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Pardo

Rubén Pardo argumenta que la ciencia, entendida como el saber más fundamentado de cada sociedad, ha sido una invención crucial de la cultura occidental, y su significado ha evolucionado desde la antigüedad hasta la modernidad tardía. A lo largo de la historia, la ciencia ha estado íntimamente relacionada con la cultura, y su carácter crítico, metódico y universal ha definido su esencia. El texto también aborda cómo la percepción de la ciencia ha cambiado, cuestionando verdades absolutas y promoviendo un enfoque más relativo en la posmodernidad.
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Rubén Pardo argumenta que la ciencia, entendida como el saber más fundamentado de cada sociedad, ha sido una invención crucial de la cultura occidental, y su significado ha evolucionado desde la antigüedad hasta la modernidad tardía. A lo largo de la historia, la ciencia ha estado íntimamente relacionada con la cultura, y su carácter crítico, metódico y universal ha definido su esencia. El texto también aborda cómo la percepción de la ciencia ha cambiado, cuestionando verdades absolutas y promoviendo un enfoque más relativo en la posmodernidad.
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Rubén Pardo.

“La invención de la ciencia: la constitución de la cultura Si bien la carencia de perspectiva impide definir las cualidades del mundo
occidental a través del conocimiento científico” actual, es evidente que esa definición de ciencia originaria de la
por Pablo Galeazzo modernidad comienza a agrietarse. En la modernidad tardía el rechazo de
las nociones de verdades absolutas y universales, el cuestionamiento de la
Para Rubén Pardo la ciencia es, en sentido amplio, el saber que cada razón humana y del cientificismo y la proliferación de micro-verdades y
sociedad considera como más sólidamente fundamentado. En esta breve relatos de carácter relativo, entre otros fenómenos, comienzan a suplantar
definición se deslizan al menos dos ideas: en primer lugar, el sentido de la los valores modernos.
ciencia no es uno solo y como tal depende de lo que cada sociedad y cultura Finalmente, el libro de Pardo propone situar la relación recursiva e íntima
defina. En segundo lugar, la ciencia se ubica siempre en una posición de la ciencia con la cultura occidental. Es decir, la ciencia no es simplemente
especial en el campo de los conocimientos. Es un saber sólido que, en otras un tipo de saber entre otros, sino que define la esencia de nuestra cultura
palabras, significa firme. y a su vez nuestra cultura ha sido artífice de aquello que conocemos como
Qué quiere decir que un saber esté sólidamente fundamentado es uno de ciencia, que lejos de ser una cosa del mundo, es una construcción humana.
los problemas que Pardo aborda en su texto. La antigüedad y la edad media Podríamos decir la construcción más humana, en tanto el hombre
quedan unificadas a pesar de sus insalvables diferencias por algunas occidental se ha hecho hombre accidental de la mano de esta magistral
características bajo el título de paradigma pre-moderno. En la antigüedad invención.
la ciencia surge ligada al logos y la episteme distanciándose del
pensamiento mítico y la doxa y, posteriormente, en el medioevo queda Guía de lectura
subsumida a la fe cristiana. En ambos períodos el saber científico requería ▪ ¿Qué significa considerar a la ciencia como una invención?
de una posición fundamentalmente contemplativa y carecía de la mayoría ▪ Definir las características fundamentales de la ciencia en un sentido
de las características que hoy le atribuimos al conocimiento científico. restringido.
Dominación y control son dos valores forjados posteriormente en la ▪ ¿En qué se distinguen las ciencias formales de las ciencias fácticas?
modernidad, en donde emerge el sentido que actualmente le atribuimos a ¿Cómo se clasifica la psicología dentro de estas categorías?
la noción de ciencia (que encuentra su declive en la posmodernidad o, ▪ Elaborar un glosario con los siguientes términos: logos, mythos, doxa,
según la propuesta del autor, tardía modernidad). episteme, fe, razón, empírico, lógica, secularización, experimento,
En referencia a la modernidad forja Pardo su definición de la ciencia en Ilustración, sujeto, objeto y ética.
sentido restringido, que supone una concepción matemática del mundo y
con ella la pretensión de cálculo y control de la naturaleza. Enumera Bibliografía
además una larga serie de características: carácter metódico, Palma, H. A. y Pardo, R. H. (2012). Epistemología de las ciencias sociales.
sistematicidad, lenguaje comunicable, capacidad descriptiva y explicativa, Buenos Aires: Biblos.
universalidad, pretensión de objetividad, carácter crítico y fundamentación
lógica y empírica.

17
Epistemología de las ciencias sociales: perspectivas y problemas de las
representaciones científicas de lo social / coordinado por Héctor
Palma y Rubén H. Pardo -1" ed. • Buenos Aires: Biblos, 2012.
285 pp.; 23 x 16 cm.

ISBN 978-950-786-972-3

l. Estudios Sociales. l. Palma, Héct.or, coord. II. Pardo, Rubén H. , coord.


CDD 306

Diseño de tapa: Luciano Tirabassi U.


Armado: Ana Souza

© Los autores, 2012


© Editorial Biblos, 2012
Pasaje José M. Giuffra 318, C1064ADD Buenos Aires
[email protected] I www.editorialbiblos.com
Hecho el depósito que dispone la Ley 11.723
Impreso en la Argentina

No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la trans­


misión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea
electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el per­
miso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11. 723 y 25.446.

Esta primera edición


se terminó de imprimir en Primera Clase,
California 1231, Buenos Aires,
República Argentina,
en febrero de 2012.
18
l. La invención de la ciencia:
la constitución de la cultura occidental
a través del conocimiento científico

Rubén H. Pardo

l. Introducción
Doble origen y doble sentido del conocimiento científico

Uno de los grandes pensadores alemanes del siglo xx, Hans-Georg


Gadamer, afirmaba que la ciencia constituye el alfa y el omega de nues­
tra civilización occidental. Y ésa sería una muy buena frase para co­
menzar este trabajo. Por eso no sólo la suscribimos, sino que la poten­
ciamos con esta otra: la invención de la ciencia es el acontecimiento
capital de la cultura occidental.
Es claro y no requiere de mucho esfuerzo comprensivo el hecho de que
la delimitación de un saber en sentido estricto, fundamentado y sistemáti­
co como el científico, separado de otros campos o ámbitos de conocimiento
como el arte, la religión y la ·ruosofia, ha sido uno de los emblemas distin­
tivos de Occidente. Pero aquí sostenemos una afirmación-algo más fuerte
aún: la invención de la ciencia por parte de la cultura occidental y la inven­
ción de la cultura occidental por parte de la ciencia. Se trata de explotar
toda la polisemia de la expresión "la invención de la ciencia", abriéndonos
al significado del genitivo, en su sentido objetivo y subjetivo: ¿es la ciencia
"lo inventado", o más bien la ciencia es el sujeto del invento? Aquí optamos
por afirmar ambas opciones: Occidente y la ciencia se han inventado mu­
tuamente. Y este trabajo se propone introducir al lector en la historia de
esa "invención", para comprender su origen y, lo que es aun más importan­
te, para comprender su devenir y su desembocadura en el mundo actual.
Siempre -en cualquier sociedad de cualquier época- el saber, el dis­
curso, la teoría y, en general, todo aquello que se podría denominar el
ámbito de la "verdad", ha cumplido una función esencial. El mundo de
la vida -la esfera de la cotidianidad- así como las prácticas sociales
propias de toda comunidad se ven atravesados de modo inexorable, en
( 17]
19
18 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 19

