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Dante Alighieri fue un poeta y político italiano, conocido principalmente por su obra maestra, la Divina Comedia, que narra su viaje a través del Infierno, Purgatorio y Paraíso. Su trabajo no solo refleja su profundo conocimiento de la filosofía y la política, sino que también critica la corrupción de la Iglesia y promueve el dialecto toscano como estándar del italiano. A pesar de su exilio por motivos políticos, su legado perdura como un puente entre la Edad Media y el Renacimiento.

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Dante Alighieri fue un poeta y político italiano, conocido principalmente por su obra maestra, la Divina Comedia, que narra su viaje a través del Infierno, Purgatorio y Paraíso. Su trabajo no solo refleja su profundo conocimiento de la filosofía y la política, sino que también critica la corrupción de la Iglesia y promueve el dialecto toscano como estándar del italiano. A pesar de su exilio por motivos políticos, su legado perdura como un puente entre la Edad Media y el Renacimiento.

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Dante Alighieri (1265-1321) fue un poeta y político italiano, famoso

sobre todo por su Divina Comedia (c. 1319), en la que desciende al


Infierno, sube al Purgatorio y llega a la iluminación del Paraíso. A lo
largo del camino, Dante encuentra a muchos personajes históricos,
incluyendo a su guía, el poeta romano Virgilio (70-19 a. C.).
La Divina comedia es considerada una de las obras más importantes
de la literatura medieval.

La obra de Dante, un poeta innovador, se convirtió en un puente


entre la Europa de la Edad Media y del Renacimiento ya que el
enfoque del arte y del pensamiento cambió de los asuntos religiosos a
aquellos de la humanidad. Activo en política en Florencia, su ciudad
natal, al final Dante fue enviado al exilio por sus opiniones contra lo
que él veía como un abuso de poder y corrupción por parte de los
pontífices. Otra de sus contribuciones imperecederas a la cultura
italiana fueron sus esfuerzos por promover el dialecto toscano, que se
convirtió finalmente en el estándar del idioma italiano.

Vida política
Dante Alighieri nació en Florencia en 1265. Su madre murió cuando él
solo tenía siete años y su padre, un hacendado moderadamente
adinerado, murió cuando él era un adolescente. En 1289, siendo un
joven caballero, Dante participó activamente en la batalla de
Campaldino entre las ciudades rivales de Florencia y Arezzo y sus
respectivos aliados. Las dos partes en esta batalla estaban divididas
por el apoyo que cada cual profesaba, sea al papa (los güelfos) o al
emperador del Sacro Imperio Romano (los gibelinos), una rivalidad
que causaría una brecha en la política florentina que duraría más de
medio siglo.

LAS OBRAS QUE DANTE ESCRIBIÓ SON


UNA MEZCLA EMBRIAGADORA DE
FILOSOFÍA, POLÍTICA Y LITERATURA.
Al volver a Florencia, Dante trabajó como oficial municipal y entre
alrededor de 1295 y 1302, él participó en política. En 1300 fue
elegido para ocupar el prestigioso cargo de prior de la ciudad (uno
entre los siete que había). Opuesto al gobierno de Florencia, Dante
quería ver su ciudad libre de la interferencia del papado, una
institución que él veía como corrupta. En 1309, Roma lo desilusionó
aún más con el exilio impuesto del papa a Aviñón. Dante empezó a
apoyar las ambiciones del emperador del Sacro Imperio Romano,
aunque su lealtad política cambiaba a su vez dependiendo de las
circunstancias. Dante alimentó las esperanzas de que el Sacro
Imperio Romano pudiera restaurar el orden cristiano en Europa. En
esto se equivocó irremediablemente, pero por lo menos sí predijo
correctamente que las rencillas entre las diferentes ciudades-Estado
italianas solo conducirían a la caída de todas.

