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Arte Barroco

El arte barroco, que surgió en Roma en el siglo XVI y se desarrolló en el siglo XVII, es una evolución del renacimiento caracterizada por su riqueza y majestuosidad. Este periodo también estuvo marcado por la lucha entre católicos y protestantes, el auge del capitalismo comercial y el surgimiento de la ciencia moderna, destacando figuras como Descartes y Newton. En arquitectura, escultura y pintura, el barroco se distingue por su ornamentación exuberante y su capacidad para evocar emociones, con obras maestras como el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini y el baldaquino de San Pedro.

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Arte Barroco

El arte barroco, que surgió en Roma en el siglo XVI y se desarrolló en el siglo XVII, es una evolución del renacimiento caracterizada por su riqueza y majestuosidad. Este periodo también estuvo marcado por la lucha entre católicos y protestantes, el auge del capitalismo comercial y el surgimiento de la ciencia moderna, destacando figuras como Descartes y Newton. En arquitectura, escultura y pintura, el barroco se distingue por su ornamentación exuberante y su capacidad para evocar emociones, con obras maestras como el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini y el baldaquino de San Pedro.

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ARTE BARROCO

El arte barroco fue una derivación, una evolución ampulosa, llena de majestad
y riqueza, del estilo del renacimiento. El nombre se estima que deriva de la
palabra castellana “barroco” con que solía designarse una perla rara y
defectuosa.
Se inició en Roma en el siglo XVI, pero abarca todo el siglo XVII y en España
comprende todo el siglo de Oro.
Las guerras religiosas obligaron a una solución de compromiso entre católicos
y protestantes al darse cuenta que ninguno de los dos podía destruir o
imponerse al otro. Lo mismo sucedió entre la iglesia y la realeza. La monarquía
absoluta siguió con su lucha para lograr el dominio del mundo conocido y el
engrandecimiento de Francia conseguido a costa de España (mitad del siglo
XVII.
Durante el siglo XVII, la conquista y la explotación de los territorios
descubiertos proporcionaron una gran riqueza que se tradujo en un capitalismo
comercial y en sociedades de navegación como la Compañía de Indias.
SOCIEDAD
En estas épocas adquieren gran desarrollo las empresas industriales, donde
pequeños talleres familiares trabajan hombre y mujeres en número muy
reducido, que permitieron incrementar la producción. Más tarde surgió la
fábrica, un taller único donde con escasos medios y poquísimas maquinas
varias familias trabajaban en común para producir manufactura.
En la cúspide de la organización social se encuentra la monarquía absolutista,
y del derecho divino. Gobernaron sin corte y parlamento, apoyándose en
favoritos, que fueron verdaderos monarcas sin corona. La nobleza estuvo
vincula a los cargos del estado, que trabajaba y servía al rey. El clero siguió en
posición de una influencia decisiva, especialmente en los países latinos.
Distinto fue el papel de la burguesía. Los elementos más poderosos fueron los
banqueros y los comerciantes, también médicos, abogados etc., y la pequeña
burguesía constituida por los artesanos. Con respecto a los agricultores
comenzó aparecer la figura del obrero o trabajador a sueldo, vinculado a los
primeros talleres y fábricas.
Las ciencias y el pensamiento de los filósofos del siglo XVII plantearon el
problema de la duda y buscaron el porqué de todas las cosas desafiando al
poder de la iglesia. Aparecieron los métodos de estudios basados en la
observación y la experimentación, demostrando a los grandes maestros de la
antigüedad y del medievo que estaban en un error. Por esta razón se confiaron
más en los datos proporcionados por la experiencia y el razonamiento libre,
que en las creencias y la fe.
Los caminos de la fe y la ciencia tomaron rumbos distintos, desligándose la
ciencia de las creencias y de la religión. Con esto la ciencia adquirió un gran
desarrollo, aplicando los principios de la observación y la experimentación, con
la valiente tesis de Bacon de Verulamio, completada por el discurso del método
de Descartes. Este filosofo aplico al estudio de los fenómenos la duda
metódica, por la cual debíamos dudar de todo, en principio, y hasta que la
razón nos lleve a demostrarnos la certeza o el error de lo que pensamos.
Descartes le llevo a pronunciar su famosa frase: “Pienso luego existo”,
afirmación de la cual no es posible dudar.
Pero la ciencia del siglo XVII estaba ocupada por las figuras geniales Leibniz y
Newton, que lograron superar a las figuras del renacimiento Copérnico, Galileo
Kepler etc. Ambos contemporáneos sostuvieron grandes disputas en el campo
de las ciencias.
También se destacó en esta época Moliere, pero que no era del mundo
científico, si no de la sátira, de la literatura y del teatro. Luego se destaca Juan
Racine, que más bien se destacó en el campo de la tragedia y la comedia.

