UNIVERSIDAD PERUANA LOS ANDES
Facultad de Derecho y Ciencia Política.
Escuela Profesional de Derecho
INFORME FINAL DE TESIS
Título : LA VULNERACIÓN DE LA TUTELA
JURISDICCIONAL EFECTIVA POR EL
EJERCICIO DE UNA DEFENSA PENAL
TÉCNICA INEFICAZ EN EL ÁMBITO
DE LA DEFENSA PÚBLICA.
Para Optar : EL TITULO PROFESIONAL DE ABOGADO
Autora : BACH.
Asesora : DR.
Línea de Investigación
Institucional : DESARROLLO HUMANO Y DERECHOS
Fecha de Inicio y Culminación: ENERO 2021 –DICIEMBRE 2021
Huancayo – Perú
2022
DEDICATORIA:
A mi familia, por todo el apoyo que me brindan,
el amor infinito hacia ellos y a Dios.
AGRADECIMIENTO
Agradezco a todas las personas que me han
apoyado en el desarrollo de la presente
investigación, ya que sin su apoyo hubiera sido
imposible de terminarlo, toda vez que para
redactarlo ha sido necesario poder contar con
diferentes materiales bibliográficos, así como
también agradezco a las personas que han
participado en la aplicación del instrumento de
investigación.
INTRODUCCIÓN
El derecho a la defensa es un derecho fundamental de naturaleza procesal que según
Espinoza (2020) forma parte de las garantías del debido proceso y, en ese sentido, “se le
concibe de dos maneras: como principio de interdicción para afrontar cualquier indefensión;
y como principio de contradicción de los actos procesales que pudieran repercutir en la
situación jurídica de algunas partes, sea en un proceso o procedimiento, o en el caso de un
tercero con interés” (p. 90).
El derecho a defenderse está con el imputado desde que es sometido a investigación y
hasta la culminación del proceso. También sostiene que el derecho a la defensa tiene base
constitucional y supranacional, pues al detenido no se le puede privar del derecho de defensa
en ningún estado del proceso y se le tiene que informar “inmediatamente” y por escrito de la
causa o razones de su detención.
Al respecto, el maestro Binder (2020) explica que el derecho a la defensa “cumple en el
proceso penal una función especial, pues no solo actúa junto al resto de garantías procesales,
sino que es la garantía que torna operativa a todas las demás, de allí que la garantía de la
defensa no pueda ser puesta en el mismo plano que las otras garantías procesales” (p. 111).
La primera consecuencia del reconocimiento constitucional del derecho de defensa
como derecho fundamental, es su garantía a la persona no solo desde que se formula la
acusación, sino desde el instante en que surge la imputación criminal contra una persona, esto
es, desde el procedimiento preliminar, y a lo largo de todas las actuaciones procesales
En ese contexto, el derecho de defensa está presente desde el inicio de las
investigaciones preliminares hasta su culminación —condena o absolución—, pues bien, nos
afirma Cafferata (2020) que “el derecho a la defensa debe ser reconocida desde el primer
momento de la persecución penal” (p. 11); consecuentemente, el derecho de defensa nace con
la imputación.
Atendiendo a lo anteriormente señalado, el derecho a la defensa es de carácter procesal,
en tal sentido, su contenido es muy bien explicado por Nakazaki (2020), el cual refiere que
tiene un contenido positivo y otro negativo.
Asimismo, la investigación se ha estructurado de acuerdo a lo exigido por el formato
publicado por el Reglamento de la Universidad Peruana Los Andes.
En el primer capítulo se ha planteado desarrollar el aspecto relacionado al
Planteamiento del problema, capítulo muy importante, ya que se ha podido explicar por qué
el tema escogido constituye un problema de relevancia y actualidad, ya que, de lo observado,
se ha podido evaluar cómo las políticas públicas empleadas por el Estado peruano, no han
funcionado para erradicar los niveles de violencia contra la mujer. También, en este capítulo,
se han considerado los ítems referidos a los objetivos, justificaciones y las hipótesis y
variables de estudio.
En el segundo capítulo denominado Marco teórico de la investigación, se desarrollan
ítems como: antecedentes de la investigación, marco histórico, bases teóricas de la
investigación, marco conceptual y marco legal.
En tal sentido, este capítulo da cuenta de aspectos fundamentales como el estudio de la
violencia en nuestro país, así como también de las legislaciones que constituyen tanto el
bloque de constitucionalidad como de legalidad en donde se han fijado las principales normas
a efectos de poder tutelar jurídicamente a las víctimas de violencia.
En el tercer capítulo vinculado a la Metodología, se han considerado los aspectos
relacionados a la explicación fundamental de los caracteres de forma empleados para articular
la estructura de la tesis, así, se han planteado los temas vinculados al nivel, método, diseño,
tipo, población y muestra, así como también se han detallado las técnicas y el instrumento de
investigación formulado.
En el cuarto capítulo referido a los Resultados, siendo importante dar cuenta que aquí,
se han explicado los aspectos vinculados a la presentación de resultados estructura de acuerdo
al programa estadístico empleado, asimismo, se ha estimado pertinente utilizar la
contrastación de las hipótesis, y, por último, se ha estimado importante formular la discusión
de resultados, de acuerdo a los resultados obtenidos por la presente, en comparación a lo que
otros autores han planteado al respecto.
Y en la parte final, se han considerado los aspectos referentes a las conclusiones, las
mismas que guardan estrecha relación con los objetivos y las hipótesis de investigación, y
también las recomendaciones, así como las referencias bibliográficas empleadas y la parte de
anexos.
LA AUTORA.
CONTENIDO
CONTENIDO
AGRADECIMIENTO........................................................................................................iii
ABSTRACT.........................................................................................................................v
INTRODUCCIÓN..............................................................................................................vi
CAPÍTULO I
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA............................................................................1
1.1. Descripción del problema............................................................................................1
1.2. Delimitación del problema..........................................................................................5
1.2.1. Delimitación espacial...........................................................................................5
1.2.2. Delimitación temporal..........................................................................................6
1.2.3. Delimitación conceptual.......................................................................................6
1.3. Formulación del problema...........................................................................................6
1.3.1. Problema general..................................................................................................6
1.3.2. Problemas específicos..........................................................................................7
1.4. Objetivos......................................................................................................................7
1.4.1. Objetivo general...................................................................................................7
1.4.2. Objetivos específicos...........................................................................................7
1.5. Justificación de la investigación..................................................................................8
1.5.1. Social....................................................................................................................8
1.5.2. Científica – teórica...............................................................................................8
1.5.3. Metodológica........................................................................................................9
1.6. Hipótesis y Variables.................................................................................................10
1.6.1. Hipótesis general................................................................................................10
1.6.2. Hipótesis específicas..........................................................................................10
1.7. Variables....................................................................................................................10
1.7.1. Variable independiente.......................................................................................10
1.7.2. Variable dependiente..........................................................................................10
1.7.1. Operacionalización de variables........................................................................11
CAPÍTULO II
MARCO TÉORICO...........................................................................................................12
2.1. Antecedentes del estudio...........................................................................................12
2.2. Bases teóricas............................................................................................................17
CAPÍTULO III
METODOLOGÍA..............................................................................................................67
3.1. Método de investigación............................................................................................67
3.2. Tipo de investigación................................................................................................68
3.3. Nivel de investigación...............................................................................................68
3.4. Diseño de investigación.............................................................................................68
3.5. Población y muestra..................................................................................................68
3.5.1. Población............................................................................................................68
3.5.2. Muestra...............................................................................................................69
3.6. Técnicas e instrumentos de recolección de datos......................................................70
3.6.1. Técnicas de recolección de datos.......................................................................70
3.6.2. Instrumentos de recolección de datos................................................................71
3.7. Procedimientos de recolección de datos....................................................................71
3.8. Técnicas de procesamiento y análisis de datos..........................................................71
CAPÍTULO IV
RESULTADOS..................................................................................................................72
CONCLUSIONES.............................................................................................................76
RECOMENDACIONES....................................................................................................77
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS...............................................................................78
ANEXOS...........................................................................................................................81
RESUMEN
El derecho a defenderse está con el imputado desde que es sometido a investigación y hasta la
culminación del proceso. También sostiene que el derecho a la defensa tiene base
constitucional y supranacional, pues al detenido no se le puede privar del derecho de defensa
en ningún estado del proceso y se le tiene que informar “inmediatamente” y por escrito de la
causa o razones de su detención. El problema general de la presente es: ¿de qué manera se
vulnera el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva por el ejercicio de una defensa penal
técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede
Huancayo, 2020?, siendo su objetivo general: determinar de qué manera se vulnera el
derecho a la tutela jurisdiccional efectiva por el ejercicio de una defensa penal técnica
ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo,
2020. La hipótesis general planteada fue que: el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es
vulnerado significativamente por el ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el
ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
Los métodos generales que se utilizaron fueron el método inductivo y deductivo, siendo su
tipo de investigación la de carácter jurídico social, el nivel de investigación es de tipo
explicativo, de diseño de investigación no experimental. Como conclusión de la presente
investigación se ha determinado: el investigado al no contar con un abogado defensor
especializado en técnicas de litigación oral en el Nuevo Código Procesal Penal, se afecta
gravemente el derecho constitucional del derecho a la defensa toda vez que este pierda la
ocasión de rebatir y ofrecer medios de prueba que demuestren su inocencia o atenúen su
responsabilidad.
PALABRAS CLAVES: Derecho a la defensa eficaz, Tutela jurisdiccional efectiva, Defensa
Pública.
12
13
ABSTRACT
The right to defend himself is with the accused from the time he is subjected to investigation
and until the end of the process. It also maintains that the right to defense has a constitutional
and supranational basis, since the detainee cannot be deprived of the right to defense at any
stage of the process and must be informed "immediately" and in writing of the cause or
reasons for his arrest. detention. The general problem of this is: in what way is the right to
effective jurisdictional protection violated by the exercise of an ineffective technical criminal
defense in the field of public defense, in the Judicial District of Junín, Huancayo
headquarters, 2020? , being its general objective: to determine how the right to effective
jurisdictional protection is violated by the exercise of an ineffective technical criminal
defense in the field of public defense, in the Judicial District of Junín, Huancayo
headquarters, 2020. The hypothesis general raised was that: the right to effective
jurisdictional protection is significantly violated by the exercise of an ineffective technical
criminal defense in the field of public defense, in the Judicial District of Junín, Huancayo
headquarters, 2020.
The general methods that were used were the inductive and deductive method, being its type
of investigation the one of a social legal nature, the level of investigation is of an explanatory
type, of non-experimental research design. As a conclusion of the present investigation, it has
been determined: the investigated one, by not having a defense attorney specialized in oral
litigation techniques in the New Code of Criminal Procedure, seriously affects the
constitutional right of the right to defense whenever he misses the opportunity to refute and
offer means of proof that demonstrate their innocence or mitigate their responsibility.
KEY WORDS: Right to effective defense, Effective jurisdictional protection, Public Defense.
14
CAPÍTULO I
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
I.1. Descripción del problema
Debe referirse que, en el ámbito procesal, la defensa es entonces considerada
como el derecho a reaccionar ante un ataque de carácter jurídico, que en el proceso
penal está representado por la atribución de un hecho presuntamente delictivo a un
sujeto determinado. Este derecho se extiende a todo estado del proceso, frente a
cualquier acto procesal que pueda perjudicar los derechos, intereses o situación jurídica
del acusado.
A propósito, el Tribunal Constitucional ha señalado que se trata de un “derecho
fundamental de naturaleza procesal que conforma, a su vez, el ámbito del debido
proceso” (Sentencia Nro. 1933-TC/2009), y se proyecta como principio de interdicción
de cualquier estado de indefensión y como principio de contradicción de las
actuaciones procesales capaces de repercutir en las partes o en terceros con interés.
En tal sentido, la defensa, además de derecho individual de naturaleza procesal,
constituye una garantía objetiva (lo que la erige como un verdadero requisito para la
validez del proceso) que actúa por medio de una serie de derechos instrumentales
conformados por el derecho de audiencia, de asistencia de un abogado y autodefensa,
15
de disponer de un tiempo razonable para preparar la defensa, de intervenir en la
actividad probatoria, de no declarar contra sí mismo y no declararse culpable.
Ahora bien, según el art. I.3 del título preliminar del nuevo CPP: “Los jueces
preservarán el principio de igualdad procesal, debiendo allanar todos los obstáculos que
impidan o dificulten su vigencia”.
Al respecto, existen dos posiciones respecto a la intervención del juez cuando
advierta que el defensor no cumple su rol de manera eficaz, como parte de su función
de garantizar el principio de igualdad de armas. Así, la primera postura considera que el
juez no tiene la facultad de calificar la actuación del abogado defensor, porque ello
atentaría contra la independencia y la libertad en el ejercicio de la defensa, lo que
implicaría una intromisión del juez en el rol del abogado defensor. De esta posición es
partidario (Roxin, 2010) para quien el juez no puede comprobar o cuestionar la
capacidad para ejercitar el rol que tiene el abogado, que debe desempeñarse con
independencia. La segunda postura considera, en sentido contrario, que el juez debe
adoptar un rol activo e intervenir cuando advierta que el abogado defensor no cumple
con realizar una defensa efectiva.
En pro de la segunda postura, (López, 2011) refiere que el aseguramiento de la
efectividad de la defensa exige de parte del tribunal una actitud comprometida que
avance sobre los obstáculos que afectan a la plenitud de la debida asistencia técnica; la
actuación del tribunal en este sentido no debe ser percibida como atentatoria de su
imparcialidad, sino como una reafirmación de ella, pues de no verificarse implicaría
una complicidad con un desequilibrio del proceso favorable a la acusación. Ello solo
significa que el tribunal debe velar por que se asegure la defensa efectiva, no por
asegurarla por sí, supliendo al órgano de la defensa.
