Escalas y tipología
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Durante los dos primeros siglos de su existencia las reglas de cálculo fueron productos artesanos, fabricados
individualmente y en cantidades muy menguadas, cuando no únicos. Las funciones para las que se las preparaba
eran pues las solicitadas por el inventor o el cliente (que muchas veces coincidían en la misma persona) o las que
acostumbrase a realizar el artesano correspondiente. Los primeros materiales eran maderas nobles que permitían
retener las escalas en el tiempo, se empleaba en la mayoría de los casos caoba. Algunas primeras reglas se
elaboraban en grabaciones realizadas en hueso, y posteriormente se empleó el latón.
Conforme avanzaba el siglo XIX y aumentaban los conocimientos científicos y técnicos, así como la industrialización,
el tipo de cálculos realizados por un creciente número de ingenieros civiles y militares creó un mercado propicio para
la difusión de este instrumento. Surgieron así pautas estables en el número y naturaleza de las escalas incluidas en
las reglas que se ofrecían comercialmente.
Tipos de Escalas
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La primera de ellas se debió a un artillero francés, Amédée Mannheim, quien proyectó en 1850 la primera regla de
cálculo que se hizo verdaderamente popular. Parte de este éxito se debió a la inclusión en su modelo del cursor, del
que carecía la mayoría de las reglas precedentes, lo que realizó en 1851. Este modelo fue adoptado por el ejército
francés y empezó a fabricarse industrialmente a partir de 1859.
Las escalas normalmente vienen identificadas sobre el cuerpo de la regla por un símbolo alfabético grabado en su
extremo izquierdo. Sin que sea absolutamente uniforme, esta terminología está bastante aceptada por los diversos
fabricantes y la siguiente tabla detalla las designaciones y funciones más extendidas de las escalas más habituales.
En algunos casos se especifica también la función matemática correspondiente, lo que suele hacerse en el extremo
derecho de la escala.
Lo mismo sucede con los tipos genéricos de regla. Aunque casi todos los modelos tengan escalas adicionales, los
tres tipos básicos y las escalas que implican son:
Mannheim: A, B, C, D.
Rietz: A, B, C, D, K, L, S, T, ST, CI (pauta propuesta por Max Rietz en 1902).
Darmstadt: añade fundamentalmente las escalas LL al modelo Rietz (pauta propuesta por Alwin Walther en
1934).
Escalas habituales
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Designación Descripción Valor
escala de cuadrados; escala logarítmica de dos decenas, situada en el borde inferior de la
A x²
regleta fija superior
escala de cuadrados, escala logarítmica de dos decenas, situada en el borde superior de la
B x²
regleta móvil
C duplicado de la escala básica; escala logarítmica de una decena, situada en el borde inferior x
de la regleta móvil
escala básica; escala logarítmica de una decena, situada en el borde superior de la regleta
D x
fija inferior
K escala de cubos; escala logarítmica de tres decenas x³
CI escala C "invertida", numerada de derecha a izquierda; escala de recíprocos 1/x
escala C "desplazada"; su origen es un valor constante distinto de la unidad,
CF (pi) * x
generalmente pi o algún submúltiplo suyo
S escala de ángulos de senos (en la escala A) sen−1 x²
T escala de ángulos de tangentes (en la escala A) tg−1 x²
escala de senos y tangentes de ángulos pequeños (0,58° a 5,73°); conversiones grado-
ST arc x
radián
escala lineal usada para obtener las mantisas de los logaritmos comunes o decimales (base
L log x
10)
Ln escala lineal utilizada para la obtención de los logaritmos naturales (base e) ln x
conjunto de escalas doblemente logarítmicas (log-log), utilizadas para las operaciones con
LLn exponentes. Pueden tener cualquier base (aunque usualmente sea el número e) y son nx
absolutas (no requieren estimación de la posición del punto decimal).
Las reglas especializadas utilizan muchas otras escalas, adecuadas a los cálculos a que se destinan (p. ej.
estadísticos o de ingeniería eléctrica), prescindiendo a veces de algunas de las anteriores.
Escalas de las caras
anterior y posterior de
una regla dúplex K&E
4081-3.
Fundamento teórico
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Conviene agrupar en dos categorías distintas las operaciones matemáticas que pueden realizarse con la regla de
cálculo.
Nomogramas estáticos
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En una de ellas las escalas funcionan como las de un nomograma sencillo, permaneciendo fijas, y lo único que ha
de moverse para obtener los resultados es el cursor o el hilo, aunque en muchos casos también podrían conseguirse
sin él. Es lo que sucede, por ejemplo, en una regla que disponga de la escala D en la regleta inferior y de la A en la
superior (es decir, prácticamente en cualquiera). Las operaciones de elevar al cuadrado y de obtener la raíz
cuadrada de un número no requieren para nada de la regleta móvil y a veces ni siquiera del cursor, pudiendo
realizarse a ojo muchas de ellas. Estas operaciones vienen representadas por ecuaciones de dos variables, y = f(x),
donde la función puede ser la exponenciación, alguna de las trigonométricas, la obtención de logaritmos, etc.
Escalas móviles
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Las operaciones de la segunda categoría requieren que se realicen movimientos de la regleta intermedia. D'Ocagne
llamaba instrumentos nomo-mecánicos a los que utilizan algún recurso mecánico sencillo para producir las
coincidencias geométricas requeridas por el uso de un nomograma. Esto es lo que sucede en el presente caso.