su constitución, por el conocimiento. Desde las culturas más primitivas ciencia que los que se forjaron, por ejemplo, en la antigüedad clásica.
y simples -basadas en castas o en órdenes sociales jerárquicos muy ce­ Esta diferencia tiene su explicación en que cada época histórica posee
rrados y estables- hasta nuestra actual e hipercompleja sociedad -pre­ una concepción del saber basada en los criterios que ésta supone de lo
tendidamente democrática y global- verdad y poder han sido conceptos que es conocimiento en sentido estricto. Para dar sólo un ejemplo -dado que
destinados a cruzarse, a confundirse, a transferirse uno al otro múlti­ este tema será tratado en el próximo punto- hoy ·consideramos el cono­
ples significados. La implicación entre saber y vida o la recién mentada cimiento empfrico3 como el modelo casi excluyente de todo saber que se
entre verdad y poder es obvia. Sin embargo, esta "obviedad" potencia su precie de tal. Mas, como luego se verá, no siempre fue así, ya que la va­
significado en el mundo actual. ¿Por qué? Sencillamente porque en una loración del saber dirigido a, y fundado en, la experiencia es sobre todo
sociedad caracterizada por la complejidad y el riesgo, como la actual, fruto de la modernidad.
la propiedad de la información y del conocimiento se han convertido en ¿En qué consiste el saber propio de la ciencia, para nosotros, hombres
recurso esencial. 1 No comprender esto o, lo que es peor, restarle impor­ del siglo XXI? ¿Qué características ha de tener un conocimiento que se pre­
tancia, equivale a desconocer el horizonte mismo bajo el cual se desa­ cie de ser científico? Obviamente, no todo conocimiento es científico. La
rrolla todo nuestro quehacer, se trate de actividades profesionales o de cientificidad es una categoría que depende de ciertos requisitos que suelen
prácticas cotidianas. centrarse, en líneas generales, en las siguientes características.
Todo aquel que lleve a cabo una actividad -sea ésta teórica o práctica­
requiere siempre, para un desempeño adecuado, de una múrima compren­ Capacidad descriptiva, explicativa y predictiva (mediante leyes). "Des­
sión del contexto social "desde" el cual la realiza. Ahora bien, la comprensión cribir" es enunciar las notas distintivas de un objeto. Sin embargo, una
de la realidad que nos toca vivir en este comienzo de siglo es imposible e mera recolección de datos o una descripción de hechos, por más deta­
irrealizable si no se tienen en cuenta la función y el significado que en la llada que sea, no constituye por sí misma conocimiento científico. La
constitución de ella ejerce el discurso científico. Reflexionar sobre nuestro ciencia es un saber que busca leyes mediante las cuales poder describir
mundo -hoy- es principalmente reflexionar sobre la ciencia y la tecnolo­ y explicar la realidad. Por ello, si se trata de ciencia, se deben encontrar
gía; y, por lo tanto, la pregunta por la estructura del orden social actual y formular relaciones constantes entre los fenómenos, y son justamente
es -€n gran parte- la pregunta por la ciencia y por la técnica. z Ahora bien, las leyes las proposiciones que expresan esas conexiones regulares que
dado que, como ya se ha dicho, es imposible eludir la primera demanda y permiten, por un lado, explicar y, por el otro, predecir hechos particu­
que ésta nos transporta inmediatamente hacia un segundo interrogante, lares. La ciencia es, entonces, esencialmente explicativa y "explicar" no
no cabe ya demorar o acallar más el mismo: ¿qué se entiende por ciencia?; será otra cosa que dar cuenta de hechos mediante leyes, "subsumir" lo
o, dicho en otros términos, ¿qué caracteristicas posee eso que hoy llamamos particular en lo general, a los fines de lograr -mediante dicho saber- un
conocimiento científico? control tal sobre el fenómeno que nos permita "predecirlo", vale decir,
controlarlo, dominarlo.

1.1. "Ciencia" en sentido restringido: Carácter crítico (o criticidad). Además de ser un conocimiento legalis­
características del conocimiento científico ta, que busca explicar y predecir fenómenos mediante leyes, la ciencia
es sobre todo un saber crítico. ¿Qué significa aquí "crítico"? Este rasgo
El concepto de ciencia fue un descubrimiento fundamental del espíri­ esencial al que nos estamos refiriendo alude a su carácter problemático
tu griego y dio origen a nuestra cultura occidental. Sin embargo, no son y cuestionador: el pensamiento científico es -básicamente y por sobre
los mismos los supuestos teóricos sobre los que reposa la idea actual de todas las cosas- un pensar interrogante y, por ello, su tarea más pro­
pia es la del preguntar. La ciencia o, mejor aún, la tarea de la ciencia,
presupone una primacía de la pregunta, una apertura del hombre a lo
l. La importancia de la información como recurso esencial en nuestras sociedades actuales
es señalada por muchísimos autores, como Anthony Giddens y Manuel Castells, entre otros.
2. Mnrtin Heidegger -filósofo que es abordado en otro de los textos de este libro- fue uno de 3. De aquí en más entenderemos por "conocimiento empírico" el saber fundado en la experien­
los primeros pensadores que supo ver en la técnica el fenómeno central de nuestra época. cia, vale decir, basado en los sentidos.
20
20 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 21

no sabido, una racionalidad estructurada en forma de una lógica de pre­ que alienta la universalidad, no hay conocimiento científico, sino sólo una
gunta-respuesta.' mera aglomeración de datos carentes de significatividad.
Ahora bien, si "ciencian -como veníamos diciendo- supone "preguntan o
"cuestionamienton y éstos, la existencia de a�gún "problema" o de al menos Saber fundamentado (lógica y emptricamente). En estrecha relación con lo
"algo cuestionablen, es posible concluir, entonces, que la actitud propia del anterior, puede agregarse ahora que la ciencia requiere siempre -para ser
que hace ciencia es la actitud crítica. Esto es, la de aquel que antepone la considerara tal- de la fundamentación de sus afirmaciones. Y si bien -como
duda, el examen, el preguntar crítico, al dogma, a la doctrina incuestiona­ luego se explicará- ésta es una condición que recorre la historia toda del
ble. Por lo tanto, nada más lejos del quehacer científico que la dogmática, conocimiento científico, en la actualidad debe especificarse que 'justificar''
dado que ésta se caracteriza por sustraer su principio (dogma) a todo po­ o "fundamentar'' en ciencia supone una referencia a dos dimensiones: una
sible pensar cuestionante. Por ello los griegos consideraban la "opiniónn lógica y otra empírica. La primera está relacionada con la coherencia entre
(doxa) como el principal obstáculo para el desarrollo del saber (episteme). las proposiciones que conforman la teoría, de acuerdo con las reglas de la
Es justamente el poder de la opinión el que reprime el preguntar, al ocul­ lógica. Mientras que la segunda se agrega a la anterior para las ciencias
tar -en virtud de su tendencia expansionista- el reconocimiento de que que estudian los hechos (ciencias fácticas), e implica la necesidad de justi­
en realidad no se sabe. La ciencia, en tanto actitud, supone un estado de ficar sus enunciados mediante contrastación empírica, esto es, a través de
apertura hacia lo que no se sabe, lo que equivale a decir que parte del re­ una confrontación con la experiencia. Desde la antigüedad clásica, origen
conocimiento de una carencia y de una disposición de escucha respecto del remoto de nuestra actual idea de ciencia, hasta el siglo XXI, pasando por la
sentido buscado. modernidad, cada época y cada comunidad científica ha llamado "ciencia"
al saber que tenía como sólidamente fundamentado. Por supuesto, lo que
Aspiración a la universalidad. No hay ciencia de lo particular. Este viejo ha variado en cada caso son los mod1,s y los criterios de tal fundamenta­
axioma, que se remonta a la antigüedad clásica, si bien puede habér varia­ ción, vale decir, los métodos. Esto nos lleva a la característica siguiente: el
do en algo su significado, sigue vigente. La pretensión de universalización carácter metódico del conocimiento científico. No sería exagerado afirmar
de su alcance es esencial al conocimiento científico. ¿Por qué, si venimos que éste es el rasgo más determinante v normativo de "lo científico". Al fin
afirmando que la ciencia es un saber que se propone explicar hechos? Por­ y al cabo, hoy entendemos por ciencia uru manera de fundamentar nuestras
que un objeto particular, cualquiera que fuere, sólo es objeto de ciencia en creencias.
la medida en que el conocimiento que nos pueda dar sea, de algún modo,
universalizable. El hecho, el caso, el individuo, solamente tienen valor Carácter metódico. A nuestra actual comprensión de lo que es la ciencia,
científico en tanto nos dicen algo sobre el conjunto, la clase, el género. en tanto paradigma de conocimiento "verdaderon, le es inherente -tal como
Explicar científicamente por qué un cuerpo particular cae si lo suelto de quedó prefigurado ya en el punto anterior- la centralidad del concepto
mi mano posee un valor científico porque ese saber no termina allí, en el de método. Methodos es una palabra griega cuyo significado alude a un
objeto particular mismo, sino que puede decirme algo acerca de la caída "camino por medio del cual aproximarse a lo que debe conocerse" y, en su
de los cuerpos en general. Esto parece una obviedad y, por supuesto, lo es. acepción moderna (sobre todo desde Descartes), adquiere el sentido de un
Sin embargo, tener presente la necesidad de esa aspiración a lo universal concepto unitario que, más allá de las peculiaridades del ámbito estudia­
como un rasgo esencial del conocimiento científico nos previene contra una do, implica la exclusión del error mediante verificación y comprobación.
tendencia muy habitual por estos días: creer que cualquier recolección de Así, la tendencia fundamental del pensamiento científico desde la mo­
datos, bajo la forma de una planilla estadística, con muchos números y dernidád es la de identificar el saber, el co.u,cim.iento propiamente dicho,
gráficos, es ya una investigación científica. La ciencia no es sólo datos, la ciencia, con lo comprobable empíricamente y, por tanto, la verdad con
sino fundamentalmente también teoría. Sin la dimensión teórica, en la la certeza. Esto es lo que posibilita, a partir del innegable avance de las
ciencias naturales desde el siglo xvn, la reducción de la verdad al método.
Así, un cuerpo de conocimientos, para que hoy sea considerado "científico",
debe seguir, necesariamente, cierto procedimiento, c;iertos pasos. Si una
4. Este tema de la primacía de la pregunta y del carácter dialógico de la racionalidad consti­
tuye una de las afirmaciones principales de la hermenéutica filosófica, cuyo principal repre­ investigación -cualquiera sea- omite o elude alguno de ellos (los cuales
sentante es Hnns-Georg Gadamer. Véase Gadamer (1991, parte w). son establecidos por la comunidad científica), pierde inmediatamente su
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22 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 23

