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Libro 2024 - Virginia Riccio

El documento es una introducción a las Constelaciones Familiares, escrito por Virginia Riccio, que incluye dedicatorias y agradecimientos a personas que han influido en su trabajo. Se describe el proceso de creación del libro y su evolución desde 2017, así como la importancia de la maternidad en su enfoque actual. Además, se presenta un índice que detalla los capítulos y temas abordados en el libro, que incluyen técnicas, implicancias familiares y relaciones interpersonales.
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Libro 2024 - Virginia Riccio

El documento es una introducción a las Constelaciones Familiares, escrito por Virginia Riccio, que incluye dedicatorias y agradecimientos a personas que han influido en su trabajo. Se describe el proceso de creación del libro y su evolución desde 2017, así como la importancia de la maternidad en su enfoque actual. Además, se presenta un índice que detalla los capítulos y temas abordados en el libro, que incluyen técnicas, implicancias familiares y relaciones interpersonales.
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Indice

Introducción a las Constelaciones


Familiares para grupos y consulta
individual

Virginia Riccio
Dedicatoria y agradecimientos

A mi hermoso hijo Siwen, cuyo nacimiento contribuyó a la maduración y


manifestación de este libro. A mi compañero y papá de Siwen Sergio Salinas, por
los silencios y las charlas que me inspiran. A mis padres Norma y Ricardo, a mi
hermano Fede y cuñada Cami que siempre apoyan y acompañan todo lo que
hago.

A todos los que ayudaron en la construcción de este libro con ideas, correcciones,
propuestas, recomendaciones, desgrabaciones de constelaciones y revisión
general desde el año 2017: Carolina Ríos, Norma Cángaro, Ricardo Riccio, Sara
García, Yemina Coronel, Sergio Salinas, Cecilia Anastasi, Facundo Gimenez,
Natalia Lodi, Silvina Fernandez, Carolina Fernandez, Cecilia De Federico, Carina
Pagano, Agostina Cángaro, Ricardo Espino Maraví, Jose Luis Alonso y Mercedes
Gimenez. Quienes también son mis amigas y amigos, gracias por las palabras, la
lectura, los aportes y la mirada amorosa.

A mis amigas y amigos que siempre me alentaron a escribir y apoyaron en este


camino: Gabriela Bustos, Paula Marin, Lilia Sance, Laura Yofé, Daniela Stivelman,
Graciela Sigilio, Lourdes Irrera, Paula Llosa, Aldana Smekal, Ximena Errazti, Yanina
Villar, Luciano Ruete, Abigail Rapaport, Simon Hausner, Romina Villar, Jazmin
Guli y Vanesa Visconti.

A mis maestros Bert Hellinger, Eugenio Carutti, Tiiu Bolzmann, Thomas Hübl,
Miguel Schiavo, Alejandra Pistorio, Maria de los Hoyos y Raul Pardo. Muy
especialmente a Stephan Hausner, ya que sin su trabajo no hubiera podido
comprender las Constelaciones Familiares desde una óptica más humana,
realista y humilde.

1
Prólogo

Marzo del 2008, o quizás una fecha anterior o posterior, no recuerdo bien. Y qué
puede importar ahora. Los años y los meses se desdibujan cuando algo más
profundo, y alguien con una extraña combinación de coraje y gozo por la vida,
empiezan a tejer hilos en un pueblo, en una ciudad o en esos lugares que
vagamente llamamos corazón.

Ese año Virginia comenzó a abrir espacio para las Constelaciones Familiares en
Mendoza. De su mano llegaban, como mensajeros de un mundo apenas intuido,
profesionales que se habían formado con Bert Hellinger, que habían bebido
directamente de la fuente, y que traían con ellos el oficio de asentir a las raíces de
las cosas. Hablaban de tal modo que algunos nos permitimos nacer de nuevo.

Y en algún momento la que habló fue ella. Explicaba con una voz niña un no sé
qué acerca de las familias y los amores ciegos. Esas cosas que sólo pueden sonar
claras si quien lo dice lo está trayendo desde un fondo cierto y visitado. Y
ensayaba formas diversas de contarnos acerca de estos amores que, aunque
invisibles, nos atan más fuerte que cualquier lazo visible.

Aquí lo sigue haciendo: esta es su manera de entregarnos el hilo de Ariadna, ese


que no siempre sabemos si queremos seguir y sirve para llegar al centro de este
laberinto que es tu alma y la mía, y la de aquel; perdernos todo lo que sea posible
y tolerable y regresar trayendo en las manos espacios nuevos necesarios.

Estoy de acuerdo, no estoy de acuerdo, por favor que lo diga de nuevo: ese fue
siempre el cantileo de mis adentros al escucharla; y ahora, cuando la leo.

De hecho, desde el momento en que la conocí, si sus palabras pronunciadas


hubiesen sido algo material, tangible, me hubiese dedicado sin pudor a
recogerlas una por una, como quien tiene un tazón mendicante y por fin
encontró el tesoro.

Afortunadamente es ella la que hace que sus palabras hoy sean algo material y
tangible. Y entonces en vez de andar yo recogiéndolas una por una ahora puedo
-usted también- recorrer letra por letra las veces que quiera, sintiendo que allí
también yo y los míos estamos escritos.

Notarán que quiere ser precisa, y ocupada en que se entiendan profundidades


del alma humana despojada de brumas sensibles. Y mientras ella parece
desvelarse por la claridad y la veracidad y la justeza en sus palabras en realidad
2
eso que explica se va ensanchando en quien la escucha y en quien la lee más allá
de lo ella pudiera haber calculado. Y entonces cada uno estrena un viaje propio,
de la mano de estas explicaciones que ella ofrece de lo sutil y lo cotidiano.

Nos encontraremos con lo que ha reunido en estos años de escuchar historias, de


acunar procesos, de conversar con los silencios de la gente y los suyos; años de
honrar a sus Maestros y Maestras, de arriesgar intuiciones, y con la capacidad de
hacer que sus búsquedas y sus referentes, como Stephan Hausner, nos
enciendan a los demás fuertemente para trazar nuestros propios itinerarios.

No sé si ella estará de acuerdo con esto: haciendo, sonando, escribiendo, hace


nidos. Hace nidos que permiten que quienes la escuchamos y leemos juntemos
coraje y gozo por la vida para abrirnos de nuevo al Mundo.

Es muy probable que quienes la hemos escuchado disfrutemos decir: qué bueno
que se volvió escritura.

Cecilia Anastasi

3
Índice
Dedicatoria y agradecimientos 1
Prólogo 2
Índice 3
Introducción 7
CAPÍTULO 1 9
Acercamiento a las Constelaciones Familiares 9
Mi encuentro con las Constelaciones Familiares 9
El origen de las Constelaciones familiares 13
Fenomenología 16
¿Quién es Bert Hellinger? 17
Los tipos de conciencia 19
Consciencia familiar Inconsciente 21
Ordenes del amor inconscientes 23
Vínculo 23
Pertenencia 24
Jerarquía 25
Prioridad 27
Implicancias familiares 27
- Efectos de las implicancias 28
- Implicancias con destinos 29
- Implicancias con sentimientos 29
CAPÍTULO 2 31
¿Desde qué lugar hacemos Constelaciones Familiares? 31
El rol del constelador 31
- Diferencias con la terapia 31
- El ayudante del jardinero no es el jardinero 33
- La renuncia a la “verdad” 33
Mitos y fantasías de las Constelaciones Familiares 34
La ayuda madura 37
- Relación constelador-consultante 38
CAPÍTULO 3 43
La técnica en Constelaciones Familiares 43
Procedimiento para configurar 43
- Con representantes en constelaciones grupales 43
- Con plantillas en sesiones individuales 46
Configuraciones básicas para plantillas 48
- Relación de pareja 48
- Relación con los padres y con los hijos 51
- Síntomas 52
- Metas 54
Los abstractos en una configuración 56
- ¿Qué es un abstracto? 56
- Ejemplo de humanización de un abstracto 57
El fenómeno de la representación 59

4
- El agregado de representantes 62
- Representante que muestra una implicación 63
- Representante que mira hacia abajo y la posición de los muertos 63
- Movimientos de solución y movimientos de implicación 64
- El fenómeno de la representación en la consulta individual 66
- El consultante representante y la devolución en la consulta individual 67
Diferencias y similitudes entre las Constelaciones Grupales y las Constelaciones individuales. 68
CAPÍTULO 4 72
Circuitos invisibles que nos unen a la familia de origen 72
Concepciones generales 72
- Lealtades y anhelos 72
- Como ver una lealtad y un anhelo en una Constelación 79
- Introducción al lazo entre anhelo, lealtad e implicancia 80
- Traumas generacionales y su relación con las implicancias 82
- Transferencia y doble transferencia 82
- La conexión inconsciente con la unión de los padres 83
- Los abortos 85
- Las parejas anteriores de los padres 86
Breve introducción a las constelaciones familiares según Stephan Hausner 86
- El cuerpo del consultante guía 87
- Los ejes de su trabajo: 88
- Constelación grupal julio 2023 89
Dinámicas Sistémicas 100
- Dinámica Incestuosa 102
- Dinámica Paralizante 103
- Dinámica Adictiva o Simbiótica 105
- Dinámica Suicida 107
La entrevista en Constelaciones Familiares 108
- El comienzo de la entrevista 109
- Motivo de consulta 111
- ¿Para qué preguntamos? 111
¿Qué más debemos tener en cuenta para constelar? 114
- ¿Puedo constelar para que otro cambie? 114
- ¿En qué momento realizar las preguntas? 115
- Preguntas generales y la pregunta de “¿por qué esto a mí?” 116
- Intervenciones generales 117
- Las tensiones en el cuerpo 118
- ¿Qué es lo que realmente sana? 122
- Flexibilidad interior 122
- La percepción de la fuerza 123
Motivos de consulta imposibles 123
- Lo que los hijos cargan por sus padres 125
- Más ejemplos de motivos imposibles 126
Las frases 127
- Las frases, entonces, permiten: 128
- El arte del facilitador 129

5
- ¿Quiénes dicen las frases? 130
- El efecto de las frases 131
CAPÍTULO 5 132
Acerca de las relaciones que establecemos en distintos ámbitos de nuestra vida 132
La relación de pareja 132
- El equilibrio entre el dar y el tomar 132
- Destino individual y destino conjunto 133
- ¿Cómo es que nos encontramos con esta persona y no con otra? 137
- Nacer a la relación de pareja 137
- Fases en la relación de pareja 138
- Las parejas en la familia de origen 142
- El vínculo entre los padres 143
- Parentalización 143
- El anhelo de que los padres estén juntos 144
- Lugar en la familia de origen 145
- ¿Qué hace para nosotros una relación de pareja? 146
Vocación, dinero y trabajo 146
- La vocación 147
- La conexión con uno mismo 147
- El desarrollo de las capacidades innatas 159
- La “chispa de la vida” no es el propósito 160
- Libertad es lograr lo que anhelo y también cuando no 161
- De la Vocación al Trabajo 162
- Del Trabajo al Dinero 163
- Autonomía laboral 164
- La activación y el reposo 165
La relación padres e hijos: hacer crecer 166
Bibliografía citada 169

6
Introducción
Escribí gran parte de este libro en el año 2017, pero no estaba segura de que
realmente fuera “así” la forma final de esa producción. En ese momento, mi
querida amiga Sara García Gutierrez me ayudó a corregirlo y quedó un material
que usé durante mucho tiempo para mis formaciones presenciales y online.
Quise hacer una publicación del libro físico, pero llegué sólo a tener un
“cuadernillo” con el que los estudiantes seguían trabajando. Durante la
pandemia, llevando adelante formaciones en la modalidad online y con más
tiempo para estar sentada y tranquila, fui dando forma a nuevos apuntes que iba
tejiendo en casa durante largas charlas con mi pareja y compartiendo con los
estudiantes y el equipo docente.

Si vamos un poco hacia atrás, toda esta aventura empezó en el año 2010, cuando
comencé a organizar la primera formación del Centro Latinoamericano de
Constelaciones Familiares en la ciudad de Mendoza, con el apoyo de Tiiu
Bolzmann y muchos otros colaboradores. En el año 2013, cuando dí mi primer
“Curso de Constelaciones Familiares para la consulta individual” en Chile fue un
gran salto y ese año, junto a Luciano Ruete y Flavio Cabobianco, dimos nombre
al Centro de Constelaciones que se venía gestando en Mendoza y lo llamamos
Blume. Con el tiempo las cosas fueron cambiando y también la gente que me ha
acompañado. Con Cecilia Anastasi, Natalia Lodi y Facundo Gimenez dimos
origen al primer equipo docente de este Centro con la colaboración de Carolina
Rios quien nos ayudaba a dar forma a todos nuestros proyectos. Más adelante se
sumó mi actual pareja Sergio Salinas y por último Carina Pagano a este equipo
de docentes de las actuales formaciones. Siempre he tenido un gran grupo de
personas que me acompañan y colaboran, incluso los que hoy se fueron de
Blume, siguen estando desde otros lugares apoyando este camino.

En el año 2021 junto a mi pareja Sergio Salinas, di a luz a nuestro hijo Siwen. Su
llegada a mi vida revolucionó completamente mi visión de este trabajo. Si bien
hay un punto donde sigo viendo lo mismo, ahora he podido incluir una vuelta
importante que es foco de mis actuales y futuras investigaciones: cuál es el
alcance de nuestra responsabilidad como padres sobre la vida del hijo, como lo
acompañamos a crecer, hasta donde llegan los efectos de nuestras decisiones y
donde es necesario dar un paso atrás para respetar el destino del hijo. Hasta la
llegada de Siwen a mi vida, mi interés estaba puesto en los hijos adultos, cómo
podemos hacer para crecer más allá de los límites de nuestra familia de origen,
cómo funciona ese amor y cómo nos quedamos implicados con el pasado por
amor a ellos. La maternidad me invitó a tocar el otro lugar, el de los padres que

7
acompañan una vida a desarrollarse: qué podemos hacer para colaborar con ese
proceso y al mismo tiempo reconocer qué inevitablemente escapa de nuestras
manos. También un nuevo foco se ha despertado en mí que es el
acompañamiento de las familias reales con niños pequeños, sobre todo cuando
éstos desarrollan síntomas. Abigail Rapaport es una consteladora y psicóloga que
investiga toda esta temática, colega y amiga cuyos aportes al tema son para mi
de gran utilidad y estoy agradecida.

Seguramente en el futuro habrá nuevas publicaciones donde podré compartir


con ustedes mis últimos escritos y descubrimientos en cuanto a la temática de
padres con hijos pequeños y la mirada de las constelaciones desde el punto de
vista de los padres en general.

Este libro está compuesto de cinco capítulos. En el primero me centro en cómo


me fui acercando a esta herramienta y en los conceptos básicos que tenemos
que conocer para empezar a introducirnos en el tema. En el capítulo 2 abro la
temática en relación al lugar desde el cual hacemos Constelaciones Familiares,
para qué las hacemos, qué es lo que nos mueve profundamente y todos los
mitos y fantasías que hay alrededor de esta herramienta. En el capítulo 3
desarrollo un poco de la técnica de las Constelaciones Familiares para grupos y
para consulta individual. En el capítulo 4 profundizo más en el contenido de las
Constelaciones Familiares, como la importancia de las lealtades, anhelos, los
abortos, traumas generacionales y Dinámicas Sistémicas. Finalmente en el
capítulo 5 hago una breve introducción a temas específicos como la relación de
pareja, asuntos con la vocación, el dinero y la relación padres e hijos. En casi
todos los capítulos encontrarán ejemplos y referencias a constelaciones que me
tocó realizar en los últimos quince años y en todo el libro hay tres
transcripciones completas de Constelaciones, dos grupales y una individual. Les
deseo una lectura amena y disfrutable.

8
CAPÍTULO 1

Acercamiento a las Constelaciones Familiares

Mi encuentro con las Constelaciones Familiares


Conocí las Constelaciones Familiares en el año 2006 cuando tenía 23 años y asistí
a un taller por primera vez por recomendación de mi primera pareja. Ya antes mi
papá me había hablado de una constelación, sorprendido porque el hijo de una
amiga que había desarrollado una parálisis en su brazo derecho, se había
recompuesto luego de constelar y lograr “despedirse” de su padre, quien había
muerto repentinamente cuando el hijo estaba de viaje. En ese momento en que
decidí participar del taller no sabía bien a dónde iba. Recuerdo llegar tarde y
sentarme en una silla que estaba dentro de un gran círculo. Observé que había
dos personas dialogando por medio de un micrófono y entendí que uno era el
facilitador y la otra persona era la que estaba constelando. Además, ví que en el
centro del círculo había tres personas paradas, una mirando al piso llorando, la
otra acostada en el piso con los ojos cerrados y por último, una tercera persona
dando la espalda a esa situación. El facilitador le dijo entonces a la mujer que
consultaba: acá vemos de dónde viene tu tristeza: todavía no te has despedido
de tu papá. Entonces entendí que dentro de ese círculo estaban siendo
representados ella misma, su padre que había muerto temprano cuando ella era
pequeña (en el piso) y su madre (mirando hacia otro lado). Con sólo esa
información y sin saber más, me di cuenta que esto era sorprendente y
maravilloso, me impactó la facilidad con la que se podía identificar qué es lo que
nos pasa realmente cuando atravesamos crisis, síntomas, dificultades o incluso
un sentimiento que se hace crónico (como la tristeza, en el caso de la señora que
consultaba). En otras palabras, comprendí que lo que creemos que nos pasa no
es lo que nos pasa, hay mucho más queriendo aflorar pero que no podemos
comprender, ni ponerle palabras ni tampoco digerir. Capté de forma intuitiva
que lo que mostraban esos representantes era un nivel de la realidad a la que no
accedemos de forma cotidiana, como si de pronto un árbol levantara sus raíces y
nos permitiera ver qué está pasando debajo del pasto, qué proceso se está
dando en esa tierra en la que se enraiza. Esto es algo que generalmente no
vemos . Vemos el árbol, sus ramas y sus hojas pero no somos conscientes de los
procesos que se dan para que ese árbol esté firme allí parado. Comprendí luego
con el tiempo que eso que mostraba la representación era sólo una capa de la
vasta realidad de la que somos parte y que con las Constelaciones Familiares se
podía acceder al menos a cierta capa del sistema familiar que habitualmente no

9
percibimos. Entendí, también intuitivamente que este trabajo muestra de forma
espontánea, sin forzar nada y de manera liviana (aún cuando lo que se muestre
sea difícil y doloroso) lo que está aconteciendo en un lugar al que estamos
conectados, pero que no vemos, que podemos intuir, pero no racionalizar ni
tocar con las manos. También capté que no se trataba de una dramatización, que
los representantes simplemente se dejaban guiar por sus sensaciones, sin forzar
sus sentimientos o los pasos que querían dar. Obviamente quedé impresionada.
En ese momento me había recibido de abogada hacía unos meses y pensé que
estudiar Constelaciones podía ayudarme a ofrecer un mejor servicio como
abogada y también podría ser muy útil para mi vida en general. A los 18 años
había tenido una crisis que hoy podría llamar “espiritual” y en ese momento tuve
una transformación muy grande, se despertó cierta percepción e intuición en mí
que no podía darle un canal seguro, hasta que encontré este trabajo que me dió
un marco ordenador a todo eso que se había despertado 5 años atrás.

Este primer taller lo hice en el ex Centro Bert Hellinger de Argentina, hoy Centro
Latinoamericano de Constelaciones Familiares. Mi principal maestra fue Tiiu
Bolzmann, tuve la suerte de tenerla a ella mayormente en todas las clases, ya
que fue discípula directa de Bert Hellinger. También tuve clases con Miguel
Schiavo, Maria de los Hoyos, Mabel Ugarte, Raúl Pardo y Alejandra Pistorio.

Cuando vine a vivir a Mendoza, organicé para el mencionado Centro muchos


años la formación que ellos ofrecían, hasta que me independicé y fui armando
mi propia visión de este trabajo. Ha sido un largo camino que me implicó mucho
estudio, viajes, asistencia a muchísimos talleres de diversos maestros y en
distintos países de los que fui tomando algo, aprendiendo y compartiendo.

Durante mis años de formación tuve la suerte de conocer a Bert Hellinger, el


creador de esta herramienta. Bert Hellinger ha publicado numerosos libros, al
que todos podemos tener acceso y que fui leyendo con muchas ganas durante
esos primeros años. Pude verlo trabajar cinco veces, dos de las cuales estuve en
Alemania en grupos relativamente pequeños. Recuerdo el efecto que tenía estar
en ese grupo aunque yo misma no había constelado, quedé impresionada por
los cambios en mi vida sólo por asistir a estos talleres. En sus últimos años, Bert
Hellinger trabajó a la par de su segunda esposa Sophie y es ella ahora, la que
después de su muerte, dirige la Hellinger Sciencia en Alemania con alcance en
todo el mundo.

Habiendo visto trabajar a Bert Hellinger, a Tiiu Bolzmann, a Alejandra Pistorio,


Miguel Schiavo, María de los Hoyos y a otros maestros me pregunté: ¿Cómo es
que lo hacen? ¿Cómo saben qué representantes poner y cuáles no? ¿Cómo
funciona este trabajo realmente?

Y la respuesta no tardó en llegar, esta vez, de la mano de Stephan Hausner. Verlo


trabajar fue un gran impacto para mí. De alguna manera, todo lo que había
10
aprendido se podía explicar ahora que lo escuchaba. Su libro “Aunque me cueste
la vida” 1 me impactó profundamente y me daba otra perspectiva de esta
herramienta. Me ayudó a entender qué es lo que hacían mis maestros cuando
constelaban y qué es lo que yo estaba haciendo cuando realizaba este trabajo y
me empujó a preguntarme ¿desde qué lugar hago Constelaciones Familiares?
¿para qué hago constelaciones familiares? Estas preguntas me acompañan cada
día de mi vida y me ayudan a mirar este trabajo con ojos de investigador, en vez
de ojos sabios o salvadores. Comprendí que no me interesaba habitar un lugar
de sabiduría ni un lugar de salvadora; que esa tendencia en mí era habitual y me
arrastraba muchas veces a un desgaste (incluso hasta el día de hoy). Es muy
tentador decirle a otros qué tienen que hacer, cómo tienen que vivir su vida y
cómo deberían resolverlo. Descubrí que ésta era la inercia del inconsciente
colectivo: caer en la sensación de ser el sabio o el que salva. Estudiando
astrología de la mano de Eugenio Carutti2 pude comprender que el sabio y el
salvador son lugares arquetípicos en el que nos posicionamos para organizarnos
frente a un conocimiento como el que nos traen las Constelacione Familiares,
porque contradice todos los supuestos sobre los cuales está asentada nuestra
civilización, por ejemplo descubrimos que estamos conectados con mucho más
de lo que creemos: los traumas vividos por otras generaciones claramente nos
afectan y esto no es algo sobre lo que nuestra civilización da cuenta fácilmente.
La fascinación que nos genera todo este conocimiento es muy habitual, pero si
no lo registramos lo suficiente como para no caer en fanatismos y fantasías,
reducimos su potencial.

No es mi objetivo ahondar demasiado en este tema ahora ya que éste es un libro


introductorio, pero gran parte de mi trabajo está dedicado a romper los mitos y
fantasías que se han generado con las Constelaciones Familiares, en un primer
momento en mí misma, y ahora lo comparto en especializaciones y
profundizaciones, invitando a mis estudiantes y colegas a hacerse también estas
preguntas.

El trabajo de Stephan Haunser me permitió comprender que esta tarea tiene una
lógica, un camino que está construido por pasos consecutivos y encontré que era
más importante aprender esa lógica, que saber de antemano qué debo hacer en
cada caso: “si se presenta algo así entonces hago asá”, si se presenta esto otro
entonces hago ésto otro. Las Constelaciones Familiares nos empujan al vacío de
no saber qué hacer cada vez que facilitamos un trabajo para alguien. El deseo de
saber qué va a pasar o de darle una respuesta “verdadera” y certera al
consultante nos aleja del potencial de la constelación y nos coloca en lugares de
superioridad que son muy tentadores pero a la vez muy drenantes. El anhelo de
reconciliación que todos tenemos dentro, con esto me refiero a la búsqueda del
final feliz dentro de nuestro trabajo, no sólo no ayuda al consultante sino que le
1
Hausner, S. Aunque me cueste la vida (2017). Editorial Plataforma en Español.
2
Eugenio Carutti es astrólogo y director de Casa XI. (2024) [Link]
11
teje nuevas fantasías -que reemplazará por las que ya tenía antes-, sobre cómo
debería haber sido su familia de origen. El constelador y las Constelaciones
pueden volverse el nuevo anhelo de salvación para el consultante, proyectando
en el constelador ciertas facultades que el consultante “no tiene” y que la
Constelación con sus representantes harán el trabajo por él. Todos
profundamente quisiéramos que alguien nos salve, que nos diga qué hacer y
que nos sostenga en sus brazos si caemos. Está bueno pedir ayuda, eso es claro,
pero los ayudadores tenemos que cuestionarnos profundamente desde qué
lugar ayudamos o como decía Bert Hellinger, a veces no es claro quién ayuda a
quién.

Con el trabajo de Stephan fui comprendiendo que tomar a los padres era un
proceso complejo que no puede ser reducido a la imagen arquetípica que
tenemos de la reconciliación, que muchas veces dar las gracias no sirve y, para
quienes es fácil tomar, será difícil soltar. Algunos hijos dicen estar en paz con sus
padres pero no soportan que ellos carguen con lo que les toca cargar y otros
hijos que aparentemente pueden soltar a los padres y dejarlos ir, lo hacen de
forma arrogante y rebelde y esto tampoco funciona.

A través del trabajo de Stephan comprendí que el amor que los hijos tienen para
sus padres llegan al extremo de dar la vida por ellos, y no sólo es el trasfondo de
enfermedades graves sino que el trabajo con las implicancias y con los traumas
transgeneracionales tiene sentido si incluimos cómo es que nos conectamos con
el pasado familiar, es decir, poder comprender cómo nos implicamos y cómo
funciona el amor escondido que tenemos hacia nuestros padres y hacia la familia
de origen, que en general coloca a la Constelación en un lugar diferente: ya no es
ese suceso mágico que está ocurriendo y que me va a sanar mis problemas, sino
que es el puente hacia otra manera de comprender la vida y por ese puente el
consultante necesita decidir por sí mismo si va a caminar por allí, es decir, le da al
consultante una dimensión de cuál es su responsabilidad, cómo hacer raíz en su
propia fuerza y a partir de allí iniciar un camino de transformación.

Con Stephan comprendí que la constelación tiene el potencial de agrandar el


círculo pequeño y estrecho que hemos construido para sobrevivir y esta lógica
nos aporta una manera diferente de ver los problemas y dificultades, “si agrando
el envase” hay problemas que se disuelven solos, el foco ya no está en querer
solucionar o lograr un asunto, sino en agregar la información que está faltando
para que esa solución (que no es generalmente la esperada) o ese cambio tenga
un terreno apto para suceder. Abandonar la idea de resolver, de llegar a la meta y
en vez de eso aprender a relacionarnos con lo que está ahí, con eso que la
constelación muestra, es ampliar el mundo en el que vivimos e incorporar una
inteligencia diferente que aborda los problemas de la vida desde una óptica de
interconexión, más que de oposición. Poder estar con lo que hay, a la vez que se
muestra cuál es el próximo paso que podemos dar dentro de esto que se tejió, es

12
un trabajo mucho más profundo que el de querer devolver a los ancestros su
carga o pedirles que se hagan cargo de sus temas, o de intentar resolver el
pasado a través de los representantes (esto último no sólo lo veo inadecuado
sino también arrogante).

Comprendí que lo que enferma no son los traumas ni el desorden en la familia,


sino la imposibilidad de conectarnos en el presente con la información que el
trauma necesitó excluir en algún momento, pero que de todas formas sigue aquí
“detrás de las cortinas”. El desorden en la familia es el efecto de esto y no su
causa. La presencia del pasado que está en el presente aunque no lo
registremos, afecta nuestras relaciones significativas y es esencial comprender
que lo que me conecta profundamente con ese pasado son mis anhelos
infantiles. Estos anhelos son parte del niño que sigue vivo dentro de nosotros y
que no soporta la lejanía, por ende nos conectamos con el pasado de los padres
que no se resolvió como una forma de tenerlos cerca, tal como haría un niño,
aunque seamos adultos. Por eso una Constelación desde esta perspectiva es lo
que nos ayuda a crecer, a renunciar a estos anhelos y permitir el movimiento de
crecimiento. Desde este ángulo, usar las Constelaciones para alimentar fantasías
infantiles no ayuda a este propósito.

El origen de las Constelaciones familiares


En el idioma alemán, las Constelaciones familiares se dicen
Familienaufstellungen, palabra que significa “posicionamiento familiar” o
“configuración familiar”, por lo que el término correcto sería “configuración” y no
“Constelación”. Sin embargo, en nuestro país y en todo el ámbito de habla
hispana, el método es popularmente conocido como “Constelaciones
Familiares”.

Se trata de un método fenomenológico desarrollado por el filósofo y terapeuta


alemán Bert Hellinger, donde se representa, mediante personas u otras
herramientas, el sistema familiar o la situación actual de un consultante que
tiene una pregunta en relación con un síntoma o dificultad. La situación y/o el
sistema familiar es entonces representado por personas ajenas e imparciales o
bien por el mismo consultante, de forma ciega, posicionándose en plantillas u
otros elementos. Si estamos hablando de constelaciones grupales, el consultante
elige personas que asistieron al taller como representantes de su familia de
origen. Estos representantes comienzan a sentirse similares a las personas
representadas, es decir, si por ejemplo, hemos ubicado tres representantes: uno
para el consultante, otro para el padre y otro para la madre, estas tres personas
que van a representar a la familia del consultante no actúan ni psicodramatizan

13
el tema por el cual vino el consultante a constelar, sino que esperan un tiempo
en sus lugares y luego comienzan a tener sensaciones físicas y/o emocionales en
su propio cuerpo. Los representantes también pueden decir cómo se sienten
entre ellos: quizás el hijo únicamente puede ver a la madre, pero no al padre;
quizás el padre puede tener interés en el hijo, pero no en su mujer. También
puede suceder que un representante se quiera mover, alejarse y tomar distancia,
o tal vez mirar al piso o no mirar a nadie en absoluto. Toda esta información que
comienza a emerger está mostrando una situación del pasado familiar que, por
alguna razón, no pudo integrarse y permanece en el presente y se vincula con la
problemática que trae alguien para constelar. Los representantes transmiten al
constelador cómo se sienten en sí mismos y en relación con los demás
participantes de la configuración. El representante únicamente habla cuando el
constelador le hace una pregunta.

Esta información emocional y física ofrecida por los representantes, sumada a la


historia del consultante, la imagen que forma la configuración, y las señales
conscientes o no que los cuerpos de todos los presentes dan en el momento en
que se realiza un trabajo, dan por resultado una lectura que el constelador hace
sobre el asunto, la pregunta, el síntoma o la dificultad del consultante con el fin
de poder brindarle nueva información sobre el tema en cuestión. El consultante,
al recibir esta nueva información, a menudo experimenta un alivio emocional y
una comprensión diferente sobre su asunto pero no siempre este proceso es
fácil, porque estamos con los problemas que estamos porque salir de ellos tiene
un precio: a veces necesitamos tomar responsabilidad donde no tomamos; otras
necesitamos soltar una lealtad que nos impide el movimiento y generalmente el
trasfondo más grande tiene que ver con la cercanía a la familia de origen: para
llegar a esa “solución” (aunque no me gusta llamarla así) necesito abandonar la
necesidad de cercanía con la familia de origen y con los padres.

Me gustaría aclarar que esto último que digo no está relacionado con la cercanía
real cotidiana que un hijo tiene con sus padres o su familia de forma concreta. La
cercanía que enferma es interior, se trata de generación de climas o de
situaciones que nos hacen estar cerca de los padres de esa forma. Es cierto que
esta relación interna que tenemos con ellos muchas veces tiene consecuencias
en la relación externa, pero el foco lo hacemos en el mundo interno del
consultante: tener relaciones buenas y cercanas en la vida cotidiana con los
padres no significa que sean relaciones saludables o sanas. Si yo siendo adulto
disfruto de mi relación con mis padres esto está bien, pero si de pronto enfermo
o hay una gran dificultad, puede ser que necesite ver que esa relación cercana
que tanto me gusta me pide algo más que no es adecuado que dé a ellos, me
exige un sacrificio donde otras partes de mí más autónomas sufren y esto las
Constelaciones lo muestran con claridad.

Usualmente hacemos una Constelación para salir del círculo estrecho desde el

14
cual vemos la realidad. Cuando tenemos un conflicto, dificultad o síntoma es la
evidencia de que nos mantenemos dentro de una visión cerrada. Pareciera ser
que el verdadero problema no es el problema, sino la estrechez de nuestro
mundo, especialmente el sensorial. Stephan Hausner dice que la solución a
nuestros problemas está fuera del círculo estrecho dentro del cual vivimos y que
para contactar con ella, debemos quitarnos los filtros que se han acumulado en
nuestro psiquismo. Esto significa que ante diversas situaciones sucedidas en el
pasado, no sólo personal sino de nuestra familia de origen, la forma en que
respondemos a ésto es colocando filtros que nos protejan de información que es
demasiado estresante. Muchas veces los eventos que ocurren son muy
estresantes y sobreexigentes, por eso necesitamos de los filtros para protegernos
de esa información. Los filtros se acumulan, también se heredan y llega un
momento que ya no nos sirven más. Necesitamos abrir nuestra perspectiva para
poder ir más allá, hacia una forma diferente de responder a lo que va
aconteciendo. Por lo tanto, no constelamos para evitar que nos suceda algo a
nosotros o a nuestros hijos. Somos parte de un inmenso tejido que se teje más
allá de nuestra voluntad. Constelamos cuando tenemos un síntoma o dificultad
en nuestra vida cotidiana y necesitamos alumbrar el proceso de cómo llegamos
hasta aquí, cómo participé de lo que se tejió y qué paso necesitamos dar para
crecer. Es claro que esos filtros que tenemos forman parte del “cómo llegué
hasta aquí”. Cuando es el momento correcto, correr estos filtros o ir más allá de
ellos (como cuando corremos las cortinas de la casa para ver qué sucede afuera),
se abre otra vez la posibilidad de comprender lo que me llevó a mantener una
perspectiva limitada y cómo ella es parte estructural del problema o síntoma que
tengo hoy. Allí quizás nace la semilla para el cambio y la responsabilidad. Ese
trabajo, sin embargo, no lo hace la Constelación: lo hace cada uno junto a esa
conciencia que alumbra. En el fondo, siempre la crisis o dificultad es una
invitación a crecer, a cuestionar este amor infantil que está dispuesto a dar la
vida por los padres, a reconocer estos anhelos que son la clave de este amor y
descubrir cuál es el próximo paso en nuestro crecimiento.

Toda Constelación está encaminada a descubrir qué necesitamos para crecer. El


facilitador se coloca como el que prepara el terreno para que las condiciones del
crecimiento sucedan. El paso, lo da el consultante, nadie está obligado a crecer
ni a cambiar. Cuando alguien nos pide ayuda con una Constelación, sabemos
que esto es lo que podemos ofrecer: información con la que hay que
relacionarse, conexiones que tenemos que tejer para comprender “este
problema”, abrir nuestra visión, nuestra perspectiva, limpiar lo que está demás, lo
que interfiere en nuestro crecimiento orgánico, abrir el envase, ensanchar la
base, ampliar el círculo.

15
Fenomenología
La fenomenología es una corriente filosófica muy amplia y diversa, por lo que
difícilmente será válida una sola definición para todas sus vertientes. Sin
embargo, es posible caracterizarla como un movimiento filosófico que llama a
resolver todos los problemas filosóficos apelando a la experiencia intuitiva o
evidente, que es aquélla en la que las cosas se muestran de la manera más
originaria o patente. Se refiere a la representación subjetiva del mundo más que
al mundo externo como algo objetivo analizable, como lo es para la ciencia.

En este sentido, para las Constelaciones Familiares todos tenemos una


representación intuitiva de nuestra familia en forma de imágenes, algunas más
conscientes que otras. Por eso mi hermano puede tener cierta imagen familiar y
yo una diferente, aunque ambos pertenecemos a la misma familia. En la
Constelación, se representa la imagen inconsciente del consultante sobre su
familia, en relación a una pregunta que tiene. Debemos recordar que los
representantes se mueven solos, sin la dirección del constelador ni del
consultante, entregados a sus sensaciones, más allá de la historia que el
consultante contó. No se psicodramatiza, se mueven con lo que sienten y se
ubican donde perciben que deben estar. El lugar donde se colocan no es el más
cómodo, sino aquél que intuyen como indicado dentro de ese sistema. El
constelador hace una lectura de lo que se va mostrando en la Constelación
desde lo que se ve de forma evidente, describiendo hechos: por ejemplo, la
madre mira al piso, el padre ha cerrado los ojos, el hijo está levemente apoyado
en la madre, etc. A partir de esa información evidente, chequea con qué
momento del pasado familiar del consultante se conecta la Constelación y al
mismo tiempo corrobora con el consultante la información que va apareciendo.
Algunas veces para el consultante esa información es conocida, otras no. Cuando
no es conocida sino más bien “sorpresiva” para él o ella, nos interesa chequear si
se puede abrir a esa información o si la rechaza. El constelador lidera una especie
de danza entre la Constelación y el consultante, va observando los movimientos
en los representantes y las reacciones del consultante a la vez.

Aquella información que aparece como evidente tanto en la historia del


consultante como en la configuración (Constelación) que se realiza, es rescatada
y tomada por el constelador como un dato importante que aporta aquello que
se necesita para comprender el problema desde una globalidad más amplia.

Sin embargo, no utilizará toda la información completa para hacer su


observación de lo que está ocurriendo al consultante con su problema o
síntoma. La tarea del constelador es aprender a seleccionar la información que le
será útil al consultante y a su problema o dificultad. A menudo, lo que es útil al
consultante es aquella información donde se trasluce cómo él mismo participa
de manera invisible e inconsciente de su problema, síntoma o dificultad.
16
Las Constelaciones Familiares ponen en evidencia con quiénes estamos unidos
profundamente aún sin saberlo, y también nos permiten observar nuestras
lealtades inconscientes a nuestros padres. Nos muestran cuál es nuestro lugar
en nuestra familia y dónde estamos ubicados de forma inconsciente, tal vez
desobedeciendo alguna ley fundamental que gobierna a la conciencia familiar,
como cuando una hija se dirige hacia su madre como la madre y no como la hija.
Desde mi perspectiva, a través de una Constelación puede emerger la punta del
ovillo de todo lo que consideramos un problema o dificultad en nuestra vida en
cierto momento particular. Esto último es importante, ya que si alguien hace
una Constelación una vez y encuentra dicha punta del ovillo, diez años después
esta punta puede cambiar, ya que si tuvo un verdadero insight (es decir, una
comprensión que abarca varios niveles a la vez y genera un real cambio de
conducta), podemos encontrarnos con un ovillo nuevo en el futuro.

¿Quién es Bert Hellinger?


Bert Hellinger nació en una familia católica en Alemania en 1925. Vivió en la
Alemania nazi durante su infancia y juventud, y hubo dos hechos que lo
marcaron seriamente: en 1945 fue capturado y encarcelado en un campo aliado
de prisioneros de guerra en Bélgica y un hermano de él murió muy joven.
Después de escaparse del campo, Hellinger volvió a Alemania, donde entró en
una orden religiosa católica y se hizo sacerdote. Estudió filosofía, pedagogía y
teología en la Universidad de Würzburg como parte de sus estudios hacia el
sacerdocio. A principios de los años 1950, fue enviado a Sudáfrica, donde se le
encomendó la tarea misionera con los zulúes. Hellinger vivió allí durante 16 años,
durante los cuales sirvió como sacerdote de parroquia, profesor y, finalmente,
como director de una gran escuela para estudiantes africanos. Aprendió la
lengua zulú con fluidez y participó en sus rituales.

Posteriormente, participó en un entrenamiento ecuménico interracial y de


dinámica de grupos, de carácter fenomenológico, guiado por el clero anglicano.
Luego de 25 años dejó el sacerdocio, a partir de unas preguntas que le formuló
uno de sus ministros: “¿Qué es más importante para ti: tus ideales o la gente?
¿Cuál sacrificarías?”. Le siguió una noche sin dormir, debido a la profundidad de
la pregunta. Bert Hellinger dice: “Le estoy muy agradecido a ese ministro por
haberme hecho esa pregunta. En un sentido, la pregunta cambió mi vida, pues
esa orientación fundamental hacia la gente ha formado todo mi trabajo desde
entonces. Una excelente pregunta digna de todo”.

Más tarde abandonó el sacerdocio, volvió a Alemania y se casó. Estudió


Psicoanálisis, Terapia Primal, Análisis Transaccional, Hipnosis Ericksoniana, hasta
que finalmente llegó a presenciar el trabajo de Ruth McClendon y Leslie Kadis.
Ahí fue donde por primera vez tuvo contacto con las constelaciones familiares y

17
llevó este trabajo a sus propios grupos terapéuticos.

De la combinación de muchísimas técnicas y herramientas que aprendió e


integró, descubrió la dimensión sistémica e intergeneracional de las
problemáticas, de los sentimientos, de los sueños, etcétera, que a primera vista
parecían ser solamente cuestiones personales. Cuando integró la herramienta
de configurar un sistema familiar con representantes a estos descubrimientos,
encontró la forma de unir ambas comprensiones.

En una primera etapa, Hellinger utilizaba representantes para ordenar un


sistema familiar, es decir, ubicaba a cada uno en su sitio. Ya habiendo
descubierto la dimensión sistémica, por ejemplo, de que muchas veces uno
tomaba sentimientos de otras personas o el guión de vida de otros miembros de
la familia, comenzó a ordenar el sistema familiar del paciente y observar los
efectos que tenía en la persona. Para saber cuál era el sitio de cada uno, utilizó
las técnicas aprendidas previamente, por ejemplo, lo que se denomina
“escultura familiar”, y también iba corroborando con los representantes ciertas
posiciones en donde estuvieran más cómodos y observando el efecto que tenía
en los otros. Así tuvieron lugar las primeras constelaciones familiares. Por
ejemplo, si el hijo se ubicaba detrás de la madre, entonces traía al abuelo y ponía
al hijo en su lugar. Automáticamente, el representante del paciente y el paciente
mismo sentían alivio ante este orden. En esta etapa todavía no se buscaban
implicancias familiares, es decir, la conexión invisible que un paciente podría
tener con algún miembro de la familia que estaba excluido.

Con el correr del tiempo, Bert Hellinger comenzó a configurar sin intervenir. A los
representantes les pidió que no actuaran ni se ubicaran de forma especial
alguna, sino que simplemente permanecieran centrados en sus lugares, atentos
a sus sensaciones, emociones o impulsos. Fue observando cómo los
representantes se comportaban en verdad como las personas reales y cómo lo
que sucedía en la configuración luego tenía un efecto, incluso, en los demás
integrantes de la familia, aunque no hubiesen asistido a la terapia.

Ya en esa etapa, Hellinger permitió a los representantes moverse según sus


impulsos y sensaciones, de forma lenta y centrada y, de esta forma, dio el
nombre de “movimientos del alma” a la configuración de una imagen del
sistema familiar captada por los representantes, sin conocer estos nada de la
historia de las personas a las que representaban. Esta imagen, que surgía al
corroborar lo observado con el paciente, obedecía a una imagen antigua de su
sistema familiar, por ejemplo, la madre alejada y mirando al piso, el padre lejos
mirando hacia otro lado, el hijo en el medio de los padres, mirando a uno y a otro
y tambaleándose.

Ante esta imagen, el consultante siempre solía decir: “es así”. Por eso los
movimientos del alma son conocidos por el consultante, aunque hasta ese
18
momento no los haya tenido en claro desde la conciencia.

Posteriormente, Bert llamó “movimientos del espíritu” a aquellos movimientos


nuevos que se introducían en la constelación y que no habían sucedido con
anterioridad. Por ejemplo, un hijo que nunca había podido acercarse al padre,
ahora lo hacía y podían reunirse finalmente.

Bert Hellinger publicó más de 30 libros que han sido traducidos a varios idiomas.
He leído muchos de sus libros, pero el que más me llegó y tocó profundamente
es un libro donde él relata muy detalladamente su vida y el inicio de su camino
en las Constelaciones Familiares, que se llama “Mi vida, mi obra”.3

También cuando deseamos introducirnos en su trabajo, para comprender su


inicio y evolución, es recomendable empezar desde mi perspectiva por el libro
de Gunthard Weber que se llama Felicidad Dual,4 y por el libro de Tiiu Bolzmann
llamado ¿Qué son las Constelaciones Familiares?5.

Los tipos de conciencia


Todos tenemos una conciencia individual con la que nos manejamos todos los
días, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. A través de dicha
conciencia realizamos todas nuestras actividades, desde las más triviales hasta
las más profunda que implican reflexión, pensamientos concretos o abstractos.
También a través de ella podemos distinguir entre el bien y el mal. Podemos
percibir nuestros sentimientos y nuestras sensaciones, las propias y las del
entorno. Podemos comprender los sistemas y sus leyes a las que estamos
sujetos. En este punto nos vamos a detener porque es el que nos interesa en
relación con las Constelaciones Familiares.

Desde la conciencia individual conocemos las reglas que tiene nuestra familia de
convivencia. Por ejemplo, cuando yo era niña, estaba acostumbrada a sentarme
a cenar junto con mis papás todos los días a las 21.30 h. Era un momento donde
todos cenábamos juntos el mismo plato y en la misma mesa. Un determinado
día, me quedé a dormir en lo de mi mejor amiga y me sorprendí de que, en su
casa, los más pequeños comían no sólo una cena diferente, sino que cenaban
una hora antes que los padres. Estas reglas son visibles, en el sentido de que son
captadas por la conciencia personal desde que somos niños y tratamos de
adaptarnos a ellas durante el transcurso de nuestra vida hasta que llegamos a la
adultez, cuando, a la hora de formar nuestra propia familia, adquirimos nuevas
reglas, que habitualmente son una negociación de lo que cada miembro de la

3
Hellinger, B. Mi vida, mi obra (2020). Editorial Alma Lepik.
4
Weber, G. Felicidad Dual. Bert Hellinger y su psicoterapia sistémica.(1999) Editorial Herder.
5
Bolzmann, T. ¿Qué son las Constelaciones Familiares? (2012) Editorial Alma Lepik.
19
pareja adquirió en su familia de origen. Estas reglas son visibles, pero no
necesariamente dichas de forma expresa, es decir, verbalizadas. La mayoría de
ellas se captan a través de otras formas de comunicación no verbal: gestos,
demarcación del espacio, etcétera.

La conciencia individual percibe a través de la culpa y la inocencia si está


desobedeciendo o no a alguna de estas reglas visibles, y reacciona frente a ellas:
cuando somos niños, consideramos que estas reglas del sistema son buenas y, si
las obedezco, me siento inocente. Por el contrario, me siento culpable cuando las
desobedezco. En la adolescencia, al crecer, uno se va rebelando contra varias de
ellas y ya en la adultez genera nuevas reglas al formar su propia familia.

