DIOCESIS DE GUARENAS
ESCUELA DE TEOLOGIA
EVANGELIZACION Y CATEQUESIS
“MARIA, MADRE Y MAESTRA”
MATERIA: DOCUMENTOS CONCILIARES
2do AÑO
CONTENIDO PROGRAMATICO 2025
INTRODUCCION
1.- ¿Qué es un concilio? Tipos de concilio.
2.- Estructura de los documentos del Concilio Vaticano II
3.- a) Constitución Dogmática DEI VERBUM (Sobre la divina revelación)
La Constitución Dogmática Dei Verbum (latín: "Palabra de Dios") del Concilio
Vaticano II es un documento que trata sobre la divina revelación y su
transmisión. Define la revelación como la acción de Dios para comunicarse con la
humanidad y dar a conocer su plan de salvación, con Jesucristo como la Palabra
definitiva. El documento enfatiza la importancia de la Escritura y la Tradición como
fuentes de la revelación, y cómo la Iglesia las interpreta y transmite.
El documento se divide en dos partes principales:
1. 1. La Revelación en sí misma:
Explica que Dios se revela a sí mismo y a su voluntad de salvación. La revelación se
completa en Jesucristo, quien es la Palabra de Dios.
2. 2. La transmisión de la Revelación:
Describe cómo la revelación se transmite a través de la Escritura, la Tradición y el
Magisterio de la Iglesia.
En resumen:
Definición de la revelación: La revelación es la acción de Dios para darse a conocer
y comunicar su plan de salvación.
La Palabra de Dios: Jesucristo es la Palabra de Dios definitiva.
Fuentes de la revelación: La Escritura y la Tradición son fuentes de la revelación.
Transmisión de la revelación: La Iglesia interpreta y transmite la revelación a través
de la Escritura, la Tradición y el Magisterio.
En otras palabras, la Dei Verbum nos ayuda a entender:
Cómo Dios se comunica con nosotros.
La importancia de la Escritura y la Tradición.
Cómo la Iglesia transmite la revelación.
La necesidad de la fe para responder a la revelación.
Sobre Dei Verbum:
1. ¿Qué significa la expresión latina "Dei Verbum" y cuál es el tema central de esta
constitución dogmática?
2. ¿Cuáles son los tres motivos principales que impulsaron la creación de la Constitución
Dei Verbum?
3. ¿Cómo describe Dei Verbum la relación entre la Sagrada Escritura y la Tradición de la
Iglesia?
4. ¿Qué papel juega el Magisterio de la Iglesia en la interpretación de la Palabra de Dios,
según Dei Verbum?
5. ¿Cómo describe Dei Verbum la importancia del Antiguo Testamento para los
cristianos?
b) Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM (Sobre la Iglesia)
Sobre Lumen Gentium:
6. ¿Cuál es el propósito principal de la Constitución Dogmática Lumen
Gentium?
7. ¿Cómo describe Lumen Gentium la naturaleza y la misión de la Iglesia en el
mundo?
8. ¿Qué papel juega el Espíritu Santo en la vida y misión de la Iglesia, según
Lumen Gentium?
9. ¿Cómo describe Lumen Gentium la relación entre la Iglesia visible y su
dimensión espiritual?
10. ¿Qué simbolismos o "figuras" se utilizan en Lumen Gentium para
describir a la Iglesia?
c) AD GENTE (Sobre la actividad misionera de la Iglesia)
Sobre Ad Gentes:
11. ¿Cuál es el significado de la misión "Ad Gentes" y cuál es su objetivo
principal?
12. ¿Cómo describe Ad Gentes la relación entre la misión de la Iglesia y el
designio de Dios Padre?
13. ¿Qué papel juegan el Hijo y el Espíritu Santo en la actividad misionera
de la Iglesia, según Ad Gentes?
14. ¿Cuál es la importancia de la formación de comunidades cristianas
locales y del clero local en la misión Ad Gentes?
