Bolilla V
Ambito de aplicacion de la ley penal
1- Validez espacial de la ley penal. Principios.
I. Según este principio, la ley penal se aplica al autor del hecho, sin importar su
condición de nacional o extranjero, domiciliado o transeúnte; lo determinante es
la ocurrencia del delito en el territorio de la nación.
El principio territorialidad recogido por la norma antes mencionada, encuentra su
fundamento en el hecho de que todas las personas deben respetar la ley del
estado en que se encuentran.
II. La admisión de este criterio nos obliga a establecer los conceptos de “territorio” y
de “lugar de comisión”. El concepto de territorio nos es dado en términos jurídicos
y resulta comprensivo de:
a. El espacio territorial comprendido dentro de los límites fijados geográfica o
políticamente.
b. La extensión de aguas jurisdiccionales, según lo normado por el art. 2340 del
Código Civil.
c. El subsuelo y el espacio aéreo correspondiente a los límites precedentemente
fijados.
Se complementa con la llamada teoría del territorio flotante o principio del
pabellón, según el cual la ley del estado es aplicable también a los hechos
cometidos en buques o aeronaves que lleven su bandera.
En orden a los buques, resulta normativamente admitido en doctrina que deben
distinguirse entre públicos y privados. Los primeros siempre son considerados
territorio del estado, y por lo tanto, ya sea que se encuentren en alta mar como
en aguas jurisdiccionales, receptan la ley de su pabellón. En los buques privados
rige la ley del pabellón mientras no ingresen en aguas territoriales de otro estado,
ya que en tal supuesto quedan sometidos a la ley del lugar.
En que concierne a las aeronaves, el código aeronáutico también distingue entre
públicas y privadas. Las aeronaves públicas son regidas en todo momento por la
ley del pabellón. Las aeronaves privadas, según el art. 200 del cuerpo legal citado,
quedan regidas por la ley argentina cuando se infrinjan leyes de seguridad pública,
militares, fiscales, reglamentos de circulación aérea, se lesione la seguridad o el
orden público, o cuando en la republica tuviere lugar el primer aterrizaje posterior
al hecho, si no mediara, en este caso, extradición.
III. Fines del principio de territorialidad. Se ofrecen 3 soluciones distintas:
a. Los defensores de la teoría de la acción estiman que la cuestión se vincula con
el problema del tiempo de comisión del delito. Por lo tanto, ambos reclamas
una solución única. En esa inteligencia, estiman que a los fines de la
determinación de la ley aplicable debe tenerse en cuenta el lugar de la
manifestación de la voluntad.
b. La serie causal en curso alcanza el objeto amenazado, es decir, el lugar del
resultado. Ello sería así, porque es el estado que padece el resultado quien
debe sancionar la alteración del orden sufrido.
c. Ubicuidad, sostiene que el delito debe considerarse cometido donde se
produjo el resultado.
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Extraterritorialidad.
La ley argentina, a pensar de adherir al principio de territorialidad, admite la aplicación de
sus normas a hechos ocurridos en el exterior, a través de la aplicación de tres principios:
real, de nacionalidad y universal.
El principio territorial resulta insuficiente en algunas ocasiones para el adecuado resguardo
de loe bienes jurídicos situados en el país. En esa hipótesis se advierte la necesidad de
recurrir a la aplicación extraterritorial de la ley penal.
I. Principio real o de defensa. Viene a complementar así en los supuestos
enunciados, la insuficiencia que denota el principio territorial. Como consecuencia
de ello, la ley argentina se aplica a delitos cometidos por extranjeros o nacionales,
fuera del territorio del país o de los lugares sometidos a su jurisdicción, pero cuyos
efectos deban producirse en ellos.
A lo que alude la norma, es a delitos cometidos en el extranjero, lo que no sucede
en el ejemplo que ofrecen algunos autores de los delitos “a distancia”, como
cuando un homicidio se realiza mediante el envío de un paquete que contiene una
bomba, se la acción se cometió en el extranjero y el resultado se produjo en el
país. Ese homicidio ha sido cometido en el país, lugar de la consumación, y por ello
la ley argentina se aplica en función del principio de territorialidad. Tampoco el
caso de una tentativa en el extranjero para consumar en el país, pues conforme al
principio territorial, en la tentativa rige el lugar en que se preveía la producción del
resultado.
