2024 - 2do
Trabajo Social
TEORÍA ESPACIO Y
ESTRATEGIA DE
INTERVENCIÓN I (GRUPAL)
-CÁT B
Socialesparalavictoria
Sociales para la Victoria
[Link]@[Link]
CARRERA: LICENCIATURA EN TRABAJO SOCIAL
ASIGNATURA.: “TEORÍA, ESPACIOS Y ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN Y “B” (GRUPAL)”
EQUIPO DOCENTE:
PROFESORA TITULAR: MGTER. CLAUDIA BILAVCIK
PROF. ADJUNTA: MGTER. ALEJANDRA DOMINGUEZ
PROF. ASISTENTES: LIC. ALICIA ZAMARBIDE
MGTER. ELIANA LOPEZ
LIC. VALENTINA TOMASINI
ESP. NICOLAS GIMENEZ VENEZIA
AÑO 2024
PROGRAMA TEÓRICO- PRÁCTICA DE LA ASIGNATURA:
INTRODUCCIÓN:
La irrupción de la pandemia mundial y las consecuencias posteriores de la pos pandemia puso
en tensión no solamente la situación epidemiológica tanto a nivel nacional como en la provincia
de Córdoba, sino que profundizó la desigualdad social existente, es decir como la brecha cada
vez más amplia entre quienes concentran la mayor riqueza y aquellos que menos tienen.
En Argentina en los últimos meses del año 2023 y primeros del 2024, se produjeron profundos
cambios, en relación a la concepciones de democracia, estado, convivencia institucional, a raíz
de las enormes transformaciones políticas, ideológicas económicas y sociales que afectan en las
esferas de la vida cotidiana de las personas, no llegando aún a dimensionar el impacto en las
subjetividades, en las estructuras y relaciones que las mismas establecen entre sí, con los
grupos, las organizaciones y los múltiples espacios grupales, colectivos y movimientos
organizados y espontáneos. Espacios que se construyen para afrontar las contradicciones,
fragmentaciones y desigualdades que el mismo sistema genera.
Frente a este escenario, es necesario pensar un programa de formación teórico y práctica, que
no sea ajeno a esta realidad contextual, lo que implica reflexionar sobre los objetivos de
aprendizajes a alcanzar en este proceso de formación de estudiantes que se insertan en un
campo de estudio determinado, en este caso, del Trabajo Social con grupos.
En el presente programa de formación se pretende que los estudiantes, como sujeto de
aprendizaje, pueda de- construir y re- construir una visión integral de la realidad, ponerla en
cuestión, interrogar e interrogarse, re- significar el contacto con la misma, a fines de posibilitar
la construcción de una mirada crítica, activa y transformadora.
La asignatura “Teoría, Espacio y Estrategias de Intervención I “B” se ubica dentro del plan de
estudio en el Núcleo Intervención Profesional, en el segundo año de la cursada. Este núcleo se
refiere al estudio, comprensión y análisis de las lógicas de intervención profesional que se
traducen en metodologías y significaciones que las mismas adquieren en los contextos
particulares de intervención, articulando su explicación teórica y su instrumentación operativa,
1
introduciendo las perspectivas contemporáneas y ofreciendo un espacio de construcción
permanente de la teoría de intervención en Trabajo Social1.
En este segundo nivel es necesario que el/la estudiante pueda iniciar el proceso de aproximación
al objeto de estudio, incorporando categorías epistemológicas que le permitan realizar una
lectura de dicha realidad de manera crítica y fundada.
En este proceso debe estar comprometido el equipo docente, a través de dispositivos y
herramientas que posibiliten al estudiante el develamiento de estas formas de relaciones y
proponiendo como estrategia la problematización y desnaturalización de las mismas.
PROPUESTA METODOLÓGICA:
Así como debemos ser capaces de analizar la realidad social y las problemáticas que surgen de
la relación desigual de la distribución de la riqueza, la misma no es ajena a las condiciones
sociales de los y las estudiantes de la UNC. Por lo que debemos pensar estrategias pedagógicas
que convoquen a los mismos a estar presente en los espacios académicos. Para alcanzar los
objetivos propuesto es conveniente apoyarse de un marco conceptual metodológico y de un
aspecto instrumental, de estrategias y técnicas que nos posibiliten una intervención
transformadora.
Por lo tanto, la propuesta consiste en abordar el proceso de aprendizaje desde los aportes de
los grupos de aprendizaje, donde además de trabajar los contenidos del programa, temas o
situaciones problemas, también se elucida las relaciones sociales que instituyen a los/las
estudiantes con el tema y con participantes de diferentes grupalidades.
Frente a estos nuevos escenarios la modalidad de trabajo se realiza en las siguientes instancias:
✔ Las clases teóricas se desarrollarán de manera presencial y la metodología de
trabajo se implementa desde una perspectiva teórica – práctica, trabajando con
los interrogantes y nudos problemáticos. Aun teniendo en cuenta las
limitaciones que existen se pretende trabajar de manera participativa durante
el desarrollo de la clase. Esta instancia posibilita el debate colectivo y la
participación de los/as estudiantes a partir de sus experiencias, conocimientos
y producciones. También se incorporan diferentes técnicas pedagógicas y
audiovisuales adecuadas a las situaciones de aprendizaje.
✔ Se utilizará la plataforma Moodle-aula virtual, correspondiente a la asignatura,
para comunicar novedades, los foros de discusión para el intercambio de
opiniones, dudas y discusión, se incluirá breve referencia a la clase dada con la
bibliografía, acceso al programa, guías de trabajos prácticos, horario de
consulta, etc.
MODALIDAD DE EVALUACIÓN:
1
Plan de Estudio Año 2004 Carrera de Licenciatura en Trabajo Social. Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba. Texto ordenado. [Link]
de- estudios
2
Es importante, como parte del proceso de aprendizaje que la evaluación tenga un carácter
significativo, productivo y permanente, y que las instancias evaluativas posibiliten la
incorporación de los contenidos y conceptos para la asociación y operativización en la práctica.
La evaluación es un momento más del proceso de aprendizaje. Es una tarea, continua que
posibilita reflexionar acerca de los obstáculos y posibilidades de construcción del aprendizaje
individual y grupal
✔ Se realizarán evaluaciones parciales de los contenidos de la asignatura de
acuerdo a las normas vigentes en la universidad
✔ Como instancia evaluativa final se prevé un Coloquio Final o Examen Final según
la condicionalidad alcanzada por el estudiante de acuerdo a las normas vigentes
en la universidad2
PROGRAMA TEÓRICO DE LA ASIGNATURA
a. Fundamentación:
El espacio de lo social, es aquel en donde se desarrollan múltiples experiencias grupales y
colectivas que dan respuestas a las diversas necesidades dentro de determinadas relaciones
sociales y representaciones sociales en el espacio de la vida cotidiana.
El grupo surge como un organizador de lo colectivo para afrontar las necesidades, relaciones y
representaciones sociales que se ponen en juego en el espacio de lo social y que se constituyen
en obstáculos, para la producción y reproducción de la existencia.
La intervención del Trabajo Social en el campo de lo grupal requiere de una estrategia teórica,
metodológica e instrumental fundada, es decir, basada en un matriz conceptual y operativa que
nos permite interpretar y operar sobre la realidad con racionalidad científica y dialéctica desde
el Trabajo Social en general y desde lo grupal en particular.
Lo colectivo y lo singular expresada en los encuentros grupales dan cuenta de los procesos de
producción de la subjetividad, en un momento de una época particular. Sin embargo, las formas
de relación que se instituye con el mundo material y simbólico en el campo grupal e institucional,
desafía a profesionales del Trabajadores Sociales, desde una perspectiva del pensamiento
crítico, contar con un capital teórico, metodológico e instrumental que explique y oriente una
línea de trabajo de investigación e intervención, y también un método que apunte a generar las
condiciones en las que surjan las contradicciones de los sujetos en el que pueda permitir y
permitirse el desorden, las dudas para luego encontrar el orden y las certezas posibilitando el
desarrollo de lo diferente que está en todo proceso de aprendizaje. Y en este sentido es
importante recuperar el pensamiento crítico y la operatividad creativa del conocimiento para
intervenir, dialécticamente, en el campo grupal.
2
Régimen de Enseñanza Carrera Licenciatura en Trabajo Social Universidad Nacional de Córdoba Plan de
Estudio vigente
3
Objetivos:
✔ Posibilitar un proceso de comprensión del Trabajo Social desde una estrategia
teórica, metodológica e instrumental de los procesos grupales que se
encuentran en diferentes espacios sociales, atravesados por una perspectiva
histórica, política, económica, social, cultural e ideológica
✔ Identificar el espacio grupal como organizador de lo colectivo y constructor de
ciudadanía.
Así, de este modo, se posibilita la lectura de la realidad a partir de las categorías conceptuales
promoviendo la capacidad de análisis de la misma, desde la particularidad de la disciplina.
Contenidos:
EJE TEMÁTICO I: “LA ESTRATEGIA TEÓRICA Y METODOLÓGICA DE INTERVENCIÓN
GRUPAL”
1. Trabajo Social y la particularidad de la intervención en el campo de lo grupal.
Estrategia teórica - metodológica de intervención grupal y sus componentes. Concepto de
estrategia. La cuestión social y sus manifestaciones en la contemporaneidad. Características del
contexto social, económico, político, ideológico y cultural. La grupalidad en los actuales
escenarios sociales.
2. La construcción del objeto de intervención desde la particularidad de la intervención
grupal: Necesidades Sociales: diferentes concepciones. Relaciones sociales. Representaciones
sociales: concepto y funciones. Vida cotidiana. Características. El proceso de desnaturalización
de la vida cotidiana.
3. Sujetos sociales: diferentes concepciones. Subjetividad contemporánea y su implicancia en
los diferentes escenarios sociales. Subjetividad y corporalidad. Sujetos de derechos. Sujetos e
interseccionalidad. La ciudadanía como proceso y construcción social. El espacio grupal como
posible organizador de lo colectivo y constructor de ciudadanía. Organizaciones y movimientos
sociales. Redes Sociales.
4. Objetivos de Intervención del Trabajo Social. Una perspectiva de derechos. La participación
y la cooperación en la construcción de proyectos. Pensamiento crítico, creativo y autónomo. La
particularidad de la intervención del Trabajo Social en el campo de lo grupal.
Bibliografía Obligatoria Eje I:
Aquin Nora (2018) “Contrarreforma: políticas de empobrecimiento para las mayorías” Editorial
de Revista ConCiencia Social Revista digital de Trabajo Social Vol. 2 Nro. 3 Noviembre de 2018
[Link]
Aquin, Nora (2001) " Trabajo Social, Ciudadanía y Exclusión" Artículo publicado en revista
“Confluencias”. Año 9 – N°. 38 junio de 2001. Apuntes de catedra.
Aquin, Nora (1995) “Acerca del objeto del Trabajo Social” artículo publicado en revista “Acto
Social”. Año IV. N° 10 febrero 1995. Apuntes de cátedra.
4
Bilavcik Claudia (2019) “Estrategia Teórica y Metodológica de Intervención grupal en los
diferentes espacios y escenarios sociales desde el Trabajo Social” Cátedra Teoría, Espacios y
Estrategias de Intervención I “B” Carrera Lic. en Trabajo Social Facultad de Ciencias Sociales UNC.
Ficha de cátedra
Bilavcik Claudia (2016) “La particularidad de la intervención del Trabajo Social en el campo de lo
grupal”. Salinas Susana Compiladora “2º Encuentro Académico Nacional de Trabajo Social con
intervención grupal” FCEJS-UNSL. . 17 y 18 de marzo de 2016. Argentina San Luis Villa Mercedes
Editorial: [Link] IBSN978-987-733-071-7. Apuntes de catedra.
Bertona L, Ramia Villampando A, Scarpino P, La interseccionalidad como apuesta para la
construcción de un proyecto profesional de colonial. Revista Con CienciaSocial. Revista digital
de Trabajo Social. Vol. 1 (2017) Nro. 1 - ISSN [en trámite]
[Link]
Custo Esther (2009) Coordinadora; " Teorías, espacios y estrategias de intervención grupal”
Autores Custo, Esther, Pinotti Gabriela; Dominguez Alejandra; Zamarbide Alicia; Bilavcik Claudia,
Machinandiarena Paola y Tomasini Valentina Editorial Espartaco. Córdoba. 2009. Capítulos 1;
capítulos 2; 2.1; 2.2.; 2.3; 2.4; 2.5; capítulo 3; capítulo 4
Custo, Esther (2000) “Subjetividad y Ciudadanía. Un desafío y un compromiso para el Trabajo
Social a fin de siglo” artículo publicado en Revista Utopías de Facultad de Trabajo Social UNER
Año V N° 7 Agosto 2000. Apuntes de cátedra.
Custo Esther, Bilavcik Claudia (2016) “Reflexiones acerca del pensamiento crítico y autónomo
en el campo profesional y grupal” Ficha de cátedra Teoría, espacio y estrategia de intervención
“ I “B” Universidad Nacional de Córdoba Facultad de Ciencias Sociales Carrera Licenciatura en
Trabajo Social. Apuntes de cátedra
De Quiroga, Ana, Racedo Josefina (1988) “Crítica a la vida cotidiana” Editorial Cinco. 1988.
Apuntes de cátedra.
Dominguez A, Lopez E, (2022) “Grupalidades en Contexto” en la revista PKP Publishing Services
Network. link [Link] En proceso de edición
y publicación en febrero de 2022.
Fraser Nancy (1991) La lucha por las necesidades: Esbozo de una teoría crítica socialista-
feminista de la cultura política del capitalismo tardío. Revista Debate feminista. Año 2, vol. 3,
1991. D.F. pp. 3-41.
Giménez Venezia, Nicolás (2020) “Aspectos necesarios a considerar para el análisis de los grupos
y las relaciones sociales en la contemporaneidad “. En Contenidos teóricos, metodología y
experiencias de trabajo social con grupos / compiladoras: Viviana Beatriz Ibáñez y Mary Lourdes
Salazar Rocha. -1a edición. -Mar Chiquita. Editorial BEATRIX, 2020. Libro digital, PDF. 320 p.
Archivo Digital: descarga. ISBN 978-987-47911-1-5.
Netto; Paulo y otros (2002) “Reflexiones en torno a la “cuestión social”. Libro “Nuevos
Escenarios y Práctica Profesional. Una mirada crítica desde el Trabajo Social. Editorial Espacio.
5
Rozas Pagaza M (2018) “La Cuestión Social: su complejidad y dimensiones” Revista ConCiencia
Social Revista digital de Trabajo Social Vol. 2 Nro. 3 noviembre de 2018
[Link]
EJE TEMÁTICO II: “PERSPECTIVA TEÓRICA Y METODOLÓGICA DEL CAMPO DE LO GRUPAL Y SU
ENCUADRE PROFESIONAL”
1. El grupo como objeto de estudio. Antecedentes históricos, corrientes de investigación y
nociones básicas. Diferentes perspectivas y concepciones de las teorías y su influencia en
Trabajo Social. Antecedentes históricos del desarrollo grupal del Trabajo Social. Historia del
Método de Servicio Social de Grupo.
2. El grupo desde el enfoque operativo. Historia y re significaciones actuales. Grupo centrado
en la tarea. El concepto de grupo. E.C.R.O. Encuadre y Proceso. Los principios organizadores
internos grupales. Tarea explícita e implícita. Unidad de análisis del proceso grupal. Vectores de
análisis del proceso grupal. Teoría del Cono Invertido. Espiral dialéctica. Situaciones dilemáticas
y dialécticas. Momentos del Grupo. Pre tarea. Tarea. Proyecto. Relaciones de poder al interior
de la dinámica grupal
3. El vector comunicación y aprendizaje. Comunicación: Procesos de la comunicación.
Aprendizaje: Matriz de aprendizaje. El aprendizaje grupal. Aportes de la Educación Popular.
4. Estructura y Roles Grupales. Definición de rol. Los roles al interior del grupo desde el
pensamiento de Pichón Riviere. Portavoz. Líder. Chivo Emisario. Saboteador. Mecanismos de
asunción y adjudicación de roles. Sus particularidades.
Bibliografía Obligatoria Eje II
Azurduy Victoria (2007)” Pichón Riviere” artículo Revista “El intérprete” 16/octubre 2007 N° 7
NÓMADA Revista UNSAM. Apuntes de cátedra.
Bilavcik Claudia (2016) “El grupo como objeto de estudio. Antecedentes históricos, corrientes
de investigación y nociones básicas” Ficha de cátedra Teoría, espacio y estrategia de
intervención I “B” Universidad Nacional de Córdoba Facultad de Ciencias Sociales Carrera
Licenciatura en Trabajo Social. Apuntes de cátedra.
Bilavcik Claudia (2016) “El vector comunicación en el proceso grupal” Ficha de cátedra Teoría,
espacio y estrategia de intervención I “B” Universidad Nacional de Córdoba Facultad de Ciencias
Sociales Carrera Licenciatura en Trabajo Social. Apuntes de cátedra.
Custo Esther (2009) Coordinadora " Teorías, espacios y estrategias de intervención grupal”
Autores Custo Esther; Pinotti Gabriela; Dominguez Alejandra; Zamarbide Alicia; Bilavcik Claudia
Machinandiarena Paola y Tomasini Valentina Editorial Espartaco. Córdoba. 2009 Capítulos 5;
5.1; 5.2
De Quiroga, Ana (1987)" Matrices de aprendizajes “ “Editorial. Cinco. Apuntes de cátedra.
Kisnerman, Natalio (1976) "Servicio Social de Grupo". Editorial. Humanitas. Buenos Aires
6
Pichón Riviere, Enrique (1978) "El proceso grupal. Del psicoanálisis a la psicología social"
Editorial.-. Nueva Visión. Apuntes de cátedra.
Pichón Riviere, Enrique (1971) ”Historia de la técnica de grupo operativo” Mimeo de clase
dictada en el año 1971. Escuela Privada de Psicología Social Buenos Aires Apuntes de cátedra.
Pichón Riviere, Enrique (1972) “El grupo operativo y la tarea” Mimeo de clase dictada en el año
1972 Escuela Privada de Psicología Social Buenos Aires.
Zarzar Charur (1980), Carlos “La dinámica de los grupos de aprendizaje desde un enfoque
operativo” en la revista Perfiles Educativos. México. Apuntes de cátedra.
EJE TEMÁTICO III. EL ASPECTO INSTRUMENTAL Y DE PROCEDIMIENTO EN LA PRÁCTICA
PROFESIONAL.
1. Equipo coordinador - observador. La coordinación en Trabajo Social: su estrategia y su
táctica. El señalamiento y la interpretación. La observación. La indagación y el registro.
Rol del observador. La técnica y objetivos. Guía de la observación Grupal.
2. Técnicas grupales. Objetivos. Características de las técnicas grupales. El trabajo en equipo
interdisciplinario. Dispositivos pedagógicos para la intervención en la práctica grupal en el
Trabajo Social
Bibliografía Obligatoria Eje III
Cedepo (1989) “Técnicas Educativas de Educación Popular” tomo I y II .Alforja Publicaciones.
Editorial Humanitas. Buenos Aires. Apuntes de cátedra.
Custo Esther (2009) Coordinadora " Teorías, espacios y estrategias de intervención grupal”
Autores Custo Esther; Pinotti Gabriela; Dominguez Alejandra; Zamarbide Alicia; Bilavcik Claudia
Machinandiarena Paola y Tomasini Valentina Editorial Espartaco. Córdoba. 2009 Capítulos 5.3;
5.4; 5.5
FUENTES, Pilar (2002) “Lo que el viento no se llevó. El Registro de trabajo de campo y su
importancia en el proceso de intervención profesional” Art. En “El diagnóstico social: proceso
de conocimiento e intervención profesional” (varios autores), Ed. Espacio, [Link]
Elizalde, Carmen. Ficha de Cátedra "Herramientas de Registro". Instituto Universitario Nacional
de Madres de Plaza de Mayo. Buenos Aires.
Paulin, Horacio y otros (2003) “Aportes de la coordinación de grupos operativos en las
instituciones educativas: CORREA, Ana (2003) Compiladora. “Notas para una psicología social...
como crítica a la vida cotidiana. “Relecturas y Precauciones” Editorial Brujas. Córdoba. 2003.
Apuntes de cátedra.
Torcigliani Inés, (1993) “Registro de campo”. Acto Social 13. Córdoba
Bibliografía complementaria Eje I:
7
Aquin, Nora (2000) “Neo filantropía o Ciudadanía?” artículo publicado en revista “Confluencias.”
Año 8 N° 35 – septiembre del 2000. Apuntes de cátedra.
Custo, Esther (2011) “La grupalidad en Trabajo social. Grupalidad e intervención en Trabajo
Social” ponencia presentada en “Primera Jornada: La intervención profesional en el campo
grupal” Universidad Nacional de Luján Centro Regional General Sarmiento. Abril 2011. Apuntes
de cátedra.
De Quiroga, Ana (1995) " Reflexiones sobre proceso social, subjetividad y proceso grupal en los
umbrales del siglo XXI "Revista actualidad psicológica N° 221.- junio de l995.-
Jodelet, D. (1986). “La representación social: fenómenos, concepto y teoría”. En: Moscovici,
Serge (comp.). Psicología Social II. Pensamiento y vida social. Psicología social y problemas
sociales. Barcelona, Ediciones Paidós. Pag.469- 494
Sirvent, María Teresa (1999) “Necesidades y Representaciones Sociales” en libro: "Cultura
Popular y Participación Social” pág. 101-140. Miño Dávila Editores. Buenos Aires y Madrid.
Apuntes de cátedra.
Bibliografía complementaria Eje II:
Anzieu Didier, Martin Jacques Ives (1992) “La dinámica de los grupos pequeños”. Editorial
Kapelusz pág.15-95. Apuntes de cátedra.
Kisnerman, N. (1985). “Grupo”. Torno IV. Editorial Humanitas, Buenos Aires. Kisnerman, Natalio
(1976) "Servicio Social de Grupo". Editorial. Humanitas.
Buenos Aires
Konopka, Gisella (1969) "Servicio Social de Grupo " Editorial Suramérica. Madrid. Maisonneuve,
Jean (1977) “La dinámica de los grupos " Editorial Nueva Visión.
Buenos Aires. Pág.7-89. Apuntes de cátedra.
Manigot Marta (1984) “Intervenciones desde el vector comunicación”. Ediciones Cinco.
Argentina
Olmsted Michael, (1963) “El pequeño grupo” Editorial Paidós pág.113-119. Apuntes de cátedra.
P. de Quiroga, A. (2005). “Crisis, procesos sociales, sujeto y grupo”, Ediciones Cinco, Buenos
Aires.
Torres, Zelia (1982) "El grupo, instrumento en Servicio Social". Editorial Humanitas .Buenos
Aires.
Zito Lema, Vicente:(1990) “Conversaciones con Pichón Riviere sobre el arte y la locura” Ediciones
Cinco. Buenos Aires.
Bibliografía complementaria Eje III
Palomas Susana (1999) “Manual para educadores de niños en proceso de recuperación”.
Editorial Espacio. Buenos Aires
8
PLAN DE PRÁCTICAS ACADÉMICAS AÑO 2024
FUNDAMENTACIÓN
El programa teórico se complementa con el plan de prácticas académica, en el cual se trabajan
contenidos categorías teóricas y conceptuales en estrecha vinculación, en relación a la
indagación y análisis de experiencias grupales y/o colectivas en la realidad, cuyos objetivos sea
la resolución de problemáticas o necesidades sociales.
La universidad como institución educativa de formación profesional con las funciones de
investigación, formación y extensión, no está ajena a las profundas transformaciones producidas
en el contexto social, político, económico y cultural de nuestro país con especial énfasis en los
últimos meses. La irrupción de la pandemia por COVID-19 en 2020 y la pos pandemia de los
años siguiente ha producido cambios profundos en el escenario y se han agudizado profundas
desigualdades sociales que las/os sujetos/as con quienes trabajamos.
En la Facultad de Ciencias Sociales y en particular en la carrera de Trabajo Social es una constante
la reflexión sobre los contenidos de la currícula y la práctica pre-profesional de modo de
contribuir a la formación de profesionales críticos y comprometidos con los problemas de la
época.
Una tensión permanente en la formación profesional es la relación teoría-práctica,
presentándose como falsos dilemas que debemos intentar superar. Acciones como las
reflexiones desarrolladas en el marco de las ferias de prácticas, los encuentros profesionales, y
las discusiones con los referentes de organizaciones e instituciones permiten revisar las
distancias de esta tensión.
Se identifican distintos énfasis para los distintos niveles de la formación profesional: las prácticas
de indagación (1° y 2 año°), de inserción y/o reconocimiento (2°, 3° y 4° año) y de intervención
pre-profesional (5º año).
El plan de estudio 2004, define a las Prácticas de indagación en el 2° nivel de formación como
aquellas que tienen “el objetivo de un acercamiento a la realidad social y a la realidad
profesional, desde categorías pertinentes al conocimiento científico y desde una perspectiva
crítica; poniendo en debate dimensiones preconceptuales, prejuicios y procesos de
naturalización de lo social; iniciando al alumno en el reconocimiento y utilización de
herramientas teóricas y metodológicas necesarias para el conocimiento de lo social desde
procesos donde la tarea colectiva y el respeto por las diferentes lógicas y saberes son criterios
rectores”. (2004:15)
Por lo tanto, se espera que estudiantes en relación a las prácticas académicas del 2º año de la
carrera desarrollen habilidades en:
• Describir y analizar los procesos colectivos de experiencias grupales desde la estrategia
teórica metodológica en un contexto determinado.
• Conocer los roles instrumentales de coordinador y observador de grupos en el espacio
áulico.
Las prácticas académicas constituyen un espacio central de aprendizaje en la formación de
los/as profesionales de Trabajo Social y están directamente articuladas a los núcleos definidos,
pero tienen características particulares de acuerdo a los diferentes momentos del proceso de
formación
Se define a las prácticas académicas como un espacio de enseñanza aprendizaje que se
caracteriza por un contacto intencional con la realidad con un objetivo de aprendizaje,
diferenciándose de la práctica profesional.
METODOLOGÍA
9
La metodología de trabajo es la de taller de aprendizaje, en donde el taller áulico se constituye
en el espacio privilegiado de intercambio. El taller, que será de manera presencial, tendrá una
frecuencia semanal los días martes en los horarios establecidos.
Si bien el taller de prácticas semanal contempla clases presenciales, se utilizará el aula virtual de
la plataforma Moodle a los fines de comunicar novedades, guías de trabajos prácticos, foros de
discusión, trabajos grupales etc.
Dentro del taller áulico se prevé desarrollar actividades referidas a los roles de observación y
coordinación, lo que puede incluir momentos de planificación, supervisión, y ejercicio de los
mismos, dentro del equipo de estudiantes constituido a tal fin. Así mismo se espera que puedan
reflexionar sobre diferentes expresiones de grupalidad en un contexto determinado. La
aproximación a los contenidos teóricos desde la práctica, se realiza acorde a las necesidades de
aprendizaje en esta instancia y que desarrollamos a lo largo del año.
La evaluación será de carácter individual y grupal, realizándose durante todo el proceso por
parte del equipo docente un seguimiento a cada estudiante, incorporando momentos de
supervisión en subgrupos, con los equipos de coordinación y observación, y a través de trabajos
prácticos grupales. Se considerará la presentación de los trabajos prácticos, en el tiempo y forma
acordada.
Para la evaluación se tendrá en cuenta el régimen de enseñanza vigente y el régimen de
estudiantes trabajadores/as, con personas a cargo
Para regularizar la práctica se deberán aprobar como mínimo: a) un trabajo práctico individual
con la calificación mínima de cuatro puntos; b) un trabajo práctico integrador grupal que aborda
los contenidos de la asignatura y cuenta con tres entregas con carácter secuencial; c) la
asistencia según régimen de enseñanza vigente. Las instancias prácticas cuentan con
recuperatorio. d) Se tendrá en cuenta la participación en el proceso grupal, lo que implica entre
otros aspectos: compromiso con la tarea, intervenciones verbales, trabajo en equipo. Para
promocionar la materia deberán aprobar las mismas instancias evaluativas con una calificación
de siete o más adecuada al régimen de enseñanza vigente.
Objetivo General
• Identificar y analizar diferentes prácticas grupales desde la estrategia teórica y
metodológica de intervención grupal.
Objetivos Específicos
• Identificar, interpretar y analizar las diversas expresiones de grupalidad en el marco de
la estrategia de intervención grupal.
• Desarrollar actividades referidas a los roles instrumentales de coordinación y
observación de grupos.
Módulo 1: Abril, Mayo y Junio.
Se espera que estudiantes:
Se aproximen al conocimiento de la estrategia teórico metodológica de Intervención grupal
Logren un conocimiento teórico y Desarrollen actividades referidas a los roles instrumentales de
coordinación y observación.
Logren una aproximación teórica e instrumental a las técnicas de observación y registro.
metodológico acerca de los roles instrumentales. Construyan una guía de observación.
Contenidos: Plan de prácticas. Estrategia teórico metodológica de intervención grupal. Técnicas
de observación y registro. Diferencia entre técnicas y dinámicas de grupo. Diferentes técnicas
grupales .
Actividades: talleres áulicos. Exposiciones teóricas. Roles instrumentales: Coordinador y
observador. Prácticos grupal e individual. Planificación supervisada. Desarrollo de actividades a
cargo de estudiantes referidas a coordinación y observación. Lectura bibliográfica. Indagación
sobre un grupo o experiencia colectiva en el contexto actual
10
Módulo 2. Julio, Agosto y Septiembre.
Se espera que estudiantes:
Identifiquen y analicen prácticas sociales grupales.
Analicen el escenario económico, político, social y cultural, local y nacional.
- Recuperen los aportes teóricos e instrumentales sobre la técnica de entrevistas trabajados en
la asignatura Metodología de Investigación Social I.
- Identifiquen y analicen el objeto de intervención de trabajo social en diferentes expresiones
de grupalidad.
- Analicen los sujetos que intervienen en la estrategia teórico metodológica.
Contenidos
Componentes de la estrategia teórica metodológica de intervención grupal (contexto, objeto,
sujetos, objetivos, proceso metodológico).
Reconocimiento e identificación de una experiencia colectiva en el contexto actual.
Entrevista, guía para la realización de la entrevista.
Guía de observación y registro.
Actividades:
Talleres áulicos planificados por equipo coordinador y observador con la supervisión del
docente.
Elaboración de registros parciales.
Lectura bibliográfica.
Análisis de experiencias grupales extra áulicas.
Evaluaciones individuales y colectivas
Módulo 3 Octubre y noviembre
Se espera que estudiantes:
Recuperen y resignifiquen la estrategia teórico metodológica de intervención grupal.
Guía de trabajo final.
Elaboración de informe final.
Evaluación grupal
Bibliografía
Cedepo (1989) “Técnicas Educativas de Educación Popular” tomo I y II. Alforja Publicaciones.
Editorial Humanitas. Buenos Aires. Apuntes de cátedra.
Custo, Esther (2009) Coordinadora "Teorías, espacios y estrategias de intervención grupal”
Autores Custo, Esther; Pinotti, Gabriela; Domínguez, Alejandra; Zamarbide, Alicia; Bilavcik,
Claudia; Machinandiarena, Paola y Tomasini, Valentina. Editorial Espartaco. Córdoba. Capítulos
5.3; 5.4; 5.5
Elizalde, Carmen (s/d) “Ficha de cátedra herramienta de registro” Instituto universitaria Nacional
Madres de Plaza de Mayo. [Link]
[Link]
Fuentes, Pilar (2002) “Lo que el viento no se llevó. El Registro de trabajo de campo y su
importancia en el proceso de intervención profesional” Art. En “El diagnóstico social: proceso
de conocimiento e intervención profesional” (varios autores), Ed. Espacio, [Link]
García, Dora; Robles, Claudio y otros (2008) “El trabajo con grupos. Aportes Teóricos e
instrumentales” Espacio Editorial. Cap. 4
Paulín, Horacio y otros (2003) “Aportes de la coordinación de grupos operativos en las
instituciones educativas: Correa, Ana Compiladora. “Notas para una psicología social... como
11
crítica a la vida cotidiana. Relecturas y Precauciones” Editorial Brujas. Córdoba. Apuntes de
cátedra.
Torcigliani, Inés (1993) “Registro de campo”– Acto Social 13. Córdoba.
12
TEORÍAS, ESPACIOS Y ESTRATEGIAS
DE INTERVENCIÓN GRUPAL
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Autoras:
Mgter. Esther Custo
Mgter Gabriela Pinotti
Lic. Claudia Bilavcik
Lic. Alicia Zamarbide
Lic. Alejandra Domínguez
Lic. Ana Paola Machinandiarena
Lic. Valentina Tomasini
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
PRESENTACIÓN
Este trabajo es producto de la experiencia construida con el equipo de docentes que
integran la asignatura de Teoría, Espacios y Estrategias de Intervención I (intervención
grupal), docentes de la teoría y docentes a cargo de la práctica pre-profesional. Por lo tanto, el
trabajo incorpora las palabras de las autoras, la discusión del equipo y la singularidad de sus
integrantes.
Por un lado, es importante comentar que desde hace años hemos venido elaborando
material para los estudiantes de acuerdo a la propuesta de la estrategia teórica metodológica, y
con el transcurrir del tiempo le fuimos modificando e incorporando nuevos aportes acordes a
la nueva cuestión social, a las transformaciones de la subjetividad de los sujetos y sus
prácticas sociales. Por el otro, y considerando que a medida que íbamos revisando nuestros
referentes teóricos y profundizándolos en una crítica constructiva, fuimos reformulando,
eliminando e incorporando otras categorías, análisis, aportes teóricos metodológicos e
instrumentales que nos posibilitaran dar respuestas a las demandas impuestas por esta
sociedad contingente. Hoy consideramos que es necesario sentarnos a pensar y escribir por lo
que apostamos estas reflexiones ante los nuevos desafíos.
El presente trabajo intenta organizar parte del material dirigido a alumnos que cursan
la asignatura Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención I, facilitar la compresión, el
pensamiento crítico y la operatividad de los conocimientos para intervenir en la particularidad
grupal. Las mismas constituyen orientaciones que nos apoyan en este tiempo y en la historia
presente, y es en este presente que están presentes. Por lo tanto no constituyen verdades
absolutas y quizás necesitan ser transformadas y modificadas con el correr de los tiempos.
No podemos dejar de agradecer a todos y todas aquellas personas que hicieron posible
el resultado de este trabajo colectivo, los/as colegas y amigos/as, en especial a Valentina
Tomasini, Ana Paola Machinandiarena y Julieta Machinandiarena, por el apoyo inestimable,
valioso y pertinente en la organización de la escritura, diseño y configuración del trabajo.
2
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
1. INTRODUCCIÓN
Trabajo Social, cuestión social y la particularidad de la intervención grupal.
Por Mgter. Esther Custo*
“El Trabajo Social tiene en la cuestión social la base de su fundación, la base de
especialización del trabajo. Podemos definir la cuestión social como el 'conjunto de las
expresiones de la desigualdades de la sociedad capitalista madura, que tiene una raíz común:
la producción social es cada vez mas colectiva, el trabajo se torna cada vez mas social,
mientras que la apropiación de sus frutos se mantiene privada, cada vez mas monopolizada
por una parte de la sociedad'”1. En este sentido aumenta la distancia entre la
concentración/acumulación de capital y la producción de la miseria, de pauperización en que
vive la mayoría de la población en los diferentes países.
Los Trabajadores Sociales se ocupan con la cuestión social en sus más variadas
expresiones cotidianas. “Cuestión social que siendo desigualdad también es rebeldía, por
involucrar a los sujetos que viven las desigualdades, que las resisten y a ellas se oponen. En
esta tensión entre producción de la desigualdad y producción de la rebeldía, trabajan los
asistentes sociales”2.
Descifrar las nuevas mediaciones por medio de las cuales se expresa la cuestión social
hoy es de fundamental importancia. Aprehender la cuestión social implica hoy captar las
múltiples formas de presión social, de invención y de reinvención de la vida construidas en el
cotidiano.
Paulo Netto entiende la cuestión social como: “manifestación de las desigualdades y
antagonismos políticos, económicos, y culturales anclada en las contradicciones propias del
desarrollo capitalista y poniendo en jaque el poder hegemónico de la burguesía, atentando
contra el orden social establecido”3.
Por otra parte, Margarita Rozas señala que la cuestión social es un concepto
fundamental para poder situar el sentido de la intervención profesional. Parte por situar que la
“cuestión social” se expresa con mayor claridad en el marco de constitución del sistema
capitalista. Entiende la cuestión social como “la expresión de la relación contradictoria entre
*
Magister en Salud Mental. Docente Titular de la Cátedra de Teoría, Espacios y Estrategias de Intervención I
(grupal) – Cátedra B; e Investigadora de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Córdoba.
1
Iamamoto M.: (1998) “El Servicio Social en la contemporaneidad Trabajo y formación profesional. Cortez
Editora. Sao Paulo. Brasil. Pág. 41
2
Op cit Pág. 42
3
Netto, P.: (1992) “Capitalismo monopolista y Servicio Social “Cortez Editora. Sao Paulo. Brasil
3
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
capital – trabajo. Esta relación constituye el núcleo central de un proceso que se explicita en
la forma de organización económica, social y política que afecta a la clase trabajadora en su
proceso de reproducción biológica y social así como a los sectores no involucrados en dicho
proceso productivo4.
Algunos rasgos de la nueva cuestión social5
En este tema incorporamos puntualmente algunos aspectos que consideramos
significativos tener en cuenta para la intervención grupal. No intentamos extendernos sobre el
contenido ya que el mismo atraviesa al campo profesional y en particular a la intervención
grupal y en ese sentido los conocimientos y datos se podrán complementar con los aportes de
las otras asignaturas de la carrera de Trabajo Social y de los estudiantes. Por lo tanto,
reflexionaremos acerca de las siguientes premisas:
El retraimiento del Estado, tanto en sus responsabilidades como en sus acciones en el
campo social (recorte del presupuesto y el deterioro de los servicios públicos).
Filantropía del gran capital, como resultado de un amplio proceso de privatización de
los servicios públicos (evocando la solidaridad social en las acciones conjuntas entre
sociedad civil y el Estado incapaz de encubrir la producción ampliada de la
pauperización, que en el mundo contemporáneo alcanza niveles de barbarie social).
La desregulación de las relaciones de trabajo y de los derechos sociales.
Las actuales transformaciones que hacen al trabajo y la protección social de los
trabajadores. Dicho proceso se expresa en la creciente necesidad de la ganancia del
capital, por lo cual se hizo necesario transformar el sistema productivo y el mundo del
trabajo generando un proceso de precarización del trabajo, desempleo estructural y
exclusión.
En este contexto, no pasa solamente por el enfrentamiento de la exclusión ya que dicho
fenómeno existe por la precarización del trabajo y el requerimiento cada vez más
tecnificado de la mano de obra. Pero además por el quiebre de la protección social y
los cambios generados en la subjetividad de los individuos. Castel señala que el nudo
de la nueva cuestión social “es la fragmentación del soporte salarial”. Se puede
4
Rozas, M. (1998) “Una perspectiva teórica – metodológica de la intervención en Trabajo Social“ Espacio
Editorial Buenos Aires. Pág.45
5
Véase con mayor profundidad en el libro Salud Mental y Ciudadanía (2008) publicado por la Editorial Espacio
y en el articulo Ciudadanía e intervención grupal. Un espacio y un tiempo de significaciones en el campo
profesional. Publicado en el libro “Ensayos sobre ciudadanía” publicado por la misma editorial en el año
[Link]ía Esther Custo.
4
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
afirmar que en la sociedad salarial el trabajo era mucho más que el trabajo, era también
las condiciones del trabajo y la protección social. Estas mutaciones son tan intensas
que no sólo han afectado profundamente a su materialidad, sino que tiene sus profundas
transformaciones en su subjetividad y a su forma de ser. Es importante analizar el
impacto directo que tienen en la vida cotidiana los sujetos que sufren la disminución de
sus posibilidades laborales, la experiencia de ser excluidos y la desesperanza de mejorar
a corto plazo.
Por lo tanto, estos cambios mencionados en el mundo del trabajo no tienen una
correspondencia con la protección social que hoy desarrolla el Estado. Éste es otro eje
importante ya que dicho Estado en determinado momento histórico se desarrolló sobre
la base de un sistema de seguridad en el cual se establecen garantías sociales que
estaban destinadas a cubrir los riesgos de existencia, tales como desocupación,
jubilación, invalidez, enfermedad. etc., es decir garantizar los derechos sociales. El
mismo fue producto de un proceso de luchas de clases que transformó las condiciones
laborales y de protección de la clase trabajadora.
El neoliberalismo6 ha producido mutaciones en la estructura social vigente, provocando
rupturas de valores que sostenían distintos lazos sociales, constituyéndose entonces la
lógica mercantilista en el eje vertebrador por donde pasa toda relación mercancía -
cliente. Y es desde esa lógica del mercado, desde donde se disponen los derechos del
sujeto. El neoliberalismo se caracteriza también por la lucha de todos contra todos. El
nuevo orden económico trae aparejada una lógica social egoísta y competitiva. Para el
sociólogo francés Pierre Bourdieu7, esto implica la transformación y destrucción de la
estructura colectiva capaz de obstaculizar el despliegue del mercado, como el Estado,
las asociaciones intermedias e incluso la familia.
Así, la falta de empleo, la desocupación, la pérdida de trabajo nos hablan de múltiples
pobrezas que se instalan en todos los órdenes de la vida humana. En este sentido se
hace referencia no sólo a la pobreza material, sino también a la pobreza de
participación, la pobreza de representación, de conocimiento, produciendo
determinadas subjetividades.
6
Bourdieu describe al neoliberalismo como el movimiento hacia la utopía de un mercado puro y perfecto que se logra a
través de la acción transformadora y destructiva de todas las estructuras colectivas capaces de obstaculizar la lógica del
mercado puro: la nación, los colectivos de defensa de los derechos de los trabajadores, la familia misma.
7
Bourdieu P. (1998) artículo editado por Clarín / Opinión, edición electrónica, 13 de abril, Buenos Aires.
5
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Efecto de esta situación es el gran número de sujetos que se encuentran excluidos8 de
una sociedad que prestigia la producción de bienes, la utilidad y el consumo de los
mismos. No sólo los enfrenta a una miseria económica sino que los condena a una
pérdida creciente de la dignidad humana, del trabajo, de la participación, de la
capacidad de decidir en los procesos sociales, aumentando su vulnerabilidad a enfermar
física y psíquicamente.
La incertidumbre marca el quehacer cotidiano de los grupos, inscriptos en un futuro que
sobrevalora el capital monetario y desvaloriza el capital humano, quehacer cotidiano
que se define y se caracteriza por una profunda mutación de las relaciones entre lo
individual y lo colectivo, donde el porvenir de cada sujeto aparece cada vez menos
ligado a un destino común y así, la pertenencia tampoco está allí para dar sentido a ese
lugar9 que ocupa, y brindar las protecciones sociales necesarias para la satisfacción de
las necesidades humanas. Se fracturan los vínculos sociales, se genera la pérdida de su
identidad, la libertad se transforma en desamparo, se transmite un mayor riesgo al
fracaso y al sufrimiento psíquico.
Las relaciones sociales10 dadas en el marco de la lógica mercantilista han ido
destruyendo la solidaridad de los colectivos y se está construyendo socialmente una
cultura de la incertidumbre, donde los límites no están claros, son inciertos, se
naturaliza la injusticia; una cultura de la inmediatez, donde todo tiene que ser
conseguido de inmediato, donde se pierde la cultura del deseo, la cultura de la ilusión, y
sin ilusión no hay pasión; una cultura de la soledad y del consumismo. Esto genera y
condiciona sujetos apáticos, desvalorizados, con baja disposición al compromiso social.
¿Qué hacen hoy los sujetos frente a este escenario?
8
Se entiende como exclusión social la perspectiva planteada por Alicia Mecle Armiñana que sostiene que la exclusión social
se trata de un proceso económico –político con consecuencias sociales y políticas graves en el que los excluidos son
expropiados de sus condiciones históricas de vida, dejados fuera de la participación social, de sus entorno, de sus
reconocimientos y subjetividades: violentados en lo más profundo de su ser como individuos; privados de su propia libertad.
Mecle Armiñana, A. (2001) “Los derechos sociales en la Constitución Argentina y su vinculación con la política y las
políticas sociales”, en el libro de Alicia Ziccardi (compiladora) Pobreza, desigualdad social y ciudadanía, CLACSO, Buenos
Aires.
9
La noción de “lugar“ se recupera de Augé y supone la construcción de identidades, relaciones e interacciones entre los
sujetos y una trayectoria histórica, en tanto hay un pasado común.
Augé, M. (1992) “Los no lugares .Espacios del anonimato” Una antropología de la sobremodernidad, editorial Gedisa,
Barcelona.
10
Iamamoto M. y De Carvalho (1984) entienden como reproducción de las relaciones sociales a la reproducción de la
totalidad del proceso social, la reproducción de un determinado modo de vida que envuelve lo cotidiano de la vida en la
sociedad, el modo de vivir y trabajar.
6
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Ana P. de Quiroga11 enfatiza que las condiciones concretas de existencia plantean
exigencias de respuesta eficiente, adaptativa a la multiplicidad y diversidad de estímulos,
a la vertiginosidad de los cambios, intentado dar una respuesta adecuada al rendimiento
social y laboral desde un camino de sometimiento y de identificación con el agresor. Esta
conducta de "sobreadaptación" que implica una falsa identidad está ligada
fundamentalmente a una subjetividad fragmentada. La autora considera que el sujeto en
esta situación se escinde, se desconoce en sí mismo, en sus propias necesidades,
sentimientos y relaciones, asumiendo una conducta espontánea que lo lleva a un deterioro
de los procesos de simbolización, ya que no puede pensarse ni pensar.
Este sujeto impregnado de incertidumbre y con lazos sociales frágiles necesita de la
contención familiar, grupal y social, de allí la vulnerabilidad del sujeto cuando las formas
de organización y las instituciones en su forma material y simbólica son puestas en
cuestión, es decir, dejan de cumplir esa función de apoyo, de sostén y de respuesta a sus
necesidades materiales y simbólicas.
Si las instituciones familiares, políticas o sociales se encuentran fragmentadas, con
profundas crisis de identidad o de valores y con prácticas sociales precarias y arbitrarias,
interpelando a los sujetos, tal fragmentación produce efectos en la construcción de la
subjetividad y en la ciudadanía en tanto prácticas y representaciones, y produce, por tanto,
sujetos que descreen y desconfían en las instituciones, priorizando en su discurso
determinados valores que no se correlacionan con su práctica.
Los históricos días del 19 y 20 de diciembre del 2001 marcan un antes y un después de un
momento en la vida de los argentinos. El espacio público fue ganado por un pueblo que
tiene una vital fuerza y en donde se juegan otros poderes, apostando alternativas para
reclamar y peticionar por sus derechos ciudadanos, sus derechos democráticos
“reapareciendo fuertemente la política como controversia, como combate y debate”12 .
La escena social muestra una multiplicación de formas grupales con diversas
modalidades de relación. Así, tenemos grupos de autoayuda, grupos que se organizan
sobre determinadas actividades, grupos que se constituyen en organizaciones
comunitarias, grupos de diversos colectivos o individuos que se crean para pensar
alternativas y que tienen incidencia en la sociedad civil y en los espacios públicos.
11
P. de Quiroga, Ana. (1998). “La Formación de recursos humanos en Salud y Salud Mental. Crisis Social y Salud
Mental”, Maestría en Salud Mental, Facultad de Trabajo Social, UNER Paraná.
12
Aquín, N. (2002). “Conflicto e Intervención Social” mimeo, octubre, UBA.
7
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Sin embargo, solo hay que revisar y experimentar la vivencia del sentir de los
sujetos en los grupos y en ese caso compartir con Ana de Quiroga lo siguiente:
“...uno de los cambios más significativos en la organización de la producción es la
instrumentación del grupo como unidad productiva. Este grupo de “calidad total” es
responsable no solo de la excelencia del producto sino también de la satisfacción y
permanencia del cliente. La competitividad como excelencia excluyente va
adquiriendo la característica del valor fundamental. Estas modalidades de relación
se instalan en los grupos” 13.
Por otra parte, apelando a la noción de subjetividad colectiva, en el sentido de los
rasgos compartidos, como la fragilidad subjetiva y la vivencia de vulnerabili dad en
los procesos de relación, Fernando Fabris plantea: “Estas características de la
subjetividad de las personas se ponen en juego en las estructuras grupales y se
manifiestan como incremento a la intolerancia a la diferencia. Esta intolerancia está
en la base del ocultamiento de las diferencias y el silenciamiento de las polémicas
que suele predominar en las situaciones grupales...” 14.
Ahora bien, es significativo reflexionar que en todo grupo están presentes las
inscripciones económicas, históricas, políticas, sociales y culturales lo que remite a
que son fundantes de la vida cotidiana del grupo. El mismo se organiza a partir de
sus proyectos, de sus objetivos, sus relaciones, y adquiere así cierta permanencia que
le permite la realización de sus proyectos.
Finalmente podemos acordar - en general- con Volnovich 15 cuando plantea que
son tres los discursos que circulan en este escenario social.
El discurso del sufrimiento, se complace en describir las infinitas maneras de
padecer las penurias económicas y la miseria cultural que el capitalismo de nuestros
días impone. El autor quiere decir que el discurso del sufrimiento ilumina cómo
mujeres y varones son afectados por la exclusión social, el desempleo, en la falta de
equidad en la distribución de los bienes materiales y simbólicos la sanción y
convalidación de una temporalidad sin futuro. En síntesis en el discurso del
sufrimiento se complace en describir las infinitas maneras de padecer.
13
Véase en Ana P. De Quiroga (1995) en artículo “Reflexiones sobre Proceso Social, Subjetividad y Proceso
Grupal en los umbrales del Siglo XXI” en revista Actualidad Psicológica. Julio. Buenos Aires.
14
Véase en Fernando Fabris (2000) “El postmodernismo en Ciencias Psicosociales: análisis y crítica” en Temas de
Psicología Social N [Link], Buenos Aires.
15
Volnovich J.C. (2002). “Las empresas comunitarias: Las mujeres en la comunidad En el libro Produciendo realidad.
Las empresas comunitarias. Topias Editorial, Buenos Aires.
8
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
En el discurso de la resistencia, el autor hace virtud en resaltar la construcción de
novedosas formas para enfrentar la política de arrasamiento y exterminio delineado
por los centros de capitalistas. Hace referencia a la reconstrucción de lazos sociales
en redes solidarias y creativas. El discurso de la resistencia pone el foco entonces en
las ingeniosas formas de gerenciar la miseria. Reivindica el legítimo derecho que
tenemos en permanecer en función de lo que alguna vez fuimos.
El discurso de la lucha, invocando a la esperanza; para eso el autor alude a la lucha
de mujeres y varones para incorporarse de una manera novedosa a la producción, a la
lucha contra los obstáculos y las infinitas maneras con que el sistema de dominación
cancela toda innovación.
Por último, la nueva situación económica, que ha generado una crisis mundial y que ha
incidido en las políticas y en la sociedad en su conjunto, produce graves consecuencias
sociales que se expresan con la multiplicación de los despidos en los diferentes sectores
industriales y del mercado, generando grandes situaciones de incertidumbre en los sujetos
respecto a su situación laboral y de seguridad social. Es por ello que se prevé el
incremento de conflictos gremiales y reclamos políticos sociales de los movimientos
organizados, de sindicatos o agrupaciones que representan a los trabajadores, a la
comunidad en general que demandan sus reivindicaciones colectivas o sectoriales.
Bibliografía
Aquín, N. (2002). “Conflicto e Intervención Social” mimeo, Escuela de Trabajo Social –
UNC.
Augé, M. (1992). “Los no lugares .Espacios del anonimato: Una antropología de la
sobremodernidad”, Editorial Gedisa, Barcelona.
Custo .E. (2008). “Salud Mental y Ciudadanía. Una perspectiva desde el Trabajo Social”.
Editorial Espacio. Buenos Aires
Custo E. (2003). “Ciudadanía e intervención grupal. Un espacio y un tiempo de
significaciones en el campo profesional” en el libro Ensayos sobre ciudadanía,
Reflexiones desde el Trabajo Social. Compiladora Nora Aquin. Editorial Espacio.
Buenos Aires.
Fabris F. (2000). “El postmodernismo en Ciencias Psicosociales: análisis y crítica” en
Temas de Psicología Social N 19. Buenos Aires.
9
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
P. de Quiroga,A. (1995, julio). En artículo “Reflexiones sobre Proceso Social,
Subjetividad y Proceso Grupal en los umbrales del Siglo XXI” en revista
Actualidad Psicológica. Buenos Aires.
P. de Quiroga, A. (1998). “La Formación de recursos humanos en Salud y Salud Mental.
Crisis Social y Salud Mental”, Maestría en Salud Mental, Facultad de Trabajo Social,
UNER, Paraná.
Iamamoto M. (1998). “El Servicio Social en la contemporaneidad Trabajo y formación
profesional”. Cortez Editora. Sao Paulo, Brasil.
Iamamoto M y De Carvalho (1984). “Relaciones y Trabajo Social” Edit. CELATS. Lima,
Peru.
Mecle Armiñana, A. (2001). “Los derechos sociales en la Constitución Argentina y su
vinculación con la política y las políticas sociales”, en el libro de Alicia Ziccardi
compiladora) Pobreza, desigualdad social y ciudadanía, CLACSO, Buenos Aires.
Netto, P. (1992). “Capitalismo monopolista y Servicio Social”. Cortez Editora. Sao Paulo,
Brasil.
Volnovich J.C. (2002). ”Las empresas comunitarias. Las mujeres en la comunidad”. En el
libro Produciendo realidad. Las empresas comunitarias. Topias Editorial. Buenos
Aires.
10
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
2. HACIA UNA PROPUESTA DE UNA ESTRATEGIA TEÓRICA –
METODOLÓGICA DE INTERVENCIÓN GRUPAL
16
A manera de introducción.
Por Mgter. Esther Custo
Consideramos importante poder explicar que en los enunciados teóricos expuestos
aquí, subyacen explicita e implícitamente un concepto del mundo, del hombre y cómo se
construye el conocimiento. En este sentido podemos pensar al hombre como un sujeto activo
con posibilidades de transformar la naturaleza y la sociedad. Es un ser social puesto que
establece relaciones sociales con otros. Es un ser histórico y cultural condicionado y
condicionante de su contexto social. Es al mismo tiempo, un sujeto de necesidades, que trata
de satisfacerlas en su relación con otros hombres.
Este sujeto social se encuentra inserto en un contexto social, donde predomina una
economía, una historia, una cultura y determinadas ideologías que se expresan a través de las
políticas, generando un sistema social que legitima una estructura económica, política y
social. Esta estructura se refuerza con ciertos discursos y relaciones sociales que reproducen
en la vida cotidiana esa forma de pensar, sentir y hacer.
Propuesta de una estrategia teórica – metodológica
El hombre es un sujeto social en relación con su mundo que tiene experiencias y
conocimientos, a partir del contacto diario con la realidad concreta, donde a través de las
relaciones sociales se estructura un proceso de relación cotidiana. Estas relaciones sociales
están constituidas por sujetos sociales, hombres concretos, inmersos en su vida cotidiana.
Sujetos de necesidades que tienden a satisfacerla en un intercambio permanente con el medio,
en relación con la naturaleza y los hombres.
Por cierto, que este sujeto tiene capacidad de transformar y transformarse, de elaborar
y producir, de comprometerse y relacionarse con el otro, en un proceso interaccional de
cooperación y respeto: Es a través de la conformación de grupos que constituyen su
supervivencia, ya que el mismo es un hecho vigente desde el comienzo de la historia. El
hombre tiende a agruparse para satisfacer sus necesidades materiales y no materiales,
16
El presente texto es parte del artículo escrito por Esther Custo con algunas modificaciones “Trabajo Social desde la
particularidad del nivel de abordaje grupal. Hacia una estrategia teórica –metodológica” para la revista Acto Social Nº 8.
Revista de Trabajo Social y Ciencias Sociales en junio de 1994. Se respetó en general el contenido del mismo.
11
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
conformando y participando en diferentes grupos, en un espacio y en un tiempo concreto e
inserto en un sistema social. Es por ello que las relaciones sociales que establecen los
hombres explicitan los modos de producción dominantes, en el orden material, en el orden
simbólico, en el orden político, en el orden social. Estas relaciones se expresan en la
cotidianidad del hecho de la relación.
Desde el Trabajo Social en general y desde una estrategia teórica- metodológica en
particular, para abordar los grupos se parte desde una perspectiva epistemológica,
contextualizada económica, política, histórica y culturalmente.
Esta estrategia teórica- metodológica se construye a partir de delimitar y definir el
problema objeto de intervención de una necesidad social en trama de relaciones sociales y
representaciones sociales. De considerar que el grupo se junta a partir de una necesidad social
y de un proyecto que necesitan satisfacer, en un contexto social determinado, que los convoca
y los une, estableciendo un ámbito de relaciones sociales. De este modo los sujetos sociales
tienen un lugar social que define su participación en el conocimiento y problematización de
su realidad concreta y también la posibilidad de transformación y construcción de
alternativas. Esto es posible a través de un pensamiento critico, flexible y creador y de
construcción, un reconocimiento y conciencia de sus necesidades y una organización para
satisfacerla mediante el diálogo, la participación, la cooperación y la solidaridad.
En síntesis podemos decir que esta estrategia aborda a los grupos en su contexto
social, partiendo de sus necesidades, y en la cotidianidad de su relación social.
En cuanto a los objetivos del Trabajo Social desde la particularidad del nivel de
abordaje grupal:
Promover la participación, la pertenencia y la cooperación en los grupos para que
generen sus propios proyectos que respondan a sus necesidades.
Favorecer un pensamiento y una actitud flexible y creativa que posibilite la resolución
de los problemas operando en la realidad de su vida cotidiana.
Así los aspectos centrales a tener en cuenta y que hacen al objeto de intervención
grupal son:
Las necesidades sociales
Las representaciones sociales
Las relaciones sociales
Estas tres categorías se analizan en la vida cotidiana de los sujetos en un determinado
contexto económico, político, social y cultural.
12
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Pero para situarnos en este campo de intervención, necesitamos contar con un
encuadre, un marco teórico y una estrategia desde donde responder una práctica.
Por otra parte, el grupo entendiendo como un organizador colectivo, implica
incorporarlo como un valor social, generando prácticas sociales solidarias, donde predomina
la cooperación, se incorpora la diferencia, las necesidades individuales y grupales y los
intereses de los sectores populares. Así lo colectivo es posible en la medida que los sujetos se
unan sobre la base de las tareas que tienden a satisfacer las necesidades sociales.
Finalmente, podemos decir que los sujetos producen y reproducen un conjunto de
relaciones sociales que garantizan, sostienen y legitiman este sistema social capitalista
neoliberal. Esto es así, en la medida que no medie una reflexión, problematización,
transformación, un interrogante sobre la naturalización del pensar, hacer y actuar en la vida
cotidiana. Una de las dificultades y obstáculos que encontramos en el proceso grupal es cómo
se establecen las relaciones sociales para solucionar la contradicción necesidad- satisfacción
en una estructura social concreta.
La estrategia planteada intenta operar en las posibilidades y potencialidades y/o
dificultades u obstáculos que determinadas relaciones sociales generan en la resolución de
los conflictos para la satisfacción de las necesidades materiales y no materiales.
Ahora bien, la estrategia propuesta consiste en abordar las necesidades, relaciones
sociales y representaciones sociales en la vida cotidiana en un contexto social particular,
desde una perspectiva de los grupos centrados en la tarea, donde además de trabajar las
necesidades, se aborde las relaciones sociales y las representaciones sociales -en la vida
cotidiana- que establecen los sujetos con la tareas y con los integrantes del grupo.
A manera de síntesis podemos decir que pensar sobre la intervención grupal supone:
Contextualizar histórica, económica, política, social y culturalmente
Conocer los supuestos teóricos y epistemológicos del Trabajo Social y su articulación
en el aspecto metodológico e instrumental
La construcción de una estrategia de intervención desde la particularidad de lo grupal
la cual adquiere un significado especifico para cada realidad concreta
13
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
2.1 INTERVENCIÓN GRUPAL Y CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA 17
Por Mgter. Esther Custo
Campo profesional. Campo grupal.
La nueva cuestión social constituye un campo problemático y de reflexión para los
trabajadores sociales. Son temas significantes, fundantes, interrelacionados con nuestro
campo profesional que nos lleva a pensar y poner en cuestión la intervención profesional.
“Es frente a la estrategia discursiva neofilantrópica que proponemos levantar el
discurso de la construcción de ciudadanía: construir ciudadanía desde el Trabajo Social, en
nuestra actividad cotidiana con los sectores excluidos o de deficientemente incluidos... En
esta perspectiva es que como Trabajadores Sociales y ciudadanos podamos pensar,
recuperando las experiencias y accediendo a una actitud de apertura y científica en la
construcción de ciudadanía. Romper con la identidad de beneficiario”18, y pasar a
ciudadanos, sujetos de derechos, sujeto histórico, sujeto constructor de lo colectivo, sujeto a la
libertad, sujeto a la dignidad.
