta que no puedas más.
Su cuerpo tiembla entre los brazos de Naruto, completamente sometido al ritmo voraz de sus
embestidas, a la calidez de su cuerpo, a la voz grave que le susurra promesas sucias al oído.
Naruto lo sostiene con firmeza, sus manos aferradas bajo sus muslos, haciéndolo rebotar una
y otra vez sobre su verga dura y caliente, como si quisiera clavarse en él hasta el alma.
—Sasuke… —murmura, jadeando—. Estás tan apretado… tan perfecto para mí…
Sasuke grita, con la voz rota por el placer. Su frente se apoya en el hombro de Naruto, su
cuerpo completamente entregado, los gemidos saliéndole sin control.
—¡Naruto… ya no puedo más…!
Y Naruto lo siente. Cómo se contrae por dentro, cómo el calor se acumula, cómo su verga se
pone tensa entre sus cuerpos, rozando con cada embestida.
Una mano de Naruto se suelta por un instante, bajando hasta su abdomen para envolver su
miembro duro y palpitante.
—Entonces venite para mí —le susurra, ronco—. Quiero verte acabar, Sasuke… quiero
sentirlo.
Bastan unos pocos movimientos más. Dos, tres bombeos con su mano, un último empuje
profundo que lo roza justo ahí, y Sasuke se viene con un grito quebrado, derramándose entre
sus cuerpos mientras su interior se aprieta con fuerza alrededor de Naruto.
Naruto gime con fuerza, mordiéndose el labio, temblando al sentir cómo ese cuerpo lo
envuelve, lo estrecha, lo arrastra con él al límite.
Y entonces explota.
Se deja ir con un gemido profundo, empujando hasta el fondo, llenándolo por dentro,
mientras sus brazos lo aferran con fuerza, como si nunca quisiera soltarlo.
Los dos quedan jadeando, pegados piel con piel, los cuerpos temblorosos, la respiración
entrecortada y el corazón golpeando con fuerza en el pecho.
Naruto se queda quieto, aún dentro de él, sus brazos aún sosteniéndolo con firmeza, como si
el momento no debiera terminar jamás.
Sasuke tiembla entre sus brazos, con la frente aún apoyada en su hombro, la respiración
agitada, los labios entreabiertos, jadeando en su oído.
El primer beso es suave, apenas un roce de labios… pero Sasuke lo responde con hambre,
abriéndose a él, y enseguida las lenguas se enredan, húmedas, calientes, llenas del deseo que
aún no se apaga.
Naruto le acaricia la espalda con una mano mientras la otra sigue firme bajo sus muslos. Lo
siente relajado, rendido, con su cuerpo aún temblando de placer.
—Sasuke… —susurra contra su boca, con los ojos entrecerrados—. No sos el único que lo
quería.
—También pensé en esto. Muchas veces. En tenerte así… en que me miraras como lo hiciste
en la tina. —Le da otra mordida leve en el labio inferior, luego lo lame—. Siempre me
aguanté. Pero hoy… cuando dijiste esas cosas, cuando me miraste así…
Sasuke lo mira con las mejillas encendidas, los ojos húmedos, completamente abierto
emocionalmente. No necesita responder. Su mano sube a la nuca de Naruto, tirando de él para
otro beso más lento, más íntimo, mientras sus cuerpos siguen conectados.
Y por primera vez en mucho tiempo, Sasuke se siente exactamente donde quiere estar.
El beso continúa, lento pero profundo, con las lenguas aún acariciándose, mordidas suaves
entre gemidos bajos. Naruto lo siente aferrado a su nuca, pegado a su cuerpo, con su interior
todavía palpitando alrededor de él.
Con cuidado, sin separarse demasiado, Naruto comienza a bajar lentamente las piernas de
Sasuke, hasta que sus pies tocan el suelo.
Sasuke apenas puede mantenerse de pie. Las piernas le tiemblan, el cuerpo aún sensible, pero
la mirada… la mirada está encendida, cargada de algo nuevo. Algo más atrevido.
Naruto apenas va a preguntarle si está bien, cuando Sasuke le da otro beso corto, húmedo, y
luego se gira lentamente.
Apoya las manos contra el árbol, el cuerpo ligeramente arqueado hacia adelante, la espalda
descubierta, y lo mira de reojo por sobre el hombro.
—No me importa si no puedo caminar mañana —susurra con voz cargada de deseo, la
mirada encendida por encima del hombro—. Quiero que me folles hasta que no pueda ni
hablar.
Naruto se queda inmóvil por un instante, tragando saliva, sintiendo cómo la sangre vuelve a
hervirle en las venas.
—Sasuke… —murmura, caminando hacia él, acariciándole la espalda expuesta con la palma
—. ¿Sabés lo que me estás pidiendo?
