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TESIS

La tesis investiga cómo la ineficacia en la defensa penal pública afecta el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva en el Distrito Judicial de Junín, Huancayo, en 2020. Se concluye que la falta de un abogado especializado en litigación oral perjudica gravemente el derecho a la defensa, impidiendo al imputado presentar pruebas que demuestren su inocencia. La investigación se basa en métodos inductivos y deductivos, y se clasifica como de carácter jurídico social y explicativo.
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TESIS

La tesis investiga cómo la ineficacia en la defensa penal pública afecta el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva en el Distrito Judicial de Junín, Huancayo, en 2020. Se concluye que la falta de un abogado especializado en litigación oral perjudica gravemente el derecho a la defensa, impidiendo al imputado presentar pruebas que demuestren su inocencia. La investigación se basa en métodos inductivos y deductivos, y se clasifica como de carácter jurídico social y explicativo.
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UNIVERSIDAD PERUANA LOS ANDES

Facultad de Derecho y Ciencia Política.


Escuela Profesional de Derecho

INFORME FINAL DE TESIS

Título : LA VULNERACIÓN DE LA TUTELA


JURISDICCIONAL EFECTIVA POR EL
EJERCICIO DE UNA DEFENSA PENAL
TÉCNICA INEFICAZ EN EL ÁMBITO
DE LA DEFENSA PÚBLICA.

Para Optar : EL TITULO PROFESIONAL DE ABOGADO

Autora : BACH.

Asesora : DR.

Línea de Investigación

Institucional : DESARROLLO HUMANO Y DERECHOS

Fecha de Inicio y Culminación: ENERO 2021 –DICIEMBRE 2021

Huancayo – Perú
2022
DEDICATORIA:

A mi familia, por todo el apoyo que me brindan,

el amor infinito hacia ellos y a Dios.


AGRADECIMIENTO

Agradezco a todas las personas que me han

apoyado en el desarrollo de la presente

investigación, ya que sin su apoyo hubiera sido

imposible de terminarlo, toda vez que para

redactarlo ha sido necesario poder contar con

diferentes materiales bibliográficos, así como

también agradezco a las personas que han

participado en la aplicación del instrumento de

investigación.

INTRODUCCIÓN
El derecho a la defensa es un derecho fundamental de naturaleza procesal que según

Espinoza (2020) forma parte de las garantías del debido proceso y, en ese sentido, “se le

concibe de dos maneras: como principio de interdicción para afrontar cualquier indefensión;

y como principio de contradicción de los actos procesales que pudieran repercutir en la

situación jurídica de algunas partes, sea en un proceso o procedimiento, o en el caso de un

tercero con interés” (p. 90).

El derecho a defenderse está con el imputado desde que es sometido a investigación y

hasta la culminación del proceso. También sostiene que el derecho a la defensa tiene base

constitucional y supranacional, pues al detenido no se le puede privar del derecho de defensa

en ningún estado del proceso y se le tiene que informar “inmediatamente” y por escrito de la

causa o razones de su detención.

Al respecto, el maestro Binder (2020) explica que el derecho a la defensa “cumple en el

proceso penal una función especial, pues no solo actúa junto al resto de garantías procesales,

sino que es la garantía que torna operativa a todas las demás, de allí que la garantía de la

defensa no pueda ser puesta en el mismo plano que las otras garantías procesales” (p. 111).

La primera consecuencia del reconocimiento constitucional del derecho de defensa

como derecho fundamental, es su garantía a la persona no solo desde que se formula la

acusación, sino desde el instante en que surge la imputación criminal contra una persona, esto

es, desde el procedimiento preliminar, y a lo largo de todas las actuaciones procesales

En ese contexto, el derecho de defensa está presente desde el inicio de las

investigaciones preliminares hasta su culminación —condena o absolución—, pues bien, nos

afirma Cafferata (2020) que “el derecho a la defensa debe ser reconocida desde el primer

momento de la persecución penal” (p. 11); consecuentemente, el derecho de defensa nace con

la imputación.
Atendiendo a lo anteriormente señalado, el derecho a la defensa es de carácter procesal,

en tal sentido, su contenido es muy bien explicado por Nakazaki (2020), el cual refiere que

tiene un contenido positivo y otro negativo.

Asimismo, la investigación se ha estructurado de acuerdo a lo exigido por el formato

publicado por el Reglamento de la Universidad Peruana Los Andes.

En el primer capítulo se ha planteado desarrollar el aspecto relacionado al

Planteamiento del problema, capítulo muy importante, ya que se ha podido explicar por qué

el tema escogido constituye un problema de relevancia y actualidad, ya que, de lo observado,

se ha podido evaluar cómo las políticas públicas empleadas por el Estado peruano, no han

funcionado para erradicar los niveles de violencia contra la mujer. También, en este capítulo,

se han considerado los ítems referidos a los objetivos, justificaciones y las hipótesis y

variables de estudio.

En el segundo capítulo denominado Marco teórico de la investigación, se desarrollan

ítems como: antecedentes de la investigación, marco histórico, bases teóricas de la

investigación, marco conceptual y marco legal.

En tal sentido, este capítulo da cuenta de aspectos fundamentales como el estudio de la

violencia en nuestro país, así como también de las legislaciones que constituyen tanto el

bloque de constitucionalidad como de legalidad en donde se han fijado las principales normas

a efectos de poder tutelar jurídicamente a las víctimas de violencia.

En el tercer capítulo vinculado a la Metodología, se han considerado los aspectos

relacionados a la explicación fundamental de los caracteres de forma empleados para articular

la estructura de la tesis, así, se han planteado los temas vinculados al nivel, método, diseño,

tipo, población y muestra, así como también se han detallado las técnicas y el instrumento de

investigación formulado.
En el cuarto capítulo referido a los Resultados, siendo importante dar cuenta que aquí,

se han explicado los aspectos vinculados a la presentación de resultados estructura de acuerdo

al programa estadístico empleado, asimismo, se ha estimado pertinente utilizar la

contrastación de las hipótesis, y, por último, se ha estimado importante formular la discusión

de resultados, de acuerdo a los resultados obtenidos por la presente, en comparación a lo que

otros autores han planteado al respecto.

Y en la parte final, se han considerado los aspectos referentes a las conclusiones, las

mismas que guardan estrecha relación con los objetivos y las hipótesis de investigación, y

también las recomendaciones, así como las referencias bibliográficas empleadas y la parte de

anexos.

LA AUTORA.
CONTENIDO

CONTENIDO
AGRADECIMIENTO........................................................................................................iii

ABSTRACT.........................................................................................................................v

INTRODUCCIÓN..............................................................................................................vi

CAPÍTULO I

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA............................................................................1

1.1. Descripción del problema............................................................................................1

1.2. Delimitación del problema..........................................................................................5

1.2.1. Delimitación espacial...........................................................................................5

1.2.2. Delimitación temporal..........................................................................................6

1.2.3. Delimitación conceptual.......................................................................................6

1.3. Formulación del problema...........................................................................................6

1.3.1. Problema general..................................................................................................6

1.3.2. Problemas específicos..........................................................................................7

1.4. Objetivos......................................................................................................................7

1.4.1. Objetivo general...................................................................................................7

1.4.2. Objetivos específicos...........................................................................................7

1.5. Justificación de la investigación..................................................................................8

1.5.1. Social....................................................................................................................8

1.5.2. Científica – teórica...............................................................................................8

1.5.3. Metodológica........................................................................................................9
1.6. Hipótesis y Variables.................................................................................................10

1.6.1. Hipótesis general................................................................................................10

1.6.2. Hipótesis específicas..........................................................................................10

1.7. Variables....................................................................................................................10

1.7.1. Variable independiente.......................................................................................10

1.7.2. Variable dependiente..........................................................................................10

1.7.1. Operacionalización de variables........................................................................11

CAPÍTULO II

MARCO TÉORICO...........................................................................................................12

2.1. Antecedentes del estudio...........................................................................................12

2.2. Bases teóricas............................................................................................................17

CAPÍTULO III

METODOLOGÍA..............................................................................................................67

3.1. Método de investigación............................................................................................67

3.2. Tipo de investigación................................................................................................68

3.3. Nivel de investigación...............................................................................................68

3.4. Diseño de investigación.............................................................................................68

3.5. Población y muestra..................................................................................................68

3.5.1. Población............................................................................................................68

3.5.2. Muestra...............................................................................................................69

3.6. Técnicas e instrumentos de recolección de datos......................................................70


3.6.1. Técnicas de recolección de datos.......................................................................70

3.6.2. Instrumentos de recolección de datos................................................................71

3.7. Procedimientos de recolección de datos....................................................................71

3.8. Técnicas de procesamiento y análisis de datos..........................................................71

CAPÍTULO IV

RESULTADOS..................................................................................................................72

CONCLUSIONES.............................................................................................................76

RECOMENDACIONES....................................................................................................77

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS...............................................................................78

ANEXOS...........................................................................................................................81
RESUMEN

El derecho a defenderse está con el imputado desde que es sometido a investigación y hasta la

culminación del proceso. También sostiene que el derecho a la defensa tiene base

constitucional y supranacional, pues al detenido no se le puede privar del derecho de defensa

en ningún estado del proceso y se le tiene que informar “inmediatamente” y por escrito de la

causa o razones de su detención. El problema general de la presente es: ¿de qué manera se

vulnera el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva por el ejercicio de una defensa penal

técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede

Huancayo, 2020?, siendo su objetivo general: determinar de qué manera se vulnera el

derecho a la tutela jurisdiccional efectiva por el ejercicio de una defensa penal técnica

ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo,

2020. La hipótesis general planteada fue que: el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es

vulnerado significativamente por el ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el

ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

Los métodos generales que se utilizaron fueron el método inductivo y deductivo, siendo su

tipo de investigación la de carácter jurídico social, el nivel de investigación es de tipo

explicativo, de diseño de investigación no experimental. Como conclusión de la presente

investigación se ha determinado: el investigado al no contar con un abogado defensor

especializado en técnicas de litigación oral en el Nuevo Código Procesal Penal, se afecta

gravemente el derecho constitucional del derecho a la defensa toda vez que este pierda la

ocasión de rebatir y ofrecer medios de prueba que demuestren su inocencia o atenúen su

responsabilidad.

PALABRAS CLAVES: Derecho a la defensa eficaz, Tutela jurisdiccional efectiva, Defensa

Pública.
12
13

ABSTRACT

The right to defend himself is with the accused from the time he is subjected to investigation

and until the end of the process. It also maintains that the right to defense has a constitutional

and supranational basis, since the detainee cannot be deprived of the right to defense at any

stage of the process and must be informed "immediately" and in writing of the cause or

reasons for his arrest. detention. The general problem of this is: in what way is the right to

effective jurisdictional protection violated by the exercise of an ineffective technical criminal

defense in the field of public defense, in the Judicial District of Junín, Huancayo

headquarters, 2020? , being its general objective: to determine how the right to effective

jurisdictional protection is violated by the exercise of an ineffective technical criminal

defense in the field of public defense, in the Judicial District of Junín, Huancayo

headquarters, 2020. The hypothesis general raised was that: the right to effective

jurisdictional protection is significantly violated by the exercise of an ineffective technical

criminal defense in the field of public defense, in the Judicial District of Junín, Huancayo

headquarters, 2020.

The general methods that were used were the inductive and deductive method, being its type

of investigation the one of a social legal nature, the level of investigation is of an explanatory

type, of non-experimental research design. As a conclusion of the present investigation, it has

been determined: the investigated one, by not having a defense attorney specialized in oral

litigation techniques in the New Code of Criminal Procedure, seriously affects the

constitutional right of the right to defense whenever he misses the opportunity to refute and

offer means of proof that demonstrate their innocence or mitigate their responsibility.

KEY WORDS: Right to effective defense, Effective jurisdictional protection, Public Defense.
14

CAPÍTULO I

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

I.1. Descripción del problema

Debe referirse que, en el ámbito procesal, la defensa es entonces considerada

como el derecho a reaccionar ante un ataque de carácter jurídico, que en el proceso

penal está representado por la atribución de un hecho presuntamente delictivo a un

sujeto determinado. Este derecho se extiende a todo estado del proceso, frente a

cualquier acto procesal que pueda perjudicar los derechos, intereses o situación jurídica

del acusado.

A propósito, el Tribunal Constitucional ha señalado que se trata de un “derecho

fundamental de naturaleza procesal que conforma, a su vez, el ámbito del debido

proceso” (Sentencia Nro. 1933-TC/2009), y se proyecta como principio de interdicción

de cualquier estado de indefensión y como principio de contradicción de las

actuaciones procesales capaces de repercutir en las partes o en terceros con interés.

En tal sentido, la defensa, además de derecho individual de naturaleza procesal,

constituye una garantía objetiva (lo que la erige como un verdadero requisito para la

validez del proceso) que actúa por medio de una serie de derechos instrumentales

conformados por el derecho de audiencia, de asistencia de un abogado y autodefensa,


15

de disponer de un tiempo razonable para preparar la defensa, de intervenir en la

actividad probatoria, de no declarar contra sí mismo y no declararse culpable.

Ahora bien, según el art. I.3 del título preliminar del nuevo CPP: “Los jueces

preservarán el principio de igualdad procesal, debiendo allanar todos los obstáculos que

impidan o dificulten su vigencia”.

Al respecto, existen dos posiciones respecto a la intervención del juez cuando

advierta que el defensor no cumple su rol de manera eficaz, como parte de su función

de garantizar el principio de igualdad de armas. Así, la primera postura considera que el

juez no tiene la facultad de calificar la actuación del abogado defensor, porque ello

atentaría contra la independencia y la libertad en el ejercicio de la defensa, lo que

implicaría una intromisión del juez en el rol del abogado defensor. De esta posición es

partidario (Roxin, 2010) para quien el juez no puede comprobar o cuestionar la

capacidad para ejercitar el rol que tiene el abogado, que debe desempeñarse con

independencia. La segunda postura considera, en sentido contrario, que el juez debe

adoptar un rol activo e intervenir cuando advierta que el abogado defensor no cumple

con realizar una defensa efectiva.