pretensión de cientificidad. Denominamos "ciencia" a un modo de funda­ significará, pues, evitar -en el conocimiento mismo- toda influencia deri­
mentar creencias, que hoy se basa en la contrastación empírica, esto es, en vada del que conoce, y por lo tanto implica la absoluta prescindibilidad del
la comparación de lo implicado por las hipótesis con los hechos observados. sujeto, en el proceso cognoscitivo mismo. Desde ya, en torno de este con­
cepto se erigen las discusiones más profundas en cuanto a su posibilidad
Sistematicidad. Otra característica, no menos importante, está referida y aun en cuanto a su sentido. ¿Es posible esta toma de distancia? ¿Hasta
a la sistematicidad del conocimiento científico, es decir, a que éste es un qué punto? ¿Podemos dejar de lado, desembarazarnos de todos nuestros
cuerpo de proposiciones relacionadas entre sí lógicamente. Se denomina "prejuicios"? ¿En qué sentido, entonces, la ciencia es "objetiva"? ¿Qué ga­
"sistema" a un conjunto ordenado de elementos, y por lo tanto el carácter rantiza su objetividad? Por ahora, deberemos conformarnos con sostener
sistemático de la ciencia alude a una unidad armónica, consistente, no que el conocimiento científico es un saber que "aspira" a la objetividad y
contradictoria del saber, en virtud de la cual nuevos conocimientos se inte­ postergar el debate sobre este concepto.
gran a los ya establecidos.
En síntesis, la ciencia, según la visión más usual que en la actualidad
Comunicable medi.ante un lenguaje preciso. Ya se hizo mención de la ne­ se tiene de ella, es un cuerpo de conocimientos al que le son esenciales las
cesidad de fundamentación como requisito esencial de todo saber que se siguientes características:
pretenda científico. La ciencia formula constantemente enunciados que de­
ben responder a esta demanda, vale decir, hipótesis que deben cumplir con • Capacidad descriptiva, explicativa y predictiva (mediante leyes).
requisitos lógicos y empírico-metodológicos. Sin embargo, muy a menudo • Carácter crítico. .
-tanto en ciencia como también en la vida cotidiana- es necesario, ade­ • Aspiración a la universalidad.
más, formular enunciados precisos. Por ejemplo, no alcanza sólo con decir • Fundamentación (lógica y empírica).
"en la década del 90 ha aumentado la desocupación" o "el cigarrillo hace • Carácter metódico.
mal a la salud". Es necesario complementar esos enunciados con otros más • Sistematicidad.
precisos: ¿en qué medida ha aumentado la desocupación?, o ¿a qué órganos • Comunicabilidad mediante un lenguaje preciso.
y cómo el cigarrillo afecta la vida del hombre? Si bien siempre la ciencia ha • Pretensión de objetividad.
aspirado a la precisión, en la actualidad -época de vertiginosos desarrollos
tecnológicos, de hiperinformación y de racionalización de todos los órdenes Sin embargo, hasta ahora venimos hablando de ciencia en general, sin
de la vida- esa aspiración se ha transformado en requisito indispensable: explicar una distinción clásica, que debe tenerse en cuenta a la hora de ex­
la medida, la exactitud en la formulación de relaciones entre los fenóme­ plicitar la estructura de una teoría científica y el modo en que se trabaja
nos estudiados, y la posibilidad de expresión de ese saber en un lenguaje científicamente: la distinción entre ciencias formales y fácticas.
preciso, son componentes ineludibles de todo conocimiento que se precie de
ser científico. Así, podría decirse que la ciencia tiende naturalmente -en la
medida en que aspira a eliminar la ambigüedad y la vaguedad- a la bús­ 1.2. Clasificación de las ciencias
queda de un lenguaje unívoco, esto es, aspira a la posibilidad de crear un
lenguaje ideal que elimine toda equivocidad, que sea plenamente exacto, Cuando se trata de clasificar las ciencias se acostumbra a tomar como
que tenga un único sentido posible. Aunque, hay que aclarar, ese ideal no referencia cuatro criterios: el objeto de estudio, los métodos, la clase de
pueda ser efectivamente reali:�ado más allá de los límites de un lenguaje enunciados y el tipo de verdad.
formal, como el de la lógica y Pl de la matemática. Al hablar de objeto de estudio, nos referimos al sector o ámbito de la
realidad estudiada (los seres vivos para la biología, o el movimiento de los
Pretensión de objetividad. Fu ,almente, suele afirmarse que el conocimien­ cuerpos celestes para la astronomía, por dar sólo algunos ejemplos). Los
to científico es, o pretende ser, objetivo. Por objetividad debe entenderse la métodos se relacionan con los distintos procedimientos, tanto para el logro
capacidad del sujeto de elevnrse por sobre todo condicionamiento histórico de conocimientos como para su justificación y puesta a prueba. El tipo de
y subjetivo y tomar la distnncia suficiente respecto del objeto a conocer, enunciados alude a la diferencia entre proposiciones analíticas, vale decir,
como para adoptar el punto de vista de un observador neutral. Ser objetivo aquellas cuyo valor de verdad se determina formalmente, con independen-
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24 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 25

cía de lo empírico, y proposiciones sintéticas, a saber, las que nos informan sentado, así, que la "cientificidad" de un conocimiento queda acotada a la
de algún modo sobre sucesos o procesos fácticos y cuya verdad está rela­ posible y rigurosa aplicación del método de las ciencias naturales y redu­
cionada con la experiencia. Finalmente, acerca del criterio referido al tipo ciendo verdad y racionalidad a método. Históricamente el primer modo de
de verdad involucrado en estos enunciados, diremos que mientras a los considerar las ciencias sociales ha sido el positivista, que parte del supues­
primeros les corresponde una verdad necesaria y formal, relacionada con to naturalista de reducción de la realidad social. a la natural y tiene como
la coherencia lógica, en el caso de los segundos su verdad será contingente único criterio evaluativo la metodología de las ciencias naturales. 6
y fáctica, dependiente de su verificación empírica.
Explicados los criterios, puede decirse ahora que las ciencias se dividen Cuadro 1
en formales y fácticas. Las ciencias formales son las matemáticas y la ló­
Criterios Ciencias formales Ciencias fácticas
gica, pues su objeto de estudio se caracteriza porque sólo tiene existencia
ideal, no existe en la realidad espacio-temporal: tanto los signos del len­ Objeto Entes ideales, signos vacíos, Entes empíricos
guaje matemático como los del lógico no refieren a una realidad extralin­ carentes de contenido empírico (hechos, procesos)
güística, sino que son formales, vacíos de contenido. Cabe aclarar que estos Tipo de enunciados Analíticos Sintéticos
objetos o signos formales pueden ser "interpretados" estableciendo corres­ Tipo de verdad Necesaria y a priori Contingente y a posteriori
pondencias con los hechos y, entonces, ser aplicados a la realidad empírica. Método Demostración lógica; Contrastación empírica
Obviamente, los enunciados de este tipo de ciencias son analíticos, dado fundamentación de un enunciado (observación y/o
que constituyen relaciones entre signos vacíos de contenido empírico, cuyo a partir de su deducibilidad de otros experimentación)
valor de verdad se determinará de un modo puramente formal. El método Ejemplos Lógica y matemáticas Ciencias naturales y sociales
es la demostración lógica: deducir un enunciado de otros por inferencias
lógicas. 5 Y, finalmente, la verdad de las ciencias formales ha de ser nece­
saria. Es fruto de la coherencia del enunciado dado con el sistema de ideas Hasta aquí, y de un modo muy esquemático, hemos explicitado cuáles
admitido previamente: no contradicción con las otras proposiciones e infe­ son los rasgos más esenciales y básicos de lo que hoy se entiende por cien­
ribilidad a partir de ellas. cia. Sin embargo, sería lícito ahora preguntar: ¿siempre se ha entendido
En cuanto a las ciencias fácticas, son las que informan acerca de la rea­ esto por ciencia? Y de no ser así, ¿cuándo tiene su origen ese modo de
lidad extralingüística, vale decir, tienen como objeto de estudio entes ma­ comprender el conocimiento científico que acabamos de describir? La res­
teriales (hechos, procesos) y se refieren a la realidad empírica. Sus enun­ puesta a la primera pregunta es, obviamente, no; ya que -como se apuntó
ciados, al apuntar a esos hechos, son proposiciones sintéticas y su método anteriormente- cada época ha pensado la ciencia de una manera propia
se basa en la contrastación empírica para constatar si estos enunciados y particular, en relación con una forma -también propia y particular- de
son verdaderos o falsos; de ellos resulta siempre una verdad contingente y concebir la realidad y la racionalidad. Mientras que a la segunda demanda
fáctica (o, dicho de otro modo, ineludiblemente provisoria). habrá que responder lo siguiente: nuestra actual idea de ciencia tiene un
Dentro de las ciencias fácticas suele trazarse una subdivisión entre doble origen: uno remoto, en la antigüedad clásica, y otro reciente, en la
dos tipos de ciencias: las naturales y las sociales. Tal distinción pretende modernidad. Esta temática nos lleva al próximo apartado de este trabajo.
fundarse en diferencias en cuanto al objeto de estudio (la naturaleza o el
hombre, respectivamente) y, sobre todo, acerca del tipo de conocimiento
involucrado en ellas. Respecto de esto último, hay quienes descalifican la
cientificidad de las ciencias sociales al argumentar que ellas nunca pue­ 6. De este modo se arriba a la proclamación de la "seudocientificidad" (o carácter "blando") de
den alcanzar metodológicamente la objetividad de las naturales, dando por las ciencias sociales, en comparación con la eminencia y "dureza" de las naturales. Sin embar­
go, frente a ésta se han levantado otras visiones -comprensivistas primero, hermenéuticas
después- que intentaron reivindicar una especificidad propia para las humanidades, sobre la
base de las peculiaridades de su objeto de estudio (irreductible a un mero conjunto de fenó­
5. Un ejemplo claro estaría dado por la demostración de un teorema. En ésta, la verdad del menos empíricos) y desde el redescubrimiento de la dimensión histó1-ica y lingüística de todo
mismo se funda en un encadenamiento deductivo a partir de la supuesta verdad de los axio­ proceso cognoscitivo. De cualquier modo, sea corno fuere, no es éste el lugar para desarrollar
mas. los pormenores de tal discusión.
23
26 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 27

