Modelo Rogeriano
Teoría de la personalidad.
El ser humano posee una capacidad latente o
manifiesta de comprenderse a sí mismo. Esto no se
manifiesta siempre de manera automática, sino que
necesita de condiciones determinadas para emerger.
Lo que Rogers pretendía era crear condiciones en las
que el sujeto pueda cambiar lo que no estaba
funcionando bien en él. EL terapeuta es el que facilita
este cambio, creando las condiciones y el ambiente
para que esto se lleve a cabo. Puede decirse que el
ambiente es terapéutico cuando está cargado con
seguridad y de calor.
Teoría del aprendizaje. Rogers intenta facilitar el
autoaprendizaje merced a la creación de un clima
determinado, frente a la pedagogía de la represión,
levanta la de la empatía. El trabajo del educador y del
maestro, así como el del terapeuta, están ligados al
problema de los valores.
Rogers cree que el ser humano posee un potencial y
curiosidad innata para el aprendizaje, que lo moverá
constantemente a asimilar lo que lo rodea. Este
aprendizaje necesita determinadas circunstancias y
condiciones.
El aprendizaje social más útil es el aprendizaje del
proceso de aprendizaje, que significa adquirir una
continua actitud de apertura frente a las experiencias
e incorporar al sí mismo el proceso de cambio.
En todo esto Rogers hace referencia al aprendizaje
vivencial o significativo y no al aprendizaje memorístico.
Este aprendizaje vivencial o significativo, es auto-
iniciado, solo es posible cuando lo que se aprende
logra un significado especial para quien realiza el
aprendizaje, logrando una diferencia en la conducta
del individuo en sus actitudes futuras, este aprendizaje
posee la cualidad del compromiso personal.
Lo que Rogers hace en la pedagogía es eliminar al
maestro como eje y figura clave de la relación
educativa y se enfatice el papel y el significado del
alumno centrado en la enseñanza al estudiante.
Carl Rogers creía que todas las personas tienen la
capacidad de generar cambios positivos en sus vidas.
Desarrolló la terapia centrada en la persona (o
Rogeriana) como una técnica para dar a los clientes
una mayor autonomía en las sesiones de terapia.
Según Rogers , la psicoterapia exitosa siempre tiene
tres componentes clave: Empatía, Consideración
positiva incondicional,
El terapeuta se esfuerza por tener una comprensión
empática del cliente, tener congruencia (o
autenticidad) en la sesión de terapia y comunicar una
consideración positiva incondicional por el cliente.
Es importante destacar que los componentes
esenciales de la terapia que propuso Rogers (empatía,
congruencia y consideración positiva incondicional)
pueden ser empleados por cualquier terapeuta,
independientemente de su enfoque específico de la
terapia.