Rebecca cerró la puerta inmediatamente después de entrar a la habitacion, deseándole en silencio
buena suerte a Chris. Sabía que él se sentía responsable de ella, y se preguntó cómo podía haber sido
tan estúpida como para soltar su arma. Si al menos tuviese un arma, él no tendría que preocuparse
tanto.
Puede que no tenga experiencia, pero he superado el entrenamiento básico, lo mismo que los demás …
Debería haberse llevado consigo unos cuantos de los archivos que había encontrado en el pequeño
almacén. No sabía si podría obtener mucha más información de ellos, pero al menos tendría algo para
leer. No era muy buena en eso de quedarse quietecita y sentada, y no tener nada que hacer empeoraba
la situación.
Se puso en pie y echó un vistazo a la desierta habitación en busca de algo con que entretenerse. Se
acercó hasta la barra del bar y pasó la mitad del cuerpo por encima de ella, pero sólo vio unas cuantas
estanterías de vasos y un puñado de servilletas, todo ello cubierto por una fina capa de polvo. También
había unas cuantas botellas de diversas bebidas alcohólicas, aunque la mayoría de ellas estaban vacías, y
algunas botellas de vino de aspecto caro y sin abrir, justo detrás de la barra…
Rebecca desechó el pensamiento en el mismo instante que se le ocurrió. No era una gran bebedora, y se
le ocurrió pensar que aquél no era el mejor momento para comenzar.
Suspiró y se dio la vuelta para registrar con la vista el resto de la habitación.
Sobre una pequeña mesa yacia un vaso a medio beber de martini y junto al vaso una llave con una
extraña figura. Se la quedo mirando unos cuantos minutos y recordo que habia visto ese simbolo en
alguna parte de las habitaciones que habian registrado anteriormente con Chris.
Salio corriendo de la habitacion y se dirigio hacia las escaleras.
__________________ Chris!!
Rebecca sonria de oreja a oreja mientras levantaba una llave plateada.
_________________ He encontrado algo que quiza te sea util.
Chris cogió la llave y advirtió que tenía grabada la imagen de un pequeño escudo antes de guardársela
en el chaleco. Rebecca resplandecía de alegría, y sus ojos brillaban emocionados.
__________________________________________________________________________________
La puerta se cerró automáticamente a su espalda y Rebecca pegó un brinco, con el corazón latiéndole
con fuerza y vagamente consciente de que todo eso era demasiado para ella. Tenía que pedir ayuda,
pero entonces oyó los susurros y se dio cuenta de que no estaba sola.
Apuntó con la pistola hacia el pasillo vacío, sin estar segura de dónde procedía el sonido y con el corazón
funcionándole al doble de velocidad.
—¡Identifíquese! —dijo, con una voz más firme y autoritaria de lo que se esperaba. El susurro continuó,
estrangulado y distante, extrañamente apagado en medio del silencioso vagón. Supuso que así sonaría
un asesino loco, murmurando para sí mismo después de disfrutar de una masacre.
Estaba a punto de repetir la orden cuando, sobre el suelo, hacia la mitad del pasillo, vio el origen del
susurro. Era una radio minúscula, al parecer sintonizada en una emisora AM de noticias. Fue hacia ella,
aturdida por el alivio. Después de todo, sí que estaba sola.
Se detuvo ante la radio y bajó su semiautomática. Había un cadáver en el asiento de la ventana, a su
izquierda, y después de una rápida ojeada inicial evitó volver a mirarlo. Le habían desgarrado el cuello y
tenía los ojos en blanco. Su rostro grisáceo y las destrozadas ropas brillaban empapadas de fluidos de
aspecto viscoso, lo que lo hacía parecer un zombi de una película de terror.
Rebecca se inclinó y recogió la radio, sonriendo para sí a pesar del miedo que aún la recorría.
De acuerdo, era una idiota. En cualquier caso, ya era hora de llamar a Enrico. Rebecca se volvió,
pensando que tendría mejor recepción si salía fuera del tren, y el movimiento que notó en el asiento de
la ventana fue tan lento y sutil que por un momento creyó que lo que había visto era la lluvia. Pero
entonces el origen del movimiento gimió, con un leve sonido de angustia, y Rebecca comprendió que no
era la lluvia en absoluto.