1.3. "Ciencia" en sentido amplio: un concepto epocaP • Un paradigma moderno, surgido a partir de la revolución científica
de los siglos XVI y xvn y que se extiende hasta principios del siglo xx.
Ha quedado suficientemente aclarado ya lo que hoy entendemos por • Un paradigma actual-por algunos llamado "posmoderno", por otros
ciencia, a saber, un tipo de conocimiento que debe cumplir con ciertos re­ "tardomoderno"- que se constituye fundamentalmente en el siglo xx
quisitos: capacidad descriptiva, explicativa y predictiva mediante leyes, y que si bien no difiere totalmente del de la modernidad, guarda res­
carácter crítico, aspiración a la universalidad, fundamentación lógica y pecto de él muchas e importantes diferencias. Aun cuando cabria la
empírica, carácter metódico, sistematicidad, comunicabilidad mediante posibilidad de no catalogarlo como "paradigma" en sentido estricto,
un lenguaje preciso y pretensión de objetividad. Ahora bien, vamos a de cualquier modo es pertinente y recomendable distinguir la época
denominar esto como el sentido acotado o restringido de ciencia, ya que actual de la moderna, en cuanto al modo de comprender la ciencia y
la cientificidad se reduce a su significado actual; vale decir, supone res­ de concebir científicamente el mundo.
tringir el alcance del adjetivo "científico" a aquello que efectivamente
nuestra época todavía considera como tal. Así, siguiendo este criterio, no Entender cabalmente el significado de tal distinción y las diferencias
sería lícito, en términos estrictos, conceder a las ideas antiguas -como esenciales de estas perspectivas históricas es de suma importancia y cons­
las que componen la fisica de Aristóteles o la de Ptolomeer el atributo de tituye uno de los objetivos fundamentales de este libro. Y, si bien tal co­
la cientificidad, dado que, medidas desde los parámetros epistemológicos metido quizá sólo pueda ser alcanzado al cabo de la lectura total de la
y metodológicos actuales, podrían ser consideradas más como productos obra, resulta fundamental comenzar aquí mismo a esbozar algunos de los
de la fantasía y de la dogmática que como resultado de una actividad rasgos más propios y significativos de esos tres grandes modelos epocales
plenamente científica. de ciencia.
Sin embargo, el término "ciencia" alberga también un sentido más am­
plio, de mayor extensión. Es el que nos permite hablar, por ejemplo, de
"ciencia antigua", o de "ciencia medieval". Se trata, en este caso, del saber 2. Paradigmas y revoluciones científicas
que una época considera sólido, fundamentado. Así, qué es ciencia es una
pregunta cuya respuesta varía históricamente, porque la comunidad cien­ 2.1. Paradigma premoderno
tífica de cada época -de acuerdo con las prácticas sociales y el modo en
que esa comunidad comprende la realidad- forja un sentido determinado Dentro de lo que aquí se denomina "premodernidad" se encuentran dos
de ciencia. Como se ha dicho anteriormente, no siempre se concibió el co­ períodos bien diferenciables pero que, en sus fundamentos, comparten
nocimiento científico tal como hoy lo pensamos. Si a un griego del siglo v ciertas características, a saber: la antigüedad clásica (centrada sobre todo
a.C. le explicáramos qué denominamos hoy "ciencia", seguramente no lo en el pensamiento griego de los siglos VI al IV a.C.) y la Edad Media (siglos
identificaría con el término episteme (palabra que suele ser traducida por V al XV).
"ciencia"). Más bien diría: eso en todo caso es "saber empírico", "conoci­ Del primero de ellos -el "mundo griego"- cabe decir, antes que nada,
miento técnico" (techne), pero no "ciencia" (episteme). que es fundacional; vale decir, que da origen, que funda la cultura occiden­
Por ello -desde este sentido amplio e histórico de ciencia-, puede ha­ tal, dando inicio al proyecto racionalista -y luego ilustrado- que recorre
blarse de tres grandes modelos epocales o paradigmas, en cuanto al modo las venas de toda nuestra tradición. Y que llega de algún modo, incluso,
de comprender el conocimiento científico (en tanto saber sólidamente fun­ hasta nuestros días. Aquí el primer concepto clave es el de logos. Podemos
damentado): afirmar que en el concepto de logos tuvo lugar el origen remoto de nuestra
cultura científica, su momento inaugural. ¿Pero qué entendían los griegos
• Un paradigma premoderno, que abarca la Antigüedad y la Edad Me­ por logos? Responder esta pregunta requeriría un capítulo aparte, si no un
dia (desde el siglo VI a.C. hasta el siglo xv). libro entero. Sin embargo, a los fines de nuestro tema, es posible bosquejar
una respuesta. El significado que los griegos daban al concepto lagos abar­
ca dos conjuntos semánticos: por un lado, significa "pensamiento, saber,
teoría", y por otro, "lenguaje, palabra, discurso". Sin embargo, específica­
7. Esta distinción entre "ciencia en sentido restringido" y "ciencia en sentido amplio" fue
tomada de un trabajo de Esther Díaz (1997, cap. 1). mente aludía a la idea de un "discurso explicativo y demostrativo", que se
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28 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 29

