IESDyT 9-002
Pensamiento Filosófico
El Banquete de Platón
El banquete o El simposio (en griego antiguo Συμπόσιον, Sympósion) es un diálogo platónico
escrito por Platón sobre los años 385–370 a. C., y es uno de los diálogos más trabajados, apreciado
tanto por su contenido filosófico como por su contenido literario. Versa sobre el amor. Esta obra,
junto a Fedro, conformó la idea de amor platónico.
En términos literarios, la historia del Banquete puede contarse de la siguiente manera: Apolodoro y
Glaucón se dirigen a Atenas, pero el camino es muy largo y por curiosidad de Glaucón, Apolodoro le
cuenta a su acompañante sobre la vez que Agatón ofreció un banquete a sus más estimados
invitados: Sócrates, Fedro, Pausanias, Erixímaco, Aristófanes, Aristodemo y Alcibíades. En dicha
reunión comieron y bebieron y, porque la ocasión lo ameritaba, decidieron hablar sobre el amor y
elogiar al dios Eros. Al final de la historia, Alcibíades revela su gran amor por Sócrates y narra cómo
éste lo despreciaba todo el tiempo.
A pesar de que este diálogo se puede analizar desde una manera totalmente literaria, en esta
ocasión, nos concentraremos en las reflexiones filosóficas sobre el concepto amor. En Banquete no se
presenta una definición única de este sentimiento, sino ocho diferentes discursos y alabanzas sobre
este tema tan importante.
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A continuación, y en adelante, les comparto una síntesis de las ideas principales y el comentario
sobre El banquete realizado por José Ingenieros, reconocido intelectual argentino de principios del
siglo XX, en su Tratado del amor.
Analicemos cada discurso según el orden de aparición de los personajes en el
diálogo
1. FEDRO: La visión teológica del amor
El discurso de Fedro es el primero en ser ofrecido en El banquete y se centra en la grandeza y la
importancia del amor (Eros). Fedro valora el amor como un poder antiguo, divino y moralmente
elevador, capaz de inspirar los actos más nobles y valientes en los seres humanos.
Comienza destacando la antigüedad y la nobleza del amor, afirmando que "Eros es uno de los dioses
más antiguos; lo prueba el hecho de que sus padres no son mencionados por nadie, ni por profanos
ni por poetas". Además, sostiene que "ningún dios es más poderoso que Eros para conferir a un
hombre virtud y felicidad durante su vida". Estas afirmaciones establecen la premisa de que el amor
tiene un origen divino y una autoridad moral significativa.
Fedro sostiene que el amor inspira a las personas a actuar con valentía y honor. Señala que "un
amante, alguien que ama a otro, está más dispuesto a soportar cualquier cosa por el amado", y que
"ningún hombre tiene mayor sentido del honor que el amante". También sostiene: "Afirmo que un
hombre que está enamorado, si fuera descubierto haciendo algo feo o soportándolo de otro sin
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defenderse por cobardía, visto por su padre, por sus compañeros o por cualquier otro, no le dolería
tanto como si fuera visto por su amado".
Plantea una distinción entre amante y amado, ya que no hay una coincidencia entre ellos: lo que le
falta a uno no está escondido en el otro. El amante es el sujeto de la acción, del deseo, de la falta; el
amado, en cambio, es el objeto de ese deseo. No hay coincidencia entre ambos, sino discordancia.
Esta idea se ilustra con ejemplos históricos y mitológicos que muestran cómo los amantes son
capaces de realizar grandes hazañas por sus seres queridos. Una de las historias que Fedro menciona
es la de Alcestis, quien estuvo dispuesta a morir por su esposo, Admeto. Esta historia subraya el
poder del amor para inspirar actos de sacrificio supremo, que incluso los dioses respetan y
recompensan. También cita la historia de Orfeo y Eurídice, y la de Aquiles y Patroclo. En esta última,
argumenta que Aquiles eligió morir joven por amor a su amigo Patroclo: "Aquiles, hijo de Tetis, eligió
morir vengando a su amado Patroclo en lugar de regresar a casa y vivir hasta una edad avanzada".
Según Fedro, los dioses valoran profundamente esta virtud del amor, aunque la admiran y
recompensan aún más cuando el amante realiza el sacrificio por el amado, ya que "un amante es
cosa más divina que un amado, pues está poseído por un dios".
