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Trabajo Derecho Administrativo Temas 18 19 y 20

El documento aborda el dominio público y privado del Estado en Venezuela, explicando sus características, normativas y la expropiación por causa de utilidad pública. Se detalla cómo los bienes del Estado se clasifican en dominio público, destinado al uso general, y dominio privado, que puede ser objeto de transacciones similares a las de particulares. Además, se menciona la legislación venezolana relacionada con la gestión de recursos hídricos y la protección del medio ambiente.

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Trabajo Derecho Administrativo Temas 18 19 y 20

El documento aborda el dominio público y privado del Estado en Venezuela, explicando sus características, normativas y la expropiación por causa de utilidad pública. Se detalla cómo los bienes del Estado se clasifican en dominio público, destinado al uso general, y dominio privado, que puede ser objeto de transacciones similares a las de particulares. Además, se menciona la legislación venezolana relacionada con la gestión de recursos hídricos y la protección del medio ambiente.

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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD CATOLICA SANTA ROSA

FACULTAD DE DERECHO

PROFESOR: YONNY CALDERA

CÁTEDRA: DERECHO ADMINISTRATIVO II

EL DOMINIO PUBLICO Y PRIVADO DEL ESTADO


LA PROPIEDAD PRIVADA
LA EXPROPIACION POR CAUSA DE UTILIDAD PUBLICA

ALUMNO:

NELSON FLORES

C.I V-27175762

CARACAS, 1 DE ABRIL DE 2025


INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo se van abordar todos los aspectos importantes referentes a los
temas de dominio público y privado, sus propiedades privadas, su régimen administrativo y la
expropiación por causa de utilidad pública y social, En el que se busca acercar al lector al tema
para su mejor interpretación, aportando la visión de la doctrina analizando sus características,
rasgos distintivos, normativos y la jurisprudencia al respecto. Explicaremos como cada
institución tienen un régimen jurídico único y diferenciado, desarrollando así estos temas que
son elementos fundamentales del derecho administrativo

TEMA 18
El DOMINIO PÚBLICO Y EL DOMINIO PRIVADO DEL ESTADO

Los bienes del estado pueden corresponder a un dominio público o privado. Cuando
hablamos de Dominio público y dominio privado, nos referimos a que son instituciones jurídicas
que hacen alusión, respectivamente, a regímenes jurídicos que agrupan diversos bienes, según
el fin que tenga el Estado con estos. En otras palabras, la propiedad del Estado puede ser pública
o privada. A causa de esto es que ambas instituciones disponen un régimen jurídico único y
diferenciado.

Los bienes del dominio público pertenecen al estado en su carácter de órgano político de
la Sociedad humana, y se encuentran en una situación muy característica, que no resulta
descripta por la palabra dominio que aquí se usa con una significación enteramente diversa de la
definición obrante en los códigos civiles. En cambio, los bienes del dominio privado del Estado se
encuentran en la misma situación que los bienes de los particulares, pudiendo ser objeto de
idénticas operaciones.

Ahora bien, el dominio público es un conjunto de bienes que, de acuerdo al ordenamiento


jurídico, pertenecen a una entidad estatal, hallándose destinados al uso público directo o
indirecto de los habitantes. En el dominio privado, el Estado tiene sobre estos bienes “un
verdadero derecho de propiedad. Puede enajenarlos, si bien observando ciertas formas y
condiciones, prescriptas en diversas leyes de carácter administrativo.

Dentro del derecho civil, uno de los temas que tiene más fundamento dentro del código
civil venezolano es el dominio público y privado, son conceptos que se expresan en el Código
Civil Venezolano en los artículos 538 al 540 Como principal se debe de tomarse en consideración
su naturaleza e importancia que este sostiene a las distintas clases de personas a quienes
pueden pertenecer; la determinación y de criterios los bienes del dominio público se encuentran
plasmado en el art.539 del CC.

Artículo 538.- Los bienes pertenecen a la Nación, a los Estados, a las Municipalidades, a
los establecimientos públicos y demás personas jurídicas, y a los particulares.

Artículo 539.- Los bienes de la Nación, de los Estados y de las Municipalidades, son del
dominio público o del dominio privado.

Son bienes del dominio público: los caminos, los lagos, los ríos, las murallas, fosos,
puentes de las plazas de guerra y demás bienes semejantes.

El lecho de los ríos no navegables pertenece a los ribereños según una línea que se
supone trazada por el medio del curso del agua. Cada ribereño tiene derecho de tomar en la
parte que le pertenezca todos los productos naturales y de extraer arenas y piedras, a condición
de no modificar el régimen establecido en las aguas ni causar perjuicios a los demás ribereños,
para entender un poco mas debemos tener en cuenta lo que indica el articulo 540 del Código
Civil Venezolano el cual establece lo siguiente:

Artículo 540.- Los bienes del dominio público son de uso público o de uso privado de la
Nación, de los Estados y de las Municipalidades.

Dominio Público: Cuando hablamos de “dominio público” se refiere a bienes del Estado o
de alguna otra Administración Pública, (Ayuntamientos, Comunidades Autónomas…). A este
respecto las leyes suelen incluir entre los bienes públicos:
1) Los mares territoriales hasta la distancia que determine la legislación especial,
independientemente del poder jurisdiccional sobre la zona contigua.

2) Los mares interiores, bahías, ensenadas, puertos y ancladeros.

3) Los ríos, sus cauces, las demás aguas que corren por cauces naturales y toda otra
agua que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general,
comprendiéndose las aguas subterráneas, sin perjuicio del ejercicio regular del derecho
del propietario del fundo de extraer las aguas subterráneas en la medida de su interés y
con sujeción a la reglamentación.

4) Playas y las riberas internas de los ríos, entendiéndose por tales la extensión de
tierra que las aguas bañan o desocupan durante las altas mareas normales o las crecidas
medias ordinarias.

5) Los lagos navegables y sus lechos.

6) Las islas formadas o que se formen en el mar territorial o en toda clase de río, o en
los lagos navegables, cuando ellas no pertenezcan a particulares.

7) Las calles, plazas, caminos, canales, puentes y cualquier otra obra pública
construida para utilidad o comodidad común.

8) Los documentos oficiales de los poderes del Estado.

9) Las ruinas y yacimientos arqueológicos y paleontológicos de interés científico.

Una de las características esenciales del dominio público consiste en que los bienes
respectivos están afectados al uso y goce de todos los ciudadanos. Son bienes y derechos de
dominio público (demaniales) los que siendo de titularidad pública se encuentran afectados al
uso general o al servicio público, así como aquellos a los que una Ley les otorgue expresamente
el carácter de demaniales.

Los bienes y derechos de dominio público o demaniales, a diferencia de los bienes


patrimoniales, presentan las siguientes características enunciadas a continuación:

• Son inalienables, inembargables e imprescriptibles (no se pueden transmitir, no se pueden


embargar, ni la prescripción puede afectarles).

• Han de destinarse obligatoriamente al uso o servicio público, salvo razones de interés


público debidamente justificado.

• Han de incorporarse a inventarios y registros adecuados.

Dominio Privado: Son bienes o derechos de dominio privado de la Administración o


patrimoniales, los que siendo titularidad de las Administraciones Públicas no tengan el carácter
de demaniales y puedan ser adquiridos, gravados y transmitidos por las mismas, como si de un
particular se tratase. Los bienes privados del estado, según las leyes, en general son los
siguientes:

1) Todas las tierras que estando situadas dentro de los límites territoriales de la Nación
carecen de otro dueño. Esta norma tiene, en Hispanoamérica, una explicación histórica. En
efecto, concedido por el papa Alejandro VI a los Reyes de España y Portugal el dominio
sobre las tierras descubiertas en América, los respectivos monarcas usaron de su
prerrogativa adjudicando grandes extensiones a los esforzados conquistadores de uno y
otro país. Las tierras de que no se dispuso quedaron en el patrimonio de la corona, y
consumada la emancipación política, pasaron a poder del estado.

2) Las minas de oro, Plata, cobre, piedras preciosas y sustancias fósiles, no obstante,
el dominio de las corporaciones o particulares sobre la superficie de la tierra.

3) Los bienes vacantes o mostrencos, y los de las personas que mueren sin tener
herederos. Se contemplan tres categorías de bienes que en rigor pueden reducirse a dos:
a) bienes vacantes, son las cosas inmuebles de propietario desconocido; b) bienes
mostrencos, son cosas muebles igualmente de propietario desconocido; c) bienes de
personas fallecidas sin herederos. Esta tercera categoría queda comprendida en una u
otra de las anteriores, según la índole mueble o inmueble de las respectivas cosas, pues
cuando alguien fallece aparentemente sin herederos, sólo es dable afirmar que se ignora
si los tiene, y por consiguiente, que los bienes son de propietario desconocido.

4) Los muros, plazas de guerra, puentes, ferrocarriles y toda construcción hecha por el
estado, y todos los bienes adquiridos por el estado por cualquier título. Las construcciones
hechas por el estado serán bienes privados de este si se levantan en terreno fiscal, pero
no en caso contrario.

Bienes del dominio público:

El estado posee bienes muebles e inmuebles, que son:

Bienes de dominio público y Bienes del dominio privado o patrimonial.

Bienes del dominio público: se rige por normas especiales, fundamentalmente por el
Principio de la Inalienabilidad.