Cuando Bert Hellinger explica que uno de los órdenes del amor son las “reglas
familiares”, se refiere a este tipo de reglas que cada familia genera para llevar
una vida ordenada de acuerdo a los valores en que cada grupo familiar decide
hacer hincapié. En algunas familias, comer con la televisión prendida puede ser
algo positivo porque comparten sus opiniones con relación a la actualidad de las
noticias están viendo, o quizás comparten un programa que a todos les gusta y
eso genera unión.
En cambio, para otra familia, tener la televisión apagada y conversar sobre lo
que se hizo en el día puede ser el valor más importante. Sin entrar a juzgar
cuál de estos valores es mejor, la realidad es que para cada familia “sentirse
unidos y compartir momentos” significa cosas diferentes y cada una adopta
la regla que mejor se ajusta a sus principios. Y esta regla no siempre es
verbal, pero todos la tienen en la conciencia. En síntesis, estas reglas son
visibles para la conciencia.

Como decíamos anteriormente, las familias tienen sus reglas conscientes.


Ahora, la conciencia familiar tiene reglas inconscientes. Esta conciencia
familiar es una conciencia arcaica que nos abarca a todos, más allá de que
sepamos o no de su existencia, y posee leyes inconscientes que la rigen. La
conciencia individual percibe a la familiar por los efectos que tiene en la vida
individual, es decir, no la percibe de forma directa, sino cuando aparece un
determinado destino o un síntoma o dificultad.

Muchas veces, creemos que es la conciencia individual la que elige la pareja,


o dónde vivir, o qué trabajo hacer o qué profesión seguir y, sin embargo,
todas estas áreas, tan importantes en la vida de un ser humano, están
abarcadas por la conciencia familiar, por sus leyes y por los movimientos de
compensación. Aquello que llamamos “destino” es una conjugación de
estas dos conciencias: la familiar, que empuja en una dirección, y la
individual, que participa en la medida que le es posible. La conciencia
familiar es arcaica e inconsciente. No distingue entre buenos y malos ni
tampoco entre vivos y muertos, y su función principal es velar por el

20
equilibrio del sistema y por la supervivencia del grupo en su totalidad, no
por la supervivencia de cada individuo en particular. Esta conciencia se
preocupa por que todos pertenezcan al sistema y se le reconozca su sitio a
cada uno, sin importar si son “buenos” o “malos” o si están vivos o muertos,
y vela, por supuesto, para que se respeten estas reglas.

Bert Hellinger, a través del trabajo con las constelaciones familiares, llamó a
estas reglas inconscientes de la conciencia familiar Órdenes del amor. Se
trata de órdenes o leyes ocultas para la conciencia individual. Hellinger
descubrió que cuando las familias no respetan estas reglas, el amor entre
sus integrantes no puede fluir. Como explicamos anteriormente, las familias
tienen sus reglas conscientes: algunas son propias de cada familia y otras
son culturales. Todas estas reglas (que son visibles) a veces entran en
contradicción con los órdenes del amor y allí es cuando el amor en la familia
no puede fluir libremente.

Hellinger llamó órdenes del amor a la pertenencia, el vínculo, la jerarquía, la


prioridad, y el equilibrio entre el dar y el tomar.

Stephan Hausner, por su parte, dice acerca de los órdenes del amor
“Yo me pregunto si existe algo así como un orden fijo. La impresión es que todo
aquello que resulta sobreexigente y que, por ende, no puede ser integrado y se
excluye en alguna generación queda dando vueltas en el sistema y molesta “la
paz” del presente de una familia. Hay un anhelo de que eso sea integrado y así
es como vuelve a introducirse por la puerta de atrás. Todo proceso que conlleva
mucha emocionalidad o trauma en una familia y no puede ser integrado
perturbará el presente familiar, empezará a aparecer en un lugar donde no
corresponde que esté. Entonces allí es donde ese orden se ve perturbado: se
genera un desorden. No todo suceso del pasado es importante en una familia,
sino aquellos hechos del pasado que continúan vivos. Aquellas cosas del pasado
que han sido integradas, que están en su lugar, no perturban el presente. Tengo
la experiencia de que aquello del pasado que no puede tener un lugar empuja
para que una y otra vez creemos situaciones inconscientemente que nos vuelvan
a poner en contacto una y otra vez con esa información, con ese suceso, con ese
acontecimiento, con esa energía no resuelta hasta que finalmente pueda tener
un lugar.” 6

Consciencia familiar Inconsciente

6
Hausner S. Taller de Constelaciones Familiares en Buenos Aires. (2014)
21
Es una conciencia arcaica y colectiva que resulta invisible para nuestra
percepción cotidiana, aunque se manifiesta para ella a través de sus efectos,
como claramente explica Bert Hellinger en sus libros. Sólo cuando tenemos un
síntoma, una dificultad o un problema es que se han manifestado los efectos de
esta conciencia para nuestro horizonte de percepción.

Pertenecen a la conciencia familiar los órdenes del amor, es decir que cuando
hablamos de conciencia familiar nos referimos al nivel que suele emerger en una
constelación, porque allí se evidencia cómo nos relacionamos de una forma
ciega con nuestra familia de origen, con quién o quiénes estamos implicados,
cómo circula nuestro amor escondido, quién o quiénes faltan en la familia cuyos
lugares no son respetados, etcétera.

Algunas de las características que se pueden mencionar:

- Es arcaica: sus leyes son muy antiguas y pertenecen a la dimensión de la


conciencia colectiva, traspasando incluso diferencias culturales. En algunas
culturas con menos capas de diferenciación es más manifiesta; en culturas como
la nuestra, que posee muchas capas, sus leyes están más ocultas.

- Se ocupa de la supervivencia del grupo y no de los individuos: por ejemplo,


cuando un descendiente imita a un antepasado, su destino está al servicio de la
conciencia familiar, aunque esto perjudique su vida individual.

- No diferencia entre vivos y muertos o entre buenos y malos: a ella pertenecen


tanto vivos como muertos y buenos como malos. Esta conciencia vela por que se
respeten estos lugares, sin importar cuál haya sido el destino o qué hayan hecho
bien o mal.

- Compensa ante algún desequilibrio: esto lleva a implicancias en otras


generaciones y a desórdenes que aparecen en el presente familiar que no
pertenecen a ese momento o a esa época, lo que se relaciona con la
característica a continuación.

- Es atemporal: sus circuitos permanecen fuera del tiempo y los eventos que
sucedieron en ella y que no han sido integrados reaparecen en otras
generaciones como un impulso de que sus leyes sean respetadas (los órdenes del
amor).

Si leemos libros de Bert Hellinger, encontraremos que menciona los siguientes


órdenes del amor: el vínculo, la pertenencia, la jerarquía, la prioridad, el equilibrio
entre el dar y el tomar, y las reglas. Aquí vamos a desarrollar los cuatro primeros.

Veremos el equilibrio entre el dar y el tomar cuando abordemos la unidad de la


22
pareja, pero es oportuno aclarar que este orden no es completamente
inconsciente y, por esta razón, no está incluido aquí. La conciencia individual
capta el equilibrio entre el dar y el tomar en cierto grado, motivo por el cual este
orden no está incluido en el siguiente apartado.

Con respecto a las “reglas”, tampoco están incluidas aquí porque si bien Bert
Hellinger las agrega como un orden del amor, se refiere a las reglas que
mencionamos anteriormente, es decir, aquellas que son visibles para la
conciencia individual, aunque no estén verbalizadas como por ejemplo, los
mandatos culturales o las reglas familiares que varían de familia en familia o de
cultura en cultura y que tienen la particularidad de estar visibles para la
conciencia y, en algunos casos, contradecir los siguientes órdenes inconscientes
que vienen a continuación. Esto genera consecuencias, una de ellas son las
implicancias. Cuando por ejemplo hacemos de cuenta que nuestro abuelo no
existe porque hizo algo muy malo le llamamos exclusión. Si bien en los hechos
quizás fue necesario pedirle al abuelo que se fuera de la casa por buenas
razones, olvidarlo y hacer de cuenta que no existe es lo que trae consecuencias,
no apartar a alguien porque está generando un daño. Cuando por una regla de la
conciencia consciente excluimos a alguien al punto tal de invisibilizar
completamente su vida, como decía Bert Hellinger, reaparece en otra
generación y los hijos, nietos y bisnietos que van naciendo se mezclan con las
vidas de los excluidos. Es lo que conocemos como implicancias y las veremos en
apartados siguientes.

Ordenes del amor inconscientes


Vínculo

El vínculo es la medida de la pertenencia. Está generado por un intercambio de


dar y recibir. Cuanto más grande es el intercambio, más grande es el vínculo. El
vínculo no puede acabarse nunca, aunque sí pueden acabarse las relaciones.

El vínculo con los padres es el más poderoso, ya que al recibir la vida de ellos, se
trata de un alto nivel de intercambio que nunca termina y que permanece hasta
el final de la vida. El vínculo es ciego y es lealtad. Es más importante que la vida.
Es un lazo indisoluble y por él podemos sacrificarnos, sobre todo cuando la
conciencia individual no lo identifica o no lo reconoce. El trabajo con las
Constelaciones Familiares permite muchas veces hacer visibles tales vínculos
inconscientes para que la conciencia individual pueda aprender a captarlos e
integrarlos. Por ejemplo, descubrir que tengo un inmenso amor hacia un
hermano que no nació puede ser algo que para la conciencia individual está
oculto y, a través de este trabajo, este amor se puede vivenciar, es decir, integrar
el vínculo.
23
Dice Bert Hellinger sobre el vínculo:

La conciencia nos vincula con el grupo importante para nuestra


supervivencia, cualesquiera que sean las condiciones que éste nos
imponga. La conciencia no está por encima de este grupo, ni por encima
de su creencia o superstición: está a su servicio. Así como un árbol no elige
el lugar en el que crece, y así como se desarrolla de manera diferente en
un campo abierto o en un bosque, y en un valle protegido de otra manera
que en una cima expuesta a la intemperie, así un niño se integra en el
grupo de origen sin cuestionarlo, adhiriéndose a él con una fuerza y una
consecuencia únicamente comparables a una fijación. El niño vive esta
vinculación como amor y como felicidad, independientemente de si en
este grupo podrá desarrollarse favorablemente o no. 7

Pertenencia

Significa que todos los miembros de un sistema familiar pertenecen al grupo, más allá
de sus destinos. Pertenecen los padres, los hijos, los hermanos, los tíos, los abuelos,
algunos bisabuelos, y todo aquel que hizo sitio para que otro ingresara a la familia, por
ejemplo, las parejas anteriores de los padres o algunas parejas anteriores de los abuelos.
Los niños abortados, de forma voluntaria o espontánea, también pertenecen a la
familia. También pertenecen las víctimas o perpetradores que se relacionaron con el
sistema familiar, los benefactores y aquellas personas con las que nos sentimos
vinculados por haber participado con ellos en situaciones graves, por ejemplo,
compañeros de guerra o de alguna catástrofe. Las parejas de los tíos y los primos no
pertenecen.

La pertenencia está dada por la medida del vínculo y está asociada a la supervivencia.
Stephan Hausner eligió como título de su libro “Aunque me cueste la vida”, donde
podemos ver cómo esa frase se asocia a la pertenencia, en el sentido de que el niño que
vive en todos nosotros está dispuesto a dar la vida con tal de pertenecer a su familia de
origen.

Entonces, como Bert Hellinger nos enseñó, pertenencia significa que cuando alguien es
excluido del sistema familiar, es decir, que no se le reconoce su sitio por haber hecho
algo malo o por tener un destino doloroso o difícil, la conciencia familiar intentará
compensar este desequilibrio. Esto puede significar, por ejemplo, que en futuras
generaciones esta persona excluida será representada por un descendiente que
comenzará a comportarse como el excluido, llevando sus sentimientos o imitando su
destino. A esto llamamos “Implicancia Familiar”. Como podemos ver, el orden de la
pertenencia y la llamada implicancia familiar tienen mucho que ver, porque sólo

7
Hellinger, B. El Centro se distingue por su levedad. (2003) Editorial Herder. Pág. 24.
24
podemos estar implicados con aquellos que pertenecen al sistema familiar. Entonces,
por ejemplo, no podemos implicarnos con nuestros primos o las parejas de nuestros
tíos, es decir, sus circunstancias no afectan mi destino desde un lugar inconsciente,
más allá de que tengamos mucho afecto hacia ellos.

Bert Hellinger dice sobre la pertenencia:

La conciencia de grupo les concede a todos el mismo derecho a la


pertenencia, y cuida de que a todos los que formen parte también se les
reconozca este derecho a la pertenencia. Es decir, vela por el vínculo en un
sentido mucho más amplio que la conciencia personal. Únicamente
conoce una excepción, a saber, los asesinos, especialmente los asesinos de
miembros del propio grupo. En lo que a ellos se refiere, por regla general,
esta conciencia exige que se les expulse. 8

La recompensa negativa:

- Cuando un miembro del grupo fue excluido o expulsado por los demás,
aunque sólo fuera por el hecho de ser olvidado, como muchas veces ocurre
en el caso de un hijo muerto en temprana edad, esta conciencia lleva a
otro en el grupo a representar a la persona excluida, imitando la suerte de
esta sin siquiera darse cuenta de ello. Así, por ejemplo, a través de una
identificación inconsciente, un nieto imita a un abuelo excluido, viviendo y
sintiendo y haciendo planes y fracasando como él, sin conocer el contexto.
Para la conciencia de grupo, esta sería una compensación, pero lo sería a
un nivel arcaico, de la misma manera que la conciencia de grupo en sí es
una conciencia arcaica. Ella conduce a una recompensa negativa que no
ayuda a nadie, ya que la injusticia cometida con un miembro anterior tan
sólo es repetida por otro miembro posterior, inocente, sin alcanzar ninguna
reparación. A pesar de todo, el excluido sigue siendo excluido. 9

Jerarquía

Se trata del orden en el tiempo en el que vinieron las personas. Nuestra abuela
vino antes que nuestra madre y nuestra madre vino antes que nosotros, y
nuestros hijos después. Entre los hermanos también hay un orden y debe ser
respetado. Este orden se quiebra fácilmente cuando, por ejemplo, la hija se
coloca en el lugar de la abuela y dice a su madre lo que tiene que hacer.
También se quiebra cuando el tercer hijo se coloca en el lugar del primer hijo y
toma responsabilidades que no le corresponden.

8
Hellinger, B. . El centro se distingue por su levedad. (2003) Herder Editorial. Pág. 27
9
[Link]. Pág. 26

25
Bert Hellinger dice sobre la Jerarquía:

“Aún otra ley fundamental se manifiesta a través de los efectos de la


conciencia de grupo. En todo grupo reina una jerarquía que se orienta en el
antes o el después. Es decir, según este orden, lo anterior tiene prioridad10
sobre lo posterior. Una persona anterior (por ejemplo, un abuelo) se haya
antepuesto con relación a una persona posterior (por ejemplo, un nieto) y una
persona posterior se halla pospuesta con relación a una persona anterior. Por
tanto, en la compensación según la conciencia de grupo, tampoco hay
ninguna justicia para los posteriores, como si tuvieran los mismos derechos
que los anteriores. La compensación arcaica únicamente tiene en cuenta a los
anteriores, descuidando a los posteriores. Así, esta conciencia de grupo no
permite que los posteriores se inmiscuyan en los asuntos de los anteriores, ni
para hacer valer los derechos de estos en su lugar, ni para expiar su culpa en
su lugar, ni para redimirlos posteriormente de su destino grave. Bajo la
influencia de la conciencia de grupo, el posterior reacciona a tal arrogación
desarrollando una necesidad de fracaso y de ruina. Así pues, siempre que en
una red familiar aparecen comportamientos autodestructivos y cuando una
persona, persiguiendo fines aparentemente nobles, a ojos vistas y ciegamente
pone en escena su fracaso y su ruina, casi siempre el autor de tales actos es un
pospuesto que, a través de su fracaso y casi aliviado, por fin honra a un
antepuesto. Así, el poder arrogado termina en la impotencia, el derecho
arrogado, en la injusticia, y el destino arrogado, en la tragedia. 11

10
Si bien Bert Hellinger utiliza el término prioridad aquí, lo hace como sinónimo de jerarquía. El orden de la
prioridad posee un significado diferente para nosotros, distinto al de la jerarquía.
11
Hellinger, B. . El Centro se distingue por su levedad. (2003). Editorial Herder. Pág. 27
26
Prioridad

La prioridad se da entre sistemas. Es la prevalencia de un sistema por


sobre otro. Esta prevalencia equilibra a un sistema frente a otro que tiene
mucho peso. Por ejemplo, la pareja tiene prioridad sobre la paternidad, o
el sistema familiar actual tiene prioridad por sobre la familia de origen. En
ambos casos, aquellos sistemas que tienen prioridad la reciben ante el
peso que tiene el otro sistema, y de esta forma hay equilibrio.

En las familias ensambladas, los hijos del primer matrimonio tienen


prioridad por sobre la pareja actual. Esto es así porque la pareja actual es
un sistema nuevo que adquiere mucha importancia y de esta forma se
compensa un posible desequilibrio, dando la prioridad a los hijos del
primer matrimonio. También la pareja debe tener prioridad sobre los hijos
propios, por la misma razón que en el caso anterior. En cambio, la pareja
actual tiene prioridad por sobre la pareja anterior y por sobre la familia de
origen, al mismo tiempo la pareja anterior dentro del orden de la jerarquía
vino antes y necesita ser respetada. El único caso donde Bert Hellinger
menciona que la pareja no tiene prioridad es frente a la existencia de un
hermano gemelo. Aquí el gemelo tiene prioridad por sobre la pareja
actual.

Dejo este video para acceder a más información sobre este orden:

QR

Implicancias familiares
Estamos unidos profundamente a aquellos que, sin excepción,
pertenecen a nuestro sistema familiar de origen tal como dice el orden de
la pertenencia. Es decir, estamos profundamente ligados con aquello que
hizo posible nuestra vida o la transformó de alguna forma especial. Sin
embargo, no necesariamente estamos implicados con todos ellos.

Bert Hellinger utiliza el término “implicancia” para referirse al vínculo,


enlazamiento o conexión invisible que nos lleva a repetir, expiar, cargar o
imitar el destino, historia o sentimientos de uno o varios integrantes del
sistema familiar que están excluidos. Desde una perspectiva sistémica, el
movimiento que lleva a la implicancia habitualmente obedece a un
impulso de la conciencia familiar que vela por que sus reglas invisibles
sean respetadas. Es decir, cuando sucede la exclusión de uno o más
miembros del sistema familiar o de hechos que han sido graves o difíciles,
27
la conciencia familiar inconsciente que no permite exclusiones vuelve a
traer al excluido a través de un descendiente que lo representará.

Al mismo tiempo, es importante aclarar que la exclusión de personas del


sistema familiar también la realiza una franja de la misma conciencia, más
visible (probablemente la franja cultural). Un ejemplo puede ser cuando,
desde la mirada de nuestra familia de convivencia o cultura, sabemos que
el aborto es algo “malo” y por eso debemos callarlo o excluirlo, sea
nuestro o de alguien de nuestra familia. Sin embargo, ante un aborto, la
conciencia familiar, desde una capa más profunda, pujará para que se le
reconozca a este niño su lugar, de manera que aquí vemos cómo entran
en contradicción dos reglas del mismo sistema familiar: una visible o
moral que excluye a los abortos y otra más arcaica e invisible de la misma
conciencia que no permite exclusiones (la pertenencia).

Una implicancia, entonces, supone siempre un vínculo invisible con


alguien que pertenece a nuestro sistema familiar y que ha quedado
excluido, llevándonos a repetir su destino y/o a cargar con sus
sentimientos. Stephan Hausner mencionó, en diciembre del 2017, en
Mendoza, que un colega suyo había formulado la siguiente definición de
implicancia: “es cuando actuamos, sentimos y pensamos como otra
persona”. Es decir que lo que le sucedió a esta persona o lo que ella sintió
volverá a hacerse visible o palpable en nuestra propia vida, aunque no
siempre de la misma forma en que ocurrió anteriormente. Esa es la
manera que encuentra la conciencia familiar para recordar al excluido. Se
trata de un mecanismo de compensación, una búsqueda de equilibrio
para la conciencia arcaica.

- Efectos de las implicancias

Desde el nivel del sistema familiar, una implicancia tiene el efecto de


compensar la exclusión de algún miembro de la familia, de retornar a un
equilibrio que se había perdido ante la exclusión.

Desde el nivel de la conciencia individual, la implicancia tiene dos


consecuencias o efectos:

Cuando la implicancia es ciega, limitará nuestra vida y el desarrollo de


otras potencialidades que podrían desplegarse pero que quedan en
segundo plano por el enorme espacio que la misma implicancia suele
ocupar en nuestra realidad, consumiendo gran parte de nuestra energía
vital.

28
Cuando la implicancia se hace visible, aparece lo que Stephan Hausner
denomina “la virtud en la implicancia”. Esto quiere decir que toda
implicancia esconde una virtud esencial que es posible descubrir y
desplegar. De esta forma, nos conectamos con lo que tenemos detrás de
una manera que no nos perjudica, sino, por el contrario, nos revitaliza, al
tiempo que entregamos nuestro don al mundo y nos sentimos plenos en
ese dar.

- Implicancias con destinos


Suceden cuando un descendiente ocupa el lugar de una persona excluida
y parte del destino y de la historia del excluido se hacen presente en la
historia del descendiente implicado. No siempre el suceso se repetirá de
igual forma: cuando estamos implicados en este nivel, el suceso, destino o
enfermedad se repite con la misma carga o intensidad, dificultad o
desgracia.

Estas implicancias con destinos pueden darse a través de:

a. Repetición de sucesos

b. Repetición de enfermedades

c. Repetición de desgracias

- Implicancias con sentimientos


Suceden cuando un descendiente ocupa el lugar de una persona excluida
y como descendiente tenemos sentimientos y sensaciones similares a la
manera en que ese excluido sintió o vivenció ciertas situaciones. Por
ejemplo, cuando alguien se siente fuera de la familia y se autoexcluye aún
cuando su familia no lo excluye, es decir, no median malos tratos
explícitos de por medio sino simplemente una sensación de irse y no
comunicarse más con la familia de origen. Aquí puede ser que se trate de
dos situaciones: o esta persona representa a otro que fue excluido antes y
vivencia sus sentimientos de exclusión y se aleja aunque no tenga sentido
con lo que sucede en la familia, o bien el sistema familiar lo expulsa
porque es el más apto para sobrevivir. Este último caso se relaciona con la
dinámica paralizante que veremos más adelante y que aquí he visto
generalmente que hay situaciones familiares muy tensas, conflictos y

29
muchas veces malos tratos que llevan a una persona a tomar la decisión
de alejarse permanentemente. Esto último no significa que no haya una
implicancia, pero quizás se está más conectado con su virtud, aquí la
virtud sería “poder salir para estar más libre, con más vitalidad, aunque el
resto de mi familia no pueda y estén paralizados”.

Estas implicancias con sentimientos pueden darse a través de diferentes


sensaciones, como por ejemplo cuando alguien no siente tener madre
aunque sí la tuvo. Más allá de que esta sensación esté basada en
situaciones difíciles que la persona vivió con su mamá, porque quizás
nacieron hermanos muy cerca y entonces sintió que la madre no estuvo
emocionalmente, es posible que en otra generación la abuela haya
perdido a su madre de forma temprana. Traumas de este tipo son
atemporales, es decir, continúa la manifestación de sus efectos hasta que
alguien esté lo suficientemente libre como para hacer contacto con el
suceso y establecer la relación con ese dolor que en ese momento fue
demasiado para los que lo vivieron. Dicho de otra manera, estar implicado
con este hecho puede hacernos sentir igual que la abuela, aunque
nuestra historia sea diferente. En una Constelación esto puede salir a la
luz, de esta forma la persona redimensiona su sensación dentro de un
marco más grande, reubica su propio dolor en un contexto mayor, puede
ver el dolor de la abuela y su dolor, ver que es similar y que es diferente.
Esto trae claridad sobre a quién pertenece cada cosa y para la persona
que está constelando suele ser aliviador saber sobre qué cosa puede
hacerse responsable y qué es demasiado para él/ella.

30
CAPÍTULO 2

¿Desde qué lugar hacemos Constelaciones


Familiares?

El rol del constelador

- Diferencias con la terapia

La sesión individual de constelaciones familiares o la Constelación


realizada durante un taller grupal, desde mi perspectiva, no constituyen
una sesión de terapia. El constelador familiar trabaja en red con los
psicoterapeutas o psiquiatras: ambos trabajos son complementarios entre
sí. Es importante tener todo esto en claro al momento de iniciar la sesión.
Es cierto que una Constelación Familiar, tanto grupal como individual,
tiene, por lo general, un efecto terapéutico. Sin embargo, no constituye
una sesión de terapia propiamente dicha, ya que carecemos de
continuidad en el tiempo, no nos formamos para esto, salvo que el
constelador además sea psicólogo, por ejemplo. La ausencia de
continuidad es un factor importante, puesto que la persona puede ir a
vernos una sola vez en toda su vida o una vez al año. Incluso, en relación
con las sesiones individuales específicamente, si realizamos una
Constelación completa para el consultante, un buen límite temporal a
sugerir es no más de una o dos constelaciones al año.

Las Constelaciones Familiares amplían el campo de información que


rodea a un síntoma o a un problema, y el objetivo más contundente del
método es que la persona pueda ampliar este núcleo de percepción. A
partir de allí, las constelaciones familiares dejan al sujeto en plena libertad
con su asunto, que podrá seguir revisando con su propio terapeuta (si es
que hace terapia) o indagando en su propia vida cotidiana. Esta es la
razón por la que tantas veces se escucha decir que las Constelaciones no
sanan, no buscan curar, no intentan resolver, aunque evidentemente

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muchas cosas sanen, se curen o se solucionen a partir de ampliar nuestro
propio núcleo de percepción sobre los síntomas o problemas.

Stephan Hausner ha contado que cuando conoció las Constelaciones


Familiares de la mano de Bert Hellinger, en esa época él no explicaba
mucho. Había asistido a varios talleres con él pero sin entender qué es lo
que se hacía o pasaba en una constelación, sólo se daba cuenta que
funcionaba y que tenía un gran efecto. Al mismo tiempo, Stephan había
reservado un lugar en un taller que dirigía un chamán. En ese encuentro
con el chamán, dice que él dijo: "Si tienes un problema se pueden hacer
dos cosas: o ampliar el marco o cambiar el foco”. Stephan cuenta que este
comentario lo ayudó a comprender lo que Bert Hellinger estaba haciendo
con las constelaciones. Si por ejemplo una persona decía “el problema es
mi papá” y la constelación le mostraba que en realidad era su mamá
(cambiar el foco). Si una persona decía: “mi mamá nunca me quiso, etc.”,
entonces la constelación le mostraba lo que le ocurrió a la mamá con sus
propios padres (ampliar el marco). Ambas direcciones lo que hacen es
redimensionar nuestro problema o asunto dentro de un espacio mayor, es
decir, nos abrimos a más información que siempre estuvo ahí pero que no
podíamos registrar sin esta ayuda.

Entonces, ¿cuál es el lugar del constelador?

El lugar del constelador es el de un ayudador donde su intención personal


y su hipótesis sobre lo que le pasa al consultante tendrán un lugar
secundario.

Claro que queremos ayudar y que tenemos hipótesis, pero al no ser la


dirección principal del trabajo nos convierte en el ayudante del jardinero
que prepara el terreno para que una semilla se siembre. El constelador
puede estar muy convencido que todo el problema del consultante está
ligado a que la abuela materna abandonó a su mamá, pero si el fenómeno
de la representación muestra otra dirección, tendrá que abandonar su
hipótesis. Si el facilitador por ejemplo decide trabajar con su hipótesis aún
cuando el fenómeno de la representación indica claramente otro camino,
o por ejemplo el constelador decide hacer una línea de mujeres
directamente para trabajar un asunto sin agregar al padre del
consultante, decimos que hace una “intervención sistémica”, pero no una
constelación.

Muchas intervenciones sistémicas pueden ser muy poderosas y


adecuadas, sólo que desde nuestra perspectiva es bueno diferenciarlas de
las Constelaciones. En todos nosotros como facilitadores hay una
tentación muy grande o también podemos llamarla “inercia del sistema

32
nervioso” que quiere controlar lo que va a pasar y por no soportar el vacío
al que nos invita la Constelación para averiguar junto al consultante y a los
representantes qué es lo que realmente quiere emerger, dirigimos todo y
cortamos el caudal de una información que podría ser muy útil para el
consultante. Esto es algo que cada uno tiene que chequear y ver en sí
mismo, al menos para mi fue necesario diferenciar una Constelación de
una intervención y preguntarme continuamente qué estoy haciendo, qué
fuerza me mueve y para qué.

- El ayudante del jardinero no es el jardinero

El gran trabajo del constelador será descubrir qué necesita el consultante


ahora, cómo lo puede acompañar a sembrar las semillas sin empujarlo a
hacer ni decirle cómo o cuándo hacerlo y mucho menos sembrarlas por él.
El consultante es el auténtico jardinero, nosotros aquí estamos en un
lugar de ayudante, que obviamente sabe más que el jardinero sobre
preparar la tierra, pero que no es el jardinero en sí, ni el que decide qué se
siembra. Es una tarea muy delicada.

Elegir qué representantes se van a colocar al principio es una decisión


importante, porque si es por poner representantes, como dice Stephan
Hausner, es sencillo: ponemos representantes y siempre sale algo. La
pregunta es qué necesitamos representar ahora para la pregunta que trae
el consultante. Es posible que veamos implicancias, sí, pero además el
constelador necesitará acompañar al consultante a descubrir qué es lo
que lo implica: sus lealtades, sus anhelos infantiles, etc.

- La renuncia a la “verdad”

El constelador puede hacer recomendaciones si tiene claro que no son


verdades que le transmite al consultante, que no tienen esa fuerza. Si el
constelador al hacer una recomendación mantiene la intención de hacer
una “intervención”, entonces es posible hacerlo. Las intervenciones de
este tipo buscan generar impacto, una movilización, una respuesta más
que una actitud de obediencia a esa recomendación, ya que eso no es lo
que nos interesa. No hay nadie más adecuado que el mismo consultante
para resolver su problema, él sabe que necesita y cómo llevarlo adelante.

El constelador está entrenado en primer lugar para leer imágenes, luego


para detectar el lugar que el consultante ocupa en su sistema familiar de
33
origen, descubrir cómo funciona ese amor escondido que lo lleva a estar
en un lugar que lo debilita y finalmente para, a través de imágenes o
frases, mostrarle al consultante la posibilidad de moverse hacia un lugar
de más fuerza, lo cual no quiere decir un lugar “más cómodo”. Y esta
posibilidad queda siempre a criterio del consultante, quien puede elegir o
no moverse de allí. Siempre se trabaja con la fuerza de la persona y con
sus posibilidades y límites. Nada de lo que mostramos, decimos y
ofrecemos son verdades para creer, sino intervenciones que movilizan,
que pueden ayudar a que se active un movimiento, pero no le decimos
para dónde. Lo invitamos a crecer, a tomar responsabilidad, lo
acompañamos a recorrer un camino hacia mayor autonomía, y si el
camino que elige es otro, si decide cerrarse, no crecer y no soltar eso que
necesita soltar (por ejemplo) lo respetamos y damos un paso hacia atrás.

Mitos y fantasías de las Constelaciones


Familiares

En Constelaciones Familiares tenemos muchos estilos, algunos dan más


lugar a lo que el consultante necesita, su tiempo y velocidad y otros estilos
priorizan lo que sucede en la constelación en sí. Ningún estilo es mejor
que otro, sin embargo hay razones por las cuales seguimos la opción de
dar el primer lugar al consultante, a lo que necesita y hacemos hincapié
en la entrevista, en las preguntas que nos van a llevar a encontrar el
verdadero motivo debajo del motivo. Cada persona que se acerca en
busca de una constelación, lo hace desde un pedido que no siempre es el
pedido real. Durante toda la formación vamos a aprender a realizar
preguntas que sean lo suficientemente profundas, como para encontrar la
pregunta exacta. Cuanto más precisa es la pregunta, más clara es la
constelación, que va a responder a esa pregunta y no a otra.

La visión que proponemos es generar un entretejido entre lo que sucede


en el medio del salón (Constelación) y lo que ocurre en el consultante al
mismo tiempo. Damos lugar a su consciencia y al proceso que puede ir
haciendo para abrirse a esa información nueva que surge en la
constelación.
Stephan Hausner nos enseña que es importante que la constelación no
suceda “sólo en el medio del salón” sino que podamos darle el primer
lugar al consultante y a su cuerpo, a la posibilidad que tenga ese cuerpo
de abrirse a lo que se muestra allí. Si todo el foco va a la Constelación,
aunque incluso en ella haya movimientos emocionales fuertes y

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profundos en los representantes, no tiene mucho sentido si para el
consultante no pasó nada, es decir, no pudo registrar, sentir y asimilar lo
que allí sucedía.

Otra cosa importante para esta visión es que no sólo buscamos las
implicancias familiares que el consultante pueda tener, sino que hacemos
foco en aquello que nos lleva a las implicancias, en lo que sucede dentro
nuestro y para que ese enlazamiento inconsciente suceda. Por eso en
Constelaciones decimos que:

1. Las implicancias son un lazo invisible e inconsciente con una


persona o una situación que pertenecen al pasado de los padres de
alguien y que tiene el ingrediente de “excluido”. Puede ser que la
persona esté excluida (ej un abuelo que abandonó a la familia) o una
situación que esa persona vivió, o los sentimientos que tuvo que
ocultar por la razón que fuera. En las constelaciones grupales vemos
esto cuando el constelador al poner representantes, abre alguna
situación que ocurrió en la familia de origen del consultante, aún
cuando el que consulta no los conoció. Puede ser que traigamos una
persona o varias con este ingrediente de “exclusión”, puede ser que
el consultante los conoció personalmente o no y lo importante es
que si el facilitador las trae es porque evidencia que hay una
conexión entre el asunto del consultante y esta situación del pasado
que aún sigue viva en el presente, por la razón que sea.
2. Aún cuando muchas veces necesitamos traer las implicancias, para
aclarar qué asunto del pasado está en el presente de la vida de una
persona, nos enfocaremos en buscar otros elementos como las
lealtades y los anhelos, para poder trabajar también en un nivel más
relacional del consultante, de manera que pueda apropiarse de lo
que está sucediendo en la constelación.
3. Trabajar sólo con implicancias puede dejar la sensación en el que
consulta de que “los que estuvieron antes tienen la culpa de lo que
hoy me sucede”, por eso insistimos en el trabajo con lealtades y
anhelos para que la persona pueda hacer un camino interior y
descubrir por qué está implicado.
4. Todos los hijos tenemos un anhelo de cercanía con nuestros padres
y estamos dispuestos a hacer cualquier cosa por mantenerlo, de esta
observación tan importante nace el título del libro de Stephan
Hausner “Aunque me cueste la vida” y a partir de esta comprensión
todo el camino de las Constelaciones Familiares cambia, porque ya
no se trata de buscar sólamente implicancias.

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En resumen, hay varias cosas importantes a la hora de facilitar
Constelaciones desde la óptica de Stephan Hausner:

1. Indagar a través de preguntas sobre el “verdadero motivo de


consulta” que trae el consultante.
2. Darle el primer lugar al consultante, a la velocidad de su consciencia
y de su cuerpo de poder ir haciendo el recorrido que necesita para
abrirse, en primer lugar al facilitador, en segundo lugar a la
información que traen los representantes que generalmente va a
contradecir su versión de la historia, de la vida y de lo que considera
“que fue así”.
3. Además de ver las implicancias, necesitamos acompañar al
consultante a que descubra el movimiento que lo lleva a ella, su
responsabilidad, su amor de niño y el paso que tiene que dar para
posicionarse en un lugar de mayor fuerza.

El primer gran mito es entonces que la Constelación Familiar hace algo


por sí sola. En realidad esto no es posible, sino que trabajamos con el
efecto que tiene en el consultante la información que aparece, y es
decisivo cuánto puede digerir en ese momento, si están las condiciones
para ello o no.

El segundo gran mito es que encontrando implicancias ya hemos


encontrado lo más importante. Si bien son importantes y hasta a veces
esenciales para poder avanzar en el trabajo, sabemos que estamos
implicados por amor y necesitamos dirigirnos hacia ese punto para que el
consultante crezca, se adueñe de su responsabilidad en el asunto.
Buscamos poner a la vista ese amor y que el consultante pueda sentirlo,
vivirlo y transformarlo será la clave para ese cambio que busca.

El tercer gran mito es que podemos resolver el pasado de los que


estuvieron antes. No sólo no podemos sino que es arrogante y va en
contra del orden de la jerarquía. La clave será observar y darle lugar a ese
pasado, aguantar incluso que no se puede resolver y que posicionamos no
para arreglar lo que pasó sino para traer claridad sobre a qué
espacio-tiempo corresponde una carga, un suceso. Buscamos claridad,
agrandar el espacio, abrirnos a más información.

El cuarto gran mito es que en las Constelaciones Familiares debemos


buscar el final feliz. Hemos descubierto que no en todos los casos
agradecer a la madre o correr a abrazarla es el paso decisivo para alguien,
muchas veces no sólo no es decisivo sino contraproducente. El gran paso
que alguien necesita dar lo estudiamos en “las etapas del amor maduro” y

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ahora sólo los voy a nombrar: reconocer qué me faltó (anhelos), para
entonces tomar, respetar, honrar y soltar. Si lo decisivo es soltar, no sería
indicado apoyar al consultante a que corra a abrazar a la madre sólo
porque esa es nuestra imagen de “final feliz”.

El quinto gran mito es que si ahora sé de qué se tratan las Constelaciones


puedo eliminar los problemas de mi vida, o disminuir las crisis y
problemas. Es cierto que si este conocimiento nos atraviesa realmente,
nuestra capacidad de respuesta ante situaciones de la vida puede crecer,
sin embargo esta transformación también lleva dolor, crisis y cambios que
no pueden ser eliminados, sino que los necesitamos para continuar
creciendo, para continuar en la vida.

La ayuda madura

Los seres humanos necesitamos ayudarnos y así nos enriquecemos. No es


casualidad que elijamos ayudar a otros como profesión, que nos atraigan
las profesiones de ayuda y tampoco es casual que nos atraigan
conocimientos que están fuera de la circulación habitual académica. Esto
último es importante, porque estudiar Constelaciones Familiares es
sumergirse en un conocimiento que la civilización no valida a primera
vista, sino que más bien cuestiona. La civilización en la que vivimos no
cree que “estamos profundamente interconectados”, al menos no es uno
de los supuestos sobre los que se asienta, sin embargo dentro de este
trabajo, es algo que evidenciamos una y otra vez en cada Constelación
que hacemos.

Dijimos anteriormente que el ayudante de jardinero no es el jardinero, es


decir, que un lugar seguro para el facilitador es aquel que ayuda a
preparar el terreno junto al consultante para que éste siembre lo que
necesita sembrar. Entonces no se trata, como facilitadores, de no tener
intenciones, sino que necesitamos estar atentos desde qué lugar surge
esa intención. En mi experiencia personal necesité aclarar desde qué
lugar provenían mis intenciones con el consultante, si tenía la intención
de decirle qué hacer, o de decir algo sabio para que el otro se calmara y
también indagué profundamente en mi necesidad de salvar a otros en
situaciones que yo misma no soportaba que le sucediera a la gente. Con
el tiempo, encontré que el lugar más sano es el lugar que investiga junto
al otro qué está pasando y para eso hacemos preguntas que vayan en esa

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dirección y cuanto más se clarificaba en mí para qué hago Constelaciones,
más herramientas me iban surgiendo para aprovechar el potencial de
este trabajo. Gracias a los años que invertí observando y estudiando el
trabajo que Stephan Hausner realiza, es que comprendí que una
Constelación es la oportunidad de apoyar a alguien en su crecimiento.
Que lo que nos retiene, son nuestros anhelos infantiles, o al menos es la
causa de porqué estamos implicados. Para sanar, curar, aprender algo y
cambiar necesito crecer, son palabras que van de la mano.

Cuando escuchamos que en la jerga de las Constelaciones Familiares se


dice que el constelador debe actuar “sin intención” significa que nuestra
intención humana de ayudar no tiene que ser eliminada, sino
jerarquizada, y ocupar un lugar mucho menos importante, para que
aquella parte que se atreve a investigar y lanzarse al vacío, soltando las
hipótesis y toda la “sabiduría” que cree tener, adquiera mayor espacio en
la relación constelador-consultante y, de esta forma, pueda emerger el
potencial sanador.

- Relación constelador-consultante

La relación facilitador-consultante tiene un cierto potencial. Sin embargo,


no debemos confundir este potencial con el potencial de sanación que
posee cada Sistema Familiar y cada consultante según sus circunstancias
externas e internas, personales y sistémicas. Este último potencial no
depende del trabajo del constelador. El constelador únicamente puede
registrarlo, es decir, entrar en consonancia con lo que es, con la realidad y
las circunstancias del consultante y del sistema tal como se ha dado y se
da. Esta consonancia o resonancia permite que se active el potencial
sanador de la relación facilitador-consultante, puesto que, en dicho
momento, la intención personal del facilitador queda en segundo plano.
Detectar si el consultante se cerró, por la razón que fuera (algunas veces
hacemos intervenciones que duelen o que no son adecuadas para el
momento en que el consultante está) es importante, quizás para aclarar
algo o para nombrar lo que está ocurriendo, por ejemplo: –¿vos que
entendiste de esto que dije?- ; -¿ por alguna razón sentís que te cerraste o
estás aún con ganas de que sigamos viendo algo y charlando?-. Stephan
Hausner dice que siempre es mejor tener un consultante que no tenerlo
en absoluto. Esto significa que si el consultante se enojó con el
constelador, se ofendió, o no se sintió respetado o escuchado por la razón
que sea es necesario detenerse, ponerlo en palabras y aclarar lo que sea
necesario aclarar. Algunas veces he visto a Stephan Hausner pedirle al
consultante que elija un representante para sí mismo y otro para él (para

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Stephan), de manera que en esa representación se puede observar cómo
está esa relación.

Sin dudas desde mi experiencia, el lugar más seguro para el facilitador es


aquel que va abriendo capa por capa el asunto que trae el consultante
con preguntas, algunas veces con intervenciones, como cuando decimos
“Bert Hellinger en un caso así diría tal cosa”. Como en Constelaciones
Familiares no utilizamos verdades, las intervenciones aún cuando suenan
a verdad tienen como objetivo impactar, movilizar y eso es lo que
chequeamos con el consultante, muchas veces abren puertas que son
necesarias abrir para luego hacer la Constelación. Si bien es habitual que
hagamos hipótesis inmediatamente cuando el consultante nos cuenta de
qué se trata, también es bueno soltarlas y no dirigir las preguntas o las
intervenciones como para confirmar la hipótesis del constelador, sino para
abrir un espacio misterioso donde la información necesaria puede
aparecer si no queremos controlar todo. Lo mismo cuando pasamos a la
representación, si bien en ciertas ocasiones puedo trabajar con una
intervención sistémica (por ejemplo, una línea de mujeres), el 95% de los
casos intentaré abrir una Constelación, soltando las hipótesis y
lanzándome al vacío y al misterio de lo que pueda surgir, más allá de que
esté convencida de que el asunto del consultante está ligado con cierta
dinámica familiar. Aquí lo esencial es no fijar, sino moverse.

Si el constelador cree que de él depende el potencial sanador que hay en


el sistema familiar del consultante, entonces su intención de ayudar
permanece en primer lugar y, desde allí, podría caer fácilmente en el
proselitismo. Querer convencer, imponer una idea o solución para que
alguien ahora esté mejor resulta muy desgastante.

Durante la entrevista, el constelador habita varios niveles a la vez. Por una


parte, habilita su lado más mental, desde donde escucha la historia del
consultante, su motivo de consulta. No debemos olvidar que, muchas
veces, el motivo de consulta no es realista y, si trabajamos desde allí, la
constelación será congruente con el pedido, es decir, quedará como en un
limbo. El motivo de consulta es el norte a seguir y nos acercamos a él a
través de las preguntas. Muchas veces ocurre que el motivo de consulta sí
tiene asidero en la realidad, pero, a medida que avanza la entrevista, el
consultante se da cuenta de que en realidad es otro el motivo que lo trajo
a realizar una constelación. Aquí sugiero anotar o llevar un registro mental
sobre el anterior motivo de consulta para después hilarlo en la devolución.

Las hipótesis, como decía al comentar los diversos motivos de consulta


que hay, surgen de las preguntas sistémicas, es decir, aquellas que nos
dan información sobre posibles implicancias familiares. Por ejemplo,

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puedo construir una hipótesis acerca de la dificultad de la consultante en
encontrar pareja y cómo se relaciona con algo grave que ocurrió entre los
abuelos maternos. Sin embargo, aunque he construido la hipótesis, como
ya vimos antes, no necesariamente trabajaremos con ella. Armar la
hipótesis es una forma de ir construyendo un camino sistémico sobre la
forma en que me aproximo al consultante.

En este nivel, además de escuchar, necesitamos observar al otro: miramos


los detalles, cómo está su cuerpo físico, su rostro, sus expresiones faciales,
postura corporal, etcétera. En una oportunidad, recuerdo claramente
cómo una consultante se pasó toda la entrevista sentada hacia su
derecha, mirando hacia esa dirección y hacia arriba, y cuando le comenté
esta observación, explicó que no se daba cuenta de ello, que no tenía
registro. En ese momento, cambió enseguida su postura y me miró, y al
cabo de un rato volvió a la postura anterior, también sin notarlo. Todas
estas observaciones y la escucha de la historia, sumado a la construcción
de la hipótesis constituyen las señales que vamos anotando o registrando
mentalmente para luego hacer la configuración.

El siguiente nivel desde el que escuchamos es el nivel emocional. Aquí


necesitamos desarrollar un amplio registro de nuestro propio campo
emocional y el del consultante. Aprender a diferenciar cuáles emociones
son propias y entonces también jerarquizarlas, permitirles que estén allí
en un lugar menos importante, para lograr abrir un espectro vacío donde
podemos captar qué sentimientos van surgiendo en el consultante y en la
relación con él. Podemos intentar poner palabras a algunos sentimientos
fuertes a medida que van apareciendo, para ver si el consultante también
los registra (en caso de que no haga mención a ellos). También podemos
tomar estos sentimientos como un puntapié para hacer más preguntas
acerca del sistema familiar. Es importante registrar o anotar aquellos
sentimientos fuertes que aparecen y también utilizarlos como una señal a
la hora de configurar.

El siguiente nivel es el nivel físico. El cuerpo del consultante es la mayor


fuente de información. Todos los cuerpos son tensos; la tensión es una
parte importante de cualquier movimiento. Sucede en la música, en la
estructura del tronco de un árbol y otras formas de la naturaleza.