Para que ello sea posible, es necesaria una intervención fundada en favorecer a la
ciudadanía, de reconocer a los sujetos sociales como sujetos de derechos y
obligaciones. Por lo tanto, es significativo cimentar una ciudadanía participativa,
comprometida, generadora de espacios colectivos, donde se puedan expresar las
coincidencias y las diferencias.
Así, la profesión tiene la posibilidad de favorecer los espacios donde los sujetos
pueden pensar y pensarse como sujetos de derechos y obligaciones y poder ejercerlos a través
de sus reclamos legítimos.
El campo grupal
Asistimos actualmente a nuevos y fuertes cambios en la sociedad entera. Estos
cambios han afectado a las diferentes esferas, estructuras y relaciones que fundan y
sostienen las instituciones y los vínculos sociales que regulan la convivencia social.
17
Versión revisada y modificada del artículo “Ciudadanía e Intervención Grupal”, Custo, E. (2003), “Ciudadanía e
intervención grupal. Un espacio y un tiempo de significaciones en el campo profesional” en el libro Ensayos sobre
ciudadanía, Reflexiones desde el trabajo Social. Compiladora Nora Aquín. Editorial Espacio. Buenos Aires.
18
Véase en Nora Aquín (2001) en artículo “Trabajo Social, Ciudadanía y Exclusión” en revista Confluencias N 38, junio.
Córdoba.
15
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Las prácticas grupales han tenido sus momentos de auge, en los años '50 y su
desarrollo posterior en las décadas siguientes, el grupalismo como se suele lla mar
mantenía su presencia efectiva en la escena social. Después del golpe militar en 1976, la
represión desatada al pueblo, los duros años que siguieron donde el grupo o estar en
grupo constituía un riesgo a la vida, la propuesta del trabajo grupal no tuvo cabida en
general. Además de las razones contextuales crecía en el seno de la sociedad los valores
del sistema neoliberal que paulatinamente iba moldeando nuevas subjetividades acordes
al modelo, primando los intereses particulares sobre los colectivos.
Los grupos como espacio para construir colectivamente, muestran diversas
modalidades de relación. El grupo como devenir, como constructor de proyectos sigue
siendo un camino en la medida que el reconocimiento de la dimensión histórica de la
grupalidad posibilita historizar al grupo inserto en un contexto social, incidiendo en la
construcción de contenidos y relaciones.
En la historia grupal es necesario recuperar el pensamiento de Pichon Rivière 19
su teoría, su ideología y su ética. Por ello su nombre, no sólo indica un modo de pensar
sino, también un modo de ser profesional. Y un camino. Creyó en sus dudas y en sus
convicciones, creyó que la ciencia en última instancia, ha de estar al servicio de la gente.
Sus expresiones nunca fueron expuestas en forma lineal y absolutas. Consideraba
que los modelos teóricos son necesarios siempre que recordemos que toda realidad
admite más de un sistema explicativo. Su concepción pluralista y su ética caracterizan su
ideología. Fue el portavoz del momento social, por lo tanto, continuar con su
pensamiento significa ir construyendo estrategias teóricas metodológicas e
instrumentales adecuadas a las necesidades de los tiempos.
He aquí nuestro desafío y nuestro compromiso con las ciencias y el pueblo. He
aquí la posibilidad de recuperar nuestras experiencias, nuestras certezas y errores y
resignificarlos con los sujetos en los espacios singulares y colectivos. Ello nos brinda
libertad.
Los vaivenes de los procesos grupales
La escena social muestra una multiplicación de formas grupales con diversas
modalidades de relación. Así, tenemos grupos de autoayuda, grupos que se organizan
19
Pichon Rivière E. (1978). “El proceso Grupal: del psicoanálisis a la psicología social” Editorial Nueva Visión. Buenos
Aires.
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sobre determinadas actividades, grupos que se constituyen en organizaciones
comunitarias, grupos de diversos colectivos o individuos que se crean para pensar
alternativas y que tienen incidencia en la sociedad civil y en los espacios públicos.
Sin embargo, sólo hay que revisar y experimentar la vivencia del sentir de los
sujetos en los grupos y en ese caso compartir con Ana P. de Quiroga lo siguiente:
“...Uno de los cambios más significativos en la organización de la producción es la
instrumentación del grupo como unidad productiva. Este grupo de “calidad total” es
responsable no solo de la excelencia del producto sino también de la satisfacc ión y
permanencia del cliente. La pertenencia se incentiva desde la necesidad que tiende a
lograr competitividad en el mercado. La competitividad como excelencia excluyente va
adquiriendo las características del valor fundamental. Estas modalidades de rela ción se
instalan en los grupos” 20. Es así que esta modalidad opera en general en los grupos,
visualizándose una tendencia negativa y de exclusión surgiendo como fuente de
peligros, de desconfianza, de envidia y a veces como rival, el otro.
Por otra parte, apelando a la noción de subjetividad colectiva, en el sentido de
los rasgos compartidos, como la fragilidad subjetiva y la vivencia de vulnerabilidad en
los procesos de relación, Fernando Fabris plantea que “estas características de la
subjetividad de las personas se ponen en juego en las estructuras grupales y se
manifiestan como incremento a la intolerancia a la diferencia. Esta intolerancia está en
la base del ocultamiento de las diferencias y el silenciamiento de las polémicas que
suele predominar en las situaciones grupales” 21.
Fruto de su historia y práctica debe reconocerse la presencia grupal como forma
social de resolución de las necesidades materiales y simbólicas, como condición de lo
humano. Por lo tanto la diversidad de sus significaciones sociales y subjetivas se
constituye en un campo problemático y complejo necesario de abordar desde diferentes
disciplinas.
Ahora bien, es significativo reflexionar que en todo grupo están presentes las
inscripciones económicas, históricas, políticas, sociales y culturales lo que remite a que
son fundantes de la vida cotidiana del grupo. El mismo se organiza a partir de sus
proyectos, de sus objetivos, sus relaciones, y adquiere así cierta permanencia que le
permite la realización de sus proyectos.
20
Véase en Ana P. De Quiroga (1995) en artículo “Reflexiones sobre Proceso Social, Subjetividad y Proceso
Grupal en los umbrales del Siglo XXI” en revista Actualidad Psicológica. Julio. Buenos Aires.
21
Véase en Fernando Fabris (2000) “El posmodernismo en Ciencias Psicosociales: análisis y crítica” en Temas de
Psicología Social N [Link], Buenos Aires.
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Por otra parte, coexiste en el grupo, un espacio para el desbordamiento de los
“procesos disipativos” 22 dando lugar a nuevas formas, produciendo significaciones,
rupturas de sentido, facilitando cimentar nuevas subjetividades y procurando elaborar y
construir ciudadanía.
Entonces, el grupo se constituye en una unidad de análisis y el modo posible de
intervención en otros colectivos 23.
¿Es posible construir ciudadanía desde la intervención grupal en el campo del Trabajo
Social?
Estos tiempos de lucha y protagonismo, de fragmentaciones, de movimientos
organizados y grupos espontáneos, de individualismos y espacios colectivos, de
acercamiento y de distanciamiento, en este campo lleno de contradicciones, hoy nos
compromete a los trabajadores sociales a pensar, significar y resignificar la intervención
y en este caso particular, la intervención grupal en el marco de los nuevos
acontecimientos sociales.
Sin embargo, ello no significa tener que romper con los marcos teóricos y
conceptuales y las estrategias de intervención sino construir nuevas formas o nuevos
sentidos de intervención que resignifiquen este escenario particular. Por lo tanto, es
fundamental complementar la estrategia en el campo de lo grupal24, pensarlo a partir de
la recuperación de la experiencia y significarlo apostando a los nuevos desafíos de
construcción de una ciudadanía plena en el marco de los espacios colectivos de respeto
a las diferencias.
De ahí que es importante advertir, incluir, proponer y protagonizar procesos de
construcción de ciudadanía apostando a categorías que constituyan un reto constante de
construcción y creatividad para el ejercicio de la profesión.
Entonces, hoy, es un desafío sostener el trabajo grupal, sostener la tensión que
genera entre lo singular y lo colectivo, problematizar los dilemas, trabajar las ideologías
y cultura impuestas por el modelo neoliberal que rompe con la posibilidad de la puesta
en práctica de los derechos de los ciudadanos en forma plena.
22
Del Cueto denomina procesos disipativos, lo azaroso, no lineal e impredecible del suceder grupal.
23
Del Cueto, A.M. (1999) “Grupos, Instituciones y Comunidades: coordinación e intervención” Lugar Editorial.
Buenos Aires.
24
Véase en Custo Esther (1994) en artículo “El Trabajo Social desde la particularidad del nivel de abordaje
grupal. Hacia una estrategia teórica – metodológica” publicado en revista Acto Social N8. Córdoba.
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En estos últimos tiempos, la categoría ciudadanía ha impactado con fuerza en los
distintos campos profesionales y en especial en la profesión de Trabajo Social. Hoy es un
tema que pone a la sociedad civil en alerta para construir alternativas para la recuperación de
sus derechos civiles, políticos y sociales en los diferentes espacios públicos y societales.
En estos momentos, es necesario ubicar la discusión en relación a la ciudadanía
tomando en cuenta las realidades vividas, la cultura, las estructuras políticas y de la sociedad
civil que promueve, limita, o distorsiona llevar a la práctica una ciudadanía plena.
Mas allá de los debates instalados nos interesa enfatizar que la ciudadanía hace
referencia a la pertenencia, participación, derechos, virtudes, responsabilidades de
índole civil, política y social, que regulan la pertenencia y la convivencia de los
individuos dentro de un Estado, y que constituyen una vía para dirimir los conflictos
políticos - sociales.
La ciudadanía es un proceso contradictorio, por lo tanto, su análisis no soporta
perspectivas lineales o evolucionistas, ni puede incluirse a procesos jurídicos, ya que el
proceso de constitución de la ciudadanía es básicamente social25.
Miramos a la ciudadanía como un proceso instituido y que se pone en práctica a través
de las actividades históricamente situadas. De ahí, la importancia que la ciudadanía se crea
por las actividades de gentes en situaciones particulares. Por tanto, las consideraciones en
torno a la ciudadanía no deben centrarse sólo en Estados y economías, sino que debería incluir
familia, comunidad y vida asociativa, esto es, sociedad civil y esferas públicas y políticas. La
noción de ciudadanía alude a una doble pertenencia, al ámbito estatal y societal.
Por otra parte la ciudadanía 26 como categoría puede ser considerada en torno a
tres dimensiones:
1.- La ciudadanía se identifica con los derechos civiles, políticos y sociales.
2.- La ciudadanía es pertenencia a la comunidad política, la cual se ha vinculado en
general a la nacionalidad y a la oportunidad de contribuir a la vida públi ca de la
comunidad.
3.- La ciudadanía es participación, en la que los derechos significan su ejercicio, y en la
que la pertenencia, es asimismo participación en la construcción de una identidad y de
un orden político democrático.
25
Procacci, G. (1999) “Ciudadanos pobres, la ciudadanía social y la crisis de los Estados de Bienestar”, en Ciudadanía:
justicia social, identidad y participación, editorial Siglo XXI, España.
26
Villavicencio, S. y Raggio, A.M. (1995) “Nuevas cuestiones en torno a la ciudadanía” en revista Sociedad N 7, Facultad
de Ciencias Sociales, UBA.
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La construcción de la estrategia de intervención grupal
En cuanto el proceso de construcción de la estrategia de intervención grupal
es posible incorporar la ciudadanía como categoría de análisis conformando parte del
campo de problemas que tiene como objeto de intervención. La puesta en práctica de la
misma supone que se puedan fortalecer los derechos, la pertenencia y la participación
real27 de los sujetos en la construcción de sus propios proyectos y alternativas.
Asimismo, consideramos importante que el reto que tenemos que afrontar en la
actualidad expone al Trabajador Social al desafío de conocer los posibles cambios producidos
en la subjetividad contemporánea de los sujetos sociales involucrados en relación con el
problema social que se constituye en objeto de intervención. No es una tarea fácil, ello
implica en primera instancia resignificar y reactualizar nuestras subjetividades en el marco de
los interrogantes que nos imponen las condiciones objetivas, es decir, económicas, políticas y
sociales por un lado, y por el otro nos involucra reconocer, comprometer y consolidar un
posicionamiento ético-político desde donde direccionar nuestra mirada e intervención en los
actuales escenarios sociales. Sin embargo, nos atrevemos de alguna manera a pensar que la
problemática de la subjetividad contemporánea, se constituye en un tema revelador y
significativo que debe estar presente en todo proceso de intervención social posibilitando la
construcción de nuevos sentidos en torno a la práctica profesional.
Por otra parte, es necesario contar con un capital teórico, metodológico e
instrumental que explique y oriente una línea de trabajo, de investigación e intervención.
Un método que apunte a generar las condiciones en las que surjan las contradicciones de
los sujetos en el que pueda permitir y permitirse el desorden, las dudas para luego
encontrar el orden y las certezas posibilitando el desarrollo de lo diferente que está en
todo proceso de aprendizaje.
Y en ese sentido la base que funda nuestros análisis es pensar al sujeto 28 como
constructor de su propia historia, de sus hechos y derechos.
27
El término de participación real hace referencia a las capacidades de incidencia en la toma de decisiones societales que
afectan a la vida cotidiana. La participación simbólica tiene dos connotaciones, al referirse a acciones que no se ejercen o
ejercen en grado minino una influencia a nivel institucional; la otra el generar en los individuos o grupos comprometidos la
ilusión de ejercer el poder inexistente. Sirvent, M.T. (1999) “Cultura popular y participación social”, Miño y Dávila
Editores, Buenos Aires - Madrid.
28
Definimos sujeto como “un ser común y potente que se forma en el proceso histórico. Ser común, porque esta compuesto
de las necesidades comunes de la producción y reproducción de la vida. Ser potente, puesto que rompe continuamente estas
necesidades para determinar innovación, para producir lo nuevo y el excedente de vida”. Stolkiner, A. (2001: 26)
“Subjetividad de época y prácticas en salud mental” en revista Actualidad Psicológica N 293, diciembre, Buenos Aires.
20
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En cuanto al grupo como unidad de análisis de los procesos sociales se debe
tener en cuenta:
Por un lado, con relación a la temática, hace referencia a discursos acerca de los
temas que surgen de las necesidades materiales y simbólicas de los grupos. Así
también de temas propuestos como ciudadanía, participación real, cooperación,
identificación 29, pertenencia, ejercicio de los derechos sociales, políticos y civiles.
Si la tarea explícita o temática es el aprendizaje de dichos temas se tendrá en cuenta
una tarea implícita para alcanzar una producción, recuperación de los saberes y
construcciones de relaciones colectivas.
Por el otro lado, en el plano de la dinámica, la interrelación de los sujetos señalará
el sentir que se moviliza en el grupo. Al mismo tiempo, ejerciendo y aprendiendo en
el grupo estas categorías que hacen a la construcción de los espacios colectivos. Sin
embargo, se requiere tener en cuenta un aspecto central que instituye un vínculo con
lo posible de construir en lo colectivo, el reconocimiento del otro; una mirada
diferente que se funda en valores compartidos y evidencian un ejercicio por intereses
comunes. Para llevar adelante esta pistas o líneas de trabajo, es conveniente la
puesta en escena de dispositivos grupales adecuados al contexto social grupal. En
todo caso la configuración de los procesos grupales son diferentes si trabajamos con
grupos pequeños o amplios 30.
Resulta importante señalar que nuestra profesión tiene la posibilidad de ofrecer y
generar un lugar, un espacio, una pertenencia, una identidad, una actividad deseable donde los
sujetos puedan pensar y pensarse, confrontar ideas, experiencias y propuestas, es decir, donde
den cuenta de algún intento colectivo como sujetos de derechos. Y todo intento es una
posibilidad y a su vez un desafío. Un desafío que algunas veces moviliza y desarrolla en
distintos sectores la construcción de proyectos alternativos y lazos solidarios, acciones
posibles, transformadoras y creativas, apostando a las utopías que sirven para caminar en este
presente porque como expresara Castel31 ofrece la posición para la acción.
29
Donda describe la identidad , en cuanto la comunidad se identifica como tal, en la asunción común de valores
compartidos; y el individuo se identifica afirmando su pertenencia a la comunidad de través de la adhesión de sus valores, y
de la elección de sus símbolos y en la asunción de una identidad colectiva en la cual dice reconocerse. Donda, M.C. (2001)
“Reconocimiento y desobediencia civil” en revista La Fuente N 20, septiembre-octubre, Córdoba.
30
Sobre este tema es importante tomar como referencia el trabajo escrito por Barone, L y Diaz, L. (2000) en su
artículo: “Grupo amplio: una mirada más sobre su dinámica” en Temas de Psicología Social. Ediciones Cinco.
Buenos Aires.
31
Castel distingue dos tipos de utopías: las que se esfuerzan por conectarse al presente, y las que construimos cuando le
damos prioridad al futuro por que ya no esperamos nada del presente. Sin embargo el presente es prioritario porque ofrece la
posición para la acción. Castel, R. (1998) “Centralidad del trabajo y cohesión social” en el libro Reproduciendo Realidad
(2002), editorial Topía, Buenos Aires.
21
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Por cierto que en esta sociedad contingente condicionada por las crisis y desafíos, allí
en el seno de los movimientos, los sujetos apuntan a no perder el último y más significativo
valor: la dignidad humana. Va en ello nuestra propuesta, apuesta y reflexiones como cierre de
este trabajo.
2.2 ACERCA DE LAS NECESIDADES SOCIALES
Por Lic. Alejandra Domínguez*
En el marco de las Ciencias Sociales, el hablar de las necesidades sociales adquiere la
complejidad de la que es parte la construcción y producción del conocimiento en las Ciencias
Sociales.
La concepción de las necesidades y en especial de las sociales, remite a una
construcción social, histórica, económica y política, que esta enmarcada en los contextos
sociales, políticos, económicos y culturales en el que se encuentra una persona o grupos de
personas, esta complejidad de factores y elementos hacen a la forma de definir, delimitar e
interpretar a las mismas así como su resolución.
Son los contextos, los entornos los que van delimitando, e interpretando y
configurando la definición de lo que son necesidades así como los modos de resolverlos o los
recursos necesarios para dar satisfacción.
En el proceso complejo al que se enfrentan los sujetos individuales y colectivos para el
reconocimiento y satisfacción de las necesidades, intervienen las representaciones sociales y
las relaciones sociales que cada individuo y/o grupo establece sobre lo que necesitan así como
los modos y satisfactores para resolverlos.
Es necesario destacar que el concepto de necesidades ha sido interpretado y definido
de diferentes maneras a lo largo de la historia de las Ciencias Sociales y de las teorías sociales
que se han construido, no todas las líneas teóricas e ideológicas la conciben desde lo descrito,
podríamos decir que “predominan dos grandes aproximaciones al tema de las necesidades:
una es aquella que emerge del seno del debate en torno a la relación entre individuo y
sociedad, y que sin interesarse específicamente por ellas, las ubica -generalmente en un
plano de igualdad con los deseos y motivos- como origen de la acción humana. Otra, mucho
más ligada a las nociones de la economía política clásica o en polémica con ella, se ocupa de
*
Lic. en Trabajo Social. Docente e Investigadora de la Escuela de Trabajo Social – UNC.
22
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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manera particularizada de las necesidades como parte del examen de los procesos de
producción y distribución de bienes y servicios, en sus elementos no sólo económicos, sino
filosóficos, políticos (morales) y antropológicos”32.
Desde estos posicionamientos, se han construido concepciones y modos de entender e
interpretar las necesidades en las Ciencias Sociales y en especial el Trabajo Social Para esta
profesión, cobra una dimensión especial el abordaje de las necesidades por que se constituye
en objeto de intervención.
Las miradas e interpretaciones en torno a las necesidades sociales, así como las formas
de intervención o de dar respuesta, han estado presente en términos de interrogantes o de
respuestas en el Trabajo Social, buscando, a través de la compresión de las mismas, dar
respuestas a las múltiples preguntas que surgen en el proceso de abordaje.
A lo largo del proceso de construcción social de la categoría de necesidades sociales
se ha conceptualizado en el campo de las Ciencias Sociales en términos de “necesidades
sociales”, “necesidades primarias o básicas”, “necesidades secundarias”, “necesidades
insatisfechas”, las “necesidades del hombre”, “necesidades naturales, biológicas” entre
otras, todas estas conceptualizaciones conllevan explicaciones, análisis, que hacen a los
posicionamientos teóricos de diferentes autores de la teoría social, a la vez que conforman en
respuestas parte de un objeto de abordaje en diferentes momentos del desarrollo de la
profesión33.
Para los/as trabajadores/as sociales, pensar en necesidades implica pensarlas como
disciplina que ha iniciado un camino de búsqueda y revisión del concepto, en el marco de que
el mismos conforma o forma parte del objeto de intervención de la profesión, y desde allí
adquiere significados, sentidos, como así también búsqueda de estrategias para su
intervención.
Las necesidades forman parte de lo que definimos objeto de intervención del Trabajo
Social según formulaciones teórico-prácticas que indagan acerca de que intervenimos, para
ello será necesario realizar un recorrido sobre autores del Trabajo Social que han desarrollado
al mismo tal como CELATS, Alwyn de Barros, 1981; Norberto Alayón; García Salord, 1991;
Margarita Rozas, 1994; Aquín, 1995, por mencionar algunos.
El análisis y el abordaje de las mismas, se encuentran en estrecha relación con las
relaciones sociales, las representaciones sociales, los deseos, y el espacio de la vida cotidiana,
32
González C, Nucci N, Crossetto R, Soldevila A, Ortolanis, E, “Necesidades y Satisfactores en el análisis del espacio
social familiar” Material Inédito 1999.
33
Se recomienda una lectura del “Necesidades y satisfactores en el análisis del espacio familiar” ya que nos describe
detenidamente fundamentos teóricos de las diferentes conceptualizaciones y los posicionamientos desde el Trabajo Social.
23
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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en el que se entrecruzan las carencias/necesidades y los recursos/satisfactores, al menos desde
la concepción de objeto que venimos desarrollando desde la cátedra en donde se inscribe este
análisis.
Desde el ejercicio de la profesión del Trabajo Social han convivido diversas miradas e
interpretaciones acerca de lo que son las necesidades, entre ellas están las denominadas
Necesidades Básicas Insatisfechas, que según algunos autores remiten a aquellas
manifestaciones materiales que evidencian la falta de acceso a cierto tipos de servicios tales
como vivienda, el agua potable, electricidad, educación, salud, entre otros.
No obstante el concepto entra en contradicción cuando pensamos: ¿qué es lo básico,
¿para quién? ¿quién determina lo que es básico? ¿la determinación de las necesidades la
hacen los propios sujetos? ¿son las mismas necesidades para todos y todas? ¿está determinado
por el momento histórico, por la economía, la cultura? ¿es el Estado el que determina porque
es quien debería atender a las necesidades?.
Como vemos, emergen valorizaciones subjetivas, que colocan en cuestión este tipo de
definición, y que varían según esté planteado por los sujetos y las posiciones de clase,
generación, género, cultura, de cada uno de ellos en relación a dimensiones que los atraviesan.
Esta mirada de lo que es la necesidad, nos convoca a pensar en la posibilidad de que
no debemos circunscribir a una lectura epistemológica de lo que es la necesidad, como
categoría sociológica, sino complementarlo con una lectura ligada a cómo se da en la
sociedad y en algunos individuos, con los que nos relacionamos a través de nuestra
intervención profesional.
Conceptualizaciones desde diferentes teorías sociales
El CELATS (Centro Estudios Latinoamericanos en Trabajo Social) define a las
necesidades como “un estado de carencia individual o colectivo, con respecto a los medios
necesarios o útiles a la existencia o desarrollo. La necesidad es social en la medida en que es
creada y modificada por la sociedad”34.
También las define como un conjunto restringido de condiciones, de carencias,
claramente identificadas y de validez universal inherente a la naturaleza del hombre y para
34
CELATS Centro Estudios Latino Americanos en Trabajo Social, “La practica del trabajador Social” Lima, 1983.
24
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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cuya resolución éste tiene potencialidades, tiene recursos propios para dar respuesta, recursos
individuales y también colectivos.
Los seres humanos poseen necesidades, pero en tanto es un ser con necesidades y
carencia también posee potencialidad. Las personas son recursos, un ser con un potencial a
desarrollar a los fines de dar respuesta a necesidades tanto materiales (vivienda, alimentación,
vestido, etc.) como no materiales (afecto, participación, comunicación, etc.). Este potencial se
desarrolla si lo pensamos en relación con otros hombres, relación que se establece a partir de
las mismas y de la necesidad –valga la redundancia- de dar respuesta y avanzar en su
resolución.
Manfred Max Neef35 nos plantea que las necesidades son invariantes, que lo que se
transforma o modifica son los satisfactores o recursos que satisfacen a las mismas, esos
recursos son los que transforman o cambian con el paso del tiempo, la cultura, los contextos.
Por otra parte, el autor nos plantea que “en la medida que las necesidades
comprometen, movilizan a las personas, son también potencialidad y más aún, pueden llegar
a ser recursos. La necesidad de participar es potencial de participación, tal como la
necesidad de afecto es potencial de afectividad”.
Maria Teresa Sirvent36 nos introduce en la diferenciación…“entre necesidades
objetivas y subjetivas; y presupone la determinación social de necesidades colectivas e
individuales: por necesidad subjetiva entiende un estado de carencia percibido como tal por
los individuos o grupos… por necesidades objetivas refiere a las carencias de los individuos
o grupos que pueden determinarse independientemente de la relación que de ellas tengan las
personas afectadas”, en este entrecruzamiento de lecturas emerge la relación entre
necesidades y representaciones sociales, ambos elementos presentes en nuestro objeto de
intervención.
No obstante desde esta lectura también surge como interrogante quién es el determina
las necesidades objetivas y subjetivas, que están evidentemente atravesadas por los
condicionantes objetivos y subjetivos de la cultura, el contexto, la economía, la historia.
Por otra parte, Agnes Heller37 plantea a la necesidad como “deseo consciente,
aspiración, intención dirigida en todo momento hacia cierto objeto y que motiva la acción
como tal”. Además agrega características de las mismas... “las necesidades son personales,
35
Max Neef, M., Elizalde, A., Hopenhayn, M. y colaboradores. “Desarrollo de la escala humana: una opción para el
futuro”. Cepaur/ Fundación Dag Hammarskjöld, Development Dialogue, Número especial 1986.
36
Sirvent Maria Teresa, “Cultura popular y participación social” pag 116, ed. Miño y Dávila Buenos Aires 1999.
37
Heller Agnes, Teoría de las Necesidades en Marx (1985). Ed. Península Barcelona. Pág. 85.
25
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sólo las personas aspiran, desean algo, o son sociales por que el objeto es proporcionado por
las necesidades de los hombres que viven en una determinada sociedad”.
Los seres humanos poseen necesidades que se transforman con el devenir del tiempo,
la historia y los satisfactores.
“El objeto mas elevado de la necesidad humana es el otro hombre. En otras palabras
en la medida en que el hombre como fin se ha convertido en el más elevado objeto de
necesidad para el otro hombre determina el grado de humanización de las necesidades
humanas”38. Las necesidades motorizan y movilizan a los hombres a relacionarse con el
mundo, con los otros hombres, con la naturaleza, ya sea para dar respuesta a necesidades
individuales como colectivas.
Las necesidades y sus satisfactores cambian a lo largo de la historia de la humanidad,
cambian según la cultura, el espacio y el tiempo, según sean estos hombres, mujeres, adultos
o niños/as. Es decir que las dimensiones, de género, generación, procedencia, edad, clase o
cultura están actuando como determinantes en la definición y resolución de necesidades.
Estas dimensiones están operando al momento de la definición de que es una
necesidad para quien, y como se resuelven o satisfacen, las mencionadas dimensiones
complejizan los análisis y las satisfacciones de las mismas.
La sociedad crea e intenta dar respuesta a las necesidades, existen múltiples formas de
dar respuesta, esto se vincula a cada una de las dimensiones que mencionábamos, que de una
forma u otra están presentes en las relaciones y representaciones sociales de los sujetos
involucrados en la satisfacción de las necesidades.
Las necesidades, expresadas en tantos deseos, aspiraciones nos abre la posibilidad de
ampliar hasta el infinito el abanico de las mismas, como así también sus recursos para dar
satisfacción. Recursos en tanto movilizan a la acción a cada individuo y también a un
colectivo de personas, en algunos casos los motoriza, los lleva a organizarse para dar
respuestas colectivas a las mismas.
La autora plantea una estructura de necesidades que podríamos decir que refiere a
necesidades necesarias que incluyen dentro de sí a las necesidades existenciales de
sobrevivencia, y necesidades necesarias propiamente dicha; por el otro, ubica a las
necesidades propiamente humanas y allí a las necesidades alienadas y no alienadas.
Esta clasificación de las necesidades es una muestra mas de las múltiples formas que
ha adquiridos para diferentes autores el desarrollo teórico de las mismas.
38
Heller Agner, op cit., pag. 34.
26
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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Los sentidos y significados que estos autores les dan a las necesidades son bien
diferentes y por momentos excluyentes. No obstante aún es un desafío el pensarlas y
construirles significados, desde ese lugar podremos avanzar en definir y perfilar nuestra
intervención de manera de contribuir al diseño de estrategias que faciliten y/o posibiliten el
acceso a recursos o satisfactores.
La diversidad de miradas, análisis y lecturas nos llevan a dejar abiertas las preguntas
acerca de ¿cuáles son las necesidades? ¿necesidades para quién? ¿cuándo? ¿dónde?, ¿quién
determina las necesidades? ¿quién determina las formas y maneras de satisfacerlas?
Preguntas que requieren de amplios análisis y miradas para poder avanzar en respuestas más
certeras que nos exige la intervención.
Según Pichon Rivière39, el hombre es un sujeto de necesidades que solo las satisface,
estableciendo relaciones sociales con otro u otros hombres, tratando de establecer una
relación dialéctica. Relación que se establece con el hombre mismo en su interior y en
relación con otros.
Es en las relaciones que los seres humanos establecemos con los otros en donde se
presenta la disputa, el poder por imponer las mismas como así también por las formas de dar
respuesta y satisfacción, será necesario analizar las necesidades en relación a los recursos y a
las relaciones sociales establecidas, en donde esta en juego el ejercicio del poder, de modo de
avanzar en la complejidad del análisis y de la realidad que favorezca nuestra intervención.
Así como son múltiples las formas de analizarlas y de dar respuesta, también lo son las
maneras en como esta sociedad determinan si existen o no, así como las formas en que
debemos intervenir sobre ellas, punto especialmente sensible para los trabajadores sociales, y
en especial para quienes son los/as encargados/as de realizar la definición de políticas
públicas, que en general se determinan o se fijan en función de la lectura que se realiza de las
necesidades de un grupo de personas o sujetos.
El reconocimiento de las necesidades, así como el encuentro de los satisfactores están
atravesados por los diversos y múltiples posicionamientos de los sujetos, en el que emergen
como obstáculos o condicionantes dadas por las desigualdades y asimetría según sea la
posición del sujeto en relación, a la clase, la edad, el género, entre otros.
En este punto es significativo el planteo que Nancy Fraser40 realiza en torno a las
políticas de interpretación de las necesidades: propone el análisis de los discursos de
39
Pichón Riviere, E. (1978) “El proceso Grupal: del psicoanálisis a la psicología social” editorial Nueva Visión. Buenos
Aires.
40
Fraser, Nancy. La lucha por las necesidades: esbozo de una teoría crítica socialista-feminista de la cultura política del
capitalismo tardío. Revista Debate Feminista. Año 2. vol.3. Marzo 1991. México.
27
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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interpretación de necesidades, por que considera significativo las maneras en como son leídas
e interpretadas las mismas, así como los sujetos que las hacen. El campo de la interpretación
de las necesidades se convierte en el espacio de disputa por el reconocimiento para el
establecimiento de lo que se considera necesidad en un momento y en un contexto
determinado, y que le otorga legitimidad.
“El discurso de las necesidades se presenta como un espacio de contienda, donde los
grupos con recursos discursivos (y no discursivos) desiguales compiten por establecer como
hegemónicas sus interpretaciones respectivas sobre lo que son las legitimas necesidades
sociales. Los grupos dominantes articulan sus interpretaciones con la intención de excluir,
desarmar, y/o cooptar las contra-interpretaciones”41.
En la construcción de los discursos sobre las necesidades, se expresan la luchas por el
reconocimiento de las mismas, y entran en disputa y tensión “la relación entre la demanda y
los derechos”. Aquí hay caminos aun por recorrer y construir en términos de discursos y
reconocimientos, en los que el ejercicio profesional, y desde el trabajo con grupos,
organizaciones y movimientos sociales, realizarán su aporte desde la práctica y la teoría de la
intervención.
A lo largo del proceso de reconocimiento e interpretación de las necesidades emergen
los puntos de tensión que pueden ser puntos de conflictos, que facilitan u obstaculizan su
satisfacción. Los puntos que entran en tensión se refieren al ejercicio del poder, lo
publico/privado, lo político, la organización, la participación, los derechos de las personas por
mencionar algunos. Estos aspectos unidos a las dimensiones clase, de genero, generación,
cultura operan en la política de definición de lo que se constituye en necesidad, así como en
los recursos necesarios y posibles para dar satisfacción a las mismas.
2.3 ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES: ¿Qué son? ¿Cómo se producen y
reproducen determinados sistemas de relaciones sociales?
Por Mgter. Esther Custo
Las relaciones sociales configuran con las necesidades y las representaciones sociales
en la vida cotidiana, el objeto de intervención en los espacios grupales. Así considerado, la
categoría “relaciones sociales” asume múltiples expresiones. Lo cual nos lleva, por lo tanto,
41
Fraser N. op. cit. Pág. 11
28
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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a la necesidad de investigar, conocer y entender sus particularidades, es decir, como son
vivenciadas por los sujetos sociales en la vida cotidiana, en sus experiencias concretas, en sus
discursos y en sus prácticas produciendo y construyendo determinadas subjetividades.
Una categoría fundamental para el análisis, reflexión e interpretación de las relaciones
sociales de los sujetos de la intervención en la vida cotidiana en los espacios grupales, es el
“de reproducción social que en la tradición marxista se refiere al modo como se producen y
reproducen las relaciones sociales en esta sociedad. En esta perspectiva la reproducción de
las relaciones sociales se entiende como la reproducción de la totalidad de la vida social, lo
que abarca no solo la reproducción de la vida material sino también la reproducción
espiritual de la sociedad y de las formas de conciencia social a través de las cuales el hombre
se posicionan en la vida social”42.
En este sentido, para poder explicar cómo son y cómo operan las relaciones sociales
en los espacios grupales en la vida cotidiana, es necesario tener en cuenta que las mismas se
instalan en una determinada sociedad, que se estructuran y configuran en un determinado
contexto social, en un momento histórico. Eso significa que este escenario social imprime de
determinados valores, actitudes y estilos de relación, que están interrelacionados en este
momento con la imposición de un sistema capitalista neoliberal que prioriza la lógica del
mercado en todas las áreas de la vida. Por lo tanto, estos modos de producción material y
simbólica establecen la organización social y las condiciones de producción. Asimismo, la
expansión capitalista viene golpeando a este contexto con grandes crisis que se reflejan en la
sociedad y que tiene el empleo y el subempleo sus más nítidas expresiones, deterioro de las
condiciones de vida en grandes segmentos de la población.
Como planteara en su libro, Marilda Iamamoto43, incorporando los aportes de Marx y
Engels, “que el primer acto histórico es la producción de medios que permitan la satisfacción
de esas necesidades, la producción de la propia vida material”. La autora expresa que los
hombres necesitan trabajar, precisan tener base para sobrevivir. “Aquella reproducción
implica la vida material, pero al trabajar los hombres establecen relaciones entre sí, por lo
tanto relaciones sociales. Cuando se habla de producción y reproducción de la vida social no
solo se hace referencia a la dimensión económica, sino a la reproducción de relaciones
sociales de individuos grupos y clases sociales. Relaciones sociales que involucran poder,
siendo relaciones de lucha y conflicto entre clases y sectores sociales, que tienen en el Estado
42
Yazbek, M. Carmelita. (2003) “El servicio social como especialización del trabajo colectivo” en el libro
Servicio Social Critico” Editora Cortez. Brasil. Pág. 38 y 39
43
Iamamoto M (2003) “El servicio social en la contemporaneidad. Trabajo y Formación profesional” Edit.
Cortez Sao Paulo. Brasil. Pág.40
29
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
una expresión condensada de la red de poder vigente en la sociedad...” “En esta tensión
entre producción de la desigualdad y producción de la rebeldía y de la resistencia, trabajan
los asistentes sociales...”44.
Así, podríamos decir que las relaciones de producción forman en su conjunto, las
relaciones sociales en un contexto social determinado y en un momento histórico,
constituyendo la matriz social de un sistema de relaciones sociales que se reproduce en una
sociedad en particular. Formas de relaciones que se inscriben en las instituciones y
organizaciones sociales. Por ejemplo, en la familia, en el campo de la cultura, la modalidad
de producir, la institución educativa, laboral, recreativa y otros. Este sentido es enfatizado por
Ana P. de Quiroga cuando señala que “éste sistema de relaciones sociales, sea cual fuere su
característica, tiende a garantizar su permanencia y desarrollo por la configuración de
sujetos aptos para sostener esas relaciones y perpetuarlas. Es decir sujetos, cuyas actitudes,
formas de sensibilidad, modelos de aprendizajes, métodos de pensamiento y acción sean
funcionales a ese sistema social”45.
Ahora bien, para una conceptualización de las relaciones sociales -además de tener en
cuenta todos lo aportes de los autores mencionados46- podemos definir las relaciones sociales
como un vínculo elemental, primario y social que se establece con la articulación de los
hombres entre si y un ámbito donde se manifiestan las necesidades de los sujetos sociales
y sus posibilidades de frustración o satisfacción.
Entendemos al vínculo desde la perspectiva de Pichon Rivière47, como una estructura
compleja que incluye un sujeto, un objeto, su mutua interrelación con procesos de
comunicación y aprendizaje.
Asimismo, es importante tener en cuenta que la estructuración de un vínculo es
dinámica y que se puede modificar y que se construye en un proceso de comunicación y
aprendizaje. En este sentido, poder comprender el vínculo y comprender al sujeto implica
“una comprensión de las múltiples implicancias que hay en la relación sujeto-contexto”48.
Otro aspecto importante a destacar es lo planteado por Ana de Quiroga, y sostenemos
con E. Pichon Rivière que “el sujeto humano es un ser de necesidades que sólo se satisfacen
socialmente en relaciones que lo determinan”49.
44
Iamamoto M. [Link]. Pág. 42
45
De Quiroga A. (1999) Matrices de aprendizaje. Ediciones Cinco. Buenos Aires Pág.38
46
Aquí se incorporan los aportes de autores como Pichon Rivière y Ana P. de Quiroga.
47
Pichon Rivière,E. (1978) El proceso Grupal. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires
48
Quiroga y Racedo J. (1988) “Critica de la vida cotidiana” Editorial Cinco. Buenos Aires. Pág. 10
49
A. Quiroga. A. [Link]. Pag. 24
30
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Algunos rasgos de las relaciones sociales en la contemporaneidad
Describir y explicar algunos rasgos de las relaciones sociales en la contemporaneidad
adquiere un carácter complejísimo, ya que estamos ligados a los otros por lazos fundantes,
que hace a la producción de bienes y a su distribución y de las que depende nuestra forma de
existencia. Así, “en estas relaciones cada uno de nosotros es factor activo, agente totalizador,
cada uno de nosotros esta vitalmente comprometido con esa producción y distribución y con
el sistema de representaciones de significaciones sociales que expresa esa estructura
productiva”50. En esta perspectiva las características que asumen las relaciones sociales
tienen que ver con la participación directa de los sujetos sociales para su reproducción o
transformación. Esto es, conocer las modalidades con las que los sujetos producen,
construyen, despliegan, sostienen, modifican esas relaciones, formas de organización, de
representación.
Además, como lo señalara, Sirvent “el estilo de relación consumista se caracteriza por
recepción pasiva sin modificación de los objetos y bienes a los que se está expuesto”
prevaleciendo –de este modo- determinadas formas de relaciones sociales.
Así, por ejemplo, en la contemporaneidad, los rasgos más sobresalientes que
observamos en los grupos y en las relaciones que establecen los sujetos adquieren un carácter
competitivo, individualista. En estos últimos tiempos ha operado la competencia -como forma
de relación- con un carácter de aniquilamiento al otro. Aniquilar al otro no importa cómo
(robo de producciones intelectuales, exclusiones, engaños, información distorsionada, etc.) la
más variadas e insospechados formas pueden aparecer e instalarse. Los discursos, los hechos,
las representaciones sociales y las prácticas sociales así lo justifican y legitiman.
Por otra parte, la desconfianza, la rivalidad, las disputas, la arbitrariedad, la pasividad,
la discriminación de género, de cultura, el autoritarismo, la violencia física y simbólica son
algunos de los modos de relación que predominan, en general, en este momento en una
sociedad caracterizada por la contradicciones, donde también coexisten movimientos sociales
que luchan por sus derechos. Es decir que estas relaciones sociales se producen y por los
sujetos concretos en una determinada época y en una sociedad particular, es decir en un
contexto económico, político y social donde se disputan diferentes proyectos societales. En
este sentido las relaciones sociales no fueron siempre de esta manera; hubo determinados
momentos históricos en nuestro país en que los valores como la solidaridad, la creatividad, la
50
Quiroga A. (1988) [Link]. Pág. 15
31
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
cooperación, el pensamiento crítico, el respecto por el otro, lo grupal, lo colectivo eran
valores y estilos de organización predominantes. Con ello queremos señalar que las relaciones
sociales pueden ser resignificadas y transformadas, -que no permanecen cristalizadas- en la
medida que en lo posible incorporamos la reflexión, el pensamiento y prácticas críticas en el
quehacer cotidiano.
Ahora bien, entendemos que las relaciones sociales van cambiando de acuerdo a los
contextos sociales, a las condiciones materiales y simbólicas que imponen la sociedad y a la
construcción de nuestra subjetividad. Subjetividad que se expresa a través de los discursos y
prácticas sociales, es decir en actitudes y estilos de relación. Sin embargo, las formas de
relación que se instituye con el mundo material y simbólico en el campo grupal e
institucional, desafía a los Trabajadores Sociales, desde una perspectiva del pensamiento
critico51, a intervenir profesionalmente para hacer frente a las posibilidades o
dificultades que los sujetos tienen para reflexionar acerca de los procesos singulares y
colectivos, construir relaciones sociales cooperantes y la generación de proyectos
alternativos.
2.4 ACERCA DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES
Por Lic. Claudia Bilavcik*
La estrategia teórica y metodológica de intervención grupal se construye a partir de
delimitar y definir el problema objeto de intervención de una necesidad social en una trama de
relaciones y representaciones sociales en un contexto social determinado.
El conocimiento de las necesidades sociales se constituye en un aspecto central del
objeto de intervención y la forma como se interpretan y analizan estas necesidades sociales, es
un factor importante que posibilitara establecer sobre el que actuar52.
51
Entendemos por pensamiento crítico un pensamiento autónomo, de combate, un pensamiento para la movilización que
posibilite ser esclarecedor de la cotidianidad, de entendimiento de la realidad de nuestros tiempos. En este sentido y a nuestro
entender es un pensamiento que va más allá, que instale la reflexión, la resistencia y el combate a la mediocridad, a la
pasividad, a la naturalización y a la complicidad del silencio. Un pensamiento que lleve a la movilización de los sujetos, sus
compromisos por un proyecto autónomo a la posibilidad de generar espacios colectivos para configurar, construir y
reinventar alternativas posibles. Concepto tomado del trabajo presentado por Esther Custo y Claudia Bilavcik al II Encuentro
Argentino y [Link] de la ponencia: El oficio de pensar. Reflexiones en torno a la formación contemporánea
de los Trabajadores Sociales. Los días 4 y 5 de julio del 2008 en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional
de Córdoba.
*
Lic. en Trabajo Social. Docente e investigadora de la Escuela de Trabajo Social – UNC.
52
Custo Esther “Fundamentos Teóricos y metodológicos del Trabajo Social”. Apuntes de cátedra Teoría, Espacios y
Estrategias de Intervención I.
32
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Las representaciones sociales ocupan un lugar central en la vida cotidiana porque se
trata de un conocimiento socialmente elaborado y compartido que como lo plantea María
Teresa Sirvent puede definirse como “…un conjunto de conceptos, percepciones,
significados y actitudes que los individuos de un grupo comparten en relación a ellos
mismos y a los fenómenos del mundo circundante”53.
María Teresa Sirvent retoma la clasificación realizada por Serge Moscovici54 en
relación con la función que cumplen las representaciones sociales. Por un lado posibilita al
individuo a orientarse en el mundo material y social y por otro lado, teniendo en cuenta que
provee códigos de intercambio, posibilita a los individuos de un grupo comunicarse entre sí.
El concepto de representaciones, conjuntamente con el de necesidades, es visto en el
marco de una red de fenómenos que orientan a los individuos a elegir los objetos de su vida
cotidiana. Así, las representaciones sociales condicionan el reconocimiento colectivo de las
necesidades y orientan la búsqueda de satisfactores55.
La teoría de las representaciones sociales es la base para entender como los sujetos
interpretan su realidad y le dan un significado. Se ocupa del conocimiento del sentido común
y de todo aquello que lo influye, determina y se constituye a partir de las experiencias propias
y de la interacción que se establece con otras56.
El modelo teórico de las representaciones sociales surge de los estudios de Serge
Moscovici (1961) y posteriormente su discípula Denise Jodelet (1986), son quienes intentan
desarrollar una teoría que explique el conocimiento del sentido común, sus determinaciones,
origen, dinámica y las influencias que lo nutren.
La representación de Moscovici es un proceso en el cual los individuos juegan un
papel activo y creador de sentido. Para este autor, las representaciones se originan o emergen
en la dialéctica que se establece entre las interacciones cotidianas de los sujetos, su universo
de experiencias previas y las condiciones del entorno y “sirven para orientarse en el contexto
social y material, para dominarlo.” (Moscovici, 1979: 18).
Denise Jodelet, una de las voces más reconocidas dentro del campo de las
representaciones, refiere que: “toda representación es representación de algo y de alguien”
(1986: 475).
53
Sirvent Maria Teresa “Cultura popular y participación social. Una investigación en el barrio de Mataderos” (Buenos
Aires)” Ed. Miño y Davila. Bs As. 1999
54
Psicólogo Social francés.
55
Sirvent Maria Teresa, “Cultura popular y participación social”.Cap. Necesidades y Representaciones Sociales. Miño
Avila Editores. Bs As. 1999.
56
Noe, Vega, Ruiz. Las representaciones sociales de la salud. Carrera de Trabajo Social. Facultad de Filosofía y Letras.
Universidad Nacional de Tucumán.
33
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
El carácter social de las representaciones está dado, entre otras cosas, porque ellas
permiten la producción de ciertos procesos humanos siendo además el resultado de esos
mismos procesos. Las representaciones son sociales porque son inseparables de los grupos y
de los objetos de referencia. “Lo social interviene ahí de varias maneras: a través del
contexto concreto en que se sitúan los individuos y los grupos; a través de la comunicación
que se establece entre ellos; a través de los marcos de aprehensión que proporciona su
bagaje cultural; a través de los códigos, valores e ideologías relacionados con las posiciones
y pertenencias sociales específicas” (Jodelet, 1986: 473).
Las representaciones no son genéricas, es decir, no existen independientemente ni de
las personas ni de los objetos a los que se vinculan. “La noción de representación social nos
sitúa en el punto donde se intersectan lo psicológico y lo social. Antes que nada concierne a
la manera en que nosotros, sujetos sociales, aprehendemos los acontecimientos de la vida
diaria, las características de nuestro ambiente, las informaciones que en él circulan, a las
personas de nuestro entorno próximo o lejano.
En pocas palabras, el conocimiento «espontáneo», «ingenuo» que tanto interesa en la
actualidad a las ciencias sociales, ese que habitualmente se denomina conocimiento de
sentido común, o bien pensamiento natural, por oposición al pensamiento científico. Este
conocimiento se constituye a partir de nuestras experiencias, pero también de las
informaciones, conocimientos, y modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos a
través de la tradición, la educación y la comunicación social. De este modo, este
conocimiento es, en muchos aspectos, un conocimiento socialmente elaborado y compartido.
[…] En otros términos, se trata [además] de un conocimiento práctico” (Jodelet, 1986: 473).
Las representaciones son una forma de pensamiento natural informal, un tipo de saber
empírico, que además se articula al interior de los grupos con una utilidad práctica, en esencia
como una guía para la acción social de los sujetos, es decir, como un saber finalizado.
La teoría de las representaciones ve al sujeto cual portador de la praxis social y de la
transformación del mundo tanto a nivel individual como grupal y societal. “Mientras que la
ciencia trata de construir un mapa de las fuerzas, objetos y eventos que no se ven afectados
por nuestros deseos y por nuestra conciencia; las representaciones sociales estimulan y
modelan nuestra conciencia colectiva, explicando eventos y cosas de forma que sean
accesibles a cada uno de nosotros” (Moscovici en Banchs, 1984: 8).
Las representaciones hacen posible que lo nuevo no resulte tan extraño y permiten que
el individuo se desenvuelva mejor en sociedad. En ese sentido, una representación social tiene
34
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
en primer lugar un valor práctico intrínseco que se evidencia en la interacción de los sujetos
con el objeto57.
Antecedentes históricos e influencias teóricas58:
La teoría de las representaciones sociales es la base para entender como los sujetos
interpretan su realidad y le dan un significado. Se ocupa del conocimiento del sentido común
y de todo aquello que lo influye, determina y se constituye a partir de las experiencias propias
y de la interacción que se establece con otras59.
Moscovici propuso el concepto en 1961, y desde entonces se ha pasado a un desarrollo
de la teoría que ha permeado las Ciencias Sociales porque constituye una nueva unidad de
enfoque que unifica e integra lo individual y lo colectivo, lo simbólico y lo social; el
pensamiento y la acción60.
Moscovici (1989) identifica cuatro influencias teóricas que lo indujeron a plantearse la
teoría de las Representaciones Sociales:
Emile Durkheim y su concepto de representaciones colectivas, que se imponen a las
personas con una fuerza constrictiva, la misma objetividad que las cosas naturales, en sus
postulados se observa la influencia del positivismo y es precisamente el determinismo
sociológico de Durkheim, uno de los desacuerdos fundamentales de Moscovici.
Según Moscovici, “la sociedad no es algo que se impone desde fuera al individuo, los
hechos sociales no determinan las representaciones como una fuerza externa (social) que
hace impacto sobre los individuos que la componen. La sociedad, los individuos y las
representaciones son construcciones sociales”.
Lucien Lévy-Bruhl y su estudio sobre los mitos o formas de pensamiento en
sociedades primitivas, que hasta el momento eran atribuidas a limitaciones e incapacidad de
razonar de las personas. Levy-Bruhl revierte esta posición al considerar que no son los actos y
pensamientos atomizados, sino el conjunto de creencias y de ideas que tienen una coherencia
propia (cfr. Moscovici, 1989) y abandona la oposición de mecanismos psicológicos y lógicos
57
Crosseto, Bilavcik “Las familias de la pobreza en la intersección entre el Estado y las políticas asistenciales.
Representaciones y prácticas configuradas en esta relación” IIIº Foro de Investigación e intervención social. Escuela de
Trabajo Social y Escuela de Ciencias de la Información –ISBN 978-950-33-0680-2 CDD 361.3 Universidad Nacional de
Córdoba noviembre, 2008
58
Proyecto de Investigación: “Las familias en el campo de las políticas asistenciales: representaciones y prácticas
configuradas en esta relación” Directora: Mter Nucci , Crosetto, Ortolanis, Soldevila, Bermudez, Miani, Bilavcik,
Machinandiarena, Cocca Jaimovich, Barros, Tassi. Aprobado por Res. Secyt 069/08, res. vicerrectoral 2074
59
Noe, Vega, Ruiz. Las representaciones sociales de la salud. Carrera de Trabajo Social. Facultad de Filosofía y Letras.
Universidad Nacional de Tucumán
60
Araya Umaña Sandra “Las representaciones sociales. Ejes teóricos para su discusión” FLACSO. Cuaderno de Ciencias
Sociales 127.
35
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
en los dos tipos de sociedades, la primitiva que se orienta hacia lo sobrenatural y la civilizada
sobre ejercicios de la inteligencia y la reflexión. Esto permitió a Moscovici “focalizar la
atención en las estructuras intelectuales y afectivas de las representaciones”.
Jean Piaget, la importancia del lenguaje en los procesos de construcción de la
inteligencia son los aportes que en particular rescata Moscovici de la teoría piagetiana.
Sigmund Freud, la teoría de las Representaciones Sociales no se ocupa del
inconsciente, el análisis de Freud del ser humano como ser social fue lo que ejerció gran
influencia. Se destacan estos aportes, cuando Moscovici adjetiviza la representación como
social está remitiendo a un elemento básico de su teoría: toda representación social contribuye
al proceso de formación de las conductas y de orientación de las comunicaciones sociales.
También ejercieron su influencia: Fritz Heider, la concepción “heideriana”, en
particular en su planteamiento de que las representaciones sociales, implican un pensamiento
social cuyo valor está fundado en la vida cotidiana de los sujetos sociales. Esto guarda
cercanía con las posturas del interaccionismo simbólico y con los enfoque de investigación
cualitativos que fueron apoyo teórico en la propuesta de Moscovici.
El trabajo de Berger y Luckman aporta elementos a la propuesta de Moscovici,
(Elejabarrieta, 1991: 259), las aproximaciones al conocimiento cotidiano, considerando
seriamente el carácter productor más que reproductor de los significados de la vida social es
un elemento visible en la teoría.61
¿Qué son las representaciones sociales?
Moscovici explicó en una ocasión: “si bien es fácil captar la realidad de las
representaciones sociales, no es nada fácil captar el concepto” (En Ibáñez, 1988: 32).
Este concepto aparece por primera vez en la obra de Moscovici (1961) donde refiere:
Que es una modalidad particular de conocimiento cuya función es la elaboración de
comportamientos y la comunicación entre individuos.
Son sistemas de valores, nociones y prácticas que proporcionan a los individuos los
medios para orientarse en el contexto social y material para dominarlo.
Es una organización de imágenes y lenguaje.
Toda Representación Social esta compuesta de figuras y expresiones socializadas.
61
Araya Umaña Sandra “Las representaciones sociales. Ejes teóricos para su discusión” FLACSO. Cuaderno de Ciencias
Sociales 127.
36
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Las Representaciones Sociales hablan, muestran, comunican, producen determinados
conocimientos.
Años más tarde el propio autor afirmaba:
Representaciones Sociales es un conjunto de conceptos, enunciados y explicaciones
originadas en la vida diaria en el curso de las comunicaciones interindividuales.
Versión contemporánea del sentido común.
Constructos cognitivos compartidos en la interacción cotidiana que proveen a los
individuos de un entendimiento de sentido común, ligados a una forma especial de
adquirir y comunicar el conocimiento, una forma que crea realidades y sentido común.
¿Cuáles son las fuentes de las Representaciones Sociales?
Las Representaciones Sociales surgen de diversas fuentes, las mismas se van
conformando de:
La experiencia acumulada por la humanidad, a lo largo de la historia y cultura, con las
particularidades de cada contexto socio y económico.
Las tradiciones, creencias, normas, valores que llegan al hombre a través de la memoria
colectiva y se trasmite a través del lenguaje.
La comunicación en sus diversas formas, medios de comunicación masiva e
interpersonales.
Y además de todo aquello relacionado con el contexto, con las instituciones, los grupos, la
inserción social del sujeto.
¿Por qué las Representaciones son Sociales?
Las Representaciones son Sociales por los siguientes criterios:
De orden cuantitativo: por grado de extensión que alcanzan en una colectividad.
De orden productivo: por que son expresión de una organización social.
Y de carácter funcional: por el papel que tienen en la formación y orientación de
conducta y comunicaciones.
¿Como se estructuran?
Las Representaciones Sociales se estructuran alrededor de tres componentes:
37
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
1. Actitud hacia el objeto
2. Información sobre el objeto
3. Campo de representación donde se organiza
La Actitud: Es el elemento afectivo de la representación social. Es la disposición más
o menos favorable que tiene una persona hacia el objeto. Orienta el comportamiento hacia el
objeto de la representación social. Implica como se actúa.
La Información: son los conocimientos que se posee en torno al objeto de la
representación social. Incide la pertenencia grupal y la inserción social. Implica que se sabe.
El Campo de Representación: Es el orden que toman los contenidos
representacionales que se organizan en una estructura funcional determinada. Conjunto de
actitudes, opiniones, creencias, vivencias y valores presente en una misma representación. El
campo es construido por el investigador. Implica que se cree o como se interpreta.
¿Cuáles son los procesos de conformación de representaciones sociales?
El primer momento lo constituye la objetivación, proceso por el cual llevamos a
imágenes concretas aquellos conceptos que aparecen de manera abstracta. Comprende tres
fases:
Construcción selectiva: proceso por el cual diferentes grupos sociales y sujetos se
apropian de una manera particular de las informaciones y saberes sobre un objeto.
Esquematización estructurante: una vez seleccionada la información se organiza
internamente para conformar una imagen del objeto representado de manera coherente
y fácil expresión. Formación del núcleo central.
Naturalización: el núcleo adquiere estatus ontológico.
El segundo momento es el anclaje, el cual es el mecanismo que permite afrontar las
innovaciones. Moscovici refiere que “...es el mecanismo que permite afrontar las
innovaciones o la toma de contacto con los objetos que no son familiares. Utilizamos las
categorías que nos son ya conocidas para interpretar y dar sentido a los nuevos objetos que
aparecen en el campo social” (Moscovici, 1976, Citado por Ibáñez T. 1998, p.50).
Para nosotros, el proceso de anclaje sería la integración al pensamiento de una nueva
información sobre un objeto, la cual aparece con un significado específico ante nuestros
esquemas antiguos y a la que se le atribuye una funcionalidad y un papel regulador en la
interacción grupal.
38
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Funciones de las Representaciones Sociales:
Así como mencionáramos al principio del texto, las Representaciones Sociales
cumplen las siguientes funciones de:
Conocimiento: ya que permiten comprender y explicar la realidad.
Identitaria: porque participan en la definición de la identidad y especificad de los grupos.
Orientación: dado que guían comportamientos y prácticas.
Justificatoria: porque justifican un comportamiento o toma de posición, explicación de
acciones o conductas.
¿Como se estudian las Representaciones Sociales?
Estudiar la teoría de las Representaciones Sociales es una tarea ardua y compleja. La
elección de la metodología está vinculada con los supuestos epistemológicos y ontológicos de
la investigación y del investigador.
Una de las vías para acceder a su conocimiento se halla en el campo de la
comunicación y la interpretación, donde adquiere relevancia la importancia del lenguaje,
pues es mediante el discurso de los sujetos que conoceremos el objeto de nuestro estudio.
Por ello consideramos que a través de técnicas como la “entrevista en profundidad” es
que podremos tener acceso a dicho material discursivo62.
Es preciso establecer con suficiente rigor y precisión cuál es el contenido concreto de
la representación de tal forma que nos permita estudiar su dinámica interna, en tanto
modalidad del pensamiento social. Se hace necesario para ello recurrir a técnicas que
permitan conocer el esquema figurativo, el campo de representación, las actitudes y el
conjunto de informaciones que componen esta categoría, y que permiten atestiguar la
presencia de una representación social debido al grado de estructuración de estos elementos.
Ahora bien, en síntesis podemos decir que el conocimiento de las representaciones sociales,
expresadas en nociones y practicas de los sujetos sociales, posibilita el discernimiento de las
necesidades sociales y como son significadas, por dichos sujetos en determinada trama de
62
Crosseto, Bilavcik “Las familias en la intersección del Estado y las políticas asistenciales. Representaciones y prácticas
configuradas en esta relación” IIIº Foro de Investigación e intervención social. Escuela de Trabajo Social y Escuela de
Ciencias de la Información ISBN 978-950-33-0680-2 CDD 361.3 Universidad Nacional de Córdoba, noviembre, 2008.
39
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
relaciones sociales y así concretar estrategias profesionales, en función del objeto de
intervención.
2.5 TRABAJO SOCIAL Y VIDA COTIDIANA
Por Mgter Gabriela Pinotti* y Lic. Ana Paola Machinandiarena**
En este apartado se pretende desarrollar la importancia del concepto de “Vida
Cotidiana” para el Trabajo Social por un lado y realizar una aproximación teórica del mismo
por el otro. Anteriormente se ha sostenido que las relaciones sociales configuran con las
necesidades y las representaciones sociales en la vida cotidiana, el objeto de intervención en
los espacios grupales.
