Guia Sobre Costas
Guia Sobre Costas
PROCESALES Y SU TASACIÓN EN EL
PROCESO CIVIL
Máster Universitario en
Acceso a la Profesión de Abogado
Presentado por:
Dª. NEREA RODRÍGUEZ AGLIO
Dirigido por:
Dr. JOSÉ ANTONIO DEL OLMO DEL OLMO
El presente trabajo tiene por objeto estudiar las bases y fundamentos principales
de la condena en costas procesales en el ámbito de la legislación civil española dado que
éstas, a pesar del tiempo transcurrido y de su importancia práctica, siguen sin poseer un
tratamiento claro en la LEC. Para ello, se comienza realizando una pequeña aproximación
histórica que abarca la regulación de esta materia desde el Derecho Romano hasta
nuestros días, seguida de una visión genérica de la asunción del coste de la Justicia. A
continuación, se efectúa un análisis detallado del concepto y de los elementos que
componen las costas del litigio con el fin de diferenciarlas de los gastos procesales.
Posteriormente, se examina la finalidad de la condena en costas junto con los diversos
sistemas en que puede fundamentarse la misma, haciendo una parada para tratar el cambio
de postura jurisprudencial que se ha experimentado en relación a la posibilidad de
establecer pactos sobre esta materia, y seguidamente, se repara en si la obligación de pago
de la condena cuando concurre un litisconsorcio subjetivo ˗activo, pasivo˗ o mixto˗ es
mancomunada o solidaria. Después, se continúa estudiando el régimen normativo
aplicable a la condena en costas en primera instancia junto con sus excepciones, tanto en
los supuestos de terminación normal como anormal, actuación que se repite ulteriormente
para examinar la condena en los procesos de la segunda instancia. Adicionalmente, se
analiza qué recurso cabe interponer para impugnar exclusivamente la condena en costas,
comprobando además cómo se distribuyen las costas que se generan en dichos recursos.
Finalmente, se analiza de manera específica el procedimiento de tasación de costas junto
con su sistema de impugnación, así como las posibles consecuencias que este hecho puede
generar.
ABSTRACT
In this essay we are going to study the bases and main grounds of the court costs
judgment in the field of civil legislation, because, in despite of the past of time and its
practical importance, the court cost judgment haven´t got yet a clear treatment in the civil
judment law. Due to that, we will start making a little historical aproximation, that starts
from de roman ages until nowadays, followed by a global vision of the judgments costs
asssumptions. Later, we will make a detailed test about the concept and the elements that
compound the civil costs of the judgment with the purpose of differentiate them from the
expenses. Then, we will explore the goal of the court costs judgment linked to the multiple
systems in wich it can ground itself, stopping in a try to explain the change of mind of the
1
court that can be seen linked to the chance of pacts over these stuff, meanwhile, we will
see if the compulsoriness of payment of sentence have to be satisfied each part its part
when we are in presence of multiple applicants, defendants, or both of them. Later, we
will continue studying the normative system that should be aplicate to the court cost
judgment at first instance linked to its exceptions at a normal and also not normal end of
the process, the same process is going to be used also later when we study the court cost
judgment in second instance. Then, we will analyze the means that we have to submit in
order to only refuse the court cost judgment, and also the ones we can practise in the case
of these court cost judgment have injured the right of effective judicial protection (art. 24
SC) cheking also how the costs generated in these processes are distributed. Finally, we
will study specifically cost assessment together with its system of challenge, as well as
the possible consequences that this fact can generate.
PALABRAS CLAVE
KEY WORDS
2
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………. 6
2. ANTECEDENTES HISTÓRICOS…………………………………………...............9
3. ASUNCIÓN DEL COSTE DE LA JUSTICIA…………………………………………12
4. COSTAS PROCESALES…………………………………………………....…….. 14
4.1 Diferencia entre gastos y costas procesales………………………….........14
4.2 Determinación de los elementos de las costas…………………………….14
5. CONDENA EN COSTAS PROCESALES…………………………………………….20
5.1 Concepto de condena en costas……………………………………………20
5.2 Sistemas de condena en costas…………………………………………….20
5.3 Pacto sobre las costas procesales………………………………………….23
5.4 Litisconsorcio subjetivo…………………………………………………...24
5.4.1 Diversas posturas jurisprudenciales…………………………………25
5.4.2 Absolución de personas dentro de la parte condenada en costa….......28
6. CONDENA EN COSTAS EN PRIMERA INSTANCIA………………………………...30
6.1 Estimación total de la demanda…………………………………………...31
6.1.1 Principio general……………………………………………….…...31
6.1.2 Criterios modificadores……………………………………...……...32
6.2 Estimación o desestimación parcial de la demanda…………………......34
7. CONDENA EN SUPUESTOS DE TERMINACIÓN ANORMAL DEL PROCESO………...40
7.1 Allanamiento……………………………………………………………...40
7.1.1 Antes de la contestación a la demanda………………………………41
7.1.2 Después de la contestación a la demanda…………………...............43
7.1.3 Allanamiento parcial…………………………………...…...............44
7.2 Desistimiento en primera instancia…………………………………........46
7.2.1 Desistimiento unilateral……………………………….....................47
7.2.2 Desistimiento bilateral……………………………………...............47
7.2.3 Litisconsorcio subjetivo en el desistimiento………………...............49
7.3 Satisfacción extraprocesal y carencia sobrevenida del objeto………….50
7.3.1 Regla general……………………………………………................. 50
7.3.2 Discrepancia doctrinal y jurisprudencial……………………………50
7.4 Renuncia…………………………………………………………………... 52
3
7.4.1 Renuncia total………………………………………….…...............52
7.4.2 Renuncia parcial……………………………………………………54
7.5 Caducidad de la instancia………………………………………………..55
7.6 Transacción………………………………………….………………........56
8. CONDENA EN COSTAS EN LOS RECURSOS………………………………………58
8.1 Recursos de apelación, casación y extraordinario por infracción
procesal………………………………........................................................58
8.1.1 Desestimación total del recurso…………………………………….58
8.1.2 Estimación total del recurso………………………………...............58
8.1.3 Estimación parcial del recurso……………………………...............59
8.2 Especialidades……………………………………………………………..59
8.2.1 Recurso en interés de ley……………………………………………60
8.2.2 Recuso de queja…………………………………………..................60
8.2.3 Rescisión de la sentencia firme dictada en rebeldía…………………61
8.2.4 Recurso de revisión…………………………………….…...............62
9. RECURSOS CONTRA EL PRONUNCIAMIENTO DE CONDENA EN COSTAS………...63
10. TASACIÓN DE COSTAS…………………………………………………………. 66
10.1 Concepto de tasación de costas………………………………………….66
10.2 Solicitud de la tasación de costas………………………………………..67
10.2.1 Requisitos previos para instar la solicitud de tasación……………...67
10.2.2 Legitimación y plazo para requerir la tasación……………………...68
10.2.3 Contenido de la solicitud……………………………………………70
10.2.4 Cuantificación de honorarios de la representación y la defensa…….71
10.3 Práctica de la tasación de costas………………………………………...73
10.3.1 Órgano encargado de efectuar la tasación…………………………..73
10.3.2 Elementos no incluibles en la tasación……………………………...75
10.3.3 Limitación de la cuantía a repercutir………………………….…….77
10.4 Aprobación de la tasación de costas…………………………………….81
10.5 Impugnación de la tasación de costas…………………………………..81
10.5.1 Legitimación y plazo……………………………………………….81
10.5.2 Motivos de impugnación…………...………………………………82
10.5.3 Procesos de impugnación…………………………………………..83
10.6 Tasación de costas en el supuesto de beneficiario de asistencia jurídica
gratuita……………………………………………………………………86
4
10.7 Ejecución de la tasación de costas……………………………………..87
11. CONCLUSIONES………...………………………………………………………89
ANEXO BIBLIOGRÁFICO……………………………………………………………95
ANEXO JURISPRUDENCIAL………………………………………………………. 102
5
1. INTRODUCCIÓN
El presente trabajo tiene por objeto estudiar la razón de ser y el régimen normativo
aplicable a la condena en costas en el ámbito de la legislación civil española, así como la
ulterior tasación de costas. Para ello, se emplea diversa normativa nacional de entre la
cual se hace mayor hincapié en la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (en
adelante LEC), junto con sus las posteriores reformas relativas a las costas procesales.
Adicionalmente, a modo de comparativa se utilizará la Ley, de 3 de febrero de 1881, de
Enjuiciamiento Civil (en adelante ALEC), sin perjuicio de que se acuda puntualmente a
otras regulaciones como el Código Civil, la Ley 1/1996, de 10 de enero, de Asistencia
Jurídica Gratuita o la Ley 10/2012, de 20 de noviembre, por la que se regulan
determinadas tasas en el ámbito de la Administración de Justicia y del Instituto Nacional
de Toxicología y Ciencias Forenses, entre otras. Asimismo, con la finalidad de entender
mejor estos preceptos jurídicos y complementar los vacíos legales que pueden hallarse en
los mismos, se ha acudido a analizar la doctrina de grandes procesalistas y a examinar
diversos pronunciamientos jurisprudenciales.
Tras examinar estas cuestiones se llega al capítulo quinto, eje central del trabajo,
en el cual se pasa a determinar qué es y cuál es el objetivo fundamental de la condena en
costas, clarificando en todo momento que ésta no constituye una sanción, sino que es un
mero derecho de reembolso que trata de redistribuir los gastos ocasionados a la parte que
ha tenido que acudir necesariamente al proceso para proteger sus derechos. De manera
similar, dentro de este capítulo se dedica un epígrafe a explicar los distintos sistemas en
que puede fundamentarse la condena, los cuales pueden variar en función del origen de
la misma ˗legal, convencional o judicial˗ o, en virtud del sistema que se utilice para
justificar la aplicación de la condena, principio de vencimiento objetivo o subjetivo. Es
aquél, el victus victoris, uno de los pilares fundamentales del trabajo, regla general y
norma de ius cogens en materia de costas desde la reforma de 1984, cuya finalidad es
proteger al vencedor del litigio al presumir que éste no es responsable de que se haya
ocasionado el proceso judicial, ya que lo único que buscaba era la defensa de su derecho.
En tercer lugar, se dedica otro epígrafe a estudiar si en la actualidad es posible o no el
pacto sobre esta materia tras el punto de inflexión que ocasionó la Sentencia del Tribunal
Supremo de 3 de enero de 1952. Finalmente, se pasa a analizar el litisconsorcio subjetivo
con el propósito de ver si en estos casos, no regulados por la LEC, la obligación del pago
de las costas es solidaria o mancomunada cuando la parte constituida por varias personas
7
es condenada en su totalidad, así como determinar quién tiene que hacer frente a la
condena si dentro de una misma parte un sector es condenado y otro absuelto.
Una vez analizada la primera instancia con sus particularidades se pasa a estudiar
cómo se lleva a cabo la condena en costas en segunda instancia, la cual ostenta una
regulación común para los recursos de apelación, casación y extraordinario por infracción
procesal pero no para el resto que cuentan con una normativa propia, o en ocasiones con
un silencio legal.
8
2. ANTECEDENTES HISTÓRICOS
1
VALIÑO ARCOS, A., “A propósito de la condena en costas en el derecho justinianeo”, en Revue
internationale des droits de l'antiquité, n.º 50, 2003, pp. 401 y 402.
2
AGUDO RUIZ, A., Las costas en el proceso civil romano, Editorial Dykinson, Madrid, 2013, p. 41.
9
apelada, se recogía que no sería condenado el apelante cuando ésta le fuera favorable,
pero en caso de que la modificación le perjudicara sí sería condenado en costas3.
Este vacío legal cambió de manera notable tras la aprobación de la Ley 34/1984,
de 6 de agosto, a través de la cual se produjo una modificación de la LEC, entre otros
aspectos, del criterio subjetivo que venía aplicándose a la hora de condenar en costas.
Esta novación consistió en la introducción del artículo 523 en la ALEC que vino a sustituir
el principio de vencimiento subjetivo por el objetivo, victus victoris, como regla general
a la hora de determinar la condena en costas5. No obstante, dicho principio no se incorporó
como sistema único, sino que se permitía que el Juez se separara de esta regla cuando
concurriesen circunstancias excepcionales en las que el magistrado, de manera razonada,
apreciase mala fe o temeridad6. A pesar de esta adición normativa seguía existiendo una
importante laguna legal en relación a otras circunstancias relacionadas a la condena en
costas como era el supuesto de estimación o desestimación parcial de la demanda junto
con los casos de terminación anormal del proceso, entre otros.
3
CALVET BOTELLA, J., Imposición de costas en el proceso civil: Criterios,(en línea),
http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/Portal/1292344080973?blobheader=application%2Fpdf&blobhea
dername1=ContentDisposition&blobheadername2=EstudioDoctrinal&blobheadervalue1=attachment%3B
+filename%3D2005_2000.pdf&blobheadervalue2=1288778706624 (consulta 18 de febrero de 2017).
4
QUECEDO ARACIL, P., “De la condena en costas”, en Comentario a la Nueva Ley de Enjuiciamiento
Civil, tomo II, Editorial Atelier, Barcelona, 2000, p. 1802.
5
ARTECHE GIL, C., “La imposición de costas en el proceso civil”, en Estudios sobre Derecho Procesal,
tomo I, Editorial Sopec, Madrid, 1995, p. 331.
6
FUENTES SORIANO, O., Las costas en la nueva LEC, Editorial Tirant Lo Blanch, Valencia, 2000, p.
91.
10
Finalmente, tuvo lugar la elaboración y aprobación de la Ley 1/2000, de 7 de enero
dando lugar así a la nueva LEC, y por lo tanto quedando derogada la anterior del año
1881. Esta normativa procesal, más completa que la anterior, se encuentra vigente en la
actualidad y es su regulación en materia de costas procesales la que vamos a pasar a
analizar al ser objeto del presente trabajo.
11
3. ASUNCIÓN DEL COSTE DE LA JUSTICIA
El derecho a la tutela judicial efectiva (art. 24 CE), pilar básico de toda sociedad
democrática, supone, aunque en ocasiones no nos demos cuenta, un gran gasto económico
dado que en dicho proceso se requieren numerosos recursos, tanto materiales como
humanos, cuyo coste hay que sufragar. Este hecho es indiscutible pues tal y como
manifiesta el gran procesalista GUASP DELGADO «la existencia de los gastos
procesales es una necesidad evidente que no puede ser eliminada, puesto que el proceso,
como toda obra humana, exige invertir en él una cantidad de riqueza, que es en lo que
consiste el gasto precisamente»7.
Para intentar mejorar esta situación es necesaria una actualización del modelo
judicial con la finalidad de garantizar así el correcto funcionamiento del sistema de
derecho, puesto que de nada sirve que la sociedad vaya evolucionando, y con ella su
legislación, si en última instancia el Poder Judicial no es efectivo y no puede proteger los
derechos reconocidos por aquella.
7
GUASP, J. y ARAGONESES, P., Derecho Procesal Civil, Introducción y parte general, 7ª ed., Editorial
Civitas, Madrid, 2005, p. 590.
8
ESCRIBANO SÁNCHEZ, J., El coste de la Justicia y su vinculación con los Derechos Fundamentales
Procesales, Tesis Doctoral (s.p), Salamanca, 2011, p. 40.
9
CALVO SÁNCHEZ, M.C., “El coste de la Justicia: especial referencia a las costas en los procesos
declarativos de la Ley 1/2000, de Enjuiciamiento Civil”, en Cuadernos de Derecho Judicial, n.º 15,
Editorial Consejo General del Poder Judicial, 2001, p. 76.
10
Idem.
12
se pueda realizar de manera privada11, razón por la cual se encuentra dotado de un gran
aparato judicial que da la posibilidad a los ciudadanos de pleitear. A pesar de lo cual, las
partes que deciden litigar también deben asumir una serie de gastos de cuantía inferior a
los contraídos por la Administración de Justicia.
Por ello, dentro de los costes de la Justicia se pueden diferenciar dos grandes
bloques, el primero que es asumido por el Estado y las Comunidades Autónomas con
cargo a los presupuestos obtenidos mediante el pago de impuestos por parte de los
ciudadanos, y que se destina a sufragar los gastos materiales de las instalaciones,
mobiliario y equipamiento de los tribunales así como las retribuciones de los Jueces,
Magistrados, Letrados de la Administración de Justicia, Fiscales y demás funcionarios y
personal al servicio de la Administración de Justicia. De modo idéntico asume el coste
que genera cada uno de los procedimientos ante los diversos órganos jurisdiccionales12.
Por otra parte, salvo que se haya concedido el acceso a la justicia gratuita por
concurrir alguno de los supuestos de necesidad recogidos en la Ley 1/1996, de 10 de
enero, de Asistencia Jurídica Gratuita, se encuentran los costes privados asumidos por las
partes litigantes del proceso ya que como hemos enunciado éstos no recaen únicamente
sobre el Estado. De cualquier manera, dentro de los desembolsos abonados por los
particulares es importante diferenciar, tal y como lo hace novedosamente la LEC 2000,
entre el concepto de gastos procesales y el de costas que se ocasionan en el proceso,
ambos elementos que se van a analizar en el siguiente capítulo al ser fundamentales a la
hora de tratar de la condena en costas.
11
CORTÉS DOMÍNGUEZ, V. y MORENO CATENA, V., Derecho Procesal Civil Parte General, 3ª ed.,
Editorial Tirant lo Blanch, Valencia, 2008, p. 437.
12
DE LA OLIVA SANTOS, A., DÍEZ PICAZO, I. y VEGAS TORRES, J., Derecho Procesal
Introducción, 3ª ed., Editorial Ramón Areces, Madrid, 2004, p. 412.
13
4. COSTAS PROCESALES
En relación con las minutas de los Abogados y los derechos arancelarios de los
Procuradores, es importante destacar y clarificar el término «preceptivas» que aparece en
la presente disposición, por medio del cual se concreta que únicamente podrán incluirse
dichos conceptos como costas cuando por ley las partes litigantes estén obligadas a acudir
con los mismos en el pleito. Así pues, DE LA PLAZA NAVARRO clarifica que la
13
GUTIÉRREZ ZARZA, Á., Las costas en el proceso civil, Editorial Colex, Madrid, 1998, p. 43.
14
ESCRIBANO SÁNCHEZ, J., op. cit., p. 508.
14
intervención de ambas figuras en el proceso puede ser necesaria o voluntaria, y en este
sentido, por medio del artículo 241.1 de la LEC se procede a excluir como costa toda
intervención voluntaria, así como aquellas que sean inútiles, superfluas o que no tengan
transcendencia15. En relación con estos conceptos GUASP DELGADO considera inútil
“es aquello que no produce provecho alguno” y superfluos “aquellos gastos que aun
siendo convenientes no son necesarios”16. En este ámbito, es criticable que la LEC no
clarifique si la intervención de estas figuras es obligatoria o facultativa, lo que sería de
gran ayuda a la hora de realizar la cuantificación de las costas procesales.
Una importante concreción que hay que hacer en este ámbito es que el legislador
no tiene en cuenta que en ocasiones se puede condenar en costas a la otra parte por los
honorarios de los Abogados o derechos arancelarios de los Procuradores cuando, a pesar
de que su intervención no sea necesaria, tenga cabida la apreciación de temeridad en la
conducta de la otra parte por el tribunal, o bien cuando el domicilio de la parte
representada o defendida se encontrase en un lugar distinto a aquel en que se hubiera
tramitado el juicio en base al artículo 32.5 de la LEC, entendiendo como domicilio no el
partido judicial17, sino el municipio en que tenga su sede el órgano judicial, en cambio, si
la parte es una sociedad no sólo se tiene que tener en cuenta su domicilio social sino el
lugar donde se desarrolla su actividad18.
De modo accesorio, se debe destacar que tanto los Abogados como los
Procuradores cuentan con un procedimiento privilegiado a la hora de exigir el pago de las
cuantías devengadas en el proceso, denominado “jura de cuentas” y “cuenta del
procurador” respectivamente (art. 34 y 35 LEC). Igualmente, en caso de condena en
costas, la parte condenada podrá impugnar dichas cantidades cuando las considere
excesivas y/o indebidas (art. 427 y 429 LEC).
Para finalizar, cabe destacar en este ámbito que autores como HERRERO
PEREZAGUA han venido a criticar la aplicación indistinta del concepto honorarios para
15
DE LA PLAZA NAVARRO, M., Derecho Procesal Civil Español, Editorial Revista de Derecho Privado,
Madrid, 1951, p. 290.