Cuando el consultante toma asiento, podemos observar dónde se ubican


sus puntos de tensión sin hacer interpretaciones inmediatas. Gran parte
de la tensión inicial que observemos desaparecerá en los minutos
siguientes, puesto que forma parte del hecho de haberse sentado en
dicha silla. Luego podemos observar tensiones que registra desde hace
años, en ciertas partes de la espalda o el cuello, las rodillas. No todas esas

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tensiones estarán relacionadas o tendrán relevancia durante la entrevista
y la Constelación. Es importante que el constelador esté atento a lo que va
ocurriendo en el cuerpo del consultante a medida que le hace ciertas
preguntas. Aparecen en ocasiones tensiones espontáneas claramente
visibles, en cuyos momentos hago una anotación mental para ir
guardando todas las señales que necesito para hacer luego la
configuración.

La tensión más sutil y más difícil de percibir es aquella que impide el


ingreso de información nueva. Asimismo, se vuelve muy difícil de percibir
el momento en que dicha tensión se va y permite entonces la entrada de
algo nuevo. A medida que vamos adquiriendo mayor experiencia en la
consulta, iremos captando más sobre estas tensiones sutiles. Una manera
que tengo para explicar de qué se trata es estar atentos al momento en
que observamos y sentimos (al mismo tiempo) que aparece un cierto
alivio físico con una respiración profunda en el consultante, incluso
aunque no la haya notado.

El nivel espiritual ocupa un lugar esencial. Se trata de una gran fuerza


interior que sostiene la apertura emocional para que emerja también lo
que es difícil o doloroso, es decir, aquellos aspectos excluidos y
traumáticos que no tuvieron lugar en su momento. Como dice Stephan, a
través de una Constelación, damos ahora el espacio y el tiempo a algo que
antes no lo tuvo y, de esta forma, el potencial sanador del sistema es
activado para que encuentre nuevamente su cauce hacia un equilibrio,
hacia una mayor salud.

Este nivel espiritual abarca los niveles mental, emocional y físico, y es


aquella parte de nosotros capaz de registrar los tres al mismo tiempo,
desde un lugar con más distancia, como si fuera un observador que mira
la montaña desde el llano. De esta forma tiene una captación global de
algo mucho más vasto que rodea al consultante y a su pregunta. Este
nivel no siempre tiene palabras: la mayoría de las veces prescinde de ellas
y, si se vuelve necesario comunicar algo desde allí, el nivel mental
colaborará para hacerlo posible cuando, por ejemplo, hace una
“traducción” de un patrón sistémico que aparece en la configuración. Los
patrones sistémicos no siempre son fáciles de percibir, menos en las
consultas individuales donde el fenómeno de la representación se reduce
meramente al consultante y un poco al constelador.

Ayudar de forma madura quiere decir, entonces, que podemos habitar


todos estos niveles (en la medida de nuestras posibilidades, es decir, en
resonancia con nuestra realidad tal como es) y desde allí exponernos al
consultante y abrirnos. Poco a poco, a medida que la confianza en la

41
relación constelador-consultante se va desarrollando, puede comenzar a
emerger en el facilitador, el consultante y su historia tal como es. Así es
como la Constelación o configuración es sólo un complemento adicional a
esta relación.

Desde esta perspectiva estamos enfocados en la relación


consultante-constelador, y no en la Constelación. La Constelación sin
considerar esta relación es otra posible aproximación a este trabajo, pero,
desde nuestra perspectiva, lo más importante reside en la relación entre
el facilitador y el consultante. De hecho, esta relación constituye la fuente
de un gran potencial sanador, al que consideramos la base fundamental
para el posterior desarrollo de la configuración.

Desde esta mirada, podemos decir que solamente de esta manera la


ayuda se vuelve liviana, ligera y el constelador no involucra su fuerza vital
para el desarrollo de la Constelación. Si el facilitador siente que es él quien
debe construir la Constelación (porque, por ejemplo, el consultante opone
cierta resistencia, está enojado o no tiene fuerza), es decir, si el
constelador decide tomar los remos del barco para salvar a su consultante
de algo, asume aquí un riesgo.

Esta actitud que, desde un nivel consciente, puede considerarse incluso


altruista, esconde el deseo ferviente de un niño por salvar a sus propios
padres. Esto significa que la fuerza vital del constelador se compromete,
incluso aunque no se dé cuenta de ello, y entonces el destino se encarga
de hacerlo visible. Esto no quiere decir, y resulta muy importante aclararlo,
que cuando ocurren cuestiones difíciles o graves en la vida del
constelador, se deba a una especie de castigo divino por haber hecho
algo malo en su trabajo como facilitador. No. Esto quiere decir que, más
allá de cuáles sean las circunstancias externas en la vida del constelador,
él puede sentirse liviano o pesado, con más o menos energía para vivir lo
que le toca vivir, y ahí reside una gran diferencia.
La vida del facilitador, como la de cualquier ser humano, estará llena de
cuestiones difíciles y dolorosas, pero creo que ir registrando cuánta
energía vital disponemos para lo que nos toca vivir y cómo es nuestra
habilidad de respuesta a eso representa un buen dispositivo de medición.
En esta observación de cómo estamos con respecto a lo que nos ocurre
en nuestro destino, también podemos obtener feedback de cómo está
nuestro trabajo con nuestros consultantes, puesto que se trata de lo
mismo.

42
CAPÍTULO 3

La técnica en Constelaciones Familiares

Procedimiento para configurar

- Con representantes en constelaciones grupales

En un taller grupal asisten los participantes y el constelador. El mínimo de


participantes no puede ser menor de 10 personas desde mi perspectiva,
como para que haya posibilidades de representar y que los participantes
no se agoten. Algunos de esos participantes además pueden ser
consultantes, es decir, traen un asunto para trabajar en el grupo. También,
algunos o todos los participantes pueden ser llamados a representar en la
constelación de otro. Esta representación no suele ser ciega, es decir que
cada uno sabe a quién representa. Como los representantes no conocen
en la vida cotidiana al consultante ni son sus amigos, pueden sostener una
buena imparcialidad. Algunas veces podemos hacer ingresar
representantes de forma ciega, pero son excepciones.
El asunto o motivo de consulta es crucial para la configuración que vamos
a realizar. Más adelante explicaré con más detalles qué motivos son
“constelables” y cuáles no. Por ahora, diré que todos los mitos y fantasías
que mencioné antes son cruciales de considerar antes de configurar.
Otra cosa importante a tener en cuenta como facilitador es aclarar si voy a
hacer una constelación o una intervención sistémica. Si por ejemplo
decido hacer una constelación para un caso donde una persona tiene un
síntoma para trabajar (ej. dolor de cabeza crónico), puedo empezar (luego
de entrevistar adecuadamente) por un representantes para el consultante
y otro para el síntoma. Luego, puedo traer sus padres y más tarde los
abuelos si es necesario, o una pareja anterior o hijos no nacidos o los
hermanos nacidos del consultante (si es lo que se necesita hacer). La clave
es comprender que al hacer una Constelación no vamos a trabajar con
nuestra hipótesis. Si por ejemplo, el consultante relató que su abuelo
murió en la guerra y que su padre murió joven a la misma edad que él
tiene, uno puede hacer la hipótesis de que su dolor de cabeza está ligado
a estos traumas. Al momento de poner representantes si decido hacer una
43
constelación pondré alguien para el consultante y alguien para el síntoma.
Algunas veces pedimos que entren representantes para los padres al
mismo tiempo que el síntoma y el consultante y otras veces los
agregamos después. Si elijo este camino, el de “hacer una Constelación”,
sabré que el camino a seguir es incierto, más allá de que haya armado una
hipótesis de que su síntoma tiene que ver con lo que pasó a su padre y a
su abuelo. En la representación podría suceder que todo indica que
necesitamos trabajar en la relación con su madre e incluso abrir el pasado
de la madre, trayendo a los abuelos maternos o alguien importante para
ella. Con este ejemplo lo que quiero decir es que si hacemos una
Constelación, nos abrimos a la incertidumbre. No sabemos si se
confirmará nuestra hipótesis o no, el fenómeno de la representación nos
va guiando hacia dónde es necesario trabajar, al mismo tiempo que
chequeamos qué pasa con el consultante cuando esta información se va
mostrando. Si en cambio decido hacer una Intervención Sistémica, podría
poner un representante para el consultante, para el padre y para el abuelo
y trabajar exclusivamente con mi hipótesis. Esto también puede ser muy
poderoso, no estoy diciendo que la constelación es poderosa y la
intervención sistémica no, sino que es bueno conocer la diferencia y que
cada uno vea con qué quiere trabajar.
Si el facilitador tiene esto claro, sabrá a qué se expone al hacer una
Constelación: a no controlar lo que va a suceder, a soltar todo y caminar
por un vacío incierto pero del que puede emerger una información muy
poderosa.
Es habitual y lógico que queramos controlar una Constelación, la
incertidumbre es incómoda para todos. También muchas veces,
tendremos la tentación de abrir poco para que lo que aparece en la
constelación no se escape de lo que puedo “atajar” y “controlar”, al traer
más representantes (cuando es necesario) hay que incorporar esa
información, de alguna forma necesitamos sostenerla e incluirla, incluso
aunque no trabajemos con ella.
Hay motivos de consulta que son constelables y otros no, si la persona
tiene una dificultad, crisis o síntoma de su vida actual en principio es
constelable, pero más adelante veremos que hay excepciones y que
tenemos que estar atentos a los motivos de consulta que esconden el
deseo de encontrar “la solución mágica”, o “que otros cambien”, o que “la
solución llegue sin ningún esfuerzo o trabajo”.
Al momento en que se paran los representantes tenemos que advertirles
que no tienen que actuar ni dramatizar, sino dejarse guiar por una
sensación que los llevará al lugar en el cual “sienten que tienen que estar
en ese sistema”. Esto lo ha dicho Stephan Hausner muchas veces, que no
se trata de que se coloquen en el lugar en el que están cómodos, sino
donde sienten que tienen que estar en ese sistema. También podemos

44
aclararles que no deben hablar entre ellos, sino solo cuando el constelador
les pregunta. Otra cosa importante es decirles que tienen que soltar su
deseo de ayudar. Algunos participantes escuchan en la entrevista que la
madre del consultante era muy cariñosa, y en el momento en que alguno
de ellos entra a representar a la madre puede sentir algo completamente
diferente a lo que el consultante dijo cuando fue entrevistado, por ejemplo
siente que no quiere mirar a nadie. Si esto es lo que siente, debe seguir el
impulso y abandonar la idea de cambiar ese sentir para “ayudar al
consultante”, por eso es bueno aclarar estas cuestiones al empezar el
taller. Sabemos que lo que al consultante lo ayuda es que salga a la luz lo
que es necesario incluir.

Una Constelación nos muestra lo que está excluido: personas de la familia


que fueron importantes y no han sido reconocidas, situaciones
traumáticas que fueron excluidas por el impacto que tuvieron y por el
dolor que generaron, también las lealtades inconscientes que también
hemos excluido sin darnos cuenta pero que operan de todas formas y por
último y lo más importante: nuestros anhelos infantiles. Todo lo que se va
mostrando con la representación tendrá sentido siempre y cuando el
consultante pueda ir digiriendo lo que ve, si no, como dice Stephan “la
constelación fue para nada”. Quizás fue para el público, quizás fue para el
facilitador, pero si el consultante se cierra a lo que está viendo por la razón
que sea, al menos sabemos que no fue para él.
Cada constelador puede revisar dentro de sí desde qué lugar hace
Constelaciones y para alimentar qué cosa en sí mismo. Desde nuestra
perspectiva, nosotros trabajamos para el consultante y para sus
posibilidades, nunca para algo que está fuera de él. No tenemos la idea de
que la representación por sí misma cambia a los que no vinieron a trabajar
(ej. familiares del consultante), más allá de que muchas veces esos
familiares cambian como consecuencia del cambio que el consultante
hizo en sí mismo. Incluso aunque otros cambien como efecto dominó, no
hacemos la Constelación para eso, no es el norte ni el móvil importante.
Lo que observamos con este trabajo es que estamos profundamente
interconectados mucho más de lo que creemos. Nuestra forma de
percibir y de sentir afecta a las personas con las que nos relacionamos en
la vida real y lo que cambiamos en nosotros puede tener un efecto. Todo lo
que hacemos y también lo que “no hacemos” tiene un efecto, una
consecuencia.
Otra cosa que observamos en este trabajo es cómo están nuestras
relaciones, si son sanas o poco sanas. Este nivel no es el cotidiano donde
“me llevo bien con alguien” o “me llevo mal”. Muchas relaciones que son
buenas y gratificantes en la vida de todos los días pueden no ser sanas. Las
Constelaciones Familiares nos muestran este nivel: qué es sano y qué no,

45
quienes están conectados con quién y qué situaciones del pasado siguen
vivas en el presente porque en su momento no se les dio su lugar.

- Con plantillas en sesiones individuales

Las plantillas se entregan al consultante una vez que le hemos aclarado


en qué consiste y cómo es el procedimiento. Siempre sugiero enviar un
video explicativo al consultante sobre en qué consiste una constelación
con plantillas, para aprovechar bien el tiempo de la sesión y no utilizarlo
para explicar lo que vamos a hacer. Esto sirve mucho para que los
consultantes tomen responsabilidad por lo que están buscando y algo
bueno es incluir en el video para qué no sirven las Constelaciones,
teniendo en cuenta que hay personas que se acercan creyendo que es un
oráculo o que el facilitador les va a decir cómo conducirse en la vida, etc.

Lo primero que debemos explicar (en el video o en vivo con el


consultante) es que, salvo contadas excepciones, el consultante no sabrá a
quiénes representan las plantillas. Es decir, se trata de un procedimiento
ciego. A veces le advierto que se representarán a personas de su familia
de origen, que el mismo consultante también será representado e incluso,
posiblemente, que podremos hacer esto con algún concepto abstracto
como una meta o un síntoma, pero es importante que al comienzo el
consultante no sepa a quiénes están asignadas las plantillas. El
constelador debe asignar el rol de cada plantilla antes de entregarlas al
consultante y, si es necesario, esta información puede anotarse. El
consultante deberá luego proceder a colocar cada par de plantillas de
colores en el espacio, como si fueran unas pisadas, pero sin asignarles un
rol. Es importante aclarar esto desde un comienzo porque, de lo contrario,
la persona comienza el trabajo asignando roles y esto luego generará
muchas disrupciones cuando llegue el momento de que el constelador
revele cuál es la imagen y las posiciones de cada integrante de la familia.
Por ejemplo, puede ser confuso para el consultante si se le explica que las
plantillas azules estaban representando a su padre y él internamente les
había asignado otro rol.

Para elegir qué plantillas vamos a configurar, debemos tener presente el


motivo de consulta. Debemos informar al consultante que, cuando se
ubique sobre las plantillas, su tarea no será adivinar de quién se trata, sino
prestar atención a las sensaciones físicas o emocionales que surjan en su
interior y tomarse el tiempo necesario para ver cómo se encuentra allí en
ese lugar. Resulta muy útil indicarle, por ejemplo, que preste atención a si
su cuerpo está pesado o liviano, anclado al piso o movible. También

46
puede darse el caso de que no experimente ningún sentimiento en
ciertas plantillas, lo cual no tiene nada de malo y es preciso hacérselo
saber de antemano.

Antes de pararse en las plantillas, es importante observar la imagen y leer


en qué lugar se colocó la persona con relación a sus padres o al síntoma.
Es conveniente guardar esta imagen en la memoria por si más adelante
las plantillas se cambian de lugar y cambian la imagen anterior. Al
momento de la devolución, también es útil mantener el recuerdo de la
primera imagen para poder explicarlo luego.

A continuación, podemos pedir a la persona que se ubique en sus


plantillas (aunque no le diremos que se trata de las suyas) o podemos
preguntarle dónde se ubicaría. Yo, por lo general, decido en el momento si
pedirle que se pare en su lugar o indicarle que elija la plantilla, pero creo
que es conveniente que se coloque primeramente en su sitio si
detectamos que la persona tiende a poner primero a los otros, o si se lo ve
perdido, disperso o volátil.

Si, en base a lo que ven, consideran que la persona se encuentra más bien
enraizada o es concreta, o parece estar muy segura de su posición, es útil
pedirle que elija un lugar, así tenemos una pista acerca de con qué
persona de su familia necesita conectarse o con qué necesita conectarse,
para comprender su posición.

Una vez hecho esto, el constelador puede elegir pararse inmediatamente


en un lugar y ver cómo se relaciona el consultante desde unas plantillas
hacia otras.

Mientras necesitemos más información, podemos hacer que la persona se


ubique en cada uno de los lugares. Incluso es posible que el constelador
cambie de lugar tantas veces como crea conveniente a fin de registrar sus
propias sensaciones.

Si bien el facilitador puede colocarse en todas las plantillas y registrar qué


siente, lo que más tendremos en cuenta serán las sensaciones que
registró el consultante en cada lugar que se paró. A veces se le pide al
consultante que se coloque en todos los lugares, mientras que otras veces
en sólo algunos, en función de cuán claro esté el movimiento a realizar y
de la información que se necesita abrir. A menudo, únicamente indico al
consultante que se pare en su lugar y luego, quizás, en uno más, pero no
lo hago pasar por todas las plantillas. Esto está muy relacionado con la
cantidad de información que necesito recolectar para proceder y del
proceso que necesita hacer cada consultante: A veces requerirá más
movimientos y otras menos.

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Configuraciones básicas para plantillas

- Relación de pareja
Cuando llega un consultante que desea constelar porque quisiera tener
pareja y no tiene, se pueden dar dos pares de plantillas al consultante: un
par para sí mismo y otro para una posible pareja, y comenzar a explorar
por allí. Antes de posicionar plantillas haré una entrevista profunda,
necesito tener la certeza de que el consultante no quiere configurar para
que suceda algo mágico en su vida, sino que voy a chequear que toma
responsabilidad por el asunto. ¿Desde dónde anhela una pareja? ¿Para
qué desea una pareja? Muchas personas ansían una pareja porque tienen
un ideal de que será para tener paz y gratificaciones, cuando en realidad
tener una pareja es esencialmente un trabajo duro. Claro, también hay
gratificaciones, placer, momentos de paz y completud, pero muchos otros
momentos serán difíciles. Abrirse a alguien diferente a uno es una tarea
compleja y necesitamos considerar la parte dura de “estar en pareja”.
Otros quieren una pareja pero no consideran los profundos cambios que
sucederán en la vida a partir de compartir con ese otro; preferirían tener a
alguien que sea como un mueble con rueditas para mover y adaptarlo a la
vida que uno traía, sin hacer demasiadas modificaciones. Es importante
que esto salga a la luz, porque la Constelación es la respuesta a una
pregunta. A veces, la respuesta a este planteo es posible contestarlo sin
constelar, porque si mi anhelo de pareja es parecido al de adquirir un
mueble que se adapte a lo que ya construí, ya sabemos porqué el
consultante no encuentra pareja. Es entonces importante ponerse de
acuerdo con él de antemano, sobre que el representante de la posible
pareja va a representar una pareja real, alguien con quien tendrá que
trabajar mucho y transformarse con su llegada.

Cuando ponemos plantillas podemos observar, por ejemplo, si el


consultante está mirando hacia esa posible pareja o no, y en caso de no
estar mirando en esa dirección, prestar atención al lugar hacia dónde
mira. Usualmente ésta es mi forma de comenzar una constelación en
estos casos, y luego doy plantillas al consultante para que ubique a su
mamá, su papá y, eventualmente, otros miembros del sistema familiar.
Puede ocurrir que la persona esté mirando más a su madre que a la
posibilidad de estar en pareja. Otras veces lo que es necesario agregar no
es la familia de origen del consultante sino algo de su pasado: parejas
anteriores, hijos que no nacieron o que nacieron y murieron, es decir, no

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siempre es importante el pasado generacional, muchas veces el propio
pasado personal que no fue digerido, sentido y vivido está presente
atravesando nuestras metas, nuestras relaciones del presente y el
despliegue de nuestra vida en general. Esta misma forma puede utilizarse
para la configuración en grupo, pidiendo al consultante que elija alguien
para que lo represente a él y alguien para un hombre o una mujer en
calidad de posible pareja.

Otra forma de empezar, pero en este caso sólo la he utilizado hasta ahora
en una sesión individual, es, nuevamente, con dos pares de plantillas: un
par representa a la persona en pareja, mientras que el otro representa a la
persona soltera. De esta manera, el consultante puede sentir cómo se
siente en cada lugar. Puede ocurrir que en la plantilla que representa a la
persona en pareja perciba incomodidad, lo cual puede significar varias
cosas. Un significado posible puede estar relacionado con que la persona
ocupe un lugar muy importante en su familia de origen y ponerse en
pareja signifique tener que modificar ese lugar con sus padres. Ante tal
situación, es posible corroborar cómo se sienten los padres en relación
con esa plantilla. Si se empieza a configurar de esta forma, se pueden
hacer dos Constelaciones paralelas: una con esa configuración y otra
donde se corrobore o explore el lugar que el consultante ocupa con sus
padres, para luego unir ambas Constelaciones en el momento en que se
hace el chequeo de cómo están los padres frente a la plantilla que
representa al consultante en pareja. Otras veces la incomodidad o
dificultad se siente en las plantillas que representa a la persona sin pareja,
en este caso puede ser que la persona busque pareja porque no se siente
tranquilo en soledad o consigo mismo. Sabemos bien que cuando esto es
así, el lugar desde el cual se busca una relación no es sano y esto aporta
información para todo el trabajo que haremos con el consultante.

El criterio para decidir si comenzar de la primera forma o la segunda, tiene


que ver con cómo percibe el consultante su asunto de “no tener pareja”.
Algunos sienten que tienen muchas posibilidades pero algo pasa que se
van de pronto, los dejan, o se van ellos por sentirse “atrapados”, y hay
otros consultantes que sienten que son invisibles y no tienen ninguna
oportunidad. Para los que sí sienten que tienen oportunidades pero que
su deseo no se corresponde con el “destino” que tienen, ocurre algo
complejo que le llamamos dicotomía entre la libertad y el compromiso.
Habitualmente el consultante siente que cuando está en pareja pierde su
libertad y cuando está libre desea profundamente comprometerse, pero
al hacerlo y entregar todo vuelve a perder su “libertad”, entrando así en un
círculo vicioso que es difícil de salir. El tema es, claramente, el entregar
todo, la polaridad, o es lo uno o es lo otro. Esta vivencia puede ser muy
angustiante y cuando la graficamos y la explicamos suele generar un
49
alivio sólo por el hecho de mencionarse esta dicotomía. Este tipo de
consultante suele tener posibilidades de pareja, oportunidades, pero al
entrar en este círculo se va muy pronto sin profundizar o siente que “lo
dejan” de golpe, sin previo aviso, sin registro de lo que pasó para que el
otro se fuera. Cuando el deseo no se corresponde con el destino, puede
ser que el consultante busque una relación estable y sólo convoque
personas que lo quieren de amante, allí en este ejemplo la libertad es
encarnada por el otro y el consultante encarna el deseo de compromiso.
En este tipo de dicotomía el consultante suele estar identificado con uno
de los polos sin poder registrar la presencia del otro polo en sí mismo, por
ende, el destino se lo acercará si es necesario, toda la vida.

Si uno empieza con esta configuración, frente a un consultante que sí


tiene oportunidades y lleva esta dicotomía adentro muy profundamente,
le doy las plantillas a la vez con el rol ya asignado (una para la persona en
pareja y otra para la persona sin pareja) y le pido que las coloque una al
lado de la otra. Luego le pido que se pare en cada una para obtener
información de lo que le pasa en cada lugar. Algunas veces, dejo una de
esas plantillas como las plantillas para el consultante y luego agrego los
padres y lo que necesite agregar, otras veces, dejo esa representación a
un costado y hago una constelación paralela.

Si el consultante tiene una relación de pareja donde hay dificultades,


antes de configurar hago una entrevista profunda, para saber si el trabajo
está dirigido hacia que la relación continúe o a la separación, es bueno
saber hacia dónde nos dirigimos, porque si no, el consultante puede estar
deseando que la Constelación o el facilitador le indique si esa pareja es
adecuada o no para él o ella o si es conveniente seguir o separarse. Por
supuesto, esta información no puede dársela ni la Constelación ni el
facilitador, es algo que él o ella tienen que descubrir por sí mismos.

Se puede comenzar asignando unas plantillas para el consultante y otras


para su pareja actual. En una Constelación grupal se solicita al
consultante que elija a alguien para sí mismo y alguien para su pareja
actual. A partir de allí se pueden agregar representantes según lo que
vaya apareciendo, algunas veces no es necesario incluir a la familia de
origen de la persona que consulta, como cuando es necesario incluir algo
difícil o doloroso del pasado de la pareja: pérdidas de hijos, abortos,
infidelidades, etc.

Dentro de una sesión individual, en el caso de un consultante que está


decidido a separarse pero no tiene fuerza, puedo usar el recurso que
conté anteriormente, darle unas plantillas que representan al consultante
en pareja con esa persona y otras que representen al consultante estando

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separado de esa pareja. Con esto, el facilitador busca información
adicional sobre la fuerza que tiene o no para dar el paso (separarse), o lo
que le implica al consultante dar ese paso. En cada caso que se utilice
este recurso, es necesario unir esta información al resto de la constelación
que se vaya a desplegar y al motivo de consulta, es decir, no es
recomendable hacer interpretaciones lineales sobre lo que se puede
mostrar aquí.

- Relación con los padres y con los hijos


Stephan Hausner ha dicho en varias ocasiones que muchas veces resulta
más fácil quedarse en la familia de origen con todos los problemas que allí
existan, porque allí al menos se está acompañado. Ir hacia la propia vida
tiene un precio: si bien no hay problemas, nos sentimos solos.

Muchas personas desean mirar su lugar en la familia de origen. Esto es


correcto, pero es bueno que entrevistemos profundamente y
averigüemos qué es lo que en la vida del consultante funciona como un
emergente: qué crisis, dificultad o situación de su vida lo trae a buscar
esta Constelación. Siempre intento averiguar si el consultante no está
esperando secretamente que los padres cambien o que algo mágico
suceda para así no tener que ocuparse de sus asuntos.

La relación con los hijos también es oportuno constelarla cuando existe


una mala relación con el hijo o cuando el hijo tiene un síntoma específico.
Desde ya que la constelación mostrará qué es lo que el hijo hace por sus
padres, qué implicancias tiene con el pasado de los padres. No importa
cual es la edad del hijo, siempre una madre o un padre puede venir a
trabajar un síntoma crónico o grave de su hijo, no con la fantasía de que la
Constelación haga algo por el hijo sino para que este trabajo revele cómo
es la distribución de la carga en esta familia, qué cosas el hijo hace por los
padres y cuál es la función que cumple el síntoma en el sistema familiar.
Esto no tiene nada que ver con que los padres se hagan “culpables” por lo
que les sucede a los hijos, sino responsables por la parte que pueden
mirar y tomar en relación a lo que al hijo le sucede. Si trabajo un síntoma
del hijo, necesito traer: al hijo, a la madre y al padre. Luego agrego el
síntoma del hijo o algunas veces lo ingreso a la vez que ingresan los
demás. Esto es incluso cuando el hijo nació de una inseminación artificial
y no se sabe quién es el padre, lo que sabemos es que un padre existe,
entonces el representante de donante es el representante del padre (lo
mismo para las plantillas del padre). Luego quizás necesite agregar algo
del pasado de los padres, sean parejas anteriores, hijos no nacidos o los
padres de los padres, según lo que el fenómeno de la representación en

51
consonancia con la entrevista va revelando.

No es lo mismo trabajar con padres que tienen hijos pequeños, que con
los que tienen hijos adolescentes o hijos adultos. Esta temática excede el
fin de esta publicación que es introductoria, pero es bueno que el
facilitador estudie y profundice en estas diferencias para colaborar con las
familias reales, no con las familias representadas en un taller o con las
plantillas.

Aquí comparto un pequeño video:


QR

- Síntomas
Los síntomas y enfermedades pueden ser físicos, emocionales, mentales o
espirituales. Stephan Hausner ha dicho muchas veces que la salud es la
habilidad de responder a lo que la vida nos trae. Según cómo sea esa
respuesta al evento que estoy viviendo habrá un determinado impacto en
el mundo físico y en el mundo emocional y psicológico. Sabemos que
cuando una situación grave y difícil excede nuestra capacidad de
respuesta, se crearán filtros que nos separarán de esa información y esta
separación sucede para sobrevivir y a esto llamamos función inteligente
del Trauma. En primer lugar nos separamos internamente del evento, nos
desconectamos y como consecuencia achicamos el mundo en el que
vivimos. Una de las respuestas que podemos dar frente al sobreestrés es
lógicamente un síntoma o una enfermedad. Cuando nuestra respuesta a
lo que la vida nos trae es flexible y abierta es posible que no necesitemos
el síntoma. Éste es un tema muy complejo, puesto que las respuestas que
damos a ciertos eventos no son respuestas nuevas, sino que son
condicionadas por el pasado y no siempre se trata de nuestro pasado sino
del pasado generacional. Aquella respuesta que funcionó en una
generación, pareciera que la heredamos y se integró a nuestra biología.
Parte del trabajo de Constelaciones, consiste en registrar esos filtros,
dejarlos caer para que podamos relacionarnos con lo que siempre estuvo
ahí: incluso aunque se trate del pasado de nuestros padres.

Desde este punto de vista, las plantillas o el representante del síntoma


nos darán información importante de qué está excluido: no siempre lo
importante será una persona excluida o cierto evento, quizás lo
importante es una lealtad que está excluida o un anhelo infantil profundo
y ciego. Al menos sabemos que es a causa de este anhelo y de estas
lealtades que nos implicamos con el pasado de nuestros padres.

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En la representación, una posibilidad es iniciar una Constelación
asignando plantillas que representen, por un lado, al consultante y, por
otro, al síntoma. Empezando el trabajo de esta forma, podemos obtener
información sobre qué es lo que hace el síntoma para el consultante o
cómo se relaciona el consultante con el síntoma. Luego es posible colocar
más plantillas para sus padres, hermanos o pareja, según la forma en la
que se vaya desenvolviendo la configuración. Lo mismo con
representantes. Generalmente empiezo así cuando veo que el consultante
no tiene una buena relación con el síntoma, por ejemplo se ríe cuando
cuenta de su enfermedad o enuncia claramente que no quiere saber nada
con ese síntoma, que no quiere mirarlo ni ocuparse.

Otra forma es comenzar por unas plantillas para la persona, otra para los
padres y, más adelante, incorporar plantillas para el síntoma.

En las sesiones individuales, me ha resultado muy útil a la hora de


constelar síntomas, armar dos constelaciones paralelas con plantillas
cuando la persona tiene una familia que ha formado propia y además el
síntoma surge luego de formar esa familia. Esto no es algo que sugiero en
Constelaciones Grupales, sólo para individuales. Para esto, pido al
consultante que imagine que el consultorio está dividido en dos partes,
donde en un lado transcurre una configuración, y en el lado opuesto, la
otra. De esta forma, ubico a la persona con relación a su familia actual en
un lado y con relación a la familia de origen en otro sitio dentro del mismo
consultorio. Después de configurar y antes de que se pare en alguna, le
doy la plantilla del síntoma para que elija dónde agregarla, ya sea en
alguna de las configuraciones o en el medio de ellas.

Habitualmente el lugar donde el consultante decide colocarlas es el que,


en mi experiencia, aporta información sobre el contexto en el que se
despertó el síntoma o la enfermedad, así como también la función que
desempeña.

Si el síntoma se despertó durante su vida en la familia actual, por ejemplo,


le puedo pedir que se pare en ese lugar y mire a la familia de origen. En
ese momento, le pregunto: “¿qué sugerirías hacer en esta otra
constelación?”, “¿qué plantillas te llaman la atención?”, “¿a quiénes
mirás?”, “¿le pedirías que haga algo?”, “¿qué le sugerirías?”

Esta situación es como si el síntoma hablara y propusiera algo. En general,


la propuesta del síntoma es hacia movimientos de solución y, en algunas
oportunidades, hacia una mayor implicación. En este último caso,
debemos tomar el mensaje como la muestra del lugar hacia donde se
dirige la lealtad de la persona o su amor ciego.

53
En vez de poner unas plantillas para el síntoma decido poner unas
plantillas para la salud cuando es un conjunto de síntomas y se revela a
través de la entrevista que se generaron por descuido del consultante en
relación a su cuerpo o su estado en general. Muchos síntomas se generan
por falta de cuidado. Recuerdo una vez que un consultante vino a hacer
una constelación porque sentía que descuidaba su salud, lo que parecía
estar ligado a su relación de pareja y los hijos. Luego de colocar unas
plantillas para él y otras para la salud, agregué de forma inmediata a su
pareja y a sus dos hijos. Más adelante agregué a sus padres, en una
Constelación paralela, y de esta forma él quedó representado dos veces.
La información que arrojaron ambas configuraciones fue sumamente
importante: él no podía mirar a la salud ni a la pareja y, en cambio, miraba
a los dos hijos. En la configuración del sistema de origen, él estaba al lado
de su papá, que había muerto repentinamente a los 45 años de edad,
cuando él era adolescente. En dicha configuración, su mamá miraba a
otro sitio.

Más tarde, uní las constelaciones cuando verifiqué si su papá era capaz de
mirar a la salud, pero tampoco podía verla. Esto significa que, de alguna
forma, por lealtad a su propia familia, el padre había descuidado su salud
sin darse cuenta, lo que lo había llevado a la muerte temprana. Si bien
estas lealtades son siempre a la familia de origen, es posible que la familia
actual despierte ciertas situaciones, en cuyo caso es necesario traer ese
hecho actual a la luz para completar la Constelación.

Esta doble configuración también la utilizo en sesiones individuales


cuando el consultante quiere mirar a su relación con la familia actual, sea
por asuntos con los hijos o con la pareja y los hijos. Entonces vemos a
través de dos constelaciones separadas cómo muchas dinámicas de la
familia de origen se replican en la familia actual y afecta la relación con la
pareja y los hijos.

- Metas
Con los años fui aprendiendo que las constelaciones familiares no son un
trabajo que nos ayuda a alcanzar cualquier meta. Por supuesto tomo en
serio que una persona esté motivada por conseguir ciertos logros, llegar a
ciertas metas (una puede ser la pareja) y esto claro que es importante,
pero en el camino hacia la meta se nos pierden de vista muchas cosas.
Primero intentaré averiguar si la meta es realista, siempre pongo el
ejemplo de un ombú que quería ser cactus, no importa cuántas
Constelaciones haga, seguirá siendo un ombú. También chequeo qué ha

54
hecho la persona en la realidad para conseguir la meta, muchas veces el
consultante no hace nada para lograr esa meta y sólo se encuentra
esperando y con esa actitud llega a la constelación.

Una meta puede ser un nuevo trabajo, pero es importante chequear si la


persona ha hecho algo para encontrarlo, si no, pone la responsabilidad en
la Constelación o en el facilitador.

Muchas personas quieren constelar su relación con el dinero, pero antes


es importante chequear que no se trate de otra cosa. En mi experiencia,
de cien casos que pidieron constelar el dinero, sólo era factible con cinco.
Los noventa y cinco restantes, hacían foco en el dinero pero en realidad
no había un problema ahí sino en los pasos previos que tienen que darse
para que llegue el dinero. Por ejemplo, si le gusta el trabajo actual que
tiene, si se siente a gusto con las tareas, etc. Algunas veces la persona odia
su trabajo y no quiere estar allí, pero plantea un problema con el dinero.
Muchos otros quieren constelar el dinero pero no saben cuál es su
vocación o tienen varias profesiones y con ninguna se sienten cómodos. A
veces es algo incluso más profundo, como no encontrar el sentido de la
vida, esta conexión con el deseo de vivir es anterior y necesaria para
encontrar la vocación. En apartados posteriores lo abordaré con más
detalle, sólo aquí lo menciono para tenerlo en cuenta a la hora de trabajar
con metas dentro de las Constelaciones Familiares. No es recomendable
poner plantillas para la meta sin más, sino que es necesario indagar de
qué se trata la meta, qué hizo la persona para conseguirla y si en el fondo
no se trata de alguna otra cosa.

Cuando se dan estas condiciones, puedo comenzar con unas plantillas


para el consultante y otra para la meta. Recordemos que el procedimiento
es ciego, por lo tanto el consultante no sabrá a quién representa cada
plantillas. Luego de que el consultante posicione ambas plantillas, le pido
que se pare en unas y yo en las otras, para ver como se relaciona de una
hacia la otra. Luego le pido que cambiemos, para obtener más
información. Sugiero tomar en consideración los sentimientos y
sensaciones que tiene el consultante al pararse en las plantillas y no los
que siento como facilitador, porque el consultante es un representante
ciego, al no saber a quién representa, traer información que es más
confiable que la que yo como facilitador puedo sentir allí. No significa esto
que no considere mis sentimientos al hacer de representante, sólo que los
pongo en segundo lugar y en ciertas ocasiones lo verbalizo y en otras no.
Es muy posible que luego de traer al consultante y a la meta, le de
plantillas para los padres del consultante y tomaré en consideración si la
plantilla de la meta se humanizó o no y que explico a continuación.

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Los abstractos en una configuración

- ¿Qué es un abstracto?
Un abstracto es la representación (con plantillas o con personas en un
taller grupal) de un estado o meta que tiene el consultante y que no es
una persona física real definida. Por ejemplo, un síntoma o enfermedad, la
posible pareja, el posible hijo (cuando la mujer no consigue quedar
embarazada), el dinero, la salud, etc.

A menudo esta representación no permanece abstracta, es decir


comienza a humanizarse, a tener sentimientos. Permanecer de forma
abstracta significa que no hay comportamiento humano, el representante
suele decir “estoy sencillamente aquí” o algo similar. Cuando decimos que
se humaniza no sólo pueden aparecer sentimientos sino que también
muestra actitudes de una persona, aún cuando no hay sentimientos que
sean claros. Si se humaniza, decimos que el abstracto está trayendo
información sobre algo que está excluido. Es muy importante diferenciar
al mensajero del mensaje, en el sentido de que cuando aparece
información específica en la plantilla o en el representante abstracto, no
es conveniente asegurar que “se convirtió en tal persona”, sino que es
recomendable traer a esa persona en la que creemos que se convirtió,
para chequear si es así o no. Habitualmente si es así, el abstracto se
deshumaniza cuando entra la persona o la situación sobre la cual está
trayendo información.

El abstracto cuando se humaniza puede guiarnos hacia alguno de los


miembros de la familia en particular, alertando entonces de una posible
implicancia, pero también puede permanecer abstracto y a la vez
indicarnos un movimiento que sería saludable realizar para el consultante,
o bien revelar una necesidad o anhelo profundo del consultante que no
está conciente. Si el representante por ejemplo del síntoma se coloca
detrás del consultante y lo abraza y cuida, podemos preguntar al
consultante si la necesidad de ser cuidado es un anhelo profundo hacia
alguno de sus padres.

Entonces, cuando el abstracto comienza a manifestar emociones con


mucha fuerza, decimos que se “humanizó”, quizás comenzó a representar

56
a alguien que se ve excluido del sistema o algún hecho excluido
relacionado con esa persona. Para tener indicios sobre de qué se trata
esto que está excluido y que el abstracto nos muestra, podemos hacer
preguntas e indagar un poco en la historia, la posición de la plantilla o del
representante puede dar pistas y por supuesto tiene que ser leído en
relación a todo el contexto general de la constelación.

Puede ocurrir también que no podamos encontrar información sobre lo


que el abstracto ha comenzado a representar . Si esa información no
aparece, también podemos trabajar en el nivel de las lealtades y de los
anhelos infantiles del consultante porque no siempre es posible encontrar
implicancias. No sólo no siempre es posible sino que tampoco siempre es
necesario hacerlo. Si no encontramos implicancias o decidimos no
trabajar con ellas por la razón que sea, es posible que también el abstracto
se deshumanice cuando trabajamos con una lealtad o un anhelo.
También tenemos que considerar que el abstracto traiga información no
sólo del pasado generacional del consultante sino de su pasado personal:
por ejemplo, la representación de la posible pareja puede ser que traiga la
información de una pareja anterior del consultante, incluso de un hijo no
nacido.

- Ejemplo de humanización de un abstracto


En una oportunidad trabajé con una mujer de más de 60 años que se
dedicaba a la investigación. Me relató que había dedicado su vida al éxito
profesional, había tenido muchos logros y estaba contenta y satisfecha
con eso. Sin embargo, sentía que un área de su vida estaba excluida, la
vida personal, la pareja; no había tenido hijos y vivía en la casa de sus
padres que ya habían fallecido. También dijo que ahora se lamentaba de
no haber formado una familia y se mostró muy triste cuando lo dijo.
Cuando le pregunté si había tenido parejas anteriores me contestó que no
habían sido realmente parejas y que todas duraban muy poco y nunca
había convivido con nadie. Le pregunté también si había perdido hijos y
dijo que no.

En casos así chequeo cuánto hace la persona por abrirse y conocer a


posibles parejas, es decir, si está dispuesta a conocer personas o espera en
su casa a que el príncipe azul toque la puerta. Habiendo chequeado esto y
que tenía cierta disposición a conocer gente a través de amigos y a través
de su variada vida laboral, hice algunas preguntas más y luego pasamos a
configurar.

Le di unas plantillas para la consultante y para la posible pareja. En la

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posible pareja estaba muy triste, tenía muchas ganas de llorar, esta es una
señal de que el abstracto se ha humanizado. Las plantillas de ella miraban
a la posible pareja pero no querían avanzar, prefería quedarse donde
estaba.

Le doy plantillas para los padres (de forma ciega) y los coloca justo detrás
de ella muy cerca. En las plantillas de cada uno de los padres se siente
bien y siente que da apoyo a la que está adelante (la hija). Pruebo pararme
yo en el lugar de ella y hago el gesto de avanzar para ver la reacción de las
plantillas de los padres, porque muchas veces cuando todo parece “en
orden”, al probar este movimiento, las plantillas de los padres reaccionan
negativamente frente al movimiento del hijo. Esto significaría que ella
representa a alguien para los padres, que hay una posible implicancia y
podría buscar por allí. Sin embargo, al intentar ese movimiento, ella que
estaba parada en la madre, dijo que estaba de acuerdo con ese
movimiento y cuando se paró en las del padre también. Frente a esta
situación decido que nos sentemos nuevamente en los sillones para
seguir charlando. La configuración no parecía mostrar la necesidad de
revisar el pasado de los padres, igual pregunté por hijos que no nacieron,
a lo que respondió que no sabía si había, creía que no, sólo tenía una
hermana más grande. La tristeza que había en las plantillas de la posible
pareja estaba mostrando algo y no sabía yo por dónde necesitábamos ir.
Volví a preguntarle: ¿seguro no perdiste hijos? volvió a decir que no, pero
esta vez se detuvo y dijo: “bueno, en realidad tuve un aborto”. “Sos la
primera persona a la que se lo cuento” y rompió en llanto. Nunca se lo
había contado a sus padres ni tampoco el padre del hijo lo sabía. Contó
que estaba en una relación hacía un tiempo corto pero iba muy bien, al
menos desde su perspectiva, un día se dio cuenta que estaba
embarazada, entonces lo citó a él para charlar en su casa. El se sentó a la
mesa y le dijo: yo también tengo algo para decir, y comenzó hablando
primero. Le dijo que estaba enamorado de otra mujer y que se iba a casar.
Ella entonces decidió no decirle nada del embarazo, se despidió y no
volvió a verlo. Al tiempo hizo un aborto. Le di plantillas para el hijo y el
padre, sin saber quienes eran los colocó delante de la posible pareja pero
mirando hacia el centro:

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Inmediatamente la posible pareja se deshumanizó y la tristeza estaba en
el padre del hijo. Le hice decir desde sus plantillas a las del padre del hijo
(yo me paré ahí) que habían tenido un hijo. También usé frases de
reconocimiento al hijo no nacido y luego le hice decir a las plantillas de la
posible pareja que ellos son su primera familia. De esta forma su
sensación de “no haber formado una familia” cambiaba, es cierto que en
el mundo concreto no se formó, pero también es cierto que cuando un
hijo es concebido una familia se forma y que saber esto y darle un lugar
profundo a esa realidad, nos habilita para otro paso, por ejemplo para
hacer una nueva pareja. Entonces en el momento de la devolución le
comenté que sí había formado una familia, una que duró muy poco, pero
era una familia de todas formas. Esta intervención le impactó, le cambió el
rostro y se sintió mucho más liviana.

El fenómeno de la representación

La representación es un fenómeno fácil de vivir y difícil de explicar


justamente porque se basa en la experiencia. Se trata de exteriorizar con
personas o plantillas una situación, una pregunta que el consultante tiene
sobre algo en su vida que no está funcionando. Usualmente
representamos la familia de origen del consultante, otras veces la familia
actual y también representamos abstractos, como síntomas, posibles
parejas, sentimientos o metas u objetivos. Comienza a configurarse así
algún escenario del pasado familiar del consultante, quizás de sus abuelos,

59
de sus padres o de su propio pasado personal. El constelador va
describiendo lo que se ve de forma evidente en los representantes, (para
ésto también les pregunta a ellos qué sienten) intentando no interpretar,
sino observando la imagen y chequeando al mismo tiempo el efecto que
esto tiene en el consultante, es decir, sus reacciones.

Stephan Hausner se ha dedicado a analizar e investigar el fenómeno de la


representación. Stephan parte de la premisa de que “configurar por
configurar” con representantes es fácil. Siempre es posible abrir un
sistema y siempre sale o se revela algo, por lo que la dificultad a la hora de
configurar no pasa por ese punto, aunque es cierto que en nuestros
primeros comienzos como facilitadores tengamos la sensación de que eso
es lo más difícil.

Con el tiempo vamos dándonos cuenta de que la observación de Stephan


es muy acertada y que siempre que constelemos, algo habrá de salir o
mostrarse. La pregunta que él se hace es la siguiente: ¿sirve realmente
esto que se abre?

Aquí es necesario que miremos con detenimiento el motivo de consulta


que trae el consultante: como lo enuncia, cuán claro es, si es un motivo
posible de abordar con este trabajo o no, y para esto la entrevista se vuelve
esencial: será la puerta de entrada al fenómeno de la representación y la
lectura que hagamos de esta representación será en consonancia con la
pregunta del consultante, no es una lectura general. Esto que el
constelador va viendo necesita chequearlo con la persona que pide el
trabajo, porque hay información que coincidirá con imágenes de su
pasado y otras que no, que desafían la historia que la persona construyó.
Toda información nueva puede entrar en el consultante si el terreno se
preparó adecuadamente, esto incluye: su posibilidad de abrirse y también
la amplitud del facilitador.

Desde nuestra perspectiva, trabajar en la Constelación con los


representantes sin que el consultante se percate de lo que está
sucediendo, sea porque se cerró o porque no comprende lo que está
pasando, no tiene mucho sentido. En ese caso es mejor frenar, volver a
sentarse, pedirle a los representantes por ejemplo que no se muevan por
un rato, que se queden quietos o que incluso vuelvan a la posición
anterior, hasta que las velocidades del consultante y la Constelación se
vuelven a sincronizar. Tenemos que averiguar ¿qué es lo que lo cerró?
¿qué es lo que frena que el consultante pueda acompañar el despliegue
que hacen los representantes?