16
Esta última posición es la que garantiza de manera óptima la vigencia del derecho
de defensa y del principio de igualdad de armas. Sin embargo, la intervención del juez
debe estar supeditada únicamente a aquellos casos en los que la ausencia de las
condiciones o presupuestos de la defensa eficaz sea grave y manifiesta. Lo contrario
afectaría, además del libre ejercicio de la defensa, el equilibrio que debe mantenerse en
la dialéctica del proceso, lo que trastocaría la imparcialidad judicial consagrada en el
art. I del título preliminar del nuevo CPP.
Sobre el particular, la jurisprudencia de la Corte IDH ha determinado que
corresponde exclusivamente al juez, como director del proceso, velar por el equilibrio
entre la acusación y la defensa, garantizando el principio de igualdad de armas. En ese
sentido, no será exigible que el representante del Ministerio Público -por su rol
antagónico respecto a la defensa- comunique al juez la presunta defensa ineficaz, pues
esta debe ser notoria, grosera o evidente para que el juez, como director de debates,
pueda hacer notar el hecho a las partes, realizar los apremios conforme a su poder
discrecional y ordenar que el abogado defensor sea reemplazado, y se cumpla así el
mandato del art. I.3 del título preliminar del Código Procesal Penal.
En tal sentido, en la presente investigación estudió cómo el ejercicio de una
defensa penal ineficaz por parte de la defensa pública puede llegar a vulnerar el derecho
a la tutela jurisdiccional efectiva, ya que existen casos en donde se denuncian defensas
penales que son llevadas sin la sistematicidad ni los fundamentos necesarios para
considerarla como una defensa eficaz.
I.2. Delimitación del problema
I.2.1. Delimitación espacial
La presente investigación situó como espacio de estudio el Distrito
Judicial de Junín, sede Huancayo.
17
I.2.2. Delimitación temporal
La investigación consideró en cuanto a sus datos de estudio el año 2020.
I.2.3. Delimitación conceptual
- Derecho a la tutela jurisdiccional efectiva.
- Derecho a la defensa.
- Derecho a la defensa eficaz.
- Defensa técnica.
- Defensa material.
- Derecho al debido proceso.
- Derecho a la igualdad de armas.
- Defensa técnica negligente.
- Defensa técnica errónea.
I.3. Formulación del problema
I.3.1. Problema general
¿De qué manera se vulnera el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva por el
ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa
pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020?
I.3.2. Problemas específicos
¿Cómo se vulnera el derecho al debido proceso por el ejercicio de una de
una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el
Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020?
¿De qué manera se vulnera el derecho a la igualdad de armas por el
ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la
defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020?
18
I.4. Justificación de la investigación
I.4.1. Social
La presente investigación se justificó en el sentido de establecer cómo el
ejercicio de una defensa penal ineficaz por parte de la defensa pública vulnera el
derecho a la tutela jurisdiccional efectiva del procesado, por lo que es necesario
analizar la manera en qué debe desarrollarse una defensa penal adecuada y que,
sobre todo, sea eficaz.
El deber del defensor no se agota, naturalmente, en el mero hecho de estar
presente en las audiencias a las que es citado, sino en la realización de una
actividad profesional diligente y eficaz que colabore de manera efectiva con el
imputado, esto es, que cumpla cabalmente con la función encomendada.
En efecto, la labor del defensor debe ser proactiva. Debe partir del pleno
conocimiento del caso concreto, el tipo penal imputado y los elementos de
prueba que existen en su contra, a fin de, con base en ello, organizar su
estrategia de defensa, aportar de manera oportuna los elementos de descargo,
tener una postura definida en las actuaciones procesales, plantear los recursos
pertinentes dentro de los plazos de ley y realizar una argumentación racional en
todas sus intervenciones. Para ello, el defensor debe estar dotado de los
conocimientos esenciales a nivel fáctico, jurídico y técnico (por ejemplo, en este
último supuesto, para evitar los casos en que el defensor, por desconocer las
técnicas de litigación oral, no pueda advertir contradicción en un testigo de
cargo).
I.4.2. Científica – teórica
19
Debe mencionarse que la investigación se justificará a nivel teórico
estableciendo los criterios jurídicos para determinar cuándo nos encontramos
ante una defensa penal técnica ineficaz por parte de la defensa pública.
Asimismo, se refiere que una defensa eficaz sería aquella que obtiene los
resultados que el acusado espera, como por ejemplo su libertad, en el caso de
estar recluido por efectos del auto de prisión preventiva. Pero los resultados de
un proceso distan mucho del deseo de las partes y tiene su base en la realidad
procesal, con los hechos que se han logrado probar fehacientemente y que han
motivado la decisión por parte del juez o del tribunal.
En tal sentido, lo que podría considerarse como una defensa penal
manifiestamente deficiente, ineficaz, poco técnica e inoportuna, son los
siguientes indicativos evidentes de la vulneración al derecho a la defensa, donde
se citan algunos elementos como: no desplegar una mínima actividad
probatoria; inactividad argumentativa a favor de los intereses del imputado;
carencia de conocimiento técnico jurídico del proceso penal; falta de
interposición de recursos en detrimento de los derechos del imputado; indebida
fundamentación de los recursos interpuestos; abandono de la defensa, resaltando
entre los más relevantes.
I.4.3. Metodológica
La investigación se justificó a nivel metodológico porque se diseñó un
instrumento de investigación, que en este caso ha sido el cuestionario, que
previamente ha validado antes de aplicarse en la muestra seleccionada.
I.5. Objetivos
I.5.1. Objetivo general
20
Determinar de qué manera se vulnera el derecho a la tutela jurisdiccional
efectiva por el ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de
la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
1.5.2. Objetivos específicos
[Link]. Establecer cómo se vulnera el derecho al debido proceso por el
ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito
de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede
Huancayo, 2020.
[Link]. Determinar de qué manera se vulnera el derecho a la igualdad de
armas por el ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz
en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín,
sede Huancayo, 2020.
21
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
2.1. Antecedentes
Antecedentes internacionales
(Beltrán, 2016), con su tesis titulada: “El derecho de defensa y a la asistencia
letrada en el proceso penal ante la Corte Penal Internacional”, sustentada en la
Universidad de San Carlos de Guatemala, para optar el grado académico de Doctor en
Derecho Procesal, de nivel de investigación explicativo, de tipo jurídico dogmático, en
la que se señalan las siguientes conclusiones:
- El derecho de defensa es un derecho fundamental de carácter procesal proclamado
no solo en las constituciones de los ordenamientos internos, sino también en
distintos textos de carácter supranacional, así como en las normas por las que se
rigen los tribunales penales internacionales. También en el Estatuto de Roma de 17
de julio de 1998, por el que se crea la Corte Penal Internacional, estamos ante un
derecho público subjetivo del imputado o acusado de aplicación directa e inmediata
en el proceso penal ante la misma.
- El derecho de defensa puede manifestarse en el proceso penal ante la CPI de dos
modos diferentes: la autodefensa y la defensa técnica.
22
- El derecho a la asistencia jurídica gratuita también se reconoce y garantiza en la
CPI. Para poder gozar de este derecho deben cumplirse dos requisitos. En primer
lugar, la falta de medios económicos para remunerar a un abogado defensor y, en
segundo lugar, que sea necesario “en interés de la justicia”.
(Carrión, 2016), con su investigación titulada: “Derecho a la defensa como
garantía básica del debido proceso”, sustentada en la Universidad de Guayaquil, para
optar el grado académico de Magister en Derechos Fundamentales y Justicia
Constitucional, de nivel de investigación explicativo, de tipo jurídico social, empleando
como instrumento de investigación la ficha de análisis documental, señalando las
siguientes conclusiones:
- Las garantías constitucionales, los tratados internacionales, así como otras fuentes
jurídicas permitirán a los administradores de justicia poder aplicar oportuna e
inmediatamente las garantías a fin de hacer respetar los derechos de los
ciudadanos, se debe garantizar los derechos del procesado referente a la privación
de su libertad sin que se le vulnere el derecho a la defensa, se aplique el debido
proceso la tutela efectiva e imparcial para las partes.
- El fin del trabajo de investigación se basa en la correcta aplicación del derecho a la
defensa, en aplicación del debido proceso establecidas en el art. 76 de la Norma
Suprema, ya que toda persona tiene derecho al acceso gratuita a la justicia y a la
tutela efectiva, a fin de que se respete sus derechos y que se cumplan sus intereses.
Antecedentes nacionales
(Salazar, 2019), con su tesis titulada: “Modificatoria Del Art. 19 Del Decreto
Supremo N°005-99-JUS PARA garantizar el ejercicio de defensa de los abogados de
23
oficio”, sustentada en la Universidad Señor de Sipán, para optar el grado académico de
Magíster en Ciencias Penales, de nivel de investigación correlacional, de tipo aplicada,
empleando como diseño la de carácter no experimental Señalando las siguientes
conclusiones:
- De acuerdo a la investigación realizada, se ha presentado la propuesta legislativa
para modificar el Art. 19 del Decreto Supremo N°005-99-JUS con el fin de
garantizar el ejercicio de defensa de los abogados de oficio; ello en razón al derecho
de todas las personas de tener acceso a justica y por lo mismo a ser defendidas y
escuchadas en un juicio.
- En el diagnóstico del estado actual de los problemas del ejercicio de defensa de los
abogados de oficio, se encontró que debido a la falta de motivación y de
compromiso, por parte de estos en el desempeño de sus funciones, produce una
afectación que se manifestara en algunos casos en la vulneración de la libertad y de
inocencia de su patrocinado; asimismo, este problema generará un impacto negativo
a nivel jurídico, en cuanto al resultado o fallo final, será perjudicial y desfavorable
para las partes, llegando a convertir la asistencia jurídica gratuita en una palabra
vacía, al cual habría que corregir.
- Dentro de los resultados que generara la implantación del Art. 19 del Decreto
Supremo N°005-99-JUS en el ejercicio de defensa de los abogados de oficio, como
garantizadora del derecho de defensa técnica, se centra en que dentro del Estado
peruano, pese a ser éste un Estado Democrático de Derecho, no regula dentro de su
normativa las acciones de estos abogados de oficio, cuando desempeñan una
deficiente defensa, la cual genera un perjuicio a las personas, que no cuentan con los
recursos económicos necesarios para contratar a uno; por lo que al ser tipificadas, se
generará una doble protección al derecho constitucional de la defensa técnica, ya que
24
según la constitución todo ciudadano no puede ser privado del derecho de defensa en
ningún estado del proceso; ante ello provee gratuitamente de defensa a las personas
de escasos recursos económicos, así como los casos que las leyes procesales
determinan.
(Fernández & Gutierrez, 2012), con su investigación titulada: “La nulidad
del juicio oral por vulneración del derecho a la defensa técnica eficaz del imputado”,
sustentada en la Universidad Nacional de Trujillo, para optar el grado académico de
Magíster en Derecho Procesal, de nivel de investigación explicativo, de tipo jurídico
dogmático, empleando como instrumento de investigación la ficha de análisis
documental, siendo las siguientes sus conclusiones:
- El derecho de defensa se encuentra constituido por la defensa material, ejercida por
el propio imputado; y por la defensa técnica, que es ejercida por un profesional del
derecho.
- El derecho a la defensa técnica del imputado es un derecho de carácter
constitucional y rige a partir del nacimiento de una imputación en contra del
imputado, específicamente desde que es detenido o citado por la autoridad
competente.
- El nuevo sistema procesal penal impone al abogado una actitud proactiva y
diligente en el desarrollo y concreción de las labores inherentes a su función. La
actuación del abogado defensor está orientado a prestar una colaboración para
conseguir una recta y cumplida administración de justicia dentro del estado social y
democrático de derecho, pues su efectiva presencia contribuye a realizar el debido
proceso y las demás garantías fundamentales.
25
(Gonzales, 2019), con su tesis titulada: “La garantía procesal del derecho a la
defensa durante la investigación preparatoria: Un análisis a la actuación de los
abogados y magistrados del Distrito Judicial de Lima- 2018”, sustentada en la
Universidad Nacional Federico Villarreal, para optar el grado académico de Doctora en
Derecho, con un tipo de investigación sustantiva, con sus niveles de investigación de
carácter descriptivo y explicativo, empleando como diseño de investigación el de
carácter no experimental, estableciendo las siguientes conclusiones:
- Los resultados señalan que la aplicación de la garantía procesal del derecho a la
defensa durante la investigación preparatoria no se relaciona en la medida que los
abogados y magistrados del Distrito Judicial de Lima no aplican las normas
procesales concordantes con la Constitución Política del Estado, en el Distrito
Judicial de Lima, período 2018 con un resultado de r= 0,197.
- Los resultados señalan que la aplicación de las formas de ejercer el derecho a la
defensa, durante la investigación preparatoria, no se relaciona en la medida que los
abogados y magistrados del Distrito Judicial de Lima no aplican las normas
procesales concordantes con la Constitución Política del Estado con un resultado
de (r= -,075).
- Los resultados señalan que los ámbitos de la manifestación del derecho a la
defensa, durante la investigación preparatoria, se relaciona en la medida que los
abogados y magistrados del Distrito Judicial de Lima apliquen las normas
procesales concordantes con la Constitución Política del Estado, obteniéndose un
resultado de (r= -,221).
26
2.2. Bases teóricas o científicas
2.2.1. Derecho a la defensa
Defenderse” significa, en términos de (Carocca, 2000) “literalmente el
rechazo a una ofensa o agresión, y constituye manifestación del instinto más
básico de todo ser vivo, que es el de la supervivencia o autoconservación” (p.
179).
En el ámbito procesal, la defensa es entonces considerada como el derecho
a reaccionar ante un ataque de carácter jurídico, que en el proceso penal está
representado por la atribución de un hecho presuntamente delictivo a un sujeto
determinado. Este derecho se extiende a todo estado del proceso, frente a
cualquier acto procesal que pueda perjudicar los derechos, intereses o situación
jurídica del acusado.
