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Antecedente 5

El artículo analiza la importancia de la fe pública y la ética profesional en la función del revisor fiscal, destacando su papel en el caso de Interbolsa S.A., un fraude significativo en la historia económica de Colombia. Se examinan las características y funciones del revisor fiscal, así como la normativa relacionada, y se concluye que la falta de ética y responsabilidad en esta labor contribuyó al colapso de la empresa. La investigación resalta la necesidad de una formación ética sólida para los contadores públicos para prevenir futuros escándalos financieros.
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Antecedente 5

El artículo analiza la importancia de la fe pública y la ética profesional en la función del revisor fiscal, destacando su papel en el caso de Interbolsa S.A., un fraude significativo en la historia económica de Colombia. Se examinan las características y funciones del revisor fiscal, así como la normativa relacionada, y se concluye que la falta de ética y responsabilidad en esta labor contribuyó al colapso de la empresa. La investigación resalta la necesidad de una formación ética sólida para los contadores públicos para prevenir futuros escándalos financieros.
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Universidad de La Salle

Ciencia Unisalle

Facultad de Economía, Empresa y Desarrollo


Contaduría Pública Sostenible - FEEDS

1-1-2018

La importancia de la fe pública en el caso de Interbolsa S.A.


principios éticos y sanciones para revisores fiscales
Sandra Porras Rodríguez
Universidad de La Salle, Bogotá

Ferney Angulo
Universidad de La Salle, Bogotá

Follow this and additional works at: [Link]

Citación recomendada
Porras Rodríguez, S., & Angulo, F. (2018). La importancia de la fe pública en el caso de Interbolsa S.A.
principios éticos y sanciones para revisores fiscales. Retrieved from [Link]
contaduria_publica/702

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La importancia de la fe pública en el caso de Interbolsa S.A. Principios éticos y
sanciones para revisores fiscales

Sandra Porras Rodríguez

Ferney Angulo

Resumen

En este artículo se presenta la importancia de la fe pública y la ética profesional en el


ejercicio de la función del revisor fiscal, puesto que la ausencia de estas dos importantes
características abrió paso a uno de los fraudes más importantes en la historia económica
de Colombia: el caso de Interbolsa S.A., el cual llegó al punto límite en el 2012. Por tanto,
se analizará, en primer lugar, las características y funciones del revisor fiscal, también se
hace un breve recorrido por la normatividad relacionada con el tema de la revisoría fiscal
en Colombia. Luego se muestra la importancia de la ética en esta labor contable y su
relación con la fe pública. En segundo lugar, se presentan los resultados de la investigación
documental que dan cuenta de los hechos sucedidos en el caso Interbolsa S.A. y la revisoría
fiscal, con el propósito de exponer la relación de este escenario con la ética y la fe pública.

Palabras clave: revisor fiscal, normatividad, fe pública, ética.

Abstract

This article presents the importance of public faith and professional ethics in the exercise of
the function of the fiscal reviewer, since the absence of these two important characteristics
opened the way to one of the most important frauds in the economic history of Colombia:
the case of Interbolsa SA, which reached the cut-off point in 2012. Therefore, we will first
analyze the characteristics and functions of the fiscal reviewer, and also briefly review the
regulations related to the issue of the auditor. Fiscal in Colombia. Then it shows the
importance of ethics in this accounting work and its relationship with the public faith.


Artículo resultado de la investigación, elaborado por estudiantes de la Facultad de
Contaduría Pública de la Universidad de la Salle, bajo la dirección de la profesora Fabiola
Loaiza Robles.

Estudiante de Contaduría Pública, Universidad de La Salle. Correo electrónico:
sporras22@[Link]

Estudiante de Contaduría Pública, Universidad de La Salle. Correo electrónico:
fangulo32@[Link]
1
Secondly, the results of the documentary investigation that account for the events that
occurred in the Interbolsa S.A. and the fiscal review, with the purpose of exposing the
relationship of this scenario with ethics and public faith.

Keywords: fiscal auditor, public faith, ethics, normativity.

Introducción

La firma de un contador público demanda una gran responsabilidad, ya que presume la


validez y el cumplimiento de las normas, certificando así las operaciones de un ente
económico. Asimismo, tanto el control fiscal1 como la revisoría fiscal pertenecen a los
mecanismos de control externo diseñados por el Estado para asegurar el buen uso y la
conservación de los recursos públicos y privados.

De modo que el fundamento integral, como elemento transversal en la formación de los


contadores públicos, es la noción de fe pública. Es así como el significado e importancia de
la fe pública, como base de la responsabilidad profesional del contador, se expresa “a través
de los razonamientos, los discursos y las prácticas formativas que se publican en los
documentos institucionales y se encarnan en los comportamientos de los profesores, los
directivos, los estatutos y reglamentos, las prácticas pedagógicas, [entre otras]” (Roncancio,
2011, p. 9).

Es por esto que la importancia referida a las cuestiones contables en su campo laboral
animó al Estado para delegar a los contadores públicos la facultad de dar fe pública, esta
facultad fue señalada en la Ley 43 de 1990, que reglamenta la profesión del contador
público.