El discurso concluye con una reflexión sobre el amor como una fuerza que promueve la virtud y el
coraje. Fedro sugiere que "si hubiera un modo de que una ciudad o un ejército estuvieran formados
solo por amantes y amados, no podrían ser mejor gobernados ni tan eficaces en la defensa de sí
mismos". Con esta declaración, propone que el amor no solo es una fuerza personal, sino también
social, capaz de fortalecer y mejorar las comunidades.
2. PAUSANIAS: El desdoblamiento de Afrodita
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El segundo personaje en alabar a Eros es Pausanias. Él se diferencia de lo que mencionó Fedro al
decir que el amor tiene dos caras distintas, que son el amor celeste y el amor terrenal. Es decir,
plantea que hay clases de amor, puesto que hay dos Afroditas: Afrodita Urania (celestial) y Afrodita
Pandemos (vulgar), de allí señala que no todo amor es digno de alabanza.
El amor vulgar "es el amor que inspira la Afrodita común”. Este tipo de amor, según Pausanias, es
principalmente físico y busca satisfacer deseos inmediatos, sin discriminar entre lo bueno y lo malo.
Por otro lado, el amor celestial "es el amor que inspira la Afrodita hija de Urano. Este amor es noble,
pues busca una conexión profunda y duradera, enfocándose en la mente y el alma más que en el
cuerpo. Pausanias argumenta que este tipo de amor se da principalmente entre hombres, y es más
puro y espiritual. Destaca la importancia de la intencionalidad en el amor. Un amante que busca
virtudes, "ama a quien vale la pena, no por su juventud, sino por su inteligencia”. Este amor celestial
fomenta la virtud y el crecimiento personal en ambos amantes.
Pausanias también menciona que las leyes y costumbres de diferentes ciudades reflejan estas
distinciones. En ciudades como Atenas, el amor celestial es aceptado y honrado, mientras que en
otras, como Elide y Beocia, no hay una regulación adecuada del amor, permitiendo que el amor
vulgar predomine. “Entre los bárbaros, debido a las tiranías, no le conviene a los gobernantes que
entre los gobernados se engendren grandes sentimientos ni amistades y sociedades sólidas, lo que,
particularmente, suele inspirar precisamente el amor”. En este sentido, se refiere a las formas de
organización social de los vínculos amorosos.
Finalmente, Pausanias concluye que "la obra del amor no se puede definir sencillamente, como el
mero hecho de ser justo o injusto, sino que depende del carácter de la acción realizada bajo la
influencia del amor". La calidad del amor y las acciones que de él derivan dependen de si el amor es
vulgar o celestial.
3. ERIXÍMACO: La armonía médica
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Erixímaco, un médico de profesión, ofrece un discurso en el que expande la noción de amor más allá
de las relaciones humanas para incluir fenómenos naturales y médicos. Comienza su discurso
afirmando que el amor no se limita a los seres humanos, sino que está presente en todas partes: "Yo
pienso que este dios es grande y maravilloso y que se extiende por todas partes, tanto en el reino de
los hombres como en el de los dioses". Sostiene que el amor es una fuerza universal que influye en
todo, desde el cuerpo humano hasta el cosmos.
Erixímaco distingue entre dos tipos de amor, similar a Pausanias: uno que es armonioso y benéfico, y
otro que puede ser discordante y perjudicial. "Hay dos amores, pues, uno de los cuales es
completamente excelente, y el otro es completamente despreciable".
En su campo de la medicina, Erixímaco describe el amor como una fuerza que debe mantenerse en
equilibrio para mantener la salud: "El cuerpo humano está gobernado por estos dos amores. La salud
y la enfermedad son manifestaciones de sus influencias". La tarea del médico, entonces, es fomentar
el amor armonioso y controlar el discordante para mantener el equilibrio en el cuerpo. “Debe ser
capaz de hacer amigos entre sí a los elementos más enemigos existentes en el cuerpo y de que se
amen unos a otros. Y son los elementos más enemigos los más contrarios: lo frío de lo caliente, lo
amargo de lo dulce, lo seco de lo húmedo y todas las cosas análogas”.
