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No Te Rias de Un Colla

El poema 'No te rías de un colla' aboga por el respeto y la comprensión hacia los colla, resaltando su conexión con la tierra y su cultura. 'Tierra bendita' rinde homenaje a Pachamama, expresando la importancia de cuidar la tierra y mantener el equilibrio del universo. 'Añoranza de mi infancia' refleja la dura realidad de un niño que, a pesar de su corta edad, asume responsabilidades adultas y anhela una infancia perdida.

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No Te Rias de Un Colla

El poema 'No te rías de un colla' aboga por el respeto y la comprensión hacia los colla, resaltando su conexión con la tierra y su cultura. 'Tierra bendita' rinde homenaje a Pachamama, expresando la importancia de cuidar la tierra y mantener el equilibrio del universo. 'Añoranza de mi infancia' refleja la dura realidad de un niño que, a pesar de su corta edad, asume responsabilidades adultas y anhela una infancia perdida.

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No te rias de un colla

No te rías de un colla que bajó del cerro,


que dejó sus cabras, sus ovejas tiernas, sus habales yertos;
no te rías de un colla, si lo ves callado,
si lo ves zopenco, si lo ves dormido.
No te rías de un colla, si al cruzar la calle
lo ves correteando igual que una llama, igual que un guanaco,
asustao el runa como asno bien chúcaro,
poncho con sombrero, debajo del brazo.
No sobres al colla, si un día de sol
lo ves abrigado con ropa de lana, transpirando entero;
ten presente, amigo, que él vino del cerro, donde hay mucho frío,
donde el viento helado rajeteó sus manos y partió su callo.
No te rías de un colla, si lo ves comiendo
su mote cocido, su carne de avío,
allá, en una plaza, sobre una vereda, o cerca del río;
menos si lo ves coquiando por su Pachamama.
Él bajó del cerro a vender sus cueros,
a vender su lana, a comprar azúcar, a llevar su harina;
y es tan precavido, que trajo su plata,
y hasta su comida, y no te pide nada.
No te rías de un colla que está en la frontera
pa'l lao de La Quiaca o allá en las alturas del Abra del Zenta;
ten presente, amigo, que él será el primero en parar las patas
cuando alguien se atreva a violar la Patria.
No te burles de un colla, que si vas pa'l cerro,
te abrirá las puertas de su triste casa,
tomarás su chicha, te dará su poncho, y junto a sus guaguas,
comerás un tulpo y a cambio de nada.
No te rías de un colla que busca el silencio,
que en medio de lajas cultiva sus habas
y allá, en las alturas, en donde no hay nada,
¡así sobrevive con su Pachamama!

TIERRA BENDITA

Pachamama...
Pachamama, Santa Tierra,
yo te entrego mi cansancio
en éstos cerros helados
y una ollita con tijtinchas*,
comida de Pachamama.

Voy a pitar un cigarro


por mi tropita de llamas,
voy a rociar con alcohol
la apacheta* de las abras...

Soy de esta tierra señores,


yo no soy extraterreste,
por mi majada de ovejas
por mis cabras cara'i leche
por mis docenas de guaguas*,
mis rastrojos y mis burros,
yo te cuido Pachamama....

Arranquemos las malezas,


espantemos a los zorros
y pájaros malagüeros,
y rezando un padrenuestro
le demos un picante'i patas,
con otro de papas verdes
y a la vez nos acordemos
de toditos nuestros tatas...
que se están volviendo tierra.

Agosto de viento y sol,


juera helao en las mañanas,
blancos las tolas* y el temple
changos con el moco suelto
escarchao hasta los pelos...

Agosto de Pachamama:
¡no te caigas, Madre Tierra,
no te desprendas del cielo;
que no choquen las estrellas
ni los planetas entre ellos.

Que mantengan equilibrio


permitiendo de ésta forma
el equilibrio humano....
Algún día surgirán
los científicos de aquí,
los que cuando guaguas*
junto a sus tatas y abuelos,
abrireron el ahujero
y dieron de comer su tierra.

Esos te cuidarán
y no te destruirán
y tú... tú que tienes el poder
y el destino de muchos
cuida el equilibrio del universo
porque cuando te vuelvas tierra
seguirás con hambre,
seguirás con sed,
y necesitarás que te den de comer
que te den coquita,
que te tiren vino
porque tú...
tú también eres:
Pachamama!

AÑORANZA DE MI INFANCIA.
Mi sonrisa es seca y mi rostro es serio,
mis espaldas anchas, mis músculos duros
mis manos partidas por el crudo frío
sólo ocho años tengo, pero no soy niño.

Detrás de mis ovejas ando por el cerro


y cargau mi leña bajo hasta mi puesto
a soplar el fuego, a mismiar mi soga,
y no tengo tiempo para ser un niño.

Los años caminan y todo es lo mismo,


mote, sal con leche son mis caramelos,
mi juguete un chivo o el perro ovejero,
poco tiempo tengo, pero no soy un niño.

Mi avión de juguete es un cernícalo viejo,


mi camión un burro viejo de trotar muy lento,
mi amigo, es el zorro que roba mis ovejas
y es todo mi consuelo de poder ser niño.

Mi rostro es de viejo y mi andar de abuelo,


mis callos partidos por piedras del cerro,
mi poncho rotoso por el fuerte viento,
todo eso me dice, que no soy un niño.

¡Y no hay reyes magos,


no hay Días del Niño,
jamás tuve suerte
de poder ser niño!

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