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43 "Inevitable"

El documento reflexiona sobre la inevitabilidad de encontrarse con Dios, enfatizando que, a pesar de las creencias o negaciones personales, todos tendrán que rendir cuentas ante Él. Se destaca la importancia del libre albedrío y la necesidad de una relación personal con Jesús, sugiriendo que el momento de prepararse para este encuentro es ahora. La conclusión invita a los lectores a evaluar su cercanía a Dios y a rendir sus vidas a Él.
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43 "Inevitable"

El documento reflexiona sobre la inevitabilidad de encontrarse con Dios, enfatizando que, a pesar de las creencias o negaciones personales, todos tendrán que rendir cuentas ante Él. Se destaca la importancia del libre albedrío y la necesidad de una relación personal con Jesús, sugiriendo que el momento de prepararse para este encuentro es ahora. La conclusión invita a los lectores a evaluar su cercanía a Dios y a rendir sus vidas a Él.
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Segunda Semana de Noviembre

43. “INEVITABLE”

TEXTO BÍBLICO: “Por tanto, de esta manera te haré a ti, oh Israel; y porque te he de
hacer esto, prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel.” Amós 4.12:

INTRODUCCIÓN
¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando oyes la palabra “inevitable”?
Una persona puede buscar a Dios en este mundo y encontrarlo; puede servirlo y amarlo
de todo corazón; o puede rechazarlo y negarlo. Llamamos a esa libertad de elección
“libre albedrío”. Haciendo uso de su libre albedrío alguno incluso puede decir que Dios
no existe. Sin embargo, en algún punto de su historia, él o ella tendrá que encontrarse
con Jesús y responder por sus actos: Hechos 9.3–5: “Yendo por el camino, aconteció
que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;
4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5
Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te
es dar coces contra el aguijón.”
Como puedes ver, Dios es inevitable para todo ser humano. Nada ni nadie escapó o
escapará de Él. Una vez más, alguien puede insistir hasta el cansancio diciendo que
no existe un Dios. Puede escribir libros tratando de probar sus afirmaciones. Puede
incluso organizar conferencias negando la realidad divina. Pero ningún intento por negar
a Dios funcionará realmente, pues Dios es real, de hecho, Él es la Realidad final a quien
cada uno dará cuentas: “Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos
de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Hebreos. 4.13.
Nada podrá cambiar el hecho de que todos vamos a tener que encontrarnos con Dios,
ahora o en la eternidad. No pensar en esto no hace que Dios deje de existir.
Alguien puede hacer callar su conciencia, pero no podrá callar la voz del Señor. Él es
inevitable para todo ser humano y no tiene sentido esconderse de Él. No hay escondites
cuando se trata de Dios: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu
presencia? 8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he
aquí, allí tú estás. 9 Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, 10 aun
allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. 11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me
encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.” Salmos 139:7–11.
¿Qué crees tú que es mejor? ¿Encontrarse con Dios después de esta vida? ¿O ahora?
¡Ahora es el tiempo de pensar en Él! No de decir “más tarde pensaré en Él” como los
atenienses que dijeron al apóstol Pablo “ya te oiremos alguna otra vez”. Todo indica que
no hubo una siguiente vez.
Algunos filósofos han enseñado que fue el hombre quien creó a Dios. Aún ellos
descubrirán un día, para su propio terror, que Dios es el Creador y nosotros meras
criaturas; que “Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos.” Salmos 100.3
Nuestra inteligencia y creatividad no pueden borrar a Dios, por más que queramos. Él lo
llena todo: “¿Soy yo un Dios de cerca —declara el Señor— y no un Dios de lejos?
24 ¿Podrá alguno esconderse en escondites de modo que yo no lo vea? —declara el
Señor. ¿No lleno yo los cielos y la tierra? —declara el Señor.” Jeremías 23.23,24 DHH.
Nadie huye de Dios. Solamente intenta huir, y tal intento no es más que tontería.
Ninguna acción, ninguna filosofía, ninguna idea brillante del hombre podrá eliminar a
Dios, nunca. Alguien puede negar la existencia del Sol y esconderse de él en lo más
profundo de la Tierra. Sin embargo, el Sol permanecerá, brillante como siempre ha sido.
Más temprano o más tarde todos tendrán que encontrarse con Dios pues, nuevamente,
ÉL ES INEVITABLE. Entonces, ¿qué es lo más sabio y sensato que tú y yo podemos
hacer? Sin dudas, rendir nuestra vida completamente a Él.
CONCLUSIÓN
¿Dónde estás tú ahora? ¿Ya rendiste tu vida a Él? ¿Vives cerca o lejos de Dios? ¿Estás
listo para encontrarte con Él? ¿Ya has nacido de nuevo por medio del agua y el Espíritu?
¿Tienes una relación personal con Jesús? ¿Lo conoces en verdad, o sólo has oído
hablar de Él?
Cualquier posición en la vida lejos de Jesús, siempre será insegura, pues el lugar más
seguro del universo es estar en Sus poderosas manos. Y recuérdalo: NUESTRO DIOS
ES INEVITABLE. “Por tanto […] prepárate para venir al encuentro de tu Dios.” Amós
4.12.

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