Lo que es más controvertido, es lo que debe entenderse por “efectos” del delito,
expresión que suele equipararse a “resultados”. La expresión “efectos del delito”
no debe entenderse como sinónimo de resultado del delito. Con ella se hace
alusión a los bienes jurídicos que la ley penal pretende proteger al castigar el
correspondiente delito.
Otro problema se plantea en los delitos de omisión, cuando no coincide el sitio en
que el sujeto se encuentra, con el lugar en que debió obrar. Si se trata de una
omisión propia. La aplicación de la ley argentina es consecuencia del principio real
o de defensa.
En un delito impropio de omisión, se si imputa un resultado ocurrido en Argentina
a un omitente que está en el exterior, puede entenderse que la consumación en
territorio nacional torna aplicable la ley argentina por el principio de
territorialidad. Pero aun admitiendo que ne todos los casos de emisión prevalece
el lugar donde el autor debió obrar, resulta contradictorio fundamentarlo en un
principio territorial basado en que todo individuo debe respetar la ley del sitio en
que se encuentra, pues precisamente el omitente no está en ese lugar.
II. Principio de nacionalidad: De acuerdo a este criterio, la ley aplicable debe estar
determinada por la nacionalidad del autor o la víctima del delito. Este sistema,
surgido como una exageración de la doctrina de las nacionalidades, pretende que
todo sujeto sea juzgado conforme a la ley de su país, lo que en la actualidad tiene
escasa vigencia. En nuestro país, el principio solo se aplica en materia de
extradición; la ley penal argentina se aplica al nacional que ha cometido un delito
en el extranjero si en función de su condición de argentino se ha denegado se
extradición.
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III. Principio universal: Estamos ante supuestos en los que la ley nacional alcanza
hechos ocurridos en el extranjero “razones de política criminal hacen deseable la
persecución de los delitos reprobados en general o los cometidos por
organizaciones internacionales, y que esto ocurra allí donde el autor es apresado.
Bajo estas consideraciones se cree innecesario tomar en cuenta el derecho vigente
en lugar del hecho”.
2- Validez temporal de la ley penal. Regla general. Excepciones. retroactividad y cosa
juzgada.
La regla general: irretroactividad. Por imperio del principio de legalidad las leyes penales
rigen para el futuro, ya que es presupuesto de la punibilidad, que la incriminación del
hecho reprochado sea anterior a su comisión.
Así surge el criterio general que gobierna la validez temporal de la ley penal; el principio de
irretroactividad, según el cual, las leyes rigen desde el acto de su promulgación, desde los
ocho días de su publicación, o desde el momento que ellas mismas establezcan. A partir de
entonces, y hasta el tiempo de su derogación, la ley tiene vigencia.
En términos de aplicabilidad temporal, y ajustándonos a ese esquema rector, la ley afecta
solamente los hechos ocurridos después de haber cobrado vigencia y hasta el tiempo de su
derogación. Existe el más completo acuerdo al respecto en las legislaciones modernas, y
por esta razón, los ordenamientos jurídicos establecen el requisito de una ley previa como
justificante de la reacción penal.
La existencia de la ley previa incluye, además de la tipificación del hecho, la amenaza de la
pena, con lo cual la naturaleza garantizadora de la ley penal queda íntegramente
preservada.
Excepciones: En doctrina, muy pocos autores se muestran conformes con el criterio de la
irretroactividad absoluta, y los que así piensan lo hacen fundándose en el derecho
adquirido por el reo a ser juzgado por la ley que existía en el instante en que perpetuó su
delito.