Erixímaco amplía esta idea al mundo natural y el cosmos, afirmando que el amor regula los ciclos de
las estaciones y la armonía entre los elementos: "Este doble amor se manifiesta no solo en las almas
humanas, sino también en el cuerpo de todos los animales, en los productos de la tierra y, en una
palabra, en todas las cosas existentes".
Incluso en el campo de la música, Erixímaco ve la influencia del amor, donde el ritmo y la armonía
son resultado del amor benéfico: "La música, por ejemplo, es solo la ciencia del amor en relación con
la armonía y el ritmo”.
Erixímaco concluye su discurso enfatizando la omnipresencia del amor y su importancia en todas las
esferas de la vida: "En resumen, no hay parte de la vida de los dioses o de los hombres, de la cual no
participe ese poder". Sostiene que el amor es fundamental para la armonía y el bienestar en todas
las áreas de la existencia.
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4. ARISTÓFANES: El mito de las dos mitades
Aristófanes ofrece una explicación mítica y poética del amor como búsqueda de la otra mitad
perdida, una alegoría de la naturaleza incompleta del ser humano. Presenta una teoría del amor
basada en la idea de que los seres humanos originalmente tenían formas dobles y esféricas, con dos
caras, cuatro brazos y cuatro piernas. Estos seres eran muy poderosos y audaces, al punto de desafiar
a los dioses. Por ello, Zeus, temiendo su poder, decidió debilitarlos dividiéndolos en dos. "Entonces
Zeus, por temor a que el género humano pereciera y se extinguiera la raza entera, maquinó un nuevo
ardid. Les cortó cada uno por la mitad".
Después de ser divididos, cada mitad anhelaba a su otra mitad, buscando reunirse nuevamente.
"Cada uno, al encontrarse con su mitad, se abrazaban y enlazaban en su deseo de fundirse de nuevo
en uno solo". Esta búsqueda de la otra mitad se convierte en lo que conocemos como amor.
Aristófanes sostiene que el amor es el deseo de encontrar nuestra otra mitad para recuperar nuestra
integridad original. "Cada uno de nosotros es la mitad complementaria de un ser humano, cortado
en dos como los lenguados; y por lo tanto, cada uno está buscando siempre su mitad
complementaria".
La teoría de Aristófanes también explica por qué algunas personas se sienten atraídas por personas
del mismo sexo y otras por el sexo opuesto, dependiendo de la naturaleza de su ser original antes de
la división. "Las mujeres que son una mitad de mujer buscan a las mujeres; los hombres que son una
mitad de hombre buscan a los hombres; y aquellos que son una mitad de hombre y una mitad de
mujer buscan al sexo opuesto".
Aristófanes concluye diciendo que cuando las dos mitades finalmente se encuentran, experimentan
un profundo sentido de amor y plenitud, ya que han encontrado su otra mitad: "Y cuando uno de
ellos se encuentra con su otra mitad, el verdadero amor toma posesión de ellos, y no desean
separarse de nuevo, ni siquiera por un momento". “Y si mientras están acostados juntos se
presentara Hefesto con sus instrumentos y les preguntara: ¿Qué es, realmente, lo que queréis,
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hombres, conseguir uno de otro? ¿Acaso lo que deseáis es estar juntos lo más posible el uno del
otro, de modo que ni de noche ni de día os separéis el uno del otro? Si realmente deseáis esto,
quiero fundirlos en uno solo, de suerte que siendo dos lleguéis a ser uno”.
El discurso de Aristófanes ofrece una visión mítica y metafórica del amor, describiéndolo como una
búsqueda eterna de la unidad perdida, donde el amor es el impulso que nos lleva a encontrar
nuestra otra mitad y recuperar nuestra integridad original.
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5. AGATÓN: La retórica del amor
Agatón ofrece un discurso elogioso sobre el dios Eros. Según sostiene, todos los que han hablado
antes no han encomiado al dios Eros, sino que han felicitado a los hombres por los bienes que él les
causa. Pero ninguno sabe cuál es la naturaleza misma del dios. Su discurso es notable por su estilo
poético y su enfoque en las cualidades de Eros. Comienza afirmando que Eros es el más joven de los
dioses, argumentando que la juventud es una característica esencial del amor: "Eros, siendo el más
joven de los dioses, huye de la vejez que nos trae la muerte”. Agatón destaca la belleza de Eros,
describiéndolo como el más hermoso de los dioses: "Eros es el más bello y el mejor de los dioses".