Al mediar el contador la relación entre las personas y el Estado, la comunicación y el diálogo


transparente son fundamentales. Es así como la función social de la contabilidad es la
creación de confianza (Roncancio, 2011). No obstante, este escenario, en el que el ser y el

1
El control fiscal tiene como propósito vigilar la gestión fiscal de las entidades y particulares
que manejen bienes públicos. Si se presentan actos ilegales, este tiene el objeto de imponer
sanciones, formular observaciones y responsabilidades patrimoniales. Según Barrios
(2009), tanto la revisoría fiscal como el control fiscal “guardan una estrecha relación
conceptual que se extiende hasta la aplicación de procedimientos comunes de revisión y
satisfacción del interés estatal” (p. 189).
2
deber ser de los contadores se vinculan con la responsabilidad social y la confianza
depositada en ellos por parte de las personas, se ha visto afectado por los escándalos
financieros recientes en los que tanto auditores como revisores fiscales se han visto
involucrados.

Es el caso de Interbolsa S.A. en el que la revisoría fiscal, llevada a cabo por la firma Grant
Thornton Fast & ABS Auditores, falló puesto que nunca se pronunció sobre los rumores de
falta de liquidez, siendo su negligencia y omisión las causantes del desplome de la
compañía, por lo que fue investigada penalmente al ser la autora de balances y estados
financieros con inexactitudes y falsedades. Interbolsa S.A. era el holding del Grupo
Empresarial Interbolsa y una empresa colombiana de corretaje de valores que participó en
la gestión de activos y otros tipos de banca de inversión, además, manejaba el 29% del
volumen de mercado de la actividad de corretaje en Colombia. Esta empresa operó desde
1990 hasta noviembre de 2012 cuando el Gobierno colombiano ordenó su cierre por un
default2 con el sistema bancario local.

En este sentido, este artículo tiene como propósito exponer la evidente ausencia de
principios éticos tanto de los comisionistas de bolsa como de los revisores fiscales, faltando
al cumplimiento de sus responsabilidades, ya que al revelar información alterada, el revisor
fiscal no cumplió sus funciones e infringió la ley y su ética. Teniendo en cuenta la afirmación
del liquidador de Interbolsa S.A., “yo creo que la quiebra de esta organización fue la falta
de valores morales” (Dinero, 2013). Para esta investigación el concepto de ética profesional
es el soporte teórico, ya que se comprende que la educación y formación en ética resultan
indispensables para un adecuado ejercicio profesional de quienes se titulan de contadores
públicos, evitando así que éste infrinja la ley.

Por tanto, se analiza cómo las funciones del revisor fiscal no se cumplieron a cabalidad,
evadiendo los principios éticos, las normas y la fe pública. Puesto que el revisor fiscal es
quien debe conocer en su totalidad la organización, tanto su funcionamiento como la

2
Éste término se define como “impago de la deuda o suspensión de pagos cuando una
persona u organización no puede afrontar el pago de los intereses o del principal de una
deuda cuando llega el vencimiento. Se produce cuando un deudor no puede cumplir con la
obligación legal de pagar su deuda”. Definición recuperada de
[Link]
3
estructura, así como las externalidades que puedan influir ya sea negativa o positivamente
en la empresa. De igual manera, lo anterior permite identificar los errores en los que
incurrieron los diferentes entes de control, puesto que la falla no solo se dio desde la parte
ética y moral, sino que estuvo acompañada de la fragilidad e ineficiencia de la estructura
de control estatal; es así como se evidencia un problema de conflicto de intereses y de falta
de independencia mental en el desarrollo de la revisoría fiscal.

Metodología

Para alcanzar los objetivos propuestos en esta investigación utilizamos una metodología
documentada. Es así como “los estudios descriptivos son útiles para mostrar con precisión
los ángulos o dimensiones de un fenómeno, suceso, comunidad, contexto o situación”
(Hernández, Fernández y Baptista, 2010, p. 83).

Por tanto, en esta investigación se realizó una revisión teórica y normativa, basada en
fuentes secundarias, tales como: documentos académicos, jurídicos, sentencias y
resoluciones; así como documentos relacionados con normatividades enfocadas al ejercicio
de la revisoría fiscal, las Normas Internacionales de Auditoría (NIA), el Código de Ética
Profesional Ley 43 1990, el Consejo Técnico de Contaduría Pública y la Junta Central de
Auditores; páginas web y datos oficiales.

Para el efecto de esta investigación, se presenta en la discusión el análisis de los informes


desde la perspectiva de referentes teóricos teniendo en cuenta nuestro punto de vista desde
el área de la profesión de Contaduría Pública, enfocando el tema desde una perspectiva
académica de la revisoría fiscal que facilitó el resultado de tomar referencias frente al tema
de la fe pública y la ética en el desarrollo del ejercicio profesional del revisor fiscal de cara
a los actuales escenarios de corrupción en los que se han visto envueltos estos
profesionales. De acuerdo con lo señalado por Hernández, Fernández y Baptista (2010) “el
desarrollo de la perspectiva teórica es una proceso y un producto. Un proceso de inmersión
en el conocimiento existente y disponible que puede estar vinculado con nuestro
planteamiento del problema, y un producto que a su vez es parte de un producto mayor: el
reporte de investigación” (p. 52).

