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Módulo 2

El documento aborda la necrodactiloscopía, que es la identificación de cadáveres a través de huellas dactilares, destacando la importancia de esta técnica en situaciones de muertes violentas o no identificadas. Se describen los procedimientos para la toma de impresiones en cadáveres frescos, rígidos y putrefactos, así como las consideraciones necesarias para cada estado del cuerpo. Además, se mencionan las diferentes ramas de la tanatología que estudian los fenómenos relacionados con la muerte y la descomposición del cuerpo.
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Módulo 2

El documento aborda la necrodactiloscopía, que es la identificación de cadáveres a través de huellas dactilares, destacando la importancia de esta técnica en situaciones de muertes violentas o no identificadas. Se describen los procedimientos para la toma de impresiones en cadáveres frescos, rígidos y putrefactos, así como las consideraciones necesarias para cada estado del cuerpo. Además, se mencionan las diferentes ramas de la tanatología que estudian los fenómenos relacionados con la muerte y la descomposición del cuerpo.
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CURSO BASICO DE

IDENTIFICACION HUMANA

Modulo 2:

Necrodactiloscopía
ADVERTENCIA A LOS ALUMNOS

El siguiente material contiene imágenes impresionables y

susceptibles , según las distintas

sensibilidades de los lectores.

Estas imágenes revisten

finalidad pedagógica y académica .

Se recomienda a los alumnos discreción.


Identificación Necrodactilar

Definición

Cuando sucede un hecho de cualquier índole, es decir, sea este una


catástrofe, un homicidio, un accidente o un incendio, surge la necesidad del
tratamiento sobre cadáveres (estos pueden estar rígidos, quemados,
ahogados, etc., e inclusive presentarse frescos o de antigua data) o,
también, sobre restos cadavéricos (como ser huesos u órganos).

Todo esto conlleva la necesidad legal, social y


humana de cada caso, sea este un medio directo o
indirecto, primero para declararlos legalmente
muertos, luego para ser entregados a sus
familiares, y seguidamente para realizar todas las
gestiones legales que derivan de una muerte. Como
hecho referencial se recuerda el ataque a las torres gemelas en la ciudad de
New York, donde se ha recurrido a la identificación papiloscópica, al ácido
desoxirribonucleico (ADN) y a registros odontológicos.

Se entiende por muerte, la interrupción de las funciones respiratoria,


circulatoria y nerviosa vitales, que trae un definitivo e irreparable cese de la
vida, aun cuando persista la actividad de numerosos órganos y tejidos,
especialmente de aquellos dotados de mayor autonomía. Sucede de este
modo, porque existe una marcada diferencia entre muerte biológica,
cimentada sobre la degeneración absoluta de todas las células del
organismo, y la muerte clínica, basada en la supresión de las tres
actividades principales. Estas últimas traen aparejada la pérdida de la
conciencia, de la sensibilidad y de la motilidad espontánea, la detención de
la actividad cardiocirculatoria y el cese de las funciones respiratorias. En
forma consecuente, también ocasiona el enfriamiento del cuerpo, la
rigidez, la hipóstasis (estasis o estancamiento territorial de la circulación
sanguínea), acidificación y deshidratación.

La identificación papiloscópica en general y los


procedimientos relacionados con la toma de calcos a
cadáveres, no difieren mayormente con los utilizados
con persona vivas, dependiendo únicamente del
estado de los cadáveres o restos, los que requieran la
implementación de diferentes procedimientos que
serán analizados por separado. La técnica, los recursos y procedimientos
son los mismos; es más, prescindiendo del respeto y temor reverencial que
ocasiona en todo ser humano la presencia de la muerte, la tarea resulta
muchas veces menos trabajosa que con las personas vivas. El método
genérico directo consiste siempre en la limpieza de
manos y dedos, en el entintamiento y toma de
impresiones en forma individual dígito por dígito,
mano por mano y pie por pie, y la verificación de las
condiciones de idoneidad de los calcos tomados. La
tarea se facilita si el cadáver se encuentra sobre una
mesa con las palmas hacia abajo. Frente a cada tipo de cadáveres se deberá
seguir la metodología adecuada.

