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Necropolis - Necropardo

Damián, tras años de distanciamiento familiar, recibe la visita de su hermano Saúl, quien le informa sobre la enfermedad de su madre y lo invita a una cena de Día de Muertos. Al regresar a casa, Damián se enfrenta a la trágica noticia de que su padre se suicidó, lo que lo lleva a una profunda culpa y dolor. La cena se torna grotesca cuando descubre que la lasaña está hecha con carne de su padre, desatando una serie de eventos horripilantes que culminan en una experiencia traumática y surrealista.

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Necropolis - Necropardo

Damián, tras años de distanciamiento familiar, recibe la visita de su hermano Saúl, quien le informa sobre la enfermedad de su madre y lo invita a una cena de Día de Muertos. Al regresar a casa, Damián se enfrenta a la trágica noticia de que su padre se suicidó, lo que lo lleva a una profunda culpa y dolor. La cena se torna grotesca cuando descubre que la lasaña está hecha con carne de su padre, desatando una serie de eventos horripilantes que culminan en una experiencia traumática y surrealista.

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NECRÓPOLIS

————————————-
Por: @necropardo on threads
Disclaimer: NSFW

jueves ,6:00 p.m.

“Comenzó a llover temprano, normalmente llueve por la noche pero no me quejo, yo amo la
lluvia.

Decidí ver una película, estaba tan metido en las labores del trabajo que he olvidado mi
tiempo de calidad. Preparé palomitas y unos snacks, me senté en mi sofá pero en eso la puerta
sonó. Me levanté sin hacer ruido, tratando de que aquella persona tras la puerta no notara mi
presencia. Fué en vano, esa persona me reconoció…

-​ Damián…-La voz tras la puerta dijo- Sé que no nos vemos desde hace años y que
cortaste relación con nosotros pero te quería decir algo…

No veo a mi hermano desde que corté conexión con mi familia, hace más de 5 años.

-​ Te seré franco, mamá fue diagnosticada con cáncer hace unos días y ella ha estado
decaída, aún más desde cuando te fuiste. Papá y yo pensamos que si te veía de nuevo
ella podría morir feliz…

No respondí, quedé atónito.

-​ Damián, no te obligo a hablarme ni nada porque sé que me odias, pero hazlo por ella,
que siempre vela por ti aunque ya no estés con nosotros.

A través de la mirilla pude ver a mi hermano, empapado por la lluvia y con una cara
desesperanzada. Hace años que no me hablaba y verlo ahora me hace sentir raro. Sé que por
mi culpa nos peleamos pero por dentro siento algo de arrepentimiento y me gustaría que ellos
estuvieran conmigo, a pesar de que hayamos quedado en malos términos.

-​ Damián, no te obligo, si gustas no me respondas ni nada, sé que estás tras la puerta y


me estás viendo -Saúl comenzó a llorar-. solo quiero decirte que te quiero, a pesar de
todo. Me gustaría que nos den otra oportunidad como familia, sabemos que te hemos
fallado múltiples veces y que es por eso que te fuiste, pero créeme cuando te digo que
nos arrepentimos totalmente, eres y serás mi persona favorita en el mundo a pesar de
todo.

Abrí la puerta, encontré a Saúl llorando, lo abracé.


-​ Yo también te extrañé -Le dije mientras ambos llorábamos abrazándonos.
-​ Creí que no ibas a salir, ya estaba pensando en irme -Dijo mientras se secaba las
lágrimas que le llegaban hasta el cuello- ¿quieres ir por un café para hablar mejor?
Hay muchas cosas de las que tengo que hablar.

Salimos de mi departamento, fuimos hasta su coche y me llevó a una cafetería que estaba
cerca de la casa de mis padres. Comimos un montón, puedo decir que es de las mejores
noches que he tenido después de tanto tiempo solo.

-​ ¿Te acuerdas de nuestra prima Leti? -Me preguntó Saúl-


-​ ¿Cuál? ¿La gordita que es hija de mi tía paty? -Le respondí
-​ Esa. -Dijo
-​ ¿Qué tiene? -Pregunté
-​ Se casó con un narco -Dijo Saúl mientras se reía, puesto que para nosotros nuestra
prima era demasiado fea como para tener pareja.
-​ ¿Y tú? ¿Ya encontraste a tu sugar? -Me puse algo incómodo con la pregunta de Saúl
ya que hace años que él no tocaba el tema de mi sexualidad-. Aún no, desde que
terminé con Alejandro por ahí del 2019 no lo he vuelto a ver, de hecho ya no da
señales de vida desde hace un buen.
-​ Creí que ya tenías un novio por ahí o algo
-​ Ya quisiera, soy muy penoso como para buscar a alguien. Me siento como mi tío
Freddy. -Cambié de tema porque quería evitar ese tema que tanto odio tocar, y
afortunadamente funcionó-. Ah, no te conté…
-​ ¿Qué? ¿Se dejaron o algo?
-​ Peor, mi tía lo engañó con Francisco
-​ ¿El padrino de mi tío?
-​ Justo ese, cuando todos se enteraron hubo un pleito enorme, mi tío agarró a golpes a
don Francisco por eso, hasta la fecha no se hablan.

