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Descartes

René Descartes, filósofo del siglo XVII, propone una nueva concepción del ser humano como un ser autónomo, donde cuerpo y alma son realidades diferenciadas pero indisolubles. Su metodología se centra en la duda metódica y la búsqueda de la verdad a través de la razón, rechazando la autoridad y promoviendo un enfoque igualitarista en el conocimiento. Descartes articula su pensamiento en obras clave, estableciendo reglas para la investigación que enfatizan la importancia de la moralidad y la práctica en la búsqueda del conocimiento.

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René Descartes, filósofo del siglo XVII, propone una nueva concepción del ser humano como un ser autónomo, donde cuerpo y alma son realidades diferenciadas pero indisolubles. Su metodología se centra en la duda metódica y la búsqueda de la verdad a través de la razón, rechazando la autoridad y promoviendo un enfoque igualitarista en el conocimiento. Descartes articula su pensamiento en obras clave, estableciendo reglas para la investigación que enfatizan la importancia de la moralidad y la práctica en la búsqueda del conocimiento.

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René Descartes (1596-1650) según la cual el ser humano era considerado como un microcos-

mos, e inicia una nueva concepción, más acorde con la revolución


Datos biográficos
científica inaugurada a partir de Copérnico: y es que Descartes
- Estudia en el mejor colegio de la época por casi doce años: considera al ser humano como un ser autónomo, en el que el
La Flèche. Dicho estudio se produjo de una manera progra- cuerpo y el alma, aunque sean realidades bien diferenciadas la
mática, sistemática y profunda. Después del mismo, Descar- una de la otra, sin embargo, constituyen una unidad indisoluble.
tes reconoce con conciencia todas sus ignorancias. En la Parte 1 del Discurso del método, Descartes nos narra
- Tras salir desilusionado de su formación intelectual, em- su camino de formación intelectual y cómo salió decepcionado
pieza a viajar y a conocer diferentes países, culturas y cos- de él y, por tal motivo, eligió refugiarse en la seguridad que le
tumbres, a partir de lo cual advierte la diversidad de formas brindaba su propio yo en la tarea de encaminar su razón hacia un
de vida de los seres humanos. conocimiento claro y distinto. En este sentido, se ve en él cierta
- Lleva a cabo una actividad militar, luchando en la Guerra influencia de San Agustín, aunque cabe aclarar que se trata, no
de los Treinta años en el bando de los protestantes. de una interioridad en sentido espiritual, sino de una interioridad
- En la última época de su vida se establece en Holanda, que en sentido subjetivo. El conocimiento de su yo se le presenta
era por aquél entonces uno de los pocos sitios donde no ha- como una intuición inmediata a su razón. Ésta, por su parte, es
bía persecuciones religiosas. una de las cosas que, a su modo de ver, se hayan mejor repartidas
en el mundo. Hay en la antropología cartesiana una concepción
Antropología cartesiana
igualitarista del ser humano, en la medida en que se parte del
Una de sus características distintivas es que rompe con la
supuesto que todo individuo de la especie goza del buen sentido
tradición antropológica que había dominado en el Renacimiento,
que, a su vez, lo distingue de las bestias. Si no se comprende que

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su concepción del ser humano es una concepción igualitarista, estudio del funcionamiento del cuerpo humano lo realiza a partir
tampoco se comprende el propósito de Descartes al comunicar del estudio de los movimientos del corazón (principio vital de di-
en su discurso el método que a él le sirvió para orientar su inves- cha máquina) y los movimientos de los espíritus animales (pro-
tigación de la verdad, ya que esto es solo posible porque él com- ductos de la sangre que viajan a través de ella hasta penetrar en
prende que todo ser humano tiene las mismas capacidades racio- el cerebro –en la glándula pineal, para ser más exactos, que cons-
nales y, por tanto, es capaz de alcanzar la verdad por sí mismo, tituye el punto en el cual se comunican las sustancias extensa y
independientemente de toda mediación por parte de autoridad. pensante–, y que, al descender desde él por los nervios motores,
En este último sentido, hay que circunscribir la preocupación car- llegan a los músculos y, así, causan los movimientos mecánicos).
tesiana por hallar –y comunicar– un método en el marco de un Finalmente, en Las pasiones del alma, Descartes, además de
proyecto ético-político que excede su propia filosofía, en la me- realizar una explicación más detallada acerca del funcionamiento
dida en que tiene que ver con la voluntad reformista de su época. del cuerpo, da un paso que es de fundamental importancia para
Al considerar al ser humano como un ser autónomo, Descar- su antropología, en la medida en que consigue articular sus doc-
tes concede gran importancia al funcionamiento del cuerpo y, a trinas gnoseológica y ética en su concepción del ser humano: y
su vez, abandona la concepción aristotélica que tomaba como es que, si bien el cuerpo y el alma está indisolublemente unidos;
modelo al organismo animal, reemplazándola por otra, que toma no obstante, son realidades bien diferenciadas la una de la otra
como modelo la máquina. En el Tratado del hombre, Descartes y, por tanto, poseen características que las distinguen entre sí,
construye una fábula a partir de la cual representa precisamente siendo las «pasiones» (percepciones, sensaciones o conmocio-
dicha concepción del cuerpo humano. Pero la máquina que a su nes del alma que son causadas, mantenidas y fortalecidas por al-
modo de ver es el cuerpo humano se diferencia de cualquier otra gún movimiento de los espíritus) la de la primera y la «voluntad»
máquina debido a que se trata de una máquina «que siente». El la de la segunda. Para Descartes, es esta última la que debe