En pro de la segunda postura, (López, 2011) refiere que el aseguramiento de la

efectividad de la defensa exige de parte del tribunal una actitud comprometida que

avance sobre los obstáculos que afectan a la plenitud de la debida asistencia técnica; la

actuación del tribunal en este sentido no debe ser percibida como atentatoria de su

imparcialidad, sino como una reafirmación de ella, pues de no verificarse implicaría

una complicidad con un desequilibrio del proceso favorable a la acusación. Ello solo

significa que el tribunal debe velar por que se asegure la defensa efectiva, no por

asegurarla por sí, supliendo al órgano de la defensa.


16

Esta última posición es la que garantiza de manera óptima la vigencia del derecho

de defensa y del principio de igualdad de armas. Sin embargo, la intervención del juez

debe estar supeditada únicamente a aquellos casos en los que la ausencia de las

condiciones o presupuestos de la defensa eficaz sea grave y manifiesta. Lo contrario

afectaría, además del libre ejercicio de la defensa, el equilibrio que debe mantenerse en

la dialéctica del proceso, lo que trastocaría la imparcialidad judicial consagrada en el

art. I del título preliminar del nuevo CPP.

Sobre el particular, la jurisprudencia de la Corte IDH ha determinado que

corresponde exclusivamente al juez, como director del proceso, velar por el equilibrio

entre la acusación y la defensa, garantizando el principio de igualdad de armas. En ese

sentido, no será exigible que el representante del Ministerio Público -por su rol

antagónico respecto a la defensa- comunique al juez la presunta defensa ineficaz, pues

esta debe ser notoria, grosera o evidente para que el juez, como director de debates,

pueda hacer notar el hecho a las partes, realizar los apremios conforme a su poder

discrecional y ordenar que el abogado defensor sea reemplazado, y se cumpla así el

mandato del art. I.3 del título preliminar del Código Procesal Penal.

En tal sentido, en la presente investigación estudió cómo el ejercicio de una

defensa penal ineficaz por parte de la defensa pública puede llegar a vulnerar el derecho

a la tutela jurisdiccional efectiva, ya que existen casos en donde se denuncian defensas

penales que son llevadas sin la sistematicidad ni los fundamentos necesarios para

considerarla como una defensa eficaz.

I.2. Delimitación del problema

I.2.1. Delimitación espacial

La presente investigación situó como espacio de estudio el Distrito

Judicial de Junín, sede Huancayo.


17

I.2.2. Delimitación temporal

La investigación consideró en cuanto a sus datos de estudio el año 2020.

I.2.3. Delimitación conceptual

- Derecho a la tutela jurisdiccional efectiva.

- Derecho a la defensa.

- Derecho a la defensa eficaz.

- Defensa técnica.

- Defensa material.

- Derecho al debido proceso.

- Derecho a la igualdad de armas.

- Defensa técnica negligente.

- Defensa técnica errónea.

I.3. Formulación del problema

I.3.1. Problema general

¿De qué manera se vulnera el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva por el

ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa

pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020?

I.3.2. Problemas específicos

 ¿Cómo se vulnera el derecho al debido proceso por el ejercicio de una de

una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el

Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020?

 ¿De qué manera se vulnera el derecho a la igualdad de armas por el

ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la

defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020?


18

I.4. Justificación de la investigación

I.4.1. Social

La presente investigación se justificó en el sentido de establecer cómo el

ejercicio de una defensa penal ineficaz por parte de la defensa pública vulnera el

derecho a la tutela jurisdiccional efectiva del procesado, por lo que es necesario

analizar la manera en qué debe desarrollarse una defensa penal adecuada y que,

sobre todo, sea eficaz.

El deber del defensor no se agota, naturalmente, en el mero hecho de estar

presente en las audiencias a las que es citado, sino en la realización de una

actividad profesional diligente y eficaz que colabore de manera efectiva con el

imputado, esto es, que cumpla cabalmente con la función encomendada.

En efecto, la labor del defensor debe ser proactiva. Debe partir del pleno

conocimiento del caso concreto, el tipo penal imputado y los elementos de

prueba que existen en su contra, a fin de, con base en ello, organizar su

estrategia de defensa, aportar de manera oportuna los elementos de descargo,

tener una postura definida en las actuaciones procesales, plantear los recursos

pertinentes dentro de los plazos de ley y realizar una argumentación racional en

todas sus intervenciones. Para ello, el defensor debe estar dotado de los

conocimientos esenciales a nivel fáctico, jurídico y técnico (por ejemplo, en este

último supuesto, para evitar los casos en que el defensor, por desconocer las

técnicas de litigación oral, no pueda advertir contradicción en un testigo de

cargo).

I.4.2. Científica – teórica


19

Debe mencionarse que la investigación se justificará a nivel teórico

estableciendo los criterios jurídicos para determinar cuándo nos encontramos

ante una defensa penal técnica ineficaz por parte de la defensa pública.

Asimismo, se refiere que una defensa eficaz sería aquella que obtiene los

resultados que el acusado espera, como por ejemplo su libertad, en el caso de

estar recluido por efectos del auto de prisión preventiva. Pero los resultados de

un proceso distan mucho del deseo de las partes y tiene su base en la realidad

procesal, con los hechos que se han logrado probar fehacientemente y que han

motivado la decisión por parte del juez o del tribunal.

En tal sentido, lo que podría considerarse como una defensa penal

manifiestamente deficiente, ineficaz, poco técnica e inoportuna, son los

siguientes indicativos evidentes de la vulneración al derecho a la defensa, donde

se citan algunos elementos como: no desplegar una mínima actividad

probatoria; inactividad argumentativa a favor de los intereses del imputado;

carencia de conocimiento técnico jurídico del proceso penal; falta de

interposición de recursos en detrimento de los derechos del imputado; indebida

fundamentación de los recursos interpuestos; abandono de la defensa, resaltando

entre los más relevantes.

I.4.3. Metodológica

La investigación se justificó a nivel metodológico porque se diseñó un

instrumento de investigación, que en este caso ha sido el cuestionario, que

previamente ha validado antes de aplicarse en la muestra seleccionada.

I.5. Objetivos

I.5.1. Objetivo general


20

Determinar de qué manera se vulnera el derecho a la tutela jurisdiccional

efectiva por el ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de

la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

1.5.2. Objetivos específicos

[Link]. Establecer cómo se vulnera el derecho al debido proceso por el

ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito

de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede

Huancayo, 2020.

[Link]. Determinar de qué manera se vulnera el derecho a la igualdad de

armas por el ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz

en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín,

sede Huancayo, 2020.


21

CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO

2.1. Antecedentes

Antecedentes internacionales

(Beltrán, 2016), con su tesis titulada: “El derecho de defensa y a la asistencia

letrada en el proceso penal ante la Corte Penal Internacional”, sustentada en la

Universidad de San Carlos de Guatemala, para optar el grado académico de Doctor en

Derecho Procesal, de nivel de investigación explicativo, de tipo jurídico dogmático, en

la que se señalan las siguientes conclusiones:

- El derecho de defensa es un derecho fundamental de carácter procesal proclamado

no solo en las constituciones de los ordenamientos internos, sino también en

distintos textos de carácter supranacional, así como en las normas por las que se

rigen los tribunales penales internacionales. También en el Estatuto de Roma de 17

de julio de 1998, por el que se crea la Corte Penal Internacional, estamos ante un

derecho público subjetivo del imputado o acusado de aplicación directa e inmediata

en el proceso penal ante la misma.

- El derecho de defensa puede manifestarse en el proceso penal ante la CPI de dos

modos diferentes: la autodefensa y la defensa técnica.


22

- El derecho a la asistencia jurídica gratuita también se reconoce y garantiza en la

CPI. Para poder gozar de este derecho deben cumplirse dos requisitos. En primer

lugar, la falta de medios económicos para remunerar a un abogado defensor y, en

segundo lugar, que sea necesario “en interés de la justicia”.

(Carrión, 2016), con su investigación titulada: “Derecho a la defensa como

garantía básica del debido proceso”, sustentada en la Universidad de Guayaquil, para

optar el grado académico de Magister en Derechos Fundamentales y Justicia

Constitucional, de nivel de investigación explicativo, de tipo jurídico social, empleando

como instrumento de investigación la ficha de análisis documental, señalando las

siguientes conclusiones:

- Las garantías constitucionales, los tratados internacionales, así como otras fuentes

jurídicas permitirán a los administradores de justicia poder aplicar oportuna e

inmediatamente las garantías a fin de hacer respetar los derechos de los

ciudadanos, se debe garantizar los derechos del procesado referente a la privación

de su libertad sin que se le vulnere el derecho a la defensa, se aplique el debido

proceso la tutela efectiva e imparcial para las partes.

- El fin del trabajo de investigación se basa en la correcta aplicación del derecho a la

defensa, en aplicación del debido proceso establecidas en el art. 76 de la Norma

Suprema, ya que toda persona tiene derecho al acceso gratuita a la justicia y a la

tutela efectiva, a fin de que se respete sus derechos y que se cumplan sus intereses.

Antecedentes nacionales

(Salazar, 2019), con su tesis titulada: “Modificatoria Del Art. 19 Del Decreto

Supremo N°005-99-JUS PARA garantizar el ejercicio de defensa de los abogados de


23

oficio”, sustentada en la Universidad Señor de Sipán, para optar el grado académico de

Magíster en Ciencias Penales, de nivel de investigación correlacional, de tipo aplicada,

empleando como diseño la de carácter no experimental Señalando las siguientes

conclusiones:

- De acuerdo a la investigación realizada, se ha presentado la propuesta legislativa

para modificar el Art. 19 del Decreto Supremo N°005-99-JUS con el fin de

garantizar el ejercicio de defensa de los abogados de oficio; ello en razón al derecho

de todas las personas de tener acceso a justica y por lo mismo a ser defendidas y

escuchadas en un juicio.

- En el diagnóstico del estado actual de los problemas del ejercicio de defensa de los

abogados de oficio, se encontró que debido a la falta de motivación y de

compromiso, por parte de estos en el desempeño de sus funciones, produce una

afectación que se manifestara en algunos casos en la vulneración de la libertad y de

inocencia de su patrocinado; asimismo, este problema generará un impacto negativo

a nivel jurídico, en cuanto al resultado o fallo final, será perjudicial y desfavorable

para las partes, llegando a convertir la asistencia jurídica gratuita en una palabra

vacía, al cual habría que corregir.

- Dentro de los resultados que generara la implantación del Art. 19 del Decreto

Supremo N°005-99-JUS en el ejercicio de defensa de los abogados de oficio, como

garantizadora del derecho de defensa técnica, se centra en que dentro del Estado

peruano, pese a ser éste un Estado Democrático de Derecho, no regula dentro de su

normativa las acciones de estos abogados de oficio, cuando desempeñan una

deficiente defensa, la cual genera un perjuicio a las personas, que no cuentan con los

recursos económicos necesarios para contratar a uno; por lo que al ser tipificadas, se

generará una doble protección al derecho constitucional de la defensa técnica, ya que


24

según la constitución todo ciudadano no puede ser privado del derecho de defensa en

ningún estado del proceso; ante ello provee gratuitamente de defensa a las personas

de escasos recursos económicos, así como los casos que las leyes procesales

determinan.

(Fernández & Gutierrez, 2012), con su investigación titulada: “La nulidad

del juicio oral por vulneración del derecho a la defensa técnica eficaz del imputado”,

sustentada en la Universidad Nacional de Trujillo, para optar el grado académico de

Magíster en Derecho Procesal, de nivel de investigación explicativo, de tipo jurídico

dogmático, empleando como instrumento de investigación la ficha de análisis

documental, siendo las siguientes sus conclusiones:

- El derecho de defensa se encuentra constituido por la defensa material, ejercida por

el propio imputado; y por la defensa técnica, que es ejercida por un profesional del

derecho.

- El derecho a la defensa técnica del imputado es un derecho de carácter

constitucional y rige a partir del nacimiento de una imputación en contra del

imputado, específicamente desde que es detenido o citado por la autoridad

competente.

- El nuevo sistema procesal penal impone al abogado una actitud proactiva y

diligente en el desarrollo y concreción de las labores inherentes a su función. La

actuación del abogado defensor está orientado a prestar una colaboración para

conseguir una recta y cumplida administración de justicia dentro del estado social y

democrático de derecho, pues su efectiva presencia contribuye a realizar el debido

proceso y las demás garantías fundamentales.


25

(Gonzales, 2019), con su tesis titulada: “La garantía procesal del derecho a la

defensa durante la investigación preparatoria: Un análisis a la actuación de los

abogados y magistrados del Distrito Judicial de Lima- 2018”, sustentada en la

Universidad Nacional Federico Villarreal, para optar el grado académico de Doctora en

Derecho, con un tipo de investigación sustantiva, con sus niveles de investigación de

carácter descriptivo y explicativo, empleando como diseño de investigación el de

carácter no experimental, estableciendo las siguientes conclusiones:

- Los resultados señalan que la aplicación de la garantía procesal del derecho a la

defensa durante la investigación preparatoria no se relaciona en la medida que los

abogados y magistrados del Distrito Judicial de Lima no aplican las normas

procesales concordantes con la Constitución Política del Estado, en el Distrito

Judicial de Lima, período 2018 con un resultado de r= 0,197.

- Los resultados señalan que la aplicación de las formas de ejercer el derecho a la

defensa, durante la investigación preparatoria, no se relaciona en la medida que los

abogados y magistrados del Distrito Judicial de Lima no aplican las normas

procesales concordantes con la Constitución Política del Estado con un resultado

de (r= -,075).

- Los resultados señalan que los ámbitos de la manifestación del derecho a la

defensa, durante la investigación preparatoria, se relaciona en la medida que los

abogados y magistrados del Distrito Judicial de Lima apliquen las normas

procesales concordantes con la Constitución Política del Estado, obteniéndose un

resultado de (r= -,221).