Quedé con un asombro total, no me imaginaba que todo eso podría pasar en tanto tiempo.
Saúl y yo seguimos conversando, él me contaba aún más cosas de la familia y yo le contaba
cosas de mi nueva vida, así hasta que dieron las 8:30 p.m.

-​ Ya me voy a ir, ya en un rato es la cena de día de muertos, no se si gustes venir, no te


obligo ni nada, es tú decisión.

Entré en duda, no sabía qué elegir. Tenía miedo de que todos me odiaran cuando me vieran de
nuevo o simplemente ni me aceptaran en casa más que Saúl o mi mamá. Algo dentro de mí
me hizo decidir.

-​ Si voy, pero no me voy a quedar por mucho porque mañana tengo unas cosas por
hacer -Le aclaré.
-​ No hay problema, con que saludes a mamá todo bien.
Saúl me llevó a casa, hace tiempo que no sentía tantos nervios, probablemente la última vez
que sentí algo así fue cuando les iba a decir a mis papás que tenía novio.

-​ Cuando te sientas listo, entra. Que no te importen los demás, solo se tú -Me dijo Saúl
en palabras de apoyo.

Tome aire, controlé mi respiración por los nervios, el corazón agitado me hacía sobrepensar
en caso de que algo salga mal como la última vez, tenía miedo de volver a ser rechazado.
Finalmente toqué la perilla, no sin antes aceptar todo lo que podría pasar… Giré la perilla y
abrí….

Cuando entré todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo, mi tía paty se alegró al verme,
quería llorar. Mi tío Memo también se alegró, al igual que mis primos y mis otros tíos. Todos
corrieron a abrazarme, hacía tiempo que no sentía el calor de un abrazo. Aquel ambiente
hostil que habitaba en esta casa ya no estaba, ahora se siente muy tranquila y cómoda. Las
luces frías pasaron a unas cálidas, las paredes azules pasaron a unas beige, los muebles de
madera en mejor estado, ya habían plantas por las paredes, más cuadros y retratos, es como la
casa que siempre quise tener. Empecé a llorar de tanta nostalgia, lloré a mares pero justo llegó
mi mamá, la cual me abrazó muy fuerte.

-​ Has crecido mucho, mi niño. No sabes cuanto te extrañé…


-​ Yo también te extrañé, mamita. No sabes que tan arrepentido estoy por todo, por
haberme ido sin pensar.
-​ Disculpanos a nosotros hijo, la culpa es nuestra por ser tan necios y no aceptarte. Tú
no eres culpable de nada, mi niño.

Ambos lloramos, Saúl y los demás se sumaron al abrazo pero faltaba alguien.

-​ ¿y papá? ¿No va a bajar a verme?

Todos se quedaron en silencio, sus caras se tornaron tristes cuando mencioné a mi papá.

-​ Cuando te fuiste tu papá se suicidó. Eras muy importante para él, no tenerte lo afectó
muchísimo -Dijo Saúl.

Caí al suelo, llorando. Sintiéndome culpable por todo, de nuevo. Siempre fui el favorito de
papá, siempre me consentía, pero cuando le conté mis cosas no las tomó a bien. Saber que fuí
el responsable de su muerte me hace sentir mal.

-​ No tuviste la culpa, Damián. Tú no sabías de lo que él iba a hacer. Él tomó su


decisión, no tú -Dijo mi mamá.
Mi mamá me abrazó muy fuerte, sentir el calor de su abrazo me reconfortaba un poco, ella
también pasó por algo similar y el hecho de que haya alguien que me entienda me hace sentir
mejor.

-​ Pero anda, siéntate que ya mero está la comida, hicimos lasaña, tu favorita.

Mi mamá me hacía lasaña en ocasiones especiales, no era muy buena pero le encantaba
hacerlas para mí; aunque la de esta vez estaba muy sabrosa, parecía hecha por otra persona.

-​ ¿Perfeccionaste la receta? Te quedó super sabrosa, mami.