Después de acaecida la muerte, el cuerpo humano constituye el cadáver,


la especialidad médica que estudia el proceso de la muerte se denomina
tanatología, término que proviene del griego donde “tanato” es la diosa de
la muerte, y logos, significa tratado o estudio.

Comprende distintas ramas, las cuales se ocupan del estudio de los


diferentes fenómenos que la componen:

✓ Agonología: Estudia los fenómenos agónicos.

✓ Etimología: Estudia sus causales. Puede ser espontánea, natural o


patológica, accidental, criminal dolosa o culposa, suicida o
autoprovocada.
✓ Tanatosemiología: Estudia los fenómenos cadavéricos propiamente
dichos, los de putrefacción y transformación del cadáver.

✓ Tanatobiología: Estudia la flora y fauna cadavérica.

✓ Cronotanatodiagnóstico: Estudia diagnosis del tiempo transcurrido


desde la muerte.

✓ Autopsia o necropsia: Estudia las causales de la muerte.

✓ Embalsamología: Estudio de la preparación y conservación del


cadáver.

Por tal motivo, es necesario establecer la identidad de los cuerpos o


restos, ya sea por medios directos o indirectos. Debido a ello, todas las
legislaciones obligan, en caso de muertes violentas o sospechas de
criminalidad o en caso de que no se conozca la identidad de la persona, a la
identificación por todos los medios posibles (Papiloscopía, fotografía,
reconocimiento médico legal, muestras biológicas, etc.), con el objeto de
contar con los datos necesarios para auxiliar al esclarecimiento del hecho y
a su reconocimiento.

Pues, entonces, si bien la identificación necropapiloscópica para


establecer identidad no difiere mucho de la papiloscópica en general, se
verá, en este apartado, cada caso o técnica particular, que se aplicará
dependiendo del estado en que se encuentren el cadáver o los restos.

Hay que recordar que el método a desarrollar consiste siempre en


comenzar por la limpieza de manos y dedos previo al entintado y toma de
impresiones en forma individual, dígito por dígito, mano por mano y pie por
pie (si correspondiese), y la comprobación de las condiciones in situ de
idoneidad de los calcos tomados. Frente a cada tipo de cadáveres se deberá
seguir la metodología adecuada, acorde con los puntos desarrollados a
continuación.
Cadáveres frescos

Cadáveres frescos son todos aquellos cadáveres cuya muerte es de


reciente data.

Podemos separarlos en:

⚫ Los que no han adquirido rigidez


aún: En este caso la labor no tendrá mayor
dificultad. Primero se limpiarán las manos y
dígitos para poder retirar cualquier suciedad
o resto del lugar del hecho que puedan tener
(siempre y cuando este haya sido revisado y
no sea de interés criminalístico). También se verificará si existe
alguna callosidad o excoriación y, si correspondiere, se podrá utilizar
una piedra pómez para alisarla. La labor se aborda por el dígito
pulgar de la mano derecha. Primero se lo entinta y se toma la
impresión mediante el método de rodado, sobre las fichas
correspondientes, acorde con las necesidades de cada caso. Luego, se
prosigue con el dígito índice de la misma mano, se lo entinta y se
toma la impresión sobre el casillero de la ficha correspondiente.
Luego se extiende sucesivamente al resto
de los dígitos de ambas manos. Seguido a
este paso, se deben verificar, con un
elemento idóneo (lupa o lente adecuado),
las condiciones de nitidez e integridad de
las impresiones que hemos tomado.

