REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA
VICERECTORADO ACADÉMICO
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS
ESCUELA DE DERECHO
SAN JOAQUIN DE TURMERO - EDO ARAGUA
LA IMPORTANCIA FORENSE DE LOS ELEMENTOS DE INTERÉS
CRIMINALÍSTICO EN EL PROCESO PENAL VENEZOLANO
AUTORA: Jusbely Aldana
TUTORA: Prof. María Baptista
San Joaquín de Turmero, Febrero 2025
LA IMPORTANCIA FORENSE DE LOS ELEMENTOS DE INTERÉS
CRIMINALÍSTICO EN EL PROCESO PENAL VENEZOLANO
El proceso penal venezolano, regido por el Código Orgánico Procesal
Penal (COPP), establece un marco jurídico orientado a garantizar la justicia,
la imparcialidad y la protección de los derechos fundamentales de las partes
involucradas. En este contexto, la investigación criminalística desempeña un
papel crucial al aportar métodos técnico-científicos que permiten esclarecer
los hechos, identificar a los presuntos responsables y sustentar la toma de
decisiones judiciales. La criminalística, como disciplina auxiliar del derecho
penal, se encarga de la identificación, recolección, análisis e interpretación
de evidencias físicas, siendo un puente entre la ciencia y la administración
de justicia.
La incorporación de procedimientos científicos en la investigación
penal asegura la objetividad y fiabilidad de los resultados, minimizando la
subjetividad y garantizando la preservación de la cadena de custodia. Los
indicios recolectados en la escena del crimen constituyen la base para la
obtención de pruebas periciales, las cuales permiten establecer hipótesis
sobre la dinámica de los hechos, la participación de los involucrados y las
circunstancias en que ocurrieron los eventos.
Este informe profundiza en la importancia de los elementos
criminalísticos dentro del proceso penal venezolano, destacando el rol que
desempeñan en la transformación de indicios en pruebas legales a través de
métodos científicos. Se analizan las categorías de evidencias, diferenciando
entre evidencias físicas, que permiten establecer vínculos directos entre el
hecho y el sospechoso, y evidencias asociativas, que aportan información
contextual para fortalecer hipótesis investigativas.
Asimismo, se describen técnicas esenciales como la planimetría,
utilizada para la representación gráfica de la escena del crimen, la
trayectoria balística para la reconstrucción de disparos, y los procedimientos
para la reactivación de huellas dactilares, fundamentales para la
identificación de personas. Además, se abordan los protocolos establecidos
para el levantamiento de cadáveres, una fase delicada que requiere el
cumplimiento estricto de normas legales y técnicas para preservar la
integridad de las pruebas.
La aplicación rigurosa de estas herramientas no solo contribuye al
esclarecimiento de los hechos, sino que también fortalece la credibilidad del
proceso penal, garantizando la transparencia y el respeto a los derechos
humanos. La integración de la ciencia forense con el sistema de justicia
representa un pilar fundamental para la consolidación de un proceso penal
eficiente, objetivo y apegado a los principios de legalidad y equidad.
En primer lugar, Los indicios constituyen vestigios materiales o
inmateriales que guardan relación con un hecho delictivo y cuya correcta
identificación, recolección y análisis son fundamentales para esclarecer lo
ocurrido. Estos pueden incluir fibras textiles, huellas dactilares, restos
biológicos, residuos de pólvora, armas, documentos o cualquier otro
elemento que pueda aportar información relevante para la investigación. El
valor probatorio de los indicios está condicionado a que su obtención se
realice mediante métodos lícitos, conforme a lo establecido en el artículo 181
del Código Orgánico Procesal Penal (COPP), garantizando que su
recolección, conservación y análisis se efectúen con pleno respeto a los
derechos fundamentales de las partes involucradas.
Asimismo, para que estos elementos puedan ser utilizados como
prueba, es indispensable que se incorpore al proceso la correspondiente
cadena de custodia, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 187 del
COPP, lo que asegura la integridad, trazabilidad y autenticidad de los
indicios desde su localización hasta su presentación ante los órganos
jurisdiccionales. Los indicios adquieren valor probatorio a través de las
pruebas periciales, que son dictámenes emitidos por expertos en diversas
disciplinas científicas, como la biología, la balística, la informática forense, la
química o la documentología. Los artículos 223, 224 y 225 del COPP
establecen que los informes periciales deben ser claros, detallados, objetivos
y fundamentados en protocolos científicos validados, lo que implica la
aplicación de procedimientos reconocidos y aceptados por la comunidad
científica.