4
Aspectos generales de la revisoría fiscal

El Estado colombiano reguló la profesión contable y delegó a los contadores públicos la


facultad de otorgar veracidad jurídica en algunos actos, así como a los documentos de los
intercambios mercantiles. Tal como lo señala Peña (2011),

La revisoría fiscal fue concebida en buena hora como la representante de los


propietarios de las sociedades comerciales, y hoy ampliada por efecto de la Ley 222
de 1995 a las sociedades civiles […]. Fue el mismo Estado quien entendió la
connotación de esta figura, delegándole funciones que le son propias para la
seguridad de la información que se le debe entregar; la seguridad en la rectitud de
los cálculos impositivos y la confianza que le da garantía a la comunidad en las
afirmaciones emitidas a través de sus dictámenes. (p. 2)

En Colombia, la figura análoga al censor jurado de cuentas es el revisor fiscal. Tal como lo
señala Franco (2001) “las actividades de este funcionario tienen la doble exigencia de
garantizar la subordinación de la actividad empresarial a la normatividad jurídica y la
protección del interés privado, con la especial característica de tener algún nivel de
coadministración, por el ejercicio de la potestad de censura”. En el enfoque latino “no existe
línea divisoria entre control administrativo, control externo y todas aquellas actividades
propias del control interno de los enfoques anglosajones” (Franco, 2001).

En este sentido, la revisoría fiscal debe ser integral y debe abarcar el manejo de la empresa.
Dentro de las funciones del revisor fiscal se encuentra la vigilancia y control de las
operaciones de la empresa, además este debe tener en cuenta las decisiones de la
asamblea general o de la junta directiva, ya que esto le permitirá detectar las posibles
irregularidades que ocurran en el funcionamiento de la sociedad (Castro, Fernández y
Bolívar, 2015).

Por tanto, la función de la revisoría fiscal es una función propia de los contadores públicos,
profesionales que cuentan con los conocimientos y la experiencia necesaria para la
realización de sus funciones de fiscalización. Por tanto, al ser la revisoría fiscal un control

5
de fiscalización tiene como deber seguir los principios3 de “permanencia, integralidad
oportunidad, función preventiva, independencia y objetividad, fe pública, actuación racional,
cobertura general y finalmente, el cumplimiento de las normas de la profesión contable”
(Consejo Técnico de la Contaduría Pública, 2008, p. 19).

En este caso de estudio, la fe pública es una potestad de los contadores públicos. Por tal
razón, los contadores con su firma dan fe pública de la validez de la información, certificando
con ella el cumplimiento de las normas. Aunque el contador público es una persona natural,
hay que tener presente que bajo su competencia profesional se le otorga la fe pública,
dándole un estatus similar al de un funcionario público y, en ese sentido, dada esta
responsabilidad debe asumir sanciones penales y las demás sanciones que determine su
profesión. Según Alfonso, Rodríguez y Bermúdez (2010), “dar fe pública no consiste solo
en firmar un documento sino en asegurar a una cantidad de individuos que la información
contenida en este, es veraz oportuna y confiable, y que por tanto contribuye en la toma de
decisiones correctas y en el desarrollo económico de cualquier organización” (p. 12).

Por consiguiente, en la perspectiva contable, la fe pública ha sido abordada desde dos


perspectivas: uno, asociado con la confianza y legitimación de la contabilidad; dos,
asociado con la responsabilidad social del contador público (Roncancio, 2011). No
obstante, “si entendemos la fe pública como una opinión independiente cuyo pilar
fundamental es la independencia mental del contador, nos encontramos ante una gran
contradicción” (Franco, 2011, p. 358). Dado que no se le puede exigir a un contador
“dependiente” responsabilidad, puesto que sus acciones están sujetas a la razón laboral;
es decir, esa independencia se “pierde” al establecer un contrato laboral.

Así las cosas, tal como lo señala Cuenú (2014) “al existir la relación contractual, sin importar
si se ejerce como contador o revisor fiscal, el contador público como agente fiscalizador
responde a los intereses del objeto fiscalizado y, al mismo tiempo y en la misma posición,
a los intereses del agente fiscalizador, esto explica la “gran contradicción” (p. 109). De
manera que es importante preguntarse ¿cómo afecta la relación laboral del contador su
responsabilidad social? o si ¿el contrato laboral influye en la legitimización contable?, estos

3
“Varios de los principios de la revisoría fiscal según la superintendencia Bancaria (hoy
Superintendencia Financiera), en la Circular Externa 007 de 1996, los ha catalogado como
características)” (p. 19).
6
cuestionamientos surgen cuando en ciertos casos una situación se resuelve a favor de los
empresarios y la mala decisión del revisor fiscal sale a la luz pública generando
desconfianza en la población en general.

Es por esto que el revisor fiscal para cumplir sus funciones debe emitir su opinión bajo lo
estipulado en el Código de Ética Profesional y cumplir con las Normas de Auditoria
Generalmente Aceptadas (Barreto y Marchena, 2016). Dado que la confianza entre
contabilidad y auditoría es un tema que ha llevado al Estado colombiano a regular la
profesión contable, se expone a continuación este tema para esclarecer las funciones del
revisor fiscal, su responsabilidad social y la legitimización contable.

