Capítulos Estimulación
Capítulos Estimulación
-El desarrollo humano puede ser concebido como el producto de una doble incidencia: Proceso madurativo de
orden neurológico y genético y por otro los procesos de constitución psíquica.
-Estos procesos se dan de forma paralela. Existe una indeterminación entre ambos procesos en donde la
influencia de una sobre otro es diferente en cada situación.
NEURO:
-El modelo de evaluación global del ambiente del desarrollo temprano de la niñez, con un enfoque de
determinantes sociales y ambientales, considera los diversos aspectos de la vida de las personas (biológicos y
medio) elementos clave para alcanzar el máximo potencial de desarrollo de cada sujeto y familia. Estos
determinantes relacionan al
individuo, las familias, las viviendas, las comunidades, los programas y servicios para la primera infancia y los
contextos regional, nacional y mundial. Existen a su vez, factores sociales, económicos, culturales y de género
que inciden en la posibilidad de realización del potencial de niños y niñas.
Un factor que influye y condiciona su desarrollo es el estado de salud general y en particular su estado
nutricional y psicoemocional.
También el embarazo y los primeros tiempos de vida son periodos fundamentales en este aspecto.
Se destaca la reciprocidad existente entre el desarrollo del niño y el ambiente. Uno determina y el otro lo
modifica.
La dimensión del juego=
nutricional, la falta de estimulación, la exposición a peligros ambientales, las drogas, la violencia familiar
y comunitaria, la pérdida de empleo entre otras, activan sistemas de regulación del estrés.
Garantizar el cubrir sus necesidades básicas, les dará la posibilidad de desarrollar su máximo potencial,
cumpliendo sus derechos.
Tecnologia de informacion y comunicacion= su multiplicación exponencial con el uso de dispositivos, ha
generado un cambio cualitativo positivo al democratizar el acceso a la información, también trajo una
nueva forma de relacionarse entre sujetos, con un enorme potencial impacto negativo, sobre todo
cuando su uso se da desde muy temprana edad.
del desarrollo
Un niño, desde el punto de vista del desarrollo, es el producto del entrecruzamiento de la biología con la que
nace, el contexto en el que se cría y la capacidad psíquica y mental que va constituyendo a partir de las
experiencias que va viviendo (UNICEF,2012).
Funciones en la familia
La familia es el ámbito en el que el niño establece sus vínculos primarios; ella cumple un rol determinante en su
crecimiento y desarrollo.
Se han caracterizado ciertas funciones necesarias para el desarrollo como “materna” y “paterna”, más allá de
quiénes las encarnen. El desarrollo apropiado del niño dependerá de que estas funciones se den en forma
adecuada y complementaria, sea quien fuere la o las personas que las ejerzan (independientemente de su
género o también pueden ser ejercidas por otros individuos significativos que no estén representados por la
familia nuclear convencional).
La función materna refiere a la satisfacción de las necesidades del bebé a partir de la interpretación de los
gestos, miradas y llantos, transformándolos en demanda. Aporta la lengua con la que se comunicará en un
futuro. Transforma el hambre en satisfacción, el dolor en placer, el desamparo en tranquilidad. Le da sostén al
bebé y le va presentando el mundo que lo rodea y en el que vive a través de los objetos; lo ayuda a diferenciar
entre su mundo interno y su mundo externo.
Madre - en el sentido de quien ejerce la función materna - se hace, no se nace. Diferentes procesos psicológicos
van permitiendo la construcción de la maternidad a lo largo de la vida, una concepción que ha ido
modificándose a través de la historia. De esta forma, se abre la posibilidad de pensar el ejercicio de la función
materna por fuera de lo femenino.
La función paterna puede ser ejercida por la madre, el padre o cualquier adulto significativo. Hace referencia a
las operaciones de separación y corte necesarias para que ese hijo sea reconocido como un otro y pueda
ingresar en un universo simbólico. Al establecer límites, permite que el bebé aprenda a vivir sin tanta
dependencia y comience su camino de autonomía, interviniendo en la intensa relación del niño con su madre o
con quien cumpla esa función. La función paterna cumple un rol ordenador: pone reglas y organiza el
funcionamiento del niño para que se establezca su mundo vincular incluido en relaciones más amplias. Señala lo
prohibido y lo permitido, lo seguro y lo inseguro, lo saludable y lo tóxico, lo obligatorio y lo electivo.
Función Pediátrica
Los pediatras son testigos privilegiados de la construcción y el devenir del vínculo entre la madre (o cuidador
primario) y su hijo y de la dinámica familiar en los primeros tiempos de vida del bebé, pudiendo intervenir
tempranamente en situaciones que lo ameriten. Asimismo, en este período, los pediatras cumplen una función
muy importante para los cuidadores primarios. Se construyen en unos de los pocos interlocutores válidos
autorizados por las madres, quienes los posicionan en el lugar de “portadores del saber” acerca de las acciones
que ellas deben realizar. Los pediatras brindan la tranquilidad que necesita para poder avanzar
satisfactoriamente en la construcción de su nuevo rol de madre. También ofrecen el espacio y la escucha para
que los padres/madres puedan expresar y compartir sus temores y ansiedades.
Básicamente, la función pediátrica primordial en estos primeros tiempos consiste en empoderar a la madre o a
quien cumpla esa función, en hacerle sentir que ella/él puede, y que no hay nadie que conozca más a su hijo
que ella/él. Mientras tanto, hacen pequeños aportes que contribuyen a un mejor vínculo y bienestar del niño y
de los adultos significativos.
El pediatra debe transmitir claramente el mensaje de que el amor, el arrullo, las caricias, el sostén y las distintas
acciones que tornan a un maternaje satisfactorio permitirán que ese niño pequeño, junto con los tratamientos
oportunos y adecuados, tenga la posibilidad de alcanzar niveles de desarrollo insospechados.
La estrategia más adecuada para abordar el desarrollo infantil es el ejercicio del pensamiento complejo. Este
constructo parte de la idea de que los individuos no funcionan como objetos aislados ni como sistemas cerrados
expuestos a estímulos ante los cuales se espera una respuesta determinada, sino que funcionan como sistemas
complejos, abiertos, incluidos en un gran sistema del que forman parte, en interacción con otros, y expuestos a
múltiples estímulos cuyas respuestas en muchos casos no son predecibles. Un sistema complejo es aquel que
está formado por una red no lineal de interacciones, que vincula órganos, tejidos, células, mente, medio
ambiente y entorno social, como un todo único inseparable que le permite desarrollar una gran capacidad de
adaptación a los cambios. Ciertas barreras (metodológicas y conceptuales) han impedido históricamente pensar
y estudiar las interacciones complejas a las que se encuentran expuestos los sujetos en la vida real. Esto llevó a
concebir un cuerpo máquina, abstracto e idealizado, que responde a la lógica del estímulo-respuesta lineal. Un
cuerpo entendido como un conjunto de órganos, aparatos y sistemas, separado de la psiquis, de la
emocionalidad, del conocimiento, de los otros y del medioambiente en el que está inmerso.