A propósito, el Tribunal Constitucional ha señalado que se trata de un:
“derecho fundamental de naturaleza procesal que conforma, a su vez, el
ámbito del debido proceso”, y se proyecta como principio de interdicción
de cualquier estado de indefensión y como principio de contradicción de
las actuaciones procesales capaces de repercutir en las partes o en terceros
con interés” (Sentencia Nro. 3310-2014-AA/TC).
Para (San Martín Castro, 2016) la defensa, además de derecho individual
de naturaleza procesal, constituye una garantía objetiva (lo que la erige como un
verdadero requisito para la validez del proceso) que actúa por medio de una
serie de derechos instrumentales conformados por el derecho de audiencia, de
asistencia de un abogado y autodefensa, de disponer de un tiempo razonable
para preparar la defensa, de intervenir en la actividad probatoria, de no declarar
contra sí mismo y no declararse culpable.
27
Para (Nakazaki, 2006) estos configuran el aspecto positivo de la garantía
de la defensa procesal, mientras que su aspecto negativo está constituido por la
prohibición de indefensión6.
El derecho de defensa es aquel por el cual se garantiza que ninguna
persona sujeta a un proceso penal o de otra naturaleza judicial se encuentre en
estado de indefensión, es decir, de vulnerabilidad y desigualdad, en el que no
pueda hacer valer su posición contradiciendo a su contraparte. En ello radica su
esencia.
Este derecho tiene una doble vertiente: material y formal. En el proceso
penal, la primera se despliega cuando el imputado realiza su autodefensa
mediante la exposición, con sus propias palabras, de sus descargos (o cuanto
tenga a bien para contradecir la imputación) en todas las oportunidades que
tuviere en el proceso; la segunda, cuando los actos de su defensa son efectuados
por un abogado de su preferencia o, en su defecto, por uno de oficio.
Sin embargo, el solo hecho de ser asesorado por un abogado defensor no
es garantía de una defensa técnica adecuada, idónea o eficaz. En la práctica se
advierte actuaciones meramente formales o de simple acompañamiento, con
desconocimiento del caso; o, cuando sí hay conocimiento, con carencia de
nociones técnico-jurídicas o argumentativas.
Esto trae consigo asumir una posición incapaz de ejercer contradicción y,
por ende, de influir en la decisión del proceso. Si tal situación no es advertida
por el juzgador, podría originar la nulidad de las actuaciones procesales.
Por ello, surge la necesidad de establecer parámetros o directrices que
permitan identificar cuándo se está ante una vulneración manifiesta del derecho
a una defensa eficaz.
28
[Link]. Dimensiones del derecho de defensa
La defensa, apunta (Gómez, 2017) es el principal derecho del imputado, y
presenta tanto una vertiente material como técnica, a través de las cuales se
concreta el principio de contradicción.
A continuación, desarrollaremos ambas vertientes o dimensiones.
a) Defensa material:
Conocida también como autodefensa, es aquella que ejecuta el imputado
con sus propias expresiones en todas las oportunidades que rinde sus
declaraciones (diligencias preliminares, investigación preparatoria o en el juicio
oral) o se le concede el uso de la palabra (por ejemplo: el uso de la última
palabra en la discusión final en el juicio oral, o cuando se debate, en su
presencia, la imposición de medidas de coerción procesal, en el epílogo de las
audiencias respectivas).
La defensa material “presupone la capacidad de discernimiento necesaria
del imputado, y desde luego la designación de un abogado defensor no puede
entenderse como renuncia o impedimento para ejercer la defensa por sí mismo”
(Mayta, 2017, p. 55).
b) Defensa técnica:
La defensa técnica, también de- nominada defensa formal, es aquella
efectuada por un abogado. El papel de este ha experimentado una evolución
histórica. (Oré, 2016) enseña:
“En la antigua Grecia y en Roma era muy común que al imputado lo
asistiera un orador hábil y experto con la finalidad de equilibrar al
acusador con el imputado frente a los tribunales. Sin embargo, la decidida
29
implantación del sistema inquisitivo redujo al mínimo la intervención del
defensor, convirtiéndose en una verdadera parodia de defensa, la que
ejercía al final, cuando ya todo estaba hecho” (p. 33).
Hoy en día el rol del abogado del imputado es completamente distinto, y
está garantizada su plena intervención desde las primeras diligencias de
investigación, con todas las prerrogativas que le faculta la ley. Su participación
es indispensable para cautelar los derechos del imputado y se presume que son
válidas todas las actuaciones en las que hubiese participado.
Sin embargo, ¿qué sucede cuándo el asesoramiento de un abogado
defensor sirvió únicamente para cumplir con las formalidades exigidas por la
ley? En palabras de (Hernández, 2013) cuando el abogado no está capacitado,
puede decirse que existe “una defensa legal, pero no técnica”.
En efecto, la función del defensor no puede limitarse a la de un mero
acompañante, sino que debe de gozar de caracteres que, independientemente del
resultado del proceso, la doten de eficacia, a fin de garantizar la validez de un
proceso penal, que encuentra en el principio de igualdad de armas a uno de sus
pilares fundamentales.
c) Autodefensa técnica:
Puesto que las dimensiones material y formal del derecho a la defensa no
son excluyentes, puede considerarse dentro de esta última a la autodefensa
técnica, es decir, a la defensa desplegada por el propio imputado, que es, a su
vez, abogado.
Sobre ella, el Tribunal Constitucional ha considerado, en reiterada
jurisprudencia, que resulta factible siempre y cuando el letrado “esté
debidamente capacitado y habilitado conforme a ley; y, en particular, que no
30
esté comprendido en ninguno de los impedimentos previstos en los artículos
285, 286 y 287 del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder
Judicial”. A ello, (Maier,2016) agrega otra exigencia: aun poseyendo los
conocimientos jurídicos suficientes, el abogado que se defiende a sí mismo debe
poder ponerlos en práctica con idoneidad.
Es conveniente citar el caso del ex juez superior Abel Concha, quien apeló
la resolución del Juzgado Supremo de Investigación Preparatoria que desestimó
su pedido de tutela de derechos. Concha sustentó su apelación en que fue
impedido de ejercer su autodefensa técnica para poder interrogar a testigos, pese
a que, desde su punto de vista, era factible participar en las diligencias aun con
mandato de prisión preventiva. La Corte Suprema declaró infundado su recurso
y señaló lo siguiente:
“Al existir limitaciones por la situación del procesado debido a la medida
de coerción que implica la prisión preventiva a la que está afecto, y a la
necesidad de la defensa técnica eficaz -para realizar trámites
administrativos, tener acceso al expediente, asistir a diligencias, que
garanticen sus derechos-, es imprescindible que institucionalmente se
garantice la defensa pública óptima al recurrente” (Recurso de Nulidad N°
2340-2017).
En otras palabras, debido a su situación particular el imputado no podría
ejercer su derecho a la defensa técnica de manera plena y adecuada; sin
embargo, nada impide que pueda ejercer su propia defensa técnica cuando las
condiciones procesales materialmente lo permitan, en un posible escenario de
juzgamiento.
[Link]. Momento de vigencia
31
Según el art. IX del título preliminar del nuevo CPP y el art. 139.14 de la
Const. Pol., el imputado tiene derecho a la defensa técnica desde el momento en
que es citado o detenido, o como pres- cribe el art. 71.2.c de la norma adjetiva,
desde los actos iniciales de investigación.
En tal sentido, el derecho a la defensa técnica debe garantizarse desde la
etapa extraprocesal, desde que se evidencie una imputación en contra de una
persona determinada, hasta el final del proceso.
Sobre este derecho, la Corte IDH consideró en el caso Vélez vs. Panamá:
“Si el derecho a la defensa surge desde el momento en que se ordena
investigar a una persona o la autoridad dispone o ejecuta actos que
implican afectación de derechos, la persona sometida […] debe tener
acceso a la defensa técnica desde ese mismo momento” (Corte
Interamericana de Derechos Humanos, caso Vélez Loor vs. Panamá).
[Link]. Irrenunciabilidad
Tratándose de un derecho funda- mental que se encuentra íntimamente
ligado a la dignidad humana, el derecho a la defensa tiene la condición de
irrenunciable.
La Corte IDH ha enfatizado, en el caso Ruano Torres y otros vs. El
Salvador, que el derecho a la defensa técnica es de carácter irrenunciable:
“La defensa técnica es irrenunciable, debido a la entidad de los derechos
involucrados y a la pretensión de asegurar tanto la igualdad de armas
como el respeto irrestricto a la presunción de inocencia, [por lo que] la
exigencia de contar con un abogado que ejerza la defensa técnica para
afrontar adecuadamente el proceso implica que la defensa que proporcione
el Estado no se limite únicamente a aquellos casos de falta de recursos”
32
(Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Ruano Torres y otros
vs. El Salvador).
En efecto, en aquellos casos en los que el imputado se niegue a ser
asistido por un abogado defensor también es imperativo se le asigne un abogado
defensor público.
[Link]. La garantía de la defensa técnica eficaz
El adjetivo “eficaz”, según el DRAE, significa aquello que tiene eficacia,
definida a su vez como la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se
espera” (RAE, 2019, p. 48). Y lo esperado de la defensa del imputado es que, en
la etapa que fuere e independientemente del resultado, ejercite una contradicción
u oposición razonable a la imputación, con base jurídica, técnica y
argumentativa.
La garantía de la defensa técnica eficaz no encuentra una regulación
expresa en nuestro ordenamiento jurídico; sin embargo, esta no es sino un
componente del derecho defensa, por lo que su regulación es la contemplada en
el art. 139.14 de la Const. Pol. y en el art. IX del título preliminar del nuevo
CPP, que establece el derecho de ser asistido por un abogado defensor de libre
elección o, en su defecto, uno de oficio, y actuar con plena igualdad en la
actividad probatoria.
La actuación de la defensa en condiciones de igualdad con la parte
acusadora no hace más que evocar al principio de igualdad de armas recogido en
el art. I.3 del título preliminar del nuevo CPP, que señala: “Las partes
intervendrán en el proceso con iguales posibilidades de ejercer las facultades y
derechos previstos en la Constitución y este Código”.
33
Entonces, se puede afirmar que esta garantía se reconoce como
manifestación del principio de contradicción, consustancial a la defensa, y, a su
vez, del principio de igualdad de armas.
[Link]. El rol del juez frente a la defensa técnica ineficaz
Según el art. I.3 del título preliminar del nuevo CPP: “Los jueces
preservarán el principio de igualdad procesal, debiendo allanar todos los
obstáculos que impidan o dificulten su vigencia”.
Existen dos posiciones respecto a la intervención del juez cuando advierta
que el defensor no cumple su rol de manera eficaz, como parte de su función de
garantizar el principio de igualdad de armas. Así, la primera postura considera
que el juez no tiene la facultad de calificar la actuación del abogado defensor,
porque ello atentaría contra la independencia y la libertad en el ejercicio de la
defensa, lo que implicaría una intromisión del juez en el rol del abogado
defensor.
De esta posición es partidario (Roxin, 2015) para quien el juez no puede
comprobar o cuestionar la capacidad para ejercitar el rol que tiene el abogado,
que debe desempeñarse con independencia. La segunda postura considera, en
sentido contrario, que el juez debe adoptar un rol activo e intervenir cuando
advierta que el abogado defensor no cumple con realizar una defensa efectiva.
En pro de la segunda postura, Fleming y López Viñals refieren:
“El aseguramiento de la efectividad de la defensa exige de parte del
tribunal una actitud comprometida que avance sobre los obstáculos que
afectan a la plenitud de la debida asistencia técnica; la actuación del
34
tribunal en este sentido no debe ser percibida como atentatoria de su
imparcialidad, sino como una reafirmación de ella, pues de no verificarse
implicaría una complicidad con un desequilibrio del proceso favorable a la
acusación. Ello solo significa que el tribunal debe velar por que se asegure
la defensa efectiva, no por asegurarla por sí, supliendo al órgano de la
defensa” (Fleming & López, 2007).
Esta última posición es la que garantiza de manera óptima la vigencia del
derecho de defensa y del principio de igualdad de armas. Sin embargo, la
intervención del juez debe estar supeditada únicamente a aquellos casos en los
que la ausencia de las condiciones o presupuestos de la defensa eficaz sea grave
y manifiesta. Lo contrario afectaría, además del libre ejercicio de la defensa, el
equilibrio que debe mantenerse en la dialéctica del proceso, lo que trastocaría la
imparcialidad judicial consagrada en el art. I del título preliminar del nuevo
CPP.
Aunado a ello, dicha situación manifiesta de indefensión, tal como lo
indicó el Tribunal Constitucional en el caso Magaly Medina, “ha de ser algo
real, efectivo y actual, nunca potencial o abstracto, por colocar a su víctima en
una situación concreta que le produzca un perjuicio, sin que sea equiparable
cualquier expectativa de un peligro o riesgo” (STC. N° 6712-2005-HC/TC).
Sobre el particular, la jurisprudencia de la Corte IDH ha determinado que
corresponde exclusivamente al juez, como director del proceso, velar por el
equilibrio entre la acusación y la defensa, garantizando el principio de igualdad
de armas.
En ese sentido, no será exigible que el representante del Ministerio
Público -por su rol antagónico respecto a la defensa- comunique al juez la
35
presunta defensa ineficaz, pues esta debe ser notoria, grosera o evidente para
que el juez, como director de debates, pueda hacer notar el hecho a las partes,
realizar los apremios conforme a su poder discrecional y -de manera
excepcional, cuando persista la situación de indefensión- ordenar que el
abogado defensor sea reemplazado, y se cumpla así el mandato del art. I.3 del
título preliminar del nuevo CPP.
(Maier, 2006) una forma de equiparar posiciones entre el acusador,
representado por un abogado con experiencia en derecho penal, y el acusado es,
sin duda, el erigir a la defensa técnica en un presupuesto de la validez del
procedimiento y, en fin, de la sentencia.
Por otro, en tanto que con el dispositivo normativo invocado se busca
garantizar la igualdad de armas, es factible también que el juez pueda, en los
casos en que el representante del Ministerio Público demuestre una actuación
con graves y evidentes falencias técnico-jurídicas, luego de emplazarlo, requerir
a su superior jerárquico que lo reemplace por otro que ejercite una defensa
efectiva de los intereses del Estado.
