Salvador Rueda
Salvador Rueda, «ecólogo urbano» catalán nacido en Lérida,
es especialista en el análisis y planificación de sistemas complejos
desde una perspectiva integral. Es licenciado en Ciencias
Biológicas (1976) y en Psicología (1980), tiene Diploma en
Ingeniería Ambiental (1981) y en Gestión Energética (1984).
Su vasta trayectoria profesional incluye la fundación y dirección
de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona desde el año
2000, la presidencia y dirección de la Fundación Ecología Urbana
y Territorial, la coordinación de programas de renovación y
revitalización de la Ciutat Vella de Barcelona, la redacción del
Plan de Saneamiento de Cataluña y el Programa de Gestión de
Residuos del Área Metropolitana de Barcelona.
Rueda es autor de varios libros y artículos científico-técnicos
y de divulgación especializada sobre el medioambiente urbano.
Ha desarrollado modelos de ocupación y metabolismo urbanos
con criterios de sostenibilidad y concebido el urbanismo
ecosistémico, y la supermanzana, como nueva célula urbana
base del modelo de movilidad y espacio público y base del
modelo urbanístico de cualquier sistema urbano.
Planificar
con fractales
Planificar
con fractales
Salvador Rueda
Planificar con fractales Universidad de la República Coordinación general
Salvador Rueda Prof. Rodrigo Arim Decanato fadu
Rector Servicio de Comunicación
ISBN: 978-9974-0-2215-7 y Publicaciones
Facultad de Arquitectura, Centro de Sustentabilidad de fadu
© Salvador Rueda, 2024 Diseño y Urbanismo
© Facultad de Arquitectura, Marcelo Danza Coordinación editorial
Diseño y Urbanismo (fadu), 2024 Decano Gustavo Hiriart
Consejo de la Facultad Edición
de Arquitectura, Diseño Sandra Moresino
y Urbanismo
Diseño y producción
orden estudiantil Camila García
Andrea García
Mailén Dávila Reelaboración de cuadros y tablas
Valentina Hernández Lucía Curbelo
orden docente Fotografía
Lucía Bogliaccini Andrea Sellanes, sma-fadu, Udelar
Ana Vallarino
Daniel Bergara Corrección de textos
Mercedes Medina Rosanna Peveroni
Juan Articardi
Distribución
orden de egresados Servicio de Comunicación
Sonia Prieto y Publicaciones (fadu, Udelar),
Mercedes Espasandín Maite Bigi
Guillermo Rey
Impresión
Mastergraf
D. L.
Facultad de Arquitectura, Br. Artigas 1031 CP: 11.200 Montevideo, Uruguay,
Diseño y Urbanismo Tel.: (+598) 2 400 1106 Diciembre de 2024
Universidad de la República www.fadu.edu.uy
[email protected]Contenidos
Pág. 9 Prólogo — Pág. 11 Presentación — Pág. 13 Sobre el autor — Pág. 17 De la
conferencia: primeras palabras — Pág. 19 La «intervía», base del modelo funcional
y urbanístico de Ildefons Cerdà — Pág. 30 El «sector», base del modelo funcional
y urbanístico de Le Corbusier — Pág. 36Los retos de las ciudades en el siglo xxi —
Pág. 40 El marco teórico del urbanismo ecosistémico — Pág. 51 Los principios y obje-
tivos del urbanismo ecosistémico — Pág. 53 Principio 1 > Compacidad vs. Dispersión:
reducir el consumo de suelo incrementando la proximidad y la masa crítica de personas
y personas jurídicas — Pág. 54 Principio 2 > Descompresión vs. Compresión: el equilibrio
urbano — Pág. 55 P rincipio 3 > Accesibilidad vs. Movilidad privada: transportes alter-
nativos al coche, garantizando el acceso a la ciudad de todos los ciudadanos — Pág. 58
Principio 4 > Ciudadano vs. Peatón: los usos y derechos en el espacio público — Pág. 59
Principio 5 > Habitabilidad en el espacio público: el control de las variables de entorno—
Pág. 60 Principio 6 > Complejidad vs. Simplificación: aumentar la complejidad urbana
incrementando el número y la diversidad de las personas jurídicas — Pág. 64 Principio
7 > Hiperconectividad: los flujos de información en la era digital — Pág. 66 Principio
8 > Verde vs. Asfalto: incrementar la superficie verde y la biodiversidad urbana—
Pág. 70 Principio 9 > Autosuficiencia vs. Dependencia: hacia la autosuficiencia energé-
tica — Pág. 74 Principio 10 > Autosuficiencia hídrica con recursos próximos y renova-
bles: preservación del ciclo hídrico — Pág. 77 Principio 11 > Reducción, Reutilización y
Reciclaje vs. Despilfarro: hacia la autosuficiencia de los materiales — Pág. 80 Principio
12 > Adaptación y mitigación del cambio climático — Pág. 83 Principio 13 > Cohesión
social vs. Exclusión social: hacia la convivencia social mezclando rentas, culturas y edades
— Pág. 90 Principio 14 > Acceso universal a la vivienda en edificios más sostenibles —
Pág. 93 Principio 15 > Dotación y distribución equilibrada de equipamientos — Pág. 102
La supermanzana, base del modelo funcional y urbanístico del urbanismo ecosistémico
— Pág. 144 Evaluación del ecobarrio de Figueres — Pág. 152 La reducción de las disfun-
ciones e incertidumbres actuales — Pág. 157 Referencias bibliográficas
Cambiarlo todo
Marcelo Danza
Decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo
El pensamiento y las acciones que Salvador Rueda —director de la Agencia de
Ecología Urbana de Barcelona— viene desarrollando sobre la ciudad en las últi-
mas décadas han resultado experiencias referenciales en este primer cuarto del
siglo xxi. Su sólida formación —externa a la arquitectura y al urbanismo—, junto
con su compromiso social y su pasión por la acción transformadora, confirieron
a su abordaje frescura y novedad en disciplinas, por momentos, excesivamente
autorreferenciadas. El potente ambiente cultural español y su singular interés por
el fenómeno urbano significó una estupenda caja de resonancia que amplificó
sus experiencias e ideas en Iberoamérica. Barcelona resultó ser un laboratorio
fructífero para experimentar buena parte de sus planteos.
En 2023, Salvador Rueda aceptó la invitación para dictar la Conferencia Inaugural
en nuestra Facultad y con ello nos permitió concretar un anhelo largamente esperado
por nuestra comunidad académica. Un Salón de Actos colmado con presencia de
diversos actores de los campos académico, cultural, político y de gestión urbana
fue el marco del esperado encuentro. Salvador, con la calidez, capacidad docente
y vocación comunicadora que caracterizan su singular dimensión humana realizó
una disertación erudita y aguda pero fácilmente comprensible para el público
en general. La urgencia de los problemas ambientales y la responsabilidad del
urbanismo en esta difícil coyuntura planetaria fueron expuestos con claridad y
contundencia. El diagnóstico no fue una mera enumeración de dificultades ni una
convocatoria al desánimo sino que, muy por el contrario, fue, antes que nada,
el sólido sustento de las ideas que dieron lugar a la concreción de las diversas
obras y planes urbanísticos en los que participó. Su notable trabajo y los desta-
cados resultados obtenidos con acotados recursos son una invitación a aplicar
los conceptos e instrumentos por él experimentados en realidades tan diversas
como lo son las ciudades latinoamericanas.
El trabajo de Rueda resulta especialmente inspirador para la práctica del
urbanismo en países de economías frágiles como el nuestro. Esa inquietante
capacidad para reconfigurar la ciudad existente bajo otras lógicas logrando un
producto novedoso, más sustentable y con calidades ambientales superadoras
Planificar con fractales 9
del paulatino deterioro de nuestras ciudades, resulta casi una provocación
a la innovación.
Efectivamente, Salvador Rueda nos invita a «cambiarlo todo sin cambiar nada»,
o casi nada, y eso, de ser posible, parece ser la ecuación necesaria para supraciclar
nuestras ciudades intentando superar la fatiga a la que hemos sometido al planeta
luego de la revolución industrial, y en la cual la arquitectura y el urbanismo han
sido tan enormemente responsables.
La publicación que el lector tiene ahora en sus manos es producto de la
Conferencia Inaugural dictada por Rueda en nuestra Facultad en el segundo semestre
académico de 2023. La edición y revisión por parte de su autor la convierten en un
aporte sustantivo tanto al pensamiento académico como a la gestión urbana. Es
en este sentido mucho más que la mera transcripción de una conferencia porque
se trata de un trabajo en el que el propio Salvador Rueda presenta de manera
ordenada y orientada su experiencia y sugiere caminos futuros. Al publicar este
libro, la Facultad promueve la reflexión tanto en el mundo académico como
entre quienes están a cargo de la gestión de las ciudades. Se apuesta a inspirar
nuestra acción e interpelarnos sobre la urgencia de un urbanismo que atienda
intensamente el medioambiente y la calidad de vida de las personas.
El trabajo que Salvador Rueda ha desarrollado en las últimas décadas tiene
esa capacidad de inspirar e interpelar. Su aguda mirada a la ciudad existente y
sus propuestas de intervención sobre lo construido a partir de acciones acotadas
y concretas ha ido construyendo evidencia sobre la viabilidad de otro campo de
prácticas para el urbanismo.
Por todo esto, recibir a Salvador Rueda en la Facultad de Arquitectura, Diseño
y Urbanismo de la Universidad de la República significó un enorme privilegio y
oportunidad. Este libro da cuenta de ello y es también, de alguna manera, una
celebración de ese evento.
Solo resta agradecer muy sinceramente a Salvador Rueda por la generosidad
de los días compartidos y por el enorme trabajo para transformar aquella con-
ferencia en esta interesante publicación que hoy es una realidad que augura la
continuidad de sus ideas en otros contextos. También es necesario agradecer al
arquitecto Marlo Trejos y a la Fundación Omina de Costa Rica, cuya generosidad e
iniciativa tendieron los puentes que dieron lugar a las conversaciones y contactos
personales que forjaron este evento.
Salvador Rueda es provocativo en su convocatoria: invita a «cambiarlo todo
sin cambiar nada». Trabajemos juntos para lograrlo.
Salvador Rueda 10
Presentación
Centro de Sustentabilidad
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo
El Centro de Sustentabilidad es el ámbito transversal de referencia que la Facultad
de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (fadu-Udelar) ha constituido con el objetivo
principal de promover el desarrollo de la dimensión ambiental en el conjunto
de las disciplinas del diseño. Tiene por objetivo contribuir en la transición hacia
sociedades sustentables articulando la enseñanza, la investigación y la extensión
de todas las carreras de la fadu en una estrategia que involucra los distintos
ámbitos académicos e instituciones afines a nivel nacional e internacional.
En el marco de esta estrategia, el Centro propone la realización de «Foros de
Sustentabilidad» sobre temáticas específicas como instancias transversales que
tienen como objetivo instrumentar la interacción hacia dentro de la institución y
hacia la comunidad, ampliando las posibilidades de acción para la transformación
de la realidad cotidiana.
En el inicio del segundo semestre académico de 2023, bajo la premisa ¿cómo
podemos aportar a la construcción de procesos transformadores de nues-
tros hábitats y comunidades hacia entornos más sustentables?, el Centro de
Sustentabilidad, con el apoyo de las autoridades de la fadu, diseñó una semana
de intensas actividades que incluyó el Primer Foro de Sustentabilidad, cuyo eje
central fueron los «Espacios Educativos Sustentables» y la conferencia inaugu-
ral «Planificar con fractales», dictada por Salvador Rueda, cuyos contenidos se
reflejan en la presente publicación.
Salvador Rueda es un ecólogo urbano catalán nacido en Lleida, especialista
en el análisis y la planificación de sistemas complejos desde una perspectiva
integral. Desde un abordaje interdisciplinario ha desarrollado modelos de
ocupación y metabolismo urbano con criterios de sostenibilidad y concebido
el urbanismo ecosistémico y la supermanzana como nueva célula urbana, base
del modelo de movilidad y espacio público y base del modelo urbanístico de
cualquier sistema urbano.
En Planificar con fractales presenta una reflexión sobre los desafíos de las
ciudades contemporáneas y las herramientas conceptuales y metodológicas
para su abordaje desde el urbanismo ecosistémico. Estas ideas son el resultado
Planificar con fractales 11
de un largo proceso de reflexión y prácticas que Rueda ha desarrollado desde
los distintos ámbitos en los que ha participado, en particular en la Agencia de
Ecología Urbana de Barcelona.
En este enfoque se parte de reconocer dos momentos clave en la historia
urbana de Barcelona —el Plan de Ensanche de Barcelona y el Plan Macià—,
que respondieron a los desafíos de sus épocas y contextos históricos, cada uno
abordando los problemas urbanos más urgentes de su tiempo.
En el contexto actual, Rueda entiende que el urbanismo ecosistémico surge
como una nueva visión para abordar los retos urbanos contemporáneos, centrán-
dose en la sostenibilidad y la adaptación de las ciudades a los límites ecológicos
del planeta. Este enfoque reconoce que las ciudades son ecosistemas urbanos
complejos en los que los seres humanos son un componente esencial. El modelo
ecosistémico plantea que, para que un sistema urbano sea sostenible, debe haber
un equilibrio entre su complejidad interna y su capacidad para adaptarse a las
condiciones externas.
El urbanismo tradicional, basado en el consumo creciente de energía y recursos,
ha generado ineficiencias en la organización urbana. La propuesta ecosistémica
enfatiza la importancia de la eficiencia metabólica, buscando reducir el consumo
de energía y recursos (E), al tiempo que maximiza la organización de las ciudades
(nH), en lo que denomina la «función guía de la sostenibilidad urbana».
En este sentido, Rueda fundamenta el modelo de urbanismo ecosistémico
en cuatro ejes principales, íntimamente relacionados, a los que hay que atender
para dar respuestas integradoras:
1. Compacidad y funcionalidad urbana. Se enfoca en la densidad edificatoria
y la proximidad entre usos y funciones urbanas, lo que facilita la movilidad
sostenible y el uso eficiente del espacio público.
2. Complejidad urbana. Promueve la mixtura de usos y funciones, donde se
interconectan actividades económicas, instituciones y personas, fomen-
tando las interacciones sociales en el ecosistema urbano.
3. Metabolismo urbano. Busca maximizar la eficiencia en el uso de recur-
sos naturales, minimizando su impacto en los ecosistemas de soporte.
Reconocer la interescalaridad de la problemática urbana en función de cada
uno de los componentes metabólicos es clave para la autosuficiencia basada
en recursos naturales.
4. Cohesión social. Se refiere a la convivencia inclusiva de las personas que
habitan las ciudades, promoviendo la diversidad cultural, la equidad social
y el equilibrio entre diferentes grupos socioeconómicos.
Este modelo busca que las ciudades no solo sean habitables y sostenibles,
sino también equitativas y funcionales, respondiendo a los retos actuales como
Salvador Rueda 12
el cambio climático, la desigualdad social y el agotamiento de recursos naturales.
El dispositivo de la supermanzana, que se desarrolla en particular, es la unidad
mínima de este modelo, en la que se reorganizan el espacio y las funciones urbanas.
Es particularmente relevante problematizar y reflexionar desde nuestro
contexto sobre la ciudad en clave de sustentabilidad en momentos en que las
problemáticas vinculadas al cambio y la variabilidad climática se hacen cada vez
más evidentes y comienzan a incorporarse a la agenda pública.
Los aportes de Salvador Rueda son relevantes en este sentido ya que abogan
por la integración de criterios ecológicos en el diseño de nuestras ciudades,
enfatizando la eficiencia energética, la biodiversidad urbana y la participación
ciudadana. Su enfoque busca crear entornos urbanos más habitables y resilientes,
abordando los desafíos del cambio climático y la degradación ambiental mediante
una planificación centrada en las personas y el entorno.
Su presencia ha nutrido las reflexiones y acciones que el Centro se encuentra
desarrollando para incorporar la mirada sistémica e integral en la agenda de
nuestra comunidad académica.
sobre el autor
Salvador Rueda, ecólogo urbano catalán nacido en Lleida, es especialista en el
análisis y la planificación de sistemas complejos desde una perspectiva integral.
Ha desarrollado modelos de ocupación y metabolismo urbanos con criterios de
sostenibilidad y concebido el Urbanismo Ecosistémico, y la supermanzana como
nueva célula urbana, base del modelo de movilidad y espacio público y base del
modelo urbanístico de cualquier sistema urbano.
Es licenciado en Ciencias Biológicas (1976) y en Psicología (1980), en ambos
casos por la Universidad de Barcelona. Tiene Diploma en Ingeniería Ambiental
(1981) del Ministerio de Industria y Energía y Universidades e Investigación de
España, y Diploma en Gestión Energética (1984) por la Universidad Politécnica
de Barcelona. Es Doctor Honoris Causa por la universidad politécnica Veritas
de Costa Rica.
Su vasta trayectoria profesional incluye la fundación y dirección de la Agencia
de Ecología Urbana de Barcelona desde el año 2000, la presidencia y dirección
de la Fundación Ecología Urbana y Territorial, la coordinación de programas de
renovación y revitalización de la Ciutat Vella de Barcelona, la redacción del Plan
de Saneamiento de Cataluña y el Programa de Gestión de Residuos del Área
Metropolitana de Barcelona. Coordinó el Plan de Regeneración Urbana del Centro
Histórico de Quito (Ecuador) y el Manual de Diseño del Espacio Público de Buenos
Planificar con fractales 13
Aires (Argentina); participó en la Planificación Urbanística de la ampliación del
Gran Moscú y en la Evaluación del Plan Director Urbanístico de un barrio en
Toulouse (Francia). Ocupó cargos de dirección en los departamentos de Medio
Ambiente de la Generalitat de Catalunya (1992-2000), del Ayuntamiento de
Barcelona (1986-1992) y del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs (1980-1986).
Fue miembro del Comité de Expertos en Medio Ambiente Urbano de la Unión
Europea (1994-1998).
Es autor de varios libros y artículos científico-técnicos y de divulgación
especializada sobre el medioambiente urbano. Entre sus producciones se
destacan Ecología urbana: Barcelona y su región metropolitana como referentes
(1995); Barcelona, ciudad mediterránea, compacta y compleja. Una visión de futuro
más sostenible (2002); Libro verde de medio ambiente urbano (redactor principal
y coordinador, 2006); Libro verde de sostenibilidad urbana y local en la era de la
información (redactor principal y coordinador, 2012); El urbanismo ecológico: su
aplicación en el diseño de un ecobarrio en Figueres (2012).
Ha sido comisario y participado en varias exposiciones. Ha sido ponente en
diversos seminarios y posgrados organizados por universidades e instituciones
académicas tanto a nivel nacional como internacional, e impartido alrededor
de 500 conferencias sobre temas relacionados con la sostenibilidad, la ciudad
y el medioambiente.
Salvador Rueda 14
Salvador Rueda 16
De la conferencia:
primeras palabras
Salvador Rueda en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo
Salón de actos, 5 de setiembre de 2023
Buenos días. Primero, quiero agradecer a Marcelo [Danza], a Lucía [Gutiérrez],
a Pablo [Sierra], a Ximena [Villemur] y a todas las personas que han hecho posible
que yo esté hoy aquí. Especialmente se lo quiero agradecer a Marlo Trejos, director
de la Fundación Omina, que viene desde Costa Rica. Espero que pueda cumplir
con las expectativas. Esta conferencia, con ciertas modificaciones, la impartí por
primera vez cuando la Universidad Veritas de Costa Rica me concedió el Doctorado
Honoris Causa. Hoy voy a explicarles algo que me produce gran placer y que es
una síntesis de mis trabajos relacionados con el urbanismo, fruto de un proceso
muy largo que, como se pudo ver en el documental Cambiarlo todo sin cambiar
nada, ha tenido una trayectoria que podría parecer fácil pero que no lo ha sido en
ningún caso. Se ha dicho que soy un pesimista activo, cosa que es verdad, pero lo
soy desde un punto de vista intelectual; desde el punto de vista de la acción soy
el más «redomado» activista positivista que hay en la Tierra; de lo contrario, no
estaría hoy aquí explicando algo que me gustaría que se cumpliera no solamente
para mí y para mi familia sino para todo el mundo, porque creo que estamos ante
un reto enorme, estamos ante las mayores incertidumbres que sobre su futuro
debe afrontar la especie humana. Dependiendo de las decisiones que tomemos a
partir de ahora, nos aseguraremos el futuro o no. Estas palabras, con su gravedad,
las digo porque me las creo. No digo nada que no me crea. Hay que plantear las
cosas de lo que es necesario cambiar, sobre todo para cumplir al menos con el
principio ético número uno de cualquier especie, que es permanecer en el tiempo.
La propuesta urbanística que hoy les presento pretende incidir en los grandes
retos que tenemos hoy encima de la mesa y la contribución que podrían tener
las ciudades en su abordaje. Empezamos con una frase de Sócrates con la que
quiero que ustedes se reconozcan: «De lejos, la sabiduría más grande y admirable
es la que se necesita para planificar y embellecer las ciudades y las comunida-
des humanas». A ustedes, que van a tener responsabilidades de planificación
Planificar con fractales 17
Salvador Rueda en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, durante su
conferencia Planificar con fractales (2023). Foto: Andrea Sellanes, sma-fadu-Udelar.
y transformación de las ciudades, les sugiero que se conviertan en personas sabias
porque son capaces de trabajar para el conjunto de la comunidad y se empeñan
en mejorar y embellecer las ciudades, tal como lo planteaba Sócrates. Yo no me
considero ningún sabio. Simplemente me empeño en planificar y embellecer las
ciudades para que las comunidades humanas tengan unas mejores condiciones
de vida y puedan proyectarse al futuro de una manera más segura.
Las tres propuestas de planificación urbana que voy a mostrar buscan abordar
los grandes problemas de su tiempo, como no podía ser de otro modo. En el caso
de Cerdà la propuesta busca reducir los graves problemas higiénicos que asolaban
la ciudad de Barcelona de manera reiterada con epidemias que suponían la muerte
de varios miles de personas en cada ocasión. Además, a mediados del siglo xix la
ciudad debía prepararse para dar cabida a los inventos tecnológicos que llegaban
con la era industrial, muy especialmente los derivados de la movilidad universal
y la llegada del ferrocarril. Le Corbusier, una vez conocidas las disfunciones y los
impactos de la ciudad industrial, busca minimizarlos con un modelo: el zoning,
que va asignando las funciones urbanas de manera separada en el territorio.
Salvador Rueda 18
La «intervía»,
base del modelo
funcional y urbanístico
de Ildefons Cerdà 1
porciones (lo que justifica la propuesta
Podríamos afirmar que el Plan Cerdà y
la base de su sistema principal de pro-
formal) está basado en equívocos.
Los fundamentos de la propuesta del Plan Cerdà son, principalmente, higienistas.
En su afán por resolver los graves problemas de salud pública de la época, consi-
dera que los trabajos de los higienistas, especialmente los del francés Michel Levy,
son la verdad científica a seguir.2 La solución urbanística utiliza, básicamente, los
parámetros incluidos en la siguiente tabla. Levy (1844) propuso que cada persona
debía contar con 40 metros cuadrados (m2) de ciudad. En aquellos momentos,
puestos no soportan el análisis científico.
cada ciudadano de Barcelona contaba en promedio solo con 13,5 m2 de ciudad.
La ciencia, posteriormente, se encargó
que asentaba la propuesta de valores.
[2] Hoy sabemos que los valores pro-
de desmentir los supuestos sobre los
Otra de las premisas higienistas era que la anchura de la calle debía ser mayor que
la altura de los edificios. Cerdà calcula la altura media de los edificios de Barcelona
y constata que es de un poco más de 19 metros (m). La media de las anchuras de
las calles era de 4,19 m. Las proporciones que escogió para el Eixample fueron
de 20 m de anchura de calle y 16 m de altura, es decir que, como buen ingeniero,
se da un margen de seguridad del 20% entre anchura y altura.
Propuesta Propuesta Referencias/autor Escenario Barcelona 1859
urbanismo ecosistémico. Barcelona: Agbar.
Superficie por habitante 40 m2 Michel Levy 13,5 m2
inspirado por el libro: Rueda, S. (2020).
[1] Parte del texto de este apartado está
Regenerando el Plan Cerdà. De la man-
zana de Cerdà a la supermanzana del
Anchura de las calles 20 m Michel Levy y Cerdà 4,19 m
Arbolado/espacio libre 50 % intervía Cerdà
Separación de los árboles 8m Cerdà
La solución morfológica que escogiera debía proporcionar, siempre, los 40 m2
de ciudad por persona y los 20 m de anchura de la calle. Para ello propuso varios
escenarios formales y eligió uno que tiene la forma de un cuadrado con dos edi-
ficios con chaflanes (en rojo) y un rectángulo de espacio libre entre los edificios
Planificar con fractales 19
que acaba dando la figura de un octógono, al que llamó «intervía». Justifica las
dimensiones del cuadrado con la siguiente fórmula:
Abiertas
Siendo:
x: lado de la intervía v: número de habitantes por casa = 4,3 y 43 por edificio
2b: anchura de la calle = 20 m p: número de metros de superficie de ciudad
f: fondo del solar de construcción = 20 m que han de tocar por individuo = 40 m2
d: fachada del solar de construcción = 20 m
La ecuación incluye la superficie de ciudad por individuo y la anchura de la
calle, y hace una suposición: elige un solar de 20 x 20 m donde vivirían 43 per-
sonas. El total de habitantes por intervía es de 444 (250 habitantes por hectárea,
[hab/ha]) en una superficie construida de 4.131 m2 y una superficie destinada al
jardín de 8.301 m2. La superficie de la intervía más la superficie del viario es de
17.763 m2; dividida por 444 habitantes, da una superficie de 40 m2 de ciudad por
habitante. Pero tiene un problema: el espacio libre que necesita de la intervía
tiene materia orgánica y humedad. El origen de los efluvios causantes de las
epidemias era, se creía, la descomposición de la materia orgánica y la humedad
actuando de manera sinérgica. En esta creencia, en este equívoco, se asienta
buena parte de la propuesta de Cerdà, que busca la manera de neutralizarlas (el
tándem materia orgánica-humedad [O/H]) o diluir los efluvios que ellas provo-
caban cuando no era posible neutralizarlas. Es muy revelador el texto incluido
en la Teoría de la Construcción de las Ciudades cuando justifica la plantación del
arbolado para neutralizar los efectos perniciosos de la materia orgánica y la
humedad procedente del suelo:
Arbolado de las calles. La superficie de la tierra hasta cierta profundidad puede con-
siderarse casi enteramente compuesta de los restos de animales y vegetales que la
han poblado desde la creación. De manera que, valiéndonos de la sublime expre-
sión de Lord Byron, podemos decir que «el polvo que pisamos ha estado vivo en
otro tiempo». (Cerdà, 1867)
Estos restos orgánicos, descompuestos unos y otros en curso de descompo-
sición, combinados con la humedad del suelo, son un foco perenne y universal
de putrefacción y de insalubridad, cuyos efectos se hace preciso neutralizar
Salvador Rueda 20
Fig. 1. Plano del Plan Cerdà (1859). Fuente: Plano del proyecto de ensanche de Barcelona
de Ildefons Cerdà de 1859. Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona.
especialmente en los grandes centros de población donde los caseríos se levantan
sobre terrenos de labor. Las plantaciones de árboles son en tales casos el medio
más eficaz de prevenir la infección del suelo, de sanear el terreno y hasta de
purificar la atmósfera. Sus raíces, ramificándose al infinito, absorben de la tierra,
con la cual se hallan en inmediato contacto, el agua y las materias orgánicas y
las sales que tiene en disolución, y esta absorción, rompiendo el equilibrio de la
humedad estacionada en las capas superiores del terreno, produce un movimiento
incesante del agua hacia el interior de la tierra que es en extremo favorable para
la salubridad del suelo. Al mismo tiempo, sus hojas, apenas se hallan calentadas
por la acción del sol, restituyen a la atmósfera parte del oxígeno que pierden por
la respiración y la combustión, contribuyendo de esta manera a la purificación del
aire. De manera que los árboles con su inspiración contribuyen poderosamente a
sanear el suelo y con su expiración purifican la atmósfera de una población. Por
eso no solo conviene que los haya en las calles, sino que es indispensable que en
cada manzana se les destine, cuando menos, una superficie igual a la edificada,
sobre todo en un país como este, donde es excesiva la humedad. Pero deben
plantarse los árboles con inteligencia, cuidando elegir la especie más conveniente
Planificar con fractales 21
a cada exposición especial y que su distribución sea tal que las raíces tengan el
espacio necesario en superficie y en profundidad para extenderse sin perjudicar
a las fundaciones de las casas y a los muros de las alcantarillas.
Si los árboles son muy espesos entretienen la humedad del suelo, pero si están cla-
ros de modo que entre árbol y árbol puedan introducirse los rayos del sol, parte de
la humedad del suelo se evaporará por efecto de estos rayos y la restante quedará
absorbida por los mismos árboles que, como hemos manifestado, harán las veces
de esponjas para absorber la humedad superflua nociva. (Cerdà, 1867)
La propuesta de 1859 termina asignando 8.301 m2 de superficie arbolada
por intervía que debe neutralizar los efectos nocivos de la materia orgánica en
descomposición y la humedad, al tiempo que la generación de oxígeno de la
masa verde y del arbolado de la calle (árboles plantados cada 8 m) «purificará»
el aire del espacio urbano. Por otra parte, en socorro de los efluvios aún no
neutralizados, viene el sol.
La acción del sol, por su parte, calentando la atmósfera de la Tierra, determina tam-
bién en el aire un estado continuo de locomoción que la purifica dando a la vegeta-
ción las substancias nocivas de la respiración animal. (Cerdà, 1867)
El origen de la propuesta del verde del plan está basado en proporcionar los
metros cuadrados que le faltaban para llegar a los 40 m2 y no tanto en la necesidad
de dotarlo de verde urbanístico, tal como lo entendemos hoy. Hay que tener en
cuenta, además, que el neutralizador del tándem O/H no es otro que el árbol. En
ningún momento habla de otras especies vegetales. Por otra parte, es probable
que el parque que interpone entre el río Besòs y la nueva ciudad busque neutra-
lizar la humedad proveniente del río y los humedales, a la vez que los vientos del
noreste aportarán aire purificador cargado de oxígeno.
La intervía de 113,3 m x 113,3 m contiene los parámetros básicos del modelo
urbanístico. Para asegurar que esto será siempre así, repite la intervía hasta el
infinito, y así queda plasmado en el plano de 1859 (Fig. 1).
la intervía y las redes de transporte
en el eixample
Cerdà estableció su manzana cuadrada de 113,33 m de lado después de analizar
varias propuestas y estudiar los ejemplos de las ciudades hispanoamericanas.
Salvador Rueda 22
Determinó la conformación cuadrada de las manzanas por razones higiénicas,
pero también jurídicas, topológicas, arquitectónicas y viarias, y su ideario igua-
litarista fue uno de los motores ideológicos.
Cerdà concibió una ciudad que fue evolucionando progresivamente desde el
anteproyecto de 1855 hasta el proyecto de 1863: la búsqueda de la casa, la nueva
ciudad industrial o el desarrollo de los diferentes medios de locomoción lo llevan
desde la casa burguesa aislada o la casa obrera con patio grande de 1855 hasta el
bloque de casas con paredes medianeras y patio grande de 1859, para llegar a la
propuesta denominada «isla ferroviaria», donde superpone la casa en la fábrica
(Tarragó en Tarragó y Magrinyà, 1994).
Después de un profundo análisis, Cerdà asignó, como hemos dicho, a la
intervía (espacio que queda entre vías) el papel de molde principal (un fractal)
en la estructuración de la nueva ciudad, desplazando de este papel a la vivienda.
La manzana octogonal es una pieza que, como se ha visto, le permite abordar la
resolución de buena parte de los conflictos que quiere resolver.
La disposición de la manzana separada por vías de la misma anchura (las
vías trascendentales que deben conectarse con el exterior son más anchas)
configura una red homogénea e isótropa que resuelve los problemas de acce-
sibilidad que presentan las redes radiales y permite ampliar la ciudad cuanto
se desee mediante la reproducción del módulo, reforzando así la idea de la
movilidad universal.
La cuadrícula también le permite una fórmula sencilla de reparcelación de
la intervía, a la vez que proporciona espacios diferentes entre la parte de la casa
que da al patio ajardinado y la que da a la calle, espacios dialécticos de ruido y
silencio, de bullicio y soledad, de intercambio y privacidad, de ciudad y campo, de
convivencia entre padres e hijos que pueden ocupar partes de la casa, separadas
por un corredor que las comunica pero, al mismo tiempo, las diferencia.
La separación entre intervías y la altura prevista del edificio proporcionan una
buena iluminación que, combinada con los volúmenes y las superficies previstos
para la vivienda y el paso del aire entre una punta y la otra de la casa (entre la calle
y el patio ajardinado) resuelve, en parte, el conflicto de la salubridad de la vivienda.
La consideración de la intervía cuadriculada de 113 x 113 m como pieza
principal de la construcción de la nueva ciudad ofrece a Cerdà la posibilidad de
aproximarse a la solución de los tres conflictos que pretende resolver: la higiene,
la equidad y la movilidad.
Cerdà concibe la calle y la casa como un continuo: la calle es una prolongación
de la casa. El tráfico rodado se había comenzado a imponer en la ciudad industrial
en contra de los derechos de los peatones, lo que lo lleva a resolver el problema
de forma igualitaria tanto entre peatones y vehículos como entre casas y calles.
Planificar con fractales 23
Fig. 2. Intervía de 113 m x 113 m para medios de locomoción no ferroviarios. Fuente:
reelaborado con base en BCNecologia a partir del Plano del Plan Cerdà de 1859.
Destina, en el Plan de 1863, 10 m a los vehículos y 10 m a los peatones (5 m por
acera) y abre las casas a un patio interior ajardinado por manzana.
A partir de la unidad fundamental de la manzana de 113 x 113 m, Cerdà diseñó
calles de anchos constantes de 20 m y una cuadrícula achaflanada, también con
plazas octogonales de 20 m de lado.
En resumen, después de considerar en una primera etapa la vivienda como
pieza elemental de la ciudad, entendió posteriormente que la célula básica
estructurada era la manzana o intervía, que se convertía en una pieza del mosaico
de una red de vialidad donde la continuidad del movimiento obligaba a ocuparse
de las vías en su totalidad y no una a una.
La importancia que toma la red para Cerdà lo obliga a estudiar con deteni-
miento los nudos y los enlaces, dado que es en estos donde peligra la continuidad
del movimiento.
