Preparativos alemanes
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Aviones alemanes sobrevolando Budapest en
enero de 1944, dos meses antes de la ocupación del país. El plan original alemán
incluía un enorme lanzamiento de propaganda sobre la capital que se canceló ante la
disposición de Horthy a aceptar la ocupación.
Las primeras unidades que debían participar en la operación comenzaron a
concentrarse en Viena al día siguiente, 29 de febrero.[2] Otras formaciones, que
debían aparentar dirigirse al país simplemente para cruzarlo hacia el este,
empezaron a prepararse en Europa occidental y en los Balcanes.[2] El 3 de marzo,
Hitler desechó[35] la fecha original para la acción —finales de marzo— y asignó otras
dos divisiones para poder llevarla a cabo antes.[2] El plan definitivo, que fijaba la
ocupación para el día 12 con la participación únicamente de algunas de las unidades
inicialmente asignadas a la campaña,[35] se aprobó al día siguiente y entre el 5 y el 6
se dieron las órdenes necesarias a las unidades, que recibieron instrucciones para
reunirse en Viena, supuestamente para participar en unas maniobras.[2] Los avances
soviéticos en Tarnopol, sin embargo, volvieron a desbaratar los planes alemanes: las
unidades previstas para la invasión tuvieron que despacharse al frente oriental y
reemplazarse por otras venidas de Europa occidental.[48] El 7, el general Foertsch, al
mando de la operación, indicó al Estado Mayor que solo el 18 se podría comenzar la
ocupación, que finalmente se planificó para el 19 de marzo,[32] domingo.[2][8] Se instaló
en su centro de operaciones en Viena al día siguiente.[2][8]
La orden final a las unidades que debían participar en la operación cambió
sustancialmente los planes anteriores.[6] Las nuevas instrucciones indicaban que el
asalto principal provendría del noreste, desde donde tres divisiones, con elementos
motorizados y blindados y apoyo de algunas unidades menores eslovacas, debían
avanzar hacia Budapest.[6][8] A esta columna principal debían unirse otras dos, una
proveniente de Croacia con dos divisiones y otra del Banato serbio con otras tantas.[6]
[8]
La aprobación final de la operación, que aún dejaba algunos aspectos como la
fecha definitiva de la operación o la ocupación más allá del Tisza sin definir, la realizó
Hitler el 12[49][8][47] de marzo.[50] A las unidades puramente militares se debían sumar
alrededor de medio millar de miembros de la Gestapo y el Sicherheitsdienst y
un sonderkommando de unos doscientos o trescientos hombres para encargarse de
los arrestos por motivos políticos y de la población judía.[51] Finalmente, no se
utilizarían fuerzas de los países aliados, a pesar de las posteriores amenazas de
Hitler a Horthy a este respecto.[32][nota 5] Las unidades húngaras debían ser desarmadas
y enviadas a sus cuarteles; toda resistencia debía ser aplastada.[49] Como
complemento a la marcha sobre la capital húngara, los mandos alemanes sopesaron
la posibilidad de tomar puntos estratégicos gracias a fuerzas que debían penetrar en
el país fingiendo dirigirse al frente, respaldadas por paracaidistas.[52] Budapest
denegó el permiso que solicitaron los alemanes para trasladar a estas tropas a través
de la capital.[53]
Pasividad magiar
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Por su parte, el Gobierno húngaro admitía la posibilidad de un ataque alemán y
contaba con informes[5] sobre concentraciones de unidades alemanas en la frontera
austriaca, pero no realizó preparativos para oponerse.[6] Ante la consulta del Estado
Mayor magiar,[54] la embajada alemana desmintió la concentración de fuerzas y más
tarde indicó que se hallaban simplemente de maniobras.[55] Según el primer ministro
Kállay, la pasividad de su Gobierno se debió a la creencia de que la ocupación del
país habría sido un error[56] por parte de los alemanes y a la imposibilidad de trasladar
a tiempo los dos cuerpos de ejército en condiciones de defender la capital, que
entonces se encontraban desplegados en el norte de los Cárpatos y
en Transilvania.[55] El Gobierno contó, sin embargo, con tres semanas para preparar la
defensa, el periodo que transcurrió entre la recepción de las primeras noticias sobre
la concentración de unidades alemanas a finales de febrero y el comienzo de la
invasión.[7]
A pesar del peor armamento de las fuerzas magiares, los alemanes calculaban que el
país contaba en ese momento con unos trescientos cincuenta mil hombres en armas
desplegados en su territorio.[7] Los soviéticos se hallaban además a unos cien
kilómetros de la frontera húngara.[7] Además de las fuerzas destinadas en el frente
oriental, Budapest contaba con una división blindada, dos de infantería y dos
brigadas de montaña destinadas en los Cárpatos y otra división blindada, una de
caballería y siete de infantería en el resto del país, sin contar con las divisiones de la
reserva.[7] De estas, tres se hallaban en la zona oeste del país.[57] Esto igualaba en
número las fuerzas alemanas destinadas a ocupar el país.[7] En todo caso, en la
última conferencia de los mandos encargados de la operación el día 14, los alemanes
constataron la falta de medidas de defensa magiares.[7][nota 6]