El cadáver se había levantado del asiento y se acercaba a ella. La deformada cabeza estaba echada hacia
atrás y hacia un lado, y dejaba a la vista la desgarrada piel del cuello. El gemido se hizo más profundo,
más anhelante, mientras el hombre alargaba los brazos ante sí y del machacado rostro chorreaba sangre
y algo viscoso.
Rebecca dejó caer la radio y dio un tambaleante paso hacia atrás, horrorizada. Se había equivocado; ese
hombre no estaba muerto. Oh, Dios, ¿qué demonios ha pasado aquí?
El hombre se aproximó arrastrando los pies, intentando alcanzarla, con los ojos en blanco y babas
negras cayéndole de la boca destrozada. Y a pesar de saber que su deber era ayudarlo, aliviar su
sufrimiento, Rebecca, inconscientemente, dio otro paso atrás. Una cosa era el deber, pero su instinto le
decía que echara a correr, que saliera de allí, que ese hombre pretendía hacerle daño.
_____________________________________________________________________________
Aquella noche estaba mas fria, oscura y silenciosa que muchas otras. No hay luna ni estrellas dijo
Rebecca para si misma, de alguna manera el hablarse le calmaba un poco.
Luego de los incidentes en Racoon City tanto ella como Jill, Chris y Barry eran perseguidos por secuases
de Umbrella quienes querian silenciarlos a como diera lugar. Fue entonces cuando idearon tener una
especie de refugio y es justamente donde se encontraba Rebecca congelandose. El resto de los chicos se
habian ido, ¿adonde?, no lo sabia, y lo que quisiera que estuvieran investigando por alguna razon no
querian decirle.
Se puso de pie y encendio la calefaccion y mantuvo muchas de las luces de la casa apagadas, tratando de
no llamar demasiado la atencion.
Pensar en sus compañeros le causaba una especie de malestar, se aferro a las placas de indentificacion
que llevaba en su cuello desde el dia en que se las arrebato a Billy, mientras observaba la computadora
en donde habian sincronizado una especie de radar anti Umbrella y observaba el telefono de vez en
cuando esperando una llamada de alguno de los chicos.
Bien es demasiado psicosis, ire por un chocolate caliente -murmuro para si misma-
Dejo su silla de enfrente de la computadora hacia el pasillo. Tenia solo encendida una pequeña luz en el
baño y en la cocina, que era mas que suficiente para mantenerse escondidos.
Rebecca hizo su chocolate en silencio, tratando de no pensar en sus compañeros enfrentandose solos a
Umbrella o en sus horribles creaciones, eso no le ayudaria en nada mientras estaba en aquella casa sola.
HHmmmm, quiero unas galletas tambien?, Sí, tambien quiero!. Saco un plato de galletas que ella misma
habia horneado el dia anterior. Enserio debes dejar de hablar contigo misma Rebecca.
___ Pequeña...
Nadie la habia llamado asi en mucho tiempo. Lo odiaba. La unica persona que la llamo asi fue él...
___ Billy....
Billy Coen. Nunca podria olvidarlo. Sus placas alrededor de su cuello le pertenecian ahora. Habia pasado
por su propia pesadilla con él en un tren antes de reunirse con los demas en la mansion Spencer y
aquella historia solo la guardaba para ella.
La situacion los habia forzado a trabajar juntos para sobrevivir. Sin embargo a medida que se conocian,
ella se dio cuenta de que Billy no era nada parecido a un criminal en realidad era cariñoso y gentil. Si no
fuera por el yo no estaria aqui.
El poco tiempo con paso con Billy habia creado sentimientos que no podia entender. Al final le dejo ir,
tomo sus placas para demostrar que habia muerto y de esa manera protegerle. La verdad fue que ella los
tomo por si misma, necesitaba algo para recordarlo para siempre. Su despedida dejo un lugar vacio
dentro de ella y por alguna razon hasta el dia de hoy sentia que de alguna manera hubiera podido hacer
algo para que fuera diferente.
Rebecca sonrio recordando todos los apodos que el le habia puesto. Inclusive con una manada de
mostruos de toda clase el habia encontrado la manera de llamarla de algun modo como diversion. Su
favorito habia sido "cara de muñeca". La enojo tanto... y ahora solo podia reirse.
Me pregunto donde estaras ahora... Billy...
Se fue nuevamente a la sala frente a la computadora, el reloj marcaba justo las 11:30 p.m, se quedaria
despierta un rato mas y luego se iria a la cama. Estaba casi seguro que alguno de los muchachos llamaria.