¿Qué papel desempeñan los catequistas en la misión Ad Gentes y cómo deben ser
formados?
d) Decreto UNITATIS REDEIMTEGRATIO (Sobre el Ecumenismo)
Sobre Unitatis Redintegratio:
16. ¿Cuál es el propósito principal del decreto Unitatis Redintegratio sobre
el ecumenismo?
17. ¿Qué significa el término "unitatis" en el contexto de este decreto?
18. ¿Cuáles son los diferentes movimientos ecuménicos mencionados en
el texto?
19. ¿Cuál es la postura de la Iglesia Católica sobre el ecumenismo, según
Unitatis Redintegratio?
e) Declaración DIGNITATIS HUMANAE (Sobre la libertad religiosa)
Sobre Dignitatis Humanae:
20. ¿Cuál es el derecho fundamental que se defiende en la declaración
Dignitatis Humanae y en qué se basa?
21. ¿Cómo describe Dignitatis Humanae la relación entre la libertad
religiosa y la conciencia individual?
22. ¿Cuál es el papel del poder público en la protección de la libertad
religiosa, según Dignitatis Humanae?
23. ¿Cómo influye la naturaleza social del ser humano en el ejercicio de la
libertad religiosa?
24. ¿Cómo describe Dignitatis Humanae la relación entre la libertad
religiosa y la búsqueda de la verdad?
4.- Conferencia Episcopal Latinoamericana CELAM. Tema principal y
fechas de: puebla, Santo Domingo, Medellín, Rio de Janeiro, Aparecida.
Explique cada una de ellas.
El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) es un organismo de comunión,
reflexión, colaboración y servicio. Fue creado por la Santa Sede, a petición del
Episcopado Latinoamericano, como signo e instrumento del afecto colegial, en
perfecta comunión con la Iglesia Universal y con su Cabeza visible, el Romano
Pontífice.
Como organismo de servicio, el CELAM ha de ser ante todo animación y ayuda a
la reflexión y a la acción pastoral de la Iglesia en América Latina y el Caribe.
El CELAM coordina sus actividades con los organismos episcopales regionales de
América Latina y del Caribe que existen o puedan existir en el futuro. Se rige por
sus propios estatutos y su correspondiente reglamentación y por las disposiciones
emanadas de la Santa Sede.
El Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM fue fundado en 1955 por el Papa
Pío XII. Fue una respuesta al pedido que el Episcopado Latinoamericano formuló
en una de las propuestas de la Primera Conferencia General, celebrada en Río de
Janeiro. Desde su origen, ha promovido una ayuda fraterna entre los Obispos,
generando un espacio de comunión y prestando apoyo pastoral a las Conferencias
Episcopales. Su creación fue el fruto de un proceso de maduración de la Iglesia en
América Latina y El Caribe y expresa una viva experiencia colegial en la región.
A lo largo de más de seis décadas, el CELAM ha cultivado los valores de
comunión, fraternidad, colegialidad, diálogo, servicio, reflexión e intercambio, que
han enriquecido al Episcopado del continente y a todo el Pueblo de Dios. El
CELAM, coherente con su naturaleza y misión, se ha empeñado en asumir las
directrices del Concilio Vaticano II. Estan han marcado el rumbo de las cinco
Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano. Estas guías se han
convertido en auténticos hitos a lo largo de su historia y fuente de inspiración
para los planes y programas que se han desarrollado al servicio a las
Conferencias Episcopales de América Latina y El Caribe. Así, se ha promovido la
comunión eclesial y el espíritu colegial de los Obispos en el continente y en
perfecta comunión con el Obispo de Roma.
I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
Río de Janeiro – Brasil / Del 25 de julio al 4 de agosto de 1955
Esta primera conferencia fue convocada por el Papa Pío XII y puso el acento en los
evangelizadores.