contraponía y se complementabaª con ese otro tipo particular de discurso En consecuencia, en el ámbito del logos los griegos distinguían entre
que se narraba sin necesidad alguna de demostración: el mythos (mito), el saber cotidiano o vulgar -un saber no sólo no fundamentado sino que
cuya "verdad" no residía en la verificación. Sólo que, mientras el segundo tiende a evitar su examen-y el saber de la "ciencia", como conocimiento
poseía el sentido de una palabra que se esparce sin que sea necesario de­ fundamentado y crítico. Por su parte, el término episteme -de acuerdo
terminar su origen ni confirmarla, el logos -al igual que la ciencia- des­ con el concepto antiguo del saber- refiere a la pura racionalidad, a un
cansa en la fundamentación. conocimiento basado en una racionalidad estricta, exento de todo com­
Así, en esta contraposición entre mito y logos -propia de la antigüe­ ponente empírico en su fundamentación. Y por eso en él se toma como
dad clásica- podemos encontrar la primera manifestación del concepto de modelo a las matemáticas y se incluye también a la fi.losofia. Es impor­
ciencia: el saber científico pertenece al logos, en tanto es -esencialmente­ tante tener presente este rasgo, ya que nos permitirá comprender no
discurso demostrativo, racionalidad fundada en principios "lógicos";9 y-tal solamente la similitud entre la idea griega de ciencia y la actual, sino
como se afirmó antes- en ella reside también el que quizá sea el gesto también sus contrastes. Hoy distinguimos claramente entre ciencia y fi­
más propio y originario de nuestra cultura: la exaltación de una forma de losofia, mientras que en la antigüedad clásica ésta representab� la forma
lenguaje y de racionalidad -la científica- sobre la base de la creencia en la más excelsa de aquélla.
plena racionalidad de la realidad. Frente a este modo de comprender la realidad y el conocimiento --cen­
Pero existe aún otra oposición a partir de la cual es posible rastrear trado en los conceptos de wgos y de episteme- el mundo de la Edad Media
con mayor precisión el origen remoto de nuestro actual concepto de "cien­ aporta a nuestra tradición, básicamente, todo lo derivado de la concepción
cia": la que tiene lugar entre doxa y episteme. 10 Ésta no es otra que la cristiana de la vida. Por ejemplo, la subordinación de la razón a la fe. 11 O, lo
diferenciación entre la mera "opinión" o "saber vulgar" y el "saber cien­ que es aun más importante, la comprensión del mundo en términos de un
tífico". Una vez diferenciados logos y mythos como saberes distintos y orden divino. De este modo, la prioridad dada al sentimiento religioso y a la
complementarios, la cultura griega distinguía dentro del primero un co­ fe, por sobre las evidencias de la racionalidad lógica y epistémica, se funda
nocimiento en sentido estricto, sólidamente fundamentado, y otro que, si no tanto en un rapto de oscurantismo o de irracionalidad sino más bien en
bien es racional y lógico, no alcanza a ser "científico", ya que no llega a que el orden a partir del cual es "leída" o interpretada la realidad era esen­
fundamentar su "verdad": cialmente "divino" y no "racional". Por estas razones, si se parte del supues­
to o del a priori de una naturaleza cuyo sentido eminente es el de ser "huella
Cuadro 2 o signo de Dios" y de la idea de un universo ordenado jerárquicamente en
clave teológica, es absolutamente entendible que se antepongan las exigen­
Ooxa (opinión) Episteme (saber) cias de la fe a los reclamos de la razón.
Es un saber no fundamentado Es un saber fundamentado Sin embargo, en la base de todas estas diferencias entre la concepción
Se obtiene espontáneamente Requiere de esfuerzo y reflexión
griega y la cristiano-medieval existe un suelo común, un conjunto de carac­
terísticas compartidas, que son las que hacen posible y pertinente hablar
Es asistemático Es sistemático
-enlazando a ambas- de un paradigma premoderno. ¿Por qué? Porque te­
Se mueve en el ámbito de la verosimilitud Pretende instalarse en la verdad niendo presente esa gran revolución científica de los siglos XVI y xvn que
Es acrítico Es critico va a dar lugar al nacimiento de una nueva época, la modernidad, es claro
que, frente a ella, el mundo antiguo y el medieval -a pesar de los principios
divergentes que los rigen- constituyen una unidad. ¿Cuáles serían, enton­
ces, sus fundamentos? Aquí, aunque desde ya de un modo muy simplifica­
dor y esquemático, cabe señalar, por ejemplo, los siguientes:
8. Respecto de la complementación entre mitu y logos, véase Gadamer (1997, cap. 2).
9. Es obvia, pero cabe sin embargo dest11C11rla, la relación etimológica entre lagos y "lógica".
10. El término episteme, que suele ser traducido como "ciencia", da lugar a toda una serie de
conceptos relacionados con lo científico, por ejemplo, "epistemología", que significa "teoría del 11. Siempre, en caso de conflicto entre una "verdad de razón" y una •v,�rdad de fe", se conside­
conocimiento científico". raba como un deber -obviament&- a esta última en detrimento de la primera.
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30 Rubén H. Pardo L11. invención de la ciencia 31

• Una comprensión científica del mundo compartida (cosmología de Aris­ • Una idea de ciencia que subvalora el conocimiento empírico:
tóteles + agregados de Ptolomeo):
• Existe en esta época una idea más amplia de "razón" y de "ciencia",
• Geocentrismo. Se considera la Tierra como centro del universo. dado que ni en la antigüedad ni en el Medioevo se identificó raciona­
• Finitud del espacio. Se cree en un universo cerrado y finito, esto es, lidad (logos) o conocimiento científico (episteme) con saber empírico
con límites. 12 y técnico, como comienza a suceder a partir de la modernidad. La
• Esferas concéntricas. Se considera que el universo está dividido en ciencia como un saber referido exclusivamente a (y fundado en) la
una serie de esferas que giran alrededor de la Tierra. Cada una de experiencia, tal como hoy lo sostenemos, es un invento moderno.
ellas es "movida" por uno de esos astros que tienen movimiento inde­ • Del principio general anterior se puede derivar el siguiente: el saber
pendiente uno de otro, es decir, por esos "vagabundos" de los cielos: empírico se tenía por conocimiento estricto, pero no supremo. Esto
los planetas. quiere decir que -tanto para los antiguos como para los medievales­
• Ordenjerárquico. Se concibe el universo como una gran escala o je­ si bien ese tipo de conocimiento era considerado por algunos como
rarquía de elementos que van desde lo más imperfecto (los cuatro saber estricto, 13 no representaba "el" conocimiento superior; ya que,
elementos clásicos: tierra, agua, aire y fuego) a la suma perfección justamente por su carácter empírico, siempre se lo consideró inferior
(el "primer motor" o "motor inmóvil" de Aristóteles, luego devenido respecto de otros saberes. Para los griegos la fi.losofia primera o me­
el Dios creador del cristianismo). tafisica estaba por encima del conocimiento sensible o empírico; y ni
• Orden teleológico. Se piensa que todo en el universo tiende hacia un qué hablar de la sofía o sabiduría. 14
fin (télos), llámese éste "Dios" para la religión, "idea de Bien" para
Platón, o "primer motor" para Aristóteles. En síntesis, lo que aquí denominamos "paradigma premoderno de cien­
• Dos físicas, una para cada "mundo", vale decir, para cada una de las ci'a" se sustenta en una comprensión del mundo de muy dificil comprensión
dos partes en que se puede dividir el universo: el mundo sublunar y para nosotros, hombres del siglo XXI. Dado que, como se dijo al comienzo,
el supralunar. Es evidente, en el sentido de intuitivo, que los cuer­ "nuestra" idea actual de lo científico tiene su origen más reciente en la

�c,ti¡,......
- ,I pos en nuestra esfera, la �. se mueven de diferente ma­ modernidad.
nera que los cuerpos celestes, en el mundo supralunar. Aquí abajo
el movimiento natural de todo cuerpo es rectilíneo, vertical (el más
natural de todos) u horizontal (si recibe algún impulso). Cada cuerpo 2.2. Paradigma moderno
tiende a ir a su lugar natural, explicaba Aristóteles, teleológicamen­
te: los más livianos hacia arriba y los más pesados hacia abajo; por Frente al mundo premoderno, que se acaba de describir en sus as­
eso una piedra cae más rápido que una pluma, mientras que los pectos más básicos y generales, la modernidad constituye un lento pero
astros poseen un movimiento perfecto, completo y continuo, el circu­ inexorable proceso de desacralización o secularización. Éste es un rasgo
lar. En síntesis, Aristóteles se ve obligado, por la evidencia empírica constitutivo y central de la modernidad. Pero, ¿qué quiere decir que el
intuitiva con la que contaba, a postular dos fisicas: una para explicar proyecto filosófico de la modernidad puede ser entendido como un proceso
el mundo sublunar y otra para el supralunar. de secularización? En primer lugar, que se comienza a producir una cons­
tante y cada vez más compleja separación de esferas o ámbitos dentro de
la cultura y de la sociedad. La más importante de ellas es la acontecida
entre el orden de lo religioso-eclesiástico y el de lo profano-mundano. Di­
12. La comunidad de ideas en cuanto II la comprensión de la naturaleza -entre la Antigüedad
cho en otros términos, una de las diferenciaciones fundantes de lo moder-
y el Medioevo- se manifiesta básicamente en que, dejando de lado la autoridad indiscutible
que ejercieron las sagradas escrituras en el segundo período, el texto científico a partir del
cual se concibió el orden del universo en ambas épocas fue el mismo, a saber, la Física de
Aristóteles. Y en buena medida también, su Metafisica. Aunque cabe aclarar que la asimila­
13. No así para Platón. para quien todo saber basado en los sentidos era mera doxa.
ción y la aceptación de la filosofia aristotélica por parte del cristianismo fueron lentas y muy
conflictivas. Prohibiciones y discusiones teológicas mediante, sólo a partir del siglo XIII la 14. Aristóteles considernbn la sophta como una suma de "ciencia" y 11ous (intuición de las
Iglesia "adopta" y "cristianiza" algunas ideas del filósofo. verdndes y principios primeros).
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32 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 33

