Acepciones y perspectivas de análisis
Si bien el término se remonta a épocas de larga data, es en la modernidad que va adquiriendo un
tinte relacionado a la decisión voluntaria (expatriación).
Hay un fuerte sentido de coerción que proyecta una alineación con respecto al contexto
sociopolítico que fuerza el alejamiento (hay una fuerte tendencia a usar el término de forma
metafórica).
Se determina que la percepción del hecho genera proyecciones mucho más complejas como el
desarraigo, la muerte social o el insilio.
Las transformaciones del universo semántico del término deben ser entendidas a la luz de estudios
contextuales e históricos que acompañan esos cambios.
El autor utilizará los términos exilio y expatriación de forma casi indistinta, aunque destierro
podría resultar abarcador para englobar el exilio forzado en un sentido estricto y la idea de
voluntariedad asociada a la expatriación.
Roniger se centra en la idea de salida del espacio propio y no en la reubicación en el espacio
foráneo. Como posiciones fundamentales sostiene:
Importancia de reconocer el exilio como fenómeno socio-político contextualizado
históricamente.
Diferenciarlo de otros fenómenos que se encuentran en un marco más amplio de la
dinámica del desplazamiento.
Que el exilio implica un abandono fundamental, una desprotección.
Señala que hay dificultades esenciales al querer dividir tajantemente las categorías de exilio y
diáspora (así como los de exilio y expatriación) que emergen de los componentes sociales e
individuales mucho más intrincados que se enmarcan en ellas.
Así también el exilio puede ser precursor de nuevas diásporas. En la medida en que regímenes
autoritarios crean situaciones de exclusión institucionalizada, es probable que un gran número de
migrantes utilice reflexivamente las estrategias de supervivencia de los exiliados.
Las diferenciaciones internas de las comunidades de expatriados, migrados y exiliados es
fundamental para evaluar la fisonomía y dinámica de las varias comunidades de exiliados y su
relativa capacidad de afectar a los estados y espacios transnacionales en que se activa.
Paradójicamente con respecto a las líneas de análisis que definen el exilio y a los exiliados en
categorías, estas mismas resultan tener límites difusos al interior de las comunidades desplazadas.
Se produce que un mismo individuo puede transitar varias de estas categorías.
Singularidad sociopolítica del exilio:
Aproximaciones teóricas que entienden el exilio como fenómeno sociológico y político en el que se
redefinen las experiencias políticas, los proyectos de vida y atraen consecuencias no solo para los
desterrados, sino también a nivel del marco sociológico y político. Incluso, señala Roniger, se
tiende a dejar de lado el plano del impacto constitutivo del exilio y su importancia transnacional.
Este puede tener un impacto formativo en procesos de transformación política o la formación de
culturas del exilio (cita el estudio de Loveman sobre regímenes de facto que muestra cómo el
exilio político está relacionado en el contexto latinoamericano a la exclusión de la disidencia del
plano político).
El destierro y el Exilio Latinoamericano
El exilio se ha convertido en el imaginario colectivo y en las esferas públicas en forma central de
hacer política. A este respecto aparecen multitud de obras que tratan de manera directa o
tangencial los efectos políticos del exilio y los exiliados en el contexto latinoamericano.
Literatura testimonial.
Trabajos de psicólogos|psicólogos sociales|psiquiatras sobre las dificultades y reajustes
que debe afrontar el exiliado; el aislamiento, el estrés, la desarticulación, así como los
altos niveles de desintegración familiar y suicidio.
Estudios sobre la evolución normativa del exilio y su utilización política.
Desarrollo de una historia contemporánea sustentada en testimonios y archivos que
permiten sistematizar la pluralidad de estas experiencias.
Trabajos colectivos formulados por profesionales que se quedaron en su país de origen y
exiliados
El autor centraliza la importancia de mover el análisis del exilio latinoamericano a un ámbito de
estudios corporativos desde los que enumerar intereses como el uso de las modalidades de exilio
como mecanismo institucionalizado de exclusión. Así como también su relación con la dicotomía
entre participación política amplia- ideas de unidad continental y realidades de conflicto territorial.
En una primera fase el exilio se caracterizó por poseer una estructura tríadica donde exiliado,
países de origen y países de destino tuvieron un impacto mutuo. Cuando la participación y
movilización política se masivizó al exilio evolucionó de su naturaleza elitista afectando a personas
de clase media y baja. Al mismo tiempo aparecen redes mundiales de solidaridad, comunidades de
exiliados y expatriados. Organizaciones transnacionales no gubernamentales que dan proyección
política a los exiliados en el ámbito internacional.
Las nuevas líneas de estudio que proponen la centralidad de la reubicación de la transitoriedad, la
hibridación cultural, los estudios transnacionales, la relevancia de las diásporas, sugieren la
importancia central del estudio de exilio en América Latina para el desarrollo de esas discusiones
en las distintas disciplinas.
La lógica de los nacionalismos de control político
Existe una tensión entre el principio de pertenencia nacional y el principio de ciudadanía. La
pérdida de los derechos de ciudadanía y la complejidad de la identificación nacional proyectada
fuera de las fronteras.
No es casual que se redefinan las condiciones de origen y se encuentren lazos supra-territoriales
que puedan ser performativos políticamente. Aquí se dan un reconocimiento básico de la
identificación colectiva y cotidiana y, a la vez, una recomposición de esa identidad colectiva
nacional. El exilio mantiene un espacio de juegos políticos más amplios que los límites fronterizos
de los estados. Cuanto más tiempo pase el exiliado en el destierro, más probable es que se
produzca una amalgama o fragmentación de identidades, una heterogeneidad de visiones sobre
origen y destino que es festejada por algunos y repudiada por otros.
El exilio político resulta de procesos políticos y, a su vez, es factor constitutivo de ellos. Siendo un
método de persecución que no aniquila totalmente al opositor, produce un espacio transnacional
para que este se desenvuelva. En etapas tempranas del desarrollo político la práctica generalizada
del exilio limitó la institucionalidad democrática, aunque proyectó su presión por encima del
territorio.