En nuestro derecho, la ley más benigna autoriza a dejar de lado el principio de la
irretroactividad legal, criterio establecido en el art. 2 del Código penal. Mediando pues una
ley posterior más benigna, el principio de irretroactividad sufre su primera alteración: la
retroactividad. Pero a la inversa, de ser la ley posterior más gravosa que la aplicable al
tiempo de comisión del delito.
I. Retroactividad. Autoriza la aplicación de la ley a un hecho ocurrido con
anterioridad a su entrada en vigor, siempre que la misma beneficie al acusado. Lo
que no siempre es sencillo, es determinar cuál es la ley más favorable, pues a
veces se requerirá una comparación de los textos que debe ser concreta, porque
debe referirse al caso que se quiere resolver.
a. La primera hipótesis de retroactividad surge en los casos de despenalización. En
tales supuestos, si como consecuencia de un cambio legislativo el hecho ha
dejado de ser punible, corresponde aplicar la ley posterior y absolver al
acusado.
b. El segundo caso de retroactividad de la ley se produce cuando la nueva ley
disminuye o sustituye la pena. La hipótesis de disminución de la sanción
establecida en la ley anterior se refiere evidentemente a una modificación de la
escala prevista, problema que exige una consideración concreta. Puede ocurrir
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que la nueva ley aumente el tope máximo de punibilidad y disminuya el
mínimo, situación en la cual no resulta factible en abstracto saber si procede la
retroactividad. Debe el juez comparar ambos ordenamientos en relación al caso
particular para considerar cual resulta más favorable al acusado.
c. El supuesto de sustitución de una pena por otra de especie diferente tampoco
puede ser resuelto en abstracto, pues es factible que sea más atractivo para el
condenado cumplir una breve privación de la libertad y no pagar una multa
cuantiosa. La decisión del juez resultara aquí compleja, especialmente porque
la ley no condiciona la hipótesis a que exista petición de parte.
d. El principio de retroactividad de la ley más favorable comprende también a los
preceptos procesales. Desde un punto de vista formal, se ha sostenido que el
concepto de “ley más benigna”, por estar previsto en una norma del código
penal, no rige para situaciones procesales. A lo que el principio de
irretroactividad apunta es a proteger a los ciudadanos, de que las previsiones
legales relativas a su comportamiento no serán modificadas ex post en su
perjuicio.
e. Especialmente importante es la admisión de que el principio también resulte
aplicable a los supuestos en los que la nueva ley reduce los plazos de
prescripción sin que se pueda distinguir entre la prescripción sin que se pueda
distinguir entre la prescripción de la pena y de la acción penal.
f. La aplicación retroactiva de la ley penal más benigna es negada respecto de las
medidas de seguridad totalmente o en forma parcial, con lo que se omite
considerar que, por tratarse de restricciones coactivas de derechos previstas en
leyes penales, no hay fundamento suficiente para no aplicar a su respecto los
principios que informa el art. 2 del Código Penal. En este sentido, resultara más
favorable la ley penal que prevea una restricción de derechos menos intensa.
II. Ultraactividad. En estos casos, la ley vigente al tiempo de la comisión del delito, y
posteriormente sustituida por otra más gravosa, sigue rigiendo para la regulación
del hecho aun después de su derogación.
Aquí también, lo determinante para seguir aplicando para seguir aplicando la ley
derogada es su naturaleza más benigna.
El principio de ultraactividad adquiere singular relevancia en materia de leyes
temporales y excepcionales. Las primeras se caracterizan por tener fijado de
antemano el tiempo de su vigencia. Las segundas, en cambio, hacen depender su
imperatividad de la subsistencia de situaciones que por su índole son temporales o
transitorias.
Estas leyes son dictadas por lo general para reforzar, en situaciones de excepción,
la protección de ciertos bienes jurídicos y, por lo tanto, contemplan
incriminaciones o amentos de pena excepcionales.
Retroactividad y cosa Juzgada. El instituto procesal de la cosa juzgada tiene la virtualidad
de hacer irrecurribles por el agotamiento de instancias los fallos judiciales.
Por cierto, la pauta procesal apuntada, tiende básicamente a resguardar la seguridad
jurídica, impidiendo que se vulnere la decisión judicial última, irrecurribles de admitir
recursos.