no es la que se da -desde un punto de vista institucional- entre la Iglesia • Dado este punto de partida, la comprensión del orden natural a par­
y el Estado, y -desde una óptica cultural- entre la religión y la ciencia. tir de un a priori racional-matemático, "lo moderno" se caracteriza
En segundo lugar, la modernidad entendida como proceso de seculariza­ también por el surgimiento de una confianza absoluta en el poder de
ción �lude a un giro profundo y esencial del pensamiento: el que va del la razón, tanto en su poder cognoscitivo como práctico. Surge una cre­
teocentrismo medieval (preocupado por lo sagrado) a la centralidad de ciente certeza en la capacidad no sólo teórica -en cuanto a la posibi­
los problemas práctico-mundanos (vale decir, seculares). Concretamente, lidad de conocer mediante ella todos los recovecos y escondrijos de la
el núcleo de orientación de la cultura moderna ya no será lo divino, sino realidad- sino, sobre todo, en su poder de dominio y transformación
más bien la resolución de aquellos problemas práctico-teóricos originados de la naturaleza. Aquí, para comprender el alcance de lo dicho se debe
por los cambios sociales que tuvieron lugar a partir de la aparición de la prestar atención al adjetivo "absoluta", ya que la creencia en la racio­
burguesía. Se trata de un giro de lo teológico a lo mundano, de lo sagrado nalidad de la realidad no es un invento moderno, sino que proviene de
a lo profano, del tiempo de lo divino (no susceptible de medición alguna, ese origen remoto que hemos situado en la antigüedad clásica. Por eso
dado que es la eternidad) al tiempo del mundo (medible y divisible en los modernos reivindican a los antiguos por sobre el Medioevo y pien­
siglos o saecula). san su propia época como un renacimiento del espíritu antiguo. Sin
Sin embargo, cabe una aclaración, a modo de prevención. No se debe embargo, hay algo realmente nuevo en este racionalismo que plantea
identificar "secularización" con abandono de lo teórico o de lo sagrado, en la modernidad. Y la novedad, aquello que nunca se le podría haber
general. Las desacralización inherente a la cultura moderna-secularizada ocurrido a un griego del siglo N a.C., es que por medio de la razón se
debe comprenderse como separación de ámbitos, de esferas de validez, de puede alterar, cambiar y poner a nuestro servicio el orden natural.
la ciencia respecto de la religión, pero no como negación o abandono de esta Si bien para los antiguos la razón, el logos, era fundamental y casi
última. De hecho, muchos de los más importantes científicos y filósofos, a co­ supremo en la jerarquía de entidades del cosmos, constituía dentro
mienzos de la modernidad, eran además teólogos o, por lo menos, cristianos del orden natural del universo una fuerza insignificante e incapaz de
practicantes. Tal fue el caso, por ejemplo, de Isaac Newton o de Immanuel alterar el "destino", la naturaleza, laphysis. 16
• El proyecto moderno de una racionalización plena de la realidad
Kant. La diferencia, respecto de la premodernidad, es que cuando los mo­
dernos "hacían ciencia, hacían ciencia" y cuando pensaban temas religiosos conlleva otros dos ideales: el de alcanzar un conocimiento universal
tenían en claro que estaban en otra esfera de conocimiento, muy diferente y necesario del mundo y, a la vez, el de lograr la formulación de una
de la científica. Está muy lejos la modernidad, por lo menos la temprana, de ética de validez universal. Esto quiere decir que a la modernidad le
abandonar o subvalorar la religión. es inherente una idea de conocimiento y de verdad muy "fuerte",
Ahora bien, a pesar de no ser éste el lugar del capítulo en el cual se dado que en ella se confia en la posibilidad de determinar las leyes
tratará la temática referida a los fundamentos filosóficos de la moderni­ que -desde siempre y necesariamente- han regido y re�án la na­
dad �lla será desarrollada en el próximo apartado-, cabe sin embargo turaleza (se creía haber alcanzado esto ya en la fisica de Newton,
formular ya la siguiente pregunta: ¿cómo caracterizar a ese largo y con­ cuyos principios eran tenidos por verdades de ese tipo). 16 A esto se
tinuo proceso de secularización que llega de algún modo hasta nuestros le añade la creencia en la posibilidad de lograr algo parecido en el
días?; ¿cuáles son las características de "lo moderno"? La esencia de la ámbito de la moral. Es pensable y realizable -siempre dentro de los
modernidad está dada por un ideal de una racionalidad plena. Esto im­ ideales del paradigma moderno- una ética fundada en la pura ra­
plica o conlleva las siguientes creencias: zón. Y ésta, en la medida en que sería puramente racional, es decir,
dado que excluiría la influencia de cualquier elemento sustantivo
• El mundo posee un orden racional-matemático. Galileo dice que "la
naturaleza está escrita en caracteres matemáticos", y ésa ha de ser
su clave interpretativa acerca de la realidad. Los comienzos de la
15. Para comprender el significado de esto no hay más que prestar atención a cualquiera de
modernidad constituyen un verdadero "renacimiento" del espíritu los relatos míticos griegos: aquel que pretende alterar ese orden o destino termina muy mal
de la antigüedad clásica respecto de la Edad Media que, como se y no hace más que confirmarlo.
explicó anteriormente, arraigaba su interpretación del mundo en el 16. Cabe aclarar que -ya desde Aristóteles- se denomina Mnecesario� aquello que no puede
suelo de lo teológico. ser de otra manera, aquello que se cree imposible de ser pensado de otro modo.
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34 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 35

derivado de la tradición o la costumbre, tendría entonces la propie­ • Finalmente, la ciencia moderna se constituye como una revolución
dad de la universalidad, esto es, podría ser considerada válida para científica que rompe con la cosmología premoderna, basada en las
todo ser racional. No otra cosa ha representado el proyecto kantiano ideas de Aristóteles, e instaura un nuevo paradigma científico-cos­
de una ética formal del deber en Fundamentación de la metafísica mológico, que se va diseñando entre los siglos XVI y XVII, a través de
de las costumbres, de 1785. las ideas de Copérnico, Galileo y Keplér, entre otros, y que luego es
• Cabe agregar que uno de los ideales esenciales en los que se funda el "perfeccionado" por Newton. Algunos de los principales rasgos de la
programa moderno de una racionalidad plena es la creencia en el pro­ cosmología moderna son:
greso social como consecuencia inexorable del desarrollo de la ciencia.
Esto supone que, por un lado, el progresivo despliegue y avance del co­ • Infinitud del universo.
nocimiento científico se traslada a toda la sociedad, dando lugar a un • Carácter y orden mecánico (no teleológico) del universo.
orden social mejor y más justo. Y, además, conlleva el supuesto -muy • Una sola física (desaparición de la distinción entre lo sublunar y
discutido en la actualidad- de que todo proceso de innovación en cien­ lo supralunar).
cia es, en sí mismo, bueno. Hoy, luego de varios siglos de desarrollo • Órbitas elípticas de los planetas alrededor del Sol.
de este paradigma científico, ya no resulta tan claro -más allá de sus • El Sol como un foco del sistema (no hay geocentrismo, pero tam­
bondades incuestionables y de su imprescindibilidad- que todas las poco heliocentrismo, ya que el universo es infinito y además el Sol
consecuencias de la investigación científica sean positivas y, mucho no está siquiera en el centro de la elipse).
menos, que éstas traigan aparejado un progreso social universal. Por
ello, hoy tampoco es indiscutible que el desarrollo de la ciencia deba Éstas son sólo algunas de las características distintivas del paradigma
ser absolutamente ilimitado. Aunque cabe aclarar que tal cuestiona­ moderno de ciencia. A partir de ellas podemos intentar comprender la pro­
miento no significa -emperer obstaculización ni freno. fundidad y vastedad de los cambios que la modernidad produce en la con­
• Por supuesto, el proyecto racionalista moderno, a diferencia del pre­ cepción científica del mundo. Sin embargo, todavía no hemos dado con la
moderno, incluye como un elemento fundamental el carácter emp{­ explicitación de la diferencia esencial entre premodernidad y modernidad,
rico y experimental del conocimiento cienttfi,co. Con la sola razón no ya que cada uno de los rasgos precedentes explica solamente una parte
hay conocimiento. Eso es lo que parece haber comprendido la ciencia superficial de la revolución científica de los siglos XVI y XVII. Aún falta dar
moderna, a decir de algunos filósofos, 17 para poder llevar a cabo los con la condición de posibilidad de todos estos cambios.
vertiginosos progresos que experimentó al cabo de un siglo, en com­
paración con los dos milenios anteriores. La experiencia, en cuyas Los fundamentos filosóficos de la ciencia moderna. Desde los úl­
coordenadas debe darse el objeto de ciencia, se constituye -a partir timos siglos de la Edad Media, momento en el que comienza a resultar
de la modernidad- en una suerte de límite del conocimiento cientí­ insostenible toda posible conciliación entre una verdad de fe y una verdad
fico. A partir de lo dicho sobre este ideal de racionalidad plena pro­ de razón,. se inicia un largo pero firme proceso de secularización a través
pio de la época moderna, puede entenderse, entonces, cómo es que del cual se constituye la ciencia moderna. Es el proyecto de la modernidad,
recién desde aquí nace esa idea -tan elemental para nosotros- de esbozado ya por Galileo y Descartes, consumado por la ciencia de Newton
la ciencia empírica como conocimiento superior, de la ciencia como y la filosofía de Kant, y representado socialmente por ese ascenso de la
modelo de conocimiento. Es así como, desde la modernidad -{)rigen burguesía que luego da lugar a la Revolución Francesa. Allí, en ese lapso
reciente de nuestra actual idea de conocimiento científicer "razón" que va desde los siglos XIV hasta el XIX, se fue forjando un concepto de razón
y "verdad" son pensados casi como sinónimos de "razón científica" y y una concepción del conocimiento que caracterizan lo que hoy en día -de
de "verdad científica". Y es así como desde entonces la racionalidad algún moder aún entendemos por ciencia.
es pensada como (y reducida a) la racionalidad propia de la ciencia. La pregunta por las características de dicho proyecto ha sido ya -aun­
que de manera muy breve- contestada. Así, se dijo que "lo moderno" se
funda en un programa de racionalización plena de la realidad, tanto en
lo que hace a la realidad natural como a la social. También se ha expli­
17. Nos referimos a Kant, quien en su Crítica de la raz:ón pura, de 1781, elabora un intento
de fundamentación de la ciencia moderna. cado -quizá muy esquemáticamente-- el despliegue de ese programa en