Ámbito normativo de la revisoría fiscal

Para garantizar la idoneidad de este artículo se realiza un breve análisis que resume la
normatividad legal colombiana en relación con las normas que dan inicio al ejercicio de la
revisoría fiscal y sus funciones, así como el papel que ha desempeñado el contador en este
aspecto.

Por tanto, se tiene que, en primer lugar, la revisoría fiscal en Colombia se inició con la Ley
58 de 1931, la cual creo la Superintendencia de Sociedades Anónimas. Sin embargo, esta
ley no fue aprobada sino hasta 1937. Por ende, la primera ley que en realidad mencionó el
tema de la revisoría fiscal fue la Ley 73 de 1935, en la que se fijó las funciones del revisor
fiscal dentro de las sociedades anónimas, entre las que se expone el examen de libros,
inventarios, actas, así como la verificación de los balances de caja (Rivera, 2008).

Luego, el Decreto 2521 de 1950 reglamentó toda la legislación que existía respecto a las
sociedades anónimas, asimismo, este expuso algo novedoso en cuanto a que la firma del
revisor fiscal debería ir antecedida de una opinión. También introdujo sanciones monetarias
por el incumplimiento de las funciones del revisor. Posteriormente, a través del Decreto
2373 de 1956, se le asignó al contador público la revisoría fiscal como función privativa
(Pérez, Rodríguez y Bermúdez, 2010).

Bajo la Ley 145 de 1960, se reglamenta el ejercicio de la profesión del contador público. En
su primer artículo, se encuentra que el profesional en contaduría pública está facultado para
dar fe pública en determinados actos. Hoy en día la profesión de la contaduría pública busca
destacarse en la sociedad, ya que por medio de sus evaluaciones, análisis, interpretación

7
de la información financiera del ente económico, bien sea comercial, industrial,
gubernamental y de servicios, entre otras, permiten el discernimiento por parte de
empresarios, inversionistas, proveedores y clientes para que tomen decisiones estratégicas
que direccionen el futuro de sus organizaciones.

Por consiguiente, gracias al gran esfuerzo de las asociaciones y agremiaciones de


auditores, en 1960 bajo la Ley 145, se reafirma la facultad de la fe pública. La cual
menciona:

Del Auditor Público. Se entiende por Contador Público la persona natural que,
mediante la inscripción que acredite su competencia profesional en los términos de
la presente Ley, está facultada para dar fe pública de hechos propios del ámbito de
su profesión, dictaminar sobre estados financieros, y realizar las demás actividades
relacionadas con la ciencia contable en general. La relación de dependencia laboral
inhabilita al Auditor para dar fe pública sobre actos que interesen a su empleador.
(Ley 145, 1960, art. 1)

Luego en el Código de Comercio, en el Decreto 410 de 1971, en los artículos 203 a 217, se
indica que las compañías están obligadas a contar con un revisor fiscal. Después en 1990
nace el Consejo Técnico de la Contaduría Pública, creado por la Ley 43 del mismo año. Se
resalta el capítulo II, artículo 10 del reglamento de la profesión del auditor público, de la Ley
43 de 1990, en la que se otorga una responsabilidad profesional, penal y disciplinaria al
auditor público.

En relación con la dependencia laboral que se presenta entre el contador y su empleador,


mencionada anteriormente. La Ley 43 de 1990 menciona en su artículo 1.° que “la relación
de dependencia laboral inhabilita al contador para dar fe pública sobre actos que interesen
a su empleador. Esta inhabilidad no se aplica a los revisores fiscales ni a los contadores
públicos que presten sus servicios a sociedades que no estén obligadas, por ley o por
estatus, a tener revisor fiscal”.

También menciona en su artículo 37 “que en el ejercicio profesional, el contador público


deberá tener y demostrar absoluta independencia mental y de criterio con respecto a
cualquier interés que pudiera considerarse incompatible con los principios de integridad y
objetividad, con respecto a los cuales la independencia, por las características peculiares

8
de la profesión contable, debe considerarse esencial y concomitante”. Además el capítulo
IV, de este mismo artículo, se contemplan los “Principios básicos de ética profesional: 1.
Integridad; 2. Objetividad; 3. Independencia; 4. Responsabilidad; 5. Confidencialidad; 6.
Observaciones de las disposiciones normativas; 7. Competencia y actualización
profesional; 8. Difusión y colaboración; 9. Respeto entre colegas; 10. Conducta ética”.

En este sentido, la ética emerge como valor profesional fundamental en el ejercicio


profesional del auditor público. Ya que, debe estar en la facultad y capacidad moral e
intelectual para el desarrollo de sus actividades, de manera confiable con principios e
integridad personal. La ética profesional se manifiesta en el momento de tomar decisiones
inherentes a la profesión y las situaciones que se le presenten. Estos principios deben ser
acatados por todos los auditores públicos, teniendo siempre presente que desde ningún
punto de vista uno no es más importante que otro, ya que para poder dar fe pública es
necesario cumplir a cabalidad con cada uno de ellos.