La vida cotidiana, siguiendo a Margaritas Rozas63, “expresa la trama social, en la
cual los sujetos articulan su existencia, con relación a la lucha por la satisfacción de sus
necesidades”. Aparece como un escenario que permite resignificar el campo problemático del
Trabajo Social, un escenario en el cual es posible descifrar los elementos constitutivos del
objeto de intervención en general y en la particularidad de los espacios grupales. Desde esta
perspectiva, la autora plantea entender la construcción del campo problemático (objeto de
intervención), como un conjunto de dimensiones que se entrecruzan para comprender,
interpretar y orientar pertinentemente la intervención profesional.
Para el trabajador social, es importante entender -desde una lectura critica y fundada
teóricamente- los procesos particulares en el que desarrollan su existencia los sujetos sociales;
para lo cual la teoría de la vida cotidiana se constituye en herramienta analítica significativa.
Diferentes miradas sobre la Vida Cotidiana
A los fines de desarrollar conceptualmente la teoría de la vida cotidiana, se comenzará
por tomar algunos aspectos de la producción teórica de Agnes Heller, -lo que se ubicaría en
un enfoque de tipo socio-antropológico filosófico-, quien define a la vida cotidiana como el
conjunto de las actividades que caracterizan la reproducción de los hombres particulares, los
cuales a su vez, crean la posibilidad de la reproducción social. A su vez plantea que “la vida
*
Mgter en Ciencias Sociales, Docente Adjunta e Investigadora de la Escuela de Trabajo Social - UNC
**
Lic. en Trabajo Social, Docente e Investigadora de la Escuela de Trabajo Social – UNC.
63
Rozas, Margarita “Una perspectiva teórica-metodológica de la intervención en Trabajo Social”. Espacio, Bs. As. Año
1998.
40
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
cotidiana es la vida de todo hombre. La vive cada cual sin excepción alguna, cualquiera que
sea el lugar que le asigne la división del trabajo intelectual y físico”… “La vida cotidiana es
la vida del hombre entero, o sea: el hombre participa en la vida cotidiana con todos los
aspectos de su individualidad, de su personalidad. En ella se “ponen en obra” todos sus
sentidos, todas sus capacidades intelectuales, sus habilidades manipulativas, sus
sentimientos, pasiones, ideas, ideologías. La circunstancia de que todas sus capacidades se
ponen en obra determina también, como es natural, el que ninguna de ellas pueda actuarse
con toda su intensidad. El hombre de la cotidianidad es activo y goza, obra y recibe, es
afectivo y racional, pero no tiene ni tiempo ni posibilidad de absorberse enteramente en
ninguno de esos aspectos para poder apurarlo según toda su intensidad”64.
En el esquema conceptual65 de Heller se plantea que el hombre en la vida cotidiana
aprende grupalmente (en la familia, en la escuela, etc.) a adquirir dominio de las cosas, siendo
los grupos –cara a cara o copresenciales- los que trasmiten al individuo costumbres, normas y
la manera de moverse en la sociedad, es decir que los hombres en grupo aprenden los
elementos de la cotidianidad. El hombre cuando nace lo hace inserto en su cotidianidad, y
cuando llega a su madurez (a través de la socialización), lo hace con todas las habilidades
imprescindibles para la vida cotidiana en una determinada sociedad; esto es un adulto con
capacidad para vivir por sí mismo su cotidianidad.
A partir de una lectura analítica (puede haber otras posibles) del texto “Historia y Vida
Cotidiana”66 pueden señalarse en forma esquemática las siguientes características de la vida
cotidiana:
La vida cotidiana es heterogénea, son parte de ella la organización del trabajo y de la
vida privada, las distracciones, el descanso. Pero al mismo tiempo es jerárquica, es decir
que las actividades cotidianas se organizan en torno a diferentes prioridades (por ejemplo:
el trabajo, la vida social, etc.), lo cual no es inmutable sino que se modifica según las
distintas estructuras económico- sociales.
La espontaneidad, aparece como la característica dominante, aunque no toda actividad es
espontánea al mismo nivel ni una misma actividad es espontánea en forma idéntica en
diferentes situaciones; pero lo que es claro es que la espontaneidad es la tendencia de toda
actividad cotidiana. Cuestiones presentes en la cotidianidad como el ritmo fijo, la
64
Heller, Agnes “Historia y Vida Cotidiana” aportaciones a la sociología socialista. Colección Enlace. Grijalbo México -
[Link].
65
Correa Ana y otros. (2003). "Notas para una Psicología Social… como crítica a la vida cotidiana”. Editorial Brujas,
Córdoba.
66
Heller, Agnes. Ob. Cit. pag. 58.
41
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Mgter. Esther Custo (coordinadora)
repetición, la regularidad no son contradictorias a la espontaneidad sino por el contrario lo
uno implica lo otro.
Otra característica tiene que ver con que en la base de cómo se actúa en la vida cotidiana
se encuentra la probabilidad. Esto significa, por un lado, que no es posible calcular con
exactitud o con seguridad científica la consecuencia posible de una acción; y por otro, que
tampoco habría tiempo para hacerlo en la multiplicidad de las actividades cotidianas.
Entonces se actúa en función de que es probable que suceda lo esperado, y esto se asocia a
otra característica que es la del economicismo. En la medida que actuamos, al prever el
resultado de nuestras acciones, evitamos desarrollar “por primera vez” y en forma
exhaustiva cada paso de las mismas. No avanzamos sobre cada una de las opciones que se
nos pueden presentar ante determinado objetivo; “ahorramos” en acciones, “ahorramos”
en opciones, porque de ante mano actuamos en función de lo probable.
Otro elemento característico presente en el actuar cotidiano es el pensamiento cotidiano,
el cual se orienta a la realización de actividades cotidianas y por ello se puede hablar de
unidad inmediata del pensamiento y la acción en la cotidianidad. Esta unidad implica la
inexistencia de una diferencia entre “acierto” y “verdad” en la cotidianidad: lo acertado es
sin más “verdadero”. Así aparece otra característica, la del pragmatismo, dado que la
actitud de la vida cotidiana es absolutamente pragmática. Este rasgo de pragmatismo va
acompañado en cada una de nuestras actividades cotidianas por alguna fe o confianza,
hablando de fe (o creencia) y confianza globalmente.
Continuando con el análisis del pensamiento cotidiano se encuentra en el mismo la
ultrageneralización (o también puede ser nominada como generalización excesiva), la
cual se presenta como otra característica de la cotidianidad. Así como ejemplo de
ultrageneralización se mencionan los prejuicios o juicios provisionales. Estos son
necesarios dado que siempre se reacciona frente a situaciones y problemas singulares,
pero para poder reaccionar hay que subsumir lo singular rápidamente, bajo alguna
generalidad recurriendo a distintas formas de ultrageneralización. Algunas de estas formas
son:
a) la analogía. A través de ella funciona el conocimiento cotidiano, sin ella no sería
posible que el hombre se orientara, se tiende a clasificar a los otros en un tipo de lo ya
conocido, sólo después en la práctica se puede disolver esa analogía y conocer el
fenómeno singular -en este caso el hombre del que se trate. El juicio provisional analógico
es inevitable y está expuesto al peligro de la cristalización. Mientras que al comienzo es
útil a los fines de reaccionar rápidamente ante una situación particular, si se sostiene
42
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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cuando ya cumplió su función, es un error en cuanto no permite la atención a ningún
hecho posterior que contradiga abiertamente el propio juicio provisional. Heller67 alerta
diciendo “podemos quedar sometidos al poder de nuestras propias tipificaciones, de
nuestros prejuicios”.
b) los precedentes, son otra forma de ultrageneralización con los que sucede algo parecido
a la analogía, pero el precedente tiene más importancia para el conocimiento de la
situación que de las personas, es útil para el propio comportamiento en tanto otros
actuaron en esta situación de tal o cual manera. De todos modos también alerta la autora
diciendo que puede producir efectos negativos y ser destructivo si la percepción del
precedente impide captar lo nuevo, irrepetible y único de una situación.
c) la imitación, en la vida cotidiana se procede imitando a otros, ni el trabajo ni la vida
social sería posible sin mimesis. Crecemos, aprendemos, construimos nuestras matrices de
aprendizaje a partir de la imitación de otros: nuestros mayores, nuestros padres, los
maestros, los pares, entre otros… Ahora bien, ¿es posible un campo de libertad individual
dentro de la mimesis? ¿es posible deponer las costumbres miméticas y configurar nuevas
formas de actuar en la vida cotidiana? La adolescencia, en este sentido y a modo de
ejemplo, se convierte en un período de crítica a las acciones que aprendimos (por
imitación) de nuestros padres; sin embargo, las huellas de esta primera socialización
quedan marcadas en nuestro cuerpo y nos posibilitan de alguna manera actuar en
sociedad. La crítica y la configuración de nuevas prácticas es posible en la medida que
existe la posibilidad primaria de la imitación.
Por último, es importante señalar que todas la características mencionadas respecto del
comportamiento y el pensamiento en la vida cotidiana, tiene en común el ser necesarias para
que el hombre sea capaz de vivir en la cotidianidad.
Aportes desde la Psicología Social
La teoría de la Vida Cotidiana también ha sido desarrollada y trabajada desde un
enfoque que puede nominarse como “psicosocial” en el que ubicamos como principales
autores a Ana Quiroga y Pichon Riviere68, se recuperan los aportes de estos en la temática.
A partir de la pregunta de qué se entiende por vida cotidiana, en primera instancia se
puede definir la cotidianidad como el espacio y el tiempo en que se manifiestan, en forma
67
Heller, A. Ob. Cit. Pág. 62
68
Quiroga, Ana y Pichon Rivière; “Vida cotidiana” Ed. Nueva Visión.
43
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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inmediata y directa las relaciones que los hombres establecen entre sí y con la naturaleza
configurándose así sus condiciones concretas de existencia69. Entonces como primer
elemento de la cotidianidad es la idea de espacio y tiempo, esto es que no hay una vida
cotidiana igual, en los distintos contextos históricos, sino que la misma está situada en un
momento de la historia de la humanidad, es parte de una época. Así, la vida cotidiana expresa
las complejas relaciones sociales que regulan la vida de los hombres en una época histórica
determinada. Es más, se afirma que a cada época histórica y a cada organización social le
corresponde un tipo de vida cotidiana, puesto que varían el tipo de relaciones sociales con la
naturaleza y los otros hombres.
Un segundo elemento, y no por ello menos importante que el anterior sino por el
contrario estrechamente ligado al tiempo y al espacio, es la idea de manifestación inmediata y
directa. Esto es que la vida cotidiana es el presente, es la realidad vivida en el aquí y el ahora.
La misma se organiza alrededor de la experiencia, de la acción del aquí de mi cuerpo y del
ahora de mi presente. Esta última expresión que plantea A. Quiroga se encuentra también en
la obra de Berger y Luckman (1968) (pertenecientes al interaccionismo simbólico); quienes a
su vez señalan que el “…aquí y el ahora es el foco de la atención que presto a la realidad de
la vida cotidiana”70.
Ahora bien continuando en el desarrollo conceptual sobre vida cotidiana de A.
Quiroga y P. Rivière, se afirma que la misma se manifiesta como un conjunto multitudinario
de hechos, de actos, objetos, relaciones y actividades que se presenta en forma dramática.
Esta expresión alude a que la vida cotidiana se muestra en movimiento; es más, la vida
cotidiana es mundo-en-movimiento. Esta idea del movimiento se puede conectar con una
concepción de una realidad que se construye y se modifica. A su vez, la vida cotidiana es
también la forma de desenvolvimiento que adquiere día a día la historia individual, y en este
proceso implica la reiteración de acciones vitales (comer, vestirse, descansar, etc.) en una
distribución diaria del tiempo. Además este mundo si bien está anclado en el acontecer de la
historia individual, un mundo subjetivo; no significa que sea aislado por el contrario es a la
vez un mundo intersubjetivo, social, compartido. Este aspecto de que la vida cotidiana existe
en la medida en que interactúo con otros, es también señalado por Berger y Luckmann de la
siguiente manera “la realidad de la vida cotidiana se me presenta además como un mundo
intersubjetivo, un mundo que comparto con otros. Esta intersubjetividad establece una
marcada diferencia entre vida cotidiana y otras realidades de las que tengo conciencia. Estoy
69
Quiroga Ana. Crítica a la vida cotidiana. Editorial Cinco. Buenos Aires, 1988.
70
Berger y Luckmann “La construcción social de la realidad” Ed. Amorrortu. [Link]. Pág. 39.
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sólo en el mundo de mis sueños, pero se que el mundo de la vida cotidiana es tan real para
los otros como para mí. En realidad no puedo existir en la vida cotidiana sin interactuar y
comunicarme continuamente con otros…Y lo que es de suma importancia, sé que hay una
correspondencia continua entre mis significados y sus significados en este mundo, que
compartimos un sentido común de la realidad de éste. La actitud natural es la actitud de la
conciencia del sentido común a muchos hombres. El conocimiento del sentido común es el
que comparto con otros en las rutinas normales y auto evidentes de la vida cotidiana”71.
La vida cotidiana también puede ser caracterizada según Ana P. de Quiroga como un
modo de organización material y social de la experiencia humana en un contexto histórico
social determinado por ejemplo en el esclavismo, en el feudalismo, en el capitalismo, etc.
Además, la autora se pregunta qué subyace a la vida cotidiana y responde “subyacen las
relaciones que los hombres guardan con sus necesidades en cada organización social.
Subyace el modo de reconocimiento de las necesidades, cómo se definen las necesidades,
cómo se codifican, las posibilidades y modo de satisfacerlas y las metas que son socialmente
disponibles. Esto es el secreto y substancia de la vida cotidiana”72.
Ahora bien, lo subyacente no aparece en forma evidente, por el contrario, como ya se
sostuvo anteriormente desde esta perspectiva de psicología-social73, la vida cotidiana es
predominantemente experiencia de acción, y en el modo de vivirla se instala un mecanismo
irreflexivo. Esto implica que la acción no se concientiza, los hechos no son examinados sino
que se aceptan como parte de un todo conocido, autoevidente - lo que simplemente es.
Esta valoración de lo cotidiano como lo incuestionable tiene su origen y su
fundamento en un sistema social de representaciones e ideología que encubre lo cotidiano, lo
distorsiona porque muestra la realidad como la única posible: lo que hace la ideología
dominante es que mistifica lo cotidiano. Este mecanismo de encubrimiento de la realidad lo
que hace es naturalizar lo social, universalizar lo particular y atemporalizar lo histórico. La
vida cotidiana constituye desde, este proceso mistificador, un orden natural, universal, eterno
e inmodificable.
A partir de lo señalado acontece que se vive la vida cotidiana desde una familiaridad
acrítica, con una ilusión de conocimiento de lo cotidiano que es sólo desconocimiento, “en la
cotidianidad las relaciones sociales se manifiestan y se ocultan, se manifiestan en los hechos
71
Berger y Luckman. [Link]. Pág. 40 y 41.
72
Ana P. de Quiroga “Critica de la vida cotidiana” Ed. Cinco Pág. 11
73
Se reitera que se está tomando el pensamiento de Pichon Rivière y Ana Quiroga.
45
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
y se ocultan en las representaciones”74. Ana P. de Quiroga propone una crítica de la vida
cotidiana, esto es analizar los hechos, problematizar aún lo que aparece como obvio. Así la
consecuencia de un proceso de crítica es lograr una desmitificación, la ruptura de los mitos
presentes en la cotidianidad, la superación de ilusiones.
Invitación a la reflexión…
En este camino de deconstrucción de lo dado, de des-familiarización de las acciones
que los sujetos llevan a cabo día a día, donde las necesidades se expresan de acuerdo a las
posibilidades que nos ofrece la vida cotidiana, donde las representaciones sociales se
construyen con otros de manera acrítica en este recorrido, otros intelectuales han realizado
aportes que nos ayudan a comprender las razones de las acciones de los sujetos.
No es nuestro objetivo exponer aquí cada una de las posibles corrientes teóricas y
epistemológicas que se han aventurado a conocer la vida de los sujetos. Sin embargo, y sólo a
modo de ejemplo, se puede mencionar que el sociólogo francés Pierre Bourdieu desde los
aportes de la Sociología Reflexiva, se detiene también en los condicionantes de las prácticas
sociales de los sujetos. Prácticas que se realizan y actualizan de acuerdo a las posiciones de
los agentes en determinados campos (dentro de los que se encuentra el campo de la
cotidianeidad), los que configuran las posibilidades de los agentes de llevar adelante estas
prácticas, de alguna manera en forma espontánea, pre-reflexiva. Bourdieu explicita que todo
lo que se da en el orden de lo pre-reflexivo es mucho más amplio, más heterogéneo que
aquellas prácticas sobre las que los agentes pueden reflexionar.
Entonces, ¿por qué es importante aproximarnos a la Vida Cotidiana de los sujetos?
Esta propuesta de la crítica a la Vida Cotidiana tiene concordancia con la Estrategia
Teórico- Metodológica de Intervención en los espacios grupales presentada en la introducción
al presente capítulo, en cuanto a que se señala como objetivo para intervenir en los espacios
grupales el de “favorecer una actitud reflexiva y creativa para que los sujetos resuelvan sus
propios problemas y operen en la realidad de su vida cotidiana”. Es decir generar procesos
reflexivos en cuanto a la realidad en la que están insertos los sujetos, pudiendo resignificar lo
que en la cotidianidad aparece como lo incuestionable e inmodificable; esto implica potenciar
74
Ana P. de Quiroga Ob. Cit. Pag 12
46
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
las posibilidades de que los sujetos sociales generen modalidades diferentes de resolución de
sus necesidades a lo que acontece como modalidad hegemónica de resolución de las mismas
en el orden social vigente.
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Mgter. Esther Custo (coordinadora)
3. EL TRABAJO SOCIAL: ¿cómo mira a los sujetos que demandan su
práctica profesional?75
Por Mgter. Esther Custo y Lic. Cristina Fonseca*
Introducción
El disparador de estas reflexiones surge de un seminario y concretamente de un trabajo
que nos hizo pensar, reflexionar y resignificar estos aportes desde el Trabajo Social. Lo
planteamos como un desafío, como un problema, como un tema a construir. Y también lo
planteamos desde qué posición asumen los Trabajadores Sociales para poder reflexionar
teórica y espistemológicamente acerca de los sujetos sociales involucrados, en forma
significativa, con el problema social que se constituye en objeto de intervención. La
especificidad profesional es una construcción histórica-social que se estructura en un proceso
a través del cual se delimita un ámbito de relaciones sociales, el cual está constituido por
sujetos sociales que tienen un lugar que define su participación en el problema social que
origina la demanda de una práctica profesional. Los elementos constitutivos de la
especificidad profesional son: los sujetos sociales, el objeto de intervención y el marco de
referencia.
Y es en estas reflexiones que vamos a interrogarnos acerca del sujeto y cómo el
Trabajo Social lo significa.
El término sujeto genera explícita e implícitamente distintos posicionamientos
teóricos. Desde dónde nos paremos y desde la posición teórica que asumamos va a ser la
lectura que hagamos de este sujeto. En toda teoría social subyace una concepción del hombre
y de los hombres.
La idea de un sustrato, núcleo, una naturaleza humana, y que ésta es básicamente
egoísta, racional, calculadora y eficaz a la hora de asegurarse su propio interés, es uno de los
presupuestos fundamentales de la teoría de la acción racional.
"Así en el marco de la teoría de la acción racional que se sustenta en la idea de un
individuo utilitario, instrumental, racional, que intenta maximizar sus beneficios y minimizar
sus costos, es decir, un sujeto cuya última ratio es económica; nos interrogamos si, el
75
El presente artículo es una adaptación de la publicación de las autoras en la revista de Trabajo Social y Ciencias Sociales,
Acto Social, Nº 18 - Noviembre de 1997 - Córdoba.
*
Secretaria Académica, Docente e Investigadora de la Escuela de Trabajo Social – UNC.
51
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
consenso que ha generado esta teoría que ha significado en el campo de las ciencias sociales
el desplazamiento de la Sociología por la Economía (Frieland y Alford, 1993) y que sostiene
la idea de considerar la teoría política y la sociológica como meras provincias de aquella
(Domenech, 1988) no está relacionada con la fase intensiva del Capitalismo Mundial
Integrado (CMI) que parece invadir todas las territorialidades, ámbitos y actividades
humanas (Guattari, 1983) entre ellas la producción científica [...] En este sentido el
individualismo metodológico y la teoría de la acción racional como estrategia metodológica-
teórica en la teoría social, parte de la presuposición de un sujeto entendido como núcleo con
propiedades que le son inherentes y permanentes, de la existencia de un sustrato humano
racional y maximizador en su relación con diferentes mercados (Becker, 1986),
transhistórico y transcultural (North, 1980), sólo modificable y moldeable, pero no
construido o producido por lo normativo, el contexto histórico, por el poder."'
Desde otras miradas, al sujeto lo consideran como producto de las condiciones
objetivas; (Bourdieu) como producto histórico, la subjetividad como construcción, como
espacio de relaciones de poder (Foucault). Y también por qué no indagar sobre aquellos
autores que abren una perspectiva desde la filosofía del deseo (Deleuze y Guattari) en el
campo de lo social.
Cómo significamos al sujeto social desde el Trabajo Social
Estas reflexiones constituyen elementos provisorios de análisis y surgen
fundamentalmente en este momento histórico ante la necesidad de potenciar al hombre como
un sujeto transformador, protagonista, creador y colectivo. Y cuando decimos en este
momento histórico y en este escenario particular, hacemos referencia a las condiciones
contextuales (económicas, políticas y sociales) en donde los modelos materiales y simbólicos
se interiorizan en el hombre conduciéndolo a comportase en forma egoísta y utilitaria, donde
los intereses individuales sujetan al hombre sobre los intereses colectivos.
Hacemos mención, por ende, a las condiciones y características que adopta, en este
sentido la fragmentación de la sociedad. Esta fragmentación se observa fundamentalmente: en
la atomización de la sociedad en grupos dispersos, con escasa o nula capacidad de poder, con
imposibilidad de pactar o negociar; en la marcada tendencia hacia fines exclusivos
particulares. En la pérdida de un "horizonte de la totalidad" se ha perdido la posibilidad de
proyectar los objetivos colectivos. El espacio total no existe, se halla fragmentado. El espacio
total es ocupado, entonces, por la desesperanza, perdiéndose la conciencia colectiva, de la
52
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construcción de un sujeto capaz de resistir. Cuando decimos resistir, pensamos en recuperar el
diálogo, la vida como construcción colectiva; el rescate de la organización popular y social.
Pensamos que desde el Trabajo Social podríamos caracterizar al sujeto involucrado en el
problema social, como un sujeto de necesidades, sujeto producto de las condiciones objetivas,
producto de la historia, un sujeto como espacio de relaciones de poder, un sujeto deseante, y
un sujeto que tiende a constituirse en productor de lo colectivo.
¿Por qué proponemos estas dimensiones para definir a este sujeto social en Trabajo
Social?
Porque pensamos desde el Trabajo Social situar a este sujeto contextualizado histórico,
económico, política y socialmente, en un escenario particular, un sujeto atravesado por las
instituciones sociales, que influencian y fundan representaciones y relaciones determinadas,
subjetivas y sociales.
Cuando hablamos de caracterizar al hombre como un sujeto producto de las
condiciones objetivas de existencia estamos haciendo referencia a los aporte de Bourdieu en
relación a este tema. Este autor utiliza el término de agente y expresa que... "Los agentes
construyen sus representaciones del mundo social, a partir de la práctica cotidiana,
incorporando un conjunto de esquemas de percepción fundamentales que son productos de la
incorporación básica de la sociedad…” y continua: "Las condiciones objetivas de existencia
hacen que los agentes para conocer prácticamente el mundo social deban elaborar unos
esquemas clasificadores que le permitan aprehenderlo. Estos esquemas clasificadores son las
condiciones de existencia incorporadas como estructuras mentales..."
Esta representación funciona al margen de la conciencia y está en relación con la
posición que ocupa cada agente en el espacio social.
Bourdieu define al espacio social como "un campo de fuerzas, es decir como un
conjunto de relaciones de fuerzas objetivas que se imponen a todos los que entran en ese
campo y que son irreductibles a las intenciones de los agentes individuales e incluso a las
interacciones directas entre los agentes... Los agentes y grupos de agentes se definen
entonces por sus posiciones relativas a ese espacio".
Podemos decir que un conjunto de prácticas comunes genera en común un conjunto de
esquemas de percepción fundamentales que dan sentido a la prácticas así engendradas. Así los
condicionamientos de las diferentes condiciones de existencia (exclusiones e inclusiones,
53
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uniones y divisiones) y por medio de las instituciones sociales como son la familia y el
sistema escolar el "orden social se inscribe progresivamente en las mentes".
Sin embargo, las estructuras objetivas no determinan mecánicamente los
comportamientos de cada agente. Es necesario encontrar las mediaciones entre lo social y lo
individual, es importante conocer como se produce o elaboran estos procesos.
Una noción central en la teoría de Bourdieu es la de Habitus y la define como
"estructura estructurada y estructura estructurante que integra todas las experiencias
pasadas y funciona en todo momento como matriz estructurante de las percepciones, de las
apreciaciones y de las acciones."
Por los habitus, las condiciones de existencia se van incorporando inconscientemente
en los agentes, organizan las clasificaciones. Se inculca lo arbitrario a través de la
naturalización. Es decir que se interioriza la desigualdad social y el orden social de una
manera naturalizada, inconsciente.
Así es como, teniendo en cuenta los análisis de Bourdieu, por un lado, y a partir de una
investigación realizada en una villa miseria de la Ciudad de Córdoba, podemos inferir algunas
generalizaciones que sólo ayudan a entender procesos particulares.
Por ejemplo, sobre el tema participación (que fue el problema indagado) pudimos
detectar que para este sector de la poblacional entrevistado (ir algún lado) no está desligado
de la realidad cotidiana que le ha tocado vivir, se inscribe y aprehende de un modo natural en
sus estructuras mentales. Y es que, a través de sus prácticas, la participación tiene un límite,
ya que en general no tienen poder de decisión política (se organizan para obtener demandas,
van hacer las gestiones), pero la posibilidad de obtenerlos está dada por aquellos que poseen
poder económico y político. En este caso son excluidos de las decisiones. Las políticas
definen el ámbito de lo posible consolidando un hábito (pedir, ir). Por lo tanto para este
sector, esta forma de conseguir beneficios (que otros den) es mucho más posible que hacerlo a
través de un trabajo.
Explica el autor que "no se puede dar esta situación sino con la complicidad activa,
no consciente de aquellos que la padecen, que están determinados sólo en la medida en que
se priven de una libertad fundada en la roma de conciencia. Esta obligación, tácitamente
consentida se ejerce necesariamente cada vez que la estructura objetiva encuentran las
estructuras mentales que le son acordadas".
Consideramos fundamental para poder analizar a este sujeto social referirnos a los
aportes de Foucault en relación al tema de sujeto y poder.
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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Pensar al sujeto como espacio de relaciones es ubicar el análisis en torno al proceso, el
cual los hombres se constituyen en sujetos de conocimiento; en sujetos con poder de actuar
sobre otros; y el proceso en el que ese sujeto es capaz de transformar sus prácticas sociales.
Sujeto, conocimiento y poder, es una tríada fundamental en el concepto que proponemos y
que sitúa al ser humano, a la persona, en el centro del análisis para comprender los procesos
por los cuales el ser humano se transforma en sujeto.
Foucault ha estudiado !os modos de objetivación que transforman los seres humanos
en sujetos y dice que "por los métodos de investigación que se asignan a sí mismo los
estatutos de la ciencias, se objetiva al sujeto; al sujeto hablante en la gramática, en la
lingüística; en la economía la objetivación de sujeto que trabaja, que produce."
Las formas de objetivación del sujeto pasa también por lo que Foucault llama "las
prácticas disociativas" por las que el sujeto es indistintamente disociado de sí mismo o de los
demás sujetos. Así aparecen categorías como: el loco y el cuerdo, el enfermo y el sano, el
vago y el trabajador.
Finalmente el autor centra su análisis en que el ser humano, él o ella se transforma él
mismo en un sujeto.
En este sentido vuelve a priorizar el tema en el sujeto y no en el poder como única
categoría de análisis, al definir al sujeto como espacio de relaciones, como productor y
reproductor de relaciones de poder, de por sí complejas. Porque estas relaciones y formas de
poder se ejercen sobre la vida cotidiana de cada individuo, imprimiéndole una individualidad
una identidad, un sello, una ley, de verdad y de verdades que deben ser reconocidas. Nos
parece importante recuperar los dos significados que el autor le otorga a la palabra sujeto:
sujeto a otro por medio de control o dependencia, y por otro lado, sujeto a la propia identidad
por una conciencia de autoconocimiento.
Ambos significados sugieren una forma de poder que subyuga y somete.
Foucault expresa que: para comprender en qué consisten las relaciones de poder,
deberíamos investigar quizás las formas de resistencias y los intentos de disociar tales
relaciones. ¿Cómo y qué oponen los sujetos ante cada situación particulares? Para
ejemplificar sobre oposiciones: el poder del hombre sobre las mujeres; poder sobre los hijos;
gobiernos sobre las formas de vivir de la gente. El autor manifiesta que no es suficiente decir
que se trata de luchas anti-autoridad, es importante decir qué es lo que todas ellas tienen en
común.
Para el autor lo común de estas oposiciones son las siguientes: "Son luchas
transversales; no tienen un lugar de origen único y una permanencia en un lugar
55
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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determinado... apuntan a los efectos del ejercicio del poder... son luchas inmediatas, se
dirigen al enemigo inmediato no al principal... no son ni a favor ni en contra del individuo,
son luchas contra el gobierno de la individualización... son actos de oposición contra los
efectos del poder ligados al conocimiento, la competencia, la clasificación, contra el
privilegio del conocimiento. Son contra la ocultación, la deformación y las representaciones
mistificadoras impuestas por la gente".
En síntesis, podemos decir, que son luchas contra formas de dominación, de
explotación, contra lo que sujeta al individuo, a su propia identidad sometiéndolo a otros,
contra la sujeción, contra formas de subjetividad y sumisión. El autor incursiona sobre el tema
poder y expresa que las relaciones de poder están profundamente arraigadas en la trama social
y que hay diferentes formas de poder. Foucault propone distinguir aquél poder que se ejerce
sobre las cosas y otorga la capacidad de modificarlas, usarlas, consumirlas o destruirlas y por
el otro lado aquél poder que pone en juego relaciones entre individuos o grupos, estaría
suponiendo que ciertas personas ejercen poder sobre otras. Definiendo al término poder como
relaciones entre partes, un conjunto de acciones que inducen otras y son consecutivas unas de
otras; y dice... "el ejercicio del poder es una estructura total de acciones destinadas a actuar
sobre otras posibles acciones, incita induce, seduce, facilita o dificulta; y siempre es una
forma de actuar sobre un sujeto actuante o sujetos actuantes en virtud de su actuación o de
su capacidad de acción. Un conjunto de acciones sobre otras acciones".
Foucault recurrirá a una noción positiva del poder caracterizado no sólo cual instancia
represiva sino fundamentalmente como productividad. El pasaje hacia esta concepción se
ubica alrededor de 1971. El autor supone que si el poder es fuerte es debido que produce
efectos positivos a nivel del deseo y del saber. "El poder lejos de estorbar el saber, lo
produce": Para una definición como pura negatividad, la norma establece lo permitido y lo
prohibido, y de ese modo excluye. En cambio, el poder positivo tiene una función de
inclusión y regularización.
Estos estudios, conceptualizaciones, abordajes nos dan pistas de análisis,
consideramos que a los fines de nuestra intervención desde el Trabajo Social, la mirada debe
estar puesta en las forma como cada uno, en la categoría hombre o mujer, se transforman o
adquieren él mismo o ella misma la capacidad de transformarse en sujeto.
En un sujeto productor y reproductor que lleva implícita la cuestión del poder. Ese
poder que impone u opone desde su posición, en ese espacio social donde interjuegan las
diferentes fuerzas de poder:
56
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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Es importante, cuando caracterizamos al sujeto portador de necesidades, tener en
cuenta sus posibilidades y límites dentro del marco de este análisis. Un sujeto con
determinadas estructuras mentales y prácticas sociales que direccionan sus formas de
satisfacer sus deseos y necesidades. Y que necesariamente debe producirse una ruptura o un
reflexionar sobre esta visión del mundo para que la posibilidad de transformación o de desafío
se incorpore como estrategias colectivas de resolución de sus problemas.
Sujetos de deseos y necesidades
Hemos introducido, además, el tema acerca de denominar a este sujeto como un sujeto
de deseos y necesidades, porque consideramos substancial los aportes de Guattari y Deleuze
que nos proporciona un conjunto teórico provisorio que apunta al funcionamiento del deseo
en el campo de lo social. Guattari en su libro Cartografías del deseo dice: "No hay deseo en sí
ni represión en sí". El deseo y la represión funcionan en una sociedad real y están marcados
por cada una de sus etapas históricas; no se trata de categorías traspasables de una situación a
otra. Parecería que el deseo y represión se refieren a categorías históricas, particulares a un
momento histórico.
Guattari y Deleuze proponen que en realidad hay es deseo, un sujeto que desea, una
máquina deseante. Al término máquina, maquínico lo significa como comparable a la especie
viviente, se engendra en forma recíproca, se seleccionan, se eliminan haciendo aparecer
nuevas líneas de potencialidad. Lo maquínico recubre cualquier fenómeno procesal, subyace
como matriz, acto o resultado en todo momento o segmento de lo real.
Deleuze define al deseo como "el deseo no comporta ninguna falta, es proceso,
contrariamente a estructuras o génesis, es afecto, contrariamente a sentimientos, es
acontecimiento contrariamente a cosa o persona."
Guattari incursiona o muestra que existe una política que apunta al deseo del
individuo; como en deseo que se manifiesta en el campo social. Se reproducen situaciones
micro-políticas tanto en los problemas individuales como sociales (por ejemplo las
situaciones de dominación que caracteriza frecuentemente en algunas relaciones conyugales o
familiares procede del mismo conjunto de fuerzas que aquél que encontramos en el campo
social).
El autor expresa que las máquinas políticas sometedoras intentan captar cada vez
mejor el deseo para ponerlo al servicio de la economía del mercado. Esta se instala y
encuentra su energía en el corazón del deseo de cada uno de nosotros. Y continúa diciendo:
57
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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"...el deseo se reparte en mil piezas separadas por todo el conjunto del campo social,
tomando esta forma u otra de acuerdo al carácter de las relaciones de fuerza..."
Guattari se apoya en el análisis que el sistema capitalista trata de construir e imponer
sus propios modelos de deseos y es esencial para su supervivencia el que logre hacerlos
interiorizar por las masas que somete... es desde la cuna que modelan un cierto tipo de
individuo productor-consumidor... el capitalismo moderno a través de los medios de
comunicación y de los equipamientos colectivos produce un nuevo tipo de subjetividad en
gran escala.
El autor manifiesta que no se puede agregar dispositivo de control, sino con la
complicidad de cada individuo, al menos su consentimiento pasivo: "...cuando una
multiplicidad de deseos moleculares entran en conexión, una reacción, el entrecruzamiento,
los conflictos entre sujetos deseantes, es lo que genera la necesidad de instauración,
diferentes, resolutorios..." y por último el autor propone que "...el problema es instalar
nuevas máquinas teóricas y prácticas capaces de barrer con las estratificaciones y establecer
las condiciones de un nuevo ejercicio del deseo. En última instancia todo depende de la
capacidad de los grupos humanos para transformarse en sujetos de la historia, agenciar en
todos los niveles fuerzas materiales y sociales abiertas al deseo de vivir y de cambiar al
mundo".
Sujetos históricos, deseantes y productores y reproductores de poder
Esta propuesta de esta mirada del sujeto se sitúa en el terreno de !o no escolástico, no
codificado, no cerrado en sus propias definiciones. Pensamos al sujeto como un sujeto con
deseos de vivir, construir y crear, pero también sujetos de la alienación, de la subjetivación,
que se constituyen en cómplices de un sistema, en la medida que no se produzca una
transformación, un cambio en el pensamiento y en la acción.
Estos sujetos portadores de necesidades y deseos llevan incorporados consciente o
inconscientemente el poder que se expresa sobre las cosas, sobre los otros. Este poder le
posibilita o dificulta la obtención de sus deseos y necesidades de acuerdo a la relación de
fuerza que se tenga en ese espacio de poder.
Estos sujetos deseantes se movilizan para generar sus alternativas, sus recursos, sus
soluciones. Cuando una multiplicidad de deseos entran en conexión, los sujetos se juntan se
organizan colectivamente, se genera una necesidad de construir un criterio colectivo.
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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Lo colectivo implica incorporarlo como un valor social, generando prácticas sociales
solidarias, donde predomina la cooperación, se incorpora la diferencia, los deseos y
necesidades individuales y grupales y los intereses de los sectores populares.
Lo colectivo es posible en la medida que los sujetos se unan sobre la base de las tareas
que tienden a satisfacer las necesidades sociales.
¿Qué nos interrogamos los Trabajadores Sociales?
Finalmente queramos plantear algunos interrogantes y desafíos de este sujeto
profesional, este sujeto Trabajador Social, sujeto deseante. Mas allá de los aportes que estas
teorías nos brindan para analizar, explicar y leer a los sujetos sociales involucrado en el
problema objeto de intervención, también nos posibilitará mirarnos a nosotros mismos tomo
sujetos históricos, productores y reproductores de poder, atravesados por los conflictos
sociales, atravesados por lo ideológico, teorías y prácticas; un sujeto deseante que nos
moviliza, que nos genera deseos y necesidades. Debemos reconocernos como tales, debemos
reconocernos con nuestras posibilidades y límites, con el poder que contenemos como sujetos
y profesionales para construir o destruir. Lo importante y subyugante es poder discriminar,
poder objetivar, conocer desde donde nos pararnos, ser flexibles, abiertos, tener un
compromiso con los otros, la tarea y consigo mismo, respetar las opiniones, ser un luchador
por los valores colectivos y por sobre todas las cosas ser consecuente con lo que se piensa, se
siente y se actúa.
Bibliografía
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Investigación realizada desde el Equipo de Atención Comunitaria de Salud Mental -
Dirección de Salud Mental de Córdoba
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torno a las nociones de acción y sujeto. Revista Acto Social Nº 14 de Trabajo Social y
Ciencias Sociales, Córdoba.
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
4. LA INTERVENCIÓN PROFESIONAL DEL TRABAJADOR SOCIAL
EN LA ACTUAL RELACIÓN ESTADO – SOCIEDAD: Los procesos de
producción y construcción de subjetividad.76
Por Mgter. Esther Custo
Introducción
Los sucesos del 19 y 20 de diciembre en la Argentina y los posteriores acontecimientos no
sólo marcaron una inflexión importante en el terreno político, económico y social, sino que
además pusieron en cuestión las teorías y actitudes intelectuales establecidas para pensar las
transformaciones actuales. Este escenario puso nuevamente en evidencia que las ideas deben
constantemente ser resignificadas para dar nacimiento a un pensamiento capaz de interpretar e
intervenir en estos espacios sociales.
En el campo de la intervención social, la profunda reestructuración de las relaciones
Estado-sociedad, ha provocado la resignificación de los conflictos y las formas de integración
de la sociedad, se han modificado los actores, los objetos de lucha, las relaciones de fuerza y
los espacios donde se ponen en juego sus disputas. Aparecen otros escenarios, subjetividades
de épocas diferentes y complejas que producen modificaciones en las prácticas de los sujetos.
Evidentemente esta situación influye en la estructura del campo profesional.
Asimismo, es importante reflexionar que el reto que tenemos que afrontar en la
actualidad expone al Trabajador Social al desafío de conocer los posibles cambios producidos
en la subjetividad contemporánea de los sujetos sociales involucrados en relación con el
problema social que se constituye en objeto de intervención. Implica en primera instancia
resignificar y reactualizar nuestras subjetividades en el marco de los interrogantes que nos
imponen las condiciones objetivas, es decir, económicas, políticas y sociales por un lado, y
por el otro nos involucra reconocer, comprometer y consolidar un posicionamiento ético-
político desde donde direccionar nuestra mirada e intervención en los actuales escenarios
sociales. Sin embargo, me atrevo de alguna manera a pensar que la problemática de la
subjetividad contemporánea se constituye en un tema revelador y significativo que debe estar
presente en todo proceso de intervención social posibilitando la construcción de nuevos
sentidos en torno a la práctica profesional.
76
Versión modificada del artículo escrito en la revista Conciencia Social. Nueva Época. Año VI .Nº 6.
Publicación de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Córdoba. Diciembre del 2004
61
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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De ahí que la subjetividad se instituye en un hito importante de estudio porque
direcciona la lectura de los problemas existentes en la vida cotidiana de los sujetos,
posibilitando reconocer las particularidades y singularidades de las subjetividades que se
están gestando en los nuevos escenarios sociales.
En este caso, el trabajo intenta reflexionar sobre el reconocimiento y/o
desconocimiento del tema generando preguntas, respuestas y límites de lo que es posible en
este escrito expresar, ya que el conocimiento se construye, vive en el tiempo y en la historia
presente y es en este presente que está presente. Por tanto, no constituyen verdades absolutas,
y quizás mañana se transformen o se resignifiquen.
Al respecto, para este escrito se seleccionaron aquellos referentes teóricos que
considero, entre otros, que aportan particular y significativamente al tema.
La producción y construcción de la subjetividad
¿De qué hablamos cuando hablamos de subjetividad?
Los contextos políticos, económicos, sociales y culturales construyen determinadas
subjetividades y miradas desde el campo profesional.
Sin embargo, estas miradas pueden ser analizadas e interpretadas según los
diferentes posicionamientos de los trabajadores sociales en esa búsqueda para
comprender mejor lo que está sucediendo, y es en esa búsqueda que nos encontramos
con determinados referentes teóricos que sostienen, crean o resignifican la lectura de
una realidad.
A los fines de este trabajo resulta desafiante poder reflexionar sobre los procesos
de constitución de subjetividad.
La categoría subjetividad implica tantas definiciones como enfoques epistemológicos
y teóricos existan. Se trata de un terreno recorrido en más de un sentido. No sólo hay una sola
definición, sino definiciones contradictorias y/o complementarias.
Carpintero (2004) señala con particular énfasis que “...la noción de subjetividad se ha
tornado compleja porque no es un dato dado, no se hereda...” 77.
En primera instancia, para comprender lo que se define por producción de subjetividad
tomaré los aportes que hace Bleichmar (2002). La producción de subjetividad incluye todo los
aspectos que hacen a la construcción social del sujeto en términos de producción y
77
Carpintero E. (2004) “La subjetividad del Idiota plantea la pregunta ¿cómo inventamos lo que nos mantiene
unidos?” En revista Topia. N 40, abril. Buenos Aires.
62
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reproducción ideológica, social y cultural que lo inscribe en un tiempo y espacio particular
desde el punto de vista de la historia política. La autora (2004)78 enfatiza que nos encontramos
confrontados con los efectos de las transformaciones operadas en el siglo XX y XXI. Señala
que esto es inevitable en razón que la subjetividad está atravesada por los modos históricos de
representación con los cuales cada sociedad determina aquello que considera necesario para la
conformación de sujetos aptos para desplegarse en su interior.
Por otro lado, Sternbarch (2002:10) parte de “la noción de una subjetividad
hecha de vínculo y cultura... la subjetividad puede entonces ser considerada producción
intersubjetiva y social, por ende, históricamente construida. Sin embargo, no es historia
coagulada sino historización permanente en relación con las marcas productivas que
los encuentros con los otros y con la experiencia cultural van produciendo a lo largo de
la vida”.
Asimismo, es significativo destacar la concepción pichoniana de subjetividad,
retomada por Velásquez (2002: 5), quien señala que “... la subjetividad es el resultado
entonces de un proceso de socialización, y de una interacción permanente con el
contexto social e histórico...” la subjetividad no es para Pichon Rivière una estructura
rígida y acabada, por el contrario, es abierta en tanto siempre es susceptible de ser
influida por lo social.
Mas aún, Carpintero entiende “que toda producción de subjetividad es corporal en el
interior de una determinada organización histórica-social. Es decir toda subjetividad da
cuenta de la historia de un sujeto en el interior de un sistema de relaciones de producción”79
Para la profesión, la importancia teórica y la utilidad práctica que tiene la
indagación de las modificaciones temporarias o permanentes de las formas de ejercicio
de la subjetividad y de su expresión, se evidencia fundamentalmente si se rescata la
construcción de procesos colectivos en la resolución de las necesidades de los sujetos
involucrados en el problema objeto de intervención.
Por cierto que la subjetividad se construye en la intersubjetividad, en relación con
otros, al interior de una cultura. Su actualidad ha llevado a conflictos individuales, familiares
y sociales que son vividas como malestar y es revelador tenerlas en cuenta en el proceso
interventivo.
78
Bleichmar S. (2004). “Límites y excesos del concepto de subjetividad en psicoanálisis” en revista Topía N
40. Abril. Buenos Aires.
79
Carpintero E. (2004) ob. cit. 1
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¿Qué es lo que provoca el llamado malestar? Lo que provoca el llamado “malestar
sobrante” en los sujetos y en la producción de subjetividades, “...está dado básicamente por
el hecho de que la profunda mutación histórica sufrida en los últimos años deja a cada sujeto
despojado de un proyecto trascendente que posibilite, de algún modo, avizorar modos de
disminución del malestar reinante. Porque lo que lleva a los hombres a soportar la prima de
malestar que cada época impone, es la garantía futura de que algún día cesará el malestar, y
en razón de ello la felicidad será alcanzada. Es la esperanza de remediar los males presentes
y la ilusión de una vida plena...” (Bleichmar, 2002: 37).
Autoconservación de la existencia y preservación de la identidad
Silvia Bleichmar estableció la diferencia de dos conceptos que considero de utilidad
para nuestra práctica profesional, intentando aproximarnos a una lectura de los
acontecimientos sociales que desde mi modo de ver influyen en la producción y construcción
de subjetividad.
Por un lado, la autoconservación de la existencia que tiene que ver con la
conservación de la vida y la realización de las tareas necesarias para ello. Por el otro, la
preservación de la identidad que refiere al conjunto de enunciados que articulan el ser del
sujeto, no sólo en su existencia material sino también en sus representaciones simbólicas, en
su ideología y en sus valores. Al respecto Schenquerman (2002: 8) señala que “en tiempo de
estabilidad ambas coinciden, y se puede preservar la existencia sin por ello dejar de ser
aquel que uno es o, al menos intentar ser el que uno aspira a ser. Pero en épocas históricas
de crisis particularmente devastadoras como la que se vive hoy en nuestro país, ambos ejes
entran en contradicción y la supervivencia biológica se contrapone a la vida psíquica
representacional, obligando a optar entre sobrevivir a costa de dejar de ser o seguir siendo
quien se es a costa de la vida biológica”.
“Estos dos ejes: autopreservación y autoconservación constituyen el punto nodal con
el cual se articulan los procesos mediante los cuales la realidad, instituye o destituye formas
de la subjetividad. Marcando las formas con las cuales se juegan hoy los procesos de des-
subjetivización y re-subjetivización en la sociedad Argentina” (Bleichmar 2002:6). Cabe
destacar el aporte que proporcionó el resultado de la investigación80 realizada en un centro de
80
Custo E. (2003) “Ciudadanía y Salud Mental” trabajo de tesis. Maestría en Salud Mental. Facultad de Trabajo Social.
Universidad Nacional de Entre Ríos. Paraná. La investigación fue realizada en el Centro de Salud de barrio Pueyrredón de la
ciudad de Córdoba a pacientes que concurrían de la zona barrial y de la villa.
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salud de la ciudad de Córdoba. Este trabajo posibilitó capturar cómo el grupo estudiado
“piensa” acerca de su realidad cotidiana y los datos hallados corroboran que toda subjetividad
da cuenta de la historia de un sujeto al interior de un sistema de relaciones sociales,
económicas, políticas y culturales.
Es en esta investigación que se constata que el grupo seleccionado concede un
papel importante y prioritario en primera instancia a la resolución de aquellas cuestiones
de subsistencia material en relación a su familia y a sus hijos, es decir la
autoconservación de la existencia; y también le otorgan un lugar significativo a la
preservación de la identidad, el ayudar y dar esperanza a la gente. Este punto de vista es
recurrente y común en todo el grupo estudiado.
Pareciera que en épocas de crisis surgen situaciones de desesperación y también de
desesperanza, que son dos términos con significados diferentes. En la desesperación en algún
momento existe la posibilidad de plantearse el problema y buscar alguna propuesta o algún
tipo de proyecto. En la desesperanza, en cambio, el sujeto queda sin la posibilidad de un
proyecto trascendente, no ve la posibilidad de un futuro y se dan otras situaciones difíciles
que debemos tener en cuenta.
De ahí que los procesos de desconstrucción de la subjetividad, efecto del desempleo,
la exclusión, de vínculos alienantes y cosificadores, son aspectos y supuestos ineludibles de
indagar y de ser puestos en el centro de nuestras preocupaciones cotidianas, por un lado. Por
el otro, en este proceso contradictorio surgen las posibilidades de construir nuevas formas
de resistencias y luchas.
En el actual contexto, es indudable que algo ha empezado a cambiar. Surgen nuevos
actores, movimientos sociales de resistencias y luchas, asambleas barriales, cortes de rutas por
los desocupados, fábricas recuperadas. Estas situaciones sociales comienzan a producir una
subjetividad diferente; o es el comienzo de la posibilidad de lo que Schenquerman (2002)
denomina de “resubjetivación de la subjetividad avasallada”.
Subjetividad contemporánea
Tal vez resulte pertinente conocer qué efectos de esta realidad se inscriben en la
subjetividad. En este sentido me apoyo en los aportes que crean el Grupo Doce 81. Quiero
81
Con el nombre Grupo Doce se denominan los integrantes del grupo constituido por los coordinadores Lewkowicz, I;
Canterelli, M. Son integrantes: Bó, A; Brzustowski, M; Effron, M; Gremes, R; Onofrio, G; Rubiños Fejerman, P; Selener, G;
Ventrici, G; Zadunaisky, A; Zelcer, M.
65
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aclarar que es un punto de vista y de partida, que seguramente es importante continuar
profundizando, pero que en este momento es un recorrido que, a mi entender me posibilita, en
alguna medida, comprender, argumentar y reflexionar acerca de la práctica profesional.
Así, para advertir los efectos que está provocando la realidad en la subjetividad de los
individuos y grupos es necesario conocer las transformaciones actuales que están operando en
el contexto. Algunos autores consideran que para poder pensar en las transformaciones
actuales de la subjetividad, fue necesario postular el agotamiento del Estado-Nación82.
Institución donadora de sentido y la emergencia de una operatoria radicalmente distinta
(Grupo Doce, 2001).
Es interesante destacar lo señalado por los autores anteriormente mencionados. Hay
por lo menos dos tipos de cambios: los que acontecen en el interior de una lógica y los
cambios de lógicas.
Por cierto que para pensar en las transformaciones de una lógica es conveniente
disponer de una variedad de herramientas, variedad que se forja y multiplica al ritmo de las
transformaciones en el interior de ese sistema. Sin embargo, la mutación de una lógica no
puede ser pensada con los recursos de esa misma lógica.
Así, el pasaje del Estado al mercado implica una mutación que no es sustitución de un
paradigma estatal por otro, sino alteración esencial en los modos de organización, en tanto lo
que ha variado son las formas de dominación.
En suma, estos cambios nos llevan a preguntarnos: ¿qué tipos de exclusión se plantean
desde las diferentes lógicas?
En este sentido para conocer la subjetividad en las condiciones actuales es
significativo tener en cuenta las formas de exclusión de las diferentes lógicas, propuestas por
el Grupo Doce (2001). Por un lado opinan que en la lógica estatal y nacional la dominación
tendría como procedimiento el disciplinamiento para controlar la conciencia del ciudadano a
través de la reclusión, el encierro y la alienación. Al respecto la forma de exclusión es la
reclusión que consiste en el encierro transitorio.
Por el otro lado, consideran que en la lógica del mercado promueve la
multiplicación de los actos de consumo, la conciencia ya no es el objeto mas preciado
sino que el terreno de dominación es la subjetividad consumidora.
82
En este punto coincido en que se ha debilitado la función del Estado como organizador, referente y regulador de la
dimensión simbólica. La cuestión que me genera interrogante es si en la actualidad la función del Estado está agotada como
donadora de sentido o si esta situación es parte e indicadora de la profunda crisis económica política y social. ¿Hasta dónde el
Estado debe mostrar su agotamiento para decir que dicha lógica esta agotada? ¿Acaso no coexisten ambas lógicas en la
actualidad?
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En este caso, la exclusión tiene un estatuto diferente. La exclusión actual no es
reclusión por ausencia de conciencia, sino expulsión de la red de consumo. En este sentido, la
lógica mercantil sobre el excluido no pretende su permanencia sino la eliminación de los
agentes en cuestión; por lo tanto un rasgo de la contemporaneidad es la instalación de la
amenaza generalizada de expulsión.
Ahora bien, podríamos reflexionar que la dominación actual no está obsesionada por
la captura de la conciencia, sino que la misma deja libre terreno a la subjetividad
consumidora; más precisamente, la operatoria del mercado prospera sin poner limitaciones al
ejercicio de libertad. Sin embargo, semejante libertad está amenazada de inutilidad, ya que, si
es posible opinar, decir o hacer sin restricción alguna, ¿es por que opinar, decir o hacer ha
perdido la potencia de los tiempos disciplinar?
¿Cuáles son los rasgos que se presentan en la subjetividad contemporánea?
El conocer los rasgos o marcas que se presentan en la subjetividad contemporánea nos
posibilita aproximarnos a visualizar situaciones que llevan a los sujetos a determinadas
prácticas sociales. Es en este sentido que se puntualizan algunos rasgos de “las subjetividades
de época”83 que considero pertinente tenerlas en cuenta para el análisis e interpretación de la
realidad y poder de esta manera interrogar, preguntar y/ o pensar como construir una
intervención fundada.
Me parece oportuno conocer algunas características desde la perspectiva de los autores
citados.
Desligadura de lo ligado, la fragmentación de lo articulado, destitución de la
consistencia son algunos de los rasgos o marcas de la subjetividad (Grupo Doce, 2001).
El desgarro está causado por la dinámica de mercado, más precisamente, es un
efecto en la subjetividad, de una lógica cuya temporalidad es la velocidad, la
sustitución, y la inmediatez; dicho de otro modo, la subjetividad mercantil intenta
adaptarse a unas condiciones que varían permanentemente. Pero en ese intento, necesita
de unas operaciones específicas, de la creación, reinvención y de la flexibilidad.
En tanto que el procedimiento actual de dominación no es el disciplinamiento de
las subjetividades y su sometimiento a una normativa represiva. Lo contemporáneo,
83
Stolkiner, A. (2001) “Subjetividades de época y prácticas en Salud Mental” en Revista Actualidad
Psicológica N 293, diciembre, Buenos Aires.
67
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para los autores, es la incertidumbre, la inseguridad, la desprotección por lo tanto la
fragmentación actual exige entonces nuevas tareas subjetivas.
Se evidencia, entonces, que en la lógica neoliberal, no hay espacio ni tiempo,
sino velocidad y aceleración. Por lo tanto implica que la velocidad y la aceleración no
son los modos en que se desplazan los términos en un espacio y en un tiempo
determinado, sino el modo de estar en fluidez. Por cierto lo que causa sufrimiento en la
actualidad no es la solidez sino la fluidez.
En la misma línea, Lewkowicz 84 (2004) sostiene que “...si el pensamiento en
tiempo estatales suponía un sistema de lo sólido, el actual supone una dinámica de la
fluidez en la que la dispersión, incertidumbre y contingencia constituyen condiciones
básicas de la subjetividad contemporánea...”
De esta manera, señala el Grupo Doce, (2001) que “...la realidad subjetiva en los
tiempos neoliberales requiere de otro tipo de operación, ya no es preciso desligar,
romper, subvertir, sino ligar, afirmar...”
Bleichmar (2004:7), por su parte, expresa “... que la producción de subjetividad
es un componente fuerte de socialización. Evidentemente ha sido regulada, a lo largo de
la historia de la humanidad, por los centros de poder que definen el tipo de individuo
necesario para conservar el sistema y conservarse a sí mismo. Sin embargo en sus
contradicciones, en sus filtraciones anida la posibilidad de nuevas subjetivaciones. Pero
esta no puede establecerse sino sobre nuevos modelos discursivos, sobre nuevas formas
de re-definir la relación del sujeto singular con la sociedad en la cual se inserta y a la
cual quiere de un modo u otro modificar...”
En este sentido se puede inferir cómo se construye una subjetividad que pone en
ejercicio una práctica y un estilo de relación con los otros, expresando los rasgos de una
subjetividad contemporánea.
Subjetividades de épocas y prácticas en el campo profesional.
Los aspectos planteados constituyen, a mi criterio, un campo problemático y de
reflexión para los trabajadores sociales posibilitando entre otras cuestiones, pensar y poner en
debate las posiciones, las ideas , las teorías, las estrategias , las relaciones que configuran la
práctica profesional.
84
Lewkowicz, I. (2004) “Pensar sin Estado” La subjetividad en la era de la fluidez. Editorial Paidós. Buenos
Aires
68
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Las condiciones actuales con sus especificidades históricas operan en la configuración
de las subjetividades, siendo la relación entre los procesos sociales y subjetividad algo
dinámico y complejo, lo que nos lleva a preguntarnos. ¿Por qué es necesario conocer la
subjetividad contemporánea hoy, y cómo condiciona las prácticas sociales? ¿Cómo piensa, se
relaciona y actúa el sujeto? ¿Qué concepción de sujeto funda nuestra intervención? ¿Porqué,
qué y cómo construimos la intervención en el campo representacional y relacional? ¿Es
posible alguna modificación en el campo de las representaciones y de las relaciones?
Cabe destacar, en ese sentido, lo que señalan Bourdieu y Wacquant85 “Si aceptamos
que los sistemas simbólicos son productos sociales que producen el mundo, que no se
contentan con reflejar las relaciones sociales, sino también contribuyen a construirlas,
entonces debemos admitir forzosamente que es posible dentro de ciertos límites, transformar
el mundo , transformando su representación”.
Resulta cierto que las marcas de la subjetividad contemporánea es un tema que se
ha instalado fuertemente en la esfera de lo social. Surge así, la necesidad de abordar
temas en el campo profesional, que generen espacios de debate apostando a la reflexión,
producción y construcción de conocimientos teóricos-prácticos acorde a los nuevos
escenarios sociales.
Las reflexiones planteadas en este trabajo me llevan a advertir, por un lado, la
necesidad de profundizar las discusiones teóricas, políticas y prácticas como campo particular
y general de estudio de la subjetividad.
Por el otro, construir en el espacio profesional un campo de investigación sobre la
problemática de la subjetividad, entre otros, y conocer su incidencia en los sujetos que hace
que desarrollen algunas estrategias específicas para resolver sus condiciones de vida a la vez
que sostienen y fundan modos de relacionarse, configurándose determinados
comportamientos particulares y prácticas cotidianas. Pareciera, entonces que en cada época y
en cada momento histórico los sujetos significan y otorgan sentido a determinados valores y
prácticas de acuerdo a las condiciones materiales y simbólicas que se inscriben en la vida
cotidiana, (en el trabajo, la vida familiar, comunitaria o en la política) produciendo y
construyendo determinadas subjetividades la que en términos de Stolkiner (2001) describe
como “subjetividades de época”.
85
Bourdieu P. Wacquant L. (1995): “Respuestas –Por una Antropología Reflexiva” Editorial Grijalbo. México. Citado por
Alicia Stolkiner en su artículo Subjetividades de época y prácticas en Salud Mental en la revista Actualidad Psicológica.
Diciembre 2001. Buenos Aires
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Finalmente, no se puede dejar de lado la dimensión política cuando se interviene. Por
cierto que los proyectos profesionales no se reducen ni se traducen necesariamente en
proyectos políticos partidarios. Dar cuenta de esta dimensión resuelve los problemas éticos
como técnicos cuando un trabajador social se involucra para intervenir en el campo
profesional. Implica, por lo tanto, un compromiso ético-político, porque como expresara
Netto (2003)86 “...son fundamentos que legitiman tales objetivos no en función de intereses
particulares sino de intereses que podemos llamar intereses humanos universales...”.
Por cierto que un determinado proyecto ético-político “... se mantendrá si es
capaz de ofrecernos referencias y parámetros para enfrentar no sólo los problemas y
las cuestiones que estaban visibles en el momento de su formulación, sino si tiene un
sentido estratégico y pueda ser actualizado en cada confrontaciones con nuevos
fenómenos, nuevos procesos, y sobre todo tenga la capacidad de responder y contestar a
los nuevos proyectos concurrentes, que siempre emergerán...” (Netto, 2003:31).