Retrato de Dante Alighieri, fresco de Signorelli


Georges Jansoone (CC BY-SA)

Dante fue enviado al exilio por sus opiniones políticas, efectivo en


enero de 1302. Como notó la traductora D. L. Sayers en su
introducción al «Infierno», Primera parte, de la Divina comedia, Dante
tenía «tres dones que le impedían seguir la carrera del político
práctico: un temperamento poco acomodadizo, una lengua feroz y
una superfluidad de intelecto escandalosa» (pág. xxxii). Dante fue
acusado con todas las de la ley de corrupción masiva por oficiales
pertenecientes a la facción política opuesta. Los cargos eran ficticios,
pero la sentencia fue muy real: ser quemado en la hoguera. Podemos
comprender por qué Dante, que venía de Roma en su camino de
regreso, decidió evitar volver a Florencia. Después de esto, Dante
nunca se instaló en ningún lugar; primero fue a Verona y luego circuló
entre el centro y el norte de Italia. Entretanto, la esposa de Dante,
Gemma Donati, junto con sus cuatro hijos (tres varones y una niña) se
quedaron en Florencia. Fue durante este exilio errante que escribió su
obra maestra, la Divina Comedia. Dante nunca más regresó a casa y
murió de malaria en Rávena el 13 de septiembre de 1321.

Obras en prosa
Las obras que Dante escribió son una mezcla embriagadora
de filosofía, política y literatura. Al haber efectuado una inclusión
panorámica de muchos campos del saber, tales como el clasicismo y
los estudios bíblicos, estas obras muestran la influencia de su antiguo
mentor Brunetto Latini (c. 1220-1294), el célebre erudito y hombre de
estado florentino. Dante escribió tratados políticos, tales como De
Monarchia (sobre la monarquía) alrededor de 1313, donde hacía
conjeturas sobre Dios y por eso, algunas personas lo calificaron de
herético. De Monarchia criticaba la corrupción y la inmoralidad de los
pontífices y Dante propuso que un poder secular imperial gobernara
el mundo; entonces el mundo sería testigo de una nueva era
espiritual. Dante, que era un cristiano devoto, citaba la Biblia para
apoyar su creencia de que el papa no debería tener nada que hacer
con el gobierno y así, no tenía poder para escoger quién sería el
emperador del Sacro Imperio Romano. Como lo había dicho el
mismo Jesucristo, tal como está escrito en la sagradas escrituras:
«Mi reino no es de este mundo…» (san Juan 18:36). El papa era el
líder espiritual de la Iglesia medieval, pero no era, dijo Dante, la
cabeza de un imperio.

Poesía
Dante escribió poesías, principalmente siguiendo el modelo de la
poesía medieval del amor cortés y de otros temas que en aquella
época eran aplicados al contexto contemporáneo de la ciudad-Estado
en Italia. De hecho, Dante fue quien acuñó el nombre dolce stil
nuovo (también conocido como stilnovismo o dulce estilo nuevo) que
describe este género de poesía. Las pasiones del mismo Dante
parecen haberse concentrado en una joven que dicen que se llamaba
Beatriz Portinari (murió en 1290), un amor de infancia; ella aparece
en sus obras, particularmente como su guía en la parte final de
la Divina comedia. Su colección de poemas La Vita Nuova (Vida
Nueva), escrita alrededor de 1293, mezcla los temas del amor cortés
no correspondido con elementos de filosofía, especialmente de
estoicismo. Dante le dedicó Vida Nueva a su gran amigo y homólogo
poeta y abogado del dialecto toscano, Guido Cavalcanti (que murió en
1300). Lo que siguió a la Nueva Vida fue el Convivio (que significa
banquete), una obra escrita alrededor de 1304-1307 y que es otra
antología de poemas y comentarios, los cuales revelan el amor de
Dante por la filosofía y por su lengua materna.

EN LA VERSIÓN DEL INFIERNO DE


DANTE, VARIOS PONTÍFICES SE
ENCUENTRAN ACUSADOS DE SER
PASTORES QUE PREFIEREN EL ORO AL
REBAÑO.
Dante innovó con la terza rima (tercetos), es decir, poemas formados
por estrofas de tres versos que riman, una técnica que se puede
apreciar mejor en la Divina comedia. Además de su mérito artístico, la
poesía de Dante, escrita en lengua vernácula, hizo mucho por
promover el dialecto toscano, que finalmente llegó a convertirse en el
estándar de la literatura y del idioma italiano en general. Sin
embargo, el vocabulario del poeta no se limitó al toscano y en su obra
se sirvió de muchos otros dialectos italianos.