Ya desde esta primera conferencia, los obispos describían el panorama social de
nuestro pueblo latinoamericano. Desde entonces, advertían que pese al cúmulo
de bienes que la providencia había depositado en él, no todos disfrutaban de tan
rico tesoro y muchos de sus habitantes vivían en una situación angustiosa. Desde
esta perspectiva, trataron los problemas sociales, las misiones, los indios, la gente
de color, los inmigrantes y la gente del mar. Desde la Doctrina Social de la Iglesia
llamaban a una triple tarea de iluminación, educación y acción.
Con el fin de difundir la fe y de que esta forme integralmente el pensamiento, las
costumbres y las instituciones de nuestro Continente, la Conferencia considera
indispensable un clero numeroso, virtuoso y apostólico. La escasez de sacerdotes
es analizada como uno de los principales problemas y se hace un llamado para
que la obra de las vocaciones sacerdotales se considere en todas las Diócesis
como la obra fundamental e inaplazable. Con similar preocupación se abordan los
temas del clero nacional, de los religiosos y de las religiosas.
Junto con la campaña vocacional, la Conferencia de Río de Janeiro llama a
emprender una labor más intensa y profunda de instrucción y educación religiosa
para no perder la rica herencia de fe del Continente. En esta línea trata de la
organización de la cura de almas, de los medios especiales de propaganda, del
protestantismo, de los movimientos anticatólicos y de la defensa de la fe. Para
defender y contribuir a la solidez de la fe, se recomendó la lectura de la Biblia y el
fomento de ediciones populares, la celebración del día nacional de la Biblia y la
organización de cursos bíblicos.
En esta Conferencia, se decidió, además, la creación del Consejo Episcopal
Latinoamericano – CELAM, con el objetivo de estudiar los problemas que interesan
a la Iglesia en América Latina, coordinar actividades y preparar nuevas
Conferencias del Episcopado Latinoamericano. Se ha considerado la creación de
este organismo como uno, si no el principal aporte de la Conferencia de Río de
Janeiro.
II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
“La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del
Concilio”
Medellín – Colombia / 26 de agosto al 7 de septiembre de 1968
Al final del Concilio Vaticano II, Monseñor Manuel Larraín, presidente en ese
momento del CELAM, solicitó al Papa Pablo IV convocar una segunda Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano para la aplicación del Concilio en
América Latina. En 1966, el CELAM la propuso oficialmente al Papa, quien la
convocó en la Ciudad de Medellín (Colombia), con el tema: “La Iglesia en la actual
transformación de América Latina a la luz del Concilio”. Participaron 145 Obispos,
70 sacerdotes y religiosos, 6 religiosas, 19 laicos y 9 observadores no católicos,
para un total de 249 participantes.
Esta Segunda Conferencia General centró su atención en la persona humana y en
la sociedad latinoamericana y caribeña. Esta reflexión se encaminó hacia la
búsqueda de una nueva y más intensa presencia de la Iglesia en la actual
transformación de América Latina a la luz del Concilio Vaticano II.
En Medellín, se empezaba algo nuevo a escala de la evangelización en el
continente. Se trata del inicio de un proceso de renovación eclesial y de una
nueva etapa en la evangelización, como respuesta a los signos de los tiempos
descubiertos por esta Conferencia.
La Conferencia produjo 16 documentos agrupados en tres núcleos:
Promoción humana: justicia, paz, familia y demografía, educación y juventud.
Evangelización y crecimiento en la fe: pastoral popular, pastoral de élites,
catequesis y liturgia.
Estructuras de la Iglesia: movimientos de laicos, sacerdotes, religiosos,
formación del clero, pobreza de la Iglesia, pastoral de conjunto y medios de
comunicación social.
III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
“La Evangelización en el presente y en el futuro de América Latina”
Puebla – México
27 de enero al 13 de febrero de 1979
La III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano se reunió con el deseo
de desarrollar, profundizar y potenciar el sentido renovador del Concilio Vaticano
II. Así, se proyectó hacia una nueva realidad en el Continente en los 10 años que
habían pasado desde la Segunda Conferencia. El Papa San Juan Pablo II se hizo
presente en la inauguración ofreciendo las primicias de su pontificado. Hubo 356
participantes y su tema fue: “El presente y el futuro de la Evangelización en
América Latina”.
