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APUNTES DE
SEGURIDAD E HIGIENE EN EL PUESTO DE
TRABAJO
UNIDAD DE ORGANIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN
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1. SEGURIDAD EN EL PUESTO DE TRABAJO
El primer asunto que se introdujo en la mejora de los procesos productivos, como puede verse en
la tabla 3, tiene que ver con el control de los riesgos laborales, con la seguridad de los trabajadores.
El concepto de salud, entendido como «equilibrio y bienestar físico, mental y social», incluye:
- La salud física o salud orgánica
- La salud psíquica: equilibrio intelectual y emocional
- La salud social: bienestar en la relación social
El trabajo constituye para las personas su medio habitual de sustento pero, a la vez, constituye una
fuente de riesgo para su salud, que tiene su origen en las condiciones en las que este trabajo se
realiza. Bajo este concepto de condiciones de trabajo cabría incluir una gran variedad de factores
ligados a la propia tarea realizada por el trabajador, a los medios que utiliza y a la organización del
proceso de producción. Por tanto, la persona en su puesto de trabajo está sometido a una serie de
factores agresivos de distinta naturaleza que potencialmente constituyen un riesgo de alteración o
pérdida de la salud. Estos factores agresivos pueden ser:
- Agentes mecánicos
- Agentes físicos
- Contaminantes químicos
- Agentes biológicos
- Tensiones psicológicas y sociales
Algunos de estos factores crean situaciones de riesgo que pueden dañar la salud de los trabajadores
existiendo una relación directa o indirecta entre el riesgo creado y los daños producidos, que al
tener su origen en las condiciones en que se realiza el trabajo reciben la denominación genérica de
riesgos profesionales. Otros factores pueden producir situaciones que generan en el trabajador
fenómenos de fatiga, tensión, malestar o incomodidad, en cuyo origen se encuentra una situación
de inadaptación del trabajador a las condiciones en las que realiza su tarea; a la larga, estas
situaciones pueden producir alteraciones del estado de equilibrio y bienestar y por ello afectar a la
salud de los trabajadores tal y como se la ha definido anteriormente.
Conviene distinguir el peligro (o factor de riesgo), que es la fuente o situación potencial de daño
en términos de lesiones o efectos negativos para la salud de las personas, los activos, el
medioambiente o una combinación de éstos y que requiere de una identificación de peligros (Ej:
Manipulación de un producto tóxico); del riesgo, que es la combinación de la frecuencia
(probabilidad y exposición) y las consecuencias de la materialización de un peligro, que requiere
un análisis de riesgos.
Los denominados riesgos profesionales se agrupan dentro de dos grandes categorías, los
accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, que se diferencian fundamentalmente
por la forma de producirse, por la naturaleza del agente causante y por el tipo de lesión que pueden
ocasionar.
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Para proteger la salud de los trabajadores y garantizar su tutela efectiva por el Estado, existe una
muy amplia regulación legal en relación con los riesgos profesionales, cuya referencia más
relevante es la Ley de 30 de Enero de 1.900, conocida como Ley Dato, en la que se recoge el principio
de la responsabilidad objetiva de los empresarios, según el cual, éstos responderán no por el hecho
de ser culpables de un daño, sino por ser los causantes del origen del riesgo. Para cubrir esta
responsabilidad, la Ley estableció, por primera vez en España, la obligación de aseguramiento de
los trabajadores por parte del empresario.
Desde entonces se ha ido promulgando una muy amplia legislación cuya finalidad puede
concretarse en la existencia de tres grupos diferenciados de normas legales:
- Aquellas que tratan de evitar situaciones que pongan en riesgo al trabajador:
estableciendo medidas de prevención que pueden ser de carácter técnico para eliminar o
aislar las situaciones de riesgo, o de carácter organizativo definiendo cómo el empresario
debe realizar la prevención en la empresa y la participación que los trabajadores tendrán
en la organización y en la acción preventiva.
- Aquellas que tratan de proteger al trabajador que ha tenido un accidente de trabajo o
sufre una enfermedad profesional: de manera que reciba adecuada atención médica,
pueda recuperarse de su lesión o enfermedad y reciba una compensación económica
cuando tal recuperación suponga una ausencia, más o menos prolongada de su puesto de
trabajo o sufra secuelas permanentes.