ARQUITECTURA BARROCA
Fue una continuación de la renacentista aquella se fue cargando de adornos,
volutas, capiteles y dio origen a lo que llamamos arte barroco.
Las líneas esenciales de los edificios son la mismas del Renacimiento, pero lo
que en este era estatismo, en el Barroco, se convierte en movimiento en
ampulosidad y gracia desmesurada.
Se les ha llamado el estilo de los jesuitas porque el primer edificio típicamente
barroco se erigió en Roma y es la iglesia de Jesús. También llamado el arte de
la Contra reforma o arte católico.
En el resto de Europa fue el arte de la burguesía. La iglesia pretendía crear un
arte que se apartara del naturalismo protestante y renacentista, sin
desnudeces, pero que suscitara la emoción religiosa y moviera a piedad y
devoción.
En 1624 el arquitecto Lorenzo Bernini (1598-1680) empozo el grandioso
baldaquino del altar mayor de San Pedro Roma, de estilo barroco. Las
columnas retorcidas, salomónicas como se llamaban, la riqueza de los
capiteles y el predominio de formas redondeadas daban ideas del esplendor y
poder a que había llegado la Roma papal. También la inmensa columnata que
se habla en la plaza de San Pedro después de un tramo rectilíneo se extiende
en forma de elipse formada por cuatro filas de grandiosas columnas en cuyo
centro se levanta el obelisco egipcio.
Numerosas iglesias italianas son de estilo barroco. En España el barroco
consiguió con el siglo de oro.
En Inglaterra Iñigo Jones realizo la sala de banquetes del palacio Whitehall, el
arquitecto más famoso fue Cristóbal Wren, que erigió la catedral de San Pablo.
En Alemania son barrocos el palacio de Liechtenstein en Viena, así como el
palacio de Belvedere. También pertenece a esta época el palacio Real de
Berlín.
En Francia hasta el año 1660 impera el llamado estilo Luis XIII, que se
caracterizó por utilizar sillares de piedra y ladrillos alternados. Entre otros
edificios de este tiempo se puede sitar el Palais Royal de Paris y el Palacio de
Luxemburgo.
El estilo Luis XIV es más severo y en los capiteles se observa entre dos
volutas, la flor de lis, emblema de la monarquía francesa. Las curvas y la
simetría, así como la abundancia de adorno, son propias de la segunda mitad
siglo XVII. Pero el edificio más grandioso del tiempo del rey Luis XIV es el
Palacio Versalles, situado a poca distancia de Paris. En su construcción
colaboraron el arquitecto Mansart, el pintor Lebrun y el jardinero Lenotre. Fue
comenzado en 1769.
La Galería de los Espejos es el cuerpo central alrededor del cual se distribuyen
numerosos salones y saloncitos típicamente a mueblados y adornados.