Inclina la cadera hacia él, dejando que su erección —aún dura, palpitante y recién salida de
una ronda intensa— se acomode entre sus nalgas, rozando la entrada aún húmeda y sensible.
Naruto se inclina para besarle la nuca, recorriendo con la lengua desde su cuello hasta su
hombro.
—Entonces… prepárate —susurra, justo antes de empujar con lentitud, entrando en él una
vez más.
Naruto empuja con fuerza medida, hundiéndose poco a poco en el interior ya húmedo y
sensible de Sasuke, sintiendo cómo lo recibe, cómo su cuerpo se amolda a él como si lo
hubiese estado esperando toda su vida.
Sasuke gime alto, con la frente pegada al tronco y los dedos aferrados a la corteza. Su espalda
se arquea con necesidad, y el primer impulso lo hace jadear con la voz rota:
Naruto gruñe por lo bajo, inclinado sobre él, besándole la nuca con hambre. No se detiene.
Marca su piel con los labios, con los dientes, con la lengua caliente que traza caminos
húmedos desde la clavícula hasta el cuello, dejando pequeñas mordidas, chupetones que
florecen en su piel blanca.
—Así me gusta oírte —le susurra ronco, mientras lo embiste lento pero profundo, haciéndolo
sentir cada centímetro
Sasuke se estremece. Su cuerpo, ya agotado de la primera vez, arde otra vez como si fuese la
primera. Cada vez que Naruto lo marca con la boca o lo empuja más adentro, le tiembla hasta
el alma.
—¡Más fuerte! —grita, sin vergüenza, con la voz jadeante—. ¡Rompeme, Naruto… agh
más…!
Naruto lo toma de la cintura con una mano, la otra sobre su pecho, pellizcando un pezón
mientras su cadera choca sin pausa contra él, salvaje, crudo, necesitado.
Los sonidos se mezclan: la piel golpeando piel, los gemidos de Sasuke cada vez más sucios,
la respiración pesada de Naruto en su oído, los besos húmedos y las marcas que deja como si
quisiera reclamarlo para siempre.
—No sabes lo hermoso que eres así —le dice Naruto, jadeando, embistiéndolo con fuerza—.
Gritando por mi polla, con el cuello lleno de mis marcas… totalmente hecho para mí.
Sasuke apenas puede sostenerse. Su mano resbala un poco por el tronco del árbol, pero no se
detiene, no quiere parar.
—¡No pares…!
Naruto lo oye, y acelera. Más fuerte. Más profundo. Sus movimientos lo sacuden entero, y
Sasuke empieza a derramarse otra vez sin siquiera tocarse, con la voz quebrada, inundado por
una oleada de placer salvaje y descontrolado.
Y Naruto lo sigue, empujando hasta el fondo una última vez, dejando salir un gemido gutural
mientras se corre dentro de él otra vez, marcándolo por dentro, temblando de puro deseo.
Se quedan así, pegados, sudados, jadeando con los cuerpos aún conectados, temblando
juntos, con el cuello de Sasuke lleno de marcas y la voz aún ronca del gemido que le arrancó.
El silencio del bosque solo se rompe por sus respiraciones agitadas. Naruto sigue abrazándolo
desde atrás, su pecho aún vibrando contra la espalda de Sasuke, el cuerpo de ambos
temblando con pequeños espasmos residuales. No se ha separado de él todavía.
Sasuke respira hondo, con las mejillas encendidas y los ojos entrecerrados, embriagado de
placer y calor. Su voz es apenas un susurro quebrado:
Naruto sonríe suavemente contra su cuello, besándolo con ternura ahora, lamiendo las marcas
que dejó como si quisiera calmarlas.
—Yo tampoco —responde, sin apuro, acariciándole la cadera—. Pero lo pensé tantas veces…
que sentí que ya te conocía así.
Sasuke cierra los ojos, su única mano sube a tocar la de Naruto sobre su cintura, entrelazando
los dedos con una lentitud que delata que no quiere que el momento se acabe. Aún con las
piernas temblorosas, se permite apoyarse más en él.
—Entonces… —murmura, ladeando un poco el rostro para mirarlo por encima del hombro—
¿qué vamos a hacer ahora?
Naruto le devuelve la mirada, azul intenso, con una sonrisa que se mezcla con lo indecente y
lo sincero.
—Lo que tú quieras —le dice—. Aunque, si me preguntás a mí… esto fue solo el comienzo.
Sasuke ríe bajo, un sonido ronco y suave que vibra contra él. Entonces se gira lentamente,
cara a cara con Naruto, sus cuerpos aún pegados, y lo besa de nuevo. Esta vez, lento. Con
lengua. Con hambre, sí… pero también con cariño.
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