- Características:
No cabe duda de que el abogado del imputado goza de plena libertad para
planificar y desarrollar la estrategia de defensa que, a su consideración, mejor
favorezca a su patrocinado. Por ello, no es de otro modo que de la apreciación
objetiva de sus actuaciones y omisiones que pueda calificarse su desempeño.
Así, una defensa técnica puede considerarse eficaz si está dotada de los
siguientes caracteres: debe ser real, permanente, diligente, crítica y suficiente.
a) La defensa debe ser real:
36
(Oré, 2016) sostiene que el derecho de defensa “no se satisface con la
simple intervención formal o nominal del abogado para que actúe en resguardo
de los intereses del inculpado, sino que comprende el derecho a ser asistido con
un mínimo de eficacia” (p. 44).
La Corte IDH, en el caso Chaparro Álvarez y Lapo Iñiguez vs. Ecuador,
consideró en sus fundamentos del 156 al 159 que se afectó la garantía de
defensa eficaz por cuanto la abogada de Lapo Iñiguez no participó en todo su
interrogatorio: hizo acto de presencia al momento inicial y final, pero no realizó
una intervención real, actuación contraria a los postulados de la Convención,
específicamente a su art. 8.2.e 19.
Conforme a ello, la defensa técnica debe ser activa y dinámica, y no una
actividad meramente formal, estática o de simple acompañamiento.
b) La defensa debe ser permanente:
La doctrina considera que “la defensa es garantía constitucional y derecho
fundamental, y por tanto derecho irrenunciable e inalienable; tiene que ser total,
es decir, plena, continua y permanente, durante toda la actuación procesal:
pesquisas previas o preliminares, instrucción o investigación y juicio” (Maier,
En el caso Castillo Petruzzi y otros vs. Perú, la Corte IDH estableció que
el Estado peruano vulneró el derecho a la defensa de los recurrentes. La Corte
consideró lo siguiente:
“Las condiciones en que actuaron los defensores fueron absolutamente
inadecuadas para su eficaz desempeño y solo tuvieron acceso al
expediente el día anterior al de la emisión de la sentencia de primera
instancia. En consecuencia, la presencia y actuación de los defensores
fueron meramente formales. No se puede sostener que las víctimas
37
contaron con una defensa adecuada” (Corte Interamericana de Derechos
Humanos, caso Castillo Petruzzi y otros vs. Perú).
Como se ha indicado, la defensa debe ser continua, no un acto simbólico
para dar validez a las decisiones adopta- das en el proceso.
c) La defensa debe ser diligente:
En palabras de (Oré, 2016):
“El deber del defensor no se agota, naturalmente, en el mero hecho de
estar presente en las audiencias a las que es citado, sino en la realización
de una actividad profesional diligente y eficaz que colabore de manera
efectiva con el imputado, esto es, que cumpla cabalmente con la función
encomendada” (p. 133).
En efecto, la labor del defensor debe ser proactiva. Debe partir del pleno
conocimiento del caso concreto, el tipo penal imputado y los elementos de
prueba que existen en su contra, a fin de, con base en ello, organizar su
estrategia de defensa, aportar de manera oportuna los elementos de descargo,
tener una postura definida en las actuaciones procesales, plantear los recursos
pertinentes dentro de los plazos de ley y realizar una argumentación racional en
todas sus intervenciones.
Para ello, el defensor debe estar dotado de los conocimientos esenciales a
nivel fáctico, jurídico y técnico (por ejemplo, en este último supuesto, para
evitar los casos en que el defensor, por desconocer las técnicas de litigación
oral, no pueda advertir contradicción en un testigo de cargo).
(Hernández, 2007) hace énfasis en lo señalado cuando afirma que la
defensa debe estar en la posibilidad de “indagar e investigar materialmente en
las mismas condiciones que lo hace la Fiscalía” (p. 133).
38
Al respecto, la Corte Suprema ha determinado la nulidad de una sentencia
en un caso en el que el abogado defensor actuó de manera negligente al no
aprovechar las circunstancias ventajosas con las que ingresaba su patrocinado al
juicio oral y permitir que se acogiera a la conclusión anticipada:
“Es evidente que el imputado careció de una defensa efectiva, pues la
información que le proporcionó fue a todas luces equivocada. Como el
defensor indujo a error al imputado para la aceptación de los cargos - una
persona de primaria incompleta que se dedica a la agricultura en Huanta-,
esta no puede ser calificada de espontánea y voluntaria. Este vicio de la
voluntad -error- determina la falta de eficacia jurídica del procedimiento
de conclusión anticipada del debate oral” (Recurso de Nulidad N° 2925-
2012).
d) La defensa debe ser crítica:
Para ser considerada eficaz, la defensa debe obedecer a una estrategia que
le permita generar contradicción a la acusación y cuestionar de manera razonada
la imputación y las pruebas ofrecidas. E incluso, cuando se produce una
aceptación de los hechos, debe discutir la pena y las consecuencias accesorias a
imponerse.
(Pico I Junoy, 2008) señala que “la vigencia del derecho a la defensa
asegura a las partes la posibilidad de sostener argumentalmente sus respectivas
pretensiones y rebatir los fundamentos que la parte contraria haya podido
formular en apoyo de las suyas” (p. 130).
Asimismo, (Jauchen, 2014) sostiene:
“La actividad del defensor que se allane, preste conformidad u omita
cuestionar fundadamente algún extremo relevante de la acusación,
39
equivale a no solo una omisión de la defensa en sí, sino además a trocar la
posición para la cual está precisamente destinado, pues con tales posturas,
que al fin son coadyuvantes a la acusación, se termina ubicando al
acusado en peor situación que la defensa se hubiese omitido” (p. 24).
e) La defensa debe ser suficiente:
(Maier, 2016) refiere que la defensa es una garantía que permite asegurar
al imputado las mismas facultades para influir en la reconstrucción de los
hechos que las reconocidas al Ministerio Público, es decir, idénticas
posibilidades para influir en la decisión. Ello será posible por medio de los
siguientes mecanismos:
El control de la prueba que valorará el tribunal en la sentencia.
Producción de prueba de descargo.
La valoración de la prueba.
La valoración jurídica del comportamiento que en el debate se reconstruye.
Conforme a ello, “es imprescindible que el defensor agote
pormenorizadamente una razonada refutación de las pruebas y fundamentos de
cargo tanto del punto de vista de hecho como de derecho” (Gómez, 2008, p. 44).
Asimismo, el sentido de suficiencia comprende que la defensa que no se ha
visto conforme con algún extremo de la decisión formule, de manera razonada,
todos los recursos a los que le faculte la ley dentro de los plazos previstos, con
la argumentación adecuada para hacer valer su pretensión.
2.2.2. Tutela Procesal Efectiva
La tutela procesal efectiva es un principio y derecho de la función
jurisdiccional, ello implica la observancia del debido proceso y la tutela
jurisdiccional; es decir, es un atributo subjetivo de toda persona que comprende
40
una serie de derechos, entre los que destacan el acceso a la justicia siendo éste el
derecho de cualquier persona de promover la actividad jurisdiccional del Estado,
sin que se le obstruya, impida o disuada irrazonablemente; y el derecho a la
efectividad de las resoluciones judiciales.
Al respecto Sánchez (2004) señala que:
“El derecho a la tutela jurisdiccional no sólo comprende el derecho que
tienen las partes para invocarlo accediendo a la jurisdicción y dentro del
proceso jurisdiccional, sino también la observancia y la aplicación por los
jueces y tribunales de esta garantía, por lo que, tampoco se limita a la
interposición de la acción judicial o pretensión sino que, también tiene
amplia cobertura durante el proceso judicial, en los actos que requieren de
la decisión jurisdiccional; por último, no se prodiga este derecho sólo en el
ámbito penal sino también en cualquier otro que obligue la intervención y
decisión judicial”. (p. 250)
Ahora bien, el Tribunal Constitucional reconoce y define a la tutela
procesal efectiva, en la sentencia recaída en el Expediente N°
4080-2004-AC/TC, estableciendo lo siguiente:
“El derecho a la tutela judicial efectiva está reconocido en nuestro
ordenamiento constitucional en el artículo 139° inciso 3, donde si bien
aparece como un principio y derecho de la función jurisdiccional es claro
tanto para la doctrina unánime como para la propia jurisprudencia de este
Tribunal que se trata de un derecho constitucional que en su vertiente
subjetiva supone, en términos generales, un derecho a favor de toda
persona de acceder de manera directa o a través de un representante, ante
41
los órganos judiciales; de ejercer sin ninguna interferencia los recursos y
medios de defensa que franquea la ley; de obtener una decisión
razonablemente fundada en derecho; y, finalmente de exigir la plena
ejecución de las resoluciones de fondo obtenida”. (Tribunal Constitucional,
2004, F.J. 28).
En efecto, la tutela procesal efectiva es el derecho de toda persona de
acceder a la órgano jurisdiccional y que su pretensión sea atendida
oportunamente mediante un debido proceso respetando las garantías mínimas,
pues se trata de un derecho instrumental que salvaguarda y defiende los
intereses legítimos de los justiciables, por lo que procura que éstos no sean
sometidos a instancias que pecan con la arbitrariedad o los caprichos de quien
debe resolver el caso; en suma, la tutela procesal efectiva, garantiza el inicio –
acceso a la jurisdicción – y el final del proceso – a obtener una decisión fundada
en derecho – como una concretización transversal de la vigilia de todo derecho
fundamental sometido a un ámbito litigioso.
La tutela procesal o jurisdiccional efectiva, es entendida como un
elemento esencial del conjunto de garantías constitucionales concebidas para el
ser humano en el desarrollo de su vida en sociedad. Intentar alcanzar una
definición de la misma desde la doctrina y la jurisprudencia, es la meta esencial
de este acápite. En ese sentido, recurriremos de primera intención, a lo que la
doctrina ha dicho de ella, para luego recurrir a la jurisprudencia y analizar su
visión al respecto.
En ese orden de ideas, (Prado, 2017), opina que la tutela procesal efectiva,
“constituye un derecho subjetivo, lo que significa que toda persona puede tener
42
acceso a un proceso para dilucidar una controversia o conflicto de intereses de
relevancia legal, tener la oportunidad de obtener un juicio basado en la ley y que
el castigo recibido, si es favorable, puede ser ejecutado” (p. 193). También
proporciona un principio rector para el proceso, ya que el juez tiene el deber de
interpretar las normas procesales de una manera que permita que cada proceso
llegue a su conclusión natural (sentencia final) y no dejar de juzgar antes de que
la ley sea inválida, como es que acaso se encuentra consagrado en el artículo
139°, numeral 8 de la constitución política vigente.
Asimismo, (Cárdenas, 2013) refiere que se trata del poder de cada
persona, ya sea natural o legal, “exigir que el estado ejerza su jurisdicción” (p.
19), es decir, permite que cualquier contenido de derechos se incluya en un
proceso y, por lo tanto, cause actividad jurisdiccional en los reclamos hechos
por cada quien.
Para el citado (Cárdenas, 2013) además, se trata de un derecho
continente, en cuanto se constituye por derechos fundamentales como:
“el derecho al juez ordinario, el derecho a la asistencia jurídica, el
derecho a ser informado sobre la acusación, el derecho a un juicio
público sin demora indebida, el derecho a utilizar los medios de
prueba pertinentes para su defensa, el derecho a no declarar contra sí
mismo ya no admitir culpabilidad, el derecho a la presunción de
inocencia. (p. 22)
En efecto, como comenta (Prado, 2017), la tutela jurisdiccional efectiva,
constituye “un mandato para la legislatura” (p. 95) en la medida en que tiene la
obligación de postular un régimen procesal que permita el pleno derecho a
43
ejercer ese derecho, que a decir de autores como (Marinoni, 2007), mediante
“técnicas procesales capaces de atender al derecho material” (p. 177).
Así también es relevante citar a (Sanguino, 2008), quien menciona que “se
trata de una garantía que constituye, por ende, una seguridad” (p. 66), una tutela,
una protección para quienes están vinculados o pueden vincularse a un proceso;
por lo tanto, para preservar la protección legal del proceso justo, el estado debe
establecer en sus normas básicas los principios generales que rigen los diversos
procesos, las funciones jurisdiccionales y la duración de la administración de
justicia.
Autores como (Quiroga, 2010), consideran que la tutela procesal efectiva, y
el debido proceso se integran “con tres principios procesales de jerarquía
constitucional: igualdad ante la ley, congruencia y bilateralidad” (p. 194).
Menciona así el citado que, un proceso justo supone que la parte procesal
ha tenido y ha podido acceder a un proceso justo y razonable, donde también ha
tenido una cierta oportunidad de ejercer derechos de defensa razonables dentro
del principio bilateral y en un sistema contradictorio y al mismo tiempo
mediante un procedimiento predeterminado Y que todo esto lleva a una
resolución motivada y razonable que sea consistente con lo que se pretende
sancionar, y que conserve la proporcionalidad de los hechos descritos.
Desde una perspectiva procesalista, este derecho también se encuentra
configurado en el Artículo IV del Código Procesal Constitucional, el mismo que
señala que el derecho a la tutela procesal efectiva comporta otros derechos que
pueden enmarcarse dentro de este, por ejemplo se menciona que pueden ser
parte, el derecho de libre acceso al órgano jurisdiccional, a probar, a la defensa,
44
entre otros; por lo que puede señalarse que este derecho constituye lo que
tradicionalmente se le ha conocido como “derecho continente”.
Sobre esto (Landa, 2011) el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, “es
uno de los derechos fundamentales y/o constitucionales que tiene todo sujeto de
derecho (persona natural, persona jurídica, concebido, patrimonio autónomo,
entes no personales, etc., teniendo estos la situación jurídica de demandante o
demandado según el caso) al momento de recurrir al órgano jurisdiccional (juez
en representación del Estado)” (p. 24) a fin de que se le imparta justicia,
existiendo garantías mínimas para todos los sujetos de derecho que hagan uso o
requieran de la intervención del Estado para la solución de su conflicto de
intereses o incertidumbre jurídica.