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Divina comedia
La contribución más importante de Dante a la literatura medieval
fue La divina commedia (Divina comedia), la cual fue escrita entre
1304 y 1319, pero no fue impresa sustancialmente sino hasta 1472.
El sustantivo «comedia» deriva de la categorización usada en aquel
entonces para el género de obras que tenían un final positivo (o en
este caso no uno negativo, al menos). El adjetivo femenino «divina»
fue añadido al título original en la mitad del siglo XVI por la gran
estima que continuaba cosechando la obra. El poema épico está
dividido en tres
partes: Inferno, Purgatorio y Paradiso (Infierno, Purgatorio y Paraíso).
Cada parte está compuesta de 33 cantos o cántigas (canzoni) y hay
un canto de introducción, lo que hace que se llegue al total perfecto
de 100. Cada uno de los 14,233 versos (líneas) que hay allí tiene
precisamente 11 sílabas (versos endecasílabos) y la rima sigue el
siguiente patrón en cada grupo de tres versos: ABA, BCB, CDC, etc. La
estructura de la obra en sí misma es una creación excepcional de
arquitectura poética simétrica.
Retrato de Dante, pintura de Domenico de Michelino
Jastrow (Public Domain)

El propio Dante es el personaje principal de su obra al tiempo que se


embarca en un «viaje a través del Infierno cívico; de un Purgatorio
rural, montañoso; y de un Paraíso místico astral» (Hutchinson, pág.
122). La historia tiene lugar en el año 1300 durante
la Pascua Florida; Dante describe a los personajes que encuentra en
el camino de su peregrinación, por lo general son personas reales de
la historia y cuenta los hechos acontecidos durante sus vidas.

Ora comienza el grito dolorido


a resonar en la mansión del llanto,
y el corazón golpea y el oído.
Era un lugar mudo de luz, en tanto
que mugía cual mar embravecida,
por encontrados vientos, con espanto.
La borrasca infernal, siempre movida,
los espíritus lleva en remolino,
y los vuelca y lastima a su caída.
Y en el negro confín del torbellino,
se oyen hondos sollozos y lamentos,
que niegan de virtud el don divino.
Eran los condenados a tormentos,
los pecadores, de la carne presa,
que a instintos abajaron pensamientos.
Infierno, Canto V, versos 25-39 (Dante-Mitre, pág. 82/667)[2]

Las partes del Infierno y del Purgatorio contienen críticas de lo que


Dante consideró como corrupción de la autoridad del papado; de
hecho, en la versión del Infierno de Dante, varios pontífices se
encuentran acusados de ser pastores que prefieren el oro al rebaño.
Allá abajo en la fosa, junto con los papas, hay clérigos que vendieron
posiciones eclesiásticas y privilegios para beneficio personal.

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«Dante y Virgilio en los infiernos» de Delacroix
The Yorck Project (Public Domain)

Infierno
El guía de Dante en los diferentes niveles del Infierno es el autor
romano Virgilio, que quizás fuese escogido porque él representa la
razón clásica y porque él también había vaticinado el ascenso al
poder de Roma, un florecimiento que Dante esperaba ver en Europa
bajo el Sacro Imperio Romano. También se encuentran en el
atolladero del Infierno los pecadores de todo tipo, por supuesto, y
aparte de los papas, otros villanos como era de esperar, tales como
Caín, el primer homicida, y los asesinos de Julio César (c. 100-44 a.
C.). Hasta hay una electrizante descripción de un Satanás enorme,
con sus seis ojos y tres bocas, mientras que engulle la cabeza
de Judas Iscariote.

¡Oh, Italia esclava, habitación del duelo;


nave en gran tempestad, sin su piloto;
señora de un burdel, no de tu suelo!
Purgatorio, Canto VI, versos 76-78 (Dante-Mitre, pág. 292/667)[3]

Purgatorio
Dante pasa al Purgatorio, la sala de espera cristiana antes de la
eternidad, donde aquellos que no son lo suficientemente malos para
ser detenidos en el Infierno alimentan la esperanza de alcanzar el
cielo un día. Aquí, Dante, el personaje, comienza su proceso de
rehabilitación espiritual, mientras que Dante, el escritor, continúa
mostrando una descarada presunción al poner a sus villanos y a sus
héroes donde él cree que ellos pertenecen de acuerdo a los hechos
de sus vidas. Es un ataque implacable no solo a los rivales políticos de
Dante, sino también a la salud política y moral de Italia en los tiempos
en que él los escribía. Sin embargo, al final, realmente no es
importante si los juicios de Dante son acertados o no, el punto al que
de verdad quiere llegar es que el lector pueda identificar con mayor
claridad las consecuencias en la eternidad que dependen de los actos
de cada uno en esta vida. La condena de personas reales en una
historia ficticia ciertamente añade poder al mensaje de Dante, pero
no fue una estrategia sin consecuencias. El banquero Reginaldo
Scrovegni de Padua, por ejemplo, fue un prestamista infame, y él fue
mencionado por Dante como el peor ejemplo del pecado de usura.
Esta comparecencia poco favorecedora quizás condujo a Enrico, hijo
de Reginaldo, a que construyera la capilla Scrovegni y que le
encargara a Giotto (1267 ó 1277 – 1337) que decorara su interior
para hacer con esta obra algo así como una penitencia.