Es en este sentido que resulta importante señalar que nuestra profesión en el
marco de los diferentes espacios de intervención tiene la posibilidad de generar y
apostar a la reflexión de diferentes núcleos temáticos, como así también de nu estros
hábitos de pensamiento, intuiciones, certezas e incertidumbres. Poner en cuestión las
emergencias que afectan los procesos de intervención y contribuir a la construcción de
nuevos sentidos en torno a la práctica profesional, afirmando la capacidad d e asombro
que nos genera la realidad y nos sitúa en un reto, que de alguna manera, nos permite
reconocer las posibilidades y los límites que como profesión nos confronta.
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86
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71
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
5. ALGUNOS APORTES DE LA TEORIA Y ESTRATEGIA
PLANTEADA POR ENRIQUE PICHON RIVIÈRE
5.1 EL GRUPO COMO CONCEPTO
Por Lic. Valentina Tomasini*
Didier Anzieu y Jacques Yves Martin87 investigaron la evolución histórica del
concepto de grupo: El término francés “groupe” es de reciente construcción, proviene del
italiano “groppo” o “gruppo”, término técnico de las bellas artes que designa a varios
individuos, pintados o esculpidos, que componen un tema. El sentido primero del italiano
“gruppo” era “nudo”, antes de llegar a ser reunión o conjunto, las dos líneas de fuerza en la
etimología de la palabra son la idea de nudo y la de círculo. Se extiende al leguaje corriente y
designa un conjunto de elementos, una categoría de seres o de objetos. Recién hacia mediados
del siglo XVIII, designa en francés, una reunión de personas. No existe un término en las
lenguas antiguas que designe una asociación de pocas personas, que persiguen objetivos
comunes.
“El grupo es un hecho objetivo que comienza con la historia y a la vez la historia
comienza con el grupo”88. Las primeras formas de organización social son grupales para
posibilitar la subsistencia. Aparece el grupo, conocido como horda (comunidad nómade
distinto de la tribu por lo rudimentario de los vínculos sociales que los unen), instrumento
clave para la sobrevivencia, particularmente por la capacidad de cooperación. Este concepto
transformado en objeto de conocimiento no aparece hasta mediados del siglo XVIII.
Anzieu marca obstáculos y resistencias con respecto a su problematización que surgen
de ansiedades individuales o prejuicios sociales. Ana P. Quiroga, (1985) le agrega que el
interrogarse por el grupo y elaborar una teoría científica de los grupos implica romper desde el
arte y desde la ciencia la familiaridad ocultante con lo grupal, desocultar lo obvio, lo natural,
lo cual tiene condiciones históricas, económicas y sociales de producción.
La aparición del capitalismo establece una concepción nueva de hombre, como
individuo aislado, desvinculado de sus relaciones sociales, abstracto. El sujeto del mundo
feudal estaba inmerso en la comunidad, ligado a la tierra, el gremio, a lo artesanal. No era un
*
Licenciada en Trabajo Social. Docente Adscripta de la Escuela de Trabajo Social, UNC. Docente del Instituto de Superior
de Estudios Psicosociales de Córdoba “Dr. Enrique Pichon Rivière”.
87
Ana P. de Quiroga y otros, (2007) Clase publicada via internet del Instituto Primerera Escuela Privada de Psicología Social
– Modalidad a distancia. Buenos Aires.
88
P. de Quiroga , A. (1985). “Grupo”. Ediciones Cinco. Buenos Aires. Pág. 5.
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
hombre libre, pertenecía a la tierra, al feudo, su identidad surgía de esa pertenencia, de esa
integración. Lo individual no era significativo, lo grupal, lo comunitario, lo religioso eran los
valores predominantes. “Con el capitalismo emerge un hombre libre en doble sentido: por ser
dueño de sí mismo, puede ir y venir, puede abandonar su tierra y emplearse a un patrón por
un salario; y es libre porque se desliga de la tierra, de las herramientas, de las máquinas,
aislado de aquello a lo que antes pertenecía... Esa libertad de disponer de sí es un avance en
la historia de la humanidad pero implica también un desarraigo, se pierde la articulación con
todo aquello que antes hacía a su identidad. Ahora el hombre aislado entra a competir con
otros en el mercado de trabajo”89.
“La organización grupal es un hecho omnipresente aunque adoptara a través de los
tiempos calidades diferentes de configuración”90. Decimos omnipresente porque las
relaciones de intercambio y cooperación se establecen en función de las necesidades y son
condición de posibilidad de la vida humana. Por eso, “el grupo es escenario, continente y
condición de la experiencia del sujeto humano”, nacemos en un grupo y nuestras experiencias
de socialización se dan en diferentes grupos.
Paradójicamente para el hombre capitalista, cuando más complejas son las relaciones
sociales, más ajenas y desconocidas nos resultan, menos nos vemos reflejados en ellas y ese
proceso se llama alienación, este concepto viene de “alienus”, que significa: algo ajeno o
extraño. La pérdida de uno mismo, no poseerse, o ser de otro. Alejamiento del hombre
respecto de sí mismo perdiendo su autenticidad. “Contradictoriamente, en el seno de las
relaciones sociales que generan alienación, los hombres luchan desarrollando formas de
conciencia que conducen a reintegrar lo fragmentado”91.
Así, dialécticamente, nace el concepto de grupo como asociación de pares, en tanto
objeto de reflexión y de conocimiento. El hombre individual, aislado se extraña del grupo, se
pregunta por él, se pregunta porque ha sido desgajado de él y se le opone como una realidad a
investigar. Surge la contradicción individuo – grupo como objeto de conocimiento aunque
planteada como un dilema: el individuo o el grupo. Desde una visión dialéctica queremos
plantear la interdependencia92.
El grupo es vivido como deseado y temido a la vez, por un lado va a ser el sostén de
nuestra identidad que se afianza en la pertenencia al grupo, sentimos nuestro cuerpo más
89
P. de Quiroga, Ana. ob. Cit. Pág. 6
90
P. de Quiroga, A. (2005) Cap. El grupo, espacio de encuentro o alienación. En libro “Crisis, procesos sociales, sujeto y
grupo”, Ediciones Cinco, Buenos Aires.
91
P. Quiroga, Ana. [Link]. pág 106.
92
En Ana P. de Quiroga (1985). “Grupo”. Ediciones Cinco. Pág 7.
73
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
invulnerable al riesgo de muerte en el grupo; y temido, porque aparece como una fantaseada
amenaza a nuestra identidad, porque vivimos como un riesgo de perder los límites de nuestra
individualidad en el grupo. La vivencia es por momentos de gratificación, lo que no se puede
cumplir en lo cotidiano se logra en este espacio de deseo y por otros como un espacio de
frustración, donde pueden aparecer las temidas diferencias o podemos encontrar situaciones
de rechazo, de marginalidad o porque la imagen que nos devuelve el grupo no es aquella que
nosotros creíamos tener93.
Ustedes han hecho en su taller de práctica y cotidianamente una aproximación
vivencial a los grupos, desde una experiencia que no se puede reemplazar como punto de
partida en el proceso de conocimiento. La integración a un grupo se da con un encuadre que
permite ir tomando conciencia de los mecanismos que se ponen en juego en la interacción, el
encuadre es un dispositivo que está al servicio del aprendizaje.
Para aproximarnos al grupo desde su interioridad, para ir incorporando conceptos que
nos permitan poner nombre a esta experiencia, vamos a indagar en el grupo como estructura,
como sistema, lo que le da al grupo su carácter de unidad en interacción o coherencia interna.
Pichon Rivière caracteriza al grupo como un“conjunto restringido de personas que,
ligadas por constante de tiempo y espacio y articuladas por su mutua representación interna,
se proponen, en forma explícita o implícita, llevar a cabo una tarea que constituye su
finalidad, interactuando a través de complejos mecanismos de asunción y adjudicación de
roles”94. Esta definición sintetiza múltiples experiencias grupales y trata de dar cuenta de los
rasgos esenciales.
Hablar de conjunto hace referencia a una serie de elementos que pertenecen al todo
por una propiedad común que los con- junta, pero al hablar de grupo, hablamos de conjunto
con una operación que relaciona, pone en relación un elemento con otro.
Pichon Rivière habla de conjunto restringido, y aquí se refiere al pequeño grupo, es
decir aquello donde es posible una relación personal. Aunque no siempre se dan procesos
interaccionales, no sólo porque sea posible va a haber una relación, hay situaciones en las que
pese a la presencia de varias personas en un mismo espacio y tiempo no se producen acciones
recíprocas. Esto nos remite a Sartre95 y a su “Crítica de la Razón Dialéctica”, donde investiga
otras formas de conjuntos de personas, a las que denomina serie. Expone que el grupo se
constituye como un intento de lucha contra la alienación y la serialidad. La serialidad es el
93
P. de Quiroga, Ana. ob. cit. pág. 1.
94
Pichon Rivière, Enrique (1978). “El proceso grupal”, Nueva Visión. Bs. As.
95
Tomado del dossier elaborado por Esther Custo de la clase dictada por el Dr. Carlos Shenquerman en la Escuela
Interdisciplinaria de Comunicación y Aprendizaje en México en 1983.
74
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
tipo de relación humana, en la cual cada sujeto es intercambiable, sustituible por otro. El otro
no es significativo para uno, puede ser reemplazado por un equivalente, como cosas o
números. La serie es inestructurada, carece de coherencia interna, son formas de juntarse,
cuya unidad le es exterior, no intrínseca. Los otros sujetos aun cuando fueron percibidos no
aparecen como significativos. El otro no parece comprometerse con las necesidades y
expectativas de cada sujeto. Compartir tiempo y espacio y eventualmente objetivos, no es
condición suficiente para el establecimiento de una relación vincular. Los espectadores que
hacen cola para asistir a la exhibición de una película, la cola de ómnibus, los clientes que
esperan ser atendidos en un comercio, constituyen una serie.
Pichon Rivière introduce el término de ligazón, entrelazados los unos con los otros.
Esa ligazón se da en un espacio y tiempo compartidos, en los grupos operativos esas
constantes de espacio y tiempo serían el encuadre donde se da el proceso. Encuadre y proceso
son aspectos centrales en los grupos, si no hay encuadre no es posible el proceso grupal. La
fijación de horarios y lugar posibilita la realización de la tarea. Lo que se intenta, trasformar,
cambiar, modificar son los procesos y no el encuadre. Cuando alguien del grupo insiste, en
mover el encuadre explícito, algo esta pasando en lo afectivo, en las situaciones de ansiedad,
en el mundo interno, se intenta cambiar las formas y no el contenido.
Al hablar de articulación, hace referencia de la posibilidad de la existencia del
vínculo, de la interrelación. Este vínculo es posible a través de la posibilidad de “tenerse in
mente”, de que el otro pueda tener un lugar en la interioridad de uno, en el mundo interno.
Cada uno de nosotros al internalizar al otro, le vamos dando existencia y vigencia al grupo
como tal. Y con esto tenemos uno de los elementos organizadores de la estructura grupal: la
mutua representación interna.
Cuando expresa, se proponen en forma explícita o implícita una tarea que constituye
su finalidad, este es otro elemento organizador, que hace que las personas que constituyen un
grupo sean interdependientes, “junto con los otros sujetos, tienen un por qué estar juntos y un
„para qué‟, un proyecto común que se logra con una puesta en práctica o hacer”.
Se encontraron esas personas en función de sus necesidades que les plantea una
“tarea” que tiene aspectos explícitos e implícitos. Los aspectos explícitos son los que han
podido acceder a la conciencia de los integrantes, está claro para todos los integrantes que los
objetivos que ese grupo tiene han sido formulados y verbalizados por ellos mismos. En todos
los grupos podemos descubrir que cuando hay una tarea explícita, un objetivo explícito,
también hay un objetivo latente, una tarea implícita que subyace a eso manifiesto, que es de
continencia recíproca, de sostén, de afianzamiento a la identidad. “El cómo se asume esa
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
tarea explícita, que ansiedades genera, el temor, el miedo, las inseguridades o las
posibilidades de construcción es conveniente que sean develadas, reflexionadas con la
posibilidad de aprender de esas nuevas vivencias que modifiquen las representaciones
imaginarias y estereotipadas, por otras más móviles y funcionales”96.
Entonces, el grupo tiene dos principios organizadores internos: “uno es el conjunto
de necesidades y objetivos que puestos en común dan lugar a un hacer, a una tarea” 97. Que
lo vamos a llamar la constelación necesidades – objetivos – tarea, porque en el desarrollo
grupal primero esta la puesta en común de las necesidades, que definen esos objetivos y desde
allí la realización de la tarea que nos lleva a alcanzarlos. Esto es lo que da lugar a la
interacción entre los sujetos que van a ser internalizados, cuyo efecto es la mutua
representación interna.
Por último, estas personas “interactúan a través de complejos mecanismos de
asunción y adjudicación de roles”, es la tarea del grupo la que va a determinar la adjudicación
de roles, a la vez, un rol no puede ser adjudicado si no hay un cierto nivel de internalización 98,
es decir en el sistema de representaciones concientes y fantasías inconcientes que sostiene la
interacción grupal, en la mutua representación interna, cada sujeto empieza a ocupar un rol, a
tomar una conducta de acuerdo a su personalidad y a las expectativas que los demás
integrantes del grupo tengan de él, “esos roles van a ser móviles o rígidos de acuerdo a la
posibilidad o no que cada uno tenga de resignificar y reestructurar esos lugares inscriptos
en el grupo interno”99.
Si hay necesidad, hay movimiento, dado por las acciones destinadas a satisfacerla, por
lo tanto hay tarea, visualizar esto le permitió a Pichon Rivière afirmar que no hay grupo sin
tarea, esto significa que el grupo es de por sí, operativo. Entonces, desde concebir al grupo
como una estructura operativa plantea una técnica, la técnica de grupo operativo, que sería
una modalidad de potencializar la capacidad operativa inherente a todo grupo, la aplicación de
la técnica permite superar los obstáculos que se presenten.
96
Tomado del dossier elaborado por Esther Custo de la clase dictada por el Dr Carlos Shenquerman en la Escuela
Interdisciplinaria de Comunicación y Aprendizaje en México en 1983
97
Ana P. de Quiroga (1985). “Grupo”. Ediciones Cinco. Bs. As.
98
Ana Quiroga define a la internalización como un mecanismo psíquico por el que se da un pasaje fantaseado de un sistema
de relaciones que está en el mundo externo al mundo interno, este sistema de relaciones externo se inscribe en el mundo
interno. Fantasear lo que puede suceder en la próxima reunión grupal, recordar los integrantes de un grupo en una situación,
soñar con ellos, implica distintos niveles de internalización. La internalización recíproca es sinónimo de mutua
representación interna.
99
Tomado del dossier elaborado por Esther Custo de la clase dictada por el Dr Carlos Shenquerman en la Es cuela
Interdisciplinaria de Comunicación y Aprendizaje en México en 1983. Pág. 4
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
5.2 PROPUESTA PARA ANALIZAR EL PROCESO GRUPAL100
Por Mgter. Esther Custo
Un aspecto substancial de la tarea del coordinador es la lectura, análisis, explicación e
interpretación de los procesos grupales. Lo puede hacer desde distintas miradas, enfoques
epistemológicos y teóricos. Una de las posibilidades de leer al grupo que tiene el Trabajador
Social es hacerlo desde la teoría del cono invertido, que es una construcción teórica,
espacializada en una representación grafica, geométrica, a partir de la cual se podrá describir,
explicar y evaluar el acontecer grupal.
En él, se podrá representar una serie de vectores cuyo resultado es una línea de fuerza,
de forma espiralada que convergiendo a través de la Tarea, se dirige a las posibilidades de
cambio, pero que debe vencer a una fuerza de signo contrario, que operando desde la pre-
tarea, se opone con una resistencia, al cambio.
Los vectores señalados por Pichon Rivière son los siguientes:
Afiliación - Pertenencia Comunicación
Cooperación Aprendizaje
Pertinencia Telé
¿Por qué Pichon Rivière elige la palabra vector para designar a estos elementos del
cono? Porque está tomando de las matemáticas, es decir de la geometría euclidiana, vector es
la representación, por una flecha de una magnitud (fuerza aplicada) que implica una dirección
de esa fuerza. Entonces en el cono, la fuerza esta dada por los miembros del grupo que a
través de su pertenencia, pertinencia y cooperación, y con la tarea que le dará dirección se
llegará al cambio. Esto se dará a través de una línea de forma espiralada, justamente, porque
en tanto lleva una dirección hacia las posibilidades de cambio, hay una fuerza opuesta que hay
que superar, habrá movimientos de avance y retroceso que configuran la espiral.
100
Tomado del dossier elaborado por Esther Custo de la clase dictada por el Dr. Carlos Shenquerman en la Escuela
Interdisciplinaria de Comunicación y Aprendizaje en México en 1983.
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Es importante que el Trabajador Social, tenga presente que ante todo lo nuevo, lo
diferente, genera ansiedades, y los miembros del grupo utilizarán diferentes mecanismos de
defensa a través de comportamientos, actitudes o discursos para seguir manteniendo aquellas
situaciones que le brinde seguridad. Por ello es importante, que el coordinador, en este caso el
Trabajador Social, genere espacios de contención, de seguridad, de aclaración de dudas, tantas
veces como así lo requieran. Se muestre firme y seguro, cálido y flexible.
Los dos primeros vectores que tenemos son: Afiliación y Pertenencia que dan cuenta
del grado de identificación que tienen los miembros con el grupo o institución. La afiliación
es el primer grado de identificación, que es acercarse al otro, al grupo, a la institución, y la
pertenencia, es un nivel más profundo de identificación, se acortan las distancias. Implica una
mayor integración que se refleja en utilizar al grupo como grupo de referencia. Se habla del
nosotros grupal cuando existe la posibilidad de la mutua representación interna.
La pertinencia está dada por la capacidad de los miembros del grupo por centrarse en
la tarea previamente concertada, tener acciones pertinentes para abordarla y llevarla hasta la
consecución de los fines propuestos.
El dar vuelta alrededor de la tarea o de la temática, los rodeos o el desviarse, son
indicadores que dan cuenta de las ansiedades que dificultan el abordaje pertinente de la tarea.
La pertinencia es la prueba de fuego para el “como sí”, la impostura. Es con ella que se mide
el grado de productividad de un grupo.
El siguiente vector del cono es el de cooperación (en textos de Pichon Rivière se va a
encontrar la cooperación antes de la pertinencia. Pero pensamos, en coincidencia con los
aportes de Dr. Carlos Shenquerman (1983), que se puede ser pertinente sin co-operar, y que
operar con el otro es un grado de implicación mayor, o podríamos decir una pertinencia
mayor, en tanto se es más pertinente con la tarea cuando se le puede pasar la pelota, por
ejemplo en el fútbol, al que esta mejor colocado para hacer el gol).
¿Pero qué es co-operar? ¿qué es operar con el otro? ¿a qué operatividad nos estamos
refiriendo? A la posibilidad de promover una modificación transformadora, creativa de la
realidad, determinada por un proyecto, es decir teniendo una direccionalidad.
Desde nuestra mirada como Trabajadores Sociales, este vector es central para poder
analizar e interpretar los procesos grupales, que tienen que ver con las condiciones
contextuales que inciden marcadamente en las relaciones sociales que establecen los
miembros del grupo. Este vector es difícil porque lo que se tiene que modificar son pautas
sociales incorporadas dentro de un sistema donde prevalece el individualismo, la competencia
78
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
y la rivalidad. ¿Cómo lograr la transformación de estas actitudes o pautas sociales? A través
de la reflexión, el análisis y las posibilidades de modificación que cada grupo tenga. A través
de la actitud y pensamiento crítico. La cooperación no es solo un proceso básico e
indispensable de la vida social, sino también un valor, que genera otros valores, como por
ejemplo la solidaridad.
Entonces, podemos decir que cooperar es operar con el otro para el logro de una tarea
por la que se reúnen, y se opera con el otro desde el rol que cada uno asume en un grupo y
que se asume desde su verticalidad, desde su singularidad dada por la historia de cada sujeto,
y desde la horizontalidad del grupo, es decir desde las necesidades del grupo que, en cada
situación, tratará de asignar un rol a ese sujeto, pero para darse la cooperación será necesario
que los roles que se asuman sean complementarios con los de los otros miembros.
Lo opuesto a la complementariedad sería la suplementariedad, el suplir al otro
ocupando su lugar. La complementariedad de los roles posibilitaría la integración de las
funciones, los aportes de los miembros para alcanzar la productividad grupal. La
suplementariedad sería hacer las veces del otro, anulando al otro.
La cooperación se mide por el grado de eficacia transformadora de los integrantes de
un grupo (por ejemplo, la cantidad de goles a favor y no en contra hechos por el equipo, pero
el que hace un gol, lo hace por la acción cooperante, es decir que el gol es el resultado de la
acción conjunta de un equipo).
Al hablar de roles debemos introducirnos en el tema. Pichon Rivière, incluye cuatro
tipos de roles claves en los grupos operativos que son: el rol de portavoz, que es el que surge
del entrecruzamiento de lo vertical con lo horizontal proporcionando lo que sucede en el
grupo. Es el sujeto que se constituye en Portavoz de lo que emerge y que puede constituirse
en tal por sus características personales, por su historia singular, por sus experiencias
singulares, por su actividad cotidiana y por su particular grupo interno. La otra determinación
causal es la horizontalidad grupal, lo que en ese momento constituye el común denominador
de la situación de grupo, lo compartido consciente e inconscientemente por todos y que ejerce
determinada presión sobre un sujeto para que emerja como portavoz. Lo vertical es lo
histórico que se actualiza en el sujeto por lo presente, la horizontalidad del grupo.
El rol del líder, líder de algunos de los vectores, o sea líder de la pertenencia, o de la
pertinencia, es decir líder de la tarea, liderazgos que tienden hacia el progreso del grupo o la
consecución de la tarea; pero también esta su contrario, el que se opone al progreso del grupo,
es decir el líder de la resistencia al cambio al que llamamos, rol saboteador.
79
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
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El rol saboteador se define por ser el líder de la resistencia al cambio. El grupo ante la
ansiedad que le produce enfrentarse a lo nuevo, a lo desconocido y a la amenaza que
representa movilizar sus estructuras para dar cabida al cambio, deposita toda su resistencia en
este rol. Rol que se caracteriza por ser distractor de la tarea e irrumpir con los viejos esquemas
para aplastar a lo nuevo, en permanecer en lo mismo, impidiendo la elaboración de los miedos
y el acercamiento a la tarea.
Por último, tenemos el rol de chivo emisario, que es el depositario en distintas
situaciones grupales de lo que el grupo no puede hacerse cargo. En la red de comunicación, el
chivo emisario es el depositario de las ansiedades del grupo. Como integrante del grupo es el
depositante de las tensiones y conflictos grupales. Se hace cargo de los aspectos negativos del
grupo, de la situación que compromete tanto al depositario como a los depositantes. El chivo
emisario actúa como dispositivo del control de una situación conflictiva en el grupo, en
complicidad explicita o implícita, mantiene en silencio, situación generadora de ansiedades y
que provoca una ruptura en la comunicación. El carácter peligroso de la situación se ve
permanentemente realimentado en la “conspiración del silencio” ya que el grupo vive su
esclarecimiento como una amenaza y tiende a la segregación del depositario (chivo emisario)
por el peligro que representan los contenidos depositados.
Es importante, ubicar la tarea, en el centro del cono, y destacar que implica el proceso
de interacción en función de un proyecto en común entre los integrantes del grupo. Se ubica
en el centro porque es “central”, en tanto va a servir de guía para el trabajo a realizar y de
referente para caracterizar los otros vectores que se juegan en el proceso grupal. La tarea se
constituye en el líder del grupo.
¿Cómo se llevan a cabo la interacción para arribar a la tarea y a una mayor
productividad grupal? En los grupos se lleva a cabo a través de los procesos de comunicación
y aprendizaje. Estos procesos de comunicación cuanto más ricos y entrecruzados,
constituyen una verdadera red de comunicación. Existe una relación dialéctica entre estos dos
vectores de aprendizaje y comunicación; la transformación de uno implica la transformación
del otro y esta transformación se da en la trama vincular de interacción de los miembros del
grupo, determinando efectos en ellos.
Estos efectos se van a ver en las dos dimensiones que esta trama tiene: en la dimensión
intersubjetiva, o sea en la dimensión del grupo interno, y en la dimensión intrasubjetiva la que
se da en la situación real del grupo. El efecto en la dimensión intrasubjetiva se va a dar si el
otro puede ser medio en mi propio proyecto, y yo en el de él. Y aquí estamos en la mutua
representación interna. A partir de esta mutua representación interna voy a darle al otro una
80
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
función en el proyecto. Esto se va a traducir en los roles que se asignen o se asuman y que se
van a externalizar a través de la mutua representación interna y la cooperación que articula
al grupo en su totalidad.
Los progresivos ajustes entre la comunicación y el aprendizaje va a producir ajustes
entre lo intersubjetivo y lo intrasubjetivo.
Por último, haremos referencia al vector del cono, la telé, se refiere a la relación
reciproca con el otro, es el afecto (telé positivo) o el rechazo (telé negativo), es la disposición
para la relación con el otro en la tarea. Pichon Rivière lo tomó de Jacob Moreno, quien en
realidad habla de Sensibilidad Télica o reciprocidad télica. La reciprocidad télica es la
característica común del encuentro, es un “clic” intuitivo entre los participes del encuentro.
5.3 LA COORDINACIÓN EN TRABAJO SOCIAL DESDE UN ENFOQUE
101
OPERATIVO
Por Mgter. Esther Custo
Equipo coordinador-observador
El Trabajo Social desde la particularidad del nivel de abordaje grupal, opera en el
campo de lo grupal, en los procesos grupales, en la trama de los vínculos y las relaciones
sociales desde un encuadre teórico, metodológico e instrumental.
Podemos pensar que además de contar con marcos conceptuales y metodológicos, es
necesario operar desde roles instrumentales y funcionales -coordinador y observador- que
posibiliten la intervención con cierto nivel de operatividad.
Es decir, que la coordinación y la observación implican roles, posiciones y funciones
en esa trama vincular en donde se desarrolla la tarea.
Es importante la estructuración del equipo coordinador-observador, equipo encargado
de orientar al grupo, cuyas funciones son diferentes, pero de mutua complementariedad, que
no se superponen o contraponen, sino que se integran.
Para ello, es necesario la formación y capacitación de los roles del equipo coordinador
observador. La construcción de roles funcionales para una tarea implica el trabajo de un
101
El presente artículo es una adaptación del artículo publicado en la Revista de Trabajo Social y Ciencias Sociales, Acto
Social, Nº 15 – Agosto de 1996, Córdoba.
81
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
marco teórico y metodológico que define el campo de acción y posibilita el conocimiento de
su estructura.
La coordinación como la observación conformando un trabajo en equipo tienen una
direccionalidad, un sentido, un para qué y se sostienen desde un encuadre conceptual
metodológico e instrumental.
Podemos pensar entonces, que la direccionalidad de la coordinación y la observación
en el campo profesional de Trabajo Social estaría dada por operar "en las posibilidades y
potencialidades y/o dificultades y obstáculos que determinadas relaciones sociales generan
en !a resolución de los conflictos para la satisfacción de las necesidades materiales y no
materiales. Es un aspecto central de esta propuesta el promover las potencialidades y
recursos de los sujetos sociales, en relación al desarrollo y resignificación de la solidaridad,
creación, participación, libertad, construcción de lo colectivo y sus alternativas"102.
Esto supone también que la intervención del Trabajador Social tiene que tener en
cuenta las contradicciones que se despliegan entre mundo interno y mundo externo, y poder
crear espacios de apertura para el conocimiento que nos compromete como sujetos totales; de
nosotros mismos, del contexto y de las relaciones que se establecen entre los miembros del
grupo y el contexto vincular y social.
Podemos caracterizar a la intervención del equipo coordinador-observador, como un
proceso instrumental, es decir un camino, un movimiento; y como todo proceso tiene
alternativas de avance y retroceso.
Consideramos importante que los sujetos incorporen y desarrollen los elementos y
herramientas necesarios para analizar, conocer, leer, enfrentar, luchar y construir alternativas;
realizando una lectura integradora del contexto, sus limitaciones y posibilidades, poder
visualizar las contradicciones internas y con el contexto y enfrentar las necesidades desde lo
colectivo.
El Trabajador Social debe poder pensar la intervención de la coordinación como un
objetivo de que los sujetos sociales se instrumenten, en una lectura, en una comprensión de
los otros y de sí mismo que posibilite una acción de construcción de alternativas.
Es decir, que accedan a la situación de sujetos -sujetos situados. Pichon Rivière habla
de sujeto situado, influenciado por el pensamiento de Sartre, de un sujeto consciente de sí
mismo, de su circunstancia histórica, consciente de su temporalidad, consciente de dónde vive
y en qué circunstancia, esto es ser seres sociales históricos.
102
Custo, Esther. (1994) El Trabajo Social desde la particularidad del Nivel de Abordaje Grupal. Hacia una estrategia
teórica-metodológica. Acto Social N° 8. Revista de Trabajo Social y Ciencias Sociales. Córdoba
82
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
¿Qué debe posibilitar la intervención del Trabajador Social como coordinador?
Crear y generar espacios de reflexión sobre las necesidades y las posibilidades del grupo
en alcanzarlos.
Poder consolidar la identidad de sujetos protagonistas y activos, la posibilidad del grupo
como un organizador colectivo.
Una conciencia de sí mismo y de los otros y la capacidad de resignificación y
transformación interna y externa.
Un sujeto que pueda entender la realidad histórico-estructural, que pueda entender su
proceso de hacer y transformar, un sujeto comprometido, un sujeto que pueda visualizar
las contradicciones entre mundo interno y mundo externo, un sujeto que le posibilite una
mayor apertura al cambio.
La Coordinación
El Trabajador Social en su rol de coordinador debe integrar los objetivos planteados
para que la acción profesional posibilite una intervención transformadora.
La formación del coordinador implica una construcción teórica, técnica y actitudinal.
Una coherencia entre el pensar, sentir y actuar.
El poder realizar un análisis científico de los procesos grupales nos posibilita
comprender las múltiples contradicciones que recorren el campo grupal; las funciones
manifiestas y latentes, las relaciones sociales que se expresan en la trama interaccional, lo
simbólico, las políticas, las ideologías, la cultura, los modos de satisfacción de sus
necesidades, etc.; posibilita una lectura integradora de ese acontecer grupal. Esta posibilidad
de lectura integradora es lo que guía la acción de la coordinación en su función de
interpretante.
Siguiendo el pensamiento de Ana Quiroga, decimos que: "Interpretar es construir
hipótesis acerca de las relaciones causales en el intento de codificar el sentido de un hecho
explícito, al que denominamos emergente. Una interpretación es operativa cuando
proporciona elementos que promuevan la comunicación y el aprendizaje, elementos que
permitan a los miembros del grupo, el reconocimiento de sus necesidades, de sus
posibilidades y limitaciones".
83
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Pichon Rivière llamó también co-pensor al coordinador, en tanto acompaña a los
integrantes del grupo en su hacer, sentir y pensar juntos.
Para construir el rol de coordinador, e1 Trabajador Social debe tener en cuenta el
objeto de intervención, los objetivos del Trabajo Social y los aportes conceptuales de las
distintas disciplinas que nos capacitan para una intervención sostenida desde un encuadre
teórico e instrumental.
El Trabajador Social desde una posición como coordinador de grupo tiene en cuenta
las siguientes funciones:
El de orientar al grupo al logro de sus objetivos integrando los elementos temáticos y de la
dinámica grupal.
El de favorecer la participación, la libertad de expresión, el diálogo y el aprendizaje. El
de desarrollar una actitud creativa en el pensamiento y en la acción.
El de promover las relaciones cooperantes, la autonomía del grupo y el desarrollo de su
propia organización.
El de establecer una relación horizontal basada en el diálogo, posibilitando el co-trabajar y
co-pensar con los participantes.
Su finalidad consiste:
En explicitar las contradicciones que aparecen en el trabajo grupal y que son vividas como
dilemas.
El de evitar el estereotipo de roles entre los integrantes.
El de operar en el campo de las dificultades de la tarea explícita-implícita.
El coordinador cuenta con medios o procedimientos: la interpretación y el
señalamiento.
La interpretación como hipótesis es una generalización planteada como interrogante.
La profundidad de la interpretación está en función de la dinámica grupal, los conflictos que
aparecen en el grupo y de la capacidad, formación y estilo del Trabajador Social.
El señalamiento se refiere a indicar al grupo situaciones manifiestas, presentes:
Señalar es describir lo que se percibe y no incluye hipótesis.
Ambas son lecturas de la realidad grupal en distinto nivel de profundidad. Queremos
hacer énfasis que para el coordinador, además de contar con la teoría e instrumentación
adecuada, es fundamental su articulación y trabajo con el observador, a fin de incorporar en
su interpretación y estrategia de intervención los datos aportados por el mismo.
84
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
La tarea del observador es esencialmente de investigación: organiza los elementos
significativos construyendo datos e incorpora elementos que caracterizamos como emergentes
o signos.
Conjuntamente coordinador y observador, construyendo el equipo coordinador-
observador, intentan descifrar las contradicciones entre necesidades y satisfactores en el orden
material y simbólico, los obstáculos y las situaciones vivenciales como conflictos que al
dilematizarse no posibilitan el crecimiento y la producción, y la posibilidad de promover,
orientar y apoyar los procesos para que el grupo resignifique, crea y construya sus
alternativas.
5.4 LAS FINALIDADES DEL COORDINADOR EN EL GRUPO
Por Lic. Valentina Tomasini
Tomando la perspectiva planteada en el artículo “La coordinación en Trabajo Social
desde un enfoque operativo” escrito por la Mgter. Esther Custo, donde ubica finalidades del
Trabajador Social como coordinador de grupo, la intención de este apartado es profundizar
algunos conceptos claves para complejizar la realidad y dar herramientas para posicionarnos
frente al grupo, la autora plantea que las finalidades del Trabajador Social como coordinador
consisten en:
Explicitar las contradicciones que aparecen en el trabajo grupal y que son vividas
como dilema
Evitar el estereotipo de roles entre los integrantes
Operar en el campo de las dificultades de la tarea explícita e implícita
Vamos a comenzar por este último punto porque un concepto central es el de Operar.
Operar es modificar creativamente la realidad. Promover una transformación creativa de la
realidad que va a redundar en una adaptación activa a la realidad.
Es central en la teoría planteada por Enrique Pichon Rivière ya que lo incluye en la
O de ECRO103 y también por eso la técnica que propone se llama Grupo Operativo, donde se
intenta promover transformaciones creativas a la realidad. Esta técnica nos aporta conceptos
103
ECRO: Esquema Conceptual, Referencial y Operativo es un conjunto organizado de conceptos, como un sistema de
abstracciones, generales, teóricas referidos a un sector de lo real que permiten el abordaje instrumental (es decir, con sentido
operativo) de un objeto particular concreto. Fundado en el método dialéctico. Para ampliar ver: Quiroga, Ana (1980).
Clases dictadas en la Primera Escuela Privada de Psicología Social. Tema: ECRO – Análisis del Concepto. Ediciones Cinco.
Buenos Aires.
85
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
centrales para el rol del Trabajador Social como coordinador, observador o integrante de un
grupo. Generalmente, en la Escuela de Trabajo Social y cuando intervenimos desde la
profesión no aplicamos esta técnica tal como fue creada sino que tratamos de trabajar y tomar
en cuenta sus conceptos centrales que nos aportan la direccionalidad que le daremos a nuestra
intervención como operadores de grupo.
Toda operación tiene una direccionalidad y cuando hablamos de direccionalidad
necesariamente estamos hablando de ideología, porque estamos hablando de objetivos. La
técnica de grupo operativo es consecuencia de una postura ideológica. Cuando no existe
sustento ideológico que guíe la acción del coordinador, el grupo operativo se transforma en
una técnica vacía. El coordinador trabaja para que la labor grupal promueva sujetos capaces
de protagonismo, autónomos, solidarios, conscientes de sí mismos y de sus necesidades. Por
otro lado, la direccionalidad de la intervención es el para qué de la misma y debe estar
encuadrada en el para qué del grupo, o sea el objetivo o proyecto que se propone104.
Una característica fundamental de la técnica de grupos operativos es la de grupos
centrados en la tarea, a diferencia del grupo centrado en el grupo y del grupo centrado en el
individuo, para la técnica operativa la tarea sería lo fundamental del proceso grupal 105. Tarea
es el conjunto de acciones que realiza un grupo para obtener la satisfacción de las
necesidades. Esto incluye la resolución de los obstáculos que van apareciendo en el camino.
En nuestro caso en la Escuela de Trabajo Social, los grupos de segundo año en su taller de
práctica se proponen una tarea: el aprendizaje, el re-trabajo de las clases teóricas y de los
materiales propuestos por la cátedra. De ahí que la preocupación para el equipo de
coordinación consistiría en detectar “los problemas de la tarea, del aprendizaje y los
problemas personales o vinculares relacionados con la tarea, con el aprendizaje”106.
Marta Manigot107 sintetiza la noción de tarea y nos explica que implica dos niveles:
el explícito o tarea explícita que es aquella ligada al motivo que convoca al grupo. Su
concreción es fundamental en cuanto responde a los objetivos del grupo.
el implícito o tarea implícita se refiere a cuando surgen cierto tipo de dificultades,
lagunas, cortes en la red de comunicación, cualquier obstáculo, ansiedad o dificultad en
resolver las contradicciones que se plantean para que la tarea explícita pueda cumplirse.
104
Manigot, Marta (1987) “La función del coordinador: su razón de ser en el grupo”, revista Temas de Psicología Social.
Ediciones Cinco, Buenos Aires. Pág. 160.
105
Pichon Rivière, Enrique (1978). “El proceso grupal”, Nueva Visión. Bs. As. Pág. 233.
106
Pichon Rivière, E. ob. cit. pág. 234.
107
Manigot, Marta (S/F). “El coordinador ante la pre-tarea”, Clase dictada en la escuela de Castelar. Buenos Aires. Pág. 1.
86
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Toda la trama vincular en un grupo se establece para realizar la tarea, cuando se olvida
de tomar como referente la tarea, es una situación de pre-tarea, está primando el polo de la
resistencia al cambio y no podemos llevar adelante el proyecto. Por este motivo definimos a
la tarea - pre-tarea y proyecto como los momentos de todo proceso grupal.
Cuando nos referimos a proyecto, estamos hablando de la estrategia para la acción
que va a permitir la satisfacción de las necesidades, tenemos que tener presente la idea de
cambio, transformación y con esto considerar otro de los aportes más importantes de Pichon
Rivière, que es el comprobar que todas aquellas situaciones que implican para el sujeto, un
cambio, una modificación provocan resistencia, lo explica a partir de su práctica
psicoanalítica: “...es aparentemente increíble en el sentido de que es el mismo paciente que se
opone enérgicamente a su curación, no solo aparecería en el plano terapéutico sino en
múltiples ocasiones, nos encontramos así con otras situaciones aparentemente absurdas y
contradictorias, como el hecho que los grupos que tienen un objetivo explícito, como los
grupos de aprendizaje, muestren una serie de conductas que se oponen al logro de la tarea
(pre-tarea), que lo apartan de su finalidad, que se contrapone con la pertinencia” 108.
Entonces la tensión entre proyecto y resistencia será una contradicción que recorrerá todo el
proceso grupal.
Y lo que Pichon Rivière también identifica es que las causas de estas resistencias
tienen que ver con dos ansiedades básicas, y las define como: el miedo a la pérdida, que es
el temor de perder, por el cambio, la situación previamente lograda que da un sentimiento de
seguridad; y el miedo al ataque, que es el sentimiento de encontrarse sin instrumentos frente a
la nueva situación, con la vulnerabilidad que esto genera.
Las situaciones de resistencia se dan en todo proceso frente a la posibilidad de un
cambio, constituyen un enemigo para esta operatividad grupal y la forma de trabajarla en los
grupos es hacer explícito lo implícito. “Desde el punto de vista técnico se parte generalmente
de lo explícito para descubrir lo implícito con el fin de hacerlo explícito y así en continuo
movimiento espiralado”109. Es decir, en los grupos lo que se pone en palabras o gestos, lo
explícito, nos va a dar elementos de lo implícito, lo latente que está obstaculizando la tarea,
para desentrañarlo. Y el movimiento espiralado nos da la idea de avance y retroceso, pero no
un retroceso hacia el mismo lugar sino un retroceso que nos permite avanzar nuevamente
hacia una cualidad diferente en el grupo.
108
Manigot, Marta (S/F), ob.. cit. pág. 3.
109
Pichon Rivière, Enrique (1978). “El proceso grupal”, Nueva Visión. Bs. As. Página 235.
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Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Profundizando más podemos identificar algunas fuentes de ansiedad en el proceso
grupal que contribuyen a la emergencia de distintos obstáculos. El obstáculo que llamamos
epistemológico tiene que ver con el objeto de conocimiento en sí mismo, los objetos de
conocimiento que abordamos nos pueden resultar complejos, impenetrables, movilizantes por
su contenido en relación a nuestra historia personal, novedosos o sorpresivos, ajenos o menos
interesantes, estos son los que generarían menos ansiedad para aprenderlos. Más de una de
estas cosas juntas, y con todas las combinaciones posibles. Otro tipo de obstáculos que
tenemos que enfrentar en los grupos son los que llamamos epistemofílicos y se refieren
centralmente a acontecimientos personales que interfieren en el aprendizaje del objeto: Los
grupos están formados por personas, que a su vez, participan de otras relaciones, otros grupos
y por lo tanto todo su entorno cotidiano forma parte de su mundo interno, lo cual se puede
expresar en el grupo en identificación con los otros integrantes, proyecciones, emociones, etc.
que por su intensidad pueden interferir en las relaciones del grupo y su tarea.
Siempre tomando en cuenta la incidencia del contexto como posible generador de
aumento de las ansiedades: los grupos forman parte del contexto institucional y social es
imposible interpretar lo que sucede en los grupos sin tener presente los procesos sociales,
políticos, económicos y culturales que se suceden en el aquí y ahora del grupo.
La consideración de estos puntos, junto con el análisis de las contradicciones, ha sido
útil tanto en el trabajo previo del equipo coordinador - observador, pensando todo lo que
puede incidir en el existente, para la formulación de hipótesis y consiguiente estrategia, como
para la lectura del proceso grupal de cada uno de los integrantes y del coordinador “in situ”,
que da lugar a las interpretaciones seguidas de la intervención. Ya vamos a retomar esto más
adelante.
Detectando el obstáculo en la relación entre el grupo y la tarea es posible establecer
que ese está jugando en el aumento de las ansiedades y leer las fantasías que subyacen a esa
situación.
Ahora nos metemos más dentro de la resistencia, es decir, ¿cómo se expresa en la
reunión grupal?, y vamos a hablar de pre-tarea, anti-tarea, no tarea110. Utilizamos el
concepto o la idea de pre-tarea como anterior: “pre”, quiere decir previo, y sí, es previo,
porque cuando uno está en pre-tarea no está en tarea. Pero no siempre antes de entrar en tarea
estamos en pre-tarea, por ejemplo, imaginemos la situación grupal: uno llega, se sienta,
conversa, eso no es pre-tarea, sino que nos estamos encontrando. Entonces, ¿cómo
110
Tomado de: Quiroga, Ana (2007). Clase dictada en la Primara Escuela Privada de Psicología Social. Tema: Dialéctica de
los procesos grupales.
88
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
definiríamos pre-tarea?, cuando por ejemplo, hay una temática a trabajar, una situación
prescripta a desarrollar, y se empieza a hablar de otra cosa, pero de otra cosa que en realidad
no concierne profundamente a la situación grupal, y se insiste. Uno registra en parte la pre-
tarea por su insistencia, su persistencia, y su exclusión del campo de lo que es tarea.
¿Qué inferimos cuando por ejemplo los integrantes empiezan a pelearse, a echarse en
cara cuestiones, etc.?, la interpretación es el ejercicio de la sospecha, inferimos que hay una
situación de ansiedad que estaría impidiendo tomar contacto con lo que está prescripto como
tarea, esa situación de ansiedad no es un grado cualquiera de ansiedad, la ansiedad bienvenida
sea porque si no hay ningún monto de ansiedad no nos movemos, es decir que cierto grado de
movilización es lo que nos pone en marcha para hacer cosas. Pero si la ansiedad ha crecido
mucho, las técnicas del yo que son los instrumentos que el sujeto tiene, que el yo tiene, para
conectarse con la realidad, para penetrarla y apropiarse de ella, están paralizados y están
exclusivamente al servicio de la defensa.
Por eso, Ana Quiroga111 dice, cuando estamos en pre-tarea, es una negación de la
tarea, no puede haber tarea porque hay una situación de angustia que está impidiendo el
acercamiento por ejemplo, al objeto de conocimiento, el acercamiento al otro, el conocerse,
etc. Entonces en un grupo operativo elaborar ansiedades es parte de la tarea.
Por ejemplo, ¿el silencio es tarea o pre-tarea? Depende, porque hay silencios que son
reflexivos, son elaborativos, en donde uno se conecta con situaciones de aprendizaje, con las
propias experiencias, que van favoreciendo situaciones de insight112; y hay silencios que son
de “bajar cortina”, que están expresando disociación, proyección, etc., en forma estereotipada
y una imposibilidad de acercarse a la situación de tarea, entonces el coordinador puede
analizar y el observador puede registrar las características que tienen, es decir, tienen
cualidades distintas que pueden ser percibidas. “Ahora, nunca vamos a identificar silencio
con pre-tarea, ni silencio con tarea, tenemos que analizar cada caso concreto, ni vamos a
identificar palabra con tarea, ni palabra con pre-tarea, tenemos que analizar qué está
pasando en cada situación concreta, de qué se habla, cómo se habla, quiénes hablan,
etc.”113.
111
Quiroga, Ana (2007). Clase dictada en la Primera Escuela Privada de Psicología Social. Tema: Dialéctica de los procesos
grupales.
112
Insight es captar un conocimiento nuevo, diferente, es el momento del darse cuenta, en el lenguaje vulgar se referencia
con “me cayó la ficha”. Pichon Rivière y Ana Quiroga definen el insight como el conocimineto y comprensión de la realidad
psíquica interna y externa, el conocimiento de sí en situación. Para ampliar ver: Beller, Delly (S/F). “Insight”, Ediciones
Cinco. Buenos Aires.
113
Quiroga, Ana (2007) ob. cit. pág 1
89
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
En el proceso de aprendizaje, cambiar significaría la apropiación del objeto de
conocimiento, como dijimos esto produce un aumento de las ansiedades básicas y configura la
resistencia al cambio. “El sujeto se encuentra entre dos fuerzas: la tendencia al cambio, que
lo atrae hacia el logro del objetivo y del proyecto, y la resistencia al cambio, que lo aparta de
él. (...) Estas tendencias de signo opuesto, generan tensión: se impone una salida. La pre-
tarea constituye una posibilidad de resolución de la tensión, aunque engañosa”114 constituye
una solución fallida, la sustenta un mecanismo de postergación y por eso produce si no se
resuelve, una sensación de frustración constante.
Un momento en que la intervención de la coordinación es requerida desde el grupo es
la pre-tarea, aunque no el único115. El coordinador debe ser parte del objetivo del grupo, debe
aprehender a discriminar la pre-tarea de la tarea implícita y de la explícita, para cumplir su
propia tarea en el grupo, debe tomar compromiso con el proyecto. Confundir pre-tarea con
tarea, sería no intervenir para que el grupo elabore las ansiedades y penetre el objeto de
conocimiento, acercándose así a su objetivo.
“El aumento de las ansiedades, la emergencia de la resistencia al cambio, la
instalación del grupo en la pre-tarea, no toma desprevenido al coordinador. Éste sabe que es
imposible pensar en el cambio sin resistencia, o en el aprendizaje sin obstáculos porque sabe
que la realidad es dialéctica”116.
¿A que hacemos referencia cuando decimos explicitar las contradicciones que aparecen en
el trabajo grupal y que son vividas como dilema?
En el trabajo grupal se presentan procesos de interacción, la interacción es dialéctica
entre los sujetos, dialéctica no es lo mismo que diálogo, aunque estos conceptos están
profundamente emparentados, vamos a tratar de aclarar la diferencia:
En lo dialógico se ven los opuestos como separados. El discurso está puesto por el
sujeto a través del lenguaje. En cambio en la dialéctica entre sujetos que se genera en el
trabajo grupal se conciben los polos de las contradicciones en unión y lucha, en la realidad
concreta.
114
Manigot, Marta (S/F). “El coordinador ante la pre-tarea”, Clase dictada en la escuela de Castelar. Buenos Aires. Pág 4
115
Manigot, M. ob. cit. pág. 5
116
Manigot, M. ob. cit. pág. 5
90
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Ana Quiroga117 considera que el diálogo es el intercambio de pensamientos y palabras
desde posiciones diferentes. Cuando dos personas hablan, tenemos dos posiciones diferentes,
podrá agudizarse o no la intensidad de la diferencia, pero el diálogo es ese intercambio de
pensamiento y de palabra desde posiciones diferentes, que es lo que nos cuesta tanto en el
proceso grupal, nos cuesta porque no ignoramos la diferencia, reconocemos lo diferente,
porque tenemos que intercambiar desde lo diferente.
Porque en esta concepción dialéctica de lo grupal lo diferente no está separado, no está
compartimentado, sino que se relaciona; en el grupo, mi pensamiento, mi palabra, mi posición
está en interacción con algo que es diferente: el “otro”.
Diálogo también significa razonar con el otro, discurrir con otro, tiene una raíz:
“día” en griego significa, separación, distinto; y “logos”, es palabra, pensamiento. El término
logos ha revestido muchos sentidos a lo largo de la historia, por ejemplo también se habla de
logos como ser, es decir no es sólo palabra o sólo idea, es las dos cosas.
Continuando con Ana P. de Quiroga118 podemos definir dilema cuando en una
discusión o en un pensar, se despliega un argumento, en el que hay dos proposiciones, dos
enunciados que son contrarios: algo es blanco o es negro, y si es blanco – esto se piensa
desde la lógica formal –nunca va a ser negro y, viceversa, si es negro nunca va a ser blanco.
O si es sano no es enfermo, y si es enfermo no es sano, es decir hay una modalidad absoluta,
clausurada, de pensar sin matices.
En cambio: “...la dialéctica considera todos los fenómenos en estrecha relación e
interacción, y por lo tanto, estudia en primer lugar el proceso, en el cual el movimiento no es
una simple traslación en el espacio, sino un cambio interno, una transformación [...] en cada
objeto, en su unidad hay un proceso de cambio interno, dado por la lucha de contrarios de
tal manera que la unidad implica siempre la existencia de contradicciones y lucha en su
seno...”119
Ver esto es algo fundamental para nuestro trabajo, cuando pensamos dilemáticamente,
algo opuesto no puede ser visto en la misma persona, o puede ser visto en la misma persona
por ejemplo: aspectos sanos y aspectos enfermos, estamos o del todo sanos o del todo
enfermos. Desde la perspectiva dialéctica entendemos que hay en todos nosotros aspectos
sanos y aspectos patológicos, solo que hay que definir que es lo dominante y también tener
117
Tomado de: Quiroga, Ana (2007). Clase dictada en la Primara Escuela Privada de Psicología Social. Tema: Dialéctica de
los procesos grupales. Ediciones Cinco. Buenos Aires. Pág 1.
118
P. de Quiroga, A. ob. cit. pág 2.
119
José Bleger, “Psicología de la conducta”, Biblioteca de Psicología General Paidós, Buenos Aires, 1989.
91
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
siempre presente que lo que un momento domina, puede dejar de ser dominante y
transformarse en lo de menos peso120.
Pichon Rivière en el prólogo de “El proceso grupal” dice que la relación mundo
interno / mundo externo puede ser dialéctica o dilemática. Esto significa que la relación entre
lo interno y lo externo existe más allá de que nosotros queramos o no, porque lo interno
surge de una reconstrucción, de que se ha recreado la red de relaciones externas, así se
fundamenta el mundo interno. Esas relaciones se inscriben en nosotros, sujetos, y dan lugar al
mundo interno. No se inscriben como una impresión de un molde, no, nosotros vemos a ese
mundo externo, lo recreamos desde nuestra experiencia, desde nuestro universo de
ideas, de sentimientos, de fantasías, eso hace que ese juego entre lo interno y lo externo,
sea dialéctico, ¿por qué?, porque cuando vamos a operar, a coordinar o a interpretar o a
vincularnos activamente en el plano del mundo externo con el otro, también está jugando
nuestro mundo interno en esa vinculación121.
¿Cómo sería cuando esa relación entre mundo interno y mundo externo está
dilematizada? Cuando por ejemplo por alguna situación, por un dolor, por un obstáculo, por
una ansiedad, el mundo externo no es incorporado, y no es aprehendido, y sólo domina el
mundo interno, ahí sí podríamos decir, es una relación dilemática, pero no es que hay una real
exclusión de uno de los dos mundos, sino que en ese momento cesa el movimiento, hay
rigidez, hay estereotipo; cuando hay un obstáculo o cuando hay una ansiedad muy grande y
defensivamente, bajo la barrera, sólo escucho el argumento interno y no puedo percibir lo que
ocurre por fuera de mí. Entonces, al término dilema lo extraemos para referirnos a un
momento donde algo que está siempre en interrelación, esa interrelación se ve alterada, y el
otro polo de la relación parece desaparecer, pero de ninguna manera en los hechos
desaparece122.
Entonces, volvamos a la interacción, a la dialéctica entre los sujetos. Para esto
utilizamos a los grupos como instrumento al servicio del aprendizaje. Esto quiere decir
que el grupo no es solo un ámbito, no es solo un escenario, no trabajamos en grupo porque
sea económico, porque sea más fácil poner mucha gente en un mismo lugar, sin utilizar el
grupo como instrumento al servicio del aprendizaje, esto sería que cada uno haga un
aprendizaje individual aunque estén en grupo.
120
Tomado de: Quiroga, Ana (2007). Clase dictada en la Primara Escuela Privada de Psicología Social. Tema: Dialéctica de
los procesos grupales. Ediciones Cinco. Buenos Aires.
121
Quiroga, Ana (2007). Clase dictada en la Primara Escuela Privada de Psicología Social. Tema: Dialéctica de los procesos
grupales. Ediciones Cinco. Buenos Aires. Pág. 5
122
P. de Quiroga, A. ob. cit. pág. 6
92
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
En cambio en la técnica del grupo operativo lo que se pretende es que el grupo se
convierta en un instrumento al servicio del aprendizaje del propio grupo y en este sentido
vamos a tratar de descubrir e interpretar cuales son las contradicciones que se han
dilematizado en el proceso grupal y llevar al grupo a que la reconozca, la explicite y así poder
trabajarla.
Nos vamos a valer del análisis de las contradicciones para poder comprender como son
esos procesos. ¿A qué nos referimos cuando decimos explicitar las contradicciones que se
presentan? En todos los grupos se presentan contradicciones constantemente en cada posición
expuesta, esto es así y en la mayoría de los casos las diferentes posiciones aunque sean
contradictorias nos ayudan a visualizar de forma más completa el objeto de conocimiento que
estamos aprendiendo. Ahora bien, hay contradicciones que se presentan como dilema y
representan un obstáculo para el avance de la tarea.
Esta es una de las operaciones del co pensar. Es poder descubrir cada uno desde su
experiencia, desde su propio ángulo desde donde está mirando y escuchando al objeto de
conocimiento, que es lo que puede aportar y que es lo que le pueden aportar para construir el
aprendizaje grupal.
Cuando decimos: en los grupos lo que hacemos es enseñar a pensar, lo que se quiere
decir es que en el grupo vamos a volver a aprender a pensar porque desde el pensamiento
dilemático, producto de toda nuestra educación, y producto de nuestras formas de aprendizaje
no resueltas, ha dejado en nosotros una forma de aprender dilemática, un pensamiento que no
tolera la contradicción de la realidad, que busca unificar, que fragmenta; y al fragmentar la
realidad, fragmenta también el vínculo que se establece con esa realidad y por consiguiente se
fragmenta el yo.
Este reaprender a pensar consistiría en pasar de un pensamiento dilemático a un
pensamiento dialéctico que reconozca la contradicción, que la tolere, que la pueda resolver,
que pueda visualizar la realidad como integrada, que pueda superar la fragmentación de la
realidad, y que pueda entonces hacer más integrado el vínculo con el otro, con el objeto de
conocimiento, y de esta forma tener un yo más integrado también123.
En “Aportaciones a la didáctica de la Psicología Social”124, Pichon Rivière tiene tres
o cuatro renglones que es necesario leerlos, pensarlos y analizarlos. Dice: “Aprender a pensar
implica la reducción del índice de ambigüedad grupal por la resolución dialéctica de las
123
Rozembom, Jaime (1989). Clases dictadas por en la Primera Escuela de Psicología Social, fundada por el Dr. Enrique
Pichon Rivière, de Buenos Aires. Tema: Dialéctica en los procesos grupales, Mimeo. Buenos Aires. Pág. 3
124
Pichon Rivière, Enrique (1978). “El proceso grupal”, Nueva Visión. Bs. As. Página 205.
93
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
contradicciones internas al grupo, que toman la forma de dilema, paralizando la tarea a
través del enfrentamiento entre individuos o subgrupos. La situación dilemática esteriliza el
trabajo grupal y opera como defensa ante la situación de cambio” Podemos ver que la
situación dilemática se organiza como una situación de defensa del grupo ante la perspectiva
de las transformaciones.
Y dice también en el mismo artículo que “el análisis sistemático de las
contradicciones constituye la tarea central del grupo”. O sea que lo que va a hacer un grupo
como tarea central es elaborar, analizar y resolver sus contradicciones.
El otro punto que intentaremos profundizar es: evitar el estereotipo de roles entre los
integrantes.
Los roles pueden ser pensados en distintos niveles de realidad125: un nivel más bien
sociológico, tiene que ver con la idea de que hay modelos de conducta con mayor o menor
consenso social que hemos ido incorporando a través del proceso de socialización y que
cuando interactuamos se actualizan como expectativas de comportamiento mutuo asociadas
con una posición. Otro nivel que podríamos llamar psicológico, donde consideramos la
interiorización y el aprendizaje de roles, como cada uno asume los roles y como a través de
ellos nos vinculamos con los otros. Es el lugar, el instrumento concreto a través del cual nos
relacionamos con los otros.
La teoría del rol nos sirve como un instrumento que nos ayuda a pensar como se
puede estudiar la interacción. Lo real y concreto es la conducta, el rol la caracteriza.
No podemos dejar de relacionarlo con el concepto de Matrices de Aprendizaje126.
Tenemos una historia de respuestas frente a las ansiedades y frente a los otros; estas
respuestas se van configurando con un estilo personal, ya sea para modificar actitudes o para
quedarnos estancados en ellas. “En el grupo se da el espacio para repetir esas actitudes,
hacerlas conscientes, elaborarlas y modificarlas. La propuesta sería abrir el espacio para
modificar actitudes rígidas y promover aptitudes para el cambio”127.
En el proceso grupal la tarea es el factor que un principio convoca y pone en marcha
los roles. Un rol es un modelo organizado de conducta, relativo a la posición del individuo en
una red de interacción, ligado a expectativas propias y de los otros. Los roles pueden ser
125
Fumigalli, Carlos (1994). Clase dictada en la Primera Escuela Privada de Psicología Social. Tema: Teoría del rol.
Ediciones Cinco. Buenos Aires. Pág. 1.
126
Ver en Quiroga, Ana (1987). “Matrices de Aprendizaje”. Ediciones Cinco. Buenos Aires.
127
Sonis, Natan (S/F). Clases dictadas en la Primera Escuela Privada de Psicología Social. Tema: Teoría y Técnica de Grupo
Operativo. Mimeo. Bs. As. Pág. 7.
94
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
complementarios o suplementarios, de acuerdo a que se vehiculizan a través de las
necesidades. Cuando hay suplementación nos empezamos a oponer, se está perdiendo algo de
lo que analizamos como cooperación.
Las personas se van a vincular en un grupo en un primer momento, y siempre, lo
hacen a partir de la motivación generada por sus propias necesidades. “Las necesidades, las
expectativas, las fantasías de los integrantes se articulan para diseñar esa función, posición
o conducta que llamamos rol”128.
En el interjuego de asunción y adjudicación de roles siempre deben estar ambas
partes, quiénes adjudican y quiénes asumen, pero a veces en ese juego de asunción y
adjudicación, es necesario movilizar una modalidad rígida, estereotipada, y desde allí
empobrecedora de relación con el otro pero también con uno mismo, si uno queda instalado
siempre en el mismo argumento, no tiene posibilidad de aprendizaje y se lleva a cabo la
tarea129.
Lo más importante en este proceso es que esté en movimiento, la estereotipia, la
rigidez de los roles está al servicio de la resistencia al cambio, es la enemiga del aprendizaje,
entonces tenemos que saber que quien en un momento puede ser el líder de la tarea y llevar
adelante el proyecto, en otro momento puede ser quien esté representando a la resistencia y
promueva situaciones de pre-tarea. Este movimiento es lo que nos permite avanzar en los
grupos.