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gobernar sobre aquélla, pero dicho gobierno no debe darse de o fácula en la que se pone a él mismo como ejemplo de cómo
cualquier manera, sino que siempre debe estar basado en el co- servirse de su propia razón, esperando que otros imiten los pasos
nocimiento de la moralidad de los actos humanos. El remedio que él siguió y a partir de los cuales alcanzó frutos satisfactorios.
general contra la turbación de las pasiones consiste en abste- Esta obra se estructura en seis partes. En la Parte 2, Descartes nos
nerse de juicios, o bien en no asentir a aquello que todavía no ha comunica los 4 pasos principales de su duda metódica, a saber:
sido investigado racionalmente por medio de la duda metódica. 1º Paso: Evidencia. No admitir cosa alguna que no se pre-

Metodología cartesiana sente con claridad y distinción tras examen crítico previo;
2º Paso: Análisis. Dividir cada una de las dificultades en
Es un tema desarrollado en múltiples obras. Tanto en el Dis-
cuantas partes fuera posible para lograr su mejor solución;
curso del método como en las Reglas para la dirección del espí-
3º Paso: Síntesis. Conducir ordenadamente los resultados,
ritu, Descartes se ocupa de presentarlo y explicarlo detallada-
empezando por los objetos más simples y fáciles de conocer,
mente, aunque es en sus Meditaciones metafísicas donde nos lo
para ir ascendiendo poco a poco hasta los más complejos; y
presenta a modo de ejemplo para que seamos capaces de se-
4º Paso: Revisión. Hacer recuentos integrales y revisiones
guirlo haciendo uso de nuestras propias capacidades racionales.
generales para asegurar que no se haya omitido la conside-
En el Discurso del método, Descartes nos comunica cuál es
ración de algún problema que todavía quede por resolver.
el propósito de dicha obra, diciéndonos que no se trata de ense-
ñar el método como único camino válido para alcanzar la verdad Seguir estas 4 reglas principales puede orientar a cualquiera

(lo cual, dicho sea de paso, iría en contra de su propuesta de no en su búsqueda de la verdad, la cual ya o está sujeta a la necesaria

aceptar lo impuesto por el principio de autoridad), sino de expo- mediación de autoridad alguna para poder ser conocida. El espí-

ner a modo de discurso su vida, presentándola como una historia ritu reformista de Descartes lo lleva a cuestionar a su modo el

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saber tradicional, pero no sin reparar en el hecho de que desmon- de la cultura en el proceso de la duda. Necesitamos una morada
tar el edificio del conocimiento actual puede dejarlo a la intem- donde vivir provisionalmente. Necesitamos de los otros. Pode-
perie, en la medida en que ve al conocimiento como un conoci- mos suspender el juicio en la teoría, pero no en la práctica. Si bien
miento moral, como un conocimiento para la praxis vital. En la en el «árbol del conocimiento»,
Parte 2 de esta misma obra plantea que, durante el tiempo que Descartes señala que es la mo-
dure su investigación, adoptará máximas morales provisionales: ral la que debe coronar todo el

1º Máxima moral provisional. “Seguir las leyes y las cos- sistema, puesto que el conoci-

tumbres de mi país, conservando la religión que tuve de pe- miento de todo lo demás debe

queño y rigiéndome en todo lo demás por las opiniones ad- servir a la praxis vital; no obs-

mitidas por los más sensatos”; tante, la moral se sitúa tanto al

2º Máxima moral provisional. “Ser firme en las acciones y principio como al final de su ca-

constante en las opiniones como si fueran segurísimas, para mino: primero como provisio-

así llegar a algún lugar”; y nal, y después como definitiva.

3º Máxima moral provisional. “Procurar vencerme a mi La moral es el último grado de la sabiduría. Así como en Pla-

mismo antes que a la fortuna y alterar mis deseos antes que tón la entidad superior es la Idea de Bien, y así como en Aristóte-

al mundo, acostumbrándome a creer que solo nuestros pro- les la máxima virtud es, no la sabiduría, sino la prudencia; asi-

pios pensamientos están enteramente bajo nuestro poder”. mismo en Descartes prevalece la práctica sobre la teoría, puesto
que entiende que éste tiene que servir a aquélla. «¿Qué debe-
En Descartes encontramos un problema entre el concepto
mos saber y hacer?» es la pregunta que se orienta por la idea de
de «individuo» y el de «pueblo», porque no se puede prescindir
Bien, por la virtud de la prudencia y por la moralidad de los actos.

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Ahora bien, así como hay una razón capaz de justificar y fun- las reglas para la dirección del espíritu que Descartes nos pro-
damentar una moralidad en el orden de los propios actos, asi- pone permiten que nos acerquemos, al menos a nivel individual.
mismo una moralidad perteneciente a otro orden: el de la histo- En las Reglas para la dirección del espíritu, presenta estas:
ria. Pero esta última moralidad se asemeja a aquella ciudad que
1º Regla. “El fin de los estudios debe ser la dirección del
ha sido construida según las necesidades que iban surgiendo de
espíritu para formar juicios firmes y verdaderos sobre lo
sus habitantes a cada momento, lo cual de racional no tiene nada.
que se nos presenta”. Aquí, Descartes, primero, realiza dos
En este sentido, si nos es imposible no partir de ella –aunque sea
críticas, una a quienes dividen el estudio de la realidad en
de manera provisional–, pareciera ser que la historia estaría im-
diferentes objetos y, al advertir semejanzas entre ellos, tras-
pidiendo el desarrollo del proyecto cartesiano de la racionalidad.
polan los descubrimientos de un ámbito a otro, y otra a
¿Cuál es el problema que ve Descartes? Descartes ve que el
quienes omiten cosas en sus estudios por juzgarlas poco úti-
Estado, las ciencias oficiales, el orden establecido, etc., no funcio-
les e interesantes, dejando de lado cosas importantes; y se-
nan para sumar a la libertad de la humanidad (al ejercicio libre
gundo, plantea que si alguien quiere estudiar seriamente la
del entendimiento y la voluntad humanas para conocer el mundo
verdad de las cosas no debe optar una ciencia particular, ni
y, a partir de la tecnología, poder dominarlo), sino que se presen-
tampoco dejar de investigarse a sí mismo, sino solamente
tan como totalidades que, al incrustarse en las subjetividades de
intentar aumentar la luz natural de su razón haciendo que
los individuos, los inmovilizan. Entonces dice: “vamos de a uno”.
el entendimiento muestre a la voluntad qué debe elegir.
En síntesis, parece que la razón y la historia están en con-
2º Regla. “Conviene ocuparse de aquellos objetos cuyo co-
tradicción, porque la racionalidad avanza teniendo que desha-
nocimiento cierto e indubitable nuestra mente es capaz de
cerse, en la medida de lo posible, del peso de la historia. Limpiar
alcanzar”. Aquí, Descartes plantea que, como toda ciencia
toda la historia es una empresa imposible a nivel colectivo, pero