Por ejemplo, un análisis de ADN que vincule al imputado con la
escena del crimen o con la víctima debe estar basado en técnicas de
secuenciación genética estandarizadas, garantizando la fiabilidad de los
resultados. La aplicación de métodos científicos en la criminalística abarca
una amplia gama de técnicas, como la cromatografía para la detección de
sustancias químicas, la espectrofotometría para el análisis de residuos
biológicos, la microscopía comparativa para el estudio de proyectiles o la
fotogrametría para la reconstrucción tridimensional de escenarios.
Estos métodos deben ajustarse a estándares internacionales, como la
norma ISO 17025, que establece los requisitos para la competencia técnica
de los laboratorios de ensayo y calibración, asegurando la precisión,
imparcialidad y reproducibilidad de los resultados. La rigurosidad en la
aplicación de los métodos científicos no solo garantiza la validez de las
pruebas, sino que también evita la contaminación, alteración o manipulación
de los indicios, lo que refuerza la confianza en el proceso penal. Las pruebas
periciales se incorporan al proceso judicial como medios de prueba,
desempeñando un papel fundamental para esclarecer la verdad de los
hechos, ya que permiten establecer vínculos entre el imputado, la víctima y
la escena del crimen, así como corroborar o refutar las versiones
presentadas por las partes.
La correcta valoración de estas pruebas por parte del juez debe estar
basada en su fundamentación científica, su objetividad y la idoneidad técnica
de los peritos, garantizando que el proceso penal se rija por los principios de
justicia, legalidad y debido proceso.
En segundo lugar, están las evidencias constituyen uno de los
aspectos fundamentales dentro de la investigación penal, ya que permiten
establecer vínculos directos o indirectos entre los hechos, las personas
involucradas y el entorno donde se produjo el delito. Su correcta
identificación, recolección, análisis e incorporación al proceso penal es
esencial para garantizar la objetividad y la eficacia en la administración de
justicia. Las evidencias pueden clasificarse en físicas y asociativas,
dependiendo de su naturaleza y del papel que desempeñan en la
reconstrucción del hecho delictivo.
Las evidencias físicas son aquellos objetos tangibles que pueden
percibirse directamente y que guardan relación con el delito investigado. Su
valor radica en su capacidad para establecer un nexo causal entre el
imputado, la víctima y la escena del crimen. Entre las evidencias físicas más
comunes se encuentran armas, proyectiles, fluidos corporales, ropas,
herramientas, documentos, sustancias químicas y cualquier otro objeto que
pueda contener vestigios materiales. Por ejemplo, un cuchillo con huellas
dactilares del imputado o manchas hemáticas de la víctima constituye una
evidencia física de alto valor probatorio, ya que permite vincular al
sospechoso con el objeto utilizado en la comisión del delito.
La cadena de custodia juega un papel crucial en la preservación de
estas evidencias, garantizando que no sufran alteraciones desde su
recolección hasta su análisis y posterior presentación en el juicio. Además, el
tratamiento de las evidencias físicas debe realizarse siguiendo protocolos
científicos rigurosos que aseguren su integridad y autenticidad, evitando la
contaminación o la manipulación que pudiera comprometer su valor
probatorio.
Las evidencias asociativas, por su parte, no se basan en la presencia
directa de objetos materiales, sino en la existencia de relaciones entre
personas, lugares o eventos que permitan reconstruir la dinámica del delito.
Estas evidencias son fundamentales para situar a los sospechosos en la
escena del crimen o para establecer vínculos entre los involucrados.
Ejemplos de evidencias asociativas incluyen registros telefónicos, mensajes
de texto, correos electrónicos, registros de geolocalización, cámaras de
vigilancia y testimonios de testigos que coloquen al imputado en el lugar y
momento de los hechos.