16
GUASP DELGADO, J., Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil, tomo I, Editorial Aguilar,
Madrid, 1943, p. 1193.
17
SAP de La Coruña (Sección 5ª), de 24 de enero de 2003 (RJ\2003\128253), F.J. Cuarto.
18
SAP de Valencia (Sección 9ª), de 23 de mayo de 2005 (JUR\2005\195587), F.J. Segundo.
15
hacer referencia tanto a las percepciones del Abogado como las del Procurador, al recalcar
que éste último lo que tiene es un derecho arancelario19.
Por regla general, los edictos se fijan en el tablón de anuncios del juzgado o del
tribunal, no obstante, se contempla la posibilidad de que a instancia de parte se publiquen
en el “Boletín Oficial” de la provincia, Comunidad Autónoma o en el del Estado, así como
en cualquier diario de difusión nacional o provincial tal y como indica el artículo 164 de
la LEC. De manera similar a lo que ocurría en el precepto anterior, es la ley la que prevé
la consideración de este tipo de desembolsos como costas únicamente cuando sean de
obligado cumplimiento legal; el resto de notificaciones que se realicen sin que sean
necesarias no podrán contemplarse dentro de este concepto, por lo que serán pagadas por
la parte que las haya solicitado.
El presente apartado parece haber sido elaborado por un descuido del legislador
debido a que la devolución o no de la cantidad que se deba depositar para interponer un
recurso está condicionada a si es aceptada o rechazada respectivamente la pretensión del
mismo, es decir, la suma entregada será restituida al recurrente siempre y cuando su
recurso tenga razón de ser, decisión que en última instancia corresponde al Juez. De esta
manera, este desembolso no depende en ningún momento de la parte contraria del proceso
por lo que carece de toda posible naturaleza de costa procesal 20. Ante esta situación, la
doctrina ha hecho una interpretación forzada del presente enunciado con el objetivo de
no dejar vacío de contenido el mismo, defendiendo que únicamente los desembolsos que
se originen a consecuencia de la constitución de dicho depósito serán considerados
costas21. Por todo ello, parece ser que este apartado carece de sentido alguno al no poder
considerar de ninguna manera los depósitos como costas procesales por lo explicado
19
HERRERO PEREZAGUA, J.F., La representación y defensa de las partes y las costas en el proceso
civil, Editorial La Ley, Madrid, 2000, p. 134.
20
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., Manual práctico sobre la tasación de
costas procesales, Editorial Experiencia, Barcelona, 2006, p. 28.
21
RIVES SEVA, J.M., (coord.), Guía práctica de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero,
Editorial La Ley, Madrid, 2002, p. 201.
FUENTES SORIANO, O. y GIMENO SENDRA, V., “Las costas. Tasación e impugnación”, en Proceso
Civil Práctico, tomo III, 3ª ed., Editorial La Ley, Madrid, 2008, pp. 717 y 718.
16
anteriormente, por lo que abogamos por su eliminación en la posterior reforma que se
vaya a realizar de la LEC.
«4.º Derechos de peritos y demás abonos que tengan que realizarse a personas
que hayan intervenido en el proceso».
Esta disposición hace referencia a los honorarios de los peritos u otras personas
de intervención necesarias en el proceso que deben ser abonados inicialmente por la parte
que solicite su actividad con el objetivo de constituir cualquier tipo de prueba. Cabe
destacar que se podrán impugnar por indebidas las costas generadas por estas personas
cuando sean inútiles, superfluas o no autorizadas por la ley (art. 243.2 LEC), y de
excesivas, cuando el perito designado al residir en una localidad distinta al lugar donde
se encuentre el órgano judicial suponga un encarecimiento injustificado 22, así como
cuando resulten muy elevados sus honorarios en relación al contenido de la pericia23.
22
SERRANO MASIP, M., “Los caracteres de la prueba pericial privada y su influencia en la inclusión de
los honorarios de los peritos en las costas procesales”, en Sentencias de TSJ y AP y otros Tribunales, n.º
13, Editorial Aranzadi, 2004, p. 5.
23
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., op. cit., p. 126.
24
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J., Las costas procesales y las denominadas juras de cuentas. Solución a
problemas que la LEC silencia, Editorial Bosch Editor, Barcelona, 2008, p. 139.
17
«5.º Copias, certificaciones, notas, testimonios y documentos análogos que
hayan de solicitarse conforme a la Ley, salvo los que se reclamen por el tribunal a
registros y protocolos públicos, que serán gratuitos».
25
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., op. cit., pp. 28 y 29.
18
En relación a esta materia es importante hacer alusión a que en la actualidad, en
base a lo dispuesto por el artículo 4.2 de la presente ley, se encuentran exentos de pagar
tasas judiciales las personas físicas y las personas jurídicas, en este último supuesto
únicamente cuando se les haya reconocido el derecho a la asistencia jurídica gratuita; así
como también se encuentra libre del pago de las mismas la Administración General del
Estado, la de las Comunidades Autónomas, Entidades locales, sus organismos públicos,
las Cortes Generales y las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas.
Sin duda, la cuestión más debatida en torno a este tema es que el impago de la tasa
judicial prohíbe la tramitación de la demanda o recurso, pudiendo chocar así con el
derecho a la tutela judicial efectiva (art. 24 CE)26 al limitar el ejercicio de la potestad
jurisdiccional. A este respecto, el Tribunal Constitucional dispone que las tasas judiciales
no afectan a este derecho siempre y cuando sean proporcionadas27.
Para finalizar, cabe exponer que se opina que los pagos anteriormente enumerados
y contemplados deben interpretarse de manera restrictiva, pensando que el objetivo del
legislador era disponer de un el numerus clausus de gastos que iban a ser considerados
costas, y por lo tanto, desembolsos repercutibles. A pesar de ello, en relación al ámbito
de aplicación dispuesto en el artículo 241 de la LEC existen opiniones contrarias a la
alegada, que desde nuestra perspectiva lo que hacen es dificultar la cuantificación de la
condena en costas creando un mayor ámbito de discrecionalidad y con ello de inseguridad
jurídica.
26
DE LA OLIVA SANTOS, A., DÍEZ PICAZO, I. y VEGAS TORRES, J op. cit., p. 391.
27
STC, de 21 de julio de 2016 (RTC\2016\140), F.J. Duodécimo.
19
5. CONDENA EN COSTAS PROCESALES
En este caso cabe clarificar que la condena en costas en ningún caso constituye
una sanción procesal a la parte vencida, sino que únicamente cumple con el objetivo
anteriormente mencionado de redistribuir los gastos que se han generado en el proceso a
la parte vencedora a consecuencia de ejercitar su derecho a la tutela judicial efectiva,
constituyendo así un mero derecho de reembolso a favor de ésta y no un castigo para el
litigante vencido31.
28
STS (Sección 1ª), de 20 de diciembre de 2002 (RJ\2003\223), F.J. Primero y STS (Sección 1ª), de 16 de
marzo de 2009 (RJ\2009\1985), F.J. Primero.
29
DÍEZ NÚÑEZ, J.J., “Análisis doctrina y jurisprudencial en torno a las reglas de aplicación en materia de
costas procesales (estudio del artículo 394 LEC)”, en Actualidad Jurídica Aranzadi, n.º 790, Editorial
Aranzadi, 2009, p. 1.
30
STC, de 1 de julio de 1991 (RTC\1991\146), F.J. Tercero.
31
STC, de 1 de diciembre de 1988 (RTC\1988\230), F.J. Primero; STC, de 3 de abril de 2006
(RTC\2006\107), F.J. Segundo y STC, de 5 de noviembre de 2007 (RTC\2007\232), F.J. Cuarto.
20
El deber de pago de las costas procesales puede ser clasificado de dos maneras
distintas: en función del origen de la condena o en base al criterio utilizado de imposición.
Abogando por su origen, según VÁZQUEZ SOTELO, esta obligación puede tener
una triple causa: legal, convencional y judicial, según si tal obligación viene impuesta por
la ley, por un pacto o convenio, o por una sentencia o resolución judicial
respectivamente32.
Según el origen legal, la imposición del pago de las costas judiciales se realiza a
una de las partes atiendo a lo dispuesto en la ley. Este hecho tiene lugar en determinadas
resoluciones judiciales cuando la condena en costas se encuentra prevista en la legislación
como una consecuencia necesaria, por lo que no atiende a ninguna valoración judicial33.
Históricamente, este criterio ha estado siendo utilizado en base al resarcimiento civil
cuando resultaba de aplicación el artículo 1902 CC.
32
VÁZQUEZ SOTELO, J. L., “El Pacto sobre costas y el nuevo art. 523 de la Ley de Enjuiciamiento
Civil”, en Revista jurídica española de doctrina, jurisprudencia y bibliografía, Editorial La Ley, 1986, p.
1017.
33
MARTÍN CONTRERAS, L., La tasación de costas y la liquidación de intereses y sus impugnaciones en
los órdenes jurisdiccionales civil, penal, contencioso-administrativo y social, Editorial Comares, Granada,
1998, p. 8.
34
Idem.
35
LORCA NAVARRETE, A. M ª, “La regulación de las costas en la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil”,
en Diario La Ley, tomo 3, n.º 21201, Editorial La Ley, 2001, p. 4.
21
En segundo lugar, abogando por el origen de la condena en costas en base al
criterio utilizado para la imputación de las mismas, autores como SEGOVIA LÓPEZ36
declaran que existen dos teorías contrapuestas que fundamentan la condena: el
vencimiento objetivo y el subjetivo.
Por medio del vencimiento objetivo se imputan las costas procesales a la parte
vencida en el proceso judicial, quedando así éstas conectadas profundamente al contenido
material del derecho litigioso37. Éste puede ser a su vez, puro y simple, no admitiendo
matización alguna, o atenuado, que tiene lugar cuando la legislación dispone
determinados supuestos en los que se exonera al vencido de la condena en costas o en los
casos en los que se permite al Juez valorar las circunstancias del caso concreto.
Asimismo, cabe recalcar que por medio del presente sistema se trata de proteger
al litigante absuelto partiendo de la presunción de que ha tenido lugar un proceso indebido
para el que ve satisfechas sus pretensiones, ya que éste ha acudido únicamente al proceso
para que se le reconocieran sus derechos, por lo cual no debería el litigante vencedor
36
SEGOVIA LÓPEZ, L., “La condena en costas y el allanamiento”, en Revista jurídica española de
doctrina, jurisprudencia y bibliografía, Editorial La Ley, 1987, p. 1025. En el mismo sentido se pronuncia
CORTÉS DOMÍNGUEZ, V. y MORENO CATENA, V. (dirs.), Ley de Enjuiciamiento Civil Aplicación
Práctica, vol. I, Editorial Tecnos, Madrid, 2004, p. 1163.
37
ESCRIBANO SÁNCHEZ, J., op. cit., p. 141.
38
VALIÑO ARCOS, A., “Algunos aspectos relacionados con la imposición de costas en el proceso civil
en el derecho comparado”, en Revista Chilena de Derecho, vol. 29º, n.º 1, pp. 148 y 151.
39
CORDÓN MORENO, F., “Las costas procesales”, en Estudios sobre el Derecho Procesal Civil, Editorial
Aranzadi, 2016, p. 5.
40
GUDÍN RODRÍGUEZ-MAGARIÑOS, A. E., “La correlación entre la tasación de costas y el
pronunciamiento en costas”, en el Boletín del Ministerio de Justicia, n.º 2144, 2012, p. 9.
41
CORDÓN MORENO, F., et alii, Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil, vol. I, Aranzadi, Navarra,
2001, p. 1305.
22
abonar los desembolsos causados42, mostrándose así una relación causal entre la conducta
de la parte vencida y la condena al pago de las costas generados en el proceso.
Por otra parte, el vencimiento subjetivo conlleva que el órgano judicial condene
en costas a la parte que considere que haya actuado con temeridad o mala fe43 y, en caso
de que no se aprecien ninguna de estas dos circunstancias, cada parte satisfará las propias
y las comunes por mitad. Este tipo de vencimiento es en el que se basaba el antiguo
sistema a la hora de condenar en costas, el cual fue superado definitivamente por el
vencimiento objetivo mediante la nueva LEC cuyo objetivo según la Exposición de
Motivos de esa última Ley, perseguía «poner la condena en costas en más directa relación
con el resultado del litigio».
En la primera fase, anterior a dicho pronunciamiento del Alto Tribunal, este tipo
de negociación era muy común en la práctica, vinculante y de obligado cumplimiento
entre las partes. En cambio, en la segunda fase que tiene lugar tras la emisión de la
Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de enero de 1952, se pasó a determinar que este tipo
de acuerdos no eran vinculantes, sino nulos e ilícitos.
42
ANAUT ARREDONDO, S. y HOYA COROMINA, J., “Las costas judiciales y su determinación”, en
Actualidad Jurídica Aranzadi, n.º 543, Editorial Aranzadi, 2002, p 2.
43
ARTECHE GIL, C., op. cit., p 333.
44
MARTÍN CONTRERAS, L., “Las costas procesales y la ejecución forzosa en estudios de derecho
judicial”, en La ejecución civil, n.º 53, Editorial Consejo General del Poder Judicial, Madrid, 2004, p. 447.
23
se establece como regla general en esta materia el principio de vencimiento objetivo,
adquiriendo esta norma carácter de ius cogens, lo que originó que la condena en costas
dejara de estar sometida al principio rogatorio de las partes (ius publicum privatorum
pactis mutari non potest45) quedando así la posibilidad de pacto46 vacía de contenido47.
45
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J., op. cit., p. 17.
46
MARTÍN CONTRERAS, L. La tasación de costas…, op. cit., p. 8.
47
No está de más añadir que incluso, tal y como ha afirmado el Tribunal Constitucional en la sentencia de
30 de enero de 2006 (RTC\2006\ 25), «en los casos en que rige el criterio del vencimiento no existe un
margen de apreciación para que el órgano judicial decida por sí sobre la imposición de las costas, sino
que, por imperativo legal, la única decisión que puede adoptar es la que la norma contempla. En estos
casos no existe un deber de motivación sobre la imposición de las costas procesales que vaya más allá de
la motivación necesaria para estimar o desestimar las pretensiones que constituyan el objeto del concreto
proceso, de cuyo resultado es consecuencia inescindible la decisión sobre las costas causadas (accesorium
sequitur principale)» F.J. Tercero.
48
En el mismo sentido se pronuncia la SAP de San Sebastián (Sección 3ª), de 23 de marzo de 2016
(ROJ\2016\233), F.J. Cuarto.
24
5.4.1 Diversas posturas jurisprudenciales
Ahora bien, partiendo de la base de que sólo pueden ser condenados en costas los
sujetos que intervienen en el proceso51, por regla general la parte que haya sido vencida,
hay que ver qué ocurre si ésta no está constituida por una única persona, sino por una
pluralidad de sujetos. Ante esta situación existen dos posturas jurisprudenciales, una que
defiende la aplicación en estos casos de la responsabilidad mancomunada entre los
condenados, mientras que la otra se decanta por la carga solidarizada de las costas,
diferencia que es de gran relevancia en la práctica.
«si varios actores o demandados designan un Letrado que dirija sus actuaciones procesales en
una cuestión litigiosa en la que están involucrados, puede entenderse establecida una relación solidaria
entre ellos por razón del fin común perseguido (artículo 1.137 Código Civil), pero esa solidaridad no
trasciende a la contraparte en el litigio, opera en las relaciones cliente-Letrado. Ninguno de los acreedores
por costas le podrá exigir el pago por entero de las costas a aquélla, pues el crédito ha de considerarse
divisible por partes iguales (artículo 1.138 Código Civil), salvo que la sentencia hubiese dispuesto lo
contrario» (F.J. Segundo).
49
DE LA OLIVA SANTOS, A., DÍEZ PICAZO, I. y VEGAS TORRES, J., op. cit., p. 382.
50
AAP de Barcelona (Sección 1ª), de 8 de febrero de 2000 (AC\2000\4446), F.J Segundo.
51
DÍEZ NÚÑEZ, J.J., “Cuestiones interpretativas doctrinales y jurisprudencia sobre las costas procesales
en relación a los sujetos intervinientes (art. 394 LEC), en Actualidad Jurídica Aranzadi, n.º 786, 2009, p.
1.
52
CALVET BOTELLA, J., et alii “Criterios para la imposición de costas. Artículo 394 LEC”, en Guía
práctica y casuística de las costas procesales en el proceso civil, Editorial La Ley, Madrid, 2006, p. 4.
25
Conforme avanzan los años, la jurisprudencia menor sigue maniendo esta actitud
en la mayoría de los litigios en los que se suscita esta cuestión, inclinándose por la
solidaridad exclusivamente de manera subsidiaria53.
«la obligación dimanante del pronunciamiento de condena en costas frente a varios colitigantes,
es una obligación mancomunada, y lo es con independencia de que la deuda litigiosa tenga carácter
solidario. Principio general que sólo se excepciona cuando la sentencia declara expresamente la
solidaridad de la condena en costas, o bien cuando existen motivos para apreciar la denominada
solidaridad tácita en atención a las circunstancias que concurran en el concreto supuesto» (F.J. Segundo).
53
Así lo refleja la AP de Málaga (Sección 5ª), en la Sentencia de 5 de octubre de 2010 (ROJ\2758\2009),
al disponer que: «Al respecto manifestar que es reiterada jurisprudencia que la regla general es que la
condena en costas se entienda mancomunada en caso de pluralidad de partes. Como excepción, para que
sea solidaria la condena en costas de una pluralidad de partes es necesario que la obligación principal
tenga cierta naturaleza solidaria y que la parte vencedora haya solicitado tal declaración de solidaridad
en el suplico de su demanda o contestación a la misma; en este sentido, como quiera que en nuestro derecho
rige el principio de la presunción de mancomunidad en caso de pluralidad de deudores ( artículos 1137 y
1138 del CC) la petición de condena ha de entenderse con dicho carácter, salvo que expresamente se
especifique lo contrario en el "petitum"» (F.J. Primero).
26
Como se muestra, incluso dentro de la postura jurisprudencial que defiende la
aplicación de la mancomunidad como regla general no existe conformidad para
determinar cuál es el límite que hace pasar de la responsabilidad mancomunada a
solidaria.
«Han sido cuatro las partes recurrentes (…) Todos ellos condenados en costas, en forma
mancomunada, como se mantiene en la impugnación de la tasación. Dentro de dos de las partes, formada
por varias personas, entre ellas sí que se solidaridad, lo que nadie discute. Pero cada parte recurrente, las
cuatro, están obligados al pago de forma mancomunada») (F.J. Segundo).
Hasta este punto, parece que el Tribunal Supremo soluciona el tema de la condena
en costas cuando concurre un litisconsorcio subjetivo decantándose por la mancomunidad
entre los condenados, sin embargo, esto no es del todo cierto ya que el mismo se ha
pronunciado ante supuestos similares de manera totalmente contraria alegando en su
Sentencia (Sección 1ª), de 6 de junio de 2001 (EDJ 2001/11563), que:
«si el fallo de la sentencia no determina otra cosa, la condena en costas ha de estimarse solidaria
cuando son varias las personas que actúan como litigantes, ya sean demandantes o demandados,
recurrentes o recurridos. Y la doctrina se considera aplicable, por supuesto, cuando los litigantes
condenados actúan bajo una misma defensa y representación» (F.J. Segundo).
27
concurrencia de causa única»54, lo que se reitera al afirmar que «el vínculo de solidaridad
es el procedente por ser el más adecuado con relación al perjudicado, para la efectividad
de las indemnizaciones correspondientes» 55.
Como se puede observar, las sentencias expuestas reflejan una gran discrepancia
jurisprudencial en torno a este tema, lo que ocasiona una gran inseguridad jurídica para
los diversos sujetos que concurren en una misma parte del litigio. Por ello, se considera
de gran importancia que el legislador regule de manera precisa esta materia en la próxima
modificación de la LEC, lo que permitirá asimismo evitar la remisión al Código Civil
para determinar quién debe hacer frente al pago de la condena en costas.