La modalidad de atención médica en la actualidad está sustentada en el modelo médico hegemónico, funciona
tomando como referencia a este cuerpo máquina. La dicotomía entre lo orgánico y lo psíquico ha dejado
relegado los aspectos afectivos, emocionales, cognitivos, relacionales y culturales. El cuerpo devino en
antónimo de la mente.
Concebir la salud en general y el desarrollo infantil en particular desde la complejidad representa un gran
desafío. Requiere repensar los marcos conceptuales, integrar distintas miradas y considerar al sujeto inmerso
en tramas relacionales. Múltiples factores de diversos órdenes (genético, biológico, subjetivo, social,
medioambiental, histórico, cultural, económico), en compleja interacción, ejercen cierta influencia en este
proceso.
CAPÍTULO 2
El capítulo se enfoca en explorar cómo las neurociencias han aportado al entendimiento de los problemas del
desarrollo humano, sobre todo a la complejidad del sistema nervioso y las funciones emergentes del cerebro
humano. El objetivo central es entender cómo funciones como el pensamiento, la memoria, la conciencia, y el
inconsciente son el resultado del funcionamiento del cerebro en el cuerpo humano, pero sin ser directamente
equivalentes ni al sujeto ni al cerebro en sí.
¿Qué nos caracteriza?
A través de la historia evolutiva, se plantea que nuestro cerebro, adaptado al ambiente neolítico de la Edad de
Piedra, ha cambiado muy poco desde hace 400.000 años, a pesar de ser capaz de realizar funciones complejas
como las ciencias, la computación, o el psicoanálisis. Este hecho nos invita a especular sobre qué características
especiales posee el cerebro humano, diferenciándolo de otros animales, incluso de nuestros parientes más
cercanos, los grandes primates no humanos.
Este enfoque establece el marco para explorar cómo el cerebro humano, aunque ha evolucionado muy poco en
términos biológicos, sigue siendo capaz de procesar y generar fenómenos complejos que van más allá de lo que
los demás animales pueden hacer.
El cerebro humano es un sistema altamente especializado para aprender, y su estructura está diseñada para ser
flexible y capaz de integrar experiencias. La genética juega un papel crucial en este proceso, ya que diversos
genes influencian la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones neuronales y desarrollar circuitos
neuronales específicos.
Se aborda el debate sobre el determinismo genético, que sostiene que somos productos directos y unívocos de
nuestros genes. Sin embargo, hoy en día sabemos que esta visión es simplista, ya que los genes son sólo una
parte del proceso. Aunque el 98% de nuestros genes son similares a los de los grandes simios, las diferencias en
la expresión genética son clave. Aproximadamente 26,000 genes activos en el genoma humano, de los cuales
muchos están involucrados en el modelado del cerebro, contribuyen a nuestra complejidad.
La diferencia entre humanos y otros primates no radica únicamente en el 2% de diferencias genéticas, sino en
cómo y cuándo se expresan esos genes, adaptándose a estímulos internos y externos, lo que genera las
características que nos hacen únicos.
“Contribuciones de las neurociencias al conocimiento de los problemas del desarrollo humano. La complejidad
del sistema nervioso y las funciones emergentes” - Diana Jerusalinsky
El splicing alternativo es un proceso celular que permite la creación de múltiples variantes de ARN mensajero a
partir de un solo gen. Esto aumenta la diversidad proteica sin necesidad de aumentar el número de genes, y es
un mecanismo fundamental en la regulación genética, especialmente en el desarrollo neuronal y en la
adaptación de las células a diversas condiciones.
El neocórtex es la capa más externa del cerebro y está involucrado en funciones complejas como el
pensamiento, la percepción sensorial y el control motor. Su desarrollo es crucial para la cognición humana
avanzada.
Lóbulo Frontal
El lóbulo frontal es responsable de funciones ejecutivas como la toma de decisiones, el control de impulsos y la
planificación. Es una de las áreas cerebrales que sigue desarrollándose hasta la adolescencia.
Lóbulo Temporal
Este lóbulo está relacionado con el procesamiento de la memoria y el lenguaje. Es clave para la interpretación
de estímulos auditivos y la comprensión del habla.
Memoria Declarativa
La memoria declarativa, que depende del lóbulo temporal y el hipocampo, almacena conocimientos y
experiencias a largo plazo (podemos recordar conscientemente). Permite expresar ese conocimiento de
manera explícita, ya sea verbalmente o en imágenes mentales, y a diferencia de la memoria procedimental,
permite representar mentalmente el conocimiento antes de ejecutarlo.
4. SISTEMA NERVIOSO
El sistema nervioso se divide en dos partes principales: -el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal)
-el sistema nervioso periférico. Este sistema es responsable de la coordinación de las funciones del cuerpo, la
percepción sensorial y la respuesta a estímulos del entorno. Su desarrollo y adaptación dependen tanto de
factores genéticos como de la experiencia.
El "mundo interior" se forma a partir de las representaciones de nuestras experiencias, que se construyen a
través de sensaciones y percepciones. A medida que incorporamos el lenguaje, estas representaciones adoptan
formas simbólicas, especialmente el lenguaje verbal. Los humanos pueden tener representaciones separadas,
es decir, imaginar experiencias no vividas o situaciones pasadas, lo que nos permite pensar en situaciones
ajenas al momento presente. Esta capacidad está relacionada con la teoría de la mente, que nos permite
anticipar pensamientos y reacciones de otros.
El cerebro, a través de sus receptores sensoriales, elabora percepciones que no son copias exactas de la
realidad, sino representaciones organizadas de las experiencias. Estas representaciones se almacenan en la
memoria a largo plazo y son únicas para cada individuo, dado que la percepción y la organización de las
sensaciones dependen de la experiencia personal de cada uno. Así, el cerebro de cada persona es único,
formado por su historia y las conexiones neuronales específicas que ha desarrollado.
Las neuronas se conectan a través de sinapsis, donde los neurotransmisores permiten la transmisión de señales.
