Memòria
Memòria
Enfermería
Facultad de Enfermería
Tarragona, 2020/2021
Índice
1 INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 8
2 OBJETIVOS ........................................................................................................ 10
2.1 Objetivo general. .......................................................................................... 10
2.2 Objetivos específicos. ................................................................................... 10
3 MARCO TEÓRICO .............................................................................................. 10
3.1 La muerte: Diferencia entre muerte y proceso de morir. ............................... 10
3.2 Conceptualizar la muerte no biológica. ......................................................... 12
3.3 Tipología de muertes no biológicas. ............................................................. 13
3.3.1 La muerte social. ................................................................................... 13
3.3.2 La muerte psicológica o psicógena. ....................................................... 15
3.4 Contextos generadores de riesgo para sufrir muertes no biológicas. ............ 18
3.4.1 Institucionalización prolongada o permanente. ...................................... 18
3.4.2 La soledad y el adulto mayor. ................................................................ 20
3.4.3 Aislamiento y exclusión social. .............................................................. 21
3.4.4 Estigma social. ...................................................................................... 22
3.4.5 Sucesos traumáticos insuperables. ....................................................... 22
3.4.6 Niveles socioeconómicos precarios y sinhogarismo. ............................. 23
3.4.7 Duelos patológicos. ............................................................................... 23
3.5 Teoría de la incertidumbre ante la enfermedad, por Merle Mishel. ................ 24
3.6 Modelos de cuidado en enfermería. .............................................................. 25
3.6.1 Modelos de atención centrados en la persona. ...................................... 25
3.6.2 Gerotranscendencia. ............................................................................. 26
3.6.3 Cuidados centrados en la dignidad. ....................................................... 26
4 METODOLOGÍA .................................................................................................. 27
4.1 Trabajo de campo. ........................................................................................ 28
4.1.1 Obtención de la muestra. ....................................................................... 28
4.1.2 La entrevista como método de investigación. ........................................ 28
4.2 Aspectos éticos. ........................................................................................... 29
4.3 Análisis de los datos. .................................................................................... 29
5 RESULTADOS Y DISCUSIÓN ............................................................................ 30
5.1 La muerte no biológica. ................................................................................ 31
5.1.1 Percepciones. ........................................................................................ 31
5.1.2 Experiencias. ......................................................................................... 33
5.2 Factores desencadenantes de MNB. ............................................................ 36
5.2.1 Enfermedades mentales. ....................................................................... 37
2
5.2.2 Aislamiento social. ................................................................................. 41
5.2.3 Falta o ausencia de resiliencia. .............................................................. 44
5.3 Consecuencias de la muerte no biológica. .................................................... 47
5.3.1 Depresión. ............................................................................................. 48
5.3.2 Suicidio. ................................................................................................. 48
5.3.3 Visibilizar lo invisible. ............................................................................. 49
5.4 Cuidado profesional. ..................................................................................... 52
5.4.1 Rutinización en el quehacer enfermero.................................................. 52
5.4.2 Formación de los profesionales. ............................................................ 54
5.4.3 Percepción del cuidar en dignidad al otro. ............................................. 56
6 CONCLUSIONES ................................................................................................ 60
7 LIMITACIONES Y DIFICULTADES...................................................................... 61
8 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ..................................................................... 62
9 ANEXOS.............................................................................................................. 71
9.1 Anexo 1: Consentimiento informado. ............................................................ 71
9.2 Anexo 2: Preguntas de la entrevista ............................................................. 74
3
AGRADECIMIENTOS
En primer lugar, agradecer a nuestra queridísima Chus por haber sido una gran tutora y
referente, por su dedicación y paciencia al guiarnos y acompañarnos durante todo el
proceso de elaboración del trabajo final de grado. Gracias por el apoyo recibido, por la
comprensión y el cariño con el que haces las cosas.
En segundo lugar, reconocer la gran labor de nuestros informantes, por sus grandiosas
aportaciones y por abrirse de la manera más especial e íntima en las entrevistas.
Gracias por la generosidad de compartir vuestros conocimientos.
Por otro lado, dar las gracias a nuestros queridos familiares y amigos que han estado al
pie del cañón durante todo el camino universitario y, por supuesto, reconocer su
contribución y ayuda en la elaboración de este trabajo, culmen de nuestros estudios.
A todas y cada una de las personas que nos han apoyado, impulsado y animado, gracias
de todo corazón.
4
“(…) una parte de nuestra existencia radica en las almas de quienes están a
nuestro lado: por eso resulta inhumana la experiencia de quien ha vivido los
días en que el hombre era una cosa a los ojos del hombre”.
Primo Levi.
5
RESUMEN
Las muertes no biológicas, en concreto la muerte social y psicológica, son un tipo de
muertes que aparecen cuando un suceso suficientemente traumático daña una o varias
dimensiones humanas relacionadas con los contextos sociales y mentales. Este
deterioro dimensional desencadena diversos efectos colaterales pudiendo afectar a
otras áreas que conforman el holismo del ser humano. Así pues, la finalidad del presente
trabajo de final de grado es conocer las percepciones y experiencias de diferentes
profesionales del ámbito de la salud en relación a la muerte no biológica y sus posibles
factores de riesgo o desencadenantes. Asimismo, lo es el comprender y estudiar los
conceptos de muerte psicológica y social en profundidad. Para dar respuesta a los
objetivos planteados se ha empleado una metodología cualitativa, llevando a cabo
entrevistas individuales semiestructuradas realizadas a cuatro informantes
profesionales de la salud. Los resultados más relevantes extraídos del análisis de las
entrevistas mostraron que únicamente tres de los participantes conocían el concepto
teórico estudiado, pero pese a esto, todos ellos habían tenido alguna experiencia
relacionada con la muerte no biológica, sobre todo con la muerte social. Coincidieron
también en que hay desencadenantes que motivan y generan estos tipos de muerte,
pudiendo abordar mejor la situación si se siguen las premisas de un cuidado en
dignidad. Pese a ser una entidad que existe y confluye en la sombra, es un problema
real que sucede con frecuencia en el contexto actual.
ABSTRACT
Non-biological death like social death and psychological death, are a type of deaths
which appear when a traumatic event hurts some humans dimensions related to social
and mental contexts. This dimentional deterioration triggers some collateral effects that
can affect other areas that define the human’s holism. So, the aim of this final degree
project is to know the perceptions and experiences of different healthcare professionals
in relation to non-biological death and its possible risk factors or triggering. Likewise,
another objective is to understand and study the concepts of psychological and social
death in depth. To respond to the objectives set, a qualitative methodology has been
used carrying out semi-structured individual interviews with four health professional
informants. The most relevant results obtained from the analysis of the interviews shown
that only three of the participants knew the teorical concept studied, but all of them han
had some experience related to non-biological death, especially to social death. Also,
6
they agreed on the existence of triggers, which motivate or generate this types of deaths,
better addressing the situation if the premises of a dignified care are followed. Despite
being an entity that exists and converges in the shadow, it is a real problem that
frequently occurs in the current context.
Key word: Social death, psychological death, risk factors, resilience, dignity in caring.
7
1 INTRODUCCIÓN
¿Se puede padecer un tipo de muerte aunque físicamente se siga vivo? El ser humano,
valorado desde una perspectiva holística e integral, es considerado un supersistema
integrado por diferentes campos que conforman las diversas áreas de la existencia
humana (1). Cuando una o varias dimensiones pertenecientes al ámbito social,
emocional o psicológico se ven alteradas significativamente, pueden dar lugar al
concepto que se describe en este trabajo, haciendo uso de la nomenclatura de muertes
no biológicas (MNB), como la social y la psicológica.
Concretamente, la muerte social está propiciada por una modificación en la esfera que
referencia al ser humano en el contexto social, y la muerte psicológica o psicógena está
causada por una afectación en la parte emocional o mental del individuo (2)(3). Estas
entidades se caracterizan por llegar a producir una forma de muerte dimensional que
conlleva a la descoordinación del resto de esferas humanas, pudiendo desencadenar
procesos patológicos de diferente naturaleza como social, psicológica u orgánica,
llegando a coexistir a la vez en el mismo individuo (1).
La MNB está desencadenada por una serie de sucesos vitales, relevantes para la
persona, que provoca, entre otros resultados, una desconexión con el entorno, una
pérdida en las relaciones con sus iguales y una total falta de motivación para desarrollar
actividades propias y básicas de la existencia humana.
8
teorías y modelos de cuidado en enfermería. Esta parte tiene como objetivo principal
facilitar la comprensión del texto a los lectores que se enfrenten por primera vez a estos
conceptos un tanto desconocidos. En la segunda parte, resultados y discusión, se
reúnen los hallazgos recopilados a lo largo del análisis e interpretación de las
entrevistas, siendo la base fundamental del estudio y, su posterior argumentación a
través de lo recogido en la revisión bibliográfica. Los resultados obtenidos se clasifican
en cuatro categorías diferentes que comprenden a su vez diversas subcategorías.
9
2 OBJETIVOS
2.1 Objetivo general.
Conocer la percepción y experiencia de diferentes profesionales del ámbito de la salud
en relación a la muerte no biológica y sus posibles factores desencadenantes.
3 MARCO TEÓRICO
3.1 La muerte: Diferencia entre muerte y proceso de morir.
Para poder entender qué es la muerte o proceso de morir es preciso conocer el concepto
"vida". La vida, desde el punto de vista de la biología, se define como la capacidad de
nacer, respirar, desarrollarse, evolucionar y morir. Algunos autores afirman que la
muerte es lo contrario a la vida, puesto que, la finitud biológica es el cese de la vida
misma, tal y como señala el profesor de neurología J.L Trueba (4), “la última palabra del
final de la vida es la muerte” dicho de otra manera, es la etapa final del ciclo vital. La
muerte es universal, pero cada cultura o civilización la asume y la vive de manera
diferente. El proceso de morir no ha cambiado, no obstante, las creencias, el
posicionamiento y los comportamientos frente a ella son tan variados como las personas
que la afrontan.
En nuestra sociedad existe una tendencia generalizada de creer que negando la muerte
será posible escapar de ella, haciéndola menos cierta o real pero, este es un hecho que
dista mucho de la realidad, de facto, el filósofo A. Weismann (5), afirmó que: “ la duración
de la vida está gobernada por necesidades de la especie, la existencia ilimitada de los
individuos sería un lujo sin una correspondiente ventaja evolutiva”.
10
La muerte biológica o muerte clínica es un término extensamente descrito y referenciado
científicamente. A principios del s XVII, William Harvey, por primera vez en la historia,
estableció un criterio de muerte biológica basado en la parada cardiorrespiratoria que
tiene lugar cuando la persona deja de respirar y el corazón deja de latir por sí mismo.
Este método fue considerado el de elección para probarla durante siglos, aunque, en
1740 Jean Jacques Winslow (8), defendió que: "la putrefacción es la única prueba
segura de la muerte". Más adelante, a mitad del siglo XX surgió la innovadora terapia
intensiva que, gracias a los grandes avances de la biotecnología hace posible sustituir
funciones orgánicas tales como la respiratoria, mediante respiración mecánica y el
trabajo del corazón a través de técnicas de resucitación.
En cambio, en referencia a la muerte biológica o clínica, JL. Trueba (4) explica que es
“la actualidad presencial de la realidad de la muerte en quien yace, postrado
clínicamente, ante un médico, que tiene que afrontar, verificar y atestiguar mediante un
juicio diagnóstico, el estado de muerte irreversible”. Así pues, finalmente se hace
efectiva la muerte. Aunque la línea que separa ambos conceptos es ínfima, hay una
gran desavenencia entre estar vivo y dejarlo de estar.
11
3.2 Conceptualizar la muerte no biológica.
A lo largo de toda la revisión bibliográfica realizada, se puede afirmar que en la literatura
consultada hay diferentes maneras de interpretar y describir lo que se nombra en el
presente trabajo como muerte no biológica (MNB), ya que es una categoría muy amplia
que engloba términos de muerte distintos a los de una muerte biológica, pero en sí, no
existe una definición clara ni establecida de manera consensuada del significado de
MNB, entorpeciendo así, tanto la detección como la capacidad de comprender su
significado.
Para poder explicar y contextualizar mejor el término de MNB, es necesario aludir que,
desde una perspectiva integral, el ser humano no es una composición de elementos
yuxtapuestos y parcelados, sino que es un ser integrado y multidimensional constituido
por distintas dimensiones que, fusionadas, conforman el ser de una persona (1). Estas
dimensiones abarcan diferentes esferas humanas como la física, la química, la
biológica, la psicológica, la social, la cultural, la ética-moral y la espiritual, y la falta de
integración o descoordinación de alguna de ellas, puede desencadenar procesos
patológicos en las tres grandes dimensiones del ser humano: la dimensión biológica, la
psicológica o la social (12).
Por consiguiente, la MNB es una muerte que se produce en vida, es decir, no existe un
diagnóstico de muerte biológica o encefálica, esto es, la persona sigue respirando y
mantiene un pulso estable ya sea, por sí misma o de manera artificial (8). Sin embargo,
existe una descoordinación holística, traducida en una forma de muerte que afecta al
ser social y ser psíquico, cuyo origen radica en dos grandes dimensiones humanas, la
social y la psicológica, y cuya inestabilidad podrá afectar posteriormente a otras
dimensiones colindantes de la persona (12). Por ello, podemos indicar que la normo
finitud no es la única forma que existe de abandonar la vida, ya que hay variaciones
como en los casos de MNB, en las que se altera simbólicamente el curso natural de la
biología humana.