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consiste en un conocimiento cierto e indubitable, hay que 4º Regla. “El método es necesario para la investigación de
rechazar los que sean solo probables y no asentir a ninguno la verdad”. Aquí, Descartes plantea que quienes encuentran
que presente el menor motivo de duda; tomándose en todo la verdad sin método no se distinguen de quienes no la ha-
esto como ejemplo a las ciencias matemáticas, las cuales llan: y es que el método explica ordenadamente cómo se
únicamente trabajan con objetos simples. debe buscar la intuición para no caer en el error, y cómo de-

3º Regla. “Acerca de los objetos propuestos se debe inves- ben ser hechas las deducciones para llegar a la certidumbre.

tigar […] lo que podamos intuir con evidencia o deducir con 5º Regla. “Todo método consiste en el orden de aquellas
certeza, pues no se adquiere la ciencia de otro modo”. cosas hacia las cuales es preciso dirigir la agudeza de la
Aquí, Descartes plantea que los actos del entendimiento por mente para descubrir la verdad”. Aquí, Descartes hace re-
medio de los cuales podemos llegar a la ciencia sin temor ferencia a los pasos de «análisis» y «síntesis» de su duda
alguno de errar son dos: metódica, planteando que, primero, conviene dividir lo

A) La «intuición», que nace, no de los sentidos, sino de complejo en sus partes más simples para su mejor solución,

la sola luz de la razón, para la cual es necesaria la evi- y segundo, conviene integrar aquellas partes simples, anali-

dencia presente (un conocimiento que se nos presenta zadas previamente, en un nuevo conocimiento, yendo gra-

inmediatamente a nuestro espíritu; p. ej., el «Cogito»). dualmente desde los más simples hacia los más complejos.

B) La «deducción», que se sigue necesariamente de las 18º Regla. “Para esto, solo cuatro operaciones se requiere:
cosas conocidas con certeza, para la cual es necesaria, la adición, la sustracción, la multiplicación y la división”.
no la evidencia presente, sino solamente la memoria. Aquí se ve la influencia que tuvo el valor dado a las ciencias
matemáticas en la época de Descartes, en su pensamiento.

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En la metodología moderna hallamos ciertas constantes: y económica. En tal sentido, se vuelve necesario encontrar

1º. La verdad como meta. El método nos guía hacia la ver- la seguridad en otro lugar: en «mi» propia subjetividad. Así

dad evitando errores. Esto es tanto un rechazo a la cultura pues, tiene lugar una retracción de la conciencia (como la

de los libros, como un abandono del uso del lenguaje como seguridad no está fuera de mí, tengo que volver mi atención

mera retórica que se desarrolla en el interior de las univer- hacia mi propia conciencia como lugar primero en la bús-

sidades, sin tener peso alguno en la vida cotidiana y política. queda de seguridad). Y es en el interior de «mi» propia sub-

La problematización del uso del lenguaje va a poten- jetividad, de «mi» propio yo, donde hallo el campo en el

ciarse con el redescubrimiento de la imprenta en la Europa cual pensar en «mi» búsqueda de la verdad: «mis» ideas.

occidental a finales del 1400, puesto que entonces se genera 3º. Las ideas como campo central del pensar. La primacía
una nueva forma de acceso a la cultura, que ya no va a estar de las ideas no se refiere a las Ideas platónicas (contempla-
necesariamente mediada por las instituciones de formación. das por alma en el ámbito inteligible y reconocidas en el sen-
Para el hombre renacentista, la verdad es una meta a la que sible a partir de la reminiscencia por medio del método dia-
puede aspirar alcanzar por sí mismo, haciendo un uso ade- lógico). Las ideas de la modernidad, tanto desde el punto de
cuado de sus propias capacidades. De modo tal que, enton- vista de los racionalistas como desde el de los empiristas,
ces, el yo tiene un lugar central en la búsqueda de la verdad. son «mis» ideas. Y este mis hace toda una diferencia en la

2º. La importancia del yo. La búsqueda de la verdad va a concepción que se tiene de las ideas; concepción a partir de

estar relacionada con la seguridad y la falta de ésta, con los la cual se genera un problema que nos va a acechar todo el

acontecimientos históricos de la época de Descartes, en la tiempo, a saber: el del solipsismo (y es que estoy «yo» solo

que están cambiando los modelos de relación social, política con «mis» ideas y no se si el otro tiene «mis» mismas ideas