Tales operaciones se reducen a dos, a saber, la suma y la multiplicación (con sus inversas la resta y la división). Tal
exigencia adicional deriva de que son las únicas ecuaciones de tres variables, z = f(x, y), que suelen resolverse con
la regla de cálculo. En estos casos lo que se realiza sustancialmente es una suma (o resta) de segmentos lineales.
Suma de segmentos
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Suele decirse que la regla de cálculo no sirve para sumar, lo que en alguna medida es cierto, pero no contradice la
afirmación precedente. Para convencerse de ello basta con deslizar las escalas de dos reglas ordinarias una sobre
otra. Si, por ejemplo, la marca inicial de la escala superior se sitúa frente al número 3 de la inferior, se comprobará
que ahora cada uno de los demás números de la escala superior se encuentra frente a otro de la inferior que es igual
a la suma de él mismo y de 3.
Si la regla de cálculo ordinaria no tiene escalas para realizar sumas no es pues por una incapacidad consustancial,
sino por las dos siguientes razones: 1) la suma es una operación que todo el mundo está educado para realizar
mentalmente, y casi de modo inconsciente, cuando no tiene más que dos factores y estos no son excesivamente
grandes; y 2) si se incluyesen escalas para la suma en la regla de cálculo, la longitud de esta tendría que ser muy
inconveniente para que el hecho resultase de alguna utilidad. Por ejemplo, una regla de cálculo de 25 cm de largo no
podría realizar sumas mayores de «16+9» («160+90» si se acudiese a las marcas de mm), para lo cual nadie suele
necesitar ayuda mecánica alguna. (Para contrarrestar esta limitación el fabricante europeo Faber-Castell adosó a la
parte trasera de alguno de sus modelos una sencilla máquina de sumar digital y mecánica de seis cifras,
llamada Addiator, durante un periodo comprendido entre 1950 y 1970 aproximadamente).
Multiplicación
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Lo que hay que explicar es más bien lo contrario. Es decir, si la regla de cálculo deslizante lo que fundamentalmente
hace son sumas, ¿cómo puede utilizarse para multiplicar y dividir? Parece que tuviese que haber
algún truco escondido. Y en efecto lo hay; se trata de un truco nomográfico, que consiste en calibrar de otra manera
las escalas utilizadas. Para comprenderlo bien, sigamos paso a paso este proceso de calibración, para lo que
conviene volver a la escala habitual de una regla ordinaria, graduada en cm.
Situemos bajo ella otra línea, que marcaremos según los valores de los logaritmos decimales de los números de la
primera escala. Esta segunda escala tiene su origen, su punto 0, coincidente con el de la primera, situándose sus
restantes marcas a la altura que les corresponde en la primera según los valores de los logaritmos sucesivos,
algunos de los cuales aparecen escritos en la siguiente línea, rotulada «log», a la izquierda de la figura inferior. Y
para mayor claridad todavía puede colocarse debajo el guarismo correspondiente, línea que se etiqueta como «x»
en esta figura. Se trata, en suma, de la representación gráfica de la ecuación y = log x. La primera línea de cifras
representa los valores de y y la segunda los de x.
Como lo que aquí interesa no es el valor absoluto de las cifras de y, sino el espaciamiento relativo de los valores,
puede despejarse el panorama suprimiendo la primera indicación y dejando solo visibles los valores de la variable
independiente, x, así:
Esto fue lo que hizo Edmund Gunter en 1620, inscribiendo una parecida en un instrumento matemático en forma de
regla, de más de medio metro de longitud, que contenía también otras varias escalas útiles para la práctica mercantil
y marinera. Los cálculos se realizaban aplicando sobre ellas las magnitudes de los factores por medio de compases,
modo de proceder hoy casi inimaginable, pero que era muy habitual en la época.
Si el proceso de suma de segmentos se repite ahora utilizando dos de estas escalas, el resultado es muy distinto del
que se obtuvo anteriormente:
La escala superior se ha desplazado 1,5 unidades sobre la inferior, pero la cifra que se obtiene debajo de cada
marca superior no es ahora la del número correspondiente sumado a 1,5, sino la de dicho número multiplicado por
1,5. El milagro está realizado. Probablemente convenga más decir la magia, que consta de dos partes. Por un lado
la calibración logarítmica transmuta la suma de segmentos en multiplicación, por la propiedad de los logaritmos que
se formula: log a + log b = log (a x b). Por otro el rotulado final de la escala le da la apariencia de que se refiere
directamente a los números; los logaritmos desaparecen de la escena y todo retorna a su aspecto aritmético inicial.
Véase también
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Computador analógico
Computador deslizante
Nonio
Nomograma
Volvelle
CORDIC
Regla de cálculo Coggeshall
E6B Flight Computer
Notas
1. 2
Bibliogra
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J. Barja Pérez. Álg
Universales en el C
Proposiciones. Un
Santiago de
Compostela Españ
Donald W. Barnes
Mack. Una Introdu
Algebraica a la Lóg
Matemática. 1978.
Lang, Serge Álgeb
lineal (1975), Fond
interamericano S.A
Puerto Rico, segun
Véase
también
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Relación matemát
Correspondencia m
Función matemátic
Propiedades de la
operaciones binari
Enlaces
externos