Así, la propuesta urbanística de Cerdà comienza definiendo la estructura del
conjunto, es decir, la red, para después ir descendiendo a los demás elementos.
La secuencia que propone, siguiendo a Arturo Soria y Puig (1999), es la siguiente:
1. Las redes como tales, ya que cada red viaria tiene ventajas e inconvenientes
que hay que conocer por su decisiva influencia en el diseño de la ciudad
y en su funcionamiento.
2. El tramo, es decir, las características de las calles entre intersecciones.
Salvador Rueda 24
36,7% viario exclusivo peatones + espacio para usos compartidos | 63,3% viario exclusivo vehículos
Fig. 3. Espacio dedicado a la movilidad. Plan Cerdà 1859. Fuente: BCNecologia a partir
del Plano del Plan Cerdà de 1859.
3. Los nudos y el cruce de vías. Los famosos chaflanes del Eixample de
Barcelona son frutos delimitados de un análisis detallado sobre la continui-
dad del movimiento.
4. Los espacios delimitados por los tramos y nudos, que es lo que se llama
manzana y que Cerdà definió como intervías.
5. La edificación y los jardines que ocupan las intervías.
Es interesante hacer notar la reducción al absurdo que hace Cerdà de los
trazados radioconcéntricos para demostrar su ineficiencia. Si la red es radial,
sería lógico que las calles se fueran ensanchando a medida que se acercan a los
centros generadores de tráfico, de manera que «se ensancha el cauce de un río
o cada riachuelo que a él confluye» (Cerdà, 1861) y, además, sería «indispensable
que haya en el centro suficiente holgura para el movimiento que allí habrá de
reinar, y no se halle cuajado de edificios» (Cerdà, 1867).
En suma, el sistema radial o radiocéntrico, para poder funcionar, exige un
centro vacío y vías de sección creciente a medida que se aproximan a aquel. Pero,
si el centro está vacío, ¿qué centro es este? (Soria, 1999).
Esta es la razón de la cuadrícula del Eixample de Barcelona, apoyada en un
gran eje longitudinal: la Gran Via de les Corts Catalanes.
Como decíamos, Cerdà propone la manzana como célula elemental del diseño
propiamente urbano, en contraposición al edificio que se convierte en la unidad
elemental del diseño arquitectónico. La base del diseño de la ciudad es, para el
Planificar con fractales 25
Fig. 4. Red de transporte ferroviario superpuesta sobre la red de intervías de
1859. Fuente: BCNecologia sobre un esquema de Magrinyà, F. en el catálogo de la
exposición Cerdà. Urbs i territori.
inventor del concepto de urbanismo, la red viaria en su totalidad, por un lado, y
las manzanas, por el otro. Es en las intervías donde se da respuesta integrada a las
necesidades de la habitabilidad y la vialidad y deben ser el módulo de crecimiento
de la ciudad.
Cerdà es consciente de que «la forma y magnitud de la intervía determina la
forma y magnitud del solar, el cual, a la vez, determina la forma y magnitud de
los edificios» (Cerdà, 1861).
Es decir, sin intervías ni solares de determinadas características no es fácil
construir viviendas adecuadas. Por todo ello, considera que la legislación de la
vivienda que deje de lado ciertas variables relativas a las intervías será siempre
incompleta e ineficaz (Soria, 1999).
La famosa manzana abierta, con chaflanes y rodeada de amplias vías, es el
intento de Cerdà para encontrar un nuevo equilibrio entre vialidad y habitabilidad.
Abriendo la manzana y mejorando la habitabilidad de las viviendas, dotándolas
de dos fachadas, una en la calle y la otra en el amplio jardín interior (intento de
ruralizar la ciudad) y proyectando una cuadrícula de anchas avenidas, facilita la
circulación al distribuirla uniformemente. Y achaflanando las esquinas aumentan
la superficie de las intersecciones a fin de evitar atascos.
Con la reelaboración del Plan en 1863, introduce el ferrocarril y propone, de
hecho, una especialización vial según los medios de locomoción en tres tipos
de vías (Magrinyà en Tarragó y Magrinyà, 1994):
Salvador Rueda 26
Fig. 5. Agrupaciones interviarias del proyecto de 1863. Fuente: catálogo de la
exposición Cerdà. Urbs i territori.
1. Las vías a distinto nivel, destinadas al ferrocarril, que incluyen:
a. Las vías de la línea de circunvalación y la conexión a las preexistentes.
b. Las vías del eje trilineal situadas en las calles Rosselló, Mallorca y Aragó, que
conectarán con la Meridiana y la misma calle Aragó, así como con un nuevo
eje vertical situado en la calle Balmes. Por otra parte, las vías de acceso al
muelle del puerto.
3. Las vías mixtas para la circulación rodada ordinaria (diligencias y carruajes)
y los ferrocarriles de tracción animal (tranvías). Pueden ser mixtas, en prin-
cipio, todas las vías del Eixample y las de la reforma interior.
4. Las vías de circulación ordinaria, dedicadas exclusivamente a diligencias
y carruajes, que son las restantes.
La incorporación del ferrocarril le permite conectarse al mundo perfilando su
teoría del enlace marítimo-terrestre,
Considerando en particular la importancia del Puerto de Barcelona, el enlace directo
con los más próximos del océano, el gran número de vías de comunicación, así ordi-
narias como férreas, que concurren en dicha ciudad, el desarrollo de su industria y
de su comercio, tanto en el interior de dicha capital, como en las poblaciones que la
rodean a una cierta distancia y la cifra del tonelaje que la combinación de tantos movi-
mientos produce, consigna el autor que la estación marítima de Barcelona debe ser
de grande extensión y dispuesta de modo que, haciendo desaparecer en lo posible la
Planificar con fractales 27
Fig. 6. Intervía (supermanzana) ferroviaria de 266 m x 266 m. Cerdà, 1863.
Fuente: BCNecologia a partir del Plano del Plan Cerdà de 1863.
solución de continuidad que existe entre la navegación y las vías terrestres... (Magrinyà
en Tarragó y Magrinyà, 1994)
¿Qué sentido tienen estas supermanzanas cuadradas con bloques más gruesos
que los otros en forma de L atravesadas por la línea del tren?
Forman parte de una investigación más profunda que impulsaba activa-
mente la mente de Cerdà en los últimos años, lo que él mismo bautizó muy
significativamente con el nombre de «urbanización de la locomotora», es decir,
la domesticación del ferrocarril para poder integrarlo en el trazado viario de la
ciudad e incorporarlo plenamente a la vida urbana y aun doméstica sin traumas,
en vez de segregar a las puertas de la ciudad como ocurría normalmente. Estas
líneas de tren que enfilan por medio de las macromanzanas cuadradas tenían
que ir por una zanja y en número de cuatro líneas, dos de vía muerta junto a las
paredes y dos centrales de paso. Las laterales eran para la carga y descarga de los
muelles de los almacenes o las fábricas que ocupaban el sótano, la planta baja y,
posiblemente, también la primera planta; las plantas primera o segunda hasta
la tercera estaban ocupadas por viviendas (Tarragó en Tarragó y Magrinyà, 1994).
Se trata, pues, de islas ferroviarias, como las hemos llamado, donde se superpone
la residencia a la industria y se vuelve a recrear la unidad de residencia y trabajo
que desde la desintegración de la casa y la ciudad artesanas se había perdido. Si
esta interpretación fuera correcta, se trataría, posiblemente, junto con la propuesta
de ruralizar la ciudad y descentralizarla contenida en el tipo de ciudad industrial
de Cerdà, de la propuesta más radical, nueva y resolutiva que se habría formulado
sobre la misma ciudad industrial (Tarragó en Tarragó y Magrinyà, 1994).
Salvador Rueda 28
La comparación de los dos planos, el de 1859 y el de 1863, permite revelar la
existencia de dos fractales (intervía de 113,3 x 113,3 m de 1859 y de 226,6 x 226,6 m
de 1863) atendiendo a los problemas que quería resolver y al tratamiento que hace
de los modos de locomoción que incluye. En el Plan de 1859 los movimientos se
circunscriben a los movimientos a pie y con tracción animal, mientras que en el
de 1863 añade el tren a estos dos modos de transporte. La frase «Cada modo de
locomoción genera una forma de urbanización» (Cerdà, 1867) explica el cambio
de morfología entre los dos planos que, en cualquier caso, incluyen las variables
higienistas y las relacionadas con la movilidad según los modos de transporte.
Planificar con fractales 29
El «sector»,
base del modelo
funcional y urbanístico
de Le Corbusier
Le Corbusier, con sus propuestas de urbanizar el automóvil, desarrolló un esfuerzo
tan revolucionario como el que hizo Cerdà para resolver la urbanización de la
locomotora. Este paralelismo, respetando la identidad de las obras respectivas,
constituye un punto de vista más fértil (Tarragó en Tarragó y Magrinyà, 1994).
Le Corbusier desarrolló una tarea paralela e interactiva en los ámbitos urba-
nístico y arquitectónico, entre otros, en busca de la nueva ciudad del siglo xx y
de la definición del nuevo tipo de vivienda que le correspondía. Empezó con la
crítica de las insuficiencias de la ciudad jardín y la propuesta aún esquemática de
La ciudad contemporánea, de 1925, que estaba formada a partir de casas-dominó
y rascacielos en el centro. Cinco años más tarde llegó a una primera síntesis con
La ciudad radiante, con una red cuadriculada para el automóvil y más flexible e
independiente para los peatones, y con unos bloques de viviendas articulados
a base de patios abiertos en forma de grandes grecas. Y, justo con la posguerra,
establece La unidad de habitación como propuesta residencial concreta y Los
tres establecimientos humanos como urbanística final, que comprende las gran-
des ciudades radioconcéntricas (campo de aplicación del modelo de La ciudad
radiante), los asentamientos lineales industriales (campo de aplicación de las
fábricas verdes) y las explotaciones rurales interviarias, todo interrelacionado
por las 7V (las siete modalidades de viabilidad diferentes establecidas por Le
Corbusier) (Tarragó en Tarragó y Magrinyà, 1994).
La propuesta que hace Le Corbusier en 1932 para Barcelona, llamada Plan
Macià, dejó plasmada la función de circular proponiendo una cuadrícula de 400
m x 400 m (el «sector») por donde debían discurrir los automóviles.
En el Plan Macià, Le Corbusier propone por primera vez una estructura de
crecimiento lineal (ya implícita en el Plan Cerdà con su eje de la Gran Vía) y, en
Salvador Rueda 30
Fig. 7. El «sector», el fractal del Plan Macià, de 1932, que acoge las funciones
de circular, habitar y cultivar el cuerpo y el espíritu.
segundo lugar, el alumbramiento y la articulación de un nuevo módulo urbanístico,
«el sector», que el maestro francés estaba buscando para articular la composición
urbana de su modelo teórico.
Desde la primera propuesta de Le Corbusier para Une Ville contemporaine de
3.000.000 d’habitants (1922) de carácter radiocéntrico, Barcelona constituye su
primera creación de ciudad lineal que en adelante incorporará plenamente en sus
proyectos. Pero al propio tiempo, por las particulares características morfológicas
y geográficas de Barcelona, la estructura lineal se integra en su parte central con
una estructura radial que conecta el puerto de Barcelona con el corredor histórico
del Vallés a través de las grandes avenidas terrestres del Paralelo y la Meridiana,
con lo que permite sintetizar los dos trazados fundamentales de la historia del
urbanismo: la linealidad y la radialidad.
La búsqueda del modelo general de ciudad es inseparable en Le Corbusier de
la búsqueda del módulo compositivo urbano o «sector» y de las 7V. Será gracias
a la experiencia reunida en sus trabajos con las cuadrículas hispanoamericanas
(Buenos Aires, 1929-1939; Barcelona, 1932; Bogotá, 1950) que resolverá definiti-
vamente la articulación del trazado urbano de su modelo teórico.
Planificar con fractales 31
Fig. 8. La red perimetral de los «sectores» permite conectar una parte de la ciudad
con otra (función de circular) liberando su interior a una propuesta urbanística que,
siguiendo los principios del ciam, busca desarrollar las funciones clave: habitar,
trabajar, circular y distraerse.
Salvador Rueda 32
Fig. 9a. Propuesta residencial del Plan Director para Bogotá de Le Corbusier.3
Con la agrupación de las manzanas de Cerdà formando un cuadrado de 400
x 400 m (3 x 3 manzanas), Le Corbusier y el gatcpac [Grup d’Arquitectes i Tècnics
Catalans per al Progrés de l’Arquitectura Contemporània] definen una trama y
una urdimbre con la que tejerán la nueva capital de Cataluña.
Toda la zona que podemos denominar de influencia directa de Barcelona
tendría que estar bajo un control urbanístico único. Consideran inadmisible que
núcleos importantes como Hospitalet y Badalona crezcan de acuerdo con un
plan que nada tiene que ver con el de Barcelona, cuando poco tiempo después
formarán parte de la misma ciudad. La zona de influencia directa de la ciudad
puede considerarse formada por los llanos del Besòs y Llobregat, limitada natu-
ralmente por las montañas.
La planificación con sectores fue la base del Plan Director diseñado por Le
[3] lc bog. Le Corbusier en Bogotá 1947-
1951. Elaboración del Plan Regulador
de Bogotá. Universidad de los Andes
Corbusier para la ciudad de Bogotá. La propuesta residencial (Fig. 9a, en amarillo)
y Pontificia Universidad Javeriana.
se articula por sectores que vienen circunscritos por las vías que los delimitan.
A la derecha de la figura 9 se muestra un detalle del sector y los componentes
que lo acompañan.
Después del proyecto de Bogotá, Le Corbusier diseña el Plan urbanístico para
Chandigarh (India), basado de nuevo en sectores.
Volviendo a Barcelona, al Plan Cerdà le rompieron la lógica interna desde su
inicio con distintas ordenanzas que subvertían los 40 m2/hab, y la altura de los
Planificar con fractales 33
Fig. 9b. «Sector» y elementos que lo acompañan en la estructuración del Plan
Director para Bogotá de Le Corbusier.
Fig. 10. Le Corbusier, plan urbano, bog 4211 (1950). Sobre la propuesta de escala
urbana se superpusieron las cuatro funciones con el fin de enfatizar el modelo
propuesto. Esquema elaborado por Karina Manco.
Salvador Rueda 34
Fig. 11. Le Corbusier, proyecto para Chandigarh (1951-1965). El arquitecto N.M.
Sharma señala el centro de comercio de la ciudad (sector 17), sobre el gran plano del
conjunto. Cop. FLC Oeuvre Complète.
edificios superaba la anchura de las calles; por otra parte, el Plan Macià no se
hizo, y los coches invadieron la ciudad. Una ciudad cuyo gran error, en mi opinión,
fue el uso de la totalidad de las calles para la movilidad (hoy el 79% del espacio
público viario de Barcelona está dedicado a la movilidad de paso con presencia
del automóvil), sobre todo después de haber ocupado todo el verde planificado
y de que quedara desequilibrada la dicotomía relación-aislamiento. La presión
sobre el Eixample central es hoy excesiva. El gran error fue no haber entendido
la máxima de Cerdà antes enunciada: «Cada modo de locomoción genera una
forma de urbanización» (Cerdà, 1867). El coche es un modo de locomoción con
unas características muy diferentes de la locomoción con tracción a sangre o
ferroviaria. En Barcelona, cuando entró el automóvil, se dejó la misma trama para
el Eixample que Cerdà propuso en el plan de 1859, como si los movimientos aún
fueran a pie o de tracción animal.
El resultado es, hoy, el de una ciudad que no está preparada y que debe hacerlo
para abordar los grandes retos de este principio de siglo: la sostenibilidad en la era
de la información. Tanto el Plan Cerdà como el Plan Macià se proyectaron como
nuevos desarrollos. Hoy lo que se impone no es tanto producir nueva ciudad
como transformar la existente. Como se ha anunciado varias veces, la batalla
de la sostenibilidad se ganará o se perderá en la forma como se reorganicen las
ciudades existentes. En nuestras latitudes estamos más en tiempo de reciclaje
y menos de nuevos desarrollos.
Planificar con fractales 35
Los retos
de las ciudades
en el siglo xxi
Si los grandes desafíos a los que se enfrentaba la propuesta de Cerdà eran
la higiene, la equidad y la movilidad y los de Le Corbusier y el Movimiento
Moderno eran el encaje y la compatibilidad en la ciudad industrial de las cuatro
funciones —habitar, desarrollar el espíritu y la mente, circular y trabajar—, hoy
los retos se han magnificado y a las disfunciones de la ciudad actual se añaden
los impactos globales provocados en gran medida por el funcionamiento y la
organización urbana.
En efecto, el uso masivo de energía y la enorme capacidad de transformación
de la tecnología, unidos a la producción de ciudad basada en el consumo de
recursos (suelo, materiales y energía), nos han llevado a un sistema urbano de
proporciones, generador de disfunciones y un elevado impacto sobre la salud y
sobre los sistemas globales del planeta.
El escenario actual es de máxima incertidumbre. La flexibilidad de las variables
relacionadas con los principales retos que hoy tiene la humanidad —la sostenibi-
lidad en la era digital de la información y el conocimiento— se está agotando, lo
que provocará, entre otros efectos, la inhabitabilidad urbana y territorial que se
plasmará de distintas formas y en momentos distintos según las áreas y regiones
geográficas. Hoy el planeta registra, según el Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre el Cambio Climático (ipcc, por sus siglas en inglés) de la Organización de
las Naciones Unidas, un incremento medio de las temperaturas en la Tierra muy
cercano a los 1,5 ºC. Las estimaciones del último informe del ipcc para final de siglo
predicen un incremento medio de las temperaturas de entre 1,5 ºC y 7 ºC. Según
el Centro Superior de Investigaciones Científicas español, un incremento de la
temperatura media de 3 ºC haría inhabitable el conjunto del territorio español,
que alcanzaría en determinados momentos hasta 60 ºC, a excepción de la Cornisa
Cantábrica, el Pirineo y parte del Prepirineo. Hoy es bastante probable que la mayor
parte de los expertos del ipcc den por seguro un incremento medio de 3 ºC al final
del siglo. Ciudades como las que se encuentran en el valle del Guadalquivir (en la
Salvador Rueda 36
provincia de Córdoba ya se han superado los 47 ºC en los veranos de 2022 y 2023)
es bastante probable que en España sean de las primeras en superar los límites
humanos para la vida: 55 ºC con humedad relativa elevada. En esas condiciones
el intercambio de calor se interrumpe y el cuerpo no se puede refrigerar. En ese
caso la flexibilidad de la variable temperatura se agota hasta alcanzar el cero y,
como se aprecia en la figura 12, el tiempo para el agotamiento está muy cercano.
La incorporación de las nuevas tecnologías está teniendo una gran inci-
dencia sobre las ciudades en diversos frentes. Una de las consecuencias de la
implantación de las plataformas de logística globales —Airbnb, Amazon, las
tecnologías 5G y 6G que harán posible el coche autónomo— en las ciudades es
su dilución y la pérdida del «alma». Airbnb, la empresa hotelera más importante
del mundo sin un hotel, está expulsando a la población nativa de los lugares
más emblemáticos de las ciudades, generando un proceso de gentrificación
enorme. Amazon, la empresa de logística más importante del mundo, está
obligando a cerrar a millones de actividades comerciales en todo el mundo
que son la esencia de las ciudades y de su espacio público. Con una agresi-
vidad inusitada llevan a domicilio cualquier producto u objeto minúsculo, en
ocasiones sin coste de transporte. La llegada del vehículo autónomo, si no se
remedia antes, va a poner en riesgo el transporte público y lo que representa
para el cumplimiento de un principio básico: la accesibilidad a la ciudad para
todo el conjunto de ciudadanos.
Estos inicios de la era digital son las primeras manifestaciones de la inteligen-
cia artificial (ia) y, como se ha indicado, están generando un impacto creciente
sobre la organización urbana. Con los vehículos autónomos la ia da un paso más
y permitirá implantar la primera hornada masiva de robots en nuestras ciudades.
Lo que acabarán haciendo es todavía una incógnita, pero seguramente se usarán
para otras muchas cosas más que para el desplazamiento.
Además de las incertidumbres creadas por lo aquí enunciado, es necesario
describir de manera resumida las disfunciones generadas por el funcionamiento
y la organización urbana, así como por la tendencia actual de producir ciudad
siguiendo el modelo anglosajón y el zoning.
El modelo tendencial está desequilibrado. En los centros urbanos predomina
la compresión y no hay espacio suficiente para el relax y el contacto con la natu-
raleza. En el suburbio, sin mezcla de usos, el espacio urbanizado se convierte en
un desierto urbano sin vida.
La separación de funciones en el territorio obliga al uso del coche para unirlas
de nuevo. En los centros urbanos el espacio dedicado al coche puede superar
el 65% del espacio viario, provocando enormes disfunciones: contaminación
atmosférica, ruido, accidentes, inaccesibilidad, emisiones de gases de efecto
Planificar con fractales 37
Hacia un escenario de máxima incertidumbre
Límites
Flexibilidad
de las variables
principales
100 Sostenibilidad
(recursos + impactos)
1. Dilución de la ciudad con las
plataformas logísticas globales
2. Nueva singularidad de la ia que
Nuevas tecnologías + ia supera la inteligencia humana
Agotamiento 0 Tiempo
2023 1900 1800
Era digital Era industrial Sociedades Sociedades cazadoras
agrícolas y recolectoras
Fig. 12. Evolución de la flexibilidad de las variables que condicionan el futuro
de las ciudades.
Las disfunciones urbanas actuales
Sin dotación de Dispersión
equipamientos urbana
Sin acceso Desequilibrio urbano.
a la vivienda Comprensión-descompresión
Población segregada. Sin accesibilidad
Ciudad insegura universal
Emisiones masivas gei Ciudad para
Sin adaptación al cc el coche
Poco inteligente. Inhabitable. Sin control
Pocas actividades de las variables del entorno
densas en conocimiento
Consumo Escasa diversidad de personas
masivo de agua jurídicas. Poca mezcla de usos
Consumo masivo Escasa
de energía biodiversidad
Fig. 13. Disfunciones urbanas actuales.
Salvador Rueda 38
invernadero, etcétera. La movilidad motorizada es hoy, en muchas ciudades, la
causante de las mayores disfunciones urbanas.
El masivo consumo de energía no se corresponde con el nivel de organización
que podría mantener, y buena parte del territorio se ocupa con reducida mezcla
de usos en general o número (n) y diversidad de personas jurídicas (H). La tasa de
consumo de energía para mantener la misma organización urbana (nH) es cada
vez mayor. Actualmente, lo importante para competir es consumir, cada vez más,
suelo, energía y materiales sin necesidad de incrementar la organización urbana,
es decir, el número y la diversidad de actividades económicas, equipamientos,
asociaciones, etcétera (a partir de aquí al conjunto de organizaciones urbanas
las denominaremos «personas jurídicas»).
Un reducido número y diversidad de personas jurídicas suele ir aparejado a
un reducido número de personas jurídicas densas en conocimiento, que es la
base de la ciudad inteligente.
Al creciente consumo de energía le acompaña un incremento en el consumo
de agua y materiales. Una vivienda unifamiliar suele consumir más del doble de
energía y materiales (están expuestas a los cuatro vientos) y también de agua,
cuyo consumo puede ser varias veces superior si tiene césped, piscina y coches
que lavar (actividad que hace tanta gente en el suburbio cuando se aburre).
El modelo de ciudad dispersa suele generar una acusada segregación social,
sobre todo por rentas y a veces por etnias y culturas. Los asentamientos son cada
vez más lejanos para los más pobres, lo que puede suponer un uso del tiempo
de vigilia de varias horas al día solo para desplazamientos obligados por trabajo
o estudio. Los asentamientos de las áreas vulnerables socialmente no cuentan,
muchas veces, con los equipamientos básicos, y las viviendas son de baja calidad
porque la calidad va en paralelo al nivel de renta.
En la figura 13 se señalan las disfunciones principales de la ciudad actual.
Planificar con fractales 39
El marco teórico
del urbanismo
ecosistémico
Las disfunciones e incertidumbres enunciadas no parece que puedan resolverse.
Más bien ocurre lo contrario: se acentúan con las reglas del juego y los instru-
mentos actuales del funcionamiento y la organización del territorio y las ciudades.
Son estos los retos que, sin duda, el urbanismo debe abordar hoy, y no hay otra
forma de hacerlo que cambiando el marco teórico y las reglas de juego sobre las
que deberá asentarse.
El nuevo marco teórico que a continuación se describe pone a la población
y a las leyes de la naturaleza en el centro de la planificación.
La identidad fundamental de Conrad (1983) y la función guía de la sostenibi-
lidad urbana que se detallan más abajo definen, en buena medida, las reglas del
juego que la naturaleza establece para permanecer en el tiempo. Un futuro más
sostenible se asienta en el equilibrio sistema-entorno y en la maximización de
la entropía en términos de información. Los nuevos instrumentos de ordenación
del territorio y urbanísticos deberán ser reflejo de la identidad de Conrad y de la
función guía de la sostenibilidad urbana.
El nuevo marco teórico considera a las ciudades como ecosistemas que, como
es sabido, son el objeto de estudio de la ecología. Las ciudades son los ecosis-
temas más complejos creados por la especie humana. Dicha complejidad solo
puede abordarse estableciendo modelos urbanos intencionales que definirán
el terreno de juego donde desarrollar las reglas del juego urbanísticas (sistema
de restricciones) y creando un marco transdisciplinar donde puedan aplicar sus
conocimientos específicos los especialistas que deberán atenerse al campo y a
las reglas de juego establecidas.
El modelo urbano que se propone y los principios del Urbanismo Ecosistémico
buscan, como no podía ser de otro modo, reducir las actuales disfunciones
urbanas y territoriales y las incertidumbres globales, en especial las que genera
el cambio climático. La evaluación y objetivación del grado de cumplimiento
de los principios del Urbanismo Ecosistémico se establece con una batería de
Salvador Rueda 40
indicadores cuya metodología de cálculo se describe en el libro Certificado del
Urbanismo Ecosistémico.
En capítulo aparte se define la «supermanzana» como un fractal, base del
Urbanismo Ecosistémico.
1. la identidad fundamental de conrad
La identidad se podría enunciar de esta manera: la complejidad de un sistema
menos su capacidad de anticipación respecto de su entorno es igual a la incer-
tidumbre del entorno menos su sensibilidad respecto del sistema.
H (W) - H (W/W*) = H (W*) - H(W*/W)
Para permanecer en el tiempo, cualquier sistema vivo (organismo o ecosistema,
también los ecosistemas urbanos) debe mantener la igualdad; de lo contrario,
desaparecerá. En ocasiones, si los términos de la ecuación se pueden ajustar, el
sistema se adaptará a las nuevas condiciones.
Se trata de una identidad que rige el cambio del mundo respecto de cual-
quiera de sus partes. Una perturbación en un término de la ecuación requiere
la inmediata reacomodación de los demás. En consecuencia, si aumenta la
incertidumbre del entorno, el cumplimiento de la identidad fundamental exige
que el sistema aumente su complejidad, su poder de anticipación, y disminuya
su efecto (impacto) en el entorno.
Hay cuatro términos con los que jugar y una ley que respetar. Cuando ocurre
esto, cuando en la dialéctica sistema-entorno se esquivan todas las dificultades y
se consigue no violar la ley fundamental, entonces decimos que hay adaptación.
El sistema se adapta. Pero solo es posible adaptarse dentro de ciertos límites,
es decir, para una variación máxima de las condiciones ambientales. Cuando
esto no es posible, cuando una perturbación no puede ser absorbida por una
respuesta de los otros tres términos, la adaptación se rompe y el sistema entra
en crisis y, o bien se extingue, o bien cambia bruscamente a otra estructura, se
autoorganiza (Wagensberg, 1994).
Mientras la incertidumbre del entorno se ha mantenido dentro de unos lími-
tes aceptables para la permanencia de los sistemas humanos en general y de los
sistemas urbanos en particular, estos se han acomodado a situaciones diversas y,
gracias a diversos instrumentos (entre ellos, el urbanismo), se han aproximado a
la resolución de los conflictos propios de cada época. Actualmente, la tendencia
al agotamiento de la capacidad de cambio de algunas variables del entorno (físico
Planificar con fractales 41
y social) nos obliga a acomodar nuestras acciones a la ley fundamental, es decir,
a aumentar la complejidad de los sistemas urbanos y de nuestra capacidad de
anticipación y a reducir nuestro impacto en el entorno con el objetivo de reducir
la actual incertidumbre del entorno y, sobre todo, su tendencia al aumento.
Aquí se considera que la resolución de los nuevos conflictos que presentan
hoy los sistemas urbanos debe abordarse teniendo como punto de partida el
análisis de la información y su traducción en el aumento y la disminución de
la complejidad en los sistemas. La maximización de la entropía que el sistema
recupera en términos de información y la minimización de la entropía que se
proyecta en el entorno y que disminuye su incertidumbre.
También se considera que las bases conceptuales sobre las que operan los
urbanistas y los planificadores del territorio siguen lógicas alejadas del funcio-
namiento de los sistemas y, en consecuencia, están lejos de poder reducir la
incertidumbre del entorno.
La aplicación de la identidad fundamental de Conrad al fenómeno del cam-
bio climático y la responsabilidad de los sistemas urbanos en él nos ayudará a
entender un poco mejor la ecuación.
La organización urbana y el proceso de producción de ciudad son responsables
de una parte significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero. El CO₂
emitido por el funcionamiento urbano (coches, edificios, viviendas, etcétera) o
el CH₄ de los vertederos (emisiones emitidas masivamente durante la sociedad
industrial) se vierten a la atmósfera H(w*), y el clima (expresión estadística de
los fenómenos meteorológicos) se ha mantenido más o menos estable hasta que
se han superado ciertas concentraciones (algunos investigadores consideran
que la inestabilidad se inicia de manera acusada cuando se traspasó el límite de
350 partes por millón [ppm] de CO₂ (en la era preindustrial los valores estaban
sobre los 280 ppm de CO₂). El período de estabilidad ha sido propiciado por la
sensibilidad del entorno respecto del sistema H(w*/w) o, dicho de otro modo,
por los mecanismos de captación y sumidero del planeta: la biodiversidad cap-
tadora de CO₂ y, sobre todo, los océanos que han captado inmensas cantidades
de CO₂ transformándolo en bicarbonato que ha acabado precipitando, en parte,
en forma de carbonato. El entorno, con el enorme incremento de ppm de CO₂
emitidos a la atmósfera, manifiesta síntomas de saturación. Los sumideros no
son capaces de captar el CO₂ necesario y las concentraciones en la atmósfera
van creciendo paulatinamente. Con las actuales concentraciones de CO₂ en la
atmósfera el comportamiento de la atmósfera y el clima están cambiando de
manera significativa.
En el otro lado de la igualdad, nos encontramos con el comportamiento de
los sistemas urbanos H(w) que, con su actual tendencia de generar ciudad, con
Salvador Rueda 42
Hacia un escenario de máxima incertidumbre
CO2
(Hw*/Hw)
280 ppm de CO2
280 ppm
Estabilidad
atmosférica
350 ppm
Capacidad de anticipación
420 ppm Planificación urbana (Hw/Hw*)
T
2023 1950 Era industrial
Fig. 14. Evolución de la concentración de CO2 en la atmósfera que explica el cambio
de comportamiento de la atmósfera (cambio climático).
su creciente incremento de emisiones de CO₂ debidas al modelo de movilidad
que acompaña al modelo territorial, a los modelos de producción o a los estilos
de vida de consumo energético intensivo, etcétera, van alimentando las con-
centraciones de gases de efecto invernadero vertidas a la atmósfera. Para paliar
la rotura de la igualdad tan solo nos queda el componente de la ecuación que
regule y modifique los actuales comportamientos del sistema H(w*). La capacidad
de anticipación H(w/w*), con el despliegue de sus herramientas, ha de cambiar
los actuales «comportamientos» urbanos generadores de las incertidumbres
que hoy proyectan los comportamientos del entorno H(w*). Las incertidumbres
actuales nos obligan a cambiar los principios que han informado los procesos
de planificación y organización urbana y de su funcionamiento no solo para los
nuevos desarrollos urbanos, sino también para regenerar los actuales tejidos
consolidados, que han sido los responsables del escenario de incertidumbres
en el que estamos.
Para mantener la igualdad es necesario reducir drásticamente las emisio-
nes actuales y las futuras, es necesario aumentar la capacidad de anticipación
H(w/w*) con un nuevo modelo de movilidad, con nuevos principios urbanísticos,
etcétera, que resten, se anticipen y reduzcan los valores de CO₂ que, de otro
modo, se van a emitir.
Planificar con fractales 43
2. la función guía
de la sostenibilidad urbana
De un tiempo a esta parte propongo vincular la producción de ciudad, también
la regeneración de la existente, a la función guía de la sostenibilidad urbana:
E
fg =
nH
Hasta ahora el proceso urbano se ha caracterizado por un mayor incremento
de la tasa de consumo de energía (E) en relación con el crecimiento de la tasa de
organización urbana (nH).4 En el proceso temporal, la E (que indica, a su vez, el
consumo de recursos) se incrementa mucho más que la organización que estos
sustentan (nH), haciendo que la ineficiencia se acreciente en la medida que el
modelo urbano se ensancha. Hoy la competitividad de la ciudad se fundamenta
en el creciente consumo de recursos (E).
E E E E
nH nH nH nH
E E E E
nH nH nH nH
t
En la naturaleza la relación entre recursos y organización se hace cada vez más
pequeña; se produce una «hemorragia» organizativa, sustentada por insumos de
energía cada vez menores. La tasa de incremento de organización es mayor que
la tasa de incremento del consumo de energía. Se produce una maximización de
[4] n = número de personas jurídicas.
H = diversidad de personas jurídicas.
la entropía en términos de información. En la naturaleza los sistemas biológicos
o los ecosistemas que no cumplen con este principio desaparecen. No se «sos-
tienen» en el tiempo. El ser humano, uno de los recién llegados a la evolución
de las especies, es el sistema más complejo que conocemos, con un cerebro que
contiene más de 100.000 millones de neuronas funcionando al unísono y que
es capaz de aprender a dar respuestas inteligentes con una energía instalada
de 150 vatios [w], equivalente a una bombilla doméstica. La relación energía/
organización es de una elevadísima eficiencia.