26

2.2. Bases teóricas o científicas

2.2.1. Derecho a la defensa

Defenderse” significa, en términos de (Carocca, 2000) “literalmente el

rechazo a una ofensa o agresión, y constituye manifestación del instinto más

básico de todo ser vivo, que es el de la supervivencia o autoconservación” (p.

179).

En el ámbito procesal, la defensa es entonces considerada como el derecho

a reaccionar ante un ataque de carácter jurídico, que en el proceso penal está

representado por la atribución de un hecho presuntamente delictivo a un sujeto

determinado. Este derecho se extiende a todo estado del proceso, frente a

cualquier acto procesal que pueda perjudicar los derechos, intereses o situación

jurídica del acusado.

A propósito, el Tribunal Constitucional ha señalado que se trata de un:

“derecho fundamental de naturaleza procesal que conforma, a su vez, el

ámbito del debido proceso”, y se proyecta como principio de interdicción

de cualquier estado de indefensión y como principio de contradicción de

las actuaciones procesales capaces de repercutir en las partes o en terceros

con interés” (Sentencia Nro. 3310-2014-AA/TC).

Para (San Martín Castro, 2016) la defensa, además de derecho individual

de naturaleza procesal, constituye una garantía objetiva (lo que la erige como un

verdadero requisito para la validez del proceso) que actúa por medio de una

serie de derechos instrumentales conformados por el derecho de audiencia, de

asistencia de un abogado y autodefensa, de disponer de un tiempo razonable

para preparar la defensa, de intervenir en la actividad probatoria, de no declarar

contra sí mismo y no declararse culpable.


27

Para (Nakazaki, 2006) estos configuran el aspecto positivo de la garantía

de la defensa procesal, mientras que su aspecto negativo está constituido por la

prohibición de indefensión6.

El derecho de defensa es aquel por el cual se garantiza que ninguna

persona sujeta a un proceso penal o de otra naturaleza judicial se encuentre en

estado de indefensión, es decir, de vulnerabilidad y desigualdad, en el que no

pueda hacer valer su posición contradiciendo a su contraparte. En ello radica su

esencia.

Este derecho tiene una doble vertiente: material y formal. En el proceso

penal, la primera se despliega cuando el imputado realiza su autodefensa

mediante la exposición, con sus propias palabras, de sus descargos (o cuanto

tenga a bien para contradecir la imputación) en todas las oportunidades que

tuviere en el proceso; la segunda, cuando los actos de su defensa son efectuados

por un abogado de su preferencia o, en su defecto, por uno de oficio.

Sin embargo, el solo hecho de ser asesorado por un abogado defensor no

es garantía de una defensa técnica adecuada, idónea o eficaz. En la práctica se

advierte actuaciones meramente formales o de simple acompañamiento, con

desconocimiento del caso; o, cuando sí hay conocimiento, con carencia de

nociones técnico-jurídicas o argumentativas.

Esto trae consigo asumir una posición incapaz de ejercer contradicción y,

por ende, de influir en la decisión del proceso. Si tal situación no es advertida

por el juzgador, podría originar la nulidad de las actuaciones procesales.

Por ello, surge la necesidad de establecer parámetros o directrices que

permitan identificar cuándo se está ante una vulneración manifiesta del derecho

a una defensa eficaz.


28

[Link]. Dimensiones del derecho de defensa

La defensa, apunta (Gómez, 2017) es el principal derecho del imputado, y

presenta tanto una vertiente material como técnica, a través de las cuales se

concreta el principio de contradicción.

A continuación, desarrollaremos ambas vertientes o dimensiones.

a) Defensa material:

Conocida también como autodefensa, es aquella que ejecuta el imputado

con sus propias expresiones en todas las oportunidades que rinde sus

declaraciones (diligencias preliminares, investigación preparatoria o en el juicio

oral) o se le concede el uso de la palabra (por ejemplo: el uso de la última

palabra en la discusión final en el juicio oral, o cuando se debate, en su

presencia, la imposición de medidas de coerción procesal, en el epílogo de las

audiencias respectivas).

La defensa material “presupone la capacidad de discernimiento necesaria

del imputado, y desde luego la designación de un abogado defensor no puede

entenderse como renuncia o impedimento para ejercer la defensa por sí mismo”

(Mayta, 2017, p. 55).

b) Defensa técnica:

La defensa técnica, también de- nominada defensa formal, es aquella

efectuada por un abogado. El papel de este ha experimentado una evolución

histórica. (Oré, 2016) enseña:

“En la antigua Grecia y en Roma era muy común que al imputado lo

asistiera un orador hábil y experto con la finalidad de equilibrar al

acusador con el imputado frente a los tribunales. Sin embargo, la decidida


29

implantación del sistema inquisitivo redujo al mínimo la intervención del

defensor, convirtiéndose en una verdadera parodia de defensa, la que

ejercía al final, cuando ya todo estaba hecho” (p. 33).

Hoy en día el rol del abogado del imputado es completamente distinto, y

está garantizada su plena intervención desde las primeras diligencias de

investigación, con todas las prerrogativas que le faculta la ley. Su participación

es indispensable para cautelar los derechos del imputado y se presume que son

válidas todas las actuaciones en las que hubiese participado.

Sin embargo, ¿qué sucede cuándo el asesoramiento de un abogado

defensor sirvió únicamente para cumplir con las formalidades exigidas por la

ley? En palabras de (Hernández, 2013) cuando el abogado no está capacitado,

puede decirse que existe “una defensa legal, pero no técnica”.

En efecto, la función del defensor no puede limitarse a la de un mero

acompañante, sino que debe de gozar de caracteres que, independientemente del

resultado del proceso, la doten de eficacia, a fin de garantizar la validez de un

proceso penal, que encuentra en el principio de igualdad de armas a uno de sus

pilares fundamentales.

c) Autodefensa técnica:

Puesto que las dimensiones material y formal del derecho a la defensa no

son excluyentes, puede considerarse dentro de esta última a la autodefensa

técnica, es decir, a la defensa desplegada por el propio imputado, que es, a su

vez, abogado.

Sobre ella, el Tribunal Constitucional ha considerado, en reiterada

jurisprudencia, que resulta factible siempre y cuando el letrado “esté

debidamente capacitado y habilitado conforme a ley; y, en particular, que no


30

esté comprendido en ninguno de los impedimentos previstos en los artículos

285, 286 y 287 del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder

Judicial”. A ello, (Maier,2016) agrega otra exigencia: aun poseyendo los

conocimientos jurídicos suficientes, el abogado que se defiende a sí mismo debe

poder ponerlos en práctica con idoneidad.

Es conveniente citar el caso del ex juez superior Abel Concha, quien apeló

la resolución del Juzgado Supremo de Investigación Preparatoria que desestimó

su pedido de tutela de derechos. Concha sustentó su apelación en que fue

impedido de ejercer su autodefensa técnica para poder interrogar a testigos, pese

a que, desde su punto de vista, era factible participar en las diligencias aun con

mandato de prisión preventiva. La Corte Suprema declaró infundado su recurso

y señaló lo siguiente:

“Al existir limitaciones por la situación del procesado debido a la medida

de coerción que implica la prisión preventiva a la que está afecto, y a la

necesidad de la defensa técnica eficaz -para realizar trámites

administrativos, tener acceso al expediente, asistir a diligencias, que

garanticen sus derechos-, es imprescindible que institucionalmente se

garantice la defensa pública óptima al recurrente” (Recurso de Nulidad N°

2340-2017).

En otras palabras, debido a su situación particular el imputado no podría

ejercer su derecho a la defensa técnica de manera plena y adecuada; sin

embargo, nada impide que pueda ejercer su propia defensa técnica cuando las

condiciones procesales materialmente lo permitan, en un posible escenario de

juzgamiento.

[Link]. Momento de vigencia


31

Según el art. IX del título preliminar del nuevo CPP y el art. 139.14 de la

Const. Pol., el imputado tiene derecho a la defensa técnica desde el momento en

que es citado o detenido, o como pres- cribe el art. 71.2.c de la norma adjetiva,

desde los actos iniciales de investigación.

En tal sentido, el derecho a la defensa técnica debe garantizarse desde la

etapa extraprocesal, desde que se evidencie una imputación en contra de una

persona determinada, hasta el final del proceso.

Sobre este derecho, la Corte IDH consideró en el caso Vélez vs. Panamá:

“Si el derecho a la defensa surge desde el momento en que se ordena

investigar a una persona o la autoridad dispone o ejecuta actos que

implican afectación de derechos, la persona sometida […] debe tener

acceso a la defensa técnica desde ese mismo momento” (Corte

Interamericana de Derechos Humanos, caso Vélez Loor vs. Panamá).

[Link]. Irrenunciabilidad

Tratándose de un derecho funda- mental que se encuentra íntimamente

ligado a la dignidad humana, el derecho a la defensa tiene la condición de

irrenunciable.

La Corte IDH ha enfatizado, en el caso Ruano Torres y otros vs. El

Salvador, que el derecho a la defensa técnica es de carácter irrenunciable:

“La defensa técnica es irrenunciable, debido a la entidad de los derechos

involucrados y a la pretensión de asegurar tanto la igualdad de armas

como el respeto irrestricto a la presunción de inocencia, [por lo que] la

exigencia de contar con un abogado que ejerza la defensa técnica para

afrontar adecuadamente el proceso implica que la defensa que proporcione

el Estado no se limite únicamente a aquellos casos de falta de recursos”


32

(Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Ruano Torres y otros

vs. El Salvador).

En efecto, en aquellos casos en los que el imputado se niegue a ser

asistido por un abogado defensor también es imperativo se le asigne un abogado

defensor público.

[Link]. La garantía de la defensa técnica eficaz

El adjetivo “eficaz”, según el DRAE, significa aquello que tiene eficacia,

definida a su vez como la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se

espera” (RAE, 2019, p. 48). Y lo esperado de la defensa del imputado es que, en

la etapa que fuere e independientemente del resultado, ejercite una contradicción

u oposición razonable a la imputación, con base jurídica, técnica y

argumentativa.

La garantía de la defensa técnica eficaz no encuentra una regulación

expresa en nuestro ordenamiento jurídico; sin embargo, esta no es sino un

componente del derecho defensa, por lo que su regulación es la contemplada en

el art. 139.14 de la Const. Pol. y en el art. IX del título preliminar del nuevo

CPP, que establece el derecho de ser asistido por un abogado defensor de libre

elección o, en su defecto, uno de oficio, y actuar con plena igualdad en la

actividad probatoria.

La actuación de la defensa en condiciones de igualdad con la parte

acusadora no hace más que evocar al principio de igualdad de armas recogido en

el art. I.3 del título preliminar del nuevo CPP, que señala: “Las partes

intervendrán en el proceso con iguales posibilidades de ejercer las facultades y

derechos previstos en la Constitución y este Código”.


33

Entonces, se puede afirmar que esta garantía se reconoce como

manifestación del principio de contradicción, consustancial a la defensa, y, a su

vez, del principio de igualdad de armas.

[Link]. El rol del juez frente a la defensa técnica ineficaz

Según el art. I.3 del título preliminar del nuevo CPP: “Los jueces

preservarán el principio de igualdad procesal, debiendo allanar todos los

obstáculos que impidan o dificulten su vigencia”.

Existen dos posiciones respecto a la intervención del juez cuando advierta

que el defensor no cumple su rol de manera eficaz, como parte de su función de

garantizar el principio de igualdad de armas. Así, la primera postura considera

que el juez no tiene la facultad de calificar la actuación del abogado defensor,

porque ello atentaría contra la independencia y la libertad en el ejercicio de la

defensa, lo que implicaría una intromisión del juez en el rol del abogado

defensor.

De esta posición es partidario (Roxin, 2015) para quien el juez no puede

comprobar o cuestionar la capacidad para ejercitar el rol que tiene el abogado,

que debe desempeñarse con independencia. La segunda postura considera, en

sentido contrario, que el juez debe adoptar un rol activo e intervenir cuando

advierta que el abogado defensor no cumple con realizar una defensa efectiva.

En pro de la segunda postura, Fleming y López Viñals refieren:

“El aseguramiento de la efectividad de la defensa exige de parte del

tribunal una actitud comprometida que avance sobre los obstáculos que

afectan a la plenitud de la debida asistencia técnica; la actuación del


34

tribunal en este sentido no debe ser percibida como atentatoria de su

imparcialidad, sino como una reafirmación de ella, pues de no verificarse

implicaría una complicidad con un desequilibrio del proceso favorable a la

acusación. Ello solo significa que el tribunal debe velar por que se asegure

la defensa efectiva, no por asegurarla por sí, supliendo al órgano de la

defensa” (Fleming & López, 2007).

Esta última posición es la que garantiza de manera óptima la vigencia del

derecho de defensa y del principio de igualdad de armas. Sin embargo, la

intervención del juez debe estar supeditada únicamente a aquellos casos en los

que la ausencia de las condiciones o presupuestos de la defensa eficaz sea grave

y manifiesta. Lo contrario afectaría, además del libre ejercicio de la defensa, el

equilibrio que debe mantenerse en la dialéctica del proceso, lo que trastocaría la

imparcialidad judicial consagrada en el art. I del título preliminar del nuevo

CPP.

Aunado a ello, dicha situación manifiesta de indefensión, tal como lo

indicó el Tribunal Constitucional en el caso Magaly Medina, “ha de ser algo

real, efectivo y actual, nunca potencial o abstracto, por colocar a su víctima en

una situación concreta que le produzca un perjuicio, sin que sea equiparable

cualquier expectativa de un peligro o riesgo” (STC. N° 6712-2005-HC/TC).

Sobre el particular, la jurisprudencia de la Corte IDH ha determinado que

corresponde exclusivamente al juez, como director del proceso, velar por el

equilibrio entre la acusación y la defensa, garantizando el principio de igualdad

de armas.

En ese sentido, no será exigible que el representante del Ministerio

Público -por su rol antagónico respecto a la defensa- comunique al juez la


35

presunta defensa ineficaz, pues esta debe ser notoria, grosera o evidente para

que el juez, como director de debates, pueda hacer notar el hecho a las partes,

realizar los apremios conforme a su poder discrecional y -de manera

excepcional, cuando persista la situación de indefensión- ordenar que el

abogado defensor sea reemplazado, y se cumpla así el mandato del art. I.3 del

título preliminar del nuevo CPP.