- Aquellas que establecen la responsabilidad del empresario y/o de las personas que
ocupan posiciones de dirección y jefatura en su organización: en los casos de accidentes
o enfermedades producidas por carencia o insuficiencia de las medidas de prevención
establecidas en las normas legales. Esta responsabilidad tiene tres vertientes que son
compatibles entre sí y por tanto simultáneamente exigibles, que son la responsabilidad
administrativa, la civil y la penal.
Por propia iniciativa, las empresas pueden establecer normas de carácter interno que contribuyen
a mejorar la eficacia preventiva. Su finalidad básica es reducir el número de accidentes y de
enfermedades, eliminando situaciones de riesgo.
La existencia por una lado de un marco legal (cuyo objetivo fundamental es proteger al trabajador
y en particular a aquel que ha tenido un accidente o sufre una enfermedad a causa del trabajo que
realiza) y por otro lado el hecho de que la empresa establezca sus propias normas y tenga su propia
organización (con una finalidad fundamentalmente preventiva), propicia en muchas ocasiones que
tanto el accidente como la enfermedad pueda contemplarse desde una doble perspectiva: legal y
técnica. A veces ambas son coincidentes y a veces son complementarias. Este doble enfoque es
patente desde el momento mismo de definir el concepto de accidente de trabajo o de enfermedad
profesional, de manera que la definición desde un punto de vista legal no coincide con la que se
realiza desde un punto de vista técnico.
La web del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, recoge la información necesaria
para profundizar en muchos de los asuntos simplemente enunciados en este tema.
Cabe dar dos definiciones diferentes de accidente de trabajo, según se contemple desde el punto de
vista de las exigencias legales o se utilice la óptica de las técnicas utilizables para su prevención.
Definición legal
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El concepto de accidente de trabajo desde la perspectiva legal viene especificado en el artículo 115
de la Ley General de Seguridad Social (texto refundido del año 1.994), que lo define como «Toda
lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por
cuenta ajena».
Ha de señalarse que la definición incluye el término «con ocasión o por consecuencia» que, con una
ambigüedad deliberada, permite extender la calificación como de trabajo a aquellos accidentes que
suceden fuera del lugar de trabajo o de aquellos motivados por dolencias o enfermedades
comunes, aparentemente poco relacionadas con las condiciones de trabajo.
Como puede verse, la definición pone el acento en la necesidad de que exista lesión del trabajador,
sea cual fuere su gravedad o consecuencias. Pero, qué duda cabe, en ocasiones la gravedad de la
lesión que sufra un trabajador o la existencia de la misma es un hecho en gran parte fortuito, de
manera que algunos accidentes potencialmente muy importantes como, por ejemplo, una explosión
puede causar daños materiales irreparables y, por fortuna, no causar lesión alguna a los
trabajadores; en este caso, el accidente no cabría considerarlo legalmente como accidente de
trabajo, por lo que suele utilizarse el calificativo de accidente blanco o las denominaciones de
incidente o cuasiaccidente.
Además la definición se refiere con exclusividad a los trabajadores por cuenta de un tercero, debido
a que esta definición está incluida en un texto legal que regula el régimen general de la seguridad
social, que es, precisamente, el de los trabajadores por cuenta ajena. Sin embargo, a efectos de la
protección en caso de accidente de trabajo, los trabajadores por cuenta propia (autónomos) tienen
también los mismos derechos que los trabajadores por cuenta ajena, como sucede también con
otros colectivos singulares, por ejemplo el de los funcionarios públicos.
Definición técnica
La definición del accidente desde un punto de vista técnico, huye de tomar la lesión corporal como
elemento esencial, poniendo el acento en la alteración que el accidente introduce en el normal
desarrollo del proceso productivo. Desde este punto de vista se considera accidente de trabajo
«Toda alteración del normal desarrollo del proceso productivo o que rompe la continuidad de un
trabajo, no querida ni deseada y capaz de producir lesiones a los trabajadores o daños a las cosas».
Como se ve, para que la alteración del proceso pueda considerarse como accidente a los efectos de
evitar su posible presentación, es necesario que no obedezca a los deseos o voluntad de las personas
implicadas y que sea susceptible de producir daños o lesiones, por lo que se integrarían en este
concepto los que anteriormente han sido considerados como incidentes o accidentes blancos.