Salvador Rueda 44
En los sistemas urbanos la aplicación de este principio se traduciría en la
siguiente secuencia de la función guía:
E E E
; ;
nH nH nH
t
La producción de ciudad y el urbanismo asociado deberían reducir, cada vez
más, el consumo de energía y, a la vez, la producción de entropía (simplificación
de los sistemas de soporte). La energía consumida (cada vez menor) debería
mantener una creciente organización urbana (nH). Esta ecuación de eficiencia
es la base para la implementación de un modelo de ciudad más sostenible y, a la
vez, de un modelo de ciudad del conocimiento, abandonando la actual estrate-
gia para competir basada en el consumo de recursos y sustituyéndola por otra
basada en la información y el conocimiento (información útil), atesorado en una
n y una H con personas jurídicas cada vez más densas en conocimiento. Esta es
la base de las smart cities. La competitividad de la ciudad se fundamentaría en
la creciente estructura organizativa.
La organización urbana se mantiene e incluso puede aumentar en comple-
jidad a costa de los sistemas disipativos aumentando su entropía. Limitar la
simplificación de los sistemas de soporte, limitando, sobre todo, la explotación
de recursos naturales y la contaminación, viene de la mano de una mayor auto-
suficiencia metabólica urbana. El límite de impacto sobre los ecosistemas de la
Tierra debería marcarlo su capacidad de renovación.
3. la ecología, base del marco teórico:
la ciudad es un ecosistema
digma: de la sociedad industrial a la sociedad
[5] Un cambio de era y un cambio de para-
Estamos inmersos en un cambio de era (en tránsito desde la era industrial a
de la información y el conocimiento.
la era digital) y en la necesaria formulación de un nuevo paradigma.5 En la era
industrial se han sobrepasado los límites de determinadas variables esenciales
para garantizar el futuro. El impacto profundo en los sistemas de la Tierra, y
también en las ciudades y metrópolis, nos obliga a cambiar la lógica interna de
producir ciudad de los sistemas urbanos existentes y también la de los nuevos
desarrollos urbanos.
La magnitud y el tamaño de los impactos y desequilibrios nos obligan a concebir
unas reglas del juego que abracen la totalidad de las variables que están en liza.
Planificar con fractales 45
[7] Ver Salvador Rueda, Barcelona, ciudad
El único marco conceptual que lo permite es la ecología. El objeto de estudio de
mediterránea, compacta y compleja. Una
visión de futuro más sostenible, 2002.
la ecología son los ecosistemas.6 Los ecosistemas son escalables siempre que se
cumpla la definición de ecosistema. De hecho, la definición de sistema es tan laxa
que fuera de los sistemas no hay nada. Las ciudades son ecosistemas urbanos
donde los seres humanos constituyen su componente principal.
Hasta ahora se han venido utilizando lógicas lineales (a un problema se le
busca una solución) sin tener en cuenta las variables secundarias que lo acom-
pañan. La integralidad y las visiones holísticas no están presentes. El intento de
superar la visión parcial de la realidad ha dado lugar a la interdisciplinariedad.
Desafortunadamente, los resultados no pueden ser más magros.
Margalef y son escalables: una habitación,
Los ecosistemas urbanos son los sistemas más complejos creados por la
ecosistemas pues cumplen la definición.
un edificio, un barrio o una ciudad son
especie humana. Si se pretende abordar su transformación de manera holística,
venimos obligados a formular modelos sintéticos que incidan en los componentes
principales de los sistemas urbanos.
Para transformarlos holísticamente deberemos cambiar la lógica lineal por
una lógica sistémica: venimos obligados a cambiar la interdisciplinariedad por
la transdisciplinariedad. Ante la complejidad de los sistemas urbanos, venimos
obligados a formular modelos (no son la realidad, pero si están bien formulados
permiten definir la posición que ocupan y establecer los caminos deseables
para el cambio). En ecología se usan habitualmente y en ecología urbana son la
clave para la transdisciplinariedad. El modelo urbano define el terreno de juego;
algunos de los componentes del sistema
materia y energía, siguen el principio de
denomina ecosistema. Los ecosistemas
son sistemas abiertos en información,
son organismos vivos, al sistema se le
el urbanismo, las reglas del juego. Con el sistema de constricciones establecido,
los especialistas aplican sus conocimientos específicos sabiendo a qué se juega
y cuáles son las reglas.
Una de las diferencias de los modelos utilizados en ecología y los modelos
urbanos es que las relaciones entre los elementos de los ecosistemas urbanos
están cargadas de intereses y están preñadas de poder. Los modelos que se
definan tendrán que ser indefectiblemente intencionales. Las intenciones no
pueden ser otras que las relacionadas con la reducción de las incertidumbres y
las disfunciones enunciadas. En conclusión, el modelo que se proponga deberá
[6] Un sistema es un conjunto de elemen-
tos fisicoquímicos que entran en relación
explicar lo más sustantivo de la realidad urbana y a la vez marcar el camino para
y que se distinguen unos de otros por las
restricciones que se establecen entre los
elementos que se relacionan. Cuando
abordar los impactos y disfunciones actuales.
4. un modelo urbano más sostenible
en la era de la información7
El conjunto de elementos constitutivos de una ciudad, con sus relaciones y res-
tricciones, da como resultado un sistema de proporciones. Estas proporciones,
Salvador Rueda 46
que son el resultado de múltiples factores e intereses, pueden ser generadoras
de disfunciones de naturaleza diversa. Por ejemplo, si la producción de ciudad
se prodiga en la extensión excesiva de suburbio, es bastante probable que se
produzca una segregación social por rentas, culturas o etnias. La desigualdad
entre territorios se hará realidad. En el suburbio, que suele tener la residencia
como función casi exclusiva, el déficit de los servicios básicos y los equipamientos
obligará a los residentes a utilizar el coche para acceder a ellos. Si el reparto modal
está excesivamente decantado hacia el vehículo privado, la ocupación masiva del
espacio público por el coche, la congestión o la calidad del aire, etcétera, darán
como resultado una habitabilidad y una calidad urbana escasas. El consumo
de energía y la emisión de gases de efecto invernadero se incrementarán y la
calidad del aire empeorará, con el consiguiente impacto sobre la salud humana.
El análisis se puede extender a otras variables urbanas. Con este ejemplo se
pone de manifiesto la necesidad de integrar el conjunto de variables para que
las proporciones trabajen sinérgicamente en el abordaje de los retos actuales.
Como decíamos, las ciudades son los sistemas más complejos que ha creado la
especie humana. La única manera de aproximarse a dicha complejidad y alcanzar
el sistema de proporciones equilibrado es mediante modelos intencionales que,
buscando abordar los retos e incertidumbres actuales, simplifiquen la realidad y nos
permitan canalizar la energía del cambio. La definición de modelos intencionales
permite establecer el terreno de juego para aplicar visiones transdisciplinares
donde, luego, puedan aplicar sus conocimientos los especialistas sabiendo
cuáles son los límites del campo de juego y las reglas a seguir. Hoy, del análisis
de los problemas que presentan multitud de sistemas urbanos y del análisis de
los que han conseguido minimizarlos surge un modelo urbano intencional que
es compacto en su morfología, complejo (mixto en usos y biodiverso) en su
organización, eficiente metabólicamente y cohesionado socialmente.
La compacidad y funcionalidad urbana es el eje que atiende a la morfología y
a las soluciones formales: densidad edificatoria, distribución de usos espaciales,
porcentaje de espacio verde o de viario. Determina la proximidad entre usos y
funciones urbanas. Es el eje, además, que define la funcionalidad del sistema y
el escenario de movilidad y espacio público.
La complejidad urbana atiende a la organización urbana, al grado de mixticidad
de usos y funciones implantadas o a implantar en un territorio. La complejidad
urbana es el reflejo de las interacciones que se establecen en la ciudad entre los
entes organizados, también llamados personas jurídicas: actividades económicas,
asociaciones, equipamientos e instituciones. Se incluyen en este componente
del modelo los flujos de información y las personas jurídicas densas en cono-
cimiento, base de las ciudades inteligentes. En este eje se incluye, también, la
Planificar con fractales 47
biodiversidad como expresión de la complejidad biológica que convive con los
seres humanos en el ecosistema urbano.
Para el metabolismo urbano se busca la eficiencia de los flujos materiales, agua
y energía, constituyentes del soporte de cualquier sistema urbano para mantener
su organización y evitar ser contaminado. La gestión de los recursos naturales
debe alcanzar la máxima eficiencia en su uso con la mínima perturbación de los
ecosistemas de soporte, de acuerdo con el cuarto régimen metabólico.8 Debido
a las características intrínsecas de los ecosistemas urbanos, la propuesta meta-
bólica ha de trascenderlos e insertarlos en su matriz regional más amplia donde
puedan desarrollar sus funciones de generación, regeneración y reproducción.
La escala regional, con la definición de geometrías variables para cada uno de los
la generación de entropía y su necesaria
metabólico por otro (el 4º), basado en
componentes metabólicos, es clave para el desarrollo de estrategias tendientes
reducción en la energía empleada.
a la autosuficiencia con recursos renovables.
La cohesión social trata de la convivencia, sin excluir a nadie, de las personas
que habitan el espacio urbano y las relaciones que establecen entre sí. Las ciuda-
des no pueden satisfacer su función de motor de progreso social, de crecimiento
económico y de espacio de desarrollo de la democracia a menos que se mantenga
el equilibrio social, tanto intra como interurbano, que se proteja su diversidad
cultural y que se establezca una elevada calidad urbana. En un contexto atento a
la vulnerabilidad social, la mezcla de rentas, culturas, edades y profesiones tiene
industriales, basadas en los combustibles
un efecto estabilizador sobre el sistema urbano.
fósiles (3º). El grado de incertidumbres
nos obliga a cambiar el actual régimen
provocado por la sociedad industrial
Cuatro ejes íntimamente relacionados, que interactúan sinérgicamente para
la energía solar— y las sociedades
dar respuestas integradas a realidades urbanas en procesos de rehabilitación y
regeneración y, también, para acompañar a los planificadores de nuevos desarro-
llos urbanos. El modelo incide y se manifiesta en toda su extensión en realidades
diversas que van desde la escala metropolitana hasta un área de unas 16/20 ha
que hemos denominado supermanzanas.
De un tiempo a esta parte han ido apareciendo distintos tipos de ciudad
que ponen el acento en aspectos parciales de la realidad urbana. Alguno de
los tipos de ciudad ha sido impulsado por instituciones diversas: la ciudad
saludable es promocionada por la Organización Mundial de la Salud (oms) e
ras-recolectoras (1º), a las sociedades
incide en los aspectos urbanos que impactan sobre la salud humana; la ciudad
pondientes a las sociedades cazado-
[8] La humanidad ha transitado por
tres regímenes metabólicos corres-
agrícolas (2º) —ambas basadas en
de los 15 minutos impulsada por el Ayuntamiento de París tiene la idea de
proximidad como principal objetivo, etcétera. Hoy por hoy, todos los tipos de
ciudad tienen que utilizar el modelo de ciudad compacta, compleja, eficiente
y cohesionada socialmente para cumplir sus objetivos parciales. Uno de los
tipos de ciudad que están más de moda es el de la ciudad de los 15 minutos,
una propuesta de cronourbanismo para llegar a pie o en bicicleta a los servicios
básicos y al trabajo en un cuarto de hora. Lo que hace próximos los elementos
Salvador Rueda 48
urbanos para poder acceder con modos de transporte activos a las personas
jurídicas —actividades, equipamientos, instituciones— viene determinado, en
primer lugar, por la densidad y la compacidad urbana, que es el primer eje del
modelo propuesto; en segundo lugar, además de la compacidad se necesita un
elevado nivel de complejidad (segundo eje del modelo de referencia), es decir, una
elevada mixticidad de usos que, en términos teóricos y de cálculo, se traduce en
una elevada diversidad de personas jurídicas compartiendo espacios próximos.
Propuse el modelo urbano descrito a finales de la década de 1980, y hoy es la
base de la Agenda Urbana Internacional aprobada en Quito en Hábitat iii y de
la Agenda Urbana Española, así como del tipo de ciudad de los 15 minutos (que
toma una pequeña parte del modelo), que por su repercusión se ha convertido
en un buen producto de marketing del modelo urbano indicado.
Tipo de ciudad Modelo urbano
Sostenible El modelo urbano que incluye a todos
los tipos de ciudad es:
Ecológica
Resiliente > Compacto en su morfología
> Complejo y mixto en usos en su organización
Ciudad Inteligente > Biodiverso
Saludable > Eficiente metabólicamente
> Cohesionado socialmente
Próxima (15 minutos)
Es el modelo elegido por UN Hábitat
Neutra en carbono
(Agenda Urbana Internacional) y por
Equitativa e inclusiva con perspectiva de género la Agenda Urbana Española
5. los principios y objetivos del
urbanismo ecosistémico para la
regeneración de los tejidos urbanos
existentes y para la planificación de
nuevos desarrollos urbanos
A continuación, se exponen los principios del Urbanismo Ecosistémico que recogen
los objetivos y las líneas a seguir en la producción de ciudad. Llenan de contenido
los ejes del modelo urbano intencional. Con 15 principios se busca condensar las
claves para la regeneración urbana y el diseño de nuevos desarrollos urbanos. La
consecución de sus premisas y objetivos permite obtener los equilibrios sistémicos
que garanticen el abordaje de los retos actuales, tanto urbanos como globales.
1. compacidad vs. dispersión: reducir el consumo de suelo incrementando la
proximidad y la masa crítica de personas y personas jurídicas.
Planificar con fractales 49
2. descompresión vs. compresión: el equilibrio urbano.
3. accesibilidad vs. movilidad privada: transportes alternativos al coche, garan-
tizando el acceso a la ciudad de todos los ciudadanos.
4. ciudadano vs. peatón: los usos y derechos en el espacio público.
5. habitabilidad en el espacio público: el control de las variables de entorno.
6. complejidad vs. simplificación: aumentar la complejidad urbana incremen-
tando el número y la diversidad de las personas jurídicas.
7. hiperconectividad: los flujos de información en la era digital.
8. verde vs. asfalto: incrementar la superficie verde y la biodiversidad urbana.
9. autosuficiencia vs. dependencia: hacia la autosuficiencia energética.
10. autosuficiencia hídrica con recursos próximos y renovables: preservación
del ciclo hídrico.
11. reducción, reutilización y reciclaje vs. despilfarro: hacia la autosuficiencia
de los materiales.
12. adaptación y mitigación del cambio climático.
13. cohesión social vs. exclusión social: hacia la convivencia social mezclando
rentas, culturas y edades.
14. acceso universal a la vivienda en edificios más sostenibles.
15. dotación y distribución equilibrada de equipamientos.
El enfoque sistémico y ecointegrador de la propuesta hace que los principios
del Urbanismo Ecosistémico trabajen al unísono y de manera sinérgica.
Salvador Rueda 50
Los principios y objetivos
del urbanismo ecosistémico
1
Compacidad
vs. Dispersión
reducir el consumo de suelo incrementando
la proximidad y la masa crítica de personas
y personas jurídicas
Se propone que la planificación y la ordenación del territorio fomenten morfo-
logías y estructuras urbanas compactas y polifuncionales, estableciendo como
prioritarios los procesos que promuevan el reciclaje de tejidos urbanos existen-
tes, la recuperación de suelos en desuso en el interior de los ámbitos urbanos
o los procesos de redensificación de suelos urbanizables de carácter disperso.
La intervención en áreas de expansión urbana de carácter residencial se lleva a
cabo cuando se ordenan bordes de tejidos urbanos o áreas de nueva centralidad,
favoreciendo criterios de accesibilidad y atracción urbana.
Determinada compacidad permite reunir, en un mismo espacio, suficiente
masa crítica de personas y personas jurídicas para dar lugar al espacio público,
propiciando intercambios y nuevas relaciones comunicativas entre personas,
entes y actividades. Las tipologías edificatorias son, primordialmente, de vivienda
colectiva, que debe proporcionar densidades mínimas de población que permi-
tan el desarrollo eficiente de aquellas funciones urbanas ligadas a la movilidad
sostenible y a la dotación de servicios en el ámbito del transporte público, de
las infraestructuras ligadas a los flujos de información y metabólicos y de los
equipamientos y servicios básicos.
La intensidad edificatoria se ajusta a valores mínimos de edificabilidad, deri-
vados de un cociente que vincula el volumen edificado y la superficie urbana del
área de actuación. Se pretende reducir las distancias entre usos, espacios públicos,
equipamientos y otras actividades para desarrollar patrones de proximidad y que
los desplazamientos se hagan mayoritariamente a pie.
Planificar con fractales 53
2
Descompresión
vs. Compresión
el equilibrio urbano
La compacidad es una condición necesaria para determinadas variables, tal como
se ha indicado anteriormente; no obstante, un exceso de densidad conlleva dis-
funciones que deben corregirse. Corregir la compacidad es esencial para conseguir
el equilibrio entre la compresión y la descompresión que elimine las disfunciones
e impactos de los tejidos excesivamente compactos y las disfunciones que vienen
de tejidos excesivamente laxos, como los que se generan en el suburbio.
En la ciudad se destinan espacios para mantenerla organizada y en funcio-
namiento. La organización y la funcionalidad antrópica están relacionadas con
la edificación y el viario. Ambos ofrecen los usos y las funciones para generar y
reproducir la tensión necesaria para mantener organizado el sistema urbano. El
resultado es que para obtener una ciudad competitiva es necesario tener cierta
«compresión». Para mantener la ciudad en tensión se requiere tener cierta com-
pacidad que, cuando es excesiva, genera una presión de las mismas dimensiones.
Para el equilibrio urbano se ha comprobado que las ciudades que cuentan con
espacios públicos «suficientes», destinados al relax, al contacto con la naturaleza,
proporcionan una mayor calidad urbana y de vida.
Para obtener una vida urbana «equilibrada» es necesario corregir la compacidad
excesiva liberando espacio, hoy dedicado a la movilidad o a la edificación. Liberar
espacio de la movilidad es más fácil que liberarlo de la edificación, por razones
obvias. En el otro extremo nos encontramos con tejidos excesivamente laxos, que
coinciden normalmente con el suburbio, sin tensión ninguna. La corrección viene
de la mano de una mayor densidad que incremente la población y el número de
personas jurídicas. El equilibrio urbano se obtiene cuando se combinan la tensión
«necesaria» y la descompresión «adecuada».
Salvador Rueda 54
3
Accesibilidad
vs. Movilidad privada
transportes alternativos al coche,
garantizando el acceso a la ciudad
de todos los ciudadanos
Lo importante no es la movilidad, sino la accesibilidad a la ciudad y sus servicios.
El objetivo principal es el derecho a la ciudad.
Hoy la mayor parte de las calles de las ciudades en el mundo están destinadas
a la movilidad de paso y, en concreto, a la movilidad motorizada. Si se quiere
liberar espacio público para otros usos y controlar las variables de entorno para
mejorar la habitabilidad en el espacio público, es necesario modificar el modelo
de movilidad, es decir, el porcentaje de viajes que realiza cada modo de transporte,
traspasando la mayor parte de los viajes actuales, realizados en coche, a otros
modos de locomoción.
El porcentaje de viajes en coche debe reducirse a la mínima expresión, aunque
sean realizados por coches eléctricos, puesto que el factor limitante en los sistemas
urbanos es el suelo. El resto de viajes debería ser cubierto por los transportes
alternativos al coche, que deberán contar con las unidades de transporte y las
infraestructuras adecuadas para que sean una real alternativa competitiva al
coche en tiempo, energía y accesibilidad.
Los viajes a pie son más eficientes en tiempo y energía (siempre respecto del
coche) cuando la distancia a recorrer es menor a un kilómetro. Aunque en los
tejidos existentes depende de la morfología urbana, el porcentaje de espacio
público con prioridad para el peatón no debería ser menor al 70%. En las vías
con tráfico vehicular es deseable que el ancho de la acera sea, como mínimo, de
cinco metros para permitir que dos personas en carrito de ruedas puedan cru-
zarse y dos personas puedan conversar sin interrumpir el paso de las personas
con movilidad reducida.
En superficie, el modo de transporte más eficiente combinando tiempo y ener-
gía es la bicicleta eléctrica. Para una distancia urbana menor a los 11 kilómetros
[km], el tiempo empleado por la bicicleta eléctrica es menor que el del coche.
Planificar con fractales 55
La distancia de un viaje en bicicleta eléctrica es, en promedio, de unos 10 km (en
bicicleta clásica es la mitad). Para un viaje de 4 km, la energía consumida por la
bicicleta (motor más energía metabólica del ciclista) es menor que la consumida
si se hace a pie (metabolismo). Aparte del reducido consumo de energía, la bici-
cleta eléctrica no contamina, no hace ruido, el motor homologado se para a los
25 km/h y se reduce la gravedad de los accidentes, una persona normal supera
pendientes del 20%, es confortable incluso en los meses de más calor, es saludable,
ocupa menos espacio para aparcar, y se convierte en el vehículo eléctrico urbano
ideal por delante del resto de los vehículos de este tipo. La bicicleta clásica es
más eficiente que un viaje en coche en tiempo y energía cuando la distancia a
recorrer es menor a los 4 km.
Para garantizar la seguridad de los ciclistas, sobre todo en las primeras fases
de crecimiento de los viajes en bicicleta, debe implantarse una red de carril de
bicicleta continua y segregada en toda la ciudad. Cuando la sección lo permita,
es recomendable que la red principal de carriles de bicicleta transcurra por
las vías básicas, compartiendo vía con el transporte público y los coches. La
velocidad de la bicicleta eléctrica permite que la onda semafórica no penalice el
viaje en bicicleta. La bicicleta puede atravesar, a la velocidad adecuada, las áreas
peatonales (siempre que el número de peatones sea menor a 200 peatones por
m2/hora) y circular en los dos sentidos (red secundaria de bicicletas) de la vía.
Las redes de transporte colectivo en superficie suelen ser radiales, generando
redundancias y dando un servicio urbano de distinta calidad en el centro y en la
periferia. En los sistemas urbanos la red más eficiente es la ortogonal. Un viaje
en autobús suele ser más eficiente en energía por pasajero transportado que
un viaje en coche, aunque no suele ser más eficiente en tiempo; no obstante, el
transporte público en superficie (el más habitual en la gran mayoría de las ciuda-
des) es necesario para garantizar la accesibilidad de los ciudadanos a la ciudad
y sus servicios, sobre todo cuando la ciudad es compacta y tiene la masa crítica
de personas y personas jurídicas para hacerlo sostenible. Se ha de hacer notar
que la mayoría de la población no tiene acceso a la ciudad de manera autónoma
porque no tienen licencia para conducir, porque son muy jóvenes o muy viejos
o porque, simplemente, no tienen coche.
La motocicleta es el vehículo urbano más eficiente en tiempo, pero no en
energía. El problema principal de la motocicleta es el número de accidentes
mortales o graves en relación con el resto de los modos de transporte.
El coche es el artefacto más investigado de todos los bienes creados por la
especie humana y es adecuado para determinados usos que no pueden hacerse
con los modos alternativos al vehículo privado. En una ciudad compacta el
número de viajes en coche al día no debería superar el 10% de los viajes, incluidos
Salvador Rueda 56
aquellos para la distribución de mercancías. El aparcamiento debería estar fuera
del espacio público (calzada) y es fácil conseguirlo si se prohíbe el aparcamiento
y no se instalan conectores a la red eléctrica en la calle para los nuevos vehículos
eléctricos. El cambio de tecnología de automoción es una oportunidad única
para despejar el espacio público de vehículos aparcados.
La consideración de la movilidad como un servicio, donde lo importante es el
acceso a la ciudad y sus servicios y no la tenencia en propiedad de los artefactos
móviles, permite conjugar una reducción drástica del uso del coche y, a la vez,
contribuir a la desmaterialización de la economía. El vehículo eléctrico debería
ser fundamentalmente compartido.
En muchas ciudades el incremento anual de unidades de distribución urbana
es elevado. Es el causante de muchas de las disfunciones en el flujo urbano
motorizado. Sería conveniente habilitar plataformas logísticas de distribución
urbana y con unidades eléctricas se podría desarrollar la carga y descarga en
horario nocturno.
Planificar con fractales 57
Ciudadano
vs. Peatón
los usos y derechos
en el espacio público
Es fundamental la reconversión de la mayor parte del espacio urbano, hoy
destinado a la movilidad, para dedicarlo a la multiplicación de usos y derechos
ciudadanos, convirtiendo las calles en lugares para la convivencia. El espacio
público es la «casa de todos», el lugar de encuentro e intercambio, el lugar para
el ejercicio de todos los derechos ciudadanos: intercambio, entretenimiento
y estancia, cultura9 y conocimiento, expresión y democracia y, también, des-
plazamiento. No hay ciudad sin espacio público y el espacio público nos hace
ciudadanos. Somos ciudadanos cuando tenemos la posibilidad de ocuparlo para
nes, edades, géneros, etnias y clases socia-
el ejercicio de todos los derechos enunciados. Hoy, la imposibilidad de ejercer
diferente y distinto (procedencias, visio-
integral (Agenda 21 de la Cultura, 2004).
les) hace posible el desarrollo humano
esos derechos nos relega a ser peatones, que no deja de ser una palabra que
define un modo de transporte.
Devolver al ciudadano el espacio público que perdió por causa del actual
modelo de movilidad debe ser clave del nuevo urbanismo y de los nuevos modelos
de movilidad y espacio público. Los vehículos eléctricos podrán reducir una parte
del ruido (el ruido a partir de determinadas velocidades se debe al rozamiento
de los neumáticos con la superficie de rodadura y no al motor) y una parte de
la contaminación atmosférica (casi la mitad de la contaminación por partículas
se debe al «polvo» levantado por las ruedas, procedente de las partículas de los
tante evolución y constituye el ámbito de
[9] El espacio público es el marco privile-
tiva del encuentro de todo aquello que es
neumáticos, los frenos, los aceites lubricantes de los rodamientos, etcétera, que,
giado de la elaboración cultural en cons-
la diversidad creativa, donde la perspec-
como es sabido, contienen metales pesados y componentes de elevada toxicidad).
Lo que no podrán reducir es el espacio que ocupan, cuando este es el bien más
escaso en la mayoría de las ciudades.
Salvador Rueda 58
Habitabilidad
en el espacio público
el control de las variables
de entorno
Los ecosistemas naturales en su sucesión (evolución) tienden a «controlar», a partir
de la relación de sus miembros, las variables de entorno: humedad, temperatura,
el binomio insolación/sombras, caminos, etcétera, esenciales para incrementar
y/o mantener su biodiversidad.
En los ecosistemas urbanos el espacio público es el entorno donde vienen
a coincidir las relaciones de los componentes del sistema: la temperatura, la
disipación energética (el ruido, el calor), la calidad del aire, el nivel de atracción,
la seguridad, etcétera, son las variables de entorno del ecosistema urbano. En el
suburbio los niveles de ruido o de contaminación suelen ser bajos; no obstante,
no tienen los valores de atracción de la ciudad y son propios de los desiertos
urbanos. En la ciudad central la atracción es suficiente, pero los niveles de ruido
y contaminación son excesivos. La calidad urbana en ambos tejidos es mejorable,
así como la habitabilidad.
Es habitual comprobar la ausencia de control de las variables de entorno tanto
en los tejidos existentes como en los proyectos de planificación para nuevos
desarrollos urbanos.
Entendiendo que el espacio público es fundamental para la definición de ciudad,
asegurar su habitabilidad también lo es. La propuesta urbanística tendría que asegurar:
a. El confort del espacio público a través del control del ruido, de la calidad del
aire y del confort térmico.
b. La atracción del espacio público a partir de la implantación de los servicios
básicos para residentes; la diversidad de las personas jurídicas y la presencia
de verde urbano.
c. La ergonomía en el espacio público, destinando la mayor parte del espacio
para usos distintos a la movilidad de paso, asegurando la accesibilidad de
«todos» y definiendo una relación ancho de calle/altura del edificio adecuada.
Planificar con fractales 59
6
para alcanzar fines, sino que constituye la
forman parte de la cultura de los pueblos.
entender que el desarrollo y la economía
base social de los fines mismos. Se ha de
Complejidad 10
la cultura no se reduce a ser un medio
vs. Simplificación
aumentar la complejidad urbana11 incrementando
importante que sea como instrumento del
el número y la diversidad de las personas jurídicas
función subsidiaria de simple promotora
[12] Se ha de precisar que la cultura, por
del crecimiento económico. El papel de
desarrollo, no puede ser relegada a una
Si bien la compacidad es el punto de partida para garantizar la intensidad física
y funcional de los sistemas urbanos, los usos y actividades que se desarrollan
en el espacio construido son igualmente importantes. Los grandes objetivos del
Urbanismo Ecosistémico dependen, en gran medida, del número y la diversidad
de personas jurídicas que tenga el sistema urbano, es decir, de la complejidad
organizativa o, si se quiere, del nivel de información organizada.
La atracción de nuevas actividades económicas e instituciones está íntima-
mente relacionada con el número y la diversidad (complejidad) de las ya existentes.
respectivas y de sus interacciones y cómo
Cuanto mayor es el número y la diversidad, mayor es el nivel de atracción y mayor
se integran en el espacio y el tiempo.
Metropolitana com a referents, 1995.
es la probabilidad de incrementar la información urbana organizada.
urbana: Barcelona i la seva Regió
Aumentar intencionadamente la información organizada es la estrategia
[11] Salvador Rueda, Ecología
para competir, ya que la complejidad informativa confiere ventajas sobre
otros sistemas con menor complejidad organizada. La información no se suma,
sino que se multiplica (el dinero tiene un comportamiento similar). En esta
estrategia interesa especialmente poder contar con las actividades que mejor
controlan el presente y más anticipan el futuro, es decir, aquellas que más
conocimiento e información controlan: son las actividades @ o actividades
densas en conocimiento.
Son varias las iniciativas dirigidas a crear nuevas áreas de centralidad en la
(personas jurídicas), de sus abundancias
contenido significativo de información
ciudad existente, ubicando de manera planificada grandes atractores de transporte,
conjunto de variables discretas con
complejidad es una expresión del
[10] En un ecosistema urbano la
deportivos, culturales,12 sociales y económicos. La finalidad última es incrementar
el nivel de complejidad urbana, en especial en áreas simplificadas. La extensión
de la complejidad a la mayor parte de la ciudad consolidada, también al suburbio,
es fundamental para la nueva estrategia competitiva.
Establecer estrategias para multiplicar el número y la diversidad de personas
jurídicas es básico para mejorar la posición relativa de un sistema urbano res-
pecto de otros. Por el contrario, producir ciudad dispersa, con áreas extensas
Salvador Rueda 60
monofuncionales, da lugar a la simplificación urbana y es causa de desequilibrios,
desigualdades y segregación social, reflejo de la diferencia de complejidad entre
las partes del mismo sistema urbano. Cuando se cuenta con áreas simplificadas
muy extensas, como en el suburbio, las disfunciones se multiplican.
Las disfunciones creadas por el suburbio son de tal tamaño que es urgente
introducir diversidad en los tejidos monofuncionales mediante estrategias de
«centralización», aprovechando las oportunidades que ofrecen las estaciones
intermodales, nuevas líneas de tranvías, la apertura de nuevas estaciones de
metro, la regeneración de tejidos obsoletos, etcétera. Estos nodos, previa reca-
lificación de esas áreas monofuncionales, actúan como anzuelos para atraer
nuevas actividades y son idóneos para localizar equipamientos y centros de
actividad social, cultural y económica, y, en definitiva, para crear nuevas áreas
de mayor diversidad urbana.
Cuando un sistema urbano cuenta con una gran diversidad de personas
jurídicas, su capacidad para responder a los impactos de distinta naturaleza se
incrementa —y, con ello, su resiliencia—. Son varias las ciudades que han entrado
en declive por haber apostado de manera casi exclusiva por determinados sectores
económicos. Cuando se han modificado las condiciones que los «alimentaban»
se han desplomado, arrastrando en su caída a la mayor parte de la actividad eco-
nómica, que, de un modo o de otro, era dependiente. Desarrollar estrategias que
multipliquen el número y la diversidad de sectores económicos, trabajando en
red, permite afrontar los avatares del futuro, minimizando el impacto porque se
aumenta la probabilidad de seguir caminos alternativos. Con esas estrategias, la
capacidad de adaptación de los sistemas urbanos se acrecienta y se reducen los
efectos de las fuerzas que pudieran perturbarlo. La medida de la diversidad (H)
nos da cierta medida de barroquismo necesario para que exista cierta estabilidad
en el sistema. La multiplicación de actividades y organizaciones significativas
permite influir en el futuro urbano y, de algún modo, guiarlo.
En las ciudades, el conocimiento, definido como información útil, reside en
su mayor parte en las organizaciones urbanas, es decir, en las personas jurídi-
cas. Ellas atesoran y dan salida al conocimiento actual. Ellas son las que, en su
quehacer diario, la distribuyen y amplían en un proceso dinámico que permite el
mantenimiento de la organización urbana y su crecimiento en complejidad. La
incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación al conjunto
del cuerpo social y productivo ha permitido multiplicar el número de contactos
y el traspaso de información útil, dando paso, también, a una nueva economía
de servicios más desmaterializada, base de la nueva estrategia para competir,
fundamentada en la información y el conocimiento. Esto ha sido posible gracias
a la profunda transformación que ha traído consigo la era digital, de la mano de la
Planificar con fractales 61
cual ha irrumpido una nueva economía colaborativa y de innovación social, que ha
creado una nueva generación de plataformas digitales de recursos compartidos,
nuevos mecanismos de financiación colectiva y modelos emergentes de empren-
deduría en red. Se trata de un nuevo contexto socioeconómico, caracterizado por
la desintermediación de las cadenas de valor, la servificación de gran parte de la
oferta y la hiperconexión. Las ciudades vienen obligadas a posicionarse en esta
compleja red global como actores geopolíticos innovadores y sostenibles, con
capacidad de atraer y retener talento, ya sea proveniente de personas jurídicas
o de organizaciones ciudadanas o de otra índole.
La esencia de las ciudades inteligentes (smart cities) radica en el número y la
diversidad de personas jurídicas densas en conocimiento y no de sus sensores.
Los sensores son, en cualquier caso, un medio de captación y transmisión de
información y nada más. En una ciudad el número y la diversidad de personas
jurídicas densas en conocimiento son el mejor indicador del nivel de «inteligen-
cia» alcanzado. Para saber el grado de inteligencia de una ciudad es necesario
saber el número y la diversidad de personas jurídicas densas en conocimiento.
El incremento de las personas jurídicas densas en conocimiento supone, como
ciudad, cobrar una mejor posición competitiva entre territorios; supone, también,
aumentar la creatividad y la atracción de talento, aumentando, a su vez, el número
de puestos de trabajo mejor remunerados y de comunidades y colectivos con
sensibilidades generadoras de creatividad y dinamismo urbano.