(Maier, 2006) una forma de equiparar posiciones entre el acusador,

representado por un abogado con experiencia en derecho penal, y el acusado es,

sin duda, el erigir a la defensa técnica en un presupuesto de la validez del

procedimiento y, en fin, de la sentencia.

Por otro, en tanto que con el dispositivo normativo invocado se busca

garantizar la igualdad de armas, es factible también que el juez pueda, en los

casos en que el representante del Ministerio Público demuestre una actuación

con graves y evidentes falencias técnico-jurídicas, luego de emplazarlo, requerir

a su superior jerárquico que lo reemplace por otro que ejercite una defensa

efectiva de los intereses del Estado.

- Características:

No cabe duda de que el abogado del imputado goza de plena libertad para

planificar y desarrollar la estrategia de defensa que, a su consideración, mejor

favorezca a su patrocinado. Por ello, no es de otro modo que de la apreciación

objetiva de sus actuaciones y omisiones que pueda calificarse su desempeño.

Así, una defensa técnica puede considerarse eficaz si está dotada de los

siguientes caracteres: debe ser real, permanente, diligente, crítica y suficiente.

a) La defensa debe ser real:


36

(Oré, 2016) sostiene que el derecho de defensa “no se satisface con la

simple intervención formal o nominal del abogado para que actúe en resguardo

de los intereses del inculpado, sino que comprende el derecho a ser asistido con

un mínimo de eficacia” (p. 44).

La Corte IDH, en el caso Chaparro Álvarez y Lapo Iñiguez vs. Ecuador,

consideró en sus fundamentos del 156 al 159 que se afectó la garantía de

defensa eficaz por cuanto la abogada de Lapo Iñiguez no participó en todo su

interrogatorio: hizo acto de presencia al momento inicial y final, pero no realizó

una intervención real, actuación contraria a los postulados de la Convención,

específicamente a su art. 8.2.e 19.

Conforme a ello, la defensa técnica debe ser activa y dinámica, y no una

actividad meramente formal, estática o de simple acompañamiento.

b) La defensa debe ser permanente:

La doctrina considera que “la defensa es garantía constitucional y derecho

fundamental, y por tanto derecho irrenunciable e inalienable; tiene que ser total,

es decir, plena, continua y permanente, durante toda la actuación procesal:

pesquisas previas o preliminares, instrucción o investigación y juicio” (Maier,

En el caso Castillo Petruzzi y otros vs. Perú, la Corte IDH estableció que

el Estado peruano vulneró el derecho a la defensa de los recurrentes. La Corte

consideró lo siguiente:

“Las condiciones en que actuaron los defensores fueron absolutamente

inadecuadas para su eficaz desempeño y solo tuvieron acceso al

expediente el día anterior al de la emisión de la sentencia de primera

instancia. En consecuencia, la presencia y actuación de los defensores

fueron meramente formales. No se puede sostener que las víctimas


37

contaron con una defensa adecuada” (Corte Interamericana de Derechos

Humanos, caso Castillo Petruzzi y otros vs. Perú).

Como se ha indicado, la defensa debe ser continua, no un acto simbólico

para dar validez a las decisiones adopta- das en el proceso.

c) La defensa debe ser diligente:

En palabras de (Oré, 2016):

“El deber del defensor no se agota, naturalmente, en el mero hecho de

estar presente en las audiencias a las que es citado, sino en la realización

de una actividad profesional diligente y eficaz que colabore de manera

efectiva con el imputado, esto es, que cumpla cabalmente con la función

encomendada” (p. 133).

En efecto, la labor del defensor debe ser proactiva. Debe partir del pleno

conocimiento del caso concreto, el tipo penal imputado y los elementos de

prueba que existen en su contra, a fin de, con base en ello, organizar su

estrategia de defensa, aportar de manera oportuna los elementos de descargo,

tener una postura definida en las actuaciones procesales, plantear los recursos

pertinentes dentro de los plazos de ley y realizar una argumentación racional en

todas sus intervenciones.

Para ello, el defensor debe estar dotado de los conocimientos esenciales a

nivel fáctico, jurídico y técnico (por ejemplo, en este último supuesto, para

evitar los casos en que el defensor, por desconocer las técnicas de litigación

oral, no pueda advertir contradicción en un testigo de cargo).

(Hernández, 2007) hace énfasis en lo señalado cuando afirma que la

defensa debe estar en la posibilidad de “indagar e investigar materialmente en

las mismas condiciones que lo hace la Fiscalía” (p. 133).


38

Al respecto, la Corte Suprema ha determinado la nulidad de una sentencia

en un caso en el que el abogado defensor actuó de manera negligente al no

aprovechar las circunstancias ventajosas con las que ingresaba su patrocinado al

juicio oral y permitir que se acogiera a la conclusión anticipada:

“Es evidente que el imputado careció de una defensa efectiva, pues la

información que le proporcionó fue a todas luces equivocada. Como el

defensor indujo a error al imputado para la aceptación de los cargos - una

persona de primaria incompleta que se dedica a la agricultura en Huanta-,

esta no puede ser calificada de espontánea y voluntaria. Este vicio de la

voluntad -error- determina la falta de eficacia jurídica del procedimiento

de conclusión anticipada del debate oral” (Recurso de Nulidad N° 2925-

2012).

d) La defensa debe ser crítica:

Para ser considerada eficaz, la defensa debe obedecer a una estrategia que

le permita generar contradicción a la acusación y cuestionar de manera razonada

la imputación y las pruebas ofrecidas. E incluso, cuando se produce una

aceptación de los hechos, debe discutir la pena y las consecuencias accesorias a

imponerse.

(Pico I Junoy, 2008) señala que “la vigencia del derecho a la defensa

asegura a las partes la posibilidad de sostener argumentalmente sus respectivas

pretensiones y rebatir los fundamentos que la parte contraria haya podido

formular en apoyo de las suyas” (p. 130).

Asimismo, (Jauchen, 2014) sostiene:

“La actividad del defensor que se allane, preste conformidad u omita

cuestionar fundadamente algún extremo relevante de la acusación,


39

equivale a no solo una omisión de la defensa en sí, sino además a trocar la

posición para la cual está precisamente destinado, pues con tales posturas,

que al fin son coadyuvantes a la acusación, se termina ubicando al

acusado en peor situación que la defensa se hubiese omitido” (p. 24).

e) La defensa debe ser suficiente:

(Maier, 2016) refiere que la defensa es una garantía que permite asegurar

al imputado las mismas facultades para influir en la reconstrucción de los

hechos que las reconocidas al Ministerio Público, es decir, idénticas

posibilidades para influir en la decisión. Ello será posible por medio de los

siguientes mecanismos:

 El control de la prueba que valorará el tribunal en la sentencia.

 Producción de prueba de descargo.

 La valoración de la prueba.

 La valoración jurídica del comportamiento que en el debate se reconstruye.

Conforme a ello, “es imprescindible que el defensor agote

pormenorizadamente una razonada refutación de las pruebas y fundamentos de

cargo tanto del punto de vista de hecho como de derecho” (Gómez, 2008, p. 44).

Asimismo, el sentido de suficiencia comprende que la defensa que no se ha

visto conforme con algún extremo de la decisión formule, de manera razonada,

todos los recursos a los que le faculte la ley dentro de los plazos previstos, con

la argumentación adecuada para hacer valer su pretensión.

2.2.2. Tutela Procesal Efectiva

La tutela procesal efectiva es un principio y derecho de la función

jurisdiccional, ello implica la observancia del debido proceso y la tutela

jurisdiccional; es decir, es un atributo subjetivo de toda persona que comprende


40

una serie de derechos, entre los que destacan el acceso a la justicia siendo éste el

derecho de cualquier persona de promover la actividad jurisdiccional del Estado,

sin que se le obstruya, impida o disuada irrazonablemente; y el derecho a la

efectividad de las resoluciones judiciales.

Al respecto Sánchez (2004) señala que:

“El derecho a la tutela jurisdiccional no sólo comprende el derecho que

tienen las partes para invocarlo accediendo a la jurisdicción y dentro del

proceso jurisdiccional, sino también la observancia y la aplicación por los

jueces y tribunales de esta garantía, por lo que, tampoco se limita a la

interposición de la acción judicial o pretensión sino que, también tiene

amplia cobertura durante el proceso judicial, en los actos que requieren de

la decisión jurisdiccional; por último, no se prodiga este derecho sólo en el

ámbito penal sino también en cualquier otro que obligue la intervención y

decisión judicial”. (p. 250)

Ahora bien, el Tribunal Constitucional reconoce y define a la tutela

procesal efectiva, en la sentencia recaída en el Expediente N°

4080-2004-AC/TC, estableciendo lo siguiente:

“El derecho a la tutela judicial efectiva está reconocido en nuestro

ordenamiento constitucional en el artículo 139° inciso 3, donde si bien

aparece como un principio y derecho de la función jurisdiccional es claro

tanto para la doctrina unánime como para la propia jurisprudencia de este

Tribunal que se trata de un derecho constitucional que en su vertiente

subjetiva supone, en términos generales, un derecho a favor de toda

persona de acceder de manera directa o a través de un representante, ante


41

los órganos judiciales; de ejercer sin ninguna interferencia los recursos y

medios de defensa que franquea la ley; de obtener una decisión

razonablemente fundada en derecho; y, finalmente de exigir la plena

ejecución de las resoluciones de fondo obtenida”. (Tribunal Constitucional,

2004, F.J. 28).

En efecto, la tutela procesal efectiva es el derecho de toda persona de

acceder a la órgano jurisdiccional y que su pretensión sea atendida

oportunamente mediante un debido proceso respetando las garantías mínimas,

pues se trata de un derecho instrumental que salvaguarda y defiende los

intereses legítimos de los justiciables, por lo que procura que éstos no sean

sometidos a instancias que pecan con la arbitrariedad o los caprichos de quien

debe resolver el caso; en suma, la tutela procesal efectiva, garantiza el inicio –

acceso a la jurisdicción – y el final del proceso – a obtener una decisión fundada

en derecho – como una concretización transversal de la vigilia de todo derecho

fundamental sometido a un ámbito litigioso.

La tutela procesal o jurisdiccional efectiva, es entendida como un

elemento esencial del conjunto de garantías constitucionales concebidas para el

ser humano en el desarrollo de su vida en sociedad. Intentar alcanzar una

definición de la misma desde la doctrina y la jurisprudencia, es la meta esencial

de este acápite. En ese sentido, recurriremos de primera intención, a lo que la

doctrina ha dicho de ella, para luego recurrir a la jurisprudencia y analizar su

visión al respecto.

En ese orden de ideas, (Prado, 2017), opina que la tutela procesal efectiva,

“constituye un derecho subjetivo, lo que significa que toda persona puede tener
42

acceso a un proceso para dilucidar una controversia o conflicto de intereses de

relevancia legal, tener la oportunidad de obtener un juicio basado en la ley y que

el castigo recibido, si es favorable, puede ser ejecutado” (p. 193). También

proporciona un principio rector para el proceso, ya que el juez tiene el deber de

interpretar las normas procesales de una manera que permita que cada proceso

llegue a su conclusión natural (sentencia final) y no dejar de juzgar antes de que

la ley sea inválida, como es que acaso se encuentra consagrado en el artículo

139°, numeral 8 de la constitución política vigente.

Asimismo, (Cárdenas, 2013) refiere que se trata del poder de cada

persona, ya sea natural o legal, “exigir que el estado ejerza su jurisdicción” (p.

19), es decir, permite que cualquier contenido de derechos se incluya en un

proceso y, por lo tanto, cause actividad jurisdiccional en los reclamos hechos

por cada quien.

Para el citado (Cárdenas, 2013) además, se trata de un derecho

continente, en cuanto se constituye por derechos fundamentales como:

“el derecho al juez ordinario, el derecho a la asistencia jurídica, el

derecho a ser informado sobre la acusación, el derecho a un juicio

público sin demora indebida, el derecho a utilizar los medios de

prueba pertinentes para su defensa, el derecho a no declarar contra sí

mismo ya no admitir culpabilidad, el derecho a la presunción de

inocencia. (p. 22)

En efecto, como comenta (Prado, 2017), la tutela jurisdiccional efectiva,

constituye “un mandato para la legislatura” (p. 95) en la medida en que tiene la

obligación de postular un régimen procesal que permita el pleno derecho a


43

ejercer ese derecho, que a decir de autores como (Marinoni, 2007), mediante

“técnicas procesales capaces de atender al derecho material” (p. 177).

Así también es relevante citar a (Sanguino, 2008), quien menciona que “se

trata de una garantía que constituye, por ende, una seguridad” (p. 66), una tutela,

una protección para quienes están vinculados o pueden vincularse a un proceso;

por lo tanto, para preservar la protección legal del proceso justo, el estado debe

establecer en sus normas básicas los principios generales que rigen los diversos

procesos, las funciones jurisdiccionales y la duración de la administración de

justicia.

Autores como (Quiroga, 2010), consideran que la tutela procesal efectiva, y

el debido proceso se integran “con tres principios procesales de jerarquía

constitucional: igualdad ante la ley, congruencia y bilateralidad” (p. 194).

Menciona así el citado que, un proceso justo supone que la parte procesal

ha tenido y ha podido acceder a un proceso justo y razonable, donde también ha

tenido una cierta oportunidad de ejercer derechos de defensa razonables dentro

del principio bilateral y en un sistema contradictorio y al mismo tiempo

mediante un procedimiento predeterminado Y que todo esto lleva a una

resolución motivada y razonable que sea consistente con lo que se pretende

sancionar, y que conserve la proporcionalidad de los hechos descritos.