Muchos movimientos llevan al estancamiento dentro de una Constelación


y otros a la solución, a la liberación. También es parte del trabajo del

60
facilitador diferenciarlos. La Constelación es entonces, la respuesta a una
pregunta que trae el consultante, es la puerta para un posible movimiento
y muestra la información que es necesario integrar, hacer lugar. Se trata de
darle tiempo y espacio a aquello que no lo tuvo.

Lo anterior significa que la información nueva que nos proporciona este


trabajo puede ser incorporada por el consultante para generar una
transformación sustancial en su problemática, en la medida en que exista
una apertura emocional y física en el consultante y en el facilitador. El
facilitador traduce la imagen, lee la información que observa y evalúa
cuánto de esta información puede ingresar en el consultante y qué es lo
esencial para esta persona.

De aquí la importancia y la relevancia de trabajar con la percepción


emocional, física y espiritual del facilitador y desarrollarla para convertirse
en un canal claro donde pueda también emerger información.

Desde mi perspectiva el fenómeno de la representación nos muestra:

- Un momento del pasado familiar, personal o generacional que


emerge con relación a una pregunta específica que alguien se hace
sobre un problema o síntoma;

- Las relaciones internas y no necesariamente externas que tiene el


consultante respecto a su familia de origen y familia actual;

- Aquel momento del pasado que, por alguna razón, no fue digerido o
procesado en su momento (trauma) y continúa vivo en el presente y
que de alguna forma se relaciona con el tema que el consultante
trae, con su pregunta;

- Las posibles implicancias que el consultante tiene con un cierto


hecho o con las personas excluidas de su familia;

- Aquellas situaciones específicas de sus padres, abuelos, bisabuelos o


incluso de su actual pareja cuya resolución no está en las manos del
consultante;

- El patrón sistémico en el que se haya inserto;

- Las lealtades ciegas a sus padres o hermanos;

- Los anhelos inconscientes hacia alguno de los padres;

- Aspectos excluidos del consultante;

- El potencial del consultante para mirar el futuro;

- La responsabilidad del consultante frente a su vida actual;


61
- El movimiento sanador y lo que hace falta para hacerlo: reconocer,
tomar, respetar, soltar o dejar ir a los padres;

- La posibilidad de mirar la realidad tal como es y poder nombrarla de


esa forma tanto hacia el pasado como hacia el presente;

- Aquello que queda pendiente como paso que el consultante debe


dar más allá de la constelación;

- Las consecuencias que trae el movimiento o paso que desea dar el


consultante, en relación con su familia de origen y su familia actual.
Es decir, el precio para la solución.

- El agregado de representantes
Acerca de querer agregar nuevos representantes luego de haber ubicado
ya a algunos, Stephan comenta que, en su experiencia, él solía agregar de
a uno porque esto le permitía ver qué cambios se producían con cada
nueva presencia. Esta forma permite al constelador evaluar los efectos que
tiene cada representante nuevo en los demás ubicados previamente, así
como también los efectos en sí mismo y en el consultante que está en la
silla.

Con el tiempo, quizás uno comience a comprender de qué manera


funciona realmente un sistema, pero para llegar a esto es necesario haber
trabajado con el método durante un largo tiempo. Si por ejemplo, el
constelador agrega los cuatro abuelos a la vez, sería mejor que lo haga si
ya es capaz de conocer cómo funciona el sistema. De lo contrario, es
conveniente ir agregando de a un representante por vez.

Ante la duda de qué sistema abrir (si el de la madre o el del padre),


podemos evaluar cuál es la dirección que está tomando el fenómeno de la
representación, si por ejemplo el representante del consultante se coloca
detrás de su madre puede ser la señal para traer algo del pasado de ella.
Otras veces lo que hace el representante del consultante no es claro, pero
si vamos siguiendo atentamente lo que va sucediendo en el consultante:
sus insights, movilizaciones y respuestas físicas, emocionales y verbales
nos dará la pista de por dónde empezar a trabajar. Esto significa que el
fenómeno de la representación no da información aislada o separada del
proceso que el consultante hace y esta es la mayor dificultad que tenemos
los facilitadores, porque la inercia es la de buscar respuestas en un solo
lugar, en vez de abrirnos a leer el entretejido Consultante-Constelación.

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- Representante que muestra una implicación
Cuando agregamos un representante, es importante ver a quién mira. ¿Es
capaz de conectarse con todos o únicamente con alguien muy puntual?
Habitualmente, si un representante está fijado a alguien en particular o
hacia un lugar específico, es señal de una implicación: cuanto más
enfocado esté, mayor será la implicación. Que un representante muestre
una implicación no significa que necesariamente haya que trabajar en ello.
Por ejemplo si agregamos una representante para la primer mujer del
padre y ésta se fija en el representante del padre está indicando algo
fuerte allí. Luego el constelador decide si trabaja con esto o no, pero
sabemos que allí hay información del pasado que está viva en el presente.

- Representante que mira hacia abajo y la posición de los


muertos
Durante muchos años en las Constelaciones Familiares se agregaba
muertos en el piso cuando un representante miraba hacia abajo, sin
embargo con las enseñanzas de Stephan Hausner fuimos aprendiendo
que ambos fenómenos (que un representante mire hacia abajo y el
agregado de muertos en el piso) tienen naturalezas diferentes y no es
necesario mezclarlos. En mi modo de trabajar, agregar un muerto cuando
alguien mira hacia abajo no sería posible, porque significa que estoy
trabajando con mi hipótesis y no con la totalidad del sistema y la
información que emerge allí. Si el consultante me cuenta que una
bisabuela murió en el parto y yo decido agregarla debajo de alguien que
mira al piso sólo porque es una muerte traumática, significa que yo estoy
segura de que ese representante está mirando a la bisabuela, pero en el
fondo no lo sé. Incluso aunque la agregue y produzca un efecto, no sé en
el fondo si es a ella realmente a quien mira. Recordemos que Stephan nos
dice que es fácil abrir y agregar representantes porque siempre se
muestra algo, por eso lo importante es averiguar qué es necesario abrir,
que sirva al consultante y a su proceso. Abrir algo y que tenga un efecto
“emocionante” no significa que está operando en la dirección del planteo
del consultante; puede ser sólo una puesta en escena que a todos nos
emociona, pero que no tiene que ver con el planteo de la persona que
pidió la Constelación. Nuestro norte es el consultante y lo que él necesita,
por eso es importante que averigüemos dentro nuestro si trabajamos para
satisfacer nuestra necesidad de emocionarnos y emocionar a otros con
este fenómeno que a veces parece “mágico” o si trabajamos para el
consultante. Trabajar para él significa que lo ayudamos a vislumbrar cuál
es el paso que necesita dar para desenredar la madeja, y para eso

63
averiguar qué información necesita ser incluida en la constelación será
esencial. Entonces, si traigo a la bisabuela sólo porque fue una muerte
trágica en la familia, estaría abriendo algo que mi intuición dice, pero eso
nos desconecta de la dirección que nos marca el fenómeno de la
representación. Esta bisabuela tendría que ser traída si por ejemplo
primero traje a los abuelos del consultante y la representación sigue
indicando que hay que mirar incluso más allá de ellos, por diversas señales
muy concretas, como por ejemplo si la representante de la consultante se
pusiera a contener a su abuela como si ella fuese la madre: ahí tenemos
una señal clara que podríamos traer a la bisabuela, aunque tampoco será
necesario acostarla en el piso.

Si un representante mira hacia abajo puede estar queriendo decir que hay
una desconexión, si es la madre que mira al piso puede ser señal de la
dinámica incestuosa (que veremos más adelante). Mirar al piso tiene
muchos significados pero no traería a algún muerto sólo porque un
representante mira hacia abajo.

Respecto a llevar a alguien al piso, es decir que alguien que está siendo
representado vaya al piso sólo porque está muerto, lo indicaría sólo si la
muerte de esa persona está excluida, Stephan Hausner ha dado esta
respuesta cuando alguien le pregunta porqué algunos muertos están
parados y otros en el piso. Muchas veces una persona no pudo transitar
por ejemplo, el duelo por la muerte de su padre, en ese caso es importante
acostarlo en el piso para recalcar la muerte, hacerle un lugar y que el
proceso de despedida pueda suceder. Obvio si alguien va al piso
espontáneamente lo permitimos, es importante que los representantes
sientan la libertad de moverse, porque eso va revelando información
importante para la pregunta del consultante.

- Movimientos de solución y movimientos de implicación


No todos los movimientos que muestran los representantes están
dirigidos hacia la solución o la transformación. Muchas veces muestran
movimientos de implicación. Por ejemplo, la representante de la
consultante desea ir hacia su madre, se sienta en su regazo y comienza a
llorar. La consultante mira este hecho y nada se libera, todo sigue igual, en
su cuerpo, en su emoción: asiente con la cabeza como diciendo “eso
quisiera, pero no es real”.

Lo que sucede es que posiblemente el movimiento de solución en un caso


así tenga que ver con la renuncia a ese anhelo. Esto significa quizás que el
consultante necesita aprender a soltar más que intentar algo que no es

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realista. En otro caso, este mismo movimiento puede ser de solución,
puesto que el consultante reacciona con una fuerza o respuesta
emocional viva al ver que su representante va hacia la madre, es decir, se
abre a tomarla. En este caso el movimiento es hacia un cambio, no como
en el primer ejemplo donde ese movimiento no colabora en cambiar nada.

Muchos movimientos de implicación o de solución pueden distinguirse


entre sí según la reacción del consultante: los movimientos de solución
permiten la entrada de un nuevo aire; los de implicación, no. Por otro lado,
hay movimientos de implicación que serán siempre de implicación más
allá de la reacción del consultante: por ejemplo, si la abuela materna se
interpone entre el consultante y su madre. Un movimiento así puede ser
detenido, es decir, es posible pedir a la representante de la abuela que
vuelva a su lugar, siempre y cuando el consultante muestre intención de
mirar a su madre en vez de su abuela, por ejemplo. En un caso así, el
consultante entra en una velocidad hacia la solución (velocidad que
todavía no ha sido posible para la Constelación) y, en este caso, conviene,
desde mi perspectiva, seguir el impulso del consultante.

Diferente es si el consultante no desea mirar a su madre y continúa leal a


su abuela. En tal caso, la representante de la abuela hizo un movimiento
que de alguna forma está vinculado con el movimiento interior del
consultante. En este caso suelo permitir el movimiento, y lo pongo en
evidencia para que el consultante tome conciencia de que, si prefiere a la
abuela en vez de la madre, esta es la consecuencia.

Existen también otros movimientos de implicación que se dan en la


Constelación y que no tienen tanto impacto en el consultante, sino que
son la muestra de cómo se va construyendo un cierto patrón en el sistema
familiar. Para ellos, simplemente dejamos que vayan sucediendo y los
observamos (por ejemplo, si la abuela paterna se va al suelo junto al bebé
que perdió). También suelen aparecer movimientos de solución
espontáneos en otras generaciones a medida que el consultante dice
ciertas frases: si es este el caso, los observamos. No es nuestro objetivo que
se desanude el pasado o, incluso, si se desanuda, hacer una interpretación
tajante sobre esto como si ahora todo estuviera resuelto. Esto es algo que
simplemente observamos o que podemos mencionar en ciertos casos
para ir mostrando cómo el sistema reacciona frente a los pasos que va
dando el consultante.

También es un movimiento de implicación cuando la madre o el padre


persiguen al hijo en la Constelación, o cuando el hijo quiere ir hacia la
pareja o hacia afuera y los padres lo quieren impedir. También suelo
detener esos movimientos, salvo que por alguna razón sea importante que

65
el consultante desde la silla mire algo de esto para que tome conciencia
sobre algo, pero luego lo detengo y lo vuelvo al paso anterior.

Si el representante del consultante se va al piso junto a algún muerto, o se


pone a la par de alguno de los padres, o se abraza a alguno de los abuelos
es un movimiento de implicación que no suelo detener: permito que
suceda por un rato para ver qué impacto tiene en el consultante y cuando
considero oportuno moverlo, retiro al representante del consultante de
esa posición poco sana y lo llevo a un lugar mejor. Esto no lo hago para
que cambiar el pasado, porque obviamente no tengo ese poder, sino para
ver si impacta en el consultante esto que estoy haciendo, allí sale a la luz
con bastante facilidad cuánto realmente el consultante quiere “la
solución” y también muchas veces le digo que soy yo la que está haciendo
el movimiento y que por supuesto eso significa que es algo que él o ella
deberá tratar de llevar a cabo por su cuenta, como una tarea pendiente
para la vida real.

- El fenómeno de la representación en la consulta individual


Todo esto que fui comentando del fenómeno de la representación en
constelaciones grupales es aplicable a las plantillas, sin embargo en el
trabajo con plantillas hay una gran diferencia y es que el consultante va a
ser el representante y además es un procedimiento ciego. El constelador
le da plantillas que elige previamente y le asigna roles, el consultante las
posiciona en el piso sin saber quienes son y luego se va a parar en cada
una de ellas registrando que siente. El constelador, también se parará en
algunas plantillas como para ver si las verdes (por ejemplo) se relacionan
con las rosas o no. Si el consultante está parado en las verdes
representándose a sí mismo (sin saberlo), el constelador quizás se pare en
las rosas (que por ejemplo representan a la madre) para ver si el hijo mira a
la madre y cómo es esta relación. Todo lo demás se puede traspasar a las
plantillas, porque el método es el mismo en sus fundamentos, aunque
claramente la forma de posicionar, y los tiempos son distintos en la
constelación individual. Generalmente no es hasta que llegan las frases,
que se revela quién es cada uno en las plantillas, es decir, el consultante
no sabe a quién está representando hasta el momento de las frases.
Algunas veces incluso, mantengo sin revelar las plantillas que representan
por ej. “la posible pareja”, para ver si luego del trabajo que hicimos con la
familia de origen, ahora puede mirar hacia allí. Si le digo antes quién es, es
difícil de medir si el movimiento es auténtico o no.

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- El consultante representante y la devolución en la consulta
individual
Una vez que hemos recaudado suficiente información sobre el motivo de
consulta, el sistema familiar del consultante y nos vemos apoyados por
estos tres niveles desde los cuales hemos hecho registro o anotaciones
sobre lo que es relevante, podemos empezar a configurar.

En apartados anteriores estuvimos viendo los tipos de configuraciones y


cómo, una vez que el consultante coloque las plantillas y comience a
desplegarse el fenómeno de la representación, estaremos frente a la
herramienta que más información podrá aportarnos, siempre y cuando el
consultante pueda acompañar aquello que se va desplegando.

Muchas veces sucede que el consultante dice no sentir nada: aquí


recomiendo hacer preguntas concretas, por ejemplo, preguntar acerca de
cómo siente su propio cuerpo: si está liviano, pesado, atado al piso, o con
posibilidad de moverse, etcétera. Esta clase de datos concretos siempre
puede ser proporcionada por el mismo consultante, más allá de que a
primera vista parezca no sentir nada.

Otro aspecto importante es que, aunque el consultante esté haciendo


bien su trabajo de representante, es posible que la información que vaya
saliendo no pueda ser absorbida por su cuerpo, como si fuera demasiado
o hubiera algo bloqueado en su actitud corporal que nos indica que algo
se frena y no puede avanzar. En este caso, muchas veces es conveniente
sentar al consultante nuevamente en la silla para ubicarlo luego otra vez,
o bien solicitarle que haga ciertos movimientos desde la silla (por ejemplo,
que pronuncie una frase o haga una reverencia). Es decir, al encontrarnos
con algo que se frenó y se bloqueó (y no hay que confundir esto con el
vacío que se experimenta en la Constelación ante algo que está por
emerger), es bueno cambiar de tema, generar una distracción luego de
unos momentos de silencio, o bien pedir al consultante que se siente por
unos instantes.

Cuando lo invitamos a sentarse, desde allí podemos mirar la imagen en


compañía del consultante, volver a repasarla, mirarla desde afuera, como
usualmente haríamos en una constelación grupal, y luego ubicarlo
nuevamente en las plantillas.

Es importante recordar que la entrevista no termina cuando comienza la


configuración. Siempre podemos seguir preguntando, entrevistando, aun
cuando el consultante esté parado en las plantillas representando a otra
persona. La representación no es algo sagrado que no pueda

67
interrumpirse. Por supuesto, si de pronto aparece una emoción muy
fuerte, entonces la respetamos, le damos lugar, esperamos a que pase y
luego preguntamos. Preguntar es una de las herramientas más poderosas
que tenemos, porque obtenemos información, corroboramos o
confirmamos intuiciones y la posibilidad de que se generen movimientos.
A la vez, las preguntas generan en el consultante una autoescucha muy
valiosa porque se activa una autoconciencia diferente sobre lo que uno
dice, sobre las propias contradicciones y hasta, en ocasiones, las propias
trampas que se generan para mantenerse en el problema o síntoma.

En resumen, las señales para comenzar con cierto movimiento en la


Constelación, sea a través de una frase, una reverencia o un paso hacia
alguna dirección provienen de las siguientes fuentes:

a. La escucha de la historia y respuesta a nuestras preguntas;


b. el motivo de consulta;
c. las emociones y sentimientos que aparecen en el consultante y en el
constelador;
d. las tensiones físicas espontáneas y sutiles;
e. la intuición (correctamente corroborada);
f. el fenómeno de la representación.

Diferencias y similitudes entre las


Constelaciones Grupales y las Constelaciones
individuales.
La Constelación Grupal ofrece la ventaja de que el consultante puede
mirar desde afuera lo que está sucediendo con su sistema familiar de
origen y su posición frente a ellos, es decir, observa desde su silla (sobre
todo, al principio) cómo otras personas representan a su familia de origen
y a sí mismo. Aquello que emerge en la configuración es observado por el
consultante desde afuera. Posteriormente, y generalmente en las
Constelaciones Grupales, se introduce al consultante a la Constelación
para que se posicione en su propio lugar. La ventaja de la Constelación
grupal es que muchas otras personas pueden presenciar el trabajo de
otros y beneficiarse con lo observado. También presenta la ventaja de
vivenciar nuestro asunto o dificultad desde afuera.

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En las Constelaciones Grupales que trabajen una enfermedad mental,
además, se recomienda la asistencia de los terapeutas y la familia del
consultante, de manera que todos estén presentes para acompañarlo.
También es importante que, en este último caso, el constelador sea,
además, psicoterapeuta o psiquiatra. En caso de que no lo fuera, un buen
parámetro sería, estimo, tener más de 10 años de experiencia facilitando
talleres de constelaciones familiares de forma continuada y regular, por
ejemplo, de forma mensual.

A través de la participación en los talleres de Constelaciones Familiares,


participamos de un fenómeno de raíz colectiva. Esto significa que un
taller grupal no es enriquecedor sólo para quien viene a constelar. El
simple hecho de participar, aunque no constelemos, es una gran fuente
de revelaciones e insights personales que uno hace gracias al trabajo de
otros.

¿Por qué sucede? Porque los patrones familiares son compartidos, los
síntomas y enfermedades son sistémicos, el pasado no resuelto está
frente a todos por igual cuando somos adultos, sin importar la edad que
tengamos o las diferencias en las experiencias personales. La dimensión
personal no existe cuando hablamos de traumas, conflictos, problemas,
enfermedades y síntomas. Allí estamos en una dimensión sistémica, lo
que significa que no hay “unos” y “otros”: hay un tejido común con
preguntas irresueltas que nos atraviesan colectivamente y cuya respuesta
también habrá de emerger de la dimensión grupal. El tejido colectivo es
más inteligente que la suma de sus partes y busca sanarse como parte de
un movimiento natural si hay suficientes seres humanos simplemente a
disposición de esa transformación.

Está claro para mí que participar de un taller de Constelaciones Familiares


nos pone a disposición de un servicio global y de sanación de mayor
alcance cuando nos animamos a estar en red.

En el caso de una pareja que quiere constelar de forma conjunta, la


modalidad más indicada es la Constelación grupal. En una sesión
individual se puede entrevistar a la pareja en conjunto, pero después es
conveniente realizar una Constelación individual para cada uno, donde no
esté presente el otro miembro de la pareja mientras el otro constela, ya
que no está participando de forma activa y estará ajeno a lo que va
sucediendo con las plantillas, lo que puede llevar a que haga
interpretaciones aisladas que después resulten contraproducentes.

En la sesión individual, el terapeuta puede acompañar al consultante a su


Constelación Individual y observar desde afuera.

69
La Constelación Individual presenta la ventaja de que la persona, desde el
comienzo, podrá tomar el lugar de diversas personas de su familia y sentir
desde todos esos lugares, además de poder representarse a sí mismo. La
posibilidad de ver desde afuera la imagen ocurre únicamente cuando
observa las plantillas desde el sillón. En la devolución, al final de la sesión
individual, el constelador le recordará cuál era la primera imagen según el
posicionamiento que hizo de las plantillas y cómo es tal imagen ahora, si
es que cambió. Las frases que se utilizan durante una sesión individual
son siempre dichas por el consultante. Si, por ejemplo, sugerimos que el
consultante diga "gracias, papá", le indicaremos pararse en su propio
lugar para que diga eso a su padre, y el constelador se ubicará en las
plantillas que representan al padre. El constelador, aunque haga de
representante, nunca dice las frases: simplemente las expresa para que el
consultante repita, independientemente de dónde esté ubicado. Algunas
veces puede ser necesario que una abuela dé una bendición a su hija (la
madre del consultante) y, en ese caso, el consultante se ubicará en el
lugar de la abuela y, desde allí, dirá la frase a la madre del consultante. En
este caso, el constelador se situará en ese lugar para recibir la frase.

Quizás sea oportuno aclarar que, como consteladora, cuando siento


necesario que el consultante diga una frase, por ejemplo, desde las
plantillas de la abuela, no sugiero este movimiento desde mi creencia de
que es la abuela quien lo necesita. En primer lugar, no es la abuela quien
vino a constelar y si, por ejemplo, ella murió, es bueno saber que en
Constelaciones Familiares representamos a los muertos, pero no
trabajamos para ellos, sino para el consultante y su relación con el
sistema en general. Sin embargo, siguiendo el ejemplo anterior, a veces
resulta importante que se diga determinada frase desde el lugar de la
abuela, para que el consultante adquiera conciencia de su implicancia
con ella y/o capte de qué forma esta frase que dice tiene más que ver con
sí mismo que con la abuela, ya sea porque hay una historia que se repite o
porque, al decirla en el contexto de la abuela, cobra más fuerza para el
movimiento que está buscando realizar. Siempre aclaro al consultante
que no estamos trabajando para solucionar lo que le pasó a la abuela, eso
sería muy arrogante, sino que buscamos qué es lo que ayuda al
consultante, y este es un recurso

La sesión individual es oportuna también cuando una persona ha hecho


una Constelación Grupal y necesita luego revisar algo. Inversamente,
también es posible que alguien, después de hacer una Constelación
Individual, decida hacer una trabajo grupal para ampliar el marco de la
información. Sin embargo, entre ambas Constelaciones es recomendable
que transcurra un tiempo prudencial, y que en total no sean más de dos o
tres Constelaciones en el año. La participación en los talleres, sin
70
embargo, puede ser ilimitada: el límite lo tiene hacer una Constelación.

71
CAPÍTULO 4

Circuitos invisibles que nos unen a la familia de


origen

Concepciones generales

- Lealtades y anhelos

Es natural, entendible y hasta recomendable, que seamos leales a lo que


asegura nuestra supervivencia física, psíquica y emocional. Necesitamos
de otros para sobrevivir, desarrollarnos y de niños no tenemos otra
alternativa más que la de aceptar las reglas que se nos impongan, sin
cuestionarlas y así nuestra supervivencia es garantizada. En primer lugar
somos leales a nuestros padres biológicos, sea lo que fuere que haya
sucedido con ellos y cualesquiera sean las condiciones que nos
impusieron en la vida que compartimos con ellos. Esta lealtad es
inconsciente y profunda y asegura nuestra supervivencia. También somos
leales a los grupos que nos ayudan a crecer, algunos elegidos y otros
vienen dados: a las personas que nos criaron, a los que nos enseñaron
cosas importantes (familia de crianza, escuela, grupo de amigos,
compañeros de colegio). Estas últimas lealtades no son inconscientes sino
conscientes y sabidas.

Las lealtades conscientes son parte habitual de nuestra vida y existen en


todas nuestras relaciones para regularlas, establecer límites y ordenarlas.
Que sean conscientes no significa que estén verbalizadas: a veces las
conocemos de otras formas y circulan en nuestra vida cotidiana con total
normalidad.

Las lealtades inconscientes son, desde mi perspectiva, uno de los ejes en


el cual nos paramos dentro del trabajo con Constelaciones Familiares, ya
que son habitualmente esas lealtades las que nos llevan a la implicancia y,
por lo tanto, son la llave que tenemos para encontrar una nueva forma de
relación con eso con lo que estamos implicados. En este sentido, tanto la

72
lealtad como la implicancia son parte de un mismo proceso que hace la
conciencia humana, pero con sentidos diferentes. Muchas veces, el
choque de las lealtades conscientes con las inconscientes genera
contradicciones que son “resueltas” con síntomas o con crisis que traen la
información de esta contradicción. Por ejemplo, una vez vino a constelar
una mujer que no conocía su origen. Sus padres nunca le dijeron que era
adoptada, pero se enteró por un familiar cercano luego de que sus padres
murieron. Su planteo fue que quería “apropiarse” de sus éxitos, tenía
muchos pero no lograba disfrutar. En la constelación ella no miraba a sus
padres biológicos, tampoco su representante. Algo que le dije fue que la
palabra “apropiarse” era extraña, porque no tiene mucho sentido querer
apropiarse del éxito, la felicidad es algo que dura un rato y luego volvemos
a la vida normal, al menos desde mi experiencia. En la historia que ella
relataba, contó que sus padres adoptivos la habían aparentemente
comprado, o incluso apropiado, pero no lo sabía con exactitud. Volvimos a
charlar de su motivo de consulta y le dije que el tener o apropiarse es
diferente del ser y de simplemente estar con ese éxito. Para mí, que usara
la palabra apropiarse para referirse al éxito en su vida, me decía dos cosas:
una es que había una lealtad con su familia de crianza y otra es que para
ella el aprecio o el disfrute estaba ligado al hacer. Esto por un lado es
esperable, todos necesitamos ser validados porque hacemos algo bien y
también es lógico que nos demos cuenta del valor que tenemos por
“hacer algo bien”, sin embargo, hay otro tipo de valor que se adquiere en
una etapa no verbal de la vida y que se aprende en una conexión con la
madre profunda y temprana. Esto último significa que no sólo valgo por
hacer, también valgo cuando no hago y cuando disfruto más allá del
resultado, del éxito y de los logros.

Luego de esta intervención, ella comentó que su madre adoptiva no


había podido hacerse cargo en los primeros años, el que había hecho todo
para ella era el padre adoptivo. La Constelación avanzó y mi hipótesis de
que no podía mirar a sus padres biológicos por lealtad a los adoptivos
(que nunca le habían contado la verdad) fue creciendo. De pronto brotó
una frase en mí para su padre de crianza: “Querido papá, vos deberías ir
preso”. Al principio es algo que no pudo decir, pero la conmovió y la tocó.
Me explicó que su padre era contrabandista, es decir, era todo “fuera de la
ley” y por eso le llegó tanto la frase. Luego de esa frase, pudo mirar a sus
padres biológicos y por último abrazar a la madre biológica y dejándose
acurrucar en su abrazo. Aquí la lealtad al padre de crianza era fuerte y
contradictoria con su lealtad inconsciente a su familia biológica. No
sabemos qué pasó en esa familia y cómo disfrutaban o no ellos de la vida,
pero sí sabemos que la lealtad consciente con la familia adoptiva impedía
sentir el dolor profundo y las consecuencias por la separación con su

73
madre biológica debido a esta posible apropiación. Querer apropiarse del
éxito también me dice que hay algo que está necesitando aunque no es
claro qué, algo desea salir del estado en el que está: si hay dolores y
heridas profundas que no se pueden sentir, a menudo hay alegrías
grandes que no se pueden tener. En el caso de ella, sin embargo esto
último no se lo dije, puesto que ella tenía el registro de haber atravesado
crisis profundas, había estudiado muchas carreras, era una persona muy
exitosa y más de una vez necesitó reinventarse y renacer. Ella realmente
había trabajado mucho en ella, en su vida y la verdad es que no se podía
creer que esa mujer con tantas carreras y éxito y una familia que había
formado con su esposo y los hijos tuviera este trasfondo generacional. Con
esto quiero decir que no siempre digo todo lo que se me viene en relación
a un caso, también escucho cómo la persona vivió su vida, qué hizo, tengo
mucho respeto por el camino que la conciencia personal hizo para
explorar la vida, tener experiencias, renacer de las cenizas y siempre me
pregunto: ¿qué necesita esta persona ahora?

Desde mi experiencia, las lealtades inconscientes son generalmente a


nuestra madre o nuestro padre y a nuestros hermanos. En cambio, las
implicancias son vínculos inconscientes con personas o hechos
habitualmente excluidos del sistema familiar de los que generalmente no
tenemos conocimiento alguno y que pertenecen al pasado de nuestros
padres. Por eso no recomiendo decir que “estamos implicados con los
padres” sino que por lealtad a los padres nos implicamos con su pasado.
La lealtad con los padres es mucho más compleja que la lealtad a los
hermanos. Lo que tienen en comun que en ambos casos el estamos
dispuestos a detener el movimiento de nuestra vida por amor a todos
ellos, sobre todo si han sufrido un destino difícil. La diferencia es que la
lealtad a los padres llevan a implicancias, en cambio con los hermanos es
diferente según de qué hermano se trate. Para hermanos no nacidos,
hermanos que nacieron y murieron de forma temprana, medios
hermanos vivos de una pareja anterior de los padres lealtad e implicancia
pueden coincidir. En cambio si se trata de hermanos vivos más grandes o
hermanos vivos más chicos hablamos sólo de lealtad. Este tema es muy
complejo y hay mucho para decir y contar, sin embargo excede el límite
de este escrito introductorio, por eso sólo lo menciono a grandes rasgos.
Entonces, una lealtad al dolor de la madre podría llevarnos a implicarnos
con, por ejemplo, un hermano no nacido. Generalmente, si la madre está
mirando hacia esa dirección, uno se implica con ese hermano por lealtad
a su madre. Casi todas las implicancias se dan por el anhelo de ayudar a
alguno de los padres, de estar cerca de ellos. El anhelo infantil de cercanía
es claramente una forma de vivir muy profundamente el orden de la
pertenencia desarrollado por Bert Hellinger.

74
La lealtad es un término que aborda Stephan Hausner, y en su trabajo con
síntomas y enfermedades hemos visto muchas veces que un consultante
recupera su fuerza cuando es capaz de reconocer su lealtad más que su
implicancia. En la implicancia hay una interconexión de la que no somos
conscientes, mientras que en la lealtad hay un amor escondido que
intenta circular, que si bien no es consciente puede entrar más fácilmente
a la conciencia que la implicancia. Se trata de un amor que al no lograr
hacerlo libremente, se manifiesta como la lealtad. Al mismo tiempo
sabemos que las lealtades, al ser un amor escondido y profundo que
circula por allí como alternativa a otra circulación más orgánica y natural,
lo hace como compensación a la presencia de lo que llamamos “anhelo
infantil”. Este anhelo, sabemos que es la presencia de una necesidad de
tener a los padres de una forma específica y como esto no se cumple en el
tiempo que se necesita, va quedando el anhelo.

Por ejemplo, podemos decir que estamos implicados con un tío que no
nació, pero que, sin embargo, la lealtad es hacia mi madre, quien está
profundamente ligada a ese hermano y yo intento alivianar su carga
compartiendo su dolor. Este camino se activa porque al mismo tiempo,
tengo una necesidad profunda de estar cerca (anhelo infantil), no importa
cual sea el precio que pagué por eso. Stephan Hausner dice que podemos
afirmar que al menos, estamos implicados a causa de este anhelo infantil
y para sanar tenemos que ir más allá de ese anhelo, es decir, tenemos que
crecer.

Lo podemos decir de muchas formas, también se puede ver que la lealtad


es un vínculo de amor ciego, y debajo hay un anhelo que tienen los hijos
por acercarse a sus padres de una forma íntima que muchas veces no
consiguen. La lealtad reemplaza el amor íntimo que no puede vivenciar el
hijo en la actualidad en relación con uno de sus padres o ambos. La
lealtad lleva al hijo a acercarse de una forma ciega y a conectarse con la
madre o el padre a través de algún circuito que tiene instalado por su
propia historia personal. Por ejemplo, si estoy enojada con mi padre por
razones incluso justificables, es entendible que haya cerrado mi corazón a
él. Al mismo tiempo, soy mi padre y lo amo profundamente haya hecho lo
que me haya hecho. Por supuesto es comprensible y a veces bueno poner
distancia con un padre que me hizo daño, aquí no se trata de la
reconciliación a cualquier precio, sino que observamos cómo funciona ese
mecanismo que nos une a nuestros padres y como dice Stephan Hausner
“aunque nos cueste la vida”. Entonces, si estoy enojado con mi padre y he
puesto distancia, quizás eso fue bueno y necesario, al mismo tiempo
comienzo a imitarlo, a repetir cosas que a él le pasaron o que hizo, y esto
sucede sin darme cuenta: es una consecuencia de la lealtad imitar y
repetir. Por un lado, me separo de mi padre y por el otro me vuelvo a unir,
75
porque no sucedió en mi un verdadero desprendimiento de él, sino una
lejanía que tuve que poner por ciertas razones pero que en algún
momento necesitaré revisar cuando me vea imitándolo o repitiendo parte
de su destino. Esto va más allá de que el padre viva o no, porque el
cambio sucede dentro de uno y es posible aún cuando el padre haya
muerto. El verdadero desprendimiento de los padres se hace con amor,
con dolor: es un movimiento e implica abrirse, justamente es lo contrario
a cerrarse.

Cuando un hijo abre su corazón a sus padres y se permite amarlos con


todo lo que esto implica (tomar, respetar, honrar, reconocer lo que faltó y
soltar) la lealtad comienza a ceder y a retirarse, ya que estaba únicamente
para unir lo que el hijo no podía ligar desde su corazón.

Debemos entender a la lealtad como una forma de reemplazar el amor,


un amor que no se puede vivir desde su orden más profundo. Nos suele
colocar en una posición respecto de los padres que no es sana,
intentamos alivianar su carga, salvarlos de la muerte o apoyarlos en algo
como si esto fuera posible. Estas lealtades tienen consecuencias:
repetición de destinos, de la visión de la vida que tenían los padres, de
formas de relacionarse, etc. Cuanto más el hijo está enojado con los
padres y lejos, es más posible que desarrolle más lealtades, porque el
anhelo infantil de cercanía es tan poderoso, que activa lo que sea que
necesite para acercarse a ellos. La frase de Stephan “aunque me cueste la
vida” resume el amor que los hijos tenemos, es decir, estamos dispuestos
a dar la vida por los padres y de colaborar con la familia al precio que sea.
También al estar implicados nos sentimos “en casa”. La implicancia es otra
forma de cercanía y de sensación de hogar.

Siempre me gusta poner como ejemplo que, mientras muchos padres


darían la vida por sus hijos de forma totalmente consciente, los hijos
también dan la vida por sus padres, sólo que de forma inconsciente. La
mayor parte del tiempo en Constelaciones Familiares trabajamos con este
último amor, ya que todos somos hijos y lo que nos une a nuestros padres
y a nuestra familia de origen es un amor ciego, inconsciente y que está
dispuesto a sacrificarse, aun cuando la persona no se entere de esto. De
allí se destaca la importancia de revisar cuál es nuestro lugar en nuestra
familia de origen, para comprender de qué manera circula nuestro amor
hacia ellos porque, generalmente, esta misma dinámica se ve luego
trasladada al futuro.

Tenemos dos clases de relación con nuestros padres: una visible y otra
invisible. Cuando hablamos de lealtades inconscientes, estamos en el
terreno de lo invisible, es decir que se corresponde con imágenes fijas que

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tenemos de ellos y de cómo son ellos. La relación visible puede ser buena,
mala, cercana, distante; ellos pueden haber muerto o simplemente no los
conocimos y, debido a esto, no tenemos relación con ellos. Esta relación
visible puede darnos muchos datos sobre la relación invisible, sea porque
la confirma o porque es diametralmente opuesta. En este aspecto visible
de la relación también hay lealtades, que son conscientes y que tienen
que ver con las reglas que cada familia tiene, con lo que está bien y está
mal en cada familia, etc. La diferencia es que cuando estamos en falta
frente a una lealtad visible podemos hacer algo frente a eso, incluso
podemos decidir dejar a esa lealtad, romperla y asumir las consecuencias,
pero cuando se trata de lealtades invisibles no sabemos el precio que
pagamos al traicionarla, porque no somos conscientes de que las
tenemos. Bert Hellinger hablaba de la culpa buena y decía que cuando
nos alejamos de nuestra familia de origen y vamos hacia nuestra propia
vida, generalmente sentimos culpa y esta culpa hay que sostenerla y
vivirla. Creo que esta culpa nos está indicando que hay una cierta lealtad
inconsciente que estamos soltando y aunque no sepamos cuál es, se está
moviendo, está cambiando.

Es importante aclarar que no toda relación buena es sana, muchas veces


los hijos comparten una intimidad con los padres que puede ser vivida
como linda o agradable pero que en lo profundo no es saludable o
apropiada. Un ejemplo de esto puede ser cuando una hija se entera de
una infidelidad que el padre tuvo en la pareja con la madre: el padre se lo
cuenta a la hija porque con ella se lleva bien, porque ahí puede confiar y
esto la hija puede vivirlo como algo lindo, agradable, que le da sensación
de importancia. Sin embargo, esta es la señal de una parentalización: la
hija comparte una intimidad con el padre que aunque la viva de forma
agradable, no es sana y repercute en toda su vida. En general, algo así
tiene como efecto una mala relación con la madre, dificultad de hacer
pareja, entre otras cosas.

Al mismo tiempo, tener una relación mala o inexistente con los padres no
significa que no haya una conexión fuerte y persistente. Una vez una
mujer que se había autoexcluido de su sistema familiar vino a constelar
porque, si bien su relación era nula con sus padres (no había conocido a
su papá y su mamá estaba muy delicada psiquiátricamente y al cuidado
de los abuelos), ella sentía que se parecía mucho a la madre a la hora de
tratar con sus propios hijos y a menudo sentía una tremenda angustia
que no podía asociar a nada concreto de su vida actual. Aquí podemos ver
con claridad cómo la relación con sus padres no existe en la realidad
visible y, sin embargo, en la realidad invisible está muy cercana y ligada.

Más allá de cómo sea la relación visible o cotidiana del hijo con sus padres

77
(puede ser cercana o distante por ciertas cuestiones del pasado), muchas
veces un hijo coloca una distancia interior, una gran barrera que lo separa
de sus padres para protegerse de algo. Allí es cuando el inconsciente se
encarga de acercarlo a alguno de ellos o a ambos a través de diversos
caminos: repeticiones, síntomas y sensaciones de angustia que no le
pertenecen. Cuanta mayor sea la distancia del hijo con sus padres por
situaciones difíciles como violencia, abuso, abandono, etcétera, más
complejo será que, dadas esas circunstancias, justamente, pueda
atreverse a vivenciar el inmenso amor que se encuentra allí escondido.

Si recordamos el orden de la vinculación, Bert Hellinger nos explica cómo


el hijo vive el vínculo con sus padres de una forma completamente ciega,
queriendo pertenecer a ellos a toda costa, sin importar cuán buenos o
malos hayan sido o sean sus padres. Por supuesto, esto no significa que si
un hijo sufre algún tipo de abuso o violencia grave por parte de ellos, no
corresponda poner límites. Justamente, estos límites son a veces
necesarios en ciertos casos y pertenecen al orden de la realidad visible. A
través de las constelaciones familiares nos ocupamos de la vinculación
invisible que tenemos con nuestros padres, donde el amor que circula
desde los hijos hacia los padres es siempre inmenso, anhela acercarse y
pertenecer a ellos de la forma que sea. Desde esta mirada, entonces, el
trabajo más grande que podemos hacer con nuestros padres es reconocer
cómo estamos ubicados interiormente frente a ellos, más allá de cómo
sea nuestra relación con ellos en el día a día. Para algunas personas será
importante reconocer la existencia del inmenso anhelo de acercarse,
mientras que, para otras, la clave estará en respetar el destino de los
padres tal como fue y tal como es, e incluso para otros individuos será
relevante tomar lo que sea que estos padres hayan podido darles. En otras
personas, la clave será soltar a sus padres y dejarlos ir, soltando así el
anhelo de recibir aún más.

Volviendo al ejemplo anterior, para esta mujer resultaba muy difícil


reconocer el amor a su madre porque estaba muy enojada con ella por
haberle negado conocer a su padre y por tener tantos síntomas
psiquiátricos que habían generado mucha violencia en la relación. En este
caso decidí hacer una intervención sistémica, no una Constelación y
trabajé con mi hipótesis. Cuando pusimos plantillas, un par para ella
misma y otro para la hija con la que tenía el problema, quedaron muy
distanciadas entre sí. En las plantillas que representaban a ella misma, se
sentía mirando hacia la ventana sin registrar a su hija, mientras que en las
plantillas de la hija se sentía bien y miraba a la madre.

Luego le dí plantillas para su propia madre y su abuela materna, y sin


saber a quiénes estaban representando, las agregó cerca de sus propias

78
plantillas, momento en el cual sintió que esas tres plantillas se
acompañaban en el amor, en el dolor y que eran muy cercanas. De a
poquito fui llevando a la consultante a esta incipiente y emergente
realidad: su amor a su madre era inmenso, el amor a su abuela lo era
también, y desde un lugar muy profundo e inconsciente buscaba
acercarse para acompañarlas en el dolor. A medida que su conciencia fue
haciendo espacio para esta realidad, le fue posible volver a sentir un
inmenso amor a su madre, aunque en los hechos no fuera posible
acercarse.

- Como ver una lealtad y un anhelo en una Constelación


Cuando ponemos representantes vemos situaciones del pasado que no
están digeridas, vemos también implicancias, quienes se conectan con
quienes y qué relaciones son sanas y cuáles no. También es habitual ver
lealtades, como cuando un representante de un síntoma se coloca al lado
de la representante de la madre y dice que siente que tiene que estar ahí,
no sabe bien porqué. Esta es una forma de ver una lealtad, también la
lealtad por supuesto la puede mostrar la representante de la consultante,
al colocarse al lado de su padre o de su madre y no mostrar tantas
emociones pero sí la necesidad de posicionarse allí. Quizás menciona que
quiere proteger a la madre o al padre o acompañarlos, allí estamos en el
límite entre la lealtad y la implicancia, podemos preguntarnos si esto
significa que el consultante está implicado con alguien que fue
importante para la madre por ejemplo, cuantas más emociones y más se
comporte como otra persona, más fuerte puede ser la hipótesis de que
hay una implicancia.

En una oportunidad, una mujer vino a constelar en grupo, el hecho que se


encontraba muy mal respecto a su relación de pareja. Durante la
Constelación, tanto el representante del marido como el representante de
su padre se encontraban a un costado, mirando desde afuera a la
representante de la madre y a la representante de la consultante.

79
La consultante en su silla se mostraba apática frente a lo que se veía:
había apertura, pero no mostraba emoción. De pronto, su representante
se movió hacia la madre y se subió arriba de su regazo. La madre, que
estaba sentada en el piso hacía un tiempo mirando hacia abajo, tomó a la
hija y la contuvo. Esto no generó ningún impacto en la consultante, es
decir, no abrió su corazón a tomar a la madre, sino que esta imagen
reforzó la historia que ya había contado y dijo al respecto: “Eso es exacto,
es lo que yo hubiera querido conseguir de mi mamá, pero nunca me lo dio
y sé que no me lo dará. Ella siempre estuvo ausente”. Esto que emergió en
la Constelación es lo que denominamos anhelo oculto del hijo y este
anhelo es lo que separa, justamente, al hijo de su madre. Una posibilidad
aquí es impedir el movimiento del representante y confrontar al
consultante con que hemos frustrado su anhelo. Otra alternativa puede
ser que, desde la silla, hagamos decir al consultante: “Querida mamá, me
hubiera gustado recibir más, pero sé que el momento para que me lo
dieras ya pasó. Y de todas formas aprecio la vida que recibí de vos y te
tomo en mi corazón”. De esta forma, como decíamos antes, un
movimiento que parece ser reconciliatorio todavía no ha ocurrido en el
corazón del consultante, que es para quien trabajamos, y debemos
considerar entonces que, en este caso, soltar su anhelo es previo a tomar a
la madre. Una vez que la tomó, la puede soltar.

- Introducción al lazo entre anhelo, lealtad e implicancia

El anhelo nace de la sensación de que me hubiera gustado que algo fuera


diferente con mis padres: quizás recibir más apoyo, ser recibido como hijo,
mejor cuidado, ser visto de otra forma o más acompañado, etc. También
aquí podemos incluir los anhelos de que los padres hubieran permanecido
juntos o que hubieran sido felices.
En general estos anhelos no son expresados, muchas veces existen en
nosotros sin que nos demos cuenta, y el hecho de que no los registremos
no los hace desaparecer, su exclusión genera muchas consecuencias en la
vida adulta. La existencia de todos estos anhelos muestra que tenemos
una necesidad muy profunda de estar cerca de los padres, cercanía que
garantiza nuestra supervivencia cuando somos niños y que se mantiene
activa en la adultez, a lo que Stephan Hausner llama “anhelo infantil de
cercanía”.
Estos anhelos nos mantienen en una imagen fija de nuestros padres, al
mismo tiempo cerramos nuestro corazón a ellos porque no se dieron las
condiciones que necesitábamos en la infancia para crecer saludablemente

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y en esa fijación solemos permanecer casi toda nuestra vida. Se trata de un
círculo vicioso: como no me han dado o no ha pasado lo que yo necesitaba
me siento lejos, pero como necesito sentirme cerca para sobrevivir, el
anhelo está activado. El problema es que todo anhelo tiene como destino
no cumplirse, porque el tiempo para que se cumpliera ya pasó, es muy
tarde. De esta forma la expresión del amor sano y adulto en los hijos hacia
los padres se bloquea. Al mismo tiempo, tal como dice Stephan, el hijo
prefiere tener una relación no saludable a no tener ninguna relación,
entonces aquí es cuando aparece la lealtad, como una respuesta a este
anhelo. La lealtad entonces nos da la fantasía de estar cerca, a través de
repeticiones, imitaciones o sensaciones compartidas con ellos y la familia
de origen. Por ejemplo, el fracaso o la tristeza pueden hacerme sentir
cercano a la familia porque es el clima que allí se vivía en la infancia, esta
es por ejemplo, una forma de lealtad. Entonces la lealtad es la respuesta al
anhelo de cercanía, por un lado nos calma y tranquiliza y por otro nos
enferma.
La lealtad nos acerca, aunque de una forma inconsciente y ciega. Actúa
cuando el amor adulto no puede ser expresado ni vivido. Las repeticiones
e imitaciones son el resultado de la lealtad, y puede suceder de las
siguientes formas: acompañar a los padres poniéndonos al mismo nivel o
como más grandes, intentar salvarlos, darles lo que no recibieron,
ayudarlos con su carga, etc. Al mismo tiempo, esta lealtad nos lleva a
ubicarnos en una postura existencial respecto a nuestros padres donde
quedamos enredados con implicancias vinculadas al pasado de la familia
de origen, situaciones difíciles, impactos severos en la historia familiar que
por diversas razones no tienen un lugar y así es como los hijos empezamos
a representar a otras personas de la familia que fueron importantes para
los padres y con las que ellos no se conectan, excluyen. En este deseo de
acercarnos ayudando a nuestros padres con sus cargas, nos quedamos
implicados con personas y sucesos que pertenecen a ese pasado. Por esta
razón las implicancias no pueden ser soltadas, ya que son parte de esta
fantasía de cercanía. Por eso es que Stephan dice que no podemos soltar
una implicancia si no soltamos el anhelo, que es lo que en definitiva nos
llevó a ella, y soltar el anhelo implica crecer: ir hacia la propia autonomía,
incluso aunque esto nos haga sentir solos. Este crecimiento también
sucede cuando podemos vivenciar nuestro amor hacia nuestros padres de
una forma adulta y esto implica un proceso, un camino: reconocer que me
faltó de ellos, para tomar lo que sí me dieron, agradeciéndolo. Luego es
necesario respetar sus destinos, sus cargas, sus vidas, sus muertes.
Después honrar incluso lo que no conozco de ellos, ir más allá de lo que sé
de mis padres. Así llegamos al soltar, a dejar ir las imágenes que tenía de
ellos, dejar ir los anhelos, dejarlos ir. Aquí damos el paso hacia la
autonomía adulta. Por supuesto este proceso no es lineal, para cada uno

81
funciona diferente y es un recorrido más en espiral que en línea recta,
porque en el fondo nunca termina. Cada crisis o dificultad nos pondrá en
contacto en qué parte del espiral estoy parado y cual es el siguiente paso
que necesito dar para crecer.

