COMENTARIOS NORMATIVOS
OBJECIÓN A LA PERSONERÍA DEL QUERELLANTE:Art.291
CPP
Orlando Parada Vaca*
Consideraciones preliminares:
El procedimiento penal tiene definidas las opciones de defensa para el imputado:
a) la objeción a la admisibilidad de la querella y la personería del querellante (Art.
291);b) las excepciones (Art. 308);c) los incidentes de nulidad de actuaciones (Arts. 1
67 a 170 CPP);d) La defensa de fondo en el juicio oral; e) Los incidentes previstos en
los Arts. 1 67 a 170; y, f)Los recursos a que se refieren los Arts. 394 y siguientes CPP.
Cada una de estas opciones cumple finalidades distintas. De ahíque, la posibilidad de
objetar las cualidades procesales y el carácter con que el querellante acciona la
jurisdicción penal, es en el momento procesal que ofrece el Art. 29 1 CPP.
Entendemos que el Art. 291 CPP limita las posibilidades reales de defensa del
imputado colocándolo en estado de inseguridad jurídica frente al Estado cuando sólo
le permite atacar la personería del querellante.
Consultados algunos autores que se han referido al tema nos hemos encontrado con
que, la mayoría, entiende que la permisividad de la norma está referida a los
aspectos formales de la querella.
"A partir de la presentación de la querella, el fiscal o el imputado podrán
objetar su admisibilidad sólo por cuestiones formales" (Herrera Añez,
William, El Proceso penal boliviano, Kipus, Cochabamba, 2007, p. 205).Dado que el
trabajo es un manual, Herrera Añez no ingresa al detalle y deja de referirse al otro
motivo de la objeción: la personería del querellante.
Sí lo hace Clemente Espinoza: "La norma prevé que se puede objetar la querella
únicamente en cuento a dos aspectos: Incumplimiento de requisitos formales, y
Personería del querellante.
En el primer caso, el juez ordenará su complementación en el plazo de tres días, bajo
sanción de tenerla por no presentada.
En lo relacionado a la personería, abarca dos aspectos: el primero, en cuanto a las
personas a quienes se les reconoce la calidad de víctimas y tienen la facultad de ser
querellantes conforme a los arts. 76 y 78; otro aspecto, lo constituye la insuficiencia
de representación por mandato, que estaba contemplada dentro de las
denominadas "otras cuestiones prejudiciales" por el art. 183 del código
abrogado" (Espinoza Carballo, Clemente, Código de Procedimiento Penal
(Anotaciones, comentarios y concordancias), 3ra. Edición, Ed. El País, Santa Cruz,
2007, p. 279)
En opinión de Ciro Añez, la cuestión desnuda una falencia en el control jurisdiccional
sustancial de la acusación que bien podría ser atacada a través de la excepción de
falta de acción: "..., la excepción de falta de acción se interpone cuando la acción
penal no ha sido legalmente promovida o porque existe un impedimento legal para
proseguirla. En este sentido, la jurisprudencia ha establecido que la falta de
legitimación activa del querellante, esto es, la ausencia de condición de víctima
constituye una acción penal ilegalmente promovida" (Añez Núñez, Ciro, La Etapa
Intermedia, Iuris Tantum y Ed. El País, Santa Cruz, 2010, p. 141).
Consultamos igualmente a otros autores como Ortega Soto y Córdova Saavedra. El
segundo no emite opinión sobre el tema y el primero, sin emitir criterio al respecto,
aporta con una profusa jurisprudencia constitucional, aunque ninguna del año 2010.
En nuestro criterio, el Art. 291 CPP sólo permite cuestionar la personería del
querellante entendiendo, implícitamente, que:
a.- La personería del querellante sólo puede ser objetada cuando se
observa ausencia de capacidad jurídica, capacidad para ser parte y capacidad
procesal de las personas físicas y, tratándose de personas jurídicas cuando no se
haya adjuntado el Poder de representación suficiente.
b.- Que el requisito de personería no exige la acreditación previa de
legitimación procesal activa para accionar la jurisdicción penal y, portanto, que no es
necesario que se aporten elementos que hagan presumir que el querellante tiene la
condición de víctima.
c.- El párrafo primero del Art. 29 1 CPP al limitar la posibilidad de objeción a la
personería del querellante, afecta a los derechos del imputadodesde que:Le impide atacar la
ausencia de los elementos estipulados en el Art. 290 CPP entre los que se cuenta el establecido
en el numeral 4), es decir, que el querellante formule una relación circunstanciada del hecho, sus
antecedentes o consecuencias conocidas y, si fuera posible, la indicación de los presuntos
autores o partícipes, víctimas, damnificados y testigos.
La exigencia de una relación circunstanciada está referida al aporte de elementos de
verosimilitud de que, efectivamente, se estaría afectando, restringiendo o amenazando un
derecho reconocido por la norma objetiva que justifica la actuación de la jurisdicción penal. He
aquí la necesidad de acreditar mínimamente la verosimilitud del derecho, de arrimar elementos
indiciarios sobre la existencia del ilícito penal denunciado.
d.- Además de los requisitos formales del auto de admisión de la querella contemplados
en el Art. 290 CPP, deben considerarse como elementos formales a ser exigidos al querellante y
que debieran poder ser objetados por el imputado, aquellos contemplados en el Art. 78 en
relación al Art. 76 CPP y del Art. 304 -1) y -2) del mismo compilado.