12
3.3 Tipología de muertes no biológicas.
La MNB engloba diferentes tipos de muerte, entre ellos se encuentra la muerte social y
la muerte psicológica o psicógena, conceptos estrechamente interrelacionados donde
lo que se afecta, en primer lugar, es la dimensión social y psíquica de la persona, y no
la dimensión biológica. Aunque posteriormente, a consecuencia de esto, podrían verse
dañadas otras dimensiones como se ha explicado con anterioridad (1)(13).
Una de las características más importantes de estas formas de muerte es que la persona
va dejando de recibir estímulos motivacionales internos y externos que alimenten su
actividad vital, lo que conlleva, en el peor de los casos, a que la persona se deje ir
completamente, acabe enfermando y falleciendo. Ambas muertes no biológicas están
muy interconectadas, pudiéndose dar en primer lugar tanto una como la otra e incluso
cohabitar ambas en el mismo individuo. Tanto la muerte social como la muerte
psicológica, tienen en común estar desencadenadas por situaciones vitales dilatadas en
el tiempo, algunas inevitables y otras traumáticos y estresantes, que va dejando una
impronta negativa muy notoria para la persona que las padece.
Estas situaciones o sucesos pueden ser, por ejemplo, padecer una enfermedad terminal
o mental muy estigmatizada, la soledad en la vejez, el rechazo de la sociedad por
cualquier condición personal o una pérdida, entre otros, lo que provoca en la persona
una respuesta negativa y pasiva para conllevar la situación. El individuo pierde las
habilidades para seguir manteniendo vínculos sociales y mecanismos resilientes de
supervivencia, dando como resultado una reducción del contacto con el entorno e
incluso el abandono total. Esto puede conllevar también a una pérdida de la motivación
por vivir haciéndole olvidar el cumplimiento de las necesidades básicas.
13
Según la autora J. Králová (2), la muerte social podría describirse como la interrupción
de la capacidad humana para seguir funcionando como un ser social, debido a que
existe una desvinculación de la persona con su entorno social. A causa de la ruptura
total o parcial con el contexto social, es posible que se produzca una muerte social,
entendida como la pérdida del sentido de pertenencia a un grupo, cultura o lugar y a su
vez, a la pérdida de las competencias necesarias para establecer vínculos con otras
personas. Así pues, se trata de una muerte paulatina, que va haciéndose cada vez más
visible conforme se van desvaneciendo los lazos que conforman y unen su círculo social.
J. Králová, se refiere a los que la sufren como los "socialmente muertos" y los describe
como personas cuyos corazones laten y pulmones respiran; individuos que han muerto
antes de que estén físicamente muertos, así pues, siguen vivos, pero no lo considera
vida como tal, sus vidas ya no tienen un significado social, es mera existencia.
Asimismo, refiere que no hay estadísticas que midan con precisión el número de
personas que se encuentran en muerte social pero que, es una tendencia creciente en
la población mundial(2).
Otra autora que define la muerte social es la filósofa Lisa Guenther (15) en su
investigación “Confinamiento solitario: Muerte social y sus vidas posteriores” donde
indica que la muerte social “es el efecto de una práctica social en la que una o un grupo
de personas es excluido, dominado o humillado hasta el punto de convertirse en muerto
para el resto de la sociedad”. Es decir, aunque estas personas estén físicamente vivas,
sus vidas ya no tienen un significado social, es mera existencia. Algunos ejemplos de
situaciones en las que se puede dar son: exclusión racial y de género, pobreza profunda,
enfermedades crónicas o infecciosas, falta de vivienda, demencias avanzadas y
migración forzada entre muchos otros.
La muerte social también puede tener lugar por elección del propio individuo, quien
decide aislarse voluntariamente por causas intrínsecas al mismo, como por ejemplo un
proceso complicado de enfermedad, duelos patológicos o trastornos mentales como la
depresión, trastornos antisociales de la personalidad o aislamientos voluntarios entre
otros. Este último es conocido como el síndrome de Hikikomori, descrito por el psiquiatra
T. Saito (16) como el comportamiento asocial que conduce a abandonar la sociedad
afectando principalmente a la juventud. También se puede producir muertes sociales
por desvinculación paulatina de la vida en sociedad, como ocurre en las personas
mayores en etapas finales del ciclo vital. Por lo tanto, el significado social de la muerte
se presenta en la propia vida, puesto que la conciencia social está determinada en cierto
grado por la existencia social. De modo que, el significado social de la muerte se puede
14
presentar en la propia vida puesto que, la conciencia social está determinada en cierto
grado por la existencia social (17).
Se puede señalar pues, que la mente/psique es tan poderosa porque ejerce una
influencia directa en los actos conscientes e inconscientes de la persona. Por ello las
manifestaciones somáticas que acompañan a individuos sometidos a sucesos
traumáticos, estrés crónico, escasa confianza o con pensamientos negativos, entre
otros, tienden a sufrir más procesos de enfermedad, e incluso podrían ocasionar un
empeoramiento en cualquier afección que se pudiese estar padeciendo (20)(21).
Los hechos que desencadenan este estado pueden ser muy diversos, y dependerán de
cada individuo y de su capacidad de auto - reconstrucción, pero lo que tienen en común
es que son sucesos lo suficientemente traumáticos para la persona que los vive y que
generan una gran afectación en ella, convirtiéndose en sucesos insuperables hasta
incluso contando con ayuda externa (23)(24).
15
conllevar a perder la vida. Pero dependiendo del factor que cause la falta de deseo por
vivir se pueden dar varios tipos, tal y como explica el psicólogo O. Castillero (24):
Según la autora Marian Gómez Beldarrain (26), la afectación da lugar a una condición
conocida con el nombre de Síndrome disejecutivo, que describe la incapacidad para
llevar a cabo conductas en respuesta a un estímulo, resolver un problema, tomar
decisiones, organizar un plan de acción e inhibir respuestas inapropiadas, alteraciones
en la metacognición, cognición social, etc. La persona también manifiesta entre otros
síntomas apatía, falta de impulso, afectividad plana y falta de preocupación general.
16
[Link] Etapas de abandono que preceden a la muerte psicológica.
El autor Miguel Mila indica que, generalmente, la muerte psicógena no sucede de forma
súbita y repentina, salvo en los casos en los que el impacto emocional genera una
respuesta fisiológica letal para el individuo. Habitualmente este tipo de deceso atraviesa
unas fases en las que la persona va aislándose y apagándose hasta que culmina con la
pérdida de la vida. Las siguientes fases son descritas por varios autores como M. Mila
(23), I. Valerio (22) y O. Castillero (24).
Para el Dr. John Leach (27), experto en neurociencia, la fase de abstinencia puede ser
una forma de sobrellevar la situación, excluyendo a la persona de cualquier compromiso
externo para permitirse una realineación interna de la estabilidad emocional, es decir,
alejarse para intentar reconstruirse. Dicho ejercicio puede no ser controlado y ejecutado
con éxito, por lo que puede progresar en apatía y abstinencia extrema, entrando, así, en
la segunda fase.
2. Fase de apatía:
Esta fase es más grave que la primera. La persona empieza a sentir una falta total de
energía junto con una fuerte sensación de desconexión de la realidad. En estos
momentos se puede perder el instinto de la autopreservación, dejando de cultivarse para
el propio desarrollo y conservación de la vida. En esta etapa hay una notoria falta de
arreglo y descuido personal, ya que incluso la tarea más simple se vuelve cuesta arriba
y se declina la realización de la misma.
3. Fase de abulia:
Aunque por parte del paciente haya una incapacidad total de automotivación, es de vital
importancia para el personal de enfermería conocer que, en esta fase, es cuando
17
todavía es posible la regresión de la persona, propiciando su posible recuperación
mediante la motivación externa a través de la persuasión, el razonamiento, el
antagonismo e incluso el asalto físico. El manifiesto de las personas que se han
conseguido recuperar es la descripción de esta fase como “tener una mente como
papilla o totalmente en blanco sin pensamiento alguno”
4. Acinesia psíquica:
5. Muerte psicógena/psicológica:
Es la última fase del proceso y la que lleva a la muerte real de la persona tras una etapa
en la que ningún tipo de estimulación logrará que la persona reaccione. No existe
motivación para vivir y la persona se deja ir, lo que finalmente llevará al deceso. El
progreso de la etapa cuatro a la cinco suele durar unos 3-4 días y poco antes de la
muerte hay un falso destello de vida hasta la recaída final.
18
aislados de la sociedad por un periodo apreciable de tiempo, comparten en su encierro
una rutina diaria, administrada formalmente”.
Goffman (28), describió en cuatro puntos su idea de institución total: “Primero, todos los
aspectos de la vida se desarrollan en el mismo lugar y bajo la misma autoridad única.
Segundo, cada etapa de la actividad diaria del miembro se lleva a cabo en la compañía
inmediata de un gran número de otros, a quienes se da el mismo trato y de quienes se
requiere que hagan juntos las mismas cosas. Tercero, todas las etapas de las
actividades diarias están estrictamente programadas, de modo que una actividad
conduce en un momento prefijado a la siguiente, y toda la secuencia de actividades se
impone desde arriba, mediante un sistema de normas formales explícitas, y un cuerpo
de funcionarios. Finalmente, las diversas actividades obligatorias se integran en un solo
plan racional deliberadamente concebido para el logro de objetivos propios de la
institución.” (Goffman, 1970).
Pese a que han pasado varios años desde que Goffman ideó su teoría y el día a día en
las instituciones haya progresado, todavía se mantienen vigentes algunas de las
características sobre la institucionalización que este autor definió en su momento. Esto
es corroborado más tarde por la profesora de sociología de la universidad Autónoma de
Barcelona, la Dra. María Pía Barenys Pérez (29), que a través de su tesis “Un marco
teórico para el estudio de las instituciones de ancianos”, realiza un análisis sociológico
en el que afirma que dichas instituciones continúan encajando en la definición que hizo
de ellas E. Goffman, ratificándolo en los resultados de su estudio, y señalando que “en
la institucionalización se produce primero una pérdida del control y en segundo lugar, el
aislamiento progresivo del mundo exterior (extrañamiento).” (MP. Barenys 1990). Como
dijo María Pía Barenys (29)(30): “Toda institución es un reflejo de la sociedad que la ha
creado”.
La autora MJ. Aguarón (31) en su tesis doctoral “La historia de vida como herramienta
de mejora de los cuidados gerontológicos”, cita a ambos autores e indica que
actualmente la vida en las instituciones continúa presentando los mismos rasgos que
describió en su momento E. Goffman y reafirmó, posteriormente, P. Barenys.
19
institucionalización pues, se entiende como el proceso con que las personas usuarias a
largo plazo pueden llegar a modificar su forma de vida volviéndose retraídas,
dependientes y mostrando una clara incapacidad para vivir fuera de ellas.
20
día sigue ocurriendo junto con la interrupción de la conexión con la comunidad, limitando
a estas personas a ver la vida pasar en soledad a través del cristal de sus viviendas.
Este duro y triste proceso que les toca vivir a algunas personas mayores va haciendo
mella en su estado físico y mental generando pensamientos desmotivadores para hacer
frente a los años de vida que les quedan, aumentando exponencialmente las
probabilidades de una muerte prematura (35)(36)(37).
Por exclusión social se entiende el “proceso mediante el cual los individuos o grupos
son total o parcialmente excluidos de una participación plena en la sociedad en la que
viven” (European Foundation, 1995:4). En este caso es la misma sociedad en general
quien genera un rechazo y decide apartarlos porque no encajan con los estereotipos
preestablecidos por la misma. La sociedad los inhabilita debido a la estigmatización, un
atributo profundamente desacreditador que se ha generado a lo largo de los años sobre
estas personas (41). Las personas que tienen mayor riesgo de aislamiento y exclusión
social son las que estén sufriendo cualquier tipo de enfermedad mental, crónica o
degenerativa, adicciones, ex reclusos, institucionalizados, prostitución, adolescentes,
violencia, bullyng, discapacidades, colectivo LGTBIQ+, inmigración, adultos mayores,
etc., entre otras categorías.
21
3.4.4 Estigma social.
El estigma social es un término acuñado por E. Goffman (42), quien lo define como “el
rechazo social por características o creencias que van en contra de las normas
culturales establecidas” matizando tres categorías que causan estigma social. Tribales
como la etnia o religión, las diferencias físicas, como la obesidad o enfermedades
mentales, etc. Comportamentales o personales, como la delincuencia, la
homosexualidad, etc. Hoy en día el estigma “es un rasgo general de la sociedad, un
proceso que se produce dondequiera que existan normas de identidad” (Goffman 1989),
y sigue marcando una línea de apto/ no apto para ser aceptado y poder vivir en
comunidad sin destacar demasiado. Esta dicotomía social entre lo normal y lo anormal
se reduce a ser aceptado o rechazado por el entorno en el que se convive y desarrolla
como ser humano por no pertenecer a la mayoría o al promedio (42).
La sociedad en la que vivimos actualmente está liderada por los cánones en busca de
la perfección y la excelencia, abocando a cuadricular la forma en la que se juzga al resto.
Se han consensuado socialmente dos posibles variantes de existencia, ser normal o
anormal con sus respectivas connotaciones, unas más benevolentes que otras. Si la
comunidad a la que se pertenece decide que un individuo no entra dentro de su
normalidad, será etiquetado y marcado siendo susceptible de padecer situaciones
complicadas.
22
vida es diferente en cada individuo. Por ello hay personas que, pese a todos los
esfuerzos de la misma y la ayuda aportada por el entorno, no consiguen alcanzar el
equilibrio que tenían antes, tratar de recomponerse y continuar donde lo dejaron
adaptándose a la nueva realidad que les toca vivir (45).