Las ciudades que basan su estrategia de posición (P1) en el consumo de
más suelo, materiales y energía —hoy son la inmensa mayoría, por no decir
todas— siguen una estrategia aditiva, basada en la cantidad, y se hacen eco
de la máxima The big is powerfull. Es conocido que las unidades de información
(personas jurídicas) que entran en sistemas más grandes disfrutan de las ventajas
del tamaño (son sistemas complejos en su conjunto, no en sus partes). Suelen ser
sistemas urbanos inmensos en los que buena parte del consumo está basado en
la ineficiencia y el despilfarro. Son sistemas claramente insostenibles.
Si se quiere avanzar por una senda que nos garantice el futuro, es necesario
cambiar el rumbo hacia estrategias vinculadas a la información y el conocimiento.
A favor de la nueva estrategia es necesario indicar que las unidades de información
que entran en sistemas de mayor complejidad informativa cobran mayor ventaja
pues la información no es aditiva, es exponencial (la medida de la complejidad es
logarítmica). El nivel de influencia (P2) —y, por ende, de competitividad— que
obtiene una ciudad con un tamaño relativamente menor pero con elevada com-
plejidad puede ser incluso mayor que el obtenido por una ciudad varias veces
mayor, que cuenta con inmensas áreas suburbiales pero cuya complejidad es menor
(P2>P1). Esto nos abre un camino para establecer estrategias de planificación en
Salvador Rueda 62
los ecosistemas urbanos, basadas en el aumento de la complejidad del conjunto
y de sus partes (áreas de nueva centralidad) y menos en el consumo despilfarra-
dor de recursos naturales. Con dichas estrategias se incrementa la capacidad
de anticipación y se reducen las incertidumbres como consecuencia de limitar
el impacto (por explotación o por impacto contaminante) sobre el entorno. En
este escenario el modelo de ciudad más sostenible y el modelo de ciudad del
conocimiento se dan la mano.
La planificación con mixtura de usos ha de potenciar espacios de actividad
económica de pequeña escala —oficinas, pequeños negocios, locales comerciales
de pequeño formato—; ha de mezclar actividad económica compatible con los
usos residenciales; ha de fomentar la transformación de los tejidos industriales
en espacios de actividad mixta compatibles con la vida urbana; ha de revitalizar
antiguos tejidos industriales, generalmente próximos a los tejidos urbanos, por
medio de tejidos intermedios de uso mixto, en lugar de favorecer las deslocaliza-
ciones a lugares cada vez más alejados. Al contrario, debe limitarse el desarrollo
de actividades monofuncionales de alta densidad: grandes centros comerciales,
de ocio, etcétera, por ser generadores de simplificación de la ciudad existente y
creadores de gran impacto ambiental al estar vinculados a los desplazamientos
en coche.
Tratar de conseguir un nivel de mezcla de usos que permita una vida cotidiana
fácil en el entorno próximo es uno de los objetivos de un urbanismo más sosteni-
ble, que cumpla simultáneamente objetivos ambientales y sociales. Una elevada
complejidad, en áreas relativamente reducidas, permite acoger los servicios bási-
cos para los residentes y también una parte importante de los puestos de trabajo
locales. Evita viajes diarios y abandono de estructuras existentes. Los tiempos
de viaje se reducen de forma significativa, incrementando la calidad de vida de
una parte importante de la población que no tendrá que «malgastar» su vida de
manera innecesaria. Este objetivo es fundamental, de igual modo, para abordar
los retos de la conciliación entre la vida personal/familiar y laboral/profesional.
Planificar con fractales 63
7
Hiperconectividad
los flujos de información
en la era digital
El avance tecnológico de la nueva era digital está cambiando el funcionamiento
de las ciudades.
La información, como la energía, lo atraviesa todo y hoy con las nuevas tec-
nologías incide en todos los órdenes de la vida en general y de la vida urbana en
particular. La economía, el trabajo, los vehículos, el alojamiento, la diversión y
el entretenimiento, la toma de decisiones, etcétera, se digitalizan y en cada caso
modifican radicalmente las pautas de comportamiento de los actores.
La conectividad de multitud de unidades de información a la vez y en tiempo real
provoca dinámicas desconocidas hasta ahora. El comportamiento del ciudadano
en cada uno de sus roles —empresario, trabajador, conductor, etcétera— viene
condicionado por la información que, en buena medida, determina su particular
toma de decisiones, que, a su vez, condiciona la toma de decisiones de otros, por
ejemplo, cuando se sortea un atasco circulatorio porque la red le informa y lo
conduce por un camino alternativo.
En este escenario de hiperconectividad y de inmediatez, lo real y lo virtual
se confunden. La capacidad de anticipación se incrementa ante deseos particu-
lares, pero eso no presupone que se incremente a nivel colectivo. Por ejemplo,
el alquiler de pisos por la red permite asegurar el alojamiento con anticipación,
pero desde una perspectiva urbana poner en el mercado un número excesivo
de pisos en alquiler para períodos temporales reducidos y más rentables puede
suponer —y de hecho es lo que ocurre— la expulsión de los inquilinos habituales
con alquileres por tiempo indefinido.
Se adivina que el impacto de las nuevas tecnologías sobre el funcionamiento
de la ciudad va a ser muy elevado. La suma de iniciativas individuales sin nin-
guna regulación puede provocar graves disfunciones en el ecosistema urbano.
El uso de las nuevas tecnologías debe acomodarse al sistema de proporciones
y de equilibrios interdependientes propuesto en este documento. En todo caso,
Salvador Rueda 64
las nuevas tecnologías deberían utilizarse a nivel colectivo para conseguir los
equilibrios y proporciones del Urbanismo Ecosistémico.
En el nuevo urbanismo se deben implantar las infraestructuras de comunica-
ción que alimenten y vehiculicen los flujos de información de la nueva era. Se ha
de tener en cuenta, no obstante, que la incorporación de las nuevas tecnologías
no está exenta de amenazas. Si la era industrial tuvo como efectos colaterales
la contaminación atmosférica, el ruido, la ocupación masiva del espacio urbano,
etcétera, la nueva era digital viene acompañada, entre otras cosas, de contami-
nación electromagnética. La aplicación del principio de precaución obliga a la
prudencia y a reducir el impacto de las ondas sobre la salud humana. Lo que no es
admisible es considerar dicha contaminación como un simple efecto colateral. Por
otra parte, el Urbanismo Ecosistémico deberá contar con las infraestructuras de
comunicación que permitan la hiperconectividad y, a la vez, los cortafuegos para
asegurar la libertad de las personas, que —ya se comprueba actualmente— se verá
mermada con la aplicación masiva de la ia en todos los órdenes de la vida urbana.
El urbanismo, desde sus inicios, ha incorporado los instrumentos para com-
paginar las iniciativas individuales y la propiedad privada con el bien público y
el desarrollo de los servicios comunes. En su momento se incorporaron instru-
mentos que llegaron, incluso, a transformar mediante la expropiación el suelo
privado en público. Hoy los retos a los que se enfrentan las ciudades son de otra
índole y esto nos obliga a entenderlas como ecosistemas dinámicos que deben
tratarse de manera sistémica y holística. Los problemas a los que se enfrentan las
ciudades son de tal tamaño que hoy, más que nunca, debe defenderse un modelo
urbano que compagine, a la vez, la dimensión humana y la acomodación de los
sistemas urbanos a las leyes de la naturaleza. La iniciativa privada es la base del
progreso, la creatividad y la innovación; no obstante, del mismo modo que se
regula la propiedad del suelo para el bien común, se debe regular el conjunto de
iniciativas provenientes de las nuevas tecnologías que atenten contra el modelo
urbano y su sistema de proporciones. Hacerlo es la única garantía para avanzar
en la senda de un modelo de ciudad más sostenible y, a la vez, un modelo de
ciudad del conocimiento. Uno no tiene futuro sin el otro. La humanidad, segu-
ramente, tampoco.
Planificar con fractales 65
8
Verde vs. Asfalto
incrementar la superficie verde
y la biodiversidad urbana13
La biodiversidad es la riqueza de formas de vida de un territorio que se genera
mediante un proceso histórico de evolución genética, interacción coevolutiva,
cambio ambiental y perturbaciones externas. El mantenimiento de la biodiversidad
depende del mantenimiento de hábitats adecuados, de procesos productivos y
constructores de complejidad, y de un régimen de perturbación moderado, no
tan intenso que impida los procesos regenerativos de los ecosistemas, pero que
genere una presión selectiva.
El medio urbano supone una artificialización, con impermeabilización de
gran parte del suelo y profunda alteración del relieve, la calidad del aire, el suelo
y el agua, el clima y el régimen hidrológico, con lo que se pierden hábitats, se
interfieren gravemente procesos naturales y se aumenta la tasa de perturbación.
Eso no impide que sigan existiendo algunos organismos, además de los huma-
nos, que logran sobrevivir en el medio urbano, e incluso los hay que prosperan
especialmente en él. Se puede hablar, por lo tanto, de una biodiversidad urbana,
si bien la riqueza en especies de una ciudad dependerá mucho de las condiciones
específicas de esta.
El efecto de las ciudades se extiende sobre un entorno mucho mayor que el
del territorio estrictamente ocupado por ellas, ya que las ciudades son sistemas
heterotróficos, es decir, incapaces de alimentarse con su propia producción pri-
Rueda, El Libro verde de medio urbano
en el álbito de la biodiversidad, 2012.
maria, y, por lo menos en sus formas actuales, no pueden tampoco sostenerse
[13] Ver Jaume Terradas y Salvador
con la lluvia que reciben y los recursos de energía y materiales de que disponen
dentro de su propio territorio. Por esta razón, la biodiversidad se ve afectada
por la forma de vida urbana no solo en el medio propiamente urbano, sino en
un entorno mucho mayor.
Se trata de reverdecer las ciudades y reducir el índice de impermeabilización,
pero no por el mecanismo perverso de la diseminación sobre un territorio cada
vez mayor, lo que desde luego mejoraría las estadísticas de superficie verde por
Salvador Rueda 66
habitante y, por lo tanto, mejoraría el índice, pero lo haría a costa de una mayor
ocupación de suelo y un aumento en las necesidades de movilidad y el consumo
asociado de energía. El reto estriba en hacerlo mediante la recuperación del verde
en el seno de las ciudades compactas, integrando espacios que hagan a nuestros
medios urbanos y a las infraestructuras, en especial a las vías de transporte, más
permeables a plantas y animales. La estructura de la red verde conformará un
mosaico verde de interconexión entre parques, jardines, espacios intersticiales,
interiores de manzana, cubiertas verdes y calles liberadas al tráfico. Creará una
red verde entre las diferentes matrices de la ciudad con un entramado de itine-
rarios peatonales de enlace.
Se compensará el sellado y la impermeabilización del suelo, derivado del
proceso de urbanización, mediante la reserva de suelo permeable. Así, se pro-
mueven patrones urbanísticos de bajo impacto con la disposición de suelos que
potencien la vida vegetada, regulen el ciclo hidrológico y mejoren las condiciones
de confort ambiental.
El verde y la permeabilidad se proyectarán no solo en superficie sino también
en altura, teniendo en consideración la reserva de espacios para cubiertas verdes
y para paredes vegetadas. Los beneficios se traducirán en un mejor aislamiento
térmico y acústico de las edificaciones, en la reducción de calor producido por
la actividad humana (isla de calor) —lo que permite una mejor adaptación al
cambio climático—, en la mitigación del cambio climático por su capacidad
de retención de CO2 o en un incremento de la fauna vinculada a la vegetación.
El arbolado viario es uno de los principales elementos vegetales de las ciu-
dades actuando como elemento estructural de la biodiversidad en el ecosistema
urbano. Es por eso que se determinará la densidad y diversidad de las unidades
arbóreas en las trazas viarias para potenciar la heterogeneidad estructural del
verde y garantizar la conectividad de los espacios verdes. Se identificarán los
corredores verdes urbanos según criterios de permeabilidad del suelo, de confort
acústico y de diversidad del arbolado.
Desde el punto de vista estético, las intervenciones urbanísticas deben
generar un paisaje natural que cumpla con las características de compatibilidad
con el medio y que refuerce la atracción y los referentes visuales. Teniendo en
consideración los condicionantes tanto ambientales (el agua, la temperatura, la
luz) como atractivos, funcionales y estéticos, se proponen los siguientes criterios
para la elección de las especies vegetales: la plantación de especies originarias
de la zona o de gran adaptabilidad a las condiciones climáticas y edafológicas, la
introducción de especies resistentes al ataque de plagas y que no sean invasoras,
y la selección de especies variadas para crear diversidad cromática en las calles
a lo largo de las cuatro estaciones del año.
Planificar con fractales 67
Se trata, también, de establecer una matriz verde que conecte el verde periur-
bano con las masas vegetadas internas, a través de corredores verdes urbanos.
En la matriz verde se incluyen los llamados «espacios azules» (playas, ríos, lagos,
etcétera). La fragmentación se debe no sólo a la partición del territorio por vías
de comunicación y transporte. También ocurre con la diseminación de asenta-
mientos urbanos (urban sprawl) o de equipamientos para el suministro de las
ciudades que dividen zonas forestales, de matorrales o pastos. Además, existen
otras formas de fragmentación, desde dentro o desde el borde, que se deben a
la implantación de muy diversos tipos de asentamientos o actividades humanas
en el interior o justo en el límite de zonas naturales, lo que genera focos de per-
turbación que producen aureolas crecientes, reduciendo la continuidad de los
hábitats de muchas especies. Así, se comprende fácilmente que las formas difusas
de crecimiento urbano tienen efectos mayores sobre la biodiversidad del conjunto
de un territorio que las que generan formas más compactas de producir ciudad.
El concepto de una estructura ecológica de la red verde implica, en el con-
texto de compartimentación y especialización funcional del tejido urbano, qué
funciones ecológicas deben continuar generándose y conduciéndose a través del
territorio urbano, en espacios más reducidos pero que cumplen otras finalidades
además de reforzar y agregar valor a la conservación. Optimizar las funciones
de la red verde implica tener en cuenta el diseño urbano en el sentido de que las
estructuras que generan y conducen los procesos ecológicos urbanos se deben
planificar, diseñar y mantener para optimizar su función ambiental de la misma
manera que se procede con las redes y equipamientos desarrollados para otros
fines en la ciudad/barrio/supermanzana.
La tendencia tradicional del conservacionismo se ha orientado a la protec-
ción de determinados espacios de especial interés o a la de especies notables
por su rareza, vistosidad o carácter autóctono. Hoy sabemos que este objetivo
es insuficiente. Espacios concretos o especies no se pueden salvaguardar sin el
conocimiento y la protección de los procesos que permiten su existencia. Esto
significa que deben analizarse aspectos funcionales de los ecosistemas que
a menudo han sido ignorados por las políticas de conservación. La profunda
transformación que los núcleos urbanos y las vías de comunicación y transporte
imponen sobre el territorio interfiere a menudo con procesos vitales para la
conservación de una parte sustancial de la biodiversidad. Hay que incorporar el
punto de vista de la ecología del paisaje y la biología de la conservación al análisis
del fenómeno urbano y a la estrategia de futuro.
Casi siempre los problemas ambientales se intensifican en las fronteras entre
el medio urbano y el rural o natural. Estas zonas de frontera deben ser objeto de
un cuidado especial que evite la destrucción innecesaria de biodiversidad en ellas,
Salvador Rueda 68
facilite la integración entre los distintos medios y la permeabilidad del sistema
urbano y permita el acceso de los ciudadanos al contacto con la naturaleza de
un modo ordenado, minimizando los impactos.
La demanda de naturaleza de los habitantes del medio urbano resulta de
una necesidad profunda que el biólogo E.O. Wilson ha denominado «biofilia».
Es preciso reconocer esta necesidad básica y hallar los medios para que su
satisfacción en grandes masas de población no se traduzca en la degradación
de los espacios naturales, sobre todo los más próximos a las grandes ciudades o
los de valor excepcional a escala global. Ello requiere una aproximación técnica
adecuada, basada en los principios de la biología de la conservación, que deben
ser recogidos también desde otros ámbitos, en las estrategias que conciernen
al urbanismo, la movilidad, etcétera.
Se debe establecer una dotación mínima de espacio verde por habitante y
se articula a través de la red de espacios verdes accesibles de forma cotidiana.
El acercamiento de los ciudadanos a una red interconectada de espacios verdes
de proximidad supone que se da cobertura a las necesidades de recreo y que
garantiza la accesibilidad para aquellos ciudadanos con movilidad reducida. La
reserva de espacios responde a una lógica escalar que varía en función de la
superficie de masa verde y del tiempo de acceso.
Planificar con fractales 69
9
Autosuficiencia
vs. Dependencia
hacia la autosuficiencia energética
Las ciudades son las responsables de la mayor parte de la energía consumida en el
planeta. Son las mayores responsables, en consecuencia, del deterioro entrópico de
la Tierra. Por ejemplo, alrededor del 75% de las emisiones actuales de gases de efecto
invernadero se debe a las emisiones procedentes de recursos energéticos de origen
fósil, emisiones que se espera que aumenten un 60% en los próximos 25 años. Las
ciudades son las principales responsables del calentamiento global de la atmósfera.
Además, la contaminación atmosférica emitida por la combustión de los
combustibles fósiles impacta en la ciudad, degradando el patrimonio construido
—edificios, mobiliario, monumentos—, reduciendo la biodiversidad y debilitando
la vegetación, enfermando y reduciendo la esperanza de vida de los habitantes
de las ciudades al ser responsable de la muerte prematura de varios millones de
ciudadanos cada año en los sistemas urbanos del planeta.
Las ciudades funcionan y así lo percibe la población, como si los recursos
energéticos no tuvieran límites, dando por sentado que las tasas de suministro
crecientes pueden mantenerse, sin excesivos problemas, más allá de la disposición
de infraestructuras para que se produzca su abastecimiento.
La energía no está presente en la planificación para producir ciudad; no está
presente en la edificación más allá de las recientes legislaciones en determinados
países, sobre todo de los países desarrollados; no lo está tampoco en el diseño
de los vehículos y en los planes de movilidad, etcétera. El sistema energético
en la nueva era de la información y el conocimiento no solo debe atender a los
componentes del sistema energético actual —generación, distribución y con-
sumo—, sino que se interesa por el uso de la energía y el impacto que esta tiene
sobre los sistemas de soporte. Su interés por la entropía generada fundamenta
el necesario cuarto régimen metabólico. El único régimen que puede reducir las
incertidumbres actuales y ampliar nuestra capacidad de anticipación.
Aunque las tecnologías de captación y acumulación mejorarán, sin duda, el
esfuerzo en la actualidad debe centrarse, sobre todo, en contener la demanda
Salvador Rueda 70
energética. Se evalúa, para el primer cuarto de siglo y a nivel mundial, una
reducción del consumo en cinco toneladas equivalentes de petróleo [Mtep] con
las medidas y la aplicación de tecnologías avanzadas de ahorro y eficiencia ener-
gética, es decir, más de dos veces la energía aportada por las energías renovables,
que es de 2 Mtep (el crecimiento tendencial del consumo de energía primaria
se cifra en 9-10 Mtep).
La energía de origen fósil es claramente hegemónica y parece que va a continuar
siéndolo por un tiempo. Esta realidad, ligada a las previsiones de su agotamiento,
hace que no se descarten escenarios de crisis energética en un plazo de tiempo
relativamente corto. Se trata de escenarios que crearían elevadas incertidumbres
para el mantenimiento de la organización en los sistemas urbanos.
La vulnerabilidad también aumenta debido a la centralización de los sistemas
energéticos. Las dos razones principales son, por una parte, el uso de energías
con reservas limitadas y con riesgo de entrar en crisis y, por otra, los fallos en el
sistema, que dejan, en ocasiones, áreas sin suministro durante varios días. Las
previsiones de crisis energéticas unidas a un sistema energético centralizado,
dependiente mayoritariamente de fuentes con fecha de caducidad, obligan a
establecer estrategias de anticipación con modificaciones profundas del sistema
energético actual que nos permitan mantener las organizaciones urbanas con la
menor dependencia posible.
Parece razonable descentralizar el sistema energético actual y reconducir
el escenario hacia un sistema distribuido de media escala con medios de gene-
ración y distribución propios y conectados a la red general. Esta configuración
da mayor seguridad al sistema eléctrico, ya que, en caso de avería, se cuenta
con la red general y, en caso de caída de la red, el sistema funciona de manera
descentralizada, con varios puntos de anclaje.
En los nuevos desarrollos urbanos se propone generar y distribuir la energía
a media escala, pudiéndose concebir los sistemas de generación y distribución
(obra civil incluida) de calor-frío y electricidad sin problema alguno. La dimensión
de los equipos redunda en una mayor eficiencia no alcanzable ni por los equipos
individuales ni por las nuevas centrales térmicas. Los rendimientos (cercanos al
70%) de los sistemas de media escala superan los propios de las mejores centrales
de ciclo combinado.
La energía debería ser planificada como un medio que impulsa un modelo
territorial y de ciudad más sostenible, un modelo que se articula con una nueva
concepción de urbanismo, un nuevo modelo de movilidad, una nueva habitabi-
lidad en la edificación y un nuevo régimen metabólico. La energía, como el agua,
los materiales o el suelo, son recursos que no son neutrales en el proceso hacia
la sostenibilidad. De entrada, los planificadores deben analizar la viabilidad de
Planificar con fractales 71
aprovechamiento de las fuentes renovables locales según las condiciones físicas y
climáticas del ámbito de actuación: solar térmica, fotovoltaica, biomasa residual,
geotermia, eólica, etcétera.
El modelo territorial con el mejor comportamiento energético es aquel que
promueve que el campo sea más campo y la ciudad más ciudad, dando lugar a
una red polinuclear de ciudades conectadas con un transporte público adecuado
(el transporte de infraestructura fija es generador de nodos) a su población
y actividades.
En los sistemas urbanos el modelo urbano propuesto se acomoda al de la
ciudad compacta y compleja. En la ciudad compacta el edificio plurifamiliar es
la tipología edificatoria preponderante. Las viviendas unifamiliares —tipología
edificatoria propia de la ciudad dispersa— pueden doblar, o más, el consumo
energético de las plurifamiliares. Estar expuestas a los cuatro vientos, el riego
de jardines, su mayor superficie, etcétera, son factores que explican la mayor
demanda energética.
Se busca una mayor autosuficiencia energética a partir de la generación
de energías renovables y la adopción de medidas de ahorro y eficiencia de los
principales sectores consumidores —doméstico, servicios y equipamientos,
movilidad— y la energía relacionada con los flujos másicos —gestión del agua
y de los residuos—.
En latitudes medias, la autosuficiencia energética de los edificios se podría
alcanzar, con la tecnología actual si estos tuvieran, como máximo, planta baja más
cuatro y se ocupara el 70% de la cubierta para captación solar fotovoltaica. Este
escenario se daría en el supuesto de que se incorporaran tecnologías avanzadas de
ahorro y eficiencia energética en la edificación y se aplicara un régimen energético
basal, es decir, que la energía se destinara a obtener los servicios básicos y el
confort para vivir con dignidad sin despilfarros. Esta energía se estima en 47 kWh/
m2/año en una ciudad con la latitud de Barcelona. Para la reducción de la energía
de uso en la edificación se debe tener en cuenta los sistemas pasivos incorpora-
dos en la misma construcción aplicando principios bioclimáticos: orientación, el
propio diseño del edificio, el aislamiento de ventanas y muros, la protección solar
en cubiertas y fachadas, el control de la ventilación e infiltraciones, entre otros.
En el modelo de ciudad compacta y compleja, la proximidad de usos y funciones
urbanas permite que el transporte público tenga la masa crítica para mantenerse
y ofrecer un servicio regular, cómodo y próximo, y que los movimientos a pie y
en bicicleta se multipliquen. El número de contactos potenciales por unidad de
energía y tiempo consumido es mucho mayor en la ciudad compacta que en la
ciudad difusa. En la misma proporción, las emisiones contaminantes por contacto
también son mucho menores.
Salvador Rueda 72
Un sistema urbano con determinada mixticidad de usos permite que las dis-
tintas personas jurídicas que interactúan —actividades económicas, instituciones,
equipamientos y asociaciones— se aproximen en distancia y tiempo. Una ciudad
compacta y compleja presenta el escenario con mayor potencial de eficiencia
energética. Contrariamente, fomentar asentamientos dispersos, condicionados
por su naturaleza poco compleja, vinculan cualquier tipo de actividad a un des-
plazamiento, en promedio, mucho más largo y en vehículo privado.
La reducción del consumo energético relacionado con la movilidad se consi-
gue, también, disminuyendo el número de vehículos circulando y/o cambiando el
sistema tecnológico de automoción. La reducción de vehículos circulando viene
a través de un cambio de modelo de movilidad. Si al nuevo modelo de movilidad
se le suma el cambio tecnológico de automoción, la reducción del consumo de
energía podría ser hasta cuatro veces menor.
El espacio público en una estructura de supermanzanas (mínimo ecosistema
urbano, explicado en próximos apartados, que integra y maximiza los principios
y objetivos del Urbanismo Ecosistémico) puede llegar a ser autosuficiente con
energías renovables.
Planificar con fractales 73
10
Autosuficiencia hídrica
con recursos próximos
y renovables
preservación del ciclo hídrico
Dado que la gestión del agua está vinculada a la gestión de las cuencas hidro-
gráficas, y que una gestión que garantice el abastecimiento de un agua de cali-
dad y preserve (o restaure, en su caso) los bosques de ribera y los ecosistemas
acuáticos solo puede venir con el uso de criterios ecológicos, las ciudades, en el
marco del Urbanismo Ecosistémico, deben cobrar protagonismo en la gestión
integral de las cuencas hidrográficas aplicando una nueva cultura del agua que
tenga en cuenta la ordenación del territorio, los ciclos climáticos, el suministro
(captación, transporte, almacenamiento, potabilización, distribución y consumo),
el saneamiento (depuración, reutilización y vertido) y las medidas para evitar los
efectos de las sequías. La gestión del agua urbana se centra en tres ejes clave:
calidad, garantía y eficiencia.
La calidad del agua para abastecimiento urbano debe prestar atención, a su vez,
a cuatro aspectos fundamentales: la seguridad biológica, la seguridad química, la
mineralización y las características organolépticas.
El primer objetivo para obtener determinada calidad en el abastecimiento es
proteger las masas de agua para evitar el deterioro de su calidad, contribuyendo
así a reducir el nivel de tratamiento de purificación necesario para la producción
de agua potable. Además, es necesario:
1. Independizar, siempre que sea posible, los recursos superficiales para uso
urbano de los destinados a otros usos, protegiendo de modo efectivo las zonas
de captación. En los casos en que esto no sea posible y el suministro se realice a
varios destinatarios, la protección de la fuente y de su zona de captación debe
corresponder a las exigencias de fuentes destinadas al consumo de agua urbano.
2. Recuperar, en la mayor medida posible, los recursos subterráneos como base
de los abastecimientos urbanos, aplicando, si es necesario, nuevas tecnolo-
gías de tratamiento para alcanzar una máxima calidad.
Salvador Rueda 74
3. Desarrollar una enérgica política de protección de las zonas de recarga de
los acuíferos destinados total o parcialmente al abastecimiento, evitando la
implantación de actividades que puedan afectar la calidad de estos.
4. Realizar estrictos seguimientos de los procesos territoriales y de las actua-
ciones que puedan generar contaminación difusa con posibilidad de afectar
los recursos de agua con destino a las ciudades.
5. Como norma general, evitar distribuir agua urbana con una conductividad eléc-
trica superior a 1.000 μS/cm [microsiemens por centímetro] y cuyas característi-
cas organolépticas puedan disuadir del uso del agua de la red para uso de boca.
Garantizar el abastecimiento excluyendo en la práctica la posibilidad de
interrupciones o restricciones del suministro domiciliario es fundamental para
el bienestar individual y social y para la economía. La garantía, considerada como
la probabilidad de que el suministro pueda realizarse sin afecciones en un año
seco de probabilidad dada, es un concepto en el cual las sequías no son eventos
catastróficos sino estadísticos, considerados en el dimensionado de la fuente y
en la planificación del uso del recurso disponible.
La planificación debe asegurar, en la práctica, que cuando se produzcan
eventos de sequía cercanos a la probabilidad de cálculo de la entrega, existan
las reservas necesarias para sustentar la garantía. En fuentes que suministren a
usuarios con diferentes garantías, las afecciones se producirán escalonadamente,
a medida que caen las aportaciones.
Para asegurar el abastecimiento domiciliario en cualquier circunstancia
hidrológica conviene tener en cuenta las siguientes directrices:
1. Los recursos que se puedan ahorrar en las ciudades como consecuencia de
medidas de ahorro, eficiencia o sustitución deben continuar asignados a sus
usos urbanos anteriores y no a nuevos usos, para evitar que se incremente el
estrés del sistema. En períodos húmedos o medios, esos recursos deben ser
mantenidos en la naturaleza, o añadidos, si es posible, a las reservas regula-
das con fines específicamente urbanos. Esta medida contribuiría a fortalecer
el concepto de entrega garantizada.
2. La gestión de la garantía a medio y largo plazo debe sustentarse en un segui-
miento continuo muy afinado de la demanda, y en la aplicación constante
de medidas de gestión y de intervenciones de mejora con un enfoque adap-
tativo e incremental.
3. La gestión de sequías debe integrarse crecientemente en la planificación de
gestión de cuenca, abandonando el enfoque de la sequía como situación
de excepcionalidad o emergencia y deslindando claramente cuáles son las
medidas que pueden ser consideradas extraordinarias y las que son por su
propia naturaleza estructurales, independientes de las sequías.
Planificar con fractales 75
4. La colaboración campo-ciudad para el reforzamiento de la garantía urbana
debe estar articulada en torno a la intervención pública, con marcos de refe-
rencia estables, y no sujeta a reacciones de última hora en momentos de
escasez. Los Centros Públicos de Intercambio de Derechos se vislumbran
como el mecanismo más adecuado para esta función en el marco de una
definición clara de garantía y prioridades de suministro y de la autoridad
que ejerce el arbitraje en caso necesario.
En un plano más general, la conveniencia de independizar los recursos para uso
urbano de los restantes para proteger la calidad también opera a favor de la garantía.
La eficiencia en el ciclo del agua está sujeta básicamente a dos grandes aspec-
tos: el primero es la optimización de la demanda de agua doméstica, comercial y
pública; el segundo, la sustitución de parte de la demanda por agua no potable
procedente del ámbito urbano, mediante el aprovechamiento de las aguas
marginales: aguas pluviales, aguas grises, aguas subterráneas y otras posibles
fuentes vinculadas al entorno urbano.
Para llevar a la práctica de modo generalizado la sostenibilidad en el uso
equitativo del agua en los procesos de expansión urbana, y también en los pro-
cesos de renovación urbana, es necesario introducir profundos cambios tanto
en la ordenación territorial y el urbanismo como en el diseño y la ejecución de
la edificación.
Determinados recursos cuya explotación es fundamental en el camino de
la sostenibilidad son, por su propia naturaleza, explotables de modo óptimo en
forma descentralizada (es el caso de las aguas subterráneas, pluviales y grises).
Además, es fácil demostrar que el óptimo de eficiencia medioambiental en la
prestación de determinados servicios ambientales en régimen sostenible se
obtiene mediante tecnologías de escala local, o incluso individual, haciendo
intervenir la dimensión vertical del espacio urbanizado.
La búsqueda de la sostenibilidad conduce a ampliar el campo de los posibles
recursos a utilizar, superando la visión habitual del agua potable de red general
para todos los usos y para todas las aplicaciones. Se busca la optimización de la
gestión del agua sobre la base de una nueva cultura del agua, que haga posible,
además, mediante criterios adecuados de gestión y aplicación de tecnología, la
depuración de las aguas residuales que evite la contaminación del medio receptor
y la regeneración y reciclaje de las aguas marginales urbanas. De esta manera se
disminuye la presión sobre las fuentes naturales, se reduce la demanda energética
y se minimiza la contaminación de los cuerpos receptores de las aguas depuradas.
La autosuficiencia de suministro urbano con recursos cercanos y renovables
es básica para la gestión del ciclo hídrico, tanto para el balance general como
para la reducción de los recursos y el impacto contaminante.
Salvador Rueda 76
11
que el CO2. Si llega a una incineradora,
Reducción, Reutilización
la materia orgánica es precursora de
la formación de dioxinas y furanos.
y Reciclaje vs. Despilfarro
hacia la autosuficiencia
de los materiales
a la atmósfera en forma de metano (CH4)
lógica contaminante y, en parte, se emite
en parte, en lixiviados, de alta carga bio-
es 21 veces más contaminante, en peso,
que, como gas de efecto invernadero,
Las ciudades aumentan, cada día más, el consumo de materiales y energía para
mantener o incrementar su organización. El consumo de recursos se traduce, a su
vez, en un incremento proporcional de residuos. Con ello el proceso hacia la insos-
tenibilidad se incrementa ya que el consumo de materiales y energía y el impacto
contaminante derivado son indicativos de la presión humana sobre los sistemas
de soporte de la Tierra. La producción de residuos es uno de los indicadores más
sintéticos para medir el grado de sostenibilidad de nuestras ciudades y metrópolis.
De un tiempo a esta parte se ha puesto de manifiesto la necesidad de contem-
Cuando llega a los vertederos se convierte,
duales comprometiendo su reciclabilidad.
que contamina el resto de fracciones resi-
plar el ciclo integral de los materiales —procedencia, características intrínsecas,
problema en la gestión de los residuos ya
recuperada, se convierte en el principal
ciclo de vida, etcétera— yendo mucho más allá de la mera gestión de los residuos
urbanos. La toma de decisiones para el uso o el consumo de recursos y/o bienes,
dando sentido al cuarto régimen metabólico, debería estar fundamentada en el
conocimiento profundo de estos, también de la «mochila» entrópica que acarrean
y la que proyectarán con su uso y abandono.
Del mismo modo que en los flujos energéticos e hídricos se apuesta por la
descentralización y la proximidad, en el ciclo de los materiales se debería aplicar
los mismos principios. Para el cierre del ciclo de la materia orgánica, por ejemplo,
es esencial que los alimentos sean, en su mayor parte, productos de proximidad
húmeda de los residuos. Bien seleccionada
lidad o en parte, no es convenientemente
y sin componentes químicos. La recolección selectiva de la fracción orgánica de
noble. Si la fracción húmeda, en su tota-
[14] La materia orgánica es la fracción
y tratada, se convierte en un material
los residuos debidamente fermentada y libre de impropios debe cerrar el ciclo
volviendo a la tierra.14 El cierre del ciclo de los materiales debería seguir, con las
particularidades de cada uno de ellos, una senda similar a la seguida para el ciclo
de la materia orgánica.
