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Casos - Parte 5

El documento describe varios casos de pacientes con trastornos de ansiedad, incluyendo trastorno de pánico y ansiedad social, destacando sus síntomas, antecedentes familiares y situaciones que desencadenan su ansiedad. Cada paciente presenta un perfil único, con experiencias que van desde crisis de pánico hasta timidez extrema, afectando su vida social y laboral. A pesar de las evaluaciones médicas que descartan problemas físicos, los pacientes continúan lidiando con un profundo miedo y ansiedad que limita su funcionamiento diario.
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Casos - Parte 5

El documento describe varios casos de pacientes con trastornos de ansiedad, incluyendo trastorno de pánico y ansiedad social, destacando sus síntomas, antecedentes familiares y situaciones que desencadenan su ansiedad. Cada paciente presenta un perfil único, con experiencias que van desde crisis de pánico hasta timidez extrema, afectando su vida social y laboral. A pesar de las evaluaciones médicas que descartan problemas físicos, los pacientes continúan lidiando con un profundo miedo y ansiedad que limita su funcionamiento diario.
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¡Seguramente tengo algo!

La paciente es una mujer de 33 años, casada y empleada como secretaria en el buf


ete de abogados de su esposo. Acudió a una clínica después de leer un artículo sobr
e hipocondría en una revista. Durante años, se sometió a numerosos exámenes mé
dicos debido a su creencia de padecer una afección cardíaca.

El problema se inició tras el parto de su único hijo. Durante una clase de gimnasia p
ostparto, experimentó un aumento repentino de los latidos cardíacos, acompañado
de punzadas en el pecho, dificultad para respirar, sudoración, temblores, mareos y t
emor a un ataque cardíaco. Acudió de inmediato a urgencias, donde se le realizó un
electrocardiograma sin detectarse anomalías. Desde entonces, sufre crisis similares
durante 15-30 minutos unas cuatro veces al mes. A pesar de buscar ayuda médica,
todos los exámenes han descartado enfermedades físicas. Posteriormente, desarroll
ó miedo a tener una crisis lejos de casa o en lugares sin acceso a atención médica, l
imitando su vida social y evitando lugares concurridos.

Además, la paciente experimenta síntomas de depresión, ansiedad, inquietud, dificu


ltades para dormir, inseguridad y falta de concentración. Inicialmente, se trató con
beta bloqueantes y diazepam, este último con resultados insatisfactorios.

Procedente de una gran ciudad, la paciente creció en un entorno donde su padre er


a empleado público y su madre maestra. Contrajo matrimonio a los 22 años con un
abogado mayor que ella y dejó su trabajo para trabajar a medio tiempo para su esp
oso. Describiéndose a sí misma como tranquila pero nerviosa, siempre ha sido tímid
a, sensible a las críticas y reacia a relaciones superficiales.

Desde la infancia, ha tenido miedo a situaciones de riesgo, desarrollando fobias co


mo el miedo a volar y dificultades para obtener su licencia de conducir. Tiende a se
ntirse inferior y experimenta episodios depresivos ante decepciones o críticas. Aunq
ue su padre era introvertido, nunca buscó ayuda psiquiátrica, mientras que una de s
us hermanas fue internada por episodios depresivos.

A lo largo de su vida, la paciente ha experimentado síntomas físicos sin causa apare


nte, como resfriados frecuentes, dolores de estómago y tensiones musculares, sin h
allarse anomalías en los exámenes médicos. Durante la entrevista, mostró ansiedad
pero sin signos de depresión, con una comunicación fluida y sin síntomas psicóticos.

Los exámenes físicos y neurológicos, así como los análisis de ECG, EEG y serológico
s, no mostraron problemas somáticos ni anomalías en la función tiroidea.