Sostiene que la belleza es fundamental para el amor, ya que Eros siempre busca lo bello.
Luego, Agatón describe a Eros como el más virtuoso de los dioses, subrayando su justicia,
moderación, valentía y sabiduría: "Eros es el más justo, el más moderado, el más valiente y el más
sabio de los dioses".
La justicia de Eros, según Agatón, se manifiesta en que nunca causa daño a nadie, ni lo sufre: "En
primer lugar, es el más justo de los dioses, porque ni causa ni sufre injusticia de parte de nadie". La
templanza de Eros se demuestra en su autocontrol: "Es el más moderado, porque es capaz de
dominarse a sí mismo en los placeres y deseos".
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La valentía de Eros, dice Agatón, es evidente en su capacidad para infundir valor en los demás: "Eros
es también el más valiente, ya que ni Ares, el dios de la guerra, puede resistir su poder". Finalmente,
Agatón considera que Eros es el más sabio de los dioses porque es el creador de todas las artes:
"Eros es el más sabio, porque es el creador de todas las artes y todas las ciencias".
Agatón concluye su discurso subrayando la influencia benéfica de Eros en la vida de los dioses y los
hombres, afirmando que sin Eros, ni los dioses ni los hombres podrían disfrutar de la felicidad: "Sin
Eros, ni los dioses ni los hombres podrían disfrutar de la felicidad, ya que es Eros quien nos guía hacia
la belleza y la virtud". “Nos otorga mansedumbre y nos quita aspereza; dispuesto a dar cordialidad,
nunca a dar hostilidad; es propicio y amable; contemplado por los sabios, admirado por los dioses;
codiciado por los que no lo poseen, digna adquisición de los que lo poseen mucho; padre de la
molicie, de la delicadeza, de la voluptuosidad, de las gracias, del deseo y de la nostalgia”.
El discurso de Agatón, con su énfasis en la juventud, la belleza y las virtudes de Eros, ofrece una
visión idealizada del amor como la fuerza que inspira y guía a los seres humanos y a los dioses hacia
lo bello y lo bueno.
6. SÓCRATES Y DIOTIMA. Eros, genio de la Belleza
El discurso de Sócrates es un relato de lo que aprendió de la sacerdotisa Diotima de Mantinea sobre
el amor. Este discurso se centra en la naturaleza y propósito del amor, así como en la forma de
alcanzar la verdadera belleza.
Sócrates comienza señalando que el amor no es ni bello ni bueno, sino un intermediario entre lo
mortal y lo inmortal. Según Diotima, "Eros no es ni mortal ni inmortal, sino un gran daimonion,
querido por los dioses y los hombres". Eros es un espíritu que media entre los hombres y los dioses:
“Interpreta y comunica a los dioses las cosas de los hombres y a los hombres las de los dioses,
súplicas y sacrificios de los unos y de los otros órdenes y recompensas por los sacrificios. Al estar en
medio de unos y otros llena el espacio entre ambos, de suerte que el todo queda unido consigo
mismo como un continuo”
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Sócrates explica que Eros no es un dios, sino un ser intermedio: "Eros no es un dios, sino algo
intermedio entre lo mortal y lo inmortal". Esto significa que Eros no posee la belleza y la bondad,
pero desea y busca estas cualidades.
Diotima describe el amor como una fuerza que impulsa a los humanos a buscar la belleza y la verdad.
El amor es visto como una búsqueda interminable que nunca se satisface completamente. Diotima
narra que el amor nace de la necesidad y es hijo de Poros (la abundancia) y Penía (la pobreza), lo que
lo convierte en una figura que siempre está en busca de lo que no tiene: "Es hijo de Poros y Penía, y
su destino es estar siempre necesitado, pero al mismo tiempo ingenioso para encontrar lo que
necesita".
El propósito del amor, según Diotima, es la búsqueda de la inmortalidad a través de la procreación en
la belleza, tanto del cuerpo como del alma. Diotima describe el amor como "el deseo de poseer lo
bueno para siempre". Esto se manifiesta en el deseo de procrear y dar a luz en belleza. “De esta
manera, en efecto, se conserva todo lo mortal, no por ser siempre completamente lo mismo, como
lo divino, sino porque lo que se marcha y está ya envejecido deja en su lugar otra cosa nueva
semejante a lo que era. Por este procedimiento, lo mortal participa de la inmortalidad, tanto en
cuerpo como en todo lo demás”.