Finalmente, en 2009, fue sancionada la Ley 1314 de 2009 por el expresidente Álvaro Uribe
Vélez. Esta ley, llamada Ley de convergencia, adecuó las normas existentes hacia los
estándares internacionales de contabilidad (Pérez, Rodríguez y Bermúdez, 2010), puesto
que en el ámbito mundial, la información financiera es considerada como el eje principal por
los diferentes agentes que interactúan en el mercado mundial, es por esto que se originan
las Normas Internacionales de Autoría (Comité IASSB de la IFAC) y, con base en esta, el
Decreto 0302 de 2015 expuso el marco legal y contenido de las Normas de Autoría
Generalmente Aceptadas (NAGA) y las Normas de Aseguramiento de la Información (NAI)
(Barreto y Marchena, 2016).

La ética en la revisoría fiscal

El aspecto ético ha sido un gran tema de debate en el ejercicio profesional de los contadores
públicos, sus relaciones de poder, el espacio burocrático y el escenario en el que se enlaza
“el ser y el deber ser de la contaduría pública con responsabilidad social y la confianza
depositada en quien lo ejerce” (Roncancio, 2011, p. 14). Debido a que cada vez son
mayores las responsabilidades que tiene el contador público respecto al Estado, la
sociedad, las empresas, los inversionistas, entre otros.

9
De manera que es importante analizar las condiciones nacionales para el ejercicio ético de
la fe pública de contaduría, así Nieto Sánchez, citado en Roncancio (2011), indica que bajo
tres factores condicionantes (área legal, laboral y académica), se identificaron las siguientes
tendencias:

 Quienes asumen el problema desde una perspectiva eminentemente


individual y encuentran en la incorrecta actuación moral de los revisores, en
su falta de integridad y de independencia mental, los mayores límites para el
ejercicio de la fe pública.
 Quienes sostienen que las condiciones para el ejercicio de la fe pública son
tan fuertes que impiden la actuación libre de los revisores y los excusan de
cualquier responsabilidad.
 Quienes reconocen que las condiciones para el ejercicio profesional coartan
la libre actuación del contador público, pero también consideran que hay un
margen de responsabilidad moral en la medida que no procuran modificar
dichas condiciones restrictivas. (p. 15)

En este aspecto, la fe pública se vincula directamente a los campos financiero-contable, la


administración, la previsión de riesgos, entre otros, en los que el contador público puede
ofrecer su capacidad profesional. No obstante, esta idea ha generado que se limite el campo
del que puede dar fe pública el revisor fiscal. Tal como lo señala Montilla y Herrera (2005),
“los contadores no se han apropiado plenamente de los diferentes enfoques de la auditoría,
la clasificación presenta problemas de subjetividad […] como consecuencia de los
diferentes enfoques las auditorias brindan un conocimiento parcializado del objeto de
estudio” (p. 87).

Ahora bien, como se expuso anteriormente, la ética en contaduría está regulada por los
cuerpos legislativos del Estado, así como por organismos y agremiaciones de la profesión
con el propósito de dar garantías en el ejercicio de su profesión. Por tanto, la ética está mal
asociada como un actor que juzga la relación entre lo “bueno” o “malo” de las relaciones
humanas.

10
En este sentido,

la ética tiene otro componente aparte de la teoría y la práctica, una técnica y un


entrenamiento, los actos del hombre no son solo posiciones subjetivas, son también
hechos, realidades que se pueden explicar: dedicar un tiempo a investigar los actos
humanos. A la luz de esta formulación filosófica de la ética y teniendo en cuenta que
la misma en la contaduría se orienta hacia la organización (garantizar la movilidad
de capitales) y no al sujeto como constructor de su mundo de vida, se relacionan las
tradiciones que han delineado el quehacer de la ética en esta profesión. (Curvelo,
2009, pp. 87-88)

Por tanto, la ética en contaduría en realidad no es ética, sino un código de moral, el cual
fue creado por un organismo (institución). Además, al ser enseñada como una norma o ley,
un entrenamiento sobre lo que es bueno o malo, ha generado que el sujeto no vincule la
ética a las prácticas del “yo”. Es por esto que los códigos de ética no son suficientes, el
contador debe fundamentarse en su buena intención, en su buena conciencia individual a
la hora de tomar decisiones que generalmente están ligadas a un espacio de lucro y
beneficio.

Lo anterior es pertinente en este análisis debido a los temas de corrupción en los que el
revisor fiscal se ha visto envuelto al encubrir diferentes irregularidades y comportamientos
inadecuados, como es el caso de Interbolsa S.A. el cual se expondrá a continuación.

Caso: Interbolsa S.A. (2012-2013)

En este apartado se analiza el escándalo de corrupción en el que se ve involucrada la


empresa Interbolsa S.A. en el periodo (2012-2013), con el propósito de identificar las fallas
que cometió el revisor fiscal y que afectó la operación total de la comisionista, así como el
riesgo en el que se vieron involucrados los inversores por la falta de ética profesional y fe
pública.