Siguio mirando la pantalla pero no por mucho tiempo.
Saltó en el momento en que el telefono comenzo a sonar, espero que timbrara varias veces antes de
antender.
Hola? No diria su nombre por obvias razones y la linea quedo en silencio por un momento y su corazon
comenzo a latir fuertemente. - Hola? repitio.
Becca?
Chris!!
Que esta pasando?, esta todo bien? Donde esta Barry y Jill?
El tono de Chris era tenso y preocupado. Aquello no le terminaba de gustar y ella se vio jugando con el
cable del telefono de los nervios, espero a que Chris respondiera y podia sentir su estres al otro lado de
la linea.
Esta vivo!
Esta vivo? , quien?
Wesker
Rebecca sintio su corazon en la garganta no es posible dijo mientras negaba con la cabeza.
Tengo que hacer algo dijo Chris, ya no es humano. Te explicare cuando vuelva.
Por favor ten cuidado Chris!, alcanzo a decir antes de que él colgara.
Su antiguo capitan estaba vivo y Chris dice que no es humano. Sintio un escalofrio por toda su columna
vertebral.
Esto no esta bien, dijo en voz alta, y nuevamente se aferro a las placas en su cuello. Descubrio que lo
hacia cuando estaba nerviosa o molesta, como si aquel objeto perteneciente a Billy la consolaba de
alguna manera.
Lanzo un largo suspiro y se dirigio nuevamente frente a la computadora mientras pasaba por la sala de
estar, se dio cuenta de que el televisor estaba encendido. Hizo una pausa en sus pasos, mirando la
pantalla en la confusion. No habia tocado el televisor en todo el dia. Pudo haber jurado que estaba
apagado cuando fue hacer su chocolate. La pantalla mostraba las noticias que estaban sucediendo.
Recordaba correctamente que el control de la tv estaba en el sofa...
En una fraccion de segundos sintio que un metal frio se apoyaba en su omoplato, sabia que era el cañon
de un arma, metiendose justo ahi en su espalda. No puede ser...
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Estaba sola y no tenia armas. Trato de volverse para ver quien era pero el arma se le pego mas fuerte en
la espalda.
Rebecca respiro hondo, levantando ligeramente los brazos. ¿Quien eres?
No hubo respuesta del intruso. Rebecca estaba tratando de averiguar quien podria ser. Lo mas probable
es que fuera un agente de Umbrella. Habian sido descubiertos y ahora ella iba a ser asesinada o
capturada. Tratando de mantener la calma, Rebecca decidio ver si podia ponerle un poco nervioso.
No tenfo miedo de ti. Y si vienes a matarme sera mejor que lo hagas rapido antes de que lleguen mis
amigos. ¿Quien eres y que quieres?
No me subestimes puede que sea pequeña, pero se defenderme. Responde a mis preguntas ahora!!!
El arma fue liberada de su espalda. Ella giro sus brazos con fuerza listos para defenderse. Solo habia
oscuridad. Incluso la luz de la tv encendida no daba suficiente para verlo. Solo podia decir que era
hombre por su silueta alta y fuerte. De repente lo oyo reir y ello la hizo enojar.
____ Todavia feroz veo, eh cara de muñeca.
Rebecca no podia describir la sensacion aguda en su pecho. Se sorprendio y confundio al reconocer la
voz. Las luces se encendieron, lo que la hizo cerrar los ojos por un segundo por el resplandor repentino.
Cuando sus ojos se reenfocaron vio a Billy parado justo allí a unos quince pies de distancia.
_____ Billy?
_____ Sí!?
Definitivamente era el. Esa sonrisa traviesa, esos ojos guapos. Rebecca se sorprendio a si misma
sonriendo, pero estaba congelada en el acto. Billy se acerco, despues de dejar el arma en una mesa
cercana. Llevaba pantalones vaqueros viejos y desgastados y una camisa de manga larga gris oscuro. No
era mucho para el frio que estaba haciendo y ella se pregunto si estaria vagando asi sin siquiera una
chaqueta.
_____ Como me encontraste, consiguio preguntar.
_____ Solia ser parte de los Marines, recuerdas? tengo mis trucos -dijo Billy sonriendole-
De repente le dio un suave golpe en el pecho y eso lo hizo retroceder. - Ouch!! que diablos fue eso, Asi es
como dices. hola - dijo Billy sin borrar la sonrisa de su boca-
_____ Mira quien habla?, en que estabas pensando? Podrias haber llamado a la puerta! me has dado un
susto de muerte!