Bienes del dominio privado: Se rigen por las normas del Derecho Común.

Teoría clásica: Limita la extensión del dominio público al conjunto de bienes no


susceptibles de propiedad privada y afectados al uso directo del público. De forma que la
primera condición que debe presentar un inmueble para constituir una independencia del
dominio público, es no ser susceptible de propiedad privada.

Los bienes del dominio público se ejercen a todo el mundo, como los ríos, los caminos, los
puertos, etc.; que por su destino o naturaleza les hacen parecerse a la “res comunes” cuya
apropiación no es concebible.

Teoría Moderna: Según Maurice Hauriou, forman el dominio público los bienes del
Estado afectados al uso directo o indirecto del público. Es decir, no la naturaleza de los bienes lo
que caracteriza el dominio público ni es condición necesaria para pertenecer a éstos, los bienes
estén destinados al uso directo del público.

Bienes de dominio público de derecho privado: Sólo son bienes del dominio público,
los que por su naturaleza no son susceptibles de ser objeto de propiedad privada. La doctrina
moderna considera que en realidad no existe esa diferencia de naturaleza física, pues existen
calles y caminos de propiedad privada que en nada se diferencian de las calles y caminos
públicos.

Se alega que el Estado no ejerce ninguno de los atributos de la propiedad.

Jus utendi: que corresponde al público.


Jus fruendi: bienes que no producen frutos.

Jus abutendi: no inalienables.

Base Legal articulos 10 y 11 de nuestra Carta Magna:

Art. 10. El territorio y demás espacios geográficos de la República son los que
correspondían a la Capitanía General de Venezuela antes de la transformación política
iniciada el 19 de abril de 1810, con las modificaciones resultantes de los tratados y laudos
arbitrales no viciados de nulidad.

Art. 11. La soberanía plena de la República se ejerce en los espacios continental e insular,
lacustre y fluvial, mar territorial, áreas marinas interiores, históricas y vitales y las
comprendidas dentro de las líneas de base recta que ha adoptado o adopte la República;
el suelo y subsuelo de éstos; el espacio aéreo continental, insular y marítimo y los
recursos que en ellos se encuentran, incluidos los genéticos, los de las especies
migratorias, sus productos derivados y los componentes intangibles que por causas
naturales allí se encuentren.

Dominio terrestre

Es el que ejerce un Estado sobre la porción de tierra firme sometida a su autoridad. El


dominio territorial es aquel domino que desempeña el Estado en uso de su soberanía, sobre el
espacio físico sobre el cual se encuentra establecido, delimitado por las fronteras políticas y
comprende el suelo, el subsuelo, el mar, y el subsuelo marítimo, el espacio aéreo hasta el
infinito, sobre los cuales el Estado ejerce sus atributos para la realización de sus fines esenciales.

Dominio hídrico

Además de otros activos, el ámbito público hidráulico también constituye canales de flujos
de agua naturales, continuos o discontinuos, así como lagos, lagunas y embalses superficiales en
canales públicos.

El Dominio Público Hidráulico incluye:

• El agua continental incluye aguas superficiales y subterráneas, a saber, ríos, arroyos


o ríos discontinuos, lagos, embalses y acuíferos. El agua de mar también proviene de la
desalación.

• Canales de caudal natural continuo o discontinuo, es decir, el terreno por el que


circulan ríos y arroyos.

• Los lechos de embalses y lagos.

La existencia del campo hidráulico público responde a la demanda de protección de los


recursos hídricos y sus ecosistemas. La "Ley de Aguas" prevé la defensa de dichos bienes
públicos y su uso.

Legislación Venezolana en materia de aguas

En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) tiene indicaciones a la


soberanía que ejerce el país sobre sus espacios geográficos acuáticos (lacustre y fluvial, mar
territorial, aguas marinas interiores) y los recursos que en ellos se encuentren. También
menciona al agua como bien indispensable para la vida y el desarrollo, igualmente es necesario
garantizar mediante ley su protección, aprovechamiento y recuperación, señalando, además,
que es insustituible el respeto de las fases del ciclo hidrológico y los criterios de ordenación del
territorio. Se declaran las aguas como bienes del dominio público. En otro artículo de la Carta
Magna se indica que es obligación del Estado, con la activa contribución de la sociedad,
garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, por lo que
debe preservarse la calidad de las aguas.

Por su parte, la Ley Orgánica del Ambiente (2006), es la ley marco que establece una
tutela integral que abarca todos los componentes del ambiente, de tal manera que tiene plena
aplicación sobre las aguas, en función de su interdependencia con los demás recursos y su
vinculación con el mantenimiento de los recursos naturales y condiciones ambientales ligadas a
los cuerpos de agua. La Ley de Aguas (2007), tiene por objeto establecer las disposiciones que
rigen la gestión integral de las aguas, como elemento indispensable para la vida, el bienestar
humano y el desarrollo sustentable del país, y es de carácter estratégico e interés de Estado.

La Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio (1983) tiene por objeto implantar las
disposiciones que regirán el proceso general para la planificación y gestión de la ordenación del
territorio, en concordancia con las realidades ecológicas (incluido el recurso hídrico) y los
principios, criterios, objetivos estratégicos del desarrollo sustentable, que incluyan la
participación ciudadana y sirvan de base para la planificación del desarrollo económico y social
de la Nación.

La conservación de las aguas es objeto de tutela a través de la Ley Penal del Ambiente
(1992), la cual establece sanciones para aquellas acciones o actividades que deterioren,
envenenen, contaminen y, en general, causen daños a las aguas, al medio lacustre, marino y
costero.

El Decreto-Ley de Zonas Costeras (2001), regula la administración, uso y manejo de estas


áreas, que incluye la protección de la diversidad biológica, el control de las actividades capaces
de degradar el ambiente y la contaminación proveniente de fuentes terrestres y acuáticas, el
tratamiento de aguas servidas y efluentes, la valoración económica de los recursos naturales,
entre otros. Este Decreto-Ley incluye la gestión de cuencas como lineamiento del manejo
integrada de las zonas costeras.

La Ley Orgánica de los Espacios Acuáticos e Insulares (2002), impone que el Estado
promoverá la participación internacional en cuanto a las cuencas hidrográficas transfronterizas y
los cursos de agua continuos y sucesivos, así como el aprovechamiento de sus recursos y
protección de sus ecosistemas, especialmente con los países limítrofes.

Otras leyes, tales como la Ley de Pesca y Acuicultura (2014) y la Ley de Tierras y
Desarrollo Agrario (2010), estipulan el principio de precaución para la protección del medio
acuático y se pronuncian por el racional aprovechamiento de las aguas susceptibles de ser
usadas con fines de regadío agrario y planes de acuicultura.

En cuanto al sector agua potable, la Ley Orgánica para la Prestación del Servicio de Agua
Potable y Saneamiento (2001), atribuye la competencia para el control y la prestación de estos
servicios a los Municipios y Distritos Metropolitanos, los cuales pueden ejercerla directamente o
a través de terceros (empresas públicas, privadas, mixtas, asociaciones civiles). Pero los
Municipios y Distritos Metropolitanos, a su vez, deben contar con la correspondiente concesión
de aprovechamiento de agua otorgada por el Poder Ejecutivo Nacional. Conforme la propia ley
establece, uno de los principios que rige la prestación de estos servicios públicos es la
preservación de la salud pública, el recurso hídrico y el ambiente.
La protección jurídica del agua en Venezuela, aborda el tema desde el punto de vista de la
calidad y de la cantidad, y cada uno de estos dos aspectos tiene sus normas principales a nivel
reglamentario, tales como:

Decreto N° 2220 (1992). Normas para regular las actividades capaces de provocar
cambios de flujo, obstrucción de cauces y problemas de sedimentación. Tienen como
objetivo controlar el desarrollo de actividades que, por generar cambios en los sistemas
de control de obras hidráulicas, obstrucción de cauces y escorrentías y producción
artificial de sedimentos, son susceptibles de ocasionar daños tales como inundaciones,
déficit en la distribución de aguas, inestabilidad de cauces y alteración de la calidad de las
aguas.

Decreto N° 883 (1995). Normas para la clasificación y control de la calidad de los


cuerpos de agua y vertidos o efluentes líquidos. Regulan lo concerniente a los vertidos
líquidos en cuerpos de agua, redes cloacales o infiltración en el subsuelo, el control de
otras fuentes contaminantes y ofrece una lista de las actividades sometidas a dichas
regulaciones. La norma tiene como objetivo principal, el control de la calidad de los
cuerpos de agua, definida en función de sus usos actuales y potenciales. Para el logro de
este objetivo, se establecen como instrumentos la fijación de parámetros de vertidos y la
elaboración y ejecución de planes de calidad para cada cuerpo de agua. Estos planes se
elaborarán conforme a un orden de prioridades y a la importancia de la problemática
planteada en las distintas cuencas del país.

