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Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala L(CNCiv)(SalaL)
Fecha: 30/10/2024
Partes: C, C J J c. T N F Y OTROS s/DESALOJO: INTRUSOS
Cita: TR LALEY AR/JUR/175163/2024
Texto Completo:
Expte. n° CIV 056132/2023/CA001
Buenos Aires, 30 de octubre de 2024.
I.- Las presentes actuaciones son elevadas a esta Sala como consecuencia de la apelación interpuesta el
27/6/24 por los demandados, fundada el 6/7/2024, contestada el 29/7/2024, contra la sentencia del día 24/6/2024
que hizo lugar a la demanda de desalojo promovida por C J J C contra N F T, F O T L, M A E, F G Q, S M y S
W M H, condenándolos a desalojar los inmuebles sitos en la calle Brandsen 2030, Brandsen 2032, Brandsen
2034 departamento 1º, Brandsen 2034 departamento 2º, Brandsen 2034 departamento 3º, Brandsen 2036 y
Brandsen 2038, de esta Ciudad.
II.- Los demandados se agraviaron por la falta de legitimación de los accionante. Sostuvieron que no se
encontraba acreditada la titularidad de un derecho real, o la demostración de un vínculo contractual con los
demandados o documento fehaciente que acredite la calidad de usurpadores de quienes se encontraban en
efectivo contacto físico con el inmueble. Refirieron que la decisión se basó en una errónea e incorrecta
valoración de los hechos, de la prueba y la aplicación del derecho. Manifestaron que la actora no acompañó
ningún contrato que acredite que son simples tenedores, o denuncias en sede judicial o policial donde se
endilgue su carácter de usurpadores. Afirmaron que fueron tenedores y desde hace más de veinte años son
poseedores de la cosa por interversión del título, que no tienen ningún deber contractual de restituir, que no son
intrusos y tampoco usurpadores. Explicaron que el actor carece de legitimación activa, por cuanto con la
escritura acompañada solo adquirió derechos litigiosos, sin integrar el modo a su título, por lo que no se
constituyó el derecho real de dominio sobre el inmueble en cabeza
Cámara Civil Sala “L” del actor. Refirieron que, en este litigio, donde no se permite la reconvención y la
prueba irrefutable de la posesión, se les vedó el ejercicio de su defensa. Sostuvieron que el actor debió acreditar
la constitución de un derecho real de dominio, con la posesión, que no resulta de los documentos obrantes en el
expediente. Señalaron que con la copia de la sentencia de desalojo iniciado en el 2001 por la anterior propietaria
contra uno de los aquí demandados, acompañada por el accionante en autos, se acreditó la prueba de la posesión
que ostentan desde aquél momento, por cuanto el accionante no logró llevar adelante su cumplimiento.
Los agravios fueron contestados por al actor quien solicitó la deserción del recurso y, en su defecto, su
rechazo.
III.- La legitimación para obrar en la causa (legitimario ad causam) denota la condición jurídica en que se
hallan una o varias personas en relación con el derecho que invocare en el proceso.
De modo que, al decir de Palacio, la falta de legitimación para obrar existe cuando no media coincidencia
entre las personas que efectivamente actúan en el proceso y aquellas a las cuales la ley habilita para pretender o
contradecir respecto de la materia sobre la cual versa el juicio (conf. Palacio, "La excepción de falta de
legitimación manifiesta", Rev. de Derecho Procesal, 1968, t° I, pág. 78). El proceso de desalojo es aquel que
tiene por objeto una pretensión tendiente a recuperar el uso y goce de un bien inmueble que se encuentra
ocupado por quién carece de título para ello, sea por tener una obligación exigible de restituirlo o por revestir el
carácter de simple intruso (conf. Palacio, Lino Enrique, Derecho Procesal Civil, Ed. Abeledo- Perrot. t. VII,
págs.77/78).
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La pretensión de desalojo se da contra el locatario, el sublocatario, el tenedor precario, el intruso y todo otro
ocupante cuyo deber de restituir sea exigible (art. 680 del Código Procesal), es decir contra tenedores que, como
tales, reconocen en otro un derecho
Cámara Civil Sala “L” superior (arts. 2352, 2460 y sigtes. del Código Civil y 1908, 1909 y 1910 del Código
Civil y Comercial) (conf. CNCiv, Sala I, “Roldán, Leandro Ariel c. Moreyra, Juana Rosa y otro s/ De-salojo:
otras causales”, del 23/8/2017).
La acción se concede a todos aquellos que, como titulares de derechos, tengan facultades de excluir terceros
del uso y goce de la cosa. De esta forma, la acción es concebida al locador, al propietario, sublocador,
usufructuario, usuario, poseedor; es decir, todo acreedor de la obligación de restituir que sea exigible (conf.