Cuando los roles se estereotipan, se rigidizan, es cuando son las mismas personas
quienes promueven o rechazan el proyecto y esto obstaculiza la tarea y no permite el
crecimiento personal de los integrantes.
¿Cómo visualizamos y propiciamos el cambio en el grupo? – Unidad de trabajo
En los grupos no solo vamos tomando conciencia del objeto de conocimiento, si no
también del proceso que nos fue acercando a ese objeto. Es en ese análisis de las situaciones
emergentes que el proceso grupal adquiere potencia de crear nuevas subjetividades.
Llamamos emergente130 a un indicador del proceso, ese hecho que surge, que aparece,
que aparentemente irrumpe en una situación, no es puramente nuevo, contiene elementos del
128
Quiroga, Ana (1980). Clases dictadas en la Primera Escuela Privada de Psicología Social. Tema: ECRO – Análisis del
Concepto. Ediciones Cinco. Buenos Aires. Pág. 7.
129
Quiroga, Ana (2007). Clase dictada en la Primara Escuela Privada de Psicología Social. Tema: Dialéctica de los procesos
grupales. Ediciones Cinco. Buenos Aires.
130
P. de Quiroga, A. Ob. Cit. pág. 7
95
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
existente, es decir de la situación previa y elementos de una nueva situación que va a ser la
que va a imperar a partir de ahora, porque todavía están presentes, por la historicidad de los
fenómenos, estos hechos que configuraban el existente grupal.
Si tomamos como ejemplo el proceso de integración, tenemos que hay un salto
cualitativo en un momento, donde hay una frontera, cuando algún integrante hace referencia a
un “nosotros”, incluye en algún momento a todo el grupo en su relato, pero no imaginemos
que los aspectos de dispersión han desaparecido en forma absoluta, sino que han descendido
en su presencia, ha habido un cambio cualitativo, pero quedan elementos de fragmentación,
de dispersión o de no integración y eso se da siempre en todo el desarrollo de la vida de un
grupo.
No es homogéneo, no es idéntico en todos los integrantes, sino que hay
posicionamientos diferentes y la tarea de un equipo coordinador es indagar cómo está jugando
todo el movimiento hacia la integración, pero también cómo están operando los elementos
que tienen que ver con la resistencia (fragmentación, la dispersión), que eran quizás
dominantes hasta ese momento; y no tender a homogeneizar y simplificar la situación sino
mantener una mirada que vea que eso no es tan simple sino que hay posiciones diversas,
porque hay sujetos diversos, y es necesario facilitar el despliegue de esas diferencias de
posicionamiento; porque el despliegue de un diferencia es algo que nos cuesta, porque
ponemos en juego el vínculo, la relación, a nosotros mismos, nos exponemos, etc., pero si no
hay despliegue, es muy difícil, o bien, imposible, la resolución de las diferencias. Y este es
uno de los temas en que hoy día toda relación interpersonal está marcada por esta cuestión de
la dificultad para aceptar, para desarrollar y desplegar diferencias de una manera donde el
vínculo se pueda preservar o afianzar, sino que aparece como el riesgo de que se rompa, o de
ser atacado, o la fantasía de atacar al otro131.
Entonces, en el emergente hay datos observables, los diálogos, los tonos, algún
anuncio inesperado, el lenguaje corporal, algo nuevo que va emergiendo, que corta con la
situación previa. Los datos observables serían la acumulación en cantidad que se va
produciendo en el existente y este corte con la situación previa que acabo de decir es la
cualidad nueva que está gestando un cambio en el proceso.
Cuando nosotros nos encontramos con un observable siempre nos hacemos dos
preguntas, primero, ¿de dónde viene?, ¿a dónde va? O sea, este cambio que se está
produciendo en el grupo, ¿qué direccionalidad tiene? Estamos hablando otra vez de
131
Para ampliar ver Ana Quiroga, Ob. Cit.
96
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
direccionalidad, ya estamos hablando de una cierta complejidad que es la contradicción que
se está dando entre lo que nosotros estamos observando – lo observable – y lo indagable. Lo
observable es lo que registro y lo indagable es lo que le tengo que encontrar un sentido. O
sea, que estamos hablando de lo que observo y de lo que no veo, no sabemos a dónde va esto
que estamos observando, estamos tratando de descifrar esa situación, estamos buscando
causalidad y direccionalidad.
Cuando nosotros estamos empezando a registrar los observables, eso que nos llama la
atención, nos remite inmediatamente a buscar un significado a todo eso, entonces Pichon
Rivière132 decía que el emergente es por un lado una cualidad nueva, y a la vez por otro lado
un acontecimiento sintético y creador. Cuando decimos la palabra sintético de lo que estamos
hablando es que el emergente sintetiza algo de lo nuevo y algo de lo previo, como decíamos
hay siempre un polo que domina, pero nunca va a desaparecer el otro polo.
Bueno pero este proceso no termina ahí, si nosotros en esta indagación, construimos
una hipótesis basada en la direccionalidad, llega el momento de la intervención, estamos
hablando del “punto de urgencia”. Esto es cuando el campo de lo explícito y de lo implícito
de alguna forma logra acercarse. A veces las intervenciones se hacen en ese momento, a veces
por razones estratégicas se postergan, no necesariamente tiene que ser el coordinador,
muchísimas veces ustedes van a estar coordinando un grupo y piensan que podrían intervenir
diciendo algo, y alguno de los integrantes lo tomo y lo llevó a cabo, eso es válido también.
Decíamos a veces se posterga intencionalmente, porque tiene que ver con una
estrategia, a veces se interviene en el momento del punto de urgencia, pero en cualquier caso
lo que resulta es el nuevo emergente y esto es lo que se llama Unidad de trabajo. Es el
instrumento que el coordinador va a utilizar para comprender los procesos dentro del
acontecer grupal. Entonces desde la óptica del coordinador va a ir analizando en la situación
grupal cual es el existente, que interpretación le puede dar a ese existente y que nueva
situación emergente se produce a partir de la interpretación que hizo el coordinador.
La Unidad de trabajo está dada por: Existente – Emergente – Interpretación e
Intervención o Señalamiento – Nuevo emergente; este proceso que podemos graficarlo como
una vuelta en espiral es lo que promueve el cambio en los grupos.
132
Pichon Rivière, Enrique (1978). “El proceso grupal”, Nueva Visión. Bs. As.
97
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
5.5 EQUIPO COORDINADOR – OBSERVADOR: aportes al ejercicio de los roles
instrumentales
Por Lic. Alicia Zamarbide*
Aportes a la construcción del rol de coordinador en el campo del Trabajo Social
El Trabajador social como coordinador en los grupos lleva a cabo las funciones de:
Analizar con los miembros del grupo las relaciones que se establecen con la tarea y de los
miembros entre sí (Co pensor)133 y esto se complementa ,siguiendo el pensamiento de
Manigot M. (1988)134, la que propone, en cuanto al posicionamiento del coordinador, la
lectura del proceso grupal en dos dimensiones:
a) Relación grupo-tarea: involucra aspectos cognitivos y afectivos frente a
determinadas actividades y contenidos que pueden facilitar u obstaculizar la
producción grupal.
b) Relaciones vinculares: “en el proceso grupal, se produce una tensión individuo
grupo. El estar en grupo provoca en cada integrante una serie de emociones y
percepciones ligadas a la situación actual como a sus trayectorias de aprendizaje
previas. Por lo tanto, es necesario aprender a incluirse en una modalidad de
funcionamiento grupal que permita procesos de complementación y cooperación. De
lo contrario, pueden predominar situaciones que pueden ser vividas como ataque a lo
que cada participante aporta, es posible que esto resienta la capacidad productiva del
grupo”135.
Coordinar en los grupos, con tarea de aprendizaje en sentido amplio busca centrar al
grupo en su tarea a través de la formulación de interrogantes y señalamientos. Puede realizar
devoluciones acerca del proceso grupal a partir de los registros y de las producciones
grupales.
Detectar la emergencia de obstáculos y problemas con relación a la tarea grupal y poner
de manifiesto los ruidos que obstaculicen las vías de comunicación grupal. Reflexionando
conjuntamente con los integrantes de los grupos sobre posibles estrategias de intervención.
*
Lic. en Trabajo Social. Docente e Investigadora de la Escuela de Trabajo Social – UNC.
133
Pichon Rivière, Enrique. El proceso grupal. Del psicoanálisis a la psicologías social. Nueva Visión. Buenos
Aires.1985.p.p 212.
134
Manigot Marta. La función del coordinador su razón de ser en los grupos. Revista Temas de psicología Social N 9.1988
135
Paulin, Horacio, Tomasini, Marina, Bonvillani, Andrea.(2002). “Aportes de la coordinación de grupos operativos en las
instituciones educativas: Relecturas y Precauciones”. Revista Notas para una Psicología Social, Brujas.
98
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Propiciar una actitud reflexiva y crítica sobre las prácticas advirtiendo sobre posibles
naturalizaciones que se expresan por ejemplo en argumentos: “Lo que siempre fue así”136.
Tratando de superarlos a través de la interpelación de los fenómenos grupales indagando
procesos, causas.
Orientar el abordaje de la tarea con aportes bibliográficos, si se consideran necesario,
pero siempre teniendo atención en no resolver la tarea grupal.
Algunas características especificas para ejercer el rol del coordinador
El Trabajador Social en el aprendizaje del rol de coordinador no solo debe contar con
bagaje teórico, sino también desarrollar los aspectos actitudinales.
Siguiendo Ulloa citado por Betty Miranda 137 las actitudes a desarrollar por el mismo son:
Capacidad de predicción: que se construye a través de la experiencia de trabajo con
grupos, análisis del proceso grupal, a partir de la indagación de las constantes, desde
una mirada teórica que permite conocer nuevas estrategias, nuevos elementos para
profundizar el análisis del proceso.
Actitud empática: capacidad de comprender a los integrantes del grupo con sus
dificultades sin dejarse envolver con los mecanismos que el sujeto emplea o sea
teniendo discriminación y autonomía.138
Posibilidad de establecer relaciones: relacionar los distintos elementos del acontecer
grupal, que aportan los miembros que ejercen el rol de portavoz para tener una
comprensión totalizadora del proceso grupal.
Capacidad de definir por lo positivo: se trabaja a partir de lo que el otro miembro, si
tiene y puede aportar al grupo.
Integración entre teoría y práctica: retomando a Miranda Betty “hay una
integración entre el sentir, pensar y hacer. Porque se conoce y conoce el campo.”139
Interés por conocer al otro: es conocer a los integrantes del grupo cada uno de ellos
con sus características personales, dejando de lado preconceptos obtenidos previamente
de otras fuentes de información. Por ejemplo informe de docentes de años anteriores
referido a los integrantes. En síntesis es aproximarse a cada sujeto como único.
136
Paulin, Horacio, Tomasini, Marina, Bonvillani, Andrea., Ob. cit., p. p138
137
Miranda, Betty. Actitud Psicológica. Clase dictada en Escuela de Psicología Social Castelar. Año 1988 p.p6 Editorial
Mimeo (S/F)
138
Miranda Betty. .Ob. Cit, p. p 4
139
Miranda Betty. [Link], p.p 4
99
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Escuchar y esperar: generar un espacio de escucha en el acontecer grupal, donde los
integrantes del grupo sientan que pueden expresarse, que pueden ser comprendidos para
luego pasar a la acción. Por ejemplo en las primeras reuniones habitualmente participan
aquellos miembros más extrovertidos que los miembros con característica de
personalidad más tímida. Lo anterior se relaciona con el lugar que ocupa uno respecto
al otro, cual es el lugar adjudicado por el otro, la historia de cada sujeto, su modo
particular de relacionarse.
Capacidad receptiva: el Trabajador Social al ejercer el rol de coordinador, debe hacer
consciente sus sentimientos, ansiedades, miedos en juego para diferenciarlo de los otros
y lo propio, a fin de no generar una disposición negativa (telé negativa) al relacionarse
con los miembros del grupo.
Instrumentos con los interviene el coordinador en los procesos grupales
El coordinador en Trabajo Social para desarrollar su función en el proceso grupal,
requiere realizar una lectura previa del material escrito que posee el grupo. Por ejemplo, en
las reuniones realizar una lectura de los registros anteriores, que le permite conocer los
avances y obstáculos que se han presentado. Además tener una actitud de escucha y atención
a cómo se desarrolla la relación del grupo con la tarea y de los miembros entre sí.
Para realizar estas actividades el coordinador cuenta con dos herramientas el
señalamiento, que interviene en lo explícito (tarea explícita), y la interpretación que opera en
lo Implícito (tarea implícita).
a) Señalamiento: desde la revisión del proceso grupal que realiza el coordinador
señala con intencionalidad al grupo ciertos eventos u acciones significativas, que
pueden ser percibidas o no por sus integrantes.
Con la finalidad que sean re-pensados en el grupo y surjan posibilidades de dar
nuevos significados a sucesos o formas de funcionamiento que grupo no se
cuestiona140.
El señalamiento opera como una foto (corte en el aquí) del acontecer grupal y permite
detenerse a reflexionar sobre la relación con los otros.
b) Interpretación: “que es una hipótesis acerca del acontecer implícito que tiende a
explicitar hechos o procesos grupales que no aparecen como manifiestos a los
140
Paulin Horacio, Tomasini Marina, Bonvillani Andrea. Ob. Cit,.p.p43
100
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
integrantes del grupo y que funcionan como obstáculos para el logro de los
objetivos”141.
La finalidad es que el grupo logre un autoconocimiento que le facilite reestructurar las
relaciones interpersonales y con la tarea para el logro del objetivo.
Algunos aportes a la construcción del rol de observador
En la intervención grupal, el Trabajador Social debe realizar el aprendizaje del rol del
observador, que se integra al equipo con el coordinador,”aportando a la comprensión de los
fenómenos interacciónales de los procesos grupales”. Para cumplir con sus objetivos debe
realizar las siguientes tareas:
Planificar la reunión en forma conjunta con el coordinador a fin que el registro de
observación que elabore se complemente con los distintos momentos de la reunión
propuestos por el coordinador. Facilitando así la claridad en la devolución de los
contenidos analizados al grupo.
Elaborar el registro de observación con relación a las categorías teóricas de
desarrolladas.142
Asistir a las reuniones: “en este espacio no solo se desarrollan los contenidos e
información que en los integrantes del grupo puede producir una serie de fenómenos, si
no que a veces se producen hechos importantes que van a tener manifestaciones en la
instancia grupal”[Link] ejemplo que los integrantes del grupo permanecen en la misma
ubicación espacial, sentado al lado del mismo integrante en sucesivos reuniones.
Asistir a la reunión donde desarrollará el rol: Se sugiere ingresar en forma conjunta
con el coordinador, ya que esto brinda el encuadre a los integrantes del grupo, fija el
inicio de la reunión. También el ingreso a la misma requiere de puntualidad a fin de
realizar la observación desde el momento de inicio de la reunión. Por ejemplo ¿Con
quiénes ingresan los integrantes? ¿Sobre qué dialogan? ¿Son puntuales?... La ausencia
del observador en la reunión modifica el encuadre grupal, si este rol no fue delegado a
otro integrante previamente. Por que el registro de observación requiere de una
planificación anticipada, no se puede improvisar.
141
Pichon Rivière Enrique .[Link],p.p 212
142
Ampliar con Custo Esther. “La coordinación en Trabajo Social desde un enfoque operativo”. Revista Acto Social 2002
143
Manigot, Marta. “El observador fatigas y placeres de un itinerario complicado”. Clase dictada en la Escuela de
Psicología Social Castelar. Año 1988 p.p6
101
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
Mirar, escuchar, registrar y analizar En los momentos de la reunión (apertura,
desarrollo, cierre) la dinámica de la reunión de acuerdo a las categorías teóricas
contenidas en el registro.
Realizar una devolución al grupo del análisis del registro obtenido del acontecer
grupal. Este producto es analizado entre todos los integrantes del grupo, a fin de conocer
avances y retrocesos del proceso grupal.
¿Cuáles son las conductas del observador a desarrollar en la reunión?
No hablar durante el desarrollo de la reunión, a los fines que pueda profundizar en mirar,
escuchar, describir, analizar, el proceso grupal. “Se habla aquí de observador no hablante
en lugar de “no participante” ya que el observador participa intensamente en la reunión.
Aunque no hable.144
Tener una conducta discreta a fin de no interferir en el trabajo de los integrantes. La
discreción hace referencia a no hablar acerca del material grupal en lugares no
pertinentes. Por ejemplo un lugar pertinente son las reuniones de equipo para elaborar
nuevas estrategias de trabajo.
Tener una distancia óptima. Pueden producirse dos situaciones.
a) Implicancia emocional excesiva: cuando el observador se identifica con cierta
situación grupal que lo aprisiona. No pudiendo comprender el acontecer grupal.
b) Mirada excesivamente distante: sin ninguna posibilidad de comprender a los
integrantes del grupo, empobrece la comprensión.
Observar a todo el grupo, en ciertas ocasiones, el observador sólo centra su mirada en la
intervención del coordinador, no pudiendo ver la totalidad.
Registrar toda la información analizada en el registro de observación.
a) Nivel descriptivo: Se sugiere comenzar registrando lo observable, lo obvio, realizar
una síntesis descriptiva de la reunión. Es necesario desarrollar la habilidad de aprender
a observar lo que pasa a nuestro alrededor par evitar atribuciones de significado en las
que se filtran por la propia ansiedad, produciendo interpretaciones fragmentarias que
no reflejan lo que sucede en el grupo.
b) Nivel Interpretativo: A partir de lo observado se pueden formular hipótesis.
Implica el aprendizaje de la lectura de lo latente.
144
Manigot, Marta. [Link] p.p6
102
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
La interpretación es posible si se ha logrado el nivel descriptivo, se comienza a
discriminar entre lo que sucede dentro del observador, de lo que le sucede a los
integrantes, que se logra a través del conocimientos previos del grupo y la lectura de
bibliografía especifica145
Complementar el trabajo del coordinador porque trata de relacionar los hechos de la
práctica con las categorías teóricas, pudiendo profundizar en el análisis del proceso grupal
y el funcionamiento del equipo.
Para concluir la intervención del Trabajador Social en el campo grupal, requiere
desarrollar por parte de los profesionales el aprendizaje de roles, del equipo coordinador,
como aspecto instrumental que permite intervenir en los grupos centrados en la tarea.
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145
Manigot, Marta. Ob Cit, .p.p11
103
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
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Sonis, N. (s/f). Clases dictadas en la Primera Escuela Privada de Psicología Social. Tema:
Teoría y Técnica de Grupo Operativo. Mimeo. Buenos Aires.
104
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
ÍNDICE
Presentación
1. Introducción. Trabajo Social, cuestión social y la particularidad de la
intervención grupal
Por Mgter. Esther Custo
2. Hacia una propuesta de una estrategia teórica – metodológica de intervención
grupal. A manera de introducción
Por Mgter. Esther Custo
2.1 Intervención grupal y construcción de ciudadanía
Por Mgter. Esther Custo
2.2 Acerca de las necesidades sociales
Por Lic. Alejandra Domínguez
2.3 Acerca de las relaciones sociales: ¿qué son? ¿cómo se producen y
reproducen determinados sistemas de relaciones sociales?
Por Mgter. Esther Custo
2.4 Acerca de las representaciones sociales
Por Lic. Claudia Bilavcik
2.5 Trabajo Social y vida cotidiana
Por Mgter. Gabriela Pinotti y Lic. Ana Paola Machinandiarena
3. El Trabajo Social: ¿cómo mira a los sujetos que demandan su práctica
profesional?
Por Mgter. Esther Custo y Lic. Cristina Fonseca
4. La intervención profesional del Trabajador Social en la actual relación Estado –
Sociedad: Los procesos de producción y construcción de la subjetividad
Por Mgter. Esther Custo
5. Algunos aportes de la teoría y estrategia planteada por Enrique Pichon Rivière
5.1 El grupo como concepto
Por Lic. Valentina Tomasini
105
Teorías, Espacios y Estrategias de Intervención Grupal
Mgter. Esther Custo (coordinadora)
5.2 Propuesta para analizar el proceso grupal
Por Mgter. Esther Custo
5.3 La coordinación en Trabajo Social desde un enfoque operativo
Por Mgter. Esther Custo
5.4 Las finalidades del coordinador en el grupo
Por Lic. Valentina Tomasini
5.5 Equipo Coordinador – Observador: aportes al ejercicio de los roles
instrumentales
Por Lic. Alicia Zamarbide
106
UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
CARRERA: LICENCIATURA EN TRABAJO SOCIAL
ASIGNATURA.: “TEORÍA, ESPACIOS Y ESTRATEGIAS DE
INTERVENCIÓN Y “B” (GRUPAL)”
EQUIPO DOCENTE:
PROFESORA TITULAR: MGTER. CLAUDIA BILAVCIK
PROF. ADJUNTA: MGTER. ALEJANDRA DOMINGUEZ
PROF. ASISTENTES: LIC. ALICIA ZAMARBIDE
MGTER. ELIANA LOPEZ
LIC. VALENTINA TOMASINI
ESP. NICOLAS GIMENEZ VENEZIA
EJE TEMATICO I
LA ESTRATEGIA TEORICA Y METODOLOGICA DE
INTERVENCION GRUPAL
ACERCA DEL OBJETO DEL TRABAJO SOCIAL
Nora Aquín 1
Nidia Aylwin de Barros2, partiendo de la afirmación de que ni la ciencia ni
la tecnología trabajan con objetos reales sino construidos contra el sentido
común, advierte que la noción de problema social que el Trabajador Social
maneja, no es significativamente distinta de la que manejan todas las personas.
Y plantea que el desarrollo del Trabajo Social como disciplina tecnológica,
exige la construcción de su objeto superando la noción de problema social del
sentido común 3.
Ello exige un proceso de esclarecimiento en torno al objeto-proceso que
ya se ha iniciado en nuestra profesión, tendiente a precisarlo y resignificarlo.
Partimos diciendo que el objeto de intervención de una profesión es el
equivalente teórico de una necesidad demandada por la realidad, para cuya
realización (satisfacción o redefinición) debe ejercerse una función específica.
El hecho de que la nuestra sea una profesión de intervención (y el
objeto, por tanto, objeto de intervención), no elude, ni mucho menos, el
problema teórico. Por el contrario, la definición de objeto designa a través de
conceptos la realidad del campo, y así la teoría –lugar de planteo del problema-
hace de la intervención –lugar de modificación o resolución del problema- una
intervención fundada, y la inscribe, por lo tanto, en el campo de las prácticas
científicas.
Al hablar de objeto como equivalente teórico de un fenómeno, estamos
intentando asumir una posición constructivista –construcción como
contrapuesta a reproducción del dato- según la cual el problema es una forma
de expresión de lo social, a la cual no se accede directamente, sino a través de
mediaciones que tratan, desde distintas perspectivas, de reconstruir las
relaciones entre las expresiones de lo real y sus significaciones.
Una perspectiva constructivista con relación al objeto –contrapuesto a
posiciones empiristas- considera que el objeto sólo puede ser reconstruido
mediante un complejo de relaciones conceptuales respecto a fenómenos
sociales, de modo que el fenómeno inmediato no se construye en objeto,
porque “el fenómeno inmediato no presenta problemas”; tal fenómeno sólo se
1
Titular de la Cátedra de Trabajo Social IV en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad
Nacional de Córdoba. Trabajadora Social del Servicio Penitenciario de Córdoba.
2
Aylwin de Barros, Nidia. El Objeto del Trabajo Social. Revista de Trabajo Social No. 8.
Pontificia Universidad Católica. Chile, 1981.
3
Son numerosos los autores que coinciden con este punto de vista. Podemos mencionar, entre
otros, a Susana García Salord, Norberto Alayón, Margarita Rozas, Josefa López, Consuelo
Quiroga, Marilda Iamamoto.
[Link] 1
torna objeto cuando es problematizado por los objetos que se proponen
comprenderlo, redefinirlo o modificarlo, siempre según una perspectiva 4.
Para Trabajo Social y para las profesiones en general, la perspectiva
desde la cual se construye el objeto debería estar orientada centralmente por la
teoría, que asume la conducción de la problematización de los fenómenos que
intervenimos, sin excluir –sino controlando- otras dimensiones, como la
ideológica o el conocimiento experiencial.
Aclaremos –aunque resulte obvio- que no consideramos a la teoría
como un marco preestablecido, unívoco y fijo, sino un proceso de construcción
permanente que anticipa, adjudica un sentido a nuestras búsquedas y a
nuestras intervenciones. Es por tanto una construcción inconclusa, en tanto
histórico-social, y en tanto los contenidos teóricos y las evidencias empíricas se
transforman mutuamente.
Lo dicho está queriendo señalar la importancia de fortalecer la
inscripción de Trabajo Social en el conjunto de las Ciencias Sociales –proceso
que se viene desarrollando muy positivamente en los últimos años- pero con
una advertencia: los marcos de referencia de nuestra profesión generalmente
se han conceptualizado desde los aportes de otras disciplinas, sin las
mediaciones necesarias direccionadas desde la óptica de la intervención
específica. Si bien los conocimientos producidos por las distintas ciencias son
patrimonio colectivo, no tienen fronteras y por tanto pueden y deben ser
utilizados por cualquier disciplina; esa utilización requiere de un proceso de
mediación que permita la resignificación crítica y situada de las teorías sociales
a las que apelamos, interrogadas desde nuestro campo.
Este es el intento del presente trabajo, que reconocemos todavía
demasiado general y no del todo preciso, pero es lo que tenemos hoy. Quizá el
atrevimiento de ponerlo en público, sólo se justifique en la esperanza de que el
debate arroje mayor claridad.
Un recorrido por distintos autores que vienen planteándose el problema
del objeto del Trabajo Social en los últimos años permite señalar, en el proceso
de discusión, por lo menos cuatro obstáculos más o menos constantes:
• La tendencia a identificar el objeto con una de las categorías más amplias
y abarcativas de la dinámica social: el “problema social”, lo cual dificulta el
necesario cierre del campo5.
• La predominancia del sentido común como marco de referencia.
• El empirismo que entraña la consideración de los objetos que abordamos
como “dados”, como “hechos en sí” y que por lo tanto no requieren
interrogación.
• En las antípodas, la utilización sin mediaciones de las construcciones
teóricas de otras disciplinas, tomadas como a priori, y que conforman una
visión formalista6.
4
Bourdieu, P. y Passeron, J.C. El Oficio del Sociólogo. Editorial Siglo XXI. Argentina, 1975.
5
Coinciden en este aspecto García Salord, Oliveira Lima y Struch Y Guell.
[Link] 2
En el intento de construcción teórica del objeto, nos ha parecido útil
partir de una definición de Trabajo Social7:
“Profesión que orienta su intervención a la atención de necesidades
(materiales y no materiales) de personas, familias, grupos y poblaciones que
tienen dificultades para la reproducción de su existencia, promoviendo su
vinculación con instituciones públicas y privadas que disponen o pueden crear
satisfactores.
Con relación al tema de este artículo, queremos destacar las siguientes
claves:
- Obstáculos para la reproducción de la existencia.
- Atención de necesidades materiales y no materiales.
- Disposición o creación de satisfactores.
A partir de estos descriptores, formulamos las siguientes hipótesis:
1. El campo del Trabajo Social es el campo de la reproducción cotidiana de la
existencia8.
2. En los procesos de reproducción cotidiana de la existencia, Trabajo Social
interviene en tanto se presenten obstáculos a dicha reproducción, y sean
socialmente reconocidos como tales, estableciendo vinculación entre las
necesidades y carencias y los satisfactores involucrados en la intervención.
3. Los procesos de vinculación entre necesidades y carencias por un lado, y
satisfactores por otro, tienen una dimensión material y una no material; esta
última incorpora las representaciones o saberes y las relaciones entre los
sujetos.
Estamos afirmando a través de estas tres hipótesis –en esto no somos
los únicos ni los primeros- que nuestro objeto de intervención se sitúa en
Procesos –expresión con la cual apelamos a la idea de tránsito, de movimiento,
de encuentro entre sujetos, hechos, fenómenos y cosas – a través de los
cuales se redefinen situaciones materiales, pero también vinculares y
simbólicas.
1. El campo del Trabajo Social es el campo de la reproducción cotidiana
de la existencia
Todo campo profesional se estructura como una forma específica de
respuesta a ciertos problemas que devienen imperativos sociales y que
6
López, Josefa Batista. Objeto e Especificidade do Servicio Social. Cortez Editora. San Pablo,
Brasil, 1980.
7
La definición ha sido tomada del Proyecto de Investigación “Dimensión Formal y Dimensión
Real de las Prácticas Escolares: Un Acercamiento Diagnóstico”. Universidad de Sonora,
Escuela de Trabajo Social, México, abril de 1990 y se le han introducido algunas
modificaciones.
8
Tomamos el concepto de campo en los términos de Bourdieu, como sistema de posiciones y
de relaciones entre posiciones, agentes e instituciones comprometidos en él, y luchas
destinadas a conservar o transformar ese campo de fuerzas.
[Link] 3
plantean la necesidad de una práctica social determinada. El imperativo social
que configura el origen de Trabajo Social, está dado por los efectos que las
contradicciones que definen a la organización social, producen en los procesos
reproductivos particulares y sociales de los sectores subalternos 9.
La reproducción 10 remite a tres niveles:
a) Reproducción biológica: Tanto en el plano familiar como social. El primero
hace a la procreación de los hijos, en tanto el segundo se refiere a los
aspectos socio-demográficos de la fecundidad y crecimiento de la
población.
b) Reproducción cotidiana: Se refiere al mantenimiento de la población
existente a través de las tareas domésticas de subsistencia.
c) Reproducción social: Contempla todas las actividades extraproductivas
dirigidas al mantenimiento del sistema social.
Sostenemos que Trabajo Social interviene en los procesos de la
reproducción cotidiana que se desarrollan fundamentalmente en el ámbito
doméstico. Este no debe identificarse con el privado en contraposición con el
público, sino que implica todas aquellas actividades de producción y consumo
cotidiano de alimentos y otros bienes y servicios de subsistencia, así como las
actividades ligadas a la reposición generacional (procreación, cuidado y
socialización de los hijos).
De modo que el espacio público comunitario también es constitutivo del
ámbito doméstico, en tanto se centra en la provisión de infraestructura básica y
servicios sociales facilitadores de las tareas domésticas, como así también en
el desarrollo de procesos de capacitación y constitución de vínculos y actores.
Una profundización mayor de este tema –que no es objeto central de
este trabajo- permitiría sentar puntos de partida para un desarrollo más
consistente del sentido que tienen los niveles de abordaje.
2. En los procesos de reproducción cotidiana de la existencia, Trabajo
Social interviene en tanto se presenten obstáculos a dicha
reproducción, y sean socialmente reconocidos como tales,
estableciendo vinculación entre las necesidades y carencias y los
satisfactores involucrados en la intervención.
La asimetría en la aprobación de las posibilidades de ser, estructural a
nuestras sociedades, produce efectos en las condiciones de vida de los
sectores subalternos, que configuran un campo de problemas que son los que
han dado origen a nuestra profesión. ¿Basta hablar, para definir a estos
problemas, de necesidades sociales? ¿Es que hay alguna profesión de las
ciencias sociales que no se ocupe de las necesidades sociales? Esta categoría
–necesidades sociales- ubicada en el centro de nuestra profesión desde sus
orígenes a la hora de definir con relación a qué se interviene, dice al mismo
9
García Salord, Susana. La especificidad del Trabajo Social. UNAM; México, 1986.
10
Jellin, Elizabeth; Pereyra, Brenda. La familia popular urbana frente a la crisis. CEDES. Bs.
AS. 1990.
[Link] 4
tiempo mucho y casi nada, esto último si nos preguntamos acerca de lo
distintivo de Trabajo Social. El situar como objetivo de nuestra profesión a una
dimensión tan amplia y propia de todos los procesos de interacción social,
produce el siguiente efecto en el ejercicio cotidiano:
- El trabajador social todo lo puede y todo lo debe, lo cual, concretamente, se
traduce en la realización de una infinidad de tareas no profesionales, de
corte burocrático y voluntarista.
- Cualquiera que tenga sensibilidad social y se interese por los problemas
sociales puede ser trabajador social.
Esto es lo que nos preocupa. Esto está jugando en nuestra insistencia
en la necesidad de delimitar empíricamente y precisar conceptualmente el
objeto, en tanto elemento centralísimo de la especificidad del Trabajo Social.
Al respecto, hacemos nuestras las afirmaciones de Susana García
Salord11 en cuanto a que sí, intervenimos –como otras profesiones- en las
condiciones de vida y en las circunstancias de la interacción social, pero en
cuanto se presentan obstáculos para la producción y reproducción de los
sujetos, e indirectamente, de la sociedad. Dicho de otro modo: nuestra
intervención, por ejemplo, en el área de salud, está condicionada por el peligro
real o potencial de enfermedad; nuestra intervención en el área de la vivienda
está condicionada por el peligro real o potencial de hacinamiento; nuestra
intervención en el área escolar está condicionada por el peligro actual o
potencial de deserción o analfabetismo, etc.
Esta intervención en la esfera de los obstáculos a la reproducción de los
sectores subalternos, se produce, como lo venimos diciendo, no en fenómenos
estáticos, sino en procesos de búsqueda y encuentro de los sujetos con los
objetos de su necesidad. Diríamos que el objeto se constituye por la red de
relaciones que va tejiéndose entre los sujetos demandantes de satisfactores
socialmente disponibles y necesarios para la reproducción, y los agentes que
disponen de los recursos.
Cuando hablamos de satisfactores socialmente disponibles, y de
agentes que disponen de los mismos, es insoslayable la alusión a los procesos
de distribución secundaria del ingreso, que si bien se ubican a nivel estatal
desde el momento en que el Estado toma para sí la “cuestión social” –momento
que coincide con el de profesionalización de nuestra práctica social- y esos
procesos complejos de distribución secundaria del ingreso, van definiendo
cuáles son los recursos socialmen te disponibles, y para quiénes. Pero la
referencia a los procesos de distribución secundaria del ingreso, y esto es muy
importante, no remite a un campo puramente estatal, sino fundamentalmente
societal, en tanto permea al conjunto de la sociedad civil, en cuyo seno se van
definiendo, en un complejo proceso de lucha, negociación, consentimiento o
impugnación, qué satisfactores se demandan, esto es, cuales se inscriben
como requerimiento para las estrategias de vida de los distintos grupos
sociales. Por eso decimos que la distribución secundaria del ingreso trasciende
la esfera estatal y compromete al conjunto de la sociedad civil.
11
García Salord, Susana: op. cit.
[Link] 5
3. Los procesos de vinculación entre necesidades y carencias por un
lado y satisfactores por el otro, tienen una dimensión material y una no
material; esta última incorpora las representaciones o saberes y las
relaciones entre los sujetos.
a) En cuanto a la dimensión material:
Para conceptualizar, nos apoyamos en el pensamiento de la Escuela de
Budapest, fundamentalmente en Agnes Heller12.
El hombre, en tanto ser genérico, es un ser de necesidades: es creador
de los objetos de su necesidad y de los medios para satisfacerla. Pero esta
creación –que define adecuadamente al hombre genérico no es libre: está
sometida y condicionada por procesos de regulación, dirección, limitación,
institucionalización. Es el orden establecido el que crea ciertas necesidades y
las crea a partir de cierto potencial de satisfacción.
Tanto las necesidades humanas como los deseos y capacidades para la
creación de o el encuentro con los satisfactores, están asimétricamente
repartidos en virtud de diferentes –y asimétricas- posiciones que los sujetos
ocupan en la organización social: clase, género, edad, etc. De modo que las
posiciones ocupadas en el seno de la sociedad por los sujetos, determinan su
estructura de necesidades, o al menos, sus límites.
Norbert Lechner 13 plantea muy bien una situación dilemática en cuanto
al sistema de necesidades, que llega a interiorizarse hasta formar parte de la
estructura de personalidad. Expresa que, al mismo tiempo que se puede
demostrar la artificialidad de muchas necesidades en sociedades como la
nuestra, en la que es evidente el despilfarro y el consumo, en el otro extremo –
el de los desposeídos- se produce una manipulación de las necesidades al
nivel de la sobrevivencia física. Y vaya si lo sabemos los trabajadores sociales,
que cotidianamente atendemos demandas, sorprendentemente adecuadas a
los recursos que circulan. El autor mencionado expresa que, a menor nivel de
necesidades, más fácil su satisfacción; es una seudosatisfacción, que se logra
mediante la restricción drástica de las necesidades. Se satisfacen pocas
necesidades de todos y muchas necesidades de algunos; la igualdad en la
satisfacción se logra a través de una mayor desigualdad en las necesidades.
Coincidentemente, Agnes Heller14 dice que en el Capitalismo es la
posesión, el eje que preside la articulación de la estructura de necesidades, y la
posesión, en los sectores subalternos, se expresa como necesidad de reducir
los deseos a meras necesidades vitales, y que estos sectores han aprendido y
van aprendiendo a no pretender más que una satisfacción de las necesidades
que les han asignado. Este nos parece un tema clave para Trabajo Social,
sobre todo para aquellas estrategias de intervención que apelan a los deseos y
12
Heller, Agnes. Teoría de las necesidades en Marx.. Editorial Península, Barcelona, 1978.
13
Lechner, Norbert. La conflictiva y nunca acabada construcción del orden deseado. Siglo XXI.
Madrid, 1986.
14
Heller, Agnes: op. cit.
[Link] 6
capacidades de la gente, sin realizar un mayor análisis de esta cuestión, y
también para debatir cierta tendencia a analizar las necesidades de la gente
desde una estructura universal, supuestamente válida para cualquier situación;
además ayuda a repensar aquella vieja expresión acuñada por Trabajo Social,
de “necesidades sentidas” en la que subyace, quizá una suerte de ilusión
libertaria, en cuanto aparentemente nos ligaría con los deseos libremente
desarrollados por la gente, sin tomar en cuenta las determinaciones sociales a
las que antes hacíamos referencia.
Reconstruyendo el pensamiento de Agnes Heller15 a quien hemos
interrogado desde el campo del Trabajo Social, nos parece útil plantear algunas
categorías de necesidades, cuyo conocimiento puede aportar a mejorar
nuestras prácticas y representaciones, así como también los debates sobre el
tema dentro de la profesión.
La autora, según nuestra lectura, plantea lo siguiente:
Estructura de necesidades
Necesidades necesarias: 1. Necesidades existenciales de sobrevivencia
2. Necesidades necesarias propiamente dichas
Necesidades propiamente humanas: 1. Necesidades alienadas
2. Necesidades no alienadas (radicales)
Necesidades existenciales de sobrevivencia: Constituyen el límite
inferior del sistema de necesidades, se refieren a la reproducción del hombre
particular, actual y futura (es decir, comprende el sustento de los hijos). No son
naturales y universales, sino históricas y sociales y dependen del desarrollo
cultural y tecnológico, al igual que las demás. Pero, a diferencia de las
siguientes, prácticamente no contienen al deseo, son previas a él: están ligadas
con las carencias más imperiosas, de las cuales depende ya no una vida digna,
sino la vida, secas.
Necesidades necesarias propiamente dichas: Son aquellas cuya
satisfacción apunta ya no sólo a la reproducción del hombre sino a la
reproducción social, y designan a aquellas necesidades que deben ser
satisfechas (aunque no sean límite) para que los miembros de una determinada
sociedad sientan que su vida es normal, y con ello presten su consentimiento a
lo establecido. Entre ellas podemos mencionar a la escolaridad, la televisión, la
sindicalización, etc. Son, además, necesarias a la reproducción social, en tanto
usinas centrales de producción de sentido.
Necesidades humanas alienadas: Según la autora, son alienadas
porque el fin se convierte en medio y el medio en fin; el hombre se convierte en
medio para otro hombre, y el bien económico se convierte en fin en sí mismo.
No se produce para la satisfacción de las necesidades, sino que dicha
satisfacción es un medio para la valorización del capital. Se crean necesidades
15
Heller, Agnes: op. cit.
[Link] 7
nuevas allí donde la producción de ciertos satisfactores es más rentable, en
detrimento de otros fundamentales para el desarrollo humano, como puede ser
el arte o el tiempo libre.
En segundo lugar, la alienación refiere también que la necesidad de
tener homogeneiza y reduce el resto de las necesidades. El esfuerzo que
requiere el tener para los sectores subalternos, reduce –a veces hasta la
clausura- sus pasiones, aptitudes y deseos.
En tercer lugar, la autora refuta la identificación de necesidades de la
sociedad con el interés general, negando la existencia de este último en
nombre del interés general, se limitan las necesidades de unos hombres a
través de los intereses de otros hombres. El interés general, en la práctica, se
revela como la necesidad de los sectores hegemónicos, enmascarada por la
aureola de la validez general. Así, las necesidades que responden al interés
general serían las verdaderas necesidades. Si algunos sectores tuviesen
necesidades que no coinciden con el “interés general” significa que no han
“reconocido” las verdaderas necesidades. Habría, entonces, necesidades
“reconocidas” y “no reconocidas”. Pero, ¿quién y cómo se determinan las
“verdaderas necesidades” de los hombres?, ¿cuáles son justas y cuales
injustas?. Volvemos a la idea de necesidades asignadas, en el caso de
nuestras sociedades, asignadas por el mercado y quienes lo manejan. Y aquí
aparece otro concepto clave: demanda, que no es sinónimo de necesidad
social, sino que expresa una magnitud de determinadas necesidades que
requiere para su satisfacción de la existencia en el mercado de cierta cantidad
de artículos o recursos no materiales. Si las demandas no coincidieran con la
disposición a la circulación de ciertos satisfactores, dicha demanda estaría
expresando necesidades falsas, o necesidades no reconocidas. Y allí donde
existen necesidades no reconocidas, se crean también “educadores” que
enseñen a los hombres a “reconocer sus verdaderas necesidades”.
Esta conceptualización creemos que tiene profundas implicancias para
Trabajo Social, en cuanto a los procesos socioeducativos propios de función de
educador social.
Refutando las argumentaciones acerca de la existencia de necesidades
verdaderas y falsas, Heller afirma que las necesidades auténticas son las
siente la gente concreta. Que la antítesis no es necesidades reconocidas/
necesidades no reconocidas, tampoco necesidades conscientes/ necesidades
inconscientes. La antítesis es realizar y no realiza las necesidades,
necesidades susceptibles y no susceptibles de satisfacción de una sociedad
determinada. Son las necesidades no susceptibles de satisfacción en una
sociedad determinada, las que dan lugar a la constitución de las necesidades
radicales.
Necesidades radicales: O propiamente humanas, implican deseo
consciente, intención dirigida hacia los satisfactores, no importa que se trate de
una mercancía, un sentimiento, un modo de vida. Se desarrollan en el seno
mismo de una sociedad determinada, pero no pueden ser satisfechas dentro de
ella, por no ser incorporables al sistema de necesidades de esa sociedad
[Link] 8
determinada. Las necesidades radicales pueden motivar que los hombres,
produzcan una formación social radicalmente diferente de la precedente, cuyo
sistema de necesidades –radicalmente nuevo- se diferenciará cualitativamente
de los pasados.
Ahora bien, mirando desde nuestro campo, ¿en qué nivel de la
estructura de necesidades interviene Trabajo Social?. Nosotros creemos que lo
hace a nivel de las necesidades necesarias a la reproducción del particular, y
las necesidades necesarias –algunas de ellas- la reproducción social. Que,
como ocurre con cualquier práctica social, puede intervenir reproduciendo, sin
más, los contenidos alienados, desde una perspectiva crítica. En cambio,
creemos que las necesidades radicales –o el proceso de constitución como
tales- son objeto de una práctica social bien distinta a la práctica política.
Para abonar nuestra afirmación acerca de nuestra intervención en los
obstáculos a los procesos reproductivos particulares y sociales que sufren los
sectores subalternos, esto es, a nivel de las necesidades existenciales y
necesarias propiamente dichas, nos parece importante citar textualmente a
Marshal Wolfe16: “Si se tiene en cuenta lo que significa la asistencia que se
presta a los pobres, queda de manifiesto que el hecho de quitarle a los ricos
par dar a los pobres no tiene por objeto nivelar sus situaciones individuales,
tampoco suprimir la diferencia social entre ricos y pobres. Por el contrario, la
asistencia se basa en la estructura de la sociedad, cualquiera sea ella. La meta
de la asistencia consiste en mitigar algunas manifestaciones extremas de las
diferencias sociales, a fin de que la estructura social pueda seguir basándose
en esas diferencias. Si la asistencia se basara en los intereses del pobre, no
habría limitación para traspasar bienes a los pobres, traspaso que conduciría a
una igualdad de todos. Pero como el centro de atención es el todo social, no
hay razón para ayudar a la persona más de lo que exige el mandamiento statu
quo social. El punto de vista son los requisitos del orden existente, no las
necesidades de la mayoría.
b) En cuanto a la dimensión no material:
Este es un aspecto de desarrollo incipiente dentro de nuestras
problematizaciones, y nos resulta bastante dificultoso entablar un diálogo fluido
entre empiria y teoría. Pero, tratando de cumplir con nuestro compromiso de
“pasar en limpio” y “poner sobre la mesa” nuestros debates al respecto,
partamos de nuestras experiencias cotidianas: supongamos nuestra
intervención en la problemática de la adopción, en el conflicto de la mujer
golpeada, en el maltrato infantil, en distintas situaciones referidas a
organizaciones de base, que requieren asesoramiento, en intervenciones que
se dirigen al replanteo de roles dentro de la familia, etc., etc. Más allá de las
profundas diferencias de objetivos y contenidos que estas intervenciones
acusan, la nota que las atraviesa es la siguiente: la intervención no se
estructura a partir de carencias de orden material, sino de problemas de
relación y/o representaciones que producen conflictos.
Repasemos ahora algunos de los postulados de los autores:
16
Citado por Lechner, Norberto, op. cit.
[Link] 9
- Apoyar, influenciar y promover la reflexión de las personas... (Mary
Richmond).
- Promoción del cambio y adaptación social, mejoramiento de las relaciones
personales, educación social, campañas informativas, organización de
grupos sociales, relaciones interpersonales inestables y difíciles, etc.
(Virginia Paraíso).
- Nivel de conciencia, percepción de la realidad en que viven los integrantes
del grupo, capacidad de comprensión de la realidad... (Ezequiel Ander—
Egg).
- Animación de las condiciones subjetivas del cambio, el hombre como
energía creadora, eje de las transformaciones, acorde con su historia, sus
concepciones, valores, actitudes, motivaciones y destrezas; el Trabajador
Social es un educador social, cuyo papel esencial es guiar un proceso de
reflexión para que las personas se asuman sujeto del proceso de
transformación (Natalio Kisnerman).
- El Trabajo Social, tiende a que los sujetos adquieran una percepción
adecuada de sí mismos y de la realidad, incorporando la tarea educadora
como acción sostenida y desarrollada permanentemente... (Angélica
Gallardo).
Esta invocación de algunos autores, casi al azar, abona la afirmación de
que históricamente Trabajo Social ha abordado las necesidades y carencias de
sectores sociales, como así también sus representaciones y su estructura
vincular. Ello independientemente del grado de intencionalidad que esta
intervención haya presentado, como así también de la perspectiva teórico-
ideológica que se haya asumido.
La concep tualización a la que aquí apelamos quiere aportar a que
nuestra injerencia en las representaciones y en la estructura de las relaciones
cotidianas, sea reflexionada, intencional.
El saber cotidiano se define como la suma de nuestros conocimientos
acerca de la realidad e vivimos y que utilizamos de modo efectivo en la vida
cotidiana, ya que guía nuestras acciones.
No hay acción social que no implique una compleja estructuración de
representaciones simbólicas que pasan a formar parte de la misma acción
social. Hay concepciones del mundo, de sí mismo y de los otros que orientan
los estilos de vida por la mediación del sentido común. El sentido común
representa cierto esquema de interpretación a partir del cual concebimos por
un lado, a nuestra vida como normal y natural, pero al mismo tiempo nos
permite concebir los otros aspectos de nuestra vida. Al decir de Lechner17: “Tal
vez el aspecto más relevante de la vida cotidiana sea la producción y
reproducción de aquellas certezas básicas sin las cuales no sabríamos
discernir las nuevas situaciones ni decidir qué hacer”. Esas certezas básicas,
llamadas “sentido común”, expresan la construcción social de las pautas de
17
Lechner, Norbert. Los patios interiores de la democracia. Subjetividad y política. F.C.E. Chile,
1990.
[Link] 10
convivencia y da cuenta de qué criterios de normalidad son elaborados por
determinados grupos sociales en determinada época histórica.
Al hablar de la construcción social del sentido común, queremos
referirnos a la orientación que imprimen ciertos aparatos formales –muchos de
ellos son espacio del Trabajo Social—constituyen verdaderas usinas de
constitución de pautas de conducta, y asimismo de identidad.
Pero el sentido común predominante no significa que haya un solo
sentido común: la diferenciación social de nuestras sociedades compone
situaciones de vida muy disímiles, y por tanto también supone diferencias en
las significaciones. Es importante, para el Trabajo Social, descubrir la
elaboración colectiva que realiza cada grupo social de su propio sentido
común, pero teniendo en cuenta que tal sentido siempre participa de una
significación colectiva, sea implícita o explícitamente, sea aceptando o
rechazando los contenidos colectivos.
Trabajo Social, en sus múltiples intervenciones, se topa diariamente –y
conflictivamente- con aquello que Sartre ha denominado “lo que hace el
hombre con lo que han hecho de él”, e incide no solo en la solución o
redefinición de la situación de carencia, sino también en los modos en que este
hombre significa a sí mismo, a los otros, a su práctica, a su lugar en la
sociedad. Y su intervención en esta dimensión puede ser de dos tipos:
aportando información que el sujeto desconoce, o criticando los contenidos de
su esquema de interpretación a partir de sus propios resultados.
Cualquiera de las dos orientaciones exige al Trabajador social un
conocimiento de la estructura de los saberes cotidianos que cristalizan en
sentido común18. Aquí solamente mencionamos algunas características
sobresalientes:
- Su historicidad: En cada momento histórico varía el contenido, ya que son
distintos los conocimientos que los sujetos deben internalizar para poder
moverse en su ambiente. Hay cambios en cuanto al contenido y a la
extensión.
- Su pragmatismo: El saber cotidiano está destinado a resolver problemas
cotidianos: responde a objetivos prácticos, no se independiza de los
problemas a resolver, sólo adquiere sentido en relación con el problema a
resolver. Para el saber cotidiano es verdadero el conocimiento que permite
actuar adecuadamente.
- Su gran estabilidad y cristalización: Sus contenidos son sumamente
consistentes, precisamente porque el único criterio de verdad es la acción.
Su resistencia es menor cuando se trata de introducir nuevos elementos,
pero aparece en toda su magnitud cuando se trata de recibir críticas o
impugnaciones.
Volvamos brevemente al papel del Trabajo Social, decíamos que la
intervención puede dirigirse a proporcionar información o a proponer una
crítica: respecto al primer aspecto “... otra índole de dificultades proviene de la
18
Heller, Agnes. Historia y vida cotidiana. En-lace Grijalbo. México, 1985.
[Link] 11
carencia en distinto grado, de conocimiento, información, en torno a la
administración y organización de los recursos, lo que sitúa al Trabajo Social en
la información, promoción y articulación19. Podríamos agregar que la
información no sólo se refiere a la organización y administración de los
recursos, sino a otros contenidos, por ejemplo, en el plano de la prevención, o
en el caso de la creación de nuevos satisfactores a través de experiencias
autogestionadas.
Respecto a la segunda línea –la impugnación o crítica de los contenidos
del saber cotidiano- el Trabajador social se ubicaría como agente externo –que
no tiene porqué remitir a una relación de exterioridad entre “los que saben” y
“los que no saben”- y puede aportar intentando que los sujetos con los que
actúa pongan atención en el “ser así” de las cosas y de sus representaciones,
poner presentes aquellas rutinas que, por demasiado conocidas, nunca son
registradas.
Pero ello es posible solo a partir de sus propios resultados y
primordialmente cuando ocurre una “crisis”, esto es, cuando las certezas
básicas elaboradas como esquema (por ejemplo, el hombre debe mandar a su
mujer porque las mujeres son como los chicos) resultan insuficientes para
“mirar” la experiencia que se está viviendo (por ejemplo, la mujer se va de su
casa). El “yo no me explico qué pasó” es una buena señal para la producción
de modificaciones en las significaciones.
A manera de síntesis
El objeto de Trabajo Social se sitúa en la delicada intersección entre los
procesos de reproducción cotidiana de la existencia, los obstáculos o
dificultades que tienen los sectores subalternos para su reproducción, y los
procesos de distribución secundaria del ingreso –entendidos éstos en sentido
más amplio que el estatal-.
Trabajo Social interviene en los procesos de encuentro de los sujetos
con los objetos de su necesidad, y en ese tránsito modifica no sólo condiciones
materiales, sino también representaciones y relaciones sociales cotidianas–
familiares, grupales o comunitarias- y con otras instancias de la dinámica
social.
19
González, María Cristina. El abordaje familiar. Sujeto, objeto y función. Mimeo, 1993.
[Link] 12
SUBJETIVIDAD Y CIUDADANIA
UN DESAFIO Y UN COMPROMISO
PARA EL TRABAJO SOCIAL A
FIN DE SIGLO
POR: ESTHER CUSTO
Los seres humanos, son seres vivientes que advienen como sujetos,
desde un otro, el que lo significa en el lugar desde el cual es recono
cido, y lo ingresa al mundo oe la cultura. Y este advenimiento es a
un mundo de significaciones instituidas en lo social. Proceso de
inclusión en un contexto al que tendrá que incorporarse para vivir.
De esa socialización que irá moldeando a los seres humanos, para
hacer de cada individuo, un sujeto de su época, con sus valores,
percepciones, afectos, conocimientos y prácticas de ciudadanía.
La subjetividad se gesta en la relación vincular originaria, entre
madre e hijo, configurando su mundo interno que tendrá un
proceso progresivo y complejo de formación. La internalización
de esta relación se encuentra atravesada por la fantasía y afectos,
relaciones que modelan y determinan la subjetividad.
La constitución de la subjetividad es abierta en relación dialéctica
con el mundo, que se encuentra permanentemente interrogado,
cuestionado y en modificación. Como sujeto del lenguaje está ligado
al orden simbólico de la sociedad en que se inserta. Siendo este el
principio organizador, que regula, jerarquiza y significa las relaciones
sociales. En consecuencia, la subjetividad es una construcción que
requiere para adquirirse de operaciones inconscientes intersubje
tivas que se desenvuelven en la dinámica familiar y social.
La constitución de la subjetividad significa un proceso de construc
ción. La ciudadanía, también, se constituye en un proceso constante
de construcción social. Los derechos del ciudadano se construyen
en los sujetos sociales y se resignifican dentro de un marco histórico,
económico, social y cultural. Es, esta estructura social lo que funda
modalidades y formas de subjetividad y ciudadanía.
En diferentes momentos históricos sociales, las identidades
subjetivas y la ciudadanía se manifestaron en lo simbólico y en sus
prácticas sociales de diferentes maneras. Las mismas se encuentran
relacionadas con el poder político y las ideologías que subyacen, y
existe una relación dialéctica fundante entre el orden social histórico,
la subjetividad y la ciudadanía.
El sujeto se configura como síntesis activa de una complejísima
trama de vínculos y relaciones sociales, de una historia interaccional
y social. Es un “sujeto producido”, emergente de procesos sociales,
interaccionales y vinculares, ( Pichón Riviere, 1978)
LA CIUDADANIA COMO
CONSTRUCCION SOCIAL
Es importante, retomar el concepto, noción o categoría de ciudada
nía, desde distintas perspectivas. Una teórica, como define a la
ciudadanía, teóricos del tema, por ejemplo la posición clásica de
Marshall: define a la ciudadanía como la “plena pertenencia a la
comunidad” donde pertenencia implica participación de los
individuos en la determinación de las condiciones de su propia
asociación. La ciudadanía es un "status,?;qüe garantiza a los indivi
duos “iguales” derechos y deberes, libertades y restricciones,
poderes y responsabilidades (Marshall,1973). Según este autor, los
derechos de ciudadanía se pueden dividir en civiles, políticos y
sociales. Por derechos civiles, Marshall entiende un conjunto de
derechos asociados a la libertad: libertad de palabra, de circulación
de pensamiento, de religión, de contrato, de igualdad ante la ley. Por
otra parte, la ciudadanía política reconoce el derecho al sufragio, a
la participación política y finalmente la ciudadanía social atribuye a
los sujetos el derecho de un nivel adecuado de educación, de salud,
de habitación y de seguridad social.
El concepto de ciudadanía está íntimamente ligado, por un lado, a
la idea de derechos individuales, y por el otro, a la noción de vínculo,
pertenencia a una comunidad particular. Es importante tener en
cuenta, no sólo, a la ciudadanía como condición legal, es decir, la
plena vigencia a una comunidad política particular, sino también, a
la ciudadanía como actividad deseable, según la cual, la calidad
de la ciudadanía depende de la participación de la comunidad.
La idea de la ciudadanía con predominio de los derechos ha sido
fuertemente cuestionada por distintos autores. Se considera que
además de los derechos, es importante incorporar las obligaciones,
responsabilidades y virtudes como constitutivas de la ciudadanía.
Muchos autores creen que una teoría acerca de la ciudadanía ade
cuada requiere un gran énfasis en las responsabilidades y virtudes.
(Kymlicka, 1997)
En la actual democracia argentina se producen determinadas carac
terísticas de la ciudadanía que ciertamente O’Donnell (1997) la
conceptualiza de ciudadanía de baja intensidad, la que la
considera como una situación de carencia de la ciudadanía, en
condiciones de pobreza y alto grado de desigualdad. Asimismo,
el autor plantea que el ejercicio de la ciudadanía supone necesaria
mente ciertas condiciones sociales. Cuando se refiere a las condicio
nes básicas las liga a un auténtico Estado de derecho y con él la
vigencia generalizada de los derechos civiles. El descenso de la
intensidad de !a ciudadanía es concomitante con el nuevo Estado
Neoliberal, que promovería una ciudadanía pasiva llegando a
alcanzar situaciones de desciudadanización.
La otra perspectiva es entender como se construye la ciudadanía en
los procesos sociales que se inscriben en los distintos contextos
sociales, económicos, políticos y culturales.
Nos interesa fundamentalmente esta perspectiva, considerando que
la ciudadanía se construye en la vida cotidiana.
La posibilidad de construcción de la ciudadanía y la forma de
hacerlo esta relacionada con las estructuras económicas, políticas
y sociales, que inciden en la identidad del sujeto y en consecuencia
su representación y prácticas de ciudadanías, es por ello que
considero oportuno reflexionar sobre el actual contexto social aquí,
y en este presente.
SUBJETIVIDAD, CIUDADANIA
Y LA CUESTION SOCIAL
La globalización se ha instalado como modelo político, económico y
social. La globalización tiene que ver realmente con la transforma
ción del tiempo y el espacio. Este modelo no sólo tiene que ver con
la creación de sistemas de gran escala, sino también con la transfor
mación de los contextos locales, e incluso personales de experiencia
social.
Este nuevo orden impregna en todos los órdenes de la vida social
gestando nuevas formas de cotidianidad, impacta particularmente en
uti)/?íasi6
la subjetividad y en consecuencia en el proceso de las prácticas
ciudadanas.
En este escenario, el neoliberalismo se ha instalado como discurso
hegemónico, se ha constituido en un modo de explicación de la
sociedad y lo ha legitimado en el nombre de la libertad individual.
Las políticas económicas logran, a través de diferentes formas, el
endeudamiento externo, las privatizaciones, la caída de los salarios
y los diversos ajustes que se realizan en las diferentes esferas de la
vida del ciudadano.
Evidentemente, la globalización, lleva a un control de parte de un
reducido grupo de corporaciones de las áreas decisivas de la
producción, de las finanzas y de la vida psíquica de los sujetos. Los
objetivos de estos sectores están determinados por la lógica de la
acumulación de las ganancias y desligándose cada vez más del
bienestar y los intereses de los ciudadanos.
Este modelo ha generado una grave crisis. Crisis que presenta
rasgos de gran irracionalidad, y esta irracionalidad ha penetrado
en todos los ámbitos de la vida cotidiana en la construcción de la
subjetividad y en el ejercicio de la ciudadanía.
En este momento, estamos insertos en un contexto social que se
caracteriza por el incremento de la desocupación, la exclusión, el
ajuste, el debilitamiento del Estado de sus funciones de garantizar
los derechos del ciudadano, el incremento de la delincuencia, de la
inseguridad, la fragmentación, la violencia en que se presentan los
hechos, son aspectos que configuran y significan el actual proceso
social.
Lo particular en este momento, es el derrumbe de los valores colecti
vos, honestos, el privilegio de mirar el otro, de operar junto al otro,
de roles complementarios. Estos valores han sido cambiados por
otros, el individualismo, el aniquilamiento al otro y la competencia
toma diferentes formas de acuerdo a los diferentes escenarios y
momentos históricos.