Hay que recordar que, en caso de que el cadáver presente anomalías


en alguno de sus dígitos, a ese se lo deberá clasificar y subclasificar de
visu, es decir, con lupa, directamente sobre el dactilograma natural, y
consignar su simbología en el casillero de la ficha.
⚫ Los que han adquirido la rigidez
cadavérica: La rigidez cadavérica consiste en
el endurecimiento y fijación muscular en
retracción, que produce falta de flexibilidad y
aparece en un período que media a las 7
horas, se completa entre la novena y
duodécima, comienza a desaparecer entre las 18 y 36 horas, y
termina entre las 48 y 60 horas o durante los procesos de
putrefacción. El cadáver puede presentar sus manos totalmente
crispadas, producto de una contracción súbita de un tejido contráctil,
especialmente en un músculo; cualquiera sea la circunstancia, se
deberán realizar masajes, porque la rigidez se rompe mediante
movimientos o calor. Para esto, se deberán producir movimientos
rápidos e intensos en la articulación del hombro, luego en las del
codo con movimientos de cierre
y apertura, flexiones en las
muñecas con desplazamientos
hacia atrás, adelante y en forma
rotativa y finalmente sobre las
falanges de los dedos, uno por
uno, estirándolos repetidamente
hacia atrás, pudiéndose ayudar
con la cuchara metálica con la que cuenta el equipo. De perdurar, se
deberá ejercer pronunciada presión sobre el dorso de la mano del
cadáver, acción que la hará abrir en forma instantánea al igual que a
los dedos. De aún requerirse, se debe tomar firmemente la mano con
los cuatro dedos de la otra, colocar el pulgar sobre el nudillo a modo
de palanca, forzándolo a quedar estirado. La aplicación de una fuente
de calor, ayuda en la tarea.
Cadáveres putrefactos

La putrefacción es la descomposición de la
materia orgánica que posee el cadáver, por
ejercicio de las bacterias. Estas suelen
provenir del intestino y, una vez devenida la
muerte, se irradian por la sangre. Por este
motivo, sucede que, en las livideces y los
lugares donde hubo más declive de sangre,
se ve luego más putrefacción.

Es un proceso microbiano de destrucción de la sustancia orgánica, que


producen gases, olor y reblandecimiento. Es ocasionada por las bacterias
saprofitas anaerobias que, por una acción generalmente enzimática,
destruyen la molécula proteica, transformándola en sustancias de
estructuras más simples, algunas volátiles, que producen un olor
desagradable.
Estos procesos comienzan en el feto y en el recién nacido muerto en las
fosas nasales y en los ojos, lugar de elección para el depósito de huevos por
parte de las moscas. En el recién nacido que ha respirado y en el resto de
las personas, tienen lugar normalmente en el
intestino grueso, actuando primero los microbios
aerobios (hasta el total consumo del oxigeno) y
luego los anaerobios.

Tiene una cronología sumamente variable que


depende entre otros factores de la causa de la
muerte, estados de desnutrición e
inmunobiológico terapéuticas antibióticas,
contaminaciones ambientales, humedad o
sequedad atmosférica, temperatura, tipo de féretros, etcétera.
Podemos describir en la putrefacción la presentación de cuatro períodos:

◆ Cromático: Producido el fallecimiento de


la persona, los mecanismos de defensa que tiene
el cuerpo dejan de funcionar, esto produce que
la flora microbiana normal que habitualmente se
encuentra en el intestino tenga un avance súbito
e intenso difundiéndose por vecindad, lo que va
a determinar la formación aproximadamente a las 24 horas de la
mancha verde abdominal a nivel de la fosa ilíaca derecha.

◆ Enfisematoso: Con el correr de los días, a través


de los vasos sanguíneos y linfáticos, se extiende la
fase cromática provocando lo que se denomina
la “red venosa de putrefacción o circulación
póstuma de Bouardel”, situación que se ve
favorecida por la distensión abdominal que
genera un aumento de la presión intraabdominal
que provoca el movimiento de la sangre en sentido periférico.