Desde una perspectiva procesalista, este derecho también se encuentra

configurado en el Artículo IV del Código Procesal Constitucional, el mismo que

señala que el derecho a la tutela procesal efectiva comporta otros derechos que

pueden enmarcarse dentro de este, por ejemplo se menciona que pueden ser

parte, el derecho de libre acceso al órgano jurisdiccional, a probar, a la defensa,


44

entre otros; por lo que puede señalarse que este derecho constituye lo que

tradicionalmente se le ha conocido como “derecho continente”.

Sobre esto (Landa, 2011) el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, “es

uno de los derechos fundamentales y/o constitucionales que tiene todo sujeto de

derecho (persona natural, persona jurídica, concebido, patrimonio autónomo,

entes no personales, etc., teniendo estos la situación jurídica de demandante o

demandado según el caso) al momento de recurrir al órgano jurisdiccional (juez

en representación del Estado)” (p. 24) a fin de que se le imparta justicia,

existiendo garantías mínimas para todos los sujetos de derecho que hagan uso o

requieran de la intervención del Estado para la solución de su conflicto de

intereses o incertidumbre jurídica.

[Link]. Origen de la tutela procesal efectiva

Teniendo ya la noción conceptualizada sobre la tutela procesal efectiva, es

necesario ahora ubicarnos respecto a su origen, de dónde es que nace la misma y

a razón de qué, ello para tener un mejor enfoque; en ese sentido, Marcelo

(1995), nos ilustra lo siguiente:

“el origen del concepto de tutela judicial efectiva puede rastrearse en

el proceso de sustitución del auto tutela como medio de solución de

controversias, acentuándose la necesidad de su plena aplicación de

la mano con el incremento en la confianza que la solución de

conflictos y controversias por parte de Estado, que, como tercero

imparcial, irá adquiriendo paulatinamente” (p. 366).

El establecimiento de la tutela procesal, se remonta a la Carta Magna

desde 1215, donde los barones, obispos y ciudadanos cansados de la tiranía del
45

Rey Juan se levantaron en armas y lograron otorgar una Carta de Libertades; así,

la Sección 39 de dicho estatuto disponía: ningún hombre libre será arrestado o

encarcelado o abolido por su propiedad o deportado a él u ordenado a pasar por

él, a menos que medie procedimientos judiciales por sus camaradas o por la ley

de la tierra (Ley de la Ley de país o reino) (Cárdenas, 2013, p. 52).

De esta forma, siguiendo a (Espinosa-Saldaña, 2000), “la tutela

jurisdiccional efectiva tiene su origen en un concepto propio de la Europa

Continental, contexto en el cual nunca se había acogido propiamente una ideal del

Due process of law” (p. 49).

La frase law of the land constituye el antecedente directo del concepto de

due process of law (debido proceso legal), que tiene, como veremos, un alcance

tanto sustantivo como adjetivo. En conclusión, el debido proceso surge como un

derecho de toda persona a no ser condenado sin que medie un juicio previo.

Según el citado (Cárdenas, 2013, p. 13), a partir del siglo XVIII se recoge

en la Constitución de los Estados Unidos, por lo que en 1789 se adoptó la

enmienda V que decía: "Nadie será privado de la vida, la libertad o la propiedad

sin el proceso legal adecuado". La enmienda XIV afirma lo que se ha elaborado

con la enmienda V y establece que: ningún estado puede privar a una persona de

la vida, la libertad o la propiedad sin el proceso legal adecuado.

De otro lado, (Ledesma, 2010) comenta que “tradicionalmente la idea de

la tutela jurisdiccional efectiva, y por ende del debido proceso, se limitaba a un

simple respeto a los procedimientos legales establecidos, sin embargo, de una

mera garantía procesal hoy se concibe como un verdadero ideal de justicia. Cooke

fue el Juez que afirmó el derecho al debido proceso, mediante la revisión judicial,
46

el control difuso de la ley, tal acontecimiento se produjo en el año 1610 al

sentenciar el caso Bonham” (p. 98).

Otro antecedente importante está dado por la posición desarrollada por el

Juez Marshall de la Corte Suprema de los Estados Unidos de Norteamérica en el

caso (Marbury vs. Madyson, 1803) en donde se estableció que: “la esencia misma

de la libertad civil consiste, ciertamente, en el derecho de todo individuo a

reclamar la protección de las leyes cuando ha sido objeto de daño. Uno de los

principales deberes de un gobierno es proveer esta protección”.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 consagró

también la garantía al debido proceso en su artículo 8 y 10:

- Artículo 8.- Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los

tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus

derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

- Artículo 10.- Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad,

a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e

imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el

examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José),

al igual que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha incluido al

debido proceso en el inciso 1) del artículo 8:

Artículo 8.- Garantías Judiciales

1.- Toda persona tiene derecho a ser oída con las debidas garantías y

dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e

imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier


47

acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y

obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier carácter.

De manera concluyente, nos parece válido anotar hasta aquí, la reflexión

hecha por el profesor (Bustamante, 2015), quien señala que, con respecto a la ley

peruana, “se ha experimentado el desarrollo de la protección jurisdiccional en los

últimos veinte años” (p. 48). Así, se menciona que se ha estado discutiendo si este

era un derecho fundamental o simplemente una garantía procesal con ciertas

partes importantes para el desarrollo del proceso. Era relevante entonces, porque

en los estados de excepción, que se explicaron muchas veces en Perú, se debatió

si ciertas partes de la tutela jurisdiccional, como las garantías, podían ser abolidas

o no.

[Link]. Derecho al debido proceso

El debido proceso es un instrumento formal o procesal, “se refiere a todas

las formalidades y directrices que garantizan a las partes un ejercicio adecuado de

sus derechos, ya que esas normas o directrices se han establecido previamente y

proporcionarán acceso a un proceso o procedimiento, y su tratamiento no es

formalmente irregular (Terrazos, 2010, p. 54)

Así pues, a decir de (De Bernardis, 1995), estas pautas o reglas no son solo

requisitos mínimos, sino que las partes pueden hacerlas cumplir para “desarrollar

el proceso y liderar la autoridad que resuelve el conflicto para hablar de manera

justa, imparcial e imparcial” (p. 50).

Para el profesor (Landa, 2002) este derecho “encierra en sí un conjunto de

garantías constitucionales que se pueden perfilar a través de identificar las cuatro

etapas esenciales de un proceso: acusación, defensa, prueba y sentencia, que se


48

traducen en otros tantos derechos que enunciativamente a continuación se

plantean” (p. 49).

Siguiendo la posición asumida por el autor citado precedentemente, se debe

indicar que debido proceso es una institución importante, pero a la vez muy

compleja. Sobre ella, tal vez en lo único que todos podríamos estar de acuerdo es

que se trata de una garantía importante que impide la arbitrariedad en todo

espacio en el que se decidan derechos o intereses jurídicamente relevantes.

Asimismo, al debido proceso o proceso justo se le considera, a la vez, como

un derecho, principio y garantía constitucional. La justicia, por su parte, es

reconocida como un valor superior del ordenamiento. Sin embargo, pese a la

relevancia de ambas, tanto la idea de justicia o de lo justo, como de aquello que

sería “debido” en un proceso, son manifiestamente indeterminadas. Como

corresponde en estos casos, lo que compete a los fiscales y la comunidad

académica es dotar responsablemente de contenido a estas nociones, conforme a

las exigencias del Estado Constitucional.

El Tribunal Constitucional en la sentencia recaída en el Expediente Nro.

3390-2005-PHC/TC ha establecido que:

“La tutela jurisdiccional efectiva se concreta a través de las garantías

que, dentro de un íter procesal diseñado en la ley, están previstas en la

Constitución Política. O, dicho de otro modo, el órgano jurisdiccional,

cuando imparte justicia, está obligado a observar los principios,

derechos y garantías que la Norma Suprema establece como límites

del ejercicio de la función asignada” (F.J. 11).

[Link]. Dimensiones del debido proceso


49

A. Dimensión adjetiva del debido proceso:

Como se ha expresado hasta aquí, en la configuración del debido

proceso, se entiende un complejo teórico estructural en el cual se pueden

notar dos dimensiones, una dimensión adjetiva o formal y sustantiva.

El debido proceso en su dimensión formal o procesal, “hace

referencia a todas las formalidades y pautas que garantizan a las partes el

adecuado ejercicio de sus derechos, pues, dichas reglas o pautas están

previamente establecidas y permitirán que el acceso a un proceso o

procedimiento, y su tramitación no sea formalmente irregular”

(González, 2001, p. 96).

Empero a decir (De Bernardis, 1995), dichas pautas o reglas no sólo

son requisitos mínimos, sino que estos resultan exigibles por los

justiciables “para que el proceso se desarrolle y lleven a la autoridad que

resuelve el conflicto a pronunciarse de manera justa, equitativa e

imparcial” (p. 184).

Ahora bien, una aproximación a los elementos de un debido proceso

en su dimensión formal o procesal, la comenta (Hoyos, 1996) cuando

señala que el debido proceso en su dimensión formal es:

"Una institución instrumental en virtud de la cual debe

asegurarse a las partes en todo proceso legalmente

establecido y que se desarrolle sin dilaciones injustificadas

oportunidad de ser oídos por un tribunal competente,

predeterminado por la ley, independiente e imparcial, de

pronunciarse respecto de las pretensiones y manifestaciones


50

de la parte contraria, de aportar pruebas lícitas relacionadas

con el objeto del proceso” (p. 41).

B. Dimensión sustantiva del debido proceso:

El debido proceso, no sólo requiere de una dimensión formal para

obtener soluciones materialmente justas, pues ello, no será suficiente.

Por eso la dimensión sustantiva, también llamada sustancial, es “aquella

que exige que todos los actos de poder, ya sean normas jurídicas, actos

administrativos o resoluciones judiciales, sean justas, esto es, que sean

razonables y respetuosos de los derechos fundamentales, de los valores

supremos y demás bienes jurídicos constitucionalmente protegidos”

(Bustamante, 2001, p. 96).

Por consiguiente, en anotación de (Linares, 1989), “el debido

proceso sustantivo se traduce en una exigencia de razonabilidad, de todo

acto de poder, y busca la prescripción de la arbitrariedad y lo absurdo”

(p. 34).

En este sentido, el debido proceso sustantivo como exigencia o

principio de razonabilidad y proporcionalidad, se comporta como un

patrón de justicia para determinar lo axiológico y constitucionalmente

válido de todo acto de poder.

Su incorporación al constitucionalismo latinoamericano ha

matizado sus raíces, señalando que el debido proceso sustantivo se

refiere a la necesidad de que las sentencias sean valiosas en sí mismas,

esto es, que sean razonables; mientras que el debido proceso adjetivo

“alude al cumplimiento de ciertos recaudos formales, de trámite y de


51

procedimiento, para llegar a una solución judicial mediante la sentencia”

(Sagüés, 1993, p. 43).

En ese sentido, de forma resumida puede mencionarse también

respecto a la Tutela Procesal Efectiva, siguiendo al profesor (Sánchez,

2018), que las clases distintivas de la tutela procesal efectiva, en tanto

también constituyen expresiones o dimensiones de la misma, son:

- Tutela de carácter formal: los principios y reglas que lo integran

tienen que ver con las formalidades estatuidas, tales como la del juez

natural, el procedimiento preestablecido, el derecho a la defensa, la

motivación, etc.

- Tutela de carácter sustantiva: relacionados a los estándares de

razonabilidad y proporcionalidad.

2.3. Marco conceptual

2.3.1. Debido proceso

El debido proceso es una figura jurídica que encuentra su más antiguo

antecedente en la época romana donde éste era visto como un simple conjunto

de reglas que regulaban la realización de un juicio. Es a partir de esta

perspectiva romana que se van a dar cambios y modificaciones en su

concepción; construyéndose paulatinamente, a través de posteriores contextos

históricos, una categoría jurídica que poco a poco cobra reconocimiento

normativo expreso, tratamiento doctrinario y jurisprudencia.

“Se trata de un derecho fundamental de carácter instrumental, pues,

además de ser el mismo un derecho fundamental, cumple una función de


52

garantía de los demás derechos fundamentales y del ordenamiento jurídico en su

conjunto” (Garrido,2015, p. 129).

2.3.2. Defensa técnica eficaz

La garantía de la defensa técnica eficaz no encuentra una regulación

expresa en nuestro ordenamiento jurídico; sin embargo, esta no es sino un

componente del derecho defensa, por lo que su regulación es la contemplada en

el art. 139.14 de la Const. Pol. y en el art. IX del título preliminar del nuevo

CPP, que establece el derecho de ser asistido por un abogado defensor de libre

elección o, en su defecto, uno de oficio, y actuar con plena igualdad en la

actividad probatoria.

Según el profesor (Landa, 2009) “la actuación de la defensa en

condiciones de igualdad con la parte acusadora no hace más que evocar al

principio de igualdad de armas. Entonces, se puede afirmar que esta garantía se

reconoce como manifestación del principio de contradicción, consustancial a la

defensa, y, a su vez, del principio de igualdad de armas” (p. 83).


53
54

CAPÍTULO III

HIPÓTESIS Y VARIABLES

3.1. Hipótesis General

El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es vulnerado significativamente por el

ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el

Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

3.2. Hipótesis específicas

 El derecho al debido proceso es vulnerado significativamente por el ejercicio de

una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el

Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

 El derecho a la igualdad de armas es vulnerado significativamente por el ejercicio

de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en

el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

3.2. Variables

a) Definición conceptual

- Variable independiente:

Derecho a la tutela jurisdiccional efectiva.

- Variable dependiente:
55

Defensa penal técnica ineficaz

b) Operacionalización de variable
VARIABLE DEFINICIÓN CONCEPTUAL INDICADORES INSTRUMENTO
“Es el derecho que tiene todo sujeto de -Derecho al debido proceso.
Derecho a la tutela derecho de acceder a un órgano -Derecho a la igualdad de armas
jurisdiccional jurisdiccional para solicitar la protección de . Cuestionario.
efectiva. una situación jurídica que se alega que está
siendo vulnerada o amenazada a través de
un proceso dotado de las mínimas garantías,
luego del cual se expedirá una resolución
fundada en Derecho con posibilidad de
ejecución. (Posada, 2003, p. 280).

