UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS
PROGRAMA DE ESTUDIO DERECHO
LA PROTESTA SOCIAL, SU CRIMINALIZACIÓN Y VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
Asignatura: Metodología del aprendizaje universal
INTEGRANTES
Cerna Rengifo Nicolas
Diaz Tenorio Aldo
Fernandez Castillo Victor
Lucas Guevara Jhajaira
Perez Tapia Waldeyer
Ruiz Gonzales Nicolas
Docente: Jesus Johans Cruz PastorTRUJILLO – PERÚ
INTRODUCCION
Muchos años, el Perú ha vivido tiempos difíciles. No es algo nuevo. Cada
generación ha tenido que enfrentarse a problemas sociales, políticos,
económicos, incluso ambientales. Y entre toda esta injusticia, de desigualdad,
olvido y abuso, la gente no ha tenido más opción que salir a protestar. Porque,
seamos sinceros, ¿quién protesta por gusto? Nadie deja su casa, su trabajo o su
seguridad solo para gritar en la calle si todo estuviera bien. La gente protesta
porque ya no hay otra. Porque cuando te cierran todas las puertas, cuando no te
escuchan, cuando sientes que todo sigue igual o peor, lo único que queda es
levantar la voz.
Así ha sido siempre, desde hace décadas, las marchas, las movilizaciones y los
paros han sido parte de nuestra historia. Campesinos, estudiantes, obreros,
madres, jóvenes, comunidades enteras han salido a pedir lo mismo: justicia,
respeto, oportunidades. Y aunque cada protesta tenga su propio motivo, todas
comparten algo en común: son un llamado desesperado para ser escuchados.
Pero muchas veces, en vez de respuesta, lo que reciben es represión. En vez de
soluciones, reciben palos, gases lacrimógenos, detenciones, miedo. Y como si no
fuera suficiente, ahora último quieren hacernos creer que protestar es algo malo,
algo ilegal. Como si fuera un crimen pedir que te respeten.
En estos últimos años se escucha mucho la palabra “criminalizar”. Es una palabra
que puede sonar muy técnica o fuerte, pero en realidad es algo muy simple: es
tratar de hacer ver que protestar está mal, que está prohibido, que quienes lo
hacen son peligrosos o delincuentes. Y eso está pasando en el Perú. Poco a
poco, se empieza a tratar a las personas que protestan como si fueran el
problema, como si fueran enemigos del Estado. Cuando en verdad, muchos de
ellos solo están buscando una vida más justa, más digna. No están pidiendo lujos,
están pidiendo derechos.
Y lo más preocupante es que esto no es solo discurso, no son solo palabras. Hay
leyes, propuestas y decisiones políticas que apuntan en esa dirección. Se busca
darle más poder a la policía, se quiere endurecer penas, usar artículos del Código
Penal para castigar a los que marchan o protestan. Incluso hay personas que
están presas por haber participado en movilizaciones. Y eso da miedo. Porque si
alzar la voz se convierte en un delito, entonces ¿cómo se supone que el pueblo
puede reclamar algo? ¿Cómo va a defenderse la gente que no tiene poder, que
no tiene dinero ni influencia?
Y hay que tener claro algo: esto no solo afecta a los que salen a marchar. Nos
afecta a todos. Porque si hoy silencian a un grupo, mañana pueden silenciar a
otro. Si hoy te dicen que no puedes reclamar por el agua de tu comunidad,
mañana te dirán que tampoco puedes reclamar por educación, salud, trabajo o lo
que sea. Es como una cadena. Empieza con uno, pero después nos toca a todos.
Por eso hay que hablar de esto. Por eso hay que escribir, contar, denunciar,
aunque a algunos no les guste. Aunque te digan que mejor te calles, que no te
metas en problemas. Porque si no lo decimos nosotros, ¿quién lo va a decir?
Esta monografía quiere poner todo esto sobre la mesa. Quiere hablar de cómo ha
sido tratada la protesta en el Perú en los últimos años, pero también de cómo la
historia se repite. De cómo antes también hubo protestas, de cómo se reprimió a
mucha gente solo por pedir justicia. Vamos a hablar de casos concretos, de
personas reales, de protestas que pasaron hace poco. Porque esto no es algo del
pasado, está pasando ahora, mientras se escribe esto.
También queremos reflexionar sobre qué significa protestar. Porque no se trata
solo de salir con un cartel o cerrar una carretera. Detrás de cada protesta hay una
historia, hay cansancio, hay dolor, hay gente que ha perdido a alguien o que lo ha
perdido todo. Nadie se levanta temprano a marchar por diversión. Lo hacen
porque sienten que ya no hay alternativa. Porque sienten que, si no lo hacen
ellos, nadie lo va a hacer. Y eso, en vez de castigo, merece respeto.
