CENTRO DE BACHILLLERATO TECNOLÓGICO
AGROPECUARIO NO. 52
6to semestre
Materia: Literatura
Reporte de lectura “El avaro”
Nombre del alumno(a):
Iris Camila Navarro Romo
Ejido Santa Lucía, Matehuala, San Luis Potosí a 29 de abril del 2025
Reporte de lectura: El Avaro de Moliere
Título: El avaro
Autor: Moliere (nombre real: Jean-Baptiste Poquelin)
Género: Comedia
Año: 1668
Lugar de origen: Francia
Personajes principales
Harpagón
Cleanto
Elisa
Valerio
Mariana
Frosina
Maese Jacques
Análisis de los personajes
Harpagón: Es el centro de toda la obra. Su figura me provocó sentimientos
encontrados: por momentos me reía de sus exageraciones, pero otras veces me daba
tristeza pensar en cómo una persona puede reducir su existencia a la mera
acumulación de dinero. Su avaricia lo vuelve desconfiado, paranoico y egoísta hasta
extremos patéticos.
Cleanto: El hijo que intenta luchar por su derecho a amar libremente. Me pareció un
personaje entrañable, alguien que representa la voz de la juventud frente a la rigidez y
los valores corruptos de los adultos.
Elisa: La hija atrapada entre la obediencia y su deseo de felicidad. Su dulzura y
valentía, aunque menos explosivas que las de Cleanto, también son un símbolo de la
lucha por el amor verdadero.
Valerio: Un joven astuto y amoroso, dispuesto a todo para estar cerca de Elisa.
Simboliza la esperanza y la inteligencia puesta al servicio de la bondad.
Mariana: Aunque su papel es más pasivo, representa la sencillez y el amor sincero, en
contraste con la frialdad calculadora de Harpagón.
Frosina: Es la picardía personificada, una mujer ingeniosa que intenta sacar provecho
de la situación y sobrevivir en un mundo gobernado por la avaricia.
Temas principales
La avaricia como enfermedad
Moliere nos presenta la avaricia no solo como un defecto moral, sino como una
enfermedad que consume y desfigura. Harpagón no vive: sobrevive, encerrado en su
temor a perder su riqueza. Su amor por el dinero es tan grande que no deja espacio
para el amor humano.
El amor y la juventud
Los jóvenes de la obra representan el impulso natural hacia la felicidad, el derecho a
amar y a elegir su propio destino. En ellos, Moliere pone la esperanza de un mundo
más libre, donde el dinero no lo sea todo.
El egoísmo y la soledad
La figura final de Harpagón, solo con su dinero, es una de las imágenes más tristes de
la obra. No importa cuánto tenga: está solo porque ha destruido los vínculos que dan
sentido a la vida.
Resumen de la obra
La historia gira en torno a Harpagón, un hombre mayor cuya vida entera se reduce a
una sola preocupación: el dinero. Harpagón no solo guarda su fortuna celosamente
enterrada en su jardín, sino que también organiza su vida y la de sus hijos alrededor de
su obsesión por no gastar ni un solo centavo.
Sus hijos, Elisa y Cleanto, viven atrapados entre el deseo de seguir sus propios
sentimientos y el férreo control de su padre. Elisa está enamorada de Valerio, quien
para acercarse a ella se disfraza de criado en la casa. Cleanto, por su parte, está
enamorado de Marianne, una joven sencilla y bondadosa. Sin embargo, para su
sorpresa, Harpagón también pretende casarse con Mariana, no por amor, sino porque
no exige una dote demasiado costosa.
En medio de los enredos y secretos, alguien roba la caja fuerte de Harpagón,
desatando su locura. En su desesperación, muestra hasta qué punto su obsesión lo ha
deshumanizado: no le importa el amor de sus hijos, ni su felicidad, ni su dignidad, solo
le importa su tesoro perdido.
Al final, las identidades ocultas se revelan, los enamorados logran estar juntos, y
Harpagón recupera su dinero, pero a un precio: queda aislado, un viejo ridículo y
solitario cuya única compañía es su tesoro material.
Reflexión personal
Al terminar la lectura, no pude evitar pensar en cómo el personaje de Harpagón existe
aún hoy en muchas formas. No necesariamente como el anciano que esconde su
dinero bajo tierra, sino como aquellas personas o sociedades enteras que valoran más
el tener que el ser.
Me hizo reflexionar también sobre nuestras propias prioridades: ¿Cuántas veces
sacrificamos momentos, relaciones, o incluso nuestra felicidad, por perseguir algo
material?
El Avaro me recordó que el dinero, si bien es necesario para vivir, no debe convertirse
en el centro de nuestra existencia. La verdadera riqueza está en el amor, en la familia,
en la amistad, en esos lazos humanos que el dinero nunca puede comprar.
El Avaro es mucho más que una comedia sobre un hombre tacaño. Es una crítica
social disfrazada de humor, una advertencia contra el peligro de vivir esclavizados por
el dinero, y una celebración de los sentimientos humanos más auténticos.