El fiscal puede rechazar una querella cuando llegue a la convicción que el hecho no existió, que
no está tipificado como delito o que el imputado no habría participado en él; o, cuando la
investigación no haya aportado elementos suficientes para fundar la acusación.
Se desprende, entonces, que debe acreditarse y, por tanto, puede objetarse no sólo la
personería del querellante, sino además, la existencia del supuesto de hecho, que ese hecho
esté tipificado como delito y la existencia de una relación causal directa con el sindicado como
autor o cómplice.
e.- Similares requisitos son exigidos por el Art. 341 -2) y -3) CPP., normas de las que se
desprende que la objeción debe contemplar elementos más amplios que aquellos definidos en la
personería del querellante; como ser: a) Los elementos de verosimilitud sobre la ocurrencia del
ilícito penal; y b) Los elementos de convicción que hagan presumir la existencia del delito y, c)
Que sea el denunciado el posible autor del hecho.
Esas son exigencias mínimas necesarias para que la querella o acusación particular pueda ser
admitida conformea derecho y el imputado tiene el derecho de objetar la ausencia de esos
elementos, sin circunscribirse únicamente a la personería del querellante.
f.- Finalmente, constituye un requisito formal que debe ser examinado
antes de admitir una acusación particular, que el querellante acredite su
condición de víctima. De igual manera, la ausencia de este requisito debe
permitirse que pueda ser objetado por el imputado al tenor del Art. 29 1 CPP.
Téngasepresente que sólo puede ejercer el derecho de acción penal, esto es, sólo
puede ejercer el papel de querellante (Art. 78 CPP), quien acredite su condición de
víctima (Art. 76 CPP), es decir, las personas directamente ofendidas o agraviadas por
el delito. Así también lo tiene ordenado el Art. 18 CPP,que sólo la víctima podrá
ejercer la acción penal privada.
Para acreditar la condición de víctima y, por tanto, ostentar la posición habilitante
que permita articular la querella, es preciso que se demuestre el agravio, daño o
perjuicio. Esas condiciones deben ser exigidas al querellante y, portanto, permitírsele
al imputado que pueda objetar la querella por la manifiesta falta de esos elementos,
atacando que el querellanteno goza de suficiente legitimación activa para accionar la
jurisdicción penal y someter al imputado a un proceso ilegal e indebido.
La norma sobre la que pretendemos esbozar este comentario reza:
Art. 291 CPP.- (Objeción).- El fiscal o el imputado podrán objetar la admisibilidad
de la querella y la personería del querellante. La objeción se presentará ante el juez,
en el plazo de tres días computables a partir de su notificación.
El juez convocará a las partes a una audiencia oral que deberá realizarse dentro de
los tres días de presentada la objeción y la resolverá inmediatamente de finalizada la
audiencia.
Cuando se funde en la omisión o defecto de los requisitos formales de admisibilidad,
el juez ordenará su corrección en el plazo de tres días, caso contrario se la tendrá por
no presentada.
El rechazo de la querella no impedirá continuar con la investigación, cuando se trate
de delitos de acción pública.
De la norma transcrita se infiere que, en el momento de presentar la objeción, ya
está identificada la víctima o sujeto pasivo directamente ofendido por el hecho
delictivo (Art. 76 CPP), dado que sólo la víctima puede promover la acción penal
mediante querella (Art. 78 CPP). La querella, entonces, es una especie de imputación
particular a una persona por la comisión de un delito.
Por el tenor de la norma, estaríamos frente a delitos de acción pública o delitos de
acción pública a instancia de parte con intervención de la víctima a través
de querella. Si se tratara de delitos de acción privada el Ministerio Público no tendría
intervención, lo mismo que en los casos de delitos de acción pública donde se ha
autorizado la conversión de acciones, que significa la renuncia a la persecución penal
de parte del Ministerio Público.
A.- Los sujetos activos contemplados en la norma:
Los sujetos o partes a los que se refiere la norma son el Ministerio Público y el
querellante, quienes tienen legitimación activa para activar la jurisdicción ordinaria
penal e interponer su objeción a la admisibilidad de la querella o la personería del
querellante.
I.- El fiscal asignado al caso:
El Ministerio Público sólo podrá intervenir en los procesos que se tramitan por delitos
de acción pública y en los que requieren instancia de parte que están definidos en el
Art. 19 CPP.
En los delitos de acción pública donde el Ministerio Público tiene el monopolio de la
acción penal y, aunque la víctima no está impedida de presentar querella, ésta
deberá ser presentada ante el fiscal, al tenor del Art. 290 CPP, quien deberá correrla
en traslado al imputado y, aunque no tenga facultades ni competencia para admitirla
sí la tiene para rechazarla (Art. 304 CPP).
Esta posibilidad de rechazarla querella le inhibe luego para objetar su admisibilidad
por el órgano jurisdiccional. No es dable que el fiscal pueda objetar una actuación del
querellante como es la querella, cuando él mismo es quien ha ejercido el control
previo respecto al cumplimiento de los requisitos formales establecidos en el Art. 290
CPP.
"Del análisis de la disposición, se concluye que el control previo, en cuanto al
cumplimiento de los requisitos formales de la querella, corresponde al Ministerio
Público" (Espinoza, ob.cit., p. 280).
En los delitos que requieren instancia de parte o denuncia, esto es, cuando la acción
penal no puede ser ejercida de oficio -salvo las excepciones contempladas en el Art.
