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El Manga

El manga japonés ha evolucionado desde sus orígenes en el arte secuencial del siglo XII hasta convertirse en una exportación cultural significativa, representando más del 25% de la industria editorial en Japón. Sin embargo, enfrenta serias amenazas debido a la piratería y la escanducción, lo que ha llevado a una caída en las ventas y dificultades económicas para los mangakas. A pesar de estos desafíos, iniciativas como el concurso de manga de la OMPI buscan utilizar el medio para educar sobre la propiedad intelectual y los riesgos de los productos falsificados.

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El manga japonés ha evolucionado desde sus orígenes en el arte secuencial del siglo XII hasta convertirse en una exportación cultural significativa, representando más del 25% de la industria editorial en Japón. Sin embargo, enfrenta serias amenazas debido a la piratería y la escanducción, lo que ha llevado a una caída en las ventas y dificultades económicas para los mangakas. A pesar de estos desafíos, iniciativas como el concurso de manga de la OMPI buscan utilizar el medio para educar sobre la propiedad intelectual y los riesgos de los productos falsificados.

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El fenómeno del manga

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20 de septiembre de 2011

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Desde finales de 1980, el manga japonés ha tomado al mundo por sorpresa para
convertirse en la exportación cultural más popular del Japón. En este artículo, la
Oficina de la OMPI en el Japón examina los orígenes de este fenómeno cultural
planetario y explora su importancia económica.

Los orígenes

Rollo de caricaturas de animales Chōjū Giga del monje


budista japonés Bishop Toba, dibujado en el siglo XII, uno
de los primeros ejemplos de arte secuencial japonés.
(Foto: Tokyo National Museum)
Al igual que la mayoría de los cómics, el manga (que podría traducirse como
"dibujos caprichosos") hunde sus raíces en el arte secuencial, una narración
compuesta de imágenes que se presentan en secuencia. Se cree que los primeros
ejemplos de arte secuencial japonés datan de los rollos de caricaturas de animales
Chōjū Jinbutsu Giga1 del siglo XII.

Al parecer, el término "manga" fue utilizado por primera vez por el famoso artista
del grabado en madera (ukiyo-e) del siglo XVIII, Katsushika Hokusai (1760-1849).

El Chōjū Giga y el ukiyo-e influyeron en la producción de las novelas ilustradas de


bajo costo kibyōshi (de tapas amarillas) de finales del siglo XVIII, en las que
aparecieron por primera vez los inicios del manga moderno. Las conocidas
contribuciones de Kitazawa Yasuji a principios del siglo XX al Jiji Manga, una
página cómica semanal en el diario Jiji Shimpo, ayudaron en gran medida a
popularizar el uso de "manga" para describir este arte incipiente.

A mediados de la década de 1940, los baratos akabon (libros rojos) se hicieron muy
populares entre la población adulta. Osamu Tezuka, uno de los autores más conocidos
de akabon, llegó a ser conocido como el abuelo del manga japonés, debido a su labor
en la aplicación de técnicas cinemáticas, efectos de sonido, largos arcos
narrativos y un desarrollo profundo de los personajes a través de diferentes
géneros de manga. La aparición de volúmenes más serios de manga gekiga en la década
de 1950 impulsó la expansión del manga, que, en el decenio de 1970, se había
convertido en una industria sin parangón entre los medios de comunicación de masas.

Importancia económica y cultural del manga


El manga constituye una parte importante de la industria editorial del Japón, donde
representa más del 25% de todos los materiales impresos en el país. Tiene algo que
ofrecer a todos y se puede adquirir en una gran diversidad de tiendas minoristas y
en línea. Tal como explica el Sr. Teiji Hayashi, antiguo director de la División de
Planificación de Relaciones Públicas, del Departamento de Relaciones Públicas del
Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón, "el manga cuenta con un amplio espectro
de seguidores, desde niños pequeños hasta personas mayores, debido a que sus
argumentos son comprensibles y sus personajes son de profunda humanidad”. A esto se
debe que a menudo sean "utilizados no solamente para entretenimiento, sino también
para transmitir explicaciones sencillas sobre materias difíciles como la historia,
las ciencias naturales y cuestiones sociales".

Los manga más populares tienen una influencia de gran alcance. Muchos se convierten
en libros, programas de televisión, anime2, figuras coleccionables y videojuegos.
Prácticamente todos los aspectos de la producción cultural popular japonesa tienen
sus raíces en el complejo industrial del manga, que se ha convertido en un puntal
de la economía y la cultura niponas.
Un pilar cultural de la economía japonesa
Los asombrosos estilos artísticos y temáticos del manga han trascendido las
barreras culturales, y han dejado una huella importante y duradera en los públicos
de todo el mundo. Como puerta de entrada a la cultura japonesa, ha atraído a una
base mundial de seguidores y ha alimentado el interés por la cultura nipona. Sigue
siendo una de las exportaciones más rentables económica y socialmente del país, y
ha contribuido a que el Japón se convierta en uno de los mayores exportadores de
productos culturales del planeta.