Sócrates relata cómo Diotima describe una "escalera del amor", donde uno comienza amando un
solo cuerpo hermoso y, a través de un proceso de educación y comprensión, llega a apreciar la
belleza en todas sus formas. Finalmente, se alcanza la contemplación de la belleza en sí misma: "El
amante debe ascender desde los bellos cuerpos a las bellas almas, y de las bellas almas a las bellas
leyes e instituciones, y de éstas a las bellas ciencias, hasta que finalmente llegue a la belleza en sí
misma".
La culminación de este proceso es la visión de la "belleza absoluta", que es eterna e inmutable, y no
depende de las cosas materiales: "La belleza en sí misma es eterna, no nace ni muere, no crece ni
mengua". Este es el nivel más alto de amor y sabiduría. “La Belleza en sí, que es siempre consigo
misma específicamente única, mientras que todas las otras cosas bellas participan de ella de una
manera tal que el nacimiento y la muerte de éstas no le causa ni aumento ni disminución, ni le
ocurre absolutamente nada”.
En resumen, el discurso de Sócrates en el "Banquete" describe el amor como un impulso hacia la
inmortalidad y la belleza, guiado por el deseo de poseer lo bueno y lo bello para siempre. El proceso
del amor es una ascensión desde el amor físico hacia el amor espiritual y, finalmente, hacia la
contemplación de la belleza en sí misma. “Ver la Belleza en sí, pura, limpia, sin mezcla y no infectada
de carnes humanas, ni de colores ni, en suma, de otras muchas fruslerías mortales”.
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7. ALCIBÍADES: El elogio de Sócrates
En el "Banquete" de Platón, el discurso de Alcibíades es una elocuente y apasionada declaración
sobre su relación con Sócrates. Alcibíades, notablemente embriagado, entra en la escena y decide
ofrecer un encomio a Sócrates en lugar de a Eros, desviándose del tema central del banquete.
Alcibíades describe a Sócrates como una figura profundamente única y fascinante, comparándolo
con los Silenos y los sátiros, figuras mitológicas que parecen groseras por fuera pero esconden un
gran valor en su interior. Dice que "Sócrates es como las estatuas de Sileno que se abren para revelar
imágenes divinas dentro".
Alcibíades se centra en su propia experiencia personal con Sócrates, destacando tanto la sabiduría
como la resistencia moral de este último. Relata cómo Sócrates lo dejó perplejo y maravillado,
afirmando: "Porque es imposible oírle hablar y no quedar encantado".
Alcibíades confiesa haber intentado seducir a Sócrates, pero describe cómo Sócrates resistió todas
sus tentaciones, demostrando una notable templanza y autodominio. Dice: "Yo pensaba que Sócrates
estaba enamorado de mi belleza, y creí que era una gran oportunidad. Sin embargo, Sócrates no
cedió a sus avances, lo que hizo que Alcibíades se sintiera avergonzado y admirado al mismo tiempo.
El amor de Alcibíades por Sócrates está teñido de un deseo insatisfecho, que en sí mismo es una
fuerza motivadora poderosa. Sócrates no satisface el deseo de Alcibíades en un sentido físico, sino
que lo redirige hacia una búsqueda filosófica y ética, mostrando cómo el deseo puede ser sublimado
hacia objetivos más elevados.
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ACTIVIDADES
* En todos los casos, se deberá buscar información acerca de los personajes que intervienen en el
diálogo.
1) Sobre el discurso de Fedro: ¿Qué atributos le asigna Fedro al amor? ¿Qué (o quién) es el amor y
cuáles son sus características? ¿Qué virtudes inspira en los seres humanos? ¿Cómo se da la relación
“amante – amado”? ¿Se juegan lo mismo el amante que el amado, es decir, hay equilibrio en esta
relación? Buscar el mito de Orfeo y Eurídice.