- Traumas generacionales y su relación con las implicancias


El trabajo con Constelaciones Familiares es, desde la perspectiva de
Stephan Hausner trabajo con trauma. Esto significa que en algún
momento de la historia, y en ciertas circunstancias, el consultante o algún
miembro de la familia no pudo contener la información que se desplegó
ante un suceso traumático y a fin de protegerse a sí mismo de esa
información, creó filtros de forma inconsciente. Estos filtros que en algún
momento se crearon para sobrevivir permanecen en el presente y disocian
al consultante de la información que lo circunda, es decir, continúan
protegiéndolo cuando ya no es necesario, restándole energía vital para su
propia vida. El movimiento sanador se trata de que, en calidad de
terapeutas o facilitadores, creemos condiciones para que el consultante
derribe estos filtros una vez más y que ahora pueda relacionarse con esa
información del pasado, para de esta forma liberar su potencial para el
presente. Aquí comparto dos videos de Stephan Hausner hablando de
trauma y un video que hice relacionando un concepto de Thomas Hübl12
sobre “las cortinas y el trauma” en relación a las Constelaciones Familiares.
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- Transferencia y doble transferencia


Bert Hellinger denomina transferencia y doble transferencia a lo que
sucede cuando se transfieren sentimientos de un miembro a otro en un
sistema familiar. Específicamente se refiere a cuando el hijo o la hija
cargan con un sentimiento de la madre o del padre con relación a algo
que está circulando en la pareja de los padres y que no está dicho o
expresado. Por ejemplo, en la transferencia, una hija adopta los
sentimientos de su madre con relación a su padre (por ejemplo, el enojo)
y, de esta forma, la hija se enoja con el padre en lugar de ser la madre
quien se enoja.

12
Thomas Hübl es un maestro espiritual contemporáneo que desarrolla el método de
Comunicación Transparente. Thomas Hübl. 2024. [Link]
82
La doble transferencia, en cambio, se da cuando los sentimientos que
lleva la hija por la madre no se manifiestan directamente con el padre,
sino con su propia pareja.

Esta es una forma bastante clara para ver de qué forma los sentimientos
circulan en un sistema, cuestionando profundamente la visión que
usualmente tenemos de que los sentimientos son cuestiones personales
que pertenecen a un individuo de forma exclusiva. Las Constelaciones
Familiares exploran de qué manera un sentimiento nace en un sistema y
se va moviendo entre sus partes según quién se encuentre más
disponible para llevarlo, expresarlo o sacarlo a la luz. De esta forma se
hace posible que circule la carga del sentimiento. Cuando esto sucede, la
hija que, por ejemplo, llevó este sentimiento por su madre, puede ahora
reconocerlo y respetar lo que sucede entre sus padres sin elaborar juicio
alguno y, así, dejar de sintonizar con un sentimiento que ahora necesita
soltar.

- La conexión inconsciente con la unión de los padres


Por ser el origen de su vida, la unión de los padres constituye para el hijo
algo enorme, que puede aprender a respetar, reconocer y honrar.

Muchas veces es difícil respetar esta unión, y los hijos suelen estar
ubicados en el sistema familiar en medio de sus padres porque el respeto
por esa relación no existe. En la historia personal del consultante puede
haber sucedido que haya tenido que mediar entre ellos, o defender a uno
del otro, o elegir desde pequeño con quién quedarse, o ver que uno de los
padres agredía al otro, etc.

La alianza de los padres es algo muy serio y trascendente en la vida del


hijo y si bien este tema escapa al propósito introductorio de este libro es
bueno decir que cuando la alianza entre los padres no funcionó, para el
hijo será un trabajo doblemente grande el de poder confiar en esa unión,
respetarla o al menos reconocerla como el origen de su vida. Cuando los
padres tomamos en serio esta alianza y trabajamos en ella, colaboramos
con un desarrollo del hijo más saludable.

En una oportunidad, se acercó a constelar una mujer de 28 años que


estaba próxima a viajar al exterior. Su vida había sido, a pesar de su corta
edad, diversa y variada: había vivido en distintos lugares del mundo, había
llegado a un puesto muy alto en su trabajo y, llegado un punto, decidió
que no quería hacer dinero sin amar lo que hacía, por lo que empezó una
intensa búsqueda interior hasta encontrar su vocación y profesión. Ahora
83
estaba a punto de viajar al exterior nuevamente para estudiar una carrera
y tenía muchos proyectos nuevos en su horizonte.

Su consulta era porque, a pesar de estar segura de este próximo paso,


sentía mucho miedo. En cuanto a la relación con sus padres, era cercana
con el padre, y bastante difícil y tensa con su madre. La consultante hacía
psicoanálisis desde hacía muchos años y venía trabajando en sus asuntos
desde hacía tiempo. Su acercamiento a las constelaciones, sin embargo,
era algo bastante nuevo y no tenía mucho conocimiento sobre cómo
funcionaban.

Le di plantillas para ella, para su madre y para su padre, y los tres


quedaron ubicados en una misma fila. La madre, detrás de la hija; la hija,
delante del padre; y el padre, mirando a la hija. La consultante quedaba
claramente en el medio de sus padres y por la posición que tenía la hija,
daba la impresión de que estaba ella defendía a su mamá de su papá.

Como ella en algún momento había mencionado que tenía


endometriosis, habíamos acordado agregar también plantillas para su
síntoma. Su síntoma quedó del lado de ella, mirándola fijamente. El
síntoma primero la miró a ella y después dijo tener interés únicamente en
el padre y nada más. Cuando pregunté si había habido situaciones de
violencia entre sus padres, se emocionó y contó que, cuando sus padres
se estaban separando, una vez el papá se enojó mucho con la mamá y ella
sintió miedo y se puso delante de la madre para protegerla, en un gesto
que hizo que el padre se calmara.

Finalmente pregunté si había existido una pareja anterior por parte del
padre, debido a la forma que tenía el síntoma de comportarse, y me contó
que sí, que su padre estuvo a punto de casarse con otra mujer, pero que
no lo había hecho para casarse finalmente con su madre. El dato curioso
era que ella tenía relación de amistad con la primera pareja de su papá y
la había visitado varias veces en el exterior. Le sugerí una frase hacia su
padre: “querido papá, lo que te une a mamá es muy grande y yo ahora lo
respeto”. Luego se movió y pudo mirar a su mamá sintiendo que jamás la
había visto.

Lo esencial de este caso es que ella estaba en medio de sus padres. De


hecho, cuando hablaba de ellos antes de la Constelación, se refería a la
relación entre ellos con muchísimo juicio. Por eso fue muy importante
que pudiera conectarse con la inmensidad del amor que existía entre sus
padres, y también el dolor, pero que en definitiva esto era algo mucho
más grande, que ella que debía aprender a honrar y mirar con humildad.

Al mismo tiempo que en este caso era importante respetar la unión de los

84
padres, podemos considerar la implicancia que la consultante tenía con la
primera mujer del padre. En esta constelación no necesité traerla, porque
decidí trabajar sólo con el respeto a la unión de los padres, pero en
muchas Constelaciones puede ser importante traer a esa mujer anterior,
porque una implicancia así al mismo tiempo explica porqué una hija no
tiene conexión con su madre. Recordemos que las implicancias nos llevan
a tener sentimientos que no son realmente “nuestros”, sino adoptados de
otra persona y es lógico que la primera pareja de papá no esté contenta
con mamá. Ella tenía los sentimientos de la primera pareja y aunque no
trabajé con la implicancia, se lo comenté en la devolución. Para que
podamos comprender esto en profundidad, recuerdo una frase de
Stephan que puede ayudar: “El hijo que carga con algo por uno de los
padres, pierde el respeto por el otro”.

- Los abortos
Sabemos que los abortos existen desde el origen mismo de la
humanidad. Las Constelaciones Familiares no emiten un juicio, no nos
interesa hablar de si está bien abortar o está mal hacerlo, sino que nos
informan sobre las consecuencias que trae la exclusión del aborto, no del
aborto en sí. Para esta mirada, el aborto es un hijo que tuvo su vida, corta
si se quiere, pero que la tuvo y es importante darle un lugar, reconocerla.
Puede ser un aborto espontáneo o un aborto probocado, todos tienen
efecto si son excluidos. Si luego de un aborto una familia tiene hijos vivos,
esto cambia el lugar de ellos, es decir, muchos creen ser el hijo uno pero
en realidad son el hijo dos o el hijo tres. Es importante en algún momento
contar a los hijos vivos sobre este hermano, para que sepan también con
claridad cuál es su lugar en la familia, qué número de hijo es. Por
supuesto la forma de comunicarlo será diferente según la edad del hijo
que está vivo, cada padre encuentra su manera, lo que sí recomiendo es
no cargar a un niño pequeño con información que no pueda comprender
o digerir. Muchos padres al leer algo así quieren correr a contar a su hijo
de 7 años sobre un aborto probocado, pero este movimiento
generalmente nace del miedo a lo que podría suceder si no se cuenta, o
para limpiar una culpa. Esto último, lejos de ayudar al hijo lo sobrecarga,
porque necesita tener una cierta madurez para recibir la información o
debe ser dicha adecuadamente según la edad. Las posibles implicancias
de los hermanos vivos con los hermanos no nacidos pueden identificarse
cuando el hijo vivo siente que no puede cerrar cosas, que empieza algo y
lo deja inmediatamente, que se siente desenraizado, como si no pudiera
“terminar de nacer”. Habitualmente se siente fuera de este mundo, como
viviendo en otro plano y desconectado de la realidad, por dar algunos

85
ejemplos.

Aquí comparto videos sobre el aborto. Uno de ellos es mío y los demás
son de consteladores que respeto mucho y que son o han sido en algún
momento parte de mi equipo.

QR (carpeta con videos)

- Las parejas anteriores de los padres


He escuchado a Bert Hellinger personalmente hablar de la importancia de
las parejas anteriores, el efecto que tiene negarles un reconocimiento y las
consecuencias posibles en los hijos que nacen de parejas posteriores. El
ha dicho que si por ejemplo hubo una mujer anterior del padre que no
fue reconocida y/o sufrió una gran injusticia, más adelante una hija del
matrimonio subsiguiente imitará a la pareja anterior, de manera que la
excluyan. Esta es una forma de compensación en la Consciencia familiar
inconsciente que como vimos anteriormente, llamamos implicancias. La
importancia que tiene una pareja anterior es la de hacer lugar para la
próxima pareja, de la que por ejemplo luego nacen hijos y así es como
ellos desarrollan un vínculo inconsciente con las parejas anteriores de los
padres, sobre todo si no han sido reconocidas, es decir, si algo ha quedado
sin cerrar con ellas. Puede ser que faltó un reconocimiento, un
agradecimiento o algún tipo de compensación.

Una vez escuché que le preguntaron a Stephan Hausner porqué


preguntaba por parejas anteriores de los padres cuando alguien venía a
constelar con un síntoma respiratorio. El contestó que no preguntaba sólo
en ese caso, sino que preguntaba siempre, porque es un tema importante
que tiene muchas consecuencias en la vida de los hijos y que es bueno
tenerlo presente y preguntárselo a todos los consultantes sea cual sea el
motivo de consulta.

Breve introducción a las constelaciones


familiares según Stephan Hausner

Stephan Hausner es un constelador de amplio reconocimiento


internacional que ha dedicado su trabajo principalmente a enfermedades
86
y síntomas. Es naturópata, osteópata y homeópata. Escribió un libro que
cité anteriormente que se llama “Aunque me cueste la vida” que ha
tenido varias ediciones y ha sido traducido a diferentes idiomas. Stephan
viaja dando talleres por todo el mundo y su principal especialidad es el
trabajo con síntomas y enfermedades. Durante su larga trayectoria en el
trabajo con Constelaciones Familiares, lo primero que se le hizo evidente
fue que usualmente los representantes del síntoma lo guiaban a aspectos
excluidos de la persona o del pasado de la familia, de su historia.

Al principio, Stephan pensó que incluyendo estos aspectos excluidos se


daba un paso importante, ya que cuando los incorporaba, los
representantes de la enfermedad o los síntomas sentían deseos de irse, o
bien se debilitaban.

Sin embargo, al realizar los seguimientos de sus casos y pacientes,


detectó que los consultantes exploraban esto y tenían un movimiento
emocional a veces hasta fuerte durante la Constelación, pero al volver a la
vida cotidiana, los síntomas eran los mismos o no se daban grandes
cambios.

Lo anterior lo llevó a investigar esta discrepancia en profundidad. En otras


palabras, para Stephan significó un gran paso descubrir qué es lo que está
excluido, y luego empezó a darse cuenta de que lo que ata a una persona
a la implicancia o a aquello que está excluido es una profunda sensación
de pertenencia, relacionada con la vida primaria del niño hacia los padres
y a la familia de origen. Esto es lo que Stephan denomina “lealtad”,
concepto alrededor del cual gira todo su trabajo y que comenté en
apartados anteriores. Considera así que parte de la solución tiene que ver
con renunciar a la lealtad a los padres y al sistema familiar, para poder
crecer hacia una autonomía adulta.

- El cuerpo del consultante guía


Stephan Hausner dice que es bueno que la constelación “no suceda
solamente en el medio del salón”, es decir que es importante la
repercusión que la constelación tiene en el consultante, como reacciona
su cuerpo frente lo que los representantes muestran, si puede seguir el
despliegue o si se cerró porque es demasiado o dado que no puede
comprenderlo.

Es importante que los consteladores realicemos un trabajo personal muy


profundo para ampliar nuestro canal perceptivo, también de lo que
sucede en el cuerpo del consultante y en nuestro propio.

87
Desde mi experiencia, la forma en la que he evidenciado que una nueva
información pudo ingresar en el consultante, es decir, que se rompió
algún filtro y se liberó algo, ha sido al preguntar al consultante si es
correcto lo que estoy percibiendo. Al mismo tiempo intento estar atenta a
mi propio cuerpo, muchas veces capto que una información nueva entra
en mi; es como si me asentara y me enraizara. Es allí cuando corroboro
con el consultante y, por lo general, mi registro coincide con una
respiración profunda que hizo, o con el hecho de que se acomodó en la
silla de forma diferente, con que el cuello se relajó, con que levantó la
cabeza, etcétera. Lo anterior quizás tenga su explicación también en el
hecho de que en esa relajación física del consultante aparece una
respuesta emocional nueva ante lo que está viendo o asoma una fuerza
estructural que antes no tenía.

- Los ejes de su trabajo:

● El concepto de lealtad
● El foco orientado al cliente y no a la constelación, apoyando al
consultante en el proceso de crecer hacia su propia vida para
permitir desplegar su potencial
● El trabajo de Thomas Hübl con comunicación transparente
● La observación de que muchos síntomas o enfermedades aparecen
cuando las personas han dado pasos significativos fuera de su
familia de origen. Por ejemplo, cuando tienen una pareja, o tienen
un hijo: todos estos pasos “sacan” a uno de su familia de origen, y si
alguien tiene un rol muy importante dentro de su familia, tal paso o
tales pasos agrandan el conflicto y la tensión. El síntoma pasa a ser
una suerte de intento de solución inconsciente a este conflicto.
● La comprensión de que muchos síntomas o enfermedades se
refieren o se relacionan con un “no” inconsciente en general hacia la
vida. En estos casos, los médicos o terapeutas no tienen nada para
hacer cuando el cliente dice “no” a la vida, ya que aunque tengan
éxito en sacar los síntomas, estos volverán a aparecer de otras
formas.

Tal como aprendemos de las comprensiones que Stephan Hausner nos


comparte, muchos síntomas aparecen para resolver la tensión entre la
familia de origen y nuestro despliegue general en la vida. Poder crecer
más allá de las limitaciones de nuestra familia de origen es un desafío,
porque tengo que sostener profundamente la tensión que eso genera, lo
cual no es nada sencillo. Muchas personas desearían que su familia de

88
origen estuviera de acuerdo con todo lo que ellos hacen y por supuesto es
hermoso cuando recibimos ese apoyo, pero cuando no sucede el apoyo se
presenta el desafío de dar prioridad a la propia vida, que no significa
autoexcluirse del sistema o algo similar.

A continuación comparto una constelación donde esta tensión se ve


claramente y que facilité hace un tiempo:13

- Constelación grupal julio 2023

Referencia:

V: Virginia (facilitadora) L: Lola (consultante)

V: ¿Nombre?

L: Lola

V: ¿Tema? Como un título.

L: Familia Conflictiva.

V:¿ La de origen o la actual?

L: La de origen.

V: ¿ Con quien vivis?

L: Con mi marido y mis dos hijos.

V: Y digamos, en la familia actual está todo bien? funciona, fluye?

L: Funciona bien.

V: Pero con tu familia de origen no.

L: No

V: ¿Con quienes?

L: Con mi hermano más chico y con mi hermana mayor, que es con la que
más conflictos tengo. Vive en Tucumán. También tengo una hermana del
medio y mi mamá está viva. Mi papá falleció hace dos años y medio y creo
que ahí comenzaron los conflictos.

V: Digamos, ¿se trata de una situación de herencia?

13
Constelación facilitada por Virginia Riccio (Julio 2023). Mendoza. Argentina. Desgrabación: Cecilia
De Federico
89
L: No, en realidad no. Si tengo que ver la situación desde el lado de la
herencia, se trata de quién heredó el lugar de papá, que era como la
cabeza fuerte de la familia; el que todo el mundo respetaba. Él fomentaba
ciertas situaciones familiares, por ejemplo las reuniones de los domingos,
el cafecito, tenía ciertos parámetros o cosas que hacían o daban como
orden a la familia.

V: ¿Tu relación con tu mamá?

L: Tuvo sus conflictos, después que falleció mi papá. Siempre fui mucho
más apegada a mi papá. Tengo una buena relación con mi mamá, pero
estos dos últimos años estuvo muy dañada.

V: ¿Qué conflictos exactamente hay con tus hermanos? Un ejemplo


concreto.

L: Mi hermana la que vive en Tucumán tiene mucho poder económico y


eso hace que muchas veces en el resto no piense, osea piensa distinto
pero…

V: Voy a interrumpir acá, perdón. ¿Y qué importa lo que hace el resto?

L: Es que mi familia, siempre ha funcionado como muy clan, todos


mirando a todos. No sé como explicarlo pero…

V: ¿Y si dejaras de hacer eso y te ocupás de los tuyos?

L: Eso es lo que ha pasado este último tiempo, pero he caído como en el


ojo de la tormenta familiar.

V: ¿Te están acusando de algo?

L: Claro

V: ¿De qué?

L: De alejarme o de no querer pertenecer.

V: Bueno, podés mandarles un mensaje y decirles: _ mirá, encontré unas


personas que están “re locas”, que hacen Constelaciones Familiares y
dicen que hay un viejo más loco todavía que se llamaba Bert Hellinger
que dice: “ Que uno crece cuando deja atrás a su familia de origen”. Y yo,
hoy lo estoy haciendo así. Cualquier cosa, acá tienen este teléfono para
quejarse_. (risas)

O podés decir, la terapeuta me dijo, que para crecer necesito distancia de


ustedes. Pero saben que… los llevo en mi corazón, a cada uno todos los
días. ¿No?

La consultante asiente con la cabeza y un sonido de afirmación.

90
V: Porque es verdad eso ¿no? Que los llevas en tu corazón, porque se nota
el afecto que les tenés. También cuando hablas se nota que te preocupa
algo, que es no tener ese lugar, que tenías antes.

L: Sí

V: Pero a veces perder ese lugar es sano. Es saludable, porque en el fondo


tu marido te necesita, tus hijos te necesitan. ¿No? No sé como haces
honestamente con tanto ¿a qué te dedicas?

L: Yo soy licenciada en administración. Mi papá era abogado y tenía varias


empresas que llevamos juntos con toda la familia.

V: ¿Vos también participas de eso?

L: Si, un montón.

V: Es decir, hay una empresa familiar

L: ¡Sí!

V: ¿Y trabajas ahí?

L: Sí

V: ¿Y los problemas vienen por ahí o van por otro lado?

L: No, van por todos lados.

V: Es así ¿no? si vos estas adentro trabajando con ellos, estás con
problemas.

L: Sí

V: Si estás afuera, estás bien.

L: También

V: Pero si estás fuera estás mejor, en todos los sentidos. Afuera de las
reuniones de los domingos, afuera de la empresa. O sea todo tiene un
precio y el precio es siempre caro. Para sentirse bien a veces uno tiene
que tomar una distancia; o seguís trabajando en la empresa porque
también es tuya, pero sin que te importe mucho lo que digan.

¿Se entiende? No sé a quién ven cuando te atacan así.

L: Entiendo, pero me afecta. Lo veo, lo entiendo, lo visualizo tal cual lo


estás diciendo, pero…

V: ¿Cuántos hermanos son?

L: Somos cuatro en total

91
V: Entonces, si entendí bien, está mamá y papá, y tu papá falleció hace dos
años y medio. ¿Quién más?

L: La hermana mayor, yo, Carla que es la hermana que sigue y Juan.

V: Vamos a ordenar la cosa.

Digamos, las Constelaciones si bien son una tarea difícil y compleja de


llevar adelante, en el fondo tienen algo bastante simple. Hay consultantes
que necesitan tomar algo de la familia y uno los acompaña a meterse
adentro y otros necesitan salirse. ¿Vos cuál crees que sos?

L: La que se quiere salir, pero sin sentirse tan mal.

V: Exacto, vos sos la que podríamos acompañar a salir, eso es todo lo que
te puedo ofrecer. ¿Si? Aunque no te inviten más los domingos.

L: murmura…

V: ¿Podes invitarlos vos? Tal vez alguien va.

L: Sí, van.

V: [Link]í a alguien para vos, para tu mamá y tu papa primero.

L: Alguien que sea yo, alguien mi mamá y alguien mi papá.

V: Si, quiero ver “ese trío maldito”, como le digo yo. Y ahí vemos si traemos
a tus hermanos.

L Hace la elección

V: Lo que yo veo hasta acá, vos decime si te parece así o no, es que el
representante de tu papá, te miró a vos y no a la madre. ¿Puede ser o no?

92
V (al representante del padre): Digo, lo que vi, es que vos miraste a tu hija.

R.P (Representante del padre): Sí

V: Vi bien. Perfecto, quería saber eso.

R.P: OK

L: (Sonríe) ¡Me encanta!

V: Me encanta y ahí estamos… ése es el único problema que tenés. Ése es


el único problema que hay.

Cuando vos estás en tu lugar de hija realmente, tu mamá te puede cuidar,


también de los hermanos. Digamos, cuando los hermanos tienen mucho
carácter y hay mucho dinero en el medio y el conflicto comienza a crecer
en la adultez, es probable que la mamá durante la niñez no se haya
plantado y haya dicho: “A ver, niños. Ustedes no van a hacer lo que ustedes
quieran, ustedes se van a tratar bien, se van a tratar con respeto, acá no
tienen que tomar partido por nadie”.

Si no tienen una madre que se plante y haga eso, los hijos entre ellos se
pueden matar.

Y cuando uno de los hijos tiene una conexión con el padre, que parece
linda pero que no es adecuada, ella no puede cuidarte de tus hermanos.
¿Me explico?

L: Me pasa

V: Está bien, entonces tiene sentido.

L: Si, un montón.

V: ¿Tu papá, tuvo alguna pareja anterior importante antes?

L: Ehhhh, no. Importante, no.

V: ¿Alguna no importante?

L: Sí

V: ¿Y cómo se llamaba la no importante?

L: Susana

V: ¿Y Por qué no se casó con ella o no se quedó con ella?

L: Fue una relación paralela, que tuvo mientras estaba con mi mamá

V: Aunque son paralelas, alguna empezó primero. ¿Cuál empezó primero?

L: La de mi mamá.

93
V: ¿y a qué edad se conocieron tus padres?

L: Mis padres… Mi mamá estudiaba para procuradora, así que tiene que
haber tenido 21 años. Mi papá era estudiante de abogacía, se hicieron
amigos en la biblioteca.

V: ¿La misma edad tenían?

L: Se llevaban dos años

V: Tu papá tendría veinte…

L: Mi papá falleció de 70 y mamá tiene 68

V: Tu papá tenía 23 años cuando conoció a tu mamá, más o menos.

L: Sí

V: ¿De qué murió tu papá?

L: De un infarto.

V: Y… Antes de conocer a tu mamá ¿Tuvo un amor tu papá?

L: No

V: ¿Nunca se mencionó nada?

L: No, no. Era bastante…

V: Callado

L: Picaflor

V: Era picaflor

L: Hablaba y se reía de las picardías y siempre contaba sus picardías, pero


nunca tuvo anterior a eso, por lo menos que yo supiera, una novia formal o
un amor fuerte antes de mi mamá.

V: y respecto a Susana…

L: Sí

V: ¿Tuvo hijos con ella?

L: No

V: ¿Cuánto tiempo duró?

L: Diez años, por eso hablo de una relación paralela.

V: ¿La conoció después?


L: Sí

94
V: Y vos cuando naciste, ¿ya había terminado esa relación?

L: No. La relación de ellos debe haber empezado cuando yo tenía siete años.

V: ¿Conociste a los padres de él?

L: Si

V: Si, ¿Y?

L: Mi abuelo era parco, quedó paralítico desde pequeño. Hablar de él me da


mucho orgullo. Era músico, era un tipo muy parco pero muy fuerte, era muy
admirable. Le costaba mucho ser cariñoso, pero se dejaba mucho que le hicieras
cariños.

Me acerqué a la representante de Lola y le pregunté ¿Cómo estás?

R.L (Representante de Lola): Un poco molesta. Veo a mi mamá, quiero ir hacia ella,
pero hay algo que me frena.

V: ¿Y a él?

R.L: Sé que está, pero no lo puedo mirar.

Me acerqué hasta la representante de la madre y señalé a la hija.

R.M: La miro, pero no puedo ir hacia ella, como que no me genera mucho.

V: ¿Y él?

R.M: Menos

V: ¿Cómo estás? (Le pregunta al representante del padre)

R.P: Bien

V: ¿A quién ves?

R.P: A ella (señalando a la representante de Lola, o sea su hija)

V: ¿Algo más?

95
R.P: Nada, sentí como que quería protegerla, quedándome acá al lado de ella.

V: ¿Y tu abuela paterna la conociste?

L: Sí

V: ¿Y cómo era, qué significaba para tu papá ella?

L: Mi papá era el hijo mayor, era bastante religiosa ella, tenía conceptos medios
místicos. Siempre fue muy exigente con mi papá. Muy exigente.

V: ¿Sabes si perdió hijos ella?

L: No, no se.

V: Tu mamá ¿Perdió hijos?

L: Sí.

V: ¿Cuántos?

L: Uno.

V: ¿Después que vos, antes que vos?

L: Después de mi.

V: ¿Conociste a tus abuelos maternos?

L: Si, a todos mis abuelos.

96
V: ¿Hay abusos sexuales en tu familia?

L: No

V: Traé a esa otra mujer, Susana.

V: ¿Qué te genera cuando aparece ella?

L: En realidad cuando era chica, lo sufrí bastante. Pero en algunos puntos…

V: ¡La defendés!

L: Asiente con la cabeza y sonríe.

Mi mamá siempre fue fría, en cuanto a él…

V: Decí “Papá ¿Por qué no te fuiste con ella?”

L: ¿Cómo? ¿Qué digo?

V: Papá, ¿por qué no te fuiste con ella?

L: Papa, ¿por qué no te fuiste con ella?

97
V: Cuando una hija siente eso, no representa para sus padres una hija. Porque,
cuando uno realmente se siente hijo de este hombre y esta mujer, nunca puede
sentir que ella (señalando a la madre) no es buena para él. A lo que voy es que
estás identificada con otro amor de tu papá, para mí. Y cuando una hija está
identificada con un amor del padre, que puede ser ella (señalando a la
representante de Susana) o puede ser una anterior, aunque no sepas nada de eso.
Uno a los 23 años tuvo amores fuertes, ¿o no? ¿No les pasó? (consulta al grupo en
general). Uno tiene la idea de que él era un santo casto, picaflor sí, pero que no
tuvo un amor que vos decís guauuuuu. Es cierto que no lo sabemos y que él era
joven, por eso decidí trabajar con algo que sí sabemos que ocurrió y que es esta
pareja paralela.

Él tuvo una vida antes de que ustedes aparezcan, eso es claro, no sabemos qué
vida. Pero lo importante es que sepas que cuando la hija está identificada con otro
amor del padre, ya no importa quien, empieza a aparecer una competencia entre
la madre y la hija. Sutil, pero compiten por el amor de él y la paradoja es que vos
también necesitas a tu mamá como mamá. ¿Viste lo que dijo tu representante?
Pero mientras vos, lo elijas a él y tengas con él, aunque ya murió no importa, una
intimidad profunda con el padre, no podés conectarte con ella.

¿Y por qué necesitarías conectarte con ella? Sería la pregunta.

Porque nadie puede dejar atrás a su familia de origen, sin antes sentir la conexión
con todos. Con él (señalé al padre) la sentís, con los hermanos también, pero con
ella (señalé a la madre) falta algo.

Esta frase que te hice decir es a propósito: ¿papá porque no te fuiste con ella? Es
para que veas que ese sentimiento, no es lógico en una hija. Sino que es un
sentimiento que podría tenerlo ella (señalé a la pareja paralela), es decir la
sensación de “¿por qué no te fuiste conmigo?, o con otra mujer, otra que
envidiara mucho que tu papá se casara con tu mamá.

Cuando una hija tiene la pregunta de porqué papá no se fue con otra mujer, eso
no tiene sentido en una hija, pertenece al contexto de otra relación. ¿vos como hija
cómo podés sentir eso? Créase o no, ese conflicto genera un efecto dominó, y a mi
lo que me llamó la atención de la historia que contaste, es cómo tu familia de
origen te apunta a vos ¿si? como si fueras alguien que hay que apartar y aunque
vos quisieras aprovechar eso para salir y vivir tu vida, me llamó la atención y me
pregunté ¿con quién estás identificada?

Después de decir esto, ofrecí la siguiente frase a la consultante:

“Querido papá, no se a quien represento para vos, pero es muy pesado para mí.
Porque yo también necesito a mi mamá. Y si tomé partido en todo el conflicto que
hay entre ustedes, ahora lo dejo. Porque también necesito a mi mamá.”

98
V: Viste que hace un ratito dije que uno constela para ampliar el marco a través del
cual vemos la vida, a través del cual vemos a los padres también. Es importante,
cada tanto, actualizar la versión que tenemos de los padres. Nada cambia si te vas
de aquí con la misma versión con la que llegaste.

Lo que la constelación está mostrando para mí, la versión nueva que vos tenés que
actualizar, no es tanto la versión de tu mamá o papá de forma separada, sino de la
unión de ellos. De cómo mirar esa unión con respeto, con amor, con honra sin
juzgar. Cuando vos juzgas te metes adentro de la relación y meterte en el medio es
quedarte en el lugar de esa mujer o de otra, no importa.

¿Viste cómo se encontraron? Ahí se miraron (los representantes de los padres)

Ofrecí otra frase para que diga la consultante:

“Querida mamá y querido papá: para mí fue muy difícil, tener que aguantar lo que
pasaba entre ustedes y tener que elegir.”

V: Cuando un hijo acusa a uno de los padres de lo que le hace al otro, los pierde a
los dos y queda como huérfano. Y al mismo tiempo, para sobrevivir el hijo
desarrolla una relación, aunque no sea sana, con uno de los padres. Esta relación
con el padre no va a través de los circuitos naturales de padre e hijos, sino que va
por atrás y se forma como una alianza rara. Esto, desde ya, le da envidia a todo el
resto y después te van a atacar, como si fueras ella (señalando a la pareja paralela)

Finalmente ofrecí esta frase:

“Y ahora, querida mamá y querido papá, yo los llevo en mi corazón juntos. Y me


alegro papá de que quieras a mamá. Lo que hay entre ustedes es muy grande,
porque me dio la vida.”

99
V: ¿Cómo estás?

L: Bien, re bien.

V: La última frase: “Gracias Mamá”

L: (repite la frase)

V: ¿Sentís que comprendiste?

L: Sí

V: ¿Está bien así para vos?

L: Sí

V: Gracias.

Dinámicas Sistémicas

Las Dinámicas Sistémicas son una elaboración propia de mi observación


durante años del trabajo de Stephan Hausner. En diversas ocasiones lo he
escuchado hablar muy precisamente de la dinámica incestuosa y de la
dinámica suicida. Fui recolectando mucha información y luego hice mi

100
propia síntesis de sus dichos y mis observaciones en el trabajo con las
personas durante cierto tiempo. Sobre la dinámica paralizante y simbiótica
lo he escuchado comentar puntos importantes sin que las llamara
“dinámicas”. Sin embargo yo decidí incluirlas aquí como parte de estas
estructuras que elegí para desarrollar y que seguramente se trate sólo del
comienzo de un análisis más profundo que irá sucediendo con el tiempo.

Las dinámicas sistémicas son una estructura colectiva que los sistemas
familiares desarrollaron para filtrar información sobreestresante. Es una
respuesta inteligente a hechos difíciles y dolorosos que le permite al
sistema reorganizarse de una forma específica y proteger así a las
generaciones venideras. En el fondo se trata de movimientos de
compensación, de reorganización para un nuevo equilibrio. No son un
problema, ni una amenaza. Por supuesto, para el individuo que está
inserto en esta dinámica puede ser vivida como un freno, como un
problema. A través de una Constelación o de ciertos motivos de consulta
específicos podemos evidenciarlas y traer mayor claridad al consultante
sobre cómo participa de ella y cuál es el movimiento posible de salida de
la dinámica, de manera que su activación ya no sea necesaria. Cuando
digo que no sea necesaria, no estoy diciendo que “desaparece”, sino que
reconocernos dentro de ellas y cómo viven y se desarrollan a través
nuestro, nos da otro margen y consciencia de movimiento. Descubrir
nuestra participación en esta estructura es clave para que no sea
necesario que la dinámica se configure en nuestro destino frente a una
situación de la vida diaria que puede despertarla y que como bien
sabemos, nos protege cuando muchas veces ya no es necesario, y por
ende nuestro propio potencial no se puede desarrollar.
Este balanceo que la dinámica produce frente a eventos externos difíciles
y sobreexigentes sucede en un nivel sistémico que escapa de nuestras
manos, al mismo tiempo cuando como individuos reconocemos la
dinámica y sabemos fluir y movernos en ella, como lo haría un buen
karateka, contribuimos a la restauración del equilibrio en el sistema sin
desmedro del potencial individual.
Stephan Hausner dijo hace poco en un seminario en Alemania: “No
podemos subestimar nuestra influencia en el sistema. Tenemos todas las
posibilidades, una responsabilidad radical. En un contexto más grande, el
destino no existe.”

101
- Dinámica Incestuosa

La Dinámica Incestuosa es la dinámica oculta habitualmente detrás de


situaciones de abuso sexual o incesto. Esto no significa que siempre que
hay dinámica incestuosa en el sistema del consultante, el incesto o el
abuso hayan sucedido efectivamente. Pero sí podemos decir que detrás
del abuso o del incesto hay una Dinámica Incestuosa.

¿Cómo nos damos cuenta de esto en la configuración?


Lo primero a tener en cuenta es que la madre esté retirada.
Habitualmente la representante de la madre se siente afuera, o el
consultante parado en las plantillas de la madre siente esto que describí
anteriormente. Se siente ausente, muchas veces mirando a otro sitio,
completamente retirada. Hay grados para esto, algunas veces la madre no
tiene ningún interés en nadie durante toda la Constelación y puede ser
que esto después cambie. La clave es que la madre no está relacionada
con el padre, (se ve ausente, no mira a su esposo, está como tomada por
situaciones externas a su relación con el marido).
El hijo entonces, por amor, se coloca en el lugar de su mamá de manera
inconsciente y así es como a la vez que la reemplaza, comienza a cargar
con algo para el padre, haciéndose cargo de la energía de él. Esto último
puede sonar similar a la parentalización, pero la diferencia reside en que
en esta última hay una competencia con la madre, el hijo o la hija están al
mismo nivel que ella y la madre busca recuperar su lugar.
En la Dinámica Incestuosa la madre no busca recuperar su lugar, sino que
decide retirarse y no impide que el hijo se coloque en su lugar. Así es como
la energía del padre cae sobre los hijos, de diferentes formas y con
diversas consecuencias. Esta es la puerta para el abuso, aunque nunca se
manifieste.
Recordemos que para las Constelaciones, el abuso sexual, aunque
provenga de un externo a la familia, es siempre un incesto desplazado. Es
decir, se configura con un externo, algo que de otra forma ocurriría en la
familia. A la vez debemos recordar, que estar dentro de una Dinámica
Incestuosa, no siempre significa que se materializó un abuso sexual.
Como última solución, el hijo debe honrar la retirada de la madre, pero
como dice Stephan Hausner, “sólo funciona si se trata de una
consecuencia inevitable”, es decir sólo tiene sentido cuando ocurre como
un movimiento real que emana del cuerpo del consultante. Cuando esto
no es posible, es decir, este movimiento todavía no ha madurado,
podemos quedarnos trabajando para que el consultante pueda soltar

102
aquello que cargó por su padre, esa puede ser una opción posible aunque
no se llegue a esa honra.
También en la representación puede ser que el padre no esté interesado
en el hijo, que le ponga distancia, y esta es una imagen más alentadora
que cuando el padre, como consecuencia de esta dinámica, dirija toda su
energía hacia el hijo. A veces, en una situación así, el padre “vive a través
del hijo”. Estas son palabras textuales que escuché decir a Stephan
Hausner en varias Constelaciones donde trabajó con dinámica incestuosa.

En relación a la aplicación práctica de esta dinámica, el motivo de consulta


siempre debe ser nuestra guía. Si alguien viene a constelar un abuso
sexual o incesto, es bueno que nos aseguremos para qué quiere
constelarlo y que le preguntemos explícitamente cómo cree que esto
afecta su vida hoy. Muchas veces yo puedo proponer una intervención,
donde le hago decir al consultante frases al perpetrador para que pueda
manifestar su bronca, enojo o dolor. Otras veces, puedo poner plantillas o
un representante para el perpetrador una vez que ya está configurada la
familia de origen y de todas formas proponer frases de este tipo al
perpetrador para que el consultante sienta que ha podido nombrar su
dolor frente a él/ella.
Por supuesto siempre podemos explicarle esta dinámica con muñequitos
arriba de la mesa, o dibujársela en un cuaderno, porque muchas veces
esta dinámica (aún cuando sabemos que existe en ese sistema) no sale en
la configuración. Si en la configuración no sale esta información,
trabajaremos con lo que aparezca, por ejemplo con el nivel de la
parentalización. Otras veces la persona no viene a constelar un abuso o un
incesto sino que por ejemplo viene por otra cuestión, como la relación de
pareja y de pronto emerge la dinámica incestuosa en la representación. En
este caso siempre recomiendo que le contemos al consultante en qué
consiste esta dinámica y por las dudas pregunto si hubo un abuso sexual.
Esta dinámica como las que siguen son complejas y lleva mucho tiempo
comprenderlas e identificarlas. En los últimos años hemos descubierto
junto a nuestro equipo que hay mucho más para compartir y reflexionar
sobre este tema, es por ello que sólo puedo mencionar aspectos
esenciales de esta temática.

- Dinámica Paralizante

Hay Dinámica Paralizante cuando el consultante viene a constelar un


asunto relacionado a una parálisis física o interna (como la sensación de
no poder moverse hace mucho tiempo en la vida en general) o cuando al

103
traer cualquier motivo de consulta, el constelador evidencia la dinámica a
través de la configuración. Al igual que la dinámica incestuosa, podría ser
que alguien viene a constelar algún tipo de parálisis física y cuando
hacemos la Constelación, esta dinámica no aparezca en la representación.
Aquí el razonamiento es el mismo que en la incestuosa, trabajamos con lo
que aparece en la Constelación, aunque no surja la dinámica. También con
muñequitos o con otros elementos, se puede mostrar la dinámica al
consultante para ampliar la comprensión, cuando ésta no se muestra en la
representación. Este es un criterio aplicable a todas las dinámicas, no sólo
la incestuosa y la paralizante.

Esta dinámica puede observarse dentro de la configuración cuando nadie


se mueve dentro del sistema. En general hay mucha culpa que impide un
movimiento y por lo general el consultante se siente afuera de su sistema
familiar, como si no fuera parte de él, con sensación de orfandad.
Muchas veces en estas circunstancias es positivo recalcar que el
consultante debe salirse aún más del sistema, a fin de poder vivir su
propia vida, ya que en el sistema de origen hay muy poca fuerza o energía
para que algo se mueva o se transforme.

La dificultad de dejar atrás a la familia de origen genera muchos síntomas


y problemas donde uno se siente paralizado, sin poder moverse ni para un
lado ni para el otro y esto no se debe solamente a lealtades con los padres,
muchas situaciones de lealtad con los hermanos también contribuyen a
esta parálisis. La tensión dentro de un sistema se va distribuyendo por los
canales que va encontrando, es decir a través de sus descendientes y
cuando alguien se libera de una carga, muchas veces esa misma carga se
vuelve a distribuir en el resto. Esta circunstancia muchas veces no es
aguantada por el consultante, es decir, no se está de acuerdo “con el
precio para la solución” y permanece inmóvil.
Algo muy habitual dentro de esta dinámica es que el consultante no se
sienta conectado a su familia de origen, entonces algo que generaría un
movimiento sería que pueda vivenciar su amor escondido hacia ellos.
Una manera útil es mostrarle cómo su parálisis (del tipo que sea) es una
forma de lealtad, es decir, de acercarse a ellos de forma ciega e
inconsciente. Se necesita reconocer el amor primero para luego poder
soltar. Es imposible acompañar a alguien a soltar a su familia si no siente
ninguna atadura o conexión, por eso primero es necesario que se viva el
amor o conexión y allí se puede despedir.
Como decía, es muy probable (pero no siempre) que el consultante que
está inserto en esta dinámica se sienta fuera de su familia de origen. A
veces es, incluso, excluido de forma explícita. De hecho, muchos
consultantes con esta dinámica se acercan para intentar comprender por

104
qué son excluidos. La Constelación, si se hace frente a este pedido, no
podrá contestar la pregunta. Es mejor explicar en todo caso por qué
alguien es excluido de su familia de origen, en vez de hacer la
Constelación. En un caso así, yo haría la Constelación si hubiera elementos
suficientes para trabajar con un motivo de consulta posible, es decir,
donde el consultante está dispuesto a dejar de acusar a su familia de
origen o a las circunstancias de su parálisis, incluso de la exclusión que
hacen de él. Por supuesto que los padres tienen responsabilidad si
excluyen a un hijo, pero esto no es algo que el hijo pueda intentar resolver,
o entender a través de una Constelación.
En general en un caso así tiene mucho sentido explicar que muchos
sistemas a nivel inconsciente -donde todos están detenidos y frenados en
su progreso y crecimiento-, suelen expulsar a una persona del sistema.
Por ejemplo se expulsa a aquella que tiene la mejor chance de vivir su
vida, es decir, el consultante. Entonces, a través de la exclusión el sistema
garantiza su propia supervivencia. A nivel individual, esto suele ser muy
doloroso.