Interbolsa S.A. fue una entidad financiera vinculada al mercado de valores, conocida como
la empresa comisionista más grande del país. Manejaba un alto volumen negociado de
deuda pública y privada, acciones y derivados en el mercado local. Además, en el mercado
era la firma más grande, ya que representaba el 32% de los activos de las veintinueve
empresas que operaban (Peña, 2014).

11
La historia de esta firma comenzó en Medellín en 1991. Su fundador fue Rodrigo Jaramillo.
Después se unió como socio el economista Juan Carlos Ortiz, que tenía en su historial, la
expulsión de la Bolsa de Valores de Bogotá por prácticas poco transparentes. Así entonces,
Interbolsa S.A. se especializó en operaciones bursátiles en las que se utilizaba la llamada
“posición propia”4, que consiste en apostar en el mercado de valores con los recursos de la
compañía y así obtener utilidades a partir de las compras y ventas de los títulos en cada
operación, de la que Ortiz era pionero. Esta operación se considera riesgosa, ya que se
está al límite (Peña, 2014).

Comenzando el siglo XXI, y consolidada la firma, se une como socio Víctor Maldonado,
quien capitalizó la comisionista. En 2001, se fusionaron las tres bolsas: Bogotá-Medellín-
Occidente en la Bolsa de Valores de Colombia, sin embargo, en esta situación se
comenzaron a reflejar los límites que, como comisionistas, tenían frente a los movimientos
de capital, por tanto, se creó un holding llamado Grupo Interbolsa. Este adquirió
participación en compañías como Coltejer, Fabricato, la Bolsa Mercantil de Colombia, la
aerolínea Easy Fly, entre otras, expandiendo su portafolio de inversiones, así como su
patrimonio que superaba los $139000 millones y más de 50000 clientes depositaban su
confianza en la firma (Peña, 2014).

En el 2010, Alessandro Corridori y Alfonso Manrique adquirieron el 30% de la empresa de


Fabricato, Corridori fue socio de Interbolsa después de la salida de Ortiz. Este utilizó la
estrategia de los “repos”5 para consolidarse como dueño controlante de Fabricato. No
obstante, el escenario comenzó a ser desfavorable cuando “el mercado comenzó a
desconfiar de que Fabricato pudiera valer eso. El ‘repo’ es un complejo engranaje con
muchas piezas, que depende básicamente de la credibilidad que los inversionistas le den

4
Para mayor información véase Superintendencia de Valores. Circular externa 009 de
2001. Recuperado de
[[Link]
ublicaciones&lFuncion=loadContenidoPublicacion&id=476&dPrint=1].
Banco de la República de Colombia. Asunto 1: posición propia, posición propia de contado,
posición bruta de apalancamiento de los intermediarios del mercado cambiario. Recuperado
de
[[Link]
[Link]].
5
Un repo, según Clavijo (2010), “es una operación del mercado monetario que sirve para
satisfacer necesidades de liquidez (cash driven) utilizando títulos valores como garantía”
(p. 1). Para más información sobre este tema véase Clavijo, S. (2012). Las operaciones
repo: su papel en la profundización financiera. Enfoque Mercado de Capitales 68, 1-3. Así
como el Decreto 4432 de 2006 expedido por la Superintendencia Financiera de Colombia.
12
a la evolución del precio. Si se llega a pensar que está inflado artificialmente, se bloquea la
circulación del título y todo el andamiaje se viene abajo” (Peña, 2014, p. 17).

De acuerdo con el contexto anterior del caso Interbolsa S.A., le compete a esta
investigación analizar y discutir las decisiones y el papel que desempeñaron tanto el revisor
fiscal, en este caso, así como los entes de control. En este sentido, la declaración del
presidente del Consejo Técnico de Contaduría Pública, Wilmar Franco, señala que “en
casos como los del Grupo Nule, Reficar, Conalvías, Interbolsa, Odebrecht y las compañías
de libranzas, por mencionar algunos, la labor de la revisoría fiscal no fue efectiva para
identificar con tiempo las irregularidades” (Dinero, 2013). Lo anterior se refleja en lo
manifestado por el liquidador de Interbolsa S.A., “yo creo que la quiebra de esta
organización fue la falta de valores morales” (Dinero, 2013).

Esto se refleja cuando Interbolsa incumplió el pago, al banco BBVA, de un crédito de 20.000
millones de pesos, fue en este momento en el que el Gobierno no encontró otra alternativa,
sino la de intervenir la empresa. Es así como por medio de la Resolución 1795 del 2 de
noviembre del 2012, de la Superintendencia Financiera, “se adopta la medida de tomar
posesión inmediata de los bienes, haberes y negocios de la sociedad comisionista de bolsa
Interbolsa S.A.”, seguido a esto, la misma entidad con Resolución 1812, del 6 de noviembre
del 2012, ordenó “la liquidación forzosa administrativa de la sociedad comisionista de bolsa
Interbolsa S.A.”.