La repetición de ciertas conexiones neuronales crea huellas, o patrones de activación, que representan
experiencias pasadas y facilitan la memoria y el aprendizaje.
La memoria se asienta en cambios en las sinapsis y circuitos neuronales, que se refuerzan o debilitan
dependiendo de las experiencias. Las huellas sinápticas y la plasticidad cerebral son la base biológica de la
memoria.
Las neuronas espejo, descubiertas en chimpancés, permiten entender las acciones e intenciones ajenas
mediante la simulación directa. Estas neuronas, que inicialmente son motoras, se activan tanto cuando
realizamos una acción como cuando observamos a otros. En los humanos, están más desarrolladas,
especialmente en el lóbulo frontal, y son fundamentales para la empatía. Nos ayudan a predecir
comportamientos, comprender emociones y, posiblemente, a imitar y ser creativos.
CAPÍTILO 3
Clínica con bebés y niños con problemas en el desarrollo. ¿Y dónde está el sujeto?
Responsables de este capítulo: Aranda Olga, Baez Joana, Calandra Maria Belén y Di Dio Ivana.
Este capítulo aborda una perspectiva psicoanalítica sobre el trabajo clínico con bebés y niños que presentan
dificultades en su desarrollo. La autora sostiene que, antes que cualquier diagnóstico o intervención, debemos
reconocer que estos niños “son, antes que nada, niños”. En los primeros momentos de vida se ponen en juego
los fundamentos del aparato psíquico, ya que es cuando se producen las primeras marcas simbólicas que
provienen del deseo de los padres. La manera en que entendemos el desarrollo condiciona, por lo tanto, el tipo
de intervención que realizamos.
Desde los años 70, el equipo interdisciplinario del FEPI – Centro Dra. Lydia Coriat, en el Hospital de Niños
Ricardo Gutiérrez, trabaja con la idea de que el diagnóstico no es simplemente una etiqueta, sino una forma de
situar al sujeto en las prácticas educativas. Por ello, es fundamental pensar cómo se configura el desarrollo
desde la constitución subjetiva del niño, especialmente desde una mirada psicoanalítica, en la que el sujeto es
considerado un “sujeto de deseo”. Un sujeto es lo que representa un significante para otro significante, es
decir, un sujeto sólo puede ser en la relación de representación entre al menos dos significantes.
Con respecto al juego, ocupa un lugar central en este proceso ya que es una operatoria fundamental para la
constitución del sujeto. Freud observó el famoso juego del “fort-da” en su nieto, un niño de 18 meses que
arrojaba y recuperaba un carretel mientras pronunciaba sonidos que simbolizaban “fuera” y “aquí está”. A
través de este juego, el niño elaboraba psíquicamente la angustia de la ausencia materna y lograba convertir
una experiencia dolorosa en una acción controlada y placentera. Esta capacidad de elaborar lo desagradable
mediante el juego es lo que Freud consideraba una ganancia directa y simbólica de placer. El niño, entonces,
construye una escena de juego sobre la realidad de su dormitorio, haciendo del carretel su juguete y de la cuna
el escenario de su desaparición. Convierte en juego lo desagradable, invirtiendo su papel inicial de objeto en el
deseo del Otro, por una posición activa donde es dueño de la repetición e inflige lo desagradable a otro objeto.
Winnicott le da importancia a los detalles en los cuidados físicos tempranos, porque constituyen cuestiones
psicológicas. La madre, por ejemplo, sabe cómo le gusta tomar la teta. Será la repetición cotidiana y sostenida
de aquellos puntos y detalles íntimos que se reconozcan, en estos puntos de encuentros se establece el
reconocimiento del lugar del placer recíproco y familiar. En este espacio
preespecular es donde el contacto con el Otro real va marcando su cuerpo y ordenando su sexualidad desde
temprano.
Winnicott se pregunta ¿Qué es lo que ve el bebé cuando mira a la madre?, Y si éste en cuanto la mira se ve a sí
mismo podríamos decir que se estaría constituyendo un espejo simbólico.
Retomando la relación con el juego, mencionamos anteriormente que el mismo se origina en el espacio
potencial entre el bebé y la madre, es ella quien adaptándose al niño le brinda la oportunidad de sentirse
omnipotente, ya que de esa manera crea allí el objeto donde lo necesita, pero se puede decir también que el
niño queda a merced de su madre si ésta contesta o no al llamado, de esta manera, donde la madre falta,
aparecen los objetos (chupete, sonajeros, sabanitas, peluche) con los que el bebé se encuentra y sobre los que
ejerce cierto dominio al intentar repetir el placer original.
En este momento, el bebé registra absoluta dependencia del deseo del Otro, pero entonces también se le
plantea un problema, ¿Que pasaría si la madre no quiere satisfacer su necesidad? entonces el niño se
“pregunta” ¿Qué mejor que hacerse objeto del juego de un Otro? El bebé de esta manera pide, demanda
hacerse ver, ser escuchado por un Otro. Se recorre entonces un camino desde ser el Falo imaginario de la
madre a querer serlo.
Los objetos ahora pasan a ser Objetos de don, porque cada uno es una prueba de amor, que han querido
entregarlos. El bebé ahora ofrece su cuerpo para que la madre se divierta.
De esta manera, esa identificación primaria marca la entrada en un complejo sistema de identificaciones
conocido como “estadio del espejo”.
La angustia frente a los extraños se constituye, el niño se percibe como una totalidad corporal aun antes de
poder dominarla, todavía no puede decir YO, solo se reconoce como “yo” cuando se mira en el espejo, aún no
juega simbólicamente.
El forta-da constituye el primer nudo de la estructura psíquica a los juegos de ausencia y presencia por vía de la
palabra. Se presentan tres registros: lo simbólico, el objeto con doble carácter real (está/no está), y el
imaginario, comienzan a desplegarse los tres en el juego.
Cuando el bebé ya no necesita del espejo para saberse uno, entonces es la salida del estadio del espejo, cuando
el niño dice “no”, cuando realiza acciones menos dependientes, sin necesitar de un Otro para su juego,
podemos decir que ya no es bebé.