17 CPP-, el fiscal también habrá tenido oportunidad de cuestionar ambos elementos.
En los delitos de acción privada y, autorizada la conversión de acciones en los dos
primeros supuestos del Art. 26 CPP (delitos que requieren instancia de parte y
aquellos que, aún siendo de acción pública, son culposos, tienen contenido
patrimonial y que no hayan tenido la muerte como resultado de la acción) ninguna
participación podrá tener el Ministerio; esto es, estaría totalmente excluido de las
previsiones del Art. 291 CPP.
Si lo afirmado en este acápite es cierto, la redacción del Art. 291 CPP no ha sido la
más acertada, pues se ha incluido a la figura del fiscal para que pueda objetar la
admisibilidad de la querella o la personería del querellante, cuando en la práctica
esta autoridad ha tenido suficientes ocasiones para cuestionar ambos elementos
desde el inicio de la investigación y hasta el momento de serle presentada la querella
(Art. 290 CPP), porque en ese momento puede ejercer las facultades que le confiere
el Art. 304 CPP y emitir resolución fundamentada rechazándola.
La posición asumida podría verse reforzada con la amplia jurisprudencia
constitucional, iniciada creo con la SC 01 15-2004 -R de 28 de enero y confirmada por
la SC 1069-2010 -R de 23 de agosto, por la que han interpretado que la querella debe
ser notificada al imputado antes de su admisión. Esto no significa que el fiscal no
pueda rechazarla, pero de no hacerlo, no tendría condiciones legítimas para
objetarla.
"La objeción de querella es una facultad que la Ley le confiere al imputado para
que observe la admisibilidad de la misma y la personería del querellante por
consiguiente debe ser resuelta antes de su admisión y antes de cualquier
otro actuado procesal sin que pueda ser suplido con otros recursos como la
interposición de excepciones". (SC 1 1 5/04 -R de 28-01). (Negrillas y subrayado es
nuestro)
Las facultades de objetar la admisibilidad de la querella y la personería del
querellante estarían conferidas única y exclusivamente al imputado o sujeto activo
del delito.
2.- El querellante:
La participación o intervención de la víctima está permitida en todo tipo de delitos
(Art. 1 1 CPP). Desde que interpone querella es considera parte del proceso penal con
todos los derechos, cargas y obligaciones que ello conlleva (Art....), la misma que
podrá ser presentada hasta el momento de la presentación de la acusación fiscal
(Art- 79 CPP).
Por mandato del Art. 290 CPP la querella deberá ser presentada ante el fiscal
cumpliendo los requisitos formales allí estipulados. Sin embargo, la objeción a que
hace referencia la norma que comentamos, debe ser presentada ante el juez.
Provoca mucha confusión que ambas actuaciones procesales deban ser presentadas
ante autoridades distintas: la querella ante el fiscal y la objeción ante el juez.
Por lo general, cuando el denunciado presenta la objeción ante el juez cautelar, ésta
autoridad exige que se acredite la notificación fiscal, cuando esa diligencia debiera
ser realizada por el Ministerio Público, pues el órgano que procedió a practicar la
notificación debe hacer conocer formalmente de esa actuación al Juez cautelar,
que ejerce el control jurisdiccional en esta etapa del proceso investigativo. La carga
de la notificación se transfiere del acusador al denunciado, violentándose el propio
sistema penal acusatorio, donde la carga de la prueba le corresponde a quien acusa.
En todo caso, considero que la confusión se genera por las disposiciones contenidas
en los Art. 290 y 29 1 CPP; y sobre este asunto, creo que no existe aún
pronunciamiento jurisprudencial.
De acuerdo al Art. 291 CPP, al imputado se le ofrecen dos posibilidades de cuestionar
la acción penal, en este estado del procedimiento:
a.- Objetar la admisibilidad de la querella.
b.- Objetar la personería del querellante.
B.- Admisibilidad de la querella:
La admisión de la querella es un acto jurisdiccional, por tanto, cualquier
cuestionamiento de este acto está dirigido, consecuentemente, al Auto dictado por el
juez de la causa. Se ataca, por tanto, la actuación jurisdiccional.
Quienes tienen legitimación para interponer esta objeción son el fiscal y el imputado.
El primero manifestando disconformidad con la querella o con la propia admisión
judicial. El imputado, sin embargo, podrá atacar el auto de admisión por diversos
motivos, a los que intentaremos referirnos más adelante.
La SC 1069/2010 -R de 23 de agosto, resume el criterio del intérprete constitucional
en sentido que la querella, antes de ser admitida debe ser corrida en traslado al
imputado para que pueda objetarla, para luego disponer, si corresponde, la admisión
de la querella.
"El art. 291 del CPP, establece el mecanismo procesal a través del cual el fiscal o el
imputado pueden objetar la admisibilidad de la querella y la personería del
querellante, cuyo procedimiento se encuentra descrito en el referido artículo del CPP.
De acuerdo a la última parte del art. 290 del CPP, una vez presentada la querella,
ésta debe ser puesta en conocimiento del imputado; pudiendo éste o el fiscal objetar
la admisibilidad de la querella y la personería del querellante, conforme sostiene
el art. 291 del CPP; objeción que debe ser formulada en el plazo de tres días
computables a partir de su notificación, debiendo el juez convocar a las partes a una
audiencia oral que deberá realizarse dentro de los tres días de presentada la
objeción, en la que -a su finalización- resolverá la objeción planteada.