Los Obispos, con ojos de fe y corazón de pastores, realizaban una visión histórica,
sociocultural y eclesial de las tendencias de su tiempo y, a la luz de la Encíclica
Evangelii Nuntiandi, se preguntaron: ¿cuál es el designio de salvación que Dios
ha dispuesto para América Latina?, ¿cuál es el camino de liberación que Él nos
depara? La respuesta que encuentran y proclaman es que Dios nos llama en
América Latina a una vida en Cristo Jesús.
Lo primero que hay que destacar en Puebla es la claridad lograda sobre los
contenidos de la evangelización. Esto brindó elementos fundamentales para la
comprensión teológica de la triple temática en la situación de América Latina: la
verdad sobre Jesucristo, la verdad sobre la Iglesia y la verdad sobre el Hombre. En
esta III Conferencia la obra evangelizadora adquirió una fuerte dimensión
cristológica y en la construcción de la comunidad cristiana se buscó una mayor
unidad y participación de todos y cada uno de los bautizados, cada quien desde
su ministerialidad propia. Los aportes antropológicos de Puebla provocaron una
reflexión centrada en el hombre y en la búsqueda de su dignidad.
Puebla señala también la importancia de la evangelización de la cultura y el
trabajo pastoral con los constructores de la civilización del amor. Por ello, llama a
una acción con los constructores de la sociedad pluralista y a una acción por la
persona en la sociedad nacional e internacional. Bajo el dinamismo del espíritu,
opta por una Iglesia sacramento de comunión y participación, una Iglesia
servidora y misionera, que debe asumir la planificación pastoral como camino
práctico para realizar sus opciones pastorales. Todo ello hará posible una
participación libre y responsable, en comunión fraterna y dialogante para la
construcción de una nueva sociedad verdaderamente humana y colmada de
valores evangélicos.
La Iglesia es el núcleo central de Puebla. Reflejó una mayor autoconciencia
histórica de nuestra identidad y peculiaridad eclesial, y que la misma Conferencia
y su Documento, son un fruto, una aplicación, un desarrollo y una síntesis de la
renovación conciliar sin precedentes en nuestra Iglesia Latinoamericana y del
Caribe.
l Documento tiene 5 partes, 14 capítulos y 1.310 numerales.
Primera parte: análisis pastoral de la realidad.
Segunda parte: respuesta de la Iglesia – La Evangelización.
Tercera y cuarta partes: la aplicación pastoral para América Latina.
Quinta parte: opciones pastorales.
IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
“Nueva Evangelización, Promoción Humana, Cultura Cristiana ‘Jesucristo, ayer,
hoy y siempre’”
Santo Domingo – República Dominicana
12 al 18 de octubre de 1992
Después de Puebla, se intensificó la reflexión sobre la evangelización de la
cultura. En el contexto de la celebración del V Centenario de la Evangelización de
América, se convocó a la Cuarta Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, donde la Nueva Evangelización propuesta por el Santo Padre
San Juan Pablo II fue interpretada como inculturación del Evangelio.
A la luz de la afirmación central de la fe en Jesucristo, el mismo “ayer, hoy y
siempre” (Hebreos 13,8), los 360 participantes de la IV Conferencia evaluaron la
acción evangelizadora. Sobre esta base, propusieron unos elementos centrales y
renovadores hacia la Nueva Evangelización con un mayor compromiso por la
promoción integral del hombre e impregnado con la luz del Evangelio. Esto llevó a
que los pastores reunidos en Santo Domingo, recogieran y actualizaran la rica
historia del pasado y, mediante un documento conclusivo, ofrecer una palabra de
esperanza.