Teniendo en cuenta lo anterior, en el caso de Interbolsa S.A., la revisoría fiscal, llevada a


cabo por la firma Grant Thornton Fast & ABS Auditores, nunca se pronunció sobre los
rumores de falta de liquidez, siendo su negligencia y omisión unas de las causantes del
desplome de la compañía, por lo que fue investigada penalmente por ser la autora de
balances y estados financieros con inexactitudes y falsedades. Lo anterior se demuestra en
las comunicaciones realizadas por el liquidador de Interbolsa S.A. (designado por medio de
la Resolución 010 del 7 de noviembre del 2012 de FOGAFIN) a la Fiscalía General de la
Nación, en las que señalaba 44 irregularidades “concernientes a los delitos de abuso de
confianza, corrupción privada, administración desleal [… que] podrían ser constitutivas de
graves infracciones a la ley penal cometidas por los antiguos directores, administradores
y/o representantes legales” (Corte Constitucional, T-452/14, 2014).

En este sentido, la Junta Central de Contadores mediante la Resolución 000-1633 señaló


que la firma encargada de la auditoria y revisoría fiscal no se pronunció en su debida

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oportunidad, ni ejerció las medidas de control pertinentes sobre las irregularidades, así
como tampoco informó o se pronunció sobre la falta de liquidez, por lo que sancionó a Gran
Thornton Fast y ABS Auditores y Consultores LTDA a la cancelación del registro
profesional. Además la junta sancionó específicamente a la revisora fiscal de Interbolsa
S.A., Ulfany Castillo López, y al contador de esta empresa, Carlo Alberto Posada González,
suspendiendo la tarjeta profesional por doce meses “por haber vulnerado el estatuto ético
de la profesión”.

Por consiguiente, se demuestra la falta de ética tanto de los comisionistas de bolsa como
de los revisores fiscales, según como señala Cardona, Varón y Arias (2015):

Dichas acciones reflejan riesgo moral, pues al contar con información privada acerca
de las consecuencias de sus propios actos, Interbolsa continuó operando
actividades de este tipo, porque quienes soportarían las consecuencias directas de
los riesgos asumidos serían los inversionistas. Asimismo, se evidencia la falta de la
ética y moral virtuosa, cuando los directivos y las partes involucradas faltan al
principio de trabajar en pro de la sociedad y revelan información ficticia, permitiendo
que las personas no involucradas tomaran decisiones sobre datos no fiables cuando
la empresa encargada de la revisoría fiscal no cumple con su deber de comunicar a
las partes competentes, las irregularidades que se estaban realizando en las
transacciones y los negocios entre pates interesadas. (pp. 158-159)

Es por esto que en este contexto surgen preguntas relacionadas sobre las funciones de
aquellos que deben auditar, en este caso, los revisores fiscales. Entre estas están: ¿la
relación contractual o “gran contradicción influye en las decisiones del revisor?, ¿dónde se
sitúa la fe pública y la ética frente al beneficio propio?

De acuerdo con lo anterior se evidencia que la vulneración a las políticas contables en el


caso Interbolsa S.A. se dio por problemas de omisión en la regulación y vigilancia tanto de
la parte contable de la empresa como de los entes de control, también se presentó
información asimétrica en los estados financieros e informes contables la cual se usó para
tergiversar las decisiones con el propósito de favorecer intereses personales de unos
pocos, y, por último, la independencia mental del revisor fiscal y de la parte contable pudo
verse afectada porque está sujeta al contrato laboral y a la presión administrativa.

Es por lo que en este escenario es importante el papel que desempeña el componente ético
y moral en el ejercicio contable, puesto que este plantea al contador exigencias tanto a nivel

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profesional como social, es por esto que sobre esta profesión recaen responsabilidades
como “desarrollar y ejecutar el examen crítico, sistemático y detallado de los sistemas de
información financiera […] con el fin de emitir un informe profesional sobre la razonabilidad
de la información financiera, la eficacia, eficiencia y economicidad en el manejo de los
recursos” (Código de Comercio, art. 207). Así, la sociedad confía sobre los contadores bajo
el supuesto de que estos cumplirán los principios del código de ética correspondiente en
pro del interés público (Gazabon, Cantillo y Álvarez, 2017).

Sin embargo, en este caso, la profesión contable y, particularmente, la revisoría fiscal se


vio envuelta en el fraude de la empresa Interbolsa S.A., dado que no cumplió con su
obligación ética y legal de denunciar las irregularidades, poniendo en duda “la razón de ser
de la disciplina contable: dar fe pública” (Ocampo, Londoño y Aristizábal, 2012, p. 1). En
este sentido, al pensar la fe pública como una opinión independiente del contador es entrar
en el espacio de discusión de “la gran contradicción”, puesto que, por un lado, las acciones
del contador están sujetas a la razón laboral perdiendo su independencia mental por el
contrato laboral, y, por otro, según el Consejo Técnico de la Contaduría Pública afirma que
“la revisoría fiscal está a salvo de presiones administrativas por lo que su labor se puede
sustentar sin ningún impedimento, en la capacidad y buen juicio de sus representantes”
(Ocampo, Londoño y Aristizábal, 2012, p. 2).