Ahora bien, de acuerdo a la jurisprudencia constitucional contenida en la SC 01
15/2004-R de 28 de enero, reiterada por la SC 0751/2004-R de 14 de mayo "La
objeción de querella es una facultad que la Ley le confiere al imputado para que
observe la admisibilidad de la misma y la personería del querellante por
consiguiente debe ser resuelta antes de su admisión y antes de cualquier
otro actuado procesal".
Conforme a la interpretación de los arts. 290 y 291 del CPP, primero debe
notificarse con la querella al imputado, quien puede presentar la objeción a su
admisibilidad, para luego -si presenta la objeción- celebrar una audiencia oral para
que el juez la resuelva inmediatamente, y una vez finalizada la audiencia, disponer -si
corresponde- la admisión de la querella". (SC 1069-2010 -RAC de 23-08)
(Negrillas y subrayado es nuestro)
Por lo expuesto, elTribunal Constitucional se ha convertido en legislador negativo al
extirpar del Art. 29 1 CPP, la posibilidad de objetar la admisión de la querella. Ahora,
la norma debe ser interpretada en sentido que sólo puede objetarse la personería del
querellante y, será en otro momento (no se indica en cuál) que podrá objetarse la
admisibilidad de la querella, es decir, el Auto mediante el cual el juez admite la
querella.
De acuerdo a este entendimiento, estaríamos frente a una nueva configuración de
estos actuados procesales. Primero, sólo se puede objetar la personería del
querellante y el único legitimado para hacerlo es el denunciado o imputado, pues el
fiscal ha tenido todas las posibilidades de cuestionar la calidad de víctima del
querellante, desde el momento de recibir la denuncia en sede policial.
Segundo, la objeción a la admisibilidad de la querella podrá ser formulada por el
fiscal o por el imputado cuando, entendemos, el juez no ha reparado en el
incumplimiento de alguno de los requisitos establecidos en el Art. 290 CPP; es decir,
ha admitido a trámite una querella que no cumple con todos los requisitos de la
citada norma. Si esta interpretación es correcta tendrá que releerse el Art. 290 CPP.
El juzgador tiene la posibilidad que le ofrece el Art. 376 CPP de desestimar la
querella, esto es, no admitirla que significa el rechazo de la misma; la que podrá ser
nuevamente interpuesta cuando se trate de algunos requisitos a los que hace
referencia el Art. 290 CPP. En los dos primeros supuestos del Art. 376 CPP, la
resolución tiene características de auto interlocutorio definitivo.
La objeción a la admisibilidad de la querella está dirigida contra el acto jurisdiccional
dictado por el juez, entonces es esta autoridad la que deberá reponer el Auto de
Admisión y el plazo para ello, también es de tres días dado que, deberá resolver la
objeción redargüida en la audiencia oral que tendrá que ser fijada en el plazo de tres
días de presentada la objeción.
La norma no contiene disposición alguna respecto al traslado al querellante para que
tenga oportunidad de contestar la objeción rebatiendo los argumentos allí
contenidos. Recibida la objeción, el juez debe señalar audiencia oral para resolverla la
misma que deberá realizarse dentro de los tres días de presentada.
Si bien el Auto que cita el juez señala la audiencia dentro de los tres días que le
ordena la norma, en la práctica este plazo es de difícil cumplimiento por el tema de
las notificaciones a las partes; y, dado, que el querellante quiere más plazo para
preparar su ataque a la objeción, no da muestras de interés en provocar las
notificaciones. El órgano jurisdiccional tampoco da muestras de interés en hacer
conocer a las partes las actuaciones judiciales. La mayor parte de los jueces penales
entiende que son las partes las que deben agilizar el proceso en atención a su propio
interés.
El ataque al Auto de admisión de la querella podrá estar dirigido por:
a) Habérsela admitido conteniendo defectos materiales;
b) Haberse admitido la querella que contiene defectos formales;o,
c) Porque el propio Auto demuestra defectos procesales.
Haberse admitido la querella que contiene defectos materiales:
Debemos partirde la premisa que el objeto del proceso penal está definido
porel hecho delictivo y la persona o personas a quienes se les endilga el haberlo
cometido.
Por ello, uno de los requisitos esenciales para admitir una querella es que el
querellante acredite mínimamente sobre la existencia del hecho, de la participación
probable del denunciado y además, la verosimilitud de su derecho y su legítimo
interés. Estas exigencias son ineludibles de ser estudiadas por el juzgador. Hasta
para solicitar una orden judicial cualquiera, el órgano jurisdiccional exige que el
solicitante acredite su derecho e interés.
En materia penal, estos elementos son exigidos en el Art. 290 -4) y -5). A través de la
relación circunstanciada de los hechos, las consecuencias conocidas, la indicación de
los presuntos autores y el detalle de los elementos de prueba, el juez tendrá la
oportunidad de apreciar la verosimilitud del derecho reclamado por la supuesta
víctima.
Sólo con estos elementos el juez puede presumir que existen suficientes elementos
de convicción como para activar la jurisdicción penal y proceder al inicio o
continuidad de las investigaciones.
Estas exigencias no tienen ninguna connotación que pueda significar prejuzgamiento,
porque no se entra al fondo del asunto sino a los aspectos exteriores de la pretensión
deducida.