Santo Domingo tomó como eje de su reflexión la opción radical por Jesucristo,
Evangelio del Padre, Evangelizador viviente en su Iglesia, Vida y esperanza de
América Latina y el Caribe. Se relaciona, entonces, la Nueva Evangelización con
la realidad social, pero sin desvincularla de lo cultural.
Por ello, se habla de la urgencia de una Nueva Evangelización que proclame sin
equívocos el evangelio de la justicia, el amor y de la misericordia. Se introduce así
la dimensión promocional del hombre en el dinamismo de la evangelización, para
lo cual se establece como respuesta pastoral, que la promoción humana es una
dimensión privilegiada de la Nueva Evangelización y, dentro de ella, la opción por
los pobres será la luz que inspire toda acción evangelizadora.
Habiendo sido recibido el Concilio Vaticano II en Medellín y Puebla, de cara a las
necesidades y urgencias del nuevo milenio, esta IV Conferencia General de Santo
Domingo se realizó bajo el impulso de la Nueva Evangelización. El gran acento de
Santo Domingo esta puesto en la persona de Jesucristo.
El documento cuenta con tres partes, tres capítulos en la segunda parte, dos
anexos y 303 numerales:
Primera parte: Jesucristo Evangelio del Padre
Segunda parte: Jesucristo evangelizador viviente en su Iglesia
Tercera parte: Jesucristo vida y esperanza de América latina y el Caribe
V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
“Discípulos misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él
tengan vida. Yo soy el camino la verdad y la vida”
Aparecida – Brasil / 13 al 31 de mayo de 2007
Con la presencia e iluminación doctrinal del Papa Benedicto XVI, se celebró en
Aparecida – Brasil, esta V Conferencia, del 13 al 31 de mayo de 2007. Su temática
fue, “Discípulos Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan
vida. Yo soy el camino la verdad y la vida”.
Aparecida reafirma las grandes líneas eclesiológicas y pastorales de las
conferencias anteriores: recoge el espíritu eclesial de Río de Janeiro, el espíritu de
comunión del Concilio Vaticano II y de Medellín, el espíritu de participación de
Puebla y el espíritu de la Nueva Evangelización de Santo Domingo.
Aparecida hace una gran opción por la vida, por un auténtico despertar misionero,
con una mirada integradora de la evangelización y con una clara prioridad
pastoral por el discipulado. En efecto: los grandes hilos conductores que permean
las conclusiones de Aparecida son: la vocación, el discipulado, la identidad, la
comunión, la formación, la misión y la vida.
Con una dinámica participativa y cercana al Pueblo de Dios, la V Conferencia
enfatizó el método Ver-Juzgar-Actuar y se posiciona ante la globalización con una
lectura crítica de la realidad, reafirmando la centralidad de la opción por los
pobres, la defensa de la Creación, la sabiduría de los pueblos originarios, la
prioridad de la familia, y la actualidad la vocación discipular y misionera de todo
bautizado, entre otros grandes asuntos.
El gran acento de Aparecida está puesto en el discípulo misionero y en la
conversión pastoral. A partir de Aparecida, la Iglesia de este continente se ha
puesto en estado permanente de misión.
El Documento de Aparecida consta de 554 numerales, organizados en diez
capítulos que, a su vez, constituyen tres grandes partes que reflejan el método
Ver-Juzgar-Actuar.
La primera parte, titulada “La vida de nuestros pueblos hoy” está compuesta por
dos capítulos: los discípulos misioneros; y mirada de los discípulos misioneros
sobre la Realidad.
La segunda, denominada “La vida de Jesucristo en los discípulos misioneros”,
incluye cuatro capítulos: la alegría de ser discípulos misioneros para anunciar el
Evangelio de Jesucristo; la vocación de los discípulos misioneros a la santidad; la
comunión de los discípulos misioneros en la Iglesia; y el itinerario formativo de los
discípulos misioneros.