Decreto N° 1400 (1996). Normas sobre la regulación y control del aprovechamiento de


los recursos hídricos y las cuencas hidrográficas. Tienen por objeto desarrollar las
disposiciones sobre recursos hídricos y cuencas hidrográficas de las Leyes Orgánica del
Ambiente, Orgánica para la Ordenación del Territorio y Forestal de Suelos y de Aguas.
Establece el Sistema Nacional de Planificación de los Recursos Hídricos; las competencias
en cuanto a la administración de los recursos hídricos; crea el Consejo Nacional de
Planificación de los Recursos Hídricos; el régimen del aprovechamiento de los recursos
hídricos; las autorizaciones y concesiones para el aprovechamiento de los recursos
hídricos; el procedimiento para el otorgamiento y rescisión y extinción de las concesiones;
la protección de los recursos hídricos; la conservación de las cuencas hidrográficas; y las
áreas bajo régimen de administración especial para la conservación y racional
aprovechamiento de las aguas y cuencas hidrográficas (zonas protectoras, planicies
inundables, reservas nacionales hidráulicas, zonas de reserva para la construcción de
presas y embalses).

Decreto N° 3219 (1999). Normas para la Clasificación y el Control de la Calidad de las


Aguas de la Cuenca del Lago de Valencia. Decreto que regula la calidad y cantidad de las
aguas remitidas al Lago y establece que toda empresa de manufactura y servicios debe
cumplir con el Registro de Actividades Susceptibles de Degradar el Ambiente (RASDA), el
cual considera un régimen de adecuación que incluye la presentación y evaluación de
términos de referencia del proyecto industrial, desarrollo y evaluación de proposiciones de
adecuación (técnico-financieras) y la fijación de un cronograma de adecuación, que puede
incluir tanto la instalación de tecnologías de comando y control como la optimización del
proceso productivo.

Decreto N° 2181 (1998). Normas para la clasificación, control de la calidad de las aguas
de la Cuenca del río Yaracuy. Establece la clasificación de las aguas del río Yaracuy y sus
tributarios y las normas para el control de la calidad de los vertidos líquidos descargados.
Dominio marítimo

Mar territorial: El mar territorial es el sector del océano en el que un Estado ejerce su
soberanía. De acuerdo con la Convención del Mar, el mar territorial es aquél que se extiende
hasta una distancia de doce millas náuticas (22,2 km) contadas a partir de las líneas de base
desde las que se mide su anchura.

En la actualidad, el espacio oceánico reconocido por el derecho internacional del mar


cumple con las condiciones estipuladas en las Convenciones de Ginebra de 1958, que
involucran: mar territorial y zona contigua, plataforma continental, alta mar y pesquerías, y la
protección de recursos biológicos superiores; y 1982 "Tratado de Derecho del Mar".

Mar libre o de alta mar: La alta mar o aguas internacionales, según lo establece la
Convención de Derecho del Mar, compone todas las partes del mar no incluidas en la zona
económica exclusiva, en el mar territorial o en las aguas interiores de un Estado, ni en las aguas
archipelágicas de un Estado archipelágico.

Naturaleza jurídica

En su art. 87 la Convención proclama el principio de que: La alta mar está abierta a todos
los Estados, sean ribereños o sin litoral. La libertad de la alta mar se ejercerá en las condiciones
fijadas por esta Convención y por las otras normas de derecho internacional. Comprenderá, entre
otras, para los Estados ribereños y los Estados sin litoral:

• La libertad de navegación.

• La libertad de sobrevuelo.

• La libertad de tender cables y tuberías submarinos.

• La libertad de construir islas artificiales y otras instalaciones permitidas por el


derecho internacional.

• La libertad de pesca.

• La libertad de investigación científica.

Por otra parte, se establece que la alta mar será utilizada exclusivamente con fines
pacíficos (art. 88) y que ningún Estado podrá pretender legítimamente someter cualquier parte
de la alta mar a su soberanía. Por estas y otras razones podemos colegir que la naturaleza
jurídica de la alta mar es la de "patrimonio común de la humanidad".

Al amparo de lo antes mencionado se han dado casos muy particulares de evasión de


leyes de los gobiernos establecidos, ya que estos no poseen jurisdicción alguna en esta zona,
como por ejemplo, el barco-clínica de abortos Aurora, o los casinos flotantes.

Mar patrimonial o de zona económica exclusiva

La Zona económica exclusiva, también la podemos denominar como mar patrimonial, es


una zona submarina que se extiende desde el límite exterior del mar territorial, medida desde su
línea de base y desde el ancho del lecho marino.

Zona contigua

La zona contigua es la que se extiende desde el límite exterior del mar territorial hasta las
veinticuatro millas náuticas contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la
anchura del mar territorial. Es la franja de alta mar que limita con el mar territorial. Tiene una
extensión de 22.2km. Sobre su superficie el estado no ejerce soberanía plena y solo tiene
jurisdicción en material político, aduanera, física, sanitaria y migratoria

Plataforma continental

Esta es la prolongación natural del territorio de Venezuela hasta 200 millas o hasta el
borde exterior del margen continental (Plataforma + Talud y Emersión Continental), y en caso
que se exceda de dicha distancia, tiene un límite máximo de 350 millas náuticas o de 100 millas
marinas contadas a partir de los 2.500 metros de profundidad. Venezuela ejerce soberanía sobre
aproximadamente

98.500 kms.

Los espacios marítimos son los siguientes:

• Mar territorial, que es el Mar que se encuentra dentro de los límites marítimos
establecidos y que se extiende hasta doce millas Mar Adentro.

• La Zona Contigua, extensión de superficie marítima inmediata al Mar Territorial, en


la cual el Estado ejerce su soberanía. Dicha extensión no debe exceder de 24 millas.

• Zona Económica (Mar patrimonial), es aquella zona que extiende los derechos del
país sobre el mismo hasta un límite de 200 millas o (370 kilómetros) de la costa.

• Altamar o Mar libre, está constituido por la zona marítima donde ningún país ejerce
su soberanía, es llamado también Mar Libre.

• Plataforma Continental, es aquella que se extiende hasta mucho más allá que lo
establecido para el Mar territorial, se extiende hasta donde sean explotables los fondos
marinos, y dicha extensión no está delimitada aún, puesto que, por ejemplo, en el caso de
las perforaciones petroleras, su explotación cada vez se realiza en profundidades
mayores.

• Aguas Inferiores, son aquellas aguas marinas o no continentales que tienen su límite
interior en tierra firme y su límite exterior en el Mar Territorial, en otras palabras, las
aguas interiores son aquellas aguas por medio de las cuales el acceso a la tierra es fácil.
La extensión de territorio que afecta las aguas interiores es la misma donde se encuentran
los Puertos, las Bahías, los Estuarios, los Lagos y los Ríos navegables.

Dominio aéreo

El dominio aéreo se forma cerrando el territorio al espacio infinito, y es el objeto de


investigación de la aeronave y la radiografía en este campo.

Su elemento constitutivo es el espacio aéreo, y según nuestra legislación, "su ámbito


abarca el territorio de la República hasta los límites exteriores del mar territorial".

Espacio Aéreo Venezolano

El espacio aéreo venezolano se define como el área o la masa de aire que existe desde la
tierra hasta el infinito, delimitado por las coordenadas geográficas que constituyen los límites del
territorio venezolano y por donde transita cualquier tipo de Aeronave, Nacional o Extranjera.

El espacio aéreo y su reglamento internacional


Del 18 de mayo al 29 de junio de 1910 se efectuó en parís una conferencia diplomática
con el propósito de codificar todas las disposiciones pertinentes en materia de aeronavegación.

A partir de dicha fecha, el parlamento teórico del problema del espacio aéreo se concreta a los
siguientes puntos:

• La libertad del aire. Esta fue la consagración del principio por el cual fue acogido por
el Instituto de Derecho Internacional en su reunión en Madrid en 1911, bajo el crecento de
que "la circulación aérea es libre".

• En octubre de 1919 los aliados prepararon una conferencia que se celebró en Paris,
a la cual concurrieron 27 Estados. Estos establecieron según el artículo 1 del convenio,
"Las altas partes contratantes reconocen que cada potencia posee la soberanía completa
y exclusiva sobre el espacio aéreo que se halla sobre su territorio". Lo cual vino a
constituir en la práctica una restricción al principio absoluto de la libertad del espacio
aéreo.

El régimen establecido por el convenio de París se puede sintetizar en la siguiente forma:

• Concesiones de derecho de paso.

• La igualdad de trato, que permitía las prestaciones de facilidad a todos los Estados
contratantes.

• Explotación del sabotaje a favor de las líneas aéreas de cada Estado contratante.

• Concesión de autorización especial a las aeronaves extranjeras de los Estados


contratantes.

• Creación de una comisión internacional de navegación aérea.

• Libertad de acción por parte de cada Estado contratante en caso de guerra,


quedando siempre a salvo los derechos neutrales.

Formas de adquisición de los bienes del Estado

La República Bolivariana de Venezuela, en los artículos 2 y 4, se constituye que:

Artículo 2: Un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como


valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la
justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general,
la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.

Artículo 4: La República Bolivariana de Venezuela es un Estado Federal descentralizado.

Ahora bien, la conformación de este Estado democrático y social de Derecho y de Justicia


conlleva ser una organización o unidad de asociación, particularmente renovada por mayor
contribución activa de la sociedad en el Estado. Teniendo además como características
peculiares el reconocimiento de los derechos económicos, políticos, sociales, jurídicos, y la
definición de las barreras de acciones del Estado y de la Sociedad.

Es el resultado de ideas y realidades que buscan el bienestar, la justicia, el cumplimiento


de los derechos de los ciudadanos de una Nación; donde la Democracia sea el régimen de
gobierno por excelencia.
Uno de esos tópicos vitales para el cumplimiento de los mencionados derechos y deberes
transcendentales consagrados en la Constitución Bolivariana de Venezuela (CRBV), (1999), por
parte del Estado, es la necesidad de contar con recursos financieros suficientes, de la realización
de inversiones en actividades económicas, lo cual demanda de medios materiales. Dichos
medios son los denominados bienes.