Admisión de querella que contiene defectos formales:
Podría entenderse que los requisitos formales de la querellase encuentrancontenidos
en los incisos 1), 2), 3) y -6) del Art. 290 CPP.
Las generales del querellante con indicación de su cédula de identidad, su domicilio
real y procesal y, el Poder que le faculte actuar en caso de personas jurídicas con
mención de domicilio y nombre del representante legal, más la prueba documental si
la hubiera o la indicación del lugar donde se encuentra,se constituyen en requisitos
formales que debe contener la querella.
Si la querella no cumple con los citados requisitos, se entiende que estas carencias
constituyen lo que arbitrariamente llamamos de formales, los que pueden ser
subsanados por el querellante y el Juez debe otorgar un plazo de tres días para ese
efecto, porque no hacen a la esencia de la acción y sí a las condiciones necesarias
para la activación de la jurisdicción penal de parte de quien asume la condición de
actor, víctima o querellante. Este es el plazo contemplado en el Art. 291 CPP.
Presentada la querella y antes de su admisión, de acuerdo al Art. 376 -3) CPP el juez
puede desestimarla si falta alguno de los requisitos contemplados en el Art. 290 CPP,
permitiéndose en este caso, que vuelva a presentar la querella corrigiendo los
defectos y haciendo mención a la desestimación anterior.
El Auto de admisión acusa defectos procesales:
De los defectos que puede contener el Auto de admisión de la querella, es posible
diferenciarlos así:
I.- Errores en el procedimiento de admisión:
Normalmente, el juez admite la querella y la corre en traslado a los denunciados o
imputados; pero, de acuerdo a las SSCC 1 1 5/04 -R de 28-01, 75 1/04 -R de 14-05,
1517/04 -R de 01 -10, 302/06 -R de 29-03, 646/06 -R de 05-07, 279/07 -R de 17-
04,486/07 -R de 1 3-06 y 1069/2010 -R de 23-08, entre otras, antes de admitirla el
juez debe correrla en traslado y luego del trámite propio de la objeción, admitirla.
Presentada la querella y recibida por el juez, debehacerla conocer al imputado para
que, previo a su admisión, pueda éste objetar la personería del querellante. Nótese
que las SSCC citadas no hacen mención a la notificación al fiscal asignado al caso,
sino únicamente se exige que se la haga conocer al imputado lo que podría significar
que, en interpretación del Tribunal Constitucional, el fiscal estaría excluido de ejercer
esta facultad reservada para el imputado.
2.- Errores en la redacción:
También podrá objetarse el Auto de admisión de la querella por contener errores
formales como ser: en la identidad de las partes, en la fecha o foliatura de las piezas
que se citan, en la identificación del proceso, etc.
En este caso, el recurso idóneo, antes que la objeción, sería el de reposición para que
el juzgador, advertido de su error, lo enmiende revocando total o parcialmente el
Auto de admisión.
Personería del querellante
Permite el Art. 291 CPP objetar en el querellante:
1. Las cualidades necesarias para comparecer en juicio.
Las cualidades procesales son en realidad la capacidad para ser parte y la capacidad
procesal.
2. El carácter con que el litigante se presenta en el juicio.
Si se presente como persona natural o en nombre de una persona jurídica; en este
último caso deberá acreditar su representación legal; o, en su caso, puede actuar por
sucesión procesal.
Los elementos citados hacen a la personería con que el querellante se presenta en el
proceso penal. Consideramos que, más allá de la personería, el querellante debe
acreditar su legitimación para actuaren el proceso penal.
Además de la afirmación del derecho subjetivo supuestamente vulnerado (su
existencia o no deberá dilucidarse en el proceso) y la indicación del sujeto ofensor o
vulnerador de aquel derecho, hace falta que el querellante acredite o aporte
elementos de convicción suficientes respecto a:
1. La verosimilitud del derecho invocado como afectado; esto es, el que se hayan
arrimado al expediente suficientes elementos de convicción como para hacer
presumir al juzgador que el querellante es el titular del derecho afectado y, además,
que ese derecho ha sido ilegalmente vulnerado por el querellado.
2. Su condición de víctima, pues de acuerdo al Art. 78 CPP sólo la víctima (Art. 76
CPP) puede promover la acción penal.
"La víctima podrá promover la acción penal mediante querella, sea en los
casos de acción pública o privada, según los procedimientos establecidos en
este Código".
Más categórica es la prescripción respecto a la víctima en los delitos de acción
privada. Reza el Art. 1 8 CPP:
"La acción penal privada será ejercida exclusivamente por la
víctima, conforme al procedimiento especial regulado por este Código. En
este procedimiento especial no será parte la Fiscalía"
La posición habilitante para formular la pretensión penal o querella radica,
obligatoriamente, en la afirmación de la titularidad de un derecho subjetivo material
reconocido por la norma sustantiva y en la acreditación de su condición de agraviado,
afectado o perjudicado, condiciones que sólo y únicamente puede ostentar
la víctima.
Los órganos jurisdiccionales no sólo protegen derechos, sino
principalmente intereses legítimos que surgen en la medida de la afectación de
aquel derecho subjetivo. En materia penal, es el daño, agravio o perjuicio sufrido,
individual o socialmente considerado, lo que permite la legitimación y acreditación
del interés merecedor de protección jurisdiccional. Un derecho sólo puede obtener
tutela judicial cuando es amenazado o directamente afectado o vulnerado: esa
afectación o daño es el legítimo interés que permite activar la jurisdicción penal por
el Estado o por el particular.