El crecimiento tan rápido y con tan escasos controles urbanísticos de nuestras
ciudades y metrópolis da lugar, como ya se ha dicho, a un parque residencial dis-
perso, con unas necesidades de mantenimiento y gestión de servicios urbanos que
suponen un aumento sustantivo del consumo de materiales y un mayor coste de
Planificar con fractales 77
los servicios. Entre estos servicios se encuentra la recolección de residuos: para
recoger la misma cantidad de residuos se tiene que recorrer un mayor número
de kilómetros, con costes mayores en tiempo, dinero y combustible.
Los procesos de urbanización y regeneración urbana deben incorporar las
infraestructuras necesarias para una gestión eficiente de los residuos urbanos
de origen doméstico, comercial y de la construcción. Es necesario minimizar el
impacto de los materiales en los procesos constructivos mediante la utilización,
preferentemente, de materiales renovables, reciclados y reciclables, de origen
local. Sería conveniente que la producción de nueva ciudad estuviera vinculada
a los materiales de demolición de la propia ciudad.
Con el fin de incorporar la gestión de los residuos como elemento fundamental
de la economía circular en la producción y regeneración de las ciudades, es nece-
sario estabilizar y reducir la producción de residuos en peso, volumen, diversidad y
peligrosidad, desacoplando la producción de residuos del crecimiento económico.
Se busca prevenir la generación de residuos a través del fomento de tecnologías
y procedimientos poco contaminantes y que producen pocos residuos, así como
la fabricación de productos ecológicos, reutilizables y valorizables.
Las políticas de prevención han de influir en las decisiones prácticas adoptadas
en diferentes fases del ciclo de vida: diseño del producto, fabricación, entrega
al consumidor, utilización, gestión del residuo. Para disociar la generación de
los residuos del crecimiento económico se necesitan mejores iniciativas de
prevención de los residuos, con un uso más eficaz de los recursos y un cambio
hacia pautas de consumo más sostenibles.
La reutilización de los residuos debe hacer que se reincorporen en el ciclo
productivo como productos y como bienes de consumo, con el consiguiente
ahorro de recursos e impactos ambientales y socioeconómicos, básicos para el
desarrollo de la economía circular.
La recuperación y valorización de los residuos debe hacer que se reincorporen
en el ciclo productivo como materias primas, potenciando un verdadero mercado
de reciclaje, bajo los criterios de autosuficiencia y proximidad. Es necesario
ahondar en estrategias de innovación y de implantación de nuevos instrumentos
para dar un impulso definitivo al mercado del reciclaje, en especial el reciclaje
de residuos de la construcción.
Lo cierto es que, aunque en algunos casos las fuerzas del mercado han
impulsado el desarrollo del reciclaje, en general la tendencia económica empuja
hacia la eliminación de los residuos. Son necesarios, por ello, incentivos —esta-
blecimiento de normas técnicas, aumento de la disponibilidad de información
de mercado, etcétera— que impulsen el reciclado y la recuperación, eliminando
los obstáculos técnicos, organizativos y económicos actuales, que entorpecen
Salvador Rueda 78
el mercado de productos reciclados. Asimismo, cabe destacar el importante
papel que la compra pública verde puede tener como potenciador del mercado
de productos reciclados (en la Unión Europea ya supone más del 15% del pib).
Es conveniente fomentar la recolección separada en origen como estrategia
para obtener materiales de calidad que tengan salida en el mercado del reciclaje.
La recolección selectiva, aunque no es el único factor, es un punto de partida
imprescindible para obtener recursos de los residuos.
En resumen, prevenir la generación de residuos y promover el reciclaje y su
recuperación aumenta la eficiencia en la utilización de los recursos y reduce el
impacto medioambiental derivado de su uso. Esto contribuye a tener una base de
recursos, fundamental para un crecimiento económico continuado y sostenible.
A la prevención, reutilización y reciclaje de los residuos se ha de incorporar el
análisis del ciclo de vida con el fin de construir una economía circular que cierre
el ciclo de los materiales y alcance la máxima autosuficiencia.
El saneamiento de las zonas contaminadas debe impulsar, además, estrategias
de control y remediación.
Planificar con fractales 79
12
Adaptación y mitigación
del cambio climático
El clima mundial ha evolucionado con variaciones naturales. No obstante, las series
de datos meteorológicos (el clima) en todo el mundo apuntan que las actividades
humanas son responsables de concentraciones cada vez mayores de los gases de
efecto invernadero. Durante la era industrial los niveles naturales de los gases de
efecto invernadero se han incrementado por las emisiones de dióxido de carbono15
resultantes de la combustión de los combustibles fósiles; por el metano y el óxido
nitroso adicionales producidos por las actividades agrícolas y ganaderas y los cambios
de uso del suelo, así como los vertederos de residuos; y por diversos gases industriales
de larga duración que no se producen de manera natural, como los hidrofluorocarburos
(hcfc), los perfluorocarburos (pfc) y el hexafluoruro de azufre (SF6). Si la concentra-
cambio climático podría alcanzar los 55 ºC
humana por la imposibilidad de intercam-
que, con humedad, hacen inviable la vida
ción de estos gases de efecto invernadero continúa aumentando al ritmo del último
biar calor entre una persona y el medio.
siglo, la intensificación del efecto invernadero implicará, como ya ha sucedido, un
incremento global de la temperatura del aire (calentamiento mundial) y perturbará
de manera significativa y peligrosa16 las pautas naturales del clima.
Hoy las ciudades y pueblos acogen en el mundo a la mayor parte de la pobla-
ción. «Ellas» son las responsables, directa o indirectamente, de la mayoría de las
emisiones de gases de efecto invernadero (no menos del 70%) producidas en
el planeta. Estas emisiones son generadas principalmente para la producción
de bienes y servicios utilizados por los consumidores, principalmente de rentas
medias y altas, y para el mantenimiento de las funciones y la organización urbanas
el incremento de la temperatura debido al
[16] En determinados lugares del planeta
(transporte, gestión de flujos másicos y energéticos, etcétera).
[15] En la era preindustrial la concentra-
ción de CO2 era de 280 ppm, mientras
La lucha por la mitigación del cambio climático se ganará o se perderá en las
que en 2023 superó los 420 ppm.
ciudades. La llave para ralentizar y, en su caso, reducir el calentamiento global
se centra en la manera que tengamos de producir ciudad, en los estilos de vida
empleados, en la gestión de los flujos metabólicos… en definitiva, en una orga-
nización de nuestras ciudades que nos permita encarar el futuro con una mayor
capacidad de anticipación y una reducción de las incertidumbres. En cualquier
caso, aun conteniendo la emisión de gases de efecto invernadero, las ciudades
deberán adaptarse a los impactos anunciados.
Salvador Rueda 80
La energía atraviesa todo. Sin energía nada funciona. Está implicada en todas
y cada una de las fases de la construcción, el funcionamiento y la deconstruc-
ción de la ciudad. La ordenación del territorio, el urbanismo, la movilidad, la
edificación, los flujos másicos (agua, materiales, residuos) y los estilos de vida
están implicados en la creación de escenarios ahorradores o despilfarradores de
energía. Aumentar el ahorro y la eficiencia energética para reducir la demanda
obliga a incidir, de un modo u otro, en todas las realidades urbanas.
Por otra parte, es necesario incrementar la eficiencia de las tecnologías de
suministro y las tecnologías de uso final; acercar la generación al consumo; adecuar
las fuentes de energía a los usos finales, evitando transformaciones inútiles que
den lugar a pérdidas y reduciendo la longitud de la cadena tecnológica asociada
a cada fuente de energía.
La mayoría de los objetivos para la mitigación del cambio climático ya han sido
expuestos en los principios 9º, 10º y 11º, relacionados con el metabolismo urbano.
La mayoría de las infraestructuras y edificios en las ciudades fue diseñada para
las condiciones climáticas precedentes. Estas condiciones han ido cambiando y
cambiarán mucho más en las próximas décadas en todo el mundo, en especial,
las que provocan inundaciones, sequías extremas y olas de calor. La adaptación
de las infraestructuras y el parque edificado a los fenómenos descritos es crucial
para reducir su vulnerabilidad.
Los riesgos de inundación constituyen un problema a tratar fundamental-
mente desde la ordenación del territorio y desde la disciplina administrativa en
la autorización de la localización de actividades en el territorio. Para reducir la
escorrentía torrencial es necesario desarrollar medidas que disminuyan la veloci-
dad de la gota de agua caída en una cuenca hasta su llegada al mar. La tendencia
actual es la contraria; de hecho, los índices de escorrentía están cambiando de
modo perceptible debido a la impermeabilización del suelo por la urbanización
generalizada, mientras que muchos elementos de desagüe natural del territorio
son alterados o suprimidos por la misma urbanización. La adaptación de las
infraestructuras y el parque edificado a las inundaciones es crucial para reducir
su vulnerabilidad y aumentar el confort de los que allí habitan.
De un tiempo a esta parte, en muchas regiones del planeta se vienen sucediendo
períodos prolongados de sequía extrema que comprometen la organización de
los sistemas urbanos que demandan más agua que la que proveen la precipitación
y los acuíferos. El cambio climático intensificará este fenómeno. La ausencia de
precipitaciones durante períodos más largos provocará que muchos sistemas de
abastecimiento de agua se vean comprometidos.
Otro fenómeno asociado que no debería perderse de vista es la ciclicidad
de largo período de la pluviosidad, que, aunque no puede ser tomada como un
Planificar con fractales 81
criterio de pronóstico, muestra una recurrencia notablemente simétrica en los
registros pluviométricos de muchos países. Se imponen medidas que incrementen
la garantía de distribución de agua teniendo en cuenta los nuevos escenarios
con períodos de sequía prolongada.
El verano de 2003 fue excepcionalmente caluroso. En los primeros días de
agosto en Europa se batieron récords de temperatura (38,1 ºC en Gran Bretaña,
40,2 ºC en Alemania, 41,5 ºC en Suiza y 47,5 ºC en Portugal). En España (y Europa)
el récord absoluto de 47,8 ºC en Córdoba no ha sido superado. Las consecuencias
de estas temperaturas extremas sobre la salud han significado un incremento
significativo de la mortalidad. Con el cambio climático se estima que estas olas
de calor se producirán de manera recurrente y acentuadas.
Salvador Rueda 82
13
Cohesión social
vs. Exclusión social 17
hacia la convivencia social mezclando
rentas, culturas y edades
Si se tienen en cuenta los procesos de segregación urbana y de exclusión social
que afectan a buena parte de la población de todo el planeta y se fija la mirada
en la población que reside en barrios marginales de zonas urbanas, se observa
cómo 776,7 millones de personas vivían en estos barrios en el año 2000, mientras
que la cifra en 2010 alcanzó los 827,6 millones de personas y los 889 millones
de personas en 2020.
Los procesos de exclusión social urbana son especialmente severos y visibles
en las ciudades y muestran cómo la desigualdad en el acceso a servicios básicos,
a la vivienda, a la educación, a la salud, a las oportunidades laborales tiene reper-
cusiones en términos socioeconómicos, ambientales y políticos.
El concepto de exclusión social engloba el de pobreza, pero va más allá. La
exclusión social se puede definir como la imposibilidad o dificultad intensa que
pueden manifestar los ciudadanos en su acceso a los mecanismos de desarrollo
personal y de inserción sociocomunitaria y a los sistemas preestablecidos de
protección social.
El foco de atención de los estudios de exclusión social ha ido más allá del
estudio de los ingresos de la población y su redistribución para referirse también
a la participación social, la falta de integración social y los derechos de la pobla-
ción. Existe un elevado nivel de consenso teórico sobre la necesidad de utilizar
hábitat urbano e inclusión social, 2012.
[17] Ver Joan Subirats, Imma Quintana,
una concepción de la exclusión social que incorpore la naturaleza dinámica,
El libro verde de medio urbano en el
ámbito de la sostenibilidad social:
Mercedes Vidal y Salvador Rueda,
multidimensional y heterogénea del fenómeno.
La ciudad ha sido históricamente el espacio de las relaciones sociales, donde
la variedad, la densidad y proximidad de las personas, las actividades y las estruc-
turas urbanas han permitido la construcción conjunta de experiencia humana, de
acceso a la comunicación y al conocimiento y también a la innovación. La ciudad
ha sido el espacio donde las relaciones sociales han construido un orden y una
organización social, con frecuencia desigual y conflictiva. El hábitat urbano es
Planificar con fractales 83
determinante en los procesos de integración o exclusión de personas y grupos
sociales. Además, la urbe ha sido y es el escenario de la interculturalidad, de lo
multirracial, de la alteridad, que puede ser entendida y expresada de dos maneras
diametralmente opuestas: como el lugar de la coexistencia armoniosa de legados
provenientes de cada uno de los sujetos de la historia de un pueblo o como el
reducto de la exclusión, la segregación o el racismo. La ciudad es el producto
cultural más complejo elaborado por la sociedad en una construcción colectiva,
que en los casos de los centros históricos aporta además siglos de existencia y, por
lo tanto, una carga simbólica adicional. El progreso y la evolución de una sociedad
no solo se generan desde el bienestar material o institucional, sino desde las posi-
bilidades que esta sociedad ofrece a sus individuos para el desarrollo equitativo
de capacidades de creación y el goce de mundos simbólicos o para que fluya la
diversidad humana desde sus distintas manifestaciones culturales (Sen, 2004).
Cada vez más, lo urbano y lo social se mezclan, en la medida que la propia
diferenciación entre lugares y espacios de producción y consumo, y lugares y
espacios de convivencia, reproducción y cuidados, tienden a combinarse y a
difuminar sus fronteras. La proximidad se ha configurado como un factor que
ayuda a integrar las respuestas concretas a demandas que requieren abordajes
integrales. Los escenarios locales se configuran como espacios decisivos en el
bienestar individual y colectivo ante una agenda de actuaciones más compleja
y heterogénea.
Las ciudades tienen una responsabilidad especial en la transición hacia un
nuevo modelo de desarrollo urbano más sostenible socialmente que se plantee
los retos del cambio de era.
Un desarrollo disociado de su contexto humano y cultural es un crecimiento
sin alma (Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, 1997). Se trata de crear un
contexto urbano que reduzca la exclusión social y favorezca la convivencia entre
los grupos de personas con rentas, etnias, culturas y edades diferentes.
Que un espacio urbano sea socialmente integrador dependerá, en primer
lugar, de que exista una cantidad suficiente de habitantes que le aporte vida.
Una compacidad adecuada es uno de los primeros requisitos para asegurar esta
condición. En los tejidos dispersos existen espacios privados que cubren necesi-
dades fundamentalmente recreativas que en los barrios de ciudades compactas
se desarrollan habitualmente en espacios colectivos. Esto es condición necesaria
(pero no suficiente) para que los tejidos compactos tengan una buena vida social.
Una densidad de población adecuada, sumada a una buena mezcla de funciones
urbanas (residencia, equipamientos, trabajo, actividad terciaria, espacios de ocio,
etcétera) generará frecuentación y atracción y, por lo tanto, un aumento de las
interacciones espontáneas.
Salvador Rueda 84
Fomentar la diversidad y mixticidad de actividades que proporciona el modelo
de ciudad compacta y compleja es esencial para la convivencia. La proximidad
derivada de la compacidad favorece el contacto entre los grupos de personas; la
diversidad da idea de quién ocupa el espacio y de la probabilidad de establecer
intercambios y relaciones entre los componentes portadores de información
dentro de la ciudad.
Destinar un buen porcentaje del techo construido (por encima del 20%) a la
actividad económica contribuye a crear un buen número de puestos de trabajo
cercanos a la vivienda. Reducir los tiempos de desplazamiento proporciona más
tiempo libre al ciudadano.
El hecho de situar espacios terciarios en planta baja fomenta la ocupación
de la calle y una buena distribución de las actividades de proximidad, lo que
hace que todos, incluidas las personas con movilidad reducida, tengan los pro-
ductos de primera necesidad a su alcance. Las actividades económicas actúan
como espacios semipúblicos de encuentro —bares y restaurantes, tiendas de
alimentación, etcétera—, lo que provoca un efecto multiplicador en la creación
de redes de relación.
El espacio público presenta un mayor grado de complejidad que el espacio
privado, ya que en él se desarrollan actividades muy variadas. Como se ha espe-
cificado en el 4º Principio, se trata de liberar el máximo espacio público para el
ejercicio de todos los derechos ciudadanos: aquellos considerados imprescindibles
para la vida en la ciudad, como circular o comprar bienes básicos; y aquellos que
son facultativos, relacionados con actividades recreativas en general.
La propuesta para el espacio público se centra en tres aspectos: en primer
lugar, proporcionar espacio público en cantidad suficiente, diseñando un reparto
viario que priorice al peatón; en segundo lugar, destinar la mayor parte del espacio
liberado a la movilidad para el ejercicio de todos los usos y derechos que nos
hacen ciudadanos; y, en tercer lugar, aumentar el grado de habitabilidad de ese
espacio en la línea definida en el 5º Principio.
Las ciudades cuyos tejidos pueden ser utilizados por sus habitantes en cual-
quier momento del día o de la noche, sin miedo, suelen ser ciudades con una
determinada mezcla social.
La seguridad es otro aspecto de la calidad del espacio público. Frente a una
visión más formal del concepto de seguridad ciudadana, garantizado únicamente
por los cuerpos de seguridad, el Urbanismo Ecosistémico lo vincula, además,
con la ocupación constante del espacio urbano y su condición de espacio de
relación. En los espacios moderadamente densos y con actividad, especialmente
la de proximidad, se da una frecuentación continua. La interacción que allí se
produce con otras personas proporciona la seguridad que no se percibe en
Planificar con fractales 85
espacios vacíos y aporta una valiosa gestión del espacio público por parte de la
propia comunidad que lo habita.
La seguridad en el espacio público hace referencia a la integridad física y psi-
cológica de sus habitantes en un sentido amplio; así, el sentimiento de seguridad
también depende de la pacificación del tráfico que reduzca a cero el número de
accidentes de tráfico y que reduzca el impacto sobre la salud pública provocado
por el ruido y las emisiones contaminantes, o de la garantía de acceso a la vivienda
y a los servicios que responden a las necesidades básicas de los ciudadanos. Sin
embargo, el concepto de seguridad urbana en el siglo xxi toma forma, además,
alrededor de la exclusión y la estigmatización de las víctimas de la exclusión. En
este caso lo que se propone es el control del espacio público por parte de una
ciudadanía activa, que se siente protagonista de un espacio que ha hecho suyo.
Los equipamientos aportan los servicios necesarios para complementar la
habitabilidad urbana. El objetivo en este ámbito es conseguir que toda la pobla-
ción, independientemente de sus características sociodemográficas, tenga a su
disposición una dotación óptima y cercana de los equipamientos básicos de
salud, educativos, culturales, deportivos, etcétera.
La acción sobre la vivienda es el punto estratégico donde es necesario inter-
venir para asegurar la cohesión social de un territorio. El hecho de que exista
suficiente vivienda asequible adecuada a la renta de todos los grupos sociales
de la ciudad es una condición imprescindible para evitar la exclusión social. Se
propone destinar a vivienda protegida entre el 30% y el 50% de la nueva vivienda,
y hacerlo equilibrando la diversidad de regímenes de tenencia (compra y alquiler).
La diversidad de ciudadanía es la garantía para evitar una tendencia a la crea-
ción de guetos en los que se agrupan grupos homogéneos de habitantes. Para
garantizar la mezcla social de rentas, edades, etnias, etcétera, es conveniente
que la administración pública se haga con un porcentaje elevado de viviendas
en régimen de alquiler (en Austria es del 50%).
Además de proporcionar suficiente vivienda asequible, es necesario fomentar
el equilibrio del parque inmobiliario para obtener una adecuada mixticidad entre
los diferentes tipos de vivienda. Como indican determinadas políticas realizadas
en Europa en décadas anteriores (desarrollismo), una cantidad abundante de
vivienda asequible no es suficiente para evitar la exclusión social. Es más, si no
se gestiona adecuadamente, la vivienda protegida puede ser el instrumento para
fomentar la exclusión en lugar de evitarla, hecho del que existen numerosos
ejemplos en las ciudades de todo el mundo. Por ello se propone como condición
indispensable una mezcla de los diferentes tipos de vivienda: libre y protegida,
grande y pequeña, de compra y de alquiler, preferentemente en el mismo edi-
ficio, o si no en la misma manzana. Medidas como estas pretenden compensar
Salvador Rueda 86
la tendencia a concentrar la oferta pública de vivienda social en determinados
barrios. El hecho de asegurar que los diferentes grupos de población tienen las
necesidades de vivienda cubiertas y además en un mismo espacio es el punto
de partida para que, si se toman las medidas adecuadas, puedan establecerse
interacciones positivas entre ellos.
Los barrios antiguos de las ciudades han ido creando con el transcurso del
tiempo un tejido muy consolidado con un funcionamiento urbano muy satisfactorio
y más eficaz que los nuevos barrios construidos. La rehabilitación de vivienda
facilita que nuevos ocupantes puedan insertarse en lugares con dinámicas de
ciudad ya consolidadas en lugar de esperar a crearlas en los nuevos barrios. Por
otra parte, pensar los centros históricos en su dimensión cultural más amplia
es fundamental porque para su rehabilitación se debe tener en cuenta tanto lo
referido al patrimonio tangible como al intangible. Resulta imprescindible desa-
rrollar una estrecha relación entre el continente y los contenidos que garantice la
presencia social como portadora de costumbres, ritos, hábitos de vivir y convivir,
representantes de la esencia misma de lo diferente. La diversidad cultural es
aportada por la sociedad que es la principal productora de cultura; sin ciudadanos
no hay ciudad (Rodríguez, 2010).
Las políticas de rehabilitación deben poner especial atención para evitar
el fenómeno de la gentrificación y recuperar las áreas a rehabilitar no como
conjunto de edificios aislados sino como hábitat que incluya a los ciudadanos
y sus necesidades. El objetivo de estas operaciones no debe ser, en principio,
aumentar de manera exclusiva la renta media, sino mezclar en un mismo tejido
a población diferente.
Se propone destinar las plantas bajas de las viviendas a comercios y espacios
de uso comunitario que generan momentos de relación entre sus habitantes:
huertos o jardines comunitarios, aparcamiento de bicicletas y, en general, espacios
interiores que actúen como una continuidad de la calle.
Para limitar la exclusión social, el acceso a la ciudad con modos de transporte
alternativos al coche es fundamental. Se hace énfasis en la democratización de
la movilidad a partir del aumento de la eficacia de los modos de transporte más
económicos y al alcance de todos los grupos de edad: transporte público, bici-
cleta y a pie. Se pretende aumentar, por lo tanto, las posibilidades de moverse
de toda la población, independientemente de su edad y nivel de renta. Todos
deben tener acceso a la ciudad y sus servicios con modos alternativos al vehículo
privado. Potenciar la movilidad a pie, a la vez que restringe la ocupación que el
coche realiza sobre el espacio público, tiene consecuencias muy positivas sobre
este. La movilidad a pie es la que mejor fomenta las relaciones humanas, la que
da más vida a la calle, la que practican todos los ciudadanos.
Planificar con fractales 87
El hecho de que la red verde y azul de una ciudad incluya diferentes hábitats
para la vegetación y los animales proporciona matices diferentes en el contacto
de las personas con la naturaleza: parques urbanos, hábitats húmedos, agrícolas,
forestales, etcétera. En cada hábitat se desarrollan escenarios de relación entre los
ciudadanos, que potencian el encuentro entre personas con diferentes intereses:
niños, mayores, jóvenes, etcétera.
Es conveniente reservar espacios de suelo agrícola (huertos urbanos) para
las unidades familiares del territorio y gestionarlos de forma comunitaria y que
aporte un valor añadido al espacio público. Es muy conocido el papel socialmente
estructurador de estos lugares (community gardens). La creación de espacios
verdes en los interiores de manzana y la gestión de estos de forma comunitaria
es una alternativa a los condominios y proporciona más espacio público para
la ciudadanía.
En relación con los flujos metabólicos, la idea central es garantizar el suministro
de los recursos suficientes para toda la población y a un precio que no excluya
a nadie por razón de renta, siempre que se practique un consumo responsable.
Este concepto incluye las necesidades fundamentales, pero excluye los consumos
suntuarios y, por lo tanto, su gestión penaliza el sobreconsumo. Se trata de pro-
mover un consumo de recursos que, yendo más allá de los intereses individuales,
incluya los intereses colectivos y la responsabilidad que tenemos de asegurar el
futuro. Para ello, se propone establecer un régimen basal energético y de agua
que permita el acceso de todos a estos recursos a precios mínimos. Se trata de
definir la energía y el agua mínimos imprescindibles para tener una vida digna
sin despilfarro de recursos.
Cuando se trabaja para conseguir un «nivel de vida digno» se debe tener en
cuenta, además de los flujos metabólicos, el conocimiento y el disfrute de la
cultura de los individuos y de la sociedad y de qué manera el gobierno les presta
atención, pues con ello se garantiza el desarrollo del patrimonio intangible y crece
el sentido de identidad y apropiación. La evolución hacia una vida más consciente
tiende a reducir los niveles de necesidades materiales y, obviamente, reduce el
consumo de bienes prescindibles. La comunidad internacional tiene que trabajar
para construir sociedades inclusivas y diversas culturalmente si quiere erradicar
la pobreza (pnud, 2004).
La gestión de los residuos también puede tener aspectos que fomenten la
relación entre los habitantes del barrio/supermanzana. Se plantea una gestión
comunitaria del compostaje de la fracción orgánica, con compostadores comu-
nitarios. El compost obtenido debe tener como destino preferente los huertos o
jardines comunitarios, y también puede utilizarse en los espacios verdes urbanos,
lo que contribuye a que el ciudadano valore su utilidad social.
Salvador Rueda 88
Es conveniente disponer de un equipamiento (centro ambiental) donde se
lleven a cabo actividades en torno a los residuos, como campañas de prevención,
mercado de intercambio de productos de segunda mano o un taller de reparación
de muebles o electrodomésticos. Este tipo de actividades son un ejemplo de la
utilidad de los equipamientos como lugares de encuentro, pero en este caso alre-
dedor de los residuos, el consumo responsable y el cambio de los estilos de vida.
La tecnología por sí misma es una herramienta que no aumenta necesariamente
la inclusión social. De hecho, el uso de las nuevas tecnologías puede suponer un
nuevo mecanismo de exclusión entre los que tienen acceso a ellas y los que no
(la llamada brecha digital).
Aprovechar la web social como espacio de interacción virtual entre ciuda-
danos, entidades y administraciones, facilitar el acceso de los ciudadanos a
la información, al intercambio de conocimientos y, con ello, a los procesos de
debate y decisión, son mecanismos para democratizar la ciudad avanzando en
los procesos de decisión colectiva, en los que las tic tienen un papel central.
Habilitar espacios de acceso a internet en equipamientos o en determinados
puntos del espacio público —por ejemplo, las paradas de transporte público—
puede ayudar a universalizar el acceso a las tic. A partir de eso puede trabajarse
el siguiente paso: estimular los mecanismos de participación en los asuntos
públicos mediante las tic, lo que supone un avance democrático (sin exclusiones)
en la sociedad del conocimiento.
Planificar con fractales 89
14
Acceso universal
a la vivienda en edificios
más sostenibles 18
La edificación nace de la necesidad del establecimiento de las condiciones ambien-
tales y sociales adecuadas para acoger actividades humanas en un espacio deter-
minado y, por lo tanto, de la consecución de la habitabilidad. El establecimiento y
el mantenimiento en el tiempo de esas condiciones requieren el uso de recursos
de muy diverso tipo y en un amplio abanico de actividades, lo que conecta la habi-
tabilidad, como una necesidad humana y social a satisfacer, con la sostenibilidad.
Por otra parte, la vivienda —que supone más del 80% de la edificación— consti-
tuye no solo un derecho fundamental por suponer la satisfacción de una necesidad
primaria, sino también un factor determinante en la organización social por ser el
elemento básico del medio urbano y, por lo tanto, de la estructuración espacial de
la sociedad. Esa estructuración espacial tiene, de nuevo, consecuencias en el uso
de los recursos en esa sociedad, así como consecuencias en numerosos aspectos
relacionados con su cohesión. Es por eso que los problemas que inciden hoy día
en la insostenibilidad de la edificación no se relacionan tan solo con cuestiones
específicas de ese ámbito, sino que afectan aspectos de mayor escala.
Las causas generadoras de los conflictos de la edificación actual con la soste-
nibilidad provienen en buena medida de:
a. la pérdida de peso del valor del territorio como infraestructura productiva
frente a su valor como suelo, como mero soporte físico de actividades y,
local en el ámbito de la edificación, 2012.
especialmente, como soporte de la edificación;
El libro verde de sostenibilidad urbana y
[18] Ver Albert Cuchí y Salvador Rueda,
b. la segregación espacial de las actividades merced al sistema social de movili-
dad basado de forma preeminente en el automóvil privado;
c. la sustitución de los sistemas tradicionales de obtención de la habitabilidad
por materiales y sistemas dependientes del uso de cantidades de recursos
cada vez mayores.
Aunque mantenidas las tres causas por el uso conspicuo de energía propio de nuestro
sistema técnico industrial, son, hasta cierto punto, independientes unas de otras, más
allá de que se potencien entre ellas y requieran acciones diferentes para afrontarlas.
Salvador Rueda 90
La utilidad de la edificación, su función social y, por lo tanto, lo que justifica
el uso de los recursos que utiliza, es la consecución de la habitabilidad. No tiene
sentido plantearse una «edificación sostenible» si no se garantiza ese derecho, si
no puede extenderse a todos, y en unas condiciones dignas, la obtención de un
alojamiento socialmente aceptable. Paralelamente y con el fin de cumplir con el
13er Principio, es conveniente diversificar los programas de vivienda y proveer una
cantidad significativa de vivienda protegida que fomente el equilibrio del parque
inmobiliario mezclando la vivienda según tipología (libre, protegida) y régimen
de tenencia. Es necesario, también, localizar la vivienda protegida en lugares con
buena accesibilidad a los equipamientos, espacios verdes y redes de transporte.
El principal capital para una edificación sostenible es la construcción ya
existente, tanto por el ahorro de recursos que supone su utilización y renovación
frente a su sustitución por edificación nueva como por la integración que supone
la construcción tradicional en estrategias de uso del suelo más compatibles con
la matriz biofísica existente y su potencial sostenibilista. A su vez, la edificación
tradicional supone ejemplos de modos de habitar que son alternativas —a menudo
más eficientes— a la vivienda convencional actual en el momento de adaptarse a
las necesidades de habitación de los nuevos colectivos urbanos. Reinterpretar la
edificación existente, reutilizándola y renovándola con criterios de eficiencia en
el uso de recursos, es un objetivo ineludible en cualquier estrategia que quiera
acceder a una edificación más sostenible. En este sentido, es básico potenciar la
vivienda social, no a partir de nuevas promociones, sino mediante la reutilización
de viviendas desocupadas o secundarias promoviendo la rehabilitación y reutili-
zación del patrimonio construido.
El uso del territorio en un modelo ecosistémico implica recuperar su capacidad
de aportar recursos de forma renovable mediante el aprovechamiento de sus
características geográficas, geológicas y bioclimáticas. Los sistemas tradicionales
de gestión de recursos habían interpretado en gran medida las posibilidades del
territorio para organizar una matriz biofísica de la que obtenían gran parte de
sus recursos, y lo hacían de una forma sostenible. La edificación, por su relación
directa con el territorio, debe disponerse de forma que reconozca, reinterprete
y aproveche la matriz biofísica existente como la fuente de los recursos que pre-
cisa: agua, energía y, también, materiales. El respeto por la matriz biofísica del
territorio debe suponer el establecimiento de limitaciones a la edificación en un
concepto sostenibilista, tanto para evitar su destrucción o la de sus elementos más
significativos como por entender que debe nutrirse de ella, que la capacidad de
obtención de los recursos de ese territorio define la cantidad de edificación que
puede soportar. Elevar la demanda de recursos para la habitabilidad por encima
de lo que puede procurar la matriz biofísica debe justificarse y, en cualquier caso,
Planificar con fractales 91
complementarse con las acciones precisas para compensar los impactos gene-
rados por la obtención de esos recursos.
La necesidad psicológica, cultural y social que tenemos de relación con el
medio natural adquiere, en la perspectiva sostenibilista, un renovado aspecto
productivo en tanto la biosfera se revela como una inestimable herramienta de
producción de servicios urbanos —calidad del aire, confort térmico de los espacios
urbanos y de las edificaciones, paisaje, producción de alimentos, etcétera—, pero
también se hace necesaria la transformación de los tejidos urbanos en elementos
de conexión entre los restos dispersos de zonas rurales que han quedado como
islas en el mar metropolitano. El medio urbano debe disponer de una estrategia
de relación con el medio rural en el que la edificación debe jugar un papel esencial
como soporte físico de los elementos de esta carta: fachadas y cubiertas verdes,
patios interiores, etcétera, que deben ser diseñados en función de sus necesidades.
El espacio público es el lugar diferencial del hecho urbano. La edificación
sostenible debe tener, como uno de sus fines básicos, ayudar a la conformación
de un espacio público de calidad donde puedan producirse los intercambios que
hacen de la vida urbana una referencia de la calidad de vida por las posibilidades
de mejora que ofrece a las personas. Mejorar la habitabilidad del espacio público
revaloriza las viviendas y locales de los barrios en dificultad, aunque deben evi-
tarse operaciones que conlleven un proceso de gentrificación.
La dispersión por el territorio de las actividades —favorecidas por el modelo de
movilidad dominante— es una de las causas de la degradación de la habitabilidad
de aquellos que ven restringidas sus posibilidades de acceso a esa movilidad. Pero
una necesaria reagrupación de las actividades no se producirá sin una reflexión
que, por una parte, recomponga los programas que acogen esas actividades para
preparar su articulación en unidades más complejas y, por otra parte, prepare
los modelos de edificación que permitan acoger ese reagrupamiento de forma
funcionalmente aceptable.
Ajustar la oferta de viviendas a las diferentes necesidades de habitación que la
vida urbana genera es una condición necesaria para permitir el acceso de todos a la
vivienda y para ajustar la cantidad de recursos precisa para proveer la habitabilidad.
Disponer de una oferta de tipos de viviendas adecuada, y de unas posibilidades de
cambio y de acceso pertinentes, es un objetivo ineludible para una edificación sostenible.
La sociedad de la información es el modelo de la sociedad del futuro o, al
menos, por el que vale la pena apostar y, con toda probabilidad, la única forma
de acceder a una sociedad sostenible sin una merma inaceptable de la calidad
de vida de las personas. En un modelo de edificación sostenible, la adecuación
de la vivienda a las necesidades de creación y de acceso para todos a la sociedad
de la información debe ser un objetivo básico.
