Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores,
Cristo murió por nosotros. 9 Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más
razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios!
(Romanos 5:8-9)
El amor de Dios por ti es tan grande, que él tomó la iniciativa. Dios envió a su Hijo Jesucristo a
morir por ti y por mí, pues nuestros pecados nos apartaban de él. Nosotros merecíamos ser
castigados, pero Jesús sufrió el castigo en nuestro lugar.
La sangre que Jesús derramó en la cruz, nos hace justos e inocentes ante Dios. Cuando aceptamos
ese regalo de Dios por medio de Jesús, él nos ve limpios, sin pecado. Y esto no es por algo que
hayamos hecho, sino por el sacrificio de Jesús. ¿Quieres aceptar su regalo de amor?
Que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de
entre los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la
boca se confiesa para ser salvo.
(Romanos 10:9-10)
Si hemos sido salvados o liberados del poder del pecado y de la muerte eterna gracias a Jesús,
habrá evidencia de ello. ¿Cómo? Diciendo con nuestras palabras que Jesús es nuestro Señor,
confesión que saldrá de un corazón perdonado y lleno de gratitud. Creer en Jesús nos cambia y eso
es algo que se nota. ¿Le has permitido a Jesús que transforme tu ser?
Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que
vengan tiempos de descanso de parte del Señor, 20 enviándoles el Mesías que ya había sido
preparado para ustedes, el cual es Jesús.
(Hechos 3:19-20)
La Biblia dice que si deseas ser limpio de tus pecados, debes arrepentirte. Arrepentirse es
reconocer que se va por mal camino y que el camino de Dios es el correcto. Por eso, al
arrepentirnos, damos un giro, cambiamos de rumbo para no seguir yendo en la dirección
equivocada que nos aleja de Dios.
Jesús es el Mesías prometido, y es él quien nos puede llevar en la dirección correcta. Con Jesús,
nos acercamos a Dios Padre, para recibir de él el descanso espiritual que necesitamos. Vivir en
pecado nos agota espiritualmente, pero el arrepentimiento nos ayuda a recibir el descanso que
hay en Dios. ¿Quieres recibir hoy ese descanso?
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 quien
dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo.
(1 Timoteo 2:5-6)
Si deseas acercarte a Dios, acércate a Jesús, quien dio su vida para que puedas tener acceso al
Padre. Jesús es el camino a la presencia de Dios Padre, donde podrás recibir todo el amor, el
perdón y la vida eterna que Dios tiene para ti.
Jesús no es solo el camino, sino que también es el único que puede interceder por ti delante de
Dios Padre. Aun sin tener pecado, él dio su vida en la cruz para hacer posible tu reconciliación con
Dios y tu acceso ante él. ¿Aceptas hoy su invitación para acercarte al Padre?
Dios nos amó tanto a ti, a mí y a toda la humanidad, que estuvo dispuesto a enviar a su propio
Hijo, Jesucristo, a morir en la cruz por nosotros. ¡Así de grande es su amor! Dios anhela que todos
creamos en Jesús como Señor y Salvador para que pasemos la eternidad junto con él. Su deseo es
que no estés separado de él ni un segundo más, pero te permite escoger. ¿Escoges hoy vivir con
Dios para siempre?
Jesús anhela ser parte de tu vida, estar a tu lado en medio de las alegrías y tristezas. Pero él no va
donde no lo invitan. Si quieres que Jesús te acompañe y sea tu amigo, debes abrirle la puerta de tu
corazón, decirle que deseas gozar de su amistad. Si así lo haces, contarás con el amigo más fiel que
se puede tener no solo ahora, sino que por toda la eternidad. No lo sigas aplazando, abre hoy tu
corazón a Jesús.
Porque Cristo murió por los pecados una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a
ustedes a Dios. Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu hizo que volviera a la vida. (1
Pedro 3:18)
Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no
será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. (Juan 5:24)
Luego los sacó y les preguntó: Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo?
31
—Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron.
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Luego les expusieron la palabra de Dios a él y a todos los demás que estaban en su casa. 33 A esas
horas de la noche, el carcelero se los llevó y les lavó las heridas; en seguida fueron bautizados él y
toda su familia.
(Hechos 16:30-33)
Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí
cree nunca más volverá a tener sed.
(Juan 6:35)
Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que
vivamos por medio de él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios,
sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de
nuestros pecados.
(1 Juan 4:9-10)