Ha de advertirse que, según sea la óptica desde la que se contemple y, por tanto, la definición que
se aplique, un mismo hecho podría ser calificado como accidente desde un punto de vista legal, pero
no recibiría esta misma calificación desde un punto de vista estrictamente preventivo. Un caso
típico de esta posible discrepancia lo constituyen los accidentes de tráfico que los trabajadores
pudieran sufrir en el desplazamiento desde su casa al centro de trabajo, denominados
específicamente "accidentes in itinere", que son considerados siempre como accidentes de
trabajo a afectos legales, pero raras veces tienen tal consideración a efectos preventivos.
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Clasificación de los accidentes de trabajo
Cabe realizar distintas clasificaciones de los accidentes de trabajo, atendiendo a diversos criterios,
como pueden ser el lugar donde se han producido, la situación laboral del trabajador accidentado
y la gravedad de la lesión sufrida.
Para que estos últimos tengan la consideración legal de accidentes de trabajo es preciso y, a la vez,
suficiente que exista un nexo causal entre el desplazamiento y la prestación del trabajo, de manera
que también cabe considerar como accidente de trabajo aquel sufrido por el trabajador en su propio
hogar, mientras se prepara para desplazarse a la fábrica.
Para que un trabajador se encuentre en situación de baja es indispensable que la empresa emita un
denominado parte de accidente que debe remitir a los órganos competentes de la Administración
y a las Entidades donde la empresa tiene asegurados a sus trabajadores contra los riesgos
profesionales. Por tanto, estos accidentes son más fácilmente controlables a efectos estadísticos
porque forzosamente tiene que existir constancia escrita de los mismos
La emisión del parte de accidente era hasta hace pocos años también obligatoria para aquellos que
no causan la baja del trabajador, pero al ser todos ellos, por lo general, de muy poca gravedad, exigir
únicamente una primera cura o curas sencillas realizadas en el propio botiquín de la fábrica y no
tener consecuencias económicas ni para la empresa ni para el trabajador, era frecuente que las
empresas se ahorrasen el «papeleo», por lo que el control de los mismos era difícil en el ámbito de
la propia empresa y prácticamente imposible en el ámbito nacional. Debido a todo ello, una muy
reciente modificación de la normativa legal limita la obligación de la emisión de un parte a aquellos
accidentes en los que el trabajador haya causado baja a efectos laborales.
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Los riesgos psicosociales
Existen condiciones de trabajo que sin llegar a suponer un riesgo de accidente de trabajo o de
enfermedad profesional, suponen para el trabajador la realización de esfuerzos que causan fatiga o
suponen molestias que el trabajador debe soportar de forma continuada o le crean tensiones que
producen insatisfacción en el trabajador.
Este sería el caso, por ejemplo, del trabajo de unos operarios de una cadena de montaje de coches
que tuviesen que realizar su trabajo en el interior de un foso para llevar a cabo operaciones en los
bajos del coche. Estas tareas le obligan a mantener una posición forzada del tronco, brazos y
piernas, que en muchas ocasiones no pueden extender plenamente, le mantiene aislado del entorno
al estar dentro del espacio confinado por los laterales del foso y en ocasiones les obliga a tener
contacto con aceites y otros productos que ensucian sus manos y ropa.
-
También sería el caso de un trabajador empleado en tareas administrativas situado en las
ien- inmediaciones de una impresora matricial, que emite un ruido en el entorno de los 65 dB(A) que
en ningún modo supone riesgo alguno para su audición pero que le resulta francamente molesto, o
el de una cajera en una autopista que debe permanecer durante varias horas en el interior de una
cabina de reducidas dimensiones bajo la influencia de las condiciones extremas de temperatura y
Y
humedad del ambiente exterior.
Así mismo, sería en el caso de una trabajadora cuya función exclusiva sea la captura de datos, es
decir, la introducción de datos en un ordenador mediante un teclado, o el caso de un controlador
aéreo sometido a tensión de la vigilancia continua del tráfico aéreo sobre las pantallas de los
radares y de las decisiones que constantemente ha de tomar para ordenar el tráfico de los aviones
y autorizar aterrizajes o despegues.