Ante mí, con las alas desplegadas


la bella imagen vi, que trascendía
el goce de las almas concentradas.
Un rubí cada cual me parecía,
por los rayos del sol tan encendido,
que en mis ojos lucientes refringía.
Paraíso, Canto XIX, versos 1-6 (Dante-Mitre, pág. 567/667)[4]

Paraíso
Finalmente con la ascensión hasta llegar a la cumbre del Purgatorio,
Dante llega al final de su viaje de iluminación y se encuentra en
el Paraíso, donde es guiado por su amor perdido, Beatriz. En esta
parte, Dante hace conjeturas sobre los aspectos físicos del cielo, el
papel de las musas en la historia, la teología y la cosmología. El cielo
está lleno de luz, de esferas que giran y de joyas brillantes. En
definitiva, el Paraíso es un lugar de esperanza al tiempo que Dante le
recuerda al lector el mensaje de todo el poema: que él o ella,
también, puede alcanzar este hermoso lugar, si solo acoge con los
brazos abiertos «el amor que mueve el sol y las otras estrellas».

La Divina comedia fue popular inmediatamente ya que se hicieron


cientos de copias manuscritas que fueron distribuidas a través de
Europa. Hubo muchos comentarios escritos sobre esta obra que
también fue elogiada y promovida en discursos públicos por
lumbreras literarias tales como Giovanni Bochaccio (1313-1375)
y Petrarca (1304-1374). Al final, la Divina comedia se hizo
inseparable de su autor y fue simplemente conocida como Il Dante.
Otro empuje a su popularidad vino alrededor de 1472 cuando fue
impresa por primera vez. El éxito continuó y para 1600, cincuenta
ediciones habían sido impresas.

El juicio final, de Giotto


Giotto di Bondone (Public Domain)

Legado: el Renacimiento y más allá


El resurgir impreso de la obra de Dante lo condujo a que se
convirtiera en el «primer poeta del Renacimiento», aun si no había
mucha conexión entre los escritos medievales y aquellos de los
autores de los siglos XV y XVI. Dante no era ningún humanista, pero
sus escritos sí iniciaron un cambio de enfoque sobre los temas
religiosos que habían marcado el período medieval; el nuevo enfoque
estaba encaminado a considerar asuntos más terrenales que tuvieran
a la humanidad como su centro. Sin duda, el interés de Dante en la
metafísica de Platón y Aristóteles, su conocimiento de otros
autores clásicos como Cicerón y Virgilio, su participación militar en
defensa de los intereses de su ciudad, y sobre todo, su indiscutible
innovación en la poesía sí reflejó muchos de los sentimientos del
Renacimiento. Dante fue acogido como un «hombre del
Renacimiento» y en 1481 apareció una celebrada edición de la Divina
Comedia que hasta contenía 18 ilustraciones hechas por Sandro
Botticelli (1445-1510).

Sin embargo, la poesía de Dante tuvo algunas críticas, especialmente


por su uso del vernácula. Para los críticos esto significaba que le
faltaba la sutileza y la fineza que algunos creían que solamente el
latín podía permitir. Además, la lengua que escogió hizo que algunas
ideas morales, filosóficas y científicas fueran accesibles a los lectores
menos educados que no sabían leer latín, algo que era considerado,
incluso en el Renacimiento, como inadecuado y potencialmente
peligroso.