[Link]. Origen de la tutela procesal efectiva
Teniendo ya la noción conceptualizada sobre la tutela procesal efectiva, es
necesario ahora ubicarnos respecto a su origen, de dónde es que nace la misma y
a razón de qué, ello para tener un mejor enfoque; en ese sentido, Marcelo
(1995), nos ilustra lo siguiente:
“el origen del concepto de tutela judicial efectiva puede rastrearse en
el proceso de sustitución del auto tutela como medio de solución de
controversias, acentuándose la necesidad de su plena aplicación de
la mano con el incremento en la confianza que la solución de
conflictos y controversias por parte de Estado, que, como tercero
imparcial, irá adquiriendo paulatinamente” (p. 366).
El establecimiento de la tutela procesal, se remonta a la Carta Magna
desde 1215, donde los barones, obispos y ciudadanos cansados de la tiranía del
45
Rey Juan se levantaron en armas y lograron otorgar una Carta de Libertades; así,
la Sección 39 de dicho estatuto disponía: ningún hombre libre será arrestado o
encarcelado o abolido por su propiedad o deportado a él u ordenado a pasar por
él, a menos que medie procedimientos judiciales por sus camaradas o por la ley
de la tierra (Ley de la Ley de país o reino) (Cárdenas, 2013, p. 52).
De esta forma, siguiendo a (Espinosa-Saldaña, 2000), “la tutela
jurisdiccional efectiva tiene su origen en un concepto propio de la Europa
Continental, contexto en el cual nunca se había acogido propiamente una ideal del
Due process of law” (p. 49).
La frase law of the land constituye el antecedente directo del concepto de
due process of law (debido proceso legal), que tiene, como veremos, un alcance
tanto sustantivo como adjetivo. En conclusión, el debido proceso surge como un
derecho de toda persona a no ser condenado sin que medie un juicio previo.
Según el citado (Cárdenas, 2013, p. 13), a partir del siglo XVIII se recoge
en la Constitución de los Estados Unidos, por lo que en 1789 se adoptó la
enmienda V que decía: "Nadie será privado de la vida, la libertad o la propiedad
sin el proceso legal adecuado". La enmienda XIV afirma lo que se ha elaborado
con la enmienda V y establece que: ningún estado puede privar a una persona de
la vida, la libertad o la propiedad sin el proceso legal adecuado.
De otro lado, (Ledesma, 2010) comenta que “tradicionalmente la idea de
la tutela jurisdiccional efectiva, y por ende del debido proceso, se limitaba a un
simple respeto a los procedimientos legales establecidos, sin embargo, de una
mera garantía procesal hoy se concibe como un verdadero ideal de justicia. Cooke
fue el Juez que afirmó el derecho al debido proceso, mediante la revisión judicial,
46
el control difuso de la ley, tal acontecimiento se produjo en el año 1610 al
sentenciar el caso Bonham” (p. 98).
Otro antecedente importante está dado por la posición desarrollada por el
Juez Marshall de la Corte Suprema de los Estados Unidos de Norteamérica en el
caso (Marbury vs. Madyson, 1803) en donde se estableció que: “la esencia misma
de la libertad civil consiste, ciertamente, en el derecho de todo individuo a
reclamar la protección de las leyes cuando ha sido objeto de daño. Uno de los
principales deberes de un gobierno es proveer esta protección”.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 consagró
también la garantía al debido proceso en su artículo 8 y 10:
- Artículo 8.- Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los
tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus
derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.
- Artículo 10.- Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad,
a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e
imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el
examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José),
al igual que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha incluido al
debido proceso en el inciso 1) del artículo 8:
Artículo 8.- Garantías Judiciales
1.- Toda persona tiene derecho a ser oída con las debidas garantías y
dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e
imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier
47
acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y
obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier carácter.
De manera concluyente, nos parece válido anotar hasta aquí, la reflexión
hecha por el profesor (Bustamante, 2015), quien señala que, con respecto a la ley
peruana, “se ha experimentado el desarrollo de la protección jurisdiccional en los
últimos veinte años” (p. 48). Así, se menciona que se ha estado discutiendo si este
era un derecho fundamental o simplemente una garantía procesal con ciertas
partes importantes para el desarrollo del proceso. Era relevante entonces, porque
en los estados de excepción, que se explicaron muchas veces en Perú, se debatió
si ciertas partes de la tutela jurisdiccional, como las garantías, podían ser abolidas
o no.
[Link]. Derecho al debido proceso
El debido proceso es un instrumento formal o procesal, “se refiere a todas
las formalidades y directrices que garantizan a las partes un ejercicio adecuado de
sus derechos, ya que esas normas o directrices se han establecido previamente y
proporcionarán acceso a un proceso o procedimiento, y su tratamiento no es
formalmente irregular (Terrazos, 2010, p. 54)
Así pues, a decir de (De Bernardis, 1995), estas pautas o reglas no son solo
requisitos mínimos, sino que las partes pueden hacerlas cumplir para “desarrollar
el proceso y liderar la autoridad que resuelve el conflicto para hablar de manera
justa, imparcial e imparcial” (p. 50).
Para el profesor (Landa, 2002) este derecho “encierra en sí un conjunto de
garantías constitucionales que se pueden perfilar a través de identificar las cuatro
etapas esenciales de un proceso: acusación, defensa, prueba y sentencia, que se
48
traducen en otros tantos derechos que enunciativamente a continuación se
plantean” (p. 49).
Siguiendo la posición asumida por el autor citado precedentemente, se debe
indicar que debido proceso es una institución importante, pero a la vez muy
compleja. Sobre ella, tal vez en lo único que todos podríamos estar de acuerdo es
que se trata de una garantía importante que impide la arbitrariedad en todo
espacio en el que se decidan derechos o intereses jurídicamente relevantes.
Asimismo, al debido proceso o proceso justo se le considera, a la vez, como
un derecho, principio y garantía constitucional. La justicia, por su parte, es
reconocida como un valor superior del ordenamiento. Sin embargo, pese a la
relevancia de ambas, tanto la idea de justicia o de lo justo, como de aquello que
sería “debido” en un proceso, son manifiestamente indeterminadas. Como
corresponde en estos casos, lo que compete a los fiscales y la comunidad
académica es dotar responsablemente de contenido a estas nociones, conforme a
las exigencias del Estado Constitucional.
El Tribunal Constitucional en la sentencia recaída en el Expediente Nro.
3390-2005-PHC/TC ha establecido que:
“La tutela jurisdiccional efectiva se concreta a través de las garantías
que, dentro de un íter procesal diseñado en la ley, están previstas en la
Constitución Política. O, dicho de otro modo, el órgano jurisdiccional,
cuando imparte justicia, está obligado a observar los principios,
derechos y garantías que la Norma Suprema establece como límites
del ejercicio de la función asignada” (F.J. 11).
[Link]. Dimensiones del debido proceso
49
A. Dimensión adjetiva del debido proceso:
Como se ha expresado hasta aquí, en la configuración del debido
proceso, se entiende un complejo teórico estructural en el cual se pueden
notar dos dimensiones, una dimensión adjetiva o formal y sustantiva.
El debido proceso en su dimensión formal o procesal, “hace
referencia a todas las formalidades y pautas que garantizan a las partes el
adecuado ejercicio de sus derechos, pues, dichas reglas o pautas están
previamente establecidas y permitirán que el acceso a un proceso o
procedimiento, y su tramitación no sea formalmente irregular”
(González, 2001, p. 96).
Empero a decir (De Bernardis, 1995), dichas pautas o reglas no sólo
son requisitos mínimos, sino que estos resultan exigibles por los
justiciables “para que el proceso se desarrolle y lleven a la autoridad que
resuelve el conflicto a pronunciarse de manera justa, equitativa e
imparcial” (p. 184).
Ahora bien, una aproximación a los elementos de un debido proceso
en su dimensión formal o procesal, la comenta (Hoyos, 1996) cuando
señala que el debido proceso en su dimensión formal es:
"Una institución instrumental en virtud de la cual debe
asegurarse a las partes en todo proceso legalmente
establecido y que se desarrolle sin dilaciones injustificadas
oportunidad de ser oídos por un tribunal competente,
predeterminado por la ley, independiente e imparcial, de
pronunciarse respecto de las pretensiones y manifestaciones
50
de la parte contraria, de aportar pruebas lícitas relacionadas
con el objeto del proceso” (p. 41).
B. Dimensión sustantiva del debido proceso:
El debido proceso, no sólo requiere de una dimensión formal para
obtener soluciones materialmente justas, pues ello, no será suficiente.
Por eso la dimensión sustantiva, también llamada sustancial, es “aquella
que exige que todos los actos de poder, ya sean normas jurídicas, actos
administrativos o resoluciones judiciales, sean justas, esto es, que sean
razonables y respetuosos de los derechos fundamentales, de los valores
supremos y demás bienes jurídicos constitucionalmente protegidos”
(Bustamante, 2001, p. 96).
Por consiguiente, en anotación de (Linares, 1989), “el debido
proceso sustantivo se traduce en una exigencia de razonabilidad, de todo
acto de poder, y busca la prescripción de la arbitrariedad y lo absurdo”
(p. 34).
En este sentido, el debido proceso sustantivo como exigencia o
principio de razonabilidad y proporcionalidad, se comporta como un
patrón de justicia para determinar lo axiológico y constitucionalmente
válido de todo acto de poder.
Su incorporación al constitucionalismo latinoamericano ha
matizado sus raíces, señalando que el debido proceso sustantivo se
refiere a la necesidad de que las sentencias sean valiosas en sí mismas,
esto es, que sean razonables; mientras que el debido proceso adjetivo
“alude al cumplimiento de ciertos recaudos formales, de trámite y de
51
procedimiento, para llegar a una solución judicial mediante la sentencia”
(Sagüés, 1993, p. 43).
En ese sentido, de forma resumida puede mencionarse también
respecto a la Tutela Procesal Efectiva, siguiendo al profesor (Sánchez,
2018), que las clases distintivas de la tutela procesal efectiva, en tanto
también constituyen expresiones o dimensiones de la misma, son:
- Tutela de carácter formal: los principios y reglas que lo integran
tienen que ver con las formalidades estatuidas, tales como la del juez
natural, el procedimiento preestablecido, el derecho a la defensa, la
motivación, etc.
- Tutela de carácter sustantiva: relacionados a los estándares de
razonabilidad y proporcionalidad.
2.3. Marco conceptual
2.3.1. Debido proceso
El debido proceso es una figura jurídica que encuentra su más antiguo
antecedente en la época romana donde éste era visto como un simple conjunto
de reglas que regulaban la realización de un juicio. Es a partir de esta
perspectiva romana que se van a dar cambios y modificaciones en su
concepción; construyéndose paulatinamente, a través de posteriores contextos
históricos, una categoría jurídica que poco a poco cobra reconocimiento
normativo expreso, tratamiento doctrinario y jurisprudencia.
“Se trata de un derecho fundamental de carácter instrumental, pues,
además de ser el mismo un derecho fundamental, cumple una función de
52
garantía de los demás derechos fundamentales y del ordenamiento jurídico en su
conjunto” (Garrido,2015, p. 129).
2.3.2. Defensa técnica eficaz
La garantía de la defensa técnica eficaz no encuentra una regulación
expresa en nuestro ordenamiento jurídico; sin embargo, esta no es sino un
componente del derecho defensa, por lo que su regulación es la contemplada en
el art. 139.14 de la Const. Pol. y en el art. IX del título preliminar del nuevo
CPP, que establece el derecho de ser asistido por un abogado defensor de libre
elección o, en su defecto, uno de oficio, y actuar con plena igualdad en la
actividad probatoria.
Según el profesor (Landa, 2009) “la actuación de la defensa en
condiciones de igualdad con la parte acusadora no hace más que evocar al
principio de igualdad de armas. Entonces, se puede afirmar que esta garantía se
reconoce como manifestación del principio de contradicción, consustancial a la
defensa, y, a su vez, del principio de igualdad de armas” (p. 83).
53
54
CAPÍTULO III
HIPÓTESIS Y VARIABLES
3.1. Hipótesis General
El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es vulnerado significativamente por el
ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el
Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
3.2. Hipótesis específicas
El derecho al debido proceso es vulnerado significativamente por el ejercicio de
una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el
Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
El derecho a la igualdad de armas es vulnerado significativamente por el ejercicio
de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en
el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
3.2. Variables
a) Definición conceptual
- Variable independiente:
Derecho a la tutela jurisdiccional efectiva.
- Variable dependiente:
55
Defensa penal técnica ineficaz
b) Operacionalización de variable
VARIABLE DEFINICIÓN CONCEPTUAL INDICADORES INSTRUMENTO
“Es el derecho que tiene todo sujeto de -Derecho al debido proceso.
Derecho a la tutela derecho de acceder a un órgano -Derecho a la igualdad de armas
jurisdiccional jurisdiccional para solicitar la protección de . Cuestionario.
efectiva. una situación jurídica que se alega que está
siendo vulnerada o amenazada a través de
un proceso dotado de las mínimas garantías,
luego del cual se expedirá una resolución
fundada en Derecho con posibilidad de
ejecución. (Posada, 2003, p. 280).
“Entre las categorías para estimar una
Defensa penal defensa penal ineficaz podemos considerar: -Defensa técnica negligente. Cuestionario.
técnica ineficaz no desplegar una mínima actividad -Defensa técnica errónea
probatoria, la inactividad argumentativa a
favor de los intereses del imputado, también
la carencia de conocimiento técnico jurídico
del proceso penal, así como la falta de
interposición de recursos en detrimento de
los derechos del imputado; la indebida
fundamentación de los recursos interpuestos
57
y el abandono de la defensa” (Santiago,
2015, p. 33).