____ Asi que te asuste? , se rio Billy
____ Y si Chris o Barry estuvieran en casa? Suspiro.
____ Me asegure de que no estuvieran. Sabes... no notas nada mientras estas sola en casa. Incluso use el
baño y ni te diste cuenta.
En serio?, Rebecca pregunto sorprendida.
Pensando en que iba a golpearlo denuevo, Billy levanto los brazos rendido. En cambio, ella envolvio sus
brazos alrededor de él con fuerza. Él se estremecio con sorpresa y con una calida sonrisa la miraba
devolviendo el abrazo.
___ Hola cara de muñeca, yo tambien te extrañe.
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La joven miembro de los STARS estaba inclinada sobre un cadaver, sintio unos pasos y la silueta de una
persona justo detras de ella, se volvio, vio a Billy y se alzo muy lentamente, sin dejar de mirarla a la cara.
__ Billy - le dije con con voz clara y melodica. __ Teniente Coen.
Billy mantuvo su arma en alto, apuntando directamente a mi ojo derecho haciendose el duro.
__ Asi que me conoces -dijo él despreocupadamente-. Has tenido fantasias conmigo, ¿es eso?
__ Eres el prisionero que trasladaban para ejecutar - respondi adquiriendo un tono duro- Estabas con los
soldados de ahi afuera.
__ Uuh, ya veo -dijo- Estas con los STARS. Bueno sin animo de ofender, pero los tuyos no parecen
quererme mucho. Asi que nuestra pequeña charla se tiene que acabar.
Bajo el arma, me dio la espalda y se alejo, andando tranquilamente sin prisas, como si no estuviera
interesado en absoluto en mi presencia. Estaba seguro que mi poca experiencia me impidiera actuar.
__ Espera!, Estas Arrestado! - le dije usando voz firme-
Billy se volvio y vio que ni siquiera habia desenfunfado mi arma, si la situacion hubiera sido diferente
hasta se habria reido.
__ No gracias, muñeca. Ya he llevado las esposas -repuso alzando la mano izquierda y haciendo tintinear
las esposas. Se volvio y siguo avansando.
__ Podria dispararte, lo sabes!! -le grito a su espalda- Billy continuo avansando.
La estresante situacion le impedia actuar con eficacia. No le segui y al cabo de unos segundos Billy
estaba atravesando la primera puerte de conexion del tren.
Rebecca contempló a Billy salir del vagón y se sintió impotente y muy joven. Él ni siquiera miró hacia
atrás, como si no valiera la pena preocuparse por ella.
Y al parecer, así es , pensó Rebecca, dejando caer los hombros. No se había esperado que fuera tan…,
bueno, tan atemorizador. Grande, musculoso, con unos ojos de acero oscuro y un intrincado tatuaje
tribal que le cubría todo el brazo derecho. Pudo verlo porque la fina camiseta de algodón que llevaba le
dejaba ambos brazos al descubierto. Tenía un aspecto duro, y después de su terrible encuentro con los
casi muertos andantes, Rebecca no se había sentido capaz de detenerlo.
Sin mencionar que te pilló desprevenida. Dio un gran suspiro y siguio su propio camino.
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¿Por qué estas aquí? Pregunto Rebecca alejandose de aquel abrazo.
Los ojos de Billy se alejaron de los suyos e hizo una expresion de incertidumbre como pensando de que
manera responder. - Yo necesitaba verte de nuevo.
La mirada de Billy volvio hacia ella y noto que llevaba sus placas en el cuello. Billy fruncio el ceño, tiro de
su mano para acercarla y mirar de cerca. Rebecca miraba hacia abajo.
___ Tu... los has tenido todo este tiempo?
___ Queria recordarte, nunca me las quito.
Billy dio un paso atraz muy sorprendido. - Bueno al menos alguien quiere recordarme.
(...)
Se hizo un silencio sin que ninguno de los dos supiera que decir.
__ Que bien se ven esas galletas -Billy fue el primero en hablar- Las hiciste tu misma?
__ Si!, me encanta cocinar, respondio Rebecca en voz baja y un poco sonrojada.
__ Asi que ademas de ser una prodigio eres cocinera que mas talentos ocultos tienes?
El fino sonrojo de ella se intensifico y el lo noto ezbozando una gran sonrisa, ya habia puesto a Rebecca
en esa situacion varias veces en aquel infierno vivido en el tren.