América del Norte es uno de los mayores mercados extranjeros del manga, con un
valor estimado de 300 millones de dólares estadounidenses a principios de 2011. En
muchos países europeos y asiáticos también existen mercados de proporciones
considerables. La serie Pokémon, lanzada en 1996, es quizá una de las exportaciones
de manga más rentables, con ganancias que sobrepasan los 150 mil millones de
dólares estadounidenses.

Una industria amenazada

La gran ola de Kanagawa de Hokusai, del que se afirma que


fue el primero en utilizar el término "manga”. (Foto: United
States Library of Congress)
El manga sigue disfrutando de un gran atractivo mundial, pero la industria está
sufriendo de manera extrema el azote de la piratería. El manga es un motivo central
en los medios de comunicación nipones, alimentando prácticamente cada uno de sus
aspectos con contenidos nuevos e innovadores. Si el manga está amenazado, no lo
están menos prácticamente todos los demás medios de comunicación del Japón.

Cuando se lanzó por primera vez a nivel internacional, el manga ocupaba un nicho de
mercado en muchos países. Sin embargo, pronto atrapó la imaginación de los lectores
de todo el mundo, generando una base de seguidores internacionales entusiastas que
cada vez se sentían más frustrados por la imposibilidad de acceder al mismo
contenido que sus iguales japoneses. La necesidad de traducir el manga del japonés
suponía inevitables retrasos en su publicación internacional. Además, muchos de los
títulos nunca se publicaban internacionalmente, ya que no se consideraban adecuados
para determinados mercados, no habían tenido éxito en el Japón, o se publicaban
solamente a nivel local por editoriales independientes.

Internet ofreció a los seguidores una solución maravillosa. Muchos aprendieron


japonés, compraron el manga original, y luego lo escanearon, lo tradujeron, lo
editaron y lo publicaron en Internet para su descarga gratuita. Por desgracia, lo
que comenzó como una práctica impulsada por fanáticos entusiastas se ha convertido
en una plaga seria en la industria. La denominada “escanducción” o scanlation - el
acto de escanear, traducir y publicar mangas en Internet - está, de hecho,
golpeando el corazón mismo del manga y amenaza su propia existencia.

Los escaneos no autorizados o "raws" suelen realizarlos personas que escanean


libros en formato electrónico, una práctica conocida como jisui, que se traduce
como "cocinar tu propia comida". Con la incorporación de los lectores de libros
electrónicos y las computadoras de tableta, el jisui se ha convertido en un negocio
en toda regla al aparecer sitios Web populares de agregadores de escanducciones que
alojan miles de episodios de manga y los ofrecen de forma gratuita. Quienes se
dedican a la escanducción obtienen pingües beneficios a través de la publicidad en
sus sitios Web, además de conseguir puntos que pueden canjearse por dinero en
efectivo por cada descarga que se realice desde un sitio Web agregador.

Los grupos dedicados a la escanducción, de los que actualmente existen más de


1.000, están perpetuando una forma muy corrosiva de piratería que está amenazando a
la industria, haciendo que las ventas mundiales de manga caigan en picado y
obligando a los editores a despedir personal. De 2007 a 2009, por ejemplo, las
ventas de manga en los Estados Unidos de América cayeron en un 30 por ciento, lo
que obligó a una de las principales editoriales del país a despedir a un 40% de su
plantilla.

Sin embargo, las principales editoriales de manga están defendiéndose con nuevas
formas de llegar a los entusiastas del manga. Este año, Kadokawa Group Publishing
Co. Ltd. (Kadokawa) ha publicado simultáneamente un gran número de títulos
populares en los principales mercados asiáticos. Empresas como Tezuka Productions
están poniendo a disposición versiones electrónicas legales en inglés de manga
populares para computadoras de tableta y, a principios de año, la Asociación
Japonesa de Editores de Libros puso en marcha una serie de iniciativas para poner
freno a las actividades de escanducción no autorizadas.

Matar el arte
La piratería desenfrenada de manga está haciendo que a los artistas de manga
(mangaka) les resulte cada vez más difícil ganarse la vida con su trabajo. Muchos
de ellos dependen del pago de regalías para sobrevivir. Estos pagos son modestos en
el mejor de los casos, especialmente en el caso de los nuevos artistas, y por lo
general son insuficientes para la mayoría para llegar a fin de mes. De los 3.000
mangaka profesionales que se calcula existen en el Japón, sólo alrededor de un 10%
gana lo suficiente para poder dedicar todo su tiempo y energía a su arte. Lo que es
evidente es que si los artistas de manga no pueden ganarse la vida con su arte, no
habrá más manga.