Así vemos como las relaciones sociales dadas en el marco de la
lógica mercantilista han ido destruyendo la solidaridad de los
colectivos y se está construyendo socialmente, una cultura de la
incertidumbre, donde los límites no están claros, son inciertos, se
naturaliza la injusticia; una cultura de la inmediatez, donde todo tiene
que ser conseguido de inmediato, donde se pierde la cultura del
deseo, la cultura de la ilusión, y sin ilusión no hay pasión; una
cultura de la soledad y del consumismo. Esto genera y condiciona
sujetos apáticos, desvalorizados, egoístas, incapaces de comprome
terse, de solidarizarse y de ser creativos.
Ahora bien, esta crisis objetiva y creciente del sistema capitalista,
ha modificado la organización social y la del trabajo, generando
una gran asimetría en las relaciones de poder, se ha instalado en la
vida social una implacable explotación laboral y un desmantela-
miento del sistema de salud, de educación, de seguridad social.
De este modo, las condiciones contextúales, con sus especificidades
históricas, operan en la configuración de las subjetividades, siendo
la relación entre los procesos sociales y subjetividad, algo dinámico,
complejo y atravesado por múltiples factores, que nos lleva a
pensarlo, a trabajarlo como interrogantes. Asimismo, ¿por qué no
poder agendarlos para el debate como estas subjetividades construyen
determinados valores y prácticas de ciudadanía?.
Ana P. De Quiroga expresa, que las condiciones objetivas,
operan en la fragmentación subjetiva y vincular. De alteración en
los procesos de identificación y fractura en los lazos solidarios que
constituyen el sostén del sujeto, condición del psiquismo y de la
historia.
La autora mencionada, enfatiza que las condiciones concretas de
existencia, plantean eficientes exigencias de respuesta adaptativa a
la multiplicidad y diversidad de estímulos, a la vertiginosidad de los
cambios, intentado dar una respuesta adecuada al rendimiento
social y laboral desde un camino de sometimiento y de identificación
al agresor. Esta conducta de “sobreadaptación” que implica una falsa
identidad, ligada fundamentalmente a una subjetividad
fragmentada. El sujeto se escinde, se desconoce en sí mismo en
sus propias necesidades, sentimiento e historia y relaciones. Se
asume una conducta espontánea, llevando a un deterioro de los
procesos de simbolización, ya que el sujeto no puede pensarse ni
pensar. (Ana P de Quiroga,1998)
Este sujeto impregnado de incertidumbre, de lazos sociales frágiles
necesita de la contención familiar, grupal y social, de allí la vulnerabi
lidad del sujeto cuando las formas de organización y las instituciones
en su forma material y simbólica son puestas en cuestión, es decir
dejan de cumplir esa función de apoyo, de sostén y de respuestas a
sus necesidades materiales y simbólicas.
Si las instituciones familiares, instituciones políticas o sociales se
encuentran fragmentadas, con grandes crisis de identidad o de
valores y con prácticas sociales precarias y arbitrarias, esta
situación interpela a los sujetos y tienen sus efectos en la construc
ción de la subjetividad y en de la ciudadanía. Esta situación produce
sujetos que descreen y desconfían en las instituciones y en su
discurso priorizan determinados valores que no se correlacionan
con su práctica.
Es así como se sintetiza y se construye una subjetividad que pone
en ejercicio una práctica de ciudadanía de acuerdo a los valores
sustentados y significados en este escenario social, ligado a esta
democracia.
LA CUESTION DE LA CIUDADANIA
Y SU IMPLICANCIA EN LA
INTERVENCION PROFESIONAL
Los aspectos analizados anteriormente constituyen un campo
problemático y de reflexión para los trabajadores sociales, que nos
posibilita pensar y poner en cuestión la intervención profesional. Son
temas significantes interrelacionados con nuestro campo profesional.
Estas relaciones están dadas centralmente a partir de que, histórica
mente, el Trabajo Social, como campo profesional, está ligado o
debería relacionarse con los derechos del ciudadano. En la medida
que esté sostenido por un gobierno democrático que posibilite la
plena vigencia de estos derechos además de un Estado que garanti
ce la práctica de los derechos sociales.
Nuestra práctica cotidiana constata como el Estado no se hace cargo
de implementar los programas que garanticen la plena ciudadanía,
y se hace más evidente en el ejercicio de los derechos sociales,
situación que vivenciamos diariamente con relación a los derechos
a la salud, educación y seguridad social. Este proceso que amenaza
a la constitución de la ciudadanía plena, proceso que algunos
autores denominan de desciudadanización y que “al interior de
nuestra profesión se manifiesta en lo que podríamos llamar la
neofilantropía, expresión específica para el Trabajo Social del
neoliberalismo y el neoconservadurismo, y que nos retrotae a
la prehistoria de la ciudadanía social, y por lo tanto de nuestra
población, en que se consideraba el problema de la pobreza y de
la indigencia como objeto de sentimientos privados de compasión y
piedad hacia los grupos más vulnerables. Esta es la estrategia que
se abre hoy en nuestra profesión, el desplazamiento de la interven
ción en la cuestión social basada en una concepción y responsabili
dades sociales, a una con fundamento en el deber moral”.(Aquín,
Nora,1999)
Por lo tanto, la cuestión de la ciudadanía es un tema y una categoría
c^e hoy deben estar incluida en la agenda de los trabajadores
utopias 18
sociales.
Evidentemente que toda esta situación ha generado en algunos
profesionales del Trabajo Social incertidumbres, interrogantes,
cuestionamientos de su práctica profesional. Aunque también
muchos del gremio se quedaron dentro de una actitud conformista
y hasta reproductoras de prácticas y representaciones de valores
que sostienen este sistema actual.
Es subyugante oponer a la práctica de la neofilantropía, una inter
vención fundada en favorecer a la ciudadanía, de pensar a los
sujetos sociales como sujetos de derechos y obligaciones. Para ello
es necesario construir una ciudadanía participativa y comprometida
y por lo tanto requiere de una preparación. Supone un espacio
donde se le otorgue la oportunidad de constituirse en sujetos de
derechos y obligaciones en la práctica cotidiana.
Nuestra profesión tiene la posibilidad de favorecer la construcción de
espacios donde los sujetos puedan pensar y pensarse como sujetos de
derechos y obligaciones y poder ejercerlos a través de sus reclamos
legítimos.
El contexto político, económico, social, atraviesa al campo profesio
nal, esto nos lleva a repensar y resignificar las estratégias de
intervención teniendo en cuenta estas nuevas práctica sociales,
estos nuevos modelos sociales. Esta idea no significa que tengamos
que romper con las matrices de análisis, de explicación teórica,
conceptual y las estratégias de intervención, sino construir diferentes
o nuevas formas, o nuevos sentidos de intervención que resignifiquen
a este escenario particular.
Por último quiero concluir que, la construcción de una ciudadanía
plena, está íntimamente implicada con la subjetividad que ha desa
rrollado el sujeto a lo largo de su historia. Y si hoy, la ciudadanía se
encuentra limitada tiene que ver con este escenario. La posibilidad
y su ejercicio tiene que ver con propuestas y alternativas que le
brindan las distintas instituciones inserta en una sociedad. Las
propuestas y alternativas son un intento. Y todo intento es una
posibilidad, y a su vez un desafío. Un desafío que moviliza a
distintos sectores y que posibilita algunas veces la construcción
de acciones, resignificadas, transformadoras y creativas.
Hoy nos toca vivir profesionalmente momentos de grandes incerti
dumbres y de inseguridades en nuestras prácticas profesionales,
pero en la medida que el gremio se permita agendar temas y cuestio
nes que hacen a la construcción de la profesión, podrá caminar con
nuevas perspectivas y propuestas para desafiar y proponer alternati
vas.
“El desafío es la reafirmación de los principios éticos-políticos del
Trabajador Social, transformándolos en guías orientadoras del
trabajo profesional en el quehacer cotidiano". (Villela lammamoto, M.,
1999)
Estas reflexiones son parte del debate realizado en el marco del Pr:
yecto de investigación “Vigencia de los valores de ciudadanía e- 5
sociedad cordobesa contemporánea”. Elaborado por las Lie Ac_ -
Nora; Acevedo Patricia; González Cristina, Rotondi Gabriela.
Nelly; Britos Nora y Custo Esther.
Los aportes y reflexiones realizado en el marco del cursado ce 3
maestría en Salud Mental de la Facultad de Trabajo Soc al ce 5
UNER.
Autora
Datos de la
Esther CUSTO - licenciada en tra bajo social-
PROFESORA TITULAR E INVESTIGADORA. CATEDRA TRABAJO SOCIAL II B -
ESCUELA DE TRABAJO SOCIAL - UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA -
TRABAJADORA SOCIAL DEL EQUIPO DE ATENCION COMUNITARIA - SALUD MENTAL - CORDOBA.
BIBLIOGRAFIA
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profesional” en la revista Confluencias del colegio de Profesionales en Servi
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AQUIN,N.; ACEVEDO, P.; GONZALEZ, C.¡ ROTONDI, G.; NUCCI.N.; CUSTO,E.:
Proyecto de investigación. "Vigencia de los valores de ciudadanía en la socie
dad cordobesa contemporánea. Los jóvenes y la ciudadanía" Informe final.
Escuela de Trabajo Social. UNC. Febrero de 1999.
BUSTELO, E; MINUJIN, A: "La política social esquiva ” Mimeo. Trabajo presen
tado en el primer congreso del Centro Interamericano para el Desarrollo
(CLAD) Brasil. Noviembre de 1996.
CUSTO, E.; DE DIOS, S.: "La cuestión de la ciudadanía y su implicancia en la
intervención profesional del Trabajo Social en el campo de la Salud" ponencia
presentada a las Jornadas de Servicio Social de Hospital Prof. Dr. J.
Garrahan. Buenos Aires. Junio de 1999.
DE QUIROGA, A. P.: “Reflexiones sobre proceso social subjetividad y proceso
grupal en los umbrales del siglo XXI" en la revista Actualidad Psicológica Nro
221. Junio de 1995
DE QUIROGA, A, P.: “La formación de recursos humanos en Salud y Salud
Mental" Maestría en Salud Mental. Facultad de Trabajo Social. UNER.
Paraná. Marzo de 1998.
MAGLIO, F.: “La construcción social de la discriminación" Revista Hospital de
Niños. Buenos Aires. Volumen 40. Junio de1998
O’DONNELL, G.: “Estado, democratización y ciudadanía". Revista. Nueva
Sociedad. Caracas. Diciembre de 1993
KYMLICKA, W. y WAYNE, N.: “El retorno del ciudadano” Revista Agora, Año 3
Nro 7. Buenos Aires. Invierno de1997.
VILLELA IAMAMOTO, M: “El Servicio Social en los tiempos de la globalización”
en la revista Confluencias del colegio de profesionales en Servicio Social.
Córdoba. Mayo de 1999.
ACERCA DEL OBJETO DEL TRABAJO SOCIAL
Nora Aquín 1
Nidia Aylwin de Barros2, partiendo de la afirmación de que ni la ciencia ni
la tecnología trabajan con objetos reales sino construidos contra el sentido
común, advierte que la noción de problema social que el Trabajador Social
maneja, no es significativamente distinta de la que manejan todas las personas.
Y plantea que el desarrollo del Trabajo Social como disciplina tecnológica,
exige la construcción de su objeto superando la noción de problema social del
sentido común 3.
Ello exige un proceso de esclarecimiento en torno al objeto-proceso que
ya se ha iniciado en nuestra profesión, tendiente a precisarlo y resignificarlo.
Partimos diciendo que el objeto de intervención de una profesión es el
equivalente teórico de una necesidad demandada por la realidad, para cuya
realización (satisfacción o redefinición) debe ejercerse una función específica.
El hecho de que la nuestra sea una profesión de intervención (y el
objeto, por tanto, objeto de intervención), no elude, ni mucho menos, el
problema teórico. Por el contrario, la definición de objeto designa a través de
conceptos la realidad del campo, y así la teoría –lugar de planteo del problema-
hace de la intervención –lugar de modificación o resolución del problema- una
intervención fundada, y la inscribe, por lo tanto, en el campo de las prácticas
científicas.
Al hablar de objeto como equivalente teórico de un fenómeno, estamos
intentando asumir una posición constructivista –construcción como
contrapuesta a reproducción del dato- según la cual el problema es una forma
de expresión de lo social, a la cual no se accede directamente, sino a través de
mediaciones que tratan, desde distintas perspectivas, de reconstruir las
relaciones entre las expresiones de lo real y sus significaciones.
Una perspectiva constructivista con relación al objeto –contrapuesto a
posiciones empiristas- considera que el objeto sólo puede ser reconstruido
mediante un complejo de relaciones conceptuales respecto a fenómenos
sociales, de modo que el fenómeno inmediato no se construye en objeto,
porque “el fenómeno inmediato no presenta problemas”; tal fenómeno sólo se
1
Titular de la Cátedra de Trabajo Social IV en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad
Nacional de Córdoba. Trabajadora Social del Servicio Penitenciario de Córdoba.
2
Aylwin de Barros, Nidia. El Objeto del Trabajo Social. Revista de Trabajo Social No. 8.
Pontificia Universidad Católica. Chile, 1981.
3
Son numerosos los autores que coinciden con este punto de vista. Podemos mencionar, entre
otros, a Susana García Salord, Norberto Alayón, Margarita Rozas, Josefa López, Consuelo
Quiroga, Marilda Iamamoto.
[Link] 1
torna objeto cuando es problematizado por los objetos que se proponen
comprenderlo, redefinirlo o modificarlo, siempre según una perspectiva 4.
Para Trabajo Social y para las profesiones en general, la perspectiva
desde la cual se construye el objeto debería estar orientada centralmente por la
teoría, que asume la conducción de la problematización de los fenómenos que
intervenimos, sin excluir –sino controlando- otras dimensiones, como la
ideológica o el conocimiento experiencial.
Aclaremos –aunque resulte obvio- que no consideramos a la teoría
como un marco preestablecido, unívoco y fijo, sino un proceso de construcción
permanente que anticipa, adjudica un sentido a nuestras búsquedas y a
nuestras intervenciones. Es por tanto una construcción inconclusa, en tanto
histórico-social, y en tanto los contenidos teóricos y las evidencias empíricas se
transforman mutuamente.
Lo dicho está queriendo señalar la importancia de fortalecer la
inscripción de Trabajo Social en el conjunto de las Ciencias Sociales –proceso
que se viene desarrollando muy positivamente en los últimos años- pero con
una advertencia: los marcos de referencia de nuestra profesión generalmente
se han conceptualizado desde los aportes de otras disciplinas, sin las
mediaciones necesarias direccionadas desde la óptica de la intervención
específica. Si bien los conocimientos producidos por las distintas ciencias son
patrimonio colectivo, no tienen fronteras y por tanto pueden y deben ser
utilizados por cualquier disciplina; esa utilización requiere de un proceso de
mediación que permita la resignificación crítica y situada de las teorías sociales
a las que apelamos, interrogadas desde nuestro campo.
Este es el intento del presente trabajo, que reconocemos todavía
demasiado general y no del todo preciso, pero es lo que tenemos hoy. Quizá el
atrevimiento de ponerlo en público, sólo se justifique en la esperanza de que el
debate arroje mayor claridad.
Un recorrido por distintos autores que vienen planteándose el problema
del objeto del Trabajo Social en los últimos años permite señalar, en el proceso
de discusión, por lo menos cuatro obstáculos más o menos constantes:
• La tendencia a identificar el objeto con una de las categorías más amplias
y abarcativas de la dinámica social: el “problema social”, lo cual dificulta el
necesario cierre del campo5.
• La predominancia del sentido común como marco de referencia.
• El empirismo que entraña la consideración de los objetos que abordamos
como “dados”, como “hechos en sí” y que por lo tanto no requieren
interrogación.
• En las antípodas, la utilización sin mediaciones de las construcciones
teóricas de otras disciplinas, tomadas como a priori, y que conforman una
visión formalista6.
4
Bourdieu, P. y Passeron, J.C. El Oficio del Sociólogo. Editorial Siglo XXI. Argentina, 1975.
5
Coinciden en este aspecto García Salord, Oliveira Lima y Struch Y Guell.
[Link] 2
En el intento de construcción teórica del objeto, nos ha parecido útil
partir de una definición de Trabajo Social7:
“Profesión que orienta su intervención a la atención de necesidades
(materiales y no materiales) de personas, familias, grupos y poblaciones que
tienen dificultades para la reproducción de su existencia, promoviendo su
vinculación con instituciones públicas y privadas que disponen o pueden crear
satisfactores.
Con relación al tema de este artículo, queremos destacar las siguientes
claves:
- Obstáculos para la reproducción de la existencia.
- Atención de necesidades materiales y no materiales.
- Disposición o creación de satisfactores.
A partir de estos descriptores, formulamos las siguientes hipótesis:
1. El campo del Trabajo Social es el campo de la reproducción cotidiana de la
existencia8.
2. En los procesos de reproducción cotidiana de la existencia, Trabajo Social
interviene en tanto se presenten obstáculos a dicha reproducción, y sean
socialmente reconocidos como tales, estableciendo vinculación entre las
necesidades y carencias y los satisfactores involucrados en la intervención.
3. Los procesos de vinculación entre necesidades y carencias por un lado, y
satisfactores por otro, tienen una dimensión material y una no material; esta
última incorpora las representaciones o saberes y las relaciones entre los
sujetos.
Estamos afirmando a través de estas tres hipótesis –en esto no somos
los únicos ni los primeros- que nuestro objeto de intervención se sitúa en
Procesos –expresión con la cual apelamos a la idea de tránsito, de movimiento,
de encuentro entre sujetos, hechos, fenómenos y cosas – a través de los
cuales se redefinen situaciones materiales, pero también vinculares y
simbólicas.
1. El campo del Trabajo Social es el campo de la reproducción cotidiana
de la existencia
Todo campo profesional se estructura como una forma específica de
respuesta a ciertos problemas que devienen imperativos sociales y que
6
López, Josefa Batista. Objeto e Especificidade do Servicio Social. Cortez Editora. San Pablo,
Brasil, 1980.
7
La definición ha sido tomada del Proyecto de Investigación “Dimensión Formal y Dimensión
Real de las Prácticas Escolares: Un Acercamiento Diagnóstico”. Universidad de Sonora,
Escuela de Trabajo Social, México, abril de 1990 y se le han introducido algunas
modificaciones.
8
Tomamos el concepto de campo en los términos de Bourdieu, como sistema de posiciones y
de relaciones entre posiciones, agentes e instituciones comprometidos en él, y luchas
destinadas a conservar o transformar ese campo de fuerzas.
[Link] 3
plantean la necesidad de una práctica social determinada. El imperativo social
que configura el origen de Trabajo Social, está dado por los efectos que las
contradicciones que definen a la organización social, producen en los procesos
reproductivos particulares y sociales de los sectores subalternos 9.
La reproducción 10 remite a tres niveles:
a) Reproducción biológica: Tanto en el plano familiar como social. El primero
hace a la procreación de los hijos, en tanto el segundo se refiere a los
aspectos socio-demográficos de la fecundidad y crecimiento de la
población.
b) Reproducción cotidiana: Se refiere al mantenimiento de la población
existente a través de las tareas domésticas de subsistencia.
c) Reproducción social: Contempla todas las actividades extraproductivas
dirigidas al mantenimiento del sistema social.
Sostenemos que Trabajo Social interviene en los procesos de la
reproducción cotidiana que se desarrollan fundamentalmente en el ámbito
doméstico. Este no debe identificarse con el privado en contraposición con el
público, sino que implica todas aquellas actividades de producción y consumo
cotidiano de alimentos y otros bienes y servicios de subsistencia, así como las
actividades ligadas a la reposición generacional (procreación, cuidado y
socialización de los hijos).
De modo que el espacio público comunitario también es constitutivo del
ámbito doméstico, en tanto se centra en la provisión de infraestructura básica y
servicios sociales facilitadores de las tareas domésticas, como así también en
el desarrollo de procesos de capacitación y constitución de vínculos y actores.
Una profundización mayor de este tema –que no es objeto central de
este trabajo- permitiría sentar puntos de partida para un desarrollo más
consistente del sentido que tienen los niveles de abordaje.
2. En los procesos de reproducción cotidiana de la existencia, Trabajo
Social interviene en tanto se presenten obstáculos a dicha
reproducción, y sean socialmente reconocidos como tales,
estableciendo vinculación entre las necesidades y carencias y los
satisfactores involucrados en la intervención.
La asimetría en la aprobación de las posibilidades de ser, estructural a
nuestras sociedades, produce efectos en las condiciones de vida de los
sectores subalternos, que configuran un campo de problemas que son los que
han dado origen a nuestra profesión. ¿Basta hablar, para definir a estos
problemas, de necesidades sociales? ¿Es que hay alguna profesión de las
ciencias sociales que no se ocupe de las necesidades sociales? Esta categoría
–necesidades sociales- ubicada en el centro de nuestra profesión desde sus
orígenes a la hora de definir con relación a qué se interviene, dice al mismo
9
García Salord, Susana. La especificidad del Trabajo Social. UNAM; México, 1986.
10
Jellin, Elizabeth; Pereyra, Brenda. La familia popular urbana frente a la crisis. CEDES. Bs.
AS. 1990.
[Link] 4
tiempo mucho y casi nada, esto último si nos preguntamos acerca de lo
distintivo de Trabajo Social. El situar como objetivo de nuestra profesión a una
dimensión tan amplia y propia de todos los procesos de interacción social,
produce el siguiente efecto en el ejercicio cotidiano:
- El trabajador social todo lo puede y todo lo debe, lo cual, concretamente, se
traduce en la realización de una infinidad de tareas no profesionales, de
corte burocrático y voluntarista.
- Cualquiera que tenga sensibilidad social y se interese por los problemas
sociales puede ser trabajador social.
Esto es lo que nos preocupa. Esto está jugando en nuestra insistencia
en la necesidad de delimitar empíricamente y precisar conceptualmente el
objeto, en tanto elemento centralísimo de la especificidad del Trabajo Social.
Al respecto, hacemos nuestras las afirmaciones de Susana García
Salord11 en cuanto a que sí, intervenimos –como otras profesiones- en las
condiciones de vida y en las circunstancias de la interacción social, pero en
cuanto se presentan obstáculos para la producción y reproducción de los
sujetos, e indirectamente, de la sociedad. Dicho de otro modo: nuestra
intervención, por ejemplo, en el área de salud, está condicionada por el peligro
real o potencial de enfermedad; nuestra intervención en el área de la vivienda
está condicionada por el peligro real o potencial de hacinamiento; nuestra
intervención en el área escolar está condicionada por el peligro actual o
potencial de deserción o analfabetismo, etc.
Esta intervención en la esfera de los obstáculos a la reproducción de los
sectores subalternos, se produce, como lo venimos diciendo, no en fenómenos
estáticos, sino en procesos de búsqueda y encuentro de los sujetos con los
objetos de su necesidad. Diríamos que el objeto se constituye por la red de
relaciones que va tejiéndose entre los sujetos demandantes de satisfactores
socialmente disponibles y necesarios para la reproducción, y los agentes que
disponen de los recursos.
Cuando hablamos de satisfactores socialmente disponibles, y de
agentes que disponen de los mismos, es insoslayable la alusión a los procesos
de distribución secundaria del ingreso, que si bien se ubican a nivel estatal
desde el momento en que el Estado toma para sí la “cuestión social” –momento
que coincide con el de profesionalización de nuestra práctica social- y esos
procesos complejos de distribución secundaria del ingreso, van definiendo
cuáles son los recursos socialmen te disponibles, y para quiénes. Pero la
referencia a los procesos de distribución secundaria del ingreso, y esto es muy
importante, no remite a un campo puramente estatal, sino fundamentalmente
societal, en tanto permea al conjunto de la sociedad civil, en cuyo seno se van
definiendo, en un complejo proceso de lucha, negociación, consentimiento o
impugnación, qué satisfactores se demandan, esto es, cuales se inscriben
como requerimiento para las estrategias de vida de los distintos grupos
sociales. Por eso decimos que la distribución secundaria del ingreso trasciende
la esfera estatal y compromete al conjunto de la sociedad civil.
11
García Salord, Susana: op. cit.
[Link] 5
3. Los procesos de vinculación entre necesidades y carencias por un
lado y satisfactores por el otro, tienen una dimensión material y una no
material; esta última incorpora las representaciones o saberes y las
relaciones entre los sujetos.
a) En cuanto a la dimensión material:
Para conceptualizar, nos apoyamos en el pensamiento de la Escuela de
Budapest, fundamentalmente en Agnes Heller12.
El hombre, en tanto ser genérico, es un ser de necesidades: es creador
de los objetos de su necesidad y de los medios para satisfacerla. Pero esta
creación –que define adecuadamente al hombre genérico no es libre: está
sometida y condicionada por procesos de regulación, dirección, limitación,
institucionalización. Es el orden establecido el que crea ciertas necesidades y
las crea a partir de cierto potencial de satisfacción.
Tanto las necesidades humanas como los deseos y capacidades para la
creación de o el encuentro con los satisfactores, están asimétricamente
repartidos en virtud de diferentes –y asimétricas- posiciones que los sujetos
ocupan en la organización social: clase, género, edad, etc. De modo que las
posiciones ocupadas en el seno de la sociedad por los sujetos, determinan su
estructura de necesidades, o al menos, sus límites.
Norbert Lechner 13 plantea muy bien una situación dilemática en cuanto
al sistema de necesidades, que llega a interiorizarse hasta formar parte de la
estructura de personalidad. Expresa que, al mismo tiempo que se puede
demostrar la artificialidad de muchas necesidades en sociedades como la
nuestra, en la que es evidente el despilfarro y el consumo, en el otro extremo –
el de los desposeídos- se produce una manipulación de las necesidades al
nivel de la sobrevivencia física. Y vaya si lo sabemos los trabajadores sociales,
que cotidianamente atendemos demandas, sorprendentemente adecuadas a
los recursos que circulan. El autor mencionado expresa que, a menor nivel de
necesidades, más fácil su satisfacción; es una seudosatisfacción, que se logra
mediante la restricción drástica de las necesidades. Se satisfacen pocas
necesidades de todos y muchas necesidades de algunos; la igualdad en la
satisfacción se logra a través de una mayor desigualdad en las necesidades.
Coincidentemente, Agnes Heller14 dice que en el Capitalismo es la
posesión, el eje que preside la articulación de la estructura de necesidades, y la
posesión, en los sectores subalternos, se expresa como necesidad de reducir
los deseos a meras necesidades vitales, y que estos sectores han aprendido y
van aprendiendo a no pretender más que una satisfacción de las necesidades
que les han asignado. Este nos parece un tema clave para Trabajo Social,
sobre todo para aquellas estrategias de intervención que apelan a los deseos y
12
Heller, Agnes. Teoría de las necesidades en Marx.. Editorial Península, Barcelona, 1978.
13
Lechner, Norbert. La conflictiva y nunca acabada construcción del orden deseado. Siglo XXI.
Madrid, 1986.
14
Heller, Agnes: op. cit.
[Link] 6
capacidades de la gente, sin realizar un mayor análisis de esta cuestión, y
también para debatir cierta tendencia a analizar las necesidades de la gente
desde una estructura universal, supuestamente válida para cualquier situación;
además ayuda a repensar aquella vieja expresión acuñada por Trabajo Social,
de “necesidades sentidas” en la que subyace, quizá una suerte de ilusión
libertaria, en cuanto aparentemente nos ligaría con los deseos libremente
desarrollados por la gente, sin tomar en cuenta las determinaciones sociales a
las que antes hacíamos referencia.
Reconstruyendo el pensamiento de Agnes Heller15 a quien hemos
interrogado desde el campo del Trabajo Social, nos parece útil plantear algunas
categorías de necesidades, cuyo conocimiento puede aportar a mejorar
nuestras prácticas y representaciones, así como también los debates sobre el
tema dentro de la profesión.
La autora, según nuestra lectura, plantea lo siguiente:
Estructura de necesidades
Necesidades necesarias: 1. Necesidades existenciales de sobrevivencia
2. Necesidades necesarias propiamente dichas
Necesidades propiamente humanas: 1. Necesidades alienadas
2. Necesidades no alienadas (radicales)
Necesidades existenciales de sobrevivencia: Constituyen el límite
inferior del sistema de necesidades, se refieren a la reproducción del hombre
particular, actual y futura (es decir, comprende el sustento de los hijos). No son
naturales y universales, sino históricas y sociales y dependen del desarrollo
cultural y tecnológico, al igual que las demás. Pero, a diferencia de las
siguientes, prácticamente no contienen al deseo, son previas a él: están ligadas
con las carencias más imperiosas, de las cuales depende ya no una vida digna,
sino la vida, secas.
Necesidades necesarias propiamente dichas: Son aquellas cuya
satisfacción apunta ya no sólo a la reproducción del hombre sino a la
reproducción social, y designan a aquellas necesidades que deben ser
satisfechas (aunque no sean límite) para que los miembros de una determinada
sociedad sientan que su vida es normal, y con ello presten su consentimiento a
lo establecido. Entre ellas podemos mencionar a la escolaridad, la televisión, la
sindicalización, etc. Son, además, necesarias a la reproducción social, en tanto
usinas centrales de producción de sentido.
Necesidades humanas alienadas: Según la autora, son alienadas
porque el fin se convierte en medio y el medio en fin; el hombre se convierte en
medio para otro hombre, y el bien económico se convierte en fin en sí mismo.
No se produce para la satisfacción de las necesidades, sino que dicha
satisfacción es un medio para la valorización del capital. Se crean necesidades
15
Heller, Agnes: op. cit.
[Link] 7
nuevas allí donde la producción de ciertos satisfactores es más rentable, en
detrimento de otros fundamentales para el desarrollo humano, como puede ser
el arte o el tiempo libre.
En segundo lugar, la alienación refiere también que la necesidad de
tener homogeneiza y reduce el resto de las necesidades. El esfuerzo que
requiere el tener para los sectores subalternos, reduce –a veces hasta la
clausura- sus pasiones, aptitudes y deseos.
En tercer lugar, la autora refuta la identificación de necesidades de la
sociedad con el interés general, negando la existencia de este último en
nombre del interés general, se limitan las necesidades de unos hombres a
través de los intereses de otros hombres. El interés general, en la práctica, se
revela como la necesidad de los sectores hegemónicos, enmascarada por la
aureola de la validez general. Así, las necesidades que responden al interés
general serían las verdaderas necesidades. Si algunos sectores tuviesen
necesidades que no coinciden con el “interés general” significa que no han
“reconocido” las verdaderas necesidades. Habría, entonces, necesidades
“reconocidas” y “no reconocidas”. Pero, ¿quién y cómo se determinan las
“verdaderas necesidades” de los hombres?, ¿cuáles son justas y cuales
injustas?. Volvemos a la idea de necesidades asignadas, en el caso de
nuestras sociedades, asignadas por el mercado y quienes lo manejan. Y aquí
aparece otro concepto clave: demanda, que no es sinónimo de necesidad
social, sino que expresa una magnitud de determinadas necesidades que
requiere para su satisfacción de la existencia en el mercado de cierta cantidad
de artículos o recursos no materiales. Si las demandas no coincidieran con la
disposición a la circulación de ciertos satisfactores, dicha demanda estaría
expresando necesidades falsas, o necesidades no reconocidas. Y allí donde
existen necesidades no reconocidas, se crean también “educadores” que
enseñen a los hombres a “reconocer sus verdaderas necesidades”.
Esta conceptualización creemos que tiene profundas implicancias para
Trabajo Social, en cuanto a los procesos socioeducativos propios de función de
educador social.
Refutando las argumentaciones acerca de la existencia de necesidades
verdaderas y falsas, Heller afirma que las necesidades auténticas son las
siente la gente concreta. Que la antítesis no es necesidades reconocidas/
necesidades no reconocidas, tampoco necesidades conscientes/ necesidades
inconscientes. La antítesis es realizar y no realiza las necesidades,
necesidades susceptibles y no susceptibles de satisfacción de una sociedad
determinada. Son las necesidades no susceptibles de satisfacción en una
sociedad determinada, las que dan lugar a la constitución de las necesidades
radicales.
Necesidades radicales: O propiamente humanas, implican deseo
consciente, intención dirigida hacia los satisfactores, no importa que se trate de
una mercancía, un sentimiento, un modo de vida. Se desarrollan en el seno
mismo de una sociedad determinada, pero no pueden ser satisfechas dentro de
ella, por no ser incorporables al sistema de necesidades de esa sociedad
[Link] 8
determinada. Las necesidades radicales pueden motivar que los hombres,
produzcan una formación social radicalmente diferente de la precedente, cuyo
sistema de necesidades –radicalmente nuevo- se diferenciará cualitativamente
de los pasados.
Ahora bien, mirando desde nuestro campo, ¿en qué nivel de la
estructura de necesidades interviene Trabajo Social?. Nosotros creemos que lo
hace a nivel de las necesidades necesarias a la reproducción del particular, y
las necesidades necesarias –algunas de ellas- la reproducción social. Que,
como ocurre con cualquier práctica social, puede intervenir reproduciendo, sin
más, los contenidos alienados, desde una perspectiva crítica. En cambio,
creemos que las necesidades radicales –o el proceso de constitución como
tales- son objeto de una práctica social bien distinta a la práctica política.
Para abonar nuestra afirmación acerca de nuestra intervención en los
obstáculos a los procesos reproductivos particulares y sociales que sufren los
sectores subalternos, esto es, a nivel de las necesidades existenciales y
necesarias propiamente dichas, nos parece importante citar textualmente a
Marshal Wolfe16: “Si se tiene en cuenta lo que significa la asistencia que se
presta a los pobres, queda de manifiesto que el hecho de quitarle a los ricos
par dar a los pobres no tiene por objeto nivelar sus situaciones individuales,
tampoco suprimir la diferencia social entre ricos y pobres. Por el contrario, la
asistencia se basa en la estructura de la sociedad, cualquiera sea ella. La meta
de la asistencia consiste en mitigar algunas manifestaciones extremas de las
diferencias sociales, a fin de que la estructura social pueda seguir basándose
en esas diferencias. Si la asistencia se basara en los intereses del pobre, no
habría limitación para traspasar bienes a los pobres, traspaso que conduciría a
una igualdad de todos. Pero como el centro de atención es el todo social, no
hay razón para ayudar a la persona más de lo que exige el mandamiento statu
quo social. El punto de vista son los requisitos del orden existente, no las
necesidades de la mayoría.
b) En cuanto a la dimensión no material:
Este es un aspecto de desarrollo incipiente dentro de nuestras
problematizaciones, y nos resulta bastante dificultoso entablar un diálogo fluido
entre empiria y teoría. Pero, tratando de cumplir con nuestro compromiso de
“pasar en limpio” y “poner sobre la mesa” nuestros debates al respecto,
partamos de nuestras experiencias cotidianas: supongamos nuestra
intervención en la problemática de la adopción, en el conflicto de la mujer
golpeada, en el maltrato infantil, en distintas situaciones referidas a
organizaciones de base, que requieren asesoramiento, en intervenciones que
se dirigen al replanteo de roles dentro de la familia, etc., etc. Más allá de las
profundas diferencias de objetivos y contenidos que estas intervenciones
acusan, la nota que las atraviesa es la siguiente: la intervención no se
estructura a partir de carencias de orden material, sino de problemas de
relación y/o representaciones que producen conflictos.
Repasemos ahora algunos de los postulados de los autores:
16
Citado por Lechner, Norberto, op. cit.
[Link] 9
- Apoyar, influenciar y promover la reflexión de las personas... (Mary
Richmond).
- Promoción del cambio y adaptación social, mejoramiento de las relaciones
personales, educación social, campañas informativas, organización de
grupos sociales, relaciones interpersonales inestables y difíciles, etc.
(Virginia Paraíso).
- Nivel de conciencia, percepción de la realidad en que viven los integrantes
del grupo, capacidad de comprensión de la realidad... (Ezequiel Ander—
Egg).
- Animación de las condiciones subjetivas del cambio, el hombre como
energía creadora, eje de las transformaciones, acorde con su historia, sus
concepciones, valores, actitudes, motivaciones y destrezas; el Trabajador
Social es un educador social, cuyo papel esencial es guiar un proceso de
reflexión para que las personas se asuman sujeto del proceso de
transformación (Natalio Kisnerman).
- El Trabajo Social, tiende a que los sujetos adquieran una percepción
adecuada de sí mismos y de la realidad, incorporando la tarea educadora
como acción sostenida y desarrollada permanentemente... (Angélica
Gallardo).
Esta invocación de algunos autores, casi al azar, abona la afirmación de
que históricamente Trabajo Social ha abordado las necesidades y carencias de
sectores sociales, como así también sus representaciones y su estructura
vincular. Ello independientemente del grado de intencionalidad que esta
intervención haya presentado, como así también de la perspectiva teórico-
ideológica que se haya asumido.
La concep tualización a la que aquí apelamos quiere aportar a que
nuestra injerencia en las representaciones y en la estructura de las relaciones
cotidianas, sea reflexionada, intencional.
El saber cotidiano se define como la suma de nuestros conocimientos
acerca de la realidad e vivimos y que utilizamos de modo efectivo en la vida
cotidiana, ya que guía nuestras acciones.
No hay acción social que no implique una compleja estructuración de
representaciones simbólicas que pasan a formar parte de la misma acción
social. Hay concepciones del mundo, de sí mismo y de los otros que orientan
los estilos de vida por la mediación del sentido común. El sentido común
representa cierto esquema de interpretación a partir del cual concebimos por
un lado, a nuestra vida como normal y natural, pero al mismo tiempo nos
permite concebir los otros aspectos de nuestra vida. Al decir de Lechner17: “Tal
vez el aspecto más relevante de la vida cotidiana sea la producción y
reproducción de aquellas certezas básicas sin las cuales no sabríamos
discernir las nuevas situaciones ni decidir qué hacer”. Esas certezas básicas,
llamadas “sentido común”, expresan la construcción social de las pautas de
17
Lechner, Norbert. Los patios interiores de la democracia. Subjetividad y política. F.C.E. Chile,
1990.
[Link] 10
convivencia y da cuenta de qué criterios de normalidad son elaborados por
determinados grupos sociales en determinada época histórica.
Al hablar de la construcción social del sentido común, queremos
referirnos a la orientación que imprimen ciertos aparatos formales –muchos de
ellos son espacio del Trabajo Social—constituyen verdaderas usinas de
constitución de pautas de conducta, y asimismo de identidad.
Pero el sentido común predominante no significa que haya un solo
sentido común: la diferenciación social de nuestras sociedades compone
situaciones de vida muy disímiles, y por tanto también supone diferencias en
las significaciones. Es importante, para el Trabajo Social, descubrir la
elaboración colectiva que realiza cada grupo social de su propio sentido
común, pero teniendo en cuenta que tal sentido siempre participa de una
significación colectiva, sea implícita o explícitamente, sea aceptando o
rechazando los contenidos colectivos.
Trabajo Social, en sus múltiples intervenciones, se topa diariamente –y
conflictivamente- con aquello que Sartre ha denominado “lo que hace el
hombre con lo que han hecho de él”, e incide no solo en la solución o
redefinición de la situación de carencia, sino también en los modos en que este
hombre significa a sí mismo, a los otros, a su práctica, a su lugar en la
sociedad. Y su intervención en esta dimensión puede ser de dos tipos:
aportando información que el sujeto desconoce, o criticando los contenidos de
su esquema de interpretación a partir de sus propios resultados.
Cualquiera de las dos orientaciones exige al Trabajador social un
conocimiento de la estructura de los saberes cotidianos que cristalizan en
sentido común18. Aquí solamente mencionamos algunas características
sobresalientes:
- Su historicidad: En cada momento histórico varía el contenido, ya que son
distintos los conocimientos que los sujetos deben internalizar para poder
moverse en su ambiente. Hay cambios en cuanto al contenido y a la
extensión.
- Su pragmatismo: El saber cotidiano está destinado a resolver problemas
cotidianos: responde a objetivos prácticos, no se independiza de los
problemas a resolver, sólo adquiere sentido en relación con el problema a
resolver. Para el saber cotidiano es verdadero el conocimiento que permite
actuar adecuadamente.
- Su gran estabilidad y cristalización: Sus contenidos son sumamente
consistentes, precisamente porque el único criterio de verdad es la acción.
Su resistencia es menor cuando se trata de introducir nuevos elementos,
pero aparece en toda su magnitud cuando se trata de recibir críticas o
impugnaciones.
Volvamos brevemente al papel del Trabajo Social, decíamos que la
intervención puede dirigirse a proporcionar información o a proponer una
crítica: respecto al primer aspecto “... otra índole de dificultades proviene de la
18
Heller, Agnes. Historia y vida cotidiana. En-lace Grijalbo. México, 1985.
[Link] 11
carencia en distinto grado, de conocimiento, información, en torno a la
administración y organización de los recursos, lo que sitúa al Trabajo Social en
la información, promoción y articulación19. Podríamos agregar que la
información no sólo se refiere a la organización y administración de los
recursos, sino a otros contenidos, por ejemplo, en el plano de la prevención, o
en el caso de la creación de nuevos satisfactores a través de experiencias
autogestionadas.
Respecto a la segunda línea –la impugnación o crítica de los contenidos
del saber cotidiano- el Trabajador social se ubicaría como agente externo –que
no tiene porqué remitir a una relación de exterioridad entre “los que saben” y
“los que no saben”- y puede aportar intentando que los sujetos con los que
actúa pongan atención en el “ser así” de las cosas y de sus representaciones,
poner presentes aquellas rutinas que, por demasiado conocidas, nunca son
registradas.
Pero ello es posible solo a partir de sus propios resultados y
primordialmente cuando ocurre una “crisis”, esto es, cuando las certezas
básicas elaboradas como esquema (por ejemplo, el hombre debe mandar a su
mujer porque las mujeres son como los chicos) resultan insuficientes para
“mirar” la experiencia que se está viviendo (por ejemplo, la mujer se va de su
casa). El “yo no me explico qué pasó” es una buena señal para la producción
de modificaciones en las significaciones.
A manera de síntesis
El objeto de Trabajo Social se sitúa en la delicada intersección entre los
procesos de reproducción cotidiana de la existencia, los obstáculos o
dificultades que tienen los sectores subalternos para su reproducción, y los
procesos de distribución secundaria del ingreso –entendidos éstos en sentido
más amplio que el estatal-.
Trabajo Social interviene en los procesos de encuentro de los sujetos
con los objetos de su necesidad, y en ese tránsito modifica no sólo condiciones
materiales, sino también representaciones y relaciones sociales cotidianas–
familiares, grupales o comunitarias- y con otras instancias de la dinámica
social.
19
González, María Cristina. El abordaje familiar. Sujeto, objeto y función. Mimeo, 1993.
[Link] 12
CRÍTICA DE LA VIDA COTIDIANA Ana P. de Quiroga y Josefina Racedo.
Este volumen reúne clases dictadas en la Primera Escuela Privada de
Psicología Social fundada por el Dr. Enrique Pichon-Riviére por su
directora, Ana P. de Quiroga, durante 1981 y 1982, y por Josefina
Racedo durante 1981,1985 y 1986. EDICIONES CINCO.
Diseño de tapa: Manuel Amigo 6ª edición, 2003 C Copyright de todas las
ediciones por Ediciones Cinco 24 de noviembre 997 (1224) Buenos
Aires, Argentina Teléfono: 4931-6197 ISBN: 950-9693-19-7 Queda hecho
el depósito que marca la ley 11 723 Editado e impreso en la Argentina
LA PSICOLOGÍA SOCIAL COMO CRÍTICA DE LA VIDA COTIDIANA
ANA P. DE QUIROGA Clase dictada en 1981
La línea que vamos a comenzar a desarrollar es: la Psicología Social
como crítica de la vida cotidiana; la Psicología Social como análisis de
nosotros, sujetos, en nuestras condiciones concretas de existencia.
El pensamiento de Pichon-Riviére se inscribe en una corriente que
plantea que el punto de partida de toda ciencia social, y de toda reflexión
psicológica en consecuencia, no puede ser otro que los hombres
concretos.
El primer objeto de la realidad a explorar —desde esta perspectiva— son
los sujetos de los procesos psíquicos, los sujetos del comportamiento, los
hombres inmersos en lo que es su vida cotidiana, lo que constituye sus
condiciones concretas de existencia; un hábitat, un espacio, una
organización social determinada, una determinada estructura familiar,
una determinada modalidad de producir, una cultura.
¿Qué es lo más inmediato, lo más concreto y lo más esencial para
nosotros, sujetos del comportamiento, sujetos de los procesos psíquicos?
Que somos seres vivos, y en consecuencia seres de necesidades en un
intercambio permanente con el medio. La característica del ser vivo es
estar incluido en una unidad indisoluble con el contexto o medio. Esta es
una ley general para todo organismo vivo, ya sea una ameba o un
mamífero. Pero al hablar de los sujetos de esos muy complejos procesos
a los que llamamos psiquismo, al hablar del sujeto de la representación,
del sujeto del pensamiento o del sujeto del lenguaje, al hablar de aquel
que construye su subjetividad, su interioridad, como un mundo, como un
sistema que reconstruye fantaseada mente la realidad externa, al hablar
de aquel ser que puede elaborar teorías científicas, que puede conocer y
transformar la realidad externa e interna, es decir, al hablar del sujeto
humano, estamos hablando de un ser que posee una organización
biológica particular a la que llegó en un proceso evolutivo. ¿Qué
determina esa organización biológica que nos es propia como seres
humanos? Que nuestra vida, nuestra existencia material dependa de que
establezcamos relaciones con otros hombres y con la naturaleza. La
forma particular que en el ser humano —como ser vivo— reviste la
relación organismo-medio le implica relacionarse a partir de necesidades
primarias (por ejemplo, el alimento, el abrigo, la sexualidad) para que
cooperando se actúe sobre la naturaleza por medio del trabajo.
¿Qué es el trabajo? Es una acción previamente planificada y social. Esto
es lo que hace distinto al trabajo humano del trabajo animal. Porque hay
animales que realizan un trabajo (las abejas, las hormigas, las arañas,
etc.), pero ese trabajo no es previamente diseñado sino que es instintivo,
mecánico. En el hombre eso es diferente. Hay una estrategia de trabajo
que se diseña previamente en la mente de quien trabaja.
En ese operar sobre la naturaleza se producen los objetos destinados a
satisfacer las necesidades vitales. Dicho de otra manera, el hecho más
esencial, más inmediato y más significativo de lo humano, y lo que en
consecuencia se constituye en el punto de partida de toda ciencia del
hombre, es que hoy como en el comienzo de la historia- los hombres
producen y reproducen su vida en una doble relación: con la naturaleza y
con los otros hombres. Y la producen a partir de una acción planificada y
consciente a la que se denomina trabajo. ¿Por qué este es el punto de
partida necesario de toda ciencia del hombre? Porque este hecho
inmediato y esencial que es constitutivo de lo humano, es también el más
eficaz, el más determinante por la importancia y complejidad de sus
efectos.
La producción social de la vida, en esa doble relación con los otros
hombres y con la naturaleza, no sólo determina la vida en su posibilidad
sino que la determina en sus formas. Las formas concretas que reviste
nuestra vida están directamente relacionadas con las modalidades o con
las formas en que la existencia material se produce y reproduce.
¿Qué determina las formas de nuestra vida? El qué producimos, el cómo
producimos, con qué medios, qué instrumentos utilizamos. Cómo nos
insertamos en el proceso productivo, cómo se distribuye socialmente lo
que socialmente se produce. Y qué relación guarda lo que se produce y
el cómo se distribuye lo que se produce con las necesidades de los
hombres que constituyen una organización social.
Vamos a tomar un ejemplo para ver de qué manera la forma en que se
produce, lo que se produce, los instrumentos y el cómo se distribuye
determinan formas de vida. Pensemos en un indio mapuche. Un indio
mapuche vive en comunidad en la zona de la precordillera. ¿Qué
produce normalmente? Suele ser pastor o tejedor. Si es tejedor, un telar
rústico, muy primitivo, es su instrumento de producción. Pensemos en un
técnico de la empresa Ford, en un diseñador de máquinas electrónicas,
un obrero textil de una gran planta de Buenos Aires, o un pelador de
caña en Tucumán. Todos estos sujetos, productores, forman parte de un
mismo pueblo, son todos argentinos, de una misma formación
histórico-social, sin embargo su interpretación de la realidad, sus
emociones, sus pautas de conducta, su posición ante la vida y la muerte,
ante la salud y la enfermedad, su significación del sexo, su manejo del
tiempo, todo eso es diferente. Lo que entienden por diversión es
diferente, su sensibilidad artística es diferente. Y esas diferencias, ¿de
dónde surgen? De sus distintas condiciones vitales, de sus distintas
cotidianidades, ya que producen su vida y la reproducen (se organizan
familiarmente) con modalidades distintas. Porque se insertan de formas
diferentes en el proceso productivo. Y porque reciben una parte diferente
de la producción social.
Entonces, a riesgo de ser redundantes vamos a insistir en esta hipótesis
e intentar fundamentarla: que la producción es la condición de la vida y
en consecuencia es la condición última de emergencia, de posibilidad de
los procesos psíquicos, condición última de la subjetividad. La producción
implicó el establecimiento de relaciones direccionales, implicó el
establecimiento de procesos de comunicación. El tener que accionar
sobre la naturaleza transformándola en el trabajo, y en tanto lo hacía con
otros, ya que el hombre no puede abordar individualmente la naturaleza
porque su condición de supervivencia es el grupo —de allí decimos que
el grupo es un hecho vigente desde el comienzo de la historia, aunque se
haya podido conceptualizar el grupo sólo muchos milenio después —, el
tener que modificar activamente la naturaleza, primero como recolector o
como cazador y luego como agricultor y pastor, el tener que arrancar a la
naturaleza los bienes necesarios para la vida, determinó que surgieran,
desde la necesidad, sistemas de comunicación.
Ese animal que trabaja inteligentemente, planificadamente, el hombre,
comienza un desarrollo evolutivo que es cualitativamente diferente de
todas las otras especies. Comienza a interiorizar sus acciones, es decir,
empiezan a quedar inscriptas en él sus experiencias, transformándose en
representación, en pensamiento, en lenguaje. Y desde ese asociarse,
desde ese modificar el medio, se van dando al mismo tiempo, en forma
dialéctica y en el desarrollo de millones de años, modificaciones
biológicas: la oposición del pulgar y el desarrollo de la corteza cerebral,
que es el que hace posible este nivel de procesos psíquicos.
Cuando decimos —siguiendo a Piaget— que el pensamiento es acción
interiorizada, hacemos referencia a que no hay actividad psíquica
desvinculada de la experiencia concreta del sujeto, es decir, de su
práctica, de sus relaciones reales. Y esto es válido en lo evolutivo de la
especie y en lo evolutivo individual, porque este planteo lo hace Piaget
analizando el desarrollo del pensamiento en el niño.
No hay procesos y contenidos psíquicos que no estén determinados
desde las condiciones concretas de existencia. Son las experiencias
concretas, la acción, la práctica, las que determinan la subjetividad, y no
viceversa. Esto en la génesis, porque una vez que está constituido el
psiquismo hay un interjuego entre pensamiento, representación y acción.
En última instancia, son las formas de producción, las experiencias, las
que determinan la representación y el pensamiento porque éstos son
experiencia procesada y elaborada.
Este planteo rompe con el mito de lo “natural”, de las condiciones
naturales de tales o cuales sujetos. Uno de los mitos con mayor
significación en lo ideológico, porque sobre la base de lo natural se ha
justificado la opresión y el relegar a muchos sectores por ejemplo, los
indígenas podrían ser considerados “naturalmente” menos inteligentes y
menos dotados; las mujeres y los nidos, clases sociales, etcétera.
Se compara a los chicos de hace 30 años con los de ahora. ¿Qué se
dice? “Son más despiertos pero son menos imaginativos”. ¿Qué
diferencia hay entre un chico actual y un chico de hace 30 años? Las
experiencias que viven son diferentes. Hay una serie de informaciones y
de experiencias que no se daban antes, por ejemplo, ese instrumento
que es la televisión, el desarrollo de los medios de comunicación masiva,
el tipo de juguetes, y el tipo de experiencia que la humanidad ha
realizado y que los chicos incorporan. Hay gente que dice: “Yo cuando
era chico leía y vos no lees". O: “Yo me arreglaba con un tachito...” Y es
cierto, había un despliegue imaginativo que no era mayor ni menor sino
diferente, desde experiencias diferentes. La lectura hoy está sustituida en
muchísimos aspectos por la imagen y por la información de ese medio
que es la televisión.
Si decíamos que no hay actividad psíquica desvinculada de la
experiencia concreta del sujeto, un chico de clase popular que debe
ingresar muy tempranamente al proceso productivo tiene una mayor
capacidad clasificatoria que un chico que no trabaja, porque su
experiencia lo lleva a un proceso de aprendizaje más acelerado, aunque
en otros aspectos pueda tener diferencias en relación a un chico de otra
clase y de un núcleo urbano. O un chico del campo tiene un manejo
diferente del espacio que uno de la ciudad. Distintas formas de
pensamiento surgen desde distintas experiencias. Pensemos en la
adolescencia. ¿Qué es la adolescencia? Es un complejísimo proceso
psicológico pero está íntimamente ligado a experiencias sociales. Hay
organizaciones sociales donde la adolescencia no existe. Hay un pasaje
de la infancia a la adultez. Se llega a la pubertad, hay una maduración
biológica y se ingresa al mundo adulto sin pasar por esa muy compleja
etapa de transición. Hay clases sociales donde la adolescencia además
es muy diferente. En el campo tiene matices muy diferentes que en la
ciudad.
Entonces, si son sus condiciones concretas de existencia las que
determinan a los sujetos, quizá pueda entender por qué la Psicología
Social se define como crítica de la vida cotidiana. ¿Qué es crítica de la
vida cotidiana? Es el análisis objetivo, científico de esas condiciones
concretas. Es el análisis de las formas en que en cada formación social
concreta se organiza materialmente la experiencia de los sujetos,
determinándose así el interjuego fundante para la constitución de la
subjetividad, entre necesidad y satisfacción vincular social de esa
necesidad. Podemos decir que la crítica de la vida cotidiana es el análisis
del destino de las necesidades de los hombres en una estructura social
determinada.
Desde allí la Psicología Social se inscribe en la crítica de la cotidianidad,
que es una corriente de pensamiento más amplia que abarcaría a todas
las ciencias sociales, y se inscribe como crítica del vínculo. Porque es el
vínculo, esa relación social, elemental y primaria, el ámbito en el que, de
forma más inmediata, se manifiestan las necesidades de los sujetos y
cumplen su destino social de gratificación o frustración. El vínculo es el
ámbito en el que se actualizan las respuestas socialmente pautadas para
las necesidades de los sujetos.
No se agota allí la Psicología Social, porque comprender el vínculo y
comprender al sujeto implica una comprensión de las múltiples
implicancias que hay en la relación sujeto-contexto social. Cuando
hacemos un análisis de la cotidianidad desde una perspectiva psicológica
enriquecemos la crítica de la vida cotidiana porque esto nos permite
indagar cuáles son los mecanismos por los cuales cada sistema social
produce los sujetos que son aptos para su continuidad y su desarrollo. El
análisis de la vida cotidiana en una organización social concreta nos
permite descubrir el proyecto que subyace y que organiza al proceso de
socialización.
Hasta aquí nos manejamos con un término que no hemos aclarado
suficientemente en su sentido específico: ¿qué es cotidianidad? , ¿qué
es vida cotidiana? Podemos hacer una primera aproximación: es el
espacio y el tiempo en que se manifiestan en forma inmediata y directa
las relaciones que los hombres establecen entre sí y con la naturaleza en
función de sus necesidades, configurándose así lo que hemos
denominado sus condiciones concretas de existencia.
Cotidianidad es la manifestación inmediata, en un tiempo, con un ritmo,
en un espacio, de las complejas relaciones sociales que regulan la vida
de los hombres en una época histórica determinada. Trabajar en una
oficina, encender un televisor, comprar un cassette y escucharlo son
acontecimientos de la vida cotidiana que nos permiten una experiencia
directa y fragmentada de la complejidad de las relaciones sociales en las
que estamos inmersos. Estos hechos no están mostrando en su
complejidad estas relaciones sino una parte, un aspecto, hay que
investigar para entender lo que subyace a los hechos cotidianos.
A cada época histórica y a cada organización social le corresponde un
tipo de vida cotidiana, ya que en cada época histórica y en cada
organización social se da distinto tipo de relaciones con la naturaleza y
los otros hombres. Para el hombre de la época feudal era natural y
cotidiano, autoevidente, no tenía por qué ser interrogado, que parte de su
producción -y en realidad la parte más importante- se entregara a su
señor, porque él era parte de la tierra que pertenecía a ese señor. Él no
era libre de buscar trabajo en otro territorio y eso lo tomaba como un
hecho natural, no requería explicaciones. Era también un hecho natural
que el señor en muchos sitios ejerciera lo que se llamaba el derecho de
pernada, el derecho que tenía el señor feudal de ser el primero en tener
relaciones sexuales con las mujeres hijas de sus siervos.
Hoy es natural, cotidiano que cuando un hombre o una mujer necesita
dinero ofrece su trabajo libremente (es decir, dispone de su posibilidad de
trabajar) a un posible patrón, a una empresa, el que lo va a tomar o no de
acuerdo a sus necesidades. Esto es para nosotros natural, pertenece a
nuestra cotidianidad, lo tomarnos como natural y autoevidente, como en
una época fue también natural que hubiera esclavos y amos.
Podríamos caracterizar también la vida cotidiana como un modo de
organización material y social de la experiencia humana en un contexto
histórico-social determinado: en el esclavismo, en el feudalismo, en el
capitalismo, etcétera.
¿Qué subyace a la vida cotidiana? Subyacen las relaciones que los
hombres guardan con sus necesidades en cada organización social.
Subyace el modo del reconocimiento de las necesidades, cómo se
definen las necesidades, cómo se codifican las posibilidades y las
modalidades de satisfacerlas y las metas que son socialmente
disponibles. Esto es el secreto y la substancia de la vida cotidiana.
Entonces, la vida cotidiana, eso que parece tan banal, como
manifestación o expresión inmediata del orden social e histórico
determina, en tanto está organizando nuestra experiencia, la vida y la
historia de cada uno de nosotros. Es el horizonte de nuestra experiencia,
el ámbito y el escenario de la determinación social de nuestras
necesidades.
¿Cómo experimentamos nosotros la vida cotidiana? ¿Qué hechos la
constituyen? En principio podríamos decir que la vida cotidiana se
manifiesta como un conjunto heterogéneo y multitudinario de hechos,
actos, objetos, relaciones, actividades que se nos presentan en forma
“dramática”, es decir, como acción, como mundo en movimiento.
Estos hechos, estos objetos son de muy difícil clasificación, pero tienen
en común que en ellos torna cuerpo, se manifiesta, aunque
fragmentariamente, la organización social de la relación entre necesidad
y satisfacción. Por ejemplo, el que nosotros a la mañana, cuando nos
tenemos que vestir, para saber si hace calor o frío en vez de salir afuera
y mirar prendamos la radio y nos digan “sensación térmica tanto” y
entonces veamos qué cantidad de ropa nos ponemos, remite a la manera
en que se articula la relación necesidad-satisfacción en esta formación
social concreta.
Constituyen la cotidianidad la familia en que nacimos, la familia que
constituimos, la revista o el diario que leemos, la televisión, el cine, el
teatro, el tipo de comida que cocinamos, el tipo de casa en la que
habitamos, las alternativas de la moda, los medios de transporte, nuestra
economía, el deporte, el arte que nos emociona, el tipo de relaciones
sexuales que mantenemos.
Vida cotidiana es la forma de desenvolvimiento que adquiere día tras día
nuestra historia individual. Implica reiteración sistemática de acciones
vitales, en una distribución diaria del tiempo, del latín quo tidie que quiere
decir cada día. Por eso decimos que cotidianidad es espacio, tiempo y
ritmo. Se organiza alrededor de la experiencia, de la acción, del aquí de
mi cuerpo y del ahora de mi presente. La vida cotidiana nos muestra un
mundo subjetivo, que yo experimento, pero a la vez ese mundo es
intersubjetivo, social y compartido, porque es un mundo que vivo con
otros.
Hemos insistido que la vida cotidiana es predominantemente experiencia
de acción. Podríamos decir que en esa particular organización de tiempo
y espacio que es lo cotidiano el modo de viviese transforma en un
mecanismo irreflexivo y no consciente de acción. Vivimos realizando
permanentemente acciones sobre las que no nos interrogamos. En la
vida cotidiana en tanto está instalado este mecanismo irreflexivo, los
fenómenos que la constituyen no son examinados. Uno de los rasgos de
lo cotidiano es que los hechos se aceptan como parte de un todo
conocido, autoevidente, como lo que simplemente es. Los hechos y
fenómenos en los que nos sumergimos día a día se nos presentan como
algo que no tiene sentido ni cuestionar ni problematizar. Quién va a
preguntarse por qué comemos este tipo de comidas, por qué utilizarnos
este tipo de instrumento, por qué vivimos en este tipo de hábitat. Vivimos
sencillamente así, sin cuestionarlo. Esos hechos no requerirían
verificación alguna, constituyen lo real por excelencia. ¿De dónde surge
esta valoración de lo cotidiano como lo autoevidente e incuestionable?