Y sí, hay protestas que se salen de control. A veces hay violencia,
enfrentamientos, caos. Pero eso no significa que todas las protestas sean malas.
No se puede meter a todos en el mismo saco. Así como no todos los políticos son
corruptos, tampoco todos los que marchan son vándalos. Hay que aprender a
diferenciar. No se puede usar el miedo o algunos casos violentos para justificar
leyes que terminan castigando a miles que solo quieren ser escuchados.
El derecho a protestar está en la Constitución. Es un derecho humano. Es parte
de vivir en una democracia. Y no solo en el Perú, también en muchos otros países
del mundo. Quitarle ese derecho a la gente es como retroceder en el tiempo. Es
volver a épocas en las que todo se resolvía con represión, con silencio, con
miedo. Y ese camino ya lo conocemos. Ya lo vivimos. Y no queremos volver ahí.
Porque si dejamos que eso pase, si nos quedamos callados, entonces mañana
nadie podrá reclamar nada. Y eso es peligroso. Porque la democracia no solo es
votar cada cinco años. También es poder decir lo que piensas, salir a la calle si es
necesario, reclamar cuando algo está mal. Eso también es democracia. Y eso no
se debe perder. La democracia es más que un sistema político. Es la oportunidad
de ser escuchados, de participar, de levantar la voz sin miedo. Cuando eso se
pierde, lo que queda es silencio. Y el silencio no cambia nada. El silencio permite
que el poder abuse, que la injusticia crezca, que la desigualdad se profundice. Si
no hablamos, si no protestamos, si no reclamamos, ¿quién lo hará?
Por eso, esta monografía se escribió con ganas de entender, de reflexionar, pero
sobre todo con ganas de no quedarnos callados. Porque en el fondo, esta no es
solo una historia sobre protestas. Es una historia sobre dignidad. Sobre lo que
significa vivir con respeto. Y sobre lo que pasa cuando nos quitan la posibilidad de
decir: “Esto no está bien”. Cuando nos quitan esa posibilidad, nos quitan algo más
que palabras. Nos quitan esperanza, fuerza para luchar, la confianza en que el
cambio es posible. Y sin la esperanza, la injusticia se vuelve rutina, la desigualdad
se vuelve algo habitual en la cotidianidad, y el miedo se convierte en la ley. Por
eso es importante hablar, escribir y protestar. Porque solo de esa manera,
podemos construir una sociedad más justa. Solo así podemos asegurar que
nuestras voces sigan siendo escuchadas. Y solo así podremos vivir en un país
donde la dignidad no sea un privilegio, sino un derecho para todos.
CAPITULO I
FUNDAMENTOS CONCEPTUALES Y JURÍDICOS DE LA PROTESTA
SOCIAL
1.1. Concepto y características de la protesta social
La protesta social es un derecho clave para la democracia, ya que
permite a la ciudadanía expresar de forma colectiva su disconformidad ante
situaciones que considera injustas, como conflictos políticos, decisiones
injustas por parte del gobierno o el cansancio frente a una realidad que no
cambia. Generalmente, se manifiesta en espacios públicos, como calles,
plazas, etc., porque es allí donde se ejerce o simboliza el poder político,
económico o religioso.
Estas manifestaciones pueden optar diversas formas como, marchas,
huelgas, paros o actos simbólicos, lo más importante es que todos
comparten un mensaje claro: “algo está mal”. Estas protestas reflejan la
pluralidad de intereses y demandas de los grupos sociales involucrados.
Las protestas pueden ser pacificas, respetando el orden público y los
derechos de los demás, sin embargo, en algunos casos también pueden
tornarse conflictivas o violentas, especialmente cuando existen situaciones
de represión, trato desigual o indiferencia por parte del Estado.
En ese sentido, la protesta social es una forma valida y permitida para que
las personas participen activamente como ciudadanos, sirve para mostrar
problemas que muchas veces no se ven o se ignoran, como la falta de
servicios, la injusticia la corrupción, también es una forma de pedir que se
respeten los derechos y fomentar una comunicación efectiva entre la
ciudadanía y el Estado.
El sociologo francés Alain Touraine decía que “la democracia no existe sin
movimientos sociales”, y tenía razón: la protesta ha sido, históricamente, un motor
de cambio. Gracias a ella se han logrado derechos laborales, ambientales y
sociales que antes parecían imposibles. Por eso, lejos de verla como un
problema, deberíamos entenderla como un ejercicio de participación, una muestra
de que la gente aún cree que puede transformar su realidad.
Desde el punto de vista legal, protestar está amparado por derechos
fundamentales como la libertad de expresión, el derecho a reunirse y la
participación en los asuntos públicos. No solo lo reconoce la Constitución
peruana, sino también tratados internacionales que el Perú ha suscrito. Incluso la
Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sido clara: en una sociedad
democrática, la protesta pacífica debe protegerse, no silenciarse.