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o si tiene otras). Por lo tanto, vamos a interpretar a Descar- permitir conocer la realidad. La tarea de dirigir bien el pen-
tes como quien sienta las bases para un idealismo, aunque samiento es una tarea que está más allá de la propia filoso-
él mismo no sea un idealista, en la medida en que el idea- fía, ya que tiene una incidencia antropológica (todos los in-
lismo plantea que no podemos estar seguros de si la reali- dividuos de la especie humana gozamos de las mismas ca-
dad que conocemos es tal y como la conocemos, pero fuera pacidades racionales) y ético-política (todos, por gozar de
de nosotros, mientras que a Descartes su periplo interior lo las mismas capacidades, tenemos las mismas posibilidades
termina haciendo luego salir de sí mismo hacía la metafísica, de encaminar adecuadamente nuestro entendimiento para
cuando al final de sus Meditaciones plantee no solo que sus que éste le diga a nuestra voluntad, a partir del conoci-
ideas son verdaderas si y solo si se le presentan claras y dis- miento de la moralidad de nuestros actos, qué debe elegir).
tintas, sino, además, como reconozco en mi yo una facultad Tantos los racionalistas como los empiristas comparten cier-
pasiva que me permite recibir y conocer las ideas de las co- tos tópicos metodológicos que se diferencian en tres cuestiones:
sas materiales, éstas tienen que existir en realidad.
1º. La idea de orden. El orden tiene que ver, por un lado,
4º. El ideal arquitectónico de la razón. Para los racionalis- con la manera en que se aplica el método y se expone los
tas, las ideas se originan en el espíritu de forma inmediata. resultados obtenidos; y por otro, con la disposición, la cual
Para los empiristas, en cambio, son el fruto de la experien- a su vez tiene que ver con los intereses del investigador (y
cia. Pero no hay que olvidar que tanto para los unos como es que depende del punto de vista, del nivel de análisis, etc.
para los otros el método como preocupación central del en el que me esté manejando, un conocimiento me es más
bien pensar está unido a una metafísica. El uso adecuado de o menos útil y puedo optar por aislarlo y reintegrarlo luego
las propias capacidades a través del método nos debe en otro conocimiento, desde otro punto de vista, otro nivel

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de análisis, etc.). El orden tiene que ver con el hecho de que segundo, a partir del lenguaje. Esto último es fundamental
el método para investigar no se lleva a cabo de cualquier para concebir una ciencia universal, por cuanto a dicha cien-
manera, sino que tiene ciertos pasos a segur y, por tanto, cia la caracteriza el ser accesible a todos los seres humanos.
cierta disposición que me orienta a volver a empezar y a eva-
Gnoseología cartesiana
luar cada conocimiento antes de afirmarlo como verdadero.
En la Introducción de sus Meditaciones metafísicas, Descar-
2º. La concepción matemática como forma de conoci-
tes se dirige a los decanos y doctores de la Sagrada Facultad de
miento. Las matemáticas son tan importantes como el or-
París, expresándoles que siempre ha estimado las cuestiones de
den de los elementos analizados, en la medida en que, de-
Dios y del alma, las cuales deben ser demostradas más por razo-
pendiendo de la operación, el orden de los factores altera el
nes filosóficas que teológicas, ya que, mientras que a los creyen-
producto o no. La matematización de lo real va a proyectar
tes les basta con la fe para asentir a ellas, a los infieles les es ne-
sus cualidades y sus estrategias a la metodología en general.
cesario pruebas racionales para ello. Es la importancia de esta
3º. La exigencia de simplicidad. El método exige que, pri-
empresa la que obliga a Descartes a expresarse en esta obra con
mero, analicemos lo complejo en sus elementos más sim-
mayor libertad a la que acostumbra, a fin de investigar filosófica-
ples, y segundo, reintegremos poco a poco dichos elemen-
mente dichas cuestiones. Así pues, da inicio a sus 6 meditaciones:
tos en un nuevo conocimiento. Empero, para que esto úl-
timo sea posible es necesario antes simplificar lo complejo. 1º Meditación. “Acerca de las cosas que se pueden poner
4º. La concepción de ciencia universal. La concepción de la en duda”. Aquí, Descartes manifiesta su descontento con los
unidad del conocimiento en una unidad de las ciencias lo ve- resultados de su formación y expresa su proyecto de desha-
mos en Descartes y en Leibniz, aunque con distintos signifi- cerse de las falsas opiniones a las que otrora daba crédito de
cados: en el primero, a partir de las matemáticas; y en el ser verdaderas; sirviéndose de metáforas arquitectónicas:

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el edificio de la ciencia está asentado sobre cimientos poco realidad, soñando, del mismo modo en que los locos lo ha-
firmes, por eso es necesario atacar a sus fundamentos y, cen estando ellos mismos despiertos). Luego, Descartes nos
por consiguiente, recomenzar la construcción desde cero. invita a un experimento mental, pidiéndonos que nos ima-
En la época de Descartes hubo muchísimos intentos de ginemos que todo lo que percibimos son meras quimeras.
diseñar las ciudades ideales, en la medida en que las ciuda- Aún así, dice, todo ello no puede surgir de la nada, sino que
des en este punto eran la mera acumulación de la arquitec- tiene que ser hecho a semejanza de algo real. De lo que per-
tura medieval; arquitectura muy pesada, rocambolesca, sin cibimos, algunas cosas se nos presentan como complejas y
ventanas, con muros muy anchos, etc. Para el filósofo fran- particulares, como los objetos de los que se ocupa la física,
cés, habría que tirar a bajo todo esto y volver a hacer la ciu- mientras que otras se nos presentan como simples y univer-
dad en base al criterio de un solo arquitecto, una sola razón. sales, como los objetos de los que se ocupan las ciencias ma-
El proyecto cartesiano es presentado como un fenó- temáticas, en las cuales hay, por cierto, algo cierto e indubi-
meno de madurez, pues Descartes es consciente de que table: y es que, ya sea que yo esté despierto o dormido, es
puede ocuparse del mismo en momento de su vida en el que evidente que, en aritmética, 2 + 2 = 4 y que, en geometría,
ha alcanzado la seguridad y la libertad suficientes para ello. la suma de los lados de un cuadrado es siempre igual a 4.
Su duda metódica lo lleva a desfundamentar el valor, Sin embargo, Descartes reconoce en este punto que
primero, de los sentidos (los cuales, si nos han engañado hay en él la idea de un Dios que todo lo puede, incluso en-
una vez, entonces no son confiables), y segundo, de la reali- gañarlo, si quiere, aunque se diga de Él que es bueno. No
dad (cuyo engaño se ve en la falta de claridad y distinción obstante, Descartes plantea como hipótesis de trabajo que
entre el sueño y la vigilia: y es que no hay seguridad alguna existe un genio maligno que emplea todas sus fuerzas en
de que cuando creemos estar despiertos no estamos, en engañarlo, haciéndole creer en la verdad de esas evidencias