RRASTORNO DE PANICO
¡Me cuesta dormir!
Durante los últimos seis meses, la paciente ha experimentado un miedo abrumador hacia la esc
uela, lo que llevó a su derivación a un servicio de psiquiatría para consulta externa. Cada vez qu
e la profesora le dirigía una pregunta en clase, experimentaba confusión, palpitaciones cardíaca
s intensas y mareos, llegando a sentir que se desmayaría. Como resultado, dejó de participar en
el coro escolar y durante cuatro meses previos a la derivación, evitó reunirse con otros estudian
tes en la cantina debido a la intensa ansiedad que sentía. Experimentaba temblores y un miedo
paralizante a perder el control de su vejiga, lo que la había llevado a abandonar el almuerzo en v
arias ocasiones. En los últimos dos meses, su estado de ánimo se había deteriorado, perdiendo i
nterés en la escuela y sintiéndose extremadamente fatigada, especialmente por las mañanas, lo
que afectó su rendimiento académico. Además, experimentaba dificultades para conciliar el sue
ño, falta de apetito y pensamientos recurrentes sobre la muerte. Sin embargo, encontraba cons
uelo en la soledad de su habitación por las tardes.

La paciente creció en un pequeño pueblo donde su padre trabajaba como albañil. Vive con sus p
adres y sus cuatro hermanos menores, teniendo su propio dormitorio. Aunque describió la relac
ión de sus padres como armoniosa, su padre a veces se mostraba molesto con su madre debido
a su sobreprotección hacia la paciente. A partir de los 14 años, la paciente comenzó a mostrar si
gnos de timidez y preocupación excesiva por la opinión de los demás, sintiéndose inferior y con
falta de confianza en sí misma. Desde el inicio de la escuela secundaria en un pueblo vecino, exp
erimentó incomodidad en situaciones sociales y nunca logró hacer amigos cercanos. A los 15 añ
os, recibió tratamiento hormonal debido a menstruaciones irregulares. Según su madre, una de
sus tías también experimentó nerviosismo y timidez, siendo hospitalizada por depresión.

Durante el examen, la paciente mostró una apariencia frágil y tensa al principio, pero luego se v
olvió más segura y relajada. Aunque parecía experimentar falta de placer en las actividades (anh
edonia), no mostraba signos evidentes de depresión ni de autoacusación. No se observaron sign
os de inhibición motora, pensamiento desorganizado ni síntomas psicóticos. Aunque admitió, co
n cierta vacilación, que sus miedos eran excesivos, no mostró tendencias a buscar atención de
manera neurótica o a dramatizar su situación.

TRASTORNO DE ANSIEDAD SOCIAL


Miedo intenso
María, una mujer soltera de 23 años, fue referida por su cardiólogo para una evaluación
psiquiátrica debido a una serie de episodios preocupantes en los últimos dos meses. En cuatro
ocasiones, acudió a urgencias con síntomas de palpitaciones, dificultad para respirar,
sudoración, temblores y un intenso miedo a morir repentinamente, sintiéndose convencida de
haber sufrido un infarto de miocardio. Estos episodios surgían rápidamente y alcanzaban su
punto máximo en cuestión de minutos, dejándola asustada y exhausta. Sin embargo, todas las
evaluaciones médicas realizadas inmediatamente después de estos episodios, incluyendo
exploraciones físicas, análisis clínicos, pruebas toxicológicas y electrocardiogramas, arrojaron
resultados normales.

María mencionó haber experimentado un total de cinco crisis en los últimos tres meses, algunas
relacionadas con el trabajo, otras en casa y mientras conducía. Estas experiencias la han llevado
a tener un miedo constante a sufrir nuevas crisis, lo que ha resultado en múltiples días de
permiso en el trabajo y la evitación de actividades como el ejercicio físico, el consumo de café y
la conducción. Su calidad de sueño se ha visto afectada y ha experimentado una disminución en
su estado de ánimo, evitando las interacciones sociales. A pesar de los resultados negativos en
las pruebas médicas, María sigue preocupada por su salud cardíaca, creyendo que las pruebas
fueron realizadas después de que los síntomas desaparecieran, lo que la hace sospechar que
existe un problema subyacente en su corazón que aún no ha sido diagnosticado.

Después de experimentar una crisis de pánico durante la noche, María finalmente aceptó
buscar ayuda psiquiátrica. Aunque no tiene antecedentes psiquiátricos significativos, excepto
por un problema de ansiedad en la niñez, cabe destacar que su madre falleció por suicidio
cuatro años antes debido a una depresión mayor recurrente. Actualmente, María vive con su
padre y dos hermanos menores, tiene educación secundaria y trabaja como operadora
telefónica, sin estar en una relación sentimental.

En la evaluación psiquiátrica, María se mostró como una joven ansiosa, colaboradora y


coherente. Aunque afirmó no estar deprimida, su preocupación e inquietud fueron evidentes.
Negó tener síntomas psicóticos o pensamientos suicidas, manteniendo una cognición intacta y
un juicio adecuado, aunque con limitaciones en la introspección.