-​ Aprendí a hacerla mejor -Es raro, sabiendo que la última vez que la preparó fue hace
más de 5 años, pero daba igual.

Hacía tiempo que no probaba algo bueno, algo rico y familiar. Todos nos sentamos a cenar,
después de todo pues era víspera de día de muertos. Comimos, reímos, recordamos viejas
anécdotas y nos pusimos al corriente con nuestras vidas. Mis tíos la pasaban de maravilla, se
me hacía raro que les fuera bien después de lo que me contó Saúl. Todos estábamos
disfrutando, hasta que me empezó a dar dolor de estómago y asco.

-​ ¿Te sientes bien, Damíán? -Preguntó mi tía paty


-​ Sí tía, solo me maree un poco, creo que es porque no probaba la lasaña en bastante
tiempo.
-​ ¿Verdad que sabe buena? -Su expresión de alegría desapareció, pasando a una
monótona-, tiene un sabor familiar. Sabe a tu papá.
-​ ¿qué? -Dije tartamudeando-, ¿cómo? ¿de qué hablas?
-​ ¿No te dijo tu mamá? la lasaña está hecha de su carne, él es nuestra cena de día de
muertos.

Todos se callaron, todos dejaron de mostrar expresión alguna. Todos miraron a mi tía paty
con un silencio incómodo que duró unos segundos, luego todos volvieron a como estaban.
Cuando iba a gritarle mi madre volvió a verme.

-​ No le hagas caso hijo, ella no sabe lo que dice. Hace unas semanas le diagnosticaron
demencia tras lo que pasó con su hija -Aclaró mi mamá.

Seguía sin entender, quería seguir preguntando pero mi cuerpo no aguantó, vomité la lasaña.
Me puse muy débil, mi mamá me agarró y me llevó a la cocina, la cual estaba algo
despintada.

-​ No te preocupes por eso, tu tío Memo no ha terminado de remodelar…


-​ Ah, ¿es por eso que hay nuevas cosas en la sala?
-​ Sí, es que ya nos habíamos aburrido de cómo estaba.
-​ Pero, a ti te encantaba la vieja pintura, mamá.
-​ Las personas cambian, Damián.-Me dijo triste.
Abrió la puerta de la alacena, me pasó una toalla y agua para lavarme la cara. Me ayudó a
secarme y me pasó gel antibacterial para olerlo y evitar que volviera a vomitar.

-​ Mira, hijito. No le hagas caso a lo que diga tu tía, ella tiene problemitas en su cabeza
y pues hay que entenderla, no te tomes en serio lo que ella diga.
-​ Pues bueno, pero por lo menos que evite decir ese tipo de cosas frente a nosotros, no
creo que sea difícil para ella.
-​ Ya le hemos dicho pero se le hace difícil, a parte ya sabes lo amachada que es ella,
solo queda aceptar las cosas y no culparla, trata de empatizar con ella. Discúlpate.

Regresamos al comedor.

-​ Primero que nada quisiera pedir perdón si les alteré un poco. Tía, perdón si me exalté
un poco, mi mamá ya me comentó unas cosas y la verdad lo siento.
-​ No hay problema hijo, el problema es mío.
-​ Gracias tía, espero que todos podamos seguir comiendo después de lo que pasó.
-​ Ya pasó hijo, es lo de menos -Aclaró mi tío Memo.

Continuamos comiendo pero faltaban algunos de mis tíos en el comedor, solo quedamos Saúl,
mi tío Memo, mi tía Paty, mi mamá y yo. Los demás se fueron a dormir, pues ya era tarde.

Me sentía raro, como que algo no cuadraba, me estaba mareando de nuevo. Le iba a decir a
mi mamá pero Luis, el hijo menor de mi tío Memos nos llamó. Él estaba en la segunda planta
pero nos veía desde la escalera. Estaba vestido como superhéroe ya que nos quería mostrar
sus habilidades.

-​ Mira, papi. Soy SuperLuis, soy un héroe defensor capaz de volar y acabar con los
malos -Dijo mientras todos nos asombramos por su disfraz que él mismo se había
hecho. Era lindo verlo siendo feliz.

Antes de poder tomarle alguna foto, Luis se lanzó desde lo más alto. Se golpeó con la
escalera y se enterró una varilla de la escalera en el ojo, comenzó a gritar demasiado fuerte.

Nadie dijo nada, todos me voltearon a ver. Me agité, rápidamente me levanté y fui a ayudar a
mi primo que yacía torcido en el suelo, con la mayoría de huesos salidos de su cuerpo y su
ojo izquierdo sangrando demasiado.