Probablemente la gran mayoría de estas condiciones no van a dar lugar a una situación de riesgo
laboral, accidente de trabajo o enfermedad profesional, pero sin duda causan molestias, tensión e
insatisfacción al trabajador y a la larga pueden dar lugar a hechos que de alguna manera alteran el
equilibrio físico o emocional del trabajador. Es muy posible que los trabajadores de los fosos tengan
frecuentes dolores de espalda, que el administrativo próximo a la impresora se muestre con
frecuencia irritable ante cualquier ruido, que la trabajadora de captura de datos tenga frecuentes
dolores en las articulaciones de las manos y que el controlador aéreo se encuentre muy
frecuentemente cansado y tenga problemas para conciliar su sueño.
El origen de todos estos problemas está en las condiciones en las que estos trabajos introducen
factores de carga, que no alcanzan el nivel de “preocupación” que suponen los factores de riesgo,
pero que no por ello dejan de tener consecuencias negativas sobre los trabajadores. Hoy en día, en
la medida que la prevención de riesgo logra reducir los accidentes y enfermedades profesionales a
niveles que son socialmente aceptables, estos riesgos psicosociales reciben una atención cada vez
mayor, tratando de conseguir una interrelación del trabajador con su puesto que elimine las fuentes
de tensión, básicamente por la vía de adaptar las condiciones del puesto a las capacidades y
características del trabajador e invirtiendo el proceso seguido hasta fechas relativamente recientes
en las que era el trabajador el que se trataba de adaptar a los requerimientos y exigencias de los
puestos de trabajo.
Un nuevo informe de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (2007) indica
que los factores de riesgo psicosociales encabezan la lista de necesidades primordiales en el estudio
de la salud laboral, y en concreto de la seguridad en el trabajo. También revela que los principales
riesgos psicosociales están relacionados, por ejemplo, con las nuevas formas de contratación
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laboral, la inseguridad en el puesto de trabajo o la intensificación del trabajo. Este informe resalta
como la aparición de contratos de trabajo más precarios, junto con la tendencia a la producción
ajustada y a la subcontratación, pueden afectar a la salud y la seguridad de los trabajadores. Los
trabajadores sujetos a contratos precarios suelen realizar las tareas más peligrosas, trabajar en
peores condiciones y recibir menos formación en materia de seguridad y salud en el trabajo.
Asimismo, el trabajo en mercados laborales inestables puede ocasionar sentimientos de
inseguridad y acrecentar los factores de riesgo psicosociales.
Estas nuevas exigencias plantean la necesidad de nuevas disciplinas en el estudio de los puestos de
trabajo y en el diseño de los mismos y en gran medida supone una ampliación del horizonte
preventivo, que se expande más allá de los limites de simplemente proporcionar al trabajador un
lugar seguro que no ponga en riesgo su integridad personal y su salud física, para entrar ya en el
mantenimiento de condiciones que propicien el confort y bienestar del trabajador en el desempeño
de su tarea.
Los programas de intervención para la reducción de riesgos laborales, ya sean de tipo físico o
psicosocial, dependen en gran medida de la organización de trabajo, sin embargo, todos los
trabajadores y sus representantes, deben participar y colaborar activamente en cada una de sus
fases. A nivel general, un programa de intervención para reducir riesgos debería incluir tres fases
(Mapfre, 1992): identificación de los riesgos, evaluación de los riesgos y control de los riesgos.
También cabría establecer una definición de este concepto desde un punto de vista legal y otra
desde una óptica preventiva, al igual que se ha hecho en el caso de accidente de trabajo.
Definición legal
La Ley General de Seguridad Social (texto refundido del año 1.994), en su artículo 116, define como
enfermedad profesional: «Toda enfermedad contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por
cuenta ajena, en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones
de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que esté provocado por la acción de elementos o sustancias
que en dicho cuadro se indiquen por cada enfermedad profesional».
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Por contra de lo que sucedía con la definición del accidente de trabajo, la enfermedad profesional
se define con un criterio deliberadamente restrictivo ya que, en primer lugar, es condición
necesaria, pero no suficiente, que la enfermedad se produzca a causa del trabajo ya que, además, la
enfermedad como tal tiene que estar reconocida legalmente o, lo que es lo mismo, sea causada por
las sustancias o agentes que figuran en una lista aprobada por una norma legal, en este caso un Real
Decreto de agosto de 1978 que aprueba la lista de enfermedades profesionales reconocidas como
tales en el marco de la Seguridad Social.