Del texto de las normas citadas y la argumentación expuesta se infiere que existe
una indisoluble simbiosis jurídica entre víctima y querellante. El querellante
debe acreditar su condición de víctima y sólo la víctima puede accionar la jurisdicción
penal. Consideramos que es ilegal y se limita el derecho a la defensa del imputado
cuando se le permite objetar sólo la personería del querellante y no así su
legitimación.
La personería del querellante sólo hace referencia a la personalidad jurídica y
capacidad procesal (Art. 14 -I CPE) y a las condiciones de capacidad procesal y de
representación que éste pueda asumir (Arts. 50 y siguientes del CPC), privando al
imputado de la posibilidad de atacar su legitimación, esto es, la titularidad del
supuesto derecho subjetivo vulnerado, que sea la víctima o persona directamente
afectada porel hecho punible, su interés legítimo en el asunto y su condición persona
sobre la que han recaído las consecuencias jurídicas de hecho criminal.
"Sobre el particular, la jurisprudencia desarrollada por el Tribunal Constitucional -
entre otras- en la SC 1 258/2001 -R, de 28 de noviembre, ha sentado que:
<(...) la protección que la garantía constitucional del amparo conlleva está sujeta a
determinados presupuestos. Uno de ellos es que el recurrente esté legitimado para
impugnar el acto u omisión reclamado, en virtud de que la legitimación activa en el
Amparo corresponde al obligado o afectado que directamente acredita interés en el
asunto y en quien recae las consecuencias jurídicas de la resolución o acto
de la autoridad que se impugna). (SC 276-2010 -R de 07 de junio)
En el mismo sentido pero de manera más precisa se ha pronunciado el Tribunal
Constitucional respecto a la legitimación activa en las SSCC 127/10 -R de 10-05,
276/10 -R de 07-06, 641 /10 -R de 19-07, 644/10 -R de 19-07, 696/10 -R de 26-
07,705/10 -R de 26-07,776/10 -R de 02-08,936/10 -R de 17-08, 1005/10 -R de 23-08,
1360/10 -R de 20-09, 1447/10 -R de 04-10 y la SC 1780-2010 -R de 25 de octubre,
por las cuales de manera uniforme se pronuncia sobre el particular:
"Así la SC 0641/2010-R de 19 de julio, en su fundamento jurídico III.3. haciendo
referencia a la SC 400/2006-R de 25 de abril, señaló: «Para hacer referencia a los
sujetos activos es necesario partir de una premisa fundamental: así como no existe
acción sin sujeto titular y sin sujeto pasivo concretos, tampoco hay acción sin
legitimación activa y pasiva. «La legitimación en el orden procesal debe relacionarse
con el concepto de acción y por consiguiente, con sus sujetos activo y pasivo, se
configura con el reconocimiento que el derecho hace a una persona de la posibilidad
de ejercitar y mantener con eficacia una pretensión procesal - legitimación activa -, o
de resistirse a ella eficazmente - legitimación pasiva -. En el recurso de amparola
legitimación activa consiste en la identidad de la persona del sujeto activo con la
persona a la cual la ley concede el derecho de la acción constitucional, en otras
palabras, se tendrá legitimación activa cuando un sujeto jurídico determinado - sujeto
activo - se encuentre en la posición que fundamenta la titularidad de la acción, en
ese sentido, tendrá legitimación activa quien sea titular de uno de los derechos
fundamentales o garantías constitucionales establecidas en la Constitución Política
del Estado». Teniendo como uno de los requisitos esenciales de la legitimación
activa, que el recurrente demuestre la concurrencia de un agravio personal y directo
a los derechos, tal como lo establece la SC 0626/2002-R de 3 junio, que dice lo
siguiente:
«...a efectos de plantear un amparo, es preciso que toda persona que recurre en
busca de la tutela que otorga dicha garantía constitucional acredite debidamente su
legitimación activa; es decir, que demuestre conforme exige el ordenamiento
jurídico, que los efectos del acto ilegal o indebido que denuncia hubieran recaído
directamente en un derecho fundamental suyo..., no se puede plantear una demanda
de Amparo, sino demostrando ser el agraviado directo por la autoridad o particular
recurrido, pues las únicas personas que pueden denunciar la violación de un derecho
fundamental ajeno, son el Defensor del Pueblo y el Ministerio Público conforme a los
arts. 124 y 129-I de la Constitución Política del Estado». (Negrillas y subrayado es
nuestro)
Más adelante, la misma SC citada concluye respecto al tema de la legitimación activa
en la acción de Amparo Constitucional:
"De la jurisprudencia citada, se concluye que la legitimación activa es un
requisito de la acción de amparo, por el accionante debe demostrar el
agravio sufrido por el acto que impugna y la vinculación del mismo con el
derecho supuestamente vulnerado; es decir, que especifique claramente el
daño o menoscabo a sus derechos fundamentales y la relación causal
directa con el acto o resolución impugnada, porque de no ser claros estos
elementos, o cuando no se pruebe que tales actos han afectado
directamente sus derechos, la Justicia Constitucional no podrá ingresar al
análisis de fondo del problema planteado, entonces la acción de amparo
corresponderá ser declarada improcedente y se deberá denegar la tutela
solicitada. (Negrillas y subrayado es nuestro)
Esta interpretación del Tribunal Constitucional es perfectamente aplicable al tema de
las posibilidades de cuestionar la legitimación del querellante y no sólo su personería,
como se interpreta del mandato contenido en el Art. 29 1 CPP.