________________________________

El concurso de manga de la OMPI


Dado su atractivo mundial, el manga es un vehículo ideal para sensibilizar a la
población sobre el sistema de propiedad intelectual y de las razones por las que es
importante respetar los derechos de propiedad intelectual. El verano pasado, la
Oficina de la OMPI en el Japón convocó un concurso de manga “auténtico”.
Patrocinado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Oficina Japonesa de
Patentes (JPO) y con el apoyo de Kadokawa, el concurso invitó a los artistas
japoneses de manga a crear una obra original en la que se pusiesen de relieve los
riesgos que entraña para la salud y la seguridad la compra de productos
falsificados.

Al explicar las razones de la convocatoria del concurso de manga, el Sr. Ken-Ichiro


Natsume, Director de la Oficina de Política Multilateral de la Oficina Japonesa de
Patentes, dijo que "con mucha frecuencia, lo que lees en un libro de texto se te
olvida, sin importar cuántas veces lo leas. Pero la información que se presenta
como manga se te queda, incluso si sólo lo has leído muy rápidamente. Soy un firme
creyente de que el manga es una de las mejores herramientas para educar a la
población sobre los riesgos de los productos falsificados".

Se pidió a los participantes que presentaran ilustraciones originales, un argumento


y unos personajes para explicar los riesgos para la salud y la seguridad
relacionados con los productos falsificados. Se recibieron propuestas de todo el
país, y después de un riguroso proceso de selección, con la participación de
expertos de la industria, se eligió como ganador el manga de la Sra. Emiko Iwasaki.
Su manga, "Honmono - el secreto que cambia tu vida", cuenta la historia de un joven
empleado de una tienda que comprueba con sus propios ojos la amenaza que suponen
los productos falsificados, con qué facilidad se engaña a los clientes para que los
adquieran y el grave daño que estos productos pueden ocasionar.

El manga completo de la Sra.


Emiko Iwasaki. (Fotos: OMPI) PDF, Honmono, completed manga by Emiko Iwasaki
La Sra. Iwasaki hizo el manga de fácil lectura, interesante y educativo.
El concurso de manga “auténtico” de la OMPI ganó el premio Koubo 2010 a la mejor
actividad de divulgación.
"La Sra. Iwasaki ... ha dibujado un manga extraordinario", observó el señor
Natsume. "Espero que su lectura ayude a mucha gente a entender mejor los peligros
de comprar productos falsificados y a darse cuenta de que pueden adoptar un papel
activo y ayudar a reducir el daño que causan estos productos. Creo sinceramente que
la fuerza del manga puede contribuir a este fin".

La Sra. Iwasaki ganó un contrato por valor de 1.200.000 yenes (aproximadamente


15.000 dólares estadounidenses) y la oportunidad de trabajar con un editor de manga
profesional para desarrollar su propuesta en un manga completo. Actualmente hay
versiones disponibles en japonés e inglés. Está previsto que en los próximos meses
se publiquen versiones en árabe, chino, español, francés y ruso. El manga se pondrá
a disposición de forma gratuita en formato impreso y electrónico.

En marzo de 2011, Koubo Guide, reputada publicación japonesa que informa sobre los
concursos que se celebran en el Japón, concedió su premio Koubo 2010 a la mejor
actividad de divulgación al concurso de manga “auténtico” de la OMPI. Elogió el
concurso como un "método brillante para atraer a un público muy diverso" con el
objetivo de concienciar a través del manga de los riesgos que entraña la compra de
productos falsificados.

"Espero que los lectores disfruten con este manga y que sirva para que mucha más
gente se familiarice con los derechos de propiedad intelectual", dice el Sr.
Hayashi, del Ministerio de Relaciones Exteriores del Japón. "Que el público
entienda en sentido general la importancia de proteger los derechos de propiedad
intelectual contribuirá a crear un clima de apoyo para las actividades creativas
que nos beneficiará a todos", añade.

La artista ganadora

Emiko Iwasaki
La Sra. Emiko Iwasaki es a la vez dibujante de manga y una de las pocas diseñadoras
de videojuegos que ha sido capaz de entrar en la industria nipona de los
videojuegos, dominada por hombres. También ha creado y desarrollado su propio
proyecto de videojuego. La Oficina de la OMPI en el Japón se entrevistó con la Sra.
Iwasaki para conocer mejor a esta creadora con talento.

¿Cómo empezó a dibujar?