CAPÍTULO IV
METODOLOGÍA
4.1. Método de investigación
La investigación utilizó como método de investigación, el método
inductivo-deductivo.
(Sánchez, 2015) sobre el método inductivo refiere “que va de los hechos
particulares a afirmaciones de carácter general. Permite analizar casos
particulares a partir de los cuales se extraen conclusiones de carácter general. Es
muy importante por cuanto fundamenta la formulación de las hipótesis, la
investigación de leyes científicas y las demostraciones” (p. 53).
En tanto que para (Garret, 2016) en relación al método deductivo considera
“que parte de un marco general de referencia hacia algo en particular. Este
método se utiliza para inferir de lo general a lo específico, de lo universal a lo
individual” (p. 86).
4.2. Tipo de investigación
La presente investigación es de tipo jurídico social, que según (Saenz,
2012) “trata de responder a preguntas o problemas jurídicos concretos que se
presentan al investigador con el objeto de encontrar soluciones o respuestas que
59
puedan aplicarse de manera inmediata en contextos o situaciones específicas” (p.
56).
4.3. Nivel de investigación
La investigación es de carácter explicativo, que según (Sánchez, 2015),
consiste “en llegar a conocer las situaciones, costumbres y actitudes
predominantes a través de la descripción exacta de las actividades, objetos,
procesos y personas. Su meta no se limita a la recolección de datos, sino a la
predicción e identificación de las relaciones que existen entre dos o más
variables” (p. 193).
4.4. Diseño de investigación
El diseño de investigación que se empleó en la presente tesis es de carácter
no experimental, porque las variables no se manipularan deliberada e
intencionalmente. Asimismo, el diseño es de tipo transversal o transeccional,
porque los datos de estudio han sido recolectados en un determinado momento.
4.5. Población y muestra
Población
La población se encuentra conformada por 100 jueces, fiscales y
abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de
Huancayo.
Muestra
Se encuentra conformada por 80 jueces, fiscales y abogados
especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo, de
acuerdo a la fórmula muestral que se detalla a continuación:
z2.p.q.N
n = -----------------------------
60
S2 (N -1) + z2. p.q
n = Tamaño de la muestra.
N = Población
z = Nivel de confianza
p = Probabilidad a favor ( 0.50)
q = Probabilidad en contra ( 0.50)
s = Error de estimación.
& = 95 %
z = 1.96
p = 0.5
q = 0.5
s = 0.01
REMPLAZANDO:
(1.96) 2 ( 0.5) ( 0.5) (100)
n = -------------------------------------------------------
(0.050) 2 (100-1) + ( 1.96)2 ( 0.5) ( 0.5)
n = 80
Se utilizó el muestreo aleatorio simple, en donde cada elemento de
la población puede ser objeto de la muestra.
4.6. Técnicas e instrumentos de recolección de datos
Técnicas de recolección de datos
61
En la presente investigación se utilizó la observación como técnicas
de recolección de datos: (Porras, 2001) refiere que la entrevista como
técnica de investigación
(Salazar, 2010) enuncia que la observación como técnica de
recolección de datos “busca establecer relaciones entre el objeto analizado
y lo que se pretende conocer o verificar de él. Para ello el investigador se
vale de sus cinco sentidos, y puede utilizar elementos y maquinarias que
amplíen su capacidad de análisis y que brinden mayor cantidad y calidad
de datos” (p. 34).
Instrumentos de recolección de datos
El instrumento de recolección de datos que se utilizó es el
cuestionario, que de acuerdo a (Carrasco, 2015) es definida como:
“un procedimiento considerado clásico en las ciencias sociales
para la obtención y registro de datos. Su versatilidad permite
utilizarlo como instrumento de investigación y como
instrumento de evaluación de personas, procesos y programas
de formación. Es una técnica de evaluación que puede abarcar
aspectos cuantitativos y cualitativos. Su característica singular
radica en que, para registrar la información solicitada a los
mismos sujetos, ésta tiene lugar de una forma menos profunda
e impersonal” (p. 84).
4.7. Técnicas de procesamiento y análisis de datos
Se utilizó el software SPSS V. 25 para procesar los datos recolectados de la
aplicación del instrumento de investigación en la muestra seleccionada, asimismo
62
dichos datos serán expresados en gráficos y barras estadísticas para su análisis e
interpretación.
CAPÍTULO IV
RESULTADOS
5.1. Presentación de resultados
- ÍTEM NRO. 01:
Tabla 1 ¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente
ante casos de defensa penal ineficaz en la legislación peruana?
¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante
casos de defensa penal ineficaz en la legislación peruana?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válid No 35 43,8 43,8 43,8
o Si 45 56,3 56,3 100,0
Total 80 100,0 100,0
63
Gráfico 1
Interpretación: De lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante casos de
defensa penal ineficaz en la legislación peruana, el 43,75% menciona que no, el 56,25%
menciona que sí.
- ÍTEM NRO. 02:
Tabla 2 ¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa
penal ineficaz?
¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa
penal ineficaz?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válid No 15 18,8 18,8 18,8
o Si 65 81,3 81,3 100,0
Total 80 100,0 100,0
64
Gráfico 2
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto el derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa
penal ineficaz, el 18,75% menciona que no, el 81,25% menciona que sí.
65
- ÍTEM NRO. 03
Tabla 3 ¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de defensa
penal ineficaz en la legislación peruana?
¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de
defensa penal ineficaz en la legislación peruana?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje
acumulado
Válid No 65 81,3 81,3 81,3
o Si 15 18,8 18,8 100,0
Total 80 100,0 100,0
Gráfico 3
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto el derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de defensa
penal ineficaz en la legislación peruana, el 81,25% menciona que no, el 18,75% menciona
que sí.
66
- ÍTEM NRO. 04
Tabla 4 ¿En casos de defensa técnica negligente existe una real tutela para la parte
perjudicada, en la legislación peruana?
¿En casos de defensa técnica negligente existe una real tutela para la parte perjudicada,
en la legislación peruana?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válid No 68 85,0 85,0 85,0
o Si 12 15,0 15,0 100,0
Total 80 100,0 100,0
Gr
áfico 4
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto que en casos de defensa técnica negligente existe una real tutela para la parte
perjudicada, en la legislación peruana, el 85,00% menciona que no, el 15,00% menciona que
sí.
67
- ÍTEM NRO. 05
Tabla 5 ¿En casos de defensa técnica errónea existe una real tutela para la parte perjudicada,
en la legislación peruana?
¿En casos de defensa técnica errónea existe una real tutela para la parte perjudicada,
en la legislación peruana?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válid No 17 21,3 21,3 21,3
o Si 63 78,8 78,8 100,0
Total 80 100,0 100,0
Gráfico 5
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto que en casos de defensa técnica errónea existe una real tutela para la parte
68
perjudicada, en la legislación peruana, el 21,25% menciona que sí, el 78,75% menciona que
sí.
- ÍTEM NRO. 06
Tabla 6 ¿En casos que se evidencien que los abogados no desplieguen una mínima actividad
probatoria se tutela a la parte perjudicada?
¿En casos que se evidencien que los abogados no desplieguen una mínima actividad
probatoria se tutela a la parte perjudicada?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válid No 57 71,3 71,3 71,3
o Si 23 28,7 28,7 100,0
Total 80 100,0 100,0
Gráfico 6
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto que en casos que se evidencien que los abogados no desplieguen una mínima
69
actividad probatoria se tutela ala parte perjudicada, el 71,25% menciona que no, el 28,75%
menciona sí.
- ÍTEM NRO. 07
Tabla 7 ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa, una actividad argumentativa
a favor de los intereses del imputado, se realiza una adecuada revisión para que el proceso
penal no perjudique a la parte imputada?
¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa, una actividad argumentativa a favor de los
intereses del imputado, se realiza una adecuada revisión para que el proceso penal no perjudique a
la parte imputada?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válid No 56 70,0 70,0 70,0
o Si 24 30,0 30,0 100,0
Total 80 100,0 100,0
Gráfico 7
70
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto que en casos en donde se evidencie por parte de la defensa, una actividad
argumentativa a favor de los intereses del imputado, se realiza una adecuada revisión para
que el proceso penal no perjudique a la parte imputada, el 70,00% menciona que no, el
30,00% menciona que si
- ÍTEM NRO. 08
Tabla 8 ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una carencia de
conocimiento técnico jurídico del proceso penal, se busca tutelar a la parte perjudicada por
una defensa penal ineficaz?
¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una carencia de conocimiento técnico
jurídico del proceso penal, se busca tutelar a la parte perjudicada por una defensa penal
ineficaz?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válid No 60 75,0 75,0 75,0
o Si 20 25,0 25,0 100,0
Total 80 100,0 100,0
71
Grá
fico 8
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto que en casos en donde se evidencie por parte de la defensa una carencia de
conocimiento técnico jurídico del proceso penal, se busca tutelar a la parte perjudicada por
una defensa penal ineficaz, el 75,00% menciona que no, el 25,00% menciona que sí.
- ÍTEM NRO. 09
Tabla 9 ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una falta de interposición de
recursos en detrimento de los derechos del imputado, se busca tutelar a la parte perjudicada
por una defensa penal ineficaz?
¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una falta de interposición de
recursos en detrimento de los derechos del imputado, se busca tutelar a la parte
perjudicada por una defensa penal ineficaz?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válid No 57 71,3 71,3 71,3
o Si 23 28,7 28,7 100,0
Total 80 100,0 100,0
72
Gráfico 9
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en Derecho Procesal Penal de la ciudad de Huancayo,
respecto que en casos en donde se evidencie por parte de la defensa una falta de interposición
de recursos en detrimento de los derechos del imputado, se busca tutelar a la parte
perjudicada por una defensa penal ineficaz, el 71,25% menciona que no, el 28,75% menciona
que sí.
- ÍTEM NRO. 10
Tabla 10 ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una indebida
fundamentación de los recursos interpuestos, se busca tutelar a la parte perjudicada por una
defensa penal ineficaz?
¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una indebida
fundamentación de los recursos interpuestos, se busca tutelar a la parte
perjudicada por una defensa penal ineficaz?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje Porcentaje acumulado
válido
73
Válid No 61 76,3 76,3 76,3
o Si 19 23,8 23,8 100,0
Total 80 100,0 100,0
Gráfico 10
Interpretación: de lo recogido en la aplicación del instrumento de investigación 80 jueces,
fiscales y abogados especialistas en derecho procesal penal de la ciudad de Huancayo,
respecto que en casos en donde se evidencie por parte de la defensa una indebida
fundamentación de los recursos interpuestos, se busca tutelar a la parte perjudicada por una
defensa penal ineficaz, el 76,25% menciona que no, el 23,75% menciona que sí.
5.2. Contrastación de la hipótesis
5.2.1. Contrastación de la Hipótesis General:
Supuestos:
Ha: El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es vulnerado significativamente por el
ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el
Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
74
Ho0 El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva no es vulnerado significativamente
por el ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública,
en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
Resumen de datos procesados:
.
¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante casos de
defensa penal ineficaz en la legislación peruana?
N observado N esperada Residuo
Si 45 40,0 5,0
No 35 40,0 -5,0
Total 80
Resultado de la prueba de Chi cuadrado
Estadísticos de prueba
¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante casos de defensa penal ineficaz
en la legislación peruana?
Chi-cuadrado 1, 250a
gl 1
Sig. asintótica ,264
a. 0 casillas (0,0%) han esperado frecuencias menores que 5. La frecuencia mínima de casilla esperada es 40,0.
1) Si p valor (Sig.) < 0.050(5%) existe correlación = se rechaza Ho y se acepta Ha
2) Si p valor (Sig.) > 0.050 (5%) no existe correlación = Se rechaza Ha y se acepta Ho
De los datos observados, se tiene que, para chi cuadrado de 1, 250a, el p valor (Sig.) = a
0.000 < 0.050(5%), por lo tanto, se determina que existe correlación; de modo que se
rechaza la hipótesis nula Ho y se acepta la hipótesis alternativa Ha.
CONCLUSIÓN: Existe suficiente evidencia estadística para aceptar la hipótesis
alternativa Ha y rechazar la hipótesis nula Ho, de modo que, en efecto, El derecho a la
tutela jurisdiccional efectiva es vulnerado significativamente por el ejercicio de una
75
defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial
de Junín, sede Huancayo, 2020.
5.2.2. Contrastación de hipótesis especifica 1
Supuestos:
- Ha1: El derecho al debido proceso es vulnerado significativamente por el ejercicio de
una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el
Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
- Ho1: El derecho al debido proceso no es vulnerado significativamente por el ejercicio
de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el
Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
Resumen de datos procesados:
¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa penal ineficaz?
N observado N esperada Residuo
Si 65 40,0 25,0
No 15 40,0 -25,0
Total 80
Resultado de la prueba de Chi cuadrado
Estadísticos de prueba
¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de defensa penal ineficaz?
Chi-cuadrado 31, 250a
gl 1
Sig. asintótica ,000
a. 0 casillas (0,0%) han esperado frecuencias menores que 5. La frecuencia mínima de casilla esperada es 40,0.
1) Si p valor (Sig.) < 0.050(5%) existe correlación = se rechaza Ho y se acepta Ha
2) Si p valor (Sig.) > 0.050 (5%) no existe correlación = Se rechaza Ha y se acepta Ho
76
De los datos observados, se tiene que, para chi cuadrado de 31, 250a, el p valor (Sig.) =
a 0.000 < 0.050(5%), por lo tanto, se determina que existe correlación; de modo que se
rechaza la hipótesis nula Ho y se acepta la hipótesis alternativa Ha.
CONCLUSIÓN: Existe suficiente evidencia estadística para aceptar la hipótesis
alternativa Ha y rechazar la hipótesis nula Ho, de modo que, en efecto, El derecho al
debido proceso es vulnerado significativamente por el ejercicio de una de una defensa
penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de
Junín, sede Huancayo, 2020
5.2.3. Contrastación de hipótesis especifica 2
Supuestos:
Ha2: El derecho a la igualdad de armas es vulnerado significativamente por el ejercicio
de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa pública, en el
Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
Ho2: El derecho a la igualdad de armas no es vulnerado significativamente por el
ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa
pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
Resumen de datos procesados:
¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de defensa penal
ineficaz en la legislación peruana?