◆ Colicuativo: Los gases que provocaron la


distensión de la cavidad abdominal irán
escapando, por lo que el cuerpo va a ir perdiendo
su aspecto hinchado, comenzando la destrucción
de las partes blandas de la cara junto con el
despegamiento de la piel por reblandecimiento,
lo que va a formar colgajos que por sus características presentan el
aspecto de una quemadura de segundo grado.

◆ Reductivo: Tiene una duración variable


de entre 2 y 3 años, extendiéndose en
oportunidades hasta 5 años, tiempo
durante el cual todas las partes blandas
del cadáver van a ir desapareciendo,
siendo los elementos más resistentes el
tejido fibroso, ligamentos y cartílagos.
La identificación cuando nos
encontremos con este tipo de cadáveres,
dependerá del estado de putrefacción
del cuerpo y del grado de destrucción
que hayan alcanzado los tejidos.
Primeramente, se debe determinar si la
epidermis se encuentra completa o solo
hay restos de ella, o si solo se halla la dermis o ni siquiera esta. También
puede suceder que, debido a los gases, se desprenda o separe la piel de la
masa muscular, y en estos casos se obtiene el llamado “guante
epidérmico”.

En caso de haber tejido epidérmico,


dermis o restos de ella, se limpiará con
cuidado y se quitaran los restos de
colgajos cortándolos o pasando la
piedra pómez, luego se los entintara
cuidadosamente y prolijamente. En caso
de no poder ser entintados, se los Guante Epidérmico
clasificara de visu. Se debe recordar que
solo una porción idónea con campo suficiente, permitirá la identificación
del cadáver.
También en el caso de cadáveres putrefactos es
ideal realizar la “técnica de dedales” ya que por
acción de la putrefacción en los miembros
inferiores es más fácil separar la epidermis de la
dermis, este procedimiento consiste en realizar un
corte superficial con un bisturí alrededor del
pliegue interfalángeo, hasta poder desprender un
dedal del tejido epidérmico, separando epidermis de dermis o, en algunos
casos, el músculo de la piel.

Una vez que tenemos todos los dedales de los


dígitos de las dos manos, se procederá a colocar
dichos dedales en el dígito de su mano al que
corresponde dicho dedal, es decir, el dedal del
pulgar en nuestro pulgar, y, consecutivamente, se
lo entintará y se realizará la toma de impresión
sobre la ficha necrodactilar.

De estar los dedales muy deteriorados por la


putrefacción, se puede proceder a darlos vuelta,
pero deberá recordarse que los surcos
interpapilares quedarán representados como
altos relieves o crestas, y viceversa. Por lo tanto,
se deberá efectuar, luego, un contratipo
fotográfico para recuperar su concepción
original.
Quemados

Primeramente, destacaremos que estos cadáveres pueden


tener una etiología dolosa, culposa, accidental o suicida
debemos saber analizar el estado del cuerpo y saber
revisarlo, para así poder determinar mediante cuál medio
se podrá identificarlo, y si se podrá lograr mediante
identificación papiloscópica, que es lo que nos compete, o si se tendrá que
pedir un estudio de ADN.

Por esto veremos los grados de quemaduras detallados por:

➢ Primer grado: Presentan eritema por


vasodilatación capilar, edemas leves y dolor quemante, no
dejan cicatriz. No se visualizan en los cadáveres.

➢ Segundo grado: Se caracterizan por la colección de


plasma en las profundidades de la epidermis y la
consiguiente formación de vesículas de contenido claro, que
se abren fácilmente tumefactas, que provocan gran dolor. La
placa apergaminada que se produce en el cadáver es más
oscura que la que tiene lugar por una excoriación.