“Entre las categorías para estimar una


Defensa penal defensa penal ineficaz podemos considerar: -Defensa técnica negligente. Cuestionario.
técnica ineficaz no desplegar una mínima actividad -Defensa técnica errónea
probatoria, la inactividad argumentativa a
favor de los intereses del imputado, también
la carencia de conocimiento técnico jurídico
del proceso penal, así como la falta de
interposición de recursos en detrimento de
los derechos del imputado; la indebida
fundamentación de los recursos interpuestos
57

y el abandono de la defensa” (Santiago,


2015, p. 33).
CAPÍTULO IV

METODOLOGÍA

4.1. Método de investigación

La investigación utilizó como método de investigación, el método

inductivo-deductivo.

(Sánchez, 2015) sobre el método inductivo refiere “que va de los hechos

particulares a afirmaciones de carácter general. Permite analizar casos

particulares a partir de los cuales se extraen conclusiones de carácter general. Es

muy importante por cuanto fundamenta la formulación de las hipótesis, la

investigación de leyes científicas y las demostraciones” (p. 53).

En tanto que para (Garret, 2016) en relación al método deductivo considera

“que parte de un marco general de referencia hacia algo en particular. Este

método se utiliza para inferir de lo general a lo específico, de lo universal a lo

individual” (p. 86).

4.2. Tipo de investigación

La presente investigación es de tipo jurídico social, que según (Saenz,

2012) “trata de responder a preguntas o problemas jurídicos concretos que se

presentan al investigador con el objeto de encontrar soluciones o respuestas que


59

puedan aplicarse de manera inmediata en contextos o situaciones específicas” (p.

56).

4.3. Nivel de investigación

La investigación es de carácter explicativo, que según (Sánchez, 2015),

consiste “en llegar a conocer las situaciones, costumbres y actitudes

predominantes a través de la descripción exacta de las actividades, objetos,

procesos y personas. Su meta no se limita a la recolección de datos, sino a la

predicción e identificación de las relaciones que existen entre dos o más

variables” (p. 193).

4.4. Diseño de investigación

El diseño de investigación que se empleó en la presente tesis es de carácter

no experimental, porque las variables no se manipularan deliberada e

intencionalmente. Asimismo, el diseño es de tipo transversal o transeccional,

porque los datos de estudio han sido recolectados en un determinado momento.

4.5. Población y muestra

 Población

La población se encuentra conformada por 100 jueces, fiscales y

abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de

Huancayo.

 Muestra

Se encuentra conformada por 80 jueces, fiscales y abogados

especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo, de

acuerdo a la fórmula muestral que se detalla a continuación:

z2.p.q.N

n = -----------------------------
60

S2 (N -1) + z2. p.q

n = Tamaño de la muestra.

N = Población

z = Nivel de confianza

p = Probabilidad a favor ( 0.50)

q = Probabilidad en contra ( 0.50)

s = Error de estimación.

& = 95 %

z = 1.96

p = 0.5

q = 0.5

s = 0.01

REMPLAZANDO:

(1.96) 2 ( 0.5) ( 0.5) (100)

n = -------------------------------------------------------

(0.050) 2 (100-1) + ( 1.96)2 ( 0.5) ( 0.5)

n = 80

Se utilizó el muestreo aleatorio simple, en donde cada elemento de

la población puede ser objeto de la muestra.

4.6. Técnicas e instrumentos de recolección de datos

 Técnicas de recolección de datos


61

En la presente investigación se utilizó la observación como técnicas

de recolección de datos: (Porras, 2001) refiere que la entrevista como

técnica de investigación

(Salazar, 2010) enuncia que la observación como técnica de

recolección de datos “busca establecer relaciones entre el objeto analizado

y lo que se pretende conocer o verificar de él. Para ello el investigador se

vale de sus cinco sentidos, y puede utilizar elementos y maquinarias que

amplíen su capacidad de análisis y que brinden mayor cantidad y calidad

de datos” (p. 34).

 Instrumentos de recolección de datos

El instrumento de recolección de datos que se utilizó es el

cuestionario, que de acuerdo a (Carrasco, 2015) es definida como:

“un procedimiento considerado clásico en las ciencias sociales

para la obtención y registro de datos. Su versatilidad permite

utilizarlo como instrumento de investigación y como

instrumento de evaluación de personas, procesos y programas

de formación. Es una técnica de evaluación que puede abarcar

aspectos cuantitativos y cualitativos. Su característica singular

radica en que, para registrar la información solicitada a los

mismos sujetos, ésta tiene lugar de una forma menos profunda

e impersonal” (p. 84).

4.7. Técnicas de procesamiento y análisis de datos

Se utilizó el software SPSS V. 25 para procesar los datos recolectados de la

aplicación del instrumento de investigación en la muestra seleccionada, asimismo


62

dichos datos serán expresados en gráficos y barras estadísticas para su análisis e

interpretación.

CAPÍTULO IV

RESULTADOS

5.1. Presentación de resultados

- ÍTEM NRO. 01:

Tabla 1 ¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente

ante casos de defensa penal ineficaz en la legislación peruana?

¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante


casos de defensa penal ineficaz en la legislación peruana?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado


Válid No 35 43,8 43,8 43,8
o Si 45 56,3 56,3 100,0
Total 80 100,0 100,0
63

Gráfico 1

Interpretación: De lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante casos de

defensa penal ineficaz en la legislación peruana, el 43,75% menciona que no, el 56,25%

menciona que sí.

- ÍTEM NRO. 02:

Tabla 2 ¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa

penal ineficaz?

¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa


penal ineficaz?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado


Válid No 15 18,8 18,8 18,8
o Si 65 81,3 81,3 100,0
Total 80 100,0 100,0
64

Gráfico 2

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto el derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa

penal ineficaz, el 18,75% menciona que no, el 81,25% menciona que sí.
65

- ÍTEM NRO. 03

Tabla 3 ¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de defensa

penal ineficaz en la legislación peruana?

¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de


defensa penal ineficaz en la legislación peruana?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje
acumulado
Válid No 65 81,3 81,3 81,3
o Si 15 18,8 18,8 100,0
Total 80 100,0 100,0

Gráfico 3

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto el derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de defensa

penal ineficaz en la legislación peruana, el 81,25% menciona que no, el 18,75% menciona

que sí.
66

- ÍTEM NRO. 04

Tabla 4 ¿En casos de defensa técnica negligente existe una real tutela para la parte

perjudicada, en la legislación peruana?

¿En casos de defensa técnica negligente existe una real tutela para la parte perjudicada,
en la legislación peruana?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado


Válid No 68 85,0 85,0 85,0
o Si 12 15,0 15,0 100,0
Total 80 100,0 100,0

Gr
áfico 4

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto que en casos de defensa técnica negligente existe una real tutela para la parte

perjudicada, en la legislación peruana, el 85,00% menciona que no, el 15,00% menciona que

sí.
67

- ÍTEM NRO. 05

Tabla 5 ¿En casos de defensa técnica errónea existe una real tutela para la parte perjudicada,

en la legislación peruana?

¿En casos de defensa técnica errónea existe una real tutela para la parte perjudicada,
en la legislación peruana?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado


Válid No 17 21,3 21,3 21,3
o Si 63 78,8 78,8 100,0
Total 80 100,0 100,0

Gráfico 5

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto que en casos de defensa técnica errónea existe una real tutela para la parte
68

perjudicada, en la legislación peruana, el 21,25% menciona que sí, el 78,75% menciona que

sí.

- ÍTEM NRO. 06

Tabla 6 ¿En casos que se evidencien que los abogados no desplieguen una mínima actividad

probatoria se tutela a la parte perjudicada?

¿En casos que se evidencien que los abogados no desplieguen una mínima actividad
probatoria se tutela a la parte perjudicada?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado


Válid No 57 71,3 71,3 71,3
o Si 23 28,7 28,7 100,0
Total 80 100,0 100,0

Gráfico 6

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto que en casos que se evidencien que los abogados no desplieguen una mínima
69

actividad probatoria se tutela ala parte perjudicada, el 71,25% menciona que no, el 28,75%

menciona sí.

- ÍTEM NRO. 07

Tabla 7 ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa, una actividad argumentativa

a favor de los intereses del imputado, se realiza una adecuada revisión para que el proceso

penal no perjudique a la parte imputada?

¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa, una actividad argumentativa a favor de los
intereses del imputado, se realiza una adecuada revisión para que el proceso penal no perjudique a
la parte imputada?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado


Válid No 56 70,0 70,0 70,0
o Si 24 30,0 30,0 100,0
Total 80 100,0 100,0

Gráfico 7
70

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto que en casos en donde se evidencie por parte de la defensa, una actividad

argumentativa a favor de los intereses del imputado, se realiza una adecuada revisión para

que el proceso penal no perjudique a la parte imputada, el 70,00% menciona que no, el

30,00% menciona que si

- ÍTEM NRO. 08

Tabla 8 ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una carencia de

conocimiento técnico jurídico del proceso penal, se busca tutelar a la parte perjudicada por

una defensa penal ineficaz?

¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una carencia de conocimiento técnico
jurídico del proceso penal, se busca tutelar a la parte perjudicada por una defensa penal
ineficaz?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado


Válid No 60 75,0 75,0 75,0
o Si 20 25,0 25,0 100,0
Total 80 100,0 100,0
71

Grá
fico 8

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto que en casos en donde se evidencie por parte de la defensa una carencia de

conocimiento técnico jurídico del proceso penal, se busca tutelar a la parte perjudicada por

una defensa penal ineficaz, el 75,00% menciona que no, el 25,00% menciona que sí.

- ÍTEM NRO. 09

Tabla 9 ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una falta de interposición de

recursos en detrimento de los derechos del imputado, se busca tutelar a la parte perjudicada

por una defensa penal ineficaz?

¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una falta de interposición de
recursos en detrimento de los derechos del imputado, se busca tutelar a la parte
perjudicada por una defensa penal ineficaz?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado


Válid No 57 71,3 71,3 71,3
o Si 23 28,7 28,7 100,0
Total 80 100,0 100,0
72

Gráfico 9

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,

respecto que en casos en donde se evidencie por parte de la defensa una falta de interposición

de recursos en detrimento de los derechos del imputado, se busca tutelar a la parte

perjudicada por una defensa penal ineficaz, el 71,25% menciona que no, el 28,75% menciona

que sí.

- ÍTEM NRO. 10

Tabla 10 ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una indebida
fundamentación de los recursos interpuestos, se busca tutelar a la parte perjudicada por una
defensa penal ineficaz?
¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una indebida
fundamentación de los recursos interpuestos, se busca tutelar a la parte
perjudicada por una defensa penal ineficaz?

Frecuencia Porcentaje Porcentaje Porcentaje acumulado


válido
73

Válid No 61 76,3 76,3 76,3


o Si 19 23,8 23,8 100,0
Total 80 100,0 100,0

Gráfico 10

Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,

fiscales y abogados especialistas en derecho procesal penal de la ciudad de Huancayo,

respecto que en casos en donde se evidencie por parte de la defensa una indebida

fundamentación de los recursos interpuestos, se busca tutelar a la parte perjudicada por una

defensa penal ineficaz, el 76,25% menciona que no, el 23,75% menciona que sí.

5.2. Contrastación de la hipótesis

5.2.1. Contrastación de la Hipótesis General:

Supuestos:

Ha: El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es vulnerado significativamente por el

ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el

Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.


74

Ho0 El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva no es vulnerado significativamente

por el ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública,

en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

Resumen de datos procesados:

.
¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante casos de
defensa penal ineficaz en la legislación peruana?
N observado N esperada Residuo
Si 45 40,0 5,0
No 35 40,0 -5,0
Total 80

Resultado de la prueba de Chi cuadrado

Estadísticos de prueba
¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante casos de defensa penal ineficaz
en la legislación peruana?
Chi-cuadrado 1, 250a
gl 1
Sig. asintótica ,264
a. 0 casillas (0,0%) han esperado frecuencias menores que 5. La frecuencia mínima de casilla esperada es 40,0.

1) Si p valor (Sig.) < 0.050(5%) existe correlación = se rechaza Ho y se acepta Ha

2) Si p valor (Sig.) > 0.050 (5%) no existe correlación = Se rechaza Ha y se acepta Ho

De los datos observados, se tiene que, para chi cuadrado de 1, 250a, el p valor (Sig.) = a

0.000 < 0.050(5%), por lo tanto, se determina que existe correlación; de modo que se

rechaza la hipótesis nula Ho y se acepta la hipótesis alternativa Ha.

CONCLUSIÓN: Existe suficiente evidencia estadística para aceptar la hipótesis

alternativa Ha y rechazar la hipótesis nula Ho, de modo que, en efecto, El derecho a la

tutela jurisdiccional efectiva es vulnerado significativamente por el ejercicio de una


75

defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial

de Junín, sede Huancayo, 2020.

5.2.2. Contrastación de hipótesis especifica 1


Supuestos:
- Ha1: El derecho al debido proceso es vulnerado significativamente por el ejercicio de

una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el

Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

- Ho1: El derecho al debido proceso no es vulnerado significativamente por el ejercicio

de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el

Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

Resumen de datos procesados:

¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa penal ineficaz?
N observado N esperada Residuo
Si 65 40,0 25,0
No 15 40,0 -25,0
Total 80

Resultado de la prueba de Chi cuadrado

Estadísticos de prueba
¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa penal ineficaz?
Chi-cuadrado 31, 250a
gl 1
Sig. asintótica ,000
a. 0 casillas (0,0%) han esperado frecuencias menores que 5. La frecuencia mínima de casilla esperada es 40,0.

1) Si p valor (Sig.) < 0.050(5%) existe correlación = se rechaza Ho y se acepta Ha

2) Si p valor (Sig.) > 0.050 (5%) no existe correlación = Se rechaza Ha y se acepta Ho


76

De los datos observados, se tiene que, para chi cuadrado de 31, 250a, el p valor (Sig.) =

a 0.000 < 0.050(5%), por lo tanto, se determina que existe correlación; de modo que se

rechaza la hipótesis nula Ho y se acepta la hipótesis alternativa Ha.