ESCULTURA BARROCA
La escultura se caracteriza por la ampulosidad y gracias exuberante. El
movimiento, la agitación de los vestidos, el vuelo de las faldas y mantos, las
aureolas y adornos lograron crear un arte bello.
Bernini esculpió los sepulcros de Urbano VII y Alejandro VIII, así como el
famoso Éxtasis de Santa Teresa, de Santa María de la Victoria. Hizo el busto
de Luis XIV, con una bien labrada y complicada peluca, y la estatua ecuestre
de Constantino con el caballo al galope.
PINTURA
El Renacimiento alumbro en el siglo XVII escuela de pintura nacionales,
aunque en ningún país alcanzo la calidad de la española, descripta al hablar
del siglo de Oro.
En Italia se perfilaron dos tendencias: los decorativistas, como Carracci, que
tendían a recrear la vista y servir a un ideal de belleza perfecto sin preocuparse
por copiar la realidad, y los tenebristas que imitaban a Caravagio y pretendían
copiar los efectos de luz y sombra, los claroscuros. Para ambas escuelas, la luz
y el ambiente, el aire, eran más importantes que la perfección de la línea. El
color predomina sobre las formas.
En Flandes el maestro más representativo es Pedro Pablo Rubens. Había
estudiado en Roma. La reina María de Médicis le encargó la decoración del
Palacio de Luxemburgo. Rubens es el pintor de la suntuosidad. Sus escenas
mitológicas, como Las Tres Gracias o El Jardín del Amor, revelan un
sensualismo desbordado. Sus lienzos religiosos están en la perfecta línea del
barroco, pues mueven un sentimiento religioso ligado a la sensación de
grandeza y majestad; así, en la Adoración de los Magos, El Bautismo de Cristo.
A fines del siglo XVI la pintura flamenca y la holandesa se diferenciaron
claramente. Mientras la primera sirve a la decoración y es opulenta y
majestuosa, la holandesa es más fría, pero más real, más reflexiva.
Frans Hals se complació en pintar los grandes burgueses de su época y
plasmar alegres tipos populares.
Vermeer de Delft es un pintor frío de una precisión fotográfica.
Rembrandt van Rijn se había casado con una mujer que le sirvió varias veces
de modelo, pero su muerte se dejó caer en una vida de contemplación interior.
Sus obras están impregnadas de una tristeza muy comprensible, la luz parece
ser la gran preocupación de Rembrandt.

3.
Denominación de la obra: Éxtasis de Santa Teresa
Fecha y lugar de ejecución: entre 1645 y 1652. Capilla en Roma, Italia.
Autor: Obra del escultor y pintor Gian Lorenzo Bernini, de estilo barroco.
Dimensiones de la obra: dimensión 351 cm.
Técnicas y materiales: fundamentalmente el mármol y el procedimiento es la
talla. Aunque aparece otro material como el bronce en el dardo que sostiene el
ángel.
Estilo: Barroco Italiano.
Lugar de emplazamiento: Capilla Cornaro de la Iglesia de Santa María de la
Victoria en Roma, Italia.
Aspecto compositivo: Conjunto escultórico de bulto redondo, espacio
tridimensional, aunque está hecha para un punto de vista frontal.
Presenta diferentes texturas y calidades táctiles.
En el ángel predomina la superficie pulida, por lo que la luz brilla o resbala. En
el cuerpo de la Santa predomina la superficie angulosa, rugosa, creando
claroscuros.
Está formada por diagonales que crean un efecto muy dinámico, que serían
una parte el cuerpo de la Santa, y por el otro el dardo del ángel, hacia el
corazón de la Santa.
La luz y los rayos dorados, insinúan la presencia divina.
El ritmo es dinámico, el cuerpo con pliegues y la superficie rugosa del hábito,
transmite sensación de movimiento y levitación.
La expresión, una mezcla en su rostro de dolor y gozo, todo el cuerpo y habito
en movimiento y el ángel con una expresión serena y leve sonrisa.
Significado de la obra:
La obra representa el Éxtasis experimentado por Teresa de Ávila que en un
momento de gran concentración mística la hizo levitar sintiendo como se le
aparecía un ángel, que le atravesaba el corazón con un dardo de amor divino,
experimentando una parte de dolor y otra un gozo intenso.
Se considera esta obra como el compendio magistral de las tres artes mayores,
arquitectura escultura y pintura, por ello ha quedado como un modelo
incomparable de la escultura barroca.
La obra fue en cargo del cardenal Cornaro para que presidiera la capilla de su
tumba y su familia.
Denominación de la Obra: El baldaquino de San Pedro
Fecha y lugar de ejecución: Se creó entre los años 1623-1634 en la Basílica de
San Pedro en la ciudad del Vaticano
Autor: Gian Lorenzo Bertini
Dimensión de la obra: La obra de Bernini es de 28'5 m de altura, se apoya en
cuatro gigantescas columnas salomónicas de 20 m de altura.
Técnicas y materiales: Para su montaje se fabricaron las bazas-construidas en
mármol blanco los capiteles y el fuste, que a su vez se fabricó en 3 segmentos.
Aparecen revestidos con denso ornamento de volutas, hojas de laurel y
racimos naturalistas. También se muestran soles con halo de rayos como
alegoría a la misma familia, ya que este es otro de los elementos de su blasón
familiar. Las columnas son de orden corintio, aunque de fuste en helicoide,
llamado salomónico. Para la ejecución del baldaquino se extrajeron, fundieron y
reciclaron los bronces del pronaos del Panteón de Agripa, si bien hay autores
que indican que la mayor parte del bronce procede de Venecia. Tomar
materiales "prestados" como mármol, metales, piedras preciosas, etc. de unas
obras de arte para usarlos en otras era una práctica común en Roma. El
empleo de esta aleación supone que se trabajó con la técnica de la cera
perdida y que para el acabado de las superficies se recurrió a labores como el
repujado o la labra.
Lugar de emplazamiento: Se construyó sobre el emplazamiento del circo de
Nerón que existió hasta el siglo IV en la ciudad del Vaticano
Elementos del código visual utilizados: Resulta sorprendente cómo armoniza el
baldaquino con el templo, a pesar de su contraste cromático -oscuro en un
ambiente claro-, así como de textura y de geometría.
Mensaje: El baldaquino es quizás el elemento más suntuoso entre los
incontables que posee la Basílica vaticana. Supone una gran innovación en
cuanto a materiales y diseño que marcaría el curso del estilo barroco. Se trata
de la obra más destacada de Bernini. Con la llegada del Neoclasicismo, el
colosal baldaquino pasó a simbolizar el desorden y el exceso de los artistas
barrocos.