Cuadro de enfermedades profesionales inicialmente fue aprobado por Real Decreto 1.955/1978,
que estuvo vigente durante 26 años y posteriormente modificado por el Real Decreto 1299/2006,
para adaptarlo a la lista de europea de enfermedades profesionales que figura en la Recomendación
2003/670/CE de la Comisión Europea sobre enfermedades profesionales. La lista oficial de
enfermedades profesionales se recoge en el Anexo 1 del Decreto, que establece seis Grupos de
enfermedades, sobre las que existe evidencia científica de su relación con las condiciones de
exposición durante el trabajo, y que son los siguientes:
Grupo 1: Enfermedades profesionales causadas por agentes químicos.
Grupo 2: Enfermedades profesionales causadas por agentes físicos.
Grupo 3: Enfermedades profesionales causadas por agentes biológicos.
Grupo 4: Enfermedades profesionales causadas por inhalación de sustancias y agentes no
comprendidas en otros apartados.
Grupo 5: Enfermedades profesionales de la piel causadas por sustancias y agentes no
comprendidos en alguno de los otros apartados.
Grupo 6: Enfermedades profesionales causadas por agentes carcinogénicos.
Dentro de cada Grupo las enfermedades se clasifican atendiendo a la naturaleza o composición del
agente causante y a la actividad en la que la enfermedad puede adquirirse, utilizando un sistema de
códigos numéricos para su identificación.
Además en el Anexo 2 del Real Decreto se recoge una lista complementaria de enfermedades cuyo
origen profesional se sospecha y cuya inclusión en el Cuadro de enfermedades profesionales podría
contemplarse en el futuro. En este anexo se sigue un criterio de clasificación en 6 grupos,
enteramente similar al anteriormente descrito.
También se consideran como accidentes de trabajo las enfermedades intercurrentes o las previas
que tuviese el trabajador, cuando sufren un agravamiento como consecuencia de un accidente de
trabajo, así como también las que tengan su origen en el medio de curación del accidentado. Por
tanto, una hepatitis adquirida por un trabajador accidentado como consecuencia de las
transfusiones de sangre que se le hayan realizado se considera, a efectos legales, como accidente de
trabajo, mientras que una hepatitis adquirida por un trabajador sanitario será considerada como
enfermedad profesional, si existe la posibilidad de que se deba a un contagio a causa de su trabajo.
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Concepto de enfermedad del trabajo (apartado «e» del artículo 116 del texto refundido de la Ley
General de Seguridad Social de 1994). «Las enfermedades no incluidas como enfermedades
profesionales, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo siempre que se
pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo». Éstas tienen la
consideración legal de accidente de trabajo.
Definición técnica
Un esquema de cómo se produce esta evolución en función del estado de salud como consecuencia
de la intensidad y duración de la exposición laboral es el que se muestra en la Figura 14
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La evolución a través de las distintas etapas se produce habitualmente de forma muy gradual,
dependiendo básicamente de la dosis que recibe el trabajador a lo largo de su vida laboral. Esta
dosis puede formularse de manera sencilla para facilitar su comprensión, como:
- El producto de la concentración por el tiempo de exposición: cuando se trata de
contaminantes químicos, como por ejemplo el polvo de sílice.
- El producto del nivel de energía por el tiempo de exposición: cuando se trata de agentes
físicos, como por ejemplo el ruido.
En algunos casos, cuando la concentración de exposición en muy elevada, como sucede en caso de
accidentes, la evolución por las sucesivas etapas se produce de forma muy acelerada y en cuestión
de minutos el trabajador puede llegar a fallecer. Es el caso por ejemplo de la rotura de una tubería
de gas en un horno alto que produce una exposición directa de algún trabajador a una elevada
concentración de monóxido de carbono y que le ocasiona la muerte por asfixia química.
Desde un punto de vista preventivo, la actuación debe estar dirigida a reducir la exposición a niveles
inferiores a aquellos que puedan dar lugar, en exposiciones reiteradas a lo largo del tiempo, a la
alteración de salud, que el trabajador no percibirá pero que es objetivable mediante una prueba
médica o funcional. Sin embargo, esta alteración es plenamente reversible, en la gran mayoría de
los casos con la simple retirada temporal del trabajador de su puesto de trabajo, por ejemplo con
un traslado a otro puesto en el que no exista exposición. Por tanto, alcanzada esta etapa, la acción
preventiva sobre el ambiente no es suficiente y hay que intensificarla y además complementarla
con una actuación dirigida a proteger individualmente al trabajador.