Si bien, en relación a este asunto se cree que la mejor opción sería que el legislador
a la hora de regular este apartado siga la doctrina jurisprudencial mayoritaria
determinando que en caso de que concurran una pluralidad de personas que sean condenas
en costas, éstas deberán responder de manera mancomunada haciendo frente cada una de
ellas a la parte proporcional que les corresponda, aplicándose únicamente la
responsabilidad solidaria en aquellos supuestos en los que la obligación del asunto en
56
cuestión sea solidaria , o cuando el Juez lo determine motivadamente en la sentencia
habiendo sido o no solicitado por alguna de las partes litigantes, dado que ésta en ningún
momento se presume. Se considera que esta sería la opción más apropiada, a pesar de ser
más gravosa para el beneficiario de la condena en costas, ya que determinar como regla
general la responsabilidad solidaria supondría una gran carga para personas cuya
responsabilidad en el proceso es totalmente independiente.
Ahora bien, hay que determinar qué ocurre si la condena en costas a una de las
partes no es plena, sino que una o varias personas dentro de la misma posición son
absueltas y otras condenadas. En estos casos, las costas generadas por el demandado
absuelto no serán soportadas por él en aplicación del principio del vencimiento objetivo,
dado que éste no ha sido condenado al haber sido rechazadas las pretensiones de la parte
contraria.
54
STS (Sección 1ª), de 2 de enero de 2007 (RJ\2007\1277), F.J. Tercero.
55
STS (Sección 1ª), 16 de diciembre de 2008 (RJ\2008\6983), F.J. Segundo.
56
QUECEDO ARACIL, P., op. cit., p. 1810.
28
Así pues, una vez que este sujeto es descartado, ya sólo cabe la posibilidad de que
las costas procesales recaigan sobre los demandados condenados o sobre la parte actora.
En relación a esta cuestión el Tribunal Supremo (Sección 1ª), de 6 de julio de 2001
(RJ\2001\4995), ha reconocido con cita de otras sentencias que:
«Con algunas excepciones como las representadas por las SS 18 julio 1997 y 4 diciembre 1998,
que no consideraron a cargo de la parte actora las costas causadas por la intervención de un codemandado
absuelto, si bien en la primera de ellas tal declaración se justificaba por la estrecha relación entre
codemandado absuelto y codemandado condenado, la doctrina de esta Sala al respecto es que las costas
debidas a la intervención de un codemandado absuelto no pueden imponerse al codemandado condenado
y, además, que salvo supuestos excepcionales de confusionismo imputable a los propios codemandados,
las costas causadas por la intervención de un codemandado absuelto que hubiera sido llamado al proceso
a instancia del actor para evitar una excepción de falta de litisconsorcio pasivo necesario deben ser
impuestas al demandante. Y es que, como razona la S 11 Abr. 2000 (recurso núm. 419/99), la motivación
por razones procesales o materiales de demandar a una persona, siempre existe; pero si resulta no ser
ajustada a derecho y se desestima la demanda, aquella motivación no puede tenerse como justificación
para no imponer las costas a la parte demandante. Desde el punto de vista del demandado absuelto, no
tiene por qué soportar la carga de ser demandado de forma infundada, ya que la demanda es desestimada»
(F.J. Segundo).
57
STS (Sección 1ª), de 19 mayo 1998 (RJ\1998\4032), F.J. Segundo.
29
6. CONDENA EN COSTAS EN PRIMERA INSTANCIA
Esta figura se encuentra regulada por medio del artículo 394 de la LEC, el cual a
través de sus dos primeras disposiciones articula las consecuencias que proceden en el
caso de estimación total de la demanda y en el de estimación o desestimación parcial de
la misma, mediante el tercero muestra la cuantía máxima a la que puede tener que hacer
frente el condenado y finalmente, en la cuarta disposición declara la exención del
Ministerio Fiscal de este tipo de gastos en el caso de que intervenga como parte.
Con respecto al ámbito de aplicación del presente precepto, a pesar de que el tenor
literal esté referido únicamente a los procesos declarativos ordinarios, tanto la doctrina
como la jurisprudencia ha determinado que esta normativa también resulta de aplicación
en los distintos procesos especiales siempre y cuando estos últimos no tengan una
regulación específica al respecto59, ya que en ese caso prevalecerá la regla especial sobre
la general. Así queda reflejado por el Tribunal Supremo en la Sentencia (Sección 1ª), de
14 de julio de 2004 (LA LEY JURIS: 13494/2004), la cual a pesar de que haga referencia
al artículo. 523 de la ALEC de 1881, resulta de aplicación dado que este aspecto no se ha
visto modificado por la nueva LEC y señala que:
«La utilización (...) de la vía procesal de los incidentes no le blinda por ello de no pechar con las
costas cuando sus pretensiones resultasen plenamente desestimadas, conforme a la doctrina de esta Sala
(Sentencias de 27-1-1990, 9-7-1992, 23 y 27-3-1993 y 26-3-1996), pues aunque dicho procedimiento no
contiene regulación específica en materia de costas, le asiste esencial naturaleza de juicio declarativo, lo
que conlleva a la aplicación de la norma genérica que en materia de costas contiene el artículo procesal
523, en cuanto instaura el principio del vencimiento objetivo que autoriza a imponer las costas a la parte
cuyas pretensiones resultan totalmente rechazadas. La doctrina jurisprudencial más reciente se pronuncia
en igual sentido (Sentencias de 10-11-1997, 30-7-1998, 25-10-2000 y 14-5-2002) precisando y
puntualizando que el artículo 523 regula con carácter general la materia relativa a imposición de costas
58
MARTÍN CONTRERAS, L., “Las costas procesales…”, op. cit., p. 448.
59
OCHOA MONZÓ, V., “La condena en costas en la 1.ª instancia: el criterio del vencimiento y su
excepción: la existencia de serias dudas de hecho o derecho”, en Práctica de Tribunales, n.º 20, Editorial
La Ley, 2005, p 3. En el mismo sentido se pronuncia CALVET BOTELLA, J., et alii, “Fundamento de las
costas procesales. Ideas básicas”, en Guía práctica y casuística de las costas procesales en el proceso Civil,
Editorial La Ley, 2006, p. 9.
30
en primera instancia y no ofrece duda alguna que los procesos incidentales tienen naturaleza procesal de
juicio declarativo» (F.J. Primero).
60
DE LA OLIVA SANTOS, A., DÍEZ PICAZO, I. y VEGAS TORRES, J., op. cit., p. 393.
61
ASENSIO MELLADO, J. M ª, Derecho Procesal Civil. Parte Primera, 2ª ed., Editorial Tirant lo Blanch,
Valencia, 2000, p. 131.
62
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J, op. cit., p 22.
31
Por su parte, la jurisprudencia recientemente se ha encargado de concretar los
diversos supuestos en los que se considera admitida una pretensión al disponer SAP de
Mérida (Sección 3ª), de 7 de febrero de 2017 (ROJ\19\2017), que:
«En nuestra sentencia de fecha 1 de diciembre de 2016, recurso núm. 415/16 "Ya tenemos
establecido que: "Es reiterada la jurisprudencia (véase STS 10-VI- 2004, por todas, y las Sentencias que
ahí se citan) que afirma que lo que juega a efectos del vencimiento objetivo que autoriza a imponer las
costas de primera instancia al demandado, es que la pretensión principal hubiera sido plenamente acogida
y que al formular el actor peticiones principales junto a otras que se presentan alternativas o subsidiarias,
resulta que: a) cuando el actor formula peticiones alternativas, la sentencia que accede a una de las
solicitadas conlleva una admisión total de lo pedido en cuanto no pueden, en principio, concederse las dos
o más alternativas a la vez; b) cuando se contienen en el petitum de las demandas una petición subsidiaria
lo que con ello se hace es ofrecer también al juzgador una posibilidad de opción entre las dos, con lo cual
la decisión del mismo en uno y otro sentido lleva implícita la admisión total de la pretensión por la que
opte, en cuanto que tampoco pueden, en términos generales, concederse la principal y la subsidiaria; y c)
no puede eliminarse de la idea del victus victori o vencimiento objetivo los supuestos de procesos en que
formulándose las peticiones del actor con criterio de alternatividad o de subsidiariedad la decisión del
juzgador optando por una u otra petición elimine dicho vencimiento, en cuanto ello implicaría una
interpretación en perjuicio del actor cuando dichas situaciones se presentaren. Queda claro, según la
doctrina anterior, que la estimación de una petición alternativa o una subsidiaria supone la estimación
total de la demanda (en el mismo sentido, también, por ejemplo, SAP Baleares 12-XII-2003 o SAP
Pontevedra 13-VI-2002)"» (F.J. Segundo).
En segundo lugar, hay que determinar que para que se produzca la aplicación del
vencimiento objetivo de la demanda no es necesario que tenga lugar una estimación total
de la misma, sino que basta con que la estimación sea sustancial 63, es decir, que la
diferencia entre lo pedido y lo obtenido sea mínima, situación que el Tribunal Supremo
ha venido a denominar como la teoría del «cuasi-vencimiento»64. Bien es cierto, que esta
pequeña diferencia no ha llegado a ser cuantificada por el Alto Tribunal, sino que éste se
limita a declarar que tendrá lugar cuando se acoge en lo principal las peticiones de la
demanda65.
63
SAP de Murcia (Sección 1ª), de 1 de octubre de 2013 (JUR\2013\322067), F.J. Tercero.
64
STS (Sección 1ª), de 30 de abril de 2008 (RJ\2008\3529), F.J. Segundo.
65
SAP de Madrid (Sección 14ª), de 10 de junio de 2010 (JUR\2010\305075), F.J. Quinto.
66
FERNÁNDEZ SEIJO, J. M ª., “De los procesos declarativo”, en Comentarios a la nueva Ley de
Enjuiciamiento Civil, Editorial Consejo General Del Poder Judicial, Madrid, 2000, p. 142.
32
situaciones de injusticia en el reparto y asunción de los gastos del proceso que tienen la
consideración de costas. Así, aunque una de las partes haya visto totalmente rechazadas
sus pretensiones, el órgano jurisdiccional puede no condenarla al pago de las costas de
la contraria si el caso enjuiciado presenta "serias dudas de hecho o de derecho"»67
conceptos que tal y como ha determinado la jurisprudencia deben ser interpretados de
manera restrictiva68.
A criterio de FUENTES SORIANO, son dudas las que «impidan distinguir con
claridad a quién se debe la existencia del proceso o si el mismo pudo ser evitado con una
actitud diligente por alguna de las partes»69. Cuando concurre un supuesto jurídicamente
dudoso se tiene en cuenta la jurisprudencia recaída en casos similares, lo que conlleva la
necesidad de un previo juicio de similitud entre las resoluciones jurisprudenciales a
considerar y la que es objeto de conocimiento, desapareciendo toda posibilidad de duda
si la jurisprudencia aludida es no ya reiterada, sino también uniforme.
67
SAP de Alicante (Sección 9º), de 20 de diciembre de 2013 (JUR\2014\78348), F.J. Quinto.
68
SAP de Valencia (Sección 6ª), de 14 de julio de 2009 (JUR\2009\439042), F.J. Tercero; SAP de Valencia
(Sección 6ª), de 14 de mayo de 2010 (JUR\2010\337920), F.J. Tercero y SAP de Baleares (Sección 3ª), de
14 de junio de 2013 (JUR\2013\228655), F.J. Sexto.
69
FUENTES SORIANO, O., op. cit., p. 117.
70
STS (Sección 1ª), de 10 de febrero de 2010 (RJ\2010\528), F.J. Décimo.
71
SAP de León (Sección 1ª), de 8 de mayo de 2013 (JUR\2013\246665), F.J. Octavo y SAP de La Rioja
(Sección 1ª), de 30 de mayo de 2013 (JUR\2013\247911), F.J. Primero.
33
importantes y de consideración”»72. En este sentido, hay que evitar caer en la facilidad
de considerar que todo hecho pueda justificarse y tener cabida dentro de esta excepción73.
Finalmente, la ley determina que para apreciar si el caso es dudoso «se tendrá en
cuenta la jurisprudencia recaída en casos similares», lo que conlleva la necesidad de que
entre las resoluciones analizadas y el supuesto en cuestión exista cierta semejanza, para
que así la jurisprudencia recaída permita aclarar toda duda que se haya generado en el
supuesto, siempre que la jurisprudencia aludida sea no ya reiterada, sino también
uniforme. En este sentido es importante recordar que toda sentencia puede crear
jurisprudencia, por lo que hay que tener en cuenta tanto las del Tribunal Supremo, como
la de los Tribunales Superiores de Justicia, y de modo idéntico la jurisprudencia menor
de las Audiencias Provinciales75.
b) Dudas de hecho
«el carácter dudoso de los elementos fácticos del pleito ha de venir determinado por las
dificultades probatorias sobre la existencia de los hechos constitutivos de la pretensión. Lo fáctico resulta
dudoso cuando en la fijación de los hechos controvertidos alegados por una y otra parte haya resultado
especialmente compleja pudiéndose calificar la labor de apreciación de las pruebas como verdaderamente
72
SAP de Castellón (Sección 3ª), de 25 febrero 2005 (JUR\2005\104163), F.J. Tercero.
73
PEREDA GÁMEZ, F.J., “La sentencia: pronunciamientos principales y régimen de la condena en costas
en los procesos declarativos”, en Los Procesos Declarativos, Editorial Consejo General del Poder Judicial,
Madrid 2005, p. 307.
74
STS (Sección 1ª), de 30 de junio de 2009 (RJ\2009\5490), F.J. Octavo.
75
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J., op. cit., p. 24.
76
DE PAULA PUIG BLANES, F., PÉREZ BORRAT, M.L. y SOSPEDRA NAVAS, F.J., “Las costas
procesales: criterios de imposición”, en Prácticas de los Procesos Jurisdiccionales. Proceso Civil,
Aranzadi, 2012, p. 1.
34
difícil e intensa. El proceso se revela como imprescindible puesto que sin él hubiese sido imposible
establecer los hechos relevantes para la resolución del litigio» (F.J. Sexto).
c) Dudas de derecho
Por otra parte, las dudas de derecho se originan cuando caben diversas
interpretaciones normativas o sobre los conceptos jurídicos aplicables al supuesto en
cuestión, siempre que sean interpretaciones racionales que pueden hacer referencia tanto
al contenido de la norma como a la aplicación o extensión de la misma, siendo necesario
presuponer que no existe una línea jurisprudencial consolidada79.
En la mayoría de los casos, las partes del proceso tienen argumentos para sostener
sus respectivas tesis sin que ello suponga la concurrencia de dudas de derecho que
conlleven la entrada en juego la excepcionalidad en materia de costas. Para que se
aprecien dudas de derecho, éstas han de ser consustanciales al litigio mismo, producidas
a consecuencia de cambios interpretativos de la norma y de criterios jurisprudenciales
que también pueden influir en las partes y tribunales80.
En definitiva, cuando se aprecie por parte del Juez alguna duda de derecho, las
costas no se atribuirán al vencido en base a la regla general del principio de vencimiento
77
SAP de Orense (Sección 2ª), de 7 noviembre 2002(AC\2002\1850), F.J. Segundo.
78
CORDÓN MORENO, F., et alii, op. cit., p. 1307.
79
SAP de Jaén (Sección 1ª), de 23 de diciembre de 2002 (JUR\2003\78630), F.J. Tercero; SAP de Jaén
(Sección 1ª), de 3 diciembre 2004 (AC\2005\143), F.J. Cuarto; SAP Murcia (Secc. 4.ª), de 1 de febrero de
2005 (JUR\2005\62712), F.J. Tercero y SAP Albacete (Sección 1ª), de 14 de abril de 2005
(JUR\2005\106315), F.J. Tercero.
80
SAP de Salamanca (Sección 1ª), de 6 mayo 2005 (JUR\2005\170605), F.J. Primero.
35
objetivo, sino que cada parte pagarás las suyas y las comunes por mitad a pesar de que
esto no se refleja de manera literal en la ley81.
Por medio de la segunda disposición del artículo que es objeto de análisis, el 394
de la ley rituaria, se determina la consecuencia que tiene lugar en el caso de estimación o
desestimación parcial de la demanda. En este supuesto, la regla general es la exoneración
de la condena en costas a los litigantes, lo que supone que cada parte abonará las suyas y
las comunes por mitad, reproduciendo casi de manera literal el artículo 523.2 de la ALEC.
La justificación de esta decisión legislativa se fundamenta en que ambas partes han tenido
que acudir a la vía judicial para satisfacer sus intereses, por lo que al haber sido necesario
este acto para las dos partes del litigio no sería propio que alguna de ellas fuera condenada
en costas. Hasta aquí la normativa es coherente, clara y concisa, salvo por un motivo que
es el de determinar qué entiende el legislador por estimación parcial.
81
HERRERO PEREZAGUA, J.F., “Comentario al art. 394 de la LECiv Condena en costas de la primera
instancia”, en Grandes Tratados. Comentario a la Ley de Enjuiciamiento Civil, tomo I, Editorial Aranzadi,
2011, p. 4.
36
parcial de la demanda por cuanto al respecto establece aquella resolución, pues, de un
lado, es abultada la diferencia entre la suma peticionada en la demanda y la decretada
en la sentencia, no siendo, por tanto, total la estimación» (F.J. Cuarto). En otras palabras,
cuando la diferencia entre lo solicitado y lo reconocido es amplia sí nos encontraríamos
ante una estimación o desestimación parcial de la demanda y, por lo tanto, resultaría de
aplicación el 394.2 de la LEC. La misma actuación viene siendo aceptada por la doctrina
para que tenga lugar este tipo de acto procesal en caso de que se acepte la pretensión
principal y se rechace el pago de los intereses.
«al ser el principio general la no imposición en los casos de estimación parcial de la demanda, la
aplicación de la excepción debe ser expresamente motivada, o como señala la STS de 25 de abril de 2002
(referida al derogado artículo 523 LEC 1881, de idéntica redacción al actual 394.2 ): " ...resulta
absolutamente necesario explicitar y motivar las circunstancias que justifican la apreciación...pues la
amplia facultad concedida no puede convertirse, como dice la Sentencia de 4 de diciembre de 2001 , en un
acto de mero imperio o arbitrariedad"» (F.J. Segundo).
«se puede litigar con temeridad basada en dolo o en actuación maliciosa, manteniendo una
pretensión injusta a sabiendas de que lo es, con conciencia de falta de razón en el planteamiento de la
demanda o de la oposición o también se puede litigar con temeridad basada en actuación culposa y que
37
concurre cuando se mantiene una pretensión injusta por parte de un litigante habiendo podido saber antes
de la demanda de lo injusto de su postura, con sólo haber indagado con más diligencia, sobre los
fundamentos de su pretensión y de su falta de razón sabiendo que aquello que pretende ya le es reconocido
antes y sin necesidad de acudir a los tribunales», (F.J. Segundo).
Lo que viene a decir esta sentencia es que la persona que actúa con temeridad es
aquella que interviene en el proceso, ya sea demandando o contestando a la demanda,
causando gastos innecesarios o que se hubieran evitado con una actitud correcta, al mismo
tiempo que conoce que no tiene fundamentos que justifiquen su actuación ante el tribunal.
Punto aparte, se considera que incurre en temeridad quien teniendo conocimiento de su
obligación deja de cumplirla o se limita a ignorarla voluntariamente, lo que produce que
el titular del derecho no cumplido tenga que acudir a los tribunales con el objetivo de
lograr su satisfacción. No se debe olvidar que esta actuación va en contra del principio
general de buena fe procesal que recoge el artículo 11 LOPJ82.
Por otro lado, la doctrina critica que no se haya considerado junto con la temeridad
en la estimación parcial las circunstancias excepcionales de dudas de hecho y de derecho
que sí se encuentran contempladas en la estimación total de la demanda, conforme a la
primera disposición de la normativa estudiada84, alegación que se comparte, dado que en
este ámbito al Juez también le pueden suscitar dudas de hecho o de derecho, situación
ante la cual sería injusto que fuera condenada una de las partes del litigio, ya que esto
ocasionaría un reparto irregular de las costas únicamente por no estar prevista la
posibilidad de apreciación de dudas en el ámbito de la estimación parcial. Ante esta
situación, se propone de lege ferenda que la misma se encuentre prevista conforme a lo
defendido por la doctrina mayoritaria en una futura modificación de la ley rituaria.
82
SAP de Murcia (Sección 5ª), de 11 de octubre de 2011 (JUR\2011\388320), F.J. Segundo.
83
SAP de Alicante (Sección 9ª), de 17 de junio de 2011 (JUR\2011\310816), F.J. Segundo.
