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Mis Rebeliones

El sermón aborda la historia de David, su pecado con Betsabé y el asesinato de Urías, destacando la misericordia de Dios a pesar de su caída. A través de la confrontación con el profeta Natán, David reconoce su pecado y se arrepiente, mostrando que la reconciliación y la misericordia son posibles. El mensaje concluye enfatizando que, aunque el pecado tiene consecuencias, Dios ofrece restauración y esperanza a quienes se arrepienten.

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Mis Rebeliones

El sermón aborda la historia de David, su pecado con Betsabé y el asesinato de Urías, destacando la misericordia de Dios a pesar de su caída. A través de la confrontación con el profeta Natán, David reconoce su pecado y se arrepiente, mostrando que la reconciliación y la misericordia son posibles. El mensaje concluye enfatizando que, aunque el pecado tiene consecuencias, Dios ofrece restauración y esperanza a quienes se arrepienten.

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Sermón: La Misericordia de Dios en Medio de Nuestra Caída

Texto base: 2 Samuel 11:1-27; 2 Samuel 12:1-14

David, en tiempo de guerra, permaneció en Jerusalén. Una tarde, vio a Betsabé bañándose y, al
saber que era esposa de Urías, la mandó traer y se acostó con ella. Ella quedó embarazada y se lo
comunicó a David.

Para encubrir su pecado, David hizo llamar a Urías y le instó a ir a su casa, pero Urías se negó
por lealtad a sus compañeros de batalla. Al no lograr su propósito, David envió a Urías al frente
de la batalla y ordenó que lo dejaran solo para que muriera. Urías cayó en combate, y tras su
muerte, David tomó a Betsabé por esposa. Sin embargo, esto desagradó al Señor.

Dios envió al profeta Natán, quien relató una parábola sobre un hombre rico que robó la única
oveja de un hombre pobre. David, indignado, declaró que aquel hombre merecía la muerte.
Entonces, Natán le reveló que él era ese hombre, acusándolo de haber despreciado la palabra del
Señor al tomar la esposa de Urías y matarlo. Como consecuencia, Dios anunció calamidades
sobre su familia y la muerte de su hijo.

David reconoció su pecado y se arrepintió, y aunque Dios lo perdonó, el hijo que tuvo con
Betsabé murió como castigo.

1. Reconciliación

Definición:
La reconciliación en la Biblia es la restauración de una relación rota entre Dios y los hombres, o
entre personas. Es un acto de amor donde se elimina la enemistad y se restablece la comunión.

Ejemplos bíblicos:

 Reconciliación con Dios: "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo
mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación." (2 Corintios 5:18)
o Jesús murió en la cruz para restaurar nuestra relación con Dios.
 José y sus hermanos (Génesis 45:1-15):
o José, vendido como esclavo por sus hermanos, los perdonó y restauró su relación
con ellos cuando los volvió a ver en Egipto.
 El hijo pródigo (Lucas 15:11-32):
o Un hijo rebelde desperdicia su herencia, pero su padre lo recibe con amor cuando
regresa arrepentido.

2. Misericordia

Definición:
La misericordia es el amor compasivo de Dios que perdona, restaura y alivia el sufrimiento. Es la
disposición de no dar el castigo merecido, sino mostrar bondad.
Ejemplos bíblicos:

 Dios con nosotros: "Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque
nunca decayeron sus misericordias." (Lamentaciones 3:22)
 El buen samaritano (Lucas 10:25-37):
o Un hombre es asaltado y dejado al borde de la muerte, pero un samaritano, a
diferencia de los religiosos que pasaron de largo, lo auxilia y lo cuida.
 Jesús y la mujer adúltera (Juan 8:1-11):
o En vez de condenarla, Jesús la perdona y le dice: "Vete, y no peques más."

Ambos conceptos están ligados: Dios nos muestra misericordia al perdonarnos y nos llama a
reconciliarnos con Él y con los demás.

Introducción: David, el hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22), conquistó a


Goliat, pero cayó ante un enemigo aún más grande: la lujuria. La historia de su pecado con
Betsabé y el asesinato de Urías es una advertencia para todos. Sin embargo, también es una
historia de reconciliación y misericordia. Dios no abandonó a David.

Los angustiados lamentos del corazón de David los encontramos en los Salmos 6, 31 y 52, así
como en el Salmo 38 que es en el que yo quiero enfocarme en este mensaje. En cada uno de
estos salmos, David estaba mirando atrás, rememorando el tormento que él experimentó durante
este periodo de oscuridad en su vida.

Hoy veremos tres momentos claves en la historia de David: su caída, su confrontación y su


restauración. Porque aunque el pecado es devastador, la gracia de Dios es más grande.

I. La Caída: El Precio del Pecado

"Entonces sucedió..." (2 Samuel 11:1). Cuán pavorosas son estas palabras. La caída de David
comenzó con una simple mirada (2 Samuel 11:2).

A. El Poder de la Tentación

David vio a Betsabé y el deseo lo consumió. La Escritura nos advierte:

 "Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la
vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo" (1 Juan 2:16).
 "El pecado, siendo consumado, da a luz la muerte" (Santiago 1:15).