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matemáticas, cuando éstas, en realidad, son falsas. Es en 2º Meditación. “Acerca de la naturaleza del espíritu hu-
este punto cuando Descartes lleva su duda metódica al ex- mano, y que es más fácil de conocer que el cuerpo”. Aquí,
tremo, volviéndola hiperbólica y aferrándose a la idea de Descartes señala al inicio que lo que ha examinado en la me-
que nada de lo que alguna vez creyó conocer tiene en ver- ditación anterior ya no lo podrá olvidar, aunque aún no sepa
dad certeza que indique que no se trata de engaño alguno. cómo resolver aquellas cuestiones que quedaron abiertas.
Finalmente, Descartes plantea que advierte en él cierta Enseguida, plantea cuál es su propósito: encontrar un punto
inclinación que lo arrastra de nuevo al trajín de su vida ordi- de Arquímedes firme y sólido sobre el cual apoyarse para
naria, del mismo modo en que el esclavo que sueña que es empezar a reconstruir los cimientos de la nueva ciencia.
libre, al despertar, se aferra a aquella falsa ilusión para que Para alcanzarlo, retoma su hipótesis del genio maligno y
continúen engañándolo por más tiempo. Lo que Descartes llega a la conclusión de que, por más que él esté siendo en-
nos está diciendo es que quedarse en «lo familiar» resulta gañando, mientras sea engañado, «es». Así pues, Descartes
muchísimo más cómodo y agradable que el vértigo y la inse- ya sabe que «es», pero no «qué es». Para conocer esto úl-
guridad que implica hacer frente a «lo desconocido», a «lo timo, decide volver sobre aquellos pensamientos que antes
incierto». La duda metódica se nos presenta como un ca- nacían por sí mismos cuando él se ponía a considerar su ser:
mino que inicia en una «desfamiliarización de sí mismo»,
Atributos del cuerpo Atributos del alma
entendiendo por «sí mismo», no la propia interioridad «en»
- Definido por una figura; - Poder alimentarse y cami-
la que él se refugia para investigar, sino los «contenidos» - Estar dentro de un lugar y nar, imposibles sin cuerpo;
llenar todo su espacio; - Poder sentir, cosa imposible
sobre los que opera su pensamiento en cuanto «actividad».
- Poder ser sentido; y de hacer sin un cuerpo); y
- Poder ser movido, no por sí, - Poder pensar, única cosa
sino por otro. posible sin cuerpo alguno.

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Así pues, Descartes descubre lo que es, a saber: «una secundarias (objetos de la vista, el olfato, el oído, el tacto y
cosa que piensa, no extensa». Pero, ¿qué es una cosa que el gusto, a saber, el color, el olor, el sonido, la textura y el
piensa? Es una cosa que siente (afecciones), que imagina sabor, respectivamente) cambian cuando él acerca dicho
(ideas), que desea (pasiones), que afirma y niega (juicios). pedazo al fuego; sin embargo, hay algo que siempre perma-
Todas estas cosas son modos de pensamiento: y es que in- nece, a saber, sus cualidades primarias (la extensión). De
dependientemente de lo real o no de lo que se pueda sentir, hecho, la cera permanece siendo la misma, lo que cambia
imaginar, desear, afirmar y/o negar, no se puede dudar que, tras el examen crítico de la razón es que ahora que diferen-
de hecho, «yo», siento, imagino, deseo, afirmo y/o niego. Es ció sus cualidades esenciales de las accidentales la conoce
el yo la instancia psíquica que a Descartes se le presenta tan con claridad y distinción y no con oscuridad y confusión.
clara y distintamente que la hace su punto de Arquímedes. 3º Meditación. “Acerca de Dios, que existe”. Aquí Descar-
Tanto la claridad (cualidad de las ideas que se presen- tes nos plantea que, en adelante, se apartará por completo
tan al espíritu como una intuición inmediata) como la distin- de la consideración de las cosas materiales, volviendo sobre
ción (cualidad de las ideas que se presentan al espíritu como sí mismo y dialogando consigo mismo (solipsismo) para, a
una realidad objetiva que no se confunde con las de otras), partir de esta primera certeza que ha alcanzado –o sea, su
constituyen el criterio de verdad de la filosofía cartesiana. yo en cuanto cosa que piensa, que existe mientras piensa–
A continuación, Descartes advierte que a su espíritu le volverse más familiar para sí mismo. Es decir que, si el ca-
cuesta admitir que su yo se le presente más clara y distinta- mino de la duda metódica comienza en una desfamiliariza-
mente que las cosas extensas, y por eso mismo prosigue ción de sí mismo, se trata, empero, de un camino que luego
analizando, a partir del ejemplo de la cera, un cuerpo parti- se orienta hacia la «familiarización con uno mismo». Y esto
cular. Al hacerlo, descubre que, aunque sus cualidades