84
FUENTES SORIANO, O. y GIMENO SENDRA, V., “Condena en costas”, en Proceso Civil Práctico,
tomo V, 3ª ed., Editorial La Ley, Madrid, 2008, pp. 61 y 62.
38
límite cuantitativo que determina la cantidad máxima que debe abonar el condenado al
beneficiario de la condena en costas por los honorarios del Abogado y los demás
profesionales no sujetos a arancel, no pudiendo ser ésta superior a la tercera parte de la
cuantía del proceso, lo que supone que en el caso de apreciarse temeridad el condenado
tendrá que pagar el total de los honorarios que componen la condena en costas sin
limitación alguna.
39
7. CONDENA EN SUPUESTOS DE TERMINACIÓN ANORMAL DEL PROCESO
7.1 Allanamiento
Cierto es, que la condena en costas de esta forma de finalización del litigio no se
efectúa conforme a la normativa general aplicable al proceso declarativo ordinario, sino
que se realiza mediante lo dispuesto en el artículo 395 de la LEC, incorporado por el
legislador en la ley rituaria vigente respondiendo así a criterios jurisprudenciales
consolidados87.
Por medio de esta previsión legal se intenta evitar que se prolonguen sin necesidad
los litigios, tratando de incentivar al demandado con la exención de la condena en costas
para que no sostenga una oposición a ultranza88 ya que, con el allanamiento, éste está
reconociendo el derecho solicitado por la otra parte sin la necesidad de continuar con todo
el proceso judicial. Así pues, el propósito de esta forma de consumación del proceso ha
sido precisado por la jurisprudencia menor, tal y como refleja el AAP Madrid (Sección
21ª), de 29 marzo 2012 (JUR\2012\143737), determinando que:
«La finalidad perseguida por el art. 395 de la LECiv es la de evitar la condena en costas del
allanado cuando, con anterioridad a la presentación de la demanda, no haya tenido ocasión de conocer o
85
Para GÓMEZ ORBANEJA, el allanamiento es «el reconocimiento por parte del demandado de que la
acción ejercitada contra él es fundada; supone conceder que procede en derecho, en virtud de la causa
alegada, el efecto jurídico pretendido por el actor. Allanarse es hacer objeto del reconocimiento algo
determinado, y ese algo es por de pronto no un hecho o una serie de hechos, sino un efecto jurídico. Y
consecuentemente el efecto jurídico postulado en la demanda, que constituye el objeto del proceso».
GÓMEZ ORBANEJA, E., Derecho Procesal Civil Volumen I Parte General, 8ª ed., Editorial Artes
Gráficas y Ediciones, Madrid, 1976, p. 404.
86
SAP de Baleares (Sección 3ª), de 13 de mayo de 2005 (AC\2005\833), F.J. Tercero.
87
PEREDA GÁMEZ, F.J., op. cit., p 310.
88
SAP de Madrid (Sección 12ª), de 11 de septiembre de 2013 (JUR\2014\3448), F.J. Cuarto.
40
de cumplir la prestación a la que venía obligado, bien por no haber recibido reclamación alguna o por
cualquier otro motivo legítimo, siendo sorprendido por la interposición de esa demanda. Se trata de
favorecer al litigante que, al allanarse, evita un procedimiento judicial, con el coste económico que ello
supone. Por lo tanto, debe entenderse que existe mala fe en el demandado, cuya conducta previa ha sido
causante de la interposición de la demanda, con una actuación extraprocesal que obliga al actor a tener
que acudir al auxilio de los tribunales, y ello, bien debido a una actuación dolosa, como por culpa grave,
e incluso por un mero retraso prolongado en el cumplimiento de la obligación que se le reclama» (F.J.
Segundo).
Al mismo tiempo, cabe disponer que dentro de este precepto legal podemos
contemplar dos tipos de condenas en costas distintas en función del momento en el que
tenga lugar este acto procesal, es decir, en virtud de si el allanamiento se produce antes o
después de la contestación de la demanda. Además, se va a estudiar una tercera modalidad
de allanamiento que es el parcial, cuya condena en costas no se encuentra contemplada
en la LEC.
89
SAP de Barcelona (Sección 12ª), de 7 de mayo de 2004 (JUR\2004\184278), F.J. Segundo; SAP de
Asturias (Sección 1ª), de 5 de octubre de 2012 (AC\2012\1973), F.J. Segundo y SAP de Guipúzcoa (Sección
2ª), de 20 de mayo de 2016 (AC\2016\1754), F.J. Segundo.
90
SAP de Zamora (Sección 1ª), de 16 de noviembre de 2006 (JUR\2007\14522), F.J. Segundo. Sin
embargo, existen otras sentencias que se pronuncian en sentido contrario como la de la AP de Zaragoza
(Sección 5ª), de 16 de febrero de 2017 (JUR\2007\80688), F.J. Primero.
41
mala fe, un concepto definido por la SAP de Castellón (Sección 3ª), de 16 de febrero de
2016 (JUR\2016\143845), de la siguiente forma:
«Por mala fe debe entenderse la postura del demandado que haya sido determinante de la
necesidad de iniciar el pleito para conseguir su pretensión, es decir, debe apreciarse -según criterio de las
sentencias citadas- cuando el deudor conociendo extrajudicialmente la reclamación justa que pretende el
actor no la atiende o hace caso omiso a los requerimientos, forzando al mismo a entablar un proceso ante
los Tribunales con el consiguiente perjuicio económico derivado del ejercicio de la acción, lo que exigirá
una previa reclamación extrajudicial de la que el demandado haya desatendido, obligando al actor a tener
que interponer la demanda. No obstante, como ya dijo la STS 2-6-1967, no cabe entender como
equivalentes aquel concepto con el de temeridad por ser éste más amplio que aquél, pues éste comprende
y se refiere a quien si hubiese obrado con la diligencia debida podría haber conocido que no le asistía
razón para adoptar la postura que adoptó, es decir la temeridad se refiere a una culpa grave, y la mala fe
a una conciencia clara y directa de lo injusto» (F.J. Segundo)91.
No hay que olvidar que estas actuaciones son consideradas presunciones iuris et
de iure93 de mala fe por la ley94 a título meramente ejemplificativo95, por lo que cabe una
interpretación amplia de este concepto que no sólo abarca la mala fe en sentido estricto,
sino que novedosamente96 abarca la falta de diligencia debida o malicia97.
91
En el mismo sentido se encuentra la SAP de Madrid (Sección 12ª), de 11 de septiembre de 2013
(JUR\2014\3448), F.J. Sexto.
92
CORTÉS DOMÍNGUEZ, V. y MORENO CATENA, V., op. cit., p. 440.
93
TÉLLEZ LAPEIRA, A., “El régimen de imposición de costas procesales, especialmente en los supuestos
de terminación anormal del proceso civil”, en Diario La Ley, tomo 2, Editorial La Ley, 1995, p. 1020.
94
SAP de Madrid (Sección 12ª), de 11 de septiembre de 2013 (JUR\2014\3448), F.J. Sexto.
95
SAP de Murcia (Sección 4ª), de 15 de septiembre de 2011 (JUR\2011\345653), F.J. Tercero y SAP de
Murcia (Sección 5ª), de 10 de mayo de 2012 (JUR\2012\182246), F.J. Segundo.
96
PEREDA GÁMEZ, F. J., op. cit., p. 310.
97
GUTIÉRREZ ZARZA, A., op. cit., p. 314.
42
La justificación de que no se permita la exención de condena en costas cuando el
allanamiento sea antes de contestar a la demanda pero haya concurrido mala fe, es que
ante esa situación, el demandante tuvo la posibilidad de finalizar con la controversia sin
que se hubiera iniciado el proceso judicial y no lo hizo, ocasionando así una situación
injusta para la otra parte del litigio.
Para finalizar, cabe recalcar que el problema que se suscita en relación a la mala
fe no es de concepto, dado que éste se encuentra claramente definido como hemos visto
anteriormente, sino de prueba, ya que en ocasiones la demanda va acompañada de
documentación que trata de demostrar la concurrencia de mala fe de la parte contraria
pero, sin embargo, no resulta suficiente para afirmar la concurrencia de la misma 99. La
carga de la prueba corresponde al actor que deberá alegar y acreditar los hechos que
permitan apreciar la mala fe de la parte contraria100.
98
SAP de Badajoz (Sección 3ª), de 21 de febrero de 2005 (JUR\2005\62065), F.J. Primero.
99
DÍEZ NÚÑEZ, J.J., “Criterio de imposición de costas procesales en los casos de allanamiento del
demandado (Artículo 395 LEC/2000)”, en Actualidad Jurídica Aranzadi, n.º 762, Editorial Aranzadi, 2008,
p. 4.
100
HERRERO PEREZAGUA, J.F., “Comentario al art. 395 de la LECiv. Condena en costas en caso de
allanamiento”, en Comentario a la Ley de Enjuiciamiento Civil, tomo I, Editorial Aranzadi, 2011, p. 2.
101
SAP de Badajoz (Sección 3ª), de 27 de mayo de 2002 (JUR\2003\60358), F.J. Segundo; SAP de Madrid
(Sección 22ª), de 13 de julio de 2004 (JUR\2004\315492), F.J. Segundo; SAP de Guipúzcoa (Sección 2ª),
de 4 de marzo de 2009 (JUR\2009\285256), F.J. Segundo y SAP de Madrid (Sección 14ª), de 31 de octubre
de 2012 (AC\2012\1608), F.J. Tercero.
43
Por nuestra parte, se considera que con esta postura el legislador trata de conseguir
que el demandado en caso de que se plantee allanarse lo haga antes de contestar a la
demanda y no después para evitar así trámites procesales ilógicos, dado que en ambos
supuestos en última instancia se va a poner fin al proceso, por lo que lo más óptimo es
efectuar el allanamiento antes de contestar a la demanda. Por lo tanto, se cree que esta
medida además de razonable resulta bastante eficaz.
En este ámbito, es importante destacar que esta clase de terminación anormal del
proceso no se da al demandado en todos los supuestos, sino únicamente en los casos cuyas
pretensiones sean autónomas, excluyendo así a los asuntos en los que éstas se hayan
planteado de manera alternativa. Igualmente, se requiere que las pretensiones a las que
alcanza el allanamiento no afecten a las no allanadas para las cuales el proceso continúa
102
.
102
LÓPEZ YAGÜES, V., “Allanamiento parcial y costas”, en Práctica de Tribunales, n.º 27, Editorial La
Ley, 2006, p. 3.
103
SAP de Girona (Sección 2ª), de 4 de abril de 2006 (JUR\2006\266513), F.J. Segundo y SAP de Madrid
(Sección 28ª), de 25 de enero de 2007 (JUR\2007\156923), F.J. Segundo.
104
TORIBIOS FUENTES, F. y VELLOSO MATA, M ª J., Manual Práctico del Nuevo Proceso Civil, 2ª
ed., Editorial Lex Nova, Valladolid, 2001, p. 148.
105
HERRERO PEREZAGUA, J.F, “Comentario al art. 395…”, op. cit., pp. 8 y 9.
44
mismo una regla específica106. Esta última postura es la defendida por la SAP Huesca, de
30 de enero de 2002 (JUR\2002\75019), por medio de la cual se recalca que Tribunal
Supremo declara que «sólo el allanamiento total permite no hacer especial declaración
sobre costas, siempre que además se efectúe con anterioridad al acto de contestación a
la demanda, tal como prevé el art.395.1 LEC» (F.J. Tercero).
Desde nuestro punto de vista, ambas posturas resultan muy radicales y no alcanzan
el objetivo perseguido por el legislador en el caso de allanamiento, ya que en la primera
posición doctrinal al equiparar los efectos en materia de costas entre ambos allanamientos,
el total se encontraría perjudicado dado que se le reconoce el mismo beneficio que al
parcial, y en el segundo supuesto, al equiparar el allanamiento parcial a la condena en
costas habitual, se encontraría damnificado aquél porque a pesar de ser más favorable, el
demandado no obtiene ganancia alguna con su actuación.
106
SAP de Valencia (Sección 8ª), de 28 de mayo de 2007 (JUR\2007\260352), F.J. Tercero; SAP de Madrid
(Sección 13), de 23 de mayo del año 2008 (JUR\2008\213058), F.J. Tercero; SAP de Murcia (Sección 5ª),
de 26 de febrero de 2013 (AC\2013\718), F.J. Segundo y SAP de Guadalajara (Sección 1ª), de 22 de
diciembre de 2015 (JUR\2016\31822), F.J. Segundo.
107
SAP de Cantabria (Sección 2ª), de 14 de noviembre de 2006 (JUR\2007\14680), F.J. Segundo; SAP de
Murcia
(Sección1ª), de 1 de octubre de 2013 (JUR\2013\322067), F.J. Segundo y SAP de Madrid (Sección 21ª), de
3 de
junio de 2016 (JUR\2016\208098), F.J. Tercero.
108
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J., op. cit., p. 75.
109
SAP de Soria (Sección 1ª), de 12 de enero de 2006 (JUR\2006\90532), F.J. Primero.
45
existe en relación al mismo. Bien es cierto, que se sugiere que el legislador se decante por
esta última corriente doctrinal dado que se considera que la radicalidad de las otras dos
posturas, interfiere de manera negativa con el objetivo de tratar de incentivar al
demandado para que se allane y así no continuar con el proceso.
Es destacable, que tal y como queda reflejado en los apartados segundo y tercero
del artículo 20 de la LEC, la presente diligencia procesal puede ser de dos tipos:
a) Unilateral, que tendrá ocasión «antes de que el demandado sea emplazado para
contestar a la demanda o citado para juicio» o «cuando el demandado se encontrare en
rebeldía».
b) Bilateral, que tendrá lugar «emplazado el demandado», tras la cual este último
tiene la posibilidad de aceptar el desistimiento del demandante por lo que el «Secretario
judicial dictará decreto acordando el sobreseimiento y el actor podrá promover nuevo
110
PEREDA GÁMEZ, F.J., op. cit., p 310.
111
PRIETO CASTRO, L., Tratado de Derecho Procesal Civil, vol. I, Editorial Aranzadi, Madrid, 1985, p.
847.
112
GUASP DELGADO, J., Comentarios a la Ley…, op. cit., p. 163.
113
CALVO SÁNCHEZ, M. C., “El Tribunal Supremo y su postura ante la bilateralidad del desistimiento”,
en La Ley, 1987, p. 1049.
46
juicio sobre el mismo objeto», o bien, el demandado puede oponerse al desistimiento
situación ante la cual «el Juez resolverá lo que estime oportuno».
Del punto primero del artículo 396 de la LEC se desprende que en caso de que
tenga lugar el desistimiento unilateral del demandado, éste deberá ser condenado al pago
de «todas las costas»114.
114
AAP de Murcia (Sección 5ª), de 22 de mayo de 2007 (JUR\2007\344227), F.J. Tercero y AAP de Murcia
(Sección 5ª), de 27 de octubre de 2011 (JUR\2011\426142), F.J. Segundo.
115
SAP de Madrid (Sección 10ª), de 11 de noviembre de 2008 (AC\2009\102), F.J. Segundo y SAP de
Madrid (Sección 11ª), de 23 de junio de 2009 (JUR\2010\299884), F.J. Segundo.
116
DÍEZ NÚÑEZ, J.J., “Controversia en materia de costas en los casos de desistimiento del demandante
(análisis
del artículo 396 LEC)”, en Actualidad Jurídica Aranzadi, n.º 764/2008, Editorial Aranzadi, 2008, p. 2.
117
AAP de Córdoba (Sección 3ª), de 3 de febrero de 2001 (AC\2001\219), F.J. Primero; SAP de Asturias
(Sección 7ª), de 27 de marzo de 2003 (JUR\2003\231405), F.J. Sexto y SAP de Málaga (Sección 6ª), de 4
de octubre de2013 (JUR\2014\17950), F.J. Cuarto.
47
dispuesto para el desistimiento unilateral por lo que se condenaría en costas al actor118.
No obstante, se contempla la posibilidad de que no tenga lugar esta condena en costas
cuando el Juez considere legítima la voluntad del demandante de apartarse del proceso e
infundada la oposición al mismo por la parte contraria, salvo que exista abuso de derecho
o mala fe por alguna de las partes119.
118
AAP de Vizcaya (Sección 4ª), de 28 de abril de 2004 (JUR\2004\296201), F.J. Tercero; AAP de Vizcaya
(Sección 3ª), de 2 de junio de 2004 (JUR\2004\294322), F.J. Segundo; SAP de Madrid (Sección 9ª), de 12
de mayo de 2005 (JUR\2005\156547), F.J. Segundo y SAP de Barcelona (Sección 19ª), de 14 de enero de
2016 (AC\2016\402), F.J. Tercero.
119
AAP de Ciudad Real (Sección 1ª), de 23 de enero de 2002 (JUR\2002\111182), F.J. Segundo.
120
HERRERO PEREZAGUA, J.F., “Comentario al art. 396 de la LECiv. Condena en costas cuando el
proceso termine por desistimiento”, en. Comentario a la Ley de Enjuiciamiento Civil, tomo I, Editorial
Aranzadi, 2011, p. 2.
48
a consecuencia de concurrir dudas de hecho o de derecho, dado que si el pronunciamiento
se hace en conformidad con las reglas generales del vencimiento y la sentencia es
desestimatoria se condenaría en costas al actor que previamente había querido desistir121.
Por el contrario, otro sector de la doctrina defiende que en estos casos se debería dividir
todo el proceso en dos fases, la primera hasta el desistimiento donde las costas se imponen
al actor122, y la segunda a contar desde dicho acto procesal en la que se aplicaría el
vencimiento objetivo123, realizando así dos pronunciamientos diferentes sobre costas para
cada una de las fases124.
Como vemos, este silencio legislativo en torno al rechazo del desistimiento puede
dar lugar a diversos supuestos en virtud de si el Juez acepta o no la finalización del
proceso. Este hecho sumado a la ausencia de una postura unánime de actuación por parte
de la doctrina y de la jurisprudencia da lugar, desde nuestro punto de vista, a una tremenda
inseguridad jurídica que debe ser suplida cuanto antes.
Hasta aquí se han expuesto las distintas circunstancias individuales en las cuales
se puede producir el desistimiento, pero qué ocurre si en vez de haber un único
demandado confluyen varios. Ante este hecho, no contemplado en el artículo 396 de la
LEC, ACHÓN BRUÑÉN125 considera que lo más adecuado sería, siempre que fuera
posible, dictar un auto de desistimiento parcial sin condenar al actor ni a los demandados
que consientan dicha actuación procesal, mientras que el litigio continuará con los demás
que no lo hayan admitido hasta que se dicte sentencia, por medio de la cual se deberían
imponer las costas en base a la regla general del principio objetivo126.
En cambio, existe otra postura contraria que determina que el desistimiento de una
de las partes que forman el litisconsorcio pasivo necesario es inadmisible, ya que el este
acto procesal precisa la aquiescencia de todos los demandados127.
121
FUENTES SORIANO, O. y GIMENO SENDRA, V., “Condena en …”, op. cit., p. 125.
122
SAP de Madrid (Sección 13ª), de 9 de junio de 2005 (JUR\2005\265228), F.J. Cuarto.
123
CRUZ DE PABLO, J.A., “La condena en costas en la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil; especial
referencia al desistimiento, el allanamiento y otras formas de terminación anormal del procedimiento”, en
Revista del Poder Judicial, n.º 67, 2002, p. 405.
124
GUTIÉRREZ ZARZA, A., op. cit., p. 320.
125
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J., op. cit., p. 89.
126
SAP de Zamora (Sección 1ª), de 31 de enero de 2013 (JUR\2013\127449), F.J. Segundo.
127
AAP de Madrid (Sección 18ª), de 14 de septiembre de 2005 (JUR\2005\253060), F.J. Primero.
49
Para finalizar, cabe concluir estableciendo que por lo que respecta al desistimiento
en los recursos no se encuentra regulado por medio del artículo 396 de la LEC, no por un
olvido del legislador, sino porque ante esta situación el recurrido no tiene facultad para
oponerse a este acto procesal al adquirir la resolución firmeza, a consecuencia de lo cual
se deduce que éste no deberá soportar las costas que se generen en esta instancia al haberse
ocasionado en contra de su voluntad128.
128
DÍEZ NÚÑEZ, J.J., “Controversia en materia…”, op. cit., p. 2.