__ Ademas hablas contigo misma
Rebecca finalmente se rio relajandose un poco. - Es mi manera de mantenerme alerta. Tambien me
ayuda cuando estoy sola.
__ Bueno, ya no estas sola, respondio Billy, asintiendo con la cabeza.
Rebecca lo estudio por un momento. Billy parecia perplejo, casi perdido, estaba mirando su lado
vulnerable el que no mostraba a nadie?. Rebecca sintio resurgir aquellos sentimientos que guardaba
desde la ultima vez que le vio y aunque no los entendia, fue consolada por ellos muchas veces.
__ Me alegro de verte de nuevo, Billy.
Él le dio una sonrisa calida y su mirada se fijo en la suya. - A mi tambien me da gusto verte cara de
muñeca.
__ Veo que nunca vas a dejar de llamarme asi, suspiro moviendo la cabeza.
__ Nuevamente el rio relajadamente. ¿Porque lo haria?, te queda bien.
__ Para ti tal vez, respondio ella. Eres mas que bienvenido a hacerte como en casa, mis compañeros
estan fueran por ahora.
__ Por que te dejaron atras?
__ No era mi lugar ir con Chris, el iba a salvar a su hermana y Barry iba a buscar a recoger a Jill y se penso
que era mejor quedarme aqui por si algo sucedia.
Los ojos de Billy brillaron. - Hace cuanto tiempo ese tipo Barry se fue?
__ Temprano esta mañana, ¿Por qué?
Billy se volteo y alejo un poco de ella. - Ellos bombardearon Raccon City, estaba en las noticias. El
gobierno lo desnudeo. Era la unica forma de poner en cuarentena toda la zona.
Rebecca lo miro con asombro mientras su corazon saltaba dolorosamente. Era la ciudad en la habia
nnacido, crecido y casi murio, ahora estaba borrada del mapa completamente. Su casa de habia ido, su
escuela, su familia y amigos, todo se habia ido...
__ Dios mio, murmuro ella, conteniendo las lagrimas que amenazaban con caerse. ¿ Y si Barry y Jill
quedaron atrapados en el proceso? ¿y si ellos estaban muertos, por eso no regresaban?
__ Rebecca?... Billy susurro su nombre en tono suave y preocupado.
__ Estoy bien, respondio ella, tratando de sonar tranquila, pero su voz termino agrietandose de todos
modos.
Billy se acerco y sintio su toque calido cuando tomo su mano y la acerco con fuerza hundiendo su cabeza
en su hombro, envolviendola con sus brazos. Rebecca sintio seguridad ahi y envolvio sus brazos
alrededor de él, intentando no pensar en ello, ya era bastante la culpa de aquel momento en que habia
intentado salvar a su madre, pero la infeccion ya se habia llevado la mayor parte de la ciudad y su madre
ya se habia unido a las filas de los no-muertos.
El toque de Billy era calmante. Puso su barbilla en la parte superior de su cabeza, tratando de consolarla
mas. - Shh, esta bien, susurro. Todos ellos estan bien.
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Me senti bien al no estar sola. Estaba feliz de que Billy me encontrara. Habia una sensacion dentro de
ella que solo Billy podia crear.
__ Billy... ¿Cuanto tiempo piensas quedarte?
__¿Por qué? ¿Quieres que me vaya?
__ No!!, nada de eso!
__ Bueno, cara de muñeca... Realmente no tengo adonde ir. Sigo siendo un fugitivo, ¿recuerdas? asi
que...
Aun era un fugitivo, Rebecca podria arreglar eso. Si ella trabajaba con Chris, Jill y Barry, dado que
regresaran con vida, podrian contactar a su unidad anti-umbrella. Habia muchos que eran funcionarios
del gobierno y oficiales de policia, incluso militares. Si pudieran trabajar con ellos, el nombre de Billy
seria limpiado e incluso podria convertirse en uno de ellos. Podrian vivir juntos y el no tendria que
preocuparse por nada.
__ Billy, puedo arreglar eso. Nuestro grupo anti-umbrella... muchos de ellos son del gobierno. Podemos
limpiar tu nombre.
Billy parpadeo con sorpresa. ¿Qué? ¿Enserio? ¿Estas segura?