De un sistema social de representaciones o ideología que interpreta lo
cotidiano y desde esa forma de interpretarlo como “lo natural” lo encubre
y lo vela. Lo distorsiona en tanto lo muestra como “la realidad”, como lo
que no tiene sentido alguno cuestionar. Desde el sistema social de
representaciones se mitifica lo cotidiano. ¿Por qué? Porque se oculta
—desde determinados intereses— su esencia social, su carácter de
manifestación concreta de las relaciones sociales.
¿Cómo se da el encubrimiento? ¿Cómo se da la distorsión? A través de
un mecanismo que es típico de la ideología dominante desde la
naturalización. La vida cotidiana constituye desde esa ideología, desde el
mito, un orden natural, preestablecido e inmodificable que no debe ser
cuestionado, que no debe ser interrogado. Nosotros vivimos lo cotidiano
con una familiaridad acrítica, con una ilusión de conocimiento de lo
cotidiano que sólo es desconocimiento. Lo que nos es familiar, cercano,
inmediato, no se constituye por esa mera cercanía en lo más conocido.
Lo obvio puede ser lo más desconocido. Desde esta familiaridad acrílica
es que no nos interrogamos, por ejemplo por el fútbol, la prensa, el
consumo, por qué esta organización familiar y no otra. Desde allí la
apariencia se identifica con lo real absoluto y lo esencial suele quedar
oculto. Podríamos decir que en la cotidianidad las relaciones sociales se
manifiestan y se ocultan. Se manifiestan en los hechos y se ocultan en la
representación social de los hechos. Fragmentariamente la realidad de
las relaciones sociales se manifiesta en hechos concretos, pero la
representación social de esos hechos como “la realidad absoluta”,
“natural”, “incuestionable”, “es así y no puede ser de otra manera”, oculta
la verdadera esencia de esa vida cotidiana.
¿Qué es la crítica de la vida cotidiana? Crítica en sentido estricto es un
análisis objetivo. Es analizar un hecho, examinarlo; lo que sería opuesto
a la actitud ingenua. Es plantearse un interpelar a los hechos, un
problematizar a los hechos, aún a lo obvio. Una consecuencia de la
crítica es la desmitificación, la ruptura de los mitos, la superación de
ilusiones o ficciones en relación a los hechos. La crítica es un interrogar a
los fenómenos y las relaciones, en la búsqueda de sus leyes internas, de
su esencia.
¿Cómo se realiza la crítica de la vida cotidiana? En primer lugar,
experimentándola, viviéndola, que la práctica se constituye como primer
momento de todo proceso de conocimiento. En segundo término
estableciendo una ruptura con la familiaridad acrítica, con el mito de lo
natural, con el sistema de representaciones que la muestra como lo
autoevidente, lo real por excelencia. Desde la perspectiva específica de
la Psicología Social la crítica de la vida cotidiana implicará el estudio de
las leyes objetivas que rigen, en cada formación social concreta, la
emergencia y decodificación de las necesidades de los hombres. La
organización y las probabilidades de respuesta social y vincular a esas
necesidades en cada estructura interaccional. Si bien la familiaridad
acrítica y el mito han acompañado históricamente a la vida cotidiana,
también es cierto que se ha planteado históricamente y desde distintas
modalidades del conocimiento, la crítica de la cotidianidad. En particular
esto ha sido realizado desde la ciencia, el arte y la política.
El arte es una de las formas de crítica de lo cotidiano. El arte es una
forma de conocimiento, de exploración y transformación de la realidad en
tanto plantea modificaciones a aquellos que se comunican con la obra de
arte. La producción artística alude a las múltiples formas de la realidad
con un código, con un lenguaje que le es propio y que provoca en quien
se acerca a esa producción artística un tipo particular de vivencia que es
la vivencia estética. El arte alude a lo real y desde su lenguaje particular
ilumina la realidad.
Hay producciones artísticas que son absolutamente reproductoras del
mito de lo natural, que no exploran la realidad. Pero hay otras que
revelan una intención exploratoria y desmitificadora de la vida cotidiana.
Se centran en ciertos hechos de la vida cotidiana y los esclarecen,
¿cómo lo hacen? Introducen una ruptura entre la cotidianidad y la
representación familiar. Ese arte representa a lo cotidiano de una manera
que es contradictoria con esa familiaridad que encubre. Desde allí
devela, desenmascara porque introduce el asombro, los interrogantes,
abre un espacio para comprender, pensar, reflexionar. El artista, en esos
casos, no es descriptivo sino que está interpelando a los hechos.
Chaplin es un modelo de artista que hace una crítica de la vida cotidiana.
Su personaje “Carlitos” es un hombre que no está familiarizado con los
objetos y los valores que todos los demás consideran naturales y
evidentes. En Tiempos modernos arrancamos con esa imagen inicial que
son las ovejas subiendo por la escalera del subterráneo. El trabajo fabril,
la línea de montaje. Aparece desde el protagonista el hombre perdido en
el mundo de la automatización. Son imágenes que rompen con la
familiaridad y nos remiten, reflexivamente, a nuestra vida cotidiana. El
instrumento crítico de Chaplin es la imagen visual y el humor, y desde allí
se abre la posibilidad de reflexión. -
En este momento, en la Argentina, Caloi, a través del personaje de
“Clemente” introduce una crítica de la vida cotidiana. “Teodoro y Cía” es
otro que centrado en el ámbito laboral realiza una crítica de la vida
cotidiana. “Las puertitas del Sr. López”. Tato Bores hace la crítica de la
vida cotidiana desde una perspectiva muy particular, pero quizá en este
momento en el programa lo que tiene mayor efecto de crítica de la
cotidianidad es ese cierre donde él -disfrazado de Hamlet- empieza a
explayarse en su monólogo y es apabullado por la voz de un locutor
relatando un gol de Maradona. Es una excelente instalación de ruptura
de la familiaridad con algo que es nuestra experiencia cotidiana y que
podríamos tomarlo como lo natural y autoevidente. En el teatro: Brecht,
Ionesco. En nuestro país algunas de las obras de Laferrére. Algunos
sainetes son crítica de la vida cotidiana. En la pintura: el surrealismo a
través de la deformación de la imagen introducía esa ruptura. El
antecedente del surrealismo es Jeronymus Bosch, un excelente crítico de
la cotidianidad. El jardín de las delicias es toda una interpretación de la
vida cotidiana de su tiempo.
En la Argentina, José Hernández en la primera parte del Martín Fierro.
Atahualpa Yupanqui en su obra en general y en algo particular que es El
payador perseguido. Discépolo, María Elena Walsh, y muchos de los
representantes de la música progresiva nacional; Sui Géneris, Charly
García, León Gieco.
CRÍTICA DE LA VIDA COTIDIANA
ANA P. DE QUIROGA Clase dictada en 1981
Hasta aquí plantearnos que la crítica de la vida cotidiana consiste en un
análisis de las formas en que en cada organización social concreta se
desarrolla el interjuego entre necesidades de los sujetos comprometidos
en ella y las satisfacciones, metas y conductas social y vincularmente
disponibles, pautadas para esas necesidades, importa recalcar que está
últimamente ligado a esta crítica el análisis de lo vivencial, de la
experiencia directa e inmediata de los sujetos, porque esa vivencia
directa e inmediata hace a la esencia de lo cotidiano, es en la experiencia
concreta y directa que esas relaciones sociales, esas leyes que
gobiernan el interjuego entre las necesidades y las metas disponibles se
muestran y a la vez se ocultan, se manifiestan y se encubren.
Para desarrollar más esta idea, ¿cuál es la realidad de nuestras
relaciones sociales en el aquí y ahora de ciudadanos de Buenos Aires?
Esas relaciones son complejísimas, estamos articulados a los otros por
algo más que una coexistencia en tiempo y espacio, estamos ligados por
lazos fundantes, que hacen a la producción de bienes y a su distribución,
y de las que depende nuestra posibilidad y forma de existencia. Y en
estas relaciones, cada uno de nosotros es factor activo, agente
totalizador, cada uno de nosotros está vitalmente comprometido con esa
producción y distribución y con el sistema de representaciones, de
significaciones sociales que expresa a esa estructura productiva. Pero
desde la experiencia esas relaciones no nos son evidentes, por el
contrario, se nos ocultan, nuestra experiencia es de soledad, de
pertenencia a ciertos grupos que aparecen como oposición, antítesis de
esa multitud anónima que para nosotros es un número, tantos millones
de habitantes. La reciprocidad que las relaciones sociales implica no
aparece en forma inmediata a nuestra experiencia, que es en muchos
aspectos una experiencia de aislamiento. “La ciudad”, “los habitantes de
la ciudad” como forma colectiva aparece a nuestra experiencia y a
nuestra representación como síntesis pasiva realizada por ese elemento
unificador externo, la ciudad. Nos encontramos con un concepto o una
elaboración sartreana: la serialidad, la vivencia de dispersión, de
aislamiento, de pluralidad de soledades. ¿Cómo es nuestra experiencia
cotidiana en la calle? El no percibirnos unos a otros, no preocupamos de
los otros, el que el otro sea un individuo en general, que es
intercambiable. Los otros son anónimos. Esos “individuos en general”,
esos que suben a los colectivos, que caminan por la calle, que están en
los cines o en las plazas, son desde la vivencia “intercambiables”. ¿Por
qué? Porque nos da lo mismo en su anonimato que sean un hombre, una
mujer, un empresario, un obrero, un profesional, un adolescente o un
viejo. Esa forma de soledad o de aislamiento, la intensidad de esa
soledad propia de las relaciones de serialidad, como relaciones de
exterioridad, anónimas, expresan el grado de masificación de un conjunto
social. Esa soledad se produce a partir de condiciones dadas, que son
relaciones sociales, de las que todos formamos parte activamente, y al
mismo tiempo sin saberlo, es decir, alienadamente. Esa forma de
soledad se nos vuelve a cada uno de nosotros el producto real y social,
históricamente condicionado, de una forma de producción y de una forma
de organización social. Ser el 'porteño”, como ser el parisiense, o el
neoyorkino, al entender de Sartre genera en nosotros conductas de
soledad. Por ejemplo' salir de nuestra casa para ir al trabajo, comprar el
diario, ponernos en la cola del ómnibus, sumergirnos en ese diario que
menciona o se centra en informaciones que relatan o implican
experiencias comunes para los sujetos que estamos en la cola (“suba del
dólar”, “alza de las tasas”, “análisis de nuevas medidas económicas”,
“incremento de las tarifas”, “está anunciado buen tiempo para hoy”,
“empataron Boca y River”). Nos relacionamos cotidianamente con esas
noticias que nos involucran a todos en una conducta de soledad, de
pluralidad de soledades que se suman las unas a las otras en el
anonimato de lo colectivo. Retomando a Sartre la soledad se transforma
en el estatuto social del individuo en tanto habitante de la gran ciudad, la
sociedad creadora de masas genera la soledad como reciprocidad de
aislamiento, y ese aislamiento es un comportamiento histórica y
socialmente determinado, condicionado, en el interior de una reunión, de
una aglomeración de seres humanos. Pero esa organización social vasta
y fundante en la que estamos incluidos, pese a sentirnos aislados, es a la
vez sostén de cada uno de nosotros y de los grupos en los que ese
aislamiento se rompe, en los que la reciprocidad se reconoce, se asume,
en los que las formas de comunicación se cumplen en un feed-back.
Comentamos lo leído con nuestros compañeros de trabajo, con nuestra
familia. El ensimismamiento-aislamiento ha sido una conducta de pasaje
de un grupo a otro, y la conducta socialmente definida como pertinente.
Traje este ejemplo para que pudiéramos visualizar que en lo cotidiano, en
la experiencia directa, inmediata de las relaciones sociales, éstas se nos
muestran a la vez que se nos ocultan.
Crítica de la vida cotidiana implica indagar la emergencia de las
necesidades, la forma que revisten, el cómo se significan, se descifran,
se encodifican. Cómo se orientan, qué tipo de respuesta reciben. Cuál es
su destino social, su abordaje, su tratamiento. Dicho de otra manera,
crítica de la vida cotidiana es indagar cómo se organiza socialmente,
cómo se estructuran desde el orden social las formas de la experiencia
de los sujetos. Sus posibilidades de encuentro o desencuentro con el
objeto, en el interjuego de necesidades y satisfacciones. ¿Para qué esta
crítica desde una disciplina como la Psicología Social? Sólo desde el
conocimiento de esa organización social-material de nuestra experiencia,
de las formas en que las relaciones sociales determinan o pautan el
interjuego necesidad-satisfacción y en función del lugar fundante que
tiene ese interjuego en la constitución del sujeto, sólo desde ese
conocimiento podemos dar un contenido concreto al concepto de
emergente, de “configuración social del sujeto”, a las hipótesis acerca de
la determinación social de la subjetividad. Sólo desde ese análisis crítico
de la vida cotidiana podemos acceder a una mayor comprensión de las
experiencias, de las circunstancias concretas, de las relaciones, de las
formas vinculares, de los sistemas de significación en los que se
desarrolla y configura nuestro comportamiento, nuestra subjetividad,
como fenómeno social e histórico. Decimos que la crítica de la
cotidianidad implica como todo proceso de conocimiento un primer paso.
¿Cuál es? Vivir la experiencia concreta de lo cotidiano. Esa experiencia
la tenemos. La vida cotidiana es un objeto de conocimiento del que todos
tenemos una práctica, en el que todos estamos sumergidos. ¿Cómo
emerger de lo cotidiano? ¿Cómo instalar la cotidianidad como objeto de
reflexión? ¿Cómo definir como objeto de conocimiento aquello que se me
da como acción irreflexiva, desde el aquí de mi cuerpo y el ahora de mi
presente? ¿Cómo pensar la acción inmediata, la secuencia reiterada de
mi hacer, de nuestro vivir día a día?.
Decíamos que la vida cotidiana se experimenta como mundo en
movimiento; desde allí, como drama, como hacer, acción, actividad,
espacio y tiempo, a la vez escenario y sustancia de nuestra vida. Desde
esa concepción de lo cotidiano, desde esa característica que le es
esencial, la acción, la inmediatez, ¿cómo romper la familiaridad
encubridora? ¿Cómo desplazar los supuestos que velan esa
cotidianidad? En principio, problematizando lo cotidiano, estableciendo
una distancia reflexiva, una mediación teórica que nos permita
preguntamos cuánto hay de verdadero o de mítico en el mensaje que “da
cuenta” de lo cotidiano y que señala a lo cotidiano como “lo natural”,
“autoevidente”, a la vez “banal e incuestionable”. La crítica de la
cotidianidad se realiza desde un interpelar a los hechos, a la acción
cotidiana, para conocer, desde ellos, su esencia y sentido. Y desde allí
elaborar conceptualmente, trabajar desde esa mencionada mediación
teórica, sistema conceptual que establece, que abre un espacio para la
comprensión.
Decíamos que un mecanismo irreflexivo- inconsciente de hacer, de vivir
se instala en lo cotidiano, y se transforma en una de las condiciones de
esa relación de desconocimiento-pseudoconocimiento, que guardamos
con nuestra experiencia cotidiana, en la que los fenómenos no resultan
significativos, no nos plantean interrogantes, sino que quedan
encubiertos —desde el mecanismo irreflexivo y desde un sistema social
de representaciones— bajo el mecanismo de lo obvio, lo natural y
autoevidente. Posición acrílica que remite a condicionar una adaptación
pasiva a las condiciones concretas de existencia (a aceptarlas sin
preguntas, sin interrogar a los hechos). El mito, según R. Barthes, es un
mensaje que evacua lo real, que evapora lo real. En el mito las palabras,
portadoras materiales del mito-mensaje social, no remiten a lo real, no
denotan, no designan, sólo encubren. Hay allí una distorsión, una
perversión de la función básica de la palabra, que es la discriminación, el
nombrar objetos, el introducir racionalidad. Es también verdad que la
palabra encubre; encubre y descubre, oculta y expresa. Pero en el mito
esta dialéctica, este interjuego del descubrir y el encubrir, propio de la
palabra, queda congelada. La palabra mítica —en el sentido que lo
define Barthes— sólo encubre. En el mito la racionalidad de la palabra se
transforma en racionalización, pseudo pensamiento justificador.
Por este mecanismo se instala en nuestra cotidianidad el mito de lo
natural, que se expresa en frases como éstas “Nuestras formas de vida
son las naturales”, “Qué absurdo pensar de otra manera, comer de otra
manera, vestimos de otra manera...” Ese mito que niega la historia y la
cultura en tanto determinantes del hombre, es el que permite que
estemos sumergidos en lo cotidiano sin distancia, sin problematización,
sin asombro.
Pero acá podemos preguntarnos: nosotros, los seres humanos, ¿sólo
somos irreflexivos en la práctica de lo cotidiano? ¿Sólo sujetos de acción
sin reflexión? Por un movimiento intrínseco, propio de la relación con los
objetos, con el mundo, desde el conocimiento parcial y fragmentario que
da la experiencia, tendemos a una elaboración más abstracta, conceptual
de esa experiencia. Entonces, ¿por qué nos mantenemos con lo
cotidiano en esa relación mítica, de pseudo conocimiento? ¿Por qué no
se procesa la experiencia cotidiana en forma crítica?
Porque esa experiencia está siendo “pensada”, “procesada” desde el
mito, socialmente elaborado. Y como decíamos el mito piensa lo
cotidiano naturalizándolo, evacuando las determinaciones histórico-
sociales de esa cotidianidad. “Nosotros los argentinos somos así”. “Aquí
basta la voluntad de trabajar, el que quiere trabajar no se muere de
hambre pero la gente no quiere trabajar”. El mito homogeneíza. Los
argentinos no somos todos iguales. Los argentinos nos encontramos en
una identidad nacional, tenemos un sentimiento de patria, pero en esa
identidad hay una gran diversidad. El mito oculta que en una
organización social como la nuestra hay una gran heterogeneidad de
experiencias, de recursos, de condiciones de vida, de hábitat, en
consecuencia una heterogeneidad de cotidianidades. El mito es una
producción, una “iniciativa” social que se interpone entre nosotros y
nuestra posibilidad de elaborar la experiencia, de intuir los hechos en su
originalidad. Para poder conocer lo cotidiano y lo que es su esencia es
preciso que se rompa ese mecanismo de irreflexiva acción. Para que se
instale una distancia reflexiva, que alguien se extrañe de su cotidianidad
—se extrañe no como un perderse, sino corno un volverse ajeno: como
establecer un hiato, una separación— debe darse una crisis entre el
sujeto y ese mundo de objetos y relaciones que es lo cotidiano. Debe
darse una crisis de la fusión con la cotidianidad.
¿Cuándo nos extrañamos? Puede comenzar la problematización o el
asombro, resquebrajarse la relación de fusión, el mito de lo natural, al
tener conocimiento de otras cotidianidades, contemporáneas o históricas,
siempre diferentes a la nuestra. Desde nuestro marco de referencia lo
cuestionamos, pero a su vez, cuestiona nuestro marco de referencia.
“Los varones polacos de gran amistad, cuando se encuentran después
de largo tiempo o en circunstancias particulares, se besan, es frecuente,
en la boca”, ¿Homosexuales? ¿U otro tipo de connotación? Empezamos
quizá a aceptar que nuestra forma de vida y de relación no es la forma de
vida. Nos extrañamos, se plantea la problematización, la objetivación de
lo cotidiano cuando percibimos una contradicción entre experiencia y
representación social de la experiencia, cuando podemos decir que hay
una crisis en la cotidianidad. Crisis en los hechos y en la representación
social de los hechos. En un grupo decían: “Esta cotidianidad nos duele, y
eso nos impide pensarla”. Curiosamente la cotidianidad puede empezar a
ser pensada cuando registramos que duele, o que nos es placentera,
pero cuando la registramos de alguna manera y no vivimos en ella como
en un inevitable y desapercibido escenario social.
Hablamos de crisis, y no sólo nosotros, los diarios mencionan
permanentemente nuestra crisis, nacional, internacional, los discursos
políticos, las conferencias religiosas. ¿Qué es crisis? El diccionario da
tres acepciones de la palabra: 1) en medicina, crisis: mutación
considerable en la enfermedad (en un proceso, en un curso): ese cambio
puede implicar mejoría o agravamiento. La crisis se identifica allí con la
posibilidad o la emergencia de un cambio. 2) Momento decisivo de un
asunto. 3) Juicio que se hace de alguna cosa luego de haberla
examinado. Curiosamente crisis y crítica se identifican en esta tercera
acepción, lo que no llama la atención si vamos a La palabra griega Krisis,
que toma su forma del verbo krinein que quien decir: lucha, esfuerzo,
separar, distinguir, cambio, mutación, cuestionar, protestar, decidir. Y la
crisis por la que la cotidianidad nos duele es la que abre el paso a la
crítica como análisis, examen, problematización. La crisis separa, rompe
la fusión con la cotidianidad, la despoja de su carácter “natural”. El mito
en la crisis se muestra incapaz de evacuar lo real. ¿Por qué? Porque lo
real, los hechos, se expresan, se imponen con un código nuevo,
cuestionador del mito. Los hechos envían un mensaje contradictorio con
el mito. Por otro lado, “lo natural y autoevidente” no puede cambiar, es
inmodificable, pero sí es posible que cambie lo cotidiano. Si hablamos de
nuestro aquí y ahora, esa crisis implica una ruptura con las modalidades,
con las formas de vida cotidiana. ¿Por qué? Hay alteraciones en el ritmo
y las posibilidades de producción y consumo. Esas alteraciones en lo que
hace a la producción y acceso a los bienes, a crisis económica (sin entrar
aquí a analizar sus características y orígenes), quiebra la cotidianidad.
¿Por qué? Determina modificación de hábitos, instala una modificación
sustancial en las formas del interjuego necesidad- satisfacción. Se
plantea un desfasaje particular entre necesidad y satisfacción. De allí la
búsqueda de nuevos aprendizajes, nuevos marcos de referencia
La doble crisis que se instala en lo cotidiano, que nos lo hace
problemático, es una ruptura, quiebra de los hechos, y del sistema de
representaciones que da cuenta de los hechos. Y esa doble ruptura o
doble desfasaje: entre necesidades y satisfacciones socialmente
disponibles, y entre experiencias y sistema social de representaciones
que da cuenta de esa experiencia, genera en nosotros un alto monto de
inseguridad. Nos duele la cotidianidad, decían. Y a esta inseguridad, a
ese sentimiento de incertidumbre se están refiriendo desde el “nos
duele...”. La situación de crisis desencadena ansiedades de pérdida y
ataque, pérdida de lo aquí poseído, logrado. Pérdida que los ubica en
una situación nueva en la que no se sienten instrumentados. Estas
ansiedades en algunos generan una respuesta activa: tratar de resolver
la situación, de comprenderla y resolverla; en otros parálisis, inmovilismo.
En algunos, conductas delictivas, antisociales; otros optan por el
escapismo, la fuga: sacan créditos, se endeudan para irse de
vacaciones, se van del país. ¿Por qué? No toleran la presión de lo
cotidiano. De hecho la crisis lo que plantea es una nueva exigencia
adaptativa, de lectura, de acción. La forma de la relación necesidad-
satisfacción, el desfasaje entre necesidad y satisfacción, y entre
experiencia y representaciones que se instala en lo cotidiano genera
frustración y descenso del umbral de tolerancia a la frustración. De allí un
incremento de la violencia cotidiana, de la hostilidad, que invade el
campo de lo laboral, lo familiar, que incrementa las expectativas en el
tiempo libre, y nuevamente, desde allí, surge intolerancia a la frustración.
ÁREAS DE ANÁLISIS DE LA VIDA COTIDIANA; TRABAJO, FAMILIA,
TIEMPO LIBRE
ANA P. DE QUIROGA Clase dictada en 1981
La temática de la crítica de la vida cotidiana genera muchas veces una
reacción contradictoria de impotencia-omnipotencia. Aparece un
cuestionamiento global de nuestras condiciones de vida, una exigencia
de cambiarlo todo y cambiarlo ya. En la omnipotencia del planteo reside
la condición de un consecuente sentimiento de impotencia. Desde allí
sería importante explicitar nuevamente en qué sentido se plantea esta
crítica desde la Psicología Social. Esta línea de elaboración científica,
esta línea de análisis de lo cotidiano, encuentra sus raíces en el
pensamiento moderno con el nacimiento de una teoría de la historia.
Podemos encontrar entonces en Hegel y la Fenomenología del espíritu,
las primeras herramientas teóricas para esta crítica. También hace un
aporte fundamental la economía política, la Filosofía del derecho, etc. Se
va elaborando así un esquema conceptual desde el que se hace una
crítica de la cotidianidad. Aportan a este esquema Lukács, y H. Lefébvre
en particular. También autores como Heller, Kocik, Brown, Sartre,
Barthes, Bretón, la Escuela de Frankfurt.
Consideramos también que desde esta Escuela se han hecho aportes,
siempre desde una comprensión: que la forma superior de la crítica de la
vida cotidiana, en tanto análisis de las relaciones de los hombres con sus
necesidades es la política. ¿Por qué? Porque por su ámbito de acción,
por desplegarse en la esfera del poder político, es la que puede
introducir, planificar y llevar adelante transformaciones profundas en la
organización de la vida de los hombres. A la ciencia social le
corresponde en este plano un papel mucho más modesto, secundario.
Desde la perspectiva de la Psicología Social, el análisis de la cotidianidad
nos permite evaluar, tomando como referente un criterio de salud, qué
vínculos, qué estructuras grupales, qué organizaciones institucionales y
comunitarias promueven la adaptación activa de sus integrantes, desde
las formas que en esas estructuras se determina, se organiza la
experiencia de los hombres, su encuentro o su desencuentro con los
objetos de su necesidad. De qué manera en esas estructuras, de pareja,
de familia, de grupo, institución educativa, laboral, recreativa, se
favorecen u obstaculizan en los sujetos que las integran, el
reconocimiento de sus necesidades y la búsqueda de satisfacción. De
qué manera en cada una de esas estructuras se favorece o se
obstaculiza el aprendizaje, la adaptación activa, fundados en un libre
juego entre necesidad y búsqueda de la satisfacción.
Al analizar la cotidianidad, distinguimos en ella tres regiones o áreas de
emergencia, encodificación y desarrollo de las necesidades humanas.
Estas áreas son: la del trabajo social, la de la vida familiar y la del tiempo
libre. El tema de las regiones nos remite a señalar que si bien hay una
unidad en la vida cotidiana, es decir, reviste características específicas
en una organización social, en un tiempo histórico y en un hábitat (unidad
no idéntica a homogeneidad y uniformidad), esta unidad fundamental
reconoce que en ese espacio y tiempo que hace a lo cotidiano, hay
espacios y tiempos que revisten cierta particularidad, en los que emergen
necesidades y se desarrollan acciones diferenciadas entre sí. Es en el
interjuego entre estas distintas esferas: trabajo-familia-tiempo libre que
se determina el individuo concreto.
Nuestra experiencia -punto de partida del conocimiento- nos revela
oposiciones en lo cotidiano: entre trabajo y vida familiar o privada, entre
trabajo y tiempo libre. Y eventualmente esa oposición se puede dar entre
vida familiar y tiempo libre. Según Lefébvre, el hombre de hoy intenta una
crítica, una ruptura con su cotidianidad desde la misma cotidianidad,
desde el tiempo libre entendido o buscado como distensión de la carga
laboral cotidiana. Para otros esa ruptura pasa por otra región de lo
cotidiano: la vida privada, familiar. La familia adquiere así el carácter de
valor refugio. Baluarte defensivo o de tregua ante la hostilidad y
exigencia del mundo laboral. Muchos identifican la esfera del tiempo libre
con la de la vida familiar.
Estas tres regiones son emergentes histórico-sociales. ¿Cómo se llega
históricamente a esta diferenciación que hoy hace a nuestra experiencia
cotidiana? Dumazadier planteó que un tiempo exento de trabajo existió
siempre. Las clases sociales comprometidas en la producción vivían
siempre una dialéctica trabajo- tiempo libre. Las clases ociosas- no
productivas: nobles, señores, propietarios de Roma, no estaban
sometidos a esa dialéctica. Pero el significado de tiempo libre también
tiene connotaciones históricas, ¿Cómo era el tiempo libre en la época
feudal? ¿En qué consistía? ¿A partir de qué hechos se daba? 1) No era
un tiempo individualmente disponible, no había elección del sujeto en el
uso del tiempo. Era un tiempo de participación comunitaria, en fiestas
populares o ceremonias religiosas. 2) Tiempo libre que estaba también
determinado por ciclos naturales, épocas de lluvias. El invierno implicaba
un cese forzoso del trabajo o la falta de trabajo, la desocupación de
labriegos y artesanos. Así en esa época podían darse 150 días anuales
sin trabajo, la mayoría impuestos por exigencias del culto. Ese paro
forzoso, que era económicamente inconveniente para el trabajador rural
o el artesano, no puede identificarse con lo que hoy llamamos tiempo
libre, aun cuando el fenómeno de la desocupación sea un rasgo actual y
vigente en la sociedad industrial.
¿Cómo nace este tiempo libre, el que conocemos hoy, el que se
constituye en una esfera particularmente significativa de la vida
cotidiana? En la sociedad industrial ese tiempo es emergente del
desarrollo tecnológico, que permite reducción en la jornada laboral. Está
ligado a la producción industrial y a que en la sociedad capitalista las
actividades de los sujetos, su uso del tiempo no está reglado en su
totalidad por rituales impuestos por la comunidad (aparecen nuevos
valores; lo individual, la privacidad, una nueva definición de libertad). El
trabajo y el tiempo libre escapan a los ritos colectivos. Y surge un tiempo
liberado de la producción, y desde allí vivido como tiempo propio ¿Por
qué propio? En la producción el trabajador vende su potencialidad
productiva, psíquica y física por un tiempo determinado, tiempo que al
ser vendido ya no le pertenece. Concentrará y subordinará esa actividad
y capacidad a los objetivos determinados por el comprador. Esta venta
escinde el tiempo del hombre en dos: uno que entrega y se le vuelve
ajeno, y otro que mantiene como propio. Desde allí el tiempo libre se
define como región autónoma de lo cotidiano (depende implícitamente de
la esfera del trabajo) ya que es tiempo libre de trabajo, pero diferenciada
de él como propia, como libre de constricciones.
En ese sentido el tiempo libre se diferencia de la vida familiar, ya que ella
también implica responsabilidad, obligación, exigencia y trabajo
doméstico. El tiempo libre, compartido con la familia; el domingo, las
vacaciones, apuntan a ser una ruptura compartida de la cotidianidad
laboral y familiar, con sus obligaciones; una distensión. Otros eligen no
compartir ese tiempo libre con su familia; van al boliche, a la cancha, a
las carreras, acentuando más la contradicción tiempo propio tiempo
entregado a otros, tiempo de constricción. La mujer, ama de casa,
sostiene que para ella esta organización social no deja tiempo libre. No
puede desprenderse de un rol que implica monotonía, trabajo, fatiga.
¿Por qué muchas crisis familiares se desatan en los paseos y las
vacaciones? Por el monto y calidad de las expectativas puestas en la
salida, expectativas de gratificación, de un modo de relación diferente
más placentero, menos marcado por la exigencia, desde allí menor
tolerancia a la frustración. Vemos entonces la exterioridad y la
interpenetración del tiempo libre con el trabajo y la vida familiar.
¿Qué relación se da entre trabajo y vida familiar en la sociedad industrial,
en nuestra cotidianidad urbana? En el trabajo rural y artesanal vida
familiar y trabajo suelen articularse en forma directa. La actividad
productiva (cultivo de la tierra, tejido, alfarería) se despliega en el hábitat
familiar y es una producción familiar. Cotidianidad laboral y familiar no
están escindidas, ya que la familia es la unidad productiva. Por el modo
de producción, no industrial, la vida de estos sujetos es profundamente
comunitaria y su tiempo libre está, como en otros tiempos históricos,
reglado por los ciclos naturales, el culto y las fiestas comunitarias, en
gran medida.
Señalábamos que distintas cotidianidades, distintas experiencias, dan
lugar a distintos contenidos psíquicos, distintas maneras de interpretar lo
real, distintas connotaciones de lo que es aprendizaje, salud o
enfermedad. ¿Por qué hablar de esto? Porque en las comunidades
rurales, ya sea Corrientes, como el Noroeste argentino, la muerte es
motivo de encuentro e incluso de celebración comunitaria. No sólo “el
velorio del angelito” sino que es una forma de participación social, de
culto, ligado a la emergencia de un tiempo libre, destinado al encuentro,
a la formalización de parejas. Desde allí, la previsible muerte de un
miembro de la comunidad es esperada, anticipada con preparativos. En
nuestra cotidianidad esa conducta parecería siniestra; en otra, es una
forma, un ritual de relación con la muerte y con la vida.
En las ciudades, en el trabajo del obrero industrial, del empleado hay
exterioridad entre trabajo y vida familiar, si bien la estructura familiar está
determinada en circunstancias por la organización de las relaciones
productivas. Con la sociedad industrial y el régimen capitalista surge un
sujeto desgajado de la tierra, con lazos comunitarios débiles, que no se
le hacen presentes, conscientes. Así se siente aislado, adquiere
conductas de soledad. Se incluye en núcleos de pertenencia reducidos.
Ha dejado de producir incluido en el grupo familiar, la familia ya no es
unidad de producción, se siente desligado de los otros, anónimos,
intercambiables. Ese hombre está libre, lo que no ocurría en el
feudalismo, pero está desligado de las máquinas, de las herramientas, de
la tierra. El producto que puede ofrecer para obtener bienes es él mismo,
es decir, su energía psíquica y física, su capacidad de trabajo. Pero para
ofrecerla, para vender esa capacidad debe entrar él, persona, en un
mercado, mercado de trabajo, y ya no como persona, sino como objeto,
sometido a las leyes del mercado. Y de allí se escinde, su vida, su
tiempo, él mismo, en trabajador, obrero, el que es en ese tiempo en que
ha entrado por una paga, y el hombre que es, lo que intenta ser en su
tiempo, el que le es propio. Aun cuando valore su trabajo e incluso goce
en parte con él, las condiciones en las que realiza ese trabajo conducen
a esa escisión y a que tienda a refugiarse en la vida familiar o en el
tiempo libre.
Hasta aquí hemos intentado mostrar las relaciones de exterioridad y de
articulación entre las esferas de lo cotidiano, y ¿qué nos mostró ese
análisis? La alienación, la fragmentación del sujeto, de la experiencia, el
desplazamiento permanente de expectativas. ¿Cuál es el origen y la
causa de esta fragmentación, de este perderse a sí mismo, de este
disociarse? Esta pregunta nos remite al secreto, a la sustancia de la
cotidianidad: las relaciones que los hombres guardan con sus
necesidades. Las relaciones que los hombres establecen entre sí y con
la naturaleza en función de sus necesidades.
Indagaremos, a partir de este planteo, las necesidades que surgen y
cumplen un destino social en la esfera de esa actividad fundante de lo
humano: el trabajo ¿Qué es el trabajo y qué necesidades se ligan al
trabajo? Definiremos trabajo como una acción planificada que
compromete la capacidad psicofísica del sujeto; mediante esa acción el
hombre transforma la realidad externa, cumpliendo en ella sus objetivos.
El trabajo es una de las formas de la relación sujeto-mundo, relación por
la que opera en su contexto y lo modifica según sus necesidades:
construcción, por ejemplo, de una represa hidroeléctrica, una usina
nuclear riego cultivo; trasplantes de órganos. Su acción sobre el mundo
está mediada por instrumentos, herramientas que son su obra, que le
dan mayor dominio sobre ese contexto. Desde lo esencial que le es al
hombre esa acción planificada sobre el mundo, desde lo esencial que ha
sido el trabajo en la génesis de esta especie, capaz del lenguaje, del
pensamiento, del dominio de la naturaleza, el hombre es homo faber, es
por esencia trabajador, productor. ¿Qué necesidades se cumplen con el
trabajo? De lo dicho aquí se desprende que por el trabajo se satisfacen,
en forma directa o indirecta, las que hacen a la conservación de la vida.
Pero como nuestra perspectiva es psicológica, vamos a abordar desde
allí las necesidades que emergen y se cumplen o se frustran en el
proceso del trabajo.
¿Qué significa esa acción direccional que es el trabajo en tanto
transformación? Vincula al sujeto con el mundo, en tanto el trabajo es
apropiación de lo real, en tanto es aprendizaje. Ese trabajo, en tanto
relación mutuamente transformante con el mundo externo, con la
realidad externa, es fundamental en la constitución de la identidad. ¿De
qué manera? En tanto el trabajo es creativo, es decir, libremente
planificado, transformante, es posible reconocerse en el producto. El
producto del trabajo, el objeto, es el resultado de nuestra modalidad de
abordar y operar sobre la realidad. Es una transformación que se plasma
en un objeto, en un producto. Significa el cumplimiento de nuestros fines
en el mundo externo. Ponemos nuestra vida como capacidad psicofísica
en ese hacer. Y su resultado, síntesis de nuestra acción planificada y
consciente, nos devuelve una imagen de nosotros mismos. Nos refleja,
nos dice, desde su objetividad, quiénes y cómo somos. Es decir, nos
envía un mensaje acerca de nosotros mismos. Nos confirma en nuestra
existencia, en nuestras capacidades. ¿Cuál es el mecanismo psicológico
puesto en juego en la relación sujeto-producto? Un mecanismo o un
interjuego de proyección-introyección. Se proyectan en el producto, se
objetivan, los aspectos valiosos, valorados de nosotros mismos.
Obtenido el producto, se reintroyectan, se incorporan esos aspectos
proyectados y los del producto en sí. El sujeto se identifica con su
producto, en el sentido de encontrarse en él. Desde allí su importancia en
la constitución y reforzamiento de la identidad. Esta objetivación, que nos
refleja, ese estar en “nuestra obra”, por simple y elemental que ella sea,
enriquece nuestro sentimiento de mismidad, de continuidad y coherencia
interna, la vivencia emocional de identidad, los sentimientos de
autoestima, la valoración del Yo. El trabajo, en tanto superación de
necesidades, en tanto transformación de lo real, en tanto objetivación, es
creación, es lúdico, tiene un profundo sentido de libertad. En el trabajo
puede haber goce, placer, puede haber pasión.
¿Por qué digo puede? Remitámonos a la observación de la experiencia
cotidiana, al sistema de representaciones que da cuenta del trabajo
desde el “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, desde el lenguaje
cotidiano que identifica trabajo y yugo. ¿Qué sucede con el trabajo? En la
cotidianidad se establece una impresionante cisura: una disociación
tajante entre trabajo y tiempo libre. Lo lúdico, la pasión, el goce, la
libertad, la satisfacción, se ubican en el tiempo-libre-de-trabajo. El trabajo
queda asociado contradictoriamente a la construcción social, al medio a
través del cual se satisfacen las necesidades vitales; pero aparece
también como el mundo del displacer, de la pérdida de libertad, de la
fatiga, del aburrimiento, la monotonía. El trabajo no aparece como
pasión, como algo que compromete integralmente al sujeto. ¿Qué ha
sucedido, cómo es la experiencia concreta de trabajo para que emerjan
de ella estas representaciones?
¿Cómo es la organización social-material de la experiencia de trabajo en
la sociedad industrial en la que vivimos, en la autodenominada, desde el
mito, “sociedad de consumo”? ¿Queda en ella la posibilidad de un trabajo
creativo, de un encontrarse en el producto? ¿Puede el sujeto
comprometerse integralmente en el trabajo? ¿Puede identificarse,
reconocerse en lo que resulta de su trabajo?
Según y conforme vamos a ver en el análisis del trabajo industrial en la
sociedad actual que realizara Friedmann, ¿a dónde va el trabajo
humano? Veíamos recién que el sujeto, desligado de los instrumentos de
trabajo, de las máquinas, de la materia prima, de la tierra, de los
capitales, sólo puede entrar en el mercado ofreciéndose a sí mismo
como objeto, ¿En qué sentido? Vendiendo su capacidad productiva. Pero
entonces esa capacidad se le vuelve ajena, extraña. Porque él ha
entregado en un contrato de trabajo su capacidad productiva, no puede
disponer libremente de ella. No despliega esa actividad libre, intelectual y
físicamente. Esa actividad se somete a los fines de quien ha adquirido
esa actividad productiva. Si bien la venta de esa capacidad es por un
tiempo limitado y es un acto jurídicamente libre, el trabajo se le
transforma en displacer, mortificación, constricción, pérdida de sí mismo.
Sus movimientos son regulados desde una organización social material.
El carácter ajeno, enajenado del trabajo, su exterioridad se manifiesta en
el hecho de que quien trabaja en ese tipo de relación, obrero, empleado,
no es durante ese tiempo un bien propio, no se pertenece a sí mismo. Se
siente en esa actividad lejano, extraño a sí mismo, despojado de sí
mismo. Por eso se habla de alienación, ya que “alienus” quiere decir
ajeno, por extensión, extraño, lejano, despojado, disociado. Su propia
actividad se le toma extraña. Desde allí siente a esa actividad como
pasividad, siente que su energía psíquica y física se desgasta, se agota,
se pierde en un hacer o en un objeto que no lo reflejan.
Hasta aquí analizamos la relación sujeto-actividad productiva.
Completaremos con un breve análisis de la relación sujeto-producto de
esa actividad disociada. ¿Cómo vende su capacidad productiva en un
sistema de trabajo mecánico, parcelario? En primer lugar no se apropia
del producto de su trabajo. La riqueza no sólo no le pertenece, sino que
lo enfrenta como una potencia independiente de quien lo produce.
Entrega su vida al objeto, en la producción, pero no puede reintroyectar
lo proyectado, no puede identificarse, reencontrarse en el producto. Es
así que se empobrece su identidad, se pierde a sí mismo, pierde su
realidad de productor. El objeto, producto de su trabajo, está
desvinculado del sujeto productor de varias maneras: l) En tanto no se
apropia de él; 2) En tanto no son sus fines, su diseño el que se cumple
en el objeto de trabajo en su totalidad ni ubica su parte en esa
producción. La complejidad de las operaciones es tal que el sujeto
productor no puede interconectarlas ni sintetizarlas.
En síntesis: ese sujeto, en principio dotado de ese rasgo esencial de lo
humano: la capacidad de cumplir sus fines en la naturaleza a través de
un conjunto planificado de operaciones conscientes a las que se
denomina trabajo, y que implica un aprendizaje, una apropiación de lo
real, una creación de productos que lo reflejan, lo objetivan, si por una
organización social material del trabajo entra en -una relación disociada,
cosificante consigo mismo, con su cuerpo; si por esa organización se
favorece una disociación del sentir, el hacer y el pensar; si su cuerpo y su
mente quedan sometidos a constricción en el proceso productivo; si
renuncia a sus fines, si los productos, la riqueza que crea no le
pertenece, si hay un desfasaje entre la riqueza creada y lo que recibe
como retribución; si tanto el proceso de trabajo como el producto se le
vuelven ajenos, gobernados por leyes en las que no incide; si el objeto
que debería reflejarlo se le sustrae, se le escapa y con él su identidad, su
mismidad, el sujeto se cosifica, En los hechos el hombre sigue siendo el
protagonista de la construcción social, pero pierde esa conciencia de sí.
Se ha empobrecido psicológicamente, humanamente, en vez de
desarrollarse, ampliar su yo y su conciencia. Se deteriora su posibilidad
de comunicación y aprendizaje, el trabajo deja de ser un fin en sí mismo,
un goce, un acto libre, para transformarse sólo en un medio. Concluye
entonces Friedmann: “Trabajando tiene un solo pensamiento: 'liquidar
esas 8 horas', dejar el taller. El comportamiento del trabajador en las
últimas horas de permanencia en el lugar de trabajo son el barómetro de
su actitud profunda frente a esa forma del trabajo, y de su grado de
integración a la empresa”.
Aparece entonces esa cisura de la cotidianidad, la disociación
trabajo-tiempo libre vividas como posibilidades antagónicas. Frustradas
en la esfera de lo laboral las expectativas de libertad, goce, autonomía,
se desplazan sobre el tiempo libre que aparece revestido como el
espacio-tiempo de la gratificación.
En esta región de lo cotidiano emergen necesidades específicas, las que
hacen a la distensión, al descanso. En el tiempo libre deben restañarse
heridas sufridas en otras áreas de la cotidianidad. Debe repararnos de la
fatiga, del costo psíquico y físico del trabajo. Emerge la necesidad de
encuentro, de libertad, de juego, y emerge buscando resolución la
problemática de la identidad, en términos de necesidad de identificación,
de encontrarse en, de reconocerse en el mundo externo, de pertenecer.
En ese tiempo libre, vivenciado como tiempo propio, reaparece la
necesidad insatisfecha en el ámbito laboral y frustrada muchas veces por
la represión sexual vigente en la familia, en la pareja: la de tener una
relación integradora y gratificante, plena, a nivel corporal. Se intenta una
recuperación de la identidad a partir de la recuperación del cuerpo, libre,
en acción y en relación con otros. O sea, tiempo libre no sólo como
descanso, inmovilidad, sino como luego, movimiento; algo creativo,
intenso, pasional.
¿Qué es el juego para el adulto? Aunque de manera diferente que en el
niño, conserva el carácter de un espacio transicional entre su realidad
cotidiana y sus fantasías. Entre un plano real y un plano simbólico. El
juego es para el adulto un espacio permisivo, con reglas que no son
constricciones en tanto establecidas y pactadas voluntariamente, que
también puede abandonar libremente. ¿Cómo se organizan socialmente
las respuestas a esa necesidad de libertad, creatividad, distensión,
autonomía, relación libre consigo y con los otros, identificación,
encuentro, goce y pertenencia que se conjugan en el tiempo libre? En
principio podemos decir que hay empleos del tiempo libre en el que esas
necesidades se satisfacen, empleos creativos. Los hobbies serían una
expresión. Pero la necesidad o esa constelación de necesidades en la
sociedad de consumo deviene rentable y da lugar a una poderosísima
industria del tiempo libre. Voy a abordar parcialmente algunos aspectos
de la organización social del interjuego necesidad- satisfacción en el
tiempo libre, y me voy a centrar en aquellas formas de respuesta que
tomando la necesidad de acción, movimiento, creatividad, relación con el
cuerpo, la metamorfosean, la vacían, la transforman en carencia que
debe ser llenada no con un hacer, sino con un contemplar. Me refiero a
todas las formas de respuesta que transforman la vida en espectáculo, al
actor en espectador. La necesidad de juego, de acción, de movimiento
libre, de cumplimiento de fines en el mundo externo situaría al deporte en
un lugar de privilegio en el tiempo libre. Y dentro de los deportes, hay uno
en particular que en el mundo entero aparece como una de las formas
dominantes de organización del tiempo libre. El tema del Fútbol y su
relación con el empleo del tiempo libre es muy complejo, no pretendo
agotarlo aquí, sino sólo plantear algunas ideas. ¿Qué es el fútbol, por
qué esa pasión? ¿Por qué el Napoli, equipo que nunca salió campeón,
lleva partido a partido setenta mil espectadores, el Manchester cincuenta
mil, el Aston Villa treinta mil? Dicen Alfred Kovoza y Tomás Leithauser en
su libro; “Todo aquel que asiste a un partido de fútbol, tanto en el campo
de juego como junto a un receptor, advierte que en modo absoluto se
trata de un mero 'acontecimiento deportivo', por el contrario, el rítmico
encresparse de las voces de aliento o decepción de los espectadores, las
bocinas y las banderas señalan que los hombres reunidos en la cancha y
frente a los aparatos de radio y televisión, viven en forma masiva y
colectivamente afectos de índole especial, al mismo tiempo que sofocan
otros en su interior”. (Prólogo a El Fútbol como ideología).
“Señor policía, yo voy a ser campeón, no puede echarme...” decía el
hincha del Corinthians, el equipo de San Pablo, de mayor hinchada del
mundo, cuando invadió la cancha tras el gol que convertía al equipo en
campeón después de 23 años. ¿Qué pasa con ese hombre que se siente
campeón? ¿Qué pasa con esas multitudes? ¿Qué nos pasó en el
mundial? ¿Cómo se desplazan sobre este deporte espectáculo
(fenómeno social) que es el fútbol las necesidades de libertad,
creatividad, encuentro, afianzamiento de la identidad, relación con el
cuerpo? Analicemos primero cómo es el fútbol como juego, para
entender algo de esa atracción casi mágica, de esa fascinación. Es un
hacer grupal, la exploración de un ámbito, con el desarrollo de una
acción destinada a un objetivo que se concreta en un gol-triunfo. Hay en
él comunicación (pase) y aprendizaje, en tanto reconocimiento de sí y del
otro, anticipación de la conducta del otro y ajuste de la propia. Juego de
alianzas y oposiciones, que implica el desarrollo de una estrategia, el
realizarla desde la acción.
Algunos teóricos europeos ven en el fútbol sólo un instrumento de
manipulación de masas (Theodor Adorno, Vinnay); un ámbito de
alienación. Ante este planteo me queda una pregunta: ¿por qué moviliza
multitudes? ¿Por qué esa pasión? Es un fenómeno muy complejo, con
múltiples contradicciones. Sin duda comprometido en la industria del
espectáculo y ámbito de alienación, ¿pero sólo eso? Agotar al fútbol en
alienación y manipulación parcializa el fenómeno y empobrece su
comprensión, es simplificador. ¿Por qué el fútbol y no otro juego es el
que arrastra esa multitud, despierta esa pasión, fascinación? En el fútbol
hay despliegue de fuerza, hay destreza, creatividad, relación,
operatividad. Huizinga señala que un rasgo esencial del juego es la
tensión. En el fútbol hay tensión, equilibrio, contraste, traba y desenlace.
El juego tiene ritmo y armonía, elementos que hacen a la vivencia
estética. Dice Enrique Pichón-Riviére: “Viendo fútbol es posible lograr
una fugaz vivencia estética, a través de un sentimiento de armonía y
precisión en el juego, que aparece después de momentos de
desorganización y ruptura... El fútbol se transforma en ballet”. Esa
vivencia, esa reestructuración tiene una función reparadora a nivel
psicológico, a nivel de las fantasías del sujeto, de su mundo interno. ¿Por
qué es placentera la tensión en el juego? La tensión es incertidumbre,
algo va a ocurrir, la contradicción tendrá que resolverse, se acerca el
desenlace. Resulta placentera porque la incertidumbre y el azar están
controlados, encerrados en el espacio transicional del juego. En un
mundo arbitrario y artificial. El fútbol, escena grupal en la que hay
personajes, acción, desenlace, tiene una estructura teatral, favorecedora
del interjuego mundo interno-mundo externo, del deslizamiento de la
dramática interna. R. Pompeu escribe: “el pueblo inventó con el fútbol el
teatro con participación de la platea”.
El fútbol como escena, dramatiza la vida, con sus alternativas de
competencias y alianzas, encuentro y desencuentro, triunfo y derrota.
Desde allí permite en forma particular la identificación cuando oímos a un
hincha decir con tanta convicción: “yo voy a ser campeón”, estamos ante
un fenómeno de identificación. No es él, ese hombre concreto, el
campeón, es un equipo en el que él a la vez se reconoce y se
desconoce, se encuentra y se pierde. Y esto nos lleva a analizar la
relación entre fútbol-juego y fútbol-espectáculo. El fútbol juego tiene sus
protagonistas, de los que nos podemos preguntar hasta qué punto tienen
una relación libre con su cuerpo y con el otro, ya que al profesionalizarse
ese juego es un trabajo, sometido a ciertas leyes. Pero volvamos al
hincha, al espectador. Decíamos que en él se da un proceso de
identificación y esto en varios sentidos: identificación como ligazón
afectiva, como reconocerse en el otro como semejante, análogo;
identificación como incorporación de las virtudes del otro, como un
construirse a sí mismo sobre ese modelo. El cuadro, el ídolo, Maradona,
Kempes, Fillol, Perfumo, Brindisi representan la fuerza, la destreza, la
habilidad, la instrumentación, la creatividad, la potencia, la libertad. El
otro sustituye un ideal propio no alcanzado; entonces se liga a él
identificándose. En este sentido decimos que a la vez se reconoce y se
desconoce. ¿Por qué? Porque éste es sólo un aspecto de un fenómeno
muy complejo. El hincha, el espectador, que no juega, que no actúa, que
sólo contempla, en otro ámbito fundante de su vida: el trabajo, actúa,
hace, produce, pero por la organización social del trabajo vive su
producción como pasividad, se le pierde, se le enajena su propia
destreza; su propia habilidad y potencia le son extrañas. Las visualiza
más fácilmente en otros, las proyecta en otros (identificación proyectiva,
lo que proyecta son aspectos disociados, desconocidos de sí). En ese
proyectar, ¿se empobrece? Sí, pero no sólo allí, se ha empobrecido
antes, en la alienación, disociación, pérdida de sí mismo, en la esfera
laboral. El otro, depositario de la habilidad, la destreza, la capacidad; el
cuadro o el jugador se transforma en ídolo, ideal del yo, ejerce una
fascinación sobre el sujeto. Pero al identificarse con él, en el sentido de
incorporar sus virtudes y potencialidades (“Yo voy a ser campeón”) hace
un intento de recuperación de sus atributos, de fortalecimiento de la
identidad y la autoestima.
A su vez, ¿qué sucede con el ídolo? Es el soporte de las proyecciones
de los otros. Está situado en un terreno peligroso. ¿Por qué? Porque en
la esfera del tiempo libre, en la que emergen como ídolos, deportistas,
cantantes, actores, ese ser humano debe actuar cumpliendo las
expectativas masivas y multitudinarias de aquellos de cuyas
proyecciones es soporte. En el tiempo libre, en tanto espectáculo, se
instala un mecanismo de vida y acción por delegación. Si el depositario
no se muestra acorde con las expectativas depositadas es atacado,
desentronizado.
El tiempo libre, por ser el ámbito de lo cotidiano en el que se depositan
mayores expectativas de gratificación, en cuanto a la libertad, al sexo, a
la creatividad, a los afectos, al encuentro, es el que está sometido más
fácilmente a la desilusión, a la frustración. Pensemos en el retorno de las
vacaciones, en el domingo a la noche y su tristeza, tristeza por lo que se
acaba, sin duda, pero también por lo esperado que no se dio. El mito se
despliega en el tiempo libre, el mito transforma la vida en espectáculo, en
la tira de televisión, en la pornografía; la acción, el hacer, en delegación,
contemplación. Los soportes del mito, los Maradona, los Kempes, los
Sandrini quedan también atrapados en ese mecanismo mítico, en ese
juego de proyecciones. A veces les cuesta reconocerse, no perderse en
el mito, saber quiénes son, cuáles son sus límites, y en otras el mito
oculta que el jugador de fútbol, el actor de televisión, juegan, actúan,
trabajando con el horizonte de la cuota de la heladera, del auto, el
colegio de los chicos, etcétera: el horizonte de la cotidianidad.
EL PROCESO GRUPAL – Enrique Pichón Riviére
ESTRUCTURA DE UNA ESCUELA DESTINADA A LA FORMACIÓN DE PSICÓLOGOS SOCIALES *
Propósitos y metodología
Toda psicología social, definida como ciencia que estudia los vínculos interpersonales y otras formas de
interacción, si no supera esta simple tarea, haciéndola direccional y significativa, tenderá a estancarse y perder su
sentido.
La psicología social se particulariza fundamentalmente por ser operativa e instrumental, con las características de
una interciencia cuyo campo es abordado por una multiplicidad interdisciplinaria (epistemología convergente),
de la cual deriva la multiplicidad de las técnicas. Como ciencia del hombre en el campo de la praxis, no puede
evitar esa exigencia sin caer en una
situación formal y estereotipada.
La psicología social es la ciencia de las interacciones orientada hacia un cambio social planificado. De no ser así
no tiene sentido y todos sus esfuerzos concluirán en un sentimiento de impotentización como resultante de las
contradicciones acerca de su aspecto operacional. Es una artesanía en el más amplio sentido de la palabra, que
tanto forma los elementos del cambio como prepara el campo en el que se va a actuar. De allí van a surgir dos
direcciones: una llamada psicología social académica, que preocupada sólo por las problemáticas de las técnicas
o de los tipos posibles de cambio, se siente paralizada frente a su responsabilidad de realizar una síntesis de teoría
y práctica.
La otra, la praxis, de donde surge el carácter instrumental y operacional en su sentido más real, se resuelve no en
un círculo cerrado, sino en una continua realimentación de la teoría, a través de su confrontación en la practica y
viceversa (tesis-antítesis-síntesis). La experiencia de la práctica conceptualizada por una crítica y una autocrítica
realimenta y corrige la teoría mediante mecanismos de rectificación y ratificación, logrando una objetividad
creciente. Se configura así una marcha en espiral, la que progresivamente va a capacitar el terreno de la mente
para construir una estrategia y una logística, que a través de la táctica y de la técnica instrumental dé carácter
operativo a planificaciones de distinto tipo para que el logro del cambio aspirado, que consiste en el desarrollo
pleno de la existencia humana a través de la modificación del hombre y la naturaleza, pueda realizarse. La
psicología social que postulamos apunta a una visión integradora del “hombre en situación”, objeto de una
ciencia única o interciencia, ubicado en una determinada circunstancia histórica y social. Tal visión se alcanza
por una epistemología convergente, en la que todas las ciencias del hombre funcionan como una unidad
operacional enriqueciendo tanto el objeto del conocimiento como las técnicas destinadas a su abordaje.
Como unidad operacional, las ciencias del hombre así reunidas aportan elementos para la construcción de un
instrumento único al que llamamos ECRO, esquema conceptual, referencial y operativo, orientado hacia el
aprendizaje a través de la tarea. Este conjunto estructural y genético nos permitió la comprensión horizontal (la
totalidad comunitaria) y vertical (el individuo inserto en ella) de una sociedad en permanente situación de cambio
y de los problemas de adaptación del individuo a su medio. Como instrumento es lo que permite planificar un
manejo de las relaciones con la naturaleza y sus contenidos en las que el sujeto se modifica a sí mismo y
modifica el mundo en un constante interjuego dialéctico.
Como escuela destinada a la formación de operadores en el campo de la salud mental incluimos en dicho ámbito
no sólo el análisis del proceso del enfermarse y las tareas correctoras, sino también todos los trabajos de
prevención, insistiendo particularmente sobre los vectores de aprendizaje y comunicación, cuyas perturbaciones,
son a nuestro juicio el origen de toda conducta desviada.
La didáctica que postulamos, fundada en el concepto de interciencia, emerge del ámbito de la psicología vincular
y podemos caracterizarla como interdisciplinaria y grupal, acumulativa, de núcleo básico, instrumental y
operacional.
La didáctica interdisciplinaria se apoya en la preexistencia, en cada uno de nosotros, de un esquema referencial
(conjunto de experiencias, conocimientos y afectos con los que un individuo piensa y actúa) que adquiere unidad
por medio del trabajo grupal, promoviendo simultáneamente en ese grupo o comunidad un esquema referencial y
operativo sustentado en el común denominador de los esquemas previos.
Una de las clásicas definiciones de la didáctica es la de desarrollar aptitudes, modificar actitudes y comunicar
conocimientos. Estas funciones son cumplidas por la didáctica interdisciplinaria que educa, instruye y transmite
conocimientos, pero con una técnica que redunda en una economía del trabajo de aprendizaje, ya que al ser
acumulativa la progresión del desarrollo es geométrica.
Al hablar del abordaje interdisciplinario de una situación social entendemos que esta metodología comprende el
estudio en detalle, en profundidad y en el ámbito total, de todas las partes de un problema. Allí se da la síntesis
dialéctica entre texto y contexto. Surge de dicha definición la necesidad de trabajar en grupos formados por
integrantes de diversas especialidades que conciernen al problema indagado. Se cumple así una de las leyes
básicas de la técnica de grupos operativos ("a mayor heterogeneidad de los miembros y mayor homogeneidad en
la tarea, mayor productividad"). Llamamos a nuestra didáctica de núcleo básico , porque está inspirada en las
conclusiones de las investigaciones en el campo de la educación de los adultos que sostienen que la transmisión
de los conceptos universales que rigen cada disciplina específica hace posible una mayor velocidad, profundidad
y operatividad del conocimiento. El núcleo básico está constituido por esos universales y el aprendizaje va de lo
general a lo particular.
Es instrumental y operacional, porque el esquema conceptual, referencial y operativo, ECRO , así constituido, es
aplicable en cualquier sector de tarea e investigación.
Según esta didáctica, el aprendizaje se estructura como un proceso continuo, con oscilaciones, articulándose los
momentos del enseñar y el aprender que se dan en el alumno y en el docente como un todo estructural y
dinámico.