CNCiv, Sala B, “Font, María Teresa Margarita c/ López, Edgardo Daniel y otros s/ desalojo: vencimiento de
contrato”. 10/10/23; y citas allí mencionadas).
Por otro lado, no es el juicio de desalojo la vía adecuada para que en él puedan debatirse y dilucidarse
cuestiones que desbordan su objetivo, como son las relativas al mejor derecho a la posesión o la posesión
misma, ya que son todas propias de acciones posesorias, petitorias o contractuales ajenas al ámbito del desalojo.
En este sentido, esta Cámara en pleno ha resuelto que no basta que el demandado invoque condición de
poseedor para que el desalojo no prospere (CNPaz, en pleno, “Monti Atilio suc. c/Palacios de Buzzoni Danila S.
s/Desalojo”, 15/9/60, LL T° 101, p. 932/933).
Asimismo, como es sabido, especialmente a partir del antiguo plenario de esta Cámara “Arcadini c/
Maleca”, la doctrina y la jurisprudencia reconocen al comprador, a quien no se le hizo la tradición, legitimación
para demandar a un poseedor por reivindicación y tal criterio puede ser perfectamente trasladado a este
supuesto. Si con el acto jurídico formalizado en escritura pública traslativa de dominio se transmiten todos los
derechos y acciones al vendedor, sea en virtud de las normas de la cesión de crédito, sea por tratarse de
accesorios del objeto adquirido, análogas consideraciones valen respecto de la acción de desalojo, que procede
no solamente
Cámara Civil Sala “L” cuando las partes están vinculadas por un contrato que genera la obligación de
restituir sino también cuando la deduce el propietario ante otros ocupantes que carecen de título idónea para
oponerse a esa restitución. De lo contrario, el adquirente debería demandar primero al vendedor, obtener la
posesión, y luego demandar al locatario, lo que parece un dispendio de la actividad jurisdiccional; máxime en
aquellos casos en los que el demandado reconoce la calidad de locador del actor (conf. Colombo, Carlos –
Kiper, Claudio, “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación – Comentado y anotado”, ed. La Ley, 2011, T°
VI, 3ra. ed. actualizada y ampliada, pág. 362).
De este modo, si la cesión de derechos sobre la cosa cuya posesión se ha perdido faculta al cesionario a
reivindicar, más allá de que no haya recibido la tradición; no hay obstáculo para que el comprador o cualquier
otro adquirente también lo haga, ya que hay grandes afinidades entre la compraventa y la cesión onerosa de
créditos (conf. Areán, Beatriz; “Derechos reales”, ed. Hammurabi, 2003, T° 2, 6° edición, pág. 925 y sgtes.). Y
si el comprador a quien no se le hizo la tradición, tiene legitimación para demandar por reivindicación, con
mayor razón tendrá legitimación para iniciar una acción personal como el desalojo objeto de autos.
IV.- Llegados a este punto, no obra en el expediente prueba alguna que acredite la verosimilitud de los
argumentos expuestos por los demandados, como así tampoco actos inequívocos que sirvan para demostrar la
interversión del título. Ello por cuanto no bastaría en el caso con afirmar que vivieron en el inmueble durante
más de 20 años, circunstancia que sólo probaría la calidad de ocupante, pero no el carácter de poseedor.
No obstante la insistencia de los apelantes, este Tribunal entiende al igual que el anterior Sentenciante que
con la copia digital de la escritura obrante a fs 2/14, se encuentra acreditado que los inmuebles objeto de
reclamo fueron adquiridos por el accionante el
Cámara Civil Sala “L” 14 de marzo de 2016. Además, en dicho instrumento la escribana interviniente dejó
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constancia de que “...se encuentran en posesión de lo adquirido por traditio brevi manu efectuada antes de ahora
aceptando la cesión de los derechos litigiosos y el ejercicio de las acciones que le corresponden a la parte
vendedora en virtud de la ocupación ilegítima que detentan los actuales tenedores habiendo sido el adquirente
asesorado por sus profesionales, siendo la circunstancia de conocimiento del comprador...”.
Por estos argumentos, y por cuanto no existen elementos de convicción que permitan afirmar que asista
derecho a los demandados a permanecer en el inmueble en calidad de inquilinos, ni de cualquier otro título que
justifique su permanencia, las quejas deberán ser rechazadas.
V.- Por todo lo expuesto, el Tribunal Resuelve: 1) Confirmar la sentencia del día 24/6/2024 en todo lo que
fue materia de agravio. 2) Costas de Alzada a los vencidos (art. 68 y 69 del Código Procesal).
Regístrese. Notifíquese por Secretaría. Comuníquese al CIJ y devuélvanse las actuaciones en la forma de
estilo. — Gabriela A. Iturbide. — Juan P. Rodríguez. — Marcela Pérez Pardo.
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