1.2. Características de la protesta social
No existe solo una manera de protestar, cada persona o grupo usa la
forma que cree mejor para ser es cuchado. Existen varias formas en las que
las personas pueden mostrar que están en desacuerdo con algo y exigir que
sus derechos sean respetados. las protestas realizadas de manera pacífica
están protegidas por la constitución y por los tratados internacionales.
Acción colectiva: Se lleva a cabo por grupos de personas que comparten
una misma causa, ya sea organizada previamente o surgida de forma
espontánea.
Uso del espacio público: Se manifiesta en lugares visibles, como calles o
plazas, buscando captar la atención del Estado y de la sociedad.
Carácter pacífico: Generalmente, se desarrolla sin recurrir a la violencia, en
el marco del respeto a los derechos ajenos.
Contenido de reclamo: Tiene como fin denunciar situaciones injustas o
demandar soluciones frente a problemas que afectan a la comunidad.
Diversidad en sus formas: Las maneras de protestar pueden variar
ampliamente, incluyendo desde movilizaciones masivas hasta gestos simbólicos.
Origen espontáneo u organizado: Puede surgir como una respuesta
inmediata a hechos concretos o ser convocada por sindicatos, movimientos
sociales u otros actores colectivos.
Duración limitada: Aunque puede prolongarse, muchas protestas están
vinculadas a un contexto particular y no son permanentes.
Condicionada por el contexto: La manera en que se expresa y sus
demandas dependen del momento histórico, político o social en el que surge.
Derechos fundamentales vinculados: libertad de expresión y derecho de
reunión y participación
La protesta social no se da en un vacío legal, sino que está respaldada por
derechos esenciales que toda democracia debe proteger. Entre ellos destacan
tres: la libertad de expresión, el derecho a reunirse de manera pacífica y el
derecho a participar en la vida política del país.
En la protesta social también existen muchas formas de protestar como por
ejemplo.
Las marchas: son una de las formas más comunes de la protesta, consiste
en que un grupo de personas se desplaza par las calles para expresar su
desacuerdo con algo o pedir algo.
Mitines: son reuniones en lugares públicos, donde se hacen discursos, se
muestran pancartas o se canta, cuyo objetivo es informar y motivar a la gente a
pedir un cambio.
Huelgas: son paros de trabajo,en muchos casos es por la delincuencia,
mejoras salariales, mejores condiciones de trabajo, etc .
Plantones: es cuando un grupo de personas se queda en un lugar fijo como
una institución gubernamental o algún lugar simbólico, con el objetivo de
manifestar un desacuerdo, manteniendo la presion sobre las autoridades.
Paros :Es una suspensión de actividades , ya sea de trabajadores,
transportistas o poblaciones enteras para exigir demandas.
Estas son algunas formas en la que la protesta se hace visible, y asi las
personas o grupos expresen su descontento, reclamos o demadas, hacia las
autoridades, empresas o instituciones.
1.3 - DERECHOS FUNDAMENTALES INVOLUCRADOS
Si bien es cierto el derecho a la protesta no tiene un reconocimiento
expreso en la constitución, es decir, no tenemos un artículo que diga, que la
persona tiene derecho a la protesta, sin embargo, este a sido reconocido
jurisprudencialmente por el tribunal constitucional siempre y cuando la protesta
sea pacífica. la protesta social está protegida por derechos esenciales que toda
democracia debe proteger, como, la libertad de expresión, el derecho a reunirse
de manera pacífica y el derecho a participar en la vida política del país.
La libertad de expresión es uno de los pilares de las sociedades libres.
Permite que las personas compartan lo que piensan, critiquen al poder y hagan
visibles sus demandas, incluso si estas incomodan a las autoridades. Este
derecho, como lo ha sostenido la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
también abarca la forma en que se transmiten esos mensajes, como sucede en
las manifestaciones públicas.
Reunión pacífica, que faculta a las personas a congregarse en espacios
públicos para expresar de forma colectiva sus opiniones. Aunque el Estado puede
establecer ciertas reglas mínimas para garantizar el orden, no puede impedir ni
castigar reuniones legítimas que no recurren a la violencia.
Por último, el derecho a la participación ciudadana es clave para entender
la protesta como una forma de intervenir directamente en los asuntos públicos.
Muchas veces, cuando los mecanismos institucionales no funcionan o están
cerrados, salir a protestar es la única vía que les queda a las personas para
hacerse escuchar.
Estos tres derechos están garantizados por la Constitución peruana y por
tratados internacionales que el Estado ha firmado. No solo protegen a cada
individuo, sino que también aseguran que la democracia sea viva y plural.