CAPITULO 4
Capítulo cuatro de “Pediatría, desarrollo infantil e interdisciplinar” titulado
“Subjetivación y desarrollo” de José R. Kremenchuzky al comienzo plantea tres definiciones:
Por lo tanto, considerando estas definiciones, la subjetivación es fundamental para que el recién nacido,
que no nace sujeto, pueda apropiarse de su cuerpo y convertirse en un ser deseante y capaz de
lenguaje. Esto se refiere a cómo el bebé va formando su estructura psíquica a partir de la interacción
con su entorno y, sobre todo, con su cuidador primario, quien a través del cuidado y el sostén emocional
facilita que el niño pueda constituirse como sujeto. No basta con nacer para ser sujeto; el bebé, con o
sin dificultades biológicas, necesita pasar por este proceso de subjetivación para armar su aparato
psíquico y desarrollar su identidad.
El cuidador primario, con su accionar, permite que se instale un entorno estable (con ritmos y rutinas
previsibles) para el bebé, y de este modo las sensaciones de destrucción (es decir, las experiencias
caóticas o angustiosas que el bebé puede sentir) puedan ir siendo desechadas. Así, el niño va
estabilizándose y puede comenzar a construir su aparato psíquico. Este vínculo se establece cuando el
adulto “hace creer” al bebé que entiende y acepta lo que él demanda, por ejemplo, al tomarlo en brazos
y decirle con un tono especial “¿querés comer? ¿querés jugar?”, lo que el bebé recibe y responde,
estableciendo así un intercambio recíproco fundamental para su desarrollo emocional y cognitivo.
En la actualidad, se observa que muchos niños están expuestos a interferencias que dificultan este
proceso, como la soledad o inseguridad de los padres en la crianza, y el uso excesivo de pantallas que
reemplazan el contacto humano y el intercambio afectivo
necesario. Esta falta de estímulo y vínculo puede generar problemas graves en la subjetivación, la integración
psíquica y el desarrollo del lenguaje. Por ello, es fundamental observar a los niños que presentan dificultades en
la comunicación y evitar etiquetarlos prematuramente con diagnósticos que pueden consolidar patologías,
como el trastorno del espectro autista. En cambio, se debe hablar de preocupaciones o sospechas para
intervenir tempranamente y modificar el curso del desarrollo.
La prevención y la intervención temprana son esenciales para acompañar el desarrollo infantil, ya que,
independientemente de si el niño tiene alguna condición genética o discapacidad, todos tienen la posibilidad de
progresar si reciben el cuidado, el estímulo y el vínculo adecuado. Promover el juego, la comunicación y la
interacción lúdica favorece la subjetivación y permite que el niño construya su identidad, su deseo y su
capacidad para relacionarse con el mundo.
El desarrollo infantil es un proceso complejo y relacional donde la subjetivación, el vínculo afectivo y el lenguaje
son los pilares fundamentales para que el niño se convierta en un sujeto singular y social.
“Hay que reemplazar el término -diagnóstico- por -preocupación, sospecha o problema-“ “Antes de los tres años
de edad se puede trabajar, cambiar y modificar, pero el tiempo corre”
CAPÍTULO 7:
“Obstáculos y dudas que se presentan en el desarrollo de niños pequeños. Clínica de la estimulación temprana”
(Claudia Sykuler)
● Intervención en la clínica de la ET
1. A) Desarrolló
2. B) Construcción del cuerpo de un sujeto: Padres (Familia, grupo, cultura)- Hijo
3. C) Problema en él desarrolló
4. D) El cuerpo del adulto (Terapeuta) en la relación con el cuerpo del niño y actitud en la
clínica
● A) Él desarrolló remite a las transformaciones globales que incluyendo el crecimiento, la maduración y los
aspectos psicológicos, conduce a adaptaciones cada vez más flexibles
El equipamiento neurobiológico nos caracteriza y define, portando condiciones necesarias, pero no suficientes,
esto se trata de la “Herencia Biológica” que se pone en relación, siendo atravesada por el lenguaje, que es una
herencia simbólica, que brinda la cultura
- Interdefinibilidad entre los diferentes aspectos (Neurobiológicos, químicos, eléctricos, genéticos, psíquicos
culturales, lingüísticos y ambientales), que determinan al ser humano para que se constituya y se construya
El niño es recibido por la materna del que lo como hijo y ofrece la experiencia del “Entre dos”. Luego se instala y
apropia de su cuerpo en una construcción con lo somático, sensibilidad, sensorialidad (Con/en él) lengua, el
humano lo transita con las funciones parentales (Padres “Biológicos” o adoptivos), familia, grupo social, etc. En
una relación íntima y asimétrica, cumpliendo cada una de sus funciones y ocupa lugares.
En los primeros tiempos de vida de un bebe que sería el lenguaje en mira y gestualidad, el autor Wallon señala
funciones tónico-posturales, despliegan en el dialogo tónico entre adulto y niño.
● ¿Y qué es el Funcionamiento psicomotor? Son las relaciones del cuerpo con el lenguaje, aquí la función tónica
no en su vertiente neurofisiológica del tono muscular, sino en función de relación.
También cuando se observa acomodación postural y despliegue de la función motriz, el pasaje de la actividad y
de la gestualidad, esto refleja a la voluntaria su relación con el otro, el movimiento es el aspecto de
funcionamiento psicomotor.
El desarrollo es el efecto entre estructuras biológicas y el lenguaje, es el orden de lo singular, el bebe va igual y
diferente a otros. Cuando se observa alguna dificultad, lo ubican como problema , una opción que piensan es
“Trastornó en el desarrollo”, una segunda opción es patología del desarrollo, también plantean como problema
el interrogante, formular hipótesis para intervenir.
El problema en él desarrolló no es esperado o calculado y muchos profesionales dicen “Estos chicos tienen...” o
“A estos chicos les pasa...”. El problema es singular (Historia entramada de encuentros y desencuentros), los
modos de resolución o transferencias son singulares.
El bebé está entre su equipamiento neurológico y ejercicio de la función materna, el cómo los adultos tienen la
función de engarce, aquello que el recién nacido dispone para articularse con el proceso materno que lo
contiene.
Se dice que el problema está en el engarce, no todo del lado del bebe y no de la función materna que ejerce; es
un circuito que lo que el otro le ofrece, él toma y lo devuelve transformado con un toque.
Frase de Winnicott: “Lo que construye el niño parece un rompecabezas, armando y ordenando a su modo y a su
gusto”
El bebe es y está con y su padres o con los adultos que cumplen es función. El bebe es en el otro.
En la clínica de la ET, recibimos al bebe con los adultos que se ocupan de él, y en ese interrelaciones donde
nosotros intervenimos, considerando los primeros tres años de vida de un niño, tienen constitutivos y
estructurantes, tiempos inaugurales.