23
Pero existe una forma patológica de duelo que manifiestan las personas al no superar
el proceso satisfactoriamente. Al revisar la bibliografía se ha observado que al duelo
patológico se le han asignado varios nombres tal como duelo no resuelto, complicado,
crónico, retrasado o exagerado, pero todos hacen referencia a un proceso de duelo
anormal e intensificado el cual sobrepasa a la persona desarticulando sus mecanismos
de adaptación dando como resultado una incorrecta superación o una permanencia
indefinida en alguna de las etapas sin avanzar hacia la resolución (46).
Por su relación con el tema principal del TFG “Muertes no biológicas” se considera que
la teoría enfermera más adecuada es la propuesta por la enfermera y doctora en
psicología, Merle Mishel con su “Teoría de la incertidumbre” descrita en 1988. Lo que
Mishel creó fue la primera aplicación de la conceptualización de la incertidumbre como
factor estresante en el contexto de la enfermedad (51).
Esta teoría describe pues, la incapacidad que tiene un individuo de dar significado a una
situación que está viviendo, la cual está relacionada con el estado de pérdida de salud
o algún déficit físico o mental. Ante la necesidad de tomar decisiones, la persona es
24
incapaz de asignar un valor definido a objetos o acontecimientos, así como prever las
consecuencias o resultados con exactitud, por falta de información o conocimientos (52).
Por este motivo, se observa una clara relación entre el concepto de muertes no
biológicas y lo postulado por M. Mishel en esta teoría, ya que las personas que se
encuentran experimentando una muerte social o psicológica son incapaces de entender
y superar lo que les está sucediendo, careciendo de apoyo por parte de su entorno en
algunos casos.
25
protagónico como receptora de cuidados al colocarla en el centro de la atención,
respetando todas sus esferas y adaptándose a ella (55).
Para ello es necesario que los profesionales de enfermería que ofrecen dichos cuidados
puedan llegar a comprender la perspectiva de la persona a la que están ayudando, para
así favorecer la independencia funcional, la automotivación y el progreso (55).
3.6.2 Gerotranscendencia.
El profesor y sociólogo sueco Lars Folke Tornstam (31), especializado en investigación
geriátrica, fue el autor de la teoría psicosocial de la Gerotranscendencia, que describe
el desarrollo del envejecimiento positivo. Se centró en los cambios naturales que tienen
lugar en la mente de los adultos mayores, los cuales están relacionados con el cambio
de perspectiva al afrontar la realidad, pasando de ser de forma materialista y pragmática
a holística y trascendente. Llegado el momento, la persona mayor realiza una
retrospección de su vida y si el baremo ha sido positivo, lo acepta y se siente satisfecho
con lo hecho hasta el momento.
26
La “A” de actitud, hace referencia a que los profesionales de la salud deben realizar una
introspección examinando sus actitudes, presunciones y las suposiciones que
construyen sobre los pacientes, ya que influyen en el trato con los mismos. La “B” de
buen comportamiento, fundamentado en actos de bondad y respeto son reflejados y
captados por el paciente, indicando que es merecedor de dicha atención. La “C” de
compasión que indica el conocimiento profundo que tiene el personal sanitario del
sufrimiento ajeno, unido a un deseo ferviente de querer ayudar a paliar ese sufrimiento,
mostrando empatía y haciendo todo lo posible por esa persona. La “D” de diálogo, ya
que se requiere de un intercambio de información dentro de una relación terapéutica
colaborativa en la que se establezcan contextos de confianza para proporcionar un
cuidado basado en la comunicación honesta y en los acuerdos mutuos.
4 METODOLOGÍA
Para poder enmarcar el trabajo y contar con una visión global de lo que actualmente se
conoce sobre la muerte no biológica, se consideró necesario en primer lugar, llevar a
cabo una revisión bibliográfica de los conceptos más relevantes relacionados con el
tema, a partir de la búsqueda en bases de datos de ciencias de la salud como PubMed,
CINAHL, Scielo, Dialnet, Elsevier, Cuiden, en buscadores generales, temáticos y en
plataformas de organismos especializados como OMS y RAE. Los límites establecidos
fueron el idioma (español e inglés) y la fecha de publicación (2009-2021), aunque
también se ha utilizado bibliografía relevante hasta los años 1980. Para la búsqueda de
artículos se utilizaron las palabras claves mencionadas a continuación: “Muertes no
biológicas”, “Muerte social”, “Muerte Psicológica - Psicógena”, “Factores de riesgo”,
“Modelos de atención” y “Cuidado enfermería”.
27
adecuada para el estudio del problema planteado y los objetivos a los que se quiere dar
respuesta, puesto que se trata de un estudio inductivo, flexible, que permite incorporar
nuevos hallazgos y líneas de investigación inicialmente no planteadas, pues al principio
no se contemplaban por falta de conexión con el objetivo de estudio pero que,
finalmente, guardan relación (58).
Asimismo, este estudio, permite que el resultado final no sea establecer relaciones de
causa-efecto, sino más bien aprender, comprender y entender. Además, busca la
especificidad de la realidad observada. Por ello, se puede llevar a cabo en estudios de
pequeña escala en los que incluso el investigador puede considerarse también, sujeto
de análisis (59).
Criterios de inclusión: Profesionales del ámbito de las ciencias de la salud, que trabaje
o haya trabajado en el ámbito asistencial.
28
percibidas por los informantes, identificar problemas de salud y saber de sus
experiencias y percepciones.
Las entrevistas se llevaron a cabo durante los meses de enero y febrero mediante
plataformas online tales como “Skype” y “Teams”, y estas tuvieron una duración variable
de entre 30 y 60 minutos dependiendo de la capacidad de extensión del entrevistado/a,
y entrevistadora y de las experiencias relatadas. Cabe destacar que para la recopilación
de la información se usó una grabadora de audio con previo consentimiento verbal.
En la medida de lo posible, se intentaba contar con la presencia de las dos autoras del
trabajo; una asumía el rol de presentadora y, la otra, de observadora. Este rol era
pactado con anterioridad. De esta manera se intentó poder captar con más detalle toda
la información, tanto verbal como no verbal, que se producía durante las entrevistas. La
observadora tomaba notas durante la entrevista mientras la entrevistadora realizaba las
preguntas y hacía de moderadora. Cuando esto no era posible, la misma entrevistadora
iba tomando notas a lo largo de la conversación. Esto se consideró adecuado puesto
que, lo que se buscaba es realizar un análisis narrativo de contenido, permitiendo así
clasificar la información por unidades de significación.
Para el análisis de los datos se llevaron a cabo las transcripciones textuales de las
entrevistas que fueron completadas con las notas de la observadora y verificadas con
la persona entrevistada identificada con la inicial “E” de “Entrevistado/a”, junto a un
29
número (E1, E2, E3 y E4), con el fin de crear un código de identificación y no desvelar
su identidad. Posteriormente, se efectuó un análisis exhaustivo de las mismas. En
primer lugar, se realizaron varias lecturas minuciosas de las entrevistas, destacando
aquellas partes más relevantes junto a la selección de verbatims adecuados a las
categorías que se iban a crear.
Categorías Subcategorías
1.2. Experiencias
3.2. Suicidio
5 RESULTADOS Y DISCUSIÓN
30
consecuencias de la MNB y el cuidado profesional. Cada una de ellas presenta diversas
subcategorías que se desarrollarán a continuación en cada apartado correspondiente.
5.1.1 Percepciones.
Una percepción es el conocimiento o comprensión de una idea y su posterior
interpretación subjetiva por la persona perceptora (61)(62) Por ello, con el objetivo de
conocer la significación que tiene la muerte no biológica (MNB) para los cuatro
informantes entrevistados, se les preguntó abiertamente si se habían planteado alguna
vez la existencia de una forma de muerte distinta a la clínica/biológica.
Cabe destacar que al ser un tema un tanto desconocido, las respuestas de los
informantes fueron diversas, pero a la vez coincidentes en algunos puntos de sus
discursos. Los entrevistados construyeron una relación muy directa entre la MNB y la
muerte producida en la dimensión social y psicológica de la persona, aportando
conexiones significativas que se expondrán a continuación.
E1 “(…) hay gente que siempre ha estado a la sombra, pero siempre ha estado asociado
sobre todo a pacientes de salud mental, estas personas ya estaban muertas socialmente
y también, por ejemplo, los abuelos (…) y lo sola que está la gente, estas personas no
existen para la sociedad, entonces ¿si no existo?, significa que estoy muerto.”
31
sufrimiento psíquico (…) Se les convoca a una muerte social en el sentido de que la
persona queda como desactivada socialmente”
E3 “(…) la muerte no biológica es aquella muerte más social, aquella muerte que está
relacionada cuando nosotros estamos bien físicamente, pero que no vemos una salida
a las cosas que nos vienen por delante”
E4 “(…) personas que se preguntan qué sentido tiene su vida, no tienen aficiones…”
E1 “(…) con la perspectiva de los años, te das cuenta de cuánto abuelo había sentado
exclusivamente en una silla, que no hacía otra cosa más. Ya está, hacía eso, de la cama
a la silla, de la silla a la cama, mirar a la nada y ya está, nada más. Y era un abuelo tras
otro, tras otro, tras otro”.
E4 “(…) que mira, ahora que me lo planteo, también estaba muerta en vida, aunque
estaba bien pero no tenía anhelo por nada, estaba allí en el sofá y del sofá a la cama y
que haces ya en esas edades…”
32
enfermedad normo típicos en los que a uno le da tiempo a empezar a tejer el proceso
de duelo. Tal y como expone la autora MC. Ramos Cortés (64) en su tesina “Duelo ante
una muerte inesperada”, en este caso toma protagonismo el llamado “duelo por muerte
súbita” que es descrito como el que aparece al producirse muertes sin previo aviso que
requieren que la persona asimile el suceso para llegar a una comprensión de la
situación, siendo el duelo más difícil de elaborar porque no existe aviso de la inminencia
de la muerte.
E4 “(…) yo ese término no lo conocía como tal, y como la muerte es un tema tabú,
tampoco se habla mucho. También entendía este concepto de muerte como por un
suicidio o por un accidente de tráfico, algo súbito que no sea un proceso de
enfermedad… (…)
5.1.2 Experiencias.
En esta subcategoría, se recogen las vivencias experimentadas por los informantes con
ejemplos prácticos y reales de la problemática expuesta sobre la velada muerte no
biológica que tiene lugar hoy en día en nuestra sociedad. Se ha podido constatar que la
totalidad de los entrevistados ha tenido experiencias cercanas relacionadas con la MNB,
algunos de ellos relatándolas como frecuentes en pacientes de ámbitos como salud
mental, geriatría y críticos con secuelas graves. También refieren experiencias fuera del
entorno hospitalario en el seno de la comunidad en personas con algún factor de riesgo
que general vulnerabilidad en ellas de forma que las predispone a presentar esta
entidad.
33
En una de las experiencias compartidas por el informante E1 se comprueba como la
MNB tiene su espacio en las plantas hospitalarias, en pacientes que han sufrido
accidentes o patologías graves cuyas secuelas son tan sumamente significativas que
cambiarán sus vidas por completo sin posibilidad de volver atrás. Un ejemplo que
destaca el entrevistado es el estado vegetativo como consecuencia de un TCE grave en
el que, como expone Kenneth Maiese (65) en su trabajo “Enfermedades cerebrales,
medulares y nerviosas” en su trabajo “Enfermedades cerebrales, medulares y
nerviosas”; ya no se controla el pensamiento ni el comportamiento, pero las partes que
controlan las funciones vitales siguen funcionando. Con lo cual se puede contemplar
como la paciente abre los ojos y parece despierta pero no responde a ninguna
estimulación significativamente. El informante percibe el estado de MNB de la persona
porque, aunque biológicamente siga viva, las demás esferas que completan el
significado holístico de su vida están dañadas irreversiblemente.
E1 “(…) Está en coma, lo único que hace es respirar por si sola, la alimentamos por una
PEG, ni se mueve, ni interactúa con el mundo ni nada, ¿está viva? sí, ¿se le puede
incorporar a la sociedad? No. ¿A que está condenada? a vivir en una cama, de la cama
al sillón y del sillón a la cama, porque esta niña no interactúa con el medio, no tiene un
contacto visual siquiera (…) y esta chica al tiempo morirá incluso para sus familiares,
aunque biológicamente siga viva”.
En otra de las vivencias comentada por E1, se observa la incidencia de MNB de las
personas que forman parte del personal sanitario e inician una nueva jornada al salir de
la propia, ya que tienen a su cargo familiares dependientes, por lo que no desconectan
nunca del rol cuidador, no realizan actividades lúdicas, ni tienen vida social. Todo esto
acompañado por un desgaste físico y emocional por la constante rutina, hasta el punto
de desarrollar cuadros depresivos importantes debido a padecer la conocida sobrecarga
del cuidador desarrollada por el Dr. Steven H. Zarit, ya que son cuidadoras a nivel
sanitario asistencial, en su puesto de trabajo y en el domicilio. Como señalan E. Flores,
E. Rivas y F. Seguel (66) en su artículo “Nivel de sobrecarga en el desempeño del rol
del cuidador familiar de adulto mayor con dependencia severa”, este cuidador se ha de
enfrentar a situaciones críticas derivadas del estrés de cuidar. Se ve afectado su estado
de salud y bienestar apareciendo agotamiento general y sintiéndose desbordado la
mayor parte del tiempo, pudiendo llegar a presentar ansiedad y depresión. Un conjunto
de signos y síntomas que en enfermería se conoce como “Cansancio en el rol del
cuidador” (66). Esto se agrava todavía más si la profesión de persona también es la
asistencia sanitaria, como es el caso.
34
E1 “(…) socialmente todo se reduce exclusivamente al hospital y a su casa, no ven más
salida, no están muertas, pero para la sociedad son personas inexistentes, y ellas
mismas dicen: “no me gusta mi tipo de vida, no me apetece hacer nada, no quiero salir,
lo único que hago es cuidar todo el día y lo que quiero es morirme” porque ya están
muertas a nivel social, tienen muy pocas salidas, ya no pueden hacer nada más”.