N observado N esperada Residuo
Si 15 40,0 -25,0
No 65 40,0 25,0
Total 80
Resultado de la prueba de Chi cuadrado
77
Estadísticos de prueba
¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de defensa penal ineficaz
en la legislación peruana?
Chi-cuadrado 31, 250a
gl 1
Sig. asintótica ,000
a. 0 casillas (0,0%) han esperado frecuencias menores que 5. La frecuencia mínima de casilla esperada es 40,0.
1) Si p valor (Sig.) < 0.050(5%) existe correlación = se rechaza Ho y se acepta Ha
2) Si p valor (Sig.) > 0.050 (5%) no existe correlación = Se rechaza Ha y se acepta Ho
De los datos observados, se tiene que, para chi cuadrado de 31, 250a, el p valor (Sig.) =
a 0.000 < 0.050(5%), por lo tanto, se determina que existe correlación; de modo que se
rechaza la hipótesis nula Ho y se acepta la hipótesis alternativa Ha.
CONCLUSIÓN: Existe suficiente evidencia estadística para aceptar la hipótesis alternativa
Ha y rechazar la hipótesis nula Ho, de modo que, en efecto, El derecho a la igualdad de armas
es vulnerado significativamente por el ejercicio de una de una defensa penal técnica ineficaz
en el ámbito de la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, sede Huancayo, 2020.
78
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS
Para nadie es un secreto que todo investigado, desde el momento que es citado por
personal de la Policía Nacional, tiene el Derecho Constitucional a contar un Abogado de su
Libre elección y en caso no cuente con recursos suficientes, a contar con un Defensor
Público, el tema se torna engorroso cuando no se tiene medios para contratar un Abogado
particular y en el lugar donde se viene investigando el caso, no cuenta con defensor público,
mucho menos que sea especializado, y en muchas ocasiones, el Juez Penal, en el fin de no
quebrar sus audiencias, designa a cualquier abogado particular para que pueda acompañar en
su declaración al investigado y de esa manera continuar con el proceso, lo cual desde todo
punto de vista, no es constitucional, ni mucho menos ético por parte del Juez penal, que viene
conociendo el caso, afectando de esta manera gravemente el derecho constitucional de
investigado, en caso de no contar con un Abogado de su elección a contar con un Abogado de
la Defensa Pública especializado en el nuevo modelo procesal y de esa manera poder darle
legalidad a la diligencia, no obstante que dicho derecho tiene su reconocimiento
constitucional, su libre elección; y a lo que consagra la Declaración Universal de los
Derechos Humanos en su artículo 11° inciso 1 y la Convención Americana de los Derechos
Humanos artículo 8° inciso 2, parágrafo e); en concordancia con el artículo 9° del título
Preliminar del Código Procesal Penal y el artículo 71° numeral 1 y artículo 80° y 85° del
mismo corpus iure.
79
Concordante también con el artículo 2° de la Ley N° 29360 Ley de la Defensa
Publica, consiguientemente, al no contar el investigado con un abogado de su libre elección o
un Abogado especializado de la defensa pública, no solo afecta los derechos del investigado
reconocidos a nivel interno y constitucionalmente, sino que también tienen reconocimiento
supranacional, por ello el interés en querer desarrollar la presente tesis, observando que en
nuestra realidad, en el cual pese a tener el investigado derechos constitucionales y
supranacionales, no se viene respetando el debido proceso ni los derechos constitucionales
del investigado, pues no cuentan con defensor público, ni mucho menos que sea
especializado, en el nuevo modelo procesal penal.
En este contexto, el derecho de defensa como garantía del debido proceso en nuestra
realidad del proceso penal, se afectan estos derechos constitucionales cuando el derecho de
defensa no es eficaz, es decir, es meramente formal, ya que su única finalidad es la de
legitimar el proceso, para dar legalidad a una diligencia, es decir, utilizada solo como
instrumento para viabilizar el desarrollo de las audiencias, siendo común observar a jueces y
fiscales que requieren la participación del abogado defensor con la única finalidad de llevar
adelante sus diligencias, sin interesarles si el defensor tiene conocimiento mínimo del caso,
en esta situación cuando el letrado no elabora mínimamente una estrategia de defensa, en el
extremo de que muchas veces no ha tenido acceso al expediente o carpeta del caso,
convirtiéndose el letrado en un “convidado de piedra”, siendo su única finalidad la de dar
legalidad a una diligencia., por ello la necesidad de realizar un cambio sustancia al momento
de la designación de un abogado defensor en caso sea este público deberá ser especialista
nuevo código procesal penal debiendo pare ello ser la selección a través del Ministerio de
Justicia riguroso, a fin de no vulnerar los derechos de los investigado por una deficiente
defensa.
80
Para asegurar que el imputado cuente con defensor técnico dentro del proceso penal
en el momento que lo necesite, se le garantiza el derecho a contar con un defensor de oficio.
Cuando el sujeto pasivo del proceso penal no ejerce su derecho a nombrar abogado el juez
tiene el deber de designarle uno de oficio, al que se le asigna la responsabilidad de la defensa
técnica del imputado. El abogado de oficio es el defensor técnico del imputado en el proceso
penal, que asume la misma función y responsabilidad del aboga do de confianza (el
nombrado por el procesado); la única diferencia entre ambos es la fuente de la designación
como defensor.
La defensa de oficio tiene su razón de ser en la importancia de los derechos
fundamentales que son afectados con la persecución penal de una persona, que ha convertido
a la defensa técnica en una exigencia de validez del proceso penal; si el procesado no designa
abogado el Estado le nombra un defensor de oficio, pues la garantía de su derecho a la
defensa es una condición indispensable para que pueda realizar un proceso penal debido o
justo. 28
El derecho a contar con un defensor de oficio no se garantiza con cualquier tipo de
defensa; esta tiene que ser efectiva. La protección de los principios de igualdad y
contradicción exige que el Estado provea al justiciable de una real e idónea defensa técnica
en el proceso penal.
Momento a partir del cual tiene vigencia la garantía de la defensa procesal mediante la
designación de defensor de oficio La vigencia de la garantía de la defensa para el imputado
comienza con el inicio de la persecución penal. El significado de persecución penal para la
determinación del inicio de la vigencia de la garantía de la defensa ha sido establecido de la
manera más amplia, para que aquella se extienda al procedimiento preliminar, tanto en el
ámbito judicial, en el fiscal como en el policial, en el que la garantía de la defensa es tan
81
necesaria por los severos problemas que existen en la investigación policial para que el
investigado —a través de su defensa— proteja otros derechos fundamentales.
El artículo 139, inciso 14, de la Constitución fija como momento de inicio de la
vigencia de la garantía de la defensa la citación o detención por la autoridad. El criterio que
determina a partir de cuándo tiene vigencia la garantía de la defensa procesal es el peligro de
afectación de derechos fundamentales por decisión de la autoridad, sea judicial, fiscal o
policial.
El proceso penal, por su objeto, desde su fase inicial —incluyendo el procedimiento
preliminar policial— produce algún tipo de afectación de los derechos fundamentales de la
persona sometida a la persecución penal, por lo que es imprescindible garantizarle la defensa
con el fin de que tenga la posibilidad de lograr una resolución fiscal o judicial fundada en
derecho.
El derecho de contar con un defensor de oficio es exigible al Estado desde el
momento en que resulte necesaria la asistencia de abogado, por la posibilidad o el
sometimiento a persecución penal. Al investigado, imputado, acusado o sentenciado debe
garantizársele el derecho de contar con un defensor de oficio en todas las etapas del proceso
penal.
San Martín (2019) refiere que “el derecho a la defensa nace cuando a la persona se le
vincula con la comisión de un delito, incluso desde antes de la formulación de la imputación
criminal formal en el proceso penal, es decir, que también tiene vigencia en el procedimiento
preliminar.” (p. 90).
Por su parte, Sánchez (2019) considera igualmente que el derecho a la defensa, y
específicamente a ser asistido por un abogado, rige durante todo el proceso penal, “y aun
antes, desde la etapa de la investigación inicial o policial”. Según Montero (2020), el derecho
a la defensa debe ser garantizado “a partir del momento en que pueda entenderse que exista
82
imputación contra una persona determinada; esto es, no cabrá esperar a que en el proceso se
haya formulado acusación formal, lo que se realiza normalmente en una fase avanzada de las
actuaciones, sino que bastará que exista cualquier forma de imputación”.
De acuerdo con Moreno (2018), la primera consecuencia del reconocimiento
constitucional de la defensa como derecho fundamental es la garantía que se da a la persona,
no solo desde que se formula la acusación, sino desde el instante en que surge la imputación
criminal contra dicha persona, esto es, desde el procedimiento preliminar, y “a lo largo de
todas las actuaciones procesales”.
En opinión de Ramos (2019), la persona tiene derecho a defenderse desde que toma
conocimiento, de cualquier forma, de la existencia de una persecución penal en su contra. 38
Por su parte, Binder (2020) sostiene firmemente que “el derecho de defensa no puede tener
limitaciones”, y que en la práctica resulta peligrosa la limitación temporal que plantea que la
defensa solamente es necesaria a partir de la existencia de una imputación formal,
razonamiento que califica de completamente erróneo, pues la defensa surge a partir de una
imputación de delito contra una persona, por más vaga o informal que esta sea.
Cuéllar y Montealegre (2020) afirman que la defensa ha de ser unitaria y continua; es
decir, que no puede existir ninguna etapa de la persecución penal en la que no se garantice la
defensa, de allí que no se admita que, en el procedimiento preliminar, so pretexto de que en el
juicio oral habrá la oportunidad de una amplia defensa, no se asegure que el investigado
pueda defenderse.
Según Cafferata (2017), el derecho a la defensa debe ser reconocido desde el primer
momento de la persecución penal. En el mismo sentido se manifiestan e Gimeno y Díaz
(2019) al señalar que el derecho de defensa nace con la imputación.
La interpretación de los artículos 67 y 68 del Código de Procedimientos Penales de
1940 establece que el defensor de oficio asiste a la persona desde el procedimiento preliminar
83
policial; fija como su obligación el defender al imputado en “las diligencias previas a la
acción penal, durante la instrucción y el juicio oral”. Un criterio material, que considera que
el derecho al defensor técnico debe garantizarse desde el momento en que surge el peligro
para los derechos fundamentales de la persona, lo fijará a la apertura del procedimiento
preliminar policial o fiscal; y un criterio formal, que considera que es en el momento de la
formulación de la imputación, lo fijará con la apertura del proceso penal.
La defensa procesal, como ya se dijo, tiene la categoría de garantía porque constituye
un derecho fundamental, lo que a su vez determina que sea irrenunciable. Al respecto, opinan
especialistas de diversos países: El constitucionalista chileno Nogueira (2020) expresa que
los derechos fundamentales son irrenunciables porque resultan consubstanciales a la dignidad
humana; ningún ser humano puede hacer abandono de ellos.
El maestro alemán Roxín (2019) afirma que por ser el abogado el garante de los
derechos fundamentales de la persona en el proceso penal, como el de la presunción de
inocencia, la defensa técnica es irrenunciable porque el imputado no está en condiciones
suficientes de satisfacer las necesidades de su defensa, por falta de capacidad, de
conocimientos técnicos, o por su situación personal.
En opinión de Ramos (2020) la complejidad de las leyes hace obligatoria la defensa
técnica en el proceso penal, la que —para no afectar la libertad de elección de abogado— se
implementa por defensor de oficio, desde que se formula la imputación contra la persona o se
le detiene, siendo deber del abogado de oficio asistirla hasta que aquella no ejercite su
libertad de elección.
Binder (2020) explica que al ser la defensa un derecho de doble vertiente,
manifestación del respeto a la dignidad humana y manifestación de una aplicación legítima
del poder penal del Estado, se exige que el imputado ejerza la defensa con asistencia letrada,
de allí que la defensa técnica sea irrenunciable.
84
La defensa es un derecho inalienable de la persona porque es una manifestación de su
libertad; asimismo, constituye una cuestión de orden público, porque la sociedad tiene el
interés de que solo se sancione penalmente al culpable, cuya responsabilidad únicamente
puede determinarse a través de un proceso penal en el que se haya garantizado la defensa del
imputado.
Al ser la defensa derecho inalienable y cuestión de orden público, el encausado no
puede renunciar a ella, la que se le debe garantizar “aun contra su voluntad”, asignándole un
abogado que lo defienda técnicamente en el proceso penal. En los sistemas procesales penales
en los que se establezca que la defensa es irrenunciable, el abogado es imprescindible;
“ningún proceso puede carecer de defensor”.
La defensa es necesaria y obligatoria “aun en contra de la voluntad del imputado”; si
se niega a hacerlo, el Estado debe suministrarle de oficio un defensor oficial que cumpla con
la función de defenderlo.
No basta que la defensa sea necesaria y obligatoria para que la garantía constitucional
cumpla su finalidad en el proceso penal; la defensa tiene que ser efectiva, lo que significa
desarrollar una oposición —respuesta, antítesis o contradicción— a la acción penal o a la
pretensión punitiva. Así, Cafferata (2018) puntualiza que la mera existencia de defensor suele
ser insuficiente por sí sola para garantizar la igualdad de armas en el proceso penal, pues
solamente brinda una “posibilidad formal de igualdad”; el equilibrio de las partes reclama
“una actividad profesional diligente y eficaz del defensor”. Si no hay defensa eficaz se
considera “un abandono implícito de la defensa” que demanda la sustitución de abogado y
provoca la nulidad de los actos procesales efectuados sin defensa.
A su vez, Jauchen (2020) establece claramente que no basta que se dé al imputado la
oportunidad de designar abogado, se exige que en el proceso penal aquel realice una defensa
eficaz: “es imprescindible que el defensor agote pormenorizadamente una razonada
85
refutación de las pruebas y fundamentos de cargo, tanto desde el punto de vista de hecho
como de derecho”.
