El Riego: Un Pilar Fundamental para la Seguridad Alimentaria y la Sostenibilidad
Global, con Énfasis en Centroamérica y Honduras
El riego es un componente crucial en los debates sobre recursos hídricos y seguridad
alimentaria a nivel mundial, ya que la agricultura consume aproximadamente el 70%
del agua dulce extraída globalmente. Más de 330 millones de hectáreas en el mundo
cuentan con instalaciones de riego, aportando el 40% de la producción global de
alimentos. La seguridad alimentaria, con sus dimensiones de disponibilidad, acceso,
utilización y estabilidad, se ve directamente influenciada por el riego, que aumenta la
producción, genera ingresos, permite la diversificación de cultivos y mitiga efectos de
sequías. No obstante, la creciente demanda alimentaria, proyectada en un 50% más
para 2050, exige una expansión del riego que plantea desafíos de sostenibilidad y
gestión eficiente del agua.
Evolución Histórica del Riego
Las prácticas de riego se remontan a las primeras civilizaciones. En Mesopotamia
(6000–3000 a.C.), se desarrollaron canales de riego por gravedad, mientras que
Egipto dependía de las crecidas del Nilo, canalizando agua mediante acequias. El
Valle del Indo y China también emplearon pozos y canales. Posteriormente, Roma
perfeccionó acueductos y sistemas de almacenamiento, y se usaron norias para
elevar agua. Los persas introdujeron los qanats, y los árabes llevaron técnicas
avanzadas a Europa. En la América precolombina, los incas implementaron terrazas
de cultivo con canales, y los aztecas crearon chinampas. La Revolución Industrial trajo
bombas mecánicas y sistemas presurizados. El siglo XX vio innovaciones clave como
el riego por aspersión y por goteo, este último originado en Israel en los años 60. El
siglo XXI se enfoca en la sostenibilidad, con sistemas automatizados, riego inteligente
conectado a internet y el uso de energías renovables.
En América, las primeras comunidades sedentarias surgieron entre el 11,000 y 9,500
a.C.. Hacia el 3600 a.C. en Perú, ya existía un manejo hídrico rudimentario. Los mayas
construyeron reservorios (aguadas) y canales, y en su apogeo, sistemas hidráulicos
complejos en ciudades como Tikal. Durante la colonia, los españoles adaptaron y
expandieron sistemas indígenas e introdujeron cultivos europeos. El siglo XX fue
marcado por políticas nacionales y la Revolución Verde, que tecnificó el riego, aunque
también se reconoció la sobreexplotación de acuíferos.
Tendencias Globales y Tecnologías Emergentes
Actualmente, las tendencias globales en el uso del agua para riego se centran en la
eficiencia y la sostenibilidad. Destaca la reutilización y reciclaje de aguas residuales
tratadas para riego agrícola. Se impulsan tecnologías avanzadas como el monitoreo
de humedad del suelo mediante sensores e Inteligencia Artificial (IA). Empresas como
[Link] ofrecen plataformas de monitoreo de suelos y cultivos basadas en datos e
IoT para optimizar el riego, mientras que IoTartic desarrolla sensores que recopilan
datos de parámetros como temperatura y humedad del suelo y aire. Las bombas de
agua avanzadas con variadores de velocidad y control automático optimizan el uso
del agua.
Nuevas técnicas de cultivo como la "fogponics", derivada de la aeroponía, suministran
nutrientes a las raíces mediante una niebla, minimizando el consumo de agua. El uso
de sustratos que retienen humedad como la fibra de coco o el compost también es
una tendencia. El riego por goteo sigue siendo fundamental, pudiendo reducir el
consumo de agua hasta en un 50% comparado con la aspersión. Se combinan
infraestructuras verdes (humedales artificiales) con tecnologías avanzadas (ósmosis
inversa) para tratar y reutilizar el agua. Startups como M8 Systems ofrecen detección
de fugas basada en la nube y gestión remota del riego. La adopción de estas
tendencias fortalece la resiliencia agrícola frente al cambio climático.
El Impacto del Cambio Climático
El cambio climático afecta directamente los patrones de lluvia y temperaturas,
alterando la disponibilidad de agua para riego. El aumento de temperaturas provoca
mayor evaporación, disminuyendo la eficiencia del riego. La extracción excesiva de
agua para este fin puede agravar la degradación ambiental y la desertificación. Es
crucial adaptar los sistemas de riego con tecnologías inteligentes y gestión eficiente
para asegurar la seguridad alimentaria futura. El retroceso de glaciares también
amenaza la disponibilidad de agua dulce, y estas condiciones han incrementado la
inseguridad alimentaria, especialmente en regiones como el Corredor Seco
Centroamericano, donde millones requieren asistencia humanitaria.
