Título: "La Señal de Argón 7"
En el año 2136, la humanidad había colonizado Marte, terraformado partes de la Luna y
enviado sondas más allá del sistema solar. Pero la verdadera sorpresa llegó desde un
lugar inesperado: el planeta Argón 7, una roca cubierta de hielo a 34 años luz de la
Tierra.
Todo comenzó con una señal.
El Observatorio Espacial de Canarias captó un patrón rítmico de pulsos
electromagnéticos imposibles de atribuir a fenómenos naturales. Tras meses de
decodificación, el mensaje era claro:
“No estamos solos. Y ustedes tampoco.”
Los gobiernos reaccionaron con secretismo y miedo. Pero la científica Aisha Valdés,
experta en astrobiología, fue una de las pocas autorizadas a liderar la misión de
contacto. Viajó junto a un grupo reducido de exploradores en la nave Hypatia I con
destino a Argón 7, en una misión sin retorno.
Al llegar, encontraron estructuras hexagonales emergiendo del hielo, demasiado
perfectas para ser obra del azar. Allí conocieron a los Kaoré, una raza de seres
lumínicos, sin forma definida, que comunicaban por impulsos de energía directamente
al cerebro.
Los Kaoré no eran conquistadores ni dioses, sino bibliotecarios del cosmos. Su tarea
era recolectar conocimiento de especies inteligentes antes de que se extinguieran por
su propia mano. Ya habían visto esto muchas veces antes: guerras, crisis climáticas,
autodestrucción.
“Ustedes aún tienen tiempo”, transmitió uno de ellos a Aisha. “Pero deben elegir:
dominación o comunión.”
Antes de que la nave partiera de regreso, con la mente de Aisha llena de visiones del
conocimiento universal, los Kaoré le entregaron una esfera viva: un archivo biocognitivo
con la historia de miles de civilizaciones extintas… y una advertencia.
Cuando la Hypatia I regresó a la Tierra, el cielo cambió. No porque los Kaoré
descendieran, sino porque la humanidad, por primera vez, entendió cuán cerca estaba
del abismo… y que no estaba sola para siempre.