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hay que entenderlo en el marco de que la presente obra es de las ideas con referencia a objetos como de los
una puesta en acto de la duda metódica, cuyos pasos impli- juicios me conviene cuidarme de no ser engañado.
can analizar lo complejo en sus partes más simples y luego b) Clasifica sus ideas según su origen: son adven-
de haberlas examinado críticamente, volver a reintegrarlas, ticias las que proceden de los sentidos; facticias
pero en un nuevo conocimiento: la familiarización con uno las que resultan de la combinación de otras ideas;
mismo es el correlato subjetivo del tercer paso del método. e innatas las que vienen con nosotros al mundo.
A continuación, Descartes plantea el tema de la pre- c) Respecto de las adventicias, es decir, de las
sente meditación: hasta no haber examinado si Dios existe ideas con referencia a objetos, considera que es
y si, de existir, es bueno o, por el contrario, engañador, no lo que lo lleva a considerar que hay una corres-
podrá jamás estar seguro de haber conocido verdad alguna: pondencia entre ella y la cosa que representa. En

A) “Dios existe”. Para llegar a este conocimiento, Des- otras palabras: pone en duda la teoría aristotélica

cartes lleva a cabo los siguientes pasos en su camino: de la asimilación, según la cual la verdad es la ade-
cuación de la idea (mental) a la cosa (extramen-
a) Divide sus pensamientos en ciertos géneros:
tal). Aduce dos posibles razones de ello:
las ideas, las afecciones y voliciones y los juicios,
y considera el error y la verdad de ellos: tanto las I. La primera consiste en que hay en él una in-

ideas consideradas en sí mismas, sin referencia a clinación natural que lo lleva a asentir espon-

objeto alguno, como las afecciones y voliciones táneamente a ello, mas advierte que condu-

son verdaderas, ya que no puedo dudar de que las ciendo su espíritu sobre dicha cuestión des-

imagino y las siento y deseo; mientras que tanto cubre que los sentidos suelen engañarnos; y

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II. La segunda consiste en que dicha correspon- por cuanto aquélla representa algo que es «por
dencia se le presenta a pesar suyo, es decir, sí» y éstas, por su parte, algo que es «en-otro».
independientemente de su propia voluntad, f) Se pregunta sobre el origen de la idea de sus-
aunque admite la posibilidad de que haya en tancia. Plantea que, si bien ésta puede haber pro-
él cierta facultad que, pese a que le sea des- cedido de la idea que él tiene de él mismo en
conocida, sea la responsable de originarlas cuanto que se representa a sí mismo como una
con total independencia de objetos externos. sustancia pensante; no obstante, no toda sustan-

d) Respecto de las innatas, distingue dos realida- cia que él puede representarse puede derivar de

des que le pertenecen: la idea que tiene de su yo, en la medida en que


unas sustancias son «finitas» y otras, «infinitas».
[Link] primera es la realidad formal, la cual re-
g) Advierte que, como la causa eficiente de la
fiere a la cosa que la causa eficientemente; y
idea no puede contener menor realidad formal
[Link] segunda es la realidad objetiva, la cual re-
que la realidad objetiva representada en ella, de
fiere al contenido representado en la idea.
la idea de una sustancia finita no puede proceder
e) Reconoce que de las ideas que se le presentan
la de una sustancia infinita, puesto que aquélla
a su espíritu, hay unas que tienen mayor grado
tiene menor grado de ser y perfección que ésta.
de realidad objetiva y, por tanto, de ser y perfec-
Reconociéndose a sí mismo como una sustancia
ción que otras. La idea de «sustancia» es más per-
finita, incompleta y dependiente, sabe que no
fecta que aquellas que representan «accidentes»,
puede él mismo ser el causante de la idea de Dios,
que es un ser infinitamente perfecto, completo e

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independiente. Así pues, concluye que, si él, que Proslogion, donde, por un lado, se aplica la reduc-
es una sustancia finita, puede pensar la idea de ción al absurdo a la negación de la existencia de
una sustancia infinita, que es Dios, éste tiene que Dios (y es que Dios es una evidencia lógica, en la
existir y ser la causa de la idea que yo tengo de Él. medida en que no puedo afirmar que no existe sin

En este punto, cabe recordar el «argumento antes haber afirmado que, en efecto, «es»), y por

ontológico» de San Anselmo, el cual es desarro- otro, se demuestra que por ser aquello mayor de

llado de dos maneras diferentes, en dos distintas lo cual nada puede ser pensado, Dios existe, no

obras: la primera de ellas se lleva a cabo en la obra solo en el pensamiento, sino también en la reali-

Monologion, donde la demostración racional de la dad efectiva (y es que Dios, al ser por definición el

existencia de Dios se enmarca en una metafísica ser más perfecto, tiene que, por necesidad, existir,

del ser finito que recupera la idea platónica de porque la existencia le va de suyo a su esencia).

«participación» (encontramos en la multiplicidad B) “Dios es bueno, no engañador”. De la propia perfec-


de las cosas sensibles distintos valores, unas lo tie- ción de Dios no se sigue únicamente que tiene que exis-
nen más y otras, menos, pero este más y este me- tir tanto en el pensamiento como en la realidad, sino
nos se dice de las cosas en cuanto que se aproxi- también que no puede ser engañador, ya que ser enga-
man más o menos a lo máximo, de tal suerte que ñador consiste en un déficit, y no hay defecto alguno
si podemos pensar diferentes grados de ser y per- que le quepa a un ser que es perfecto en sumo grado.
fección es porque existe lo que es en sumo grado);
y la segunda de ellas se lleva a cabo en la obra

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Por último, en esta meditación, Descartes plantea tres responsabilidad de que yo me equivoque. Él me doto de la
razones por las cuales se explica su propia existencia a par- capacidad de juzgar que reconozco en mí y, como no quiere
tir de la existencia de Dios, a saber: engañarme, no me la dio para que yerre, al menos mientras