El artículo 204 del Código Orgánico Procesal Penal permite la
incorporación de este tipo de pruebas en el proceso penal, siempre que se
obtengan de manera lícita y respetando las garantías constitucionales de los
involucrados. Un ejemplo claro de evidencia asociativa sería el análisis de
las llamadas telefónicas de un sospechoso que lo ubiquen cerca del lugar
del crimen en el momento en que se produjo el hecho, lo que permite inferir
su posible participación en el delito, aunque no se haya encontrado ningún
objeto físico que lo vincule directamente.
La combinación de evidencias físicas y asociativas proporciona una
visión más completa y objetiva del hecho delictivo, ya que permite reconstruir
la secuencia de los acontecimientos, identificar a los responsables y
respaldar o refutar las versiones de las partes. La valoración de estas
evidencias por parte del juez debe realizarse atendiendo a su origen,
fiabilidad, pertinencia y a la forma en que fueron obtenidas, garantizando que
su incorporación al proceso se ajuste a los principios de legalidad,
imparcialidad y debido proceso. La correcta interpretación de las evidencias,
respaldada por el uso de métodos científicos y el criterio de expertos, es
esencial para alcanzar la verdad de los hechos y asegurar la justicia en el
proceso penal.
En tercer lugar, está la planimetría que constituye una
técnica fundamental en la investigación criminalística, ya que
permite la representación gráfica de la escena del crimen a través
de croquis, planos detallados o modelos tridimensionales. Su
aplicación proporciona una herramienta visual que facilita la
comprensión de la disposición espacial de las evidencias, así como
la reconstrucción de la dinámica de los hechos, lo cual resulta
crucial para esclarecer lo ocurrido. Esta técnica permite plasmar
con precisión la ubicación de cada elemento presente en la escena,
como el cuerpo de la víctima, casquillos de bala, armas, manchas
hemáticas, mobiliario, ventanas, puertas y cualquier otro objeto
que pueda aportar información relevante para la investigación.
La planimetría también posibilita establecer las distancias
entre los distintos indicios, lo que contribuye a determinar la
relación espacial entre la víctima y el agresor, así como la posible
trayectoria de los proyectiles o movimientos realizados durante el
hecho delictivo. El uso de modelos tridimensionales permite una
reconstrucción más dinámica y realista de la escena, facilitando la
visualización desde diferentes ángulos y la simulación de posibles
secuencias del crimen.
Esta técnica se fundamenta en principios científicos y en
métodos de medición precisos, garantizando que la información
reflejada sea objetiva, veraz y libre de cualquier influencia
subjetiva. Los croquis y modelos 3D elaborados por los expertos se
incorporan como prueba pericial en el proceso penal, brindando a
jueces, fiscales y abogados una herramienta de análisis que puede
respaldar o refutar las versiones de los hechos aportadas por las
partes. La planimetría se convierte así en un recurso indispensable
para la administración de justicia, ya que proporciona una
representación fiel de la escena que contribuye a esclarecer la
verdad de lo sucedido.
En cuarto lugar, está la trayectoria balística en el proceso penal
venezolano se basa en el estudio científico de la dirección, ángulo y
comportamiento de los proyectiles disparados, siendo esencial para la
reconstrucción de hechos en crímenes con armas de fuego. Su aplicación
permite determinar el origen del disparo, ubicando la posición del agresor y
la víctima, así como confirmar o refutar versiones de los hechos, como
alegatos de legítima defensa por parte del imputado. Además, facilita la
vinculación del arma con los proyectiles mediante el análisis de estrías y
marcas únicas presentes en las balas. Aunque el Código Orgánico Procesal
Penal (COPP) no menciona explícitamente la trayectoria balística, su
regulación se deriva de varias disposiciones legales.
El artículo 181 establece que las pruebas deben obtenerse por
métodos lícitos y científicos, mientras que el artículo 182 permite el uso de
cualquier medio de prueba válido, lo que incluye los peritajes balísticos. Por
su parte, los artículos 223 al 228 regulan las pruebas periciales, exigiendo
que los informes balísticos sean detallados, con una descripción técnica de
los hallazgos, fundamentados en métodos científicos como la microscopía
comparativa, y objetivos, sin influencia de las partes involucradas.