Hemos adoptado como instrumento primordial de tarea e indagación el grupo operativo, fundamentándonos en el
hecho, de que las ciencias sociales han centrado su interés en los últimos años en los grupos restringidos o cara a
cara, que, en su carácter de unidad básica de interacción y sostén de la estructura social, se convierten también en
unidad básica de trabajo e investigación.
El acontecer del grupo centra así la investigación del psicólogo social en el fenómeno universal de la interacción,
de donde surge el reconocimiento de sí y del otro en un diálogo e intercambio permanente que sigue una
trayectoria en espiral.
Los agrupamientos sociales se organizan en unidades con el objeto de adquirir mayor seguridad y productividad,
surgiendo en su seno la posibilidad de estudiar la red de comunicaciones, es decir, los vínculos interhumanos que
hacen posible la convivencia y la tarea en común.
La estructura y función de un grupo cualquiera, sea cual fuere su campo de acción, están dadas por el interjuego
de mecanismos de asunción y adjudicación de roles. Estos representan modelos de conductas correspondientes a
la posición de los individuos en esa red de interacciones, y están ligados a las expectativas propias y a las de los
otros miembros del grupo. El rol y su nivel, el status, se ligan a los derechos, deberes e ideologías que
contribuyen a la cohesión de esta unidad grupal.
Todo conjunto de personas, ligadas entre sí por constantes de tiempo y espacio y articuladas por su mutua
representación interna, se plantea explícita e implícitamente una tarea, que constituye su finalidad. Podemos
decir entonces que estructura, función, cohesión y finalidad, junto con un número determinado de integrantes,
configuran la situación grupal que tiene su modelo natural en el grupo familiar.
La técnica de grupos creada por nosotros, llamada de grupos operativos, se caracteriza por estar centrada en
forma explícita en una tarea que puede ser el aprendizaje, la curación (en este sentido abarca a los grupos
terapéuticos), el diagnóstico de las dificultades de una organización laboral, la creación publicitaria, etcétera.
Bajo esta tarea explícita subyace otra implícita, que apunta a la ruptura, a través del esclarecimiento, de las
pautas estereotipadas que dificultan el aprendizaje y la comunicación significando un obstáculo frente a toda
situación de progreso o cambio.
La tarea consiste entonces en la elaboración de dos ansiedades básicas, miedo a la pérdida (ansiedad depresiva)
de las estructuras existentes y miedo al ataque (ansiedad paranoide) en la nueva situación, proveniendo esta
última de nuevas estructuras en las que el sujeto se siente inseguro por carencia de instrumentación. Estas dos
ansiedades, coexistentes y cooperantes, configuran la situación básica de resistencia al cambio que debe ser
superada, en el grupo operativo, en un acontecer grupal en el que se cumplen los tres momentos dialécticos de
tesis, antítesis y síntesis, por un proceso de esclarecimiento que va de lo explícito a lo implícito. La unidad de
trabajo que permite realizar dicho esclarecimiento está integrada por el existente (material aportado por el grupo
a través de un miembro cualquiera que cumple en ese momento la función de portavoz), la interpretación
realizada por el coordinador o copensor del grupo y el nuevo emergente, conducta nacida de la organización de
distintos elementos, acontecimiento sintético y creador que aparece como respuesta a esa interpretación. Toda
interpretación, en este tipo de grupos, como en la tarea terapéutica, tiene el carácter de una hipótesis elaborada
acerca de la fantasía grupal. No apunta a la exactitud, o mejor dicho no se evalúa con un criterio tradicional de
verdad sino en términos de operatividad, en la medida que permite o favorece la ruptura del estereotipo.
El coordinador cumple en el grupo un rol prescripto: el de ayudar a los miembros a pensar, abordando el
obstáculo epistemológico configurado por las ansiedades básicas. Opera en el campo de las dificultades de la
tarea y la red de comunicaciones. Su instrumento es el señalamiento de las situaciones manifiestas y la
interpretación de la causalidad subyacente. Se integra en un equipo con un observador por lo general no
participante, cuya función consiste en recoger todo el material, expresado verbal y preverbalmente en el grupo,
con el objeto de realimentar al coordinador, en un reajuste de las técnicas de conducción.
La constatación sistemática y reiterada de ciertos fenómenos grupales, que se presentan en cada sesión, nos ha
permitido construir una escala de evaluación básica, a través de la clasificación de modelos de conducta grupal.
Esta escala es nuestro punto de referencia para la construcción de interpretaciones. El primer vector de dicha
categorización incluye los fenómenos de afiliación o identificación con los procesos grupales, pero en los que el
sujeto guarda una determinada distancia, sin incluirse totalmente en el grupo. Este primer momento de afiliación,
propio de la historia de todo grupo, se convierte más tarde en pertenencia, una mayor integración al grupo, lo que
permite elaborar a los miembros una estrategia, una táctica, una técnica y una logística. La pertenencia es la que
hace posible la planificación. La cooperación consiste en la contribución, aun silenciosa, a la tarea grupal. Se
establece sobre la base de roles diferenciados. Es a través de la cooperación como se hace manifiesto el carácter
interdisciplinario del grupo operativo y el interjuego de lo que más adelante definiremos como verticalidad y
horizontalidad. Hemos llamado pertinencia a otra categoría, que consiste en el centrarse del grupo en la tarea
prescripta, y en el esclarecimiento de la misma. La calidad de esta pertinencia se evalúa de acuerdo con el monto
de la pretarea, la creatividad y la productividad del grupo y sus aperturas hacia un proyecto.
La comunicación que se da entre los miembros, quinta categoría de nuestra escala, puede ser verbal o preverbal,
a través de gestos. Dentro de este vector tomamos en cuenta no sólo el contenido del mensaje sino también el
cómo y el quién de ese mensaje; a esto llamamos metacomunicación. Cuando ambos elementos entran en
contradicción se configura un malentendido dentro del grupo.
El sexto vector nos refiere a un fenómeno básico, el de aprendizaje. Se logra por sumación de información de los
integrantes del grupo, cumpliéndose en un momento dado la ley de la dialéctica de transformación de cantidad en
calidad. Se produce un cambio cualitativo en el grupo, que se traduce en términos de resolución de ansiedades,
adaptación activa a la realidad, creatividad, proyectos, etcétera.
Incluimos como categoría universal de la situación de grupo el factor telé , definido por el profesor Moreno como
disposición positiva o negativa para trabajar con un miembro del grupo. Esto configura el clima, que puede ser
traducido como transferencia positiva o negativa del grupo con el coordinador y los miembros entre sí.
Señalamos como situación central del grupo operativo la actitud ante el cambio que se modifica en términos de
incremento o resolución de las ansiedades depresiva o paranoide, de pérdida y ataque, coexistentes y cooperantes
en tiempo y espacio. Esto implica para el operador que cuando detecta en la situación grupal uno de esos dos
miedos como lo manifiesto, su interpretación incluirá al otro como lo subyacente.
Nuestra insistencia acerca del carácter central de la situación de estereotipo o resistencia al cambio se liga, dentro
del. esquema conceptual, referencial y operativo según el que pensamos y actuamos, a la postulación sostenida
por mí en el año 1945 en una síntesis de una teoría general de las neurosis y psicosis, acerca de la existencia de
un núcleo depresivo patogenético que se da en intensidades diferentes en el individuo normal, neurótico o
psicótico. Ese núcleo depresivo está vinculado a la situación de nacimiento y desarrollo, y es responsable de la
pauta estereotipada de conducta como resultante de una situación de estancamiento en el proceso de aprendizaje
de la realidad y de deterioro de la comunicación, viciando el abordaje del objeto de
conocimiento y situación de tarea.
El fundamento teórico acerca de la operatividad del grupo que sigue la técnica descripta está dado por nuestra
teoría de la enfermedad única , apoyándose en los conceptos de situación depresiva básica, de posición
esquizoparanoide -punto de partida de la discriminación y el pensamiento- de la estereotipia de las técnicas del
yo, en la teoría del vínculo y la noción de grupo interno. Nuestro esquema conceptual, referencial y operativo
está constituido, sobre todo en su aspecto genético, histórico y estructural, por las ideas de Freud y Melanie
Klein, mientras que en el aspecto social nos apoyamos en K. Lewin, cuyo método es doblemente experimental: a)
es un esfuerzo para hacer práctica la experimentación sociológica, y b) tiende a una forma
nueva de experimentación: "La investigación activa" (action research) .
La adaptación activa a la realidad y el aprendizaje están indisolublemente ligados. El sujeto sano, en la medida en
que aprehende el objeto y lo transforma, es decir, que hace ese aprendizaje operativo, se modifica también a sí
mismo entrando en un interjuego dialéctico con el mundo en el que la síntesis que resuelve una situación
dialéctica se transforma en el punto inicial o tesis de una antinomia que deberá ser resuelta en este continuo
proceso en espiral. En tanto se cumple este itinerario -objetivo y del grupo-, la red de comunicaciones es
constantemente reajustada y sólo así es posible reelaborar un pensamiento capaz del diálogo y de enfrentar el
cambio.
Otros fenómenos que se dan en el acontecer grupal con una reiteración tal que nos permite considerarlos
emergentes universales son: el secreto grupal, ligado a lo que llamamos también misterio familiar, perturbador de
la comunicación, pues este acontecimiento secreto, sea cual fuere su significado real, se carga con sentimientos y
fantasías de culpabilidad.
Son emergentes universales las fantasías del enfermarse, de tratamiento y de curación, así como la situación
triangular que dentro de nuestro esquema referencial, conceptual y operativo sostiene la teoría del vínculo.
Entendemos éste como una situación bicorporal y tripersonal, ya que como mecanismo de interacción debe ser
captado corno una Gestalt que incluye un tercero, el que en la teoría de la comunicación funciona como ruido y
en el aprendizaje como obstáculo epistemológico.
Los sentimientos de inseguridad e incertidumbre ligados a las ansiedades básicas, particularmente a las
situaciones de pérdida, constituyen elementos de la vida grupal. En todo grupo emergen ideologías que
determinan la aparición de enfrentamientos entre subgrupos. Llamamos ideología, siguiendo a Schilder, a los
sistemas de ideas y connotaciones que los hombres disponen para orientar su acción. Pensamientos más o menos
conscientes con gran carga emocional que sin embargo son considerados por sus portadores como resultado del
raciocinio. Su análisis constituye uno de los pasos de la tarea grupal. Esto nos conduce al análisis semántico o de
su formulación y al análisis sistémico que aborda la estructura interna de la ideología y su ambigüedad que se
manifiesta en forma de contradicción. Es por eso que el análisis sistemático de las contradicciones, expresado a
través de individuos y subgrupos que tienden a llevar a la tarea grupal a una estéril situación dilemática que
funciona como defensa ante la situación de cambio, constituye una de las tareas fundamentales del grupo
operativo y de toda investigación social.
En esta trayectoria el grupo debe configurar un esquema conceptual, referencial y operativo de carácter dialéctico
donde las contradicciones referidas al campo de trabajo deben ser resueltas en la misma tarea grupal.
El ECRO es el punto focal del aprendizaje general, permitiéndonos integrar a través del grupo las experiencias
que permitirán, la instrumentación, ya que siguiendo lo señalado por Freud y reformulado por K. Lewin toda
indagación coincide con una operación. La praxis en la que teoría y práctica se integran en una fuerza operativa,
instrumento de transformación del hombre y del medio, está en la base del método.
El desarrollo de un esquema referencial, conceptual y operativo común a los miembros del grupo permite el
incremento de la comunicación intragrupal ya que, de acuerdo con la teoría de la información, lo que permite que
el receptor comprenda el mensaje emitido por el transmisor, a través de operaciones de codificación y
decodificación, es una semejanza de esquemas referenciales. En este proceso de comunicación y aprendizaje
observamos que el grupo sigue un itinerario que va del lenguaje común. al lenguaje científico. Este paso es de
vital importancia ya que es inútil elaborar un pensamiento científico si no se parte de la comprensión y análisis
de las fuentes vulgares del esquema referencial.
Hemos mencionado el carácter interdisciplinario de los grupos. Esto nos permite reiterar uno de los principios
básicos de la técnica operativa: a una mayor heterogeneidad de los miembros, heterogeneidad adquirida a través
de la diferenciación de roles en la que cada miembro aporta al grupo todo el bagaje de sus experiencias y
conocimientos, y una homogeneidad en la tarea lograda por sumación de la información, la que adquiere el ritmo
de una progresión geométrica, enriqueciendo como parcialidad a cada uno de los integrantes y como totalidad al
grupo, se logra una productividad mayor.
Según enunciamos al comienzo de este trabajo, los mecanismos de asunción y adjudicación de roles desempeñan
en el acontecer grupal un papel fundamental. El grupo se estructura sobre la base de un interjuego de roles. De
éstos nos interesa destacar principalmente tres, dada la importancia que adquieren en la vida del grupo. Son: el
rol de portavoz, el de chivo emisario y el de líder. Estos roles no son estereotipados sino funcionales y rotativos.
Con el concepto de portavoz abordamos lo que se puede considerar uno de los pilares de nuestra teoría. Portavoz
de un grupo es el miembro que en un momento denuncia el acontecer grupal, las fantasías que lo mueven, las
ansiedades y necesidades de la totalidad del grupo. Pero el portavoz no habla sólo por sí sino por todos, en él se
conjugan lo que llamamos verticalidad y horizontalidad grupal, entendiendo por verticalidad lo referido a la
historia personal del sujeto, y por horizontalidad el proceso actual que se cumple en el aquí y ahora en la
totalidad de los miembros. El portavoz puede desempeñar su rol en virtud de que se da en él una articulación
entre su fantasía inconsciente -fantasía que sigue un modelo primario- y el acontecer del grupo en que se inserta.
Ese encaje permite la emergencia del material que debe ser interpretado. La interpretación tomará esos dos
elementos: el vertical y el horizontal. Debe ejemplificar, a través del problema enunciado por el portavoz en su
verticalidad, la situación de todos los miembros del grupo en el aquí y el ahora y en relación con la tarea.
Las necesidades, las ansiedades y las fantasías enunciadas por el portavoz y su manera de formularlas hacen
referencia a su historia personal, en tanto que el hecho de que las formule en un momento dado del acontecer
grupal señala el carácter horizontal del emergente.
Un miembro de un grupo, siguiendo el proceso natural de adjudicación y asunción de roles, se hace depositario
de los aspectos negativos o atemorizantes del mismo o de la tarea, en un acuerdo tácito en el que se compromete
tanto él como los otros miembros. Aparecen entonces los mecanismos de segregación configurándose otra de las
situaciones significativas: la de chivo emisario. Otro miembro en cambio, siempre por el mismo proceso, puede
hacerse depositario de aspectos positivos del grupo y obtiene un liderazgo que se centrará en una o varias de las
categorías ya enunciadas (pertenencia, cooperación, etc.). Sin embargo, ambos roles, el de líder y chivo emisario,
están íntimamente ligados, ya que el rol de chivo surge como preservación del liderazgo a través de un proceso
de disociación o splitting necesario al grupo en su tarea de discriminación. Agregamos a estos tres roles el de
saboteador que es, habitualmente, el liderazgo de la resistencia al cambio. El principio de complementariedad
debe regir el interjuego de roles en el grupo; esto permite que sean funcionales y operativos. Cuando aparece la
suplementariedad, invade al grupo una situación de competencia que esteriliza la tarea.
La sesión de grupo se desarrolla en tres momentos temporales: apertura, desarrollo y cierre. Los emergentes de
apertura deben ser cuidadosamente registrados por el observador y el coordinador, ya que todo ese material va a
ser retrabajado durante la sesión y es dable observar cómo reaparece ya modificado en el momento del cierre.
En términos de trabajo grupal podemos distinguir tres instancias: la pretarea, en la que se ponen en juego las
técnicas defensivas del grupo movilizadas por la resistencia al cambio y destinadas a postergar la elaboración de
las ansiedades que funcionan como obstáculo epistemológico. La tarea consiste precisamente en este abordaje
donde el objeto de conocimiento se hace penetrable a través de una elaboración que implica la ruptura de la pauta
estereotipada que funciona como estancamiento del aprendizaje y deterioro de la comunicación. El proyecto
surge cuando se ha logrado una pertenencia de los miembros; se concreta entonces una planificación.
El grupo se plantea objetivos que van más allá del aquí y ahora, construyendo una estrategia destinada a alcanzar
dicho objetivo. Pero dentro de ese aquí y ahora podemos interpretar que este proyecto, como todo mecanismo de
creación, está destinado a superar la situación de muerte o de pérdida que vivencian los miembros cuando a
través de la realización de la tarea advierten la posibilidad de la separación o finalización del grupo.
Enunciados ya los universales que rigen la vida del grupo operativo, señalamos que la interpretación del
coordinador debe orientarse generalmente sobre estas situaciones universales en una formulación que incluye
siempre lo vertical del portavoz y lo horizontal del grupo.
Para terminar queremos señalar que esta técnica de grupo operativo fue creada por nosotros en el año 1946
cuando, estando a cargo del Servicio de Adolescentes del Hospital Neuropsiquiátrico de Hombres de la Ciudad
de Buenos Aires, se hizo necesario formar con un grupo de pacientes un equipo de enfermeros para el Servicio.
Las técnicas operativas se utilizan en la actualidad no sólo en la formación de psicólogos sino también en la
creación publicitaria, el trabajo institucional, la formación de líderes, el estudio de la dirección e interpretación
teatral. En síntesis, en todas las situaciones en que el grupo cara a cara pueda convertirse en una unidad operativa
de tarea.
EL CONCEPTO DE PORTAVOZ
Transcripción textual de la clase N° 5 del curso de 1er. año de 1970, dictada en la Primera
Escuela Privada de Psicología Social por el Dr. Enrique Pichon-Rivière. Publicado por
gentileza de Marcelo, Joaquín y Enrique Pichon-Rivière (h.), a quienes agradecemos su
autorización. Reproducido de la revista Temas de Psicología Social, Año 2, N° 2, noviembre
de 1978 y de “El Proceso Grupal - Del Psicoanálisis a la Psicología Social (1)”, Ediciones
Cinco- Buenos Aires, Agosto 1999, (no en las anteriores ediciones).
Habíamos quedado en la clase anterior en la definición de algunos conceptos básicos de la
teoría de los grupos operativos. Nos detuvimos en la definición de lo que denominamos
unidad de trabajo con sus componentes: el existente, la interpretación y el nuevo
emergente. Mencionamos también el concepto de portavoz al que definimos como aquel
integrante que se desempeña como vehículo de esa cualidad nueva que es el emergente.
Es decir que a la unidad de trabajo compuesta por esos elementos se le suman entonces
los conceptos de emergente y portavoz, que complementan la unidad, que trabajan en el
mismo contexto. El portavoz es aquel que en el grupo, en un determinado momento dice
algo, enuncia algo, y ese algo es el signo de un proceso grupal que hasta ese momento ha
permanecido latente o implícito, como escondido dentro de la totalidad del grupo. Como
signo, lo que denuncia el portavoz debe ser decodificado, es decir, hay que quitarle su
aspecto implícito. De esa manera es decodificado por el grupo -particularmente por el
coordinador- que señala la significación de ese aspecto. El portavoz no tiene conciencia de
enunciar algo de la significación grupal que tiene en ese momento, sino que enuncia o hace
algo que vive como propio. Hemos sostenido siempre, y quizás ese ha sido nuestro mayor
aporte a la teoría de los grupos familiares, que el sujeto que enferma es el portavoz de la
ansiedad, de las dificultades de su grupo familiar. ¿En qué sentido? El enfermo, el alienado,
es él, pero su enfermedad, su conducta desviada, es la resultante de la interacción familiar,
de la forma alienizante de relacionarse entre los integrantes de ese grupo; por eso emerge
la enfermedad de uno de ellos como conducta desviada. Esa enfermedad es un hecho
concreto que nos remite como signo a un proceso implícito, las relaciones familiares, las
características alienantes de la interacción de ese grupo, el monto de angustia que existe en
ese grupo. Así emerge la enfermedad por intermedio del portavoz, el que por el solo hecho
de enfermarse denuncia que algo anda mal. A veces no hay un solo portavoz sino varios,
cuyas palabras y acciones proporcionan elementos para descifrar, para armar un
rompecabezas en ese momento del acontecer grupal subyacente y que no tiene
posibilidades de emerger de otra manera. Este es un concepto muy importante, porque es
el aspecto de la situación grupal que no emerge por sí solo sino a través de un proceso
concreto que le da las posibilidades de emerger y así nos encontramos con un hecho
nuevo. Por ejemplo, en el caso de la enfermedad, es un hecho concreto que nos remite
como signo a un proceso implícito, como hemos dicho, las relaciones familiares, las
características alienantes de la interacción y el monto de angustia que existe en el grupo.
Así emerge la enfermedad por intermedio del portavoz señalado, el enfermo denuncia que
algo anda mal, es decir, es el portavoz de la enfermedad de un grupo. El enfermo, el
alienado, su enfermedad, su conducta desviada, es la resultante de la interacción familiar,
de las formas alienizantes de relacionarse entre sí de los integrantes de ese grupo. La
acción del portavoz es una acción compleja en la cual no deja de colaborar con los
integrantes del grupo, operando como denunciador de la enfermedad grupal. ¿Qué sucede
en los grupos operativos de aprendizaje? Lo mismo que en los grupos familiares, sólo que
aquí no se trata de la enfermedad sino de una modalidad cualquiera de enfrentar la tarea.
Frente a esta tarea o frente al grupo como totalidad los integrantes experimentan ciertos
signos de fantasías inconscientes que en ese momento son compartidas. El portavoz es
aquel miembro que por su historia personal, por sus características, puede expresar algo
que permite descifrar el proceso latente. Entonces el concepto de portavoz es fundamental
porque permite descubrir quién es el denunciador de los aspectos latentes; usamos una
palabra común diciendo que el portavoz en ese momento es una especie de "alcahuete"
personal, es el que denuncia el tipo de enfermedad. Es decir, que su verticalidad -y con el
término verticalidad designamos su historia, sus experiencias, circunstancias personales- se
articula con la horizontalidad grupal, lo que en ese momento constituye el común
denominador de la situación, lo compartido consciente o inconscientemente por todos. Es
decir, que empiezan a darse dos aspectos fundamentales y que deben esclarecerse por el
señalamiento y la interpretación. La verticalidad es la posición o actitud de un miembro del
grupo que trata el acontecer del grupo de una manera vertical. La verticalidad está
constituida por aquello que le permite captar la situación patológica y la pone en evidencia,
verticalidad en el sentido directo.
Alumna: (pide al profesor que aclare los términos verticalidad y horizontalidad).
Profesor: En el momento en que verticalidad y horizontalidad se juntan, en ese momento
determinado, se constituye la operación del grupo, se juntan los dos vectores que
constituyen lo esencial del grupo operativo. La operación grupal...
Alumno: ¿Y qué es lo que constituye la horizontalidad?
Profesor: La horizontalidad constituye la manera de expresarse el grupo, como un todo
perteneciente a la totalidad del grupo, la horizontalidad es eso. En realidad, verticalidad y
horizontalidad son unidades de trabajo. Se llaman en general unidades de trabajo cuando
operan de una manera complementaria, cuando verticalidad y horizontalidad coinciden en
un momento dado por la sumación de los elementos que constituyen la unidad; es todo un
conjunto operativo.
Alumna: Por separado, entonces lo que es verticalidad y ¿qué es horizontalidad?
Profesor: Lo verbal es dado en el grupo como una actitud vertical en el sentido real de la
palabra, donde el conocimiento o el aporte es dado en una forma vertical (personal).
Alumna: La verticalidad y la horizontalidad en la enseñanza, ¿qué relación tiene eso con lo
que estamos hablando ahora?, ¿cuál es la relación de las dos conjunciones?
Profesor: La relación de las dos conjunciones es la función de coincidencia que, cuando
opera o se da, forma un contexto total que incluye la operación que se realiza en el grupo,
esto cuando lo vertical y lo horizontal son coincidentes. Cuando no se da, la operación no se
realiza en una forma, digamos, operativa, eficaz.
Alumno: Doctor, ¿nos puede dar un ejemplo? ...
Profesor: Un grupo que está realizando una tarea determinada, una tarea en que, si bien
hay elementos de verticalidad, y qué quiere decir que son elementos importantes que dan
en la dirección de una verticalidad constante, y si eso no coincide con una horizontalidad no
tenemos tarea.
La verticalidad y la horizontalidad en el sentido real de la palabra sería el dato dado en
términos de verticales, personales, mientras que la horizontalidad se da no en términos
personales directos sino concordantes (lo horizontal en lo grupal), lo coincidente en los
integrantes del grupo. Por ejemplo, la verticalidad se daría por el aspecto direccional dentro
de la propia tarea grupal, sería un pasaje ajustado en el fútbol, supongamos que la pelota
es tirada en la dirección justa y se puede retomar para un ajuste, para una nueva marcha
del juego; la horizontalidad sería cuando este ajuste mutuo se da y entonces tenemos una
operación donde la suma de la velocidad de lo vertical se entrecruza con lo horizontal y
forman una tarea conjunta .que puede llegar a ser operativa si el ajuste es perfecto en
tiempo y espacio.
Alumno: ¿Lo vertical sería los aportes individuales y lo horizontal sería el encadenamiento
de los aportes individuales?
Profesor: Más o menos, como un resultado. Siempre pensando en que esto es como
operación, pero el ajuste de las dos dimensiones es un momento dado, un momento
especial donde la acción se cumple. Es un concepto bastante abstracto pero una vez
logrado da lugar a la comprensión de los fenómenos grupales.
Alumna: ¿Por qué el portavoz es testigo de una situación patológica?
Profesor: El portavoz no es testigo, el portavoz es el emisario de una situación dada,
portavoz del mensaje consciente o inconsciente para lograr una situación penetrante.
Alumno: Doctor, ¿el portavoz deviene de una trayectoria vertical, dentro del grupo en un
determinado momento corta el plano horizontal de la tarea grupal y aparece como portavoz?
No sé si me explico. ¿Un integrante del grupo viene con una trayectoria vertical y como
portavoz corta el plano horizontal de la tarea del grupo? ¿Sería el mecanismo que se da
para que un miembro se erija en portavoz?
Profesor: Un miembro se erige en portavoz sin factores operativos pero fundamentalmente
porque es portavoz de la estrategia digamos del equipo; un equipo de fútbol con estrategia
tiene varios portavoces que son aquellos que llegan a una situación determinada, que la
explicitan en la maniobra que realizan; aquel que se encarga de realizar la producción
exacta, el rol, es portavoz de un juego muy complejo dentro del equipo, que lo hace
depositario de la producción posible.
Alumno: El portavoz cortando el pleno de la horizontalidad del grupo...
Profesor: Si el portavoz corta la horizontalidad del grupo está realizando una tarea de
sabotaje para su grupo o de defensa para el enemigo, porque corta la estrategia que estaba
en funcionamiento, no permite que se ejecute la tarea, sino que está cortando una actitud
posible que él hace imposible por su actuación. Es un saboteador en cierto sentido, se dan
los saboteadores como lo es aquel que tiene la posibilidad de realizar una tarea y la impide
por sí mismo.
Otro alumno: Creo que él no se refería a cortar en el sentido de sabotear, el preguntó lo
siguiente: si el portavoz actúa en una dirección vertical en un momento dado del grupo y
cuando esa posición se encuentra con la horizontalidad del grupo eso es lo que usted llama
unidad de trabajo.
Profesor: AI contrario, es un nuevo obstáculo.
Alumno: El portavoz plantea un nuevo emergente, entonces el grupo se pone a trabajar
hasta llegar a la horizontalidad sobre ese emergente, es así pero conjunto...
Profesor: Si, siempre es conjunto.
Alumna: El portavoz viene a ser un emergente de la horizontalidad y la verticalidad;
entonces, cuando se produce esa conjunción, ¿aparece el portavoz del grupo?
Profesor: Este es un problema muy importante...
Alumno: No podría, dada la situación que se ha creado, sacar de esa situación particular
que es la verticalidad, que es la horizontalidad, y quienes son los portavoces, aquí
concretamente. Es decir, yo pienso que en este momento dado se está dando una situación
de verticalidad y horizontalidad; entonces sería precioso para nosotros determinar quién es
el que asume la posición vertical y quiénes somos los que asumimos la posición horizontal.
Profesor: Más importante sería si Ud., la señalara.
Alumno: A mí me parece que en este momento Ud. está jugando el papel vertical y todos
nosotros, que somos un conjunto, el papel horizontal, y en el momento en que todos
nosotros llegamos a comprender lo que Ud. nos quiere decir entramos en el momento
óptimo de trabajo. Mientras eso no sea claro, surgen los portavoces digamos, que quieren
clarificar o comprenden mal las cosas; acá me dicen que pueden ser portavoces de la
dificultad...
Otro alumno: La reelaboración se realiza en el grupo operativo.
Profesor: Es importante todo lo que están diciendo porque esto es trabajo también, es decir,
estamos en trance de realizar una operación. Ahora, siempre con el ejemplo del fútbol, cuál
es la manera de operar con horizontalidad y verticalidad, para lograr el máximo de
operatividad que es el gol. Cuando coinciden exactamente los vectores verticales y
horizontales para una tarea determinada, es decir, que están todos en una misma dirección
o en el mismo training de realizar una operación positiva para su equipo, aquí es cuando se
da realmente la operatividad de un grupo operativo, cuando la verticalidad y horizontalidad
juegan de tal manera que son coincidentes los momentos de trabajo, los momentos de
ataque, defensa, en un partido de fútbol.
Alumno: Doctor, a ver si yo interpreto, la verticalidad se da en todos los integrantes del
grupo, en mayor o menor medida, pero sucede que la horizontalidad es común para todos
los integrantes; pero llega un momento en que la verticalidad de cada uno de los integrantes
ha llegado a ese punto común de horizontalidad. Ese es el momento de operatividad en
donde surge el portavoz y pone de manifiesto esa conjunción, la verticalidad de cada uno
con la horizontalidad común al grupo.
Profesor: El momento es suma de horizontalidad y verticalidad para realizar una tarea
determinada.
Alumno: Yo a lo que me refiero es a lo siguiente: que la verticalidad y la horizontalidad se
pueden dar en mayor o menor medida en todos los individuos de un grupo, mientras que la
horizontalidad es común a todo el grupo; entonces en el momento en que se produce la
conjunción de todas las verticalidades de cada individuo y la horizontalidad común del grupo
surge el portavoz para poner de manifiesto esa verticalidad, o sea... (Hablan varios a la
vez).
Alumno: En un equipo de fútbol el portavoz no puede ser el D.T. que se reúne para
conversar, es decir, que plantea el nuevo problema. El D.T. plantea el nuevo emergente que
él tiene con sus jugadores; tiene los elementos nada más; después tienen que desarrollar
una tarea de 90'; del resultado de esta tarea de 90' puede venir la horizontalidad o no,
porque se puede haber perdido, porque hubo un jugador que fue a menos porque había otro
que estaba lesionado y no tuvo la colaboración adecuada.
Profesor: Esos son los momentos esenciales de la estrategia...
Alumno: Claro, eso ... pero si suponemos que todos fueron al frente, que si había alguno
que estaba lesionado físicamente por alguna razón, y por alguna razón tuvo compañeros
que colaboraron con él y dentro de todo su tarea resultó efectiva, se llegó al resultado de
haber ganado el partido y se dio la horizontalidad ... (hablan varios a la vez).
Profesor: La verticalidad y la horizontalidad son procesos que no están de entrada
completamente configurados sino que se van configurando poco a poco; es como cuando
se está preparando una situación de gol. Uno de los signos más característicos de esa
situación es cuando los jugadores de un equipo determinado realizan pases perfectos a los
jugadores del otro equipo; es como un acto de sabotaje, no es consciente, pero lo va
acercando al gol y la situación es sentida. Es decir, que es una situación dinámica muy
difícil de referir en términos concretos, es un acto completamente dinámico de separación,
con determinadas estrategias. 0 sea, no tiene una táctica y menos una logística; los
jugadores de fútbol no participan en las situaciones logísticas que son la preparación del
gol. Todo esto sirve de modelo para comprender todo proceso grupal, todo tipo de tarea.
Son los vectores de aprendizaje; cuando en un aprendizaje se logra lo vertical y lo
horizontal, estamos muy cerca del éxito en el aprendizaje de una determinada cosa.
Profesor (respondiendo a una pregunta): El aprendizaje es grupal porque está logrado por el
intercambio de elementos existentes. En el problema del aprendizaje lo importante es eso,
poder lograr los propósitos del grupo, enseñar algo, cómo enseñar; todo enseñar es un
aprender: cómo aprender para enseñar...
Habíamos llegado al asunto del portavoz que es aquel que en un grupo en un determinado
momento dice algo, enuncia algo, y ese algo es el signo de un proceso grupal, es como un
descubrimiento. Como signo, lo que enuncia el portavoz puede ser decodificado por el
grupo y particularmente por el coordinador; el portavoz no tiene conciencia en el momento
de enunciar algo de la significación grupal que tiene ese algo, sino que enuncia o hace algo
que vive como propio. Repito: en la teoría de los grupos familiares, el sujeto que enferma es
el portavoz de las ansiedades, de las dificultades de su grupo familiar. ¿En qué sentido? El
es el enfermo, el alienado, pero su enfermedad, su conducta desviada, es la resultante de la
interacción familiar. Es decir, en una familia que enferma, si bien el que enferma puede ser
portavoz, es producto de las dificultades totales del grupo que interacciona de una manera
particular. Surge la enfermedad en uno de ellos como conducta desviada; esa enfermedad
es un hecho concreto que nos remite como signo a un proceso implícito, las relaciones
familiares, las características alienantes de la formación de ese grupo, el modo, la angustia
que existe en ese caso. Así emerge la enfermedad por intermedio del portavoz, la
emergencia de esa enfermedad se debe a que el portavoz se hace cargo de la situación y
enferma. Por el solo hecho de enfermarse denuncia que algo anda mal. A veces no hay un
solo portavoz sino varios cuyas palabras y reacciones son elementos para descifrar el
rompecabezas de ese acontecer grupal subyacente y que tiende a emerger. ¿Qué sucede
en el grupo operativo? Lo mismo que en los grupos familiares, sólo que aquí no se trata de
la enfermedad sino de una modalidad cualquiera de la enfermedad, la tarea, el aprendizaje,
etc. Frente a esta tarea, frente al grupo como totalidad, los integrantes experimentan
siempre un tipo de fantasía inconsciente que en ese momento es compartida. El portavoz es
aquel miembro que por su historia personal, por sus características, puede enunciar algo
que permite descifrar el acontecer grupal latente. Es decir, su verticalidad (con eso
designamos su historia, su experiencia, sus circunstancias personales) se articula con la
horizontalidad grupal, que en ese momento constituye el común denominador. El resultado
de esta interacción se articula con sus modelos internos. Podemos decir que hay un
reencuentro inconsciente que lo sensibiliza particularmente ante la situación y lo empuja a
denunciarla de alguna manera. El portavoz denuncia su problemática, pero puede
denunciarla porque es, en cierta medida y en ese momento, quien vive, siente en mayor o
menor grado, con mayor intensidad esta problemática que los otros integrantes del grupo.
De allí que se lo tome como manifestación no sólo de un acontecer individual, sino de un
acontecer grupal. Lo vertical viene a ser lo personal; lo horizontal es lo grupal, lo
compartido. Lo vertical es lo personal, lo histórico que se actualiza, lo horizontal es lo
presente, lo grupal. Entramos en el esquema del cono, que es en realidad el esquema de
toda tarea. La constatación sistemática de estos fenómenos grupales, de ciertas
direcciones, de ciertas modalidades de interacción que se dan en un grupo operativo, nos
ha permitido construir una escala de evaluación sobre la base de la observación de los
modelos de conducta grupales. Esta escala es nuestro punto de referencia para interpretar
fenómenos grupales. Todo lo que sucede en un grupo y su manera de manejarse puede ser
representado por el esquema del cono invertido. Ese cono invertido tiene ya una historia,
señala una situación espiralada que va a dar en un punto determinado en el que se plantea
la resistencia al cambio. El trabajo grupal configura la espiral que se va internando poco a
poco utilizando los vectores de interpretación para poder llegar al núcleo donde reside la
resistencia al cambio. Todo aprendizaje produce una vivencia de miedo a la pérdida y de
miedo al ataque que son los puntos importantes de solución en el proceso de aprendizaje.
Hay pues un miedo a la pérdida de lo ya logrado y el temor de perder las defensas (miedo al
ataque). Ambos constituyen los miedos básicos que obstaculizan todo aprendizaje.
Vectores: Afiliación, consideramos aquí aquellos fenómenos con una pertenencia no
lograda, y volvemos al fútbol: afiliados son los hinchas pero que no juegan. La Pertenencia
consiste en el sentimiento de pertenecer a un grupo determinado, a un equipo determinado,
donde se ve como una afiliación más intensa, hay una mayor identificación con los procesos
grupales, y en lo referente a su tarea, su trabajo se realiza con una intensidad mayor,
determinada por ese sentimiento; hay un clima de seguridad que favorece la tarea.
El otro vector está dado por la cooperación. La cooperación es el elemento que existe en
toda tarea grupal y que se expresa por la manera como los miembros de un grupo, después
de su pertenencia, adquieren por la cooperación la misma dirección para su tarea. Son
cooperadores de ese grupo y cooperan en una misma dirección. Un grupo cualquiera que
trabaja con cooperación integra las distintas operaciones. Otro vector a considerar es la
pertinencia; se trata de un elemento poco utilizado en la evaluación de cualquier tarea. Ser
pertinente en una tarea determinada es sentirse, ubicarse direccionalmente sobre la tarea.
Hay un criterio de utilidad, de centralidad sobre el trabajo a realizar colectivamente; es decir,
la mayor pertenencia y cooperación tienen valor si hay pertinencia. Ahora vamos a ver una
serie de vectores que sumados son índices operativos para cualquier tipo de trabajo. Sobre
estos vectores se van a analizar algunos aspectos de las dificultades que tienen a
pertenecer, a cooperar y a tener una pertinencia adecuada. En el otro lado del cono, en el
esquema, tenemos la comunicación, el aprendizaje y el otro vector llamado telé. En el
vector de la comunicación consideramos lo que es el proceso de comunicación; se trata de
la emisión de una serie de señales, de un intercambio entre un emisor y un receptor, con un
proceso de codificación y de decodificación. El resultado es la información. En este proceso
consideramos la influencia del factor ruido o factor 3 (el tercero) que interrumpe la
comunicación. Tomemos el ejemplo más común: el teléfono. Dos personas hablan -hay un
emisor, un receptor, un canal-; se oye un ruido cualquiera que puede dar la idea de que
alguien está escuchando; inmediatamente se intensifica la codificación, se habla un
lenguaje secreto por temor a la presencia del tercero. En ese momento nos encontramos
con ese factor perturbador de la comunicación y que puede operar en cualquier sistema. El
conjunto de comunicación se perturba en alguno de los vectores haciendo del proceso de
comunicación un proceso complejo y muchas veces difícil de manejar por la intervención de
ese factor perturbador. Lo mismo sucede con el aprendizaje; hay ruidos que son obstáculos,
interfieren el proceso y ésta se estanca por intromisión de aspectos colaterales.
Entendemos por aprendizaje la posibilidad de abordar un objeto, apoderarse
instrumentalmente de un conocimiento para poder operar con él, lograr una incorporación.
Esto implica un cambio con su secuela de resistencia. El factor telé, enunciado así por J. L.
Moreno, psicosociólogo norteamericano y rumano, residente en [Link]. Según Moreno la
telé consiste en la capacidad o disposición que cada uno de nosotros tiene para trabajar con
otros, telé positiva y telé negativa, que van a dar los factores afectivos y el clima afectivo. El
poder decir "yo quiero trabajar con fulano" y "no puedo trabajar con el otro", es decir, que
alguien le obstaculiza la tarea; por un proceso de reconocimiento, de reencuentro con
personas que son representantes inconscientes, emerge este factor que puede favorecer la
tarea o, por el contrario, ser un obstáculo. Por supuesto que a mayor telé positiva el proceso
de aprendizaje y el clima total del grupo adquieren una estructura especial, una disposición
a la tarea. El campo de trabajo en esa dirección es tanto más favorable cuanto más se
manifieste la telé positiva. Para terminar, la telé negativa es aquella que se puede detectar a
través de test también creados por Moreno, que dan la posibilidad de un trabajo, de un
grupo de trabajo; por medio de test sociométricos se mide este grado tan importante, que
puede ser muy negativo o muy positivo. Es decir, que la telé negativa es la medida de las
dificultades que cada uno tiene de trabajar con el otro, del rechazo, y la positiva es la
posibilidad que tiene de trabajar con el otro, de aceptación del otro; allí realmente se da la
medida de lo que llamamos telé, que constituye un signo de trabajo.
Titulo: Matrices de Aprendizaje – Capítulo 4
Autora: QUIROGA Ana
Para ser utilizado únicamente con fines académicos
00-D0226 Cap4
Titulo: Matrices de Aprendizaje – Capítulo 4
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Autora: QUIROGA Ana
Para ser utilizado únicamente con fines académicos
00-D0226 Cap4
Lo que el viento no se llevó... El registro de campo
y su importancia en el proceso de intervención
profesional del Trabajo Social
Lic. María Pilar Fuentes
Presentación
Este trabajo tiene por finalidad compilar una serie de reflexiones en torno de
la importancia de los registros escritos del trabajo de campo para la intervención
profesional de los trabajadores sociales.
El mismo se realiza en el contexto de fructífera discusión que hemos ido
construyendo un grupo de docentes de la Licenciatura en Trabajo Social de la
Universidad Na cional de Lujan, del que formo parte desde hace tres años. Si bien
se trata de una producción personal, redacto en primera persona del plural
reconociendo implícitamente que constituye una síntesis de posicionamientos en
torno al tema que emanan de dicha interacción con colegas y por lo tanto, son de
construcción colectiva.
Aspiro con la presente a suscitar nuevos replanteos acerca de esta cuestión
que encuentro de suma relevancia para nuestra práctica. Aporta, a mi juicio, como
novedosa la posibilidad de establecer mediaciones conceptuales entre categorías
epistemológicas básicas y modalidades operativas coherentes entre sí.
Adeuda un abordaje particular en torno de la confección del Informe Social,
instrumento frecuentemente requerido como corolario de la intervención
profesional de los trabaja dores sociales. Estos son material de sumo valor para la
interlocución con colegas, con otros profesionales y con las autoridades de
diversas organizaciones. Inclusive, en muchos casos, constituyen la "carta de
presentación" del profe sional; y en ellos es necesario traducir nuestra práctica al
lenguaje escrito.
1
Por la complejidad que emana de esta última característica esencial, y que
implica el gran esfuerzo de no estatizar, categorizar y taxonomizar la realidad y la
vida misma de los sujetos de nuestra práctica, lo dejaremos como cuenta
pendiente para un próximo documento.
Introducción
La intervención es un rasgo definitorio para la prácti ca profesional del
Trabajo Social. Pero es necesario romper con la tradicional concepción de
intervención como sinónimo de acción, ya que la misma involucra conjunta mente
el saber y el hacer. En ella, la actividad cognitiva adquiere una fuerte significación
si consideramos que nuestra práctica implica la permanente mediación entre lo
particular y lo general y viceversa.
Desde nuestra perspectiva, apostamos a la centralidad del sujeto con quien
se realiza la intervención profesional; y entendemos este sujeto como una
totalidad plena de historia, de cultura, de saberes, de potencialidades. No es una
11
Al respecto, recomendamos un texto inédito de la Lie. Marta Dell Atjllo, Taller V, carrera de Trabajo Social – UBA.
1
práctica individual, sino un tipo particular de práctica social. Se hace con otros,
profesionales, beneficiarios, etc. y su acción repercute en otros.
Estas breves consideraciones son planteadas a fin de que comprendamos
por qué a nuestro juicio el proceso de conocimiento, y en el marco del mismo, la
recolección de información en el trabajo de campo adquiere relevancia. La
posibilidad de que "el otro" de la práctica sea realmente incorporado en la
resolución de sus problemas implica incluirlo desde el inicio del proceso con su
perspectiva para la construcción y comprensión del objeto de intervención. ¿Cómo
hacerlo sin tomar notas, registrar sus dichos, sus gestos, sus explicaciones?
En términos de proceso metodológico, es el diagnóstico un momento
privilegiado para la síntesis del conocimiento tendiente al diseño e implementación
de proyectos. Definiremos con Rozas el diagnóstico como "un momento de
síntesis del conocimiento que se inicia en la inserción y fundamenta la
problemática central que estruc tura el campo problemático de la intervención. El
diagnóstico, en esta perspectiva, es una instancia en la que se explicitan los nexos
de la 'cuestión social' relacionada a la satisfacción de las necesidades de los
sujetos y que, a su vez, permite obtener explicaciones teóricas sobre la reali dad
particular, posibilitando reorientar los objetivos y una estrategia de intervención
profesional" (1998: 84).
Lo fundamental en el trabajo diagnóstico no es hallar las regularidades o los
procesos sociales que inciden sobre cada instancia social, sino a través de
mediaciones particulares estos procesos sociales inciden en estas instancias. La
comprensión de las situaciones particulares de la práctica profesional se realiza
desde una perspectiva teóri ca que es articuladora de la percepción de los sujetos.
Así, "Todo conocimiento e interpretación de la realidad social está ligado,
directa o indirectamente, a una de las grandes visiones sociales de mundo, a
una perspectiva global socialmente condicionada, esto es lo que Pierre Bourdieu
denomina en una expresión feliz, 'las categorías de pensamiento impensadas que
delimitan lo pensable y predeterminan el pensamiento'. Y que, por consiguiente la
verdad objetiva sobre la sociedad es antes concebida como un paisaje pintado
por un artista, y no como una imagen de espejo independiente del sujeto; y que,
finalmente, tanto más verdadero será el paisaje, cuanto más elevado el
observatorio o terraza donde está situado el pintor, permitiéndole una visión más
amplia y de mayor alcance del panorama irregular y accidentado de la realidad
social" (Lówy: 1996, 13-14).
Desde nuestra inserción como docentes consideramos central el
aprendizaje por parte de los alumnos de la importancia del registro del trabajo de
campo para el proceso reflexivo que involucra el diagnóstico: "Reflexionar no es
solamente la recolección de información, es saber comprender su desarrollo
histórico y actual, sus interrelaciones, sus causas y consecuencias. (...) Para
Habermas, la reflexión es el proceso de hacer consciente lo que ha sido
objetivado. En el Trabajo Social, la reflexión permite reorientar permanentemente
la estrategia profesional" (Ro zas, 1998: 86).
Como criterio general creemos que debe recordarse, aún a riesgo de ser
reiterativo, que es la información escrita la que nos permite mayor rigurosidad en
cuanto a las posibilidades futuras de elaboración de datos.
2
En este contexto elaboramos para la práctica pre-profesional el siguiente
documento.
Definiciones centra/es
El registro es una técnica que permite documentar la información que ha
sido recabada por medio de otras técnicas tales como observación, entrevista, etc.
La realización de registros en la práctica pre-profesional tiene como objetivo
central recuperar la percepción de los estudiantes en su inserción en las
situaciones particulares en las cuales participa en el Centro de Prácticas, o bien en
otras que se deriven de éstas.
Remarcaremos con Guber que "con el registro el investigador no se lleva el campo
a casa; se trata más bien de una imagen especular del proceso de conocimiento
que incluye las condiciones en que dicho conocimiento tiene lugar. Al situarse en
un contexto determinado la relación entre investigador e informantes se concreta y
complejiza, incorporando las variantes de dicha relación. En este proceso, el
registro es una especie de cristalización de la relación, vista desde el ángulo de
quien hace las observaciones o fija el teleobjetivo de la cámara. (...) Por eso, el
registro es una valiosa ayuda no sólo para preservar la información, sino también
para visualizar el proceso por el cual el investigador va abriendo su mirada,
aprehendiendo el campo y aprehendiéndose a sí mismo" (Guber, 1991: 253/4).
Agregaremos que, en el caso de la práctica del trabajador social, sea este
profesional o se encuentre en proceso de formación como estudiante, los registros
de la misma permiten direccionar o redireccionar la intervención, ya que de la
lectura analítica de los mismos podremos captar nudos problemáticos en torno de
los cuales podemos configurar líneas de indagación y acción.
Por otra parte la información recabada en la intervención profesional será el
insumo fundamental para la realización de informes sociales.
Coincidimos con Elizalde acerca de las condiciones que deben
cumplimentar los registros:
"- Calidad: deben contemplar fielmente tanto la manifestación de los hechos
observados cuanto las representaciones o nociones de sus protagonistas,
cuando así corresponda.
- Riqueza: deben cubrir exhaustivamente todos los aspectos involucrados
en el desarrollo de la práctica: amplia y profunda cobertura de todas las
actividades realizadas, de las significaciones que los 'actores' les asignaron
y de las interpretaciones efectuadas por el observador.
- Contabilidad: a lograr a través de múltiples observadores; respetando el
'doble nivel de registro' (es decir discriminando el registro textual y
descriptivo de las evaluaciones personales); explicitando en cada caso la
situación de contexto en la que se recolecta la información; los pasos
seguidos para recabarla; etc." (1995, 2).
Finalmente, es a partir de la interlocución con nuestros registros - y por
carácter transitivo con nuestra propia práctica- desde donde podremos producir
saberes que se plasmen en ponencias de congresos profesionales, en artículos de
divulgación etc.
Aunque sea de modo sumamente sintético consideramos indispensable
explicitar los supuestos epistemológicos que sustentan la perspectiva adoptada en
este documento acerca del conocimiento y su producción.
3
En primer lugar concebimos la existencia objetiva de la realidad social, es
decir que ésta transcurre independientemente del sujeto que pretende conocerla.
Dicha realidad es una construcción histórica que los hombres en su devenir han
modificado y son modificados por ella. La misma tiene característica de totalidad,
lo que significa que su conocimiento y la comprensión de su dinámica debe aludir
no sólo a sus elementos constitutivos sino también a las interrelaciones que
implican.
Las situaciones particulares que se abordan en la práctica del trabajo Social
constituyen expresiones microsociales que remiten (a partir del establecimiento de
mediaciones)a dicha totalidad y que conforman a su vez totalidades menos
complejas que los fenómenos macrosociales, pero no una parte de ella. Por lo
tanto el ejercicio de ida y vuelta entre lo macro y lo micro es el camino adecuado
para su aprehensión.
Sin embargo, y para remarcar en segundo lugar, esta realidad objetiva no
es elocuente. Esto quiere decir que "no se expresa". Así, no hay correspondencia
directa entre las manifestaciones de la realidad y la dinámica interna que la rige:
"la 'existencia real' y las formas fenoménicas de la realidad (...) son distintas y con
frecuencia absoluta mente contradictorias respecto de la ley del fenómeno, de la
estructura de la cosa, o del núcleo interno esencial y su concepto correspondiente"
(Kosik: 1996, 26). Y este es, para Marx, el fundamento de la existencia de la
Ciencia: "Toda ciencia estaría de más, si la forma de manifestarse las cosa y la
esencia de éstas coincidiesen directamente" (cit. en Kosik: 1996, 29). Es así que a
la ilusión empirista del "reflejo" se contrapone la necesariedad de una activi dad
deliberada y planificada del sujeto cognoscente en relación al objeto a conocer.
Desde aquí es que en tercer lugar, rechazaremos con Piaget "el mito acerca
del origen sensorial de los conocimiento" y consideramos "que el progreso de los
conocimientos es obra indisoluble de la experiencia y la deduc ción. O, dicho de
otro modo, obra de la necesaria colaboración entre los datos ofrecidos por el
objeto y las acciones u operaciones del sujeto" (Piaget: 1992, 84). Y reafir-
maremos con este autor un juicio de sumo valor para la concepción de los
registros de investigación o de intervención social: la inexistencia del conocimiento
sensorial, ya que hasta las más elementales "miradas" de la realidad se realizan
en términos de percepción como totalidad, lo cual "quiere decir que las
sensaciones son sólo elementos estructurados de éstas y no estructurantes" (...)
Cuando veo una casa no veo primero el color de una teja, su tamaño, una
chimenea, etc, y finalmente una casa! Percibo inicialmente la casa como Gestalt y
solamente después paso al análisis del detalle" ( Piaget: 1992, 65).
En este mismo sentido recuperamos a Horkheimer "Para el autor la teoría
tradicional tiende a olvidar que los datos que se nos ofrecen son preformados en
sentido doble: 'por el carácter histórico del objeto percibido y por el carácter
histórico del órgano perceptivo'.(...) Horkheimer apunta a develar el carácter no-
natural de objeto y órgano ya que ambos son conformados por la actividad
humana" (Matus: 1999,44)
Por ello - y esto sabemos que afortunadamente suscitará polémica- es
necesario romper con las instrucciones de describir objetivamente primero, y luego
sacar inferencias, para comenzar a pedirle a los alumnos, y pedimos a nosotros
mismos que registremos nuestras percepciones y luego las confrontemos con la
4
de nuestros pares, y especialmente con nuestros marcos de referencia que le
ofrecieron contexto de organización y significación, ya que "toda descripción
implica el ordenamiento do un campo de datos a fin de aprehender ciertos
fenómenos. Tal ordenamiento implica, a su vez, la aplicación de recursos
ordenadores, de criterios de selección y clasificación" (Coraggio: 1996, 91).
Por lo tanto, lo que esperamos que pueda ser recogido en los registros del
trabajo de campo no es una pretendida copia de lo que pasó en este barrio, en
esta escuela, en esta entrevista; sino la reproducción problematizada de la
percepción y de la acción de los estudiantes como sujetos cognoscentes.
Así conseguiríamos que "la producción, almacenamiento y circulación de la
información, no sea 2 sólo un proceso mecánico o acumulación de datos, sino
expresión de la praxis que la sociedad ha logrado generar en el campo objeto de
estudio, y por medio del cual llega a ser objeto de conocimiento" (Torcigliani: 1996,
28).
En cuanto a la modalidad operativa, plantearemos los tipos básicos de
registro y los instrumentos que permiten su realización.
Cuaderno de Campo
Es el instrumento fundamental del trabajo de campo, ya que en él debe
incluirse toda la información que recopilamos para la elaboración de datos y de
estrategias de intervención.
En él deben registrarse:
• las planificaciones de las actividades a realizar;
• las notas de campo que de ellas resulten y
• la evaluación de las mismas.
Es personal (individual) y debe completarse en cada actividad de la práctica
pre-profesional.
Es habitual que se requiera transcribir y organizar la información
proveniente de las primeras notas de campo. No es conveniente eliminar nada,
hasta tanto avancemos con otros instrumentos tales como las crónicas, que impli-
can un mayor nivel de elaboración.
Lo concebimos fundamentalmente como un instrumento de trabajo y por
ello centraremos la mirada en la rique za del contenido. La forma de presentación
adquirirá las características personales del estudiante. La sugerencia es que lean
y relean sus notas, hagan comentarios, "dialoguen con los registros".
Notas de Campo
Es el tipo de registro más rudimentario. Se realiza durante el trabajo de
campo o al finalizar éste si las condiciones del mismo impiden hacerlo en el
momento. Es necesario que se incluyan en el mismo tanto las actividades planifi-
cadas como las no planificadas, y también elementos - aunque sea sintéticamente
o de manera codificada- del contexto en que se desarrollan las mismas. LA
OBSERVACIÓN ES LA TÉCNICA BÁSICA PARA LA REALIZACIÓN DE LAS NO-
TAS DE CAMPO. La confiabilidad y riqueza de los documentos posteriores
dependen de la calidad de estas primeras.
2
Cursiva nuestra, para adecuar el tiempo verbal. En el original dice es.
5
Es importante remarcar que considerando los supuestos epistemológicos
antes enunciados, diremos que la "mirada" del trabajador social, estudiante,
investigador no es neutra y por lo tanto selecciona, filtra y construye información
proveniente de lo real. Aún más selectiva es nuestra memoria. Por lo cual será
nuestro criterio registrar todo cuanto sea posible en campo y completar esta
acción lo antes posible ("en el colectivo de regreso"). Luego, para la elaboración
de crónicas, informes etc. nos será de suma relevancia. Y recordamos que, para el
trabajo científico LO QUE NO ESTA ESCRITO NUNCA PASÓ.
Se espera que estas notas contengan la mayor cantidad de frases textuales y de
elementos descriptivos contextúales que nos ayuden luego a "volver a ponernos
en escena" cuando leemos los registros.
Asimismo debemos distinguir claramente lo que es literal de lo que no lo es,
incorporando las reglas básicas de reproducción de los dichos de otros, tales
como guión de diálogo, comillas, etc. En el caso de estilo indirecto debe
diferenciarse también si es una elaboración del autor o proviene textualmente del
actor. Podemos agregar referencias que den cuenta de dudas, o momentos en
que se pierden detalles de las interlocuciones, ruidos, interrupciones,
sobrediálogos, etc. Cuando el registro no se realiza "in situ" hay que ser muy
cuidadoso con el uso de frases textuales. Retomando el desarrollo de Torres
Velazco diremos que "El diario de campo significa sentir lo morfológico, lo topo-
lógico, el vivir el instante. De esta forma se empieza a descubrir el por qué de
nuestras relaciones, nuestros prejui cios, etc., y todo esto posteriormente nos
servirá para realizar una verdadera y adecuada inserción en la realidad que se
está investigando y poder así captar de una forma más objetiva todos los
acontecimientos de la misma." (1988,14).
Crónica
Este tipo de registro constituye la primera elaboración de la información
recabada en las notas de campo y que incluye su organización y la elaboración de
datos conforme a la interlocución con los marcos referenciales desde los cuales
interpretar lo que hemos registrado.
Las crónicas reproducen habitualmente alguna de las siguientes
situaciones: entrevistas -individuales o grupales-, observaciones, reuniones
grupales, asambleas, reuniones, etc.
Las características de su confección son similares, diferenciándose en el
nivel de complejidad que requiere la captación de la dinámica que ofrezca la
situación que se desea reproducir.
Acordaremos como criterios para su confección los siguientes:
• Título: Crónica de ... (Agregando el tipo de situación documentada)
• Fecha y lugar
• Participantes, discriminando las funciones y/o roles que se asumen
• Objetivos de la actividad
• Contextualización de los hechos
• Desarrollo de la situación en la que se participó
• Apreciaciones /interrogantes / hipótesis de análisis
6
• Plan de acción a posteriori 3.
En el contexto de nuestra práctica, se deberán realizar las Crónicas
semanal e individualmente. Los objeti vos de aprendizaje sobre los que se hará
hincapié serán:
• la destreza que va adquiriendo el alumno para la observación
• la capacidad para captar información necesaria y pertinente a los objetivos de
la asignatura, y de organizaría a fin de que pueda ser comprendida por los
otros.
• la elaboración y análisis a partir del material recabado. Por elaboración
entendemos la realización de inferencias que se fundamenten en el relato; y
por análisis entendemos la inclusión de implicancias teóricas, elaboración de
hipótesis y datos.
A modo de cierre
Parte de este documento, conjuntamente con material referente a la
modalidad operativa fue incluido en el trabajo de prácticas pre-profesionales de la
UNLu.
La intencionalidad que nos direcciona es la de proponer a los alumnos en el
Taller un ámbito de relacionamiento y reflexión con sus propias producciones
escritas, desde las más rudimentarias notas de campo. Luego, emprendemos un
camino de problematización de sus propios escritos a fin de permitirles
cuestionarse sobre sus supuestos y hurgar acerca de la procedencia teórica,
ideológica, etc. La búsqueda de respuestas a las preguntas que surgen va
delineando la retroalimentación con material bibliográfico pertinente, así como con
la planificación de intervenciones correctivas en el marco de la acción.
Titulamos "a modo de cierre", pero es, en realidad "a modo de inicio". Esta
propuesta de trabajo pretende -ambiciosamente- que nos interroguemos nosotros
como docentes y también que se interroguen los alumnos acerca del supuesto
conocimiento objetivo, y para develar la fala cia de la descripción neutra como
inicio del conocimiento.
Es también un comienzo en la tarea de avanzar -desde el momento de la
formación profesional- contra el espontaneísmo en la intervención del Trabajo
Social. Para desterrar la noción de que las respuestas ya están hechas, que los
protagonistas de la práctica somos los profesiona les y que los otros no tienen
nada que aportar, por lo cual sus dichos pueden "ser llevados por el viento".
Esta perspectiva, trabajada desde una metodología vivencia!, implicará -a
nuestro entender- la posibilidad de que los actuales estudiantes realicen a futuro,
prácticas profesionales innovadoras, centradas en «el otro», y no en sí mismos o
en la lógica de la rutina y la burocracia.
Es este también un ejercicio insistente de valoración de la información
escrita; una invitación a los colegas trabajadores sociales y docentes a
compartirlo.
3
Para ampliar esta grilla básica sugerimos rever pág. 261 a 264 del texto de Rosana Guber, en el caso
de entrevistas, y el texto de Quiroga-Pichón Riviere para reuniones grupales.
7
Una invitación a releer posteriormente nuestras cróni cas y examinarnos
acerca de la rigurosidad de nuestro trabajo, y atrevernos a corregir lo que se
opone a la activi dad científica.
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