1º. “Yo mismo no puedo ser mi propia causa” porque, la use como es debido. A continuación, Descartes se pro-

de serlo, me hubiese dotado de todos los atributos que pone investigar las causas del error que resultan de la falta

concibo presentes en sumo grado en Dios y de los que, de conocimiento que le es debido, y, en este sentido, plan-

en efecto, carezco; tea que nuestro error no consiste solo en una negación (ya

2º. “Yo no puedo resultar de múltiples causas” por- que, por ser finitos, no podemos acceder al conocimiento

que todas las ideas forman parte de Dios, cuya caracte- infinito como Dios, conocimiento que no nos es debido,

rística principal es la simplicidad; y pues, a causa de nuestra propia naturaleza), sino también

3º. “Yo no puedo ser causado por mis padres” porque en una privación (ya que nuestro error consiste en el cono-

únicamente lo soy en este sentido en cuanto que cosa cimiento al que podemos acceder, pero del que carecemos).

extensa, mas no en cuanto que cosa pensante, y es Dios Para Descartes, nuestro error se explica por el con-

quien me ha dotado de esta facultad de pensamiento. curso de dos causas:

4º Meditación. “Acerca de lo verdadero y lo falso”. Aquí, A) El entendimiento, que no afirma ni niega nada, sino

Descartes comienza haciendo un repaso de los frutos de sus que solo concibe las ideas a las que se aplica el juicio; y

meditaciones anteriores, de los conocimientos ciertos que B) La voluntad, que nos permite hacer o no hacer algo.

hasta ahora ha obtenido: las ideas de su yo propio y de Dios. Si me equivoco, es porque mi voluntad se precipita a
Si éste no es engañador, entonces no hay que atribuirle la afirmar o negar cosas que todavía no examiné críticamente

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bajo la luz natural de mi razón; o si me equivoco es porque reconoce en él y dice que el razonar presupone el imaginar
el poder de mi libre albedrío se extiende más allá de los lí- y éste, el sentir (del mismo modo en que lo hacía Aristóte-
mites de mi entendimiento, el cual conviene aplicar sobre les). Por lo tanto, se ocupa de examinar esta última. Advierte
las cosas, según el método, antes de afirmarlas o negarlas. que, si bien antes pudo descubrir que constituyen una

5º Meditación. “Acerca de la esencia de las cosas materia- fuente de engaño; sin embargo, no por ello debe estar se-

les…”. Aquí, Descartes comienza diciendo que, aunque to- guro de que los sentidos lo engañen siempre (y es que en lo

davía le queda por investigar los atributos de su yo y de Dios, que concierne a las cuestiones prácticas de la vida, el escep-

sin embargo, ahora se centrará de la esencia de las cosas ticismo teórico encuentra su límite). Entonces, distingue el

materiales, vale decir, de las ideas con referencia a objetos. sentir, que entiende como una facultad pasiva, que le per-

Antes había dudado de la correspondencia (entre la mite recibir y conocer las ideas de las cosas materiales, del

idea y la cosa) que se le presenta a su espíritu. Pero ahora imaginar, que entiende como una facultad activa, que le

que sabe no solo que todo esto no puede surgir de la nada, permite formar y producir dichas ideas. Empero, advierte

sino que, además, hay un Dios que es bueno y, por tanto, no que, si Dios se las ha dado, y Él no es engañador, entonces

quiere engañarlo, puede estar seguro de que lo que se le no se las ha dado sin razón alguna, sino justamente para po-

presenta con claridad y distinción a su espíritu es verdadero. der conocer. Del hecho de que posea una facultad para re-
cibir las ideas de las cosas materiales se sigue, pues, que las
6º Meditación. “Acerca de la existencia de las cosas mate-
cosas materiales existen efectivamente. Así pues, Descartes
riales, y de la distinción real entre el alma y el cuerpo hu-
consigue, por medio de la idea de Dios, salir del solipsismo.
manos”. Aquí, Descartes se ocupa de la existencia de las co-
Finalmente, Descartes habla acerca de la propia imper-
sas materiales. Para ello, distingue las facultades que
fección de la naturaleza humana. Dice que, si se equivoca,

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es porque ésta está compuesta por cuerpo y alma, y no solo filosofía de Descartes fue enmascarada: hay algo que intencional-
por esta última. Luego de un camino de desfamiliarización mente fue ocultado en ella por el filósofo francés. Esto tiene que
de sí mismo, Descartes vuelve a familiarizar su yo consigo ver con el impacto que tuvo en él la condena de Galileo, lo cual
mismo y reintegrar en una imagen unificada de su propio yo llevó a muchos a entender que Descartes tuvo mucho cuidado en
un conocimiento de su propia naturaleza, de su origen, de decir lo que dijo porque no quería tener problemas con la Iglesia.
sus capacidades y de las fuentes de su equivocación y error. Existe así una teoría según la cual habría un mensaje en el