En la práctica, un perito balístico en un caso de homicidio puede
analizar las estrías del proyectil para identificar el arma utilizada, calcular el
ángulo de disparo basándose en la posición de vainillas y orificios, y emitir
un dictamen que indique si el disparo fue realizado a corta distancia, lo cual
puede ser indicativo de intencionalidad. Este dictamen, conforme al artículo
225 del COPP, se incorpora al proceso como prueba pericial,
desempeñando un papel crucial para respaldar tanto la acusación como la
defensa.
En quinto lugar, está la reactivación de huellas constituye una técnica
fundamental dentro de la criminalística, ya que permite recuperar huellas
dactilares latentes que no son visibles a simple vista, pero que se
encuentran presentes en superficies relacionadas con el hecho delictivo. Las
huellas dactilares son consideradas uno de los indicios más relevantes en la
investigación penal debido a su carácter único e irrepetible, lo que las
convierte en un elemento de alta fiabilidad para la identificación de personas.
La reactivación de huellas se basa en la aplicación de métodos físicos,
químicos o luminiscentes que hacen visible la impresión depositada por los
surcos y crestas papilares presentes en la piel de los dedos, los cuales
quedan adheridos a las superficies mediante la grasa, el sudor o las
impurezas que naturalmente secreta el cuerpo humano.
Entre las técnicas más utilizadas se encuentra el uso de polvo
magnético, que permite adherir partículas ferromagnéticas a los residuos
grasos de la huella, revelando su patrón de crestas sobre superficies lisas o
no porosas como vidrio, plástico o metal. Otro método ampliamente
empleado es la vaporización de yodo, que consiste en la exposición de la
superficie a vapores de yodo que reaccionan con los residuos grasos,
generando una coloración que hace visible la huella en materiales como
papel o cartón. También se utilizan técnicas químicas avanzadas como el
cianoacrilato, que produce una polimerización sobre las secreciones
depositadas, dejando una impresión sólida que puede ser fotografiada y
analizada.
El proceso de reactivación de huellas debe realizarse con sumo
cuidado para evitar la destrucción o contaminación de los indicios,
garantizando que la información obtenida conserve su valor probatorio. El
artículo 224 del Código Orgánico Procesal Penal establece que estas
prácticas deben ser realizadas exclusivamente por peritos acreditados,
quienes poseen la formación y experiencia necesarias para aplicar los
métodos adecuados según el tipo de superficie y las condiciones del indicio.
La participación de peritos especializados no solo asegura la correcta
ejecución del procedimiento, sino que también garantiza la objetividad e
imparcialidad en la obtención de la prueba.
Además, el informe pericial resultante debe contener una descripción
detallada de los métodos utilizados, las condiciones en que se hallaron las
huellas y la cadena de custodia seguida durante el proceso, lo que permite a
las partes verificar la autenticidad y fiabilidad de los resultados. Una vez
reactivadas, las huellas dactilares se someten a un proceso de análisis
comparativo que consiste en la identificación y cotejo de puntos
característicos o minucias, como bifurcaciones, terminaciones o islas, que
permiten establecer la identidad del individuo que las dejó.
Este análisis se realiza utilizando herramientas ópticas como
microscopios comparativos y software especializado que facilita la
comparación automática con bases de datos como el Sistema Automatizado
de Identificación Dactilar (SAID), el cual almacena registros biométricos de
individuos con antecedentes penales o vinculados a investigaciones previas.
El cotejo positivo entre una huella reactivada y los registros almacenados en
el sistema permite vincular al imputado con la escena del crimen o con
objetos relacionados con el hecho, como armas, envases o documentos,
proporcionando una evidencia concluyente para la identificación del
sospechoso.
La incorporación de las huellas dactilares como prueba pericial en el
proceso penal debe cumplir con los principios de licitud, objetividad y rigor
científico, garantizando que los resultados obtenidos sean producto de
procedimientos técnicos debidamente documentados y verificables. La
correcta reactivación, análisis y valoración de las huellas dactilares no solo
permite identificar a los posibles autores del delito, sino que también
contribuye a la reconstrucción de la secuencia de los hechos, al determinar
qué objetos fueron manipulados, en qué orden y por quiénes. Esta técnica,
al estar respaldada por métodos científicos reconocidos y la intervención de
expertos acreditados, se convierte en un medio de prueba de alta fiabilidad
que fortalece la búsqueda de la verdad y la administración de justicia en el
proceso penal.