__ Si!, lo prometo.
__ No habria manera que pudiera pagarte tal cosa, respondio Billy, moviendo la cabeza.
__ Me salvaste la vida... mas de una vez. Con eso ya me has pagado.
__ Pero si tu tambien salvaste la mia.
Rebecca suspiro. - Billy no tienes que pagarme. Lo sabes. No mereces ser tachado de criminal. Te
conozco...
Billy asintio con la cabeza y ella noto esa sonrisa traviesa en su rostro. Bien, pero entonces estas
amarrada a mi.
__ Huh??
La sonrisa de Billy se desvanecio y se volvio serio. La miro directamente a los ojos. Prometo protegerte
para siempre, Rebecca. Nunca te dejare de nuevo. Sonrio suavemente hacia ella y poso un beso en su
frente. Ella sonrio al recordar algo que su madre le dijo una vez.
Dios obra de maneras misteriosas...
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Se aferraron el uno al otro durante varios minutos, Billy incluso se tomo la libertad de acariciar sus
brazos. Fue entonces cuando se oyo un fuerte gruñido. Sorprendida, dio un paso atras. Billy parecia
completamente avergonzado.
Ella sonrio levemente -¿Cuando fue la ultima vez que comiste buena comida?, pregunto mirandole con
evidente sospecha.
___ Ahh... probablemente ayer... mañana...
___ Bueno vamos a cocinar.
__ Realmente sabes cocinar?
__ Que grocero, claro que se cocinar ¿Por que no sabria?
__ No lo se, pareces una de esas chicas que se les quema todo, encojiendose de hombros.
Rebecca lo miro con el ceño fruncido.
__ Pero quien soy yo la juzgar dijo el rapidamente. - Nunca te he visto cocinar, te ayudare!.
Rebecca sonrio - Vamos a ver que resulta.
El reloj marcaba mas de media noche, pero a ella no le importaba. Se centro en cocinar algo de comida
para Billy, claro que tambien el ayudo, incluso se puso un delantal para que el se riera. Al verlo, Rebecca
volvio a pensar. Era su toque, pero tambien eran sus ojos, era su voz y sus movimientos, era su cuerpo y
su mente, era su espiritu y su humildad, era todo lo de él que le transmitia una gran paz. Se sentia segura
con él. Pero no solo eso, se sentia entera.
Cuando todos regresen van a disfrutar finalmente conociendo al hombre del que les habia contado. El
hombre que le salvo la vida y el hombre que la hizo creer que podia luchar, y ella podia sobrevivir...
______________________________________________________________________________
¡Bam! ¡Bam!
Incluso antes de que pudiera tocar el botón del transmisor, oyó los dos disparos en el vagón contiguo, en
la dirección en la que Billy se había marchado. Dudó un momento, sin saber qué hacer, y en ese instante,
una ventana estalló a su espalda.
Se volvió, y en medio de los añicos de cristal vio una figura humana cayendo al suelo.
—¡Edward!
El mecánico no respondió. Rebecca corrió al lado de su compañero de equipo, evaluando rápidamente
su estado. Aparte de una enorme herida abierta en el hombro derecho, tenía la cara grisácea por el
espanto y la mirada empañada y desenfocada. Todas las partes expuestas de su cuerpo estaban cubierta
de contusiones y abrasiones.
—¿Estás bien? —preguntó Rebecca, mientras abría su botiquín de campaña y sacaba un grueso parche
de gasa. Rompió el envoltorio y se lo aplicó sobre el hombro a su compañero mientras pensaba con una
sensación de abatimiento que no le serviría de mucho. A juzgar por la cantidad de sangre que le
empapaba la camisa, seguramente tenía la vena subclavia seccionada. Se sorprendió de que siguiera con
vida, y más aún de que hubiera tenido fuerzas para saltar por la ventana.
—¿Qué ha pasado?
Edward giro la cabeza hacia ella, parpadeando lentamente. Su voz estaba crispada por el dolor.
—Peor que… No podemos…
Rebecca aguantó la venda con firmeza, pero ya estaba casi empapada. Edward necesitaba un hospital
inmediatamente, o no lo resistiría.
La voz de Edward sonó aún más débil.
—Ten cuidado, Rebecca… —dijo trabajosamente—, el bosque está lleno de zombis… y monstruos.
— Edward no hables mas, no malgastes tus fuerzas.
Rebecca se quedo analizando las palabras de Edward por un instante. Se volvio hacia él mientras
buscaba una venda en su mochila y se detuvo con la mirada clavada en su compañero de equipo. De su
herida en el hombro ya no salia sangre.