Según la autora AT. Osorio Rojas (68), en su trabajo “Resiliencia, un aspecto nuevo que
puede aportar al profesional de enfermería para mejorar el cuidado en el ciclo vital, en
las situaciones difíciles de la vida y como herramienta para la prevención del suicidio”,
describe la resiliencia ante el suicidio como la capacidad que tiene el ser humano por
medio de sus competencias, habilidades o recursos, para la regulación y afrontamiento
de sentimientos, pensamientos y conductas relacionadas con el suicidio. Es decir, las
aptitudes para enfrentarse al espectro suicida, una vez presentadas esas ideaciones
suicidas (Galvis, Ojeda, & Rivera, 2012). Por el contrario, la capacidad de resiliencia
puede verse afectada por tener limitaciones para encaminar alternativas de resolución
de problemas, incapacidad para potenciar los recursos de los que se dispone y no
utilizar los factores protectores intrínsecos de cada persona, tal y como expone AT.
Osorio Rojas (68), son la introspección, independencia, interacción, moralidad, humor,
iniciativa, y creatividad (Wolin & Wolin, 1993).
E3 “(…) Pero tuvieron una segunda hija con un autismo profundo y no lo pudieron
soportar… no lo pudieron soportar hasta el punto en el que llegaron al suicidio colectivo.
Se suicidaron el padre y la madre (con 60 años) y antes mataron a la hija (de 18) en el
mismo suicidio, porque claro el de ella no fue voluntario claro. (…) Ellos llevaban una
35
vida normal, pero desde que habían tenido a la hija siempre estaban enfadados,
socialmente se fueron alejando de las personas, se enfadaban con todo el mundo, no
lo aceptaban comenzaron a culpabilizar a todo el mundo de todo lo que pasaba y
decidieron hacer esto”
Otra de las experiencias narradas por el informante E2 tiene que ver con el campo de la
salud mental, y se puede extraer el terrible daño que generan los prejuicios arraigados
y establecidos en la sociedad hacia las personas que padecen una enfermedad mental
y a su entorno, dando como resultado desvinculaciones personales y profesionales que
afectan a los roles de la vida en comunidad por culpa del estigma hacia este sector
poblacional, coincidiendo así con lo dicho por la autora A. Aretio (69) en su artículo “Una
mirada social al estigma de la enfermedad mental”. Como se ampliará más adelante, en
este colectivo recae un fuerte estigma social generando en la persona un gran
sufrimiento acompañado por sentimientos de soledad, angustia y tristeza.
E2 “(…) conozco a una persona que tiene un diagnóstico de bipolaridad y lo primero que
dice es que a partir del momento en que uno tiene ese diagnóstico, uno desaparece
para los otros de alguna manera. La gente pierde sus amigos, pierde sus parejas, lo
pierdes todo, porque hay como una serie de prejuicios construidos históricamente sobre
estas categorías que hacen que las personas se alejen (…)”
36
5.2.1 Enfermedades mentales.
La palabra enfermedad proviene del latín “infirmitas” cuyo significado es el de “falta de
firmeza” y hace referencia al cambio más o menos grave de la salud física o mental de
un ser vivo. Concretando con la definición de enfermedad mental, según los autores J.
Tomás, J. Almenara, N. Gondón y S. Batlle (71), en su trabajo de “Paidopsiquiatría”, se
entiende como la ausencia de salud mental a consecuencia de un proceso
psicopatológico que altera la dimensión emocional, cognitiva y comportamental del
individuo, generando la presencia de un sufrimiento psíquico, viéndose afectadas
distintas esferas psicosomáticas de la persona.
Tras revisar y analizar las entrevistas, tres de los cuatro informantes, señalan que la
persona que sufre un trastorno mental tiene un riesgo muy elevado de sufrir una MNB,
siendo las que manifiestan sintomatologías de forma más visible las que mayor
repercusión tienen, como por ejemplo la esquizofrenia, ya que la sociedad responde
ante una persona “extravagante” con un estereotipo determinado, haciéndolo sentir
aislado y señalado como corrobora el sociólogo Dr. Thomas J. Schef (73).
37
admitidos con cierta tolerancia, otros como la bipolaridad o la esquizofrenia, continúan
estando asociados con estereotipos de violencia y peligrosidad, tal y como apuntan los
autores Angermeyer, Schulze,2001 y Corrigan, 2002, entre otros (74).
E1 “(…) para los pacientes psiquiátricos la muerte social es brutal. Si tú tienes una
enfermedad mental socialmente eres inaceptado, estás loco,” y yo a los locos los quiero
fuera de aquí, me da igual el tipo de enfermedad mental que sea”, quedan excluidos.
“Están bien en psiquiátricos, lejos de mí”, porque lo que no conocemos nos da miedo
(…) ¿están muertos socialmente? totalmente ¿emocionalmente? pues seguramente”
En lo expuesto por el entrevistado E2, se comprueba la losa del rechazo que recae en
estos individuos, originado por el estigma social, en primer lugar, hacia la categoría
diagnóstica y, en segundo, lugar hacia ellos por padecer enfermedades mentales.
Descrito por el padre de la microsociología E. Goffman (75), en 1963, el estigma es “la
presencia de un atributo personal negativo y en extremo denigrante, que hace a una
persona diferente a las demás, de una clase indeseable o de inferior categoría”. La
generación de un estigma cuyo origen, tal y como apunta D. Pedersen (72), “es el
producto de varios procesos secuenciales o simultáneos de etiquetamiento,
estereotipación, distanciamiento y segregación, degradación y discriminación”, impacta
brutalmente en este grupo, abocándolos a una desintegración social y generando un
grave e imborrable sufrimiento individual y colectivo.
E2 “(…) otro factor de riesgo es el estigma que existe sobre las categorías médicas,
sobre el sufrimiento, por qué las personas tienen determinado sufrimiento como
decíamos, que son nombrados de una cierta manera y ese nombre tiene un estigma
social (…) Hay un encierro que tiene que ver con la institucionalización prolongada y
hay otro encierro qué tiene que ver con la categoría diagnóstica, y en estos casos
cuando está dispuesta de tal manera sobre la vida de las personas, las encierra. La
categoría se transforma en una nueva prisión (…)”
Otro factor de riesgo que comenta el informante E2 en la entrevista es algo tan evitable
y simple como mirar a los ojos. Este pequeño y cotidiano gesto dota a la a persona con
la que se está manteniendo cualquier tipo de comunicación, de una existencia, una
forma de conexión y muestra de escucha activa, porque si no lo miras es como si no
estuviese.
38
E2 “(…) si nadie te mira, otro factor de riesgo, no mirar a los ojos, algo que reclaman
muchas veces los pacientes, la falta de un contacto, de una escucha (…)”
Este hecho, aunque parezca tan simple, genera en el individuo una despersonalización
extrema y un reflejo de desinterés por querer reconocer la identidad real que habita en
el otro y no la que se crea a través de un diagnóstico médico. Además, obstaculiza, en
cierto grado, el empoderamiento de la persona con sufrimiento psíquico, hacia su propio
proceso de recuperación.
En lo mencionado por uno de los entrevistados, E2, se observa el daño que produce la
otorgación de categorías diagnósticas en estas personas, según el Diagnostic and
Statistical Manual of Mental Disorders (DSM lll y 5) o la International Classification of
Disease, 10th Revision (CIE-10) (77), entendiendo por dichas categorías la descripción
que se recoge de los síntomas manifestados, es decir, son constructos teóricos
desarrollados por expertos, de lo que dicen y hacen las personas, como reflejo de lo
que piensan y sienten para completar los diagnósticos médicos establecidos en esta
especialidad, la de psiquiatría. Portar estas categorías diagnósticas en el contexto
médico conlleva a que, posteriormente, se transformen en etiquetas desprestigiantes a
nivel social, dando como resultado a nivel comunitario la exclusión y la invisibilidad de
estas personas, debido a esa tendencia de asociar la identidad con la enfermedad,
siendo un hecho totalmente absurdo pensar que ser es lo mismo que estar.
E2 “(…) La categoría empieza a transformarse en una pátina que te rodea entero y que
no te permite relacionarte (…) es una categoría que te desprestigia socialmente de tal
manera que te aboca a una muerte social o sea no te puedes relacionar; entonces
podemos pensar que una categoría como esquizofrenia, hoy te aboca a una muerte
social. (…) las categorías médicas que en un momento se transformaron en categorías
sociales que impactan sobre la vida de las personas de una manera brutal y sumamente
desempoderante (…)
39
Según el artículo “La lucha contra el estigma y la discriminación en salud mental”
realizado por un grupo de profesionales sanitarios compuesto por dos psiquiatras, M.
López y L. Fernández, una psicóloga, M. Laviana, una auxiliar de enfermería, AM.
Rodríguez y una socióloga, A. Aparicio (78), comparten que el uso de estas categorías
estigmatizantes genera una distancia o rechazo social, posiciona a la persona en un
contexto de vulnerabilidad y desventaja dañando no solo las relaciones personales, sino
la búsqueda de vivir con cierta “normalidad” en el contexto social con acciones como
trabajar, autorrealizarse o formar una familia, entre otras. Estas etiquetas sumamente
deshumanizadoras conllevan a cuestionar que todo lo que hace, dice, siente y piensa la
persona, provenga de la enfermedad y su existencia fuese comparable con otra persona
que tuviese una etiqueta igual.
En lo dicho por este mismo informante, se constata que otro factor de riesgo para
producirse una MNB es la sobremedicación psicofarmacológica y los efectos
secundarios que esta produce, coincidiendo así con que defendía ya en el siglo XX el
reivindicativo psiquiatra escocés, Ronald David Laing (79), quien dedicó su vida a
cuestionar los límites de la psiquiatría y denunció, entre otros procedimientos, la
sobremedicación existente como base del tratamiento de estos pacientes. El
entrevistado señaló como fundamental la transfiguración que sufre la persona una vez
se inicia la terapia y como contribuye a entorpecer la inclusión y el desarrollo psicosocial
del individuo con y en su entorno.
40
en la dimensión orgánica/física, generando cambios muy visibles y estigmatizados como
la modificación de la expresión facial, el volumen corporal, el incentivo vital, los
movimientos temblorosos y comportamientos dubitativos que dan como resultado final
unas devastadoras significaciones sociales negativas.
E2 “(…) la muerte social tiene que ver también con la sobre medicación, con el exceso
de medicación en este caso (…) he estado con gente que a veces viene absolutamente
sobremedicada, con un estar cómo quebrado, como ausente, como tembloroso, en
dónde la condición de la sobre medicación les impide sentir el mundo, les impide
conectarse con el mundo (…)si tú tienes esquizofrenia ¿qué te queda? pues dedicarte
a estar así, comprimido químicamente, tratado químicamente, decir a todo que sí y no
pensar, porque quién piensa por ti son los otros y si no tienes jurisdicción sobre tu propia
vida estás muerto en vida (…) porque la medicación es profundamente destructiva del
cuerpo.”
41
aislamiento social, según los “Centros para el Control y la prevención de Enfermedades”
(CDC) (83), se define como la separación y pérdida total del contacto con el entorno y
su consiguiente falta de conexiones sociales. Por ello se incluyen en esta subcategoría
la institucionalización, la concepción de normalidad o anormalidad y la soledad impuesta
o involuntaria.
❖ Institucionalización.
Dos de los informantes identifican situaciones que tienen lugar al ser una persona que
existe en una institución o que, a pesar de no estar en una, está vinculada de por vida
por motivos de enfermedad. Se muestra como en ocasiones se pierde la voz en lo más
intrínseco del propio ser humano y es el control sobre sí mismo y sobre su manera de
hacer y ser.
E4 “(…) una persona en la residencia que está en una silla, allí mirando al infinito y para
mí es eso lo que consideraría una muerte en vida”
Goffman (28), señala también cuando a los internos “se les arrebata el nombre por el
cual uno fuese llamado, por lo que la pérdida del propio nombre puede representar otra
gran mutilación del yo”. En síntesis, se aprecia que una serie de pérdidas genera un
42
desarraigo emocional, psicológico y social en la persona internada, ocasionando una
interferencia diferida en el tiempo en la posible y futura reinserción en la sociedad.
Uno de los entrevistados, E2, señala la importancia que tienen los diferentes contextos,
en relación a los juicios sentenciadores dictados por la sociedad sobre las diferentes
formas de existir en ellos, es decir, todo lo que en ese contexto este calificado “como
apto” marcará la línea divisoria de lo opuesto. En el otro extremo existirán los que se
salgan de la norma y el ser anormal convocará a ser apartado y excluido socialmente,
ya que el hecho de ser juzgado como normal o no, dependerá del contexto y de lo que
socialmente este aceptado como normal.
E2 “(…) claro que no eres válido para vivir en esta comunidad, porque no eres normal
(…) La normalidad se construye culturalmente y es el resultado de un consenso histórico
y geográfico. Aquello que es normal aquí, puede no ser normal en otros contextos y
viceversa. (…) Es aquello que se ha consensuado he instalado socialmente como el
sentido común de las cosas, pero el sentido común no es la verdad, sino en todo caso
es un tipo de verdad consensuada, pero hay muchas verdades posibles y hay muchos
otros sentidos comunes dependiendo de donde las personas existen (…)”
43
❖ Soledad impuesta o involuntaria.