- Dinámica Adictiva o Simbiótica

Al igual que las otras dinámicas, en este caso sabremos que hay Dinámica
Simbiótica cuando el consultante nos cuenta que tiene una adicción que
pone en riesgo su vida. También la dinámica puede aparecer en la
representación con cualquier otro motivo de consulta, es decir, se
evidencia en las plantillas o con los representantes en un taller grupal.
En la Dinámica Adictiva o Simbiótica se muestra en la configuración que el
hijo no se ha desprendido del mundo interno de la mamá, y se ve en como
el representante del hijo se acerca a la madre sin poder despegarse de ella
con éxito y durante la Constelación ellos permanecen juntos casi todo el
tiempo o conectados de una forma explícita y clara. La última instancia de
solución es el acercamiento al padre, simbólicamente el único capaz de
cortar con esa simbiosis. Se pueden utilizar según el caso ciertas frases
para ir soltando a la madre, su dolor, su carga, etc. No siempre se llega a
incorporar al padre. El padre es estructura, sostén, raíz y también
independencia. Siempre es necesario incorporar más padre, más mundo y
más realidad para salir de la dinámica simbiótica. Sólo cuando sentimos la
suficiente seguridad y autosostén somos capaces de discriminarnos de
algo o de alguien a la vez que podemos mantener una relación con esa
persona o con algo.
Detrás de una adicción hay siempre una Dinámica Simbiótica, pero no
siempre una Dinámica Simbiótica lleva a una adicción. Si estamos frente a

105
una adicción, podemos saber que la adicción es un conjunto de procesos
involuntarios que tienen como objetivo frustrado completar el proceso
natural de individuación. La simbiosis con una sustancia no es algo
voluntario, sino que se trata de un proceso ciego que tiene como origen
una simbiosis con la madre tan grande, que esa sustancia a la que se es
adicto aparece como una solución ilusoria para salir de la simbiosis con
ella. Cuanto más grande es la adicción, tanto más grande es esa simbiosis
y tanto más se necesita del sistema entero para que colabore en el
reconocimiento del síntoma como una situación del sistema y no
sólamente del que lleva la adicción.
Otra cosa importante en caso de adicciones es observar el
comportamiento de la madre de la persona adicta. Es muy posible que
esconda un profundo rechazo al hijo, encubierto de preocupaciones e
intentos fallidos de ayudar al hijo sin éxito. Esto no se evidencia
generalmente en la representación pero lo podemos inferir como
posibilidad en la madre real. De hecho, he observado en casos donde una
madre viene a constelar la adicción del hijo, que ella está confundida con
su hijo emocionalmente, hay muchas veces un rechazo a su propio padre
que es trasladado al hijo, es decir, la madre confunde emocionalmente a
los hombres. Por supuesto esto no es consciente, y en el fondo esta
madre tampoco tiene padre, por esta confusión emocional. Hay una
confusión emocional entre su padre, su marido y su hijo o hija y para ella
tampoco ha sido posible llegar a su padre, seguramente por lealtad a su
mamá. Recordemos lo que Bert Hellinger dice sobre las adicciones en
muchos de sus libros, que la madre le dice al hijo: “toma solamente de mí
y no de tu papá”.
Hace algunos años dí un seminario sobre Adicciones gracias a haber
trabajado con varios casos que me ayudaron a indagar más sobre el tema.
Comparto a continuación un fragmento de los apuntes:

Simbiotizar en el nivel emocional significa que siento a los demás más


que a mí mismo. En la simbiosis el otro es más grande que yo, mi
sensación de “mi mismo” es más pequeña que la presencia del otro.
Simbólicamente está ligado a la madre, nuestra primera simbiosis.
También es nuestra madre o quien ejerce la función materna la que nos
acompaña y apoya en desarrollar el contacto con el “sí mismo”, algunas
veces tiene éxito y otras no.
Cuando logro separarme de esta simbiosis puedo agrandar mi sensación
de “mi mismo” en relación a los demás, aquí se rompe la simbiosis y me
vuelvo independiente del otro, aprendo a separarme, a tomar distancia.
Simbólicamente está ligado al padre.
La maduración emocional sucede cuando estos dos impulsos (de
simbiosis y de separación) se autoregulan, es decir, cuando puedo

106
simbiotizarme con otro o con algo sin perderme a mi mismo y cuando
puedo separarme de algo o de otro sin perder al otro. Cuando estas
funciones están desreguladas (que es lo que sucede la mayoría de las
veces) , al simbiotizarnos nos perdemos y al separarnos perdemos al otro.
En las adicciones tenemos que pensar en estos impulsos de una forma
altamente desregulada y vamos a analizar las razones por las cuales
están así. Vamos a tocar tres dimensiones, la sistémica, la vincular con los
padres y la personal. En este módulo vamos a ver la dimensión vincular
con los padres, que es donde se forman estas funciones que luego
utilizaremos a lo largo de toda la vida.14

- Dinámica Suicida

Para la Dinámica Suicida seguimos el mismo criterio que en las anteriores.


Sabemos que estamos frente a esta dinámica cuando hay intentos de
suicidio en el consultante. En el último tiempo he observado que detrás de
las enfermedades mentales muchas veces está instalada la Dinámica
Suicida, o al menos es mi principal sospecha. También esta dinámica
podría salir a la luz con cualquier otro motivo de consulta y la
evidenciamos en la representación. Esta dinámica se puede observar de
varias formas en las plantillas o talleres grupales:
- Que haya un desbalance entre el mundo de los vivos y el mundo de
los muertos. En la representación se evidencia cuando el
consultante está parado entre plantillas donde todos están muertos,
a la vez se siente algo muy pesado, no se pueden mover, por lo cual
podría parecer una Dinámica Paralizante pero la sensación es de
muchísimo sufrimiento y dolor en la representación, incluso
sensación de ser arrastrado hacia el piso. En la paralizante hay más
una desconexión o sensación de estar fijo y atado.
- La otra señal importante es la detección de una profunda
ambivalencia en la madre o en la abuela, entre estar vivas o muertas
y por lo tanto esta ambivalencia se extiende al hecho de haber
tenido el hijo. Es claro que decidieron tenerlo, pero a la vez existe en
ellas una contradicción en el sentido de que no deberían haberlo
tenido. En la configuración se muestra cuando por ejemplo en la
plantilla de la madre, el consultante mirándose a sí mismo (el
constelador está parado en el lugar del consultante) dice: te odio, me
molestás. También podría ser que tome al hijo de la mano y a la vez
lo odie.

14
Riccio, V. y equipo docente (Agosto 2022) Seminario sobre Adicciones. Blume Centro de
Constelaciones Familiares. Mendoza. Argentina.
107
Quiero aclarar que todas las madres tenemos esta contradicción en
diferentes grados, una madre puede querer a su hijo y muchas veces
rechazarlo. El problema no es la contradicción, sino que cuando la brecha
es muy grande entre quererlo y rechazarlo y esa brecha se esconde, ocurre
un efecto en el hijo que lo hará sentir en un alto grado de confusión y
desenraizamiento. Se necesita que la madre haga de cuenta que no existe
tal contradicción, de esta forma el hijo recibe un doble mensaje, que
puede enloquecerlo o llevarlo a la pregunta de ¿me quedo o me voy?
La ambivalencia no es el problema, sino el hacer de cuenta que ella no
existe. La madre no puede lidiar con esta situación de contradicción y en
vez de agrandar el espacio para soportar su propia ambivalencia y así dejar
libre al hijo de este asunto, la excluye, y esa información continúa viva en el
hijo.
A la vez, la madre está atada a su familia de origen, por eso es que no
puede dar lugar a la ambivalencia.
Desde una perspectiva más sistémica, la energía suicida es el impulso de
matar. No todos tienen la capacidad de matar, por eso Stephan ve a esta
energía como un potencial asesino. Cuando el potencial asesino es
retenido, podría derivar en un suicidio. De manera que, cuando el foco se
hace sólamente en el que se suicida, no hay solución, puesto que la
energía suicida o asesina debería distribuirse como carga en todo el
sistema. Esto significa que todos los que forman parte de este sistema
puedan sentir la tensión asesina, ese impulso, y así cuando tiene lugar, ya
no molesta.

Stephan Hausner mencionó en uno de sus talleres recientes que la


Dinámica Suicida no quiere decir que efectivamente haya o vaya a haber
suicidios. También aclaró que muchas formas de salirse de esa dinámica
es cuando se dan migraciones o cuando alguien se casa con una persona
extranjera y entra en esa nueva familia en un nuevo país. Son formas de
contrarrestar esta dinámica. “Para muchas personas migrar es la única
solución”.

La entrevista en Constelaciones Familiares


La entrevista previa a una Constelación es una de las etapas más
importantes dentro de nuestro trabajo como facilitadores. Cuando conocí
el trabajo de Stephan Hausner, descubrí nuevas posibilidades dentro de la
entrevista, por ejemplo, la de aumentar la captación de aquella

108
información que nos trae el consultante, desde lo verbal, emocional y
corporal. Al mismo tiempo, poner en primer lugar al consultante es algo
que aprendí de la mano de Stephan, utilizar el fenómeno de la
representación ayuda siempre y cuando la Constelación no suceda sólo
en el medio del salón, es decir, que esa información pueda ser integrada
por la persona que pide constelar, que su cuerpo y su sistema nervioso
esté disponible para lo que se está mostrando, sino no tiene sentido poner
representantes y “resolver” el problema allí.

El objetivo principal de la entrevista es el de entablar una comunicación


fluida con el consultante donde pueda desplegarse un potencial sanador,
una conexión. Durante el transcurso de la entrevista, el facilitador tendrá
la oportunidad de recabar información importante que rodea al asunto
que el consultante trae para constelar, más allá de lo verbal y de la historia
conocida. Clarificar el motivo de consulta, hacer espacio para encontrar la
pregunta correcta es clave para que la configuración sea enraizada, clara y
realista.

Aquí comparto un pequeño video sobre la importancia de tener claro el


motivo de consulta:

QR motivo de consulta reel.mp4

- El comienzo de la entrevista
Generalmente comienzo la entrevista preguntando al consultante: ¿Has
constelado alguna vez? Si la respuesta es “sí”, entonces pregunto cuándo
consteló y cómo le fue, qué pudo tomar de esa Constelación y de qué le
sirvió. Si me dice que no consteló nunca, pregunto: “¿Cómo llegaste aquí?
¿Qué te contaron de las constelaciones?” o cualquier pregunta similar
que me brinde información sobre aquel lugar interior desde el cual nace
su pedido de constelar. Muchas veces los consultantes vienen sin saber de
qué se trata y sólo porque alguien les dijo que debían venir, o porque
están esperando algún tipo de solución mágica. Desde el comienzo es
importante buscar indicios de que el consultante ha llegado hasta aquí
por su propia fuerza y que no busca soluciones mágicas sino que asume
cierto grado de responsabilidad sobre el asunto que trae.

Cuando observo que el consultante espera una solución mágica o que no


se conecta responsablemente con el asunto que trae, suelo decirle que la
Constelación generalmente nos muestra de qué forma participamos de
los asuntos que traemos y que nos devuelve la responsabilidad ante

109
nuestros problemas. Muchas veces, si es necesario, explico también la
diferencia entre culpa y responsabilidad. Explicar esto de antemano me
ahorra energía y pone en evidencia al consultante que busca esta
herramienta como un “oráculo” o que espera una solución mágica a su
problema.

Cuando trabajamos con Constelaciones Familiares en una sesión


individual o talleres grupales, debemos también transmitir al consultante
cuáles son los límites del método. Este es un método que mira nuestras
lealtades más profundas y cómo repercuten en nuestra vida, en relación
con el problema que tenemos y frente al camino de solución que estamos
buscando.

El camino que toman las Constelaciones Familiares es siempre indirecto y


está dirigido mayormente hacia el mundo interno de la persona, sobre
todo, aquello que no tiene consciente, como sus lealtades y el lugar que
ocupa en su familia de origen. No es un método centrado en comunicarle
a la persona lo que tiene que hacer, ni dar sugerencias sobre conductas
concretas para modificar, aunque haya ocasiones donde sea posible
brindar alguna recomendación, pero recordemos que esa recomendación
no la damos como alguien que dice a otro qué hacer, sino con el objetivo
de generar un impacto, una movilización, por eso le llamamos
“intervención”.

Las Constelaciones Familiares es una herramienta que no nos indica qué


camino seguir. La desesperación que tenemos los seres humanos por
saber qué dirección tomar frente a las posibilidades que nos ofrece la
vida, surge de la fantasía de que conocer dicha dirección volverá más fácil
el camino. La verdad es que cada decisión y camino que tomamos tendrá
sus desafíos, sus consecuencias y sus problemas y estos no pueden ser
evitados. Nada puede evitar el proceso que requiere la toma de una
decisión: la incertidumbre, el abandono de ciertas posibilidades que esa
decisión excluirá, la cantidad de energía que necesitaremos para
relacionarnos con las consecuencias de esa decisión, etc. Por eso es
importante desilusionar la fantasía de que este trabajo le dirá al
consultante cuál es el mejor camino para tomar, no es una herramienta
que pueda ser usada para que la persona se entere de “cuál es la decisión
correcta”. Es importante que no le evitemos al consultante el proceso de
lo que implica tomar las propias decisiones. Ambas cosas son parte del
crecimiento de cualquier ser humano y si usamos las Constelaciones para
hacer algo que el consultante debería hacer por sí mismo, entonces
contribuimos a aniñarlo, en vez de apoyarlo para crecer hacia la
autonomía de un adulto.

110
Una Constelación no ayuda a decidir, no nos dice si “esta pareja es
correcta o no”, ni nos aclara cuestiones que necesitamos descubrir por
nosotros mismos transitando la vida. Las Constelaciones Familiares abren
el círculo dentro del cual fijamos el pasado, amplía nuestra perspectiva de
la vida y nos muestran que las historias que nos traen los consultantes no
están intrínsecamente mal ni son erróneas, sino que son parciales y se
encuentran fragmentadas.

Esta fragmentación se relaciona con un mecanismo propio del psiquismo


y de su formación, que tiene que ver con aislar información de forma
automática para poder actuar en el mundo y sobrevivir. La resolución del
problema desde la historia parcializada es imposible, porque el problema
es, justamente, una historia fragmentada. Cuando surge información
nueva, el problema o el síntoma se redimensiona y pueden surgir
soluciones alternativas o tangenciales que antes no eran posibles de
imaginar dada la posición que tomamos frente al asunto.

- Motivo de consulta
El motivo de consulta habitualmente es un problema, dificultad o
síntoma que la persona presenta en su vida cotidiana. Este inconveniente
o esta dificultad suele ser de peso para el consultante, es decir, es
importante para él, quien generalmente ha buscado otras alternativas
antes de constelar para resolver el problema. Este asunto o dificultad
puede referirse a una relación que tiene con otra persona, sea o no
miembro de la familia de origen, o bien puede tratarse de un asunto que
tiene con respecto a alguna situación: el trabajo, el dinero, la profesión,
una dolencia física, una emoción que lo aqueja de toda la vida y que no
puede asociar a una experiencia en particular, etcétera.

- ¿Para qué preguntamos?


Preguntar es un arte. Stephan dice que nuestro trabajo es hacer buenas
preguntas, pues contienen la semilla desde la cual se desplegará todo el
proceso. Si encontramos la pregunta correcta, la constelación será la
respuesta a la pregunta. Si la pregunta está desenraizada de la realidad, la
constelación seguirá su misma suerte.

Preguntas de contexto

111
Lo primero que debemos formular son las preguntas de contexto.
Necesitamos saber si la persona vive sola o con alguien, si tiene familia
actual, es decir, si está en pareja, si tiene hijos o si los perdió. Asimismo,
debemos indagar si sus padres viven y cuán cerca vive de ellos (en caso
de que vivan todavía). También tenemos que conocer si estudió y a qué se
dedica. Muchas veces resulta útil preguntar algunos detalles de su vida
cotidiana, por ejemplo, si es independiente económicamente o si recibe
alguna ayuda.

Estas preguntas indagan en aspectos tales como la edad del consultante,


la ocupación o profesión y las personas con quienes vive. Estas preguntas
nos permitirán contextualizar la situación de la persona. Por ejemplo, si
alguien viene a constelar un asunto de pareja y, a través de una de estas
preguntas, nos enteramos de que la persona todavía vive con sus padres y
tiene, por ejemplo, 40 años, deberíamos desviar un poco la atención a
este último punto, puesto que esto nos está dando una señal de que el
consultante está de alguna forma muy ligado a su familia de origen y esto
puede ser una de las causas de sus conflictos de pareja. Sin embargo, esto
es solamente una señal más entre muchas otras a considerar. Siempre es
posible hacer más preguntas que nos brinden más información si
sentimos necesitarla, por ejemplo, el motivo por el cual todavía vive en la
casa de sus padres.

Preguntas que interiorizan

Las preguntas que interiorizan son preguntas que buscan ahondar aún
más en los temas, por ejemplo, cuando se indaga en cómo se siente el
consultante en una relación. Esta pregunta se puede volver circular si
preguntamos qué diría ese otro integrante de la familia si estuviera aquí
presente. Generalmente son preguntas que todos hacemos de forma
natural cuando necesitamos recabar más información sobre el asunto de
la persona.

Preguntas de solución o utilidad

Este tipo de preguntas son similares a “la pregunta del milagro”, en el


sentido que direccionan y clarifican el objetivo que la persona tiene con
respecto a realizar una Constelación. Por ejemplo: “¿En qué podría
ayudarte la Constelación?” o “¿Qué estás buscando con la Constelación?”

112
La pregunta del milagro

La pregunta del milagro es una pregunta que puede formularse de las


siguientes maneras: “¿Cómo te darías cuenta, el día de mañana, de que
funcionó la Constelación?” o “¿qué sentirías diferente o qué hechos de tu
vida tendrían que cambiar para poder decir que te funcionó este trabajo
que vamos a realizar?”

La respuesta a esta pregunta nos dará una idea clara del nivel de fantasía
que tiene el consultante sobre su problema y sobre el posible efecto que
tendría la Constelación. Es una pregunta que utilizo mucho cuando siento
que el consultante no toma toda la responsabilidad sobre el asunto que
trae, o cuando no termina de ser claro para mí qué es lo que busca
realmente con la Constelación, porque hay motivos que subyacen a su
pedido que muchas veces ni siquiera son conscientes para el consultante.

Las Constelaciones no evitan la toma de decisiones, tampoco el dolor por


una pérdida de algún tipo, no cambian a las otras personas con las que el
consultante se relaciona, no nos dicen qué camino seguir. Las
constelaciones sí muestran dinámicas de los sistemas familiares, qué
conexiones son sanas y cuáles no, nos muestran el lugar que ocupamos
en la familia de origen y cómo circula nuestro amor infantil, hasta dónde
es capaz de llegar.

Preguntas sistémicas y la construcción de la hipótesis

Son preguntas que indagan sobre posibles traumas generacionales y las


consecuencias que tienen sobre la vida de los descendientes. Este tipo de
preguntas aportan algo esencial, que es información sobre los sucesos
graves o difíciles que pueden haber ocurrido en generaciones anteriores:
muertes tempranas, incestos, estafas, abortos, masacres de guerra,
enfermedades graves, familias excluidas, abandonos, parejas anteriores,
amores no reconocidos, accidentes, catástrofes, etcétera.

Estas preguntas nos llevan a mirar el pasado, pero no cualquier pasado,


sino aquel que todavía sigue en el presente, que no fue digerido. Aquello
que no tiene su lugar, tiene la costumbre de entrar por la puerta de atrás y
sentarse en la mesa de una familia.

Aquí les comparto un video corto de Stephan Hausner hablando del


pasado:
QR

113
Cuando preguntamos a la persona por estos datos, empezamos a tener
información importante para configurar nuestra hipótesis de trabajo,
incluso si luego no llegamos a confirmar dicha hipótesis cuando
colocamos las plantillas o representantes. Se trata, de todas formas, de
información esencial, donde podemos inferir posibles implicancias o
conexiones con sucesos graves e incluso patrones sistémicos que se
manifiestan de la misma forma a través de las generaciones y con esto
construimos nuestra hipótesis sistémica.

Aún cuando construyamos hipótesis, tenemos que estar dispuestos a


soltarlas. Si usamos el fenómeno de la representación como un
lanzamiento al vacío, entonces nunca sabemos qué es lo que está detrás
del asunto que el consultante trae, podemos tener la idea de cierta
implicancia pero no sabremos con seguridad si es esa implicación la que
está detrás del asunto que trae hasta que configuremos con
representantes o plantillas. Una vez que configuramos, veremos cual es el
camino a tomar, estaremos atentos a ver si se necesitan otros
representantes, qué le pasa al consultante con lo que está viendo y el
camino por el cual el trabajo se abordará es incierto, vamos conociéndolo
paso a paso y puede ser que la hipótesis que hicimos al principio
tengamos que soltarla completamente. En cambio si decidimos
configurar nuestra hipótesis y trabajar con ello, estaremos haciendo una
“intervención sistémica” pero no una “constelación”.

¿Qué más debemos tener en cuenta para constelar?

- ¿Puedo constelar para que otro cambie?


La respuesta es que no. Las constelaciones no nos muestran como están
otras personas o lo que les pasa a ellas, sino que muestran cómo es
nuestra relación con ellas. La información que traen los representantes no
se interpreta de forma aislada, sino en un conjunto global que incluye: el
motivo de consulta y la posibilidad que tiene el consultante de abrirse a lo
que está viendo. Una constelación nos muestra nuestra relación con
aquello que forma parte de nosotros: con nuestras relaciones íntimas, con
el pasado personal y el pasado de nuestros padres. Muchas veces vemos
un efecto por ejemplo en nuestro padre, como que él cambió, sin
embargo ese cambio puede haber sucedido por varios factores y uno
claramente es, el cambio que hizo la hija en su relación con él. Nuestros
cambios afectan a otros y eso es real, sin embargo el móvil para constelar
no puede ser el de que “otro cambie”. Aquí comparto un pequeño video
114
que explica lo aquí mencionado:
QR

- ¿En qué momento realizar las preguntas?


Por lo general formulamos las preguntas durante la entrevista previa, a fin
de poder hacer una hipótesis, pero también continuamos haciendo
preguntas durante la Constelación, cuando ya hemos puesto
representantes o plantillas, tanto grupal como individual. Las hipótesis
en Constelaciones Familiares siempre tienen como trasfondo que la causa
del problema de la persona nace de una implicancia familiar con alguno
de los hechos mencionados anteriormente. Por ejemplo, si alguien viene a
constelar un dolor de estómago y, al preguntar por pérdidas de hijos, sale
a la luz que la abuela materna perdió cinco embarazos, podemos
formularnos la hipótesis de que este dolor en el estómago del consultante
viene de una conexión invisible con las pérdidas de la abuela. Sin
embargo, esta hipótesis será una información adicional con la que
contaremos para el trabajo, pero no necesariamente habremos de
verificarla al momento de realizar la constelación. Como explicaba en
párrafos anteriores, si decido representar mi hipótesis entonces no estoy
lanzándome al vacío para ver qué información surge de los
representantes, sino que estoy trabajando con una intervención sistémica
que está dirigida, que voy guiando según mi parecer. Esto no está mal,
sólo es recomendable saber lo que estamos haciendo.

Stephan Hausner nos cuenta que, a lo largo de los años, fue descubriendo
que, por ejemplo, debajo de una implicancia con las pérdidas de la abuela
materna, se esconde una profunda lealtad a la madre. Esto significa que la
madre del consultante está atada a su propia madre, ligada al dolor, y
muchas veces un nieto se “implica” con las pérdidas de la abuela para
sentirse cerca de su propia madre. Este ejemplo viene bien para recordar
la diferencia entre “implicancia” y “lealtad” y es algo que se va
descubriendo con la práctica y la experiencia.

Lo cierto es que, desde mi experiencia, las preguntas sistémicas sacan a la


luz posibles implicancias que podemos considerar aunque no trabajemos
con ellas. Creo que es un buen ejercicio hacer hipótesis sistémicas para
entrenar la capacidad de “pensar sistémicamente”, pero no será la clave
de un buen trabajo, sino invertir energía en descubrir lo que hace que una
persona se implique. La lealtad inconsciente generalmente no surge de
las preguntas, sino que se pone en evidencia durante el transcurso de
todo el proceso con el consultante, y muchas veces se torna clara y

115
evidente al final de la constelación. De todas formas es una pista saber
cómo el consultante “vive” la relación con sus padres, si por ejemplo no
quiere saber nada de ellos y está repitiendo la misma historia de la madre,
ya sabemos que esa lejanía con la madre en su corazón activa lealtades
muy grandes, como la de imitar algo de la vida de ella para “sentirla
cerca”.

- Preguntas generales y la pregunta de “¿por qué esto a


mí?”
Muchas veces escuché decir a Stephan Hausner que él nunca contesta
una pregunta que empieza con “¿por qué?” ni tampoco se ocupa de
preguntas generales durante la Constelación.

Esto significa que detrás de una pregunta de esa índole, o cuando el


consultante pregunta al constelador cosas generales (por ejemplo, “¿qué
pensás de la gente que tiene este tipo de síntomas?”), la motivación
oculta es la de no asumir la propia responsabilidad por lo que le está
ocurriendo, sino que prima el impulso por permanecer ajeno a ello (es
decir, permanecer desvinculado de la situación). Es aquí, justamente,
donde el objetivo más importante de la entrevista es invitar al consultante
a entrar en relación con la falta de responsabilidad, con la falta de
contacto con el verdadero motivo de consulta.

Stephan Hausner dice que siempre es bueno “tener un consultante”,


antes que “no tenerlo”. Esto significa que sin una responsabilidad clara y
sin un profundo contacto con el verdadero motivo de consulta será muy
difícil hacer una constelación. Si abrimos una constelación en esas
condiciones, quedará en la “nada”, o como facilitadores nos sentiremos
muy desgastados y es algo que tenemos que tener en cuenta. Hay
muchas razones por las cuales un consultante no toma su
responsabilidad o hace contacto con su necesidad profunda, puede ser
que crea que las Constelaciones Familiares son un oráculo que le dirán
algo más allá de su compromiso con el asunto que trae y otras veces esta
falta de contacto tiene que ver con traumas generacionales y nuestra
tarea como facilitadores será la de realizar las preguntas adecuadas para
que ese contacto se pueda restablecer, o al menos mencionar que no está
y que es necesario para hacer el trabajo.

Parte de nuestro trabajo es acompañar al consultante a evidenciar su


propia desconexión porque a partir de allí se puede dar otro paso.

116
- Intervenciones generales
Mientras el constelador hace la entrevista, va construyendo algunas
hipótesis sobre el asunto que trae el consultante con relación a posibles
implicancias con su familia de origen o posibles lealtades que puedan
estar en juego.

Desde ese lugar, es posible hacer intervenciones comentando al


consultante cómo es la mirada de las constelaciones para ciertos asuntos,
lo que hemos visto en otros casos, etcétera. Puede ser que esto genere en
el consultante algún movimiento; que algo se abra en su cuerpo o
aparezca una emoción fuerte con la intervención. Muchas veces esto abre
y fortalece la conexión entre constelador y consultante y, al momento de
configurar, todas las posibilidades latentes de donde puede emerger
información esencial para el consultante estarán mucho más presentes.
Es importante destacar que estas intervenciones no son verdades
absolutas, solo buscan provocar, impactar, generar movimiento. Podemos
decir algo que dice otro constelador y ver qué le pasa al consultante con
eso.

Para comprender bien de que se tratan las intervenciones generales,


necesitamos saber que aún cuando Bert Hellinger escribió muchísimos
libros, no todo lo que dijo es una teoría. Quizás podemos decir que su
teoría fueron “los órdenes del amor” y “los órdenes de la ayuda”, pero todo
lo demás fueron intervenciones que él fue haciendo a casos particulares.
El problema es que muchas de estas intervenciones son tomadas como
teoría que se puede aplicar a todos los casos, sin embargo no siempre
funcionan. Es bueno saber lo que Bert Hellinger diría en ciertos casos por
ejemplo, o lo que diría Stephan y luego el facilitador, según el caso puede
repetir estas frases y ver si tienen un efecto movilizador en el consultante
o no. Cuando como facilitadores tenemos la idea de que estamos
diciendo verdades al consultante, creemos que ellos tienen que tomarlas
sin más, pero en realidad no son verdades. Estas frases las usamos para
ver si movilizan al consultante, es decir que es más importante lo que
generan más que el contenido de dichas intervenciones.

Una vez facilité una constelación para un hombre que tenía una adicción
a la cocaína. El miraba mucho para abajo y no hacía contacto conmigo, yo
le hice una intervención de Bert Hellinger que utilizaba para estos casos y
le dije “Bert Hellinger dice que en una adicción, la madre le dice al hijo:
sólo toma de mi y no de tu papá”. Para mi sorpresa, no funcionó, el dijo
que no tenía sentido porque tenía una relación muy cercana con el padre.
Una opción hubiera sido explicarle que esta intervención no habla de las
relaciones visibles y conscientes que uno tiene con los padres, sino de

117
algo profundo, inconsciente y simbiótico que circula entre la madre y un
hijo en el caso de las adicciones. Decidí no explicarle esto porque me
parecía demasiado para él y para lo poco que conocía de este trabajo,
además relató que había ido a muchos psicoterapeutas y psiquiatras y
que nada había funcionado. Entonces decidí continuar haciendo
preguntas hasta que me contó un poco sobre su vida actual: me dijo que
tenía muy buena relación con la familia de origen, con su esposa también,
tenían una niña de 3 años y querían tener más hijos. Contó también que
le gustaba su trabajo y que tenía muchos amigos. Entonces, se me ocurrió
otra intervención y se la dije: “entonces, si tu vida te gusta tanto, debe
haber alguna razón muy importante por la cual te querés morir”. El efecto
de esta intervención fue movilizante, me miró a los ojos muy claramente,
se emocionó y allí se abrió y comenzó a contarme sobre el alivio que
experimentaba de la carga que llevaba cuando consumía cocaína. Esta
intervención que hice, como otras intervenciones, no son verdades,
porque en el fondo yo no se si se quiere morir o no, o si le hará sentido
escuchar algo así. Es algo que percibí, lo traduje en una frase y en este
caso tuvo un efecto.

- Las tensiones en el cuerpo


Muchas tensiones en el cuerpo del consultante no tienen nada que ver
con el motivo de consulta que traen a la constelación, pero muchas otras
que sí son importante a veces se nos escapan, como cuando alguien hace
físicamente una reacción extraña cuando le preguntamos algo o cuando
ve en una constelación grupal cierta información que le despierta esa
reacción. En las sesiones individuales he observado que ciertas reacciones
además de aparecer en la entrevista, suceden al revelarle al consultante
quien era cada uno. A veces esta respuesta física es una contracción,
otras una sensación de que las manos se enfrían, o aparecen escalofríos,
una inclinación lumbar, etc. Cuando las detecto me detengo, le pregunto
si se dio cuenta de esa reacción o no y en lo que más me ha servido es
para hacer foco en algo que termina siendo importante y que quizás no
me habría dado cuenta sin esa respuesta física.

A continuación comparto una constelación que facilité para un hombre


chileno hace varios años, donde su reacción física espontánea que ni
siquiera él registró, me dió la clave de por dónde tenía que ir en su trabajo.

Luis está a una semana de casarse con Celeste en el año 2015.


Exactamente 7 días antes del casamiento, le dan los resultados de ciertos
estudios que se hizo y el diagnóstico es cáncer de testículos. Yo asisto a su
casamiento porque tuve a su esposa Celeste de alumna y desde allí
quedamos en una buena relación. Cuando llego al casamiento, a la fiesta,

118
veo que hay un clima extraño, que no puedo explicar. Me acerco a saludar
a otra alumna que está presente en el casamiento y me cuenta de la
situación de Luis y además me dice que la próxima semana hará una
constelación individual conmigo, que ya sacó turno.
Nos encontramos unos días después del casamiento en el consultorio.
Apenas se sienta, me cuenta del diagnóstico y se lo ve igualmente muy
animado, tiene los brazos y piernas cruzadas, siente “que le va a ganar al
cáncer” y que todo va a estar bien. Se dedica al coaching, es empresario y
le va bien en su trabajo. Comenta que este es su segundo matrimonio. Se
casó antes y tiene hijos de esa relación. Con su ex esposa se lleva muy
bien. Dice que lo que siente por Celeste no lo había sentido antes, que
realmente encontró a la mujer de su vida y dijo “yo acá me quedo”.
Comenta que con sus padres hay buena relación en general pero que ellos
están separados y que con su padre la cosa no ha sido tan fácil, dice “es un
pendejo, un adolescente eterno”, en el sentido de que le faltó siempre
responsabilidad. Con la madre, el vínculo es más cercano. Luis es un
hombre responsable, serio, comprometido.
Le pregunto ¿cuál creés que es el mensaje que te da la enfermedad?
(aprovechando que es coach y le gusta bucear profundo) y me dice: “la
enfermedad me está diciendo, ahora debes ser un hombre de verdad”. Me
mantengo en silencio un rato y luego le digo: “creo que esa es la frase que
te enferma”.
Escucha atento pero no dice nada. Continúo preguntando sobre su pareja
anterior, le pregunto por qué no funcionó la relación. Entre las cosas que
me cuenta, le sale decir “bueno, en realidad yo me casé otra vez, en
realidad este es mi tercer matrimonio”. “Pero en absoluto es algo
importante, eso fue un trámite, algo que hice de muy chico y no tiene
ninguna influencia”.
A la vez que dice eso, todo su cuerpo se contrae de manera que junta las
piernas hacia los brazos (todo cruzado), como protegiendo justamente su
zona genital y luego baja los brazos y las piernas y se relaja. Le pregunto si
acaba de ver el gesto que hizo con su cuerpo al hablar de su verdadera
primera mujer y me contesta que no.
A partir de ahí tengo la hipótesis de que hay algo excluido en relación a
ese vínculo, como si él se avergonzara o algo así. Cuando indago un poco
más, él simplemente le resta importancia a la cuestión, no tengo mucha
cabida para seguir preguntando.
Le doy plantillas para él y para el cáncer. Todo el procedimiento lo
hacemos de forma ciega, es decir, el no sabe a quién representa cada
plantilla. Pone las plantillas una frente a la otra:

119
El cáncer se siente fuerte y grande, lo mira a él. Luis se siente débil y con
ganas de mirar al piso. Decido agregar a sus padres.

Los padres se sienten bien, la enfermedad registra a los padres pero no


cambia mucho en su sentir. Para las plantillas de Luis tampoco hay
grandes cambios.

120
Decido agregar las plantillas de la primera esposa de Luis, aquella que
para él “había sido un trámite”. Le doy las plantillas y las ubica a su lado, a
la izquierda. Él está en su lugar, yo en el de la primera mujer, las puede
sentir pero no quiere mirar. Le pido que se pare en el cáncer mientras yo
permanezco en el lugar de ella. Automáticamente siente que se debilita y
que no tiene mucho sentido estar ahí. Esta señal, del debilitamiento del
cáncer frente a la presencia de la primera mujer, la tomo muy en serio,
sumado a las reacciones físicas que había tenido en la entrevista cuando
habló de ella.
Le vuelvo a pedir que se pare en su lugar, yo me acerco más, de costado,
hasta que él tiene la necesidad de abrazarme, mirando hacia delante. Yo
apoyo mi cabeza en su hombro y él sólo me sostiene. Empieza a sentir la
conexión y ahí le cuento quien es. Esto le resulta un shock y me suelta
rápidamente, como que su conciencia no puede comprender este amor
escondido. Le pido que me vuelva a sostener sólo para probar, lo hace y se
siente mejor. Le cuento quién es quién del resto de las plantillas, hago
hincapié en el efecto que la aparición de la primera mujer tuvo en las
plantillas del cáncer. Entonces le pido que me mire y me diga: “lo siento”
“hasta ahora no dimensioné el amor que nos tuvimos, ni tampoco el daño
que te causé”. Lo repitió. Utilicé otras frases de este tipo, como “por aquello
que no funcionó entre nosotros, dejo con vos tu parte y yo tomo la mía”
“lamento mucho por lo que no pudo ser”.
Nos sentamos en los sillones y él parecía un poco sorprendido, sin
embargo algo hacía sentido. Le dije: ¿te acordás de esa frase que me
dijiste que sentías que el síntoma te traía como mensaje? Me refiero a
“ahora tengo que ser un hombre de verdad”. Contesta que sí. Le pregunto,
si se acuerda lo que le dije después, que esa es la frase que lo enfermó.
Contesta que sí. Entonces le cuento que muchas veces, cuando tenemos
una soberbia frente a nuestro padre (en referencia al comentario que hizo
de su padre sobre que era como un adolescente y un pendejo),
desarrollamos soberbia frente a diversas situaciones, nos ponemos por
encima y sentimos que “fue un trámite”, menospreciando el dolor de otra
persona que no fue visto ni reconocido y porqué no, también el propio
dolor. Empieza a comprender. También le digo, que desde mi perspectiva,
uno no se casa con cualquiera y eso nunca puede ser sólo un trámite, sea
lo que sea que haya sucedido. Le propongo una frase a su papá,
relacionado a esto de “ser un hombre de verdad” y le aclaro, que cuando
uno siente algo como lo que él menciona, a veces es la madre la que
siente que no hay un hombre de verdad, entonces el hijo por lealtad,
quiere volverse uno. Pero esto es mucho peso para un hijo.
Le propongo una frase a su padre: “Querido papá, vos sos el hombre de
verdad, para mamá”. Al principio le cuesta, la repite varias veces y su cara
va cambiando.

121
Unos meses después me contacta por mail y me cuenta que hace poco
había ido a un velorio. Allí, por casualidad se encontró con su primer
mujer, hacía 20 años o más que no se veían y que le dio un fuerte abrazo.
De su cáncer va muy bien, hizo todos los tratamientos y ya se encuentra
sin la enfermedad.

Durante los próximos años sigo en contacto con Luis y su esposa Celeste,
él está bien y tranquilo, gozando de buena salud. Cinco años después me
contacta porque tiene cáncer de estómago, hacía poco se había operado y
estaba haciendo quimioterapia. Hicimos otra constelación y trabajamos
con su familia de origen en el año dos mil veinte y hasta el día de hoy goza
de buena salud.15

- ¿Qué es lo que realmente sana?

Stephan Hausner dice que lo que posibilita el potencial sanador en la


Constelación es el resultado de la relación constelador-consultante en un
98 por ciento. El 2 por ciento restante es atribuible a la técnica. De aquí
vemos cómo para Stephan es de suma importancia que, como
facilitadores, trabajemos en volver la relación con el consultante un canal
cada vez más transparente en el cual pueda emerger la mayor cantidad
de información sobre su asunto, incluso aquella información que todavía
no es posible descifrar, poner en palabras o traducir. A medida que el
facilitador se va entrenando en soltar sus expectativas o su deseo de
ayudar, abriendo su corazón al consultante con su realidad tal cual es,
aumenta el potencial sanador. De allí surge la importancia de la
entrevista, puesto que es el terreno donde dicho potencial se prepara para
desplegarse.

- Flexibilidad interior
Stephan también dice que entre el constelador y el consultante siempre
existen proyecciones. No se trata de eliminarlas o de querer quitar aquello
que sentimos que nos estorba interiormente durante la entrevista, sino
que se trata de permanecer lo suficientemente flexibles en el interior para
que la información que circula entre el facilitador y el consultante pueda
moverse, entrando y saliendo con libertad. De esta forma, la entrevista va
adquiriendo cada vez mayor profundidad y se construye un camino hacia

15
Constelación facilitada en el año 2015
122
lo que es esencial, más allá de las expectativas, proyecciones y juicios. Las
proyecciones no pueden eliminarse, sino que son parte de la información
que circula hasta retirarse en la medida que vamos adquiriendo mayor
flexibilidad interior. Esta flexibilidad interior también es similar al centro
vacío del que hablaba Bert Hellinger, porque cuando vamos renunciando
a querer encontrar respuestas que nos calmen, soluciones y soltamos
paso a paso el deseo de controlar lo que va a suceder también en una
constelación, se abre un espacio entre facilitador y consultante donde
algo se puede transformar.

- La percepción de la fuerza
Mirar al consultante con su problema no es igual a mirarlo con su fuerza.
Uno de los órdenes de la ayuda16 que Bert Hellinger desarrolló, dice que
es importante tratar al consultante como un adulto. El facilitador que lo
trata como un niño excluye a los padres del consultante, pero haciendo
esto ya no puede haber más una aproximación sistémica, que es la base
de este trabajo.

Se trata de un ejercicio o una inquietud que podemos ensayar todas las


veces que creamos conveniente, y preguntarnos internamente mientras
estamos frente al consultante: ¿veo su problema o veo su fuerza para el
problema? Por supuesto, el problema es visible: lo miramos, lo
escuchamos y le damos un lugar, pero un lugar más grande debe tener la
fuerza del consultante para llevar lo que le toca y también el potencial
que tiene esa fuerza para cambiar de percepción sobre lo que le ocurre y
entrar en un movimiento sanador.

Motivos de consulta imposibles


Tenemos motivos de consulta que son imposibles, o al menos engañosos,
en el sentido de que no podemos tomarlos tal como se proponen, sino
que debemos investigar un poco más de qué es lo que el consultante
realmente quiere y así chequear si es algo que nosotros podemos
recepcionar cómo pedido sin comprometer nuestra energía y nuestra
fuerza.

16
Hellinger, [Link] órdenes de la ayuda.(2017) Editorial Alma Lepik
123
En varias oportunidades me ha sucedido que las razones que trajeron o
motivaron a la persona a pedir una Constelación no son saludables para
nadie, ni para el consultante ni para el constelador, como cuando alguien
se acerca bajo la amenaza de su pareja de dejarla/o si no hace un trabajo
con constelaciones, o la situación de un hijo que quiere cumplir con el
pedido de su madre de que constele, por mencionar algunos ejemplos.
También cuando el consultante está completamente convencido de que
ha venido a constelar únicamente porque alguien lo obligó, o incluso sabe
que está perdiendo su tiempo y dinero, o se acercó porque otras personas
le dijeron que debe abrirse a todo para buscar cualquier solución. En estos
casos, en el fondo, no se acerca desde su propia decisión, no está abierto y
su postura es pasiva, esperando que el constelador “le diga” algo. Muchas
veces me han dicho: “vos sos la que sabés, así qué vos decime a qué vine”.
Por supuesto no es posible tomar esta propuesta, no es posible que el
facilitador tome los remos del barco del consultante y haga la fuerza, esto
es contraproducente para el constelador y para el consultante también,
quien a toda costa (en estos ejemplos) evita crecer.

Sabemos que la función de hacer crecer no es exclusiva de los padres. Es


una función que ejercen muchos cuando hablamos de crianza de niños, y
cuando nos referimos a consultantes, el constelador también ejerce esa
función por un rato. También sabemos, que la diferencia entre hacer
crecer y aniñar es algo que nos cuesta mucho diferenciar, debemos
preguntarnos si estamos contribuyendo al crecimiento de alguien o si
estamos contribuyendo a que se mantenga niño y pequeño.

Imposible o engañoso entonces es un asunto donde el consultante nos


plantea:

1. Que quiere que otra persona cambie.


2. Que desea que la Constelación le saque el dolor por una pérdida.
3. Que quiere averiguar porqué su vida es como es.
4. Que anhela ayudar a resolver el pasado.
5. Que desea ver en una Constelación la enfermedad de alguno de sus
padres.
6. Que busca constelar para que sus hijos elijan parejas adecuadas.
7. Que quiere saber si la pareja que tiene es adecuada o no.
8. Que anhela ayuda para tomar la decisión de irse o quedarse de una
pareja.

Esta enumeración no es taxativa, aquí vemos algunos ejemplos que


pueden aparecer en nuestra consulta, sea grupal o individual. Sabemos
que no podemos cambiar a las personas con las que se relaciona el
consultante, aunque es cierto que muchas veces hay cambios en el

124
entorno de la persona que viene a consultar luego de una Constelación. Es
decir, si bien muchas veces hay cambios en el entorno luego de constelar,
no puede ser el móvil de la Constelación el que otro cambie, ese pedido
proviene de un lugar infantil.

Si una persona está atravesando un duelo, sea porque se separó o murió


alguien importante, la Constelación no podrá eliminar el dolor. Diferente
es el planteo de alguien que hace 20 años se separó y todavía tiene dolor y
no puede asumir ese fin.

Si alguien quiere averiguar por qué su vida es como es, y no busca un


cambio real, también es un pedido infantil. Frente a pedidos así suelo
decirles que no hace falta una Constelación para eso y les cuento “porqué
la vida es como es” desde la visión de las implicancias y con lo que me
cuenta de cómo mira a sus padres, la imagen que tiene de ellos, etc. Esto
es una intervención que hago, no se lo digo como una “verdad” sobre
porqué su vida es como es, sino que chequeo si hay posibilidades de que
algo impacte en el consultante, algo que movilice y a partir de ahí intento
redefinir el motivo de consulta.

Que un motivo de consulta sea imposible no quiere decir que no vaya a


trabajar, por supuesto no trabajaré con el planteo hecho de esa forma,
pero sí intento preguntar más y redefinir el asunto para ver si podemos
hacer una Constelación.

- Lo que los hijos cargan por sus padres


Desde esta perspectiva, es posible trabajar con padres que tienen
preguntas sobre sus hijos, pero no todas las preguntas puedo tomarlas. Si
el hijo tiene una enfermedad que pone en riesgo su vida o es una
enfermedad crónica, no importa la edad del hijo, puedo trabajar. Las
Constelaciones ponen de manifiesto cómo se distribuye la carga en una
familia, entonces esta información puede ser útil para los padres, les da la
posibilidad de tomar algo que antes no habían tomado, de hacerse
responsables por algún evento de su pasado. Sabemos que los hijos, están
dispuestos a dar la vida por sus padres y que los síntomas cumplen una
función en el sistema familiar, desde esa perspectiva puede ser
interesante que los padres vean qué hacen los hijos por ellos. Esto no
significa que el hijo se curará de una enfermedad porque los padres hacen
una constelación, sino que los padres aprenden sobre cuales son las
cargas que los hijos toman por ellos y esto contribuye a la salud de las
relaciones familiares. Al mismo tiempo, las relaciones familiares son
determinantes en la salud de un individuo y tienen una influencia en el

125
desarrollo del hijo.

Diferente es cuando una madre o padre piden constelar porque no están


de acuerdo con las “parejas” que el hijo elige, por supuesto que este
asunto no lo tomo y puedo ofrecer una Constelación para que esa madre o
padre vean cómo es la relación con su hijo. Este último pedido muestra
que la relación que esa madre o padre tiene con el hijo no es sana y esto lo
suelo dejar bien en claro.

Entonces, ¿cuándo puedo hacer una constelación para mis hijos? Aquí les
comparto un video que explica un poco más sobre el tema:
QR

- Más ejemplos de motivos imposibles


Si un hijo quiere trabajar la enfermedad de sus padres no tomo ese
pedido, porque sabemos justamente que los intentos de los hijos de salvar
a sus padres son profundamente infantiles, y lejos de ayudar a una
persona con un planteo así, es un camino que pondría en riesgo su vida.

Otro ejemplo de motivo de consulta imposible es cuando un consultante


desea utilizar el fenómeno de la representación para averiguar si su pareja
es adecuada para él o ella. Stephan Hausner dice que cuando trabajamos
con asuntos de pareja y especialmente cuando vino uno solo a trabajar, es
bueno aclarar para qué dirección trabajamos: si para que la relación
continúe o para la separación. Esto devuelve la responsabilidad al
consultante que intenta dejar a la Constelación la decisión que él o ella
debería tomar.

Algunas veces he recibido el planteo de alguien que averiguó que


sucedieron cosas difíciles y graves en el pasado de su familia de origen y
quiere hacer algo para que estas situaciones traumáticas no afecten su
presente. Nuevamente aquí no podemos tomar este pedido. Es cierto que
cuando hacemos una Constelación, muchas veces necesitamos mirar
estas situaciones traumáticas del pasado, ponerlas a la luz, darles un lugar
y clarificar a quién pertenece la carga, pero esto es diferente a que el
móvil sea “sanar el pasado” para que no me afecte a mí o a mis hijos. Este
tipo de pedido no sólo es infantil sino arrogante, porque nace de la idea de
que yo puedo hacerlo mejor que mis ancestros, que puede hacer algo
para ellos, liberarlos de algo o sanar sus asuntos. En todo caso, si el trabajo
de Constelaciones y el crecimiento de una persona afecta el pasado y “lo
modifica”, es algo que podríamos preguntarnos si es así, reflexionar sobre
eso, pero en el fondo no lo sabemos. Aunque realmente afectáramos el

126
pasado con el trabajo de Constelaciones, éste no puede ser el móvil de un
trabajo. El móvil que tiene fuerza es el planteo que un consultante hace
sobre su vida actual, de lo que está a su alcance mirar, ver, sentir,
comprender y cambiar. Ese móvil es adecuado y correcto.

