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Defensa Del Debate Parte 3

El documento argumenta que el ser humano no es inherentemente egoísta, sino que su comportamiento está influenciado por el contexto social y económico, destacando la importancia de la cooperación y la solidaridad. Propone que el marxismo busca cambiar las condiciones que fomentan el egoísmo, promoviendo un entorno más justo donde florezcan los valores colectivos. Además, sugiere que el comercio y la tecnología deberían basarse en la cooperación y el intercambio justo, en lugar de la competencia y el lucro.

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Defensa Del Debate Parte 3

El documento argumenta que el ser humano no es inherentemente egoísta, sino que su comportamiento está influenciado por el contexto social y económico, destacando la importancia de la cooperación y la solidaridad. Propone que el marxismo busca cambiar las condiciones que fomentan el egoísmo, promoviendo un entorno más justo donde florezcan los valores colectivos. Además, sugiere que el comercio y la tecnología deberían basarse en la cooperación y el intercambio justo, en lugar de la competencia y el lucro.

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Es cierto que el ser humano puede ser egoísta, pero también es capaz de

empatía, cooperación, solidaridad y altruismo. La idea de que “somos egoístas


por naturaleza” es una visión parcial y muchas veces influenciada por el mismo
sistema capitalista, que nos educa para competir en lugar de colaborar.

1. El egoísmo no es una esencia inmutable

El comportamiento humano no está determinado genéticamente de forma rígida.


Nuestra forma de actuar depende en gran parte del contexto social, económico y
cultural en el que vivimos.

Por ejemplo:

● En el capitalismo, se premia la competencia, la acumulación y el interés


individual.

● En cambio, en comunidades indígenas, cooperativas rurales o movimientos


sociales, las personas trabajan en común, comparten recursos y se apoyan
mutuamente.

Esto demuestra que el ser humano puede comportarse de forma muy distinta
según el sistema en que vive.

No es que el marxismo ignore la realidad humana, sino que plantea que


el sistema capitalista potencia nuestro lado más egoísta, mientras que
una sociedad más igualitaria puede cultivar el lado solidario y
cooperativo.

2. La cooperación también es parte de nuestra naturaleza

● La evolución nos muestra que las especies que mejor sobreviven no son las
más fuertes, sino las que mejor cooperan en grupo.

● El ser humano siempre ha vivido en comunidades, compartiendo


alimentos, tareas, cuidados. La cooperación es tan natural como el egoísmo.

● Grandes logros de la humanidad (ciencia, salud pública, educación, derechos


humanos) no se lograron por individualismo, sino por acción colectiva.

3. El marxismo propone cambiar el entorno, no la “naturaleza humana”

El marxismo no espera que mágicamente todos se vuelvan buenos, sino que


plantea cambiar las condiciones materiales que hoy incentivan el egoísmo.
● Si todos tienen garantizados sus derechos básicos (salud, educación,
vivienda), no necesitan pisotear a otros para sobrevivir.

● Si las decisiones se toman colectivamente, hay mayor sentido de


responsabilidad compartida.

● Si el trabajo es reconocido y tiene sentido, las personas se sienten parte de


algo mayor, no simples engranajes.

En resumen, el marxismo cree que la estructura económica y social


puede moldear el comportamiento humano, y que en un entorno más
justo, los valores colectivos florecen.

4. Incluso en el capitalismo, dependemos de lo colectivo

Aunque vivimos en un sistema que nos hace competir:

● La educación es fruto del esfuerzo colectivo.

● Los hospitales, los caminos, el internet, el conocimiento… todo nace de


cooperación.

● Incluso las empresas más exitosas dependen de equipos, alianzas, confianza


y colaboración.

Esto demuestra que el ser humano ya coopera, incluso en un sistema que le


dice que no lo haga. Entonces, ¿qué pasaría si en lugar de premiar el egoísmo,
premiáramos la solidaridad?

Conclusión para el debate

“Decir que el marxismo no funciona porque el ser humano es egoísta es


como decir que nunca lograremos paz porque somos violentos. Es una
forma de rendirse ante lo peor de nosotros, cuando deberíamos aspirar a
lo mejor. El marxismo cree que el ser humano no es un ser egoísta por
naturaleza, sino un ser transformable, y que si cambiamos las
condiciones sociales, podemos también cambiar nuestras conductas. No
se trata de negar nuestros defectos, sino de crear un sistema que nos
ayude a superarlos, no a multiplicarlos.”

1. Comercio basado en la cooperación, no en la competencia

En el capitalismo, el comercio entre países se basa en la competencia por el


beneficio económico, donde los países ricos imponen sus condiciones a los países
más pobres. Los tratados comerciales priorizan las ganancias, no las necesidades
humanas.

En cambio, en una sociedad marxista, el comercio se basaría en la solidaridad


internacional y la cooperación entre pueblos, no en la búsqueda de lucro. El
objetivo no sería enriquecerse a costa del otro, sino satisfacer necesidades
mutuamente.

Ejemplo: Si un país produce alimentos en exceso y otro produce


medicamentos, ambos pueden intercambiar sin buscar sacar ventaja
económica, sino resolver las necesidades de su población.

2. Planificación del comercio, no libre mercado

En lugar de dejar el comercio en manos de empresas multinacionales, se


organizaría a través de acuerdos planificados entre Estados o comunidades,
basados en el intercambio justo de recursos, bienes o servicios.

Esto implica:

● No usar el comercio para explotar a países más débiles.

● Evitar que las grandes potencias impongan condiciones injustas.

● Respetar la soberanía de cada país.

● Priorizar necesidades humanas por encima del beneficio privado.

3. Evitar el imperialismo económico

Una de las críticas marxistas más fuertes al capitalismo es que el comercio


internacional a menudo sirve como herramienta de dominación económica (por
ejemplo, FMI, deuda externa, imposición de tratados injustos).

En una sociedad marxista:

● Se evitaría usar la deuda o el comercio como forma de control.

● Se eliminarían organismos financieros que solo benefician a las élites.

● Se reemplazaría la "competencia internacional" por integración entre


pueblos con igualdad y respeto mutuo.

Ejemplo real: El proyecto de ALBA (Alternativa Bolivariana para los


Pueblos de Nuestra América) en América Latina intentó aplicar un
comercio más solidario entre países con gobiernos de izquierda,
priorizando el intercambio de servicios (como médicos cubanos) por
petróleo o alimentos, sin imposiciones del mercado global.

4. Tecnología y conocimientos compartidos, no privatizados

En lugar de patentar avances científicos o tecnológicos para el beneficio privado, en


una sociedad marxista los descubrimientos se comparten internacionalmente
para el desarrollo de todos.

Por ejemplo:

● Medicinas producidas en un país se distribuyen en otros sin fines de lucro.

● Tecnología ecológica se comparte para luchar juntos contra el cambio


climático.

● Conocimientos científicos se liberan y se cooperan en investigaciones.

¿Es viable esto hoy?

No es fácil, porque vivimos en un sistema global dominado por el capitalismo. Pero


algunas experiencias alternativas han existido y demuestran que es posible
cambiar la lógica del comercio:

● Cuba ha enviado médicos a decenas de países a cambio de recursos, sin


fines de lucro.

● Venezuela y otros países intentaron crear monedas regionales y bancos


propios para no depender del dólar ni del FMI.

● Algunas redes de comercio justo o cooperativas internacionales funcionan


con principios similares.

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