Salvador Rueda 92
15
Dotación y distribución
equilibrada
de equipamientos
Se entiende por equipamiento el conjunto de dotaciones que la comunidad estima
imprescindibles para el funcionamiento de la estructura social, coincidiendo con
aquellas que requieren carácter público. El objetivo es conseguir que toda la
población, independientemente de sus características sociodemográficas, tenga
a su disposición una dotación óptima de equipamientos. Así pues, la propuesta
se centra en proporcionar los equipamientos públicos necesarios para satisfacer
las necesidades (educación, salud, deporte, cultura, etcétera) de los habitantes
del territorio en cuestión, contribuyendo, a la vez, a la mejora general de la
dotación de la ciudad.
Además de la dotación, es necesario distribuirlos de forma adecuada. La
distribución de los equipamientos en el territorio debe hacerse de forma que
cualquier persona, yendo a pie, los tenga en un radio de cinco a diez minutos,
condición necesaria para garantizar la accesibilidad de cualquier grupo social. Una
distribución equilibrada en el territorio fomenta que en un espacio de proximi-
dad se sitúen diferentes equipamientos, lo que multiplica su intensidad de uso.
Es necesario entender los equipamientos como lugares de encuentro como
nodos de complejidad social, derivada del hecho de que sus usuarios son personas
muy diversas. Si los equipamientos responden a la vez a las demandas de varios
grupos de población, esta característica se potencia.
Como consecuencia de este poder atractor, los equipamientos y, por exten-
sión, el espacio público que los rodea son piezas clave en los flujos de movilidad
de la ciudad. La calidad de uso de un equipamiento viene dada también por su
posición dentro de la trama urbana y la calidad del espacio público sobre el cual
se sitúa, de manera que una disposición adecuada de los espacios existentes en
torno a los equipamientos públicos multiplica su valor como lugares de encuentro.
Es importante entender los equipamientos como restauradores sociales
de la vulnerabilidad de determinados colectivos. Los equipamientos generan
Planificar con fractales 93
mecanismos de integración social a partir de satisfacer las necesidades de grupos
sociales con diferente nivel de exclusión.
Además de satisfacer una determinada necesidad social, determinados
equipamientos tienen un papel estructurador en la configuración de la ciudad.
Aportan un valor añadido al espacio ciudadano, que de esta manera es capaz de
generar elementos identitarios y, por lo tanto, de influir sobre los sentimientos
de identificación con un lugar concreto y en la vertebración del espacio que
percibe la comunidad.
Salvador Rueda 94
interrelación e interdependencia de los
contiene la definición de ecosistema.
principios del urbanismo ecosistémico
tiene aquí un sentido similar al que
[21] El sistema de restricciones
Como se indicó, la ciudad es un sistema de proporciones. Los principios aquí
expuestos están interrelacionados de manera íntima creando un sistema de equi-
librios dinámicos entre ellos. Solo se alcanza la maximización de los principios y
objetivos intencionales aquí expuestos cuando se alcanza el equilibrio. Como en
cualquier sistema complejo, la interrelación genera procesos de retroalimentación
que denotan la interdependencia de los principios entre sí. Cuando un principio
manifiesta flaqueza, su debilidad arrastra al desequilibrio a los principios con los
que tiene mayor relación. La interdependencia entre los principios es el funda-
ahorquillados de referencia determina si
el individuo está en equilibrio (enfermo)
con los valores máximos, mínimos o
mento de la aproximación sistémica.
indicadores para determinar el grado
de equilibrio ecosistémico19
El modelo urbano y los principios y objetivos propuestos fijan la base intencional.
o no.
El grado de cumplimiento de cada uno de los principios se conoce creando un
sistema de indicadores que cuantifiquen y objetiven las intenciones expresadas.
comparación de los resultados obtenidos
Para su evaluación, los resultados obtenidos se comparan con unos valores máxi-
[20] El sistema de evaluación se asemeja
et al. (2012). Certificado del Urbanismo
Ecosistémico. Barcelona: BCNecologia.
mos, mínimos o ahorquillados20 de referencia que determinan si el sistema está
a un análisis de sangre, en el que la
equilibrado o no, si nos acercamos o nos alejamos del sistema de proporciones
adecuado. Los valores de referencia que se proponen constituyen el sistema de
restricciones21 de la planificación ecosistémica.
Los valores obtenidos para las variables del sistema de indicadores (restrictores),
ya sea para las propuestas de actuación en nuevos desarrollos urbanos como en
tejidos consolidados, indican el grado de equilibrio ecosistémico del área analizada y,
también, el grado de acomodación a los principios y al modelo urbano intencional.
El número de variables del sistema de restrictores será ligeramente distinto
si el análisis se realiza para tejidos existentes o para nuevos desarrollos. La infor-
indicadores aquí incluidos se encuentra
principios del Urbanismo Ecosistémico.
en Rueda, S., Cormenzana, B., Vidal, M.
mación en los tejidos existentes es mayor para algunos aspectos de la realidad
[19] Indicadores para cuantificar los
La metodología de cálculo de los
urbana. Por otra parte, el análisis puede hacerse a escalas distintas que abarquen
la ciudad entera o áreas con pocas hectáreas. De hecho, los valores de referencia
establecidos para los indicadores tienen en una superficie de 16/20 ha el área de
referencia, ya que es el ecosistema urbano mínimo capaz de integrar el conjunto
de principios propuestos.
Planificar con fractales 95
Eje Compacidad y funcionalidad Complejidad
1 2 3 4 5 6 7 8
Hiperconectividad
Verde vs. Asfalto
Complejidad vs.
Descompresión
vs. Compresión
Simplificación
vs. Dispersión
Habitabilidad
Accesibilidad
vs. Movilidad
en el espacio
Compacidad
Ciudadano
Principio
vs. Peatón
público
privada
Compacidad
1 vs. Dispersión
-
Descompresión
2 vs. Compresión
-
Accesibilidad
3 vs. Movilidad -
privada
Ciudadano
4 vs. Peatón
-
Habitabilidad
5 en el espacio -
público
Complejidad vs.
6 Simplificación
-
7 Hiperconectividad -
8 Verde vs. Asfalto -
Autosuficiencia
9 vs. Dependencia
energética
Autosuficiencia
10 hídrica
RRR vs.
11 Despilfarro
materiales
Adaptación
12 y mitigación
cambio climático
Cohesión social
13 vs. Segregación
Acceso univ. a la
14 vivienda en ed.
sostenibles
Dotación y
15 distribución
equipamientos
Salvador Rueda 96
9
Autosuficiencia
-
vs. Dependencia
energética
Eficiencia
10
Autosuficiencia
-
hídrica
Planificar con fractales
11
RRR vs.
-
Despilfarro
materiales
12
Adaptación y
-
mitigación cam-
bio climático
13
Cohesión social
-
vs. Segregación
14
Cohesión social
Acceso univ. a la
-
vivienda en ed.
sostenibles
15
Dotación y
-
distribución
equipamientos
97
con base en
en equilibrio.
BCNecologia.
del Urbanismo
sí cuando están
Fig. 15. Relación
Ecosistémico entre
entre los principios
Fuente: reelaborado
Peso Indicadores
01 Densidad de viviendas 100 viv./ha
02 Compacidad absoluta 5m
03 Compacidad corregida 10 m 50 m
04 Espacio de estancia por habitante 10 m2/hab. 15 m2/hab.
05 Modo desplazamiento población Viajes vehículo privado <15% <25%
06 Proximidad red transporte alternativo Población servida 75% 100%
07 Espacio peatonal y/o de convivencia 60% 75%
08 Proximidad aparcamiento bicicletas Población servida 75% 100%
25% 09 Aparcamiento vehículos fuera calzada Plazas fuera de calzada 75% 90%
10 Puntos recarga vehículo eléctrico Puntos fuera de calzada 75% 90%
11 Autocontención laboral 50% 75%
12 Calidad del aire <40 µg/m3
13 Confort acústico <65 dB (A)
14 Confort térmico -50 W/m2 50 W/m2
15 Accesibilidad red viaria aceras >1,8 m aceras >2,5 m
16 Índice habitabilidad espacio público >65 puntos >85 puntos
17 Índice diversidad urbana 4 bits 5 bits
18 Densidad de personas jurídicas 25 activ./ha 50 activ./ha
19 Mezcla de usos Sup. no residencial 20% 25%
20 Actividades densas en conocimiento 10% 20%
25% 21 Continuidad espacial y funcional calle Tramos de calle interacción alta 25% 50%
22 Índice biótico del suelo 15% 30%
23 Espacio verde por habitante 5 m2/hab. 10 m2/hab.
24 Proximidad a espacios verdes Población servida 75% 100%
25 Dotación de arbolado viario Tramos de calle con dotación adecuada 75% 100%
26 Consumo energético residencial kWh/m2/año <55 <65
27 Consumo energético servicios kWh/m2/año <105 <210
28 Consumo energético alumbrado público kWh/m2/año <4 <2,5
29 Autosuficiencia energética eerr1 50% 100%
30 Emisiones gases efecto invernadero Reducción 2050 100% 80-95%
25% 31 Consumo de agua potable Uso doméstico <70 lpd <100 lpd
32 Aguas residuales tratadas Volumen tratado en planta 75% 100%
33 Suficiencia hídrica 20% 40%
34 Generación de residuos por habitante Kg/hab. y día <1,35 <1,5
35 Recogida separada bruta 50% 65%
36 Cierre de ciclo de materia orgánica 30% 50%
37 Índice segregación envejecimiento población <10% <25%
38 Índice segregación población extranjera <10% <25%
39 Índice segregación titulados superiores <10% <25%
40 Distribución territorial y género rfd2 <10% <25% Población se desvía >25% media ciudad
25% 41 Índice sintético desigualdad social <10% <25% Población se desvía >25% media ciudad
42 Proximidad a equipamientos básicos Población servida 75% 100%
43 Dotación a equipamientos básicos Dotación (m2s/hab.) 75% 100%
44 Vivienda protegida 15% 30%
45 Función guía de la sostenibilidad Eficiencia urbana (E/nH) <10 <20
Fig. 16. Indicadores de evaluación de los principios del Urbanismo Ecosistémico 1 eerr: Energías renovables
(reelaborado con base en Rueda, Cormenzana, Vidal et al., 2018). 2 rfd: Renta Familiar Disponible
Salvador Rueda 98
La planificación urbanística suele contar con un documento normativo que
fija los parámetros y condicionantes que guían la transformación del territorio a
urbanizar. Los estándares y condicionantes proceden de marcos normativos de
escala y naturaleza distintas, con variables que son de carácter eminentemente
social y económico. Para abordar los nuevos retos es necesario cambiar el enfo-
que y los parámetros de referencia que, sin olvidar algunas de las variables del
urbanismo ortodoxo, den cobertura a los criterios de la sostenibilidad en la era
de la información.
Del mismo modo que el planificador diseña un masterplan que garantice
una determinada superficie de verde por habitante y otros condicionantes, el
Urbanismo Ecosistémico establece cuarenta y cuatro parámetros que condicionan
la planificación para conseguir que el sistema de proporciones sea el «adecuado».
El cálculo de los indicadores define, además, la contribución que hacen los
proyectos desarrollados aplicando los principios del Urbanismo Ecosistémico al
grado de reducción de las disfunciones y las incertidumbres actuales.
integración del modelo urbano,
los principios del urbanismo
ecosistémico y el sistema de evaluación
La figura 16 sintetiza la integración de los distintos componentes del modelo
urbano y el Urbanismo Ecosistémico. Como se ha indicado, el modelo urbano
compacto en su morfología, complejo en su organización, eficiente metabóli-
camente y cohesionado socialmente se llena de contenido con la aplicación de
los quince principios del Urbanismo Ecosistémico. El sistema de indicadores
establecerá cuán compacto, complejo, eficiente y cohesionado socialmente es
el modelo y, a la vez, el equilibrio del sistema de proporciones.
Planificar con fractales 99
Mapa conceptual del urbanismo ecosistémico
Modelo de ciudad más sostenible
Ejes Ámbitos Principios
1. Compacidad vs. Dispersión
Ocupación del suelo
2. Descompresión vs. Compresión
3. Accesibilidad vs. Movilidad privada
Compacidad y funcionalidad Movilidad y servicios
4. Ciudadanía vs. Personas peatonas
Espacio público y habitabilidad 5. Habitabilidad en el espacio público
6. Complejidad vs. Simplificación
Organización urbana
7. Hiperconectividad
Complejidad
Espacios verdes y biodiversidad 8. Verde vs. Asfalto
9. Autosuficiencia vs. Dependencia
10. Autosuficiencia hídrica con recursos cerca-
nos y renovables
Eficiencia Metabolismo urbano
11. Reducción, reutilización y reciclaje vs.
Despilfarro
12. Adaptación y mitigación del cambio
climático
13. Cohesión social vs. Exclusión social
14. Acceso universal a la vivienda en edificios
Cohesión social Cohesión social más sostenibles
15. Dotación y distribución equilibrada
de equipamientos
Salvador Rueda 100
Peso Indicadores
01 Densidad de viviendas 100 viv./ha
02 Compacidad absoluta 5m
03 Compacidad corregida 10 m 50 m
04 Espacio de estancia por habitante 10 m2/hab. 15 m2/hab.
05 Modo desplazamiento población Viajes vehículo privado <15% <25%
06 Proximidad red transporte alternativo Población servida 75% 100%
07 Espacio peatonal y/o de convivencia 60% 75%
08 Proximidad aparcamiento bicicletas Población servida 75% 100%
25% 09 Aparcamiento vehículos fuera calzada Plazas fuera de calzada 75% 90%
10 Puntos recarga vehículo eléctrico Puntos fuera de calzada 75% 90%
11 Autocontención laboral 50% 75%
12 Calidad del aire <40 µg/m3
13 Confort acústico <65 dB (A)
14 Confort térmico -50 W/m2 50 W/m2
15 Accesibilidad red viaria aceras >1,8 m aceras >2,5 m
16 Índice habitabilidad espacio público >65 puntos >85 puntos
17 Índice diversidad urbana 4 bits 5 bits
18 Densidad de personas jurídicas 25 activ./ha 50 activ./ha
19 Mezcla de usos Sup. no residencial 20% 25%
20 Actividades densas en conocimiento 10% 20%
25% 21 Continuidad espacial y funcional calle Tramos de calle interacción alta 25% 50%
22 Índice biótico del suelo 15% 30%
23 Espacio verde por habitante 5 m2/hab. 10 m2/hab.
24 Proximidad a espacios verdes Población servida 75% 100%
25 Dotación de arbolado viario Tramos de calle con dotación adecuada 75% 100%
26 Consumo energético residencial kWh/m2/año <55 <65
27 Consumo energético servicios kWh/m2/año <105 <210
28 Consumo energético alumbrado público kWh/m2/año <4 <2,5
29 Autosuficiencia energética eerr1 50% 100%
30 Emisiones gases efecto invernadero Reducción 2050 100% 80-95%
25% 31 Consumo de agua potable Uso doméstico <70 lpd <100 lpd
32 Aguas residuales tratadas Volumen tratado en planta 75% 100%
33 Suficiencia hídrica 20% 40%
34 Generación de residuos por habitante Kg/hab. y día <1,35 <1,5
35 Recogida separada bruta 50% 65%
36 Cierre de ciclo de materia orgánica 30% 50%
37 Índice segregación envejecimiento población <10% <25%
38 Índice segregación población extranjera <10% <25%
39 Índice segregación titulados superiores <10% <25%
40 Distribución territorial y género rfd2 <10% <25% Población se desvía >25% media ciudad
25% 41 Índice sintético desigualdad social <10% <25% Población se desvía >25% media ciudad
42 Proximidad a equipamientos básicos Población servida 75% 100%
43 Dotación a equipamientos básicos Dotación (m2s/hab.) 75% 100%
44 Vivienda protegida 15% 30%
45 Función guía de la sostenibilidad Eficiencia urbana (E/nH) <10 <20
Fig. 17. Relación entre el modelo urbano, los principios del Urbanismo Ecosistémico 1 eerr: Energías renovables
y los indicadores de evaluación (reelaborado con base en Rueda, 2022). 2 rfd: Renta Familiar Disponible
Planificar con fractales 101
La supermanzana,
base del modelo
funcional y urbanístico
del urbanismo
ecosistémico
designa algo que va más allá de la
[23] El término supermanzana
reunión de varias manzanas.
Como se ha expuesto más arriba, los grandes proyectos de planificación han
buscado resolver de manera intencionada los retos (disfunciones e impac-
tos) de su época con la formulación de una célula urbana. Por ejemplo, en
Barcelona, Cerdà y Le Corbusier propusieron las suyas. La de Cerdà22 se hizo
realidad en el Eixample y la de Le Corbusier no (se hizo realidad, por ejemplo,
octogonal de 113,3 x 113,3 m era la célula
en la ciudad india de Chandigarh). En ambos casos las células propuestas, por
que incluía los parámetros constituti-
de este papel a la vivienda. La pastilla
vos de la lógica interna de su plan.
repetición, conformaban un mosaico que se convertía en modelo urbanístico
incluyendo en cada una de ellas las variables que definían el modelo. Veamos
las características y las variables que incluye la «célula urbana», base del
Urbanismo Ecosistémico.
Una de las características del concepto de ecosistema es su escalabilidad. Si la
ciudad es un ecosistema, ¿cuál es el ecosistema mínimo urbano capaz de acoger e
integrar, de manera sistémica, los principios y objetivos del Urbanismo Ecosistémico?
Se trata de saber, pues, cuál es el ecosistema urbano mínimo que es capaz
de alcanzar los valores deseables para el conjunto de indicadores (restrictores)
[22] Después de un profundo análisis,
espacio que queda entre vías) el papel
Cerdà asignó a la intervía (manzana o
ción de la nueva ciudad, desplazando
que aseguran los equilibrios urbanos establecidos en el Urbanismo Ecosistémico.
de molde principal en la estructura-
Este ecosistema mínimo se convierte en la unidad básica —el fractal— de este
nuevo urbanismo y lo denominaremos «supermanzana».23
En los nuevos desarrollos urbanos, la repetición del ecosistema mínimo urbano
garantiza la consecución de los principios y objetivos y se convierte en la base
del modelo funcional y urbanístico del Urbanismo Ecosistémico.
Los parámetros y valores deseables para una supermanzana tipo se describen
en la figura 18.
Salvador Rueda 102
Parámetros Valores Unidad
Morfología y Densidad de viviendas >100 viviendas/ha
estructura urbana
Densidad de población >250 habitantes/ha
Compacidad absoluta >5 metros
Edificabilidad bruta >1,5 m2c/m2s
Espacio construido 50-60 m2c/habitante
Compacidad corregida 10-50 metros
Espacio público de uso ciudadano 10-20 m2/habitante
Movilidad Reparto modal (viajes en vehículo privado) <10 %
sostenible
Espacio viario peatonal/usos compartidos >75 %
Espacio viario motorizado <25 %
Proximidad a transporte alternativo <300 metros (parada de bus y carril bici)
Espacio público Calidad del aire (exposición contaminantes) 100 % población (valor límite oms -μg/m3-)
habitable
Calidad acústica (exposición ruido) >75 % población (<65 dB(A) diurno)
Radiación solar (horas de sol calle) 1,7-2,4 horas/día (promedio meses desfavorables)
Accesibilidad del viario 100 % calles accesibles
Índice de habitabilidad en el espacio público >75 % (puntos ihep)
Complejidad Índice de diversidad urbana 6 bits de información
urbana
Equilibrio de usos (% sup. terciaria) 30 %
Densidad de actividades >25 actividades/ha
nH 2.880 -
nH @ 700 -
Espacios verdes Espacio verde 9 m2/habitante
y biodiversidad
Índice biótico del suelo 30 %
Consumo energético total 20,6 GWh/año
Autosuficiencia energética 100 % en régimen basal
Metabolismo Consumo hídrico total <104 lpd (consumo optimizado)
urbano
Autosuficiencia hídrica 100 % fuentes locales
Generación de residuos 1,05 Kg/hab. y día
Cambio climático (emisiones (O, anuales) 6.230 t CO2/año (régimen basal)
Cohesión social Equipamientos básicos 1,8 m2/habitante
Vivienda protegida 30-50 % (gradación); 15-25 % alquiler público
Mezcla de personas (rentas, edades, <10 % índice segregación
procedencia)
Eficiencia Función guía de la sostenibilidad (E/nH) <10 -
Fig. 18. Parámetros y valores del Urbanismo Ecosistémico para una supermanzana
tipo. Fuente: reelaborado con base en BCNecologia.
Planificar con fractales 103
Los valores incluidos para la caracterización de la supermanzana tipo se
extrajeron del análisis de multitud de ellas en tejidos urbanos y ciudades distintas.
Son, sobre todo, valores de referencia. Una vara de medir.
Los parámetros seleccionados y sus valores permiten alcanzar los principios y
objetivos enunciados. Los valores propuestos son interdependientes y cada uno
de ellos condiciona un rango de valores máximo o mínimo del resto. Cuando se
encuentran en el rango óptimo entran en resonancia y se establecen los equili-
brios dinámicos del sistema de proporciones urbano.
Los valores propuestos plasman la lógica interna del Urbanismo Ecosistémico
y empiezan a cobrar sentido en el ecosistema urbano mínimo de unas 16/20 ha
que, replicándose en red, se constituye en modelo urbanístico y permite dar
sentido al modelo urbano compacto, complejo, eficiente metabólicamente y
cohesionado socialmente.
En resumen, la supermanzana se convierte en un ecosistema con un conjunto
de restrictores cuantificados que lo definen y que definen, a su vez, los equilibrios
interdependientes y sistémicos de los elementos relacionados. Cuando se alcan-
zan los valores propuestos, se cumple la mayoría de los principios y objetivos del
Urbanismo Ecosistémico para ese ecosistema urbano, que cobra su verdadero
sentido cuando, por replicación, se extiende por todo el sistema urbano, y son
las redes de transporte en superficie, que imponen su lógica de interconexión,
la punta de lanza que marca el terreno de cada réplica.
La supermanzana se comporta como un fractal, es decir, como una célula que
tiene en su seno el código genético del Urbanismo Ecosistémico.
Las supermanzanas en su despliegue por el sistema urbano se diferen-
cian entre ellas por su contenido en equipamientos, superficie verde, plazas,
etcétera, e incluso pueden especializarse. En cualquier caso, todas ellas
procuran alcanzar los valores del sistema de restrictores (indicadores) del
Urbanismo Ecosistémico.
La experiencia demuestra que los valores propuestos se consiguen para
morfologías urbanas distintas y para territorios con características geográficas,
culturales y socioeconómicas diferentes.
Para nuevos desarrollos es relativamente sencillo plasmar formalmente el
sistema de restrictores y la lógica interna del nuevo urbanismo.
En el caso de la regeneración urbana, las supermanzanas que parten de unos
valores para los indicadores distintos de los valores deseables se modificarán
intencionadamente para que se acerquen a los valores deseables mediante la
planificación urbanística y/o la planificación sectorial: movilidad, biodiversidad,
económica, vivienda, medioambiental, etcétera.
Salvador Rueda 104
¿cuál es la célula urbana del nuevo urbanismo?
¿qué tamaño y qué componentes son los necesarios
para abordar los retos de la sociedad actual?
¿para qué escala es válida?
El Urbanismo Ecosistémico propone las supermanzanas como base del nuevo
modelo funcional y urbanístico de las ciudades.
La supermanzana cuenta con unas dimensiones de unas 16/20 ha24 e incorpora
de manera equilibrada los principios y objetivos del Urbanismo Ecosistémico.
Viene definida por una periferia que integra el conjunto de redes de transporte
valar a pie una manzana de 100 m de lado.
(su velocidad es varias veces superior a la
velocidad del peatón) es similar a circun-
de superficie.25 La extensión de las redes de transporte conforma un mosaico de
supermanzanas que alcanza la totalidad del sistema urbano, ya sea en un nuevo
desarrollo urbano o en una ciudad ya existente.
La supermanzana juega un papel similar a las células urbanas que en su día
propusieron Cerdà en su Plan de Ensanche de Barcelona (propuso una intervía
de 113,3 x 113,3 m) o Le Corbusier en el Plan Macià de Barcelona (intervías —que
denominaba redents— de 400 x 400 m). Las supermanzanas juegan un rol
parecido, con unas reglas de juego distintas que buscan abordar los retos de las
ciudades actuales.
[25] Con estas dimensiones, el tiempo de
circunvalar la supermanzana en coche
supermanzana no sean los deseados.
existentes los indicadores para cada
Cerdà 1859 Cerdà 1863 Pla Macià Eixample actual Eixample superilles
Fig.19. Evolución de las intervías en Barcelona: la manzana de Cerdá de 1859; la
combinación de manzanas de 1863; el sector de Le Corbusier; el ensanche actual
y las supermanzanas (superilles en catalán) del Urbanismo Ecosistémico. Fuente:
BCNecologia.
[24] Superficie de la supermanzana tipo.
siones pueden ser menores y mayores.
En los tejidos a regenerar las dimen-
Es muy probable que en los tejidos
Cuando las supermanzanas se aplican a tejidos existentes, el proyecto es,
propiamente, de reciclaje urbano y el tamaño de las supermanzanas es flexible
y se acomoda a la red de vías principales para garantizar la funcionalidad del
sistema. Cuando se aplican en nuevos desarrollos urbanos, el tamaño de 400 m
o 500 m de lado es el adecuado porque integra (como se verá más adelante)
todos los modos de transporte.
Planificar con fractales 105
M Manzana SM Supermanzana
Fig. 20. Planificación de un nuevo desarrollo urbano en supermanzanas.
Las manzanas tienen sentido para los movimientos a pie. El tiempo de darle
la vuelta a una manzana a pie es similar al tiempo de darle una vuelta a una
supermanzana en coche. Fuente: Atlántica.
Una supermanzana puede erigirse en el ecosistema que inicie y catalice la
transformación de tejidos que requieren regenerarse. Actúa como si fuera una
pequeña ciudad que incorpora el conjunto (la mayoría) de principios y restric-
tores urbanos, es decir, implanta el modelo urbano a pequeña escala. Puede ser
el inicio de la regeneración de tejidos de baja densidad, modificando las reglas
del juego que la habían creado, aumentando la densidad y generando pequeñas
áreas de nueva centralidad. La misma célula da una respuesta similar cuando el
área de intervención es la de un proyecto urbano de varias decenas de hectá-
reas o, también, cuando se amplía a la escala de barrio, de distrito, de ciudad o,
incluso, de metrópoli.
Para ejemplificar la aplicación de los principios del Urbanismo Ecosistémico
se analizarán los indicadores del proyecto realizado para el sector de Llevant, en
el municipio de Figueres, y se incluirán algunos análisis complementarios de la
ciudad de Barcelona.
El proyecto de Figueres (Rueda et al., 2018) se asienta en un terreno al este
de la ciudad, más allá de las vías del tren, que actúan de barrera, y que tiene
usos predominantemente residuales: una pequeña depuradora obsoleta, un
pequeño matadero, un gran aparcamiento para camiones, naves industriales
de almacenamiento, etcétera.
La propuesta diseña un ecobarrio del tamaño de una supermanzana: 20,4 ha.
La propuesta morfológica se describe en la figura 21.
Salvador Rueda 106
urbano mínimo, que incluye en su seno los
15 principios del Urbanismo Ecosistémico.
Fig. 21. Propuesta morfológica del ecobarrio del sector de Llevant, en Figueres
(Cataluña), del tamaño de una supermanzana: 20,4 ha. Fuente: BCNecologia.
¿por qué la supermanzana es el
ecosistema urbano mínimo donde se
manzana tipo y que sirve de ejemplo ideal
dimensión que encaja con las de la super-
integran y maximizan los principios y
zana como fractal y como el ecosistema
proyecto de Figueres tiene 20,4 ha, una
para ilustrar el papel de la superman-
objetivos del urbanismo ecosistémico?26
1. Como se ha dicho, las supermanzanas pueden ser tratadas como pequeñas
ciudades que pueden albergar una población media superior a los 6.000
habitantes (depende del número medio de habitantes por hogar) y un
número de actividades media de más de 400 personas jurídicas. Para ello
se deben fijar unas densidades de vivienda superiores a las 100 viv/ha y una
compacidad absoluta superior a 5 m. Con estas cifras se consigue una ocu-
pación eficiente del suelo a la vez que se consigue la proximidad y la masa
crítica necesaria para producir ciudad y no urbanización.
de la ciudad de Barcelona y del proyecto
[26] En este apartado se incluyen datos
Figueres, para ejemplificar de manera
urbanístico del sector de Llevant, de
La densidad de viviendas es uno de los indicadores que condicionarán, en
cuantificada las ideas expuestas. El
buena medida, el resto de los indicadores, puesto que es sustantivo para definir
la morfología y también para establecer el número de habitantes que potencial-
mente podrán vivir en la supermanzana. Para que encajen buena parte de los
indicadores y se establezcan las proporciones que entran en equilibrio, el número
de habitantes por supermanzana debería superar los 6.000. Para establecer esa
cifra es necesario saber, además del número de viviendas, el número medio de
habitantes por hogar. El número de componentes del hogar varía de una ciudad
Planificar con fractales 107
Volumen edificado
/ Malla de
referencia (m)
10 a 20
7,5 a 10
5 a 7,5
2,5 a 5
<2,5
Compacidad absoluta
Valor mínimo: 5m
Valor propuesta: > 5m para el 65% de la superficie del sector
Fig. 22. Compacidad absoluta de la supermanzana de Figueres. Fuente: reelaborado
con base en BCNecologia.
a otra y, sobre todo, de un país a otro. En una ciudad con una media de cuatro
personas por hogar, una densidad de 100 viv/ha para una supermanzana de 16
ha (400 x 400 m) tendría 6.400 habitantes. En ciudades como las españolas, con
2,5 habitantes/hogar de media, daría lugar a una población de 4.000 habitantes
para una supermanzana de 16 ha, insuficientes para que el equilibrio ecosistémico
no genere disfunciones. En estos casos se recomienda que el número de viv/ha
sea, como mínimo, de 150/160.
Con ello se cumple el 1er Principio del Urbanismo Ecosistémico.
2. En muchas ciudades, o en parte de estas, la dicotomía compresión-descom-
presión, definidora del equilibrio urbano, se decanta hacia la compresión,
siendo mayoritaria la ocupación del espacio urbano por edificaciones y espa-
cio dedicado a la movilidad y siendo menor el espacio destinado a la estancia,
al ocio, al contacto con la naturaleza, etcétera. Las supermanzanas restable-
cen el equilibrio al liberar la mayor parte del espacio público hoy dedicado a
la movilidad y destinarlo a usos relacionados con la descompresión urbana.
Con ello se cumple el 2º Principio del Urbanismo Ecosistémico. En el subur-
bio predominan la laxitud, el vacío, la inexistencia de ciudad. Con las super-
manzanas se puede restituir parte de la tensión urbana y, con ello, el equili-
brio, restaurando la idea de ciudad donde hoy hay solo «desierto» urbano.
Salvador Rueda 108
Volumen edificado
/ Malla de
referencia (m)
>150
100 a 150
50 a 100
20 a 50
10 a 20
1 a 10
<1
Sin espacios
de estancia
Compacidad corregida
Valor mínimo: entre 10m y 50m
Valor propuesta: 10-50m para el 85,7% de la superficie del sector
Fig. 23. Equilibrio urbano compresión/descompresión de la supermanzana
de Figueres. Fuente: reelaborado con base en BCNecologia.
Las supermanzanas ayudan a restablecer el equilibrio urbano en tejidos muy
comprimidos, descomprimiéndolos o, en el otro extremo, comprimiendo los
tejidos excesivamente laxos.
3. El modelo de supermanzanas funcionales (base del modelo de movilidad de
cualquier ciudad) viene definido por una red de vías que constituyen el perí-
metro de las supermanzanas conformando unas áreas de entre 400 m y 500
m de lado. En el interior de las supermanzanas de 16/20 ha se prohíbe la cir-
culación del vehículo de paso (coches y autobuses) y las calles se convierten
en calles compartidas de prioridad peatonal a 10 km/h.
El modelo busca, por un lado, la máxima liberación de calles destinadas a la
circulación de paso con la mínima reducción del tráfico urbano y, por el otro, la
reducción de las actuales disfunciones e impactos del actual modelo de movilidad:
el ruido, la contaminación atmosférica, los accidentes de tráfico, la ocupación
excesiva de espacio público, etcétera.
Las supermanzanas integran, de la manera más eficiente, el conjunto de redes
de transporte, garantizando la funcionalidad y la organización de la ciudad y, a
su vez, liberando la mayor parte del espacio público, hoy utilizado para la movi-
lidad de paso. En una ciudad como Barcelona, la liberación del 70% del espacio
público se obtiene con una reducción del 15% de vehículos circulando. Con ese
Planificar con fractales 109
Jerarquía viaria en el modelo de supermanzana
Situación actual Supermanzana
400 metros 400 metros
Red básica: 50 km/h Red local: 10 km/h
Los vehículos de paso
no la atraviesan
Fig. 24. Jerarquía viaria del escenario actual y del escenario con supermanzanas.
Fuente: reelaborado con base en BCNecologia.
912 km 1483,6 ha 355 km (-61%) 815 ha (-45%)
Fig. 25. Red de vías urbanas dedicada a la movilidad de paso en el escenario actual
y en el modelo de supermanzanas. Fuente: BCNecologia.
porcentaje de reducción de vehículos se consigue un nivel de servicio de tráfico
similar al actual, es decir, la velocidad de los vehículos en las vías periféricas de
las supermanzanas sería similar a la velocidad de los vehículos en la red de vías
actual y permitiría implantar 500 supermanzanas extendiéndose en red por
toda la ciudad.
Salvador Rueda 110
Movilidad y servicios
APARCAMIENTO
+Espacio viario peatonal: >75%
+ Paradas transporte público: < 300 metros
+ Red de bicicletas: < 300 metros Centro distribución
urbana
+ Dotación aparcamiento coches: máx. 1 plaza/viv
+ Dotación aparcamiento bicis: 2 plazas/viv
Edificios técnicos Centro
reconvertibles de distribución
urbana
16% espacio viario para Interior de supermanzana: Proximidad transporte público:
tránsito peatonal uso restringido: 84% espacio menos de 300 metros
peatonal
Fig. 26. Parámetros de movilidad de la supermanzana de Figueres. Fuente: reelaborado
con base en BCNecologia.
La supermanzana es el ecosistema urbano mínimo que maximiza la liberación
de espacio público con el menor número de vehículos en circulación a reducir.