El terapeuta sostiene, habilita, acompaña, escucha la historia que cada uno de esos padres porta previamente a
la llegada de este bebe y lo que les pasa en el encuentro con su hijo. Además, que lee, interpreta, intentando
comprender como se está gestionando el engarce, observando lo que el bebe va produciendo, apropiándose
del mundo y de sí mismo, como va mirando y se va encontrando, como va recibiendo aquello que el otro le da,
que le va gustando. Y en despliegue acompañamos al bebe abriendo, ampliando, facilitando su construcción, su
experiencia. Escuchamos a los padres en su función y posición, cada uno de ellos está sosteniendo y
encontrándose con ese bebe desde sus historias, deseos e ideales.
● Fractura del ejercicio de la función materna: Efecto que produce en el narcisismo de los padres la diferencia
entre el hijo anhelado y el que nace. Entonces cuando llega un bebe que porta alguna en el equipamiento, se
genera una fractura en la función a ser desplegada.
Frase de Elsa Coriat: “Es una red como la de la cancha de tenis; viene a la pelota y le hace un agujero. A veces se
rompe más, a veces se rompe menos, y hay que ir suturándola, cociéndola”
Hay ciertos acuerdos necesarios para sostener la crianza, pero las verdades subjetivas son diferentes y
constituyen material de trabajo para el terapeuta. Si retomamos la idea del “Circuito transferencial”, en la
escena terapéutica, en lugares de saber; ellos nos suponen un saber, si su hijo va a caminar, si va a hablar, si va
a ir al as escuela, etc.
● Frase Habitual “Vos, que tenés experiencia con estos niños.. El nuestro ¿Qué va a hacer?”
Cada niño en singular, nada sabemos respecto de su futuro inmediato o más lejano, así como no sabemos de
ningún niño . Vamos maniobrando entre nuestro conocimiento y nuestro “No saberlo todo”
● Ellos dicen “Yo con mi hijo mayor me las arregle lo más bien, pero con este no sé lo que tengo que hacer” o
“¿Le doy o no la cuchara para que coma solo? Porque él la quiere, me la saca”
Nuestra función de sostener o habilitar el ejercicio de la función materna se orienta en esa dirección, la de
permitirles a los padres recuperar y reencontrarse con su saber en relación con este hijo. Ellos nos preguntan y
nosotros le dirigimos esta pregunta al bebe y le preguntamos “Quién es, que quiere, que le gusta, como le
gusta”, jugamos para encontrarnos con él, para conocerlo, para averiguar porque caminos “está siendo” un
sujeto
El terapeuta sostiene una función de “puente” entre bebé y sus padres. No alcanza con que el niño se
encuentre con nosotros; ese encuentro debe trasladarse a su relación con los padres. Es un puente para que se
restituya, se habilite o se arme esa relación entre padres e hijo, poder llegar a movernos de ese lugar, porque el
tiempo del tratamiento de ET finaliza.
Es muy importante en los primeros tiempos, allí donde el sujeto tiene que advenir, para apropiarse de su
cuerpo y de su palabra. El terapeuta cae de su lugar de saber, para que el niño ya “no bebé” siga su camino,
quizá ese niñito necesite un tratamiento de lenguaje, de psicomotricidad, de psicopedagogía o de psicoanálisis,
marcando el fin para que ese sujeto no se eternice en ese sitio.
CAPÍTULO 8:
Entender algo de la construcción del lenguaje de un niño, tanto en la comprensión como en la expresión
nos posibilitará comprender la etiología de las dificultades cuando se nos presenta un niño con dificultades en la
apropiación del lenguaje, y por lo tanto, permitirá elegir los caminos terapéuticos apropiados ante esas
dificultades.
En este capítulo se analiza cómo los niños van incorporando y se apropian del lenguaje los primeros meses de
vida y también nos hace dar cuenta que signos clínicos se deben observar para detectar si hay alguna alteración
en el proceso del lenguaje.
En primer lugar es necesario tener en cuenta que la lengua materna es, eso de ofrecer un lenguaje en el que ya
se ha producido una doble torsión. Cuando una mamá habla, ofrece lenguaje, no código de la lengua.
La primera torsión está determinada por los valores de la cultura implícitos en la lengua que esa mamá habla.
Además, están incluidos los parámetros que son llamados paralingüísticos, que acompañan la voz, tiene que ver
con lo entonativo, con las pausas , con la posibilidad de entrada del otro.
Más allá de que, aún en la misma cultura, la palabra, el silencio, las pausas y lo entonativo, también difieren en
cada estructura familiar.
La segunda torsión es la que ejerce quien habita la función materna. Esta segunda torsión tiene que ver con su
propia historia. Esa doble torsión está armada estructuralmente ya en quien habla a su bebé.
En relación al código de la lengua, de cualquier lengua del mundo, tiene dos niveles básicos, uno es el de
comprender y el otro es el de expresar.
Tanto en el nivel comprensivo como en el expresivo coexisten tres subsistemas (fonológico, semántico,
sintagmático)
Entonces, no es lo mismo que un niño tenga problemas en los sonidos del lenguaje (lo fonológico), en la
significación (lo semántico) o en el armado de la frase (lo sintagmático).
Hay que remarcar la importancia del contexto, el lenguaje depende de varios aspectos externos, tales como el
entorno familiar, social y cultural los cuales deben ser tomados en cuenta a la hora de una evaluación clínica si
llega a haber dificultades en el desarrollo del lenguaje.
CAPÍTULO 9:
“El lugar del jardín de infantes en la detección de niños pequeños.
El jardín pensado como el lugar donde suceden las detecciones tempranas de las dificultades. Donde se llama la
atención de las familias.
- No debería “estar buscando” aquello que no funciona, sino comunicar cómo se va perfilando cada niño
en su SER y ESTAR dentro de la escuela.
- La estimulación en edades tempranas previene conflictos y patologías.
- JARDIN y MATERNAL – lugar común, distinto de uniforme.
- Southwell – plantea el concepto de pluralidad de infancias. Condiciones desiguales que se interpretan
como déficit en los niños.
- Para estudiar y abordar las dificultades de los niños, es necesario entender lo que está ocurriendo
(contexto).
- Son distintas motivaciones, lenguajes y manifestaciones.
- AUSENCIA DEL JUEGO SIMBÓLICO: cuando un niño NO juega, probablemente este sufriendo.
- ¿Cómo opera la escuela? En el caso a caso. No hay un solo modo de intervenir. Se necesita de
intercambios, reflexión, acuerdos y el acompañamiento y guía de los profesionales externos.