129
DÍEZ NÚÑEZ, J.J “Problemática sobre las costas procesales en los casos de terminación anormal del
procedimiento del artículo 22 LEC”, en Actualidad Jurídica Aranzadi, n.º 763/2008, Editorial Aranzadi,
2008, p. 2.
50
tutela solicitada aunque sea al margen del proceso judicial, mientras que en el caso de la
carencia sobrevenida del objeto se pierde el interés de obtener la tutela judicial por causas
que suelen estar al margen de las partes130. Es más, incluso dentro de la propia satisfacción
extraprocesal, tampoco resulta lógica esta unidad de tratamiento cuando la causa de esta
forma de terminación del proceso se deba a una circunstancia sobrevenida, como cuando
se derive de la voluntad de las partes131.
«afirma que dicho comportamiento constituiría un abuso de derecho por parte del demandado
que esperaría a que se formulara contra él oportuna demanda para luego satisfacer la pretensión
reclamada en la demanda exigiendo posteriormente que se proceda a declarar terminado el proceso por
satisfacción extraprocesal sin que se le impongan las costas», considerando que para que tenga lugar
satisfacción extraprocesal decretándose la finalización del proceso, a mi juicio «contra legem» , se exige
que se tengan satisfechas todas las pretensiones, «incluso las costas del proceso principal», pues de no ser
así, dice, el demandante se vería perjudicado al no verse reintegrado del importe de las costas por él
devengadas» (F.J. Segundo).
130
MONSERRAT MOLINA, P.E., “Comentario y análisis del Art.22 de la LEC. Referencias a resoluciones
de Audiencia Provinciales sobre esta materia”, en Práctica de Tribunales, n.º 27, 2006, p. 38.
131
HERRERO PEREZAGUA, J.F., La representación…, op. cit., p. 178.
132
GARCÍA MARTÍNEZ, A., “Las costas en los procesos declarativos”, en Estudios de Derecho Judicial,
2003, n.º 44, pp. 394 y 395.
133
AAP de Sevilla (Sección 5ª), de 14 de febrero de 2005 (JUR\2005\139699), F.J. Tercero y AAP de
Ciudad Real (Sección 2ª), de 7 de junio de 2007 (LA LEY 327045/2007), F.J, Segundo.
51
Sin embargo, junto con esta corriente coexiste otra totalmente opuesta134 que
dispone que en el debate judicial sólo es posible litigar pretensiones sustantivas de la
demanda, por lo que excluye de esta manera el tema de la condena en costas. Ante esta
comparecencia, el Juez puede dictar un auto de no continuación del proceso en el cual no
se condenará en costas a ninguna de las partes litigantes, pese a ello, las costas de esta
manifestación se imponen al litigante que haya visto rechazadas sus pretensiones135.
Para finalizar, cabe decir que en base a la legislación actual, para el actor sería
más conveniente desistir del proceso que instar la satisfacción extraprocesal, siempre y
cuando se encuentre en primera instancia, a consecuencia de que el efecto que tienen
ambos procesos en relación a la condena en costas es el mismo y sin embargo, en el primer
caso no se le impide volver a iniciar un proceso con el mismo objeto (art. 20.3 LEC),
mientras que en la segunda situación no se permite volver a plantear de nuevo la misma
cuestión (art. 22.1 LEC).
7.4 Renuncia
134
AAP de Barcelona (Sección 11ª), de 8 de noviembre de 2004 (JUR\2005\16298), F.J. Segundo; SAP de
Pontevedra (Sección 1ª), de 22 de enero de 2009 (LA LEY 81978/2009), F.J. Tercero y SAP de Málaga
(Sección 5ª), de 23 de noviembre de 2009 (LA LEY 302546/2009), F.J. Primero.
135
SAN CRISTÓBAL REALES, S., “Los mecanismos de satisfacción extraprocesal o carencia sobrevenida
del objeto, y la enervación del desahucio, para poner fin al proceso de forma anticipada”, en Anuario
Jurídico y Económico Escurialense, n.º 45, 2012, p. 95.
52
en la que se absuelve al demandado. Obviamente, este hecho debe producirse antes de
que se haya dictado sentencia sobre el supuesto en cuestión.
GUASP DELGADO en torno a esta figura ha venido afirmando que «la renuncia
del actor significa un abandono del derecho material, que constituye el fundamento de la
pretensión ejercitada»136, mientras que MÁRQUEZ ROMERO alega que «la renuncia a
la acción implica una declaración negativa sobre la existencia del derecho hecho valer
en la demanda»137.
En relación al tema que nos atañe, la condena en costas, hay que concretar que no
existe en la LEC previsión alguna que regule la misma cuando tiene lugar este acto
procesal, por lo que podría resultar de aplicación lo dispuesto para el desistimiento. Si
bien, entre ambas figuras procesales existen serias diferencias, ya que en la renuncia no
se precisa en ningún momento el consentimiento de la parte contraria como sí ocurre en
el caso del desistimiento bilateral antes estudiado; además, en caso de renuncia ya no se
puede volver a solicitar esta tutela judicial, mientras que en el desistimiento sí138.
Por ello, ante esta situación lo más razonable es aplicar la regla general del artículo
394 de la LEC139, apostando así por el principio de vencimiento objetivo140 en ausencia
de una normativa específica. Mediante la aplicación de este sistema se produciría la
condena en costas del actor, garantizando por este medio que el demandado no tenga que
hacer frente a gastos derivados de un proceso al que se vio obligado a acudir al no haber
actuado el actor con toda la diligencia debida a la hora de demandar o, cuando aún
actuando correctamente, vio difícil la obtención de lo deseado, dado que si no fuera así
136
GUASP DELGADO, J., Derecho Procesal Civil, Editorial Aranzadi, Madrid, 1956, p. 528.
137
MÁRQUEZ ROMERO, P., El allanamiento en el Proceso Civil, Editorial Comares, Granada, 1992, p.
71.
138
AAP de Almería (Sección 3ª), de 21 de octubre de 2010 (JUR\2011\123592), F.J. Primero.
139
AAP de Madrid (Sección 14ª), de 18 de enero de 2006 (JUR\2006\54606), F.J. Tercero; AAP de
Barcelona (Sección 14ª), de 28 de mayo de 2007 (JUR\2007\294978), F.J. Segundo y AAP de Las Palmas
(Sección 5ª), de 9 de diciembre de 2009 (JUR\2010\150833), F.J. Primero.
140
TORIBIOS FUENTES, F. y VELLOSO MATA, M ª J., op. cit., p. 148.
53
hubiera continuado con el proceso no finalizándolo en ningún momento mediante la
renuncia141. Bien es cierto, que esta medida podría omitirse en los supuestos en los que la
renuncia se produzca antes de la contestación a la demanda ya que en ese supuesto aún
no se le han originado costas a la otra parte.
A nuestro parecer, se considera que esta segunda opción es más equitativa que la
de aplicar por analogía el desistimiento, al considerar que las diferencias explicadas entre
ambas actuaciones procesales deben quedar reflejada en la condena en costas, ya que en
caso contrario podría resultar perjudicial para el demandado al que en caso de renuncia
no se le permite ni consentir. Igualmente, con esta medida se consigue la finalidad
perseguida de resarcir los gastos generados que se han ocasionado al demandado.
141
TÉLLEZ LAPEIRA, A., op. cit., p. 1018.
142
SAP de Madrid (Sección 10ª), de 20 de junio de 2002 (JUR\2003\47904), F.J. Segundo; SAP de Murcia
(Sección 3ª), de 16 de enero de 2004 (JUR\2004\80013), F.J. Segundo y SAP de Sevilla (Sección 5ª), de 3
de febrero de 2009 (JUR\2009\251859), F.J. Tercero.
143
DE LA OLIVA SANTOS, A., et alii, Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil, Editorial Civitas,
Madrid, 2001, p. 119.
144
CRUZ DE PABLO, J.A. “La condena en…”, op. cit. p. 457.
54
7.5 Caducidad de la instancia
Ante esta forma de finalización del litigio que suele ser ope legis, lo cual no quita
la posibilidad de que sea iniciada por el Juez de oficio147, la LEC ha previsto una
normativa de ius cogens para enunciar qué ocurre con las costas generadas en el proceso,
por la que determina que cada parte deberá abonar sus costas y las comunes por mitad en
base a lo dispuesto en el artículo 240.3 de la LEC148, lo cual es totalmente lógico y
adecuado ya que esta actuación procesal se produce tras la inactividad de ambas partes
en el proceso por lo que la condena en costas debe distribuirse de manera proporcional
entre ambos litigantes.
145
GOLDSCHMIDT, W., Revista de derecho procesal. Publicación iberoamericana y filipina, n.º 3,
Editorial Rústica, Madrid, 1960.p. 589.
146
FAIRÉN GUILLÉN, V., “Terminación anormal o extraordinaria del proceso civil”, en Revista de
Derecho Procesal, n.º 3, 1986, p. 495.
147
TÉLLEZ LAPEIRA, A., op. cit., p. 1022.
148
SAP de Castellón (Sección 1ª), de 30 de junio de 2006 (JUR\2006\253032), F.J. Tercero; SAP de
Barcelona (Sección 16ª), de 7 de junio de 2012 (JUR\2012\259795), F.J. Tercero y SAP de Santa Cruz de
Tenerife (Sección 3ª), de 18 de diciembre de 2013 (JUR\2014\78142), F.J. Tercero.
55
7.6 Transacción
Por lo que a las costas se refiere, la LEC no determina la regulación de las mismas
en caso de que tenga lugar la finalización del proceso mediante transacción, dado que el
artículo 1809 CC le otorga a esta actuación procesal una calificación de contrato privado,
impidiendo así al tribunal pronunciarse sobre los gastos derivados del proceso lo que
origina una gran excepción a la regla imperante de prohibición de pactos en materia de
costas procesales, estudiado en el apartado tercero del capítulo V, al ser un tema de ius
cogens. Por todo lo enunciado, cuando tenga lugar la transacción el pago de las costas se
realizará conforme a lo que dispongan las partes en el contrato151. No obstante, en el caso
de que no lo hayan previsto o, que en relación a este aspecto no lleguen a un acuerdo,
cada parte deberá pagar sus costas y las comunes por mitad152.
149
GUASP DELGADO, J., Comentarios a la Ley…, op. cit., p. 1170.
150
MÁRQUEZ ROMERO, P., op. cit., p. 70.
151
SAP de las Islas Baleares (Sección 3ª), de 22 de julio de 2005 (JUR\2005\185511), F.J. Tercero; AAP
de Murcia (Sección 3ª), de 11 de julio de 2006 (JUR\2006\287555), F.J. Segundo y SAP de Cáceres
(Sección 1ª), de 23 de junio de 2009 (AC\2009\1723), F.J. Segundo.
152
CALVET BOTELLA, J. et alii, op. cit., p 13.
56
ocurre en el caso de imposibilidad de pactos sobre la condena en costas. Por ello,
partiendo de la misma base, se opina que no se puede permitir que en caso de finalización
del proceso por medio de transacción las partes dispongan a su libre albedrío de una
materia de ius cogens.
57
8. CONDENA EN COSTAS EN LOS RECURSOS
La LEC por medio del artículo 398.1 determina que, en caso de que se produzca
la desestimación total del recurso se deberá acudir a lo dispuesto en el artículo 394 de la
ley rituaria, lo que supondría por lo tanto la condena en costas al que vea rechazada su
pretensión, en este caso al recurrente, salvo que concurran dudas de hecho o de derecho153.
En este ámbito, resulta criticable que el legislador no haya sido más preciso en
este apartado, artículo 398.1 de la LEC, dado que por medio del mismo se hace una
remisión global al artículo 394 de la LEC que no procede, ya que como se verá a
continuación se prevé una regulación distinta en el caso de estimación total y parcial de
los recursos a lo que se aplica en primera instancia. Por ello, el legislador debería haber
concretado la remisión haciéndola exclusivamente en referencia al apartado primero del
artículo 394 de la LEC154.
153
SAP de Madrid (Sección 21ª), de 17 de junio de 2016 (JUR\2016\197793), F.J. Cuarto; SAP de
Valladolid (Sección 3ª), de 1 de julio de 2016 (AC\2016\1930), F.J. Tercero y SAP de Córdoba (Sección
1ª), de 17 de noviembre de 2016 (AC\2016\2289), F.J. Séptimo.
154
HERRERO PEREZAGUA, J.F., “Comentario al art. 398 de la LECiv Costas en apelación, recurso
extraordinario por infracción procesal y casación”, en Grandes Tratados. Comentario a la Ley de
Enjuiciamiento Civil, tomo I, Editorial Aranzadi, 2011, p. 1.
58
costas de dicho recurso a ninguno de los litigantes»155, consecuencia que a priori es
totalmente contraria a la que ocurre en el mismo supuesto en primera instancia, en donde
en base al principio del vencimiento objetivo será condenada la parte cuyas pretensiones
se hayan visto rechazadas.
8.2 Especialidades
Hasta este punto, se ha estado analizando cómo regula la LEC de manera general
la condena en costas en segunda instancia en el caso de que se interponga un recurso de
155
SAP de Pontevedra (Sección 1ª), de 31 de marzo de 2016 (AC\2016\509), F.J. Décimo; SAP de Navarra
(Sección 3ª), de 28 de junio de 2016 (JUR\2016\249095), F.J. Noveno y SAP de Valladolid (Sección 3ª),
de 2 de noviembre de 2016 (JUR\2016\267921), F.J. Cuarto.
156
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J., op. cit., p. 31. En el mismo sentido se pronuncia HERRERO PEREZAGUA,
J.F., “Comentario al art. 398…”, op. cit., p. 1.
157
SAP de Barcelona (Sección 4ª), de 18 de octubre de 2016 (AC\2017\145), F.J. Sexto; SAP de Madrid
(Sección 28ª), de 6 de febrero de 2017 (JUR\2017\125742), F.J. Sexto y SAP de Madrid (Sección 28ª), de
10 de marzo de 2017 (AC\2017\434), F.J. Noveno.
158
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J., op. cit., p. 32.
59
apelación, casación o extraordinario por infracción procesal. A pesar de ello, estos no son
los únicos recursos que pueden tener lugar, sino que existen otros que no se encuentran
contemplados en esta esfera de la condena en costas. Ante esta situación cabe preguntarse,
¿existe en estos supuestos la posibilidad de condenar en costas a alguna de las partes? Y
en caso afirmativo, ¿cómo se lleva a cabo?
Éste podría definirse como un recurso instrumental cuyo objetivo es que se acoja
el recurso de apelación, casación o extraordinario por infracción procesal que ha sido
interpuesto previamente y ha resultado inadmitido.
159
Ibidem, pp. 36 y 37.
160
STS (Sección 1ª), de 21 de octubre de 1994 (RJ\1994\8123), F.J. Tercero y STS (Sección 1ª), de 22 de
junio de 1998 (RJ\1998\4743), en su parte dispositiva.
60
disposición como regla general en la segunda instancia al considerar que la no inclusión
del recurso de queja dentro de los contemplados en el artículo se ha debido a una omisión
involuntaria del legislador.
A pesar de ello, existe otro sector doctrinal que no está de acuerdo con esta
interpretación al disponer que si el objetivo del legislador hubiese sido ese, hubiera
incluido el recurso de queja en el propio artículo, y en caso de que no se hubiese realizado
por olvido, este elemento se hubiera añadido en cualquier reforma posterior161.
Esta actuación se encuentra regulada por medio del artículo 506 de la LEC en dos
apartados. En relación al primero, se enuncia que cuando la rescisión es desestimada se
impondrán al rebelde todas las costas del proceso162 salvo que concurran dudas de hecho
o de derecho163, mientras que, si por el contrario fuera estimada no se impondrá la
condena en costas a ninguna de las partes164 a no ser que se aprecie temeridad en alguna
de ellas, situación ante la cual esta última será condenada al pago de las mismas. Cabe
161
MAGRO SERVET, V., (coord.), Guía práctica y casuística de las costas procesales en el proceso civil,
Editorial La Ley, Madrid, 2006, p. 125.
162
SAP de Zamora (Sección 1ª), de 15 de abril de 2002 (JUR\2002\154751), F.J. Séptimo y SAP de Madrid
(Sección 14ª), de 29 de diciembre de 2006 (JUR\2007\161085), F.J. Quinto.
163
SAP de Barcelona (Sección 17ª), de 26 de febrero de 2001 (AC\2001\1809), F.J. Cuarto; SAP De
Zaragoza (Sección 4ª), de 17 de diciembre de 2003 (JUR\2004\89909), F.J. Cuarto y SAP de Murcia
(Sección 4ª), de 3 de febrero de 2012 (JUR\2012\105018), F.J. Cuarto.
164
SAP de A Coruña (Sección 4ª), de 4 de diciembre de 1998 (AC\1998\8208), F.J. Quinto y SAP de
Alicante (Sección 9ª), de 3 de marzo de 2009 (JUR\2009\261783), F.J. Séptimo.
61
resaltar que el hecho de que no se regule la estimación parcial, no se debe a un
silenciamiento de la ley, sino a que esta actuación no se puede dar en el ámbito de la
rebeldía.
Por nuestra parte, se considera que sería más apropiado que en el vacío legal que
existe en relación a la estimación del recurso de revisión se cubriera con la normativa del
artículo 398 de la LEC, aplicándose éste como regla general en los recursos. Nuestra idea
se fundamenta en que esta opción produce las mismas consecuencias que las previstas en
el caso de rescisión de la sentencia firme en rebeldía y, además, permite que se pudiera
contemplar la estimación parcial, esto es, una admisión del recurso de revisión parcial
que en el caso de la rescisión de sentencia no se encuentra previsto. Asimismo, se cree
que el recurso de revisión está más cercano a los otros recursos que a la rescisión de
sentencia firme dictada en rebeldía.
165
STS (Sección1ª), de 13 de julio de 2016 (RJ\2016\3198), F.J. Tercero; STS (Sección1ª), de 21 de
noviembre de 2016 (RJ\2016\5638), F.J. Sexto y STS (Sección1ª), de 8 de marzo de 2017 (RJ\2017\697),
F.J. Tercero.
166
STS (Sección1ª), de 9 de junio de 2016 (RJ\2016\2334), F.J. Tercero; STS (Sección1ª), de 31 de octubre
de 2016 (RJ\2016\5100), F.J. Séptimo y STS (Sección1ª), de 17 de mayo de 2017 (RJ\2017\2199), F.J.
Sexto.
167
HERRERO PEREZAGUA, J.F. La representación …, op. cit., p. 192.
62
9. RECURSOS CONTRA EL PRONUNCIAMIENTO DE CONDENA EN COSTAS
A la hora de estudiar los posibles recursos que pueden interponerse contra los
pronunciamientos relativos específicamente a la condena en costas, ya sea para
impugnarla o solicitarla, hay que distinguir entre dos supuestos distintos dado que ésta
puede haberse dictado conforme al principio general victus victori o bien, apartándose del
mismo ante supuestos en los que la ley permite al Juez un cierto margen de apreciación
en función de las circunstancias del supuesto concreto.
Una vez que hemos diferenciado las distintas circunstancias que pueden ser
recurridas es el momento de determinar qué tipo de recurso es posible interponer contra
ambas.
Por regla general, el único recurso que puede interponerse contra una resolución
de condena en costas procesales es el de apelación, ya sea para impugnarlas o solicitarlas.
Ahora bien, la condena en costas relativa a esta segunda instancia que se origina a
consecuencia de la apelación se encuentra regulada de manera concreta en el artículo 397
de la LEC enunciando que « Lo dispuesto en el artículo 394 será de aplicación para
resolver en segunda instancia el recurso de apelación en que se impugne la condena o la
falta de condena en las costas de la primera instancia» en otras palabras, en el caso de
interponerse este recurso de apelación se deberá aplicar la regla del artículo 394 de la
LEC en relación a las nuevas costas que se originen en esta segunda instancia. En efecto,
en caso de estimación total las costas derivadas de la segunda instancia se impondrán a la
parte que haya visto rechazadas sus pretensiones salvo que concurran dudas de hecho o
de derecho, mientras que en el caso de estimación o desestimación parcial no tendrá lugar
168
LÓPEZ YAGÜES, V., op. cit., p. 11.
63
la condena en costas salvo que el Juez aprecie temeridad en una de las partes supuesto
ante el cual se impondrán las costas a este último.