CONCLUSIÓN: Existe suficiente evidencia estadística para aceptar la hipótesis

alternativa Ha y rechazar la hipótesis nula Ho, de modo que, en efecto, El derecho al

debido proceso es vulnerado significativamente por el ejercicio de una de una defensa

penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de

Junín, sede Huancayo, 2020

5.2.3. Contrastación de hipótesis especifica 2

Supuestos:

Ha2: El derecho a la igualdad de armas es vulnerado significativamente por el ejercicio

de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el

Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

Ho2: El derecho a la igualdad de armas no es vulnerado significativamente por el

ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa

pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.

Resumen de datos procesados:

¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de defensa penal
ineficaz en la legislación peruana?
N observado N esperada Residuo
Si 15 40,0 -25,0
No 65 40,0 25,0
Total 80

Resultado de la prueba de Chi cuadrado


77

Estadísticos de prueba
¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de defensa penal ineficaz
en la legislación peruana?
Chi-cuadrado 31, 250a
gl 1
Sig. asintótica ,000
a. 0 casillas (0,0%) han esperado frecuencias menores que 5. La frecuencia mínima de casilla esperada es 40,0.

1) Si p valor (Sig.) < 0.050(5%) existe correlación = se rechaza Ho y se acepta Ha

2) Si p valor (Sig.) > 0.050 (5%) no existe correlación = Se rechaza Ha y se acepta Ho

De los datos observados, se tiene que, para chi cuadrado de 31, 250a, el p valor (Sig.) =

a 0.000 < 0.050(5%), por lo tanto, se determina que existe correlación; de modo que se

rechaza la hipótesis nula Ho y se acepta la hipótesis alternativa Ha.

CONCLUSIÓN: Existe suficiente evidencia estadística para aceptar la hipótesis alternativa

Ha y rechazar la hipótesis nula Ho, de modo que, en efecto, El derecho a la igualdad de armas

es vulnerado significativamente por el ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz

en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.


78

ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS

Para nadie es un secreto que todo investigado, desde el momento que es citado por

personal de la Policía Nacional, tiene el Derecho Constitucional a contar un Abogado de su

Libre elección y en caso no cuente con recursos suficientes, a contar con un Defensor

Público, el tema se torna engorroso cuando no se tiene medios para contratar un Abogado

particular y en el lugar donde se viene investigando el caso, no cuenta con defensor público,

mucho menos que sea especializado, y en muchas ocasiones, el Juez Penal, en el fin de no

quebrar sus audiencias, designa a cualquier abogado particular para que pueda acompañar en

su declaración al investigado y de esa manera continuar con el proceso, lo cual desde todo

punto de vista, no es constitucional, ni mucho menos ético por parte del Juez penal, que viene

conociendo el caso, afectando de esta manera gravemente el derecho constitucional de

investigado, en caso de no contar con un Abogado de su elección a contar con un Abogado de

la Defensa Pública especializado en el nuevo modelo procesal y de esa manera poder darle

legalidad a la diligencia, no obstante que dicho derecho tiene su reconocimiento

constitucional, su libre elección; y a lo que consagra la Declaración Universal de los

Derechos Humanos en su artículo 11° inciso 1 y la Convención Americana de los Derechos

Humanos artículo 8° inciso 2, parágrafo e); en concordancia con el artículo 9° del título

Preliminar del Código Procesal Penal y el artículo 71° numeral 1 y artículo 80° y 85° del

mismo corpus iure.


79

Concordante también con el artículo 2° de la Ley N° 29360 Ley de la Defensa

Publica, consiguientemente, al no contar el investigado con un abogado de su libre elección o

un Abogado especializado de la defensa pública, no solo afecta los derechos del investigado

reconocidos a nivel interno y constitucionalmente, sino que también tienen reconocimiento

supranacional, por ello el interés en querer desarrollar la presente tesis, observando que en

nuestra realidad, en el cual pese a tener el investigado derechos constitucionales y

supranacionales, no se viene respetando el debido proceso ni los derechos constitucionales

del investigado, pues no cuentan con defensor público, ni mucho menos que sea

especializado, en el nuevo modelo procesal penal.

En este contexto, el derecho de defensa como garantía del debido proceso en nuestra

realidad del proceso penal, se afectan estos derechos constitucionales cuando el derecho de

defensa no es eficaz, es decir, es meramente formal, ya que su única finalidad es la de

legitimar el proceso, para dar legalidad a una diligencia, es decir, utilizada solo como

instrumento para viabilizar el desarrollo de las audiencias, siendo común observar a jueces y

fiscales que requieren la participación del abogado defensor con la única finalidad de llevar

adelante sus diligencias, sin interesarles si el defensor tiene conocimiento mínimo del caso,

en esta situación cuando el letrado no elabora mínimamente una estrategia de defensa, en el

extremo de que muchas veces no ha tenido acceso al expediente o carpeta del caso,

convirtiéndose el letrado en un “convidado de piedra”, siendo su única finalidad la de dar

legalidad a una diligencia., por ello la necesidad de realizar un cambio sustancia al momento

de la designación de un abogado defensor en caso sea este público deberá ser especialista

nuevo código procesal penal debiendo pare ello ser la selección a través del Ministerio de

Justicia riguroso, a fin de no vulnerar los derechos de los investigado por una deficiente

defensa.
80

Para asegurar que el imputado cuente con defensor técnico dentro del proceso penal

en el momento que lo necesite, se le garantiza el derecho a contar con un defensor de oficio.

Cuando el sujeto pasivo del proceso penal no ejerce su derecho a nombrar abogado el juez

tiene el deber de designarle uno de oficio, al que se le asigna la responsabilidad de la defensa

técnica del imputado. El abogado de oficio es el defensor técnico del imputado en el proceso

penal, que asume la misma función y responsabilidad del aboga do de confianza (el

nombrado por el procesado); la única diferencia entre ambos es la fuente de la designación

como defensor.

La defensa de oficio tiene su razón de ser en la importancia de los derechos

fundamentales que son afectados con la persecución penal de una persona, que ha convertido

a la defensa técnica en una exigencia de validez del proceso penal; si el procesado no designa

abogado el Estado le nombra un defensor de oficio, pues la garantía de su derecho a la

defensa es una condición indispensable para que pueda realizar un proceso penal debido o

justo. 28

El derecho a contar con un defensor de oficio no se garantiza con cualquier tipo de

defensa; esta tiene que ser efectiva. La protección de los principios de igualdad y

contradicción exige que el Estado provea al justiciable de una real e idónea defensa técnica

en el proceso penal.

Momento a partir del cual tiene vigencia la garantía de la defensa procesal mediante la

designación de defensor de oficio La vigencia de la garantía de la defensa para el imputado

comienza con el inicio de la persecución penal. El significado de persecución penal para la

determinación del inicio de la vigencia de la garantía de la defensa ha sido establecido de la

manera más amplia, para que aquella se extienda al procedimiento preliminar, tanto en el

ámbito judicial, en el fiscal como en el policial, en el que la garantía de la defensa es tan


81

necesaria por los severos problemas que existen en la investigación policial para que el

investigado —a través de su defensa— proteja otros derechos fundamentales.

El artículo 139, inciso 14, de la Constitución fija como momento de inicio de la

vigencia de la garantía de la defensa la citación o detención por la autoridad. El criterio que

determina a partir de cuándo tiene vigencia la garantía de la defensa procesal es el peligro de

afectación de derechos fundamentales por decisión de la autoridad, sea judicial, fiscal o

policial.

El proceso penal, por su objeto, desde su fase inicial —incluyendo el procedimiento

preliminar policial— produce algún tipo de afectación de los derechos fundamentales de la

persona sometida a la persecución penal, por lo que es imprescindible garantizarle la defensa

con el fin de que tenga la posibilidad de lograr una resolución fiscal o judicial fundada en

derecho.

El derecho de contar con un defensor de oficio es exigible al Estado desde el

momento en que resulte necesaria la asistencia de abogado, por la posibilidad o el

sometimiento a persecución penal. Al investigado, imputado, acusado o sentenciado debe

garantizársele el derecho de contar con un defensor de oficio en todas las etapas del proceso

penal.

San Martín (2019) refiere que “el derecho a la defensa nace cuando a la persona se le

vincula con la comisión de un delito, incluso desde antes de la formulación de la imputación

criminal formal en el proceso penal, es decir, que también tiene vigencia en el procedimiento

preliminar.” (p. 90).

Por su parte, Sánchez (2019) considera igualmente que el derecho a la defensa, y

específicamente a ser asistido por un abogado, rige durante todo el proceso penal, “y aun

antes, desde la etapa de la investigación inicial o policial”. Según Montero (2020), el derecho

a la defensa debe ser garantizado “a partir del momento en que pueda entenderse que exista
82

imputación contra una persona determinada; esto es, no cabrá esperar a que en el proceso se

haya formulado acusación formal, lo que se realiza normalmente en una fase avanzada de las

actuaciones, sino que bastará que exista cualquier forma de imputación”.

De acuerdo con Moreno (2018), la primera consecuencia del reconocimiento

constitucional de la defensa como derecho fundamental es la garantía que se da a la persona,

no solo desde que se formula la acusación, sino desde el instante en que surge la imputación

criminal contra dicha persona, esto es, desde el procedimiento preliminar, y “a lo largo de

todas las actuaciones procesales”.

En opinión de Ramos (2019), la persona tiene derecho a defenderse desde que toma

conocimiento, de cualquier forma, de la existencia de una persecución penal en su contra. 38

Por su parte, Binder (2020) sostiene firmemente que “el derecho de defensa no puede tener

limitaciones”, y que en la práctica resulta peligrosa la limitación temporal que plantea que la

defensa solamente es necesaria a partir de la existencia de una imputación formal,

razonamiento que califica de completamente erróneo, pues la defensa surge a partir de una

imputación de delito contra una persona, por más vaga o informal que esta sea.

Cuéllar y Montealegre (2020) afirman que la defensa ha de ser unitaria y continua; es

decir, que no puede existir ninguna etapa de la persecución penal en la que no se garantice la

defensa, de allí que no se admita que, en el procedimiento preliminar, so pretexto de que en el

juicio oral habrá la oportunidad de una amplia defensa, no se asegure que el investigado

pueda defenderse.

Según Cafferata (2017), el derecho a la defensa debe ser reconocido desde el primer

momento de la persecución penal. En el mismo sentido se manifiestan e Gimeno y Díaz

(2019) al señalar que el derecho de defensa nace con la imputación.

La interpretación de los artículos 67 y 68 del Código de Procedimientos Penales de

1940 establece que el defensor de oficio asiste a la persona desde el procedimiento preliminar
83

policial; fija como su obligación el defender al imputado en “las diligencias previas a la

acción penal, durante la instrucción y el juicio oral”. Un criterio material, que considera que

el derecho al defensor técnico debe garantizarse desde el momento en que surge el peligro

para los derechos fundamentales de la persona, lo fijará a la apertura del procedimiento

preliminar policial o fiscal; y un criterio formal, que considera que es en el momento de la

formulación de la imputación, lo fijará con la apertura del proceso penal.

La defensa procesal, como ya se dijo, tiene la categoría de garantía porque constituye

un derecho fundamental, lo que a su vez determina que sea irrenunciable. Al respecto, opinan

especialistas de diversos países: El constitucionalista chileno Nogueira (2020) expresa que

los derechos fundamentales son irrenunciables porque resultan consubstanciales a la dignidad

humana; ningún ser humano puede hacer abandono de ellos.

El maestro alemán Roxín (2019) afirma que por ser el abogado el garante de los

derechos fundamentales de la persona en el proceso penal, como el de la presunción de

inocencia, la defensa técnica es irrenunciable porque el imputado no está en condiciones

suficientes de satisfacer las necesidades de su defensa, por falta de capacidad, de

conocimientos técnicos, o por su situación personal.

En opinión de Ramos (2020) la complejidad de las leyes hace obligatoria la defensa

técnica en el proceso penal, la que —para no afectar la libertad de elección de abogado— se

implementa por defensor de oficio, desde que se formula la imputación contra la persona o se

le detiene, siendo deber del abogado de oficio asistirla hasta que aquella no ejercite su

libertad de elección.

Binder (2020) explica que al ser la defensa un derecho de doble vertiente,

manifestación del respeto a la dignidad humana y manifestación de una aplicación legítima

del poder penal del Estado, se exige que el imputado ejerza la defensa con asistencia letrada,

de allí que la defensa técnica sea irrenunciable.


84

La defensa es un derecho inalienable de la persona porque es una manifestación de su

libertad; asimismo, constituye una cuestión de orden público, porque la sociedad tiene el

interés de que solo se sancione penalmente al culpable, cuya responsabilidad únicamente

puede determinarse a través de un proceso penal en el que se haya garantizado la defensa del

imputado.

Al ser la defensa derecho inalienable y cuestión de orden público, el encausado no

puede renunciar a ella, la que se le debe garantizar “aun contra su voluntad”, asignándole un

abogado que lo defienda técnicamente en el proceso penal. En los sistemas procesales penales

en los que se establezca que la defensa es irrenunciable, el abogado es imprescindible;

“ningún proceso puede carecer de defensor”.

La defensa es necesaria y obligatoria “aun en contra de la voluntad del imputado”; si

se niega a hacerlo, el Estado debe suministrarle de oficio un defensor oficial que cumpla con

la función de defenderlo.

No basta que la defensa sea necesaria y obligatoria para que la garantía constitucional

cumpla su finalidad en el proceso penal; la defensa tiene que ser efectiva, lo que significa

desarrollar una oposición —respuesta, antítesis o contradicción— a la acción penal o a la

pretensión punitiva. Así, Cafferata (2018) puntualiza que la mera existencia de defensor suele

ser insuficiente por sí sola para garantizar la igualdad de armas en el proceso penal, pues

solamente brinda una “posibilidad formal de igualdad”; el equilibrio de las partes reclama

“una actividad profesional diligente y eficaz del defensor”. Si no hay defensa eficaz se

considera “un abandono implícito de la defensa” que demanda la sustitución de abogado y

provoca la nulidad de los actos procesales efectuados sin defensa.

