Variables
Acidez fija: Los ácidos presentes en el vino que no se evaporan
fácilmente y que contribuyen a su estructura y carácter. Estos
ácidos, como el málico, láctico, tartárico y cítrico, son esenciales
para la calidad y el sabor del vino, y se consideran inherentes a la
composición de la muestra.
Acidez volátil: La cantidad de ácido acético en el vino, que puede
dar lugar a un sabor a vinagre si está presente en niveles
excesivos. Esta acidez está compuesta por ácidos orgánicos de
cadena corta, como el ácido fórmico, acético, propiónico y butírico,
que pueden ser extraídos de la muestra mediante destilación.
Ácido cítrico: Un componente presente en pequeñas cantidades
en el vino que aporta frescura y sabor. Este ácido, que se
encuentra de forma natural en las frutas cítricas, desempeña un
papel importante en el equilibrio y la complejidad del perfil de
sabor del vino.
Azúcar residual: La cantidad de azúcar que permanece en el
vino después de que la fermentación se detiene, lo que influye en
su dulzura y textura. Este azúcar no fermentado se mide en
gramos por litro y puede variar según el estilo y la calidad del
vino.
Cloruros: La cantidad de sal presente en el vino, que puede influir
en su sabor y estructura. Durante la elaboración del vino tinto, se
extraen iones de cloruro de las pieles de las uvas durante la
fermentación, lo que puede afectar al perfil mineral del vino.
Dióxido de azufre libre: Una forma de azufre presente en el vino
que tiene propiedades antioxidantes y antimicrobianas. Este
componente, que existe en equilibrio con otras formas de azufre,
juega un papel crucial en la estabilidad y la longevidad del vino.
Dióxido de azufre total: La suma de las formas libres y ligadas
de azufre en el vino, que contribuyen a su capacidad de
conservación y protección contra microorganismos no deseados.
Este compuesto, medido en partes por millón, es esencial para
mantener la frescura y la calidad del vino a lo largo del tiempo.
Densidad: Medida de la concentración de materia en el vino, que
puede variar según su contenido de alcohol y azúcar. La densidad
se mide utilizando un hidrómetro, que ayuda a los enólogos a
determinar la madurez y la calidad del vino durante el proceso de
elaboración.
pH: Medida de la acidez o alcalinidad del vino, que afecta a su
sabor, estabilidad y capacidad de envejecimiento. Los vinos con un
pH más alto tienden a tener una mayor susceptibilidad a la
oxidación y a los defectos de sabor, mientras que los vinos con un
pH más bajo suelen tener una mayor frescura y vivacidad.
Sulfatos: Un aditivo utilizado en el vino para preservar su
frescura y protegerlo contra la oxidación y la contaminación
microbiana. Estos compuestos, que se encuentran tanto de forma
natural como añadidos durante la elaboración del vino, pueden
afectar al sabor y la calidad del producto final.
Alcohol: El porcentaje de alcohol presente en el vino, que influye
en su cuerpo, sabor y capacidad de envejecimiento. El contenido
de alcohol se mide en volumen de alcohol por volumen de vino y
puede variar según el estilo y la región de producción.
Calidad: Una medida subjetiva de la excelencia y el disfrute
global de un vino, basada en factores como el sabor, el aroma, la
textura y la complejidad. La calidad del vino puede variar
ampliamente según la uva, el proceso de elaboración y criterio del
catador.