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36 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 37

una serie de creencias esenciales a la misma: orden racional-matemático Esta predeterminación conceptual de la realidad como "aquello que
de la naturaleza, confianza absoluta en el poder de la razón, ideal de una puede ser calculado y medido" es la que está en la base de la conoci­
ética y de un conocimiento universal y necesario, y esperanza de progreso da afirmación galileana "la naturaleza está escrita en caracteres ma­
social como consecuencia del desan:ollo científico. Sin embargo, no hemos temáticos"; constituye asimismo el supuesto nuclear -lo no dicho- que
dicho nada todavía acerca de los supuestos sobre los cuales se ha erigi­ hace posible su primera formulación de lo que luego será el principio de
do el pensamiento científico moderno; vale decir, no hemos sacado a luz inercia. Éste romperá de manera decisiva con la física de Aristóteles.
aún sus cimientos, el suelo en el que echa rafees ese ambicioso proceso de En síntesis, el carácter empírico de la ciencia moderna sólo puede ser
desacralización y sistematización racional del mundo. Por ello cabe ahora entendido a partir de un a priori, el de "lo matemático", en tanto suelo
preguntar: ¿cuáles son los fundamentos filosóficos de la ciencia moderna? en el que arraiga y crece el proyecto de conocimiento y de razón de la
Responder a este interrogante será ahora la tarea, para luego poder mos­ modernidad toda.
trar la clasificación de las ciencias que tiene lugar durante el apogeo de Ahora bien, esa precomprensión de lo real en sentido matemático con­
dicho paradigma y, finalmente, señalar y describir su ocaso. lleva tanto una forma de relación con la naturaleza como una idea de razón
¿Cuál es la característica fundamental de la ciencia moderna, aquella y de hombre. Éstos serían algo así como los elementos complementarios de
que la diferencia claramente de la concepción científica medieval?18 No la ese fundamento que estamos indagando. En primer lugar, entonces, hay
encontraremos -como suele pensarse- ni en su carácter experimental, ni que agregar que a la ciencia moderna le es inherente una consideración de
en la prioridad otorgada a los hechos, ni tampoco en la utilización del nú­ la naturaleza al modo de un objeto de cálculo. La physis de la que habla­
mero y la medida. ¿O es que acaso hemos de pensar que los medievales ban los griegos, el mundo en tanto "creación" propia de los medievales, se
eran tan necios y estúpidos como para no recurrir a la experiencia, no ob­ convierten ahora en objectum. Esto es, en algo "puesto" o "arrojado" allí,
servar los hechos, ni intentar la medición exacta? Es cierto que quizá hoy, para un subjectum -el hombre- cuya función será la de calcularla, para
y desde la modernidad, estos tres elementos ocupan un lugar de mayor pri­ luego disponer de ella y mediante control y manipulación transformarla en
vilegio en la ciencia del que ocupaban por aquellos siglos. Pero entonces no recurso, en "material disponible".19 Así, el proyecto moderno de una racio­
encontraremos, ni en lo fáctico como punto de partida, ni en la experimen­ nalización total de la realidad deviene un programa de dominio tecnológico
tación, ni en el uso de los números, la llave que nos abra la comprensión de de la misma.
la ciencia moderna. Para lograrlo, habría que repreguntar en qué se funda En segundo término -y tal como acaba de sugerirse- esto comporta,
la prioridad moderna dada a los hechos, a la observación experimental además, la conversión del hombre en sujeto de dicho proceso y de la na­
y a la medición. En tal caso la respuesta sería que la esencia del proyec­ turaleza en "objeto".20 Éste es el esquema, la estructura del conocimiento.
to científico de la modernidad se encuentra en el a priori matemático de ¿Qué significa, concretamente, esto? Que es el supuesto de la objetivi­
su comprensión de la realidad. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente que dad (vale decir, el de la distancia entre sujeto y objeto) el que sostiene la
aquello que fundamenta y dota de significado a las características aludidas ambición de racionalidad plena que se expresa en la modernidad. La posi­
es que la ciencia moderna se funda en una precomprensión del sentido de bilidad de determinar racionalmente la estructura de la realidad en leyes
la realidad en términos de "aquello que puede ser calculado y medido". descansa en la suposición de esa capacidad del científico de separarse del
Lo real será '1o calculable". Y por esto bajo el paradigma científico de la objeto a conocer. Esa "distancia" fue el anhelo de la Ilustración moderna y
modernidad adquieren mucha más relevancia -respecto del Medioev<r- las constituye la condición de posibilidad de su objetivo principal, es decir, la
matemáticas; la importancia de ellas se explica por el hecho de que "lo ma­ determinación de "verdades fuertes" (universales y necesarias). Pues sólo
temático" es la clave de lectura de la naturaleza. Si el orden del universo es puede pensarse en la viabilidad de un saber absoluto acerca de la realidad
racional-matemático, se requerirá -necesariamente- de las matemáticas a condición de que supongamos un sujeto de conocimiento que -al modo de
para su comprensión. Vale decir, la necesidad de la medida y de las mate­ un observador neutral y extem<r- sea capaz de determinar lo observado
máticas se funda en "lo matemático" de la ciencia moderna, y no al revés.

19. La naturaleza como material disponible o "fondo" (bestand) en relación con el carácter esen­
cialmente técnico de nuestra época es un tema abordado con mayor detalle en el capítulo 5.
18. En esta caracterización de la ciencia moderna seguimos el tratamien to que Heidegger
(1975: 63-97) le da al tema. 20. El "objeto" es lo puesto delante y el hombre como "sujeto•, lo que subyace.
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38 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 39