Los bienes son catalogados en relación a las personas a quienes pertenecen, en este
sentido, se tienen los bienes de dominio público y los bienes de dominio privado. Adicionalmente
a la categorización de los bienes según el uso o pertenencia, es preciso para el Estado contar
con un ordenamiento jurídico político de derecho público y privado, que permitan adquirir bienes
imprescindibles para la consecución de sus fines.

Además de las formas de adquisición de la propiedad de bienes previstos en el Código


Civil, el Estado puede utilizar, para efectuar esa adquisición, formas reguladas por el derecho
público.

En efecto, las formas de adquisición de propiedad por parte del Estado reguladas por el
derecho público implican, en general, la extinción de la propiedad privada sobre determinados
bienes, que su titular debe traspasar al Estado forzosamente, mediando, generalmente,
indemnización, salvo que la transferencia se imponga como sanción o provenga, de un proceso
de reversión, esté prevista como una contribución en especie de la propiedad al Estado o sea el
resultado de un proceso de declaratoria general de bienes como del dominio público.

La Nacionalización

Hay que tener en cuenta que, todo el mundo debe tener una nacionalidad, ya que este es
uno de los atributos de la personalidad, por lo que nadie puede tener más de una nacionalidad.
Este principio no se ha mantenido ya que los países pueden firmar tratados que reconocen la
doble nacionalidad. Debido al derecho internacional privado, todos pueden cambiar de
nacionalidad según sus propios intereses.

La nacionalización de empresas, es decir, la obligatoriedad impuesta a todas las empresas


que operan en ciertas áreas o sectores de la economía que el Estado se reserva por razones de
conveniencia nacional, de transferirle a éste la propiedad de las mismas, mediando
indemnización, es una institución que en Venezuela tiene fundamento constitucional en la ya
señalada figura de la reserva al Estado de industrias o sectores económicos.

En efecto, conforme al Artículo 97 de la Constitución, el Estado, al reservarse ciertas


actividades productivas, servicios o sectores, establece un verdadero y auténtico monopolio de
Derecho. Puede decirse entonces que, en Venezuela, el proceso nacionalizador de actividades
económicas se inicia con la declaratoria de reserva señalada, lo que corresponde hacer a las
Cámaras Legislativas mediante la Ley.

Indudablemente, la reserva no es el único elemento del proceso de nacionalización. La


reserva, en definitiva, conlleva fundamentalmente una prohibición impuesta a los particulares de
realizar actividades propias del sector reservado o nacionalizado, lo que afecta tanto a aquellos
particulares o empresas que venían realizando actividades en el sector, como a cualquier otro
particular o empresa, hasta el futuro. Después de la reserva, los particulares o empresas que
operaban en el sector, no podían continuar realizando sus actividades; y hacia el futuro ningún
otro particular puede realizar nuevas actividades en el sector. Es por ello, la nacionalización no
se agota con la reserva, sino que requiere de actos complementarios mediante los cuales se
asegure que la gestión de las empresas y bienes existentes afectados a los sectores
nacionalizados, se transferirán al Estado, y que la actividad productiva o el servicio no se
detendrán ni entorpecerá.

Cabe destacar, que, por el hecho de la reserva, es decir, de la prohibición impuesta por
ella a los particulares de realizar actividades en el respectivo sector, desde el momento mismo
en que se produce la reserva, esos particulares o empresas no pueden operar más. En el caso de
la industria petrolera, por ejemplo, desde el momento en que se promulgó la Ley de Reserva, las
empresas existentes tenían prohibido operar, y sólo con motivo de asegurar la continuación de la
industria hasta hacer efectiva la expropiación, es que se les permitió funcionar transitoriamente,
sometidas a la fiscalización y control del Estado.

De lo transcrito anteriormente resulta de manera clara que una auténtica nacionalización


de un sector económico se produce cuando se dan conjuntamente, la medida de reserva con la
técnica expropiatoria, esta última es el mecanismo para hacer efectiva la reserva. En el caso de
la industria petrolera, la modalidad de la expropiación efectuada, indudablemente que está
condicionada por un objetivo fundamental: que la industria y las unidades económicas
empresariales, continuaran funcionando a cabalidad, desde el momento mismo de la
expropiación.

Para asegurar este objetivo fundamental, el proceso expropiatorio debe tender a versar
sobre las empresas petroleras, es decir, sobre las unidades económico-productivas o de servicios
que manejaban la industria petrolera, de manera que estas no se vieran afectadas, en su
funcionamiento, con el cambio de titularidad favor del Estado. En este sentido, en un proceso
nacionalizador de la industria petrolera, lo ideal hubiera sido que la expropiación hubiese
versado sobre las empresas más que sobre bienes particularizados, mediante un simple traspaso
de acciones de los particulares al Estado. Esta fue la modalidad utilizada, por ejemplo, en las
nacionalizaciones efectuadas en Francia con posterioridad a la liberación sobre las empresas
bancarias, empresas de seguros y empresas de transportes.

La expropiación de las empresas petroleras en Venezuela, como resultado de la


nacionalización de la industria, se refirió, de modo que, a los bienes afectos a los procesos
productivos o de servicios. No podía, en general, expropiarse propiamente a las empresas, sino a
los bienes que las formaban, y con ellos, el Estado constituyó las nuevas empresas.

Ahora bien, resumiendo lo señalado anteriormente, puede decirse que la reserva tiene
como consecuencia dos efectos fundamentales: en primer lugar, establecer a favor del Estado,
un monopolio de derecho: y en segundo lugar, establecer, como consecuencia, una prohibición
para los particulares de realizar actividades en el sector reservado, en virtud de la exclusión de
la libertad económica que implica. Por esta sola reserva, no tiene el Estado obligación alguna de
indemnizar a los particulares excluidos. Pero si además de la reserva, esta se acompaña con la
exigencia y obligación impuesta a los particulares y empresas afectadas, de transferir
forzosamente al Estado las instalaciones con que operaban, estaremos en presencia de la figura
de la nacionalización, que sí da derecho a indemnización.

En el ordenamiento jurídico venezolano, por lo tanto, la figura de la reserva junto con la


expropiación da origen a una nueva institución: la nacionalización, sometida a sus propias
normas indemnizatorias, de acuerdo a la interpretación que haga la Ley de la "justa
indemnización" a que se refiere el artículo 101 de la Constitución.

En este sentido, por ejemplo, las normas para calcular la indemnización con motivo de las
nacionalizaciones de las industrias del hierro y del petróleo, establecidas en el Decreto-Ley que
reserva al Estado la industria de la explotación de minera de hierro (Decreto-Ley No. 580 de 26-
11-74 en Gaceta Oficial No. 30577 de 16-12-74) y en la Ley Orgánica que reserva al Estado la
industria y el comercio de los hidrocarburos de 29 de agosto de 1975 (Gaceta Oficial No.769 de
29-8-75), son distintas a las previstas en la Ley de Expropiación por causa de utilidad pública o
social: y entre otros factores porque, no se trata de una expropiación pura y simplemente.

La Expropiación

La extinta Corte Suprema de Justicia en sentencia dictada en fecha 24 de febrero del año
1965, ha definido a la expropiación como "una institución de derecho público, mediante el cual la
administración, para el cumplimiento de fines públicos, logra coactivamente la adquisición de
bienes muebles o inmuebles, siguiendo un procedimiento determinado y pagando una justa
indemnización. Como presupuestos constitucionales de la expropiación se establecen: la
existencia de causas de utilidad pública o de interés social; un procedimiento judicial
determinado; y el pago de una justa indemnización. Tales formalidades revisten al instituto de
las debidas garantías, y la diferencia plenamente de la confiscación, figura de naturaleza
punitiva, prohibida expresamente por el artículo 102 de la Constitución" (Gaceta Oficial No.
27676 de 24.2·65).

La legislación sobre la expropiación, cuya evolución ya fue mencionada, no sólo regula el


ejercicio por el Estado de una potestad pública, sino además, y en vista de que el ejercicio de la
misma incide sobre un derecho garantizado constitucionalmente, regula las garantías necesarias
para que esa potestad no atropelle el derecho individual. En esta regulación se pueden apreciar
claramente los dos extremos entre los cuales se mueve el derecho administrativo: potestad
pública, por una parte; y garantía de los derechos de los particulares.

En efecto, en primer lugar, debe señalarse, en cuanto a la potestad pública o a la


regulación del ejercicio de la misma por parte del Estado que la Ley de expropiación consagra la
posibilidad para el Estado de apoderarse de determinados bienes de los particulares, para
determinados fines, en forma coactiva o forzosa, cuando exista alguna resistencia de parte de
los particulares, en virtud de los diversos intereses que surgen con motivo de la realización de
obras de utilidad pública o actividad de interés social que el Estado pretenda ejecutar.