➢ Tercer grado: Presentan escaras dolorosas que se


resecan y caen, rodeadas por un halo de quemaduras de
segundo grado y otro más externo de primer grado. Estas
provocan destrucción de la piel y del tejido celular
subcutáneo, y son irreversibles.
➢ Cuarto grado: Presentan carbonización parcial o
total de huesos, músculos y órganos, son de aspecto seco y
duro, de color blanquecino, pardo o negro.
Antes de manipular el cuerpo, se deberá realizar una
minuciosa observación del estado de los pulpejos, con el
objeto de evaluar si es conveniente realizar o no algún
movimiento, dado que producto de esté se podría
ocasionar un daño sobre la piel. En situaciones donde el
técnico observe un deterioro extremo, no se deberá
realizar el entintado y la toma rodada de los calcos,
debido a que la presión podría llegar a destruir la piel de
los pulpejos. En dicho caso, se deberá realizar una toma fotográfica.

La actuación del técnico debe ser


rápida, ya que en los quemados, el
proceso de putrefacción es más veloz,
máxime si la muerte sobreviene días
después de las quemaduras. En los
carbonizados, por el contrario, la
putrefacción se tarda debido a la gran
cantidad de líquidos perdidos.

Ocasionalmente, los muertos por causa de quemaduras se encuentran en


la escena con las manos crispadas, es decir, en flexión interna, en actitud de
“boxeador” o de “esgrimista”, esto dependerá del tiempo de exposición al
fuego. En este caso, puede que sea
probable que el fuego no haya causado
daño sobre la piel que recubre los
dígitos, o que lo haya hecho en parte,
así será posible la identificación sobre
los trozos de epidermis que hayan
quedado sanos.
Ahora bien, si por el fuego el cadáver
estuviese carbonizado, la labor será más
dificultosa, y el técnico deberá proceder con
sumo cuidado para la piel no se rompa durante
el procedimiento. Dado que, por haber estado
más tiempo expuesto el cuerpo a la acción del
calor, este pierda los líquidos y por ello la piel
se encuentre seca y arrugada; por ende, una buena técnica para lograr la
identificación sería, primeramente, comenzar rehidratándolos. Se puede
inflar el dígito, utilizando una solución que contenga del 1 al 3% de
hidróxido de sodio o de hidróxido de potasio. De no dar efecto, se puede
aplicar la técnica de los “dedales”, usada también en cadáveres putrefactos.

Esta técnica, que también puede ser utilizada


con otros tipos de cadáveres, consiste en
practicar un corte superficial alrededor del
pliegue interfalangeo entre la segunda y tercera
falange, hasta seccionar por completo el tejido
epidérmico. Con un explorador o barra de metal
de pequeño grosor, de punta chata, algo redondeada y sin filo, se
procederá a separar la piel del músculo, desprendiendo el dedal resultante,
que se colocará en un recipiente por separado, para evitar su posterior
confusión en el armado de la ficha decadactilar. Si la epidermis presentara
alguna anomalía, se le aplicará líquido reconstructor de epidermis.

Una vez que tenemos todos los dedales de los


dígitos de las dos manos, el técnico procederá a
colocarse los mismos en cada dígito de su mano y
seguidamente lo entintará y realizará la toma de
impresión sobre la ficha necrodactilar.
Otra técnica utilizada, similar a los dedales, es el de Stokis:

Llamado “guante humano” o “dedile


de guante”: En casos de catástrofes
aéreas, explosiones o grandes
incendios donde el cadáver se
encuentre totalmente transformado
por el fuego y otros recursos no hayan
dado resultado, se han consumido las
papilas dérmicas. De poseer aún parte
del tejido epidérmico o dérmico, utilizando un explorador se separa la
dermis de la epidermis de la misma manera que en la obtención de dedales.
A través del uso del hidróxido de sodio o potasio y del formaldehido o
alcohol, se procederá a ablandar las partes duras y a endurecer las débiles,
y cuando se considere que están en condiciones de ser manipuladas, se
utilizará un guante de látex sobre el que se colocarán dedil por dedil en
cada lugar correspondiente, tensándose
con aire cada dígito de goma, para facilitar
el entintado. Se procede con sumo cuidado
a tomar los calcos papilares tantas veces Técnica Stokis
como sea necesario, eligiéndose luego el
más aceptable que reúna las condiciones
de idoneidad.
Ahogados y saponificados

En el caso de los cadáveres ahogados, por


consecuencia de la inmersión la epidermis, esta se
presenta híper hidratada y, en algunos casos, se
desprende de la dermis.