-​ Tranquilo Damián, todo está bien -Dijo mi tío Memo.

En eso, mi tío Memo lo recogió con una grata sonrisa en su rostro, lo puso en la mesa. Junto a
todos los demás comenzaron a cortarlo en piezas, parte por parte, poniendo una pieza en cada
plato, la salsa BBQ era la sangre. No pude decir nada, retrocedí pero las manchas de sangre
del piso me detuvieron, toda la sala se estaba pintando de sangre que brotaba del cuerpo de
mi primo. La sangre se extendió por todos lados, incluyendome.

Entre todos me obligaron a sentarme, amenazandome con un cuchillo para que me sentara.
Todos comenzaron a comer cada parte de Luis, deleitándose. No podía decir nada, solo
comencé a gritar por ayuda. En eso mi mamá me obligó a comer la mejor parte, según ella, el
corazón crudo batido en sangre.

-​ Come
-​ Come, mi niño. Lo preparamos con ganas para tí, ya que tanto te gusta.

Todos acabaron su plato, menos yo.


Entre todos comenzaron a comerse, unos a otros, arrancándose parte por parte mientras
gritaban, pero ellos no gritaban de dolor… gritaban de placer. Se comieron su ropa, sus ojos,
sus dientes, se los arrancaban para comérselos, comenzaban a comerse sus pies, manos,
cabezas, todo lo que pudieran.

Había sangre por todos lados, partes del intestino y otros órganos palpitantes. Sus caras ya ni
eran reconocibles, solo eran rostros desfigurados.
Entre todos comenzaron a quitar la mesa y me obligaron a ponerme en el centro de un espiral
hecho con órganos. Todos comenzaron a cantar lenguas inentendibles, bailaron como
pudieron, pero sus cuerpos explotaron por completo, dejándome cubierto de sangre y trozos
de piel, órganos y huesos. Me levantaron entre todos, querían enterrar un cuchillo en mi
estómago pero golpee a Saúl, caí al suelo y corrí hacia las escaleras. Ahí estaba mi tío Memo,
lo poco que quedaba de él. Trató de atraparme pero no pudo, lo derribé.

Logré entrar a mi antigua habitación, donde había crecido. Cerré la puerta con seguro y le
puse cosas a la puerta para que no pudieran pasar. Pero tras la puerta ellos estaban hablando.

-​ Sabemos que nos estás escuchando, Damiancito.


-​ Déjanos pasar, hijo. Solo queremos ayudarte.
-​ Te vamos a ayudar a ser libres, lo que mereces
-​ Ese accidente no fue tu culpa hijo, tu sabes que te perdonamos por lo que pasó.
-​ No fuiste el culpable, tu papá no merecía hacerte eso.
-​ Tuviste razones, no te culpamos por lo sucedido, pero… ya déjanos ir.

Cerré los ojos, silencio absoluto, las voces se habían callado. Quité los muebles de la casa,
salí y no vi a nadie alrededor. Cuando bajé vi varios cuerpos que no reconocía en el comedor,
servidos listos para comer, eran una invitación para mi, pues mi cena ya estaba lista.
Apenas comencé a comer llegó la policía.

-​ ¡Policía, abra la puerta!

Nadie abrió, así que tuvieron que abrir a la fuerza.

-​ ¡Manos arriba!

Él policía vió los cuerpos mutilados en la mesa, los órganos tirados por doquier, la sangre
fresca en las paredes y ventanas, todo desordenado y roto. Incapaz de poder decir algo solo
murmuró como pudo.

-​ ¿Qué has hecho? -Preguntó, apuntando con el arma hacía mi cabeza.


-​ Estábamos cenando ¿qué no ves? -Le respondí con un tono monótono, como si todo
estuviera bien-, llegaron algo tarde, me comí la mejor parte, el corazón.

Cuando vieron las partes de carne en mi ropa no pudieron aguantar y vomitaron, tal como lo
hizo la madre de la pobre familia a la que utilicé para mi banquete.

Fui agarrado por la policía y metido en la ambulancia siendo atado de tobillos y manos sin la
posibilidad de poder moverse. Solo podía ver como el exterior se desvanecía conforme
cerraban la puerta de la ambulancia.

-​ Pero, no importaba. Aquella cena que tuve fue de las mejores que he tenido y no me
arrepiento de nada, a pesar de no conocer a los que asesiné -Le dije al psiquiatra, el
cual estaba escuchando mi versión de los hechos, esperando que de esta manera
entendiera que lo que hice no fue un acto inhumano, solo complací a los rugidos de
mi estómago.

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NECRÓPOLIS. - 23/10/2024
@necropardo

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