Las frases

Las frases en este trabajo no son libres, los representantes no pueden


hablar entre sí y decirse frases unos a otros, si siguiéramos este camino se
volvería una dramatización. Las frases que utilizamos las elige el
constelador y las hace repetir al consultante en una Constelación con el
objetivo de poner en evidencia algo que es necesario nombrar, reconocer
y/o poner en movimiento. El constelador no inventa estas frases, si bien
tiene una cierta “lista de frases”, necesitamos proponer aquellas que para
el consultante tienen sentido, que lo ayudan a crecer.
Algunas de estas frases se usan para poner en evidencia algo que el
consultante sabe que siente, aunque no hubiera podido poner palabras
por sí mismo. Otras veces la frase está destinada a generar un movimiento
nuevo, entonces puede ser que se sienta extraño al decirla, pero si las
condiciones están dadas para la frase, luego suele experimentar un
movimiento, como un paso nuevo .
De nada sirve proponer “Gracias papá” si el consultante está muy
enojado/a con el padre, quizás antes es necesario decir otra frase, por
ejemplo “Papá me hiciste mucha falta”.
Si se propone una frase para la cual el consultante no tenía preparado el
terreno con anterioridad, es posible que la sienta ajena. Es decir, las frases
calan profundo en el consultante cuando previamente, en su propio
mundo interno, empezaron a darse las condiciones para poder ser
verbalizadas. Buscamos que la frase colabore para que una realidad que
estaba oculta se pueda visibilizar, como cuando es necesario expresar un
anhelo que el consultante tiene vivo todavía hacia sus padres. También
una frase puede colaborar para que se reconozca la realidad tal como es,
como cuando proponemos al consultante la frase “vos sos mi papá y yo
soy tu hijo”, porque aunque el consultante tenga buenas razones para no
querer al padre, al menos se puede reconocer el hecho de la paternidad.

127
En otras ocasiones utilizamos frases que nos llevan a una realidad
diferente, que evidencian el paso para un cambio: como cuando
proponemos la frase “mamá, lo que que cargué por papá lo cargué por
amor y ahora ya pasó y estoy más libre”. Esta frase, dicha en las
condiciones adecuadas y en las situaciones que la ameritan, colabora para
que la persona abra un nuevo canal hacia su madre, por ejemplo. Las
frases deben ser breves y, en caso de ser un poco extensas, conviene ir
diciéndolas de a poco.

También una frase puede ayudar a que el consultante tome más


responsabilidad por su participación en el problema que trajo a constelar.
Las frases de este tipo, por lo general tienen mucha fuerza, porque una
vez reconocida la implicancia (cuando es necesario) y puesta en evidencia
una lealtad o anhelo (que nos llevan a la implicancia), verbalizan la
conexión que hay entre su problema, el trasfondo familiar y lo que se
necesita para crecer.

Podemos decir también que las frases establecen una relación con
aquello que estaba excluido. A veces se trata de alguien de la familia;
otras, un aspecto de la persona, o un anhelo excluido hacia los padres. Las
frases integran, completan, conectan, nos invitan a una relación con algo
que faltaba.

En Constelaciones Familiares, las frases pueden poner en evidencia lo que


sucedió o lo que está sucediendo. Desde este punto de vista, el pasado no
es algo que ya pasó sino que está en el aquí y el ahora. Si alguna situación
del pasado aparece en una Constelación, decimos que es porque el
pasado continúa vivo en el presente, continúan sus efectos y sus residuos.
Hay frases que reconocen lo que sucede externamente (por ejemplo, que
la abuela murió temprano y no pudo criar a la madre), otras ponen en
evidencia el mundo interno del consultante, como los anhelos infantiles
que tienen hacia los padres. También ponen en evidencia anhelos que el
consultante puede tener sobre mejorar la situación de los padres en
algún sentido, como el deseo de que estén más livianos, que sean más
felices, etc. También puede ser que las frases delimiten algo nuevo: que
establezcan un nuevo orden, que nos diferencien de alguien, de algo, de
un sentimiento, de una sensación, de una forma de percibir la realidad.
Esto, a su vez, significa que tal límite o demarcación genera una nueva
forma de unirnos a una situación o a una persona.

- Las frases, entonces, permiten:

128
1. Asumir la realidad tal como es: reconocer lo que que fue, lo que es,
lo que existe, lo que se siente, los anhelos infantiles, lo que sintió
otro, lo que vivió o sufrió otro o el mismo consultante, así como
también el precio que algunos pagaron para que yo esté vivo, o el
precio que yo pagué en la infancia por ayudar a mi familia, como la
supresión de la niñez. Esto puede abrir la puerta a un dolor o a una
tristeza que estaba y que no era reconocida. En ocasiones, previo al
dolor, puede aparecer ira, enojo o frustración al asumir esta realidad.
2. Poner en evidencia una lealtad, por ejemplo “mamá yo te
acompaño y te sostengo”.
3. Poner en evidencia una implicancia, por ejemplo “te respeto como
la primer mujer de mi padre”.
4. Generar un impulso transformador: tomar de alguien o de algo lo
que faltaba tomar. Agradecer, respetar, decir sí. Abrir el corazón.
Soltar, honrar. Tenemos la idea de que soltar es decir chau y dar la
vuelta, sin embargo el verdadero soltar se hace mirando, sintiendo
el vínculo, relacionándonos y eso trae dolor y la conexión con un
amor profundo.

- El arte del facilitador


El arte del facilitador es descubrir cuándo es necesario tomar, cuándo es
necesario respetar y cuándo es necesario despedirse. El respeto es algo
que no siempre se ve claro como necesidad a primera vista, pero cuando
es la clave para el consultante, la frase puede ayudarlo a establecer una
distancia justa que necesita de una persona o de un evento para poder
relacionarse con eso adecuadamente.

Si hace falta tomar, entonces apoyamos para tomar (algo excluido de la


familia, a los padres); si lo que hace falta es reconocer a alguien de la
familia, entonces reconocemos a esa persona; si no se respetó la muerte
de alguien, quizás le pedimos a ese alguien que se acueste en el piso y allí
el consultante puede comenzar a relacionarse con esa muerte.

Cuando como facilitadores tenemos dificultad para encontrar la frase que


cale profundo en el consultante, podemos preguntarle, por ejemplo:
“¿dirías algo más a tu mamá o a tu papá?” Esto nos da información del
camino secreto por el cual el consultante se comunica con sus padres.
También puede pasar que proponemos una frase pero no funciona y ahí
podemos preguntar al consultante ¿vos qué dirías?

Cuando la frase no aparece clara podemos esperar, continuar con la

129
entrevista. Hay situaciones donde quizás no es necesario decir una frase,
porque lo esencial se vio y el consultante comprendió algo importante
incluso sin frase.

Las frases afloran en la medida en que el consultante esté dispuesto a


vivenciar su profundo amor y sus lealtades. También afloran si el
constelador suelta sus hipótesis y renuncia a querer imponer su visión
sobre lo que el consultante debería hacer o verbalizar para resolver su
problema.

Al proponer la frase, la forma en que el consultante la enuncia es


importante, si muestra sentimientos o si al decirla la deja en suspenso
(por la entonación que usa). El contacto visual que la persona es capaz de
hacer nos indica, además, la responsabilidad que toma al decirla.
Obviamente es muy importante preguntar: “¿Qué sentís cuando decís
eso?” Es importante obtener un feedback: no somos adivinos.

- ¿Quiénes dicen las frases?


Este es un tema muy importante, porque para contestar esta pregunta
debemos conocer a fondo la naturaleza y el objetivo de la frase en
cuestión.

Por regla general las frases las dice el consultante, en mi experiencia no


tiene mucho sentido ni siquiera que las diga el representante del
consultante, sino el consultante mismo.

Hay algunas circunstancias donde, en el medio de una Constelación, se


hace decir una frase específica a la representante de la madre, por
ejemplo, hacia el representante del padre, el sentido de esto es que el
consultante vea que la frase que su madre dice a su padre es la que él o
ella tendría que decir a su marido o esposa. Entonces ahí toma dimensión
de cómo está identificado con sensaciones que la madre nunca pudo
decir al padre, por ejemplo. Es decir, la frase no se usa para arreglar las
cosas entre los padres, sino para que el consultante tome dimensión de la
repetición de la historia de la madre en su propia vida.

La razón por la que podría pedir a la madre que diga la frase, es para
resaltar cómo la consultante está identificada con un aspecto de su
madre, porque es esto mismo lo que la persona que está constelando
debería decir a su marido. Es importante aclararle esto al consultante,
para evitar sembrar la idea de que estamos resolviendo algo entre sus
130
padres.

Debemos recordar que uno de los principios básicos en este trabajo es


que el pasado no puede ser cambiado, solo nuestra relación con él.

Este recurso se utiliza en casos excepcionales, donde no podemos ir por


otro camino que no sea desarticulando la fuerza que tienen ciertas
situaciones de otras personas de la familia sobre la conciencia del
consultante. Seguramente se puede abordar un caso así de otras formas,
pero esta sería una forma poco habitual, la de trasladar la frase a otra
generación. Tiene que ser un recurso que usemos sólo de forma
excepcional. Es decir, por regla general son los consultantes quienes dicen
las frases, ya que es el consultante quien vino a trabajar en primer lugar y
a comprender su participación en el asunto que plantea.

Quiero volver a recalcar la importancia de no generar la idea que nosotros


resolvemos el pasado haciendo que otras generaciones verbalicen algo, al
menos desde mi perspectiva es una arrogancia creer que tenemos tal
poder y hasta por momentos lo veo como ingenuo de nuestra parte si lo
creemos así. Por eso este es un recurso que se usa cuando el facilitador
tiene muy claro desde qué lugar proviene su intención, es decir, para qué
utiliza este recurso.

- El efecto de las frases


Las frases pueden tener un efecto en los representantes, al escucharlas
cambian de posición, se alivian, se miran entre sí, etcétera. Y este
despliegue es parte de los movimientos de liberación que ocurren en la
Constelación y al mismo tiempo, o no, en el cuerpo del consultante.
Sabemos que hemos dado con una frase que cala profundo en el
consultante cuando emite una respiración profunda, entra en contacto
con un dolor del que se había separado o bien dice sentirse aliviado, como
si se hubiera quitado un peso de encima. Cuando las frases son dichas con
las palabras justas en el momento justo, tiene efecto en el sistema y en el
consultante y parte de nuestra tarea es observar y registrar dichos efectos.
Esto no significa que el efecto se dirija directamente al sistema familiar
real, sino que al ser la constelación una imagen interna del consultante
que está fija, es lógico que si algo cambia en el consultante, se muestra
también un efecto en la representación.

131
CAPÍTULO 5
Acerca de las relaciones que establecemos en
distintos ámbitos de nuestra vida

La relación de pareja

- El equilibrio entre el dar y el tomar


En sus libros, encontraremos que Bert Hellinger menciona el equilibrio
entre el dar y el tomar como uno de los órdenes del amor. Sin embargo,
no lo consideré anteriormente como un orden ya que no comparte con los
otros órdenes el aspecto de ser algo completamente inconsciente, sino
que se trata de algo semiconsciente. Esto quiere decir que tenemos un
regulador que nos hace sentir culpables o inocentes frente al intercambio
entre el dar y el tomar, es decir, nos damos cuenta de ello con nuestra
conciencia habitual.

Si, por ejemplo, yo invito a mi pareja a cenar tres veces seguidas y luego él
no hace nada para compensarlo, mi pareja comenzará a sentir una
especie de culpa que lo hará devolver este regalo que le he hecho para
incrementar el intercambio. De esta forma, Bert Hellinger dice que la
felicidad crece porque el intercambio entre el dar y el tomar empieza a
fluir, a crecer, y esto permite que el vínculo también crezca.

Esta culpa o inocencia están, entonces, al servicio del vínculo, al servicio


de su crecimiento. Bert también dice que este intercambio sucede en lo
negativo y que el secreto no es “no devolver”, sino devolver menos, para
que haya un menor nivel de intercambio cuando se trate de algo
negativo.

El intercambio entre el dar y el tomar en una pareja es muy delicado y


necesita de un equilibrio real. A pesar de amarse profundamente, muchas
parejas no logran funcionar porque se ha roto este equilibrio. Me he

132
encontrado constelando a muchas mujeres que terminaron por mantener
a su marido completamente y, aunque desde su conciencia ellas no vean
este hecho como algo malo e incluso lo defiendan como uno de los logros
del feminismo, las Constelaciones intentan ir más allá de ese nivel de la
realidad, para tratar entonces de revisar si el equilibrio tiene posibilidad de
ser restituido o no. En otras palabras, que las mujeres sean capaces o no
de mantener al marido y que esto sea algo positivo es una discusión que
no nos ocupa.

Puede ocurrir, por ejemplo, que la mujer mantenga económicamente al


marido, pero él se ocupe de todo el resto y, en este caso, hay posibilidades
de que la relación funcione, aunque lo he visto en una minoría de casos
en mi experiencia. Generalmente, cuando la mujer termina manteniendo
económicamente al hombre, ella comienza a sentir que se ha
transformado en su madre y que, por ejemplo, ya no siente ningún deseo
sexual hacia él, y muchas veces éste suele ser el puntapié para ir a
constelar. También puede darse el caso de que ella ahora se encuentre
siendo infiel a su marido y esta dualidad le resulte insoportable de llevar
en el día a día.

Desde mi experiencia como consteladora, cómo se encuentra


concretamente el equilibrio entre el dar y el tomar en la relación es un
dato muy importante y puede resultar muy útil a la hora de proponer
alguna frase o movimiento durante la Constelación. En estos casos
también he observado que, muchas veces, la Constelación se queda en
ese nivel, revisando qué sucede allí en la pareja, y no se explora en gran
profundidad a la familia de origen. Puede darse, por ejemplo, que la
pareja haya perdido un hijo, que la decisión de abortar haya sido de la
mujer y que luego esto le haga sentir que debe compensar algo, saldar
una deuda. Por supuesto que todo esto puede también quedar
enmarcado en una Constelación con la familia de origen, pero, de
cualquier forma, es un dato importante a considerar.

- Destino individual y destino conjunto


Desde esta mirada, los seres humanos tenemos un destino individual y, a
la vez, conjunto. Podríamos decir también que poseemos un destino
sistémico con nuestra familia de origen, del cual se entreteje el destino
individual y el conjunto con nuestra pareja. Los tres están enlazados.

Bert Hellinger nos dice que una pareja se encuentra a consecuencia de


las fuerzas que vienen de sus Sistemas Familiares. En este sentido, no hay
“tú y yo” cuando hablamos de pareja, se trata de una fuerza más
133
grande.17

De esta forma, la conciencia individual no tiene tantas posibilidades de


elegir, aunque crea que sí lo hace. Entonces, cuando una pareja se forma,
existe una fuerza que impulsa a estos individuos a encontrarse para
colaborar en la transformación de alguna implicancia. De esta manera,
muchas parejas se separan cuando dicha transformación ya no es posible
y el destino individual cobra más fuerza que el destino conjunto.

Cada vez que emerge un conflicto en una pareja, puede tratarse de algo
del pasado que no ha podido ser procesado, puede tratarse al mismo
tiempo de un grave problema de comunicación, o muchas veces la
relación de pareja se ha terminado, pero nadie se atreve a ponerle
palabras. Si hacemos foco en el pasado, puede tratarse del pasado de la
misma relación que está emergiendo en el conflicto (por ejemplo un
aborto que tuvo la pareja), o bien algo mucho más vasto, proveniente de
la relación que cada miembro de la pareja tiene con su familia de origen.

Si recordamos el orden de la prioridad, Bert Hellinger nos dice que la


pareja tiene prioridad sobre la familia de origen. Muchas veces, este orden
no se cumple, en el sentido de que los miembros de la pareja no pueden
interiormente reacomodar esta prioridad.

Dar prioridad a la pareja, a la propia vida, a los hijos, implica una gran
cantidad de energía que muchas veces algunas personas sienten no
tener. Esto no es extraño: en mi experiencia como consteladora, lo
encuentro bastante habitual y, generalmente, en estos casos es
conveniente revisar qué ocurrió en la familia de origen para que de esta
forma el pasado pueda ser procesado y libere la energía que estaba
atrapada y, así, quede disponible para la propia vida. Nada de esto suele
funcionar si la persona no detecta al mismo tiempo que necesita cambiar
y reconocer para dar la prioridad a la familia que ha formado.

Algunas veces alguien ha decidido separarse (y, de hecho, quizás la pareja


ya está separada dentro de la propia casa), pero no se anima a dar el paso.
Reconocer verbalmente que “ya estoy separado” o “tengo muchas ganas
de separarme” suele devolver la libertad para decidir, ya sea para irnos de
la relación o para quedarnos. Cuando se siente una separación y no se
habla, es similar a vivir en un limbo o dentro de ciertas expectativas o
fantasías que alejan cada vez más de la realidad a la persona generándole
ansiedad y malestar general en su vida.

En una oportunidad constelé a una mujer de unos 45 años que vestía de

17
Hellinger, B. y Hellinger, S. (2007). Taller en Buenos Aires. Argentina.

134
forma muy elegante y no aparentaba su edad. Contó que, de un día para
el otro, después de estar felizmente casada durante 15 años, su marido se
fue sin dar muchas explicaciones, y de este episodio ya habían pasado
cuatro años. Tenían tres hijos pequeños en ese entonces. Ella vino a
constelar porque, desde la separación, había salido con algunos hombres,
pero no le había ido bien. Sentía que inmediatamente dejaban de llamarla
después del primer o segundo encuentro. También sentía que había algo
pendiente con su exmarido, como si algo en ella no pudiera aceptar que
la relación se terminó.

Cuando hicimos la Constelación, la plantilla de ella quedó ubicada delante


de su exmarido. Las plantillas de una posible pareja quedaron a su altura,
pero con bastante distancia en el medio. Ella no podía moverse; el marido,
por su parte, no podía dejar de mirarla. Le pedí que, desde su lugar
(aunque no sabía a quiénes representaban las plantillas), se moviera unos
pasos para ver qué sucedía. El marido reaccionó inmediatamente: no le
gustaba que se fuera. Mientras yo estaba parada en la posible pareja, ella
decía que podía verme, que le gustaría acercarse pero no podía moverse.
Con lo que estaba ubicado atrás (el marido), se sentía cómoda. Le
pregunté si se habían divorciado y dijo que no. Cuando le pregunté el
porqué, no supo decirme y dio muchas vueltas. Le di plantillas para los
padres, y ambos padres quedaron uno al lado del otro, a tres pasos del
marido, en la misma línea. Le di otra plantilla para el divorcio, y estas
quedaron delante de la madre. Cuando yo me paré en la plantilla del
divorcio, ella desde su plantilla se sintió mucho mejor, más aliviada y libre
de moverse.

Le pregunté qué diría su madre si ella se divorciara. Me contó que la


madre no quería que eso sucediera. Que su padre la apoyaba, pero no así
la madre. La consultante se sentía mucho más cercana a la madre y a la
abuela materna (que al momento de la constelación todavía vivía) que al
padre. Tanto la abuela como la madre no serían capaces de soportar su
divorcio, según contaba.

Allí comencé a sentir la posibilidad de algún trauma en relación con la


abuela materna que impidiera a la consultante tener toda su energía para
tomar esta decisión con más fuerza. Agregué una plantilla para cada uno
de los abuelos. Ella cuenta que su abuelo materno murió muy joven y de
manera repentina, lo que significó un trauma para toda la familia. Le hice
decir, desde las plantillas de la abuela y mirando al abuelo: “No entiendo
por qué me dejaste”. En ese momento, comenzó a llorar e
inmediatamente ella pensó que esas plantillas la representan a ella y que
el abuelo era su marido. El dato curioso es que las plantillas del abuelo
terminaron detrás del marido.

135
Le revelé en ese momento de quiénes se trataban todos. Muy
sorprendida, ató muchos cabos y comprendió por qué todavía no podía
aceptar que su marido se hubiera marchado. Luego le indiqué que se
ubicara en el lugar del divorcio (que, en definitiva, representaba una parte
de sí misma) y dijo a su madre y a su abuela: “Querida mamá y querida
abuela, aunque yo tome ahora las riendas de mi vida y no me quede
esperando, soy igualmente una de ustedes. Y si, al divorciarme de mi
marido, comienzo a sentir que me he alejado de ustedes, lo aguanto.
Significa que “he crecido”. Luego la consultante se acercó a su padre y se
sintió más conectada con él.

Aquí debo hacer algunas aclaraciones porque esta Constelación la facilité


hace mucho tiempo, un tiempo donde no trabajaba con los anhelos
infantiles sino con las lealtades. En primer lugar, si hago decir una frase
desde la abuela hacia el abuelo no lo hago para arreglar el pasado, sino
para que se abra un espacio donde la frase que está operando en la vida
de la persona y marcando su destino (“no entiendo porqué me dejaste” al
marido) sea comprendida dentro de otra generación y de esta forma lo
pongo en evidencia. Otra cuestión que es evidente aquí pero que en ese
momento yo no lo veía con claridad es cómo funcionan los anhelos
infantiles. Es claro que esta mujer, al cumplir con lo que la madre y la
abuela le demandan (aunque sea en su percepción), sigue recibiendo el
amor de ellas y éste es uno de los anhelos más profundos con los que
podemos trabajar: el anhelo de seguir recibiendo un amor de los padres y
de la familia de origen sin el cual sentimos que moriremos, pero éste es el
amor ciego de un niño y el adulto necesita renunciar a él para poder
desplegar su vida.

He escuchado muchas veces decir a Stephan Hausner que la pareja no


tiene el poder de enfermarnos. Cuando por ejemplo, alguien enferma o
tiene dificultades y acusa a su pareja de ello, necesita revisar sus
dinámicas con la familia de origen. Por supuesto que revisar esta
dinámica y, quizás, procesar parte de algún trauma familiar del pasado
que permanece vivo en el presente lleve a la persona a replantear algo en
su actual pareja, a decidir si separarse o modificar algo sustancial para
poder permanecer juntos. Esto es necesario saber. Con los años me fui
dando cuenta de que todos los movimientos que hace un consultante
con relación a su familia de origen y que, por ende, impactan de forma
casi directa en su destino individual, traen consecuencias para el destino
conjunto que tiene con su pareja, modificándolo y transformándolo.
Muchas veces, esto puede devenir en una separación y es algo que es
importante considerar y tener presente.

136
- ¿Cómo es que nos encontramos con esta persona y no
con otra?
Stephan Hausner dice que tener salud se asemeja a “poder hacer
identidad con todos los que sin cuestionamiento pertenecen a mí”. Esto
significa que me puedo identificar o hacer lugar a todos los que por
ejemplo, hicieron sitio para que mi vida sea posible. Esto último explica
muchas implicancias con personas con las que no tenemos lazos
sanguíneos pero que sus muertes o situaciones de destino difíciles hacen
lugar para mi existencia (como la primera pareja del padre, por ej.).

Me refiero a un concepto ampliado de personalidad, porque en general


nuestra identidad es limitada y no es fácil identificarnos con todo lo que
forma parte de nosotros, hacer lugar “a todos los que sin cuestionamiento
pertenecen a mí” y también a los eventos del propio pasado personal. En
general nuestra personalidad permanece aislada de esta conexión y como
consecuencia es más fácil identificarnos de manera inconsciente, es decir
quedar implicados o conectados con alguien o algo sin darnos cuenta en
absoluto, de manera que hacemos lugar a lo que forma parte de nosotros
a través del destino y no de la conciencia.

Así es como el destino se va conformando con aquello que está excluido


de mí pero que por ser parte mía no puedo desligarme en lo profundo, su
manifestación en general es resultado de lo que la personalidad excluye.
Por eso en Constelaciones decimos que un No hacia nuestros padres es un
No hacia sí mismo y esto explica también por qué nos terminamos
pareciendo a nuestros padres cuando incluso luchamos contra ello.

En la relación de pareja esto puede verse claramente porque forma parte


de lo que nos encontramos “como destino”, la persona con la que nos
complementamos habla de cómo es eso que excluimos -pero que forma
parte de nosotros- y nos invitará una y otra vez a hacer contacto con eso.

- Nacer a la relación de pareja


Sistémicamente la relación con los hermanos (o con vínculos que
comparten circuitos similares, cuando no tenemos hermanos), y que
miraremos más adelante, nos va a mostrar nuestra primera aproximación
a la información que otro me trae: cuánta tensión, conexión,
sometimiento, rebeldía, etc. nos despiertan los vínculos de pares. Y
previamente a esto, como niños, aprendemos de los circuitos de intimidad
e independencia junto con nuestros padres.

137
Cuando decimos que nacimos en un mundo ya traumatizado (en las
palabras de Thomas Hübl) podemos decir que nuestros padres también lo
están. En este nivel, trauma es sinónimo de ausencia, de disociación, de
desconexión. Los niños están conectados con el mundo interno de la
madre en primer lugar y del padre en segundo lugar y también están
conectados con el mundo interno relacional de los padres. La intimidad se
logra cuando el niño, en su camino de exploración del mundo, a medida
que va creciendo, puede regresar a ellos sintiendo la seguridad de ser
recibido. Esto último, está ligado más al tipo de presencia interna que los
padres tienen para el hijo y no tanto con la externa, aunque por supuesto
que en casos de separaciones tempranas o abandono, etc., esto se
constituye como un registro de que la intimidad no es posible y alguien en
estas circunstancias aprende a cerrarse para protegerse, en vez de abrirse
a la intimidad emocional. Esto, que existe en la mayoría de nosotros,
porque se trata de un dilema colectivo, no personal, que incluso va más
allá de las historias diferentes que cada uno tiene, afectará la forma en que
me abro a la intimidad emocional en primer lugar en una relación de
pareja.

No sólo en la relación de pareja trasladamos nuestros anhelos infantiles no


satisfechos respecto de nuestros padres, sino que también la forma en
que nos abrimos, que necesitamos para confiar y cómo nos sentimos
seguros junto a alguien. Por supuesto todos los mecanismos simbióticos
se trasladan a la forma en que hacemos relación de pareja y también
nuestra capacidad de ser independientes del otro, más allá de la cercanía
que es necesaria establecer en una relación de pareja. Entonces no sólo a
veces hemos sentido un bloqueo respecto a la intimidad, conexión y
sostén con nuestros padres, sino también que ese bloqueo puede estar en
la independencia de ellos, de salir a explorar un territorio desconocido y el
apoyo que se necesita para ello muchas veces no sucede.

- Fases en la relación de pareja


En el enamoramiento experimentamos una conexión inexplicable, es
como si el mundo se acabara o nada más importara que eso, es el
nacimiento de una gran burbuja hecha de ilusiones y fantasías muy
potentes. Así en general comienzan la mayoría de las relaciones de pareja,
salvo que uno tenga mucho miedo a experimentar esa ceguera y se resista
prefiriendo retener la experiencia. En un nivel del enamoramiento se trata
de sentir más al otro que a mí mismo, me pierdo de vista a mí mismo, por
lo tanto también lo que veo en el otro es parcial. Excluyo una parte de la
información que el otro me trae, no lo veo en su completud. La

138
comunicación por supuesto no es clara, predominan los supuestos
inconscientes, imágenes colectivas y anhelos insatisfechos.
Este es uno de los momentos habituales donde podemos salir heridos. A
veces, el otro cambia el curso de su deseo sin enterarme de lo que estaba
pasando (desilusión), es decir, ya no está más enamorado. Esta fuerte
desilusión cuando se repite, hace que vayamos generando heridas que se
van reforzando por experiencias que van ocurriendo y muchas veces
preferimos encerrarnos. Sobre todo cuando nuestro tema es que no
logramos una relación de pareja, que algo se frustra y que sólo quedó en la
etapa del enamoramiento sin poder pasar a la más real. Entonces puedo
creer que estoy disponible y buscando una relación pero, en el fondo estoy
cerrado/a. Estar cerrado/a significa que fui herido/a y por lo tanto no querré
mostrar lo que soy y lo que tengo, hay un nivel de autenticidad que no
quiero mostrar por miedo a espantar y que el otro se vaya.

Si nos detenemos en las personas que les cuesta estar en una relación de
pareja, a menudo sienten:

1. Nadie me ve, no tengo oportunidades


2. Cuando tengo, me comporto muy amable pero el otro se va

Aquí lo que debemos comprender, sea que ésta es nuestra situación o


somos terapeutas o consteladores que trabajamos con personas con este
dilema, es que lo que sucede es que el destino nos trae información de lo
que está sucediendo a un nivel vibratorio en mí , aunque mi conciencia no
se identifica con eso. Aquí hablamos de lo mencionado antes, sobre la
diferencia entre personalidad y vibración, la distancia interna que solemos
tener entre lo que creemos que somos y aquello que me ocurre como
parte del destino. Habrá que averiguar qué información traen estos
vínculos que parecen comportarse de una manera muy diferente a lo que
yo busco o creo necesitar. Por supuesto una Constelación puede aclarar
qué necesita ser mirado, de qué aspectos míos debo hacerme cargo para
ser consciente de “cómo es el imán que poseo”. Esto último incluye tomar
a los padres, ya que muchos aspectos para los que tenemos un imán en
otros pero que no nos gustan para nada, son aspectos de nuestros padres
que rechazamos profundamente.
Muchas veces creemos saber con qué persona deberíamos
complementarnos, tenemos como una lista de las características que
alguien debería tener para ser nuestra pareja, sin embargo volverme un
ser complementario es en parte abrirse a lo desconocido y descubrir paso
a paso cómo es lo que me complementa. Por supuesto, no todos nos
complementamos con las mismas personas, cada uno nace con una
estructura vincular específica y cada uno hace pareja a su manera.

139
Si una relación supera la etapa del enamoramiento aparece:

1. La disponibilidad para construir algo sólido (etapa de estructura).


Esta faceta también habla de cómo muestro la relación al mundo, si
puedo nombrar la relación, darle una forma (pareja, marido, esposa,
novio, novia, compañero, compañera), si puedo ubicarme en la vida a
la par de alguien y mostrarme en compañía.
2. La disponibilidad para mirar lo que antes no veía del otro y salir así
de la burbuja donde excluía partes del otro para mantener mi
anhelo de perfección.
3. La posibilidad de transmitir mis necesidades emocionales,
diferenciándolas de las necesidades infantiles: qué necesito para
sentirme seguro. Esto no significa que el otro me lo pueda dar, pero
sí le doy la chance de que responda a esas necesidades, sin esperar
que adivine (como quizás lo harían algunas madres). Es importante
hacer el trabajo de ver qué necesidades son vitales, que están
ligadas a principios, valores, necesidad de seguridad, es decir con los
límites que cada uno tiene para establecer una relación. Diferente
son anhelos y caprichos infantiles que a veces confundimos con
necesidades vitales y que la pareja no puede cumplir. Esta diferencia
es sutil y a la vez importante, porque si tenemos la idea de que una
pareja es alguien que va a satisfacer nuestros anhelos infantiles, nos
relacionamos desde un lugar poco sano. En resumen, es importante
diferenciar las necesidades de un adulto de las del niño que vive
dentro nuestro.

En la fase de construir algo sólido entonces aparece la posibilidad de que


nuestra pareja nos diga que, por ejemplo, ya no puede con cierta
necesidad que tenemos. Sin embargo, lo que sucede habitualmente es
que ambos miembros de la pareja suelen esconder sus necesidades, no
hacen el trabajo de poner todo sobre la mesa para diferenciar dónde va
cada cosa, en general predominan los acuerdos no verbales, los supuestos,
hasta que un día ambos se encuentran con un elefante dentro de la
habitación, construido con pequeños ocultamientos, desde los más
simples hasta los más grandes.
Estar en pareja es trabajar continuamente. Y cuando ya no se hace ese
trabajo, se acumulan los supuestos, lo no dicho, se producen alejamientos
que no son reconocidos y todo esto lleva a una crisis que muchas veces
conduce a la separación. Seguramente en muchos casos la separación es
el camino adecuado, pero como vemos dentro de este trabajo, para
separarnos nos tenemos que volver a relacionar, de manera que todo lo
que se evitó mirar y charlar, aparece en el instante de la separación. Es

140
decir, no hay manera de escapar a este trabajo. Por supuesto puedo
escapar parcialmente, es decir me voy con una bolsa de pendientes sobre
la espalda.
Asumir un compromiso no quiere decir que uno está para el otro de forma
incondicional, y que el pacto que tenemos no pueda cambiar, sino que
implica asumir una responsabilidad por actualizar al otro de lo que va
sucediendo en uno, permanecer en una relación suele ser un trabajo
arduo y es necesario comunicarse, exponer lo que más cuesta, lo que
duele, lo que molesta, las heridas más profundas. Todo eso significa
abrirse y cuando nos abrimos nuestras heridas quedan expuestas.
Comunicar al otro lo que nos va pasando también le da al otro la libertad
de seguir eligiendo la relación o de irse, muchas personas no se atreven a
ser transparentes en sus relaciones como una forma de retener al otro, de
controlar lo que podría llegar a pasar.
Cada miembro de la pareja, a su manera, encontrará la forma de transmitir
lo que es vital para el otro, la información que puede ser significativa para
la vida del otro y cuando esta información se oculta, retenemos al otro y le
quitamos la libertad de irse o quedarse. El ocultamiento de cosas que son
significativas para la vida del otro, -y que cada pareja necesitará averiguar
qué cosas lo son y cuales no-, son una especie de control. Aquí desde mi
perspectiva se incluye la infidelidad u otros cambios en los acuerdos que
deberían ser comunicados, para permitir que el otro decida y pueda irse,
en su caso. Todo lo mencionado no es para lograr una relación perfecta o
para evitar que las parejas se separen: es en el fondo un trabajo con la
autenticidad y honestidad de uno para con uno mismo. Esta es la gran
oportunidad que nos regala la relación de pareja.
Por supuesto que todos los que asumimos un compromiso podemos
sentir en algún momento que ya no podemos sostenerlo más y eso está
bien, pero no siempre estamos dispuestos a comunicarle al otro lo que va
sucediendo, lo que se va sintiendo, pero es la única forma en que los
contratos establecidos (concientes o inconscientes) puedan actualizarse o
terminarse. En general esto último se evita, y al ocultar o escapar de lo que
nos pasa, dejamos algo pendiente que incluso permanecerá en el
presente de una persona aún cuando haya terminado esta relación. Al
mismo tiempo, todo lo que es necesario comunicar en la relación de
pareja pero se evita, resulta atractivo para el hijo, quien más adelante
tendrá la tendencia a vivenciar lo que no se dijo entre los padres. Los hijos
están conectados con lo que los padres sienten, sobre todo con lo que
ocultan.

En el trabajo de Constelaciones Familiares vemos que todo lo que los


padres excluyen porque es difícil, y también lo que ocurre entre ellos, para
los hijos se vuelve una atracción. Todo aquello con lo cual los padres no

141
pueden estar, porque no lo aguantan, para los hijos es una fuerza
magnética que los llama. En el intento de los hijos de salvar a sus padres,
cargan muchas veces con lo que los padres no miran. Los asuntos que
usualmente no son mirados incluyen el pasado de los abuelos, es decir lo
que ellos mismos cargan por sus padres y también lo que falta decir y
comunicar (trascendente) dentro de la relación de pareja. Situaciones que
quedaron abiertas con parejas anteriores, otra familia sin reconocer que
tuvo antes alguno de los padres, amantes, familias paralelas, abortos. Todo
lo que tenemos la tendencia de excluir porque es “inmoral”, porque no
cumple con las reglas de una “buena familia” no desaparece, ya que la
conciencia familiar inconsciente no tiene nada que ver con la moral, vela
para que todos los que pertenecen sean reconocidos y que las situaciones
del pasado puedan tener su lugar y su paz o de otra forma serán repetidas.
Por eso desde este trabajo salimos de lo bueno y de lo malo, del nivel
moral, sólo buscamos hacer sitio a los sucesos que no se cerraron, que no
pudieron ser vividos y sentidos, de manera que no consuman la energía
del presente.

Las parejas en general se vuelven padres de sus hijos con el tiempo. El hijo
es una expresión de la relación, también es algo diferente, también el hijo
tiene que hacer su camino en la adultez de ir más allá de aquello que sus
padres no pueden resolver, o mirar, o integrar. Pero es cierto que los
padres pueden trabajar en la relación de pareja mientras ésta dure y aún
cuando ya ha terminado, puesto que el vínculo no termina nunca aunque
la relación de pareja muchas veces se acaba.

- Las parejas en la familia de origen


Estamos atravesados por las parejas del sistema familiar, la pareja de los
bisabuelos, de los abuelos y de nuestros padres. También por sus
desilusiones de amor, sus historias de “éxito y fracaso en el amor”. Todos
los surcos colectivos del amor nos atraviesan, también las modalidades
particulares de las parejas en cada familia.

Es bastante común que a través de las generaciones haya un impulso de


aprendizaje compartido, por lo tanto también muchos patrones vinculares
se comparten en varias generaciones. Es decir, los desafíos más grandes
que atravesó la pareja de los bisabuelos suelen extenderse en las
generaciones posteriores. No tenemos que ver esto como una maldición
sino como un desafío que la vida propone a este sistema, se trata de
sintetizar algo, de hacer un camino para una comprensión diferente,

142
transitar un recorrido específico en la relación de pareja, como compartir
un desafío común.

Cuando conocemos el trabajo de Constelaciones Familiares nos damos


cuenta que estar “implicados” con alguien es estar sumergido en el
movimiento de la vida de otro, también es una implicancia imitar el
destino de la pareja de mis abuelos, por ejemplo. Reconocer la implicancia
y observar por ejemplo que miro a los hombres de la misma manera que
mi abuela, verme a mí misma sumergida en un surco repetitivo como
consecuencia de algún trauma que está instalado en la familia de origen,
puede traer claridad a la problemática que tengo actualmente en mi
relación. Como terapeuta/constelador puede ser útil dimensionar el asunto
del consultante en un contexto más grande donde se abarquen dinámicas
de las parejas que existieron en esa familia particular.

- El vínculo entre los padres


Se trata de un hecho irrefutable que origina cada vida. Sin embargo, como
vivimos en muchos niveles a la vez, y uno de ellos es el moral -lo bueno/lo
malo- estamos llenos de juicios sobre qué es lo que unió y une a nuestros
padres, lo calificamos, muchas veces despreciamos y hasta a veces
preferimos que no se hubieran juntado en absoluto. Esta actitud de
desprecio hacia la unión de los padres muchas veces se siente justificada
por experiencias difíciles en la niñez donde el hijo vivió mucho maltrato
entre sus padres de forma concreta. Aunque en muchos otros casos no
fue así, en un nivel más sutil es bastante común que los hijos o algunos de
ellos queden “parentalizados” (por ejemplo al mismo nivel de sus padres)
aún cuando éstos no muestran un conflicto abierto, pero igual los hijos
pueden sentir la tensión y quedarse conectados con aquello que divide o
separa a los padres de maneras muy diversas.

- Parentalización
La parentalización es una estructura vincular donde el hijo queda
posicionado al mismo nivel que sus padres o como si fuera más grande
que ellos. Nuestro profundo anhelo de cercanía a los padres nos lleva a
muchísimas lealtades que nos hacen a la vez quedar implicados con todo
lo que ellos no resuelven y una manera de visualizarlo es observando esta
estructura de parentalización.

143
En este movimiento profundo que tenemos todos los hijos de dar la vida
en pos de esta cercanía, es decir con tal de mantener al “sistema
andando”, un hijo se ubica en el medio de la relación de sus padres
tomando partido por uno de ellos. De esta forma, dice Stephan, el hijo
“pierde a los dos”, ya que en el fondo no puede tenerlos al estar ubicado al
mismo nivel.

También en la parentalización puede ser que el hijo se ubica detrás de sus


padres, haciendo de sostén de ellos o cuidándolos secretamente, aquí en
general queda implicado con alguno de sus abuelos, al posicionarse en en
lugar de ellos.

Cuando buscamos pareja desde este lugar, es muy difícil y es bueno


contemplar esta estructura o averiguar si se manifiesta en un consultante
que dice querer lograr una relación de pareja sin éxito.

- El anhelo de que los padres estén juntos


Otra forma de no estar en sintonía con la unión de los padres es
anhelando que ellos se hubieran quedado juntos cuando esto no fue así,
es decir, que la relación de pareja se terminó por alguna razón. Como dice
Stephan, es natural dicho anhelo, perfectamente entendible que exista en
todos los hijos y es bueno que ese dolor por ver que ellos no están juntos
tenga permiso de doler. Permitirle a ese dolor emerger es más saludable
para el hijo que cargar con una culpa por la separación de ellos, culpa que
en el fondo el hijo no tiene, pero que muchas veces siente de manera
inconsciente, sobre todo cuando esa separación ocurre enseguida del
nacimiento o cuando alguno de los padres dice al hijo “por tu culpa nos
separamos”. De la misma manera es difícil estar en sintonía con la unión
de los padres cuando el hijo cree ser el culpable de que sus padres se
casaran, incluso muchas veces ellos se lo dicen al hijo de manera explícita,
en otras ocasiones el hijo lo intuye. Aquí para recuperar la sintonía el hijo
puede respetar el precio que sus padres pagaron para que él o ella esté
aquí y comprender que ningún hijo tiene la capacidad de juntar ni de
separar a sus padres; esas son fuerzas de otro orden, de los Sistemas
Familiares. Un hijo no es tan poderoso.

Estos ejemplos muestran los impedimentos para que el hijo tenga una
relación con la unión de sus padres, en el sentido de reconocerla y verla
como un lugar seguro. Quizás la unión haya durado un instante, y ese
instante bastó para la existencia del hijo, no hizo falta nada más. Stephan
dice que los niños en la escuela deberían aprender que existe un solo
lugar donde los padres están juntos: en el corazón del hijo. Cuando esto

144
es reconocido desarrollamos una relación saludable con esa unión y por
ende con el origen de nuestra vida, pero para esto necesitamos renunciar
a este amor ciego que toma partido por alguno de ellos, que excluye a uno
de los padres por apoyar al otro. De alguna forma cuando el hijo queda
entre medio de sus padres, es usado por la relación para compensar algo,
quizás algo no resuelto con una pareja anterior de los padres, en cada caso
hay que ver.

Entonces también en la parentalización vemos que podemos estar


identificados con parejas anteriores de los padres que no fueron
reconocidas, que no se les dio su lugar y en muchas Constelaciones es
necesario trabajar con ellas/os. Muchos sentimientos de rechazo a la unión
de los padres se adoptan inconscientemente de parejas anteriores de los
padres con quienes algo quedó pendiente, de manera que el hijo mira a la
relación de sus padres con despecho y solo puede comprenderse este
sentimiento en un hijo si lo vemos dentro de este contexto.

Para aquellos que trabajan con parejas o con personas que les gustaría
tener pareja pero no pueden, es importante también averiguar (en
algunos casos) cómo es la relación con la unión de sus padres, ya que es
difícil unirse a alguien si no reconozco la primera unión que hizo posible
mi vida.

- Lugar en la familia de origen


Lo dicho significa que el lugar que ocupamos en la familia de origen es
importante, porque nos muestra dónde está invertida nuestra fuente
mayor de energía. En general decimos que queremos lograr algo (por
ejemplo la relación de pareja) y en el fondo no hay energía para eso: la
energía suele estar invertida en resistir a la realidad tal como es y cómo
fue.

En lo que a este tema respecta, nos resistimos a la unión de nuestros


padres tal como se dio y a permitir que sean ellos los que carguen con lo
más pesado. Stephan suele decir que quien puede soltar a sus padres es
aquel que está en sintonía con ellos, esta misma sintonía es al mismo
tiempo la que los une y es un trabajo del hijo adulto asentir a dicha unión
más allá de lo que ocurrió entre ellos como hombre y mujer.

145
- ¿Qué hace para nosotros una relación de pareja?

● Pone de manifiesto nuestros anhelos infantiles no satisfechos.

● Pone de manifiesto nuestro lugar en la familia de origen.

● Nos invita a pasar del amor a primera vista al amor a segunda vista.

● Nos invita a salir de nuestra familia de origen y desplazar la


prioridad.

● Nos invita a diferenciar entre las necesidades infantiles y las


necesidades de adultos.

● Nos invita a madurar emocionalmente en el sentido de:

1. Encontrar un espacio donde puedo mostrar todo lo que más


me aterra de mí aguantando que el otro quizás se vaya al
verlo.

2. Sentir al otro sin perderme a mí mismo y sentirme a mí mismo


sin perder de vista al otro.

● Nos invita a relacionarnos con las partes más oscuras, a mirarlas y


ponerlas de manifiesto respetando la libertad del otro de poder irse.

● Nos invita a reflexionar sobre el concepto de libertad y de


compromiso todos los días.

● Nos invita a generar una comunicación abierta y transparente, más


allá de lo que el otro puede escuchar o comunicar.

● Nos muestra la información que excluimos de nosotros mismos y


nos permite el puente con esa información.

● Nos muestra nuestra incompletud y que lo diferente nos enriquece.

● Nos muestra nuestra capacidad de abrirnos, de generar intimidad y


de entrega. Éste es el potencial transformador.

Vocación, dinero y trabajo

146
- La vocación

Tenemos la idea de que la vocación es algo que viene dado, que algunos
nacen con esa claridad y otros no, pero lo cierto es que son los padres o
cuidadores los que, algunas veces con éxito y otras no, apoyan al hijo para
entrar en el viaje del encuentro con aquel “don” o capacidad que en el
futuro el hijo pondrá a disposición del mundo y de las demás personas o
seres vivos. Es cierto que el tiempo para que alguien encuentre ese “don”
o capacidad es diferente en cada persona, sin embargo la conexión que
los padres tienen con el hijo y el apoyo que le proporcionan para
embarcarse en ese viaje es esencial para que suceda el encuentro. Cuando
esto no pasa, igualmente no está todo perdido. El hijo ya adulto, puede
volverse lo suficientemente adulto y autónomo de sus padres como para
encontrarlo por sí mismo. Sin embargo, el anhelo de que los padres le
hubieran proporcionado lo necesario para lograr el encuentro con ese
“don”, retarda aún más ese encuentro. No es el único anhelo que lo retrasa,
también el anhelo de que los padres lo hubieran encontrado, y por lo tanto
también esa conexión con la felicidad retrasa ese encuentro y activa la
lealtad de “si vos no pudiste, yo tampoco”.