Negarlos o restringirlos sin justificación debilita el Estado de derecho y afecta
directamente la calidad de la vida democrática.
1.4 RESTRICCIONES LEGITIMAS VS ABUSOS ESTATALES
Cuando hay una protesta el estado tiene el deber de garantizar la
seguridad pública y respetar los derechos de las personas que se encuentran
participando de las protestas. por lo cual es importante diferenciar entre lo que el
estado puede hacer legalmente como poner límites a las protestas siempre y
cuando alguna protesta pone en peligro la seguridad de las personas y lo que ya
se considera abuso o violación de los derechos cuando el estado se pasa de los
límites “abuso de poder” como cuando reprimen con violencia las marchas
1- Que son las restricciones legitimas
Las restricciones legitimas son limitaciones establecidas por ley,
las cuales el Estado puede aplicarlas en ciertos casos y bajo
condiciones específicas, estas limitaciones deben cumplir con tres
principios fundamentales como:
Legalidad: cualquier limitación a una protesta debe estar escrita
en una ley , no puede ser una decisión improvisada por alguna
autoridad.
Necesidad: la protesta solo se puede restringir siempre y
cuando sea necesaria para proteger otro derecho o algún interés
publico importante,como: la seguridad de las personas y el orden
publico .
Proporcionalidad: esto se da cuando las autoridades tienen que
limitar una protesta, solo pueden usar el poder o medidas necesarias ,
sin exagerar ni abusar.
El estado si puede tomar ciertas medidas para mantener el orden
público, siempre y cuando respete los derechos fundamentales y
haciendo uso de la fuerza, pero como último recurso.
2- Que son los abusos estatales
Los abusos estatales se producen cuando las autoridades como
la policía, las fuerzas armadas actúan de manera muy violenta, se da
cuando la respuesta del estado no busca proteger los derechos, sino se
trata de intimidar, castigar o silenciar a quienes protestan. Estas son
algunas formas de abuso estatal.
Uso excesivo de la fuerza: ocurre cuando las fuerzas del orden
como la policía o el ejercito actúan con mas violencia de la necesaria
para controlar una protesta, reprimiendo con agresividad y asi provocar
miedo, daños físicos o incluso muertes.
Detenciones arbitrarias
Vigilancia e intimidación
Se aplican sin control ni limites
CAPITULO II
CIMINALIZACION DE LA PROTESTA SOCIAL EN EL PERU
2.1- CRIMINALIZACIÓN CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS
La protesta social es una forma en que las personas expresan sus ideas,
reclamos y necesidades. A través de marchas, plantones, huelgas o
manifestaciones, los ciudadanos hacen oír su voz. Sin embargo, en lugar de ser
escuchados, muchas veces estas protestas son tratadas como delitos o
amenazas por parte de las autoridades. A esto se le llama criminalización de la
protesta.
Este fenómeno ocurre cuando el Estado responde a las protestas con leyes,
policías o discursos que intentan hacer ver a los manifestantes como delincuentes
o enemigos del orden. En vez de reconocer que están ejerciendo un derecho, se
les reprime, sanciona o se les inicia procesos judiciales.
Características de la criminalización de la protesta:
1. Uso de la ley penal para castigar actos propios de una protesta, como bloquear
calles o hablar en contra del gobierno.
2. Represión policial o militar, incluso cuando las protestas son pacíficas.
3. Detenciones arbitrarias: personas arrestadas sin que hayan cometido delitos.
4. Estigmatización: se presenta a los manifestantes como terroristas, extremistas
o violentos.
5. Vigilancia y persecución a líderes sociales, estudiantes, periodistas o
defensores de derechos humanos.
Por ejemplo: En algunos lugares de Perú, personas que protestan por el daño
ambiental causado por una empresa minera, son denunciadas como "violentas", a
pesar de haber realizado manifestaciones pacíficas.
2.2. Formas en las que se criminaliza la protesta
La criminalización de la protesta puede darse de distintas formas. Algunas
son muy visibles, como la violencia policial, pero otras son más sutiles y ocurren
incluso antes de que inicie la protesta.
a) Represión directa en las calles
Cuando una protesta es enfrentada por la policía con armas, escudos,
gases lacrimógenos o balas, hablamos de represión directa. Esto puede
ocasionar heridos, muertos o daños emocionales en los manifestantes. Muchas
veces, los policías no siguen los protocolos adecuados y actúan con exceso de
fuerza. Como, por ejemplo:
En protestas de jóvenes contra reformas educativas, se han reportado
golpes, detenciones y uso de bombas lacrimógenas sin razón.
b) Detenciones sin causa (detenciones arbitrarias)
Otra forma es arrestar a personas por participar en una marcha, sin que
hayan hecho algo ilegal. A veces, ni siquiera se les informa el motivo o se les
niega contacto con sus familias o abogados. Ejemplo:
En una protesta ambiental en Puno, campesinos fueron detenidos solo por
estar presentes en la manifestación.
c) Persecución legal
En este caso, se inicia un proceso judicial contra una persona por participar
en una protesta. Se le acusa de delitos como disturbios, atentado contra la
autoridad o desobediencia, aunque su único “delito” haya sido levantar una
pancarta o bloquear temporalmente una carretera.