En este sentido, la jurisprudencia del Tribunal Supremo viene clarificando que por
medio del artículo 397 de la LEC se trata de unificar en torno a los órganos
jurisdiccionales de apelación el recurso relativo a la condena en costas, limitándolo así a
ser un recurso devolutivo ordinario que no vaya más allá del ámbito de cada Audiencia
Provincial, por ello, en ningún momento dentro de la ley se da la posibilidad de interponer
en este ámbito un recurso extraordinario por infracción procesal o de casación169.
En efecto, nuestro Alto Tribunal rechaza que esta materia sea revisada mediante
recurso extraordinario por infracción procesal al considerar que la misma no tiene encaje
en ninguno de los motivos contemplados en el artículo 469.1 LEC170, al mismo tiempo
que niega la posibilidad de interponer un recurso de casación cuando la condena en costas
sea el tema debatido171.
Tampoco tiene cabida interponer un recurso de amparo dado que este tema, salvo
excepciones, no tiene relevancia constitucional al no afectar al derecho a la tutela judicial
efectiva173. Así lo ha determinado el Tribunal Constitucional (Sala Primera), en su
Sentencia de 5 de noviembre de 2007 (RTC\2007\232), con apoyo en otras resoluciones,
determinando que:
«Son ya muchas las ocasiones en que este Tribunal se ha enfrentado a quejas relativas a lesiones
del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva en materia de imposición de costas procesales. El
cuerpo doctrinal que de ellas deriva parte de que el propio hecho de la imposición de costas a los litigantes
169
STS (Sección 1ª), de 14 de diciembre de 2015 (JUR\2016\2742), F.J. Octavo.
170
STS (Sección 1ª), de 6 de junio de 2011 (RJ\2011\4390), F.J. Tercero; STS (Sección 1ª), de 28 de junio
de 2012 (RJ\2012\8602), F.J. Octavo; STS (Sección 1ª), de 1 de octubre de 2012 (RJ\2012\9708), F.J.
Quinto y STS (Sección 1ª), de 4 de febrero de 2015 (RJ\2015\380), F.J. Undécimo.
171
STS (Sección 1ª), de 30 de septiembre de 2010 (RJ\2010\7300), F.J. Octavo y STS (Sección 1ª), de 15
de septiembre de 2015 (RJ\2015\5649), F.J. Segundo.
172
STS (Sección 1ª), de 18 de julio de 2013 (RJ\2013\5200), F.J. Séptimo y STS (Sección 1ª), de 4 de
febrero de 2015 (RJ\2015\380), F.J. Undécimo.
173
ANAUT ARREDONDO, S. y HOYA COROMINA, J., op. cit., p. 3.
64
no es en sí lesivo de su derecho ( SSTC 147/1989, de 21 de septiembre [ RTC 1989, 147] , F. 6; 170/2002,
de 30 de septiembre [ RTC 2002, 170] , F. 17) y que tampoco lo es ninguno de sus sistemas básicos, el que
se basa en el criterio objetivo del vencimiento y el que se sustenta en el criterio subjetivo de la temeridad
( SSTC 131/1986, de 29 de octubre [ RTC 1986, 131] , F. 3; 147/1989 [ RTC 1989, 147] , F. 6; 46/1995,
de 14 de febrero [ RTC 1995, 46] , F. 3)» (F.J. Tercero).
Por ello, la imposición o no de las costas corresponde ser enjuiciada por los
tribunales ordinarios y sólo en el caso de que en la resolución de la condena en costas sea
«irrazonable, incurra en error patente o resulte inmotivada» tendría lugar la interposición
de un recurso de amparo ya que en estos supuestos sí se ve afectado el derecho a la tutela
judicial efectiva174.
174
STC, de 3 de abril de 2006 (RTC\2006\107), F.J. Tercero; STC, de 11 de septiembre de 2006
(RTC\2006\261), F.J. Tercero; STC, de 21 de mayo de 2007 (RTC\2007\120), FJ. Segundo y STC, de 5 de
noviembre de 2007 (RTC\2007\232), F.J. Tercero.
175
HERRERO PEREZAGUA, J.F., “Comentario al art. 397 de la LECiv Apelación en materia de costas”,
en Grandes Tratados. Comentario a la Ley de Enjuiciamiento Civil, tomo I, Editorial Aranzadi, 2011, p. 2.
65
10. TASACIÓN DE COSTAS
10.1 Concepto de tasación de costas
Inicialmente, hay que tener muy presente la idea de que la tasación de costas es
de gran relevancia práctica, puesto que es la fase a través de la cual se concreta el gasto
efectivo derivado de la defensa de los derechos controvertidos que se discuten en el
proceso judicial y cuyo coste puede ocasionar un efecto disuasorio sobre el ciudadano
que busca la protección de los mismos; de ahí la trascendencia de profundizar en este
ámbito176.
Por lo tanto, las consideraciones efectuadas por los distintos autores sobre este
proceso son unánimes, siendo calificado el mismo como la fase por la que se determina
el importe efectivo de las costas que tuvieron su origen en el proceso, y por medio de la
176
ANAUT ARREDONDO, S. y HOYA COROMINA, J., op. cit., p. 1.
177
CIMA GARCÍA, C. “La ejecución en materia de costas” en Cuadernos de Derecho Judicial, tomo XXV,
Editorial Consejo General del poder Judicial, Madrid, 1995, p. 338.
178
GUTIÉRREZ ZARZA, Á., op. cit., p. 441.
179
GARCIANDÍA GONZÁLEZ, P.M. Tasación de costas en el proceso civil español: ley 1/2000, de 7 de
enero, de enjuiciamiento civil, Editorial Aranzadi, Madrid,2001, p.37.
66
cual se crea un título ejecutivo capaz de ser exigido por la vía de apremio en caso de que
no fuera pagado de manera voluntaria por la parte condenada en costas.
Por un lado, hay un sector que niega totalmente esta posibilidad, justificándose en
la interpretación literal del artículo 242.1 de la LEC que determina que se procederá a la
exacción de costas cuando hubiere condena en costas y sea firme182. En cambio, existe
otra postura que se encuentra a favor de la ejecución provisional de la condena en costas
180
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., op.cit., p. 39.
181
PRIETO CASTRO, L., Derecho procesal Civil, tomo II, Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid,
1964, p. 710.
182
ESCRIBANO SÁNCHEZ, J., op. cit., p. 598.
67
al estimar que el mismo precepto, artículo 242.1 de la LEC, contempla un supuesto de
ejecución firme e irrevocable que no excluye la ejecución provisional 183 derivada del
tenor literal del artículo 525 de la LEC que no exceptúa que dicha condena en costas
pueda ser ejecutada provisionalmente184.
Por lo tanto, con respecto a estas dos últimas formalidades, no hay que confundir
el momento de exigibilidad del pago de las costas con el requerimiento de las mismas,
dado que son requisitos integrados, complementarios y relacionados entre sí.
Una vez que se cumplen los requisitos anteriormente mencionados hay que ver
quién puede instar la tasación de costas. En virtud de lo dispuesto en la LEC, la
legitimación activa para efectuar dicha solicitud recae sobre el beneficiario de la condena
en costas al ser éste la parte que ostenta la titularidad del crédito185. En caso de que los
beneficiarios de la condena en costas hayan actuado bajo representaciones diferentes
pueden cada uno de ellos solicitar una tasación por separado186.
183
Idem.
184
GIMENO SENDRA, V., (dir.) “Condena en costas”, en Proceso Civil Práctico, tomo III, 3ª ed., Editorial
La Ley, Madrid, 2008, pp. 740.
185
STS, de 3 de noviembre de 2000 (TOL 4\974\206), F.J. Tercero; STS, de 13 de marzo de 2007 (RJ
2007\1539), F.J. Segundo; STS, de 17 de diciembre de 2003 (RJ 2003\9294), F.J. Único y STS, de 18 de
noviembre de 2009 (RJ 2009\7292), F.J. Primero.
186
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., op.cit., p. 48.
68
En relación a este aspecto, es importante destacar que tal y como hemos visto en
los apartados segundo y tercero del capítulo V del presente trabajo, la condena en costas
no es un principio dispositivo ni de rogación, lo que conlleva al órgano judicial la
obligación de pronunciarse sobre la misma aunque no haya sido pedido por las partes. Sin
embargo, la iniciación de la tasación de costas está subordinada a petición de parte, nunca
recaerá sobre el órgano judicial su instancia, no pudiendo en ningún caso el Letrado de la
Administración de Justicia realizarla de oficio dado que la misma en todo momento es un
proceso rogado. No obstante, lo que sí que puede hacer el Letrado de la Administración
de Justicia es dar el oportuno impulso procesal de oficio requiriendo a la parte interesada
para que solicite la tasación si le conviene.
Por lo que respecta a los profesionales que han llevado a cabo la representación y
defensa de las partes no tienen facultad alguna para instar a la tasación, salvo que lo
efectúen en nombre del cliente que hará valer su capacidad a través de ellos si le
conviene187. Del mismo modo, estos profesionales tampoco podrán solicitar en su propio
nombre y derecho, una vez aprobada por la resolución correspondiente, la ejecución de
la misma pues el titular de ésta no es el profesional sino su cliente188. En efecto, nuestro
derecho no admite la llamada "distracción de las costas", esto es, que la condena en costas
sea realizada directamente a favor del letrado189.
Como contrapartida está claro que siempre el profesional podrá exigir al cliente
los honorarios que hayan pactado entre ambos, con independencia de que exista condena
en costas a favor de éste o no y de la cuantía de la misma si la hubiese habido.
187
STC, de 26 de febrero de 1990 (RTC\1990\28), F.J. Segundo.
188
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., op.cit., p. 52.
189
“Informe que emite la comisión jurídica sobre fijación de honorarios de abogado en el procedimiento de
tasación de costas”, en Informe del Consejo General de la Abogacía Española 1/2017, p.2.
190
STS, de 15 de octubre de 2004 (TOL 505\169), F.J. Primero; SAP de Burgos (Sección 3ª), de 5 de
diciembre de 2008 (TOL 1\565\347), F.J. Cuarta; STS, de 13 de marzo de 2009 (TOL 1\474\929), F.J.
Primero y SAP de Bizkaia (Sección 5ª), de 9 de junio de 2010 (TOL 1\997\830), F.J. Segundo.
69
Con antelación a la modificación que ha sufrido este precepto del Código Civil,
el plazo de prescripción era igualmente de cinco años, pero en este caso en base a lo
dispuesto en el artículo 518 LEC191, tal y como se determinó en el Acuerdo Gubernativo
del Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 21 de Julio de 2009 192.
Es importante que este lapso temporal no se confunda con el plazo que tiene el
abogado para reclamar a su cliente los honorarios pactados entre ambos, el cual prescribe
en un periodo de tres años según lo dispuesto en el artículo 1967 del Código Civil que
determina que: «Por el transcurso de tres años prescriben las acciones para el
cumplimiento de las obligaciones siguientes: 1.ª La de pagar a los Jueces, Abogados,
Registradores, Notarios, Escribanos, peritos, agentes y curiales sus honorarios y derechos,
y los gastos y desembolsos que hubiesen realizado en el desempeño de sus cargos u
oficios en los asuntos a que las obligaciones se refieran».
Siguiendo con el análisis del artículo 242 de la LEC, cabe precisar cómo debe
efectuarse la solicitud de dicha tasación dado que nada dispone el legislador sobre esta
cuestión, no exigiendo por lo tanto que la misma tenga una forma determinada.
«la parte vencedora, primero, puede instar la tasación de costas respecto de las cantidades por
él ya satisfechas, presentando la justificación de pago; o bien, segundo, puede instar la tasación
acompañando la minuta de Letrado, aún no satisfecha», F.J. Primero.
191
STS, de 18 de febrero de 2011 (TOL 2\051\447), F.J. Tercero.
192
En este sentido se pronuncia el ATS, 11 de noviembre de 2011 (JUR 2011/415044), F.J. Segundo el
ATS, de 11 de septiembre de 2012 (RJ 2012/9012), FF.JJ. Primero y Segundo y el ATS, de 30 de abril de
2013 (JUR 2013/170419), F.J. Primero.
70
minutas y cuentas de forma detallada. No obstante, no hay que confundir esta facultad de
aportar los justificantes que se les concede a estos profesionales a través del artículo 242.3
LEC, con lo que es la legitimación activa para solicitarla la tasación que la ley atribuye
en exclusiva a la parte favorecida por la imposición de las costas.
Bien es cierto que la redacción de esta disposición puede dar lugar a confusión
con la expresión «crédito contra las partes que deba ser incluido en la tasación», la cual
no puede entenderse con relación a procuradores, abogados, peritos y demás personas que
hayan intervenido en el juicio, sino en el sentido de crédito contra la parte que ha
contratado su intervención en el proceso193.
Por lo tanto, existe la posibilidad de que una vez firme la resolución en que se
hubiese impuesto la condena en costas, haya profesionales que tengan algún crédito
contra las partes que debiera ser incluido en la tasación, pudiendo los mismos presentar
en la Secretaría del tribunal la minuta detallada de sus derechos u honorarios, y la cuenta
detallada y justificada de los gastos suplidos.
Finalmente, a través del apartado cuarto y quinto del artículo 242 de la LEC se
deja constancia de los sistemas que rigen a los profesionales que intervienen en el proceso
a la hora de fijar sus honorarios de forma detallada, tanto en el caso de los aranceles como
en el de las minutas.
En relación con los primeros esto es sencillo, ya que los mismos quedan detallados
y justificados a través de la previsión contenida en el artículo 86 del Real Decreto
1373/2003, de 7 de noviembre, por el que se aprueba el arancel de derechos de los
procuradores de los tribunales, el cual determina que en las cuantías facturadas «se
expresarán los artículos del arancel aplicables a cada uno de los extremos que aquéllas
contengan o de las diligencias o gastos a que se refieran.
193
SAP de Alicante (Sección 5ª), 23 de febrero de 2005 (EDJ\2005\16622), F.J. Segundo.
71
las actividades efectuadas por sus profesionales. Acerca de estas reglas, cabe determinar
que en caso de que la minuta elaborada no fuera proporcional con el proceso llevado a
cabo se reduciría la misma a la cantidad óptima que debiera correr a cargo del
condenado194.
En respuesta a esta cuestión, el Tribunal Supremo estima que para considerar que
se ha presentado la minuta de forma detallada no es necesario que con la solicitud de
tasación de costas se acompañen facturas, sino que basta lo comúnmente llamado "minuta
de honorarios", "factura proforma" o "nota informativa de honorarios" (vid Informe de
esta Comisión Jurídica nº 4/2015)197. Asimismo, la minuta no tiene que contener lo que
el cliente ha pagado o va a pagar por los servicios del letrado según lo que ambos hayan
194
SSTS, de 31 de mayo de 1995 (RJ 1995/4102), F.J. Segundo; de 3 de diciembre de 1997 (RJ 1998/227),
F.J. Único y de 6 de junio de 1998 (RJ 1998/4277), F.J. Cuarto.
195
SSTS, de 8 de noviembre de 2007 (JUR 2007/345584), F.J. Único y de8 de enero de 2008 (JUR
2008/28750), F.J. Primero.
196
STS, 24 de noviembre de 2009, (RJ 2010\141) F.J. Segundo.
197
SAP de Madrid (Sección 14ª), de 12 de abril de 2005 (JUR 2005/110996), F.J. Tercero.
72
pactado, ni siquiera se exige que el requisito de justificación previo pago cuando la
efectiva intervención del letrado resulta de las propias actuaciones198. Es más, los
tribunales más laxos determinan que para que la minuta se considere detallada no es
necesario ni que se determine el criterio del colegio que resulte aplicable199.
Ahora bien, desde nuestra opinión resulta de gran importancia que se clarifiquen
por medio de la LEC los requisitos necesarios que deben contener las minutas para que
sean consideradas detalladas, dado a que en la praxis hay mucha diferencia sobre las
exigencias impuestas por unos tribunales u otros, lo que genera una gran inseguridad a
los letrados a la hora de presentar las mismas a fin de que éstas no sean inadmitidas por
el Letrado de la Administración de Justicia, así como situaciones muy dispares en casos
similares.
Finalmente cabe concretar que siempre que la minuta derivada de los honorarios
de los profesionales que han intervenido en el proceso judicial sea incorporada a la fase
de tasación de costas de manera detallada conforme a lo exigido por la jurisprudencia,
aquella nunca podrá ser considerada como indebida200.
Una vez que se han estudiado las condiciones que se requieren para poder solicitar
la tasación de costas, así como el momento procesal oportuno en el que esta situación
procede, hay que pasar a analizar quién es el encargado de efectuar la misma.
En este sentido, tal y como deja constancia el artículo 243 apartado 1 de la LEC,
esta actuación deberá realizarse por el Letrado de la Administración de Justicia que
hubiera conocido del proceso o del recurso, o en su caso el encargado de la ejecución;
tarea que le fue encomendada hace varios años con la reforma operada por Ley 13/2009,
de 3 de noviembre, de reforma de la legislación procesal para la implantación de la nueva
Oficina judicial.
198
“Informe que emite la comisión jurídica sobre fijación de honorarios de abogado en el procedimiento de
tasación de costas”, en Informe del Consejo General de la Abogacía Española 1/2017, p.7.
199
SSTS de 20 de mayo de 2000, (RJ 2000/5084), FF. JJ Primero y Segundo y de 10 de julio de 2009 (RJ
2009/4773), F.J. Primero.
200
SSTS, de 14 de septiembre de 2001 (RJ 2001\7070), F.J. Único; de 25 de septiembre de 2002 (RJ
2002\8482), F.J. Segundo y de 20 de junio de 2003 (RJ 2003\5056), F.J. Primero.
73
La atribución de esta facultad al Letrado de la Administración de Justicia que
conoció del proceso es totalmente cabal dado que tal y como subraya GONZÁLEZ
GRANDA, «la solución adoptada es razonable: es el tribunal que ha examinado y
valorado los argumentos de los escritos de interposición e impugnación del recurso, y no
el que ha intervenido como mero receptor de los mismos, el que tiene elementos de juicio
para practicar la tasación de costas y resolver en torno a las impugnaciones que puedan
producirse»201.
Ahora bien, esta actuación reglada no será efectuada de manera automática, sino
que el Letrado de la Administración de Justicia realizará esta facultad valorativa
únicamente cuando lo solicite la parte favorecida por la condena en costas mediante la
presentación de las cuantías abonadas, situación ante la cual el Letrado de la
Administración de Justicia tendrá que determinar cuáles son repercutibles a la parte
condenada en costas.
Otro supuesto problemático a la hora de determinar quién debe tasar las costas
tiene lugar en los casos en los que se estima la declinatoria por falta de competencia
territorial. Ante este hecho, existen dos posturas contrapuestas totalmente fundamentadas.
201
GONZÁLEZ GRANDA, P., en “La nueva Ley de Enjuiciamiento Civil”, Tomo I, Editorial Tecnos,
2001, p. 305.
202
GARCIANDÍA GONZÁLEZ, P.M., “Comentario al art. 243 de la LECiv. Práctica de la tasación de
costas”, en Comentario a la Ley de Enjuiciamiento Civil, Tomo I, Editorial Aranzadi, 2011, p.3.
203
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., op. cit., p. 42.
74
Por una parte, existe un sector doctrinal que opina que el Letrado de la
Administración de Justicia que deberá efectuar la tasación de costas es el del tribunal que
debe conocer del asunto tras la inhibición, fundamentándose en que el órgano judicial
competente para conocer del asunto lo es tanto para la pretensión principal como para las
cuestiones incidentales como la tasación de costas, en base a lo dispuesto por el artículo
61 de la LEC.
Mientras que hay un segundo sector doctrinal que considera más oportuno que la
tasación sea efectuada por el Letrado de la Administración de Justicia del juzgado que se
ha inhibido se fundamentan en el artículo 243.1 de la LEC, determinando que el que
conoció del proceso de declinatoria fue éste y por lo tanto, debe ser el encargado de
efectuar la tasación.