Esa expropiación o ese apoderamiento forzoso de los bienes por parte del Estado procede,
tal como expresamente la jurisprudencia venezolana lo ha calificado, "por las buenas o por las
malas" (Véase sentencia de la Corte Federal y de Casación en Sala Federal de 14 de marzo de
1952, en Gaceta Forense, número 10, pp. 133 Y 134). Por ello, decretada la expropiación, es
decir, ejercida la potestad expropiatoria por parte del Estado, los particulares no pueden discutir
la expropiación misma, los particulares no pueden argumentar si realmente el Estado necesita o
no aquellos bienes. Lo único que pueden discutir y exigir es la garantía a ser debidamente
compensados por la lesión que se produzca a sus derechos, y la discusión no puede incidir sobre
el ejercicio mismo de la potestad expropiatoria, la cual, una vez que se ejerce, es irreversible. Lo
único que puede discutirse en el juicio expropiatorio.

Por lo tanto, no es la procedencia o de la expropiación, sino el monto de la compensación


que por el derecho lesionado debe pagar el Estado al particular Art. 101 de la Constitución, 547
del Código Civil y 3 de la Ley de Expropiación por causa de utilidad pública social).

Por otra parte. la regulación en una Ley de una potestad pública de tal importancia que
permite al Estado lesionar uno de los derechos que la propia Constitución consagra, ha implicado
generalmente que el Legislador, en las legislaciones sobre expropiación, haga intervenir para el
correcto ejercicio de esta potestad por parte del Estado, a todos los poderes públicos. En efecto,
en materia expropiatoria no sólo interviene el Poder Ejecutivo cuando decreta la expropiación de
una obra, sino que fundamentalmente la Ley exige la intervención previa del Poder Legislativo y
posterior del Poder Judicial.

La garantía del derecho de propiedad y la lesión producida a este derecho, hace que el
Legislador exija que todas las instituciones y Poderes del Estado intervengan en el
procedimiento. En primer lugar, el Poder Legislativo al declarar la utilidad pública o el interés
social de la actividad que conlleva la expropiación, declaratoria que se reserva generalmente al
legislador hasta el punto de que el Poder Ejecutivo no puede juzgar cuando hay utilidad pública o
interés social en una actividad pública, sino que ésta solo puede ser declarada por la Ley (Arts. 3
y 10 y ss. de la Ley de Expropiación por causa de utilidad pública o social).

En segundo lugar, la intervención del Poder Ejecutivo, pues se exige que para que se
ejecute la expropiación es necesario un acto de la autoridad ejecutiva, que determine cuáles
bienes van a ser expropiados para alcanzar los fines de utilidad pública o interés social que la ley
establece (Arts. 3 y 5).

En tercer lugar, la intervención del Poder Judicial, lo que configura la garantía judicial
necesaria, debido a la lesión del derecho del particular. En este sentido, cuando no hay
posibilidad de llegar a un arreglo o convenio amigable con el particular, la autoridad
administrativa no puede apoderarse simplemente de sus bienes, sino que necesariamente tiene
que acudir a la vía judicial y solicitar por ante el Juez competente de Primera Instancia en lo Civil,
la expropiación o traslado forzoso de la propiedad de determinados bienes del particular al
Estado (Arts. 19 y ss.).

Estos serían los aspectos resaltantes del primero de los elementos de una legislación
sobre expropiación, el que regula el ejercicio de una potestad pública, en la cual intervienen
todos los poderes del Estado y que implica que el ejercicio o esa potestad deba hacerse
conforme a las normas que establece la Ley.

El segundo elemento de la expropiación, además de la potestad pública de expropiar, está


constituido por la garantía del derecho de los particulares. En efecto, el hecho de que se
otorguen al Estado determinadas potestades y el ejercicio de determinados poderes exorbitantes
al derecho común que rige las relaciones entre particulares, no implica que éstos queden
desasistidos frente al Estado, al contrario, el legislador establece una serie de mecanismos para
que el derecho del particular esté debidamente garantizado frente al ejercicio de esa potestad.

Ahora bien, esta garantía del derecho de los particulares que la legislación de
expropiación establece, podemos clasificarla en tres grandes grupos: por una parte, une garantía
jurídica; por otra parte, una garantía patrimonial; y, en tercer lugar, una garantía de devolución.
Las tres garantías están íntimamente conexas con la institución de expropiación.

En primer lugar, la garantía jurídica. El poder de expropiación, como ejercicio de una


potestad pública, está circunscrito a una serie de normas legales. No es, por tanto, una vía de
hecho.

No se trata del apoderamiento fáctico de determinados bienes por parte del Estado, sino
que se trata del apoderamiento de ciertos bienes particulares, pero conforme a una serie de
normas de carácter jurídico que son el primer elemento de la garantía consagrada para los
particulares. El despojo que se hace del bien particular. Por lo tanto, no es un despojo ilegal, sino
un despojo perfectamente legítimo dados los fines que tiene el Estado en un momento
determinado y que, por tratarse de un despojo legítimo, debe cumplirse de acuerdo a una serie
de normas legales (Art. 1). En virtud de ello, al particular se le consagran, como protección de
esa garantía, en primer lugar, la posibilidad de oponerse a esta expropiación (Art. 26).

En este sentido, la principal causa de oposición a la expropiación es el alegato de que se


haya producido una violación de ley, precisamente por la existencia de esta garantía jurídica. La
otra causa de oposición se refiere, en particular, a la expropiación parcial, pero no incide ya
directamente sobre la expropiación en sí misma. Por esto, la confirmación de esta garantía
jurídica está en la oposición a la expropiación por violación de ley. Pero además debe destacarse
que se otorgan al particular una serie de mecanismos para hacer efectiva esa garantía, hasta el
punto de que Se le dan posibilidades de ejercer acciones posesorias o petitorias en relación al
despojo ilegítimo o ilegal que se haya hecho de sus bienes, declarándose, además, en la ley,
como responsables, a los funcionarios y a los jueces que hayan intervenido en algún
procedimiento expropiatorio en el cual no se hayan cumplido las normas legales. En esta forma
se hace responsable no sólo al Estado, sino directamente a sus funcionarios (Arts. 4 y 55).

La segunda garantía, además de la garantía jurídica, es la garantía patrimonial. En efecto,


si bien se otorga al Estado la posibilidad de apoderarse de determinados bienes particulares,
esto no significa que los derechos del particular ceden totalmente ante el Estado, sino que en el
lugar de su derecho de propiedad, que desaparece, surge un nuevo derecho, el derecho a ser
indemnizado, de modo que, recibe una justa compensación.

En torno a ello, la jurisprudencia en Venezuela reiteradamente ha considerado que este derecho


sustitutivo debe ser, como su nombre lo indica, una justa compensación o indemnización, que no
signifique ni enriquecimiento ni empobrecimiento para el expropiado, es decir que, una
indemnización que sustituya el derecho que ha sido lesionado por el ejercicio de la potestad
expropiatoria (esto se puede contemplar en las Sentencias de la Corte Federal y de Casación en
Sala Federal de 12 de julio de 1943 y de 4 de mayo de 1948, en Memoria 1944, tomo 1, p. 22 Y
en Compilación Legislativa de Venezuela, 1948 1949, anuario 1948, pp. 771 Y 772).

La expropiación viene a ser entonces un mecanismo de conversión de derechos, del


derecho patrimonial de carácter real por un derecho de crédito sobre una cantidad determinada
de dinero, compensatoria de la situación anteriormente existente. Sin embargo, las legislaciones
de expropiación no sólo consagran estas dos garantías: la jurídica y la patrimonial, sino que
también consagran una tercera garantía, que es consustancial a la finalidad que origina la
expropiación y que es la llamada garantía de devolución.

En efecto, si la expropiación procede por causa de utilidad pública o de interés social, la


Legislación de expropiación, y ésta es la tendencia general en el derecho comparado, establece
que cuando el bien que se expropia y del cual se despoja a un particular, no se destina por el
Estado al fin de utilidad pública o de interés social que originó la expropiación, surge un derecho
del particular a quien se le quito su bien, de pedirle al Estado la devolución del bien que no ha
sido utilizado para los autorizados fines de utilidad pública o de interés social.

En Venezuela, la legislación de expropiación tradicionalmente ha regulado, por una parte,


la potestad expropiatoria y el ejercicio de ella por parte del Estado; y por la otra, las dos
primeras garantías señaladas, la jurídica y la patrimonial: determina una serie de normas a las
cuales debe ajustarse el ejercicio de la propiedad expropiatoria y establece las normas que
buscan lograr la justa compensación o indemnización, es decir, la garantía patrimonial para el
particular; pero la legislación de expropiación en Venezuela no ha recogido este tercer elemento
que configura la garantía de devolución, pues no consagra un derecho preferente del particular a
readquirir su bien cuando no ha sido destinado al fin para el cual el Estado ejecutó la
expropiación, salvo cuando el Estado decida voluntariamente enajenarlo, en cuyo caso, el
particular sólo tendría un derecho a readquirir prioritariamente la propiedad de ese bien en las
nuevas condiciones de enajenación que existan en el momento en que ésta se produzca (Art.
46).

Además de las normas contenidas en la Ley de expropiación, algunas leyes especiales han
establecido normas particulares: la Ley sobre Derecho de Autor, por ejemplo, en relación a la
expropiación de creaciones del intelecto y la Ley de Propiedad Industrial, en relación a la
expropiación de invenciones o signos distintivos; la Ley de Reforma Agraria de 1960, en relación
a la expropiación agraria; y las leyes de reserva al Estado de la industria de la explotación del
mineral de hierro de 1974, Y de la industria y el comercio de los hidrocarburos de 1975, en
relación a la nacionalización de las empresas mineras y de hidrocarburos.

