“AÑO DE LA RECUPERACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE LA ECONOMÍA PERUANA”
UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO
FACULTAD DE MEDICINA HUMANA
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
“RESUMEN Y ANALISIS DE LECTURA – LA MEMORIA”
Asignatura: Neurociencia del comportamiento
Docente: Mg. Ps. Oscar Omar Morales Sandoval
Autores:
Huamán Vásquez, Ariana Yadira
Piura-Perú
2025
LA MEMORIA
La memoria es un proceso psicológico esencial para la vida humana, pues permite
almacenar, codificar y recuperar información necesaria para adaptarnos al entorno; lejos
de ser un simple almacén de recuerdos, es una función compleja que nos individualiza:
cada persona guarda, interpreta y utiliza sus vivencias de forma única, si bien suele
usarse de forma coloquial “tengo mala memoria”, entenderla científicamente exige
profundizar en su estructura, funcionamiento y posibles alteraciones. Con el paso del
tiempo, la memoria puede deteriorarse, por lo que cuidarla, ejercitarla y conocerla es
vital para preservar nuestra calidad de vida, es por ello que desde esta mirada, su
estudio ha sido objeto de interés por siglos, y gracias a ello contamos hoy con teorías y
modelos que ayudan a comprender sus mecanismos y a diseñar estrategias
terapéuticas y educativas.
Para entender su funcionamiento, es útil considerar su clasificación, primero, la memoria
sensorial, encargada de registrar fugazmente la información captada por los sentidos;
se divide en icónica (visual) y ecoica (auditiva), y aunque dura apenas milisegundos,
permite filtrar lo relevante del entorno, luego está la memoria operativa (o de trabajo),
que mantiene activa la información útil para tareas inmediatas; está vinculada al lóbulo
frontal y permite planificar, razonar y resolver problemas. Finalmente, la memoria a largo
plazo se encarga de almacenar conocimientos, habilidades y vivencias. Esta incluye la
memoria declarativa (episódica y semántica) y la procedimental. Cada una cumple una
función distinta, pero complementaria, en nuestra capacidad de aprender y adaptarnos.
Desde la neuroanatomía, diferentes tipos de memoria dependen de estructuras
cerebrales distintas, la sensorial involucra los lóbulos occipital y temporal; la operativa,
el lóbulo frontal (especialmente la región prefrontal dorsolateral); y la de largo plazo, el
hipocampo y lóbulos temporales mediales. Estos hallazgos permiten comprender mejor
ciertos déficits o alteraciones, ya que cuando estas regiones sufren daño, se manifiestan
problemas específicos en el procesamiento de la memoria, la investigación
neuropsicológica, especialmente con casos como el de H.M. paciente con amnesia
anterógrada tras una cirugía cerebral, ha sido importante para identificar cómo se
consolidan los recuerdos, la independencia entre tipos de memoria, y cómo el daño
cerebral puede afectar su funcionamiento de maneras muy concretas.
Los estudios sobre memoria han evolucionado desde tiempos antiguos, pasando por
técnicas mnemotécnicas usadas en la oratoria clásica, hasta investigaciones más
sistemáticas como las de Ebbinghaus, quien estudió la curva del olvido con sílabas sin
sentido, o Baddeley y Hitch, quienes propusieron un modelo de memoria operativa con
componentes especializados como el ejecutivo central, el bucle fonológico y la agenda
visoespacial. También destacan las aportaciones de Miller, con su famosa fórmula del
“7±2” sobre la capacidad de la memoria a corto plazo, y las investigaciones con
pacientes neurológicos que permitieron identificar la separación entre tipos de memoria
y la existencia de sistemas inconscientes de aprendizaje.
Como todo proceso mental, la memoria puede presentar anomalías, algunas son
patológicas, como la amnesia retrógrada (dificultad para recordar el pasado) o la
anterógrada (incapacidad de generar nuevos recuerdos). También existen fenómenos
disociativos como la fuga disociativa o la personalidad múltiple, así como trastornos
derivados de daño cerebral o consumo crónico de alcohol, como el síndrome de
Korsakoff. Otras alteraciones incluyen las paramnesias falsos recuerdos como el déjà
vu, el fenómeno de “punta de la lengua” o las confabulaciones, donde se rellena la
ausencia de memoria con recuerdos inventados. Estas manifestaciones, aunque
pueden parecer extrañas, ayudan a entender mejor cómo funciona nuestra mente y qué
ocurre cuando el sistema de memoria falla parcial o totalmente.
Por último, estos temas han trascendido la ciencia y están presentes en la cultura
popular, películas como Memento o 50 primeras citas han ilustrado de forma accesible
y emocional trastornos como la amnesia anterógrada, despertando el interés general
por este fenómeno, estas representaciones, ayudan a acercar al público a la
comprensión de las complejidades del cerebro humano y sus vulnerabilidades; así, la
memoria, además de ser un campo fascinante para la psicología, también lo es para el
arte y la narrativa, pues en ella se entrecruzan ciencia, identidad, experiencia y
humanidad.
Desde un punto de vista psicológico, la memoria debe ser comprendida no solo como
un proceso cognitivo, sino como una función profundamente vinculada al desarrollo y
mantenimiento de la identidad personal, en psicología, la memoria no se limita a la
codificación, almacenamiento y recuperación de información, sino que cumple un rol
esencial en la manera en que nos construimos como sujetos: recordar es, en gran
medida, saberse uno mismo. Esta perspectiva resalta que los recuerdos no son simples
reproducciones objetivas del pasado, sino reconstrucciones influenciadas por factores
emocionales, motivacionales y sociales, desde enfoques como la psicología cognitiva,
se reconoce la complejidad de los sistemas de memoria y su interdependencia con otros
procesos mentales como la atención y el lenguaje, por otro lado, desde la psicología
clínica, especialmente la neuropsicología y la psicología dinámica, se observa cómo las
alteraciones de la memoria como la amnesia, las confabulaciones o las paramnesias no
solo comprometen la funcionalidad del sujeto, sino que también afectan su capacidad
de establecer continuidad biográfica, lo cual puede generar confusión, angustia y
pérdida de sentido; esta visión crítica invita a considerar que la memoria no es
únicamente una facultad para recordar hechos, sino un recurso vital para narrarnos a
nosotros mismos, para resignificar nuestras vivencias y para sostener nuestra
subjetividad a lo largo del tiempo, por ello, su estudio desde la psicología debe abarcar
tanto los aspectos neuro funcionales como los afectivos, relacionales y simbólicos que
la atraviesan.