“De niña, me encantaba pintar al óleo. Cuando descubrí el extraordinario potencial
para la creación artística de las computadoras, empecé a usarlas en mi trabajo.
Trabajar en la industria de los videojuegos también me brindó la oportunidad de
desarrollar mi talento como dibujante de manga.”

¿Qué le hizo interesarse por el concurso de manga de la OMPI?


“Quería crear algo que ayudara a la gente y que se entendiera con facilidad.
Durante mi carrera, me he centrado en desarrollar mi talento para crear manga,
videojuegos y obras similares, y recientemente he sentido el deseo de emplear mis
habilidades en algo que pueda tener una repercusión real en la sociedad. Quería
aprovechar la fuerza del manga para dar a conocer a la gente problemas importantes
desde un punto de vista social, y hacerlo de una manera divertida y fácilmente
comprensible. Y justo cuando buscaba cómo hacerlo, me enteré del concurso. Era la
ocasión perfecta.”

¿Qué aspecto del proyecto le planteó más problemas?


“El manga y los videojuegos convencionales y comerciales se dirigen a un mercado
consolidado, y comoquiera que los consumidores tienen determinadas expectativas,
debemos procurar que nuestras creaciones coincidan con lo que el público quiere
comprar. En el caso del concurso de la OMPI, el reto principal fue articular el
mensaje educativo del manga de tal modo que resultara interesante, atractivo y
fácilmente comprensible. Quería crear un manga con el que los lectores se pudieran
identificar y que despertara su interés.”

“Como el manga se dirige a un público internacional, tuve que empaparme de la


cuestión y familiarizarme con los distintos puntos de vista de jóvenes de
diferentes partes del mundo acerca de los productos falsificados. No fue sencillo,
pero era un paso necesario si quería escribir una historia que tuviera algún
significado para jóvenes de todo el mundo.”

¿En qué difiere la creación de un manga del resto de su labor?


“Cuando la gente lee un manga, ve anime o juega con videojuegos, a menudo recuerda
solamente algunas escenas concretas espectaculares. Estas escenas ayudan a captar
la atención del lector, de modo que cuando me pongo a trabajar en un nuevo
videojuego o en cualquier otra obra, empiezo imaginando estas escenas y a partir de
ahí elaboro el resto de la historia. Luego me planteo el ritmo global del manga e
incorporo escenas que dejarán una huella indeleble en el lector.

En el caso del manga que creé para el concurso de la OMPI, el proceso fue algo
distinto. En primer lugar, tuve que entender a qué público se dirigía y buscar la
manera de que el manga les dijera algo. Como trata un tema bastante complejo y con
el que no muchas personas están familiarizadas, tuve que pensar en el argumento
desde un punto de vista global antes de poder simplificarlo para que se entendiera
con facilidad. Tradicionalmente, los superpoderes son un rasgo clave en las
historias de manga, de modo que hube de plantearme cómo incorporarlos al argumento.
Quería que el manga llevara a la gente a reflexionar más a fondo sobre el daño que
causan los productos falsificados, así que tuve que crear un manga que empieza
lentamente, pero que va evolucionando para dejar una huella profunda en el lector.”

¿En qué se inspira?


“Mi mayor fuente de inspiración han sido mis viajes al extranjero. Me han permitido
conocer a muchas personas, lugares, culturas, opiniones y estilos artísticos
distintos, y sí, también me he topado con muchos productos falsificados. Todo esto
me ayudó a dar mucha más veracidad al manga.”

¿Ha sido víctima de alguna infracción de su propiedad intelectual?


“Sí. En un videojuego en el que estaba trabajando, creé un personaje inspirado en
un retrato de mi padre, que había fallecido recientemente. Sin saberlo yo, otro
equipo de la misma empresa copió el personaje, lo alteró ligeramente y lo utilizó
en su proyecto. Es muy triste cuando alguien roba algo y lo usa o lo vende como si
fuera suyo. La gente debería hacer sus propias creaciones, en lugar de copiar otra
cosa y venderla como si fuera su propia creación. Lo mismo podemos decir de los
productos falsificados. He visto muchas copias excelentes, y si hay gente capaz de
producir copias de tanta calidad, creo que deberían emplear esa creatividad en
hacer sus propios productos y marcas. ¿No sería acaso más interesante y genial?”

¿Cuáles son sus planes y objetivos de cara al futuro?


“Me encantaría ampliar el abanico de personajes que aparecen en los manga de corte
tradicional y escribir historias de manga de corte documental, pero la demanda de
este tipo de productos todavía no es muy elevada. También quiero seguir
desarrollando mi talento como artista en otras esferas y encontrar un punto de
equilibrio entre mis intereses personales y los imperativos económicos y las
exigencias de una carrera profesional.”

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