La Reversión

La "reversión" es "devolver algo a su propio estado". En el ámbito del derecho


administrativo, el derecho de restitución está vinculado a la legitimidad de la expropiación
obligatoria, que encarna todo su contenido en el tema de la expropiación obligatoria.

En el ordenamiento jurídico venezolano, la figura de la reversión se acogió por primera vez


en el orden constitucional, en el texto de 1947, respecto de las concesiones mineras y de
hidrocarburos; y, además, se consideró siempre como una institución vinculada a la concesión. El
principio de la reversión se: recoge también en la Constitución vigente de 1961, también en
relación a las concesiones mineras y de hidrocarburos, aun cuando el texto constitucional,
parece concentrar sus efectos, a "las tierras adquiridas con destino a la exploración o
explotación" de dichas concesiones (Art. 103). A pesar de ello, la interpretación, que le ha dado
la Corte Suprema a esta previsión constitucional de la reversión, ha sido de carácter amplio.

El principio de la reversión, en todo caso, ha sido acogido en otras leyes, como la Ley
Forestal, de Suelos y Aguas de 1965 respecto de las concesiones de aprovechamiento de aguas
del dominio público (Art.; y en la Ley de Ferrocarriles de 1957, en la cual se precisó que "en el
caso de concesiones extinguidas por vencimiento del término de su duración, según sus
respectivos títulos, la Nación readquirirá sin pagar indemnización alguna. Todos los derechos
concedidos y se hará propietaria, del mismo modo, de todas las obras, material rodante,
construcciones e instalaciones, efectuadas durante la concesión" (Art. 9).

El Comiso

El comiso es una forma de extinción de la propiedad privada sobre bienes muebles, que o
pasan al patrimonio del Estado o son destruidos, por razones de orden público, y sin que haya
indemnización alguna a favor de los propietarios afectados.

Se trata, siempre, de una sanción administrativa, de una pena accesoria a la pena


principal en materia penal o en sí, de una pena principal, aplicada con motivo de la comisión por
parte del propietario, de una falta administrativa o de un delito. Sobre el comiso y su
constitucionalidad la Corte Suprema de Justicia en Sala Político-Administrativa en Sentencia del
20 de diciembre de 1967 70 estableció lo siguiente:

"El comiso es una sanción de carácter patrimonial aplicable con motivo de la realización
de un acto ilícito; si el comiso implicara una expropiación practicada en forma distinta a la
prevista por la ley, o a una confiscación de las prohibidas por la Constitución habría que llegar a
la absurda conclusión, de que el comiso de los objetos con los cuales se perpetra un delito, o el
objeto mismo del delito, como sucede en el contrabando, sería una medida inconstitucional"
( Gaceta Forense No. 58, 1967 pp. 168 Y169.).

En Venezuela, la "Ley Venezolana de Organización del Precio Justo" estipula que el comiso
o decomiso es una medida preventiva en los procedimientos de control administrativo y es una
sanción adicional por el delito de extracción de contrabando. De hecho, estipula que el comiso se
puede realizar por medio de ejecución forzosa.

Diversas normas en el ordenamiento jurídico que regulan el comiso.

En primer lugar, como sanción de carácter administrativo, la Ley de Sanidad Nacional de


1938 autoriza al Ejecutivo Nacional a tomar "todas las medidas que crea necesarias" para
prevenir o extinguir una enfermedad o combatir una epidemia, "incluso la ocupación temporal de
la propiedad y hasta su destrucción" (Art. 17). En base a esta autorización legal, el Reglamento
General de Alimentos de 1959 establece expresamente que "los alimentos que se ofrezcan al
consumo infringiendo las disposiciones de este Reglamento serán decomisadas sin ninguna
compensación" (Art. 44), y según las cosas, podrán ser destruidos a costa del infractor (Art.45).

Como pena accesoria a la pena principal, el Código Penal establece la "pérdida de los
instrumentos o armas con que se cometió el hecho punible y de los efectos que de él provengan"
(Arts. 10 y 33). Por último, como pena principal, el comiso ha sido establecido por infracción de
leyes fiscales, conforme a lo previsto en la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional. Esta
Ley precisa, en efecto, que "el comiso consiste en la pérdida de los efectos sujetos al pago de
impuestos, de los vehículos en que se transporten, de los envases o recipientes que los
contenga, y de las construcciones, instalaciones y equipos destinados especialmente para
elaborar, recibir o depositar aquellos efectos, de acuerdo con la Ley especial que establezca la
pena" (Art. 307). Conforme a estas previsiones, por ejemplo, el comiso, como pena no corporal,
procede por el delito de contrabando previsto en la Ley de Aduanas (Art. 280).

La Requisición

Esta consiste en el apoderamiento por el Estado, por razones militares y de seguridad, de


bienes muebles de los particulares, generalmente indeterminados y fungibles, mediando
indemnización. Se distingue de la expropiación en que sólo procede respecto de bienes muebles,
generalmente, sin identificación precisa salvo su clase y en que no está previsto un
procedimiento judicial previo. El motivo de la requisición siempre es de carácter urgente, por eso
el procedimiento es meramente administrativo, y en general de orden militar.

En efecto, en Venezuela, la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas Nacionales establece


expresamente que "en caso de guerra, el Ejecutivo Federal tendrá la facultad de requisicionar los
elementos de propiedad particular que puedan ser utilizados en la defensa nacional "(Art. 450).
La Ley, por otra parte, considera elementos requisables" aviones, armas, pólvora y explosivos,
municiones; víveres, forrajes, reses y cuantos artículos sean necesarios para la alimentación de
los hombres y ganado; automóviles, camiones y carruajes de toda clase; máquinas, elementos
para alumbrado combustibles, herramientas, gasolina, petróleo y sus derivados; buques,
animales de silla, de tiro y de cargar, monturas y aparejos; drogas, y en general, cuantos
elementos sean necesarios a las FF.AA.NN. en Campaña, a juicio del Ejecutivo Nacional"
(Art.453)

La requisición se puede dar:

• En cuanto al uso de bienes inmuebles, su adquisición solo puede obtenerse


mediante expropiación.
• Propiedad o derecho de uso de todos los bienes muebles.

• Respecto a los servicios de cualquier persona.

• El país puede utilizar los servicios prestados por la empresa de acuerdo con las
necesidades del país.

La Confiscación

La confiscación es el acto de incautar o privar de propiedad o bienes sin compensación y


transferirlos a una billetera pública. En general, este es el castigo principal, que incluye la
privación de bienes, la confiscación o el decomiso es un castigo incidental, que implica la pérdida
o privación de las consecuencias o el producto del delito y los medios para cometerlo. El término
confiscación también se utiliza para indicar algo que ha sido confiscado.

Se caracteriza por tratarse de una medida coactiva que en general, afecta la totalidad o
parte del patrimonio de una persona, sin distinción de que abarque bienes muebles o inmuebles.

Tradicionalmente prohibida en el ordenamiento constitucional venezolano (desde el texto


de 1830), en múltiples ocasiones se ha aplicado por motivos militares, religiosos y políticos, y las
mismas Constituciones han admitido excepciones a dicha prohibición. El texto constitucional
vigente de 1961, en este sentido si bien prohíbe que se decreten o ejecuten confiscaciones (Art.
102).

Prevé dos excepciones: respecto de los extranjeros, las medidas aceptadas por el derecho
internacional; y respecto de las personas que se hayan enriquecido ilícitamente al amparo de la
usurpación para resarcir a la República de los perjuicios que se le hayan causado (Art. 250).

Dentro de esas formas de adquisición de bienes por parte del Estado, se encuentra una forma
jurídica denominada Confiscación; siendo parte de aquellas atribuciones que tiene el Estado para
adquirir bienes que impliquen restricciones a la titularidad del derecho de propiedad de dicho
bien, basados en los supuestos que determine el ordenamiento vigente.

Cesiones Obligatorias

Las cesiones obligatorias conforman una carga para la ciudad, y los propietarios deben
sobrellevar una compensación justa por los beneficios o ganancias de capital que obtengan
debido a la urbanización.

Asimismo, todas las restricciones a la titularidad del derecho de propiedad que se han
analizado anteriormente, el ordenamiento jurídico venezolano ha venido consagrando
tradicionalmente, que consiste en cesiones obligatorias de parte de su propiedad, que un
particular urbanizador debe hacer a los entes públicos municipales, con el propósito de construir
las calles y avenidas, y los parques, plazas y jardines públicos; así como a los entes nacionales
de orden educacional, los inmuebles necesarios para escuelas. Es decir, se trata siempre, de
cesiones obligatorias y gratuitas de la propiedad de bienes que han de estar destinados o
efectuados a un uso público.

Sin duda alguna, en las "Disposiciones generales sobre Urbanismo" de la Ordenanza sobre
Arquitectura, Urbanismo y Construcciones en General del Distrito Federal, se establece
expresamente que "Toda persona natural o jurídica, que se proponga urbanizar o parcelar debe
fijar inicialmente un plazo máximo para la construcción de los servicios públicos y para la
entrega a la Municipalidad de las avenidas, calles, plazas, ramales de cloacas, instalaciones de
alumbrado público y demás construcciones que por su origen, naturaleza y destino no sean de
propiedad particular sino que correspondan al uso público, así como también los acueductos y
las fuentes que los alimentan, para que ella los administre como bienes del Municipio, sin que
éste tenga que indemnizar nada al respecto".