«Resta determinar ahora cuál de tales órganos contendientes es el competente para tramitar y
sustanciar el incidente de tasación de costas derivado del precedente de declinatoria de competencia. La
representación y defensa de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid en su escrito de reposición
apuntaba que se infringía el art. 243,1 de la vigente Ley de Enjuiciamiento Civil precepto que se estimaba
como una reiteración, con diferente estilo, del art. 422 de la LECiv/1881. Lo que tales preceptos señalan
en definitiva es que se practica tal tasación de costas por el Secretario del Juzgado o Tribunal que hubiera
conocido del proceso o recurso, esto es, la tasación de costas en primera instancia en el Juzgado, la de la
apelación ante tal órgano y las de casación igual. O sea, se ha entendido que es el Secretario del Juzgado
en que se tramitó el asunto en primera instancia el encargado de tal cometido, el de la Sección competente
de la Audiencia Provincial el de la de apelación, y el de la Sala Primera del Tribunal Supremo, en su caso,
de las causadas en casación o revisión. Pero nunca se ha entendido desmenuzar o trocear la instancia en
fases y atribuir a este o aquel Secretario que conoció, pero ya no conoce porque su Juzgado perdió la
competencia, como en este caso. Ello se corrobora además, porque así lo ha entendido siempre la praxis.
Precisamente, la nueva LECiv y con referencia a la competencia funcional establece que «salvo
disposición legal en otro sentido, el tribunal que tenga competencia para conocer de un pleito, la tendrá
también para resolver sobre sus incidencias, para llevar a efecto las providencias y autos que dictare, y
para la ejecución de sentencia o convenios y transacciones que aprobare». La doctrina jurisprudencial ha
señalado que el Juez competente para la pretensión principal, lo es también para conocer de todas las
demás. Como señaló la sentencia de 5 de marzo de 1970, el término «incidencia» ha de conducir a
comprender dentro del mismo cuantas actuaciones o procedimientos aparezcan en íntima conexión con el
proceso principal. Así, la regla general para el conocimiento de las variadas y diversas incidencias que
puedan producirse en el procedimiento de que se trate, corresponde, como regla general, al órgano que
está conociendo del asunto. Pretender que cuando un órgano judicial pierde su competencia porque se
atribuye a otro por los trámites establecidos en la Ley procesal al efecto, vaya a conocer mucho tiempo
después y cuando no tiene antecedentes por haberlos remitido al competente, de un incidente de tasación
de costas choca frontalmente con lo establecido en los preceptos examinados». (F.J. Tercero).
Ante esta situación, sería óptimo que como lege ferenda el legislador determinara
cuál de estas opciones sería la aplicable ya que ambas posturas son correctas y
75
defendibles, evitando así conflictos poco productivos a la hora de determinar quién debe
efectuar la tasación de costas.
204
“Informe que emite la comisión jurídica sobre fijación de honorarios de abogado en el procedimiento de
tasación de costas”, en Informe del Consejo General de la Abogacía Española 1/2017, p.11.
205
AATS, de 16 de febrero de 2010 (RJ 2010/1282), F.J. Primero; de 9 de febrero de 2010 (RJ 2010/1278),
F.J. Segundo; 26 de mayo de 2009 (JUR 2009/279343), F.J. Primero y 15 de septiembre de 2009 (JUR
2009/423787), F.J. Primero.
76
fundamento en el preámbulo contenido en el Real Decreto-Ley 5/2010, de 31 de marzo,
por el que se amplía la vigencia de determinadas medidas económicas de carácter
temporal. el cual indica que «se pretende evitar, en la actual situación económica,
disfunciones derivadas de la aplicación de la normativa reguladora de los aranceles de los
Procuradores de los Tribunales» ya que esta normativa, «no se acomoda, en sus tramos
más elevados, a la realidad de la situación económica de nuestro país, por lo que es
urgente modificarla para evitar efectos no deseados, estableciendo un tope máximo que
impida liquidaciones manifiestamente desproporcionadas»206.
Como queda reflejado a través de este Real Decreto Ley se pretende excluir en
determinados supuestos la aplicación instantánea de la normativa reguladora de los
aranceles de los procuradores, a fin de evitar liquidaciones desproporcionadas que no se
ajusten a las circunstancias del caso.
Mientras que, en relación con los honorarios de abogados, peritos y del resto de
profesionales que intervengan en el proceso y no se encuentren sujetos a arancel, teniendo
en cuenta su fijación discrecional, el Letrado de la Administración de Justicia podrá
modificar el importe de las minutas a repercutir en tres casos: a) cuando proceda la
exclusión de algún concepto minutado o la cuantía de la minuta haya de reducirse; b)
cuando el error en el importe de los honorarios aparezca motivado por una fijación
equivocada de la cuantía del pleito; y c) la cantidad total consignada en las minutas de
los profesionales exceda de la tercera parte de esta última cuantía207.
206
GUDÍN RODRÍGUEZ-MAGARIÑOS, A. E.,“La repercusión y documentación de los gastos
procesales”, en Revista Xurídica da Universidade de Santiago de Compostela. Vol. 21, n.º 1, 2012, p. 50.
207
GARCIANDÍA GONZÁLEZ, P.M op.cit., p.6.
77
los honorarios de los profesionales no sujetos a arancel en el supuesto de que la cuantía
reclamada en referencia a los mismos exceda del límite a que se refiere el apartado 3 del
artículo 394 de la LEC208, en otras palabras, los honorarios de los abogados y demás
profesionales no sujetos a arancel no pueden superar la tercera parte de la cuantía del
proceso por cada uno de los litigantes que hubieren obtenido tal pronunciamiento, siendo
las pretensiones inestimables cuantificadas en 18.000 euros, y siempre que no se hubiese
declarado la temeridad del litigante condenado en costas, dado a que en este último
supuesto no operaria dicha limitación. No obstante, la parte de los honorarios del
profesional que se ha visto limitada por este precepto legal sí deberá ser abonada por el
cliente a aquél, aunque no se pueda repercutir a la parte condenada en costas.
De modo accesorio cabe tener en cuenta que no procede revisar la cuantía del
litigio en el procedimiento de tasación, sino que la misma debe quedar acreditada en el
momento procesal oportuno del litigio,209 en base a lo estipulado por el artículo 254 de la
LEC.
Esta limitación es casi idéntica a la que disponía el artículo 523 del Real Decreto
de 3 de febrero de 1881 por el que se aprobó el proyecto de reforma de la Antigua Ley
Enjuiciamiento civil de 1881 ya que persiste la razón de ser de la misma, la cual busca un
reparto equitativo de las costas, sin gravar en exceso al litigante que de buena fe acude a
los tribunales aunque después su pretensión no sea estimada.
Por ello, no se puede considerar que lo que supere la limitación del tercio sea
excesivo, sino que ésta sólo opera como un principio de equidad en el proceso, lo que es
lo mismo, únicamente la ley recorta los honorarios de los profesionales no sujetos a
arancel con el objetivo de no frustrar el acceso a los tribunales210.
Esta tesis está avalada, por el Tribunal Supremo en su Auto, de 15 de julio de 2011
(JUR 2011\263303), a través del cual declara que:
«En materia de impugnación de los honorarios del letrado por excesivos es doctrina de esta Sala
(AATS de 8 de noviembre de 2007 y 8 de enero de 2008 , ambos citados por el más reciente de 23 de junio
de 2009, RC 240/2007 ) que la tasación no busca predeterminar, fijar o decidir cuales deben ser los
honorarios del letrado de la parte favorecida por la condena en costas, ya que el trabajo de éste se
remunera por la parte a quien defiende y con quien le vincula una relación de arrendamiento de servicios,
208
STS, de 17 de abril de 2007 (TOL 1\069\813), F.J. Quinto; SAP de Castellón (Sección 1ª), de 28 de
enero de 2008 (TOL 1\341\164), F.J. Segundo y SAP de Álava (Sección 1ª), de 25 de junio de 2010 (TOL
1\996\644), F.J. Tercero.
209
SSTS, de 24 de marzo de 2004 (RJ 2004/1663), F.J. Primero y de 23 de noviembre de 2005 (RJ
2005/7851), F.J. Segundo.
210
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., op.cit., p. 194.
78
libremente estipulada por las partes contratantes, sino que ha de limitarse a determinar la carga que debe
soportar el condenado en costas respecto de los honorarios del letrado minutante, pues aunque la condena
en costas va dirigida a resarcir al vencedor de los gastos originados directa e inmediatamente en el pleito
entre los que se incluyen los honorarios del letrado, la minuta incluida en la tasación debe ser una media
ponderada y razonable dentro de los parámetros de la profesión, no solo calculada de acuerdo a criterios
de cuantía, sino además adecuada a las circunstancias concurrentes en el pleito, el grado de complejidad
del asunto, la fase del proceso en que nos encontramos, los motivos del recurso, la extensión y desarrollo
del escrito de impugnación del mismo, la intervención de otros profesionales en la misma posición procesal
y las minutas por ellos presentadas a efectos de su inclusión en la tasación de costas, sin que, para la
fijación de esa media razonable que debe incluirse en la tasación de costas, resulte vinculante por sí sola
la cuantía del procedimiento ni el preceptivo informe del Colegio de Abogados, ni ello suponga que el
abogado minutante no pueda facturar a su representado el importe íntegro de los honorarios concertados
con su cliente por sus servicios profesionales». (F.J. Tercero). 211
«El artículo 243 apartado 2 párrafo segundo de la Ley 1/2000, de 7 de enero de Enjuiciamiento
Civil, sólo permite al Secretario Judicial rebajar, en la tasación de costas, la cuantía de la minuta de
honorarios del abogado presentada, cuando, la misma, exceda del límite a que se refiere el apartado 3 del
artículo 394 (la tercera parte de la cuantía del proceso) y no se hubiese declarado la temeridad del litigante
condenado en costas.
211
En el mismo sentido se pronuncia MARTÍN PALLÍN, J.M. “La verdadera naturaleza de la condena en
costas”, en Opinión Consejo General de la Abogacía Española, n º 17, diciembre, 2011, p.38.
79
al ser el sujeto pasivo del mismo. No obstante, al ser éste acreedor de las costas por
resultar vencedor procesal, el pago debe correr a cargo del condenado en costas. 212.
«Es cierto que el abono del importe de las costas procesales por parte del litigante condenado en
tal concepto, como afirma la parte impugnante de la tasación y la consulta evacuada por la Dirección
General de Tributos número 0100-05, de fecha 9 de marzo de 2005 (PROV 2005, 98621) , tiene carácter
de indemnización y en consecuencia no está sujeta a IVA ( artículo 78, apartado tres, número 1º de la Ley
37/1992, de 28 de diciembre), pero como tal indemnización, y a efectos del reintegro total de lo satisfecho
por el litigante vencedor en costas, ha de comprender tanto los honorarios y derechos satisfechos como el
impuesto devengado por los servicios recibidos, siempre que, como ocurre en el caso presente, la parte
vencedora no pueda descontar en forma alguna ni resarcirse del impuesto soportado, que lógicamente en
tal caso ha de ser satisfecho por quien resultó condenado al pago de las costas». (F.J. Segundo).
Por ello, «la doctrina de esta Sala que considera incluible en la tasación de costas el IVA de los
honorarios del Letrado y de los derechos del Procurador (SSTS 20de septiembre de 2006 , y las que en ella
se citan), incluso después de las resolución de la Dirección General de Tributos 9 de marzo de 2.005 (SSTS
7 de junio 2006 , y las que se citan), porque el crédito nacido de la condena en costas a favor de la parte
vencedora se traduce en el reintegro de unos gastos que ésta ha tenido que soportar mediante el pago de
unos servicios profesionales que devengan el impuesto de que se trata» 213.
212
STS, de 10 de julio de 2007 (TOL 1\116\619), F.J. Único.
213
STS, de 16 de mayo de 2007 (TOL1\079\712), F.J. Primero.
214
SAP de Asturias (Sección 7ª), de 23 de mayo de 2002 (JUR 2002\208422), F.J. Primero y SAP de
Valladolid (Sección 1ª), de 20 de diciembre de 2004 (JUR 2005\38735), F.J. Tercero. En el mismo sentido
se pronuncia BERNABÉU PÉREZ, I.C.,” El IVA en las costas procesales” en Práctica de los Tribunales,
n.º 32, 2006, p. 52.
215
SAP de Barcelona (Sección 14ª), de 10 de octubre de 2003 (JUR 2003\259246), F.J. Primero; SAP de
Cuenca (Sección Única), de 17 de mayo de 2003, (JUR 2003\152095), F.J. Segundo y SAP de Córdoba
(Sección 2ª), de 11 de septiembre de 2002 (JUR 2002\254846), F.J. Primero.
80
tasación de costas ésta deberá estar basada en la cantidad que derive de dicho límite más
el IVA del mismo, ya que sino no se verían reintegrados los gastos derivados de los
profesionales que han intervenido en el proceso.
216
CORDÓN MORENO, F., et alii, op.cit., p. 896.
81
El plazo para efectuar dicha impugnación será de diez días y deberá realizarse a
través de un escrito por el que se ponga de manifiesto la disconformidad con la tasación
elaborada por el Letrado de la Administración de Justicia, debiendo concretar en todo
momento la partida o partidas con las que se está disconforme, así como el razonamiento
sobre dicha postura.
En este sentido, será la parte que insta la tasación de costas la que pueda
impugnar la misma en virtud del artículo 245.3 de la LEC en el supuesto en que
considere que no se han incluido en ésta partidas justificadas y procedentes, o bien
cuando crea que no se ha introducido la totalidad de la minuta del abogado u otro
profesional que haya intervenido en el proceso, así como los derechos arancelarios
del procurador según corresponda.
217
GARCIANDÍA GONZÁLEZ, P.M., “Comentario al art. 245 de la LECiv. Impugnación de la tasación
de costas”, en Comentario a la Ley de Enjuiciamiento Civil, Tomo I, Editorial Aranzadi, 2011, p.2.
82
Por medio del precepto segundo del artículo 245 de la LEC, se permite al
condenado en costas impugnar la tasación cuando considere que los honorarios de los
profesionales no sujetos a arancel sean excesivos y, por lo tanto, se esté cometiendo un
abuso.
Del mismo modo, según nos demuestra la práctica, se efectúa una aplicación más
amplia de esta capacidad, utilizándola cuando se considere que el exceso se deriva por un
error del letrado u otro profesional no sujeto a arancel en la fijación de la cuantía del pleito
que hubo de servir de base al cálculo218, o cuando la cantidad total de las minutas de los
profesionales del litigo supere la tercera parte de aquella cuantía límite del recogida por
el artículo 394.3 de la LEC. En este segundo caso, se discute la procedencia de impugnar
la cuantía como indebidas219 al no encontrarse sujeta un límite impuesto por un precepto
legal imperativo, o por excesivas220 debido a que los honorarios del abogado y demás
profesionales no sujetos a arancel no respetan dicho límite resultando de esta forma
desproporcionado.
a) Por excesivas
En este último caso se dará traslado de los autos al Colegio de Abogados al que
pertenezca el letrado en cuestión para que emita un informe sobre la procedencia o no de
218
SSTC de 24 febrero de 1988 (RTC 1998, 43), F.J. Segundo y de 24 febrero de 1997 (RTC 1997, 32),
F.J. Primero.
219
FONT SERRA, E., “Comentario al art. 245”, en Comentarios a la Nueva Ley de Enjuiciamiento Civil,
Editorial Lex Nova, Valladolid, 2000, p.1575. En el mismo sentido, ANAUT ARREDONDO, S. y HOYA
COROMINA, J., op. cit., p 7.
220
CIMA GARCÍA, C., op.cit., p. 3263. En el mismo sentido, MARTÍN CONTRERAS, L., op. cit., p. 160.
En el mismo sentido, QUECEDO ARACIL, P., “Comentario al art. 241”, en Comentarios a la Nueva Ley
de Enjuiciamiento Civil, Editorial Atelier, Barcelona, 2000, p. 983.
83
la minutación efectuada. Este dictamen posee efectos meramente orientativos al no tener
efecto vinculante221 tal y como acredita disposición adicional cuarta de la Ley 2/1974, de
13 de febrero, sobre Colegios Profesionales, dado que los honorarios son fijados
libremente entre el cliente y el abogado.
Del mismo modo y en referencia a este aspecto, es importante concretar qué ocurre
con el tema de la condena en costas que se han generado en la tasación por impugnación
221
SAP de Ávila (Sección 1ª), de 10 de febrero de 2005 (TOL 645\494), F.J. Segundo y SAP de Barcelona
(Sección 4ª), de 3 de mayo de 2006 (TOL 1\033\255), F.J. Segundo.
222
SAP de Álava (Sección 1ª), de 31 de marzo de 2010 (TOL 1\994\849), F.J. Segundo; SAP de Cáceres
(Sección 1ª), de 21 de septiembre de 2010 (TOL 1\952\157), F.J. Cuarto y SAP de Valencia (Sección 6ª),
de 7 de julio de 2013 (TOL\3\995\117), F.J. Primero.
223
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA PRECIADO, L., op. cit., p. 193.
224
CORDÓN MORENO, F., et alii, op.cit., p. 905.
225
“Informe que emite la comisión jurídica sobre fijación de honorarios de abogado en el procedimiento de
tasación de costas”, en Informe del Consejo General de la Abogacía Española 1/2017, p.17.
84
de honorarios de los profesionales no sujetos a arancel, la cual se fundamenta en la teoría
de la causalidad al igual que las que se derivan del proceso principal. Pues bien, si la
impugnación fuere totalmente desestimada se impondrán las costas del incidente al
impugnante, pero si por el contrario es estimada total o parcialmente se impondrán al
profesional cuyos honorarios se hubieran considerado excesivos, situación que no se
entiende puesto que ocasiona que al final de los costes del proceso sean asumidos por una
persona que es ajena al mismo226, incluso en el caso de estimación parcial, puesto que en
tal caso se le imponen al profesional, lo cual resulta desde nuestra perspectiva excesivo.
Esta situación vuelve a resultar contradictoria dado que en todo momento el titular
del crédito será el beneficiario de la condena en costas y, por lo tanto, no tiene sentido
que ni la decisión ni las costas de la impugnación sean asumidas por un tercero, incluso
cuando la estimen parcialmente. Todo ello ocasiona, desde nuestra perspectiva, un abuso
y genera bastante inseguridad a la hora de tasar costas.
226
Ibidem, p.26.
227
FUENTES SORIANO, O “Las costas. Tasación e impugnación”, en Proceso Civil Práctico, tomo III,
3ª ed., Editorial La Ley, Madrid, 2008, pp. 786 y 787.
228
AATS, 26 de mayo de 2009 (JUR 2009/279343), F.J Segundo; 15 de septiembre de 2009 (JUR
2009/423787), F.J Segundo; de 9 de febrero de 2010 (RJ 2010/1278), F.J. Tercero; y de 16 de febrero de
2010 (RJ 2010/1282), F.J. Segundo.
85
Por lo que respecta a la impugnación de la tasación de costas por haber incluido
en ella partidas de derechos u honorarios indebidas, o por no haberse incluido en aquélla
gastos debidamente justificados y reclamados, el Letrado de la Administración de Justicia
tendrá que dar traslado en estos casos a la otra parte para que se pronuncie sobre dicha
cuestión en el plazo de tres días.
Por lo tanto, al igual que ocurre en el caso de que tenga lugar la impugnación por
excesivas, en el supuesto de que se consideren indebidas también se ve limitada la
posibilidad de que se interponga recurso ante la Audiencia Provincial.
Finalmente, cabe concretar que en el caso de que se considere que las partidas de
los honorarios relativos a los abogados o peritos sea indebida y sino excesiva, se
interpondrán ambas impugnaciones simultáneamente, acumulando ambos procesos,
quedando en suspenso la impugnación por excesivos hasta que se decida sobre si la
partida impugnada es o no debida229.
229
SAP de Burgos (Sección 2ª), de 16 de noviembre de 2005 (TOL 793\366), F.J. Primero.
86
Por el contrario, que esta condición se dé en el litigante condenado al pago de las
costas lo que sí que hace es imposibilitar la ejecución de la tasación dado que el mismo
carece de bienes en que hacerla efectiva, por lo tanto, se trata de un título por sí solo
inejecutable230. Ahora bien, este derecho a asistencia jurídica gratuita sólo operará para
la tasación de costas de la instancia en la que se haya reconocido el mismo, no afectando
ésta a instancias previas en base al artículo 7 de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita.
No obstante, las costas se podrán hacer efectivas si en los tres años siguientes el
beneficiario de la asistencia jurídica gratuita viniese a mejor fortuna231, situación que se
presume, tal y como determina el apartado segundo del artículo 36 de la Ley de Asistencia
Jurídica Gratuita, «cuando sus ingresos y recursos económicos por todos los conceptos
superen el doble del módulo previsto en el artículo 3, o si se hubieran alterado
sustancialmente las circunstancias y condiciones tenidas en cuenta para reconocer el
derecho conforme a la presente Ley. Le corresponderá a la Comisión la declaración de si
el beneficiario ha venido a mejor fortuna conforme a lo dispuesto en el artículo 19,
pudiendo ser impugnada la resolución que dicte en la forma prevista en el artículo 20».