TRASTORNO DE PANICO
¡Timidez de adolescente!

Nadia, una adolescente de 15 años, fue llevada por su madre a una evaluación psiquiátrica para
abordar su larga lucha con la timidez. Aunque al principio mostraba poca disposición para
hablar de sí misma, admitió sentirse tensa constantemente y sufrir de ansiedad desde hace
años, a menudo acompañada de episodios de mareos y llanto. Normalmente, le resultaba difícil
hablar fuera de casa o de clase, y evitaba salir sola por miedo a interactuar con otros
adolescentes y adultos conocidos. Se sentía ansiosa incluso en situaciones simples, como pedir
algo en un restaurante, y estaba constantemente en guardia para evitar ser atacada, aunque
esta táctica solo funcionaba cuando estaba sola en casa. Nadia no ocultaba su ansiedad a sus
padres, diciéndoles que no tenía ganas de salir, lo que la hacía sentir atrapada e incompetente.
Aunque experimentaba pensamientos suicidas, nunca los expresó en voz alta.

Desde el jardín de infancia, Nadia ha sido objeto de burlas y acoso por parte de sus
compañeros, que empeoraron considerablemente en séptimo grado, cuando la trataron de
manera cruel y la intimidaron constantemente. Durante dos años, fue víctima de insultos y
comentarios hirientes, llegando incluso a ser agredida físicamente por una ex amiga. Aunque un
vecino fue testigo del incidente, Nadia no lo denunció ante su madre, minimizando su deseo de
cambiar de escuela. A pesar de sufrir, mantuvo la esperanza y se cambió a una escuela de arte
para noveno grado, pero sus síntomas de ansiedad empeoraron, haciéndola sentir aún más
incapaz de aventurarse en espacios públicos y experimentando inseguridad para adquirir la
independencia típica de su edad. Además, sus inquietudes suicidas aumentaron.

Los padres de Nadia esperaban que su timidez disminuyera con el tiempo, pero buscaron ayuda
psiquiátrica después de que un profesor señalara cómo su comportamiento estaba afectando su
rendimiento académico. Nadia mencionó que su madre era chillona, nerviosa y agresiva,
mientras que su padre, un asesor fiscal exitoso, era más reservado en sociedad. Aunque
bromeaban sobre evitar que su madre abriera la puerta por las noches, Nadia no quería
parecerse a ella.
TRASTORNO DE ANSIEDAD SOCIAL
La ventisca
Óscar, un empresario de 51 años, visita al psiquiatra con la dificultad de enfrentar el viaje en avi
ón. Aunque anhelaba conocer a su primera nieta, recién nacida, se sentía incapaz de superar su
miedo a volar sobre el Océano Atlántico para visitarla. Este miedo se originó hace tres años, cua
ndo experimentó un aterrizaje de emergencia debido a una ventisca mientras viajaba en avión.
Desde entonces, ha evitado volar durante dos años y, en un intento previo de abordar un avión
para la boda de su hija, entró en pánico y se negó a volar, incluso después de haber bebido cons
iderablemente. La ansiedad relacionada con el vuelo también le ha impedido aceptar oportunid
ades laborales que requerían viajar.

Óscar reconoce sentir tristeza y remordimiento debido a esta limitación, aunque niega experime
ntar otros síntomas asociados con la depresión. Para desconectar, ha aumentado su consumo d
e alcohol a tres vasos de vino por noche, pero niega tener problemas de alcoholismo o síntomas
de abstinencia. Además, no reporta antecedentes familiares de problemas psiquiátricos.

Aunque no experimenta ansiedad en otras situaciones, Óscar revela que de niño tenía un temor
paralizante a ser atacado por animales salvajes, lo que le impedía participar en actividades al air
e libre con su familia. Sin embargo, este miedo ya no es relevante en su vida cotidiana, ya que re
side en una gran ciudad y prefiere vacacionar en destinos urbanos accesibles por tren. A pesar d
e su dificultad para volar, en el trabajo es considerado como un hombre de negocios enérgico y
eficiente, capaz de hablar en público con facilidad frente a grandes audiencias.

FOBIA ESPECIFICADA SITUACIONAL

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