sin estar implicado en la observación.21 Así, la relación hombre-mundo u hablar de un nuevo paradigma o de una "nueva época". ¿Estamos realmen­
hombre-naturaleza pasa a ser pensada como la de un sujeto (hombre) que, te viviendo una era que se ubica más allá de la modernidad? ¿Ésta puede
desde su distancia objetivadora, se enfrenta a (y dispone de) un objeto (na­ considerarse verdaderamente una etapa cerrada, consumada? ¿O, en rea­
turaleza), para su control. lidad, desde la segunda mitad del siglo xx -aproximadamente- estamos
Por último, la razón moderna pretende extenderse también al ámbito transitando -no por un nuevo paradigma- sino más bien por un pliegue de
de la ética y la moral. Con esto simplemente se quiere decir que el proyecto la modernidad misma? Estas.discusiones en torno de la relación "moderni­
de razón propio de la modernidad conlleva -al principio- una idea de ra­ dad-posmodernidad" vienen desarrollándose ya desde hace varias décadas
cionalidad ligada a la posibilidad de determinar las conductas éticamente y se han proclamado respuestas muy diversas. Y no es este capítulo, desde
buenas, en la medida en que se creía capaz de señalar los bienes (fines y ya, el lugar adecuado para explicarlas, ni mucho menos para evaluarlas.
valores) que deben guiar el obrar del hombre. Pero esto duró poco. ¿Por Sin embargo, sí es pertinente decir que consideramos que no hay que inter­
qué? Sencillamente, porque el proyecto filosófico-científico de la moderni­ pretar el "pos", del concepto de "posmodernidad", como el señalamiento de
dad hizo devenir a esa razón todopoderosa en mera razón calculante, en un tiempo superador de lo moderno, sino como la indicación de una crisis,
un mero ejercicio de cálculo de los medios más adecuados para alcanzar y la apertura de un tiempo que -más allá de si está dentro o fuera de la mo­
fines dados. Cuando esa racionalidad pierde su poder de determinación de dernidad- mantiene una estrecha relación con ella.22 Por ello, tal vez, sea
los fines, se conforma con ser un puro procedimiento formal, vacfo de con­ más apropiada -a los fines de evitar estas ambigüedades- la utilización de
tenido. Puede decirse que la razón moderna -al comienzo idealmente to­ la expresión "modernidad tardía", dado que en ella queda suficientemente
talizante- viene a terminar en mera "técnica". A esto se apunta cuando se explícita la relación de copertenencia entre una y otra.
dice que la idea de razón en la que desemboca la modernidad es la de una ¿Pero qué se quiere decir cuando se habla de posmodernidad o de mo­
razón instrumental. Se trata de un proceso perfectamente entendible, si es dernidad tardía? En principio, cabe afirmar que, si hemos de comprender
que se tiene presente que el sentido previo a partir del cual la modernidad la modernidad como un proceso de secularización -cuyos perfiles más sig­
comprende la realidad es el de "lo calculable". Pues entonces a nadie habrá nificativos la erigieron en un ambicioso proyecto de racionalidad plena-,
de sorprender que la racionalidad -tal como se concibe en esa época- no ahora debemos ver en esta mencionada posmodernidad o modernidad tar­
sea otra cosa que "instrumento de cálculo". día un proceso de fragmentación del sentido que se despliega en los si­
Éstos son, por lo tanto, los fundamentos filosóficos del paradigma cien­ guientes puntos:
tífico que se genera a partir de la revolución de los siglos XVI y XVII y que
perdura, más o menos incólume, hasta las primeras décadas del xx. Bajo • Caída de los ideales de conocimiento de la modernidad. En nuestra
el in:fl.ujo de sus ideas comienza a engendrarse nuestro actual concepto de cultura actual -en tanto tardomoderna o posmodema- se cuestiona
ciencia y asimismo de uno de sus productos más acabados: la tecnología. Y, o directamente se rechaza la idea de verdad sostenida por la filoso­
a partir de ella, la constitución de la ciencia actual. fía moderna. Se dice "no hay verdades universales, necesarias ni
definitivas, sino más bien verdades provisorias y contingentes", o
-lo que es lo mismo- "el sentido, en tanto sentido lingüístico, nun:
2.3. Paradigma actual ca es totalmente unívoco, sino que conlleva inexorablemente cierta
equivocidad; de lo cual se deduce que toda comprensión de la reali­
Es indudable que varios de los rasgos que acabamos de presentar como dad comporta cierta dimensión de interpretación, de perspectiva".
cimientos de la modernidad han perdido ya, en nuestros años, su poder En síntesis, es inherente a la posmodernidad -en contraste con lo
normativo, o -directamente- han caído en desuso porque no "creemos" moderno- una idea débil de verdad o -si se prefiere- cierto "relati­
más en ellos. Sin embargo, no resulta tan claro que esto nos dé derecho a vismo" cognoscitivo.

21. Esta ideo de un sujeto objetivo que adopta el punto de vista de un observador neutral es 22. Son muchos los que sostienen esta idea. Entre ellos, una opinión muy relevante al res­
lo que está supuesta en la ffsica de Newton, quien ha sistematizado y, quizá, llevado a su pecto es la duda por Anthony Giddens (1995, sección I) en su análisis institucional de la
consumación la fisica moderna, modernidad.

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40 Rubén H. Pardo La invención de la ciencia 41

• Critica y rechazo de los ideales éticos y del progreso social inherentes de la científica y señalan la presencia de cierto tipo de "verdad" en expre­
a la modernidad. Otra manera de caracterizar la modernidad tardía siones y discursos extracientíficos, por ejemplo, en el arte.23
es sostener que en ella adviene "el fin de las utopías, o de los grandes En resumen, frente al paradigma científico-filosófico de la modernidad,
relatos, o de las ideologías", entre otros tópicos modernos. Vale decir, esta etapa de la modernidad tardía -más allá de la problemática de su
nó sólo se descree de las grandílocuentes construcciones teóricas· del estatus independiente o no- representa una época signada por la fragmen­
pensamiento moderno, sino también de la posibilidad de acceder por tación, por la caída y por el desencanto. Y por ello, quizá, muchos pensa­
medio de ellas a un "progreso social". Si el proyecto filosófico de la mo­ dores critican y tachan de "conservadores" o de "reaccionarios" a los que
dernidad era un programa cultural orientado fundamentalmente al defienden a rajatabla los supuestos beneficios de la posmodernidad; dado
futuro y a lo nuevo, una de las tesis esenciales del credo tardomoder­ que implicaría la claudicación de los ideales sociales "progresistas" de la
no reza "no hay futuro", "nada completamente nuevo es posible bajo modernidad. Pero el debate en tomo a la reivindicación o crítica del pro­
el sol". Por ello -a los oídos de la posmodernidad-, el ideal kantiano yecto moderno no nos compete por el momento.
de la construcción de una ética universal, plenamente racional y por
lo tanto válida para todos suena como lisa y llana ingenuidad pueril, ***
del mismo modo como la esperanza marxista de alcanzar -por vía de
la revolución socialista- un orden social igualitario. Las sociedades Para finalizar -y sobre la base de lo hasta aquí dicho- es conveniente
tardomodernas son, como afirman algunos -en gran medida y en com­ tener presente y reafirmar los fundamentos desde los cuales ha surgido
paración con las modernas-, sociedades del desencanto. nuestra actual idea de ciencia, aquella desde la cual habíamos partido.
• A/,gunos cuestionamientos a la ciencia y al cientificismo. Finalmen­ Lo que hoy entendemos como conocimiento científico -un saber explicati­
te, la posmodernidad en cuanto proceso de fragmentación del sentido vo mediante leyes, crítico, que aspira a la universalidad, fundamentado,
comporta la aparición de ciertiis críticas tanto al desarrollo absoluta­ metódico, sistemático, comunicable mediante un lenguaje preciso y con
mente ilimitado de la ciencia, cuanto a la desmesurada adoración a pretensión de objetividad- posee un origen remoto y un origen reciente.
ésta, lo que da lugar a una reducción -tal como anteriormente se ha El primero no es otro que la antigüedad clásica, con su original proyecto
señalado- de la razón a mera racionalidad científica. Lo primero se racionalista y su concepto de logos y de episteme. Allí nace la confianza
funda en el descubrimiento del "reverso" de esa suerte de "moneda" en la racionalidad de la realidad y en la posibilidad de un conocimiento
que es el devenir de la investigación científica. Una de sus caras -el fundamentado de la misma. El segundo está constituido por la moderni­
anverso- estaría constituida por sus efectos liberadores y positivos, dad, porque en ella comienza a tener lugar la identificación entre ciencia o
mientras que en la otra se dibujarían los residuos indeseables -pero episteme y conocimiento empírico, lo que deriva luego en la conversión de
también inevitables- de tal desarrollo. La modernidad tardía inaugu­ la ciencia en técnica. Desde entonces ya no es posible pensar la ciencia si
ra un tiempo en el cual se cierra el supuesto incuestionado de la esen­ no es en relación con la técnica. Vale decir, la ciencia actual es -esencial­
cial bondad -<le la cual se seguiría la necesaria falta de limitación- del mente- tecnología. Y, finalmente, nuestra actual idea de ciencia debe a la
conocimiento científico. Los más románticos pretenden con cierta in­ modernidad la asimilación de la racionalidad a "razón matemática"; esto
genuidad detener la irrefrenable tendencia a la innovación que con­ es, la conversión del logos griego en ratio calculante.
lleva la ciencia actual, y los más "realistas" exigen que se piense, al En el siguiente capítulo se abordará el desarrollo de las concepciones
menos, sobre los "fines" de la ciencia misma. Es decir, que se tenga en actuales de la ciencia, haciendo hincapié sobre todo en la que -<lesde su rol
cuenta que el desarrollo de la investigación científica no debería ser de concepción estándar y tradicional- sigue constituyendo el modo hege­
considerado un "fin en sí mismo" sino un bien cuyo valor principal ha mónico de pensar la actividad científica: la "concepción heredada".
de ser medido sobre la base de criterios de impacto social.

Respecto de la crítica a la desmesura cientificista -que reduce la racio­


nalidad toda al proceder de la ciencia- la cultura tardomoderna esgrime,
ante aquélla, la necesidad de ampliar la idea de razón y de verdad. Esto es,
23. Respecto de la "verdad" en el artt: cabe citar le importancia que Nietzsche y posterionn1m•
hay quienes afirman la existencia de otras formas de racionalidad además te Heidegger le dan a esta idea.
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