David, quien había sido un modelo de justicia, cayó porque se confió. No fue al campo de batalla
donde debía estar (2 Samuel 11:1). Así también nosotros, cuando descuidamos nuestra relación
con Dios, nos volvemos vulnerables.
¿Por qué pecó David? La Palabra nos dice: "Pero cada uno es tentado cuando es arrastrado y
seducido por su propia pasión. Luego esa pasión, después de haber concebido, da a luz el
pecado; y el pecado, una vez llevado a cabo, engendra la muerte" (Stg 1:14-15).

B. El Encubrimiento del Pecado

David intentó ocultar su falta enviando a Urías a la muerte (2 Samuel 11:14-17). Pero ¡Dios ve
todo! (Hebreos 4:13 “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien
todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta).
Podemos engañar a los hombres, pero no a Él”)

"El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia" (Proverbios 28:13).

II. La Confrontación: La Misericordia de la Corrección

El pecado endurece el corazón, pero Dios no nos deja sin corrección. En su amor, envía a Natán
(2 Samuel 12:1-7).

A. Dios Nos Busca Aun en Nuestra Caída

 Pedro negó a Jesús, pero fue restaurado por una mirada y una pregunta: "¿Me amas?"
(Juan 21:15-17).
 Job no entendió su sufrimiento hasta que vio la majestad de Dios (Job 42:5-6 “De oídas
te conocía mas ahora mis ojos te ven. Por eso me aborrezco y me arrepiento en polvo y
ceniza”.).
 Jonás huyó, pero Dios lo trajo de vuelta (Jonás 1:17 “Pero Jehová tenía dispuesto un
gran pez para que se tragara a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y
tres noches.”).

Dios nos ama demasiado como para dejarnos en el pecado.

B. La Confesión y el Arrepentimiento

Cuando David oyó las palabras de Natán, exclamó: "He pecado contra Jehová" (2 Samuel
12:13). No se excusó, no culpó a otros. Reconoció su culpa.

El Salmo 51 es el eco de su corazón arrepentido: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y


renueva un espíritu recto dentro de mí" (Salmo 51:10).

III. La Restauración: El Dios de la Misericordia


A. El Pecado Trae Consecuencias, Pero No es el Fin

Dios perdonó a David, pero hubo consecuencias (2 Samuel 12:10-14). Sin embargo, su historia
no terminó en derrota. Dios restauró su vida, y de su linaje nació Jesús, el Salvador (Mateo 1:6,
16).

B. Dios Usa a Quienes Se Arrepienten

David continuó siendo un hombre conforme al corazón de Dios porque aprendió a depender de la
misericordia divina.

 "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y
limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).
 "Porque siete veces cae el justo y vuelve a levantarse" (Proverbios 24:16).

Dios no nos deja en el polvo. Nos levanta con su gracia.

David va a volver a tomar el arpa y entonar cantos espirituales al Señor. Es por eso que de esa
lira pueden surgir palabras tan maravillosas como las escritas en el Salmo 103:

 "Él es quien perdona todas tus iniquidades..." (v. 3).


 "El que rescata del hoyo tu vida..." (v. 4).
 "Ni para siempre guardará el enojo" (v. 9).
 "No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a
nuestros pecados" (v. 10).

Conclusión: Vuelve a Casa

¿Pero, Dios siguió amando a David a través de todo esto? Sí, Dios lo hizo. ¿Pero
estaba Dios enfadado con él debido a su pecado? Por supuesto lo estaba. ¿Y castigó a
David durante el año que él ocultó su iniquidad? Sí - absolutamente.

¿Ahora permítame preguntarle: ama Dios a su pueblo hoy? Sí, sin duda. ¿Todavía
nuestros pecados ocultos hacen enfadar al Señor? Por supuesto. ¿Y Dios nos castiga
por encubrir nuestros pecados? ¡Sí - indudablemente!

David cayó, pero Dios lo restauró. Pedro negó a Jesús, pero fue restaurado. El hijo pródigo
desperdició todo, pero su padre lo recibió con los brazos abiertos (Lucas 15:20).

Dios es un Dios de reconciliación y misericordia. Hoy, si has caído, hay esperanza. Si el pecado
te ha atrapado, Dios te llama al arrepentimiento. No escondas tu pecado; confiésalo y sé
restaurado.
Preguntas para reflexionar

 ¿Por qué David no fue a la guerra tal como se esperaba en aquellos tiempos?
 ¿En qué momento David tendría que haber actuado para evitar su trágica caída?
 ¿Qué sugiere el hecho de que David estaba "sesteando" al atardecer?
 ¿En qué tres ocasiones del relato podemos observar que a David le "fallaron los frenos"?
 ¿Qué "azoteas de Jerusalén" (lugares donde la tentación a pecar se intensifica) hay en mi
vida espiritual?
 Si usted se comparara con David, ¿qué tan fuerte se consideraría para vencer la
tentación?

Termino con estas palabras de Isaías: "Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si
vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos" (Isaías 1:18).

Dios te llama hoy. ¿Responderás?

“Señor el Pasado a tu Misericordia, el Futuro a tu Providencia, el Presente a Tu


Amor… Señor tu sabes que lo único que tengo es el Día de Hoy para Amarte… Y
por Tí a quienes me has dado..! Amen…

la violación de Tamar por parte de su medio hermano Amnón, quien a su vez es víctima del fratricidio
cometido por su medio hermano Absalon quien lo mando matar.

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