Las supermanzanas conforman, a ser posible, una red ortogonal (la más
eficiente en los sistemas urbanos) de vías por donde circulan los coches, el trans-
porte público de superficie, el peatón y, si la sección es suficientemente amplia,
la bicicleta. En Barcelona se ha diseñado una nueva red de autobuses ortogonal
que, con el mismo número de autobuses, ofrece una mejor conexidad (distancia
desde cualquier punto a una parada de autobús), una mayor conectividad con
las otras redes de transporte, una mayor velocidad comercial, y se puede pasar
de una frecuencia media de unos 15 minutos actuales a una frecuencia de entre
cuatro y cinco minutos en toda la ciudad, dando el mismo servicio al centro y a la
periferia. Es una red equitativa que garantiza el acceso de todos los ciudadanos
Planificar con fractales 111
a la ciudad, sin importar dónde habiten. En Vitoria-Gasteiz la implantación de la
red de autobuses basada en la red de supermanzanas ha supuesto un incremento
de usuarios superior al 100%.
En las supermanzanas se destina más del 70% del espacio público al pea-
tón. La bicicleta cuenta con una red principal de transporte que circula por las
vías básicas definidoras de las supermanzanas y con una red secundaria que
transcurre por el interior de ellas y que las puede atravesar en los dos sentidos,
aunque debe acomodar la velocidad a los usos y a las personas que van a pie;
el coche de paso circula por las vías básicas que permiten conectar todas las
supermanzanas de la ciudad. Los coches pueden acceder dentro de las super-
manzanas a velocidades inferiores a los 10 km/h pero no pueden atravesarlas: un
sistema de bucles lo impide. En estas condiciones se reduce significativamente
el número de vehículos en las supermanzanas. Solo entran los que tienen origen
o destino en su interior.
El análisis de los tiempos de viaje con un modelo de supermanzanas permite
comprobar que el tiempo de viaje medio de todos los modos de transporte es
menor en un 7% que el de la situación actual. La supermanzana es el ecosistema
urbano mínimo que, extendiéndose en red por toda la ciudad, minimiza el tiempo
medio de viaje.
Las supermanzanas establecen las condiciones para definir nuevos modelos
de movilidad urbana apoyándose en los transportes alternativos al coche y garan-
tizando la accesibilidad de todos a la ciudad. Con ello se cumple el 3er Principio
del Urbanismo Ecosistémico.
4. Las supermanzanas apuestan por devolver a los ciudadanos su carta de natu-
raleza en casi el 70% del espacio de la ciudad. En Barcelona la implantación
de las supermanzanas supondría liberar más de 6.000.000 m2: unas 2.500
calles pasarían a ser de prioridad peatonal. Sería, seguramente, el proyecto
de reciclaje urbano más importante del mundo sin demoler ni un edificio.
Las supermanzanas permiten desarrollar en el espacio público todos los usos
y derechos ciudadanos, no solo el derecho al desplazamiento.
ɏ Derecho al ocio y la estancia: posibilita el juego de los niños en la calle,
practicar deporte, celebrar fiestas o, simplemente, estar en un lugar de
elevada calidad urbana.
ɏ Derecho al intercambio: permiten la instalación de mercados ambulantes,
terrazas, intercambio de objetos coleccionables…
ɏ Derecho a la cultura y el conocimiento: permiten actuaciones de teatro,
de música, pintar, leer, escribir, exponer obras de arte, etcétera.
ɏ Derecho a la expresión y la participación: debates, reuniones de vecinos
y vecinas que profundizan en la democracia participativa.
Salvador Rueda 112
Tipo de red
Calles con prioridad
peatonal (máx. 20
km/h)
Ramblas, paseos
y avenidas por donde
se puede pasear
21,8%
78,2%
Calles con prioridad
peatonal respecto al total
de calles (% m lineales)
Tipo de red
Calles con prioridad
peatonal (máx. 20 km/h)
Ramblas, paseos
y avenidas por donde
se puede pasear
32,8%
67,2%
Calles con prioridad
peatonal respecto al total
de calles (% m lineales)
Fig. 27. Calles con prioridad peatonal para el ejercicio de todos los usos
y derechos ciudadanos.
Planificar con fractales 113
Fig. 28. Usos urbanos y derechos ciudadanos en el espacio viario en el escenario
actual y en el escenario de supermanzanas.
ɏ Derecho al desplazamiento, sobre todo, en modos de transporte activos
alternativos al coche. La prioridad es para el peatón. La bicicleta puede
circular en ambos sentidos, pero se ha de acomodar a los usos que haya en
cada momento.
La garantía del ejercicio de los mencionados derechos se consigue con
velocidades compatibles con el uso del espacio para el ejercicio de los derechos
ciudadanos y para las personas más vulnerables (por ejemplo, el paso de personas
invidentes, niños jugando) y evitando, en las nuevas células urbanas, el paso a
través de los coches, los autobuses y las bicicletas con carril señalizado.
El espacio que liberan las supermanzanas se dedica a garantizar los derechos
del ciudadano y no solo los del peatón.
Con ello las supermanzanas cumplen con el 4º Principio del Urbanismo
Ecosistémico.
5. Los ecosistemas naturales, en su camino hacia la sucesión (evolución tem-
poral) tienen tendencia a controlar las variables de entorno —la humedad,
la temperatura, las entradas de luz, los caminos, etcétera— permitiendo
que se incrementen el número y la diversidad de especies en el ecosistema.
En los ecosistemas urbanos, las variables de entorno —la calidad del aire,
el ruido, los accidentes, la seguridad, etcétera— son la manifestación de
las disfunciones y los impactos creados por la tendencia actual de producir
Salvador Rueda 114
Fig. 29. Usos múltiples en el espacio liberado en las supermanzanas. Ejercicio
de los derechos del ciudadano, además del derecho al desplazamiento.
Planificar con fractales 115
Número de muertes prematuras que se podrían evitar
con la implantación del modelo de supermanzanas en Barcelona
291
163
117
60
36
31.100 casos de bronquitis infantiles;
54.000 ataques de asma entre niños
y adultos...). (Mueller, et al., 2017).
Total 667
Actividad física Espacio verde Calor Ruido Contaminación
del aire [NO2]
Fig. 30. Número de muertes prematuras que se podrían evitar con la implantación del
modelo de supermanzanas en Barcelona (reelaborado con base en Mueller et al., 2019).
ciudad, en especial, del modelo de movilidad que lo sustenta. En efecto, hoy
la mayor parte del espacio público (más del 80%) de la mayoría de las ciu-
síntomas de bronquitis crónica en adultos;
dades es ocupado por la movilidad de paso, lo que genera un serio impacto
causas cardiovasculares; 5.100 casos de
se cifra en 3.500 muertes prematuras
sobre la habitabilidad de dicho espacio. Las denominadas «variables de
al año; 1.800 hospitalizaciones por
entorno» arrojan valores por debajo de los niveles admisibles y provocan
unos impactos inadmisibles sobre la salud de las personas,27 sobre la calidad
urbana y de vida y sobre el deterioro de los bienes privados y públicos. La
falta de habitabilidad producida por el actual modelo de movilidad es coad-
yuvante del incremento de las temperaturas generadoras de la isla de calor,
de la inseguridad ciudadana y del deterioro del paisaje visual, sonoro y social.
La implantación de las 500 supermanzanas (Mueller, Rueda et al., 2019) de
Barcelona evitaría 667 muertes prematuras por las causas incluidas en la figura 30.
Además de las muertes prematuras, se podrían evitar 18.700 ataques de
Barcelona, ampliada a 56 municipios,
ción atmosférica sobre la salud de la
asma, 12.100 casos de bronquitis aguda, 600 hospitalizaciones cardiovasculares,
población del área metropolitana de
[27] El impacto de la contamina-
etcétera. El ahorro de la factura sanitaria y el número de horas laborales perdidas
alcanzaría los 1.700 millones de euros al año.
Las supermanzanas incrementan la habitabilidad del espacio público y per-
miten el control de las variables de confort (fisiológicas): ruido, contaminación
atmosférica y confort térmico.
En efecto, el ruido por encima de los 65 dBA y que invade toda la ciudad se
reduce al 25% del espacio público viario (el lugar por donde circula el tráfico
Salvador Rueda 116
motorizado), un porcentaje que también se verá disminuido con la sustitución
de la actual tecnología de automoción por la tecnología eléctrica.
La contaminación atmosférica por encima de los 40 microgramos/m3 de
NO2 y de material particulado puede reducirse por debajo del 10% del espacio
público urbano. En Barcelona, hoy, casi el 50% de la población se ve sometida a
niveles de contaminación atmosférica por encima de los valores admisibles. Con
las supermanzanas se reduciría al 6%.
En ciudades con períodos anuales muy calurosos, el ambiente se hace sofo-
cante y el confort térmico en el espacio público se ve muy mermado. Con las
supermanzanas se pueden corregir, en parte, las elevadas temperaturas, atem-
perando el ambiente e incrementando el número de horas de confort térmico en
el espacio público. Conseguir durante varias horas del día valores entre -50w/m2
y 50w/m2 —horquilla que indica que una persona normal no tiene ni frío ni
calor, es decir, se siente confortable térmicamente— es posible si se incorpora
vegetación, agua en movimiento, cambio de materiales y color de estos, etcétera.
Las supermanzanas permiten el control de las variables de atracción (per-
ceptivas o psicológicas): actividades y servicios para residentes, diversidad de
personas jurídicas y presencia de verde urbano.
La creación de comunidades con mezcla social (sobre todo mezcla de ren-
tas) en cada supermanzana garantiza la presencia de los servicios básicos y las
actividades económicas para los residentes. La idea es que en la supermanzana
haya de todo y que se pueda acceder a pie.
Otra de las variables atractivas es la diversidad de personas jurídicas, pues
ellas acogen a un buen número de empleados y un buen número de personas
haciendo gestiones, entrando y saliendo si son comercios, etcétera.
La presencia de vegetación, incluso cuando se circunscribe a un par de hileras
de árboles alineados, es uno de los reclamos más importantes para la rehabilita-
ción de un espacio público. Crear programas de visuales verdes —es decir, que
enfrente siempre se vea vegetación— es una buena propuesta a añadir a otras
para la regeneración de tejidos marginales y para la mejora de la habitabilidad
del espacio público.
Las supermanzanas permiten el control de las variables físicas (ergonómicas):
accesibilidad para todos, proporción de espacio dedicado a la movilidad y otros
usos, y proporción entre la anchura de la calle y la altura de los edificios.
Las supermanzanas permiten que la totalidad del espacio sea accesible para
cualquier ciudadano, no importa su condición o grado de movilidad. La sección
de las calles en el interior de las supermanzanas se recomienda que sea de plata-
forma única, lo que facilita el movimiento de las personas con movilidad reducida
o conduciendo un cochecito de bebé, etcétera. Esto, unido a la limitación de
Planificar con fractales 117
la velocidad a 10 km/h, permite que, además, las personas con dificultades de
visión se sientan seguras.
Establecer o modificar la proporción del ancho de calle y la altura de los
edificios también es propio de las supermanzanas En el caso de su implantación
en tejidos urbanos existentes, el Urbanismo Ecosistémico establece tres niveles
que permiten incluir el conjunto de variables y el sistema de proporciones que
establece el Urbanismo Ecosistémico en los planes generales de ordenación
urbana o en los códigos urbanísticos. La relación del ancho de calle y la altura de
los edificios incide en la habitabilidad del espacio, en tanto y en cuanto determina
el grado de insolación, de ventilación o de apertura de vista al cielo.
Cuando los valores de las variables de confort, atractivas y ergonómicas son
elevados, la ocupación del espacio público por la ciudadanía permite incrementar,
en parte, el nivel de seguridad ciudadana, debido al control de la calle que ejercen
los ciudadanos y las actividades de uso residencial y cotidiano.
Con la implantación de las supermanzanas el número de accidentes mortales
o graves se reduce de forma significativa.
Por todo ello podemos afirmar que la supermanzana es el ecosistema urbano
mínimo para el control de las variables de entorno.
Por último, y con el afán de incrementar la habitabilidad del espacio público,
el cambio de usos y funciones de este permite diseñar nuevos paisajes visuales e
itinerarios con vegetación seleccionada que nos ofrezca formas, colores y matices
distintos en cada estación del año. Del mismo modo se pueden diseñar nuevos
paisajes sonoros que, sustituyendo el ruido del tráfico, combinen el rumor del
agua, el canto de las aves, el movimiento trémulo de las hojas de los árboles y/o
el juego de los niños. La selección de usos —juegos para los niños, los jóvenes
o los mayores, huertos para los adultos y mayores, actividades culturales— en
el espacio público permite generar paisajes sociales donde las mezclas sean la
base de la convivencia.
Las supermanzanas permiten, pues, que se aumente significativamente
la habitabilidad en el espacio público y, con ello, se cumple el 5º Principio del
Urbanismo Ecosistémico.
6. Todas las supermanzanas implementadas hasta hoy en distintas ciudades
6-7.
se han revelado como células de promoción económica. En las supermanza-
nas implantadas en Barcelona la actividad económica se ha incrementado,
como mínimo, un 15% y en algunas se ha superado el 50% de incremento.
Una de las causas que explican el incremento de actividad económica es la
mejora de la calidad urbana en general y la del espacio público en particular.
La mejora de la calidad urbana conlleva, en determinados casos, el incre-
mento de la mezcla de rentas, que permite, a su vez, aumentar el número
Salvador Rueda 118
Nivel sonoro Ld (dB)
30 a 35
35 a 40
40 a 45
45 a 50
50 a 55
55 a 60
60 a 65
65 a 70
70 a 75
75 a 80
80 a 85
Confort acústico
Valor mínimo: nivel sonoro diurno <65 dB
Valor propuesta: <65 dbA para el 76,6% de la población futura
Nivel de inmisión
NOx (ug/m3)
<30
30 a 35
35 a 40
40 a 45
>45
Calidad del aire
Valor mínimo: <40 ug/m3 (anual)
Valor propuesta: <40 ug/m3 para el 79,4% de los tramos de calle (m lineales)
Planificar con fractales 119
Potencial de confort
térmico % horas
de confort térmico
por día (verano)
<35%
35% a 49%
50% a 65%
66% a 80%
80% a 93%
A Valor por tramo
Confort térmico
Valor mínimo: >50% de horas de confort (en el viario público)
Valor propuesta: >50% de horas de confort para el 88% de los tramos de calle (m lineales)
Grado
de accesibilidad
2 aceras >3,7m
1 acera >3,7m
1 acera entre
3 y 3,7 m
2 aceras entre
1,8 y 3 m
2 aceras < 1,8m
Accesibilidad del viario
Valor mínimo: al menos 1 acera entre 3 y 3,7 metros (accesibilidad suficiente)
Valor propuesta: accesibilidad suficiente en el 99% de los tramos de calle
Salvador Rueda 120
% Espacio viario
destinado al peatón
<40%
>40% i 60%
60%
>60% i <75%
>75%
Espacio viario destinado al peatón
Valor mínimo: >60% de espacio viario destinado al peatón
Valor propuesta: espacio viario destinado al peatón para el 90% de los tramos de calle (m2)
Proporción de
volumen verde visual
<30%
20% a 30%
10% a 20%
5% a 10%
0% a 5%
Percepción espacial del verde urbano
Valor mínimo: >10% de volumen verde
Valor propuesta: >10% de volumen verde para el 75,3% de los tramos de calle (m lineales)
Fig. 31. Variables de habitabilidad calculadas para el proyecto de la supermanzana de Figueres.
Fuente: reelaborado con base en BCNecologia.
Planificar con fractales 121
y la diversidad de personas jurídicas (actividades económicas, asocia-
ciones, instituciones y, en general, cualquier organización urbana). En
Barcelona el número medio de personas jurídicas radicadas en las super-
manzanas está por encima de las 400 unidades. Con esta abundancia se
puede garantizar la presencia de las actividades ligadas a la residencia y
otras que dan servicio a escalas distintas. Las supermanzanas crean las
condiciones urbanas que son el caldo de cultivo para la implantación de
nuevas personas jurídicas.
La mezcla de usos y la complejidad urbana son fundamentales para desarrollar
una ciudad más inteligente y cambiar la actual estrategia para competir multipli-
cando el número y la diversidad de personas jurídicas en general y de personas
al de las fachadas en las supermanzanas.
divertículos que juegan un papel similar
jurídicas densas en conocimiento, muy especialmente. Se trata de obtener valores
de diversidad de personas jurídicas por encima de los 5 bits de información por
individuo. La multiplicación de actividades supone incrementar el número de
puestos de trabajo bien remunerados que permitan un incremento del número
de individuos con renta media. Paralelamente, los valores de autocontención y
autosuficiencia laboral también se incrementan.
Para obtener esos valores, las plantas bajas de los edificios deben contar
con locales suficientes, en dimensión y en número, que aseguren la máxima
diversidad. En algunos casos se puede habilitar edificios para servicios y oficinas.
normal las paredes se repliegan formando
Es importante que la residencia y la actividad compatible con la residencia se
tener varios m2 de superficie. En estado
cuando se despliega y se estira llega a
intestinal, que en apariencia no tiene
mezclen. Las ciudades con una superficie de techo de actividad cercano al 30%
una gran superficie de intercambio,
respecto del techo residencial se muestran equilibradas y el espacio público no
se desertiza a partir de determinadas horas.
En los tejidos existentes, las vías básicas, definidoras de la supermanzana,
abrazan varias manzanas y estas ofrecen un frente de fachada que es candidato
para albergar el máximo número de personas jurídicas que permiten una inte-
racción, en ocasiones elevada, de entrada y salida de ciudadanos que pasan del
espacio público al espacio «semipúblico» que ofrecen las actividades.28 Si es un
nuevo desarrollo urbano, la disposición morfológica no es lo más importante. Lo
lo comparamos con el corazón y, también,
[28] Se asemeja a la sístole y la diástole si
importante es contar con el máximo número de personas jurídicas distribuidas
metabolitos si lo comparamos con el
en el espacio, y eso se consigue, en parte, disponiendo de la máxima longitud
intestino. Se comprueba que el tubo
a la entrada y salida de nutrientes y
de fachada.
En determinados tejidos de baja densidad, la implantación de supermanza-
nas puede suponer un incremento de la densidad edificatoria y de abundancia y
diversidad de personas jurídicas, siendo esta una medida adecuada para generar
áreas de concentración de servicios. La estrategia puede desarrollarse, en oca-
siones, aprovechando la existencia real o planificada de un gran atractor urbano,
por ejemplo, una estación de tren o de metro.
Salvador Rueda 122
Bits de información
por individuo
Malla de 100 x 100
metros
6a7
5,5 a 6
5 a 5,5
4,5 a 5
3,9 a 4,5
1,6 a 3,9
Densidad urbana
Valor mínimo: >4,5 bits de información (promedio ámbito actuación)
Valor propuesta: 5 bits de información (promedio ámbito actuación)
Superficie terciario/
comercial en la
relación a la superficie
construida total (%)
>30
20 a 30
10 a 20
<10
Otros usos
Equilibrio entre la actividad y la residencia
Valor mínimo: >20%
Valor propuesta: 28,8% (superficie destinada a actividad sobre el total de superficie construida)
Planificar con fractales 123
Terciario
Residencial
Equipamiento
Técnico
Espacios
interiores
de manzana
Espacios verdes
Otros espacios
de estancia
Usos en planta baja
Usos en planta baja
Terciario/
Comercial
Equipamiento
Residencial
Grado de interacción
Muy alta
Alta
Media
Baja
Muy baja
Continuidad espacial y funcional de la calle
Valor mínimo: interacción alta o muy alta en el 25% de las calles (m lineales)
Valor propuesta: 38,6% de las calles con interacción alta o muy alta.
Fig. 32. La complejidad urbana y componentes que la configuran en la supermanzana
de Figueres.
Salvador Rueda 124
En la ciudad consolidada el desarrollo planificado de varias supermanzanas
con atractores específicos puede impulsar, en determinadas zonas urbanas, el
desarrollo de clústeres y de nuevas áreas de centralidad.
Para el desarrollo de la nueva economía y la hiperconectividad de los actores
sociales y económicos se implantará la infraestructura digital necesaria y el
acceso a la red de fibra óptica.
Las supermanzanas como células de promoción económica son ideales para
cumplir el 6º y el 7º Principio del Urbanismo Ecosistémico, que buscan aumentar
la diversidad de personas jurídicas y la mixticidad de usos.
8. En la mayoría de las ciudades la proporción de verde urbano y de asfalto
está claramente decantada hacia el asfalto. Las supermanzanas liberan una
ingente cantidad de espacio con usos dedicados a la movilidad, que puede
ser destinado a suelo permeable vegetado.
Con la implantación de las supermanzanas, muchos tejidos urbanos pueden
alcanzar las ratios de verde por habitante recomendados por la Organización
Mundial de la Salud o, en su caso y dependiendo de su morfología, aproximarse.
Por otra parte, las redes de supermanzanas integran, además de las redes de
transporte, la red verde urbana que ocupa parte del espacio liberado a la movilidad
de paso. Cualquier plan de desarrollo o regeneración urbana debería integrar una
red de espacios verdes interconectados entre sí y con el exterior. Esta red es el
para completar el arbolado de la red verde.
sustento de la biodiversidad y constituye la pieza clave para la descompresión
espacios verdes y hábitats de interés y
urbana y el contacto cotidiano de la población con la naturaleza. Deberían ase-
gurarse superficies verdes suficientemente amplias para acoger el mayor número
y diversidad de organismos posible.
La red verde en la ciudad tiene beneficios no solo para los organismos que lo
habitan, sino también para los ciudadanos que disfrutan de un mayor confort en
esos espacios de estancia y para las variables relacionadas con el ciclo hídrico,
la mitigación de las temperaturas de la isla de calor y el cambio climático, etcé-
tera. En los nuevos desarrollos debe respetarse la matriz biofísica del territorio
y evitar la tala de arbolado, conservando zonas de arbolado y también aquellos
organizaciones específicas que gestionen
ejemplares de especial belleza y tamaño. En ningún caso el número de árboles
elaboración de catálogos completos de
un Banco de Arbolado Urbano para la
[29] Es recomendable la creación de
será menor al número de árboles originales del área intervenida.29 El arbolado
viario es el principal elemento vegetal que da percepción del volumen verde
en la escena urbana y además contribuye a mejorar las condiciones de confort
climático. También apoya la consolidación de la red verde en altura.
La selección de árboles y arbustos también puede ayudar a favorecer la presen-
cia de aves frugívoras si se opta por vegetales que produzcan frutos comestibles
para las aves. Otras especies, como las coníferas, ofrecen buenos refugios. Por
eso es recomendable que las plantaciones no sean demasiado homogéneas y que
Planificar con fractales 125
Espacios verdes y biodiversidad
Hábitats
Vegetación
baja/agrícola
Cubiertas verdes
Suelo estructural
Parques y jardines
Espacios verdes
(fuera de ámbito)
Zona húmeda
que sirve como
reguladora y
fitodepuradora
de las aguas grises
y pluviales del sector
Conectividad biológica
+Conexión de los espacios verdes
+Máxima permeabilidad del terreno
+Reintroducción de especies vegetales y avifauna
+Recuperación de cursos de agua y preservación de la estructura agraria
Salvador Rueda 126
Escala urbana
+Espacios verdes: >10m2/habitante (Parque + interiores de manzana)
+Proximidad a espacios verdes
+Arbolado urbano: >0,2 árboles/metro
+Suelo permeable: >20% (suelo permeable + suelo estructural)
+Cubierta verde extensiva (equipamientos públicos + edif. técnico): >10% cub. disponible
Permeabilidad
>50%
30 a 50%
15 a 30%
5-15%
<5%
Permeabilidad del suelo
Valor mínimo: >20%
Valor propuesta: 28%
Planificar con fractales 127
Parques urbanos
Patios interiores
de manzana
Cubiertas verdes
Espacio verde por habitante
Valor mínimo: >10m2 verde/habitante
Valor propuesta: 12,7m2 de espacio verde por habitante
16,2 m2 de espacio verde por habitante (con cubiertas verdes)
(árboles/m calle)
<0,1
0,1 a 0,2
0,2 a 0,3
0,3 a 0,4
>0,4
Densidad de árboles por tramo
Valor mínimo: 50% de los tramos con 0,2 árboles/m
Valor propuesta: 70% de tramos (>0,2 árboles/m)
1.616 árboles propuestos
Salvador Rueda 128
Abies Abies Acer Acer
sibirica sp campestre cappadocicum
Acer Acer Acer Crytpomeria
negundo palmatum platanoides japonica
Cupressus Aesculus Aesculus
Cupressocyparis
arizonica hippocastanum neglecta
Aesculus Aesculus x Ailanthus Ailanthus
x carnea woerlitzensis altissima glandulosa
Alnus Fraxinus Fraxinus Fraxinus
cordata ornus pennsylvanica sp
Betula Betula Betula Betula
alba papyrifera pendula verrucosa
Buxus Calocedrus Carpinus Koelreuteria
sempervirens decurrens betulus paniculata
Laburnum Lagerstroemia Cedrus Cedrus
anagyroides indica libant sp
Celtis Cercis Chamaecyparis Chamaecyparis
australis siliquastrum lawsoniana nootkatensis
Chamaecyparis Malus Melia Morus
obtusa sp azedarach alba
Corylus Corylus Cotinus Crataegus
colurna maxima coggygria monogyna
Crataegus Crataegus Crataegus Picea
oxyacantha pyracantha sp excelsa
Picea Picea
pungens Sp
Fig. 33. Infraestructura verde de la supermanzana de Figueres.
Planificar con fractales 129
Cerdà 1859 | Cerdà 1859 Cerdà 1863 | Cerdà 1863
Eixample actual | Current Eixample Supermanzanas | Superblocks
Fig. 34. Espacio verde proyectado en el Plan Cerdà, de 1859; en el Plan Macià; espacio verde
actual en un tejido tipo Ensanche; y espacio verde potencial en un tejido tipo Ensanche
con supermanzana. Se ha incluido en el verde de la supermanzana un 30% de cubiertas
verdes y 1.500 m de verde de media en el interior de cada manzana. Fuente: reelaborado
con base en BCNecologia.
se distribuyan con cierto criterio los tipos de vegetales en el espacio, creando
microambientes variados.
Para que la vida prospere el suelo debe ser permeable. La impermeabilización
y el sellado del suelo son incompatibles con la vida. La superficie permeable de un
área urbana se presenta como Índice Biológico del Suelo (ibs). La permeabilidad
del suelo es básica para reducir las distorsiones del ciclo hídrico y la adaptación
al cambio climático. Las supermanzanas permiten ampliar el ibs de manera sig-
nificativa, incrementando los beneficios ambientales que ello supone.
Salvador Rueda 130
Con la incorporación en la planificación de un nuevo plano en la cubierta
(también muros) de los edificios, que se suma al verde en la superficie, se puede
extender una alfombra verde en toda la ciudad, que incremente la biodiversidad
urbana y permita una mayor adaptación y mitigación del cambio climático.
Con la implantación de las supermanzanas se cumplen los objetivos del 8º
Principio del Urbanismo Ecosistémico
9. En muchas ciudades la movilidad es el sector con mayor consumo de energía.
Con la planificación y el desarrollo de planes de movilidad urbana basados en
supermanzanas es posible reducir de forma significativa el consumo energé-
tico porque hay una mayor eficiencia de la red ortogonal por donde transcurre
el tráfico motorizado —coches y transporte colectivo—; porque se rediseñan,
de manera integrada, las redes de transporte alternativas al coche; porque las
nuevas redes alternativas son competitivas en consumo de energía, tiempo y,
sobre todo, porque ofrecen un acceso a la ciudad para todos; porque se disuade
del uso del vehículo privado reduciendo el número de carriles destinados a la
circulación de coches. En Barcelona, al combinar la implantación de las super-
manzanas con el cambio de tecnología de automoción se estima que el con-
sumo actual de energía destinada a la movilidad se podría dividir entre cuatro.
La supermanzana tiene una dimensión y un número de habitantes y personas
jurídicas ideal para convertirse en la célula base de las redes inteligentes de energía
(smart grids) que buscan la máxima autosuficiencia energética con energías renovables.
franjas de velocidad de los móviles. A menor
intensidad lumínica debe acomodarse a las
La curva de consumo se allana con la presencia en la supermanzana de un número
velocidad, menor intensidad lumínica.
significativo de equipamientos y actividades económicas que desarrollan su máxima
actividad en horario diurno, coincidiendo con la máxima captación de energía solar
fotovoltaica. De este modo se incrementa el consumo directo de energía y se reduce
el flujo energético a almacenar. La reducción del número de vehículos circulando
permite que haya un mayor número de vehículos aparcados que podrían jugar el
papel de almacenamiento de energía para usos nocturnos. Con la flota de coches
compartidos, ubicados en cada supermanzana, se podría contar con un número
elevado de acumuladores de energía sin comprometer el servicio de car sharing.
En una supermanzana se reduce significativamente el consumo de energía
[30] La intensidad lumínica se ajusta
destinada al espacio público: iluminación, semáforos, etcétera. En efecto, el número
ción y mejorar la seguridad viaria la
a la velocidad de los elementos en
adecuada capacidad de anticipa-
movimiento. Para conseguir una
de semáforos se reduce drásticamente porque solo son necesarios (cuando lo
son) en la regulación del tráfico que circula por la periferia de las supermanza-
nas. Del mismo modo, en el interior peatonal de las supermanzanas se reduce la
intensidad lumínica, que es la propia de las áreas peatonales.30
Con un consumo de energía reducido y una liberación de espacio fruto de la
implantación de la nueva célula urbana, muchas supermanzanas pueden conseguir
que su espacio público sea autosuficiente energéticamente con energía solar.
Planificar con fractales 131
Gestión energética
Máxima autosuficiencia
+Reducción de la demanda energética a través de sistemas constructivos pasivos
+Máximo aprovechamiento de los recursos renovables (captación local)
- Instalación placas solares térmicas en cada manzana (100% cobertura dda. térmica)
- Instalación de paneles solares fotovoltaicos (50% dda. eléctrica doméstica)
- Sistema scacs
Accesos: 20%
Placas solares térmicas 29,8%
Placas solares fotovoltaicas 26,3%
Otros usos 24%
Demanda total
por manzana
MWh/año
(Energía térmica
+ eléctrica)
>2000
1000 a 2000
500 a 1000
<500
Autoproducción energética a partir de energías renovables
Valor mínimo: >35%
Valor propuesta:
47% (escala local)
100% (escala local + periferia)
Fig. 35. Gestión energética propuesta en la supermanzana de Figueres.
Salvador Rueda 132
Generación
de aguas grises
por manzana
Menos
de 10m3/día
De 10 a 20m3/día
Más de 20m3/día
Superficie
de captación
de agua lluvia
Generación de aguas marginales
Valor propuesta:
Lluvia útil (lpd): 14,5
Grises (lpd): 56
Total grises + pluviales (lpd): 70,5
Aguas marginales totales (m3/año): 118.800
Fig. 36a. Gestión del ciclo hídrico propuesto en la supermanzana de Figueres.
Con todo ello, las supermanzanas contribuirían a alcanzar el 9º Principio del
Urbanismo Ecosistémico.
10. En muchos lugares del planeta el agua es uno de los factores limitantes para
la producción de ciudad y el mantenimiento de las existentes. En muchas
ocasiones, el escenario de escasez se agrava con la actual tendencia a pro-
ducir ciudad dispersa. También, aun habiendo agua, la mala gestión o la
ausencia de infraestructuras de provisión, evacuación y depuración pro-
vocan impactos inadmisibles sobre la salud pública y sobre el territorio y
sus ecosistemas. La interferencia en el funcionamiento del sistema hídrico
puede tener consecuencias graves.
El incremento de la superficie permeable, tanto en altura como en superficie,
en las supermanzanas es un factor a favor del buen funcionamiento del sistema
hídrico. La retención del agua y la recarga de los acuíferos es esencial para conseguir
una mayor autosuficiencia hídrica y, también, para reducir la velocidad del agua
de lluvia caída en su viaje hacia el mar, lo que reduce los riesgos de inundación.
En los nuevos desarrollos urbanos se propone construir redes separativas y
aljibes y depósitos en las cubiertas de los edificios conectados con los cuerpos de
Planificar con fractales 133
Demandas de
agua por manzana
A Demanda de
agua no potable
(m3) en el sector
doméstico
A Demanda de agua
potable (m3) en el
sector doméstico
Manzanas
con viviendas
Máxima suficiencia hídrica Demanda referencial de agua (lpd) Potable No potable Total
Valores de suficiencia hídrica propuestos para escenario futuro: Doméstica 64 18 82
Suficiencia no potable: 100%
Pública 2 12 14
Suficiencia no potable + estanque: 100%
Suficiencia hídrica urbana total: 100% Terciaria 4 4 8
Riego de parques y jardines 0 5 5
Total (+5% pérdidas) 74 41 115
Fig. 36b. Gestión del ciclo hídrico propuesto en la supermanzana de Figueres.
agua subterráneos. Hoy, entre el 30% y el 40% del agua de consumo doméstico
se destina al arrastre de los residuos de los inodoros. Ecológicamente es un sin-
sentido utilizar agua potable para ese uso. Para el arrastre de residuos se podría
utilizar el agua proveniente del sistema combinado aljibe/acuífero y también el
uso de aguas grises.
Con un sistema de redes separativas y la infraestructura adecuada, las super-
manzanas podrían tratar las aguas grises que se integrarían al conjunto de aguas
marginales: agua de lluvia, agua subálvea y aguas grises. Uno de los destinos
idóneos para el uso de las aguas marginales es el riego y el mantenimiento del
espacio público.
En la actualidad, cuando el agua en los acuíferos es suficiente, con tecnolo-
gías de membrana para el tratamiento del agua (la intensidad del tratamiento
dependerá de la calidad del agua) se puede conseguir la autosuficiencia hídrica
con aguas próximas. El uso y buen manejo de los cuerpos de agua subterráneos
es la mejor garantía para su preservación y regeneración.
Salvador Rueda 134
Gestión de residuos y materiales
Cierre del ciclo de materiales
+ Estrategias de prevención
+ Sistema de recogida puerta a puerta (5 fracciones)
+ Reserva de espacio para punto limpio
+ Reserva de espacio para el autocompostaje comunitario de la materia orgánica
+ Reserva de espacio para aula ambiental (cursos autocompostaje, talleres reparación, etc.)
Generación de
residuos orgánicos
por manzana (kg/día)
<150
150 a 300
>300
A Reserva
de espacios para
compostadores (m2)
Edificios
terciarios,
técnicos y
equipamientos
Cierre del ciclo de la materia orgánica
Valor mínimo: >28%
Valor propuesta: 70%
Fig. 37a. Gestión de residuos urbanos.
