Tu paso por el instituto habrá sido fácil, el mío no lo fue.
No, no fue fácil estar en el
instituto.
Trataban de hacerme explotar. Me lanzaban petardos a la cabeza. Petardos.
Literalmente. No lo digo en sentido figurado. Me lanzaban petardos a la cabeza. Me
decían rara.
¿Dejé que eso me afectara? ¿Fui llorando a ver a mamá? a decirle: “No tengo amigos,
no tengo amigos”. No, no lo hice. ¿Sabes qué hice? Lo superé, estudié mucho. Leí todos
los libros de la biblioteca. ¿Y ahora? Trabajo para el gobierno. Tengo acceso a los
secretos más grandes. ¡No digas nada! (...)
Has perdido a una amiga, pero tienes a otra mejor amiga sentada justo delante de ti;
pero tienes que dejar de sentir lástima de ti misma porque yo no me junto con gente
que culpa al mundo de sus problemas... porque tú eres tu problema; y también eres tu
solución.