El fundamento de estas cesiones forzosas, que configuran una de estas restricciones a la


propiedad previstas en la Constitución es indudable que debe situarse en una especie de
contrapartida por el urbanizador, por el mayor valor que el proceso de urbanización dará al suelo
urbano; se trata, en definitiva, de una contribución en especie, mal regulada, como tal, en el
ordenamiento urbanístico. Sin embargo, este fundamento es, indudablemente, la única forma de
mantener una adecuación a la Constitución de dicha norma.

TEMA 19

LA PROPIEDAD PRIVADA Y SU REGIMEN ADMINISTRATIVO

Derecho de propiedad

El derecho de propiedad se encuentra garantizado en la Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela de 1999 como un derecho económico sometido a limitaciones al
ejercicio, restricciones, contribuciones y obligaciones que deben ser establecidas por ley.
Comparando su contenido con el de las constituciones anteriores se destaca la desaparición de
la noción de la función social de la propiedad, que había sido el principio fundamental
constitucional desde 1947; y la incorporación al texto constitucional de los atributos de la
propiedad, a saber, uso, goce, disfrute y disposición, que en el ordenamiento jurídico
constitucional histórico solo estaban regulados en el Código Civil.

A lo largo de la historia constitucional venezolana iniciada en 1811, el derecho de


propiedad paso de ser absoluto a tolerar limitaciones impuestas legalmente, que incluso vivió
períodos de estados de excepción. La Constitución venezolana de 1999 garantiza el derecho de
propiedad como un derecho humano de carácter económico en el artículo 115, ubicado en el
Título III, Capítulo VII.

Propiedad privada y su Régimen Administrativo

El Derecho a la propiedad privada se refiere a la protección de las personas frente al


Estado, así como a otras instituciones en lo que se entiende a su patrimonio, sus posesiones, etc.
Este derecho, supone el pleno poder jurídico del propietario sobre lo que posee, logrando
emplearlo con el objetivo que desee, ya sea para su ocio, o para darle un propósito de
explotación económica.

La facultad de goce y disfrute, permite al propietario aprovechar, utilizar y disfrutar las


cosas, obtener su rentabilidad normal (percibir frutos y productos), así como también
consumirlas, si se tratase de un bien con tales características. Esta facultad atribuye al
propietario la posibilidad de obtener de la cosa la totalidad de sus utilidades; y comporta la
exclusividad en el disfrute y utilización de las cosas por el propietario, el cual puede impedir a los
demás el uso de las mismas.

Fundamento Constitucional del Derecho de la Propiedad

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999)

Artículo 115: Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al


uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a las
contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de
utilidad pública o de interés general. Sólo por causa de utilidad pública o interés
social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá ser
declarada la expropiación de cualquier clase de bienes.

Código Civil

Artículo 545: “La propiedad es el derecho de usar, gozar y disponer de una cosa de
manera exclusiva, con las restricciones y obligaciones establecidas por la Ley.

Limitaciones al derecho de propiedad

Las limitaciones a la propiedad privada se pueden dividir en dos grandes grupos. El


primero abarca las limitaciones al ejercicio que afectan alguno de los atributos de la propiedad, a
saber: uso, goce o disposición y en el segundo las restricciones, las cuales afectan o bien la
titularidad o el atributo del uso.

Limitaciones al ejercicio

(Brewer, 1985, Badell 2002) las define como aquellas que se dirigen a demarcar alguno de
los atributos del derecho de propiedad (uso, goce y disposición).

Limitaciones al uso

Las limitaciones al uso denominadas ordinaria limitaciones a la propiedad, se consideran


en principio limitaciones normales a la propiedad, y en consecuencia no originan por si solas
derecho a indemnización, las generan cuando llegan a causar daños anormal, es decir intensos,
insoportables y especiales, en cuyo caso la exigencia de responsabilidad a la administración
seria por el régimen de responsabilidad sin falta o por sacrificio particular, con fundamento en la
ruptura del principio de igualdad ante las cargas públicas.

En este grupo se destacan las limitaciones regladas en la Ley de Tierras y Desarrollo


Agrario cuya última reforma se realizó en 2010, la cual afecta al uso de todas las tierras sin
vocación agroalimentaria tanto públicas como privadas, con el objeto de establecer las bases del
desarrollo rural integral y sustentable.

Las tierras privadas quedan sujetas al cumplimiento de la función social de la seguridad


agroalimentaria de la Nación, en tal sentido, deben someter a su actividad a las necesidades de
producción de rubros alimentarios de acuerdo con los planes de seguridad agroalimentaria
establecidos por el Ejecutivo Nacional.

Igualmente se encuentra la Ley de Bosques y Gestión Forestal, la cual doblega el uso del
patrimonio forestal para la obtención de bienes y servicios a la previa declaratoria sobre
ocupación del territorio y conformidad de uso expedida por el Ministerio del Poder Popular de
Vivienda, Hábitat lo cual conlleva al interesado acreditar suficientemente el derecho que le
asiste respecto a la propiedad o tenencia del terreno, y en caso de no ser titular, debe presentar
la respectiva autorización del propietario debidamente autenticada, y en caso de terrenos
baldíos, sólo podrán acreditarse derechos mediante títulos supletorios, en cuyo levantamiento
haya intervenido la Procuraduría General de la República.
Cabe destacar que ambas limitaciones están sujetas por razones de conservación y
racional aprovechamiento de los recursos naturales renovables y se distinguen dentro de la
seguridad y soberanía agroalimentaria de la Nación.

Limitaciones al goce y disfrute

Esta se centra en la obtención de frutos y beneficios, y al igual que las anteriores en


principio conforman al entorno normal del derecho de propiedad.

Se destaca nuevamente la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, la cual reconoce a los


campesinos y campesinas el derecho de gozar y recibir los frutos de la tierra que les haya
adjudicado de forma permanente el Instituto Nacional de Tierras, y por otro lado declara
contrario al interés público la tercerización la cual conforme al artículo 7, se entiende como toda
forma de aprovechamiento de la tierra con vocación de uso agrícola mediante el otorgamiento a
un tercero el derecho de usufructo sobre ésta o el mandato de trabajarla bien sea a través de la
constitución de sociedades, arrendamientos, comodatos, cesión de derechos, medianería,
aparcería, usufructo o, en general, cualquier forma o negocio jurídico, oneroso o no, con los
cuales el que se atribuye la propiedad de la tierra efectúa su aprovechamiento con la
intervención de un tercero, o lo delega en él.

Se considera que a través de la figura de la tercerización no solo se garantiza que el


propietario de las tierras sea quien las trabaja, sino que también se limita el atributo del goce o
disfrute, sólo al goce y disfrute de modo directo nunca indirecto. Sobre todo, excluye una gran
cantidad de contratos agrarios limitándolos básicamente a aquellos a través de los cuales se
pretenda incorporar, reparar o mejorar las condiciones de agro soporte productivo de tierras.
Limitando además la autonomía de la voluntad, pero sobre todo la libertad económica
consagrada en el artículo 112 de la Constitución de la República de Venezuela.

Limitaciones a la disposición

Las limitaciones a la deposición inciden la posibilidad de enajenar o gravar el bien objeto


de propiedad.

Se destaca el artículo 12 de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, la cual reconoce que las
tierras adjudicadas por el Instituto Nacional de Tierras de forma permanente, puedan ser usadas,
disfrutadas y transferidas por herencia de los campesinos o campesinas en ejercicio del derecho
de propiedad agraria a los sucesores legales, pero de forma expresa establece que estas no
pueden ser objeto de enajenación, lo cual constituye una exclusión absoluta de la facultad de
disponer de las tierras adjudicadas de forma permanente y no una simple limitación de la
facultad de disponer de las tierras, se está frente a una exclusión absoluta de la disposición de la
propiedad y nos permite concluir que la propiedad agraria de la cual habla la Ley de Tierras y
Desarrollo Agrario no es una propiedad, sino un usufructus, pues como lo establece la
constitución el propietario puede usar, gozar y disponer de su propiedad y esto en este supuesto
está impedido.

Así mismo se encuentra la limitación establecida en el artículo 16 de Tierras Urbanas de


2009, en el cual se establece la obligación para los propietarios de enajenar aquellas tierras
urbanas ocupadas con edificaciones que estén en ruina, con fallas de construcción deterioradas,
que superen 60 años de haberse construido, o declarados inhabilitados, por cuanto impone una
carga en el ámbito del ejercicio del derecho afectado la libertad del propietario de decidir sobre
la disposición de sus bienes.

Limitaciones urbanísticas
El urbanismo se presenta en la actualidad como el fenómeno que en mayor grado ha
incidido en las diversas limitaciones al derecho de propiedad. La necesidad de coordinar
armónicamente el crecimiento económico y poblacional en el marco de un desarrollo
sustentable, ha generado la necesidad de la planificación del ordenamiento jurídico territorial y
del régimen del urbanismo.

Cabe destacar que esta planificación debe complementarse con la regulación del
crecimiento de las ciudades en atención a las condiciones locales para el desarrollo urbano, tales
como dotaciones de servicios públicos y vialidad. Todo lo anteriormente plateado se categoriza
por la doctrina de Garrido Falla bajo la denominación de régimen jurídico especial del suelo, y
por supuesto surge la función social del derecho de propiedad el cual debe de estar ajustado a la
planificación del territorio y el régimen de urbanismo existente.