Las supermanzanas ayudan así a cumplir el 10º Principio del Urba-
nismo Ecosistémico.
11. La tierra es un sistema abierto en energía y prácticamente cerrado en mate-
riales. Eso nos obliga a reducir su uso y a reutilizarlos y/o reciclarlos.
Las supermanzanas tienen una dimensión adecuada para cerrar, en parte, el
ciclo de la materia orgánica con la disposición de compostadores individuales
y comunitarios. Esta iniciativa puede suponer una reducción próxima al 50% en
peso de la recogida de los residuos domésticos. Uno de los destinos del compost
elaborado es el verde urbano, los huertos urbanos, mientras que el sobrante se
destina a la agricultura próxima.
Las supermanzanas pueden acoger equipamientos destinados a la educación
para el cambio de los estilos de vida, que sean, además, centros de reutilización,
de reciclaje y de reparación de objetos para una segunda vida.
Planificar con fractales 135
Producción y consumo de alimentos
Desarrollo de patrones de producción local y de consumo eficiente y saludable
+ Cálculo de la demanda de alimentos básicos (huevos, leche,
legumbres, carne, fruta, arroz, etc.): superficie agrícola (ha)
+ Reserva de espacios para huertos comunitarios (interiores de manzana
y zona exterior al sector de ordenación)
+ Campañas de consumo responsable
Patios de interior de manzana (25% reservado para huertos comunitarios)
Huertos potenciales en la periferia del barrio (80% de superficie productiva)
Fig. 37b. Gestión de residuos urbanos y producción de alimentos.
Con estas iniciativas las supermanzanas obtienen parte de los objetivos del 11er
Principio del Urbanismo Ecosistémico.
12. La densidad edificatoria de la ciudad compacta y la mixtura de usos que pro-
pone el Urbanismo Ecosistémico, combinadas, son generadoras de proximi-
dad que, junto al modelo de movilidad sustentado en supermanzanas, se con-
vierten en las medidas principales para la mitigación del cambio climático en
las ciudades. Aparte, las medidas expuestas en los Principios 8º, 9º y 10º, des-
tinadas a conseguir la máxima autosuficiencia energética, hídrica y de mate-
riales con recursos próximos y renovables, y la construcción de edificios con
criterios de sostenibilidad (Principio 14) se suman a las medidas anteriores.
Con el incremento de la superficie permeable y verde que aportan las super-
manzanas y la incorporación en la planificación de un nuevo plano en la cubierta
(también muros) de los edificios que se suma a la vegetación en superficie, se
Salvador Rueda 136
Variable Escenario actual Implantación de las 500 supermanzanas
Reducción de CO2 -19% respecto a 2005 -45 % respecto a 2005 en el 2030
respecto a 2005
Adaptación = Es la mejor alternativa para la renaturalización de la
al cambio climático ciudad (más de 2000 calles pueden sustituir coches por
vegetación, arbolado de sombra) y suelos permeables.
En el tejido del ensanche de bcn se reduce la tempera-
tura de los materiales un 27%.
Fig. 38. Mitigación y adaptación al cambio climático con la implantación
de las supermanzanas en Barcelona.
puede extender una alfombra verde en toda la ciudad que incremente la biodiver-
sidad urbana y permita una mayor adaptación y mitigación del cambio climático.
La implantación de las supermanzanas es clave para la mitigación y la adaptación
al cambio climático y permite conseguir parte de los objetivos del 12º Principio.
13. En los nuevos desarrollos urbanos la aplicación de instrumentos legales,
económicos y de gestión puede permitir que la población que los habite
tenga la mezcla de rentas, edades, culturas y etnias en las cantidades «jus-
tas» para asegurar la convivencia y el crecimiento de los individuos y del
colectivo. Los procesos participativos pueden ser el instrumento que valide
la mezcla social aceptada. La supermanzana tiene la dimensión adecuada
para la toma de decisiones en ese proceso de participación.
En los tejidos consolidados, la adquisición de vivienda construida y, en su
caso, rehabilitada por la administración puede ser el instrumento que asegure la
mezcla social mediante alquileres que tengan en cuenta la renta de los inquilinos.
Los programas de vivienda municipal que atiendan los Principios 12º y 13º pueden
tener en la supermanzana la célula mínima para su desarrollo.
Planificar con fractales 137
Mezcla social versus segregación
Fórmula de cálculo Mezcla de edades
Mezcla de culturas
Mezcla de rentas
+ Indicador igualdad/segregación
espacial de la población
- Población mayor
Unidad de cálculo % - Población extranjera
- Titulados superiores
Parámetro de evaluación < 30% (tendencia a 0)
Fig. 39. Mezcla social versus segregación.
La supermanzana puede jugar —de hecho, así se ha propuesto en Barcelona—
el papel de célula territorial para desplegar los servicios primarios de asistencia
social. Pongamos como ejemplo el cuidado de los ancianos que necesitan
de los servicios sociales. La fórmula desarrollada hasta ahora, que plantea el
ingreso en residencias de la tercera edad de los ancianos que lo necesitan, se
hace prácticamente inviable en ciudades muy envejecidas y que no cuentan
con los equipamientos suficientes. La articulación de unos servicios a escala de
supermanzana permite que los ancianos residan en sus casas (que es lo que ellos
desean: llevarlos a una residencia es interpretado por la mayoría como la antesala
de la muerte) y sean atendidos allí. Con la construcción de un pequeño centro
de atención primaria, la ayuda asistencial estaría a menos de cinco minutos de
cualquier domicilio. El espacio público de la supermanzana, que ha mejorado
significativamente su calidad urbana, es reconocido por el anciano como su
lugar propio, pero, además, se ha convertido en un espacio con usos pensados
también para él. La interrelación y la convivencia con los vecinos de distintas
edades y condiciones es un valor añadido que no tienen las residencias donde
el encuentro es solo entre ancianos. Las residencias para la tercera edad suelen
convertirse en lugares deprimentes, de sufrimiento y de recordatorio de que la
muerte está cerca cada vez que uno de ellos muere.
La mejora de la calidad urbana, con el despliegue de las infraestructuras nece-
sarias para el ejercicio de todos los derechos antes apuntados, y de la calidad de
vida en las supermanzanas, es la base para la convivencia de los grupos humanos
que la habitan, sin importar su condición personal y social.
Salvador Rueda 138
Cohesión social
Dispersión Compacidad urbana Adecuada Áreas de actuación
Habitabilidad
Espacio colectivo
Espacio público
+Suficiente
+Habitable
+Accesible
Polifuncional + Cohesión social Intenso
Funciones y Uso espacio Equipamientos, actividad
usos urbanos público +Dotación
+Proximidad
+Mezcla
Monofuncional No uso
Habitabilidad
Espacio privado
Vivienda
+Dotación vpo
+Accesibilidad y próxima
Homogéneos Diversos
Grupos sociales +Variedad tipológica
Fig. 40. Síntesis de los componentes utilizados para la cohesión social
en la supermanzana de Figueres.
Puesto que las inversiones públicas de mejora de la calidad urbana pueden
ser utilizadas por las inversiones privadas para desplazar a población vulnerable
en procesos de gentrificación, es conveniente, por un lado, extender las super-
manzanas por todo el tejido urbano, de modo que no se privilegien unas áreas
sobre otras, y, por otro, incidir y regular el mercado de la vivienda para asegurar
mezclas sociales equilibradas que eviten la expulsión de los más «débiles».
Las supermanzanas son lugares donde se potencia la convivencia y la mezcla
social que constituyen el objetivo del 13er Principio del Urbanismo Ecosistémico.
14. Como se ha especificado en el apartado anterior, el desarrollo de instru-
mentos de naturaleza distinta, impulsados por la administración, deben
garantizar el acceso universal a la vivienda como derecho fundamental
de todo ser humano, sin importar la condición social y económica. El
relativamente elevado número de viviendas y población que acogen las
supermanzanas permite que puedan erigirse en las unidades territoriales
de gestión de la vivienda para obtener el acceso universal a un hogar y
a las mezclas sociales adecuadas. Aunque el despliegue de una política
de vivienda no tiene por qué circunscribirse a las supermanzanas como
territorios de gestión, parece razonable y conveniente tomarlo en consi-
deración si se pretende que las mezclas sociales, tan necesarias para la
convivencia, sean aceptadas por la población. Los procesos participativos a
Planificar con fractales 139
Vivienda protegida: dotación y proximidad
Espacios de
uso privado
Espacios de
uso común
Servicios
(cocina, baño)
Vivienda para jóvenes, personas mayores Vivienda familia n
o numerosa Servicios
compartidos
Superficie útil: 30-45m 2 Superficie útil máxima: 90m2 (lavandería,
trastero...)
Dotación de vivienda protegida
+30-60%
+Diversidad de programas vpo
y de regímenes de tendencia
+Accesible a equipamientos,
espacios verdes y transporte
Vivienda familia n
umerosa
Superficie útil máxima: 120m2
Fig. 41. Vivienda protegida: dotación y proximidad propuesta en la supermanzana
de Figueres.
escala de supermanzana son esenciales para conseguir, entre otros, los obje-
tivos relacionados con la cohesión social.
Para obtener, a la vez, las mezclas sociales y el acceso universal a las vivien-
das es fundamental el control público de buena parte del parque de viviendas
modulando el régimen de tenencia en propiedad o alquiler que permita obtener
los objetivos establecidos.
Para reducir el impacto del tráfico en las vías que delimitan las supermanzanas
es conveniente implantar programas de rehabilitación edilicia para el aislamiento
acústico y energético. Por otra parte, en las vías con tráfico se pueden usar
pavimentos sonorreductores que reduzcan más de la mitad el ruido generado
por la motorización.
Las supermanzanas pueden jugar un papel territorial para la gestión de las
políticas públicas que garanticen el acceso universal a la vivienda con las mezclas
sociales adecuadas. Con ello se ayuda a cumplir el 14º Principio del Urbanismo
Ecosistémico.
15. La habitabilidad urbana también está relacionada con la presencia próxima
de los equipamientos urbanos necesarios para la vida plena de la comunidad.
Salvador Rueda 140
Dotación de equipamientos públicos
Valor referencial: >75% de los valores óptimos en cada
ámbito para los habitantes del barrio
Valor propuesta: 151% del óptimo, añadiendo dotación
de equipamientos de ciudad
Dotación de equipamientos (m2/s)
Ámbito m2 necesarios m2 propuestos % cubierto
Bienestar social 138 3.806 2.758
Educación 14.258 13.974 98
Cultura 625 1451 232
Deportes 2.288 2.577 113
Salud 266 3.445 1.295
Otros servicios No estimado 1.220 -
TOTAL 17.575 26.473 151
Fig. 42a. Dotación y proximidad respecto de los equipamientos básicos propuestos
en la supermanzana de Figueres.
Planificar con fractales 141
Viviendas
con proximidad
simultánea
a diferentes tipos
de equipamientos
Salud
Bienestar
social
Educación
Cultura
Proximidad simultánea a equipamientos Deporte
Valor referencial: proximidad a 4 de 5 tipos de equipamiento >100% población.
Valor propuesta: proximidad a 4 tipos de equipamiento 100% población.
Proximidad simultánea a equipamientos básicos
Fórmula de cálculo
(Población con cobertura simultánea a los 5 tipos
de equipamientos básicos) x 100
Unidad de cálculo % Parámetro de evaluación > 75% (mínimo); 100% (deseable)
Equipamientos de proximidad Cultural < 300 m Salud < 600 m
Centro cívico, biblioteca de barrio Centro de salud
Deportivo < 300 o 600 m Bienestar social < 300 m
Pista polideportiva al aire libre, pequeño Hogar gente mayor, centro de día
complejo cubierto
Educativo < 300 m
Infantil (1er y 2o ciclo), Primaria, Secundaria
obligatoria (600), Bachillerato+fp (600)
Fig. 42b y c. Dotación y proximidad respecto de los equipamientos básicos
propuestos en la supermanzana de Figueres.
Salvador Rueda 142
Como se ha indicado, la supermanzana puede jugar un rol parecido al de una
pequeña ciudad de 6.000 habitantes. Para ello es necesario que se distribu-
yan en las supermanzanas los equipamientos educativos, culturales, sanita-
rios, deportivos y sociales (centros cívicos), además de los juegos infantiles,
los huertos urbanos, etcétera. La dotación adecuada y la buena distribución
de todos ellos es fundamental para la convivencia urbana.
La distribución de los equipamientos ha de permitir su acceso a distancias de
entre 300 m (cinco minutos a pie) y 600 m (diez minutos a pie). La supermanzana
es el ecosistema urbano mínimo para acoger la mayor parte de los equipamientos
de proximidad. La sinergia entre supermanzanas ha de permitir que los equipa-
mientos de otras escalas se complementen dando servicio universal a todos los
habitantes de las supermanzanas implicadas.
Las supermanzanas son las células adecuadas para acoger los equipamientos
de proximidad del 15º Principio del Urbanismo Ecosistémico.
Planificar con fractales 143
Evaluación
del ecobarrio
de Figueres
auditoría de sostenibilidad
de la supermanzana de figueres con el
certificado del urbanismo ecosistémico
La proyección del nuevo barrio del sector de Llevant de Figueres concluye
con una evaluación global de la propuesta de transformación. El resultado
es una acreditación del grado de consecución de las directrices del Urbanis-
mo Ecosistémico.
Estas directrices se exponen y detallan en los indicadores del Urbanismo
Ecosistémico. Cada indicador viene acompañado por un objetivo mínimo y
uno deseable. El primero significa el parámetro mínimo exigido para crear una
situación o tendencia de acuerdo con el modelo de ciudad más sostenible. El
segundo fomenta una situación o tendencia óptima para alcanzar la habitabilidad
y eficiencia del sistema urbano.
Los indicadores son una herramienta-guía de ayuda a la planificación, que
permiten medir y mejorar la sostenibilidad de las propuestas de desarrollo, tanto
en las fases iniciales de planeamiento urbanístico, nuevo o de renovación urbana,
como en las fases posteriores de uso y modelo de ocupación. Los parámetros se
adaptan a cada una de las fases de evaluación; han sido contrastados en distintos
proyectos urbanísticos de naturaleza y escala distinta (municipal, barrio, sector)
para verificar la bondad y solidez del sistema de evaluación.
La evaluación otorga una calificación parcial a cada ámbito de análisis y una
calificación final al conjunto de la propuesta de ordenación. El nivel alcanzado
va desde la excelencia, con más del 90% de los objetivos alcanzados, hasta
la insuficiencia, con menos del 25% de cumplimiento de los objetivos del
Urbanismo Ecosistémico.
Salvador Rueda 144
metodología de cálculo
La puntuación de cada indicador es la sumatoria de escalar el porcentaje del
objetivo mínimo alcanzado sobre una base de 5 puntos y del objetivo deseable
sobre una base también de 5 puntos. La puntuación máxima es de 10 puntos. Es
decir, si un indicador cumple el mínimo, son 5 puntos y si alcanza el 80% del
valor deseable (100%), son 4 puntos más, 9 en total (5+4).
Cada ámbito obtiene una calificación parcial según el porcentaje alcanzado en
relación con la máxima puntuación. A su vez, cada eje del modelo —cuatro ejes
en total— también consigue una puntuación parcial que se pondera en función
del peso relativo de cada eje en el modelo (25% cada eje). La sumatoria de los
porcentajes ponderados de cada eje (sobre una base de 25) es el resultado final
de la propuesta de transformación evaluada. Este porcentaje se traduce en una
calificación final en una escala que va de la A (excelente) a la E (muy insuficiente).
Como se ha visto, la supermanzana es la célula urbana mínima donde cobra
sentido la integración de prácticamente la totalidad de los principios del Urbanismo
Ecosistémico. Es el ecosistema urbano mínimo donde se maximizan los principios
y objetivos del Urbanismo Ecosistémico o, si se quiere, es el ecosistema urbano
mínimo donde se maximizan los objetivos de una ciudad más sostenible.
La supermanzana es aplicable a cualquier escala, tanto en tejidos consolida-
dos como en los nuevos desarrollos. Si se inserta en los tejidos de baja densidad,
con todos sus componentes, se comporta como una «bomba» urbanística con
voluntad de expandirse para producir ciudad compacta y compleja. Se puede
insertar también a media escala regenerando tejidos, y puede implantarse en la
urbe conformando una red que abarque la ciudad entera. En este caso, la célula,
por repetición, se convierte, como se ha dicho, en la base del modelo urbanístico.
Planificar con fractales 145
Indicadores de sostenibilidad urbana: evaluación de la propuesta
Indicador Objetivo mínimo y deseable Resultado y porcentaje alcanzado Puntos
Eje E1. Compacidad y funcionalidad
Ámbito A1. Ocupación del suelo. Puntuación máxima: 20 puntos
1 Densidad de > 80 viviendas/ha 100%
81,6 viviendas/ha 9,1
viviendas > 100 viviendas/ha 81,6%
2 Compacidad 5 metros; > 50% superficie >5 metros en el 65% de 100%
9,1
absoluta 5 metros; > 80% superficie la superficie del ámbito 81,3%
Puntuación ámbito: 18,2 puntos
Ámbito A2. Espacio público y habitabilidad. Puntuación máxima: 100 puntos
10-50 metros; >50% superficie 10-50 metros en el
3 Compacidad 100%
85,7% de la superficie 10
corregida 10-50 metros; >80% superficie 100%
del ámbito
4 Espacio de estancia >10m2/habitante 100%
>27,7m2/habitante 10
por habitante >15m2/habitante 100%
<40μg/m3;
<40μg/m3; 79,4%
5 Calidad del aire 100% población (100% tramos de 7,9
79,4% longitud calles 79,4%
calle)
65 dB(A); >60% población <65 dB(A);
100%
6 Confort acústico 76,6% población 10
<65 dB(A); >75% población 100%
expuesta
>50% horas de confort;
>50% superficie calles 88% superficie calles 100%
7 Confort térmico 9,5
>80% horas de confort; 45% superficie calles 90%
>50% superficie calles
F(velocidad viento >3,6)<10%;
>75% espacio estancia 75% de la superficie de
8 Influencia mecánica 100%
los espacios de estancia 9,2
del viento F(velocidad viento >3,6)<10%; 83,3%
en confort
>90% espacio estancia
Mínimo 1 acera >3m por tramo;
9 Accesibilidad del >90% longitud calles 99% longitud calles 100%
9,9
viario 2 aceras >3,7m por tramo; 88% longitud calles 97,8%
>90% longitud calles
Salvador Rueda 146
>60% viario peatonal;
10 Espacio viario >50% superficie calles 90% superficie calles 100%
10
destinado al peatón >75% viario peatonal; 78% superficie calles 100%
>50% superficie calles
11 Proporción de la h/d <2; >50% superficie calles 94% superficie calles 100%
10
calle h/d <1; >50% superficie calles 88% superficie calles 100%
>10% volumen verde;
>50% superficie calles >10% volumen verde en
12 Percepción espacial 100%
el 75,3% superficie de 10
del verde urbano >10% volumen verde; 100%
las calles
>75% superficie calles
Puntuación ámbito : 96,5 puntos
Ámbito A3. Movilidad y servicios. Puntuación máxima: 60 puntos
<300 metros a paradas TP y red
13 Proximidad a ciclista; 100% población con
redes de >80% población 100%
cobertura a parada TP 10
transporte alternativo 100%
<300 metros a paradas TP y red y red ciclista
al vehículo
ciclista; 100% población
>60% (en relación con el viario total
14 Espacio viario de del ámbito de actuación) 84% de espacio viario 100%
acceso restringido al 10
>75% (en relación con el viario total peatonal 100%
vehículo de paso
del ámbito de actuación)
Dotación de plazas (propia
Cumplimiento de la
15 Aparcamiento de edificación): 2 plazas/vivienda + 100%
dotación de plazas: 10
bicicletas dotación equipamientos + dotación 100%
reserva de espacio
uso terciario
16 Aparcamiento de Dotación de plazas: 1 plaza/vivienda; Reserva de espacio en
100%
vehículos fuera de Proximidad a <300 metros; >90% edificio técnico (a <300 10
100%
calzada plazas fuera de la calzada metros vivienda)
17 Reserva de espacio Reserva de espacio (fuera de Reserva de espacio.
100%
para la distribución de calzada) para plataforma logística Centro de distribución 10
100%
mercancías (dimensionado variable) urbana (edificio técnico)
Fig. 43a. Evaluación
con el certificado
del Urbanismo
18 Reserva de espacio Reserva de espacio. Ecosistémico del
Reserva de espacio (subsuelo) para 100%
para infraestructuras Galerías de servicios, 10 proyecto de la
galerías de servicios 100%
de servicios salas técnicas supermanzana
(ecobarrio) de
Figueres (Cataluña)
Puntuación ámbito: 60 puntos (Rueda et al., 2018).
Planificar con fractales 147
Indicador Objetivo mínimo y deseable Resultado y porcentaje alcanzado Puntos
Eje E2. Complejidad
Ámbito A4. Complejidad urbana. Puntuación máxima: 30 puntos
>4,5 bits de información (valor
medio) 100%
19 Diversidad urbana 5 bits de información 10
100%
>5 bits de información (valor medio)
>20m2 actividad (uso terciario/
20 Equilibrio entre 100%
productivo)/vivienda (o sobre 28,8% 10
actividad y residencia 100%
superficie construida total)
Interacción alta/muy alta;
21 Continuidad >25% longitud calles 38,6% de los tramos
100%
espacial y funcional con interacción alta y 8,9
Interacción alta/muy alta; 77,2%
de la calle muy alta
>50% longitud calles
Puntuación ámbito: 18,2 puntos
Ámbito A5. Espacios verdes y biodiversidad. Puntuación máxima: 50 puntos
>20%
22 Permeabilidad del 100%
En ámbitos >50 ha: cumplimiento en 28% 10
suelo 100%
>50% superficie
>10m2/habitante 12,7 m2/habitante
23 Espacio verde por 100%
16,2 m2/habitante (con 10
habitante >15m2/habitante 100%
cubiertas)
3 (de 4) espacios verdes: 100% 100% población;
24 Proximidad población proximidad a las 4 100%
simultánea a espacios 10
4 (de 4) espacios verdes; 100% tipologías de espacio 100%
verdes
población verde
0,2 árboles/metro; >50% longitud
25 Densidad de calles 70% longitud calles con 100%
árboles por tramo 9,7
0,2 árboles/metro; >75% longitud >0,2 árboles/m 93,3%
de calle
calles
>10% superficie en cubierta >15%. Reserva en 100%
26 Cubiertas verdes 10
disponible equipamientos públicos 100%
Puntuación ámbito: 49,7 puntos
Salvador Rueda 148
Indicador Objetivo mínimo y deseable Resultado y porcentaje alcanzado Puntos
Eje E3. Eficiencia
Ámbito A6. Metabolismo urbano. Puntuación máxima: 140 puntos
27 Demanda <80 kWh/m2 (superficie techo útil) 100%
58,8 kWh/m2 10
energética: residencia <65 kWh/m2 (superficie techo útil) 100%
<225 kWh/m2 (terciario) +
28 Demanda <110 kWh/m2 (equipamientos) (210 kWh/m2 (terciario);
100%
energética: servicios y 80 kWh/m2 10
<210 kWh/m (terciario) + <90 kWh/
2 100%
equipamientos (equipamientos)
m2 (equipamientos)
29 Demanda
Variable según tipología 0,51 kWh/m2 (espacio
energética: 100% 10
Espacio estancia: <0,6 kWh/m estancia)
espacio público
30 Producción >20 kWh/m2 superficie sector
39,3 kWh/m2 (superficie
local de energías 98,3% 9,9
>40 kWh/m2 superficie sector sector)
renovables
<100 kWh/m2 superficie construida
31 Consumo (incluye producción solar)
77,84 kWh/m2 100% 10
energético <80 kWh/m2 superficie construida
(incluye producción solar)
32 Emisiones de CO2 <30 kg CO2/m2 superficie construida
15,69 kg CO2/m2 100% 10
equivalente <20 kg CO2/m2 superficie construida
>35% (mediante energías renovables) 47% (escala local)
33 Autoproducción 100%
100% (escala 9,7
energética >50% (mediante energías renovables 94%
local+periferia)
<100 litros por persona y día (lpd)
agua potable 70 lpd (demanda agua
34 Demanda hídrica 100%
potable) 10
(por calidades y total) <70 Ipd agua potable; <105 lpd 100%
104 lpd (demanda total
demanda total
35 Suficiencia hídrica 100% (mediante captación pluviales,
100% (no potable) 100%
de la demanda de aguas grises regeneradas, agua 10 Fig. 43b. Evaluación
100% (total) 100%
agua no potable freática, etc.) con el certificado
del Urbanismo
Ecosistémico del
Variable según fracción: materia MO: 55%; papel y proyecto de la
36 Recogida selectiva orgánica (55-80%), papel y cartón cartón, vidrio: 75%; 100% supermanzana
10
neta (75-80%) vidrio (75-90%), envases envases: 50%; otros: 100% (ecobarrio) de
(50-60%), metal (50-60%), etc. 60% Figueres (Cataluña)
(Rueda et al., 2018).
Planificar con fractales 149
Indicador Objetivo mínimo y deseable Resultado y porcentaje alcanzado Puntos
Eje E3. Eficiencia
Ámbito A6. Metabolismo urbano. Puntuación máxima: 140 puntos
37 Proximidad a <150 metros; >80% población Recogida puerta a
100%
puntos de recogida de puerta; 10
<150 metros; 100% población 100%
residuos 100% población
38 Proximidad a punto <600 metros; >80% población <600 metros para el 100%
10
limpio <600 metros; 100% población 100% población 100%
>25% mo. Transformación en
39 Cierre del ciclo de compost para uso local 100%
la materia orgánica 70% 10
>50% mo. Transformación en 100%
(mo)
compost para uso local
>4% (hortalizas y verduras) 4,2% dieta (escala local)
40 Producción local 100%
7,5% (escala local+ 10
de alimentos básicos Variable según potencial 100%
periferia)
Puntuación ámbito: 139,6 puntos
EJE E4. Cohesión social
Ámbito A7. Cohesión social. Puntuación máxima: 30 puntos
41 Dotación vivienda >40% 50% (reparto equilibrado 100%
10
protegida Variable según contexto (40-60%) por manzana) 100%
>75% dotación óptima referencial
42 Dotación (por tipología) >100% (cobertura
100%
equipamientos de déficit de tejidos 10
(100% dotación óptima referencial 100%
básicos adyacentes)
(por tipología)
43 Proximidad 4 (de 5) tipologías; 100 población
simultánea a 100% 100%
9,3
equipamientos 5 (de 5) tipologías; 100 población 86% 86%
básicos
Puntuación ámbito: 29,3 puntos
Salvador Rueda 150
Calificación final
A1. Ocupación del suelo Puntos máximos: 20
Puntos alcanzados: Eje 1 Equivalencias.
18,2 Peso del eje: 25% Calificación final:
R alcanzado: 91% % alcanzado: 24,1% (sobre el 25%) Excelente (A): ≥ 90%
173,8 puntos sobre 180 Notable (B): ≥ 70-90%
A2. Espacio público y Puntos máximos: 100
Suficiente (C): ≥ 50-69%
habitabilidad Puntos alcanzados:
Insuficiente (D): ≥ 25-49%
96,5
R alcanzado: 95,6% Muy insuficiente (E): <25%
A3. Movilidad y servicIos Puntos máximos: 60
Puntos alcanzados: 60
R alcanzado: 100%
A4. Complejidad urbana Puntos máximos: 30 Eje 2
Puntos alcanzados: Peso del eje: 25% Calificación final: 98%
28,9 % alcanzado: 24,6% (sobre el 25%) Sumatoria de los
R alcanzado: 96,3% 78,6 puntos sobre 80 porcentajes parciales
A5. Espacios verdes y Puntos máximos: 50
biodiversidad Puntos alcanzados:
49,7
R alcanzado: 99,4%
Eje 3
A6. Metabolismo urbano Puntos máximos: 140 Peso del eje: 25%
Puntos alcanzados: % alcanzado: 24,9% (sobre el 25%)
139,6 139,6 puntos sobre 140
R alcanzado: 99,7%
A7. Cohesión social Puntos máximos: 30 Eje 4
Puntos alcanzados: Peso del eje: 25%
29,3 % alcanzado: 24,4% (sobre el 25%)
R alcanzado: 97,7% 29,3 puntos sobre 30
Fig. 43c. Evaluación con el certificado del Urbanismo Ecosistémico del proyecto
de la supermanzana (ecobarrio) de Figueres (Cataluña) (Rueda et al., 2018).
Planificar con fractales 151
La reducción
de las disfunciones
e incertidumbres
actuales
Las disfunciones urbanas señaladas al principio se reducen de forma significativa
con la aplicación de los principios del Urbanismo Ecosistémico, tal como se ha
puesto de manifiesto en los ejemplos descritos. Cada uno de los radios de la
rueda se corresponde con cada uno de los principios del Urbanismo Ecosistémico.
Por otra parte, las medidas dirigidas a reducir las incertidumbres globales
permiten incrementar la capacidad de anticipación al restringir determinados
comportamientos urbanos generadores de los actuales impactos e incertidum-
bre. Siguiendo con el ejemplo de la figura 12, relativa a las concentraciones de
CO₂ en la atmósfera, las propuestas incluidas en el Urbanismo Ecosistémico se
proponen contribuir, junto con el resto de las medidas de mitigación impulsa-
das en otros ámbitos, a modificar la tendencia de la función que hoy se dirige
al agotamiento para que cambie su tendencia y se dirija a valores que buscan la
estabilidad atmosférica.
En la figura 46, en negro, se describe la relación entre los principios que
permiten reducir el consumo de energía cuando lo hacen en las condiciones que
propone la supermanzana; en rojo se destaca la relación entre los principios que
[31] Para mayor información leer Rueda, S.
(2022). Carta para la planificación ecosis-
incrementan el número (n) y la diversidad de personas jurídicas (H). La aplicación
témica de ciudades y metrópolis. Icaria.
de los principios del Urbanismo Ecosistémico reduce en el tiempo el valor de la
ecuación de la sostenibilidad urbana y cumple el principio de maximizar la entro-
pía en términos de información. La aplicación de los principios del Urbanismo
Ecosistémico da como resultado un ecosistema urbano más sostenible empezando
por la supermanzana (el mínimo ecosistema urbano que integra los 15 principios).31
Salvador Rueda 152
Se reducen las disfunciones urbanas actuales
Compacidad
urbana
Dotación de Equilibrio urbano.
equipamientos próximos Compresión-descompresión
Acceso a la Accesibilidad
vivienda sostenible universal
Equidad Ciudad para
social el ciudadano
Mitigación Habitable. Control
y adaptación al de las variables
cambio climático de entorno
Autosuficiencia con Elevada diversidad de
materiales próximos reutilizados. personas jurídicas. Con
Cierre de ciclos de los materiales mezcla de usos
Autosuficiencia con cuerpos Inteligente. Elevado número y
de agua próximos. diversidad de actividades densas
Cierre de ciclo hidrológico Autosuficiencia con Elevada en conocimiento
energía renovable biodiversidad
Fig. 44. Reducción de las disfunciones actuales con la aplicación de los principios
del Urbanismo Ecosistémico.
Hacia un escenario de recuperación de la estabilidad atmosférica
CO2
(Hw*/
HW)
280 ppm de CO2
280 ppm
Estabilidad
atmosférica
350 ppm
Capacidad de anticipación
420 ppm Planificación urbana (Hw/Hw*)
T
2023 1950 Era industrial
Fig. 45. Hacia un escenario de recuperación de la estabilidad atmosférica.
Planificar con fractales 153
Eje Compacidad y funcionalidad Complejidad
1 2 3 4 5 6 7 8
Hiperconectividad
Verde vs. Asfalto
Complejidad vs.
Descompresión
vs. Compresión
Simplificación
vs. Dispersión
Habitabilidad
Accesibilidad
vs. Movilidad
en el espacio
Compacidad
Ciudadano
Principio
vs. Peatón
público
privada
Compacidad
1 vs. Dispersión
-
Descompresión
2 vs. Compresión
-
Accesibilidad
3 vs. Movilidad -
privada
Ciudadano
4 vs. Peatón
-
Habitabilidad
5 en el espacio -
público
Complejidad vs.
6 Simplificación
-
7 Hiperconectividad -
8 Verde vs. Asfalto -
Autosuficiencia
9 vs. Dependencia
energética
Autosuficiencia
10 hídrica
rrr vs.
11 Despilfarro
de materiales
Adaptación y
12 mitigación cam-
bio climático
Cohesión social
13 vs. Segregación
Acceso univ. a la
14 vivienda en ed.
sostenibles
Dotación y
15 distribución
equipamientos
Salvador Rueda 154
9
Autosuficiencia
-
vs dependencia
energética
Eficiencia
10
Autosuficiencia
-
hídrica
Planificar con fractales
11
rrr vs.
Despilfarro
de materiales
t
12
E
nH
Adaptación y
mitigación cam-
bio climático
E
nH
13
Cohesión social
vs. segregación
E
nH
14
Cohesión social
Acceso univ. a la
vivienda en ed.
sostenibles
nH
15
Dotación y
distribución
equipamientos
155
que reducen
Ecosistémico
el consumo de
e incrementan
la complejidad
y organización
del Urbanismo
urbana (en rojo).
energía (en negro)
Fig. 46. Principios
conclusión
Con la aplicación de las supermanzanas, el fractal del Urbanismo Ecosistémico,
es posible reducir las disfunciones de la ciudad actual evitando, a su vez, las
que pudieran producirse en los nuevos desarrollos urbanos. Es posible también
reducir las incertidumbres globales como las del cambio climático. Las super-
manzanas se manifiestan como el instrumento que puede llevar a las ciudades
a escenarios más sostenibles.
Salvador Rueda 156
Referencias
bibliográficas
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y otros trabajos conexos. Madrid: inap y Ayuntamiento de Madrid, 1991.
Cerdà, I. 1867 (1968). Teoría general de la urbanización. Y aplicación de sus prin-
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Madrid, 1867. Edición facsímil a cargo del Instituto de Estudios Fiscales,
Madrid, 1968.
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Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo. Ediciones unesco.
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Ecosystem). Nueva York: Plenum.
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Planificar con fractales 159
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Con la aplicación de las supermanzanas, el fractal del
Urbanismo Ecosistémico, es posible reducir las disfunciones
de la ciudad actual evitando, a su vez, las que pudieran
producirse en los nuevos desarrollos urbanos. Es posible
también reducir las incertidumbres globales como las
del cambio climático. Las supermanzanas se manifiestan
como el instrumento que puede llevar a las ciudades a
escenarios más sostenibles.
Salvador Rueda
CM
MY
CY
CMY