Por último, la tercera parte, se refiere a “La vida de Jesucristo para nuestros
pueblos” y abarca otros cuatro capítulos: la misión de los discípulos al servicio de
la vida; Reino de Dios y promoción de la dignidad humana; familia, personas y
vida; y nuestros pueblos y la cultura.
El documento ofrece un análisis de las cinco Conferencias Generales del Episcopado
Latinoamericano, destacando su evolución y los principales ejes tratados en cada una.
Conferencia de Río
La Conferencia de Río fue un evento clave en la historia de la Iglesia Latinoamericana, donde se
abordaron temas de justicia social y la opción preferencial por los pobres. Este encuentro sentó las
bases para un enfoque renovado en la pastoral y la acción social en la región.
Se realizó en 1979 en Río de Janeiro, Brasil.
Se centró en la justicia social y la pobreza.
Se promovió la opción preferencial por los pobres.
Se discutieron los desafíos de la realidad latinoamericana.
Conferencia de Medellín
La Conferencia de Medellín, celebrada en 1968, fue un hito en la teología de la liberación y la
pastoral social en América Latina. Este evento reafirmó el compromiso de la Iglesia con los más
necesitados y la promoción de los derechos humanos.
Tuvo lugar en Medellín, Colombia.
Se realizó en 1968, marcando un cambio en la Iglesia.
Se enfatizó la teología de la liberación.
Se abordaron los derechos humanos y la justicia social.
Conferencia de Puebla
La Conferencia de Puebla, llevada a cabo en 1979, continuó el trabajo de Medellín y profundizó en
la identidad de la Iglesia en América Latina. Se destacó la importancia de la evangelización y la
promoción de la justicia.
Se celebró en Puebla, México, en 1979.
Se reafirmó la identidad de la Iglesia latinoamericana.
Se discutió la evangelización y la justicia social.
Se promovió la participación de los laicos en la Iglesia.
Conferencia de Santo Domingo
La Conferencia de Santo Domingo, realizada en 1992, fue un momento crucial para la renovación de
la Iglesia en América Latina. Se abordaron los desafíos contemporáneos y se reafirmó el
compromiso con la misión evangelizadora.
Se llevó a cabo en Santo Domingo, República Dominicana.
Se realizó en 1992, enfocándose en la renovación de la Iglesia.
Se discutieron los desafíos contemporáneos de la región.
Se reafirmó el compromiso con la evangelización.
Conferencia de Aparecida
La Conferencia de Aparecida, celebrada en 2007, fue un evento significativo que buscó revitalizar la
misión de la Iglesia en América Latina. Se hizo un llamado a la nueva evangelización y a la atención
a los jóvenes.
Se realizó en Aparecida, Brasil, en 2007.
Se centró en la nueva evangelización.
Se hizo un llamado a la atención a los jóvenes.
Se promovió la unidad y la colaboración entre las diócesis.
Conclusión
Las conferencias de Río, Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida han sido fundamentales
para el desarrollo de la Iglesia en América Latina, abordando temas de justicia social, derechos
humanos y evangelización. Cada evento ha contribuido a la formación de una Iglesia más
comprometida con la realidad de la región.
Las conferencias han marcado hitos en la historia de la Iglesia.
Se han enfocado en la justicia social y la evangelización.
Han promovido la participación activa de la comunidad.
Evolución de la Iglesia Católica en América Latina
La Iglesia católica en América Latina ha experimentado una transformación significativa desde la
creación del CELAM, pasando de ser una "Iglesia espejo" a una "Iglesia fuente". Este cambio ha sido
impulsado por diversas conferencias episcopales que han abordado la realidad social y espiritual
del continente.
Primera Conferencia de Río de Janeiro
La primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano se realizó en 1955 y fue
convocada por Pío XII.
Se creó el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) para preparar futuras conferencias y
coordinar la pastoral.
La escasez de sacerdotes fue identificada como la necesidad más apremiante en América
Latina.