En ningún otro momento procesal el imputado puede atacar las condiciones
inherentes a la legitimación procesal del querellante, puesto que las opciones
tasadas que brinda el Art. 308 CPP no permiten cuestionar la posible ausencia de
requisitos procesales del querellante y que hacen a la verosimilitud del derecho y la
acreditación fehaciente de su calidad de víctima.
Definida la condición de víctima por el Art. 76 CPP, sólo éste tiene legitimación para
promover la acción penal (Art. 78 CPP). Entonces, más allá de la personería del
querellante, debe permitirse al imputado objetar la legitimación o capacidad para
accionar judicialmente un derecho concreto, esto es, su condición de víctima.
El párrafo primero del Art. 29 1 CPP limita sustancialmente las posibilidades de
defensa del imputado ya que no puede objetar la carencia de legitimación
activa, esto es, no puede cuestionar que el querellante no haya acreditado
su calidad de víctima del ilícito penal denunciado.
Tómese en consideración que, por permisividad del Art. 304 CPP el fiscal puede
rechazarla denuncia o la querella cuando; 1) resulte que el hecho no existió,que no
está tipificado como delito o que el imputado no ha participado en él; 2) No se haya
podido individualizar al imputado; 3) La investigación no haya aportado elementos
suficientes para fundar la acusación; o, finalmente, 4) Exista un obstáculo legal para
el desarrollo del proceso.
Por el Art. 376 CPP, al Juez también se le permite desestimar (léase rechazar) la
querella cuando: 1) El hecho no esté tipificado como delito; 2) Exista necesidad de
algún antejuicio, o, 3) falte alguno de los requisitos previstos para la querella.
Si al fiscal y al juez se le confieren atribuciones para cuestionar la denuncia o
querella, debe ofrecerse al denunciado o imputado las mismas posibilidades de
objetar la iniciación de un proceso penal en su contra, por quien él considera que no
tiene legitimación.
La limitación al imputado para que sólo pueda objetar la personería del querellante
y no así su legitimación procesal vulnera los derechos reconocidos por la norma
constitucional y que a seguir se exponen:
a.- Derecho a la Igualdad y la Justicia:Arts.8 -II, 14,1 19,120,178 -I y 180 -I
CPE.-
La personería del querellante sólo está referida a su personalidad y capacidad
jurídica, definidas en losArt. 14-I CPE y Arts. 52, 56 y 58 al 67 CPC. Además de la
personería cuyos componentes se hallan previstos en el Art. 290 CPP, el imputado
debe tener la posibilidad de cuestionar la verosimilitud del derecho cuya vulneración
se le endilga, la ausencia de elementos de convicción de la real ocurrencia del hecho
y que éste hecho esté calificado como ilícito en nuestra economía jurídico penal y,
finalmente, que el imputado pueda objetar la carencia de elementos que hagan
presumir que el querellante reúne las condiciones de víctima.
Si el querellante tiene amplias facultades y tiempo para denunciar y querellarse, se
violentan los derechos a la igualdad y la justicia del imputado cuando se le limita el
ejercicio a la defensa al restringírsele la posibilidad de objetar únicamente la
personería del querellante y no así los requisitos inherentes a su legitimación
procesal activa que incluye, además de su personería, la acreditación del interés
legítimo y su calidad de víctima del delito.
Ofrecidas, como afirmamos anteriormente, las posibilidades al fiscal y al juez por los
Arts. 304 y 376 CPP respectivamente, se violenta el derecho a la igualdad del
imputado cuando a él sólo se le permite objetar la personería del querellante y no así
su legitimación.
b.- Derecho a la dignidad proclamado por el Art. 8-II, 14-II y 15 -I CPE
La personería del querellante, esto es, su personalidad y capacidad jurídicas debe
ser acreditada al momento de accionar la jurisdicción penal, pero además de dicha
personería, debe ofrecérsele al imputado la posibilidad de objetar otros elementos
que hacen a los requisitos elementales necesarios para accionar la jurisdicción
estatal en la vía penal.
Al ser sometido a un proceso penal debe otorgársele al denunciado o imputado la
posibilidad de objetar que el querellante no posee suficiente legitimación puesto que
no tiene arrimado al proceso los elementos necesarios de convicción sobre la
ocurrencia del hecho, que éste sea tipificado como delito, la vinculación del imputado
con ese hecho y la acreditación elemental de su condición de víctima.
Cuando sólo se le permite cuestionar la personería del querellante, se vulnera el más
elemental derecho a la dignidad de las personas y, en este caso, la dignidad del
imputado puesto que estará siendo sometido a un proceso por una querella
formulada por una persona que no ha acreditado servíctima del delito que denuncia.
c.- Derecho a la legítima defensa: Arts. 1 15, 1 16, 1 17, 1 19 y 120 CPE.
Además de la personería cuyos componentes se hallan previstos en los Arts. 290 y
341 CPP, el imputado debe tener la posibilidad de cuestionar otros elementos que
tienen que ver con la verosimilitud del derecho reclamado y la acreditación que el
querellante reúne las condiciones de ser la víctima del delito denunciado.