Prado (2019) afirma que el requisito de la efectiva asistencia legal no se cumple con
el solo hecho de que la persona cuente con abogado en el proceso penal, se exige que el
abogado realice un asesoramiento legal efectivo.
Por su parte, Moreno (2018) sostiene que el derecho fundamental a la asistencia de
abogado no se puede reducir a una mera designación formal, correspondiendo al juez adoptar
medidas extremas para que en el proceso penal la defensa sea real y efectiva.
La defensa técnica eficaz exige que no se realice ningún acto en el proceso penal,
cuyo objeto pueda incidir en la situación jurídica del imputado, sin la asistencia de abogado
defensor. La defensa eficaz exige que la persona cuente con la “debida y suficiente defensa
técnica” desde el inicio mismo de la persecución penal, ya sea con la formulación de la
imputación o con la detención.
La defensa eficaz exige que no exista “ningún lapso de tiempo por mínimo que sea”
desde la formulación de la imputación, la detención, o el inicio de la persecución penal, sin
que la persona cuente con la asistencia y representación de abogado defensor. La defensa
eficaz no deja de ser una exigencia por la negativa del imputado a designar abogado; ante tal
omisión, rápidamente el juez debe asignar al imputado un defensor de oficio, “quien a su vez
de inmediato debe tomar intervención en la causa y realizar todas las tareas que son
inherentes a la defensa, ésa es su obligación funcional que no puede omitir”.
La defensa eficaz no deja de ser una exigencia por el abandono del abogado; en caso
de que ello sucediera el juez deberá disponer su inmediata sustitución, incluso el letrado tiene
el deber de mantenerse hasta que sea sustituido por otro.
La negligencia, inactividad, la ignorancia de la ley o el descuido del defensor no
justifican el estado de indefensión del imputado en el proceso penal. El deber del Estado de
86
garantizar el derecho a contar con un defensor técnico no se cumple con el simple
nombramiento o designación de un abogado de oficio o de confianza, este tiene que asistir al
imputado real e idóneamente en la causa penal.
La garantía de los derechos fundamentales se implementa a través del establecimiento
de un conjunto de requisitos para la realización de los actos procesales o se regulan
secuencias entre actos; por ejemplo, para garantizar el derecho a la defensa se exige que en la
declaración instructiva el inculpado sea asistido por un abogado; para la realización de la
pericia se tiene que designar peritos, comunicarlo al inculpado para la posibilidad de formular
cuestión probatoria, la juramentación del perito, la presentación de la pericia, su puesta a
disposición del imputado, el examen del perito con participación del procesado y su defensor,
así como la apreciación por el juez de los argumentos de defensa que se formulen respecto de
la pericia. Los requisitos o las secuencias necesarias previstas en la ley son las formas
procesales, cuando se inobservan por incumplimiento de un requisito o el rompimiento de
una secuencia necesaria, la actividad procesal es inválida o defectuosa.
La eficacia del régimen de nulidades procesales permite controlar el grado de
funcionamiento de las garantías procesales y por ende el compromiso de la sociedad
organizada en el Estado respecto a los derechos fundamentales de la persona. El
entendimiento de que las formas son las garantías de los derechos fundamentales produjo una
nueva ingeniería procesal, que se orienta —como señala el maestro italiano Ferrajoli (2020)
— a la contención de la violencia y la arbitrariedad del poder penal y que es el fundamento
del sistema de garantías que hoy debe constituir el proceso penal. El examen dogmático
jurídico del artículo 298 del Código de Procedimientos Penales y su sistematización con las
normas procesales penales constitucionales (en las que se incluyen las contenidas en los
tratados internacionales en materia de derechos humanos), permite establecer el fundamento
y los elementos de la nulidad procesal.
87
Como el estado de anormalidad del acto procesal, originado en la carencia de algunos
de sus elementos constitutivos, o en vicios existentes que potencialmente lo coloca en
situación de ser declarado judicialmente inválido. Prado (2020), establece correctamente que
en el proceso penal las nulidades procesales tienen un doble fundamento constitucional: la
garantía del debido proceso y la garantía de la defensa procesal.
Actualmente se ha perfeccionado la finalidad de la institución de la nulidad procesal;
ya no se trata de una sanción al incumplimiento de normas procesales, sino de un mecanismo
de protección de la persona frente a la violación de sus derechos fundamentales que la
Constitución y los tratados sobre derechos humanos le garantizan en el proceso judicial.
El fundamento constitucional de la nulidad procesal constituye el criterio que
determina cuándo la infracción de una forma procesal deberá provocar la invalidez del acto
procesal.
El fundamento constitucional de la nulidad procesal permite, asimismo, diferenciar las
nulidades procesales absolutas de las relativas. Si la forma procesal violada ha sido
establecida con la finalidad de hacer efectiva una garantía constitucional de la persona
sometida a proceso penal, el acto procesal anormal provoca una nulidad procesal absoluta.
Las formas procesales cuya inobservancia genera la nulidad absoluta son las que
guardan relación directa con las disposiciones constitucionales que ponen límites al poder
punitivo estatal o que reconocen al justiciable derecho en el proceso penal; por ejemplo, las
reglas de la prohibición de la persecución penal múltiple, o de la prohibición de la reformatio
in peius.
Si la forma procesal inobservada no guarda relación directa con una garantía
constitucional del imputado provoca solamente una nulidad procesal relativa, por ejemplo la
exigencia de numerar las resoluciones judiciales, su omisión no provoca per se la declaración
de invalidez de la resolución judicial.
88
Las nulidades procesales absolutas producen el deber del órgano jurisdiccional de
declarar la invalidez del acto procesal. En cambio, las nulidades procesales relativas no lo
producen, pues la declaración de invalidez depende de la solicitud del justiciable afectado y
la no posibilidad de aplicar ninguno de los filtros de la nulidad procesal. En el caso de las
nulidades relativas la declaración de invalidez del acto procesal dependerá de su petición por
alguna de las partes del proceso y la verificación de la no aplicación de ninguno de los
principios que constituyen los filtros de las nulidades procesales; así, por ejemplo, el
principio de convalidación determina que si la nulidad relativa no es cuestionada por el
afectado en la primera oportunidad procesal posterior a su realización, la infracción de la
forma procesal queda convalidada y el acto procesal surte efectos.
89
CONCLUSIONES
1. El investigado al no contar con un abogado defensor especializado en técnicas de
litigación oral en el Nuevo Código Procesal Penal, se afecta gravemente el derecho
constitucional del derecho a la defensa toda vez que este pierda la ocasión de rebatir y
ofrecer medios de prueba que demuestren su inocencia o atenúen su responsabilidad.
2. El debido proceso penal, tiene su reconocimiento no solo a nivel constitucional, sino que
la Corte Interamericana de Derechos Humanos también lo ha señalado así indicando que
es garantía de un debido proceso el contar con una defensa técnica especializada.
3. En más de una ocasión muchas audiencias y sentencias han sido declaradas nulas por el
superior en grado, por no contar el investigado con una defensa técnica especializada.
90
RECOMENDACIONES
1. Se exhorte al Ministerio de Justicia que al momento de designar abogados para casos
penales sean estos con amplio conocimiento del nuevo modelo procesal penal, lo cual
deberán acreditar con estudios de posgrado, diplomados y certámenes académicos en
dicha materia.
2. Se exhorte a los jueces penales a través del Presidente del Poder Judicial de cada Corte
Superior que cuando adviertan una defensa penal ineficaz, sea puesto en conocimiento
público a fin de que se pueda corregir dicho hecho y de ser el caso el reemplazo del
defensor público.
3. Se recomienda que los Jueces penales, pongan en conocimiento del coordinador del
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos cuando estén frente a un supuesto en que la
defensa del investigado a todas luces resulta ineficaz ello a fin de no vulnerar el
derecho del investigo a tener una defensa técnica especializada.
91
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Argentina”, en Ius et Praxis, vol. 5, N° 1, Talca.
San Martín (2015). Derecho procesal penal, Tomo I, Lima: INPECCP.
93
ANEXOS
MATRIZ DE CONSISTENCIA
Título: LA VULNERACIÓN DE LA TUTELA JURISDICCIONAL EFECTIVA POR EL EJERCICIO DE UNA DEFENSA PENAL
TÉCNICA INEFICAZ EN EL ÁMBITO DE LA DEFENSA PÚBLICA.
PROBLEMAS OBJETIVOS HIPÓTESIS VARIABLES INDICADORES METODOLOGÍA
GENERAL: GENERAL: GENERAL: MÉTODO DE INVESTIGACIÓN:
INDEPENDIENTE: Inductivo-deductivo
¿De qué manera se Determinar de qué manera El derecho a la tutela
vulnera el derecho a la se vulnera el derecho a la jurisdiccional efectiva es Derecho a la tutela -Derecho al debido TIPO DE INVESTIGACIÓN:
tutela jurisdiccional tutela jurisdiccional vulnerado significativamente jurisdiccional proceso. Investigación jurídica social.
efectiva por el ejercicio efectiva por el ejercicio de por el ejercicio de una efectiva. -Derecho a la igualdad de
de una defensa penal una defensa penal técnica defensa penal técnica armas NIVEL DE INVESTIGACIÓN:
técnica ineficaz en el ineficaz en el ámbito de la ineficaz en el ámbito de la Nivel explicativo.
ámbito de la defensa defensa pública, en el defensa pública, en el
pública, en el Distrito Distrito Judicial de Junín, Distrito Judicial de Junín, DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN:
Judicial de Junín, sede sede Huancayo, 2020. sede Huancayo, 2020. Diseño transversal, no experimental.
Huancayo, 2020?
ESPECÍFICOS ESPECÍFICAS POBLACIÓN Y MUESTRA:
ESPECÍFICOS POBLACIÓN:
-Establecer cómo se -El derecho al debido DEPENDIENTE: -Defensa técnica La población se encuentra conformada por
-¿Cómo se vulnera el vulnera el derecho al proceso es vulnerado negligente. 100 jueces, fiscales y abogados especialistas
derecho al debido debido proceso por el significativamente por el Defensa penal técnica -Defensa técnica errónea en Derecho Procesal Penal de la ciudad de
proceso por el ejercicio ejercicio de una de una ejercicio de una de una ineficaz. Huancayo.
de una de una defensa defensa penal técnica defensa penal técnica MUESTRA:
penal técnica ineficaz en ineficaz en el ámbito de la ineficaz en el ámbito de la Se encuentra conformada por 80 jueces,
el ámbito de la defensa defensa pública, en el defensa pública, en el fiscales y abogados especialistas en Derecho
pública, en el Distrito Distrito Judicial de Junín, Distrito Judicial de Junín, Procesal Penal de la ciudad de Huancayo.
Judicial de Junín, sede sede Huancayo, 2020. sede Huancayo, 2020.
Huancayo, 2020? TÉCNICAS DE RECOPILACIÓN DE
-Determinar de qué manera -El derecho a la igualdad de DATOS:
-¿De qué manera se se vulnera el derecho a la armas es vulnerado Observación.
95
vulnera el derecho a la igualdad de armas por el significativamente por el
igualdad de armas por el ejercicio de una de una ejercicio de una de una INSTRUMENTO DE INVESTIGACIÓN
ejercicio de una de una defensa penal técnica defensa penal técnica Cuestionario.
defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la ineficaz en el ámbito de la
ineficaz en el ámbito de defensa pública, en el defensa pública, en el
la defensa pública, en el Distrito Judicial de Junín, Distrito Judicial de Junín,
Distrito Judicial de sede Huancayo, 2020. sede Huancayo, 2020.
Junín, sede Huancayo,
2020?
96
CUESTIONARIO
UNIVERSIDAD PERUANA LOS ANDES
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS
POLÍTICAS
TITULO Y OBJETIVO. - El siguiente cuestionario tiene como objetivo conocer la
problemática sobre la investigación titulada: “La vulneración de la tutela jurisdiccional
efectiva por el ejercicio de una defensa penal técnica ineficaz en el ámbito de la defensa
pública”.
INSTRUCCIÓN. Lea usted atentamente el presente cuestionario y responda a las
siguientes preguntas, marcando con una X la que considere pertinente:
1. ¿El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es tutelado adecuadamente ante
casos de defensa penal ineficaz en la legislación peruana?
a) Si b) No
MAS NO
2. ¿El derecho al debido proceso es afectado cuando se evidencien casos de
defensa penal ineficaz?
a) Si b) No
MAS SI
3. ¿El derecho a la igualdad de armas es tutelado cuando se evidencien casos de
defensa penal ineficaz en la legislación peruana?
a) Si b) No
MAS NO
4. ¿En casos de defensa técnica negligente existe una real tutela para la parte
perjudicada, en la legislación peruana?
a) Si b) No
MAS NO
97
5. ¿En casos de defensa técnica errónea existe una real tutela para la parte
perjudicada, en la legislación peruana?
a) Si b) No
MAS SI
6. ¿En casos que se evidencien que los abogados no desplieguen una mínima
actividad probatoria se tutela a la parte perjudicada?
a) Si b) No
MAS NO
7. ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa, una actividad
argumentativa a favor de los intereses del imputado, se realiza una adecuada
revisión para que el proceso penal no perjudique a la parte imputada?
a) Si b) No
MAS NO
8. ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una carencia de
conocimiento técnico jurídico del proceso penal, se busca tutelar a la parte
perjudicada por una defensa penal ineficaz?
a) Si b) No
MAS NO
9. ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una falta de
interposición de recursos en detrimento de los derechos del imputado, se busca
tutelar a la parte perjudicada por una defensa penal ineficaz?
a) Si b) No
MAS NO
98
10. ¿En casos en donde se evidencie por parte de la defensa una indebida
fundamentación de los recursos interpuestos, se busca tutelar a la parte
perjudicada por una defensa penal ineficaz?
a) Si b) No
MAS NO
Gracias
99