- ESCUELA como espectadora, visibilizadora de vínculos sociales: pone de manifiesto otras lógicas; reglas,
espera, permanecer, turnos, limite, compartir, no pegar, ser cuidado por adultos.
- COLABORACIÓN – TRABAJO – ESCUELA Y FAMILIA
Incluir la idea de que nadie tiene la solución. Sino que esta es una construcción colectiva.
- ¿Qué es un problema en el desarrollo/señales en el jardín?
. Desarrollo del juego
. imposibilidad de mantenerse concentrado.
. falta de lenguaje
. ira descontrolada
. inhibición
. aislamiento
- PROBLEMA: lo construimos, desde la expectativa de quien está mirando.
- No podemos pensar en los niños por fuera de esta época. Y sus maneras de manifestarse, corresponden
con los tiempos que vivimos.
- MERIEU: “los chicos llegan a la clase con un control remoto insertado en la cabeza y lamentablemente,
no pueden hacer zapping”.
- Alentamos la omnipotencia de los niños. Por ej. Videojuegos, que no se oponen a sus deseos.
- Poner el cuerpo y corazón en la crianza: decir que no, poner limites, alentar al dialogo, dar lugar a la
palabra, dar TIEMPO, dar AUTONOMÍA, CONFIAR.
CAPÍTULO 10:
La clínica Psicomotriz. Un modelo de abordar problemáticas que los niños presentan en y con su cuerpo. Silvia
Sykuler
La autora hace referencia al trabajo terapéutico (disciplina que nace alrededor de 1950) en la clínica
psicomotriz, en niños de la segunda infancia (6 a 10 años), la pubertad y la adoloscencia; invitando a pensar lo
que sucede en el funcionamiento psicomotor, las dificultades que padecen ligadas a la constitución como
sujeto, a los aprendizajes y a los lazos sociales con adultos y pares.
Requiriendo un trabajo de observación, escucha y comprensión que articula aspectos madurativos y vinculares,
de relaciones complejas (con matices culturales, familiares, subjetivos de adultos que ejercen las funciones
simbólicas a través de la crianza).
La terapéutica psicomotriz se inició como la reeducación psicomotriz (reparar lo dañado/detenido). Luego en la
terapia psicomotriz se comenzó a tener una mirada acerca de la apropiación del propio cuerpo en relación con
el otro (de representación y lenguaje; de una donación cultural acerca de la crianza, una construcción
intersubjetiva). El cuerpo se convierte en un "cuerpo hablado", ha sido nombrado y significado por el entorno.
En el desarrollo psicomotor en la infancia se consideran FUNCIONES de relación
Tónica: fluctúa de tención a distención muscular y viceversa mediado con el agente materno (por ejemplo
cuando llora y lo acuna) constituye una experiencia somática-simbólica. El infante va sabiendo de sí a través del
otro, es una función de comunicación porque hay alguien, el agente materno, que lee allí un mensaje y acciona
como respuesta.
Postural: experiencias temporo-espaciales, donde se prepara el movimiento, desde y hacia donde se despliega
la libertad motriz.
Motriz: implica el pasaje de la actividad refleja a la voluntaria, mediando la palabra, la mirada y la acción del
otro significativo. Donde se integraran los ojos, manos y boca con intención orientada hacia el otro.
En algunos niños se observan “fallas” en esta construcción y en el hacer psicomotor que pierden la orientación
y el valor en su accionar, con un matiz singular en cada adquisición.
Lo que demuestra que existen parámetros madurativos-cuantitativo ligados a la genética sumado a las escenas
intersubjetivas.
Hay métodos y procedimientos terapéuticos para el desarrollo y organización desde la psicomotricidad al
servicio de la construcción intersubjetiva del cuerpo (en transferencia con el profesional dibujando, jugando,
escribiendo, etc) dando lugar a que cuente el niño su padecimiento y necesidad, intentando que el niño logre
una integración entre su identidad y su corporeidad.
Los motivos más frecuentes de consulta que pueden estar ligadas a lesiones neurológicas, metabólicas y
genéticas; desordenes de la personalidad, trastornos, entre otros son: inestabilidad, inhibición, torpeza,
dificultades en el dibujo y la escritura como también en la organización tónico postural en los primeros años de
vida.
Los síntomas psicomotores expresan conflictos no se interpretan únicamente desde una perspectiva motora,
sino como manifestaciones de conflictos en la apropiación del cuerpo por parte del sujeto.
En la clínica psicomotriz se busca que el niño pueda expresar y elaborar sus experiencias internas mediante el
movimiento y la acción corporal.
CAPÍTULO 11:
Intro:
No se puede pensar al niño separado del juego; aunque sí se puede imaginar el juego sin el niño, ya que los
adultos también juegan. Desde la mirada del niño, el juego es esencial y cumple un rol clave en la formación de
su identidad como persona.
Incluso cuando el juego está ausente, algo comienza a construirse gracias al trabajo que proponemos con ellos.
El escritor Leiris menciona “la capacidad de transformar en terreno de juego, el peor de los desiertos”. Hay
niños que, a pesar de vivir situaciones sociales muy difíciles o de tener diagnósticos complejos, logran crear
momentos de juego, rompiendo con lo único o lo fijo.
El juego, al igual que el dibujo, tiene el mismo valor: ambos nos permiten comprender lo que un niño está
tratando de expresar.
¿Es o no es un juego?
En el trabajo clínico, es fundamental poder reconocer qué es realmente un juego y qué no lo es. No todo lo que
parece juego lo es: un niño puede usar un juguete o algo que parece lúdico, pero eso no significa que esté
jugando de verdad. Este detalle merece mucha atención, ya que la ausencia de juego puede ser una señal de
dificultades profundas en el desarrollo del niño. Winnicott afirma: “Cuando el juego no es posible, la labor del
terapeuta se orienta a llevar al paciente de un estado en que no puede jugar a uno en qué le es posible hacerlo”
“Dale que…”
Huizinga plantea que el juego es una parte esencial de lo humano y, en la infancia, representa un refugio
fundamental. A través del “dale que…”, el niño invita a entrar en un mundo de ficción, donde se construyen
escenarios lúdicos. Esta capacidad de jugar y ficcionar nace del deseo del adulto que lo acompaña, quien
transmite esa posibilidad simbólica mediante el lenguaje. El juego, entonces, es también lenguaje, y se
convierte en una experiencia fundante para el sujeto hablante. Al jugar, el niño crea y enuncia mundos posibles
—“dale que esto es un océano”—, y al aceptar esa invitación, participamos de su construcción subjetiva.
