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El documento analiza la figura de la suspensión del acto reclamado en el juicio de amparo en materia penal, destacando su importancia como medida cautelar para proteger derechos humanos y evitar daños irreparables. Se detalla la regulación normativa de la suspensión en la Ley de Amparo y se explican los requisitos necesarios para su procedencia, así como las particularidades en el ámbito penal. Finalmente, se concluye que la suspensión es un medio crucial para equilibrar la protección de derechos fundamentales y la acción legítima del Estado en la persecución de delitos.

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El documento analiza la figura de la suspensión del acto reclamado en el juicio de amparo en materia penal, destacando su importancia como medida cautelar para proteger derechos humanos y evitar daños irreparables. Se detalla la regulación normativa de la suspensión en la Ley de Amparo y se explican los requisitos necesarios para su procedencia, así como las particularidades en el ámbito penal. Finalmente, se concluye que la suspensión es un medio crucial para equilibrar la protección de derechos fundamentales y la acción legítima del Estado en la persecución de delitos.

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ISRAEL RICARDO ROJAS DAVILA

MATRICULA: P000070243

MAESTRIA EN DERECHO CONSTITUCIONAL Y AMPARO

MATERIA: AMPARO PENAL.

TEMA TRES: “GENERALIDADES DE LA SUSPENSIÓN EN EL


JUICIO DE AMPARO EN MATERIA PENAL”.

ACTIVIDAD: RESUMEN.

CATEDRÁTICO: DR. CARLOS ENRIQUE ESCOBAR JUÁREZ.

FECHA DE ENTREGA: 17 DE ABRIL 2025.


1. INTRODUCCION.
En el presente resumen tratare de analizar de forma detallada la figura
jurídica de la suspensión del acto reclamado en el juicio de amparo en materia
penal, abordándolo desde la perspectiva doctrinal, normativa, partiendo del punto
de que la suspensión constituye una medida cautelar de carácter procesal,
diseñada para evitar que los actos de autoridad se consumen de forma irreparable
antes de que se dicte sentencia definitiva en el juicio de amparo, siendo su
objetivo principal el mantener la materia del juicio viva, impidiendo que el acto
reclamado se ejecute irreversiblemente

Por lo que, en el ámbito penal, su aplicación adquiere una naturaleza


especialmente delicada, en razón de incidir directamente en la libertad personal,
en la ejecución de medidas cautelares y en el desarrollo mismo del proceso penal.

Con este propósito, es esencial comprender el trámite y el seguimiento de


la medida cautelar analizada en el ámbito penal. Esto incluye, en primer lugar, sus
modalidades, ya sea que se aplique de oficio o a solicitud de parte; en segundo
lugar, los diversos elementos del procedimiento incidental relacionado con esta
medida; y, por último, su análisis desde la perspectiva de los actos de autoridad
que impactan la libertad personal de los gobernados.

Diversos autores han conceptualizado esta figura. Fix Zamudio la describe


como una providencia cautelar que, además de tener efectos conservativos,
puede tener un carácter restitutorio provisional. El Maestro Burgoa Orihuela la
define como una resolución judicial que impide, de manera temporal, la
continuación o ejecución de un acto de autoridad. Por su parte, la Suprema Corte
de Justicia la caracteriza como la paralización del acto reclamado hasta que se
resuelva su constitucionalidad. Definiciones que coinciden en considerar a la
suspensión como un mecanismo preventivo de protección de los Derechos
Humanos en México.
2. GENERALIDADES DE LA SUSPENSIÓN EN EL JUICIO DE
AMPARO EN MATERIA PENAL.

En términos generales, se establece en el artículo 107 de la Constitución


Política de los Estados Unidos Mexicanos en sus fracciones X y XI, así como en
los artículos de la Nueva Ley de Amparo 190 y 191, concediendo a la autoridad
responsable un periodo de veinticuatro horas desde la petición, para determinar la
suspensión del acto reclamado, siguiendo las normas generales sobre la
suspensión de actos reclamados.