En todo caso, estas cantidades podrían ser abonadas por el titular de este derecho
cuando se dé la circunstancia comentada anteriormente, pero nunca por el Estado 232.
230
ÁVILA DE ENCIO, J.M., “Tasación de costas. Medidas Cautelares. Procesos especiales en materia de
protección de crédito: cambiario y monitorio”, en Estudios Jurídicos. Secretarios Judiciales, 2003, p. 932.
231
SAP de Barcelona (Sección 14ª), de 8 de junio de 2009 (TOL 1\604\379), F.J. Primero; SAP de Gipuzkoa
(Sección 2ª), de 8 de febrero de 2010 (TOL 1\997\772), F.J. Primero y SAP de León (Sección 1ª), de 15 de
junio de 2010 (TOL 1\911\277), F.J. Segundo.
232
CORDÓN MORENO, F., et alii, op.cit., p. 908.
233
ACHÓN BRUÑÉN, M ª J., op. cit., p. 214.
87
a la ejecución forzosa de la misma. Este hecho es criticado por parte de la doctrina, la
cual lo considera una complicación innecesaria del proceso que conlleva al retraso
judicial234.
Desde nuestro punto de vista, resulta más adecuado que la demanda de ejecución
tenga como título en el que fundamentarse la resolución por la que se aprueba la tasación
de costas, por el cual se determina con concreción la cuantía adeudada y que va a ser
objeto de ejecución.
Otro aspecto a tener en cuenta es el plazo para solicitar la ejecución de las costas
tasadas, el cual es de cinco años desde la firmeza de la resolución que aprueba la tasación
de costas o resuelva su impugnación. Es fundamental recalcar que éste es un periodo de
caducidad por lo que transcurrido el mismo ya no se puede acudir a la vía de ejecución
forzosa para cobrar las costas tasadas, todo ello en base al artículo 518 de la LEC,
quedando por lo tanto el interesado queda impedido de efectuar la ejecución.
234
Ibidem, p. 204.
235
BOLÓS FARIÑAS, C. e IGLESIAS MEJUTO, J., Practicum de la Nueva Ley de Enjuiciamiento Civil,
Editorial Cedecs, Barcelona, 2002, p.207.
236
GARCIANDÍA GONZÁLEZ, P.M. op.cit., p.43 y MARTÍNEZ GONZÁLEZ, M. y PEDROSA
PRECIADO, L., op.cit., p. 38.
88
11. CONCLUSIONES
Primera. - Es imprescindible que a estas alturas el legislador tome conciencia de
la interacción que existe entre el acceso a la Justicia y la economía de los litigantes, y
fruto de lo cual proceda a elaborar una regulación completa, clara y concisa sobre la
posibilidad de repercusión de las costas procesales sin dejar mucho margen de
interpretación, con el objetivo de que la persona que desee litigar conozca la probabilidad
que tiene o no de asumir estos desembolsos, ya que en ocasiones a consecuencia de esta
inseguridad jurídica hay ciudadanos que no inician un litigio por miedo a tener que asumir
todas sus costas procesales, e incluso las de la otra parte, lo que afecta en última ratio al
derecho a la tutela judicial efectiva (art. 24 CE).
Tercera. - En relación con lo anterior, cabe abogar por la eliminación del apartado
tercero del artículo 241.1 de la LEC relativo a los depósitos necesarios para la
presentación de recursos, a consecuencia de que la devolución o no de dicho desembolso
depende de si es aceptada o rechazada respectivamente la pretensión del recurso, decisión
que en última instancia corresponde al Juez en virtud de si éste estima que la reclamación
tiene razón de ser o no, careciendo así este desembolso de toda posible naturaleza de costa
procesal.
89
vacío de contenido ya que anteriormente éste se utilizaba como vía para incluir las tasas
judiciales dentro del concepto de costas procesales.
90
sufragados por el demandante, y no por el resto de condenados, al haber sido rechazadas
las pretensiones del actor en relación a las dichas personas.
91
el que se allane sí quedaría eximido de tal condena en costas, dado a que en relación con
este sujeto el proceso finaliza anticipadamente.
92
ius cogens por lo que no puede ser regulada por medio de la autonomía de la voluntad de
las partes, es decir mediante transacción, ya que en caso contrario se genera una situación
bastante incongruente al permitir un acuerdo en materia de costas en caso de transacción
y al mismo tiempo impedir la posibilidad de pacto sobre esta materia.
Decimoctava. – Se estima necesario que se legisle para cubrir las lagunas legales
que existen en relación a la condena en costas que acontece cuando se produce la
interposición de un recurso de interés de ley, de queja y de revisión en el caso de
estimación, dado que únicamente hay una normativa concreta y concisa sobre esta materia
en los supuestos de recursos de apelación, casación, extraordinario por infracción
procesal, revisión en el caso de desestimación y en la rescisión de sentencia firme a
instancia del rebelde.
93
modo la laguna legal que existe al respecto y por la cual resulta de aplicación el período
de prescripción general de cinco años recogido en el artículo 1964 Código Civil al tratarse
de una acción personal.
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100
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1029.
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Enjuiciamiento Civil”, en Revista jurídica española de doctrina, jurisprudencia y
bibliografía, Editorial La Ley, 1986, pp. 1017-1023.
101
ANEXO JURISPRUDENCIAL
1. Sentencias
Tribunal Constitucional
- STC, de 24 febrero de 1988 (RTC\1998\43).
- STC, de 1 de diciembre de 1988 (RTC\1988\230).
- STC, de 26 de febrero de 1990 (RTC\1990\28).
- STC, de 1 de julio de 1991 (RTC\1991\146).
- STC, de 24 febrero de 1997 (RTC\1997\32).
- STC, de 30 de enero de 2006 (RTC\2006\25).
- STC, de 3 de abril de 2006 (RTC\2006\107).
- STC, de 11 de septiembre de 2006 (RTC\2006\261).
- STC, de 21 de mayo de 2007 (RTC\2007\120).
- STC, de 5 de noviembre de 2007 (RTC\2007\232).
- STC, de 21 de julio de 2016 (RTC\2016\140).
Tribunal Supremo
102
- STS (Sección 1ª), de 24 de marzo de 2004 (RJ/2004/1663).
- STS (Sección 1ª), de 14 de julio de 2004 (LA LEY JURIS: 13494/2004).
- STS (Sección 1ª), de 15 de octubre de 2004 (TOL\505\169).
- STS (Sección 1ª), de 18 de septiembre de 2006 (RJ\2006, 6363).
- STS (Sección 1ª), de 2 de enero de 2007 (RJ\2007\1277).
- STS (Sección 1ª), de 13 de marzo de 2007 (RJ\2007\1539).
- STS (Sección 1ª), de 17 de abril de 2007 (TOL 1\069\813).
- STS (Sección 1ª), de 16 de mayo de 2007 (TOL1\079\712).
- STS (Sección 1ª), de 10 de julio de 2007 (TOL 1\116\619).
- STS (Sección 1ª), de 8 de noviembre de 2007 (JUR/2007/345584).
- STS (Sección 1ª), de8 de enero de 2008 (JUR/2008/28750).
- STS (Sección 1ª), de 30 de abril de 2008 (RJ\2008\3529).
- STS (Sección 1ª), de 16 de diciembre de 2008 (RJ\2008\6983).
- STS (Sección 1ª), de 13 de marzo de 2009 (TOL 1\474\929).
- STS (Sección 1ª), de 16 de marzo de 2009 (RJ\2009\1985).
- STS (Sección 1ª), de 18 de noviembre de 2009 (RJ\2009\7292).
- STS (Sección 1ª), 24 de noviembre de 2009, (RJ/2010\141).
- STS (Sección 1ª), de 30 de junio de 2009 (RJ\2009\5490).
- STS (Sección 1ª), de 10 de julio de 2009 (RJ/2009/4773).
- STS (Sección 1ª), de 10 de febrero de 2010 (RJ\2010\528).
- STS (Sección 1ª), de 30 de septiembre de 2010 (RJ\2010\7300).
- STS (Sección 1ª), de 18 de febrero de 2011 (TOL 2\051\447).
- STS (Sección 1ª), de 6 de junio de 2011 (RJ\2011\4390).
- STS (Sección 1ª), de 7 de mayo de 2012 (RJ\2012\8987).
- STS (Sección 1ª), de 28 de junio de 2012 (RJ\2012\8602).
- STS (Sección 1ª), de 1 de octubre de 2012 (RJ\2012\9708).
- STS (Sección 1ª), de 18 de julio de 2013 (RJ\2013\5200).
- STS (Sección 1ª), de 20 de marzo de 2014 (RJ\2014\1744).
- STS (Sección 1ª), de 4 de febrero de 2015 (RJ\2015\380).
- STS (Sección 1ª), de 15 de septiembre de 2015 (RJ\2015\5649).
- STS (Sección 1ª), de 14 de diciembre de 2015 (JUR\2016\2742).
- STS (Sección1ª), de 9 de junio de 2016 (RJ\2016\2334).
- STS (Sección1ª), de 13 de julio de 2016 (RJ\2016\3198).
- STS (Sección1ª), de 31 de octubre de 2016 (RJ\2016\5100).
103
- STS (Sección1ª), de 21 de noviembre de 2016 (RJ\2016\5638).
- STS (Sección1ª), de 8 de marzo de 2017 (RJ\2017\697).
- STS (Sección1ª), de 17 de mayo de 2017 (RJ\2017\2199).
Audiencias Provinciales
104
- SAP de Barcelona (Sección 13ª), de 29 de marzo de 2005 (JUR\2005\127187).
- SAP de Madrid (Sección 14ª), de 12 de abril de 2005 (JUR\2005/110996).
- SAP Albacete (Sección 1ª), de 14 de abril de 2005 (JUR\2005\106315).
- SAP de Valencia (Sección 8ª), de 14 de abril de 2005 (PROV\2005\129813).
- SAP de Salamanca (Sección 1ª), de 6 mayo 2005 (JUR\2005\170605).
- SAP de Madrid (Sección 9ª), de 12 de mayo de 2005 (JUR\2005\156547).
- SAP de Baleares (Sección 3ª), de 13 de mayo de 2005 (AC\2005\833).
- SAP de Valencia; (Sección 9ª), de 23 de mayo de 2005 (JUR\2005\195587).
- SAP de Madrid (Sección 13ª), de 9 de junio de 2005 (JUR\2005\265228).
- SAP de las Islas Baleares (Sección 3ª), de 22 de julio de 2005
(JUR\2005\185511).
- SAP de Burgos (Sección 2ª), de 16 de noviembre de 2005 (TOL\793\366).
- SAP de Soria (Sección 1ª), de 12 de enero de 2006 (JUR\2006\90532).
- SAP de Girona (Sección 2ª), de 4 de abril de 2006 (JUR\2006\266513).
- SAP de Barcelona (Sección 4ª), de 3 de mayo de 2006 (TOL 1\033\255).
- SAP de Castellón (Sección 1ª), de 30 de junio de 2006 (JUR\2006\253032).
- SAP de Badajoz (Sección 3ª), de 26 de julio de 2006 (JUR\2006\205247).
- SAP de Toledo (Sección 1ª), de 13 de octubre de 2006 (PROV\2006\286047).
- SAP Madrid (Sección 14ª), de 16 octubre 2006 (JUR\2007\54384).
- SAP de Cantabria (Sección 2ª), de 14 de noviembre de 2006
(JUR\2007\14680).
- SAP de Zamora (Sección 1ª), de 16 de noviembre de 2006 (JUR\2007\14522).
- SAP de Madrid (Sección 14ª), de 29 de diciembre de 2006
(JUR\2007\161085).
- SAP de Madrid (Sección 28ª), de 25 de enero de 2007 (JUR\2007\156923).
- SAP de Valencia (Sección 8ª), de 28 de mayo de 2007 (JUR\2007\260352).
- SAP de Lleida (Sección 2ª), de 26 octubre 2007 (JUR\2008\11898).
- SAP de Castellón (Sección 1ª), de 28 de enero de 2008 (TOL 1\341\164).
- SAP de Madrid (Sección 13), de 23 de mayo 2008 (JUR\2008\213058).
- SAP de Madrid (Sección 10ª), de 11 de noviembre de 2008 (AC\2009\102).
- SAP de Burgos (Sección 3ª), de 5 de diciembre de 2008 (TOL 1\565\347).
- SAP de Pontevedra (Sección 1ª), de 22 de enero de 2009 (LA LEY
81978/2009).
- SAP de Sevilla (Sección 5ª), de 3 de febrero de 2009 (JUR\2009\251859).
105
- SAP de Alicante (Sección 9ª), de 3 de marzo de 2009 (JUR\2009\261783).
- SAP de Guipúzcoa (Sección 2ª), de 4 de marzo de 2009 (JUR\2009\285256).
- SAP de Barcelona (Sección 14ª), de 8 de junio de 2009 (TOL 1\604\379).
- SAP de Cáceres (Sección 1ª), de 23 de junio de 2009 (AC\2009\1723).
- SAP de Madrid (Sección 11ª), de 23 de junio de 2009 (JUR\2010\299884).
- SAP de Madrid (Sección 21ª), de 14 de julio de 2009 (JUR\2009\368792).
- SAP de Valencia (Sección 6ª), de 14 de julio de 2009 (JUR\2009\439042).
- SAP de Sevilla (Sección 2ª), de 3 de noviembre de 2009 (AC\2011\1665).
- SAP de Málaga (Sección 5ª), de 23 de noviembre de 2009 (LA LEY
302546/2009).
- SAP de Gipuzkoa (Sección 2ª), de 8 de febrero de 2010 (TOL 1\997\772).
- SAP de Álava (Sección 1ª), de 31 de marzo de 2010 (TOL 1\994\849).
- SAP de Valencia (Sección 6ª), de 14 de mayo de 2010 (JUR\2010\337920).
- SAP de Bizkaia (Sección 5ª), de 9 de junio de 2010 (TOL 1\997\830).
- SAP de Madrid (Sección 14ª), de 10 de junio de 2010 (JUR\2010\305075).
- SAP de León (Sección 1ª), de 15 de junio de 2010 (TOL 1\911\277).
- SAP de Álava (Sección 1ª), de 25 de junio de 2010 (TOL 1\996\644).
- SAP de Cáceres (Sección 1ª), de 21 de septiembre de 2010 (TOL 1\952\157).
- SAP de Málaga (Sección 5ª), de 5 de octubre de 2010 (ROJ\2758\2009).
- SAP de Álava (Sección 1ª), de 23 de febrero de 2011 (AC\2011\1761).
- SAP de Alicante (Sección 9ª), de 17 de junio de 2011 (JUR\2011\310816).
- SAP de Murcia (Sección 4ª), de 15 de septiembre de 2011
(JUR\2011\345653).
- SAP de Murcia (Sección 5ª), de 11 de octubre de 2011 (JUR\2011\388320).
- SAP de Murcia (Sección 4ª), de 3 de febrero de 2012 (JUR\2012\105018).
- SAP de Murcia (Sección 1ª), de 14 de febrero de 2012 (AC\2012\271).
- SAP de Murcia (Sección 5ª), de 10 de mayo de 2012 (JUR\2012\182246).
- SAP de Barcelona (Sección 16ª), de 7 de junio de 2012 (JUR\2012\259795).
- SAP de Asturias (Sección 1ª), de 5 de octubre de 2012 (AC\2012\1973).
- SAP de Madrid (Sección 14ª), de 31 de octubre de 2012 (AC\2012\1608).
- SAP de Zamora (Sección 1ª), de 31 de enero de 2013 (JUR\2013\127449).
- SAP de Murcia (Sección 5ª), de 26 de febrero de 2013 (AC\2013\718).
- SAP de León (Sección 1ª), de 8 de mayo de 2013 (JUR\2013\246665).
- SAP de La Rioja (Sección 1ª), de 30 de mayo de 2013(JUR\2013\247911).
106
- SAP de Baleares (Sección 3ª), de 14 de junio de 2013 (JUR\2013\228655).
- SAP de Granada (Sección 4ª), de 14 de junio de 2013 (ROJ\587\2013).
- SAP de Valencia (Sección 6ª), de 7 de julio de 2013 (TOL\3\995\117).
- SAP de Madrid (Sección 12ª), de 11 de septiembre de 2013 (JUR\2014\3448).
- SAP de Murcia (Sección1ª), de 1 de octubre de 2013 (JUR\2013\322067).
- SAP de Málaga (Sección 6ª), de 4 de octubre de2013 (JUR\2014\17950).
- SAP de Santa Cruz de Tenerife (Sección 3ª), de 18 de diciembre de 2013
(JUR\2014\78142).
- SAP de Alicante (Sección 9º), de 20 de diciembre de 2013 (JUR\2014\78348).
- SAP de Guadalajara (Sección 1ª), de 22 de diciembre de 2015
(JUR\2016\31822).
- SAP de Barcelona (Sección 19ª), de 14 de enero de 2016 (AC\2016\402).
- SAP de Castellón (Sección 3ª), de 16 de febrero de 2016 (JUR\2016\143845).
- SAP de San Sebastián (Sección 3ª), de 23 de marzo de 2016 (ROJ\2016\233).
- SAP de Pontevedra (Sección 1ª), de 31 de marzo de 2016 (AC\2016\509).
- SAP de Guipúzcoa (Sección 2ª), de 20 de mayo de 2016 (AC\2016\1754).
- SAP de Madrid (Sección 21ª), de 3 de junio de 2016 (JUR\2016\208098).
- SAP de Madrid (Sección 21ª), de 17 de junio de 2016 (JUR\2016\197793).
- SAP de Navarra (Sección 3ª), de 28 de junio de 2016 (JUR\2016\249095).
- SAP de Valladolid (Sección 3ª), de 1 de julio de 2016 (AC\2016\1930).
- SAP de Barcelona (Sección 4ª), de 18 de octubre de 2016 (AC\2017\145).
- SAP de Valladolid (Sección 3ª), de 2 de noviembre de 2016
(JUR\2016\267921).
- SAP de Córdoba (Sección 1ª), de 17 de noviembre de 2016 (AC\2016\2289).
- SAP de Madrid (Sección 28ª), de 6 de febrero de 2017 (JUR\2017\125742).
- SAP de Mérida (Sección 3ª), de 7 de febrero de 2017 (ROJ\19\2017).
- SAP de Zaragoza (Sección 5ª), de 16 de febrero de 2017 (JUR\2007\80688).
- SAP de Madrid (Sección 28ª), de 10 de marzo de 2017 (AC\2017\434).
107
- ATS (Sección 1ª), de 4 de octubre de 2002 (RJ\2002\3104).
- ATS (Sección 1ª), de 16 de octubre de 2007 (JUR\2007\334376).
- ATS (Sección 1ª), 5 de marzo de 2009 (RJ/2009/1478).
- ATS (Sección 1ª), 26 de mayo de 2009 (JUR/2009/279343).
- ATS (Sección 1ª), 15 de septiembre de 2009 (JUR/2009/423787).
- ATS (Sección 1ª), de 9 de febrero de 2010 (RJ/2010/1278).
- ATS (Sección 1ª), de 16 de febrero de 2010 (RJ/2010/1282).
- ATS (Sección 1ª), de 15 de julio de 2011 (JUR\2011\263303).
- ATS (Sección 1ª), de 11 de noviembre de 2011 (JUR/2011/415044).
- ATS (Sección 1ª), 11 de septiembre de 2012 (RJ 2012/9012).
- ATS (Sección 1ª), 30 de abril de 2013 (JUR 2013/170419).
- ATS (Sección 1ª), de 30 de septiembre de 2015 (JUR\2015\235971).
Audiencias Provinciales
108
- AAP de Las Palmas (Sección 5ª), de 9 de diciembre de 2009
(JUR\2010\150833).
- AAP de Almería (Sección 3ª), de 21 de octubre de 2010 (JUR\2011\123592).
- AAP de Murcia (Sección 5ª), de 27 de octubre de 2011 (JUR\2011\426142).
- AAP Madrid (Sección 21ª), de 29 marzo 2012 (JUR\2012\143737).
109