¿Hay juego?
En el cuento Silvia de Cortázar, se muestra cómo un adulto, Fernando, entra y sale del mundo del juego infantil.
La historia transcurre en una casa de argentinos en Francia, donde los niños juegan con una amiga imaginaria
llamada Silvia. Aunque el relato está en tercera persona, se nota que Fernando representa al propio Cortázar. La
clave del cuento está en cómo Fernando ve o no a Silvia, dependiendo de si se acerca desde el juego o desde la
razón adulta. Cuando “juega”, Silvia se vuelve visible; cuando “quiere saber”, desaparece. Así, Cortázar
contrasta el mundo lúdico infantil con el mundo racional de los adultos, mostrando que entrar en el juego es
una forma de validarlo. La forma en que un adulto se posiciona frente al juego puede invitar o bloquear la
participación del niño, y una intervención inapropiada puede romper esa magia.
De juguete a jugador
Habla de los cuidados esenciales que necesitan los bebés para que puedan vivir, lo que implica una
manipulación por parte del adulto hacia el cuerpo del niño, en una posición de deseo y subjetivación. Ese
momento donde el niño es juguete del Otro. No es lo mismo una madre que logra que su hijo sea jugador de su
propio juego (independiente), que una manipulación mecánica.
Lo traumático
Se suele tratar lo traumático con ligereza, y para saber si algo fue traumático o no se debe indagar cuál fue su
resignificación. Es un efecto traumático que el niño haga de aquella experiencia un juego, por eso es importante
observar cómo lo sanciona el adulto cuando se lo menciona.
El duelo
Ante un hecho traumático, como la muerte de un familiar cercano, el niño puede jugar a repetir esa secuencia
que vivió. Cuando no aparece la sanción del adulto, algunos niños no pueden transitar el duelo.
El analista procede como lector del juego, pero al mismo tiempo debe haber un momento de lectura de lo
secuencial, de lo que siente jugando a ese personaje, etc. Ej: niño que disparaba la alarma de la escuela porque
los padres no podían pagar la cuota, era una situación “alarmante”, cuando los padres lo solucionaron el niño
entró en juego de otro modo, sin alarmas.
Se destaca la importancia del juego como herramienta central. En este caso se presenta el caso de un niño
temeroso, observado intensamente por su padre, lo que generaba en el niño la sensación de estar
constantemente mirado. A través del juego terapéutico, se logra transformar esa mirada persecutoria en algo
lúdico, facilitando un cambio en el vínculo padre-hijo.
Se resalta el concepto de atención lúdica flotante, inspirado en Winnicott y Freud, donde se refleja una actitud
abierta, juguetona y receptiva por parte del analista o del adulto para facilitar la conexión y la trayectoria con el
niño.
Lo artesanal
Un tema de relevancia es el trabajo que se realiza con los padres en el análisis infantil. Aunque puede ser difícil,
es fundamental, ya que las decisiones en torno a su inclusión o no tienen grandes repercusiones.
Se presenta el caso clínico de Helena, una niña que inicialmente no podía jugar genuinamente, sino que actuaba
de forma repetitiva y mecánica. La angustia se manifiesta cuando Helena, tras un juego frustrado, abandona el
escenario lúdico. El relato muestra cómo el entorno escolar y familiar puede influir en la imposibilidad del
juego, especialmente cuando las expectativas son rígidas y poco adecuadas a las necesidades del niño. A través
de un dibujo de Helena, la analista encuentra una vía para volver al juego, al espacio transferencial. También
nos cuenta la importancia de no dejarse apresar por las demandas externas (como las institucionales) que
pueden alejar al terapeuta de la escucha genuina.
El caso de Matías nos muestra cómo el juego con las letras puede transformar una dificultad en una buena
experiencia. A partir de una “M” (la inicial de su nombre), Matías logra integrar su interés por el fútbol,
convirtiéndo la letra en una camiseta de Racing. Se destaca cómo, a través del juego y el dibujo, el niño puede
apropiarse de los elementos escolares, transformándolos en una expresión creativa y significativa.
Lo traumático en transferencia
Se analiza en profundidad el acompañamiento de Mariela, una niña víctima de abuso sexual. La transferencia
permite procesar el trauma a través de pequeños movimientos: el olvido de los dibujos, el trazo de estos y
finalmente la posibilidad de nombrar lo sucedido. El texto resalta la importancia de no forzar la interpretación y
de respetar las defensas que permiten construir un relato propio. El tránsito del dolor se ve reflejado en el
pasaje del olvido, al dibujo, a la palabra. El contenido traumático se desplaza a una escena nueva.
Conclusión
El trabajo psicoanalítico con niños debe otorgar al juego y al dibujo un estatuto propio, similar al de los sueños:
no pueden interpretarse sin las asociaciones del niño. El analista debe actuar como un puente, facilitando el
acceso al juego y al dibujo sin imponer significados. Cada producción es única y debe ser leída en su contexto
transferencial, respetando el tiempo subjetivo de cada niño.
CAPÍTULO 13
La autora: Existen múltiples variables, por lo que lo asocia a la imagen de un árbol: en la raíces sitúa cuestiones
emocionales en tiempos instituyentes.
LAS RAÍCES, sería el aparato psíquico constituido. Las cuestiones emocionales instituyentes y la precariedad
subjetiva del infante.
Freud, se refiere al juego del Fort-da (presencia/ausencia). El juego es la llave del lenguaje (el caso de la niña
Paula). Los humanos somos los cachorros más desvalidos y necesitamos, si o si, de Otro que nos constituya para
poder armar un cuerpo y lograr ser sujetos hablantes. Esa presencia del Otro, no es el Otro del cuidado
anatómico, sino es el Otro del deseo para estructurar un niño como sujeto con un aparato psíquico que va a
poder hacer síntoma, inhibición, angustia. Va a crecer, jugar, desear.
Winnicott, describe como “hacerle creer que crea”. O sea, que ese pecho que se le presenta ahí lo ha creado
ese niño. Esa capacidad para la ilusión nos va a permitir fantasear, crear, hacer otra cosa con las durezas de la
vida. Tiene que ver con este tiempo fundante (el bebé en algún momento tiene que empezar a desilusionarse).
No puede quedar en la mera ilusión siempre (sólo en momentos de creatividad).
Los tiempos instituyentes (la raíz), que es el pasaje por el estadio del espejo. Se tienen que dar tres registros:
Real, simbólico e imaginario.
