El pastor alemán (en alemán: Deutscher Schäferhund), también conocido
como ovejero alemán, es una raza de perro pastor originaria de Alemania de
tamaño mediano a grande.[1] La raza es relativamente nueva, ya que su origen
se remonta a 1899.[2] Forman parte del grupo de pastoreo, ya que fueron perros
desarrollados originalmente para reunir y vigilar ganado. Desde entonces, sin
embargo, gracias a su fuerza, inteligencia, [3] capacidad de entrenamiento y
obediencia,[3] los pastores alemanes de todo el mundo son a menudo la raza
preferida para muchos otros tipos de trabajo, como son: perro policía, perro
militar, perro guardián, guía de ciegos, animal de rescate, y otros, según el uso
que le den las fuerzas y cuerpos de seguridad y el ejército. En muchos países
incluso cuentan con unidades específicas denominadas K-9.[4]
Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX, cuando en Alemania se inició
un programa de crianza para guarda y protección de los rebaños de carneros
en contra de los lobos. El capitán de caballería del ejército alemán, Maximilian
von Stephanitz, es considerado el padre de la raza. Más tarde, tras la aparición
de la Asociación de Amigos del Pastor Alemán en 1899, se inició una selección
de ejemplares cuyos cruces mejoraron tanto el aspecto psíquico como físico del
animal.
El primer ejemplar inscrito Horand von Grafrath fue un animal vigoroso, de
firme carácter, pelaje grisáceo y aspecto lobuno que demostró ser un semental
con los rasgos que Von Stephanitz buscaba. En el primer encuentro se
transmitieron esos rasgos deseables a los perros sucesores, y se reforzaron con
las normas cuidadosas de cruce selectivo entre miembros del mismo linaje de
este primer criador; una práctica que buscaba destacar y potenciar las
características deseables por medio de una determinada gestión genética.
Von Stephanitz buscó de forma primordial el aspecto práctico y de trabajo de la
raza. Desde el principio, la forma en el pastor alemán no debería desviarle de
su funcionalidad zootécnica. Von Stephanitz previó una primera amenaza a la
validez de la raza como animal de trabajo cuando la sociedad humana se
transformó de una base principalmente agrícola y ganadera a una economía
industrializada. En una primera fase, persuadió al Gobierno alemán para que
aceptara a la raza en trabajos de policía. Este fue el principio de la asociación
de la raza con las fuerzas de la ley y con la utilización militar. Pronto las
cualidades de inteligencia, fiabilidad y resistencia del animal, los aspectos
principales de su carácter y su existencia en la historia, le garantizaron su
utilización en muchos papeles importantes, siendo uno de esos papeles más
nobles como perro guía para los ciegos.[5]
Esta raza fue utilizada como perro rastreador durante la Segunda Guerra
Mundial por el ejército alemán y policías. De hecho, los servicios prestados
durante las dos guerras mundiales le otorgaron un respeto y admiración a nivel
mundial.[6]