Denominación de la obra: La Vocación de San Mateo.


Fecha y lugar de ejecución: Encargada en 1599 para decorar la Capilla
Contarelli en la iglesia romana de San Luis de los franceses, donde aún se
conserva.
Autor: Michelangelo Merisi da Caravaggio.
Dimensiones de la obra: 3,38 m. x 3,48 m.
Técnicas y materiales: Cuadro realizado al óleo sobre lienzo.
Espacio bidimensional.
Elementos del código visual utilizados: Está dominada por una intensa acción
dramática. Se ha ejecutado en torno a dos planos paralelos: el superior,
ocupado solo por una ventana, y el inferior, en el que se representa el
momento preciso en el que Cristo apuntando a San Mateo lo llama al
apostolado.
El hecho de que vistan como en la época del pintor, y sean pinturas realistas,
transmite la percepción del artista de la actualidad de la escena, su
participación íntima en el acontecimiento representado, mientras que de forma
totalmente antihistórica se ponen justamente a Cristo y al mismo san Pedro,
envueltos en una túnica atemporal.
Recursos utilizados en la resolución de las luces, sombras, profundidad,
simetría o asimetría, figura o fondo: En esta pintura, el brillo y la ventana con
lienzo parece que sitúa la tabla puertas adentro. Cristo trae la luz verdadera a
este espacio oscuro. Para acentuar la tensión dramática de la imagen y
focalizar sobre el grupo de los protagonistas la atención del que mira, recurre
por rayos de luz blanca, que hace emerger los gestos, las manos, o parte de la
ropa, y deja casi invisible el resto.
Mensaje que se puede recepcionar del observador: La pintura representa la
historia que se narra en el Evangelio según San Mateo (Mateo 9:9): Jesús vio
un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo:
«Sígueme», y Mateo se levantó y le siguió.
El santo está sentado frente a una tabla con un grupo de personas, vestidas
como los contemporáneos de Caravaggio, como en una escena de taberna.
Esta pintura refleja así la colisión entre dos mundos: el poder ineluctable de la
fe inmortal y el ambiente mundano de Levi, que se inclina sobre su dinero,
ignorando a Jesús. Los pies desnudos de Jesús son simplicidad clásica,
estando descalzo puede simbolizar igualmente santidad, como si estuviera en
suelo sagrado.
Alrededor del hombre que se convertirá en Mateo hay otros espectadores, que
no lo perciben o que permanecen indiferentes.
De gran intensidad y valor simbólico son los gestos entre Cristo, Pedro y
Mateo. Siguiendo la línea del brazo izquierdo de Cristo, parece que se invita a
Mateo a seguirle al mundo.
Este gesto de Cristo que lo repite san Pedro y es, a su vez, repetido por Mateo,
es la representación simbólica de la salvación.

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