En sexto lugar, esta el levantamiento de cadáver constituye una de las
diligencias fundamentales dentro de la investigación penal, ya que permite la
recolección y preservación de indicios esenciales para esclarecer las
circunstancias en que se produjo la muerte y establecer la identidad del
fallecido. Este procedimiento está reglamentado por el artículo 200 del
Código Orgánico Procesal Penal, que exige la intervención de las
autoridades competentes para garantizar que el proceso se realice conforme
a los principios de legalidad, objetividad y respeto a la dignidad del fallecido.
El levantamiento de cadáver debe ser llevado a cabo por el fiscal del
Ministerio Público, con la colaboración de funcionarios policiales,
criminalísticos y médicos forenses, quienes tienen la responsabilidad de
documentar minuciosamente las condiciones en las que se encuentra el
cuerpo y el entorno donde fue hallado. La inspección preliminar consiste en
una evaluación visual de la escena del crimen para registrar la posición del
cadáver, su postura, el estado de la ropa, las lesiones visibles y cualquier
objeto o evidencia que pueda estar relacionada con la causa de muerte. Este
proceso debe realizarse antes de mover el cuerpo, ya que cualquier
alteración podría afectar la reconstrucción de los hechos.
Durante el levantamiento, los expertos deben asegurar la recolección
de evidencias adheridas al cadáver, como fluidos biológicos, cabellos, restos
de piel, partículas de pólvora o proyectiles alojados en el cuerpo. Estos
indicios pueden proporcionar información crucial para determinar si la muerte
fue causada por violencia física, armas de fuego o intoxicación, así como
para identificar posibles agresores mediante análisis de ADN o pruebas
balísticas. La correcta preservación de estas evidencias es fundamental para
evitar su deterioro o contaminación, por lo que deben ser embaladas,
etiquetadas y registradas en la cadena de custodia, garantizando su
trazabilidad desde la escena del crimen hasta su análisis en el laboratorio.
Una vez finalizado el levantamiento, el cadáver debe ser trasladado a
la morgue bajo estrictas medidas de seguridad, asegurando que no se
produzcan alteraciones que puedan comprometer la integridad de las
pruebas. El artículo 202 del Código Orgánico Procesal Penal establece que
la autopsia debe ser realizada por médicos forenses debidamente
acreditados, quienes tienen la responsabilidad de determinar la causa de
muerte, el tipo de lesiones, el tiempo aproximado del fallecimiento y
cualquier otro hallazgo que pueda contribuir a la investigación.
El informe de autopsia debe incluir una descripción detallada de las
lesiones externas e internas, así como los resultados de los análisis
toxicológicos, histopatológicos y balísticos, si fueran necesarios. La
aplicación de métodos científicos en la autopsia permite establecer si la
muerte fue producto de un acto violento, suicidio, accidente o causas
naturales, lo que resulta determinante para la configuración del tipo penal y
la responsabilidad del imputado.
La cadena de custodia desempeña un papel crucial en el
procedimiento, ya que garantiza la autenticidad y confiabilidad de las
evidencias desde el momento de su recolección hasta su presentación en
juicio. Cada transferencia del cadáver o de los indicios recolectados debe
quedar debidamente registrada, indicando la identidad de los funcionarios
responsables, la hora, el lugar y las condiciones en que se realizó el
traslado. Cualquier ruptura en la cadena de custodia podría afectar la validez
probatoria de los elementos recolectados, debilitando la acusación o la
defensa.
El levantamiento de cadáver no solo cumple una función técnica para
la recolección de evidencias, sino que también tiene una dimensión legal y
ética, ya que debe realizarse con pleno respeto a la dignidad humana y a los
derechos de las víctimas y sus familiares. La correcta ejecución de este
procedimiento permite preservar la escena del crimen, garantizar la
integridad de las pruebas y aportar información científica que contribuya al
esclarecimiento de los hechos. La objetividad, imparcialidad y rigor
metodológico en el levantamiento de cadáver son fundamentales para
asegurar que la investigación se ajuste a los principios de legalidad y debido
proceso, consolidando la búsqueda de la verdad y la administración de
justicia.