En el caso de que encontremos pulpejos rugosos e híper hidratados, pero


intactos, por esta consecuencia no se podrá proceder al entintado directo,
debido a que no se adherirá la tinta a este. Entonces, se comenzará
limpiando los pulpejos con cuidado, frotándolos con alcohol, bencina o
acetona y se deberá esperar a que se
sequen. También se puede usar una
corriente de aire caliente, como un secador
de pelo. Una vez bien secos los pulpejos, se
procede al entintando e impresión con sumo
cuidado, para evitar el empastamiento.

En caso de que se haya aplicado la acetona y el calor, y, aun así, el estado


continúe, se deberán sumergir los dedos del cadáver en agua a temperatura
alta, casi al grado de ebullición, por unos segundos. Luego se procederá a
secarlos y, de inmediato, entintar y tomar impresiones.

Ahora bien, en caso de que, por la híper hidratación


de los pulpejos, la epidermis se haya desprendido de la
dermis, se procederá con la técnica de “dedales o
guante humano”. Con un bisturí se cortará por el
pliegue interfalángeo, retirando el dedal junto con la
uña. Luego se estirará y colocará en el dedo del
técnico, quien entintará y realizará la impresión sobre
la correspondiente ficha necrodactilar.
En el caso de la saponificación, podemos decir que
esta se establece en un cadáver cuando este se
encuentra en un medio muy húmedo, en el que no
circula mucho aire, también puede suceder en
cadáveres que se encuentren en el agua o en lugares
cerrados y muy húmedos.

Las características principales del cuerpo son que


presenta un color blanco o amarillento, está viscoso,
como si la piel fuese de grasa, y es muy frágil. A estas
características de la piel se las llama “adipocira”, que es
similar a una consistencia jabonosa y oleosa.

Encontraremos los pulpejos rugosos o destruidos por la acción de roces con


piedras, raíces, árboles, rocas etc., o por peces, o animales de la zona y
otras faunas fluviales o marítimas, lo que provoca que el entintado se
dificulte.

Si existen arrugas en la piel y flexibilidad,


se inyectará glicerina como reconstructor de
tejido, para obtener una forma redondeada
en el dedo y así poder tomar la impresión.

Si no se pueden eliminar las arrugas, se


deberá cortar el pulpejo y toda la zona del dibujo dactilar y raspar el exceso
de carne que se encuentre. Los pulpejos deberán ser introducidos en un
recipiente esterilizado, al que se le agregará xileno. Posteriormente, se
harán masajes a los pulpejos con el fin de ablandarlos y, de esta forma,
tomar las impresiones del caso.

En caso de no alcanzar los resultados deseados, es decir un volumen


cercano al natural, se procede a inyectar más fluido desde la punta o los
costados, hasta lograrlo. Si este procedimiento tampoco diera resultado, se
procede a la extracción del tejido epidérmico, a su estiramiento y
colocación entre dos placas de vidrio para su fotografiado.
Momificados

En este caso, el cadáver se presenta rígido, de


color gris o amarillento, seco y apergaminado,
puede o no presentar pelo y uñas. Se produce en
cadáveres abandonados o sepultados en tierras
arenosas y calientes, también puede tener lugar en
ambientes húmedos y ventilados. Las grandes alturas, climas muy fríos, de
clima ventoso o sequedad del ambiente y, en especial, las envolturas sobre
los cuerpos, hacen que se genere este estado.