Una lideresa de un pueblo indígena en la selva fue procesada por
defender su territorio de la contaminación de una petrolera.
d) Vigilancia e intimidación
El Estado o grupos relacionados pueden vigilar lo que los líderes sociales
publican en redes sociales, grabar sus reuniones o hacerlos sentir vigilados. A
veces también se envían mensajes amenazantes o se siguen sus movimientos.
Líderes estudiantiles han denunciado que sus redes sociales son
monitoreadas y reciben llamadas anónimas antes de una marcha.
e) Campañas de desprestigio
Otra forma es hacer campañas en medios de comunicación para presentar
a los manifestantes como personas peligrosas. Se exageran los hechos o se
difunden noticias falsas para quitarles legitimidad. Se dice que “los que protestan
solo buscan destruir” o que “reciben dinero de extranjeros”, sin pruebas.
2.3. ¿Qué dicen las leyes? Marco legal nacional e internacional
Las protestas no solo son válidas moralmente, sino que están protegidas
por leyes. En Perú y en el mundo, existen normas que garantizan el derecho a
protestar, siempre que sea de forma pacífica. Sin embargo en la practica , algunas
leyes y normas se han utilizado para criminalizar la protesta.
A nivel del Perú: la Constitución Política del Perú, Reconoce los derechos
de libertad de expresión, reunión y asociación
Ley de reuniones públicas: Establece que no se necesita permiso para
marchas pacíficas, aunque sí se debe informar a las autoridades.
Código Penal: Aunque no menciona la protesta como delito, hay artículos
que pueden usarse contra manifestantes, como “entorpecimiento del servicio
público” o “violencia contra la autoridad”.
A nivel internacional: Declaración Universal de Derechos Humanos: Afirma
que toda persona tiene derecho a expresar sus ideas y reunirse pacíficamente.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ONU): Obliga a los
Estados a respetar las protestas pacíficas.
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José):
Perú está obligado a cumplir con estas normas que protegen la libertad de
expresión y reunión.
Importante: Aunque las leyes protegen la protesta, muchas veces se
aplican de forma injusta, favoreciendo a los poderosos y castigando a quienes
alzan la voz.
2.4. Casos reales de criminalización de protestas en el Perú
La historia del Perú tiene varios ejemplos en los que se reprimió de manera
injusta a ciudadanos que protestaban por sus derechos. Estos casos muestran
cómo la respuesta del Estado ha sido muchas veces violenta o abusiva.
a) Caso Bagua (2009)
Los pueblos indígenas de la Amazonía protestaban contra leyes que
ponían en riesgo sus tierras y recursos. La policía intervino con violencia en la
zona llamada “Curva del Diablo”. El resultado fue más de 30 personas muertas,
entre policías y civiles.
Los líderes indígenas fueron acusados y procesados, aunque después
fueron absueltos.
El conflicto no se resolvió con diálogo, sino con represión.
b) Protestas contra el proyecto Conga (Cajamarca)
Las comunidades campesinas se opusieron al proyecto minero Conga, que
amenazaba sus lagunas. Hubo protestas pacíficas y también enfrentamientos. La
policía disparó contra los manifestantes, y varios murieron.
El Estado acusó a los líderes de “alterar el orden público”.
No se respetó el derecho a la consulta previa.
c) Protestas por Tía María (Arequipa)
Campesinos del Valle de Tambo protestaron contra otro proyecto minero.
Hubo enfrentamientos, muertos y procesos judiciales. Las autoridades dijeron que
la protesta era “radical”, sin escuchar las preocupaciones reales del pueblo.
d) Protestas de 2022 – 2023
Luego de una crisis política, miles de personas salieron a las calles en
diferentes regiones del Perú. La respuesta fue extremadamente violenta: más de
60 personas murieron por disparos de la policía y el ejército. La mayoría de
víctimas eran jóvenes, mujeres y personas del campo.
Hubo detenciones sin orden judicial.
No se ha sancionado a los responsables.
Se acusó a los manifestantes de “terroristas” sin pruebas.
La criminalización de la protesta social es una realidad preocupante en el
Perú. Aunque existe un marco legal que protege la libertad de expresión y
manifestación, en la práctica estos derechos no siempre se respetan. En lugar de
escuchar las demandas de la ciudadanía, el Estado muchas veces responde con
represión, vigilancia y campañas de desprestigio.