E1 “(…) la soledad, o sea las personas que están solas creo que también, no solas por
elección, solas porque por equis motivos en esta vida no han construido una familia o
personas que no tengan una red social establecida (…)
E4 “(…) pues factores como la indigencia, la soledad, estas personas que están solas,
que no tienen contactos sociales y que a lo mejor viven de una pensión, de una ayuda
o de una invalidez (…)
44
agente perturbador o un estado o situación adverso”, es decir, la competencia humana
de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. La rama de
psicología está de acuerdo en que gracias a la resiliencia el ser humano afronta las crisis
o los eventos potencialmente traumáticos, pero añade algo más y es el hecho de que
una vez se hayan superado estas situaciones se salga fortalecido y con un aprendizaje
de ellas (92).
En las entrevistas dos de los informantes referencian esta resiliencia nombrándola como
“un sistema de resistencia” o “la capacidad de afrontamiento” que tienen las personas
al vivir situaciones extremas en su vida y que podría tener que ver con la naturaleza de
cada ser humano. Afirman que la incapacidad de ser un ser resiliente en el trascurso de
la vida es un posible riesgo de generar una MNB, ya que no cuentan con la capacidad
de auto florecer tras el suceso, por lo que entrarán en un círculo vicioso de
desesperación y sufrimiento difícil de romper, tengan o no ayuda de su entorno.
E3 “(…) las personas tenemos una cosa que se llama sistema de resistencia. Hay veces
que dices ¿cómo puede ser que hayas pasado por todo esto y seas capaz de afrontarlo
y en cambio, otra persona que ha pasado por menos que tú no es capaz de desarrollar
esta resistencia y volver a aflorar? (…) puede haber un componente biológico qué haga
que no aceptemos las cosas, según como seamos nosotros (…) Por mucho que nos
ayuden, yo creo que hay una línea muy fina de resistencia”.
Hay una frase muy relevante que menciona el informante E1 “hay gente que se queda
en el dolor”, que da lugar a que se abra una categoría muy importante cuando se está
hablando de no superar el dolor, y se trata del duelo. Como expone I. Cabodevilla (93),
en su trabajo “Las pérdidas y sus duelos” el duelo, del latín “dolus”, que proviene de la
palabra dolor, es un conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que le siguen a
una pérdida, sea cual sea el tipo de pérdida. El duelo es un proceso natural que se ha
de superar para encontrar el equilibrio, pero si se queda estático en alguna de sus fases
da lugar al duelo crónico. Coincidiendo con el informante E1, el autor I. Cabodevilla (93),
45
describe el duelo crónico como “el duelo que se queda como pegado en el dolor,
pudiéndolo arrastrar durante años”, esta complicación ocasiona en la persona un
estancamiento en el dolor y el sufrimiento, retrasando su paso a la aceptación y
superación del proceso de duelo.
E1 “(…) Otro factor de riesgo son las madres que hayan perdido un hijo, esas madres
en el momento en el que su hijo fallece se han muerto con su hijo (…) Creo que es
donde más se puede representar una muerte no biológica, es una muerte muy
emocional, “me auto muero con mi hijo o con mi hija”. (…) “yo no me permito vivir porque
mi hijo o mi hija no está aquí conmigo”, esta sería la muerte consentida por una madre
o por un padre que pierde a un hijo. Creo que es una de las muertes que se auto
imponen, “no tengo derecho a vivir porque mi hijo no está vivo” y de esas muertes no se
hablan (…) estoy convencida de que esta es una muerte autoinfligida, “yo no tengo
derecho a la vida porque mi hijo ya no está aquí”.
46
nombre a una realidad que viven muchos padres es una forma de deshumanizar e
invisibilizar este suceso contribuyendo de algún modo a la dificultad de superar el duelo.
E1 “(…) hay una palabra para definir que una mujer se ha quedado sin su marido o
viceversa se llama viudo o viuda, pero no hay ninguna palabra que defina una madre
que ha perdido su hijo cómo se llama? no existe (…)”
Todas las personas que estén en riesgo o padeciendo una MNB tienen algo en común,
una condición de vulnerabilidad. El origen de la palabra vulnerable proviene del latín
“vulnerabilis”, formada de “vulnus”, que significa herida, daño, golpe, y, también,
desgracia o aflicción; y el sufijo “abilis”, que indica posibilidad. Es decir, ser vulnerable
indica la posibilidad de ser dañado tanto física como psíquica y emocionalmente, dando
lugar a la apertura de la vertiente del sufrimiento, no sólo de la persona, sino también,
en ocasiones, del entorno con el que se relaciona (96). Tal y como expone la autora L.
Feito (97) en su artículo “Vulnerabilidad”, “la vulnerabilidad tiene que ver pues, con la
posibilidad de sufrir, con la enfermedad, con el dolor, con la fragilidad, con la limitación,
con la finitud y con la muerte. Principalmente con esta última, tanto en sentido literal
como metafórico. Es la posibilidad de nuestra extinción, biológica o biográfica, lo que
nos amenaza y, por tanto, lo que nos hace frágiles”.
47
de la MNB, la deshabilitación social o el inicio una depresión, entre otros; y, en estadios
avanzados, la autólisis, el dejarse ir e incluso el suicidio.
5.3.1 Depresión.
La depresión, del latín “depressio”, significa opresión, encogimiento o abatimiento. En el
trabajo de A. Aguirre Baztán (98), “Antropología de la depresión”, lo señala como un
trastorno psíquico que se podría describir como “hundimiento vital” (K. Schneider, 1920),
como la vivencia existencial de la muerte. En la depresión hay un sentimiento de
sufrimiento que lo envuelve todo, viéndose afectada la parte cognitiva y somática en
todas las esferas que conforman la vida de la persona, es decir, se sufre por el mero
hecho de vivir. Tal y como refleja en su trabajo A. Baztán (98), cita a F. Alonso, quien
menciona que “es quizá, la única enfermedad en la que se desea morir; el depresivo se
tutea con la muerte, la desea como forma de poner fin a su sufrimiento”.
E1 “(…) si, por ejemplo, una depresión brutal, creo que está muy asociada. Pensar que
cuando tú tienes una enfermedad grave, tú pasas por todas las fases del duelo, también
o sea cualquier tipo de perdida, aunque no sea de salud tienes un duelo y lo has de
pasar. Hay gente que se queda en la depresión y no pasa a la aceptación de la
enfermedad ¿por qué? porque no hay apoyo social.”
5.3.2 Suicidio.
Etimológicamente el Dr. Thomas Browne (99)(100) acuñó el término suicidio basándose
en la procedencia del latín, de las palabras “sui”, que quiere decir, si mismo, y “caedere”
que significa matar, lo que viene a significar en su conjunto, matarse a sí mismo. Son
muchos los autores que han definido el suicidio desde distintas perspectivas, como por
ejemplo E. Durkheim (101), quien hizo la primera definición científica social del término
48
en 1897 "Se llama suicido a toda muerte que resulta, mediata o inmediata, de un acto,
positivo o negativo, realizado por la víctima misma, sabiendo ella que debía producirse
ese resultado”. Es decir el desenlace final a un fracasado intento de los mecanismos de
adaptación a una situación insoportable para la persona, coincidiendo con lo postulado
por la autora M. Nizama (102), en su artículo “Suicidio”. Se denotó una coincidencia en
dos de los informantes al mencionar el suicidio como consecuencia directa de la MNB,
reflejando ser un acto propiciado por un gran padecimiento previo, a veces ocultado,
que arrebata toda motivación por vivir nublando las salidas y ayudas que pudiese tener
la persona y, finalmente, llevándola a cometer el acto de quitarse la vida.
E3 “(…) llega un momento que muchas veces es imposible poder hacer algo por ellos,
porque se dejan ir y no hay manera, tú insistes y pones recursos, pero se dejan ir, sí, sí,
hay muchos casos así (…) ¿cómo puede ser que nos dejemos morir? ¿por qué
decidimos que se ha acabado? Claro lo del suicidio es lo último, pero antes del suicidio
ha tenido que haber un sufrimiento terrorífico (…)
E2 “(…) Así se producen muchas veces suicidios y cosas de ese tipo, mucha gente se
suicida porque ve que no tiene salida, se siente muerta socialmente, estoy solo nadie
me quiere. La muerte social y el suicidio están muy vinculados porque la persona siente
que ya… para que vivir, para que existir… Nadie me acepta, nadie me mira, nadie me
reconoce, nadie me autoriza, nadie resuena conmigo, nadie me entiende y a partir de
ahí para que vivir.”
49
La humanidad debería ser consciente que no hablar de un problema no hará que
desaparezca. Sin embargo, la realidad es otra al tratar de esconder lo que se teme,
silenciándolo hasta convertirlo en tabú. Tal y como apuntan varios entrevistados, esto
es lo que sucede en la sociedad en la que vivimos. No se habla de temas desagradables
como del morir ni de lo que tenga que ver con la palabra muerte, aunque física y
aparentemente se siga viviendo, como ocurre en las MNB.
Se ha podido percibir una doble vertiente en la relación que tiene con la muerte uno de
los informantes. Por un lado, el óbito forma parte del día a día en su entorno profesional.
En cambio, en su ámbito familiar, cuando la muerte no es la de los otros, sino la de los
suyos, se torna tabú. Expresa silencio y temor ante la muerte y exterioriza no hablar
sobre ella en el entorno familiar. Se aprecia incluso el miedo que le provoca saber que
tendrá que pasar por ese proceso sin estar preparado para ello llegado el momento.
E4 “(…) ya son mayores y sé que llegará el día… y te planteas cómo será la vida
después ¿no? que tú tienes que seguir, pero..., pero no es algo que hable con la familia
o sea me da miedo el momento ese en el que me falten…”
Como expone JM. De Miguel (103) en su artículo “El último deseo: Para una sociología
de la muerte en España”, a lo largo de los años la significación y las costumbres
referentes a los procesos de final de vida han ido transformándose y levantando un muro
cada vez más alto llamado tabú. El informante E3 asocia la magnitud del tabú con la
educación cultural recibida sobre los contextos de la muerte, indicando que hoy en día
en el seno familiar y social se tiende al ocultismo y disfraz simbólico de todo lo referente
a temas no gratos para el bienestar auditivo y mental, mostrando sólo aquello que se
considera apropiado para ser visto y juzgado por los demás.
E3 “(…) a mí siempre me han dicho que los trapos sucios se limpian en casa, que estas
cosas que te pasen en casa no lo sepan fuera. Entonces nos hemos acostumbrado a
vivir las cosas interiormente y dar una imagen exterior de estamos bien (…) y este
concepto de muerte no biológica, muerte social, no le gusta a nadie y además como
concepto no lo conocemos, no es conocido, yo creo. La muerte social es invisible, no
se ve, ni nos gusta (…) eso tan despectivo y tan negativo lo apartas. (…) Todo esto
desde fuera no se ve, y no se habla de muerte no biológica, más bien se dice ha muerto
solo (…)
50
Rodríguez (104) quien expone en su trabajo “Percepción Enfermera frente al cuidado
del paciente en Situación de Últimos Días” que actualmente hay un incremento de
muertes que suceden dentro del contexto hospitalario, dando lugar a deshumanizar el
proceso del final de la vida convirtiéndose en público, tecnológico e innatural.
E1 “(…) hace más o menos unos 50 años la muerte era aceptada a nivel social, a nadie
se le ocurriría dejarlo en una institución y no cuidarlo en casa, o sea, era impensable y
hoy en día los metemos en instituciones, pero porque la sociedad es así (…) se piensa
que si está en una institución estará más cuidado”.
Como dice JM. De Miguel (103), “No es posible enfocar la muerte propia de forma
adecuada sin haber sido socializado/a antes en la muerte de otros seres queridos”, pero
si se tiende al ocultismo en lo referente a la muerte, se vuelve difícil poder superar este
hándicap propuesto por el autor. Hay miles de refranes, canciones, poemas y textos
haciendo referencia a apartar lo malo, y la muerte al ser considerada como algo malo,
es apartada de la vida de las personas hasta el momento en el que les llega. Para el
informante E1 se reniega de la muerte porque no se llega a su aceptación real, y se
tiende al autoengaño pasando la mayor parte de la vida pensando que no llegará nunca.
El hecho de mantener enterrada esta etapa ineludible de la vida hará que, llegado el
momento, se esté menos preparado, más angustiado y con múltiples sentimientos de
incertidumbre ante lo que se va a experimentar, ya que, al haber estado poco presente
durante la vida no se morirá de la mejor manera posible.
E1 “(…) no nos gusta ver el último proceso de nuestra vida que es la muerte (…) Además
lo que no entendemos, tendremos a esconderlo y apartarlo (…) la muerte no la
entendemos de ninguna de las maneras, ni la muerte social, ni la muerte emocional, ni
la muerte biológica, o sea, la biológica ya ni por asomo. Es una cosa que apartamos, es
una cosa que evitamos y si no está mejor, pensamos que no nos vamos a morir nunca
y es mentira (…)”
E1 “(…) las residencias de mayores son eso desconocido que tampoco quiero ver, ¿Por
qué? porque a mí no me gusta verme reflejada en lo que va a ser mi futuro de cuando
51
sea mayor, porque nos pensamos que vamos a ser jóvenes siempre y es otra forma de
muerte también, el hecho de querer ser joven siempre y no cambiar ni aceptar el
problema real y pensar que eso es nuestro futuro, no cuidamos nuestro futuro, lo
apartamos, lo que no nos gusta en esta sociedad actual se aparta y todo lo que
apartamos es una forma de muerte, es una forma de no existir”
En resumen, la mayoría de los informantes coinciden entre ellos y con lo expuesto por
el autor JM. De Miguel (103), en que la muerte en la actualidad sea cual sea su
dimensión, es anulada, retrasada al máximo por la tecnología, escondida y solitaria. Es
apartada sobre todo de los niños/as, maquillando ese viaje sin regreso a otro lugar. Se
ha perdido la ceremonia, el ritual conjunto, el ser plenamente consciente de que uno se
está muriendo, por ese pacto de silencio entre familia y equipo sanitario de no contar
nada al otro, se dice que, para evitar su sufrimiento. Es ahora secreta, discreta, evitando
mostrar emociones y manifestaciones externas de duelo, optando cada vez más por la
cremación, olvidando casi radicalmente a la persona con la dispersión cariñosa de sus
cenizas en un lugar emotivo, evitando así posteriores visitas a las tumbas. Se llora, pero
en secreto, igual que ahora lo es ella.