La figura de la suspensión en el juicio de amparo, particularmente en


materia penal, encuentra su regulación normativa principal en los artículos 125 al
158 de la Ley de Amparo, los cuales establecen lo siguiente:

Los Art. 125 y 126, se establece que la suspensión puede concederse de


oficio o a petición de parte, y será de oficio y de plano en casos que impliquen
peligro de privación de la vida, afectación a la libertad personal sin procedimiento,
desaparición forzada, entre otros actos de inconstitucionalidad evidentes, el Art.
130 regula la suspensión provisional, que puede ser dictada de inmediato si existe
peligro inminente, a fin de mantener las cosas en su estado actual mientras se
resuelve la suspensión definitiva.

El Art. 136 señala que cuando el acto reclamado afecta la libertad personal
derivada de un procedimiento penal, la suspensión sólo tiene efecto de poner al
quejoso a disposición del juez de amparo, exclusivamente respecto de su libertad,
sin impedir la continuación del procedimiento penal, mientras que el art. 138
refiere que en materia penal, si se concede la suspensión, el quejoso debe
comparecer ante el juez o el MP en un plazo de tres días, o de lo contrario, la
medida pierde efecto, es importante señalar que estos artículos son aplicables
tanto a amparos directos como indirectos, y proporcionan las bases estructurales y
procesales para_

_ conceder la suspensión bajo condiciones específicas, tomando en cuenta


el interés social, el orden público y la posible irreparabilidad del daño y de manera
especializada en los artículos 159 al 169, que prevén disposiciones específicas
respecto de la suspensión en materia penal, esta sección establece normas
particulares para la suspensión en juicios de amparo que versan sobre actos
penales, el art. 159 previene que si no hay juez de distrito en el lugar y se está
ante un acto que pone en riesgo la vida o la libertad del quejoso, un juez de
primera instancia puede recibir la demanda y conceder la suspensión de oficio,
incluso antes de turnar al juez de distrito, el art. 160, refiere que si se impugna una
orden de deportación, expulsión o extradición, la suspensión tendrá por efecto que
el quejoso quede a disposición del órgano jurisdiccional, pero sólo en lo que
respecta a su libertad personal, por otro lado, los art. 166 y 168, establecen reglas
para la suspensión cuando hay orden de aprehensión, reaprehensión o prisión
preventiva. En delitos graves (prisión preventiva oficiosa), la suspensión no
libera al quejoso, sino que solo lo pone a disposición del juez. Si no es delito
grave, la suspensión puede evitar la detención bajo ciertas condiciones, como la
exhibición de garantía, finalmente el art. 169, refiere que, si se teme que la
autoridad burlará la orden de libertad, el juez de amparo puede acudir
personalmente al lugar de detención para liberarlo.

De acuerdo con lo ya expuesto tenemos que los artículos 125 a 158


proporcionan el marco normativo común para la suspensión del acto reclamado,
mientras que los artículos 159 a 169 desarrollan su aplicación específica y
adaptada a la materia penal, reconociendo las particularidades de esta, como el
principio de presunción de inocencia y la naturaleza restrictiva de la privación de la
libertad.
Ambos bloques trabajan de forma complementaria: uno define las reglas
estructurales y requisitos procesales, y el otro ajusta dichas reglas a las
peculiaridades del derecho penal, buscando proteger los derechos humanos sin
obstaculizar el curso del procedimiento penal.

Para que proceda la suspensión, se deben cumplir ciertos requisitos


fundamentales: (a) la apariencia del buen derecho, es decir, que la pretensión del
quejoso parezca legítima; (b) el peligro en la demora, que implica que el
transcurso del tiempo podría causar un daño irreparable; y (c) la contracautela,
como garantía para resarcir posibles daños a terceros. Estas condiciones
aseguran un equilibrio entre la protección de derechos humanos y el interés
colectivo.