La protesta no debe ser vista como un peligro, sino como una herramienta
válida para construir una sociedad más justa. Castigar a quienes protestan solo
genera más conflicto, injusticia y desconfianza.
CAPITULO III
Violación de los Derechos Humanos en el Contexto de la Protesta Social
Ahora que ya planteamos un contexto más general de las protestas en el Perú, y
cómo estas han venido afectando a través del tiempo a diferentes factores
sociales, vamos a conocer un tema en constante repetición, lleno de prejuicios
sociales y políticos. Un tema que ha venido retrasando de manera secuencial el
avance social como país.
3.1 Violación de los Derechos Fundamentales
Anteriormente se imponía y silenciaba las voces de quienes pedían justicia en
contra de los actos represivos e inhumanos sociales. De manera que eran
buscados para ser castigados enfrente de otras personas. Esto tenía como
objetivo imponer miedo dentro de la sociedad indígena y especialmente a los
levantamientos de grupos en contra de la opresión colonial. Un claro ejemplo
sería Micaela Bastidas, quien:
“El 18 de mayo de 1781, en la Plaza de Armas de la ciudad peruana de Cusco,
dos verdugos españoles la sujetaron, uno de cada lado. Después de largos
forcejeos, lograron inmovilizar a Micaela Bastidas y le cortaron la lengua de un
lanzazo “por haber hablado en contra de España”. (Muscillo, s.f.). Para luego ser
asesinada brutalmente.
Actualmente contamos con una Constitución que establece derechos
fundamentales para evitar este tipo de represalias anteriores. Sin embargo,
podemos presenciar que, a pesar de contar con diferentes órganos que se
encargan de velar por estos derechos, estos se siguen vulnerando.
Según el artículo 2 de la Constitución Política del Perú (CPP), toda persona tiene
derecho:
A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre
desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le
favorece.
Este derecho se puede ver vulnerado durante las protestas entre diciembre de
2022 y febrero de 2023. La policía y el ejército peruano usaron balas, perdigones
y gases lacrimógenos, lo que causó la muerte de 50 personas y dejó a más de
1400 heridas.
A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza,
sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole.
Este derecho se vulneró porque la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) ha alertado sobre la existencia de un un "racismo estructural sin
políticas efectivas" en Perú, considerando la estrategia "Perú sin Racismo" como
insuficiente.
A las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento
mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de
comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos,
bajo las responsabilidades de ley.
Este derecho fue vulnerado porque los periodistas que cubrieron las protestas
sufrieron agresiones y hostigamiento. Por ejemplo, el fotoperiodista Aldair Mejía
recibió el impacto de un perdigón de goma en una pierna mientras cubría las
protestas y fue acosado por la policía, quien intentó romper su credencial.
A solicitar sin expresión de causa la información que requiera y a recibirla de
cualquier entidad pública, en el plazo legal, con el costo que suponga el pedido.
Se exceptúan las informaciones que afectan la intimidad personal y las que
expresamente se excluyan por ley o por razones de seguridad nacional.
Este derecho fue vulnerado porque el Estado peruano no ha cumplido con la
mayoría de las recomendaciones de la CIDH después de la represión de las
protestas de 2022 y 2023. Esto incluye la falta de información clara sobre los
diálogos que el gobierno supuestamente tuvo con la sociedad civil, como quiénes
participaron, qué se pidió o si hubo resultados concretos.
Y así consecutivamente podemos apreciar que, a pesar de todo el trayecto de las
protestas y todo el esfuerzo de muchas personas para contar con los derechos
que tenemos ahora, esto es tirado a la basura porque se siguen vulnerando y
afectando a la sociedad del Perú.
3.2 CONSECUENCIAS SOCIALES DE LA VULNERACION DE LOS
DERECHOS HUMANOS EN PROTESTAS
Se ha visto que, a la hora de realizar una protesta, estas pueden llegar a
terminar en desastres, debido a la violencia que recurren los protestantes para ser
escuchados por las personas de poder para que lleguen a solucionar la razón de
esta manifestación. Esto puede causa un gran daño al sector social al separar a
las personas en dos bandos, uno que apoyan que se tomen estas medidas para
ser escuchadas y el otro que opina que es exagerado recurrir a esos métodos
agresivos para conseguir la atención del estado, causando ya no solo daños a
físicos a las personas, sino también daños materiales.