La alteración es, por tanto, el último nivel aceptable de prevención, ya que a partir de ella los
cambios además de objetivables son parcialmente irreversibles, lo que supone ya admitir un cierto
fracaso en la prevención del riesgo profesional ya que el daño a la salud del trabajador se produce
de forma irreversible y, por tanto, el simple cese de la exposición no es suficiente para lograr una
plena recuperación.
Un ejemplo podría ayudar a comprender como esta evolución determina, desde el punto de vista
técnico, la aplicación del concepto de enfermedad profesional. Es sabido que la exposición a niveles
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de ruido elevados produce un efecto de pérdida de audición, cuya intensidad es función del nivel
de presión sonora y del tiempo de exposición.
A una persona, que en su lugar de trabajo estuviese expuesta a niveles de ruido superiores a 80
dB(A,) se la considera con exposición laboral porque este nivel de ruido es superior al existente
habitualmente en una población normal, aún en el caso de ciudades muy densamente pobladas. Sin
embargo si el nivel de ruido no rebasa los 85 dB(A), es muy probable que esta persona no
experimente cambio alguno en su umbral de audición, ni siquiera con carácter transitorio. Si se le
hubiera realizado una prueba de audiometría antes de entrar a trabajar e inmediatamente antes de
finalizar su jornada de trabajo no se observarían cambios significativos, ni tampoco los habría con
una audiometría realizada tras varios días o meses de trabajo.
Contrariamente, si el nivel de ruido es más elevado, por ejemplo por encima de 90 dB(A) el
trabajador experimentará, transcurrido un cierto tiempo desde que comenzó su jornada una
pérdida de su umbral de audición, que podría quedar en evidencia si se hubiese realizado una
audiometría antes de comenzar la jornada e inmediatamente antes de finalizarla. Sin embargo, esta
pérdida de umbral tiene carácter transitorio y se recupera totalmente transcurrido un cierto
tiempo sin exposición al ambiente ruidoso del lugar de trabajo. Esta pérdida de audición en la
medida que es temporal y plenamente reversible constituye una alteración, la cual es consecuencia
de que el nivel de ruido a que está expuesto es excesivo y por ello debe reducirse.
Quizás convendría advertir que esta afectación es muy común hoy en día entre la población no
expuesta laboralmente al ruido, debido a que en la vida cotidiana se realizan actividades,
deportivas, lúdicas y de entretenimiento, que comportan exposiciones de carácter temporal a
elevados niveles de ruido. Además, en las grandes ciudades, la población esta expuesta de forma
relativamente continua a niveles de ruido susceptibles de provocar pérdida en el umbral de
audición. Por tanto es muy recomendable que se realice una audiometría a que todo trabajador de
nueva incorporación a cualquier empresa con el fin de comprobar si ya tiene alteraciones
permanentes en su audición de carácter permanente y evitar así que luego cuando éstas aparezcan
puedan ser atribuidas indebidamente a la exposición laboral al ruido en su lugar de trabajo.
Si la exposición continuase, es probable que la pérdida permanente del umbral de audición, que
comenzó siendo de carácter puntual y centrada en una frecuencia muy concreta, se haga más
intensa y extensa, es decir que sea más elevada y afecte también a las frecuencias que están en el
entorno del punto inicial, afectando ya a frecuencias cercanas a 2.000 Hertzios. Probablemente el
trabajador no sea consciente tampoco de esta pérdida de audición que, sin embargo es muy clara
ya en los correspondientes audiogramas, sobre todo si se comparan éstos con los que se le hayan
realizado al trabajador cuando entró en la empresa. Si la pérdida progresa en intensidad y extensión
llega un momento en que se afectan las frecuencias conversacionales (entre 500 y 2.000 Hertzios).
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Llegado este momento el trabajador y sobre todo sus familiares comienzan a tomar conciencia de
las dificultades de audición, en la medida que ésta dificulta ya la comunicación. Es entonces cuando
se habla de ENFERMEDAD y se la conoce como Hipoacusia Profesional, la cual es irreversible aún
en el caso de que cese la exposición.