Además de literatura, Dante también influyó a pintores del


Renacimiento; su visión del infierno, por ejemplo, inspiró muchas
obras que representaban el juicio final. Se decía que el célebre
artista Miguel Ángel (1475-1564) podía recitar pasajes de la Divina
comediade memoria. Para terminar, el propio Dante se convirtió en
sujeto del arte del Renacimiento, como es muy bien sabido, se trata
de una obra que se encuentra dentro de la catedral de Florencia. Allí,
en una pintura realizada en 1465 por Domenico de Michelino, el
artista muestra al poeta de pie, sosteniendo una copia de su Divina
comedia, frente al monte del Purgatorio y la ciudad de Florencia.

Hoy, la Divina comedia[5] continúa siendo estudiada en colegios y


universidades en todo el mundo y también continúa dejando perplejos
a estudiosos por el alcance de su lenguaje y por la profundidad de los
temas y personajes. Como fue expresado por el historiador M. Wyatt,
este es «un poema que resiste clasificación en su uso de
convenciones literarias clásicas, medievales y protorrenacentistas en
una amplia variedad de registros literarios» (pág. 4). Quizás, aquí se
encuentre la clave de la continua fascinación que ejercen Dante y su
obra.

Dante es un escritor para nuestro tiempo. Los setecientos años que


nos separan de su muerte (1265-1321) cuando tenía 56 años, sobre todo en
su gran obra La Divina Comedia -la admirable epopeya de la cristiandad-
encontramos respuestas a las grandes inquietudes del hombre
contemporáneo. Dios no es una palabra vacía de sentido. Existe. Y sigue muy
de cerca las vicisitudes del ser humano. Sin duda es la obra cumbre de la
literatura cristiana medieval, en la que se expone la vida como una
peregrinación cuyo destino es la eternidad. Pero no solo recoge las
esperanzas del corazón creyente, sino el anhelo de infinito que se encuentra
en todo ser humano. Frente al nihilismo y a la visión de la humanidad como
especie animal sin otro destino que la muerte, en los más diversos
personajes aparece una sed de infinito, una nostalgia de Alguien que colme
los anhelos más profundos del corazón.

Toda la Divina comedia está sustentada en una concepción del ser


humano, antítesis de la que se ha hecho dominante en nuestro tiempo. El ser
humano es responsable porque es la única criatura que goza del privilegio de
ser libre. Con contundencia lo afirma Beatriz en el comienzo del canto V del
Paraíso:

Así Beatriz principio dio a este canto;


y como el que el discurso no interrumpe,
prosiguió así sus santas enseñanzas:18

«El don mayor que Dios en su largueza


hizo al crearnos, y el que más conforme
está con su bondad, y él más lo estima,21

tal fue la libertad del albedrío;


del cual, a los que dio la inteligencia,
fueron y son dotados solamente.24

La obra está llena de citas semejantes en los tres cantos. O hemos


venido a este mundo para “bienestar”, o para “bienser”. Dante nos lo cuenta
como experiencia vivida. La vida es una selva oscura en que resulta fácil
perderse. En el camino surgen fieras que pretenden desviarnos de la ruta,
extraviarnos. La alegoría narrativa las presenta acechantes en nuestro
entorno; pero las llevamos dentro. Lo estudiaremos más adelante. Más aún,
lo primero que debemos tener claro es que hay camino: caminante, sí hay
camino. Y segundo que en la travesía no estamos solos: Virgilio, desde la
razón, Beatriz desde la fe, Bernardo desde el amor (otra manera de hablar de
Ítaca) son las ayudas para encontrar ruta y sentido.

Toda la obra está sustentada en este principio universal. Es verdad


que por el pecado original nuestra naturaleza quedó debilitada. Necesita de
la ayuda de un Redentor. Sin duda. Pero con luz suficiente para discernir
entre el bien y el mal, sustentada en la práctica de la virtud hasta hacer del
bien hábito ordinario de nuestro obrar. Todos los personajes que aparecen en
cada uno de los cantos confirman en el premio o en el castigo el buen uso o
el mal uso de la libertad. Y sin embargo toda la obra está impregnada de una
mirada, crítica sí -no se libran ni Papas ni Emperadores, etc.-, pero plena de
misericordia y de amor, reflejo de un Dios trinitario cuya naturaleza es Amor.

Selecciono estas palabras del artículo publicado en Nueva


Revista: Una proyección del autor de la "Divina Comedia" en el mundo
moderno. Por Jorge Wiesse Rebagliati. 25 agosto, 2021.