Rápidamente le buscó el pulso bajo la oreja izquierda, pero no encontró nada. Edward miraba hacia el
suelo con los ojos medio abiertos, muerto.
—Lo siento —murmuró Rebecca, quedándose en cuclillas. Resultaba inconcebible que Edward hubiera
muerto y sintió que la culpabilidad la invadía. Si hubiera sido más rápida, si le hubiera vendado mejor la
herida…
_________________________________________________________________________________
Despues de comer lo que habian preparado, Billy accedio a quedarse en la casa al menos esa noche.
Su presencia cerca le daba seguridad, aunque lo mejor seria no decirlo en voz alta.
A mitad de la noche Rebecca se levanto sedienta, fue a la cocina por un vaso con agua y en el
trayecto se dio cuenta de que Billy, había usado la habitación que le sugirió, eso le hizo esbozar
una gran sonrisa, por fin me ha escuchado dijo para si misma pero de descuidado habia dejado la
puerta abierta. Sigilosamente quizo ver como se encontraba, fue hasta allá y entró, se acerco lo
suficiente como para verle, parecía dormir profundamente. El hizo un movimiento brusco y le
agarro la mano firmemente. Intento zafarse con cuidado aparentemente seguia dormido y
murmuro algo que no logro entender. Noto que se habia quedado dormido sobre la cama con lo
que llevaba puesto, Rebecca le quito los zapatos y lo cobijo, dio una pequeña caricia en su
cabello y se retiro de la habitación. Descansa Billy, te mereces un buen descanso de verdad.
A la mañana siguiente Rebecca comenzo a preparar algo para comer aquellos ruidos
provenientes de la cocina despertaron a Billy quien a los pocos minutos aparecio en el umbral de
la puerta.
- Deseas desayunar?
Cuando se disponia a contestar se oyeron ruidos en la puerta que se habria con una singular voz,
Jill y Barry habian llegado. Aquello puso en alerta a Billy quien tomo su mano la acerco a el de
manera brusca y poso un beso en su boca.
Sin duda era una despedida...
Billy al menos llevate esto.
Le entrego unos bocadillos bien envueltos en un bolso y una chaqueta que habia tomado de entre
las cosas de Barry, seguro no lo notara. -penso-
Él recibio las cosas abrio la puerta de la cocina y desaparecio entre las sombras.
Esta vez fue a ella a quien le toco mirar mientras el se marchaba...
______________________________________________________________________
Por un breve momento sintio el roce de la mano de Billy en la suya.
Rebecca intento no sonrojarse, pero le fue imposible, justo en aquel momento él paso a tomarle
la mano con firmesa.
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Billy se acercó despacio a ella, como si la creyera capaz de salir corriendo. Después de aferrarla
por los hombros con tanta fuerza que no le daba opción a escaparse, dijo:
—Te quiero, Rebecca.
Esos ojos grises la miraron, y ya no brillaban como el hielo de los glaciares. Eran suaves como
una voluta de humo.
Billy la estaba besando, comprendió con perplejidad. ¿Qué quería decir esa reacción? ¿Qué
buscaba? ¿Qué…? No obstante, sus pensamientos se disolvieron y abandonó sus intentos por
encontrar una explicación.
Billy la había abrazado y una de sus manos le aferraba la nuca. Estremecida hasta el alma, se
pegó a su cuerpo mientras él saboreaba sus sollozos y la besaba con pasión y ferocidad.
Tenía que ser un sueño y, sin embargo, sus sentidos le decían que era real. El olor, la calidez y la
fuerza de Christopher la rodeaban. La estrechó con más fuerza, dificultándole la respiración, pero
le daba igual.
Tal vez fuera capaz de desmayarse después de todo, pensó.
La verdad era que parecía un desmayo, porque se le habían aflojado las rodillas y estaba
apoyando la cabeza sobre su hombro como si lo necesitara mientras Christopher la instaba a
tumbarse en la desgastada alfombra, le colocaba un brazo bajo el cuello y volvía a apoderarse de
sus labios. Ella no pudo evitar devolverle el beso, era incapaz de negarle lo que le pidiera.
Se percató de que le colocaba una pierna entre las suyas.
—Pensaba que ibas a matarme —siguió a duras penas.
Lo vio esbozar el asomo de una sonrisa.
—No. No era precisamente eso lo que quería hacerte...