La doctrina francesa dominante ha optado por imponer la inmutabilidad del fallo que
adquirió la condición de cosa juzgada. Sin embargo, el punto de vista correcto es
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proclamar la retroactiva aplicación de la ley penal más favorable, aun cuando haya recaído
sentencia firme y el acusado este cumpliendo la condena. Dicha aplicación de la ley penal
más favorable, aun cuando haya recaído sentencia firme y el acusado este cumpliendo la
condena. Ducha aplicación debe hacerse de oficio cuando la nueva ley es notoriamente
más benigna, supliéndose de tal modo la eventual ignorancia del condenado.
Momento de comisión del delito. Debemos determinar el tiempo de comisión del delito
para poder establecer la ley temporalmente aplicable.
En tal sentido, la doctrina dominante sostiene la idea de que el delito se comete en el
momento de ejecución de la acción omitida o en el resultado no impedido.
Asumir tal criterio produce las siguientes consecuencias:
a. El autor mediato realiza la acción en el mismo momento en que comienza a valerse del
instrumento.
b. El coautor y el cómplice realizan la acción cuando producen su primer aporte al delito.
c. En los delitos continuados, la acción se realiza desde que comienza a ejecutarse el
hecho.
d. En los delitos permanentes desde el momento en que se crea el estado típico
constitutivo.
3- Limitaciones privilegiantes: de Derecho penal y de Derecho Procesal.
Limitaciones privilegiantes relativas de derecho penal.
Los diputados y senadores nacionales no podrán ser perseguidos por los eventuales delitos
que puedan cometer al tiempo de emitir sus opiniones o discursos.
Según tiene dicho la corte suprema de justicia de la nación, esta inmunidad no rige
respecto del art. 29 de la constitución nacional.
Limitaciones privilegiantes relativas al derecho procesal.
Se trata de situaciones especiales que pueden ser internas, consecuencia de normas de
derecho constitucional; o externas, cuya naturaleza es de derecho internacional.
Derecho constitucional. Tanto el presidente de la nación, como los ministros del poder
ejecutivo, los miembros de la corte suprema de justicia de la nación y los jueces de los
tribunales inferiores, no gozan de limitaciones privilegiantes penales. Pero, el
sometimiento de tales funcionarios ante los tribunales ordinarios queda supeditado a la
realización del pertinente juicio político ante el senado de la nación o del correspondiente
jurado de enjuiciamiento que prevé el art. 115 de la constitución nacional en la medida
que se trate de jueces de los tribunales inferiores de la nación.
Derecho internacional público. Este consagra la inmunidad procesal de las delegaciones
diplomáticas extranjeras en el país de su asiento. Nuestra constitución nacional, en su art.
17, establece que en todos los asuntos concernientes a embajadores, ministros y cónsules
extranjeros, la corte suprema de justicia de la nación intervendrá con jurisdicción
originaria y excluyente.
4- Extradición. Concepto. Régimen legal.
Se trata del “acto por el cual un estado entrega un individuo a otro estado que no reclama,
a objeto de someterlo a un juicio penal o a la ejecución de una pena… conforme a normas
preexistentes de validez interna o internacional”. Aunque por su naturaleza procesal
internacional no pertenece a nuestra rama jurídica, haremos un breve desarrollo de este
instituto, atendiendo a que sus fundamentos se asientan en las pautas de cooperación
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internacional en materia penal, que tradicionalmente han dios abordadas al tratar la
validez espacial de la ley penal.
Extradición activa. Consiste en el procedimiento previsto para posibilitar la entrega al
estado nacional, de un delincuente que se encuentra en un país extranjero.
Extradición pasiva. Regula el trámite que debe seguirse para lograr la entrega a un estado
extranjero, de un delincuente que se encuentra en el estado nacional.
En nuestro país la primera fuente legal relativa a la extradición está constituida por los
tratados internacionales. Solo en segundo lugar y en forma subsidiaria de aquellos, rige la
ley de extradición.
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