De este modo, el papel que desempeña el revisor fiscal en el desarrollo de su oficio se basa
en una cuestión de juicio frente a cualquier situación contable, entonces para emitir un juicio
profesional se tienen elementos subjetivos (individualidad, ética, conocimiento) y objetivos
(la entidad, hechos, resultados, consecuencias), no obstante, la Junta Central de
Contadores (1999) señala que “cuando un profesional de la contaduría pública actúa como
delegado de la persona jurídica elegida como revisor fiscal, no lo hace a título personal sino
en nombre y en representación de quién lo contrató” (Circular Externa n.° 033). De este
modo, en el juicio emitido por el revisor fiscal los elementos objetivos priman sobre los
elementos subjetivos, puesto que la dependencia laboral y la ausencia de una
independencia mental afectan el objeto del dictamen de su trabajo, y su ética queda
condicionada a una remuneración o beneficio.

Por consiguiente, en este caso, de acuerdo con todo lo anterior, consideramos que el factor
condicionante para el incumplimiento ético y de fe pública es aquel que desde una
perspectiva solamente individual encuentra los límites para el ejercicio de la fe pública de
los revisores fiscales en la incorrecta actuación moral, la falta de integridad y de

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independencia mental, puesto que “la danza de los millones de la adulación y del poder le
hace perder la claridad, objetividad e independencia mental al profesional de la Contaduría
Pública. Estamos ante un monstruo cultural tolerado como es la corrupción que carcome la
ética y los principios mínimos del carácter, la humildad y del desapego económico
(Santamar, citado en Ocampo, Londoño y Aristizábal, 2012, p. 14)

Conclusiones

Actualmente, el sentido ético de los contadores públicos se ve afectado por los intereses
individuales de los inversionistas, lo cual ha afectado su imagen ante la sociedad. Tanto
contadores como revisores fiscales se han visto involucrados en escándalos financieros, en
este caso, el de Interbolsa S.A., caracterizados por el incumplimiento a las normas y al
código ética de la profesión, porque presentan información que no es veraz ni oportuna a
los entes de control, manipulan datos y aceptan beneficios por parte de socios y directivos
que influyen en sus decisiones.

Es claro que es la revisoría fiscal la que debe detectar cualquier inconsistencia, debe
analizar cada situación y debe especializarse en el tipo de negocio de la empresa donde
presta el servicio de auditoría. El revisor fiscal debe ser responsable e independiente en
sus acciones y criterios basados en las normas legales y en su ética profesional.

Lamentablemente, las razones de conductas irregulares de los contadores surgen de la


necesidad de poder, ascenso, beneficios, dinero, entre otras. Es en este escenario en el
que se presenta la “gran contradicción”, puesto que los revisores fiscales están sujetos al
salario y a su puesto de trabajo, y aunque esto no debe ser una presión a la hora de elaborar
su trabajo oportunamente frente a cualquier situación sospechosa, resulta influyendo en las
decisiones contables. Por ejemplo, en el caso de Interbolsa S.A., la omisión de la revisoría
fiscal se deduce que fue por sobornos y prebendas que le ofrecieron a esta firma de
auditoría. Por tanto se observa que la falta de ética y de fe pública generó en la sociedad
un entorno de desconfianza frente al desempeño de los revisores fiscales.

En este sentido, el componente ético en la profesión se queda corto, dado que solo se limita
a ser un código de moral, un manual que resume un comportamiento adecuado, pero que
no explica ni sustenta las practicas propias de la ética desde el individuo. Tal como lo señala
Cuenú (2014) “no es suficiente para la labor que realiza el revisor fiscal establecer una
normatividad que le exige no tener lazos o tener independencia mental. Esta no es una
medida efectiva para el ejercicio de la revisoría fiscal. La revisoría fiscal, como institución,

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necesita de medidas efectivas que permitan al revisor tener autonomía, para que de esta
forma genere confianza pública” (p. 115).

Así, lo que se necesita es un juicio autónomo proferido por el revisor fiscal, ya que los
aspectos éticos y normativos deben ir juntos en el ejercicio profesional, teniendo en cuenta
que lo se debe aplicar es el cumplimiento técnico de la profesión. Y esto debe ir
acompañado de una mayor eficiencia por parte de los entes de control. Las sanciones
deben ser rígidas y debe atacarse la corrupción en todos los niveles organizacionales.

En vista de que en el caso analizado en este artículo, primero, se evidencia la falta de ética
y objetividad en la relación profesional-cliente, segundo, las instituciones y los organismos
de control fallaron en parar a tiempo las operaciones irregulares, entre estas, las
operaciones “repos” que realizaba Interbolsa S.A., además la sanción de los entes de
control fueron débiles y temporales, cuenta de esto, la sanción dada a la revisora fiscal y al
contador de Interbolsa S.A., la cual solo fue la suspensión de la tarjeta profesional por doce
meces.

Por otra parte, la fe pública va acompañada de la ética y del cumplimiento del marco jurídico
y normativo, entonces, la formación profesional debe asumir los desafíos que plantean los
cambios normativos y la “potestad” de dar fe pública. Hacerle frente a la conservación de la
independencia mental carece de validez si el profesional contable no desarrolla una
conciencia ética. Por esto, dar importancia al acatamiento del marco jurídico podría
interpretarse como una comprensión de la fe pública en el ejercicio profesional y en la
formación de los profesionales de contaduría pública.

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