52
Varios de los informantes han coincidido en el hecho de que estas premisas pueden
verse afectadas por múltiples factores a medida que avanza la carrera profesional, ya
que es una profesión muy emocional donde se viven situaciones complicadas que
pueden hacer mella en la enfermera/o y directa o indirectamente en el paciente,
viéndose ambos afectados de manera negativa.
E2 “(…) A veces la práctica te cosifica, te trasforma (…) hay muchas enfermeras que
están con el síndrome de Burnout, porque uno se termina quemando y termina no viendo
a los pacientes, termina harto de los pacientes, eso puede ser comprensible en algún
momento, pero necesitamos no justificar eso (…) el tema es que no se tenga eso como
un modelo de acción permanente (…)”
También lo comparte el informante E4, quien menciona la erosión que sienten como
profesionales en el ámbito geriátrico y la rutinización que se adquiere, sumándole a esto
la carga asistencial y el grado de complejidad de los pacientes con los que trabajan, por
lo que tienen un alto riesgo de sufrir el síndrome de Burnout como apunta M. del Valle
Vega (107) en su trabajo “El Síndrome de Burnout en el personal de atención directa al
anciano en residencias geriátricas”, y que podría ser ocasionado por el aumento de las
patologías neurodegenerativas en la población adulta mayor, el ingreso en residencias
con grados de dependencia severos, la sobrecarga de trabajo, el desborde de demanda
y la falta de recursos tanto físicos como psicológicos entre otros, que minan la moral y
la motivación generando la aparición de este síndrome.
E4 “(…) es que hay veces que ves al personal... (…) llega un momento en el que es
pura rutina, te divierte entre comillas más, estar hablando con la compañera mientras
haces algo que estar hablando con ellos, porque realmente es una profesión que en
53
geriatría te quema mucho (…) notas que los ingresos que hay ahora son cada vez
más…, están más deteriorados a nivel cognitivo y a nivel físico y claro en una residencia
no puedes... tienes que intentar mantener su autonomía pero es que llega un momento
qué es que no se puede hacer más”.
La psicóloga Ciara Molina (108), describe la fatiga emocional producida por el síndrome
de Burnout como un “cansancio emocional o agotamiento asociado con sentimientos de
angustia, estrés y depresión, dándose en niveles elevados problemas de atención y
lentitud en el pensamiento”. Es decir, padecer una sobrecarga emocional a la que vaya
unida también un desgaste físico influye en las actividades laborales y básicas de la vida
diaria. Coincidiendo con esto, el entrevistado E2 manifiesta que el cansancio físico y
emocional generado por del síndrome de Burnout puede dar lugar en algunos casos a
transformar la forma de trabajar en algo mecánico, desarrollando las actividades
enfermeras de manera rutinaria y dejando en segundo plano al verdadero protagonista
del quehacer enfermero, el paciente
E2 “(…) hay toda una dimensión ahí qué tiene que ver con el cuidado enfermero per se,
ósea las enfermeras tienen que estar ahí, no pueden estar solamente en la dimensión
orgánica del cuerpo, las enfermeras tienen que estar en la dimensión social y emocional
de la vida (…)
Cuando un profesional de la salud, en este caso una/o enfermera/o, bien sea en sus
prácticas de grado o una vez finalizada la carrera universitaria, se enfrenta por primera
vez con la situación de presenciar o formar parte del proceso de final de vida de una
persona, no está preparado, sobre todo a nivel de sufrimiento emocional, espiritual y en
el proceso de duelo.
54
Tal y como expone E. Peláez Arnillas (109) en su trabajo “Enfermería ante la muerte:
Importancia de la formación ante este proceso”, la mayoría de los profesionales de
enfermería afirma no contar con la formación suficiente para tener los conocimientos y
habilidades para afrontar con naturalidad, respeto y profesionalidad el tema de la
muerte. En el discurso de uno de los entrevistados se ha encontrado esta percepción
de falta de formación ante la muerte en las carreras universitarias que se dedican a
tratar con personas en situaciones de final de vida, dando como motivo de peso que la
gran parte de la labor sanitaria, en este caso enfermera, está dedicada a la vida, por lo
que aquello que se experimenta menos tiempo no se le presta tanta atención.
E1 “yo creo que la muerte está muy poco admitida y a nivel enfermero, también… se
muere muy mal (…) no estudiamos la muerte porque nos dedicamos a la vida y la vida
es muy bonita pero la muerte forma parte de la vida. Desde que naces tienes edad para
morirte por qué has nacido, porque estás aquí (…)
❖ Formación continuada.
Varios de los entrevistados señalan la importancia que tiene para ellos la continuidad en
la formación profesional una vez acabados los estudios obligatorios para ejercer y,
posteriormente, a lo largo de la carrera profesional. Tal y como se expone en el estudio
realizado por E. Gómez, P. Montes, A. Negre y M. Flores (110) titulado “La formación
continuada en enfermería de un centro hospitalario de cuarto nivel”, en la rama de las
ciencias de la salud, los avances científicos y tecnológicos están a la orden del día, por
lo que es necesario instaurar en el profesional de enfermería, en este caso, un hábito
de reciclaje profesional y formación continuada , entendiendo por esta según la OMS “la
formación que sigue un profesional después de finalizar su formación básica (o cualquier
55
formación de especialización) con el fin de mantener y/o mejorar su competencia
profesional” para así no caer en la práctica obsoleta y rutinaria.
E4 “(…) la gente no tiene ganas de formarse porque ya bastante duro es el trabajo como
para dedicar más horas (…) la gran mayoría me refiero, están para venir a trabajar hacer
su trabajo e irse a su casa porque la formación casi siempre es fuera de horas y la
verdad es que haría falta mucha, mucha formación. (…) debería de ser más personal y
el personal no se implica”
Ya que los profesionales de enfermería son por excelencia uno de los proveedores de
cuidados más inherentes al paciente, por ende, son los encargados potenciales de
56
promover el cuidado digno proporcionado así una atención holística. Según el trabajo
realizado por C. Martí Rico (112) “Dignidad y respeto en el cuidado de enfermería”, la
dignidad en el cuidar tiene como base primordial proporcionar el cuidado de una manera
legal y ética, basándose pues en respetar las premisas como la privacidad, información,
confidencialidad, el holismo, el acompañamiento y la autonomía del paciente para ser
dueño de la toma de decisiones referentes a su salud y enfermedad.
E2 “(…) Hay que escuchar, abrirse a reconocer al otro como una persona capaz de
producir algo, de poder decir algo sobre sí mismo, sobre sus propios cuidados y abrirnos
a un diálogo, tratar de darle un lugar al otro en su propio proceso terapéutico (…) cuando
tú le preguntas y tú lo escuchas, que también dotas al otro de una cierta existencia
social, por qué los estás escuchando, los estás haciendo participe de su proceso de
recuperación (…)”
❖ Desfragmentar lo infragmentable.
Rescatando una de las premisas previamente mencionadas por los informantes, y que
forma parte del cuidar en dignidad, es la concepción del otro como ser holístico y
dimensionalmente infragmentable.
El informante E2 proyecta con su discurso la idea de que, para ofrecer un cuidado pleno
basado en la dignidad, es valioso pero insuficiente seguir procedimientos que reduzcan
al ser humano, teniendo en consideración tan solo sus dimensiones biológicas. Esto se
lleva a cabo a través de los modelos científicos reductivistas de la persona a las partes
más simples de su composición, ya que está simplificación es insuficiente para abarcar
las necesidades reales de las mismas.
57
E2 “(…) el paradigma biomédico actual, lo que prima es la vida entendida como vida
biológica, entonces necesitamos cuestionar ese concepto para entender que la vida no
es solo vida biológica, es también social, psíquica y emocional. (…) muchos médicos
que solamente atienden a la dimensión biológica, orgánica y química de la vida, les
cuesta entender que existe una otra vida que no sea aquello que entra en su marco de
pensamiento, en su marco de referencia, entonces necesitamos ampliar (…)
Referente a lo dicho contamos con las aportaciones del antropólogo Byron Good (113)
en su libro “Medicina, racionalidad y experiencia. Una perspectiva antropológica” en el
que habla de la concepción ampliada sobre la enfermedad entendiendo que no tiene
que ver sólo con cuestiones biológicas, sino que hay muchas más dimensiones
humanas que influyen es estos procesos. Dimensiones sociales, culturales, religiosas
emocionales, psicológicas, etc. Pero la realidad del modelo biomédico hegemónico (E.
L Menéndez, 1984) que actualmente existe, tal y como indica J.E Sala (114) en su
trabajo “La jibarización del logos: “Cómo el reduccionismo médico te puede matar”, se
basa en la especialización médica, y esta conduce a la fragmentación del cuerpo a
extremos inimaginables, viéndose reducida la persona a partes aisladas y simples
perdiendo una visión holística y global de lo que en realidad es. Como defensor de esta
idea contamos con el entrevistado E2, quien remarca que este modelo biomédico
fragmentario tiende además de parcelar, a excluir a las personas en su proceso de
recuperación y que estas acciones conllevan a generar en el paciente unos sentimientos
muy negativos.
E2 “(…) Cuando dicen me he sentido una cosa, un objeto, maltratado, de aquí para allá,
deprimido y no escuchado, angustiado porque nadie me ha prestado atención. No
estamos trabajando solamente con organismos que laten, sino que estamos trabajando
con una vida y una persona que está ahí (…) debemos salir de nuestra omnipotencia,
salir de la sanitarización de la vida, dejar la arrogancia que a veces tenemos desde el
campo médico con respecto a la vida de los otros y entender que nosotros conocemos
una parte de lo que es la vida, que en este caso es la vida biológica, pero que, de la vida
social y emocional, el otro nos tiene que contar”
Otro de los ítems que contemplan varios de los entrevistados como E2 y E3 con respecto
al cuidar en dignidad, es el poder que ejerce la comunicación o la ausencia de esta en
temas de salud. Como el hecho de poder generar diálogos tiene un doble beneficio. El
primero es para el paciente, ya que percibe esa construcción de un espacio en el que
tener control sobre su proceso de enfermedad y los itinerarios a seguir. El segundo es
58
para los profesionales, ya que al establecer diálogos se amplía el conocimiento sobre el
otro para llegar a ser mejores profesionales, más científicos, éticos y empáticos, dando
pie a que el otro cuente sobre si mismos.
Son varios los autores que han escrito sobre la influencia negativa que ejerce el flujo
unidireccional de conocimientos entre los profesionales sanitarios y la persona, sujeto
del cuidado. En el trabajo escrito por M. Correa Urquiza (81), “El cuerpo silenciado,
reflexiones sobre los itinerarios corporales de la locura”, nombra a C. Kendall, D. Foote
y R. Martorell quienes describieron el “Sistema de comunicación unilineal” como un
sistema en el que no existe un diálogo con el otro, sino un monologo pronunciado por el
que supuestamente sabe, y en el que la subjetividad de la persona se subyuga a la
objetividad del conocimiento experto. Ambos informantes apuestan por el diálogo y la
utilidad que este tiene al poder hacerles partícipes encontrando así respuestas valiosas
para contribuir en sus procesos de recuperación.
E2 “(…) el problema es la manera monológica que hemos diseñado para abordar esa
problemática (…) estamos generando un monólogo en donde, los que sabemos somos
supuestamente nosotros, pero necesitamos establecer un diálogo porque quiénes son
expertos en su vida y en lo que les está pasando y que están llenos de saberes igual,
son ellos.”
E3 “(…) yo siempre digo que lo más importante en una enfermera es saber hacer una
buena valoración de un paciente o de una persona, sea en el aspecto que sea (…) una
vez detectadas estas necesidades preguntarles ¿en qué quieres que te ayudemos?
¿qué puedo hacer por ti? ¿que podrás hacer tú por ti mismo?, ¿qué te parece a ti que
necesitas? (…)”
59
Por lo tanto, ambos profesionales secundan trabajar con la bidireccionalidad
comunicacional y reconocen el beneficio común que el diálogo brinda en contraposición
al único monólogo del experto.
6 CONCLUSIONES
A lo largo de todo el análisis realizado se ha comprobado que la muerte no biológica es
un suceso conocido por todos los informantes, ya que es identificado con cierta
frecuencia tanto en el ámbito hospitalario como fuera de él. Sin embargo, alguno de ellos
no asociaba este acontecimiento con el concepto teórico plasmado a lo largo del trabajo.
Es cierto que la MNB se trata de una entidad que produce una forma de muerte en las
dimensiones sociales y emocionales de los seres humanos, no obstante, el modelo
biomédico, actualmente vigente, le otorga un papel más protagónico a la parte
orgánica/física, quedando las demás esferas que conforman la persona, igual de
importantes, relegadas a un segundo plano en la atención médica.
60
directamente el tema. Como consecuencia, se genera un gran desconocimiento y una
escasa formación dirigida a los profesionales de la salud sobre cómo prevenirla, tratarla
o evitarla.