A su vez, Jauchen (2020) establece claramente que no basta que se dé al imputado la

oportunidad de designar abogado, se exige que en el proceso penal aquel realice una defensa

eficaz: “es imprescindible que el defensor agote pormenorizadamente una razonada


85

refutación de las pruebas y fundamentos de cargo, tanto desde el punto de vista de hecho

como de derecho”.

Prado (2019) afirma que el requisito de la efectiva asistencia legal no se cumple con

el solo hecho de que la persona cuente con abogado en el proceso penal, se exige que el

abogado realice un asesoramiento legal efectivo.

Por su parte, Moreno (2018) sostiene que el derecho fundamental a la asistencia de

abogado no se puede reducir a una mera designación formal, correspondiendo al juez adoptar

medidas extremas para que en el proceso penal la defensa sea real y efectiva.

La defensa técnica eficaz exige que no se realice ningún acto en el proceso penal,

cuyo objeto pueda incidir en la situación jurídica del imputado, sin la asistencia de abogado

defensor. La defensa eficaz exige que la persona cuente con la “debida y suficiente defensa

técnica” desde el inicio mismo de la persecución penal, ya sea con la formulación de la

imputación o con la detención.

La defensa eficaz exige que no exista “ningún lapso de tiempo por mínimo que sea”

desde la formulación de la imputación, la detención, o el inicio de la persecución penal, sin

que la persona cuente con la asistencia y representación de abogado defensor. La defensa

eficaz no deja de ser una exigencia por la negativa del imputado a designar abogado; ante tal

omisión, rápidamente el juez debe asignar al imputado un defensor de oficio, “quien a su vez

de inmediato debe tomar intervención en la causa y realizar todas las tareas que son

inherentes a la defensa, ésa es su obligación funcional que no puede omitir”.

La defensa eficaz no deja de ser una exigencia por el abandono del abogado; en caso

de que ello sucediera el juez deberá disponer su inmediata sustitución, incluso el letrado tiene

el deber de mantenerse hasta que sea sustituido por otro.

La negligencia, inactividad, la ignorancia de la ley o el descuido del defensor no

justifican el estado de indefensión del imputado en el proceso penal. El deber del Estado de
86

garantizar el derecho a contar con un defensor técnico no se cumple con el simple

nombramiento o designación de un abogado de oficio o de confianza, este tiene que asistir al

imputado real e idóneamente en la causa penal.

La garantía de los derechos fundamentales se implementa a través del establecimiento

de un conjunto de requisitos para la realización de los actos procesales o se regulan

secuencias entre actos; por ejemplo, para garantizar el derecho a la defensa se exige que en la

declaración instructiva el inculpado sea asistido por un abogado; para la realización de la

pericia se tiene que designar peritos, comunicarlo al inculpado para la posibilidad de formular

cuestión probatoria, la juramentación del perito, la presentación de la pericia, su puesta a

disposición del imputado, el examen del perito con participación del procesado y su defensor,

así como la apreciación por el juez de los argumentos de defensa que se formulen respecto de

la pericia. Los requisitos o las secuencias necesarias previstas en la ley son las formas

procesales, cuando se inobservan por incumplimiento de un requisito o el rompimiento de

una secuencia necesaria, la actividad procesal es inválida o defectuosa.

La eficacia del régimen de nulidades procesales permite controlar el grado de

funcionamiento de las garantías procesales y por ende el compromiso de la sociedad

organizada en el Estado respecto a los derechos fundamentales de la persona. El

entendimiento de que las formas son las garantías de los derechos fundamentales produjo una

nueva ingeniería procesal, que se orienta —como señala el maestro italiano Ferrajoli (2020)

— a la contención de la violencia y la arbitrariedad del poder penal y que es el fundamento

del sistema de garantías que hoy debe constituir el proceso penal. El examen dogmático

jurídico del artículo 298 del Código de Procedimientos Penales y su sistematización con las

normas procesales penales constitucionales (en las que se incluyen las contenidas en los

tratados internacionales en materia de derechos humanos), permite establecer el fundamento

y los elementos de la nulidad procesal.


87

Como el estado de anormalidad del acto procesal, originado en la carencia de algunos

de sus elementos constitutivos, o en vicios existentes que potencialmente lo coloca en

situación de ser declarado judicialmente inválido. Prado (2020), establece correctamente que

en el proceso penal las nulidades procesales tienen un doble fundamento constitucional: la

garantía del debido proceso y la garantía de la defensa procesal.

Actualmente se ha perfeccionado la finalidad de la institución de la nulidad procesal;

ya no se trata de una sanción al incumplimiento de normas procesales, sino de un mecanismo

de protección de la persona frente a la violación de sus derechos fundamentales que la

Constitución y los tratados sobre derechos humanos le garantizan en el proceso judicial.

El fundamento constitucional de la nulidad procesal constituye el criterio que

determina cuándo la infracción de una forma procesal deberá provocar la invalidez del acto

procesal.

El fundamento constitucional de la nulidad procesal permite, asimismo, diferenciar las

nulidades procesales absolutas de las relativas. Si la forma procesal violada ha sido

establecida con la finalidad de hacer efectiva una garantía constitucional de la persona

sometida a proceso penal, el acto procesal anormal provoca una nulidad procesal absoluta.

Las formas procesales cuya inobservancia genera la nulidad absoluta son las que

guardan relación directa con las disposiciones constitucionales que ponen límites al poder

punitivo estatal o que reconocen al justiciable derecho en el proceso penal; por ejemplo, las

reglas de la prohibición de la persecución penal múltiple, o de la prohibición de la reformatio

in peius.

Si la forma procesal inobservada no guarda relación directa con una garantía

constitucional del imputado provoca solamente una nulidad procesal relativa, por ejemplo la

exigencia de numerar las resoluciones judiciales, su omisión no provoca per se la declaración

de invalidez de la resolución judicial.


88

Las nulidades procesales absolutas producen el deber del órgano jurisdiccional de

declarar la invalidez del acto procesal. En cambio, las nulidades procesales relativas no lo

producen, pues la declaración de invalidez depende de la solicitud del justiciable afectado y

la no posibilidad de aplicar ninguno de los filtros de la nulidad procesal. En el caso de las

nulidades relativas la declaración de invalidez del acto procesal dependerá de su petición por

alguna de las partes del proceso y la verificación de la no aplicación de ninguno de los

principios que constituyen los filtros de las nulidades procesales; así, por ejemplo, el

principio de convalidación determina que si la nulidad relativa no es cuestionada por el

afectado en la primera oportunidad procesal posterior a su realización, la infracción de la

forma procesal queda convalidada y el acto procesal surte efectos.


89

CONCLUSIONES

1. El investigado al no contar con un abogado defensor especializado en técnicas de

litigación oral en el Nuevo Código Procesal Penal, se afecta gravemente el derecho

constitucional del derecho a la defensa toda vez que este pierda la ocasión de rebatir y

ofrecer medios de prueba que demuestren su inocencia o atenúen su responsabilidad.

2. El debido proceso penal, tiene su reconocimiento no solo a nivel constitucional, sino que

la Corte Interamericana de Derechos Humanos también lo ha señalado así indicando que

es garantía de un debido proceso el contar con una defensa técnica especializada.

3. En más de una ocasión muchas audiencias y sentencias han sido declaradas nulas por el

superior en grado, por no contar el investigado con una defensa técnica especializada.
90

RECOMENDACIONES

1. Se exhorte al Ministerio de Justicia que al momento de designar abogados para casos

penales sean estos con amplio conocimiento del nuevo modelo procesal penal, lo cual

deberán acreditar con estudios de posgrado, diplomados y certámenes académicos en

dicha materia.

2. Se exhorte a los jueces penales a través del Presidente del Poder Judicial de cada Corte

Superior que cuando adviertan una defensa penal ineficaz, sea puesto en conocimiento

público a fin de que se pueda corregir dicho hecho y de ser el caso el reemplazo del

defensor público.

3. Se recomienda que los Jueces penales, pongan en conocimiento del coordinador del

Ministerio de Justicia y Derechos Humanos cuando estén frente a un supuesto en que la

defensa del investigado a todas luces resulta ineficaz ello a fin de no vulnerar el

derecho del investigo a tener una defensa técnica especializada.


91

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Argentina”, en Ius et Praxis, vol. 5, N° 1, Talca.

San Martín (2015). Derecho procesal penal, Tomo I, Lima: INPECCP.


93

ANEXOS
MATRIZ DE CONSISTENCIA

Título: LA VULNERACIÓN DE LA TUTELA JURISDICCIONAL EFECTIVA POR EL EJERCICIO DE UNA DEFENSA PENAL
TÉCNICA INEFICAZ EN EL ÁMBITO DE LA DEFENSA PÚBLICA.

PROBLEMAS OBJETIVOS HIPÓTESIS VARIABLES INDICADORES METODOLOGÍA

GENERAL: GENERAL: GENERAL: MÉTODO DE INVESTIGACIÓN:


INDEPENDIENTE: Inductivo-deductivo
¿De qué manera se Determinar de qué manera El derecho a la tutela
vulnera el derecho a la se vulnera el derecho a la jurisdiccional efectiva es Derecho a la tutela -Derecho al debido TIPO DE INVESTIGACIÓN:
tutela jurisdiccional tutela jurisdiccional vulnerado significativamente jurisdiccional proceso. Investigación jurídica social.
efectiva por el ejercicio efectiva por el ejercicio de por el ejercicio de una efectiva. -Derecho a la igualdad de
de una defensa penal una defensa penal técnica defensa penal técnica armas NIVEL DE INVESTIGACIÓN:
técnica ineficaz en el ineficaz en el ámbito de la ineficaz en el ámbito de la Nivel explicativo.
ámbito de la defensa defensa pública, en el defensa pública, en el
pública, en el Distrito Distrito Judicial de Junín, Distrito Judicial de Junín, DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN:
Judicial de Junín, sede sede Huancayo, 2020. sede Huancayo, 2020. Diseño transversal, no experimental.
Huancayo, 2020?
ESPECÍFICOS ESPECÍFICAS POBLACIÓN Y MUESTRA:
ESPECÍFICOS POBLACIÓN:
-Establecer cómo se -El derecho al debido DEPENDIENTE: -Defensa técnica La población se encuentra conformada por
-¿Cómo se vulnera el vulnera el derecho al proceso es vulnerado negligente. 100 jueces, fiscales y abogados especialistas
derecho al debido debido proceso por el significativamente por el Defensa penal técnica -Defensa técnica errónea en Derecho Procesal Penal de la ciudad de
proceso por el ejercicio ejercicio de una de una ejercicio de una de una ineficaz. Huancayo.
de una de una defensa defensa penal técnica defensa penal técnica MUESTRA:
penal técnica ineficaz en ineficaz en el ámbito de la ineficaz en el ámbito de la Se encuentra conformada por 80 jueces,
el ámbito de la defensa defensa pública, en el defensa pública, en el fiscales y abogados especialistas en Derecho
pública, en el Distrito Distrito Judicial de Junín, Distrito Judicial de Junín, Procesal Penal de la ciudad de Huancayo.
Judicial de Junín, sede sede Huancayo, 2020. sede Huancayo, 2020.
Huancayo, 2020? TÉCNICAS DE RECOPILACIÓN DE
-Determinar de qué manera -El derecho a la igualdad de DATOS:
-¿De qué manera se se vulnera el derecho a la armas es vulnerado Observación.
95

vulnera el derecho a la igualdad de armas por el significativamente por el


igualdad de armas por el ejercicio de una de una ejercicio de una de una INSTRUMENTO DE INVESTIGACIÓN
ejercicio de una de una defensa penal técnica defensa penal técnica Cuestionario.
defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la ineficaz en el ámbito de la
ineficaz en el ámbito de defensa pública, en el defensa pública, en el
la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, Distrito Judicial de Junín,
Distrito Judicial de sede Huancayo, 2020. sede Huancayo, 2020.
Junín, sede Huancayo,
2020?
96

CUESTIONARIO

UNIVERSIDAD PERUANA LOS ANDES


FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS
POLÍTICAS

TITULO Y OBJETIVO. - El siguiente cuestionario tiene como objetivo conocer la


problemática sobre la investigación titulada: “La vulneración de la tutela jurisdiccional
efectiva por el ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa
pública”.
INSTRUCCIÓN. Lea usted atentamente el presente cuestionario y responda a las
siguientes preguntas, marcando con una X la que considere pertinente:

1. ¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante

casos de defensa penal ineficaz en la legislación peruana?

a) Si b) No

MAS NO

2. ¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de

defensa penal ineficaz?

a) Si b) No

MAS SI

3. ¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de

defensa penal ineficaz en la legislación peruana?

a) Si b) No

MAS NO

4. ¿En casos de defensa técnica negligente existe una real tutela para la parte

perjudicada, en la legislación peruana?

a) Si b) No

MAS NO
97

5. ¿En casos de defensa técnica errónea existe una real tutela para la parte

perjudicada, en la legislación peruana?

a) Si b) No

MAS SI

6. ¿En casos que se evidencien que los abogados no desplieguen una mínima

actividad probatoria se tutela a la parte perjudicada?

a) Si b) No

MAS NO

7. ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa, una actividad

argumentativa a favor de los intereses del imputado, se realiza una adecuada

revisión para que el proceso penal no perjudique a la parte imputada?

a) Si b) No

MAS NO

8. ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una carencia de

conocimiento técnico jurídico del proceso penal, se busca tutelar a la parte

perjudicada por una defensa penal ineficaz?

a) Si b) No

MAS NO

9. ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una falta de

interposición de recursos en detrimento de los derechos del imputado, se busca

tutelar a la parte perjudicada por una defensa penal ineficaz?

a) Si b) No

MAS NO
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10. ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una indebida

fundamentación de los recursos interpuestos, se busca tutelar a la parte

perjudicada por una defensa penal ineficaz?

a) Si b) No

MAS NO

Gracias
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