2) Sobre el discurso de Pausanias: ¿Qué crítica hace Pausanias al discurso de Fedro? ¿Cómo es la
naturaleza del amor, una o dual? ¿Qué dioses representan al amor? Explicar las diferencias entre las
distintas Afroditas. Desde su punto de vista, ¿se puede vincular la distinción entre Urania y
Pandemos con la imagen platónica del alma a través del auriga y los caballos? ¿Qué dimensión del
amor destaca?
3) Sobre el discurso de Erixímaco: ¿Cuál es la profesión de Erixímaco? ¿Qué enfoque le da a su
discurso? ¿Cómo considera al amor? ¿Hasta dónde extiende su influencia el amor? ¿Qué definición
de lo que es la medicina encontramos en el texto? ¿Qué labores debe realizar aquel que quiera ser
un buen médico? Investigar sobre la idea de salud y la teoría de los humores que existía en el mundo
antiguo.
4) Sobre el discurso de Aristófanes: Existe una opinión generalizada en la gente, según la cual,
cuando fracasamos en nuestras relaciones sentimentales, se debe a que “aún no has conocido a la
persona indicada”, como si ahí afuera hubiera alguien (o algo) hecho a nuestra medida,
esperándonos. Esta teoría recibe el nombre de “media naranja”, y hasta algunas medallitas o joyas
tienen la forma de medio corazón, donde la otra parte estaría en poder del sujeto amado. Este tipo
de creencias y opiniones contradicen los discursos de Fedro y Pausanias, para los cuales no hay una
“relación semafórica”, es decir, una relación ordenada, equilibrada, en la cual dos personas (o más)
se aman casi por igual, y se entienden a la perfección el uno al otro, como un semáforo que indica
por señales claras cómo debemos transitar exitosamente el amor. Para Fedro y Pausanias hay una
diferencia: en el amor hay “amantes” y “amados”, es decir, hay una persona que siempre está más
enamorada que la otra y que sufre y se la juega más por otra persona que es más bella, inteligente,
valiente, fuerte, saludable, agraciada, que la otra: el amado. Y una persona que busca, anhelante,
dónde encontrar esos valores que se supone, nos aseguran la dicha en este mundo, una persona que
arriesga más que la otra, que se la juega más: el amante. Por lo que se deduce que no hay equilibrio
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en el amor, sino que hay una falta de simetría total: siempre, en una relación, hay una parte que
pone más de sí mismo que la otra, esa es la figura del amante: alguien destinado a querer sin medida
al objeto de su amor; y por otro lado, el amado, que si bien puede corresponder a los sentimientos
de su amante, nunca llega a una posición de igualdad con aquél; por eso, en el discurso de Fedro, los
dioses se sorprenden de que Aquiles, el mejor de todos los guerreros y el amado de Patroclo,
decidiera sacrificar su vida para vengar la muerte de Patroclo –su amante-, considerando esta acción
como un milagro del amor ( pues lo más común es que el amante muera de amor por el amado, no
viceversa). ¿Qué piensan ustedes de estas dos posiciones contrapuestas? ¿Se inclinan por la teoría de
la media naranja, es decir, una relación semafórica, o por la teoría de la asimetría amorosa, que
describen las figuras del amante y el amado, o por ninguna de ellas? Justificar. Luego, investigar por
qué Aristófanes habla luego de Erixímaco y no antes. Buscar información acerca del dios Hefesto.
5) Sobre el discurso de Agatón: ¿Cuáles son los atributos de Eros según Agatón? ¿Qué crítica hace
respecto a los atributos que ya había nombrado Fedro? ¿A qué se le llama “templanza”? Elaborar
una posición crítica respecto del discurso de Agatón.
6) Sobre el discurso de Sócrates y Diótima: ¿Cuál es la naturaleza de Eros según la genealogía que
Sócrates reconstruye de su diálogo con Diotima? Buscar información acerca de Diotima. Investigar
qué tipo de entidad eran los “demonios” para el mundo antiguo. Describir el ascenso a la
contemplación de la belleza que realizan los amantes. Relacionar esta experiencia con la alegoría
platónica de la caverna.
7) Sobre el discurso de Alcibíades: ¿Estaba prevista la participación de Alcibíades en el diálogo?
Investigar cómo ha sido interpretado su discurso y cómo ha sido valorado por la crítica. ¿Cómo se
relaciona con los otros discursos? ¿Qué aspecto del amor ilumina el discurso de Alcibíades?
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