1.4. Ergonomía
Muchos de los elementos relevantes para la seguridad y confort del trabajador, dependen del
diseño de los elementos físicos que intervienen en el puesto de trabajo.
La ergonomía se ocupa de promover la eficacia funcional a la vez que mejora el bienestar humano,
mediante:
• El estudio del operario individual o del equipo de trabajo.
• La facilitación de datos para el diseño.
Figura 15
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ejemplo) Figura 16
13
Bibliografía básica
• OIT (1996), Introducción al estudio del Trabajo. Organización Internacional del Trabajo
• Riveira, Vicente (2003), apuntes Ingeniería de Organización.
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PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES:
Legislación, organización y gestión
Contenidos
0. Consideraciones previas
• ¿Qué es la prevención de riesgos laborales?
• ¿Razones para hacer prevencion de riesgos laborales
Han abierto un proceso de selección y la última fase del proceso es una entrevista individual
de los 3 candidatos finales, con una representación del Comité de Dirección: Director
General, Director Operaciones, Director Financiero y Director de Legal.
En 15 minutos, cada candidato debe identificar y defender 5 razones por las que la empresa
debe de considerar la gestión de la prevencion de riesgos laborales como un área de gestión
clave para la organización.
Formar grupos e identificar en cada uno, mínimo esas 5 razonas y argumentario de defensa.
¿Por qué hacer Prevención de Riesgos Laborales?
Razones legales
Razones reputacionales
Razones legales
Razones económicas
Razones reputacionales
Razones económicas
Razones reputacionales
Constitución ▪ Art. 40.2. Los poderes públicos deben velar por la seguridad e higiene de los
Española trabajadores
Obligaciones en
materia de
prevención
Obligaciones de los Obligaciones de los
empresarios trabajadores
Legislación sobre prevención de riesgos laborales
Obligaciones del
trabajador
• Usar adecuadamente
✓ EPIs
✓ Máquinas
✓ Herramientas
✓ No poner fuera de funcionamiento los dispositivos de seguridad
Razones legales
• Salarios e indemnizaciones
• Pérdida de productividad Costes para la
• Tiempos perdidos en auxiliar empresa
• Tiempos perdidos en investigar y notificar
• Conflictividad
• Daños materiales
• Sanciones económicas y penales Costes por accidentes y enfermedades
• Pérdida de imagen relacionados con el trabajo:
Razones legales
Razones económicas
Razones reputacionales
Razones legales
Razones económicas
Razones reputacionales
8.8 Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos
para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres
migrantes y las personas con empleos precarios
16.6 Crear a todos los niveles instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas
1. Organización y gestión de la prevencion en la empresa
Disciplinas preventivas
MEDICINA
SEGURIDAD ERGONOMIA TRABAJO
- Prevencion /PSICOSOCIOLOGIA - Vigilancia de
de accidentes APLICADA la salud del
de trabajo - Prevencion de trabajador
trastorrnos musculo para prevenir
HIGIENE esqueléticos por efectos
INDUSTRIAL movimientos repetitivos, adversos para
Prevención de manipulación manual su salud
enfermedades cargas, posturas
profesionales de forzadas, etc.
origen químico, Pantallas visualizacion
físico o biológico datos
• Prevencion de riesgos
psicosociales
Organización y gestión de la prevención en la empresa
LOS DELEGADOS DE
PREVENCIÓN: COMPETENCIAS Y
FACULTADES
- Designados por los propios
representantes de los - Funciones de los
trabajadores entre ellos delegados y comité:
• Ser consultado
• Participar en la
planificación
Hasta 50 1 EL COMITÉ DE SEGURIDAD Y • Efectuar propuestas
trabajadores delegado SALUD
• Ser informados
Hasta 100 2 - Empresas de al menos 50 • Documentación
Hasta 500 3 trabajadores • Acompañar a la
- Formado por delegados de inspección
Hasta 1.000 4
prevención + representantes de la • paralización
Hasta 2.000 5
empresa en igual número
Hasta 3.000 6
Hasta 4.000 7
Más de 4.000 8
Organización y gestión de la prevención en la empresa
¿Cómo evaluar los riesgos laborales?