Se enfatizó la importancia de la doctrina cristiana y la defensa de la fe católica frente a
enemigos como el laicismo y el protestantismo.
Se promovió el apostolado de los laicos bajo la dirección de la jerarquía eclesiástica.
Segunda Conferencia de Medellín
La Conferencia de Medellín en 1968 marcó un cambio hacia una mayor atención a la realidad social
de América Latina.
Se adoptó el método de ver, juzgar y actuar, enfocándose en la opción por los pobres.
Se diagnosticó la situación de subdesarrollo y se identificaron tensiones entre clases
sociales.
Se propuso el desarrollo integral y la justicia social como respuestas a la pobreza.
Se rechazaron las revoluciones armadas, abogando por cambios estructurales y personales.
Tercera Conferencia de Puebla
La Conferencia de Puebla en 1979 reafirmó los principios de Medellín, pero con un enfoque más
amplio.
Se mantuvo el método de ver, juzgar y actuar, y se enfatizó la conversión de la Iglesia.
Se identificó el sistema económico como la raíz de la injusticia y la polarización social.
Se abordaron las culturas y las ideologías, denunciando la violación de derechos humanos.
Se propuso la evangelización de la cultura y la promoción de la dignidad humana.
Cuarta Conferencia de Santo Domingo
La Conferencia de Santo Domingo en 1992 se centró en la Nueva Evangelización.
Se buscó un compromiso renovado con la promoción integral del hombre.
Se destacó la necesidad de una catequesis que instruya sobre la Iglesia y la jerarquía.
Se reconoció la pobreza como un flagelo y se denunciaron las estructuras generadoras de
injusticia.
Se propuso la participación social ante el Estado para defender los derechos de los pobres.
Quinta Conferencia de Aparecida
La Conferencia de Aparecida en 2007 se enfocó en la vida y misión de los discípulos misioneros.
Se propuso un relanzamiento de la misión en nuevas circunstancias latinoamericanas.
Se enfatizó la importancia del encuentro personal con Jesucristo como base de la fe.
Se adoptó el método de ver, juzgar y actuar, con un enfoque en la vida de los pueblos.
Se promovió una cultura del compartir y la defensa de los pobres como parte de la misión
cristiana.
Diferencias en la Teología Latinoamericana
El texto aborda las tensiones entre diferentes enfoques teológicos en América Latina, destacando la
influencia de la historia y los sacramentos en la concepción de la salvación. Se identifican dos
grupos: uno que se centra en el misterio de Jesús y otro que enfatiza su historia y el seguimiento en
la vida.
Existen dos horizontes teológicos en América Latina: la teología de los misterios y una
versión fundamentalista de la teología kerigmática.
Los textos más proféticos fueron suprimidos en la redacción final de los documentos.
Un grupo se enfoca en el culto y la misa como el encuentro con Jesús, mientras que el otro
lo ve como un compromiso en la vida.
La misión del primer grupo es integrar a las personas a la Iglesia, mientras que el segundo
grupo enfatiza la fraternidad universal.
La Misa y su Significado
Se exploran las diferentes interpretaciones de la misa entre los dos grupos teológicos
mencionados, resaltando su importancia en la vida de los creyentes.
Ambos grupos valoran la misa, pero la interpretan de manera diferente.
Para el primer grupo, la misa es el encuentro fundamental con Jesús, mientras que para el
segundo es una celebración que impulsa el seguimiento en la vida.
La misa se considera un alimento espiritual y un medio de comunión con Cristo.
La Comprensión del Documento
El texto busca ayudar a entender el documento producido por ambos grupos como un compromiso
con la realidad de la Iglesia Latinoamericana.
Se enfatiza la necesidad de situarse conscientemente en la Iglesia según el don recibido.
La comprensión del documento es clave para el desarrollo de la Iglesia en América Latina.
Se reconoce la diversidad de enfoques teológicos como parte de la riqueza de la Iglesia.