3.2.1 Pérdidas humanas y materiales
Las personas al realizar los actos de violencia no son conscientes a su
totalidad des sus actos por la desesperación que les tomen en cuenta su
manifestación. Esto puede traer consecuencias como la perdida de vidas
humanas al usar violencia, no solo del lado manifestante sino también del lado de
la policía que esta obligada a detener la protesta al tornarse agresiva, teniendo
que usar fuerza no letal, pero que causa daño y más alteración en los
manifestantes, trayendo con ello su reacción agresiva pudiendo en este
enfrentamiento darse la pérdida de vidas humanas como consecuencia de toda la
violencia. Un caso de estos se dio entre las protestas de 2022 y 2023, donde por
las manifestaciones que se tornaron algo agresivas termino con 50 muertos y
alrededor de 1400 heridos, reflejados la vulneración de los derechos humanos, al
violarse la ley del derecho a la vida.
En estas protestas al tornarse agresivas suele haber vandalismo y daños a
estructuras privadas o públicas, siendo esto un delito, debido a que la protestar no
te da el derecho de dañar infraestructura y alterar el orden público. Vulnerándose
derechos como el 17 de la declaración derechos humanos que es el derecho a la
propiedad. Esta ley se vio vulnerable cuando en las protestas del 2022 y 2023 de
diciembre y enero varios negocios pequeños o medianos se vieron saqueados por
las protestas que se volvieron agresivas. Otros derechos quebrantados son el
artículo 44 de la constitución que establece que uno de los fines esenciales del
Estado es garantizar “Son deberes primordiales del Estado: defender la soberanía
nacional; garantizar la plena vigencia de los derechos humanos; proteger a la
población de las amenazas contra su seguridad; y promover el bienestar general
que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la
Nación.” Se vulnera debido que el ataque a estas infraestructuras estatales no
permite su funcionamiento correcto de estos, no permitiéndoles cumplir sus
funciones como es debido.
3.2.2 Consecuencias en la sociedad
La vulneración de los derechos humanos en la protesta no solo trae como
consecuencias daños humanos y materiales, sino también, repercusiones que
afectan a la sociedad al ver la realidad que daña al país y como nos dañamos
entre nosotros mismos, fragmentando los distintos grupos sociales, generando
desconfianza y odio entre estos. Al criminalizarse las protestas y vulnerar los
derechos, las personas que originalmente hicieron su protesta pacifica para
buscar una solución a los problemas queda opacada y encima su imagen se
mancha por participar en una manifestación que resulto en daños mayores,
cuando originalmente solo querían ejercer su derecho de expresión y
manifestación. Ya por último al haber daños, se va generando un ambiente de
odio en la sociedad con las autoridades, deteriorándose la cohesión social y
relación entre estos, creando la probabilidad de originarse futuros conflictos que
alteren el orden publico y sigan agrandando más el odio la sociedad a las
autoridades. En la actualidad del Perú gracias a estos conflictos, se a generado
un odio hacia la presidenta Dina Boluarte debido a las medidas que tomo para
frenar estas protestas, provocando que en futuros problemas que a ocurrido y no
se a podido solucionar de la manera correcta su aprobación cayera por debajo del
3%, llegando a un 2% de aprobación a nivel nacional.
3.3 ACCIONES DEL ESTADO RESPECTO A LA PROTESTA SOCIAL
Una de las acciones que toma el estado en respuesta a las protestas es la
aplicación del estado de emergencia como herramienta para el cese de las
manifestaciones respecto a esto el artículo 137 de la constitución pone nen
entendimiento.
“Estado de emergencia, en caso de perturbación de la paz o del orden interno, de
catástrofe o de graves circunstancias que afecten la vida de la Nación. En esta
eventualidad, puede restringirse o suspenderse el ejercicio de los derechos
constitucionales relativos a la libertad y la seguridad personales, la inviolabilidad
del domicilio, y la libertad de reunión y de tránsito en el territorio comprendidos en
los incisos 9, 11 y 12 del artículo 2 y en el inciso 24, apartado f del mismo artículo.
En ninguna circunstancia se puede desterrar a nadie.” (constitución, 1993,articulo
137)
Esto deja una interpretación amplia de como el gobierno emplea este artículo,
tomando como base lo escrito en este, perturbación del orden publico para ejercer
actos represivos o incluso ordenar el cese inmediato de este suspendiendo el
ejercicio facultativo de los ciudadanos.
-EL uso de leyes de amplia interpretación
La ley 31012 “La presente ley tiene por objeto otorgar protección legal al personal
de la Policía Nacional del Perú que, en ejercicio regular de su función
constitucional, hace uso de sus armas o medios de defensa, en forma
reglamentaria causando lesiones o muerte y brindar el servicio de asesoría y
defensa legal gratuita al personal policial, que afronta una investigación fiscal o un
proceso penal o civil derivado del cumplimiento de la función policial, señaladas
en el Decreto Legislativo N° 1267, Ley de la Policía Nacional del Perú y Decreto
Legislativo N° 1186, Decreto Legislativo que regula el uso de la fuerza por parte
de la Policía Nacional del Perú. (codigo penal, 2019)
Esta ley protege a los policías, pero deja una libre interpretación de su accionar
en el caso de que los agentes hagan uso de sus herramientas y causen lesiones
o ocasionado la muerte de los manifestantes sin consecuencias lo cual es
aprovechado para perjudicar la integridad y siendo una medida represiva contra la
población.
