Resumen
• Organización Política Indiana: Se caracterizó por una diferenciación de
funciones (gobierno, justicia, guerra y hacienda) sin una división de poderes
moderna, con el rey de Castilla como titular de los reinos de Indias.
• Gobierno desde la Península: El rey y el Consejo de Indias dirigían los
negocios indianos, con la Casa de la Contratación desempeñando un papel importante
al principio.
• Autoridades Locales en Indias: Incluían virreyes, gobernadores,
corregidores y alcaldes mayores, cada uno con funciones específicas y sujetos a
controles como visitas y juicios de residencia.
• Cabildos y Gobierno de las Ciudades: Los cabildos, integrados por
alcaldes, funcionarios especiales y regidores, gobernaban las ciudades y sus
alrededores, administrando justicia y representando a los vecinos.
Sumario
La organización política indiana se diferenciaba significativamente de los sistemas
de gobierno modernos, debido a una concepción distinta de los fines del Estado y
los principios del poder político. En lugar de una división de poderes, se
distinguían cuatro funciones principales: gobierno, justicia, guerra y hacienda. La
función de gobierno abarcaba tanto aspectos espirituales como temporales,
reflejando la finalidad religiosa del Estado español y las atribuciones delegadas
por el papado para la propagación de la religión. La función de justicia no estaba
confiada a un órgano exclusivo, sino que el funcionario encargado de asuntos de
gobierno también intervenía como juez. La función de guerra comprendía la
organización militar y la defensa, mientras que la función de hacienda se refería a
la administración financiera de la Corona.
La dirección suprema de los negocios indianos residía en el rey de Castilla, quien
también era el titular de los reinos de Indias. Ante la imposibilidad de que el rey
se ocupara personalmente de todos los asuntos, la tarea fue delegada en asesores y,
más específicamente, en el Consejo de Indias. La Casa de la Contratación,
establecida en Sevilla en 1503, fue el primer órgano de gobierno indiano creado en
la península, encargándose del control del comercio con las Indias y de la
organización de las expediciones. El Consejo Real y Supremo de las Indias,
establecido en 1524, alcanzó una alta jerarquía e independencia, con gran autoridad
administrativa y judicial.
En el gobierno local de las Indias, el establecimiento de órganos y autoridades
respondió a las necesidades que se ponían en evidencia, resultando en un régimen
organizado que tardó mucho tiempo en establecerse. Las capitulaciones eran
convenios entre la Corona y el empresario, concediendo permiso para llevar a cabo
una empresa o establecer un servicio público. Los adelantados constituían la figura
más característica de la etapa inicial de la organización indiana, con amplias
facultades y privilegios. Los virreyes eran altos funcionarios que representaban la
persona real, con atribuciones gubernativas, militares y judiciales. Los
gobernadores se encontraban a la cabeza de las provincias mayores y menores,
mientras que los corregidores y alcaldes mayores eran designados para el gobierno
de las ciudades y sus partidos.
El control de los funcionarios indianos se realizaba a través de visitas, pesquisas
y juicios de residencia. La visita era una inspección ordenada por las autoridades
superiores para controlar el funcionamiento de los organismos públicos. La pesquisa
consistía en la investigación de alguna grave irregularidad. El juicio de
residencia era un procedimiento para determinar la conducta del funcionario en el
desempeño de su oficio.
Los cabildos, constituidos al fundar una ciudad, eran la unidad local de gobierno
político, con jurisdicción sobre el recinto urbano y la zona rural circundante.
Integrados por alcaldes, funcionarios especiales y regidores, los cabildos ejercían
funciones de gobierno comunal, asesoramiento político, administración de justicia y
administración de recursos financieros. En ciertas ocasiones, los cabildos
convocaban a los vecinos a cabildos abiertos para considerar asuntos excepcionales.