Entre las Objeciones y respuestas de esta obra, se encuen- subtexto de los escritos de Descartes, como si éste se hubiera au-

tran dos referidas a los argumentos cartesianos acerca de Dios: toimpuesto ser precavido en sus publicaciones. Esta interpreta-
ción nos lleva a tener que leer entre líneas y a tener que analizar
Objeciones Respuestas
con mayor profundidad dichos escritos, reconociendo en su lec-
- No tenemos una idea positiva - Los atributos de Dios no nos los
de los atributos de Dios, sino que representamos como un reverso tura el lenguaje alusivo empleado por Descartes. En tal sentido,
éstos nos los representamos por de nuestro conocimiento de lo li- lo que hace Lledó es llevarnos a una lectura del filósofo francés
la oposición de las cosas imper- mitado; antes bien, tenemos de
fectas que nosotros conocemos. ellos un conocimiento completo. donde nos tenemos que preguntar qué es lo que quiere decirnos.
- Aun aceptando que podamos - Todas las perfecciones están Así pues, Lledó empieza a generar preguntas que conciernen
tener una idea positiva de las unidas en Dios porque a Él, por
perfecciones, éstas pueden ser ser, por definición, perfecto, le al «yo», sobre todo a partir de una frase de Descartes que dice
por separado y no juntas en Dios. va de suyo la propia simplicidad. «Me voy a centrar en estudiar en mi mismo». Y es que, si la mis-
midad es el refugio de Descartes tras la decepción de su propia
Análisis del «yo» cartesiano educación, entonces el filósofo francés interpreta su propia mis-

Emilio Lledó critica la interpretación de la filosofía de Des- midad por oposición a la inseguridad que le genera lo que está

cartes que la reduce a una filosofía del yo. A su modo de ver, la por fuera de su yo. Lledó dice que lo opuesto a su yo es, a saber:

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A) Los saberes tradicionalmente considerados oficiales; como yo, con mis propias capacidades, pude obtener estos fru-
B) Los conocimientos transmitidos por la sociedad; tos, asimismo cualquier otro individuo puede si sigue mi método.
C) Los esquemas de posibilidad propios;
Las bases del idealismo
D) Los límites sociales y morales de los esquemas de posibi-
Descartes abre el camino al idealismo, porque la retracción
lidad propios; y
de la conciencia genera muchos problemas a la hora de poder sa-
E) El yo, pero no el yo como «moi-même» (o «actividad»
lir de sí misma y volver a la realidad. Pero, con todo, no podemos
pensante), sino el yo como «je» (o «en» donde se piensa) y
decir que Descartes sea un idealista, en la medida en que, cuando
el yo como «moi» (o «contenidos» sobre los que se piensa).
termina de aplicar su duda metódica, su preocupación metafísica
Todo esto se infiltra en nuestra mismidad y nos embarazan
hace que salga al mundo para recuperarlo. Habiendo conseguido
de prejuicios. Cuanto menos sean movilizados, tanto más difícil
su criterio de verdad (la claridad y la distinción), sale de sí para
resulta el analizarlos y el sintetizarlos en un nuevo conocimiento.
validar el conocimiento de las cosas materiales, o de la realidad.
El moi-même, en cambio, se nos presenta como una práctica que
Ahora bien, la certeza del cogito se juega toda entera en la
nos permite desembarazarnos de todo esto y, así, alcanzar la in-
inmediatez. El yo es una intuición clara y distinta que se presenta
dependencia y la autonomía necesarias para ser vivir libremente.
a mi espíritu. Muy diferente es lo que ocurre con todas las otras
Es en este último sentido que el proyecto ético-político de la filo-
ideas, a las que hay que referir a otra cosa que esté fuera de mí.
sofía de Descartes se aúna a la voluntad reformista de su época.
En la idea de yo, sujeto y objeto coinciden; en todas las otras no.
Lledó dice que el análisis individual se objetiviza como un
Mi idea de yo se me presenta clara y distintamente. Pero lo
análisis antropológico en la propuesta cartesiana: y es que, así
que no sé todavía es si entre mi idea de la cosa y la cosa hay o no
correspondencia. ¿Cómo confiero trascendencia a la realidad

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objetiva de la idea? ¿Cómo paso de lo que es idea a lo que no lo El lugar de la experiencia en el racionalismo
es? ¿Cómo salir de mí mismo a lo otro? A partir de estas pregun- El racionalismo de Descartes no es un racionalismo sin expe-
tas, están asentados los problemas de los que trata el idealismo. riencia, porque, sin la experiencia de otros países, culturas y cos-
La solución cartesiana está en Dios: Descartes nos presenta tumbres, el filósofo francés no habría llegado hasta donde llegó.
un yo prisionero de sí mismo, pero que consigue liberarse a partir En Descartes hay que analizarla en distintos niveles de análisis.
del conocimiento de la existencia de Dios, que es bueno y, por En general, la experiencia es un dato que se nos presenta
tanto, no quiere engañarlo. La prueba racional de que Dios existe como algo puro a la conciencia (es «mi» experiencia) y, en este
vía el argumento ontológico de San Anselmo revela que la posi- sentido, se nos presenta como algo que está libre de prejuicios
ción de Descartes para salir del idealismo es una posición teísta. externos. Para poder justificar que la experiencia es fuente de co-

El libro del mundo nocimiento, en tanto que genera ideas adventicias y, por combi-
nación de éstas con otras, facticias, es necesario examinar cuales
La necesidad de generar nuevos significados para viejos tér-
son las facultades que encontramos en nosotros y que nos per-
minos refleja en Descartes una conciencia del obstáculo que re-
miten recibir y conocer las ideas de las cosas materiales. Es de
presenta el uso del lenguaje al momento de comprender y trans-
este último asunto del cual se ocupa Descartes en la última de
mitir ideas a otros. Uno de los objetivos del filósofo francés es el
sus meditaciones. Del mismo modo en que más tarde afirmará
de descubrir el nuevo alfabeto del libro del mundo, libro al que,
Hume, Descartes reconoce en sí una facultad pasiva que le per-
por ser concebido con la estructura de un artefacto cultural, no
mite aquello. No obstante, esto no es una idea novedosa de la
de un fenómeno natural, hay que leer e interpretar para descifrar
modernidad, porque fue Aristóteles el primero en decir que la
su sentido. Así pues, se unen la reflexión gnoseológica, la lin-
imaginación presupone la sensación y que ésta es una alteración.
güística y la metafísica en una empresa que sirve a la praxis vital.

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