“La Divina Comedia es un gran edificio narrativo que acoge múltiples


mininarraciones escritas por un poeta: Lope vivía enamorado del verso
«Amor, ch’a nullo amato amar perdona» («Amor, que a nadie amado amar
perdona»), pronunciado por Francesca da Rímini en el canto V del Infierno, y
el último viaje de Ulises, tal como lo narra Dante en el canto XXVI, también
del Infierno, tiene el aliento épico de una epopeya y el inmutable destino de
una tragedia. La Comediaapela a una gran audiencia y se lee sin dificultad,
pero, a la vez, propone interpretaciones múltiples y remisiones internas que
fascinan a críticos y a creadores. Todo ello ha generado un conjunto de obras
artísticas, cultas y populares, que abarca desde las miniaturas medievales
hasta los videojuegos, los cómics y los mangas. Miguel Ángel, que se sabía
de memoria la Divina Comedia,representó a Caronte, el barquero del
Infierno, y a Minos –el juez infernal- en la Capilla Sixtina, y según Pierluigi Lia,
la famosa Pietà Rondanini, actualmente en el Castello Sforzesco de Milán, es
un comentario a la oración de san Bernardo a la Virgen María que abre el
último canto del Paraíso (Par. XXXIII, 1-39).”

Lo primero que me llama la atención es que obra de asunto tan


elevado no esté escrita en latín, sino en toscano, en lengua vulgar. Por
muchos motivos Dante está considerado precursor del Renacimiento; así, su
admiración por Virgilio, a quien tuvo como modelo máximo en el arte de
narrar, poeta máximo, su maestro y guía; pero no es de menor valor que
prefiriera la lengua romance a la lengua oficial de la cultura. La confusión se
produce por la visión distorsionada que se hizo intencionadamente del
término Edad Media y que sigue vigente en nuestros manuales.

La Divina Comedia no es una visión idealizada de la vida humana. Hay


un derroche de realismo, por eso la tituló Comedia, porque era un espejo de
la vida cotidiana. Sí habló en su obra de “Poema sacro”. Pero lo de “divina”
fue un adjetivo ponderativo que usó por primera vez Boccaccio y más
adelante se impuso como título. Realmente es la “comedia humana” que
inspiró como contratítulo a Balzac, pero vista desde la mirada católica que
espera y cree en la vida eterna y en un Juez, Padre, que por habernos hecho
libres para poder amar en verdad, premia y castiga a cada persona según el
fruto de nuestros actos.

La Divina Comedia tiene tal dominio formal que perfectamente puede


compararse a una catedral gótica. Toda su forma está sometida a la
precisión de la maquinaria de un reloj. Todo el poema está regido por el
número tres: tres son los cantares o partes (Infierno, Purgatorio y Paraíso), la
estrofa es el terceto encadenado compuesto de versos endecasílabos; y cada
parte consta de treinta y tres cantos (33,33,33) precedido por uno más que
sirve de prólogo: en total cien cantos, de extensión muy semejante. Tres son
las fieras que amenazan al peregrino. Tres las mujeres que le protegen:
Beatriz, Lucía y María, la Virgen. El número nueve está presente en los tres
cantares: El infierno está dividido en nueve círculos; el Purgatorio en nueve
partes y el Paraíso en nueve cielos. Nueve son las jerarquías angélicas
reagrupadas de tres en tres. Números claves son el siete -virtudes,
sacramentos, obras de misericordia corporales y espirituales-, y el seis como
número del ángel rebelde.

Termino con otra cita de Jorge Wiesse Rebagliati arriba mencionado:

“Todos podemos reconocernos en esta historia de caída, redención y


apoyo solidario. No obstante, hay más: el viaje no es solo el viaje de Dante
de Florencia; es el viaje de la humanidad.”

La Divina Comedia, de Dante Alighieri

El 1% de las críticas son de una estrella. La media es de 4,05.


Vahagn Tumayan: La Divina Comedia de Dante es el peor libro
que he leído en mi vida y eso es mucho decir porque también he
leído Crepúsculo. Bueno, al menos lo intenté con las primeras 50
páginas. (...) No puedo ni imaginar qué pasaba por la cabeza de
Dante cuando escribía todas esas torturas. Mi teoría personal es
que tenía un desorden mental grave.
Tova Ross: Lo siento, Dante, lo odié y solo me apunté a la clase
porque el profesor era mono.
Joy: Lo odié realmente. Fue como el séptimo círculo del
infierno… Oh, espera.

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