- La conexión con uno mismo

El saber que existo, es decir, tener una clara sensación de existir, es lo que
puede traducirse como “estar vivo”. Stephan Hausner dice que damos por
sentado que cuando un niño nace está vivo, pero en realidad sólo
sobrevive. Es la tarea de los padres, que a veces tiene éxito y otras no, la de
apoyar al hijo en su “sí” a la vida. Saber que existo significa también que no
soy invisible para mis padres y por ende para mí mismo, es una conexión
profunda que nos da la información necesaria para intuir quién soy, y no
está ligada a la personalidad solamente, sino a la base sobre la cual ésta se
asienta.
Esta conexión conmigo mismo es lo que da sentido a mi existencia y este
sentido se va moviendo, su rumbo no está fijo y sigue por rutas diferentes
y se experimenta como una fuerza que nos lleva. Este sentido de existir es
el trampolín al encuentro de diversas capacidades, que son aquellas cosas
que me salen fáciles y bien, que incluso resaltan ante los ojos del entorno
como una acción buena, certera y útil. Todos tenemos muchas
capacidades que son dones que aprendimos a desplegar, sin embargo no
todas ellas son acciones que disfrutamos hacer ni con las que nos
sentimos conectados. La vocación también es una capacidad que nos sale

147
fácil y bien, incluso disfrutamos pero con la que además nos sentimos
conectados, con la que sentimos “un llamado” especial. La palabra
vocación en su sentido etimológico significa “llamado a la acción”. Por eso
es bueno darse cuenta que no todo lo que nos sale fácil y bien o que
inclusive disfrutamos, es nuestra vocación. A veces porque la actividad
específica en la cual aplicamos esa capacidad se queda corta para
desplegar todo lo que somos, es decir, nuestro potencial. También puede
suceder que a veces esa capacidad se disfruta y es lindo desarrollarla pero
no tiene un llamado de servicio en nosotros, es decir, ese algo más grande
que nos pone al servicio de la vida nos llama por otro camino, y entonces
esa otra capacidad termina desarrollándose por ejemplo como un hobby.

Por fortuna, la mayoría de nosotros, recibimos de nuestros padres lo


necesario para saber que existimos y así encontrar ese sentido de la
existencia. Por supuesto hay casos en los que eso no se recibió y la
persona ya adulta se siente perdida, sin rumbo, incluso deprimida. Desde
las Constelaciones Familiares sabemos que la falta de conexión consciente
con los padres abre un camino de conexión inconsciente que se llama
implicancia. También se activan lealtades como forma de estar
conectados y todo esto se sostiene con los poderosos anhelos infantiles
que añoran una cercanía con los padres que nunca se va a lograr, porque
el tiempo para que los padres nos dieran lo que profundamente
necesitamos en la infancia, no se puede compensar en la adultez.
Sabemos que este anhelo de cercanía, activa otros anhelos como el de
haber sido visto, haber sido recibido por los padres, etc. Como dije al
principio, aún cuando alguien no haya recibido de sus padres lo suficiente
como para “saber que existe” y que su vida “tiene un sentido”, siempre es
posible desarrollar la función adulta que nos permitirá encontrar todo
esto, es decir, tomando a los padres tal como son, al precio que todo fue,
asumiendo el pasado tal como fue y dejando ir esas lealtades, cambiando
la relación con las implicancias, tal como vemos en este trabajo.

Aquí comparto una transcripción de una Constelación Familiar que facilité


donde se trabajó el contacto consigo mismo y la relación con la madre:18

Vir: ¿qué te trae por acá?


Consultante: Quiero ir de la desvalorización a la valorización. Me comparo
con otras personas y eso me impide hacer los proyectos que tengo. Desde
el punto de vista físico también me trae muchos problemas, por lo menos
desde hace 20 años hacia atrás problemas de movilidad y cosas así.

18
Constelación facilitada por Virginia Riccio (Julio 2023). Mendoza. Argentina. Desgrabación: Carolina
Fernandez
148
Vir: ¿ A qué te referís?
Consultante: Dolores articulares por ejemplo.
Vir: ¿Hace cuánto estás casado?
Consultante: (piensa…) Hace 15 años.
Vir: ¿Tienen hijos?
Consultante: Un hijo de 13.
Vir: ¿Cómo está el hijo?
Consultante: Bien, está muy bien.
Vir: ¿A qué te dedicas?
Consultante: Trabajo en hotelería.
Vir: ¿Te gusta?
Consultante : Sí.
Vir: ¿Y la relación con tu esposa?
Consultante: Tenemos muchas diferencias.

Aclaración: el consultante vino con su esposa a un taller. Los dos querían


constelar, pero de forma separada, porque no querían plantear un tema
de pareja. Los dos pidieron que el otro saliera de la sala cuando uno de
ellos hiciera su Constelación. Esto me sonó raro y se los dije:
generalmente si nuestra pareja está con nosotros en un taller, queremos
que mire nuestra Constelación porque éste es un trabajo que nos suele
dar herramientas para comprendernos mutuamente, salvo que la
relación esté tan afectada que esa confianza ya no exista. Cuando les dije
esto los dos me miraron y asintieron y a la vez mantuvieron su decisión de
que el otro no participara en la Constelación propia.

Vir: ¿Te sentís acompañado por ella?


Consultante: No mucho.
Vir: Es un tema más de pareja parece…
Consultante: Puede ser, puede ser...
Vir: ¿Y ella se siente acompañada por vos?
Consultante: No mucho…
Vir: ¿El tema que traes, son los dolores articulares?
Consultante: Sí, pero más bien es esto de la valorización, sobre todo
cuando me comparo con otro, por ejemplo quiero hacer un proyecto y no

149
lo puedo hacer como tal persona porque a mí no me sale, o arranco y me
quedo siempre ahí y a poco de andar lo abandono pensando que no lo
puedo hacer.
Vir: ¿Ahora tenés en mente un proyecto que querés hacer o que te
gustaría hacer?
Consultante: Siempre tengo proyectos en mente pero no puedo concretar
todo.
Vir: ¿O sea, si funcionara la constelación para vos, si este trabajo tuviera un
buen resultado, dónde verías ese resultado?
Consultante: Creo que en el afuera, porque siempre me tocan situaciones
o personas que son… que hay que enseñarle a hacer las cosas, que no son
autosuficientes…
Vir: ¿Me podés explicar un poco más a qué te referís?
Consultante: Por ejemplo en mi trabajo entiendo que hay una manera de
hacer las cosas.
Vir: ¿Trabajas para alguien?
Consultante: Soy independiente. Entonces las personas que hacen el
trabajo…
Vir: ¿Tus empleados?
Consultante: Claro o personas que contrato eventualmente, por ejemplo
colegas, siento que no hacen el trabajo que tendrían que hacer.
Vir: Un ejemplo
Consultante: Por ejemplo, yo contrato a una camioneta para que lleve la
gente al hotel desde el aeropuerto y tengo que estar explicándole cómo
hacer el trabajo.
Vir: Pero eso que estás describiendo es la vida, en general es lo que nos
pasa a todos. Lo que yo entiendo es que te cuesta la vida, porque la vida es
eso, relacionarse. Supongamos que yo soy una camioneta que vos
contrataste para un trabajo, ¿te cuesta decirme lo que estás esperando de
mí? Dónde está la traba ahí?
Consultante: Me cuesta que se interese por el trabajo que tiene y que sepa
darle valor a las personas y al trabajo en general.
Vir: O sea, contratás una camioneta de una empresa para un trabajo y
luego no lo hacen bien, ¿así sería?
Consultante: Entiendo que la vida me muestra todo lo que yo tengo que
sanar, si por ahí alguien que me falta el respeto, no es que la persona sea
irrespetuosa sino que algo me está diciendo ese mensaje. Es como que el

150
cartero viene y te trae una carta con una deuda, no te enojas con el
cartero, sino que tenés que ver el contenido.
Vir: Hay gente que es irrespetuosa, eso es una realidad. Sobre el cartero, no
me queda claro, a veces corresponde enojarse con el cartero y a veces no,
¿esa diferencia la haces?
Consultante: No, ¿por qué me voy a enojar con el cartero?
Vir: ¿Por qué no? Por ahí el cartero golpeó la puerta muy fuerte en la siesta
y te despertó el bebé o el cartero te trata mal ¿qué tiene de malo
enojarse?
Consultante: No, Nada
Vir: ¿Te enojás vos?
Consultante: Si
Vir: ¿Y se lo expresás así o te lo guardás?
Consultante: No lo expreso y me lo guardo generalmente.
Vir: Si alguien se porta mal con vos, está bien que te enojes.
Consultante: Bueno al menos ver qué pasa ahí porque...
Vir: Creo que está bien enojarse y que los demás se enteren de esto.
Consultante: Y a veces sí y a veces no es normal enojarse, pero a veces lo
expreso y a veces no.
Vir: Si no expresamos el enojo, nos volvemos un campo atractor de flechas
¿se entiende lo que digo? El Depredador sabe a dónde ir, ve quién está
desprotegido, ve quién no va a enfrentarse; es decir si yo soy un león, y veo
un puma y un conejo obviamente me voy al conejo porque no se va a
poder defender. Así funcionan generalmente las relaciones, si vos no
enfrentás y no te defendés obviamente los depredadores van a ir a vos.
Consultante: Entiendo lo que me decís y yo lo relaciono justamente con la
valoración.
Vir: Aprendemos a valorarnos cuando nos conocemos, entonces sabemos
si acá puedo enfrentarme o acá me retiro, a veces vale la pena, a veces no.
¿Dónde aprendemos eso? ¿Con quién aprendemos eso?
Consultante: Ehh, no sé...
Vir: Con mamá. Si por alguna razón la mamá no tuvo éxito en enseñarnos a
captar los peligros, defendernos de ellos y a registrar cuándo es sabio
retirarse y cuándo es sabio agredir para ejecutar una defensa activa,
tendremos que aprender a hacerlo por nosotros mismos cuando
crecemos, nos las tenemos que arreglar.

151
El tema es que a veces es sabio retirarse de un conflicto y a veces es sabio
enfrentar y que el otro se entere que estás enojado, y también es sabio
captar el peligro y no ponerse en el blanco de un depredador. Pero eso lo
aprendemos con la madre y el valor también lo aprendemos con la madre.
¿qué me podés contar de eso?
Consultante: Bueno ehh... Yo me he dedicado mucho a trabajar la relación
con mi madre, la relación entre mis padres era muy conflictiva y con mi
mamá hace algunos años he logrado comunicarme mejor con ella, pero
no me dan ganas de ir a abrazarla. Tenemos una relación muy distante,
cuando la llamó por teléfono me cuenta cosas externas a ella que no
tienen nada que ver con la comunicación que yo intento establecer.
Vir: Lamentablemente a veces las madres estamos tomadas por algo más
grande que tiene que ver con nuestra familia de origen. La conexión que
tenemos que desarrollar con el hijo no es algo que viene dado, es mentira
que nace el bebé y ya se hace una conexión inmediatamente, esta
conexión con el hijo se desarrolla, se trabaja y como dice Stephan, algunos
padres tienen éxito en acompañar al hijo a que diga que sí a la vida y otros
no.
El sí a la vida implica enfrentarse a todos los desafíos que vos has
mencionado y cuando uno tiene una buena conexión consigo mismo y la
madre tuvo éxito en enseñarnos esto, vos tenés una buena conexión con
vos mismo, sabés “acá sí, acá no, con este me enfrento, con este me retiro”,
le das valor a lo que sentís, sabés cuidarte, sabés cuándo actuar. No digo
que todo es fácil cuando uno tiene esta claridad, también hay mucho
trabajo por hacer, la vida nos desafía constantemente. Si tenés esta
conexión, sabés valorarte, es una consecuencia directa. Por eso te ofrezco
que miremos, si estás de acuerdo, tu lugar en tu familia de origen, tu
relación con tus padres, ¿eso estaría bien para vos?
Consultante: Si
Vir: Elegí alguien para vos, alguien para tu mamá y alguien para tu papá
El consultante elige representante sólo para sus padres, se olvida de elegir
a alguien para sí mismo. Luego se da cuenta y lo elige.
Los representantes se ubican….

152
Referencias:
Consultante: Naranja
Papá: verde
Mamá: violeta

El representante del hijo se inclina hacia la madre pero está claramente


entre medio de los padres.

Vir: ¿Tenés hermanos?


Consultante: Dos.
Vir? ¿Tu mamá perdió hijos?
Consultante: No tengo idea.
Vir: ¿Le preguntaste?
C: No.
Vir: ¿Sabés si se le murió algún hermano a tu mamá?
C: No.
Vir: ¿Conociste a tu abuelo?
C: Conocí a mis cuatro abuelos, paternos y maternos.
Vir: ¿Tu mamá tuvo una pareja anterior a tu papá importante?
C: No, me parece que fue el primero importante.
Vir: ¿Vive tu papá?
C: Sí.
Vir: ¿Con ella?
C: Sí, comparten la casa (hace una mueca de risa).
Vir: ¿Eso quiere decir que tenés una opinión sobre la relación entre ellos?
¿Cuál es?
C: Si, ellos se llevan muy mal y siempre ha habido mucho conflicto.
V: ¿Tiene sentido esto que ves acá? ¿has tenido que sostener a tu mamá,
ayudarla, cuidarla… puede ser?
C: Si, sobre todo de chico, de grande no.

153
Vir: cuando el hijo está en medio de los padres los pierde a los dos, no
tiene ni a uno ni al otro. Está solo, huérfano. Digamos que desde esa
posición lidiar con la vida no es tan simple, es decir, con lo que la vida trae.
Como te decía, la madre y los padres en general tenemos el trabajo de
apoyar a los hijos para que digan sí a la vida con todos los desafíos que
tiene la vida, pero acá vos no estás en el lugar de hijo estás en otra
posición, como de par en relación a ella.
Voy a preguntar cómo están los representantes
Al representante del consultante le pregunta: ¿Cómo estás?
Rep. Hijo: Me gustó que ella se acerque, no estoy mal, pero estoy un poco
indiferente.
Le pregunta a la representante de la madre: ¿Cómo está la mamá?
Rep. Madre: Apenas entré me sentí como anclada y después de un rato me
di cuenta que el hijo estaba ahí, quería que se acercara pero no se
acercaba, entonces empecé yo el movimiento y nos acercamos los dos y
después de un rato vine a darme cuenta que estaba él (refiriéndose a su
esposo) y cada tanto lo veo.
Le pregunta al representante del padre del consultante ¿Cómo estás vos?
Rep. padre: pierdo el equilibrio hacia adelante, solo la puedo ver a ella pero
no me puedo mover del lugar, tengo los brazos muy pesados y pierdo el
equilibrio.
Vir al Consultante: ¿Tiene sentido lo que se está mostrando?
C: Entiendo que por miedo o por algo no actúa (refiriéndose al
representante del padre) o no toma decisiones.
Vir: ¿Toma ella las decisiones?
C: Ella maneja la situación
Vir: ¿Cómo es la relación con tus hermanos?
C: Somos tres hermanos, yo soy el del medio y con la mayor no tengo
comunicación
Vir: ¿Por?
C: No se exactamente
Vir: ¿A qué edad se casaron tus padres?
C: Tenían 24 y 25, pero estuvieron mucho tiempo de novios.
Vir: ¿Y tus abuelos estuvieron de acuerdo?
C: No mucho, entre ellos no había buena afinidad, entre los paternos y
maternos no había afinidad.

154
Vir: ¿Por qué?
C: Por diferencias, pero nunca supe por qué no se querían.
Vir: ¿Y la relación de tu mamá con su padre?
C: Creo que está bien, pero ella vivió gran parte de su vida con sus abuelos.
Vir: ¿Y no sabés por qué?
C: Ella me dijo que estaba cómoda ahí, que le gustaba vivir con ellos.
Vir: ¿Hay abusos sexuales en tu familia?
C: Yo he estado indagando y desconozco.
Vir: De lo que hemos visto hasta acá, ¿qué podés tomar de esto?
C: Emm.. no he tenido un buen lugar entre mi papá y mi mamá como hijo,
siempre he estado apoyando a uno u otro, o defendiendo a uno o a otro.
Vir: ¿Y quién se lleva mal con los conflictos en esta familia?
C: Yo
Vir: Vos seguro, ¿pero alguno de ellos se lleva mal con los conflictos?
C: ¿En qué aspectos?
Vir: En general
C: Mi mamá
Vir: Es como si ella fuera una muñeca de cristal.
C: Me parece que ella genera conflictos con todo el mundo.
Vir: ¿Y lo ejerce?
C: Si
Vir: ¿Entonces es él (refiriéndose al padre) al que no le gusta el conflicto?
C: Sí, es él.
Vir: Entonces ella por ejemplo ¿es alguien que, supongamos, se enojaría
con el cartero?
C: Sí, si ella lo tiene que atacar lo ataca.
Vir: Perfecto, ¿y eso no te lo enseñó?
C: O no lo aprendí.
Vir: No es la responsabilidad de un niño aprender eso. Después de grande
sí, pero de niño la necesitabas a ella. ¿En dónde crees que estaba ella?
C: No sé, o tal vez en criar a los hijos o en la idea de irse de la relación
porque a lo mejor no estaba cómoda, se me ocurre.

155
Vir: ¿Te lo decía?
C: Siempre. la relación de ellos es como se muestra acá o al menos desde
que yo tengo noción. Siempre hubo discordia y peleas.
Vir: Yo lo que veo acá es un hijo que no ha sido visto por la madre y por el
padre, claramente.
C: Sí.
Vir: ¿Cómo aprendés a verte a vos mismo, si los encargados de enseñarte
no pudieron? Es imposible. ¿Sos consciente que sos vos el que no se ve a sí
mismo? Vos no te ves a vos. Si regreso a tu pregunta inicial: ¿cómo hago
para valorizarme? Tengo que estar contento con quien soy y las personas
encargadas de transmitirnos eso son los padres. Por ejemplo, cuando nos
dicen: Hijo, estamos contentos de que vos existas, estamos contentos de
ser tus padres ¿y eso pasó?
C: No… la relación era distante.
Vir: Estás en el medio justo (refiriéndose a la posición que toma su
representante entre sus padres)
Decile: (refiriéndose a la representante de la madre)
- Mamá estoy enojado, muy enojado.
- Te necesité mucho. (el consultante agrega a esta frase: durante
mucho tiempo mamá)
- Y decidí arreglármelas solo
- Pero en el fondo te sigo necesitando
- Y también he trabajado muy duro para no volverme como vos
- Entonces me volví como papá
- Y tampoco estoy contento con eso
Vir: Y cuando le dijiste a tu mamá: ¡Mamá voy a estudiar tal cosa! ¡Mamá
me voy a casar! ¿Viste cuando uno se entusiasma? ¿Qué recibiste?
C: Rechazo
Vir: Decile por favor:
- Y soy tan leal a vos mamá…
- Que no me pongo feliz con mis logros (llora, se tapa la cara,
aguanta el llanto).
- He perdido la pasión.
- Hasta hoy.
- Y ahora veo que es mi tarea alegrarme con quien soy.
- Y alegrarme de mis logros.
- E ir por más.
- Aunque te pierda.
- A vos.

156
Vir: Otra vez tu mamá no tuvo éxito por alguna razón en celebrar tu vida,
en celebrar tus logros, en celebrar tus acciones, en celebrar tu despliegue,
en celebrar quién sos. No pudo. Y cuando eso no sucede en nuestra niñez,
después en la adultez cuando tengo la oportunidad de alegrarme con un
logro, de ponerme feliz con quién soy, etc, tengo esa oportunidad, no lo
tomo porque la voy a perder a ella. Porque cada vez que estoy insatisfecho,
infeliz, frustrado, estoy con ella. Cada vez que yo me rechazo a mí mismo
estoy con ella. Entonces no sé cómo hacer para celebrar mi vida. Es una
pena que no lo hayan podido lograr tus papás con vos, una pena. Pero hoy
la buena noticia es que cuando sos adulto, podés comprender el
mecanismo de la lealtad: recreamos en la vida adulta ciertas situaciones o
ciertas sensaciones para sentirnos en casa. Todo lo que huela a rechazo
será atractivo. ¿Viste cuando uno huele el tuco de los domingos en algún
lado inmediatamente pensamos “estoy en la casa de la abuela” esto es
parecido al tuco, cada vez que huelo a rechazo, a insatisfacción, a
infelicidad, a que no me tomen como soy, cada vez que huelo a eso estoy
en casa. Esto es difícil de entender, pero es importante renunciar a estar
en casa, porque vos todavía estás en casa. Los padres que tuvimos pueden
haber sido lo peor que hay (por ejemplo), pero nuestro amor está intacto,
el amor del hijo está intacto frente a los padres, no importa cómo son los
padres.
Y lo peor de todo es que esta separación que vos ves acá no es real, es una
percepción tuya. Así es como ellos deciden estar unidos. Uno no se queda
50 años al lado de alguien por el que no sentís nada, a veces estas
relaciones no las entendemos, pero funcionan así.
La felicidad del hijo comienza cuando los padres se miran a los ojos, con
ese amor. ¿Y dónde tiene que ocurrir eso? ¿En la casa de tus padres? No.
En vos tiene que ocurrir eso. Dentro de tu corazón, dentro tuyo ellos se
pueden mirar porque afuera, eso no va a pasar.
Luego moví al representante del consultante, lo saqué de en medio de los
padres

Referencias:
Consultante: Naranja
Papá: verde

157
Mamá: violeta

Pregunté al representante del consultante: ¿Cómo está el representante


del consultante cuando lo traigo para acá?
Representante del C: Al principio como medio inseguro, pero me siento
muy bien ahora.
Vir: Y aunque a vos no te lo pudo enseñar tu mamá, debo decirte que
parte de volverse adulto es diferenciar si es correcto que me enoje con el
cartero y cuándo no. Y si podés expresar la rabia cuando algo no te gusta,
eso sería tomarla a ella un poquito, porque ella lo sabe hacer, aunque no te
lo enseñó.
Cuando la madre no pudo valorizarnos, para un niño eso es terrible, es un
trauma. Entonces el niño no confía en sus recursos para lidiar con la vida,
con sus relaciones, no confía en su detector que le dice dónde hay un
peligro. El niño está como perdido cuando su mamá no lo valora
claramente. ¿Qué hace un niño en ese caso? Se hace grande antes de
tiempo y excluye sus anhelos infantiles y esos anhelos infantiles siguen
vivos y empiezan a aparecer en otras relaciones, por ejemplo, en la pareja.
Espero que no hayas elegido a alguien para recrear la situación de
rechazo, y si hiciste eso vas a tener que revisar la relación, o al menos esa
es mi mirada.
Mirá (refiriéndome a los representantes del padre y la madre) se
acercaron. Mirá, se están coqueteando en el fondo tus papás todo el
tiempo.
Una parte de vos se volvió igual que tu papá, cuando no hay una relación
clara con la madre, el hijo nunca toma a su padre, y sabemos que cuando
no lo tomamos, lo imitamos. Imitar al padre es una forma de tenerlo para
el inconsciente. Al mismo tiempo, recrear situaciones de rechazo e
infelicidad y no poder alegrarme de mis logros y con todo lo que he
logrado en la vida es una lealtad hacia ella (la madre).
No te creas lo que tu mamá te ha dicho de vos. Para un niño su mundo es
la madre. Si yo siendo adulto continúo niño, significa que el mundo que
se me presenta es el de mi madre: voy a ser rechazado, no me pongo feliz
con mis logros, no soy lo suficientemente bueno, me tengo que comparar
con otros, ¿en qué mundo estoy? ¿En el mío o en el de ella? En el de ella.
Podés ver el dolor del niño que fuiste, el trauma que vivió por no haber
recibido el apoyo adecuado que necesitaba de los padres y que tuvo que
hacerse grande antes de tiempo. Cuando nos hacemos grandes antes de
tiempo no somos realmente adultos, sino que somos niños en un disfraz
de un adulto. Todavía estás en el mudo de ella. Yo te invito a que dejes
atrás el mundo de ella y dejes de creer la visión de mundo que ella te
instaló.

158
C: Yo creí que estaba desconectado, que no sentía nada por ella.
Vir: Muy bueno lo que acabás de darte cuenta “Yo creí que estaba
desconectado”, sí, justamente ese es el problema: esa desconexión de la
madre por un lado es una protección, al mismo tiempo nos está indicando
que todo el amor circula por caminos inconscientes o como dice mi colega
Facundo Gimenez: cuando no puedo sentir esa conexión con la madre
armo una conexión clandestina, que es la lealtad y entonces vivo en su
mundo, no en mi mundo.
Cuando nos desconectamos de la madre y no sentimos “nada” por ella,
todo nuestro amor está escondido a través de la lealtad. Hoy hemos
podido reconocer todo este dolor, este trauma y tus anhelos. Más
adelante quizás puedas decir: ahora sí, la amo y la tomo como es, a esta
mujer que me dio la vida aunque no me pudo apoyar para ir hacia ella,
igual me la dio. Y la puedo amar y tomar así. Este es el momento donde
nos libramos de su mundo. Si no, el mundo de ella se instala en tu vida a
través de los colegas, de los fracasos laborales, del problema en la pareja,
etc.
Vir: ¿Cómo estás?
Consultante: Bien, con esto me llevo otra percepción de mi vida.

- El desarrollo de las capacidades innatas

Cuando pudimos desarrollar el “saber que existo” y el “sentido de que


existo” tenemos una base para el despliegue de las capacidades innatas
que están en nosotros como un proceso y un camino por el que tenemos
que transitar. También aquí el apoyo de los padres y del entorno será clave
para ese encuentro: el aliento, la posibilidad de equivocarse, la confianza
en la acción aunque no salga como espero. El niño aprende todo esto
junto a ese entorno que lo apoya, le muestra, lo alienta, lo espera, lo
escucha y lo recibe. Cuando esta etapa se ve frustrada, el adulto tendrá
que encontrarlo por sí mismo, y nuevamente se tiene que enfrentar a
anhelos infantiles que necesitará soltar, lealtades e implicancias para mirar
y descubrir cómo es ese camino para desarrollar las capacidades innatas.
Este paso es previo a la vocación porque le da una idea a la persona de
qué cosas sabe hacer, qué talentos posee, qué recursos. También le
permite ver qué cosas sabe hacer pero que no disfruta, cuales sí disfruta y
de esas que le gusta hacer, con cuál se siente especialmente conectada, o

159
al menos es bueno saber que no ha descubierto eso con lo que se siente
conectada, o sea no ha sentido ese “llamado”.19

- La “chispa de la vida” no es el propósito

El propósito de una vida generalmente toma forma cuando se manifiesta


a través de un servicio que realizamos para otros, para el mundo o
comunidad en la que vivimos. Se trata de aquello que tenemos para dar a
otros. No siempre ese servicio se vincula con un trabajo o con el dinero,
como cuando una mujer decide ser madre de muchos hijos y pone a
disposición su vida sólo de eso, ésto también es una vocación.
El problema es que no hay una sóla vocación sino varias, y la tendencia es
que una se imponga tapando a las otras. En la medida que alguien
desarrolló sus capacidades innatas y talentos, encuentra en el transcurso
de su vida varias vocaciones, que puede ir desplegando según sus
posibilidades y las del entorno, y generalmente cada vez que emerge una
vocación se experimenta un llamado, un giro de rumbo y muchas veces
un cambio en ese “sentido de existir”.
Algunas veces una nueva vocación convive con las otras, pero si el llamado
es muy fuerte, es posible que otras vocaciones mueran para que nazca
esta nueva. Aquí se experimenta un cambio profundo en el “sentido de
existir” porque lo que me movía o me llamaba ya no me mueve ni me
llama, he perdido el magnetismo por aquello que me llamaba y un nuevo
imán se desarrolla. Todo esto es vivido como una crisis profunda porque
puede aparecer la sensación de la pérdida de sentido, sin embargo, no es
la falta de propósito o la pérdida de la vocación lo que genera la falta de
sentido, sino que esta crisis natural y necesaria, saca a la luz un bache en la
conexión con la madre, con la familia de origen en general y con ese
aprendizaje no verbal que es el de “saber que existo y que hay un sentido
para mi y que valgo más allá de lo que hago”. Este paso previo al desarrollo
de capacidades, propósito y vocación (el saber que existo y el sentido de
existir), es una conexión que está fuera del lenguaje verbal, sucede
generalmente cuando el niño no tiene un lenguaje desarrollado y si bien la
mayoría de nosotros recibió esta conexión, hay sin embargo baches que la
misma vida nos invita a revisar, a reconectar lo que es necesario para
poder crecer, a desarrollar nuestra función adulta para establecer dicha
conexión sea lo que sea que los padres pudieron ofrecernos en los
primeros años de nuestra vida.

19
Constelación facilitada por Virginia Riccio en julio de 2023. Transcripta por Cecilia De Federico
160
En una película reciente que Pixar realizó, “Soul” (Alma), muestra la
obsesión que los seres humanos tenemos con “el propósito” de nuestra
vida, es decir, encontrar la vocación que luego pueda plasmarse en ese
trabajo soñado que nos traerá “sentido” a la existencia. También aquí se ve
que no existe tal cosa, que esa búsqueda termina fracasando, porque el
sentido de la existencia no tiene que ver con lograr el propósito o el
trabajo tan añorado. Primero es necesario tener una conexión con uno
mismo profunda y arraigada en la tierra, en las bases, en la familia de
origen. Cuando esto se da, tenemos la sensación de que hay un sentido y
una guía en la vida, más allá de las crisis y de las dificultades que
emergerán necesariamente. Si hay entonces una conexión y un sentido de
vivir, aparece un camino posible, se desarrollan capacidades, talentos,
varias vocaciones y ahí se vislumbra el propósito. En esta película, llaman
al sentido de existir “la chispa”. Esta chispa surge en una etapa no verbal
de la vida y a la vez tenemos toda la vida para reconectarnos con ella
cuando hemos perdido el rumbo. Con nuestra madre aprendemos sobre
ese amor por la vida y también con todos los que ejercen la función
materna en nuestro entorno. Esto no es exclusivo de la madre, aunque su
papel es muy importante. Es muy habitual que si la madre está todo el
tiempo triste y desconectada (por la razón que fuese), el hijo no pueda
aprender cómo es estar feliz por el solo hecho de existir. Con esto no me
refiero al deseo utópico de estar feliz todo el tiempo, sino a la posibilidad
de encontrar esa conexión cuando la necesitamos profundamente. Para
aquellas personas que su madre es sinónimo de desconexión o tristeza,
será difícil establecer ese contacto con el sentido de la vida porque les
implica renunciar a la madre, es ir más allá de ella, un gran salto de
crecimiento. Como comenté anteriormente, se aprende en un momento
no verbal de la vida. Las Constelaciones Familiares en situaciones donde la
persona siente haber perdido la razón de existir y una desconexión
profunda con la vida, pueden mostrar una imagen concreta de ese
instante para trabajar con el anhelo profundo de lograr esa conexión, y así
que el adulto encuentre los recursos en sí mismo que le permitan
establecerla. También en esta película se ve cómo el encuentro con esa
chispa es esencial para todo, no sólo para desarrollar la vocación y el
trabajo, sino para la vida en general.
Bert Hellinger decía que la felicidad de la vida crece a través del
intercambio con otros. Esta intuición que él tenía, para mí tiene una lógica
increíble: si me siento perdido, desconectado de “la chispa”, fuera del
encuentro con la energía vital en mí mismo, necesito relacionarme más,
encontrarme con otras personas, pedir ayuda, que otros me devuelvan
una imagen de mí mismo diferente, necesito intercambiar con otros, es
decir, necesito abrirme.

161
- Libertad es lograr lo que anhelo y también cuando no

Una vez escuché a Stephan preguntarle a una mujer si sólo quería vivir si
la enfermedad que tenía desapareciera. Ella contestó que sí, que si la
enfermedad permanecía, para ella no tenía sentido vivir. Esta pregunta y
esta respuesta nos pone en contacto con esa dimensión interna donde el
sentido y la libertad entendida como plenitud y soltura no están ligadas a
lo que está aconteciendo sino que se trata de un estado interior previo. Lo
que nos pasa en todo caso nos pone en contacto con esa falta de sentido y
con esa conexión con la madre que se interrumpió. En este camino de la
“chispa” hacia el propósito, vemos que aún cuando no encontramos ese
propósito concreto o no es el ideal que nos gustaría, manteniendo viva esa
chispa es que logramos incluso transformar el propósito cuando es
necesario o continuar en la búsqueda de él sin perder el sentido de vivir.
Muchos motivos de consulta ligados al trabajo y al no encontrar “ese
trabajo soñado” están escondiendo la dificultad de encontrar “la chispa”
más que “el propósito” y esto es algo que tenemos que tener en cuenta a
la hora de facilitar Constelaciones.

- De la Vocación al Trabajo

El sentido de vivir o la conexión con “la chispa de la vida” nos lleva


generalmente al encuentro de diferentes vocaciones, algunas que se
pueden transformar en un trabajo concreto y otras que no. Realizar un
trabajo en el mundo es la posibilidad de interactuar con él y con sus reglas,
que son diferentes a las que hay en mi familia de origen y en las que tengo
incluso como ser humano en mi propia vida. Trabajar para alguien no es
sencillo, porque la tendencia será a proyectar en los jefes o colegas lo que
no está resuelto con los padres y los hermanos. Cada situación difícil invita
a tomar conciencia sobre las cercanías y distancias en estas relaciones, y
puede mostrar cuál sería una distancia saludable que permita relacionarse
sin confundir.
Una crisis laboral puede posibilitar la capacidad de diferenciar el trabajo
de lo que está pendiente con la familia, o también puede activar un
cambio laboral que lleve al encuentro con otro trabajo diferente. Ahora, si
se activa una crisis y decido huir, esta proyección la trasladaré al próximo
trabajo, aún cuando éste último sea mejor en muchos sentidos. El cambio
que buscamos afuera necesita asentarse primero adentro. Cuando un
162
consultante nos cuenta que tiene un problema en su trabajo, necesitamos
primero chequear cómo está en relación a los pasos previos que nos
permiten el encuentro con el trabajo, si inmediatamente ponemos
representante para el trabajo, es posible que nos perdamos de algo
esencial que está ocurriendo y la Constelación así nos confunde en vez de
ayudarnos a aclarar algo. No es lo mismo que un consultante diga que
está muy feliz en el trabajo que encontró, que lo disfruta y le gusta pero
que tiene un problema con su jefe, a que nos diga que no le gusta el
trabajo, que es un peso estar ahí y que quisiera cambiar a otra función. La
complejidad de este asunto es que algunas veces, no es posible para
alguien cambiar de trabajo: por diferentes razones, como cuando es el
sosten principal de la familia, o al menos no es posible el cambio a corto
plazo. Esta información también es importante, porque trabajar para un
cambio laboral cuando en el fondo la posibilidad real no existe para esa
persona en ese momento sería constelar una fantasía. Generalmente
detrás de estos asuntos tan complejos hay una invitación de la vida a
recuperar la conexión con “la chispa”, la única capaz de sostenernos con
energía y plenos aún cuando el propósito no lo encontramos o no
podemos ejercerlo por alguna razón.

- Del Trabajo al Dinero

Nuestra relación con el dinero generalmente está atravesada por la forma


en que se relacionaron nuestros padres con él, también nuestros abuelos y
nuestros bisabuelos. Muchas veces queremos tener dinero pero no hemos
desarrollado una relación con él, como si quisiéramos tenerlo cerca pero
sin mirarlo demasiado. Pero tener o apropiarse implica el desarrollo de una
relación y para eso primero hay que mirar.
La economía es algo acorde a nuestro despliegue y muchas veces no
desplegamos todo lo que trajimos para desplegar, nos cuesta
identificarnos con todo aquello que somos, muchas veces por lealtad. Si la
sensación es una falta de sentido, quizás trabajemos mucho en un lugar
que no nos gusta y creamos que es culpa de lo mal que nos pagan que no
tenemos el dinero suficiente. Por supuesto es necesario que todo lo
enmarquemos en el nivel de realidad que corresponde: sin negar que las
circunstancias del país o de la empresa para la que trabajamos nos
afectan, lo interesante es ver por qué estamos en este tipo de
experiencias, es decir, por qué se gatillan constantemente en nosotros.
Desde el nivel de realidad que pretendemos abordar esta temática, tener
una falta de sentido y trabajar mucho sin recibir el dinero “que

163
corresponde” nos estaría invitando a reflexionar sobre que es necesario
descubrir cuál es mi potencial, qué lealtades me impiden desplegarlo o
encontrarlo para sentirme más completo y pleno y de esta manera entrar
en una relación con el dinero más saludable, dejando de verlo como un
mal necesario, sino como la consecuencia que viene hacia mí según
cuánto de mí mismo realmente pongo en juego para desplegar. Tenemos
un escenario opuesto y posible, como cuando me siento profundamente
conectado con mi vocación y sentido, pero sin posibilidad de llevarla hacia
adelante, de confiar en mi estructura, capacidad de encarnarlo y darle
forma. En el primer caso sería interesante mirar el vínculo interno con la
madre y en el segundo caso con el padre, aunque podría ser necesario
mirar a los dos.
El dinero usualmente es ese intercambio que aparece cuando realizamos
un trabajo para otros, sea para el proyecto con alguien o el propio
proyecto que ofrecemos a otros como un servicio o un bien material.
El dinero es el camino hacia la materialización, hacia la concreción, hacia
la vida en la materia. Recibimos dinero y estamos habilitados para
concretar, para expandirnos en el mundo material. Su falta nos impulsa a
revisar todos los puntos anteriores: la conexión con los talentos que hemos
desechado, con los recursos que tenemos a disposición y que no vemos.
Nos muestra el recorrido de nuestras capacidades innatas, talentos, el
disfrute de eso o no, nos invita a desarrollar un equilibrio importante entre
la necesidad que tenemos de él y la tendencia a esclavizarnos por él.
La esclavitud del dinero es sólo la muestra de que hemos perdido el
contacto con nosotros mismos, con nuestro sentido y con esa chispa que
va más allá de todo lo material.
El dinero puede ser un recurso importante en la vida, que nos da solidez,
seguridad y posibilidad de accionar, expandir, dar y de dejar una huella en
el mundo que nacimos.
Cuando un consultante trae una dificultad con el dinero es importante
indagar si no se trata de otra cosa (puntos anteriores). Incluso, luego
podemos poner un representante para el dinero, pero es importante mirar
de qué se trata realmente a través de una entrevista sólida.
Si vemos que es importante trabajar la relación con el dinero, podemos
preguntar al consultante si se trata de una sensación de que no viene el
dinero o si se va rápido. Si no viene, podemos mirar la relación con los
clientes o indagar qué pasa allí. Si viene pero se va rápido, puede ser un
tema de organización, de mirar al dinero, ordenarlo y darle un cauce
adecuado.

164
- Autonomía laboral

La autonomía laboral, ser el propio jefe y dirigir un proyecto personal es


para muchas personas el camino más apropiado, mientras que para otras
lo es trabajar en relación de dependencia.
Poder generar un proyecto que se sostenga nos invitará a revisar todos los
pasos anteriores una y otra vez, incluso cuando ese proyecto atraviese
crisis diversas nos obligará a caminar por ellos otra vez. También el
proyecto se va diferenciando de uno a medida que crece, igual que un
hijo, aprendemos a soltarlo poco a poco para que se vuelva autónomo y
crezca. Muchos conflictos en relación a un proyecto personal vienen de
sentir una sobrecarga, como cuando nuestro hijo de 35 años todavía vive
con nosotros y no se ha vuelto autónomo. No poder delegar, retener y
conservar las cosas como sucedían en el pasado nos quita energía vital. Un
proyecto es una extensión nuestra pero también tiene fases evolutivas,
ciclos, cambios y necesidad de expansión y autonomía, igual que un hijo.
Cuando alguien viene a constelar sobre este tema, necesitamos averiguar
en qué etapa del ciclo vital está el proyecto y cuál es el tema real que viene
a revisar. Los proyectos también necesitan alinearse con las necesidades
colectivas, con las necesidades del mundo. Por mucho que quiera poner
un negocio de alquiler de cassettes de películas, eso no está alineado con
la necesidad global, por dar cualquier ejemplo. Un proyecto funciona en el
mundo también cuando puede adecuarse a esas reglas externas, no sólo a
los principios humanitarios o “buenos” de su creador.

- La activación y el reposo

Para generar proyectos necesitamos tener estos dos principios en


equilibrio. El Tao, como maestro de la conjugación de ambos, dice: “el
momento adecuado determina la calidad del movimiento”. Para tomar
conciencia de esto, es claro que ambos principios deben ser reconocidos
en nosotros, uno es más masculino y otro femenino. El femenino o de
reposo significa un no hacer, que no es no hacer nada, sino permanecer
en el más profundo silencio, haciendo espacio para gestar lo que quiere
nacer en mí, lleno de sentido y plenitud. El masculino o activo, tiene que
ver con el hacer, el movimiento, la construcción de las estructuras
necesarias para dar forma a la energía que me atraviesa. Cuando no
pudimos percibir a nuestros padres como un lugar de reposo, donde el
estrés y el miedo que genera la activación pudieran relajarse en nuestro
cuerpo, tendremos dificultad para entregarnos al no hacer, a lo receptivo,

165
al descanso y según el grado que tenga esta dificultad, puede afectar
también la capacidad de intimar con otros, con la pareja, los hijos, etc.
También cuando es difícil la activación, puede ser que no recibimos de
nuestros padres suficiente apoyo para salir al mundo, la confianza que
necesitábamos y la fuerza para ir, asumir riesgos. En este último caso
quizás no sea difícil generar intimidad sino lograr la independencia
emocional necesaria para dar pasos fuera de los entornos conocidos.

La relación padres e hijos: hacer crecer

Hacer crecer es, desde mi perspectiva, el objetivo más importante dentro


de este trabajo. Toda dificultad, crisis o síntoma encierra el profundo
dilema que todos llevamos dentro para crecer. Crecer duele, transforma,
implica soltar mucho, tomar lo que generalmente rechazamos y dejar ir
quien creíamos ser. Nos borra nuestras referencias más grandes y nos
invita a cambiarlas, a redefinirlas y por ende a transformar la mirada y el
amor que tenemos hacia nuestros padres y la familia de origen en general.
Constelar es apoyar a alguien en su crecimiento, apoyarlo hacia su
autonomía más allá de sus padres y familia de origen. Es acompañarlo en
el proceso de transformar la forma en que ama en sus relaciones
significativas, es despedirse de los anhelos infantiles más profundos y que
tenemos asociados a la pertenencia con la familia de origen, por ende, a
nuestra supervivencia.

En un video reciente de Stephan Hausner en un taller en Brasil, dice:

“Creo que la necesidad más profunda que tenemos, además de las


necesidades básicas, es la necesidad de crecimiento y de desplegarnos. Y
aquello que frecuentemente se nos presenta en nuestro camino, son las
creencias limitantes de nuestra familia, los conceptos de nuestra familia
en los cuales nacimos y las reglas que sin ser preguntados, tenemos que
aceptar cuando somos niños, porque estas garantizan nuestra
supervivencia.”20

En las Constelaciones Familiares nos damos cuenta que los hijos están
dispuestos a dar la vida por los padres de manera inconsciente: se
sumergen en dinámicas compensatorias para que la relación de los padres

20
Lo que entra en relación puede curar (12/02/2022). Taller de Constelaciones Familiares. Vinhedo.
San Pablo. Brasil.

166
se mantenga, se colocan en lugares que no son sanos pero que "ayudan"
al balance del sistema a cualquier precio.

Todos albergamos profundamente la necesidad de desplegarnos y de


crecer. Al mismo tiempo, dentro nuestro existe una necesidad de
pertenecer y de estar cerca de la familia de origen, sobre todo de nuestros
padres. En el camino hacia nuestro desarrollo, nos encontramos con las
creencias, los conceptos de nuestra familia de origen que en el fondo nos
limitan, pero que asociamos con la supervivencia y que por ende no
podemos soltar así sin más. Aunque nos cueste la vida, aunque nos cueste
el desarrollo de nuestra propia autonomía nos quedamos en la familia de
origen implicados, manteniendo lealtades que ya no son congruentes con
nuestro ser más profundo y anhelando muchísimas cosas de nuestros
padres que no pudimos recibir en su momento. Todo esto nos hace sentir
en casa, aunque infelices y detenidos. Salir de casa para volvernos nuestra
propia casa será el desafío más profundo, pues como nunca podemos
dejar de lado a la familia de origen en el fondo, necesitamos desarrollar la
capacidad de llevarlos de una forma diferente, como decía Bert Hellinger
“en el corazón”, como dice Stephan Hausner “abriéndonos al dolor que el
soltar implica”, dejando ir nuestros anhelos más profundos y encontrando
una forma nueva de estar cerca de ellos que es más sana. Esto último al
principio es vivido como lejanía y distancia y muchos no aguantan este
paso. Hay una parte nuestra que tendrá miedo para dar un paso que lleva
hacia más autonomía. Toda la confianza y seguridad que aprendimos en
etapas tempranas y que también heredamos de las experiencias previas
de otras generaciones, nos llevan a sostener ese miedo, la crisis y el terror
de dar un salto que nos diferencie de lo que sentimos como “hogar”. Es
como un bebé que busca a sus padres o figuras de referencia para sentir el
apoyo para dar un paso nuevo, volverá corriendo en busca de un abrazo
para relajar el estrés acumulado, el miedo que le generó ese movimiento y
así digerir la experiencia. En un bebé, es adecuado, en un adulto no.

Si los padres rechazan constantemente al hijo y lo maltratan, sabemos que


el hijo está implicado, que el pasado que no fue digerido está atravesando
la relación padre-hijo. En la representación esto lo vemos cuando los
representantes del padre no ven al hijo en absoluto o se acercan a él de
una forma extraña, como si representara para ellos a otra persona.

Los padres necesitamos saber que el hijo por nosotros hará cualquier cosa
y que nuestra responsabilidad es la de conocer esta dinámica, saber que
existe y que mientras tenemos en casa niños pequeños, hay herramientas
nuevas que van surgiendo en estas generaciones que nos ayudan a

167
responder frente a lo que les ocurre a los hijos de forma más auténtica,
creativa y saludable.

Para finalizar esta etapa introductoria, donde he tocado ciertos temas que
suelen ser cruciales en el desarrollo de una vida, dejo aquí una serie de
principios que escribí en un viaje que hice en el 2018 a Estados Unidos
para ver a Stephan Hausner. Aquí se resume un poco desde mi
perspectiva, con qué trabajan las constelaciones familiares: cómo funciona
nuestro amor hacia la familia de origen, especialmente hacia los padres y
qué procesos necesitamos atravesar para crecer, desplegarnos y
entregarnos al viaje en el que se encuentra nuestra consciencia humana
de la forma más amigable y suave posible.

Para recibir hay que dar


Para dar hay que tomar
Para tomar tengo que abrir el corazón
Para abrir el corazón tengo ir más allá de mí mismo
Para ir más allá de mí mismo tengo que crecer
Para crecer todo lo que forma parte de mí debe tener permiso para
existir
Para que lo que forma parte de mí tenga permiso de existir, tengo
que honrar;
a mis padres y a lo que cargan: su dolor, soledad y amor;
al niño que fui y a lo que también cargó: su dolor, soledad y amor;
a lo que otras generaciones hicieron, incluso lo más difícil, para que
yo viva.

168
Bibliografía citada

Carutti, Eugenio (2019) Inteligencia Planetaria. Kier Editorial.

Bolzmann, Tiiu (2012) ¿Qué son las Constelaciones Familiares?. Editorial


Alma Lepik.

Hausner, Stephan (2017) Aunque me cueste la vida. Editorial Plataforma


en Español.

Hellinger, Bert (2020) Mi vida, mi obra. Editorial Alma Lepik.

Hellinger, Bert (2003) El Centro se distingue por su levedad. Editorial


Herder. (pp. 24, 26 y 27)

Hellinger, Bert (2017) Los órdenes de la ayuda. Editorial Alma Lepik

Thomas Hübl (2024) [Link]

Weber, Gunthard (1999) Felicidad Dual. Bert Hellinger y su psicoterapia


sistémica. Editorial Herder.

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