A continuación incluiremos algunos artículos periodísticos que evidencia el actuar
malicioso de lo antes mencionado.
Amnistía internacional
“Desde el inicio de las masivas protestas en las distintas regiones del país en
diciembre del 2022, el ejército y la policía nacional del perú (pnp) han disparado
de forma ilegítima armas letales y usado otras armas menos letales de forma
indiscriminada contra la población, especialmente contra personas indígenas y
campesinas, en el contexto de la represión de protestas, constituyendo ataques
generalizados, dijo amnistía internacional hoy al presentar los hallazgos iniciales
de su investigación en el país.” (Amnistia internacional, 2023, parrafo 1)
La fiscalía precisó, en una nota de prensa, que "el equipo especial de
fiscales para casos con víctimas durante las protestas sociales ha
formalizado, a la fecha, 18 investigaciones preparatorias contra investigados
por las muertes y lesiones en agravio de 267 ciudadanos ocurridas en el
contexto de graves violaciones de los derechos humanos durante las
protestas sociales registradas en el país, entre diciembre de 2022 y marzo
de 2023. Estos casos comprenden a 154 miembros de la policía nacional y el
ejército del Perú". (DW, 2024,parrao 2)
CONCLUSIÓN
La protesta social se considera como un derecho esencial que permite a los
ciudadanos expresarse libremente. Es un medio legítimo y protegido para la
participación ciudadana en la vida pública. Consiste en la acción de un grupo no
formal de individuos u organizaciones que tienen como finalidad lograr un cambio
social. Su objetivo no es solo reclamar algo, sino también generar conciencia
entre la ciudadanía y atraer la atención de los medios y del Estado. la protesta ha
sido históricamente un motor de cambio. Gracias a ella se han logrado derechos
laborales, ambientales y sociales que antes parecían imposibles. Por eso, lejos de
verla como un problema, deberíamos entenderla como un ejercicio de
participación, una muestra de que la gente aún cree que puede transformar su
realidad.
El derecho a la protesta en el Perú tiene su fundamento en la Constitución Política
de 1993 la cual establece en su artículo 2, inciso 12, que toda persona tiene
derecho a reunirse pacíficamente sin armas.
Ahora bien el marco legal peruano establece ciertos límites al ejercicio de la
protesta, con el objetivo de preservar el orden público y evitar actos de violencia.
Sin embargo, la realidad demuestra que estos principios no siempre se respetan.
Diversos informes de organismos nacionales e internacionales han denunciado
abusos policiales, uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y violaciones
a los derechos humanos durante protestas.
Desde el punto de vista legal, protestar está amparado por la constitución y los
derechos fundamentales como la libertad de expresión, el derecho a reunirse y la
participación en los asuntos públicos
Las protestas tienen historia en el Perú desde Campesinos y gente del campo,
Pueblos indígenas, Sindicatos y trabajadores organizados, Jóvenes y estudiantes
Organizaciones feministas y de mujeres Movimientos de vecinos y de la ciudad,
Grupos ambientalistas y organizaciones de la sociedad civil. En resumen, la
protesta en el Perú es como una tela compleja, donde cada grupo tiene su
historia, sus heridas y sus motivos. Y aunque muchas veces se les trata como
criminales o se les ignora, son ellos los que han mantenido viva la lucha por un
país más justo y donde todos tengan voz.
Tenemos las restricciones legitimas que son permitidas por el estado, pone límites
o reglas razonables a la protesta de manera correcta y legal, sin abusar, se usan
solo cuando es necesario, cuando se hace para proteger la seguridad de las
personas, el orden público la salud o los derechos de otros.
Aunque el Estado responde a las manifestaciones sociales tratando de
convertirlas en actos ilegales o peligrosos, en lugar de reconocerlas como una
forma legítima de expresión ciudadana opta por responder con violencia
amparándose en leyes que tienen una interpretación muy amplia, atentando
contra el derecho fundamental y poniendo en compromiso la integridad de los
manifestantes. Esto solo refleja lo trastornado que esta el Perú con gobernantes
que silencian a los ciudadanos metiéndoles a la cárcel o tachándolos de
delincuentes, impidiendo y metiendo miedo a la hora de hacer escuchar sus
reclamos, esto se manifiesta a través de diversas prácticas, como acusar a los
manifestantes con cargos imprecisos como alteración del orden público o resistencia a la
autoridad. Además, es común que las autoridades vinculen a los protestantes con actos delictivos
graves, como el terrorismo, para desacreditarlos y justificar medidas represivas.
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