7 LIMITACIONES Y DIFICULTADES
Las limitaciones que se han encontrado a la hora de realizar el trabajo de final de grado
han sido varias. En primer lugar, se contactó con un total de seis informantes, los cuales
aceptaron formar parte del mismo, pero, pese a la insistencia, no obtuvimos respuesta
por parte de dos de estos. Fue una desilusión no poder trabajar con ellos puesto que
contábamos con su contribución y considerábamos que su incorporación iba a ser
enriquecedora. Finalmente, sólo cuatro siguieron adelante completando la fase de
entrevistas.
61
8 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Martínez Miguélez M. Dimensiones Básicas de un Desarrollo Humano Integral. P
[Internet]. 2009 [citado 8 de abril de 2021];8(23). Disponible en:
[Link]
65682009000200006
2. Jana K. Por qué necesitamos encontrar una cura para la muerte social [Internet].
[citado 27 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
[Link]
3. Leach J. Se puede morir renunciando a la lucha. [Internet]. [citado 4 de noviembre
de 2020]. Disponible en:
[Link]
4. Trueba Gutiérrez JL. La muerte clínica: Un diagnóstico y un testimonio [Internet].
Vol. 30, Anales del Sistema Sanitario de Navarra. 2007 [citado 21 de marzo de
2021]. p. 57-70. Disponible en:
[Link]
66272007000600005
5. Oviedo Soto S., Parra Falcón F., Marquina Volcanes M. La muerte y el duelo
[Internet]. [citado 27 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
61412009000100015
6. Prieto V. Negar la muerte. [citado 7 de abril de 2021]; Disponible en:
[Link]
7. Asociación Federal del Derecho a Morir Dignamente. El tabú de la muerte
[Internet]. [citado 1 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
8. Dibarbora EA. Definicion y criterios medicos de muerte. Una mirada bioetica -
Revista Electrónica de [Link] [Internet]. [citado 27 de abril de
2021]. Disponible en:
[Link]
criterios-medicos-de-muerte.-Una-mirada-bioetica
9. Comas de Argemir Cendra M. Análisis del Real Decreto 2070/1999 de 30 de
diciembre, sobre extracción y transplante de órganos - Dialnet [Internet]. [citado
27 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
10. Escudero D. Diagnóstico de muerte encefálica [Internet]. Vol. 33, Medicina
Intensiva. Elsevier Doyma; 2009 [citado 27 de abril de 2021]. p. 185-95.
Disponible en:
[Link]
a_token=8ZJwW8v3XSIAAAAA:VSi81L_wP9FIQGFNrtVVd1BNXvW35cTkXGbn
HEBFXjILgKQNDvvYYTecLetu_kOniW9W2E8A-7o
11. Sociedad Española de Neurología. Diagnóstico Neurológico de la muerte
cerebral.: [Dictamen Candanchú 1993 de la Sociedad Española de Neurología] -
Dialnet [Internet]. [citado 27 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
12. Montagud Rubio N. Las ocho dimensiones del ser humano [Internet]. [citado 8 de
abril de 2021]. Disponible en: [Link]
62
ser-humano
13. Hernández-Jiménez D. Educación : una visión desde las dimensiones del ser
humano y la vida. Acta Académica [Internet]. 2015 [citado 8 de abril de
2021];57:79-92. Disponible en: [Link]
14. Chacón Blanco MC. El ser humano como ser cultural. Innovación y Exp Educ
[Internet]. 2005 [citado 15 de mayo de 2021];39(5):195-200. Disponible en:
[Link]
mo_ser_social_y_cultural.pdf
15. Guenther L. Confinamiento solitario: la muerte social y sus vidas posteriores.
[Internet]. [citado 27 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
16. De la Calle Real M, Muñoz Algar MJ. Hikikomori: El síndrome de aislamiento
social juvenil. Rev la Asoc Española Neuropsiquiatría [Internet]. 2018 [citado 6 de
abril de 2021];38(133):115-29. Disponible en:
[Link]
17. Vida en sociedad. Personalidad y socialización. [Internet]. [citado 15 de mayo de
2021]. Disponible en: [Link]
personalidad-y-socializacion-status-rol/
18. Significado de Psique. Concepto y Definición [Internet]. [citado 7 de abril de 2021].
Disponible en: [Link]
19. Definición de psique - Qué es, Significado y Concepto [Internet]. [citado 11 de
diciembre de 2020]. Disponible en: [Link]
20. El poder de la mente | Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social [Internet].
[citado 8 de diciembre de 2020]. Disponible en:
[Link]
21. O’Sullivan S. El poder de la mente sobre el cuerpo es ilimitado. [Internet]. [citado
11 de diciembre de 2020]. Disponible en:
[Link]
[Link]
22. Lora Valerio I. Muerte psicógena [Internet]. [citado 3 de noviembre de 2020].
Disponible en: [Link]
23. Milá M. Muerte psicógena: Qué es, qué la causa y tipos. [Internet]. [citado 3 de
noviembre de 2020]. Disponible en:
[Link]
causa-y-tipos/
24. Castillero Mimenza Ó. Muerte psicógena: Definición, causas y tipos. [Internet].
[citado 3 de noviembre de 2020]. Disponible en:
[Link]
25. Flores Lázaro JC, Ostrosky Solís F. Neuropsicología de Lóbulos Frontales,
Funciones Ejecutivas y Conducta Humana [Internet]. Vol. 8, Abril. Grupo de
Neurociencias de Antioquia; 2008 [citado 3 de noviembre de 2020]. Disponible
en:
[Link]
a=ENG
26. Beldarrain MG. Capítulo 14: Síndromes Disejecutivos: Bases, Clínica y
Evaluación. [Internet]. [citado 3 de noviembre de 2020]. Disponible en:
63
[Link]
27. Leach J. ‘Give-up-itis’ revisited: Neuropathology of extremis. Med Hypotheses
[Internet]. 1 de noviembre de 2018 [citado 3 de noviembre de 2020];120:14-21.
Disponible en:
[Link]
28. Goffman E. Internados. Ensayos sobre la situación social de los enfermos
mentales. [Internet]. [citado 18 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
29. Barenys Pérez MP. Un marco teórico para el estudio de las instituciones de
ancianos - [Internet]. [citado 30 de diciembre de 2020]. Disponible en:
[Link]
30. Barenys MP. Las residencias de ancianos y su significado sociológico. Pap Rev
Sociol [Internet]. 1 de julio de 1992 [citado 30 de diciembre de 2020];40(0):121.
Disponible en: [Link]
31. Aguarón García MJ. La historia de vida como herramienta de mejora de los
cuidados gerontológicos. Universidad Rovira y Virgili. [Internet]. TDX (Tesis
Doctorals en Xarxa). Universitat Rovira i Virgili; 2016 ene [citado 30 de diciembre
de 2020]. Disponible en: [Link]
32. Roger L, Harre R. Diccionario de psicología social y de la personalidad [Internet].
[citado 4 de noviembre de 2020]. Disponible en:
[Link]
personalidad/19723
33. Imserso. Institucionalización y dependencia [Internet]. [citado 4 de noviembre de
2020]. Disponible en: [Link]
[Link]/imserso/documentacion/[Link]
34. Palacios Echevarría A. La soledad en el adulto mayor [Internet]. Calidad de vida,
salud. 2016 [citado 27 de febrero de 2021]. p. Disponible en: [Link]
soledad-en-el-adulto-mayor/
35. Losada-Baltar A, Jiménez-Gonzalo L, Gallego-Alberto L, Pedroso-Chaparro
MDS, Fernandes-Pires J, Márquez-González M. Association of self-perceptions
of aging, personal and family resources and loneliness with psychological distress
during the lock-down period of COVID-19. J Gerontol B Psychol Sci Soc Sci. 13
de abril de 2020;
36. Cochrane I. Efectos colaterales del confinamiento para evitar la COVID-19 en las
personas mayores y las medidas para prevenirlos o tratarlos. [Internet]. [citado 7
de noviembre de 2020]. Disponible en: [Link]
los-efectos-colaterales-del-confinamiento-para-evitar-la-covid-19-en-las-
personas
37. Wang H, Li T, Barbarino P, Gauthier S, Brodaty H, Molinuevo JL, et al. Dementia
care during COVID-19 [Internet]. Vol. 395, The Lancet. Lancet Publishing Group;
2020 [citado 7 de noviembre de 2020]. p. 1190-1. Disponible en:
[Link]
38. DGAS, SESCAM. Prevención del aislamiento social y sus consecuencias para la
salud mental. [Internet]. [citado 9 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
mentos/pdf/20201221/afrontamiento_del_malestar_ante_fechas_navidenas-
[Link]
64
39. Gené-Badia J, Ruiz-Sánchez M, Obiols-Masó N, Oliveras Puig L, Lagarda
Jiménez E. Aislamiento social y soledad: ¿qué podemos hacer los equipos de
atención primaria? Aten Primaria [Internet]. 1 de noviembre de 2016 [citado 9 de
abril de 2021];48(9):604-9. Disponible en: [Link]
atencion-primaria-27-articulo-aislamiento-social-soledad-que-podemos-
S0212656716301809
40. Zuñiga O. El aislamiento social [Internet]. 2012. 2015 [citado 8 de abril de 2021].
Disponible en: [Link]
41. Pérez de Armiño K, Eizagirre M. Exclusión social [Internet]. [citado 9 de abril de
2021]. Disponible en: [Link]
42. Marino P. Estigma Social. 2003 [citado 8 de abril de 2021];1-3. Disponible en:
[Link]
43. Torrano A. Canguilhem y Foucault. De la norma biológica a la norma política.
Estud Epistemol X [Internet]. 2013 [citado 8 de marzo de 2021];122-44. Disponible
en: [Link]
44. Muñoz MA. Trauma y resiliencia [Internet]. [citado 8 de abril de 2021]. Disponible
en: [Link]
45. Echeburúa E, De-Corral P, Amor P. La resistencia humana ante los traumas y el
duelo. En: Alivio de las situaciones difíciles y del sufrimiento en la terminalidad
[Internet]. 2005 [citado 8 de abril de 2021]. p. 337-59. Disponible en:
[Link]
[Link]
46. Meza Dávalos EG, García S, Torres Gómez A, Castillo L, Sauri Suárez S, Silva
M. El proceso de duelo. Un mecanismo humano para el manejo de las pérdidas
emocionales. [Internet]. Vol. 13, Revista de Especialidades Médico-Quirúrgicas.
2008 [citado 18 de abril de 2021]. 28-31 p. Disponible en:
[Link]
47. Aragón Sánchez R, Martínez Cruz R. Causas y caracterización de las etapas del
duelo romántico [Internet]. [citado 27 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
48322014000100002
48. Miaja Ávila M, Moral De La Rubia J. El significado psicológico de las cinco fases
del duelo propuestas por kübler-ross mediante las redes semánticas naturales.
Psicooncologia [Internet]. 2013 [citado 31 de marzo de 2021];10(1):109-30.
Disponible en: [Link]
49. Florence Nightingale, la primera gran teórica de enfermería [Internet]. [citado 17
de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
03192004000300009
50. Fernández Fernández M. Modelo Conceptual de Virginia Henderson. Bases
Históricas y Teóricas la Enfermería [Internet]. 2016 [citado 17 de abril de 2021];18.
Disponible en: [Link]
teoricas-de-la-enfermeria/materiales-de-clase-1/[Link]
51. Tejada Musté R. Marco teórico y filosófico de enfermería. [Internet]. [citado 29 de
diciembre de 2020]. Disponible en:
[Link]
MINARIO TFG 4o- [Link]
65
52. Michel M. Desarrollo del conocimiento en Enfermería: Teoría de la incertidumbre
frente a la enfermedad. [Internet]. 2014 [citado 29 de diciembre de 2020]. p. 1-1.
Disponible en:
[Link]
incertidumbre-frente-la_19.html
53. Amir Salud. Modelos de Enfermería | Cuestiones Conceptuales - Amirsalud
[Internet]. AMIRSalud. 2018 [citado 27 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
la-profesion/
54. Manuales CTO. Modelos y teorías de enfermería. Características generales de
los modelos y principales teóricas. [Internet]. [citado 29 de diciembre de 2020].
Disponible en: [Link] CTO OPOSICIONES DE
ENFERMERIA - PAIS VASCO‚ Volúmen 1/9788417470050
55. Bioética. I de. Atención centrada en la persona. Bioètica debat Trib abierta del
Inst Borja Bioètica [Internet]. 2017 [citado 30 de diciembre de 2020];(82):22-3.