EL TRONCO
Acá se instalan los hábitos de autonomía y los problema en alcanzarlas. ver cómo en cada niño se va
reproduciendo estos procesos y los obstáculos específicos que se presentan.
Chupete: hay padres que lo ofrecen en todo momento sin probar otra forma de calmar a su hijo, son esos
chicos que no hablan a determinada edad y siguen siendo muy "chupeteros”.hay algo que remite a la pulsión.
.Destete: Lactancias muy prolongadas en un niño con toda clase de logros evidencian que quien no puede
destetar es la madre. Que está sostenida por una carga cultural y de médicos.
.control de esfínteres: Importante respetar los tiempos del niño,hay algo de la maduración de la médula, el
manejo de los líquidos y la dimensión subjetiva tanto en lo padres como del niño.
.Salida exogámica: Acá el niño empieza a construir lazos, vínculos y aprendizajes más allá del núcleo familiar
primario. No solo es salir físicamente, sino psíquicamente aceptar otras figuras de autoridad, otros saberes.
LAS RAMAS
Control de esfínteres: Se deben respetar los tiempos del niño, ya que se trata de un proceso de maduración del
sistema nervioso central y de la dimensión subjetiva.
- Enuresis y encopresis: Se pueden relacionar con sobreprotección, colecho o con un repliegue psicológico.
- Trastornos del sueño: Se deben a dificultades para retirarse del mundo exterior y pueden ser un síntoma de
problemas complejos.
- Dificultades escolares: Se asocian a problemas con el lazo con los pares y al respeto por la instancia escolar.
- Acting out: Es una manifestación de la angustia en la que el niño muestra su sufrimiento en escena.
- Fenómenos psicosomáticos: Se manifiestan en el cuerpo, como eczema, psoriasis, gastritis, etc. Se debe
buscar que el paciente se interrogue y pueda hacer síntoma.
- Duelo: Es una dinámica de la angustia que se manifiesta a través del acting out o el pasaje al acto. Se debe dar
espacio para que el niño pueda hablar de su pérdida.
El análisis del capítulo 13 del libro de pediatría, desarrollo infantil e interdisciplina, invita a repensar
profundamente como entendemos los síntomas emocionales en la infancia. Lejos de asumir una mirada
reduccionista o meramente diagnóstica, la propuesta de Norma Manavella rescata la importancia de interpretar
estos síntomas como manifestaciones subjetivas, formas de expresión de conflictos internos donde la niña no
puede verbalizar, mirar y contactarse con los demás. A través del caso clínico de la niña Paula, comprendemos
que cada manifestación sintomática encierra una historia y un mensaje que debe ser escuchado. Su mutismo
selectivo no puede desligarse del entorno relacional ni leerse como un simple déficit. Al contrario, constituye un
llamado a mirar más allá de la conducta, hacia los vínculos, el contexto y la historia emocional de cada niño.
La metáfora de la “Teoría del árbol” resume con profundidad ésta mirada: Las raíces son las estructuras
psíquicas construidas por el Otro (madre o quien cumpla la función materna). El tronco representa la estructura
psíquica en la construcción de los vínculos tempranos. Las ramas y las hojas simbolizan las conductas
observables. Así, todo síntoma debe entenderse como parte de un sistema vivo y dinámico; donde lo visible
tiene raíces invisibles que deben ser cuidadosamente exploradas.
En éste marco, el rol del profesional no es el de ofrecer respuestas inmediatas o soluciones rápidas, sino el de
habilitar espacios de escucha, diálogo interdisciplinario y comprensión. El respeto por los tiempos de la niña, la
integración de distintas miradas (psicopedagógica, médica, educativa y familiar); y la renuncia a etiquetas
prematuras son pilares fundamentales para una intervención ética y efectiva.
En definitiva, éste capítulo no sólo aporta herramientas clínicas, sino que nos invita a adoptar una actitud
sensible y comprometida con el acompañamiento respetuoso de la infancia, donde cada síntoma es una
oportunidad para abrir preguntas, y no para cerrarlas con un diagnóstico.
CAPÍTULO 17:
El escenario de la crianza .
Ante la consulta de una pareja de padres (2007)relacionados con la crianza de su hija de 8 años ,en donde
buscan ayuda en la dosificación de la niña frente a la televisión ,plantean situaciones de zapping constante lo
que atribuyen a cierta ansiedad.
Una de las sugerencias planteadas fue crear hábitos de soltar el control remoto una vez seleccionado el canal
,para la construcción del tiempo de espera.Aquí el control remoto es una prótesis del esquema corporal ,al
punto de aumentar el sedentarismo.Los estímulos excesivos que producen los programas televisivos generan
una “hipnosis”,en donde por ejemplo ; los niños inquietos reemplazan la tensión interna a través del
movimiento corporal con la estimulación externa que se apodera y los permanecer sentados,mientras su
cerebro recepciona una gran actividad excitatoria congelado la capacidad de exploración,movimiento y dominio
del cuerpo en el espacio.
La sobreestimulación visual-virtual en la primera infancia deteriora la capacidad de crear imágenes mentales
,representaciones y el imaginario.
La COVISIÓN ,el mirar junto con los niños ,permite reflexionar y significar contenidos.
El desdibujamiento del rol de los padres (como disminución en la asimetría en la crianza y la educación )afecta
la función de sostén : “adulterización infantil o estilo de crianza adultocéntrico” .En la primera se estimula al
niño al ingreso a la cultura y dinámica famiiae en los tiempos del adulto.Se realiza un esfuerzo de adaptación
por el pequeño,superior a sus propios recursos madurativos,provocando irritabilidad,llanto,entre
otras…produciendo agotamiento en el adulto ,intolerancia y rechazo. La segunda ,el adulto en su ocupación
,necesidad y deseo , con serias dificultades ,propone adecuar su vida individual o de pareja para adaptarse a los
suyos.Espera del niño lo que aún no corresponde.Requiriendo escucha y atención para adentrarse al mundo
infantil que requiere de observación activa y actuar en consecuencia.Induciendo al niño en el mundo de las
pantallas cuando se presentan dificultades para dormir por ejemplo o calmar berrinches.
Las tecnologías son funcionales a la crianza en función a la carencias de los padres,como “chupetes
electrónicos “.
LA CRIANZA IMPLICA DISPONIBILIDAD CORPORAL,EMOCIONAL Y ATENCIONAL.
El encuentro entre bebe-adulto es fundante.