Consecuencias
La gestión de los
accidentes de
trabajo
• Niveles
• Formación y capacitación
• Funciones
Técnicos de prevención de riesgos laborales
Técnico Nivel Superior Riesgos Laborales
▪ Grado Universitario
Formación ▪ Máster universitario en prevención de riesgos laborales Regulado por el Art 37 RSP. Impartido
por una Universidad homologada. [Link]
▪ Tres especialidades preventivas ( No Medicina del Trabajo)
▪ Promover la prevención en la empresa y su integración en la misma.
▪ Llevar a cabo evaluaciones de riesgos reservadas para dicho nivel de cualificación.
▪ Proponer acciones para controlar y reducir los riesgos.
▪ Supervisar el cumplimiento del programa de control.
▪ Desempeñar funciones de información y formación de trabajadores.
▪ Participar activamente en la planificación de las actividades preventivas y dirigir las actuaciones
a desarrollar en casos de emergencia y primeros auxilios.
▪ Colaborar con los servicios de prevención.
Funciones ▪ Realizar evaluaciones de riesgos cuyo desarrollo exija:
▪ Establecer una estrategia de medición para garantizar que los resultados reflejan la
situación que se valora
▪ Una interpretación o aplicación no mecánica de los criterios de evaluación.
▪ La formación e información de carácter general, a todos los niveles, y en las materias propias
de su área de especialización.
▪ Planificar la acción preventiva a desarrollar en las situaciones en las que el control o reducción
de los riesgos implica la realización de tareas diferentes, con la intervención de distintos
especialistas.
▪ Vigilar y controlar la salud de los trabajadores.
▪ Formación específica
3. Factores claves para la gestión preventiva
¿Cuáles son los factores claves para una adecuada gestión de la prevencion
en la empresa?
3. Factores claves para la gestión preventiva
Piramide de Bird:
Esta pirámide indica que estadísticamente una empresa que tenga muchos incidentes (daños materiales sin
lesiones) tendrá más probabilidad de que le ocurra uno de graves consecuencias, por lo que todos y cada uno
de los riesgos, sean de la entidad que sean, habrá que tenerlos en cuenta.
3. Factores claves para la gestión preventiva
Piramide de Heinrich:
Heinrich establece que los accidentes ocurren por causas técnicas y/o por causas humanas, pero,
mayoritariamente, por lo que él llama actos inseguros (por lo tanto, algo “individual”)
Factores/elementos claves para una adecuada gestión de la prevencion en la
empresa
Integración en la organización
• En todas las áreas jerárquicas y funcionales de la organización
• Definición clara de funciones y responsabilidades
• Evaluación de riesgos y medidas de prevencion: General y especificas
• Procedimientos / instrucciones de trabajo que incorporen aspectos de seguridad
• Procedimientos específicos para situaciones de mayor riesgo: Espacios confinados / Trabajos
en ausencia de energía / etc.
▪ Promover la prevención.
▪ Realizar evaluaciones excepto las reservadas a nivel superior.
Funciones ▪ Promover medidas para el control de riesgo.
▪ Realizar formación e información básica a los trabajadores.
▪ Participar en la planificación preventiva.
▪ Colaborar con los Servicios de Prevención.
▪ Las funciones de Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales de cualquiera de las tres
especialidades (Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial y Psicosociología).
▪ Responsable de prevención, ya sea en un servicio de prevención ajeno o en un servicio de prevención
propio o mancomunado.
▪ Trabajador designado para la prevención de riesgos en organizaciones que se decanten por esta
modalidad preventiva.
▪ Consultor especializado en Sistemas de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo, asesorando a
Posibles empresas de todos los sectores.
▪ Coordinador de Prevención de Riesgos Laborales en el marco de aplicación del art. 24 de la ley
salidas
31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales y Real Decreto 171/2004 que lo
profesionales desarrolla, sobre Coordinación de Actividades Empresariales (CAE).
▪ Formador a todos los niveles de la organización en materias propias de su especialidad preventiva
(Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial y Psicosociología).
▪ Responsable en el área de análisis y control de riesgos.
▪ Auditor de Prevención de Riesgos Laborales
▪ Responsable PRL en empresa privada o Administración Pública.
Gracias por la atención
[Link]@[Link]
[Link]