Disponible en:
[Link]
juntos/cuaderno [Link]
56. Chochinov H. Dignidad y la esencia de la medicina: el A, B, C, y D del cuidado
centrado en la dignidad. [Internet]. [citado 28 de febrero de 2021]. Disponible en:
[Link]
e_la_medicina_el_A_B_C_y_D_del_cuidado_centrado_en_la_dignidad_translat
ed_into_Spanish_by_Carolina_Casanas_i_Comabella
57. Pfeiffer L, Juliarena A. Cuidar la dignidad, un desafío para todos en las Unidades
de Cuidados Intensivos. [Internet]. [citado 1 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
58. Taylor, S.J, Bodgan R. Introducción a los métodos cualitativos de investigación.
La búsqueda de significados. 1992 [citado 27 de abril de 2021];1-24. Disponible
en:
[Link]
II2019III/document/libro_metodo_de_investigacion.pdf
59. Centro Virtual de Cervantes. Diccionario de términos clave. Metodología
cualitativa. [citado 27 de abril de 2021]; Disponible en:
[Link]
[Link]
60. Samper MB. BOE. Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de protección de
datos personales y garantía de los derechos digitales. En: Protección de datos
personales [Internet]. 2020 [citado 5 de abril de 2021]. p. 145-252. Disponible en:
[Link]
61. Perez J, Gardey A. Definición de percepción - Qué es, Significado y Concepto
[Internet]. 2008. 2008 [citado 9 de abril de 2021]. p. 1. Disponible en:
[Link]
62. Psicop S. Significado de Percepción. [Internet]. 10-Abril. 2015 [citado 9 de abril
de 2021]. Disponible en: [Link]
63. Muerte social - Social death - [Internet]. [citado 26 de marzo de 2021]. Disponible
en: [Link]
64. Ramos Cortés M del CA. Duelo ante una muerte inesperada. [Internet]. 2013
66
[citado 21 de abril de 2021]. Disponible en: [Link]
[Link]/descargas/tesinas/200 [Link]
65. Kenneth M. Estado vegetativo y estado mínimamente consciente - Trastornos
neurológicos - Manual MSD [Internet]. MSD Manuals. 2017 [citado 2 de abril de
2021]. Disponible en: [Link]
neurológicos/coma-y-deterioro-de-la-conciencia/estado-vegetativo-y-estado-
mínimamente-consciente
66. Flores E, Rivas E, Seguel F. Nivel de sobrecarga en el desempeño del rol del
cuidador familiar de adulto mayor con dependencia severa. Cienc y enfermería
[Internet]. 2012 [citado 2 de abril de 2021];18(1):29-41. Disponible en:
[Link]
95532012000100004&script=sci_arttext
67. Uriarte Arciniega J. La resiliencia. Una nueva perspectiva en psicopatología del
desarrollo. Rev psicodidáctica [Internet]. 2005 [citado 2 de abril de 2021];10(2):61-
79. Disponible en: [Link]
68. Osorio Rojas AT. Resiliencia. Un aspecto nuevo que puede aportar al profesional
de enfermería para mejorar el cuidado en el ciclo vital, en las situaciones difíciles
de la vida y como herramienta para la prevención del suicidio. [Internet]. 2018
[citado 22 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link] resiliencia y
suicidio. Angie [Link]
69. Aretio Romero A. Una mirada social al estigma de la enfermedad mental. Cuad
Trab Soc [Internet]. 2010;23(23):289-300. Disponible en:
[Link]
86/
70. World Health Organization. OMS | Factores de riesgo [Internet]. Factores de
riesgo. World Health Organization; 2011 [citado 27 de marzo de 2021]. p. 1.
Disponible en: [Link]
71. Tomás J, Almenara J, Gondón N, Batlle S. Clasificación en paidopsiquiatría.
Conceptos y enfoques. Sistemas de clasificación: DSM-IV, CIE-10 [Internet].
[citado 22 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
72. Pedersen D. Estigma y exclusion social en la enfermedad mental: apuntes para
el analisis e investigacion. Rev Psiquiatr y Salud Ment Hermilio Vald [Internet].
2005 [citado 28 de marzo de 2021];VI(September):3-14. Disponible en:
[Link]
a_enfermedad_mental_Apuntes_para_el_analisis_e_investigacion
73. Scheff TJ. Schizophrenia as Ideology. Schizophr Bull [Internet]. 1 de septiembre
de 1970 [citado 30 de abril de 2021];1(2):15-9. Disponible en:
[Link]
y
74. Angermeyer MC, Schulze B. Reinforcing stereotypes: How the focus on forensic
cases in news reporting may influence public attitudes towards the mentally ill. Int
J Law Psychiatry [Internet]. 2001 [citado 29 de marzo de 2021];24(4-5):469-86.
Disponible en: [Link]
75. Goffman E. Estigma, la identidad deteriorada. [citado 6 de abril de 2021];
Disponible en: [Link]
[Link]
67
76. Correa Urquiza M. Radio Nikosia: La rebelión de los saberes profanos (Otras
prácticas, otros territorios para la locura) Universitat Rovira y Virgili. Tesis
doctoral. [Internet]. [citado 28 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
77. Michael B. First. Introducción a las enfermedades mentales - Trastornos de la
salud mental - Manual MSD [Internet]. Columbia University. 2020 [citado 24 de
abril de 2021]. Disponible en: [Link]
es/hogar/trastornos-de-la-salud-mental/introducción-al-cuidado-de-la-salud-
mental/clasificación-y-diagnóstico-de-las-enfermedades-mentales
78. López M, Laviana M, Fernández L, López A, Rodríguez AM, Aparicio A. La lucha
contra el estigma y la discriminación en salud mental: Una estrategia compleja
basada en la información disponible [Internet]. [citado 24 de abril de 2021].
Disponible en: [Link]
57352008000100004
79. Triglia A. La teoría de los límites de la locura de R. D. Laing [Internet]. [citado 24
de abril de 2021]. Disponible en: [Link]
limites-locura-rd-laing
80. Moncrieff J. Un enfoque alternativo del tratamiento farmacológico en psiquiatría.
Rev la Asoc Española Neuropsiquiatría. 2018;38(133):181-93.
81. Correa Urquiza M. El cuerpo silenciado. Reflexiones sobre los itinerarios
corporales de la locura. [Internet]. [citado 8 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
O_REFLEXIONES_SOBRE_LOS_ITINERARIOS_CORPORALES_DE_LA_LOC
URA
82. Whitaker R. Los efectos nocivos de los psicofármacos. [Internet]. [citado 23 de
abril de 2021]. Disponible en: [Link]
83. Centros para el control y la prevención de enfermedades. Soledad y aislamiento
social vinculados a afecciones graves. Academias Nacionales de Ciencias,
Ingeniería y Medicina [Internet]. 2020 [citado 25 de abril de 2021]; Disponible en:
[Link]
84. Bierce A. Diccionario del Diablo [Internet]. [citado 6 de abril de 2021]. Disponible
en: [Link]
85. Vallejos I. El Otro Anormal. Desde el fondo, [Internet]. 2002 [citado 21 de marzo
de 2021];19-23. Disponible en:
[Link]
27/3 IndianaVallejos [Link]
86. soledad | Definición | Diccionario de la lengua española | RAE - ASALE [Internet].
[citado 6 de abril de 2021]. Disponible en: [Link]
87. García-Valdecasas Medina JI. La soledad impuesta. [citado 18 de marzo de
2021]; Disponible en: [Link]
88. Trinidad Herrero M. Soledad deseada, soledad no deseada. [Internet]. [citado 18
de marzo de 2021]. Disponible en: [Link]
[Link]
89. Cigna. Signos y Sintomas de la soledad crónica. En: [Link] [Internet].
2019 [citado 18 de marzo de 2021]. Disponible en: [Link]
us/individuals-families/health-wellness/chronic-loneliness
68
90. Rodríguez Carrajo M. La soledad de las personas mayores. Fam Rev Ciencias y
Orientación Fam [Internet]. 2000 [citado 18 de marzo de 2021];(21):57-68.
Disponible en:
[Link]
s/eu_def/[Link]
91. RAE. resiliencia | Definición | Diccionario de la lengua española | RAE - ASALE
[Internet]. [citado 18 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
92. María Estela Raffino. Qué es la resiliencia [Internet]. Última edición: 29 de
noviembre de 2019. [citado 18 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
93. Cabodevilla I. Las pérdidas y sus duelos. An Sist Sanit Navar [Internet]. 2007
[citado 27 de marzo de 2021];30. Disponible en:
[Link]
66272007000600012
94. Vedia Domingo V. Pathological grief Risk and protection factors. Rev Digit Med
Psicosom y Psicoter [Internet]. 2016 [citado 27 de marzo de 2021];VI(2):12-34.
Disponible en:
[Link]
[Link]/doc/3466489/revista-digital-de-medicina-psicosomática-y-
psicoterapia
95. Roitoman A, Armus M, Swarc N. El duelo por la muerte de un hijo. [Internet].
[citado 21 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
96. Vulnerable. [Internet]. [citado 23 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
97. Feito L. Vulnerabilidad [Internet]. [citado 23 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
66272007000600002
98. Aguirre Baztán Á. Antropología de la depresión. Rev Mal Estar e Subjetividade
[Internet]. 2008 [citado 30 de marzo de 2021];8(3):563-601. Disponible en:
[Link]
61482008000300002#back4
99. Sánchez J carlos, Villarreal ME, Musitu G. Capitulo 12. Ideacion suicida. 2012
[citado 7 de abril de 2021];(1642). Disponible en:
[Link]
100. Mejía Luchinger M, Sanhueza Ojeda P, González J. Factores de riesgo y
contextos de suicidio. Rev [Link] [Internet]. 2011 [citado 21 de marzo de
2021];8:11. Disponible en:
[Link]
101. Corpas Nogales JM. Aproximación social y cultural al fenómeno del suicidio.
[Internet]. [citado 30 de marzo de 2021]. Disponible en: [Link]
[Link]/wp-content/uploads/G27_33JoseManuel_Corpas_Nogales.pdf
102. Nizama Valladolid MA. Suicidio. Revista Peruana de Epidemiología Artículo de
Revisión. [Internet]. [citado 7 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
103. De Miguel J. «El Ultimo Deseo»: Para Una Sociologia De La Muerte En España.
69
Rev Esp Invest Sociol [Internet]. 1995 [citado 1 de abril de 2021];71:109-56.
Disponible en: [Link]
104. Rodríguez Vázquez A. Percepción Enfermera frente al cuidado del paciente en
Situación de Últimos Días En las unidades asistenciales de un hospital público de
nivel terciario. 2016;57. Disponible en:
[Link]
%3A787&datastreamId=Memòria&label=TFG%3A787&mime=application/pdf&la
ng=es
105. García Sierra RM. Engagement en Enfermería [Internet]. 2016 [citado 18 de
marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
106. Martínez Pérez A. El síndrome de Burnout. Evolución conceptual y estado actual
de la cuestión. [citado 7 de abril de 2021]; Disponible en:
[Link]
107. Valle Vega MM del. El Sindrome de Burnout en personal de atención directa al
anciano , en residencias geriátricas del Principado de Asturias. 2016 [citado 1 de
abril de 2021]; Disponible en: [Link]
108. Molina C. Fatiga emocional y como superarla. [Internet]. Psicóloga Emocional.
2019 [citado 27 de marzo de 2021]. Disponible en:
[Link]
109. Peláez Arnillas E. Enfermería ante la muerte: Importancia de la formación ante
este proceso. Revisión Bibliográfica [Internet]. 2015 [citado 2 de abril de 2021].
Disponible en: [Link]
110. Gómez Gamboa E, Montes Rufian P, Negre Loscertales A, Flores M. Estudio de
la formación continuada en enfermería de un centro hospitalario de cuarto nivel.
[Internet]. [citado 5 de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
111. Raffino ME. Concepto de Dignidad [Internet]. [citado 1 de abril de 2021].
Disponible en: [Link]
112. Martí Rico C. Dignidad y respeto en el cuidado de enfermería. [Internet]. [citado 1
de abril de 2021]. Disponible en:
[Link]
113. Good B. Medicina , racionalidad y experiencia: una perspectiva antropológica.
Quad l’Institut Català d’Antropologia [Internet]. 2003 [citado 1 de abril de
2021];(19):171-4. Disponible en:
[Link]
racionalidad_y_experiencia_Una_perspectiva_antropologica
114. Sala JE. The jibarization of logos: how medical reductionism can kill. Boletín
Médico Del Hosp Infant México (English Ed [Internet]. 1 de marzo de 2017 [citado
2 de abril de 2021];74(2):154-63. Disponible en:
[Link]
115. Armus M, Roitman A, Szwarc N. El duelo por la muerte de un hijo. Aperturas
psicoanalíticas Rev psicoanálisis [Internet]. 2002 [citado 6 de abril de
2021];(12):5. Disponible en:
[Link]
70
9 ANEXOS
9.1 Anexo 1: Consentimiento informado.
Introducción
Propósito
El propósito de estas entrevistas es además de dar visibilidad a los términos tales como
muerte social y psicológica, conocer su experiencia y su percepción en relación a estos
conceptos.
La muerte psicológica o psicógena, hace referencia a la total falta motivación por vivir,
desencadenada por un suceso traumático físico o psicológico que la persona no es
capaz de superar por sí misma, empeorando cada vez más su situación. La muerte
social, en cambio, se entiende como la pérdida del sentido de pertenencia a un
determinado grupo a consecuencia de una ruptura del individuo con su entorno o
reducción de su ámbito social desatendiendo así, las competencias necesarias para
establecer vínculos con otras personas.
71
Esta investigación se utilizará como trabajo de campo para nuestro TFG y consta de
entrevistas semiestructuradas.
Selección de Participantes
Participación voluntaria
Procedimiento y Protocolo
Le pediremos que conteste a unas preguntas las cuales usted será conocedor/a antes
de llevar a cabo la entrevista.
Confidencialidad
El conocimiento que se obtenga por realizar esta investigación se compartirá con usted
antes de que se haga disponible al público. No se compartirá información confidencial.
Después, se publicarán los resultados para que otras personas interesadas puedan
aprender de nuestra investigación
72
Fecha: ________ de __________________ de ________________
Ciudad: ___________________________________
73
9.2 Anexo 2: Preguntas de la entrevista
(Breve presentación entrevistado/a: Nombre, profesión, ámbitos donde ha trabajado…)
1. ¿Qué opina acerca de que existan otros tipos de muertes que no sean la
biológica?
2. ¿Por qué cree que hay poca visibilidad e información sobre el tema?
3. ¿En su opinión cuáles serían los factores de riesgo más importantes
relacionados con la muerte no biológica?
4. ¿Cuéntenos su percepción/experiencia si la ha presenciado y como se sintió?
5. ¿Qué procedimientos se llevaron a cabo para el cuidado de la persona?
6. ¿Qué plan de cuidados y rol cree que tendría que adoptar enfermería para la
prevención y detección de personas en riesgo de sufrir MNB?
7. ¿Cómo cree que podrían estar conectadas la MNB y una enfermedad
psicosomática?
8. ¿Quiere decir alguna cosa más que le parezca relevante?
74