Divorcio y separaciones
Así como la familia se constituye por la decisión y la unión de los cónyuges,
la misma puede también separarse conforme a disposiciones legales que
regulan el reparto de la que era, hasta entonces, una comunidad económica
conyugal.
De ese modo se establecen lineamientos o métodos de mediación y
negociación, para garantizar que la disolución de la pareja no vulnere los
derechos de nadie. Se intenta proteger especialmente a los descendientes,
ya que los vínculos de filiación sobreviven a la desintegración familiar: los
padres siguen siendo padres aunque ya no sean una pareja.
Adopción y tutelaje
Aparte de la vía biológica para tener descendencia, la adopción es un
mecanismo consagrado en la ley para que un niño carente de familia pueda
ser incorporado a una nueva, aunque biológicamente no sea el hijo de la
pareja. Este proceso suele estar reservado para familias de hecho, o sea, para
parejas, que deseen asumir la tutela de un menor necesitado.
La adopción suele ser un proceso complejo, en el que el Estado se preocupa
por los derechos del menor de edad, comprobando la buena fe y la solvencia
económica, psicológica y social del hogar adoptivo. Si se concreta el
proceso, la familia recibe la patria potestad del menor de parte del Estado,
pasando a partir de entonces a ser su descendiente legal y formalmente.
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