En este caso el proceso de putrefacción se ha


detenido debido a que los fluidos se han
evaporado y se ha producido, acto seguido, la
desecación. En referencia a las manos, presentan
la piel de sus dedos muy arrugados y apergaminados, pierden
completamente la elasticidad y se caracterizan por sus notorias depresiones
de alto y bajo relieve; a veces, al punto de que el tejido se halla unido a la
sección ósea y resulta imposible el entintado e impresión por medios
comunes. Para esta tarea se utilizan técnicas especiales que detallaremos a
continuación.

Para estos casos es conveniente el fotografiado de


todas las regiones papiloscópicas siempre antes de
realizar cualquier técnica aplicada a la identificación,
como así también, una meticulosa limpieza de los pulpejos, eliminando
toda impureza, usando jabón o acetona diluida en alcohol.

Cabe destacar que nunca puede modificarse en forma definitiva el


elemento sobre el cual se realizan los estudios, sin autorización expresa del
tribunal o funcionario judicial a cargo de la investigación; por ello, para
proceder a la amputación de manos o dígitos, siempre debe requerirse
previamente esta formalidad legal, bajo pena de nulidad.
• Sistema Dorrego: Para llevarlo a cabo es necesario
contar con plastilina o algodón y polietileno. Se procede a
cortar un trozo de papel polietileno de unos 10 cm.
cuadrados y a envolver una porción de plastilina o de
algodón, formado una muñeca. Luego se procede a su
entintado con una capa fina y pareja, mediante un rodillo.
Posteriormente, se presionará la muñeca entintada sobre el pulpejo del
cadáver, de forma tal que logre todo el entintado
del pulpejo. Luego, con otro trozo de polietileno, se
obtendrán las impresiones. Al levantarse el dígito,
se desprenderá el polietileno entintado y sobre esa
porción de plastilina recubierta con un nuevo trozo
de papel de polietileno virgen, limpio y sin tinta, se
procederá a estampar el dígito entintado, que, al ser levantado, traerá
adherido el polietileno con el calco digital, que será colocado sobre la ficha
decadactilar. Este procedimiento se repetirá con cada uno de los pulpejos
del resto de los dígitos, tantas veces como sea necesario, hasta lograr la
calidad adecuada, es decir, aquella que reúna las condiciones de idoneidad
suficiente, armando en conjunto una ficha decadactilar completa.

• Vaciado de látex: Consiste en obtener una copia


exacta del diseño digital del pulpejo. Este método se basa en
colocar, en las cavidades del madero acanalado, 5 trozos de
plastilina. Luego se presiona cada dedo sobre estas
plastilinas y así se obtiene un molde de sus crestas y surcos
invertidos. Entonces, una vez que obtenemos esto, con el fin de investirlos,
sobre cada molde se vacía látex líquido, que al secarse formará una película
idéntica a la epidermis. A continuación, mediante algún
adhesivo, y utilizando guantes, se adhiere a los dedos del
técnico y se lleva a cabo el entintado para la impresión. En
este caso también se puede colocar directamente el látex
sobre el dígito, pero habrá que tener mayores recaudos.
Cadáveres decalcificados y pulverizados

❖ La decalcificación es el prólogo de la pulverización, y ocurre cuando los


huesos que quedan al descubierto continúan sometidos a la acción del
líquido, sean estos orgánicos provenientes de la misma putrefacción o de
la humedad del suelo.

❖ La pulverización, por su parte, es la


transformación final del organismo
humano que cumple el precepto
bíblico, provocado por la acción de
la flora, la fauna y la putrefacción.
En esta destrucción cadavérica
también intervienen las agresiones
de hormigas, roedores y animales
carnívoros. Es difícil que tenga
lugar en cadáveres conservado en ataúdes para nichos y son comunes en
inhumaciones en tierra o en los abandonados al aire libre. Si bien no
puede precisarse exactamente una fecha para su producción,
generalmente ocurre después de los 15 ó 20 años del deceso.

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