Situación del Riego en Centroamérica y el Caribe
Centroamérica y el Caribe enfrentan desafíos significativos como la falta de acceso al
agua potable, infraestructura hídrica insuficiente y mala gestión del agua. La mayoría
de los países centroamericanos tienen una baja cobertura de riego; por ejemplo, en
Honduras, El Salvador y Nicaragua, menos del 5% de las tierras agrícolas están
irrigadas. En el Caribe, países como Barbados importan hasta el 80% de sus
alimentos. A pesar de la vulnerabilidad al cambio climático, existe un gran potencial
para mejorar la resiliencia mediante el desarrollo sostenible del riego. Para ello, es
vital aumentar la inversión, mejorar la eficiencia técnica y fortalecer las capacidades
institucionales. La FAO y CARICOM han propuesto inversiones para mejorar
infraestructuras en el Caribe.
El Riego en Honduras: Desafíos y Políticas
En Honduras, la agricultura depende fuertemente del clima, y el riego es crucial para
la productividad. Sin embargo, el país tiene una baja cobertura de sistemas eficientes:
de 3.3 millones de hectáreas agrícolas, menos de 100,000 están equipadas para
riego. Los principales problemas incluyen infraestructura antigua, falta de
tecnificación, acceso limitado a financiamiento, impacto del cambio climático y una
gestión institucional débil. Los desafíos actuales se centran en modernizar sistemas,
fortalecer asociaciones de usuarios, adaptarse al cambio climático y ampliar la
inversión.
Históricamente, las culturas indígenas en Honduras practicaron un riego rudimentario.
Durante la colonia, se usaron acequias sencillas. El auge bananero (finales S. XIX -
mediados S. XX) vio inversión en infraestructura de riego a gran escala por compañías
como la United Fruit Company. A partir de los años 50-60, el Estado impulsó
proyectos de riego, con apoyo de organismos internacionales en décadas posteriores
en valles como el Aguán y Siria. El Proyecto PRORIEGO (1987-1992) benefició a más de
600 productores.
El gobierno hondureño ha implementado programas como el Plan Estratégico del
Sector Agroalimentario (PESSAH 2023-2043) para garantizar la seguridad alimentaria
mediante riego eficiente. El Programa Nacional de Fomento de la Agricultura Irrigada
(PRONAGRI) busca modernizar la superficie agrícola con potencial de riego,
aspirando a 400 mil hectáreas bajo riego para 2038. Dentro de este, el Programa de
Desarrollo Agrícola Bajo Riego (PDABR) se enfoca en incrementar el área irrigada y la
gestión sostenible de recursos hídricos. El Programa Nacional de Desarrollo Agrícola y
Rural (PRONADERS) también apoya con construcción de sistemas y asistencia
técnica. La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) promueve tecnologías
eficientes como goteo y aspersión. Honduras tiene un potencial de riego de 500,000
hectáreas, pero en el pasado solo un 18% de este potencial contaba con sistemas.
Políticas y Programas en Otros Países de la Región
● El Salvador: Cuenta con Distritos de Riego y Avenamiento como Zapotitán,
Atiocoyo y Lempa Acahuapa, impulsados por el Ministerio de Agricultura y
Ganadería.
● Guatemala: Ha implementado la Política Nacional de Riego 2024-2033, que
busca expandir el acceso a tecnología de riego y fortalecer la sostenibilidad
ambiental y la gobernanza local.
● Nicaragua: Tiene en marcha el Programa de Riego de Producción Nacional, con
un costo estimado de USD 20 millones y abierto a propuestas de financiamiento.
En Nicaragua, los pequeños agricultores enfrentan dificultades para implementar
sistemas de riego adecuados.
● Costa Rica: Se enfoca en la tecnificación del riego y el desarrollo sostenible a
través del Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento
(SENARA), que ejecuta proyectos considerando clima, suelo y cultivo. También se
destaca la construcción de embalses y la participación comunitaria.
● Panamá: Posee el Decreto-Ley No 35 de 1966 sobre el uso de las aguas, que
regula su aprovechamiento para fines agrícolas y fomenta sectores organizados
de riego. También cuenta con una ley más reciente para la reutilización de aguas
depuradas en agricultura o industria.
● Belice: La FAO ha propuesto un enfoque para priorizar inversiones en gestión
hídrica para apoyar a agricultores frente a amenazas climáticas. El BCIE también
ha señalado la importancia de mejorar la infraestructura productiva.
Oportunidades de Cooperación Regional
La similitud de desafíos y objetivos en materia de riego en Centroamérica abre
oportunidades para la cooperación regional. Esto podría incluir el intercambio de
conocimientos y tecnologías exitosas, el desarrollo de estrategias conjuntas para la
captación de fondos internacionales, la armonización de políticas de gestión de
recursos hídricos transfronterizos y la creación de plataformas regionales para la
investigación y capacitación en técnicas de riego sostenible y adaptación al cambio
climático.
En conclusión, el riego eficiente y sostenible es indispensable para la seguridad
alimentaria y la resiliencia climática. Si bien la historia muestra un largo camino de
innovación, los desafíos actuales, exacerbados por el cambio climático, demandan
una acción concertada, inversión en tecnología y políticas robustas, tanto a nivel
nacional como regional.