Es importante destacar que, en materia penal, la suspensión no tiene


efectos restitutorios, es decir, no puede implicar la liberación del quejoso cuando
ya exista una sentencia ejecutoriada, No obstante, la suspensión puede
decretarse de oficio o a petición de parte. En el primer caso, el juez está facultado
para otorgarla sin necesidad de solicitud expresa, cuando se trate de actos que
atenten contra la vida, libertad o dignidad del quejoso. La suspensión de oficio
puede ser prejudicial (antes de que se admita el recurso de amparo) o decretarse
en juicio (al admitirse el recurso). No requiere garantía económica ni autorización
del promovente, y puede ser solicitada incluso por menores de edad en
situaciones urgentes que comprometan derechos fundamentales.

Durante el incidente de suspensión, el juez puede admitir pruebas


documentales, inspección ocular y, en casos específicos, testimoniales. El informe
previo que rinde la autoridad responsable es clave para fijar la litis suspensional.
Si dicha autoridad niega el acto reclamado, corresponde al quejoso demostrar lo
contrario. Además, el juez puede modificar o revocar su resolución si surgen
nuevas pruebas o se demuestra falsedad en el informe.
En suma, la suspensión en el juicio de amparo penal se rige por criterios de
proporcionalidad, legalidad y salvaguarda de derechos fundamentales, sin
desconocer las facultades del Estado para perseguir delitos. La Ley de Amparo
establece un marco jurídico detallado que permite su aplicación controlada,
garantizando un equilibrio entre la protección de derechos humanos y la
procuración de justicia penal.

3. CONCLUSIONES:
La suspensión en el juicio de protección penal se establece como un medio
crucial para proteger los derechos básicos de las personas que están bajo un
proceso penal. La Ley de Amparo establece una estructura estricta que permite
su concesión bajo términos claramente establecidos, procurando siempre un
balance entre la salvaguarda de los derechos del peticionario y el interés de la
sociedad en la obtención de justicia. Su implementación debe acatar normas de
proporcionalidad, legalidad y respeto al debido proceso, sin transformarla en un
medio para eludir la acción penal legítima del Estado.

Finalmente, desde la reforma constitucional de 2011 y la Ley de Amparo


de 2013, se han introducido elementos importantes, como la consideración del
interés social y el orden público, así como la apariencia de buen derecho y el
peligro en la demora. Lo que ha permitido que la suspensión sea más efectiva y
flexible en la protección de los derechos humanos. En esa misma evolución en la
reforma constitucional de 2011 en México marcó un cambio trascendental en la
protección de los derechos humanos. Algunos de los cambios más importantes
incluyen, el reconocimiento de derechos humanos internacionales (los
derechos humanos contenidos en tratados internacionales ratificados por México
adquirieron el mismo nivel jerárquico que la Constitución), el Principio pro
persona (se estableció que las autoridades deben aplicar la norma más favorable
a la persona cuando existan varias interpretaciones posibles), las obligaciones de
las autoridades (todas las autoridades tienen el deber de promover, respetar,
proteger y garantizar los derechos humanos, además de prevenir, investigar,
sancionar y reparar violaciones a estos derechos), el control de
convencionalidad (se introdujo este mecanismo para garantizar que las leyes y
actos de autoridad sean compatibles con los tratados internacionales en materia
de derechos humanos) y la ampliación del juicio de amparo (se permitió que
cualquier persona con interés legítimo pueda promover un amparo, y se incluyó la
figura del amparo adhesivo)

4. REFERENCIAS.
1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
2. Ley de Amparo, reglamentaria de los artículos 103 y 107 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos.
3. Fix-Zamudio, Héctor y Ferrer Mac-Gregor, Eduardo. "El juicio de amparo".
México: Porrúa, última edición.
4. Gamas Torruco, Federico. "La suspensión en el juicio de amparo". Editorial
Oxford,
5. Burgoa Orihuela, I. (2008).El juicio de amparo. México: Porrúa, de la
página 575 a la 623.

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