En último lugar, encontramos como la jurisprudencia venezolana ha
destacado la importancia de los elementos criminalísticos en el proceso
penal como medios fundamentales para la obtención de la verdad y la
administración de justicia. La Sala de Casación Penal ha dictado diversas
sentencias que refuerzan la necesidad de fundamentar las decisiones
judiciales en pruebas científicas obtenidas mediante métodos lícitos y
verificables, conforme al Código Orgánico Procesal Penal (COPP) y la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).
En la sentencia N.º 714 (Expediente N.º C07-0382, 13/12/2007), la
Sala aclara que el testimonio de la víctima, aunque relevante, no es
suficiente para fundamentar una condena sin el respaldo de pruebas
objetivas. Se destaca que la ciencia forense, a través de informes médicos,
psicológicos o balísticos, desempeña un papel crucial para evitar decisiones
basadas en presunciones subjetivas, en atención al artículo 49 de la CRBV,
que consagra el derecho a la prueba legítima.
La jurisprudencia venezolana refleja que los elementos criminalísticos
son fundamentales para garantizar la justicia penal, siempre que su
obtención y análisis se realicen con apego a la legalidad, la ciencia y la
cadena de custodia. Estas decisiones reafirman que el uso de métodos
científicos no solo fortalece la investigación criminal, sino que también
protege los derechos fundamentales de las partes involucradas y previene la
impunidad
En conclusión, La importancia de los elementos de interés
criminalístico en el proceso penal venezolano es incuestionable, ya que
constituyen el eje central para la búsqueda de la verdad, la garantía de los
derechos fundamentales y la administración de justicia. A través de la
aplicación rigurosa de métodos científicos, la criminalística aporta
herramientas técnicas que permiten transformar indicios en pruebas legales,
fortaleciendo la objetividad y fiabilidad del proceso penal.
Desde la identificación y recolección de evidencias físicas y
asociativas hasta la aplicación de técnicas especializadas como la
planimetría, la trayectoria balística, la reactivación de huellas dactilares y el
levantamiento de cadáveres, cada fase de la investigación criminalística está
diseñada para garantizar la integridad, autenticidad y trazabilidad de las
pruebas. Estos procedimientos, respaldados por estándares científicos y
normativas legales como el Código Orgánico Procesal Penal (COPP),
aseguran que las pruebas periciales sean claras, detalladas y
fundamentadas, contribuyendo a la reconstrucción precisa de los hechos y a
la determinación de responsabilidades.
La jurisprudencia venezolana ha reconocido reiteradamente el valor
probatorio de los elementos criminalísticos, destacando que su correcta
aplicación fortalece la credibilidad del proceso penal y garantiza el respeto a
los principios de legalidad, imparcialidad y debido proceso. Las sentencias
de la Sala de Casación Penal han enfatizado la necesidad de basar las
decisiones judiciales en pruebas científicas obtenidas mediante métodos
lícitos y verificables, evitando la subjetividad y asegurando que las condenas
o absoluciones se fundamenten en evidencias objetivas y confiables.
En este sentido, la integración de la ciencia forense con el sistema de
justicia no solo contribuye al esclarecimiento de los delitos, sino que también
protege los derechos humanos de las víctimas, los imputados y la sociedad
en general. La aplicación de técnicas criminalísticas, respaldadas por la
cadena de custodia y la intervención de peritos acreditados, garantiza que el
proceso penal sea transparente, equitativo y apegado a los principios
constitucionales.
Elaboración: Propia del autor Jusbely Aldana
REFERENCIAS
Código Orgánico Procesal Penal (2012). Gaceta Oficial N ° 39.002,
26 Agosto d e l 2008. Decreto Nº 5.894 Extraordinario, Agosto 26, 2012.
Código Penal de Venezuela (2005). Gaceta Oficial Extraordinaria N°
5.768. 13 de Abril del 2005.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. (1999).
Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela
Extraordinaria N° 36.860. Del 30 de diciembre de 1999.
TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA. Sentencia N 714 de Sala de
Casación Penal, Expediente Nº C07-0382 de fecha 13/12/2007.
Disponible en: https://vlexvenezuela.com/vid/jos-luis-m-ndez-
ojeda-283326743, Consultado 2025, Febrero 28.