Se violentan los Arts. 5 y 6 CPP en directa relación con las normas constitucionales
citadas cuando se priva al imputado de la posibilidad de ejercer a plenitud su
elemental derecho a la defensa; derecho que se ve afectado cuando sólo puede
objetar la personería del querellante y no así, los otros elementos necesarios para
que la jurisdicción penal sea activada y él pueda verse sometido a un proceso penal
con todas las garantías.
d.-Vulneración del principio de la seguridad jurídica que proclama el Art.
178 -I CPE
Para activar al Poder Judicial en el ámbito penal es necesario que el querellante
acredite legitimación suficiente, que en mucho excede de la personería a que
hace referencia el Art. 291 CPP puesto que, mientras la personería sólo incluye a la
personalidad jurídica y capacidad procesal, la
legitimación incluye el legítimo interés (víctima) y la verosimilitud del derecho.
Nadie debe ser sometido a un proceso penal sin que se acrediten mínimamente
algunas condiciones que son elementales: a) Que se denuncie la ocurrencia de un
hecho; b) Que ese hecho sea calificado por la norma como un ilícito penal; c) Que se
acredite ser titular del derecho protegido por la norma penal; d) Que haya una
relación directa de causalidad con quien se denuncia haber cometido ese
hecho; e) Que se acredite un daño por el ilícito cometido, esto es, acreditar la
condición de víctima.
Comentario adicional del Dr.Willman R. Durán Ribera
De cualquier manera, a prima facie "se infiere que existe una indisoluble simbiosis
jurídica entre víctima y querellante", dado que es el mismo código procesal el que
establece tal identidad, conforme se desprende del concepto víctima y querellante.
Sobre el alcance del concepto víctima.- El art. 76 precisa el alcance del concepto
víctima, en los siguientes términos:
Art. 76°.- (VICTIMA).-
Se considera víctima:
1) A las personas directamente ofendidas por el delito;
2) Al cónyuge o conviviente, a los parientes dentro del cuarto grado de
consanguinidad o segundo de afinidad, al hijo o padre adoptivo y al heredero
testamentario, en los delitos cuyo resultado sea la muerte del ofendido; (las negrillas
son nuestras).
3) A las personas jurídicas en los delitos que les afecten; y,
4) A las fundaciones y asociaciones legalmente constituidas, en aquellos delitos que
afecten intereses colectivos o difusos, siempre que el objeto de la fundación o
asociación se vincule directamente con estos intereses.
¿Qué información relevante tenemos aquí?
Nada más ni nada menos, que la víctima es la persona ofendida por el delito. ¿Qué
implica esto?
Que para ser víctima, se requiere ser el titular del bien jurídico afectado por el delito,
sea persona natural o jurídica. Consiguientemente, no es víctima el sujeto pasivo de
la acción si no es, al mismo tiempo, titular del bien jurídico lesionado por la acción y
omisión delictiva.
Conforme a esto, el siguiente ejemplo que es tradicional en la doctrina, puede ilustrar
mejor la idea.
- Si X se apropia clandestinamente de un bien mueble de propiedad deY, pero que al
momento de la sustracción se encontraba en poder precario de z, sóloY es víctima del
delito de hurto, no Z.
El inciso 2) del art'. 76 glosado, establece una regla especial para los delitos cuya
consecuencia fuese la muerte del ofendido, en los cuáles, por ficción de la ley, los
nombrados, en el orden de prelación que establece la ley, adquieren la calidad de
víctimas.
El contenido restrictivo del concepto de víctima y la relevancia procesal que esto
conlleva, se fundamenta, de un lado, en la necesidad de evitar la intervención
simultánea de diversas personas, muchas veces con intereses distintos o
contradictorios, dentro del proceso penal correspondiente. En este orden, un
argumento frecuente se utiliza para justificar los límites a la legitimación activa, es el
referido a la posición procesal del imputado desmejorada por la existencia de varios
acusadores; con lo cual afectaría el principio de igualdad procesal.
De otro, como se entiende que la víctima no tiene pretensión punitiva sino de
resarcimiento del daño causado por el delito; derivado de esto, sería ilegitima la
presencia en el proceso, de quien no es el ofendido por la acción.
Sobre el alcance del concepto querellante.- El legislador optó por determinar en
el artículo 76 el alcance del concepto víctima. En base a ese presupuesto, en el art.
78 nos dice que es la víctima la que puede ser querellante, conforme a lo siguiente:
Art. 78°.- (QUERELLANTE).-
La víctima podrá promover la acción penal mediante querella, sea en los casos de
acción pública o privada, según los procedimientos establecidos en este Código.
En efecto, el precepto glosado precisa que la víctima podrá ejercer la acción penal
mediante querella. El término "podrá", utilizado por la ley no debe confundirnos, dado
que con ello quiere poner de relieve que es potestativo; pues, en ella late la idea de
que la pretensión punitiva como tal, corresponde al Estado no a los particulares; dado
que esto últimos, sólo puede ejercerla de manera subsidiaria. Y esto es lo que ocurre
de manera frecuente en otras latitudes del mundo, donde realmente quien persigue
la sanción por los delitos, es el Estado y no los particulares.
Alcance de la objeción de querella.- De lo dicho se desprende de manera
congruente, que la objeción a la querella, implica de manera inexcusablemente, la
comprobación de la legitimación activa del querellante, bajo el entendido de que sólo
puede querellarse, la víctima. Portanto, el imputado, por las razones expresadas,
tiene el derecho de que quien se querelle, sea a quien la ley lo instituye como víctima
y no a quien se le ocurra participar como querellante.