La planificación se distingue entonces como una de las limitaciones más importantes del derecho
de propiedad, que con el desarrollo industrial y urbano creciente ha adquirido gran importancia
en el marco del Derecho Administrativo.

Bases Legales

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 128 establece:

Artículo 128. El Estado desarrollará una política de ordenación del territorio, atendiendo a
las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales, económicas,
políticas, de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable, que incluya la
información, consulta y participación ciudadana.

El Legislador quien a través de instrumentos legales ha previsto una serie de limitaciones al


derecho de propiedad, atendiendo a la necesidad de planificación territorial y urbana.

Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio

Artículo 63: Los usos regulados y permitidos en los planes de ordenación del territorio, se
consideran limitaciones legales a la propiedad y, en consecuencia, no originan, por sí solos
derechos a indemnizar. Esta sólo podrá ser reclamada por los propietarios en los casos de
limitaciones, que desnaturalicen las facultades del derecho de propiedad, siempre que
produzcan un daño cierto, efectivo, individualizado, actual y cuantificable
económicamente.

En estos casos, a los efectos de determinar la indemnización, se seguirán los criterios


establecidos en la Ley de Expropiación por Causa de Utilidad Pública o Social.

TEMA 20

LA EXPROPIACIÓN POR CAUSA DE UTILIDAD PÚBLICA Y SOCIAL

Además de convertirse en un tema en la mesa de discusión Las actividades políticas en la


sociedad venezolana, como cualquier institución de derecho público, la expropiación, han
despertado en general un fuerte interés de la ciudadanía.

La ciudadanía en general, especialmente los órganos administrativos, debe tener un


conocimiento profundo e integral del fundamento y las metas que persigue la agencia para
asegurar que logre las metas establecidas por la Constitución y la Ley, y utilizar esto como un
medio de coordinación entre intereses especiales e intereses generales, y deshacerse del abuso
y abuso de la propiedad privada.
La Constitución Bolivariana de Venezuela e Instrumentos Legales venezolanos referentes a
las expropiaciones, no dejan duda alguna acerca de que la verdadera garantía de la propiedad,
que se reconoce también constitucionalmente de forma clara. La extinción de este derecho por
causa potestativa del Estado, sólo procede por causa de utilidad pública previamente declarada
legislativamente o por acto legislativo, y mediante el cumplimiento de un debido procedimiento
que asegure el derecho de defensa, una sentencia firme y el pago oportuno de una justa
indemnización.

La potestad expropiatoria no es un poder discrecional, sino que es un poder reglado, para


impedir la arbitrariedad que distorsiona y desnaturaliza el acto expropiatorio legal. Asimismo,
debido a este marco legal, en Venezuela, los bienes privados solo se pueden manejar si se
cumplen los siguientes requisitos:

1) Disposición formal que declara la utilidad pública, que es de naturaleza legislativa.


2) Declaración de que su ejecución exige indispensablemente la transferencia total o
parcial de la propiedad o derecho, que es de índole administrativo.
3) Justiprecio del bien objeto de la expropiación.
4) Pago oportuno y en dinero de una justa indemnización.
En base a estos requisitos se ha agregado una garantía, es decir, si no se puede llegar a
una solución amistosa, la entidad expropiadora debe recurrir a la vía judicial para solicitar la
expropiación de los bienes o derechos afectados.

La certeza de esta garantía debe cumplirse impecablemente, de manera que si la entidad


pública abandona todas o una de las formalidades anteriores y posee una propiedad privada que
priva a todos del derecho a disfrutarla, de igual forma, conducirá a su comportamiento de hecho,
lo cual es absolutamente inválido y viola la protección constitucional de la expropiación de
bienes, que también determina las responsabilidades personales, civiles, penales y
administrativas de los funcionarios que hayan cometido tales violaciones.

Las ocupaciones previstas por la ley deben tomar la previsión de autorizar a las personas
identificadas para ejecutar estudios de corta duración, y asimismo recolectar datos a
representantes de obras en un bien que va a ser expropiado, pero sólo por seis meses y con una
valiosa causa motivada, prorroga por seis meses no más con procedencia de la autoridad judicial
competente.

Los casos provistos por hechos fortuitos que dejen damnificados y el estado solicite al
propietario del inmueble un permiso temporal para alojar los damnificados con el pago de daños
por la vía indemnizatoria, se consume durante el tiempo en el que permanecieron las personas
en el inmueble. Ninguna de estas ocupaciones implica la adquisición de derechos de propiedad
ni para el ente expropiante, ni los técnicos, peritos o damnificados.

En el artículo 115 de la Constitución considera que es implacable al disponer que toda


expropiación debe conllevar siempre “pago oportuno de justa indemnización”. Igualmente, el
artículo 140 de la Constitución es concluyente al establecer que: “El Estado responderá
patrimonialmente por los daños que sufran los particulares en cualquiera de sus bienes y
derechos, siempre que la lesión sea imputable al funcionamiento de la administración pública”.

Elementos
1) Elemento objetivo: Es el bien expropiable, pueden ser objeto de expropiación todos
los bienes necesarios para la satisfacción de la utilidad pública, excepto los bienes o
valores innatos del ser humano, y los llamados Derechos de la personalidad.

2) Elemento subjetivo: Son las partes intervinientes las cuales se dividen en 3.

Sujeto activo: Pueden ser los expropiantes.

Sujeto pasivo: El expropiado puede ser el titular del bien, que es objeto de la declaración
de utilidad pública. En este caso se puede tratar de una persona privada o también
pública.

Sujeto beneficiario: En este sujeto, es a la persona a quien se le destina el objeto


apropiado.

3) Elemento material: Es la indemnización económica debida al expropiado, en vista


del sacrificio impuesto, en función del interés público. De igual manera, debe ser previa
justa, única y en dinero efectivo.

4) Elemento final: Utilidad Pública.

Procedimientos de la Expropiación

En el artículo 9 de la Ley de Expropiación estipula que la expropiación se llevará a cabo


aun sobre bienes pertenecientes a personas, que para enajenarlos o cederlos, necesiten de
autorización judicial, ya sea por ellas mismas o sus representantes legales, y en este caso,
quedan autorizadas sin necesidad de otra formalidad.

En tal sentido la expropiación no surge en el caso sobre bienes pertenecientes a la Republica, los
Estados, el Distrito Capital o los Municipios que no puedan ser enajenados según las respectivas
leyes.

Fases de la Expropiación

Comprende tres fases fundamentales, las cuales podemos identificar como:

1) La fase Administrativa: Esta fase comprende dos etapas: Una etapa previa la
cual se denomina Declaratoria de Utilidad Pública, en la cual la asamblea nacional, los
consejos legislativos de los estados o los consejos municipales, declaran que una obra es
de utilidad pública, a los efectos de que sean expropiados los inmuebles necesarios para
su desarrollo.

Se exceptúan de esta formalidad de la declaratoria previa de utilidad pública todos aquellos


bienes previstos en el artículo 14 de la ley de expropiaciones que expresa lo siguiente: Se
exceptúan de la formalidad de declaratoria previa de utilidad pública las construcciones de
ferrocarriles, carreteras, autopistas, caminos, edificaciones educativas o deportivas,
urbanizaciones obreras, cuarteles, hospitales, cementerios, entre otros. En todo caso el artículo
15 de la Ley establece que bastar el decreto de la autoridad a cuya competencia pertenezca a la
obra asignada.

La segunda etapa comprende el decreto de expropiación, dictado por el órgano del Poder
Ejecutivo, facultad que le corresponde en su orden:

Estatal: El Gobernador

Nacional: El presidente de la República


Municipal: El alcalde

2) La fase Amigable: En este caso implica la adquisición del inmueble por la vía
administrativa y de mutuo acuerdo entre las partes. Asimismo, cuando las partes hayan
llegado a un acuerdo se realiza una compra-venta convencional para que se de esta fase
previamente se deben establecer tres peritos evaluadores que deben cumplir con ciertos
requisitos:

1) Será propuesto por el ente expropiante.

2) Sera propuesto por el expropiado.

3) El perito evaluador que será designado por mutuo acuerdo de ambas partes.

Por último tenemos el Juicio de Expropiación, ésta fase la ejecuta la administración pública
una vez que se hay agotado el arreglo amigable, sin resultados positivos.

CONCLUSIÓN

Tener una noción clara de los diferentes concepto que hemos explicado anteriormente es
fundamental en el Derecho Administrativo así como vimos que los bienes del dominio público
son importante ya que permite evitar futuros problemas en la aplicación misma de las normas
jurídicas vigentes o aquellas leyes que pretenden la modificación de los bienes que se
encuentran dentro del marco patrimonial del Estado, ciertos aspectos sobre dichos bienes del
dominio público no pierden de vista la razón fundamental sobre la que se basa la existencia de
estos, el cual es satisfacer el interés general, sea de forma directa o indirecta. Es necesario un
rol activo por parte del Estado, dado que tiene como obligación proteger el patrimonio común
como nos conlleva a que el hecho de que exista esta propiedad privada supone de hecho la
protección a las personas frente al Estado. Como hemos podido observar, el Derecho y la
Administración son instituciones con una clara influencia en el ámbito del Derecho público de las
pautas organizativas y jurídicas
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